Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 294 - ver ahora
Transcripción completa

Es tu novio, dando tumbos por la calle, borracho como una cuba.

La noche que mataron a Ágata.

-Esto no lo he sentido nunca.

Solo sé que no quiero que ni Susana ni Cloe sufran.

-¿Este as era tu quinta carta? -Sabes contar.

-Dice que te has portado muy bien.

Y que conste que yo las trampas que fuera para estar siempre a tu lado.

-¿Estás bien?

-Sí, sí. Perdona.

-Yo sueño con arreglar lo nuestro

y volver contigo a casa lo antes posible.

¿Todavía me quieres?

-Prefiero decirlo en la intimidad.

-¿Y con Susana, también vas a ser sincero con Susana?

-Gloria es la viuda de Simón Togores.

¿Y por qué lo ha ocultado?

Lo único que quiere, Jorge, es vengarse de ti.

-¿Que no es el momento? Voy a hacerte lo que te gusta.

De verdad, Fernando... Sí.

No está en el restaurante, no coge el teléfono...

Mejor así. Vamos a digerir las cosas con calma.

¿Digerir qué?

Que esa mujer lleva desde el primer día mintiéndonos,

manipulándonos para destrozar nuestra relación.

Ya has oído a su hermano, Gloria no está bien.

La muerte de Simón la dejó mal. Sí, exacto, Gloria no está bien.

Es una mujer traumatizada, vale, sí, es una víctima de su pasado.

Pero es que se ha convertido en un monstruo

que quiere arruinar tu vida, la mía, la de nuestra hija.

Sea lo que sea, a Gloria se le cayó el mundo encima.

Jorge, por favor,

no puedes cargar toda esa culpa sobre tus espaldas, ¿no?

No, no, claro que no.

Hice tantas cosas mal en aquella época...

Tantas...

Y ahora descubro que no solo destrocé mi matrimonio,

la infancia de mi hijo...

También destrocé la vida de un hombre.

Miraba fotos de la web de La Fanega.

De la inauguración,

de cuando nos dieron la primera estrella...

Es fácil reconocer a Simón, en todas está a mi lado.

Me conocía muy bien.

Sabía perfectamente cómo manejar la situación

cuando yo perdía los nervios.

Es terrible lo que le pasó, lo siento mucho,

pero no sé adónde quieres llegar.

Simón era mucho más que un ayudante para mí.

Era lo más parecido a un amigo que tuve entonces.

Era un crac.

En todo.

Y yo estaba obsesionado con ser el mejor,

con acumular estrellas...

Y no le hice ni caso, ni a él ni a nadie.

Sabía que tenía novia, pero me daba igual.

Ni siquiera la conocí.

Estaba prohibido que los familiares pisaran La Fanega

para que no interfirieran en el trabajo.

Era un déspota.

Son errores, Jorge.

Todos cometemos errores. Sí, claro.

Pero algunos todavía podemos solucionarlos

y hay otros que ni siquiera eso.

Que a ti no te importara la vida personal de tus empleados

no significa que seas responsable de la muerte de nadie.

Jorge, yo...

creo que estas en "shock"

y no eres consciente de la situación,

pero es que si Martín no nos dice lo que nos ha dicho,

tú y yo, mírame, tú y yo nos habríamos perdido el uno al otro.

Simón perdió su vida.

No por tu culpa, métetelo en la cabeza por favor.

No me sale estar enfadado con Gloria, no me sale.

Solo necesito perdonarla.

Ya...

Y te pido, por favor, que no te enfrentes a ella.

Vale.

Entonces, ¿qué hacemos?

Ya sabemos quién es, no puede hacernos daño.

Jorge, esa mujer te drogó.

Como mínimo tienes que denunciarla.

Tú y yo tenemos una vida plena.

Tenemos un proyecto en común, esperamos que nazca nuestra hija.

Ella solo tiene el odio para seguir a flote.

¿Te parece poco castigo?

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

-No he sido un buen marido para ella.

No soy bueno para ti.

Aléjate de mí ahora que puedes.

Fernando, no pienso dejarte solo. Venga.

Quiero estar contigo y quiero ayudarte.

Vamos, venga.

-Mamá. ¿Qué haces aquí tan temprano?

¿Y tú? ¿Tú no habías quedado con Rubén?

Sí. Bueno, al final lo hemos dejado para otro día.

Ayer estuve hablando con Martín y me dejó un poco descolocado.

¿Sí?

Dice que tiene miedo de lo que siente por mí.

Y que no quiere hacerle daño ni a su hija ni a su mujer.

Y desde entonces no paro de comerme la cabeza.

No me extraña.

Es que parece una declaración en toda regla, ¿no?

Sí, eso es lo que parece, sí.

Pero también que es una relación muy complicada.

Así que...

aléjate, ahora que puedes.

Mamá. ¿Qué?

¿Estás bien?

Sí, es que tengo la cabeza en otro sitio.

Y ese otro sitio es Fernando, ¿no?

No, son tonterías de la floristería.

Sé que no te apetece hablar de esto, pero...

estoy preocupado.

Aléjate de este tío antes de que te haga daño.

Sí, que no te preocupes, que sí.

¿Te subo esto?

Sí, anda.

Me va a ir bien pasear un poquito.

Gracias.

Estoy muy cansada y...

y tengo que irme, mañana lo hablamos.

-No, no, no.

(Pestillo cerrado)

Tú no vas a ninguna parte.

(Timbre)

Hola, hermanas. Hola.

Oye, gracias por venir.

Voy a por Lázaro y os lo traigo.

(ROSA) ¿Cómo está?

De mala leche.

Eso es que está cagado de miedo. Bueno, pues que no se queje tanto,

que comparado con lo que tuvo, esto no es nada.

Y muchas gracias, que yo no podía llevar a papá.

Hoy que tengo mucho lío. Tú a lo tuyo, que bastante tienes.

Anda que menuda chapa que te metí anoche, ¿no?

Es que necesitaba desahogarme

y... necesitaba pedirte perdón porque ayer fui muy cruel contigo.

Bueno, ya está olvidado.

Estoy pensando, no hace falta que vengas con nosotros.

¿Por qué no te vas a ver a Jorge? No, no, no.

Quiero estar con papá.

Además Jorge y yo necesitamos un poco de tiempo

para colocar las cosas. (ASIENTE)

Lo siento mucho, de verdad, Rosa. Que ya está olvidado.

No le des más vueltas. Es que no se me quita de la cabeza

que tú solo querías protegerme, y yo no me daba cuenta de nada.

Bueno, sé cómo te sientes.

Es duro cuando te das cuenta

de que pones toda tu confianza en la persona equivocada.

¡Estuve a punto de irme a Valencia con esa mujer!

Se me ponen los pelos de punta.

Menos mal que Martín me avisó. Ya está, Lorena.

Lo importante es que estás aquí.

Y quita ese pie del sofá, que me pones mala.

Bueno, perdona. Sí, perdona.

-Bueno, ¿qué? ¿Nos vamos?

-¿Y Valeria?

-Le he dicho que no tenga prisa.

El médico quiere repetir los análisis y a saber cuándo me opera.

Y lo peor, tengo que estar en ayunas.

Si quieres nos llevamos un táper con panceta

para que te entretengas mientras esperas.

Míralo, el gracioso de la familia.

-Venga ya, papá.

Verás mucho mejor de lo que ves ahora.

-Espero, porque a cierta edad,

sabes cuándo entras al hospital, pero no cuándo sales.

-Papá, que es una operación muy sencilla.

Oye, una cosita.

¿Tenemos tiempo antes de irnos para que os cuente una cosa?

-David, ¿a quién le toca hacer la compra?

David.

¡David!

-Lo siento, intento ordenar mentalmente mi agenda.

Entre el trabajo y la facultad, estoy muy estresado.

-Todo el mundo lo está.

Menos uno que yo me sé...

-¡Guapetones! Buen día, madrugadora.

¿Qué tal? -Bien.

La verdad que dormí superbién ayer, al final.

Así, del tirón. Increíble. -Yo también dormí bastante bien.

Y me sabe mal por Nicolás,

pero me alegra que ya no molesten sus llamadas.

Ahora estoy estresado con la facultad.

¿Puedo ordenarte el puesto?

Me relaja ordenar cosas si estoy nervioso.

-Bueno, si es por una buena causa, adelante.

-Che, al fin tuvimos la noche que nos merecíamos, ¿no?

¿Sabés lo que estaba pensando? No me molestaría repetir.

Tipo esta tarde, esta noche, la madrugada... A todas horas,

Debería ser como los medicamentos,

tipo una después de cada comida. -Calla, está aquí, te oirá.

-¿Te pasa algo?

-No.

Es que me faltan horas de sueño.

-Bueno, pero te digo una cosa.

Merecieron la pena las que estuvimos despiertos.

Y... esta es la razón

por la que no me voy a vivir a Valencia

y me quedo aquí, bien rodeada.

-Pero esa mujer es una desgraciada. ¿Quién se habrá creído que es?

Tranquilo, no te alteres, que ya hemos tenido un susto.

¿Cómo queréis que esté tranquilo? -Elías tiene razón.

¿Sabes lo más importante, papá? Que ella se queda con nosotros.

Y tu nieta también.

Claro, tú piensa que ahora lo único que tienes que hacer

es malcriar a tu nietecita y a tu hijita también.

-Mira, mientras yo esté en este mundo,

a ti y a esa niña no os va a faltar de nada.

Gracias, pero no necesito nada, solo necesito tu amor.

¿Y qué va a pasar ahora con el bar?

Pues... no va a pasar nada, porque voy a conservar mi parte.

(JESÚS) Bueno, pues me alegro por eso.

Que después de perder la frutería,

los De la Cruz pintamos cada vez menos en el Central.

-Perdonad, pero yo soy propietaria de un puesto.

Y estoy llevando la cervecería, así que...

¿Recuerdas cuando empezaste a trabajar en el bar?

Que no querías ser propietaria. Es que la vida da muchas vueltas.

Bueno, ¿qué? ¿Nos vamos a lo tuyo o qué?

-Espera un momento, un momento.

Que hay una cosa

que no me ha quedado clara. ¿El qué?

¿Qué pasa con Jorge? Ya sé que va a ser tu socio,

pero ¿socio nada más?

Bueno pues...

A mí me gustaría que las cosas volvieran a ser como antes, pero...

esa decisión no depende solo de mí.

-Che, te quería proponer una cosa. -¿Qué?

-Me encantaría conocer a tu familia.

-¿A mi familia?

-Sí, a tu madre y a tu hermana menor.

No sé, me haría muchísima ilusión conocerlas.

¿Qué te parece que quedemos... no sé, esta semana?

-A ver es que... no es tan fácil quedar con ellas.

Lo vamos viendo y tal, y ya está.

-¿Seguro que estás bien? -Claro.

Simplemente que...

que me parece...

un poco precipitado.

-Pero es bastante formal, creo, ya conoces a mi padre...

-Pero tu padre no está en un psiquiátrico penitenciario,

como mi madre,

ni vive en un centro de menores, como mi hermana.

Vamos, que no es como quedar para tomar un té.

-¿Cuánto tardó Samu en conocerlas?

-Lucas, en serio, ¿vas a estar todo el día compitiendo con Samuel?

Pensaba que este tema ya estaba zanjado.

Y si tienes que estar así siempre, yo...

-¿Qué?

-Pues que no quiero seguirte el juego.

-Está claro que para ti, no soy como Samuel.

-Está claro que tú no eres como él, y eso es lo bueno.

-¿De verdad?

-Buenos días, guapa.

Hola, cariño.

¿Cómo va todo? ¿Han operado ya a Jesús?

Vengo de llevarlo al hospital,

y los médicos quieren repetir alguna prueba.

Así que se va a alargar más. Pero Valeria se queda con él.

Bueno, seguro que todo va bien.

Sí.

¿Tú qué querías?

¿Tú me puedes hacer un bonito ramo para la habitación de Lorena?

Pues claro.

¿Y sería mucho pedir

que lo lleves tú a casa a las 13:30? ¿Yo?

Sí, y así comes con nosotras y lo celebramos.

¿Qué hay que celebrar?

Que Lorena no se va a Valencia.

¿Cómo? ¿Se iba a Valencia? No lo sabía.

Es una larga historia, que te lo cuente ella.

Lo importante es que ha decidido quedarse cerca del padre de su hija

y de nosotros.

Sí, qué bien. Está bien que esté con nosotros.

Sí.

¿Tú estás bien?

¿Yo? Sí.

Pues tienes mala cara.

Bueno, pero eso es porque... no he dormido demasiado bien.

Lo que no sé es si voy a poder quedarme a comer con vosotras.

Porque has quedado con Fernando, ¿no?

Vale. Es una pena. Me tengo que acostumbrar, Adela.

Hasta que no pase esta etapa de enamoramiento,

no podré contar contigo.

Sí, supongo que es eso.

Bueno tú disfrútalo mucho. ¿De acuerdo?

Y si no puedes llevar el ramo, vengo a recogerlo.

No, no. Busco un hueco y lo llevo.

Perfecto, muchísimas gracias.

¡Martín! -Hola, Rosa.

-¿Qué tal?

Oye, Adela, ¿te importaría ponerle al ramo también gerberas?

Le gustan mucho a mi hermana. ¿Cómo?

¿Tú estás bien?

Sí, sí. Gerberas. Sí, también son mis favoritas.

Y si quieres, puedo meter algún lirio, ¿te parece?

Pues... me encanta la idea.

Sí.

Gracias. De nada.

Hasta luego. Adiós.

-Hola.

-Hola.

-Ayer me dejaste un poco tocado con tu "speech" de última hora.

-No era mi intención.

-¿Seguro?

Yo creo que cuando te enteraste de que había quedado con Rubén,

sacaste el lazo.

A tu manera, pero sacaste el lazo.

(MARTÍN EXHALA) Germán, no imaginas lo mal que lo estoy pasando.

Es que por más que lo intento, no consigo sacarte de mi cabeza.

Esto es muy nuevo para mí, ¿vale?

Y reconozco que estoy muerto de miedo, pero...

-Pero... ¿qué?

-No puedo evitar sentirme eufórico cuando pienso en ti.

-¿Y qué pasa con Susana y con Cloe? ¿No tenías miedo de hacerles daño?

-Sí, sí, claro que sí, son lo que más me importa, pero...

no puedo evitar sentir lo que siento por ti.

¿No te pasa lo mismo?

-Sí, claro, pues claro que siento algo por ti.

Pero yo no tengo mujer e hija.

-Ya.

Es que no sé qué hacer.

Pero no puedo negar

lo que estoy sintiendo por ti. ¿Entiendes?

(GERMÁN CARRASPEA)

-No, perdón. -¿Es que no te ves?

¿Qué futuro tendríamos como amantes?

Estamos hablando solo y tienes cara de culpabilidad.

-Ya lo sé, ya lo sé.

Es que no valgo para esto.

Y Susana no se lo merece,

aunque nuestra relación esté en caída libre. No sé.

-¿Por qué no sales a la calle, que te dé un poco el aire

y... piensas qué te apetece hacer con tu vida?

¿Te parece?

-Sí.

(Llaman a la puerta)

-Hola, Samu.

-¿Qué pasa?

Qué diferencia de carita de hoy con ayer, ¿no?

Se nota que has dormido en tu colchón.

-Ya te digo, qué maravilla.

Y Carmen me trajo el desayuno a la cama.

-Me alegra que lo solucionarais. -Gracias.

Si no es por ti, no habría pasado la noche con tu madre

y hubiese estado en el hostal de mala muerte solo.

-Estáis hechos el uno para el otro.

-Menos mal que hemos entrado en razón,

porque si no, hubiésemos tirado por la borda

un matrimonio de muchísimos años.

-Tú has aguantado lo que no está escrito.

-A ver, tu madre ya sabes qué carácter tiene.

Y yo metí la pata engañándola con el tema del trabajo.

-Lo que importa es que está arreglado.

-Para que veas que no hay nada imposible en esta vida.

Ya sabes por qué lo digo. -No compares.

Lo de Carla está finiquitado. Está con Lucas.

-No sé yo cuánto va a durar esa pareja.

-¿Por qué? ¿Qué pasa?

-Yo no sé si han discutido o no,

pero conozco a Carla y está claro que ahí no hay chispazo.

-¿Chispazo?

-Samu, que los ojos no le hacen chiribitas,

como cuando estaba contigo. -Bueno.

-Es verdad. -A ver, papá, de verdad.

-Buenos días, cariño.

¿Ocurre algo, Adela?

Déjame sola.

No te acerques.

No te quiero cerca después de lo de anoche.

¿Anoche?

¿A qué te refieres, a cuando hicimos el amor?

Ahí no hubo nada de amor.

Yo no quería hacerlo, pero tú ni siquiera me hiciste caso.

Adela, sabes perfectamente que yo nunca haría nada que te molestara.

Pensé que formaba parte del juego.

¿De qué juego hablas, Fernando? Por favor.

Tú te resistes, yo insisto,

poco a poco, cada vez más, y...

y los dos ya sabemos cómo acabamos. Es que yo no estaba jugando a nada.

Ven, por favor. ¡Que no, que me dejes!

Está bien.

Está bien, tranquila.

¿Cómo iba a imaginarme que ayer no te apetecía?

Pensaba que estábamos en sintonía.

¿A eso le llamas tú estar en sintonía?

Está bien, está bien. Te pido perdón.

Te prometo que nunca más va a volver a pasar.

Pero los dos sabemos que este pequeño malentendido

tiene algo que ver con lo de siempre.

¿Qué es "lo de siempre"?

Lo sabes perfectamente.

Desde que estamos juntos,

Elías no ha dejado de interferir entre nosotros.

Te noto insegura, a la defensiva conmigo,

y por eso la comunicación no fluye, como ayer.

Mira, te juro que no voy a permitir

que Elías siga interfiriendo entre nosotros con esa sarta de mentiras.

Lo que hay entre nosotros, Adela, es muy fuerte.

Escúchame.

Escúchame.

En este momento

me siento el hombre más miserable del mundo.

Si ayer te hice daño, te juro...

por mi vida que no fue con intención.

Adela.

Yo estoy aquí...

para quererte,

no para hacerte daño.

Créeme, por favor.

Créeme. Perdóname.

Perdóname.

-¿Puedo pasar? -Claro, pasa.

-Hola, David.

-¿Me ha llegado algún paquete? -Sí.

Aquí tienes.

-Es un libro de física cuántica. -Anda.

-Madre, física cuántica. Vaya lecturas, David.

No sé cómo no te explota la cabeza. -No es una lectura.

Es para un trabajo de la facultad.

-Oye, ahora que estás aquí.

Hazme el favor, dile a Samu cómo están las cosas por tu casa.

-Muy bien desde que te fuiste. -No, hombre, ya imagino.

Me refiero a cómo están las cosas entre Carla y Lucas.

¿Verdad que no son Romeo y Julieta? -Pasa.

-¿A que no están enamorados?

¿Crees que Samu tiene alguna oportunidad con Carla?

-Pues no sé, porque se portó de forma muy inmadura con ella.

-Eso ahora no importa. Vamos a lo que vamos.

¿Cómo va entre ellos? ¿A que no están enamorados?

-Hoy los he visto discutir. -¿Ves como llevaba razón?

Que ya te digo yo a ti, Samu,

que esa pareja no se come el turrón juntos.

-Me da igual. Ellos verán, ya no es problema mío.

(Notificaciones de móvil)

-Y dale con los mensajitos.

¿Quién te manda tantos mensajes? Ahí, martilleando.

-Ana.

-¿Quién es Ana?

-La he conocido por Internet. -Pero ¿ya has conocido a una chica?

Si llevas un día con la aplicación. -Así son las cosas, papá.

-¿Y así pretendes arreglar las cosas con Carla?

-No tengo que arreglar nada con Carla.

Y no tengo prisa en quedar con esta. -¿No?

¿Y ella no quiere quedar contigo? -Hombre...

Por lo que me pone, parece que sí, ¿no?

-"¿Qué haces mañana? ¿Tomamos algo juntos?".

-Oye, pues yo creo que está deseando conocerte.

-Eso parece.

¿Ha llamado Valeria?

-No, no tenemos noticias todavía.

La pobre lo estará pasando fatal con papá en ayunas.

(Timbre)

¿Esperas a alguien?

No, yo no.

(SORPRENDIDA) Hola.

-Hola.

¿Cómo estás, guapísima?

Perdona que me plante así, sin avisar.

-Madre mía, pero qué sorpresa.

¿Cómo estás? -Muy bien, muy bien.

-¿Alberto está bien?

-Supongo que sí.

Si no me llamaba cuando vivía en Madrid,

ahora, desde el Congo, imagina. -¿Cómo va todo?

-No me puedo quejar.

Hoy es la última función de "La recién llegada"

y ya me reclaman para hacer una serie.

-¿Para la tele? (SOFÍA ASIENTE) Una serie diaria.

¿Y tú qué tal estás, querida?

Bien. Ya sabes, los embarazos, que a veces...

Había pensado tomarme unas semanas de vacaciones,

pero los productores se han puesto tan pesados

que no he podido negarme. -Eso es genial, ¿no?

¿Cuándo te vemos en la tele? -Aún no hay nada firmado.

Cuando una se embarca en un papel tan protagonista y de tanto calado

hay que mirar la letra pequeña. -Sí.

Para que no haya ningún problema, claro.

Oye, una cosa, ¿qué vienes, directamente del aeropuerto?

-Pues no quedaban asientos en "business" en el avión,

así que he venido en tren. ¿Y vives por aquí?

No vivo tan lejos del centro, querida.

-¿Y qué tal van las obras de tu piso?

Supongo que lo que queda ya es disfrutar de ellas.

-Ya me gustaría, ya.

Pero para eso, primero tengo que echar a esos australianos.

-¿Australianos? -Cuando me fui de gira

puse mi piso en alquiler para sacarle beneficio.

Y no paran de llegar turistas, la verdad.

Y de lejos. Sí.

Pues han pagado por adelantado y en dos semanas se van.

-¿Y ya tienes dónde quedarte?

-Tú siempre tan generosa y tan cariñosa conmigo.

Pues contigo, por supuesto.

-Hola. ¿Qué pasa?

Oye, Germán.

Voy. ¿Tú has hablado hoy con tu madre?

Sí, pero de Fernando no quiere hablar.

Dice que tiene que aclarar las ideas.

¿Aclarar el qué?

Si con las imágenes, no hay duda sobre la culpabilidad de Fernando.

¿Qué imágenes?

Unas que me pasó Millán

que corroboran la versión del portero de su finca.

¿Y de dónde las sacó?

De una cámara de seguridad que hay enfrente.

Pues la Policía lo tiene pillado. Para nada.

Dicen que no son pruebas sólidas.

No lo convierte en asesino el que llegara borracho.

¿No hay manera de meterlo en la cárcel?

No lo sé, hijo, no lo sé.

Le he propuesto a Millán que busquemos otra vez a Vanesa,

a ver si la presionamos y nos dice por qué cambió su declaración.

Pero no la encuentran.

Fernando habrá comprado su silencio.

Seguro.

-Me he acordado de ti y te he traído unos conjuntos

para que renueves los trapitos que llevas normalmente.

-Gracias.

Guau.

-Serán solo unos días, hasta que la productora me busque apartamento.

-Te puedes quedar aquí el tiempo que quieras.

-Estupendo, estupendo.

Entonces, me tomo un té con vosotras y me voy a mi habitación.

La segunda a la derecha, ¿verdad?

Bueno, es que ahí duermo yo.

¿Ahora vives aquí?

Sí. Digamos que yo también estoy de obras, pero... de aquí.

Y mi hermana me ha acogido unos días.

-Bueno, vemos cómo nos apañamos.

-Yo en el sofá no pienso dormir.

Yo dejé de ser jipi en los años 70.

Pero tú quizá sí, que tienes pinta como...

Bueno, vale, no me importa dormir en el sofá. Vale.

-Estupendo. -No, estupendo no, Sofía.

Tú no vas a dormir en el sofá estando como estás.

-Me sabe mal que duermas tú, la dueña de la casa.

-Yo tampoco voy a dormir. Nadie dormirá en el sofá.

¿De acuerdo? ¿Qué te parece si dormimos juntas?

Estupendo, si no me cuentas los mismos cuentos que de pequeña.

-Pues muy bien, asunto solucionado.

Ahora, si me perdonáis...

Una cosita.

El baño, de 08:00 a 09:00 y de 22:30 a 23:00, es para mí.

-Vale vamos a ver cómo nos vamos organizando.

¿De acuerdo? Sí.

Por eso la inspectora está revisando las cuentas de Fernando

buscando algún movimiento sospechoso.

-Fernando es gestor, papá.

Será muy difícil pillarlo por ahí. Pues claro, hijo, pues claro.

No sé...

Hombre, con lo que no contaba era con el vídeo.

A ver si eso al menos hace que tu madre abra los ojos de una vez.

Déjame a solas con ella, ¿vale?

Sí, claro

¿Cómo estás?

Tenías razón.

Fernando es un lobo con piel de cordero.

Cuánto me alegra que hayas cambiado de opinión.

Pero no porque me des la razón,

sino porque por fin te vas a poner a salvo de ese asesino.

Sí, lo haré.

Pero antes necesito tiempo. ¿Tiempo? Tiempo no.

No hay tiempo que perder. Es más, ahora hablo con Fernando

para que no se acerque a ti... No.

Así no.

Deja que yo lo gestione a mi manera.

Vale, de acuerdo.

Pero no me parece bien. ¿No me has entendido?

Te estoy pidiendo que respetes mi decisión, por favor.

Hasta ayer pensaba que estaba enamorada de él

y ahora...

estoy muy confundida.

Vale.

Lo haces a tu manera. No pasa nada.

Pero, por favor, no te quedes a solas con él nunca, ¿me oyes?

Quizá dudas si es un asesino, pero a mí no me cabe duda.

Es que a mí...

A mí tampoco me queda ninguna ya, ni siquiera de eso.

Siento haber desconfiado de ti.

Pero, por favor, no hables con él.

Ya lo haré yo.

Pero necesito aclarar mis ideas.

Y gracias por...

por abrirme los ojos.

(Llaman a la puerta)

-¿Sí? -¿Puedo pasar?

-Hombre, sí, pasa.

-¿Puedo estudiar aquí?

Necesito un sitio tranquilo para redactar algo del proyecto.

-Sí, claro. Ponte aquí, ven.

A ver...

¿Qué tal, bien? -Bien.

-Llevo una mañanita que no te la crees.

La de papeleo que tengo aquí.

Si parezco yo el gerente. Si al menos cobrara lo mismo...

-No puede ser. -¿Qué pasa?

-Mi compañero de proyecto me ha dejado tirado.

-¿En serio?

-Sí, se tiene que ir a Cuenca a cuidar de su abuelo

y no hará su parte del trabajo. -Eso es una excusa.

Para escaquearse.

¿Cuándo lo tienes que entregar?

Lo presentamos mañana en el tribunal.

Lo tendré que presentar yo, porque él no va a venir.

No quiero hacerlo solo, no soy capaz.

-Eso lo haces tú con la gorra. -No, haré el ridículo ante todos.

-Tranquilo, que nos conocemos. -Voy a entrar en pánico

y me van a suspender por primera vez en mi vida.

-Vale. Tú ahora relájate y respira hondo.

-Y necesito el programa del ordenador de mi compañero.

-No te preocupes, me descargo el programa de Internet

y lo solucionamos. -¿Puedes hacerlo ahora?

-Sí, pero primero relájate y respira hondo.

(INSPIRA Y ESPIRA)

-Vale, pero hazlo ya, por favor.

-Sí, hombre, que lo hago ya.

Y cuando tenga esto hecho y hayas hecho el trabajo,

me expones el trabajo a mí, ¿vale?

-¿Seguro? Es de Física Cuántica, no te vas a enterar.

-Chaval, soy un actorazo, ¿qué te has pensado?

Tú me hablas y yo pongo cara de me entero de todo.

Punto. Ya ves tú.

A ver, la contraseña.

-Tía, ¿se sabe algo del abuelo?

No. O sea... O sea, no.

No, Valeria está con él

y cuando salga de quirófano, nos llamará.

¿Estás bien?

Vale. Hablamos luego, ¿vale?

(GLORIA) Y lo ideal sería

que todos los comerciantes pusiéramos el mismo tipo

de adornos navideños, ¿no? (FERNANDO) Eso me parece perfecto.

Eso da imagen de ir todos a una y a los clientes les gusta mucho.

-Exacto. El problema es el dinero.

Los de siempre no quieren gastar un euro en estas cosas.

-Déjame que busque un mayorista

y le pediré un descuento en los adornos.

-Eso sería genial, sí.

¿Te encargas tú? -Sí. Y si te parece,

me ocupo del aperitivo del día de Navidad de los asociados.

-Perfecto. Gracias.

-Pero te voy a pedir que tú te encargues del cáterin

y de buscar las botellas de vino y de cava.

-Pues no, no. No puedo, Fernando, lo siento.

Es que este mes lo tengo lleno de servicios de cáterin.

Esta tarde mismo tengo uno en la Cámara de Comercio.

¿Te encargas tú, por favor?

-No es lo mejor para un alcohólico.

-Lo siento, no me he dado cuenta.

-Era broma.

Yo me encargo. No te preocupes. -Venga, pues vamos hablando.

Lorena.

¿Estás bien?

Lo he pensado mejor...

y no voy a viajar contigo a ninguna parte

ni tampoco voy a volver a trabajar en el restaurante.

¿Qué ha pasado? ¿Es por Jorge?

Sí, es por Jorge.

Pero sobre todo es por mi hija.

Qué pena. Pues me había hecho tantas ilusiones...

En fin.

Gloria, ¿puedes parar, por favor, de hacer teatro?

Lorena, ¿qué te pasa?

Me pasa que has intentado destrozar la vida del padre de mi hija.

Pero...

No... No entiendo lo que estás diciendo.

Me duele oír esas palabras. ¿Te duele a ti? Me duele a mí.

Me duele a mí cómo me has engañado.

Me duele a mí cómo has abusado de mí,

de mi confianza,

para alimentar tu locura, tu venganza.

Eres un ser repugnante.

Te estás equivocando.

No sé quién te ha metido eso en la cabeza...

¿Puedes parar, por favor, de fingir?

Que eso te hace todavía más patética.

Ha sido mi hermano, ¿verdad?

Claro, el muy imbécil me la tiene jurada desde hace un montón

y esta es su manera de hacerme daño. Permíteme dudarlo,

pero aquí la única experta en hacer daño eres tú.

Grábate esto a fuego en la cabeza, Gloria.

Jorge no tuvo la culpa que tu marido muriera en un accidente

ni de que tú perdieras a tu hija.

Sin embargo, tú eres la única responsable

de lo que hemos sufrido Jorge y yo.

Tú has intentado separarnos a Jorge y a mí,

y te juro que no te lo perdonaré en la vida.

Déjame que te explique... ¡No, no hay nada que explicar!

¡Eres despreciable!

¡Estás enferma!

Por la cuenta que te trae,

no vuelvas a acercarte ni a Jorge ni a mí en toda tu vida.

¿Te queda claro?

Pero...

-No, no. Arturo, no. Por ahí sí que no paso.

Me da igual lo que diga esa gente. Vamos, hombre.

Si quieren talento, que lo paguen.

¿Cómo?

Hay una cosa que se llama caché.

No sé si conoces si significado de la palabra, caché.

¿Que dimites? ¿Cómo que dimites?

No, hijo, no. Yo soy la que te despide.

Faltaría más.

-¡Hombre! Hola, Sofía. ¿Qué tal?

¿Ha vuelto Alberto del Congo o algo? -No, no.

Él sigue ocupándose de los niños africanos.

-¿Quieres un "cupcake"? -¿A la hora del aperitivo?

Yo no me presto a esta clase de experimentos.

Para una botella de champán francés, avísame.

-Ya. Veo... Veo que sigues en forma.

-He vuelto porque tenemos la última función de "La recién llegada".

Y me han llamado para una serie. -¿De zombis?

-¿Me estás llamando momia? -¿Qué? No, no.

Es que me gustan mucho las series de zombis a mí, sí.

-¡Sofía! Dichosos los ojos.

-Hola, Carmen, ¿cómo estás?

-No tan bien como tú. ¿A qué debo el honor?

-Pues vengo a por un chuletón, que hoy estoy de antojo.

-Pues estás en el sitio perfecto.

¿Qué tal el curro? -Muy bien, muy bien.

Hoy terminamos la gira y me han llamado para una serie.

-¡Olé! Enhorabuena.

Aún no he dicho que sí, estoy negociando con la productora.

-Tontos si no te contratan. ¿De qué va la serie?

-He firmado un contrato de confidencialidad,

pero sí te puedo contar

que mi personaje va a ser de los que no se olvidan

y de los que dan que hablar. -Qué maravilla.

Ahí estaremos para verlo.

(Móvil)

Es un proveedor al que le tengo muchas ganas.

Contigo quería yo hablar.

¿Te parece normal

las chuletillas que me has servido esta mañana?

¿Cómo que qué les pasa?

Pues que tienen un color marrón

que no te digo lo que parece, porque es la hora de comer.

¿Que soy una exagerada? ¿Sabes lo que voy a hacer?

Como no me traigas 20 kilos de chuletillas buenas,

con buena pinta, esta misma tarde,

me voy carnicería por carnicería, todo Madrid,

para explicar a cada uno lo que ha pasado contigo.

Muy bien, habla con tu encargado, cariño, lo que quieras, te espero.

-La Pacheca no se anda con tonterías.

-Y no la has visto con Marita Echevarría.

-¿La diseñadora de moda?

-Su hija se enamoró de mis dibujos y quería robarlos para sus diseños.

Y esta va y le para los pies.

Y luego se hizo amiga de la madre.

Y después me ha ayudado con unos contratos,

a negociarlos con unos ingleses. Es un hacha.

-¡No, mañana no! Esta tarde las quiero.

Y me traes dos solomillos de regalo, para indemnizarme.

Hombre, ya.

¡El chuletón!

-Martín, ¿podemos hablar?

(MARTÍN) ¿Qué pasa?

-No hay plaza en la guardería cerca de casa de mis padres.

La directora dice que somos los séptimos en lista de espera.

Tenemos que llevarla a otro lado. -Vaya.

-He pensado en la del parque, ¿sabes la que te digo?

Pero a esa tenemos que ir todos los días en coche.

¿Hola?

¿Me estás escuchando, Martín?

Hablo del sitio donde tu hija va a pasar seis horas al día.

-Sí, perdona. Tienes razón. -Estás más raro últimamente...

Cuando quieras me cuentas qué te pasa.

-Es que estoy muy preocupado por Gloria.

-¿Qué le pasa ahora?

-Está otra vez obsesionada con la muerte de Simón.

-Pero si yo pensaba que lo tenía más que superado.

-Ya, y yo también.

Pero ha comprado este restaurante solo para vengarse de Jorge Santos.

-¿Qué tiene que ver Jorge Santos con Simón.

-Trabajaron juntos mucho tiempo.

Jorge era su jefe y lo despidió la noche del accidente.

Simón mandó mensajes a mi hermana echando pestes sobre él.

Fue lo último que hizo antes de morir.

-Pero... No sé, hace muchísimo tiempo de eso ya, ¿no?

-Ya, ya lo sé. Y yo que sé. Mi hermana no consigue pasar página.

Y está obsesionada con vengarse de Jorge Santos.

Les está haciendo la vida imposible a él y a su mujer.

-¿Y ellos saben todo esto?

-Es que intenté que recapacitara, pero no hubo manera.

Tuve que contárselo a la pareja.

-Bueno, a ver, no te agobies. Has hecho lo que debías hacer.

-Ya lo sé, pero temo que haga una locura.

Susana, es que de verdad...

Temo que la siga tomando con ellos, que la tome conmigo o contigo.

Está fuera de control.

(CARLA) Entonces Sofía, o sea, la madre de Alberto,

se ve que va a hacer una serie, ¿sabes?

(Música tecno)

-Necesito tranquilidad para hacer mi proyecto.

-Dudo que aquí encuentres tranquilidad.

¿Por qué no vas a la biblio? -Pues porque está a tope.

Samu me dejó el despacho de gerencia,

pero Fernando me ha echado. -No te preocupes.

Hablo con él y le cuento la situación, ¿vale?

Tú ve currando y yo hago un poquito de pasta.

-Vale. -Te aviso cuando esté.

(Música tecno a gran volumen)

¡Lucas!

¡Lucas!

¿Puedes bajar un poquito la música, por favor?

(Música detenida)

-Perdón, que estaba solo.

-Ya, pero David está con un trabajo, una presentación para un trabajo,

y aparte de ir muy tarde, su compañero lo ha plantado.

Vamos, que está hecho un flan. -Qué bajón.

-Pues sí, y a ver si ahora que no está Nicolás,

podemos tener un espacio de estudio más adecuado, ¿vale?

-Tranquila, viviremos como si fuéramos cartujos.

-Está muerto, no reacciona.

-¿Qué pasa? -No me lo puedo creer. Está muerto.

-Vale, David, pero tranquilo.

Tranquilo.

-No te preocupes, ¿vale? Gloria es como es.

La conoces mejor que nadie.

Pero seguro que si para y reflexiona,

verá que lo has hecho por su bien.

-Sí. Espero que al final acabe entrando en razón.

Me voy a la cocina. -Vale.

-Luego hablamos de la "guarde".

-"Okay". Adiós.

Gloria. ¿Cómo estás?

-Eso debería preguntártelo yo a ti, ¿no?

-¿Perdona?

-Martín tiene un lío con tu compañero de la cervecería.

-¿Con Germán?

-¿No te ha contado que los vi besándose en el almacén?

Por eso no quería que te diera el trabajo,

para tenerte fuera del mercado y tener vía libre con su ligue.

-Eso no hay quién se lo crea, ¿vale?

Tu hermano me ha advertido de que estás tirando con bala.

Y por lo que veo, no solo con Jorge Santos.

Gloria, de verdad, siento muchísimo todo lo que has tenido que pasar,

pero si quieres un consejo, quizá deberías volver a medicarte.

-Mírame.

Puedes engañarte lo que quieras, pero no cambiará la situación.

Y la situación es que a tu marido le gusta un hombre.

(Timbre)

-Pero qué preciosidad de ramo, Adela.

¿Sí? Pues espero haber acertado.

A Lorena le va a encantar, verás. Pasa, por favor.

No, de verdad. Gracias.

Ya te he dicho que no puedo quedarme.

Antes te he visto hablando con Fernando.

Y no sé, Adela, te he notado un poquito tensa.

¿Todo bien con él?

No me quiero meter en tu vida.

Verás, tú siempre me has ayudado mucho con Nacho.

Si hay algo que te preocupa, sabes que puedes contar conmigo.

Tienes razón. No, no estoy bien.

(TEMBLOROSA) No estoy bien.

Estoy muy confundida.

Y muy perdida.

Por Fernando. ¿No?

Sí.

Porque yo he confiado en él ciegamente...

pero Elías me ha abierto los ojos.

¿Elías? Elías piensa...

bueno, no, está convencido de que...

Fernando mató a Ágata.

Espera... Adela, eso es una acusación muy grave.

¿Por qué crees que me cuesta tanto asimilarlo?

¿Por qué no entras y lo hablamos tranquilamente?

Rosa...

Venga, por favor.

Gracias a Elías, he descubierto que...

que Fernando es un mentiroso.

Y lo peor es que es capaz de cualquier cosa.

Pero ¿por qué dices eso?

Anoche fui a hablar con él.

A poner las cartas sobre la mesa.

Y me negó todas las acusaciones de Elías.

Pero...

¿Pero?

¿Qué pasó, Adela?

Que acabamos haciéndolo allí mismo,

en el... en el despacho de gerencia.

Yo no quería, y no es por justificarme.

Es que me daba mucho asco cuando me tocaba.

Pero...

Adela, escúchame.

Sabes que eres como una hermana para mí.

Ya lo sé.

Es que no sé cómo se habla de esto.

A lo mejor tú...

Tú has vivido cosas con Nacho y me puedes entender.

O sea, ¿con Fernando te has sentido incómoda en algún momento?

¿Es eso?

Rosa, me he sentido muy incómoda.

Es que no supe pararle los pies.

¿Me estás diciendo, Adela,

que tú no querías,

y que entonces él te forzó? No.

¿Eso me estás diciendo? No quería, y se lo dije. Insistí.

Me daba asco cuando me acariciaba,

pero es que él no escuchaba lo que yo quería.

Y me quedé paralizada.

Y sin voluntad.

Hasta que él acabó.

Dios.

Rosa...

Ven aquí. Ven aquí. (LLORA)

Qué asco, Rosa.

-Estate tranquila, verte nerviosa le hará mal.

-Es que nunca lo había visto así.

David, te vas a hacer daño. ¡Para!

-Habla con Susana ya, antes de que lo haga Gloria.

Hazlo cuanto antes.

La he cagado tanto, hermano. Pero le habrás pedido perdón.

Más o menos.

-Y además, por supuesto, como representante mía,

te llevarás el 15% de todos mis ingresos.

-¡Pero eso es una pasta!

-Ana y yo hemos hablado de muchas cosas,

pero no le he dicho lo más importante,

lo de la silla de ruedas.

Temo lo que haga cuando sepa que lo he denunciado.

Te vamos a ayudar y a proteger. ¿Y si nadie me cree?

-No te he dado las gracias.

-¿Por qué?

-Por traicionarme.

-He convencido a Carla para el cumple de Samu.

¡No me digas! Por favor, Nicolás, eres el mejor marido del mundo.

-Elías, Fernando la violó.

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Mercado Central - Capítulo 294

28 dic 2020

Fernando intenta convencer a Adela de que lo que ocurrió el día anterior fue sexo consentido, pero ella no lo cree. Aturdida, es incapaz de verbalizar lo sucedido con nadie.
Martín no puede olvidar a Germán y le propone verse a escondidas, pero Germán no quiere vivir una relación clandestina.
Lorena y Jorge se acercan al descubrir el engaño de Gloria. Jorge se siente responsable por lo sucedido con Simón.
Sofía regresa por sorpresa a Madrid y se instala en casa de Rosa.
Lorena se enfrenta a Gloria y le canta las cuarenta. Gloria paga su enfado con Susana, a quien le cuenta el beso entre Martín y Germán.
David se estresa tanto por un trabajo que acaba colapsado delante de Carla y Lucas.
Adela acaba confesando lo sucedido a Rosa con todas las palabras: Fernando la violó.

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