Mercado Central La 1

Mercado Central

Lunes a viernes a las 16.30 horas

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No recomendado para menores de 7 años Mercado Central - Capítulo 276 - ver ahora
Transcripción completa

-Tienes al enemigo en casa.

O no hubiera aparecido el arma donde solo tus conocidos conocían.

Roca se ha suicidado en el calabozo.

Lo malo es que ya no hablarás con él.

-Tengo pavor a la muerte.

-Esta mañana hablé con Samuel, le dije lo que pienso.

-¿Sobre qué? -Le aclaré que me gustás

y que estaremos juntos.

¿Nuestro niño vendrá sano y fuerte?

Nuestra niña.

Te juro que seré buen padre.

-Mi mamá está en regla y yo también.

-Relájate, que te va a gustar.

¡Hola, Fernando! Te buscaba.

¿Recuerdas el concurso en el que participé?

Pues me acaban de llamar y... hemos ganado.

-Está trabajando para traer pasta a casa

y no ha dicho nada.

-Me ha mentido a la cara cada día.

No. Esta vez se ha pasado de la raya.

-Buenas noches, Adela. ¿Qué hay, Nicolás?

Oye, ¿tú sabes dónde se ha metido Carmen?

No la he visto esta tarde. Valeria atendía a los clientes.

Qué raro, me ha mandado un mensaje

para que viniera a buscarla al puesto.

Pues no sé.

Oye, ¿el ramo lo vas a tirar?

¿Este?

Me lo encargó hace unos días un cliente y no lo ha recogido.

-Pues ¿sabes qué? Me lo quedo yo.

Hace mucho que no le regalo flores a Carmen

y me apetece darle una sorpresa.

Toma, regalo de la casa. No, no.

Esto costará su dinero. ¡Que no!

Ojalá todos los hombres tuvieran detalles con sus mujeres.

Y me hace ilusión que lo tengas. Muchas gracias.

Mira, ahí la tienes.

Carmen, mira que regalito tengo para ti.

-Lo sé todo, Nicolás, que no hay centro de convenciones.

Trabajas de "rider", ¿no? Bueno, como se diga.

También sé lo de tu amiguita,

con la que estás liado, la de la bicicleta.

La que no saludaste cuando la vimos.

Así que mira, ahí tienes tus cuatro cositas.

No quiero que pases por casa, no te quiero ver más.

-Escucha, no me cogieron de jefe de mantenimiento

y me daba vergüenza decírtelo, pero no he sido infiel.

-¡No me mientas! ¡Lo he visto!

-¿Qué has visto? ¿Cuándo?

-¡No me trates de loca! Te he visto con tu amiguita, abrazados!

-O sea, ¿me estabas espiando? -¿Perdona?

Me preocupaba por ti y fui a buscarte.

¿Y qué me encuentro? A ti con la de la bici eléctrica.

La que no conoces, esa. Los dos, ahí, abrazados.

-Es Lupe, solo una amiga, te lo juro.

Es una compañera y me abrazaba para consolarme,

porque me sentía fatal por engañarte.

Créeme, no hay nada entre nosotros, por Dios.

-¡Esto se ha acabado!

-Yo te creí cuando lo del tío ese del ayuntamiento.

Nunca te he engañaría. Eres lo... -¡Que te largues!

(Sintonía de "Mercado Central")

# Y se apagó una luz en la ciudad

# y una sombra en sus viejos pasillos

# de colores,

# que no brillarán más.

# Ven y sígueme a aquel lugar,

# sabor a sal y azafrán.

# Aromas de un tiempo atrás.

# Y se encendió una luz en la ciudad,

# en la plaza donde regateamos,

# con un beso,

# volver a comenzar.

# Juntos tú y yo,

# jugando a recordar

# que somos cada olor, color, sabor al son

# de aquel Mercado Central. #

Lo siento, no he podido evitar oíros.

-Pues ahora vas por ahí y lo cascas.

Pues no, porque es cosa vuestra.

No te hagas la amiguita, que ambas sabemos quién eres.

¿Aún con lo del gastromercado?

Me da igual con la que tengo encima.

No me imagino a Nicolás con otra, sois uña y carne.

¡Pues me ha sido infiel! Lo he visto con mis ojos.

Abrazándose con otra. ¿Un abrazo?

¡No me toma más el pelo!

Y viene con un ramito de flores para limpiar la culpabilidad.

Así va tu negocio, viento en popa con tanto infiel.

Carmen, escúchame, tienes que hablar con él y arreglarlo.

No voy a dirigirle la palabra más en mi vida. Es un cerdo.

Como tu marido, Adela.

Hemos sido muy ingenuas.

Papá, muchas gracias por cenar conmigo.

Ya sé que no estoy muy hablador, pero...

me viene bien tenerte a mi lado. -Bueno...

Hoy tampoco soy yo la alegría de la huerta.

No sé por qué estás tan apagado.

Acaban de retirar los cargos contra ti.

Deberías dar saltos de alegría.

Sí, lo sé, y cuando Millán me lo ha dicho,

me he quitado un peso enorme de encima, es verdad.

Pero, papá, es que...

he perdido a Ágata.

Os he hecho muchísimo daño y encima he perdido la frutería.

Y sé lo mucho que significa para ti.

Pues sí, no te voy a engañar, me duele haber perdido la frutería.

Pero al menos ha valido para demostrar que eres inocente

y que el verdadero culpable está pagando por lo que hizo.

Eso no está tan claro.

¿Por qué dices eso?

Por lo último que me dijo Eusebio, me dijo que...

que él no la había matado, que el asesino tenía que conocerme bien.

Lógico, ¿qué iba a decir?

No. No, no.

No tiene sentido.

El asesino sabía lo de mi casa en Sepúlveda,

por eso escondió allí el arma del crimen.

¿Y por qué me iba a mentir? Estaba a punto de morir.

Pero entonces, ¿quién? No lo sé.

Por eso le pedí a Millán que me dejara entrevistarme con él,

pero cuando llegué, ya se había suicidado.

Y qué quieres, no se me va ese runrún de la cabeza.

Déjate de "runrunes".

Papá. Eusebio era un mafioso

que traficaba con mujeres. Sí.

Capaz de dejarlas morir en un contenedor

y capaz de matar a tu mujer. Muy bien.

Pero que fuera capaz no significa que lo hiciera.

Piensa por un momento.

Eusebio no me conocía.

No me conocía. Él conocía a Amanda, no a Ágata.

A Amanda.

Fui yo quien se acercó a él. Él no sabía de mi existencia.

¿Así que cómo iba a saber que tenía una casa en Sepúlveda?

¿Cómo iba a esconder allí un arma? ¿A cuento de qué?

No intentes meterte en su cabeza ni entenderlo,

que no lo vas a conseguir.

No sabemos lo que sabía o no sabía de Ágata.

Al final, supongo que le pudo más todo lo que tenía en su conciencia

y se quitó la vida.

No, no, no.

No fue remordimiento, sino miedo, porque no aguanta la cárcel.

Bueno, pues más a mi favor.

No te quedes con lo que te dijo ese. A saber dónde quería meterte.

Fernando piensa que me estaba manipulando, fíjate.

Pero... a mí esa idea no se me va de la cabeza.

Mira, hijo.

Ese asesino te ha hecho mucho daño,

no dejes que te lo haga también una vez muerto.

Tienes que pasar página y dar un paso hacia adelante.

Si no, todo lo que hemos pasado y todo lo que hemos perdido

no valdrá de nada.

Ahora eres un hombre libre, actúa como tal.

No dejes que Eusebio te gane la partida, hijo.

Buenos días. -Buenos días.

(Timbre)

¡Va!

(Puerta abriéndose)

Hola, papi, ¿qué haces aquí?

-Hola, hija. Os traigo el bizcocho que tanto te gusta.

Lo ha preparado especialmente Valeria para ti y para el bebé.

¡Bueno! (ROSA) Buenos días.

-Buenos días. Nos ha traído papá el desayuno.

Qué pinta tiene. Valeria es una artista.

-¿Cómo ha cocinado con el cabestrillo?

-Ya no lo lleva.

Después de los calmantes y de dormir diez horas a pierna suelta

está como una rosa. Qué susto.

Lo que os pudo pasar. -Pero no pasó.

Valeria está formidablemente

y, bueno, yo llevo esto por no discutir.

Bueno, ¿me vais a invitar al bizcocho o no?

Sí, sí, voy a por platos.

-Anda, siéntate, papá.

Venga, que nos conocemos.

Tú no has venido por lo del bizcocho. ¿Qué pasa?

-¿Cómo está con Jorge? ¿Sigue todo igual?

-Pues me temo que sí.

(Móvil)

-No se puede estar tranquilo con este aparato.

¿Hola?

Qué poca paciencia, ha colgado.

-Papá, has colgado tú. -Tonterías. ¿Cómo voy a colgar yo?

-Y seguro que no sabes ni quién ha llamado.

-Pues sí, era Elías. -Era Valeria, papá.

-Pues si lo sabes, ¿para qué preguntas?

¿Para que me sienta yo más inútil?

Ayer... Ayer, con los calcetines, y hoy, con el nombre.

Bueno, cada vez que te veo, parece que me estás examinando.

-A ver, yo lo único que quiero

es que asumas cuál es tu realidad, papá, ¿de acuerdo?

No puedes retrasar más la operación. Que así no puedes vivir.

-Mira, Rosa, soy tu padre, no tu hijo.

No hagas que me arrepienta de habértelo contado.

Yo me operaré cuando crea conveniente.

Y no hablemos más del temita.

-Pero mira, papá... -¿No te ha quedado bien claro?

Lo siento, papá, no he podido evitar probarlo.

Esto está de muerte.

Pues dale las gracias a Valeria, que le gustará.

-Bueno ¿qué, lo probamos?

Sí, lo probamos.

(DAVID) Y me sonríe mucho,

pero no significa que le guste, solo que le caigo bien.

-Le molas, cómo te lo tengo que decir.

Si no paraba de alabar tus tostaditas de salmón.

-Y tú sus arepas y no estás enamorada de ella.

-Te digo que le molas.

A ver, ¿vosotros dos os habéis mirado a los ojos sin deciros nada?

-Supongo que sí.

-Pues es lo que te digo. Hay química entre vosotros.

-La tienen todos los elementos.

-Que hacéis buena pareja, eso quiero decir.

-Ya, ¿y qué tengo que hacer ahora?

-Tenéis que quedar a solas, sin nosotros, en plan cita.

-¿No será demasiado?

-A ver, no vayas con el anillo de compromiso.

-No quiero casarme, nos estamos conociendo.

-Lo que quiero decir es que podéis hacer un plan más "light", más...

más informal, ir al cine, ir a pasear...

No sé, algo fácil.

-Cuando hablas de mí y de Daniela parece fácil,

pero cuando hablamos de Lucas, no tienes nada claro.

-Podemos decir que lo empiezo a tener un poco más claro.

-Pero qué silencio más sospechoso. ¿Estaban hablando mal de mí?

-No, hablábamos de Daniela... y de David, ¿verdad?

David, que no sabe qué hacer con Daniela.

-Sí, me agobian los pasos previos a una relación.

Nadie habla claro, todo son suposiciones.

Y no hay unos pasos claros a los que acudir.

-A ver, porque una relación no es como un electrodoméstico

que vaya con el manual de instrucciones.

-A mí me parecen los momentos más excitantes.

¿Vos qué opinás, Carla?

(CARLA) ¿Yo? (LUCAS) Sí.

-Bueno, pues a ver, sí que es verdad que el flirteo pues es...

mola, pero también puede ser muy frustrante, ¿no?

-Sí, cuando la otra persona no te lo sigue.

Pero cuando te lo sigue...

es lo más emocionante

-Descansa un poco, anda, que llevas demasiado rato con las cuentas.

-Es que no cuadran, Gloria.

Los números no son los que deberían ser.

-No hace tanto que hemos abierto,

y los sucesos del mercado tampoco han influido positivamente.

Es todo una cuestión de tiempo.

-Voy a encargarme de los fogones del Ainara,

una temporada, lo tengo decidido.

-Ya tengo a Damián como chef al frente del Ainara.

-He hablado con él y no hay ningún problema.

-¿Tú te quedas por los números o para vigilarme?

Sabes que tengo superado el pasado,

y que mi relación con Jorge, a pesar de todo, es buena.

-Me da miedo que vuelvas a recaer.

-Estoy bien.

Y no quiero hablar de ello porque eso me provoca dolor.

¿Lo entiendes?

-Ayer los vi y se los veía bien.

-Si yo también lo estoy.

De verdad, puedes volver a Pozuelo sin ningún problema

No hace falta que te quedes.

-El restaurante de Pozuelo marcha solo.

Voy a ponerme al frente del Ainara.

Es el único restaurante que no nos da beneficios.

Y por Damián no te preocupes, el Tangorina busca cocinero.

Le ha parecido buena idea.

-¿Hablas con mis empleados a mis espaldas?

-También son mis empleados. Y te lo estoy diciendo ahora.

Gloria, no te mosquees. Reconoce que al Ainara le faltan nuevas ideas.

-¿Como cuáles?

-Pues mira, por ejemplo, los domingos de "brunch";

una semana dedicada a la cocina típica de un país,

tipo... la India;

o yo qué sé, la semana gastronómica de las setas en otoño,

o las fresas en primavera. Hay ideas que podemos aplicar.

La cuestión es atraer a nuevo público, ya sea turista o local.

Si ideas no nos faltan, hermanita,

y seguro que a ti se te ocurren más.

-Pero tienes que venir tú a ponerlas en marcha,

como si yo no fuera buena.

-No, yo no he dicho eso.

Tú eres una crac comprando locales,

negociando con proveedores, manteniendo el personal a raya,

pero reconoce que al Ainara le falta novedades en la carta

para atraer la clientela.

Y en eso, yo soy mejor, ¿sí o no?

-La semana de cocina hindú me gusta.

-Juntos lo vamos a petar, hermanita, como hemos hecho con otros locales.

-Pobre de ti como te quedes para vigilarme.

Estoy bien, y no pienso repetírtelo cada día.

-Vale, pesada.

Sí, me doy cuenta.

Te veo... recuperada y eso me gusta mucho.

-No pienso brindar con agua, trae mala suerte.

-Eso tiene fácil solución, ¿vino o cava?

-Cava, por supuesto.

-Mira, David, esto es como un juego.

Tú mueves ficha y esperas la reacción del otro, ¿no?

Por ejemplo, en el ajedrez, ¿qué haces?

-Me pongo la camisa azul.

-Me refiero a cuando jugás al ajedrez,

¿no te emociona saber

cuál será el próximo movimiento de tu contrincante?

-Sí, porque quiero ganar.

-Esto más o menos es lo mismo, solo que nadie pierde.

-Excepto si el otro no siente lo mismo por ti, como con María.

-Sí.

Sí, eso es un riesgo, sí, pero lo hace aún más emocionante,

me parece a mí, no sé.

Mirá, David, además, cuando hay posibilidades...

se nota.

(CARLA) ¿Sí? -¿En qué se nota?

-Se nota... Se nota en las miradas,

en la sonrisa...

Se nota en la química.

-¿Qué os pasa hoy con la química?

-Tenés que demostrarle que te importa,

que te interesan sus cosas, sus aficiones, su trabajo...

-Eso ya lo he hecho.

Le escribí una canción de reguetón, gran esfuerzo para mí.

-Y lo valoró y por eso te dio la mejor arepa, ¿no?

Hay que seguir por ahí, que se note que te lo estás currando, ¿viste?

Eso les encanta.

-¿Sí? Veo que estás muy puesto, o sea, que se te da muy bien, ¿no?

Solo que un poquito carca.

O sea, solo te ha faltado decirle que le lleve unas flores,

bombones, que le cante una serenata en el balcón.

-¿A ti no te gusta que tu chico esté por vos?

¿Que se esfuerce por hacerte feliz?

-Claro, a todo el mundo le gusta,

pero no de una manera tan paternalista,

no esperando a ser correspondido solo porque te lo has currado.

-No, claro que no, las relaciones por agradecimiento no funcionan.

La pasión tiene que ser mutua.

Pero cuando eso pasa...

es brutal.

-Entre lo que dices tú y lo que dice Carla, no me entero.

¿Debo interesarme por ella o eso es anticuado?

-Sí, sí, que le hables de lo que le gusta a ella

siempre funciona. -Aparte de la música,

no sé muy bien lo que le gusta.

No la conozco tanto, solo sé que es venezolana.

-Empezá por ahí.

-Toma, mira, esta mañana he hecho un bizcocho para Lorena y Rosa,

pero te he guardado la mitad, que sé que te gusta también.

Le he echado un chorrito de anís.

-Huele muy bien. Muchas gracias, abuela.

Luego me lo como, que tengo el estómago cerrado.

-¿Es por Carla?

Hijo, ¿por qué no hablas con ella?

Desde que lo habéis dejado estás de lo más tristón.

-Da igual. Y no me apetece hablar del tema.

-Bueno....

-Cuéntame, ¿cómo te ha ido la entrevista?

-Calla, calla...

Que los de "La puerta de 'Tunjunsen'" esa

se quedaron sin su invitada estrella.

-¿Por qué? -Pues porque no llegamos.

Que Jesús y yo tuvimos un accidente. -¿Y me entero ahora?

-Es que no ha sido nada grave.

Bueno, vamos a ver, que un coche nos dio por detrás.

A Jesús le dio aquí un latigazo cervical

y a mí se me salió el hombro.

Pero ya no me duele. Me he quitado el cabestrillo ya.

-¿Estás bien? ¿No te duele? -Sí, de verdad.

A tu madre ni mu, que no quiero que me dé la tabarra.

-Tranquila, sé de lo que me hablas.

Llama a los de la radio, igual te dan otro día.

Y se llaman "La Puerta de Tanhäusen y los replicantes".

-Que no, mis tiempos de Internet ya se han acabado.

Y por mi culpa, hemos perdido un par de clientes.

Y no quiero dar más quebraderos de cabeza a tu madre.

-Por cierto, ¿la has visto?

-Cuando llegué ayer, no estaban ni ella ni papá.

Y esta mañana tampoco los he visto. -Mira.

-Es que tu padre ya no vive en casa.

Aquí tenéis las llaves, que he hecho copias,

porque he cambiado el bombín. -¿Qué dices?

¿Qué ha pasado? -Es para que no entre tu padre.

Gracias a la aplicación que me enseñaste,

pues he descubierto toda la verdad.

He estado viviendo con un mentiroso.

-Igual te estás pasando cuatro pueblos.

-Vamos a ver, que no entiendo nada.

¿Me podéis contar qué está pasando?

-Elías, bienvenido.

¿Qué tal? Bien, bien.

¿Podemos hablar? Es importante. Por supuesto, siéntate.

Bueno... (CARRASPEA)

No sé si lo sabes, pero...

han retirado los cargos contra mí.

Soy inocente del asesinato de Ágata.

La Policía ha reconocido su error. Lo sé, me alegro.

Gracias. Por eso quería pedirte, por favor,

si puedes hablar tú como presidenta de la Asociación

con todos los propietarios y les dejes clara mi inocencia.

Claro, cuenta con ello.

Muy bien.

Hay algo más.

Quiero hacerte una oferta. Tú dirás.

Quiero comprarte la frutería.

Si hace solo dos días que firmamos los papeles.

Sí, sí, es verdad, pero en ese momento no tenía alternativa.

Ahora es distinto, quiero recuperarlo.

Ese puesto es importante para mi familia.

Elías, un puesto en un mercado no es como un vestido.

No puedo devolverlo, y menos por el mismo precio.

Claro, y llevas muchísima razón.

Por eso me gusta hacer negocios contigo, llevas razón, sí.

Pero no has escuchado mi oferta.

Yo no sé si tú lo sabes, pero...

Ágata y yo teníamos una casa en Sepúlveda, estaba bloqueada.

Ahora que soy inocente, la puedo vender.

De hecho, ya tengo comprador.

Te voy a ofrecer un 20, un 20% más de lo que pagaste por la frutería.

Te pido dos meses para aclarar todo y cerrar los trámites.

El negocio es redondo, ¿a qué sí?

(ASIENTE) Lo es.

Pero eso es si yo quisiera vender.

Lo que quiero es montar otro negocio.

-¿Nicolás? ¿En bicicleta?

-A ver, vamos a parar un poco, que se nos va la cabeza.

Ocultar la verdad no está bien, pero papá se está deslomando

y se está partiendo para traer dinero.

Se te está yendo la olla.

-Se le ha ido a tu padre. Y no es por el trabajo.

-¿No? ¿Por qué? A ver, ¿qué más?

-Por favor, ¿me podéis contar qué pasa,

que me estoy preocupando de verdad? -Se lo preguntas a él.

A ver si tiene el valor de contártelo.

-Nada, se corta sin casi dar señal.

-No se atreve ni a coger el teléfono.

-Relájate un poquito. Voy a ver si lo localizo.

-Hija, a mí sí que me lo puedes contar.

¿Qué ha hecho para que lo eches de su propia casa? ¿Es tan grave?

-Lo he pillado con otra, me engaña con una compañera.

-¿A Nicolás? ¿Estás segura?

-Sí, mamá, a Nicolás. ¿Por qué cuesta tanto creerlo?

-De Nicolás espero cualquier cosa, pero ¿que sea infiel?

-Pues sí, me ha sido infiel. Lo he visto yo, con mis ojos,

abrazado a una compañera de trabajo como lapas.

-Hija...

-Cuando lo he visto me he quedado en "shock".

Luego no podía ni respirar,

como si me hubieran agarrado los pulmones con un puño.

Se me ha roto algo dentro.

Es que confiaba ciegamente en Nicolás.

Lo era todo para mí.

puesto mis manos en el fuego por él.

Si es que era... mi apoyo, mi pilar, todo.

¿Cómo ha podido traicionarme así?

¿Después de todos estos años,

con todo lo que hemos pasado juntos, mamá?

-Es que no me lo puedo creer, hija. -Es que me siento tan sola...

-No digas eso, Carmen.

No digas eso, porque no estás sola, ¿me oyes? No estás sola.

Ven.

(CARRASPEA)

Gloria.

En el Central se quedan puestos vacíos cada dos por tres.

Y bastante más económicos.

-Sí, pero la frutería está bien situada,

tiene mucha clientela y tiene la medida justa.

Además, yo ya he invertido dinero. No la has tocado.

-Sí. No.

Míralo. Un arquitecto me ha hecho este proyecto.

El negocio está en marcha, Elías.

Tú es que no terminas de entenderlo.

Ese puesto es muy importante para mí y para nosotros,

para mi familia, pero sobre todo para mi padre.

Después del daño que le he hecho, quiero verlo feliz.

Ya, te entiendo, la familia es lo más importante.

Y es muy bonito eso que dices,

pero estas reflexiones debiste hacerlas antes de vender.

Ahora es tarde. Lo siento.

Es que no me gusta perder tiempo ni dinero.

Eres una mujer dura.

Sí, pero solo en los negocios.

No es nada personal. Claro.

Lo que pasa que este negocio es un tanto irregular.

Porque una de las firmas del contrato es una falsificación,

en concreto la de mi padre.

Ese es tu problema, no el mío. Bueno, o el nuestro, ¿no?

Porque cualquiera, cualquiera podría invalidar esa venta.

Vale. Si quieres hacer público que traicionaste a tu propio padre

y te queda energía para iniciar un nuevo proceso judicial,

pues adelante.

Pero creo que no es lo mejor para lavar tu imagen

frente a los compañeros del Central, ¿no crees?

No vas a ceder, ¿no?

Lo siento.

Bueno, pues por lo menos, hazme un favor.

Eres la presidenta de la asociación,

habla con el periodista que escribe artículos sobre mí difamándome.

Dile que rectifique.

No solo por mí, es bueno también para el mercado.

Me parece una buena idea.

Perdimos clientela por culpa de esos rumores.

Lo haré, te lo prometo.

(SAMUEL) ¡Perdón!

-"Oh, my God!".

-Perdón, no quería asustarte.

-No, no, si no pasa nada.

Discúlpame, que estoy pensando en mis rollos.

-¿Has visto a mi padre? -No sé. Creo que no lo conozco.

-Es verdad, cuando llegaste, él ya no estaba.

Oye, ¿estás bien?

Siempre tienes una sonrisa y te veo muy tristona

-Es...

Es por mi mamá.

Pasa todo el día sola en casa y cuando llego,

le sale el mal humor, ya sabes, para sacar los nervios.

-Una madre nerviosa es lo peor. La mía da hasta miedo.

Si estás así, no hagas el despacho hoy, ¿vale?

Aún sigue limpio.

Eso sí, pasa por el cuarto de las cámaras,

que Fermín se comió un bocata y está hecho un cristo.

Vente, te digo dónde están.

-No sabía que había cámaras.

-Sí, sí.

Para que no roben. pero da lo mismo,

graban cuando les da la gana.

Es que para las cosas importantes, de repente dejan de grabar.

Y luego graban intimidades que no debería.

-¿Cómo? -Sí, te lo digo por si acaso.

No sea que te pase como Adela.

Tú lo sabes, ¿no? -¿El qué?

-Lo de Adela, que la pillaron las cámaras

y la vimos con su ayudante en los almacenes.

Sí, sí. -¡No!

-Sí, sí.

Y lo peor: estaba mi madre. -¡Qué apuro!

-A los dos minutos lo sabían todos.

Pues aquí es. -¿Aquí?

-Sí.

Pues nada, yo me voy a ver si sigo con la tarea.

-Vale, genial.

-Oye, sonríe.

Que tengas buen día. -Gracias.

-Chao, Daniela. -Chao.

¿Qué tal?

Bien, bien. ¿Tú?

Bien.

Bien.

Bueno, nuestra pequeña es una devoradora.

No para de pedir comida. (RÍE)

Hoy se ha desayunado un bizcocho de Valeria,

enterito, ella sola.

Iba a darle las gracias a Valeria.

A la nana le gusta el dulce, ¿no? El salado también, en realidad.

Le gusta todo, pero todo siempre de muy buena calidad.

No lo digo yo, lo dice ella.

El legado de un chef, ¿qué esperabas? Tiene buen paladar.

Luego voy a dar unas clases de Dibujo,

porque tengo dos alumnos nuevos. Qué bueno.

Y después voy a ayudar a Rosa en la cervecería.

Genial. No te canses mucho.

No, ya sabes, es una superprotectora,

no me deja hacer nada.

Vale, pues nos veremos por aquí, ¿no?

(ASIENTE) Sí.

Pues voy a ver a Valeria.

Hola, Martín. Qué bueno verte por aquí.

-Lo mismo digo.

Adiós.

Un café solo, cuando puedas.

Marchando.

Cuánto tiempo. ¿Cómo por estos lares?

Me vas a ver a diario. Voy a llevar la cocina del Ainara.

Qué bueno. Me alegro por Gloria. Estará encantada, ¿no?

No te creas.

Me quiere mucho, pero lejos.

(DAVID) Hola, quería hablar contigo.

-Hola, David. Es que ahora estoy...

-Quizá lo del reguetón no funcionó

porque tú eres más de bachata o de merengue. O incluso de joropo.

-¿Joropo? ¿Eso qué es?

-¿No lo sabes? Un baile tradicional de tu tierra, de Venezuela.

-No, no tenía ni idea. Oye, yo tengo que seguir...

-¿Tú exactamente de dónde eres?

¿De la costa, de Distrito Federal

o del centro, de provincia de Guarico o de Bolívar...?

-Soy de Caracas. Y estoy flipando contigo.

¿Cómo sabes tantas cosas de mi país?

-Espero que no estés arrecha de trabajar.

-¿"Arrecha"?

-No me mames gallo, sé que me entiendes.

-No estoy segura, la verdad.

¿De qué va esto? ¿Es una broma?

-Espera, creo que lo he dicho bien.

Sí, "mames gallo" es "tomar el pelo" en Venezuela, ¿no?

-Que sí, ya lo sé. Pero no entiendo por qué me hablas así.

-Estaba intentando acercarme a tu mundo.

He leído todo sobre Venezuela

para demostrarte que me gustas y que me importas.

Pero ya veo que he metido la pata.

-David...

-Ya, lo sé, he hecho el ridículo.

-No, no, no. Solo que me ha sorprendido.

-Las chicas con las que he estado eran muy diferentes a ti.

A Andrea la influía mucho su madre

y me dejó por motivos que no vienen al caso.

Y con María todo fue más complicado,

porque es trans y no me di cuenta al principio,

y se enfadó conmigo,

pero después nos llevábamos muy bien y fuimos muy amigos.

-No sabía que habías estado con una chica trans.

-Sí, pero solo unos días, ella no sentía lo mismo.

Al principio me puse triste, pero después lo superé.

El tema es que mi experiencia previa no sirve contigo,

porque no creo que nunca me veas como pareja.

Tú necesitas a alguien más alegre y vital,

no que se ponga a estudiar datos de Venezuela

para llamar tu atención.

Te he puesto triste, ¿verdad?

-David, espera. -No voy a molestarte más, lo siento.

-Voy a darle un aire nuevo al restaurante.

Nuevos menús, nuevas tapas...

Espero que no me tomes como el enemigo.

No, hombre, no. Seremos colegas.

Cuanta más oferta y de más calidad, mejor para todos.

Este café tiene un aroma fantástico. ¿Cuál es tu proveedor?

Seremos colegas...

hasta cierto punto.

Vale, bien, acepto los secretos profesionales.

Pero yo encantado de tomar unas cervezas, si te apetece.

Pues no te digo que no, oye.

Me vendrá muy bien airearme un poco y... a ver si me animo.

He visto que entre Lorena y tú no andan bien las cosas

Aunque ayer os vi y parecía que estabais bastante...

Sí, sí, sí.

Nos acababan de decir que...

que tendríamos una niña y que vendría sana y fuerte.

Pero ahora nos cuesta hasta mirarnos a los ojos.

Supongo que...

Gloria ya te lo ha contado.

O cualquiera del mercado, lo saben todos.

Algo me han dicho de un desliz. Sí, un desliz.

Un desliz, sí.

No debí ir a la fiesta de tu hermana,

pero insistió tanto que... ¿Gloria?

¿Qué tiene que ver en esto?

Organizó una fiesta y me presentó a una íntima amiga suya.

Supongo que la conoces, una tal Puri.

No, no me suena. Puri...

Es una estudiante de hostelería, una chica simpática, atractiva y...

Al parecer tomamos unas copas y acabamos en un hotel.

¿Qué quieres decir con "al parecer"?

Pues que esa mañana me levanté en la habitación de un hotel y...

Te juro que, suena a excusa barata,

pero no recuerdo absolutamente nada de lo que pasó ahí.

¿Y has vuelto a hablar con ella? No, no, no.

Me mandó un mensaje para decirme que se lo había pasado muy bien.

Vamos, una cagada en toda regla. Ya...

Y no hay un solo segundo en que no me arrepienta de aquello.

¿Dices que es amiga de mi hermana?

Sí, como son amigas, se lo contaron y vino a soltarme el rapapolvo

y a decirme que se lo dijera a Lorena.

Ya. Mira, es duro romper una relación,

pero cuando el motivo de la ruptura es una metida de pata tan absurda,

es que es frustrante, de verdad.

Y voy a perder a la mujer de mi vida,

estando embarazada de mi hija

Y por un polvo que ni siquiera recuerdo.

Bueno, espero que Lorena te perdone.

No, no lo sé, tío, no lo sé. Le he hecho mucho daño.

Mi padre dice que si sigo pensando en las palabras de Eusebio,

es como si él hubiera ganado la partida.

Es que tiene razón, Elías. Son ganas de torturarte.

¿No has sufrido bastante?

Es que el suicidio de Eusebio lo ha frustrado todo.

No voy a saber qué me estaba insinuando,

no va a haber juicio ni condena, no va a haber nada.

Lo importante es que han retirado los cargos contra ti. Ya está.

Sí, pero ¿a qué precio?

A cambio de clavarle un puñal en el pecho a mi padre.

La frutería esa significaba mucho para él y...

Además es que ahora lo veo triste, alicaído, sin energía, no...

Pero será por otras cosas. Tiene una edad.

No. Eso es por lo que es.

La frutería lo era todo para él.

Y he intentado hablar con Gloria, renegociarlo,

pero no me lo quiere revender a mí.

Elías, ya no se puede echar marcha atrás.

Pero para tu padre vale más tu libertad que la frutería,

con el cariño que le tiene.

Con ese dinero, conseguisteis pruebas para inculpar a Eusebio.

Pues mira, nada es en balde.

Ya. No, si tendría que estar contento, pero...

Ágata no está,

Germán está fuera, tú estás en otra.

Me siento solo, Adela, me siento solo.

Ayer por la noche no podía dormir. La cabeza se pone a dar vueltas...

Se me ocurrió una tontería, ir a...

Ir a visitar a Germán.

Y pensé que quizá era buena idea que fuéramos los dos juntos.

¿A Oporto? (ASIENTE)

No creo que sea buena idea.

Vamos, que no voy a ir a recriminarle nada ni nada parecido.

Pero sí me gustaría aclarar lo que pasó con Velasco, con Javier...

No sé...

Mirarnos a los ojos, como dos hombres.

Dos hombres que se quieren, ¿no?

Y decirnos tranquilamente... lo que tengamos que decirnos.

Si quiere, que me grite, que me escupa, que me pegue,

pero acabar con toda esta mierda ya, ¿sabes?

Y pensé...

¿qué mejor compañía que mi ángel de la guarda?

No seas ñoño.

Te defendí de un mafioso porque te estaba apuntando.

Pero no puedo conseguir que tu hijo te perdone de corazón.

Eso queda entre tú y él.

Además, yo ya tengo una vida al margen de los De la Cruz.

Es verdad.

Precisamente...

estos días me voy de viaje con Fernando.

¿Te vas? Sí, porque...

ganamos el concurso que hizo Jorge. Sí.

Y bueno, son solamente unos días... Que sí.

Que sí, está muy bien, Lo entiendo, claro.

Claro que sí.

No sé si Germán estará preparado para un encuentro contigo.

Pero tampoco sé si lo estás tú.

¿De verdad tú crees que ahora mismo puedes exponerte a más emociones?

No, no, yo no sé...

Es uno de mis arrebatos, ya me conoces.

No, que solucionar las cosas con Germán está bien.

Quiero que te lo pienses bien y busques el momento adecuado.

Sí, lo pensaré pensar bien antes de dar un paso en falso, seguro.

Gracias por entenderlo. Por favor, lo que faltaba,

con todo lo que has hecho por mí.

Además, tú vas a ser muy feliz con Fernando y lo vas a pasar muy bien.

Espera.

Es que se me hace tarde.

-¿Dónde estabas? Te he llamado. -Hola, Samu.

-¿Y el móvil dónde lo tienes?

-Está sin batería. -¿Y para qué lo tienes?

-Tu madre no me dio el cargador, y he ido a casa, pero iba la llave.

No he podido entrar en mi casa.

Es que esta vez sí que la he cagado, pero de verdad, Samu.

-Lo siento, ha sido culpa mía.

Mamá me convenció para darle la app de localizarte con el móvil.

Me preocupaba que te hubiera pasado algo con la bici.

-¿Por qué quería seguirme? ¿Qué le hizo sospechar?

-Estaba con Carla cuando llegó el pedido al mercado.

Y en la "tablet" vio tu ficha.

-Al final, tarde o temprano, se iba a enterar.

Y Lupe tenía razón.

Trabajando en el Central,

era demasiado arriesgado mantener el secreto.

-¿Quién es Lupe?

-Una compañera.

Un encanto de persona.

Nos hemos hecho muy buenos amigos.

Tanto que tu madre cree que estamos liados.

Es que con lo de la aplicación, me siguió y...

bueno, me vio charlando en el parque con ella.

-¿Te ha echado de casa por charlar? -No, pero...

Justo yo hablaba con Lupe de tu madre,

de lo dolida que se iba a sentir y decepcionada

cuando se enterase de la verdad.

Yo me estaba desahogando con ella y estaba hecho polvo y...

Nos pilló en el peor momento.

-¿Os besasteis? -¡No, hombre, Samu!

¿Cómo nos vamos a besar, hombre? Ni loco.

Nos dimos un abrazo, un abrazo de amigos.

Me estaba consolando

porque yo estaba hundido en la miseria, ya está.

Te juro que yo nunca engañaría... -Vale, vale, sí.

Te creo, no te preocupes.

Yo te creo. -Gracias.

-Otra cosa es mamá. Tiene un mosqueo encima...

-Pero...

¿Cómo...? ¿Tan mosqueada está?

-Te ha echado de casa, no te ha mandado a dormir al sofá.

-Debí decir desde el principio.

Si es que la voy a perder por idiota.

-Los hombres de esta familia somos expertos en eso.

Yo tampoco lo he hecho mejor.

-Samu, yo quiero a tu madre, de verdad.

-Y yo a Carla.

Pero aquí estamos.

-Vaya, por fin te veo.

¿Dónde te metes?

-Pues trabajando. -Ya.

Ya me imagino que estás trabajando. pero no hay manera de dar contigo.

No me estarás evitando, ¿no?

Claro que no, sería absurdo.

Porque...

el mercado es mi territorio,

y puedo reclamarte en mi despacho siempre que quiera.

O hacer que bajes al almacén.

Lo que pasó entre nosotros

solo es un aperitivo.

No me mires así, que a mí no me engañas.

Sé que te quedaste con tantas ganas como yo.

De más.

No lo niegues.

¿Tú...?

¿Tú no has pensado en ello?

Me encanta que seas arisca conmigo.

Eso me demuestra que tienes tantas ganas como yo.

Dentro de poco serás tan dulce...

como la miel.

(CHISTA)

(GLORIA) ¡Martín!

Qué bien me vienes.

Mira, a ver qué te parece.

Es la carta para el menú hindú. -Sí, eres muy eficiente.

-Oye, con esa cara de palo, no sé si te gusta o no.

-He estado hace un rato con Jorge

y hay unos detalles de su ruptura que casualmente olvidaste contarme.

Como que engañó a Lorena con una íntima amiga tuya,

una tal Puri.

¿Que quién es Puri?

-De íntima nada. Es una conocida reciente.

-¿Y esa fiesta que organizaste?

-Una fiesta para inaugurar el Ainara con amigos.

-¿Y por qué invitaste a Jorge? -Mira, invité a los dos,

a Jorge y a Lorena,

pero Lorena declinó la invitación por el embarazo.

No empieces a inventar fantasmas, que te veo venir.

Jorge se metió solito en la cama de Puri.

Yo no lo obligué a nada. -Vale, no te acuso de nada.

Solo te estoy preguntando. -Me estás acusando,

y me duele.

Decías que me creías y ahora me acusas otra vez

de querer destrozar la vida de Jorge.

Me vienen los fantasmas del pasado, lo siento.

-¿Y crees que a mí no?

Lo de Simón es lo más duro que me ha pasado en mi vida.

Me destrozó la vida y caí en una depresión profunda.

Le culpaba de todo y quería vengarme.

Pero creo que ese odio por él es lo que me salvó de quitarme la vida.

Martín, había días en los que no quería levantarme de la cama.

Solo me quería morir.

-No, el odio no es lo que te salvó.

Te salvó tu terapia con el doctor Calvo y tu tesón.

Luchaste mucho para levantar cabeza. -Sí, así fue.

El doctor Calvo me ayudó muchísimo.

Pero, de verdad, no quiero remover más el pasado.

-Vale. Lo siento, no quería removerte.

Perdona. -Ya, estoy bien.

Ya puedo hablar de ello con tranquilidad.

Y el reencuentro con Jorge ha sido algo casual,

algo del destino.

No tengo que ver con sus problemas vitales ni matrimoniales.

Bastante tengo yo como para meterme en la vida de los demás.

-Tienes razón, perdóname.

Pero sería buena idea que visitaras al psiquiatra.

-Pero ¿para qué?

-La cercanía con Jorge y Lorena no te lo está poniendo fácil.

Tu psiquiatra debería conocer tu situación actual.

(Móvil)

-Es un periodista, tengo que contestar.

-Escúchame, visítalo una vez. Hazlo por mí.

-Te pones tan pesado... -¿Lo vas a hacer?

-Sí. -Vale.

-¡Pesado!

¿Hola? Sí lo he llamado antes para hablar del caso de Elías de la Cruz.

Pásate en dos minutos, ¿vale?

No sabía que había alguien dentro. -Estaba... Estaba limpiando.

Me ha pedido Samuel que vaciase la papelera.

Tengo un problema con el cargador el móvil

y necesito el fijo. Si no te importa...

No, no, qué va.

¿Manuel? Mira, soy Adela Villar, del Central.

Sí, es que el móvil me está dando problemas.

Mira, me he pensado bien lo de los fertilizantes ecológicos

y te voy a hacer un pedido.

¿Siguen en promoción?

Sí, de interior y de exterior.

Estupendo, ¿y cuándo...?

Muy bien, pues si quieres,

ya me mandas la factura también, ¿vale?

No, gracias a ti. Venga, adiós.

Daniela. ¿Sí?

¿Estás bien? Sí, sí, sí.

A ver, ya tengo una edad y llevo muchos años en el Central,

y no has entrado aquí a limpiar, ¿no?

-No he hecho nada malo No digo que hayas hecho nada malo.

Es que cuando he entrado,

mirabas imágenes de las cámaras de seguridad, ¿no?

¿Estabas buscando algo?

Es que...

Es que ayer me pasó algo en el almacén.

¿Qué te pasó?

Daniela, ¿qué te pasó?

Que me estaba cambiando de ropa...

No sabía que había cámaras, iba a comprobar si se había grabado,

porque no quiero que circule nada mío, como... te pasó a ti.

¿Perdón? -Lo siento. Me lo comentó Samuel.

Ya, el Central, desde luego, y los secretos. En fin...

Sí, la verdad es que me pasó y fue bastante violento.

Te doy un consejo, ándate con ojo y cámbiate siempre en los baños.

Por los almacenes pasa todo el mundo.

Te pudo pillar Fernando, que estaba contigo cuando fui a buscarlo.

Y Fernando es un caballero, pero no todos son así.

Oye, Daniela...

No estarías con algún chico, ¿no?

No, perdona, no es asunto mío, esto son tus cosas.

Lo decía por quitarle hierro.

En el mercado somos una familia

y preguntamos y contamos más de la cuenta.

Como lo de Samu.

Venga, no te ofendas.

No pasa nada, Adela. Sé que lo dices con buena intención.

Sí, mujer.

Voy a mi puesto, que lo tengo solo. No le des vueltas.

Alguien pasa información al periodista que me pone a parir.

¿Cómo lo sabes? Me lo dijo Gloria.

-Se lo has contado, ¿no? Claro, soy tu hija.

Te quiero y tengo derecho a saberlo.

-Es cuadriculado, como todos los asperger.

-No sabía que era asperger.

-Yo he conseguido la frutería y tú que Elías se vaya del Central.

Los dos ganamos.

-Lo peor no es que ella sepa que soy repartidor.

Lo peor es que ella cree que tú y yo estamos liados.

Los de "MasterChef" me han invitado para que prepare unas recetas mías.

-¿Me hablas tú de traiciones, el menos idóneo para dar lecciones?

-No te acerques a Carmen hasta que esté más calmada, ¿me oyes?

Bastante daño le has hecho ya.

Las cámaras también las carga el diablo.

Que se lo digan a Daniela. -¿Por? ¿Qué ha pasado?

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Mercado Central - Capítulo 276

27 nov 2020

Elías trata de recomponer su vida pero todo sale mal: ni consigue recomprar la frutería, ni que Adela le acompañe a reencontrarse con Germán y lo peor de todo: alguien del mercado era la fuente que surtió al periodista más crítico con él. Tiene al enemigo en casa.
Daniela intenta utilizar las grabaciones de seguridad para salvarse de Fernando, pero éste ha borrado las imágenes.
Carmen echa de casa a Nicolás.
Martín, preocupado porque Gloria haya tenido algo que ver con la ruptura de Lorena y Jorge, consigue su compromiso de volver al psiquiatra que ya la trató.
El intento de David por conquistar a Daniela fracasa.
Rosa recluta a Lorena para idear un plan que convenza a Jesús de que debe operarse.

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