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La Sala. Guggenheim - Soto. La cuarta dimensión - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"El Museo Guggenheim Bilbao presenta Soto, la cuarta dimensión.

Una exposición retrospectiva

dedicada a repasar la obra de un artista

que transformó el arte de la segunda mitad del siglo XX:

Jesús Rafael Soto.

Organizada por el Museo Guggenheim Bilbao

en colaboración con el Atelier Soto en París,

La muestra reúne más de 60 obras entre las que se encuentra

la conocida serie de Penetrables del artista."

Hay una serie de Penetrables, como él llamaba.

Esas obras donde prevé la interacción

por parte del espectador,

que yo creo que es una de sus contribuciones

más relevantes a la historia del arte.

Digamos, esa preocupación por esa interactividad,

por esa cuarta dimensión,

realmente también está presente en otras obras del museo.

Sin duda, tenemos aquí la obra de Richard Serra,

"La materia del tiempo",

donde también ese elemento del tiempo

y de la incorporación de la espectadora a la obra

para hacer que la obra se haga realidad.

Ya está presente,

con una visión muy diferente a la de Soto, pero que,

de alguna manera, es complementaria.

"La exposición muestra el papel fundamental

que jugó Soto en la evolución del arte cinético,

permitiendo apreciar el desarrollo de su práctica artística

hasta la primera década del siglo XXI."

Hoy día es importante particularmente

la lectura del trabajo de Soto que él mismo hacía.

Soto entendía que, en un camino paralelo a la ciencia,

el artista tenía que descubrir

el espacio de la experiencia.

Tenía que expandir los límites

de nuestro conocimiento sobre dónde vivimos,

qué es el mundo y qué es el ser humano y la experiencia.

Y todo ello nos sitúa en el campo de la exposición.

-Cuando nos invitan,

acudimos con el mayor gusto

y damos todo el apoyo que puede tener

nuestra organización familiar,

porque es una organización fuerte

para la defensa y la promoción de la obra de Soto,

nuestro padre.

(Música)

"Jesús Rafael Soto nació en Ciudad Bolívar 1923.

El artista cursó sus estudios

en la Escuela de Bellas Artes de Caracas,

donde se familiarizó con el arte europeo

y descubrió artistas como Paul Cézanne o Pablo Picasso.

Atraído por las vanguardias europeas,

Soto viajó a París en 1950,

algo que supuso una revolución para él."

Soto llega a París a principios de la década de los 50

como todo artista joven formado

de la manera tradicional en aquel momento.

Soto tiene un primer choque en París con la abstracción.

Tiene una revelación a través de la obra de Mondrian,

de Malévich...

Y eso representa un primer momento de confrontación con la modernidad.

Y es abstracción es vivida por Soto como un choque.

Y su reacción como artista,

su primera reacción es tratar de dinamizar la forma abstracta.

Eso se puede ver en las composiciones dinámicas,

precisamente que llevan ese nombre, que tenemos allá,

y también se verá en sus obras posteriores.

Sus obras son muy emblemáticas,

porque marcan el inicio de una reflexión.

"Durante sus primeros años en París,

Soto, con una gran formación musical,

se dedicaba a tocar la guitarra para subsistir.

La música, de hecho,

ha tenido una gran importancia a lo largo de toda su trayectoria.

Y le sirvió de inspiración a la hora de elaborar

trabajos seriales y variaciones,

así como en el desarrollo de su propio esquema de colores."

La relación de Soto con la música es algo que tiene dos vertientes.

Lo primero es algo absolutamente personal.

Su padre era violinista profesional

y él heredó el gusto por la música.

Durante mucho tiempo, lo hizo como un pasatiempo.

Al llegar a Francia en el año 50,

y al encontrar unos círculos intelectuales artísticos,

conoce a algunos músicos de lo que se llamó

la música contemporánea de ese momento.

Y se dio cuenta de que había una reflexión sobre la música que,

de alguna manera,

podía compararse con la reflexión muy teórica

sobre las artes plásticas."

-Para mí, el arte es conocimiento.

Mucho más que como, en general,

se quiere decir que el arte es expresión.

-En lo cotidiano, desde muy pequeña,

hay dos cosas que recuerdo siempre.

Que él tenía...

cualquiera que sea la época,

un tiempo donde trabajaba sobre su pintura

y un tiempo en el cual agarraba la guitarra.

Él tenía esa disciplina.

Él en cuanto a codificación del lenguaje,

utiliza el sistema de la música serial.

Entonces, ahí ya la música interviene de una manera distinta,

porque interviene en la construcción,

en la codificación de un lenguaje artístico.

(Música)

-Por esa curiosidad musical,

empieza a asistir a unos seminarios que,

en ese momento, impartía Pierre Boulez,

el gran compositor y director francés.

Que se llamaba El ámbito musical, "Le domaine musical",

y se permitieron a muchos artistas como Soto,

como Vieira da Silva que encontraron en ese diálogo

una fuente de inspiración fundamental.

En el caso de Soto,

son los sistemas de composición dodecafónica

los que le permiten trascender esa idea

de la forma en la abstracción geométrica.

Y así empieza a producir cuadros seriales.

Como veremos en esa serie gráfica que está ahí detrás,

aplicará estos procedimientos seriales

y repetitivos al material pictórico.

Aquí vemos algunas de las formas

y de los procedimientos multiplicativos

que llevan a crear ese ritmo.

El deseo del artista es, fundamentalmente,

dinamizar la imagen y de llegar a una experiencia

que está más cerca del devenir del cuerpo,

de la duración,

de lo que pueda estar una imagen convencional

de un cuadro abstracto estático.

Digamos que si hay que conectar la obra de Soto

con un referente en ese momento, es, sin duda,

el "Broadway Boogie-Woogie" de Piet Mondrian.

(Música)

"En estos años en los que reflexionó

sobre la relación entre la música y el arte,

Soto conoció a varios músicos,

entre los que se encontraba Paco Ibáñez."

Resulta muy curioso que un joven músico

en ese momento en París,

con quien Soto se junta,

porque también compartía gustos con él,

un joven músico español aparece en algunas de las actuaciones

y algunos de los primeros discos que graba Soto en esa década.

Y ese músico luego pasará a tener una carrera propia

con un éxito que hoy día nos resulta muy conocido

y su nombre era Paco Ibáñez.

Otro parisino de adopción que, como Soto,

logrará tener un gran éxito

desde su presencia de actividad en ese medio.

#...tengo mi ranchito hermoso.

# Me acompaña mi morena,

# parrandera y cariñosa. #

Fue una amistad muy grande

a pesar de una pequeña diferencia de edad,

unos 10 años de diferencia, más o menos.

Y llegaron a tener un conjunto que se llamó Los Yares,

con el que grabaron un disco

ellos dos con una cantante, Carmela.

Y llegaron a trabajar,

a vivir de ese conjunto durante un tiempo.

Y la amistad con Paco ha durado hasta la muerte de mi padre.

Fue uno de sus mejores amigos, si no el mejor.

-Yo notaba que había algo grande en Soto,

un venezolano que se llama Aristóteles,

que tenía una lengua viperina y dice:

"Mira chico, ahí va Soto y su satélite."

(RÍEN)

El satélite era yo,

pero yo estaba orgulloso de ser satélite de Soto.

¡Ya era algo!

# Se va para Barranquilla.

# Se va el caimán, se va el caimán,

# se va para Barranquilla. #

(APLAUDEN)

(Música)

"En 1953,

Soto le pidió a una amiga que le tradujese

algunos pasajes del libro 'Vision in motion',

de László Moholy-Nagy.

Esto hizo que el artista comenzase a usar materiales

como el plexiglás para la superposición de motivos

en el marco de una misma obra."

Su tercera gran confrontación,

ese tercer encuentro es con el movimiento.

Lo que Soto descubre gracias a Moholy-Nagy es el plexiglás

y la posibilidad de multiplicar los planos pictóricos.

Y, por medio de la transparencia,

lo que ocurre es que el ojo del observador

ya no puede enfocar solo punto,

porque apenas se mueve mínimamente y eso es inevitable,

puesto que somos seres constantemente moviéndose,

aunque nos creamos inmóviles.

Lo que ocurre es que se rompe la estereoscopía,

se rompe la síntesis de un objeto

por parte de los dos ojos y del cerebro

y lo que ocurre es que esa imagen queda irresuelta.

Y por tanto, a medida que nos movemos,

continúa vibrando.

"En 1955,

Jesús Rafael Soto acudió a la Galería Denise René,

donde vio la máquina óptica de Marcel Duchamp.

El artista se inspiró en ella para crear su propia espiral."

Esa pieza, que es de los años 20, de Duchamp,

lo que hace a Soto es descubrir

un nivel adicional de la ilusión óptica,

de la percepción,

de cómo las fallas de la percepción humana

no solamente generan dinamismo,

sino que también pueden generar formas.

"Se trataba de hacer lo que lograba Duchamp,

pero sin ayuda de la máquina del motor.

Entonces, nace la espiral,

que es una superposición

de 25 centímetros de dos seriales elípticas

y donde el movimiento es una realidad sin discusión."

Soto empieza a trabajar las espirales

en respuesta a la obra de Marcel Duchamp.

Su confrontación con las obras de Duchamp

que tenía rotores y elementos giratorios,

es la cuarta, digamos,

revelación en esa década de descubrimientos para Soto.

Y la quinta, que también está muy presente en la exposición,

es la revelación del múltiple.

Eso es gracias particularmente al artista Daniel Spoerri,

que inicia una serie llamada Ediciones Mat.

A partir de ahí, Soto comprenderá que, en sus obras,

puede desligar el valor material del valor conceptual

y que lo que más le interesa es el valor conceptual

y del dispositivo y el tipo de experiencia

que ese dispositivo puede generar.

En esta exposición encontramos obras, por tanto,

que son originales pero también obras múltiples

de distintos momentos,

tanto de los años 50 como de los 60 y 70.

Hay series que tienen resonancias también

incluso a la cultura vasca, de Múltiples.

Y nos permiten ver cómo Soto,

en un impulso que tiene mucho que ver también

con su sensibilidad democrática,

nunca quise privilegiar el valor material,

sino más bien, el valor conceptual.

En esta parte vemos el resultado de otra confrontación

que sucede a final de los 50,

principios de los 60 en la obra de Soto.

Es la confrontación con lo amorfo, con lo informe.

"Cuando a finales de los 50 parece que Soto ha llegado a agotar

el campo geométrico,

decide volver a experimentar con materiales de desecho

y trabajar con los formatos más irregulares

y menos estructurados posibles."

Sobre esas superficies,

lo que hace a partir de las varillas

y de las piezas previas es establecer

un trazado muy fino de líneas sobre el cual la forma irregular

va a venir a descomponerse.

Se produce una desintegración.

Eso ocurre en una serie de piezas de ese periodo que se llamará

periodo informalista o periodo barroco de Jesús Soto

y que nos llevan hasta la, digamos,

mediados de la primera mitad de los 60.

(Música)

"Tras unos años trabajando con formatos irregulares,

Jesús Soto se dio cuenta de que, para él,

era muy importante despojarse del artificio que va implícito

con las formas radicalmente informales

y decidió volver a las formas esenciales."

Allí precisamente, a partir de estos hallazgos,

añade otro elemento, que es la varilla.

Digamos,

se dispone sobre este trazado de líneas paralelas y que,

como veis, cuando caminamos de nuevo mirando a la obra,

veis que se produce una ondulación.

El material deja de ser consistente,

deja de ser coherente visualmente.

Es un efecto moiré,

es un efecto que impide al ojo ver todo porque,

digamos, hay muchas partes iguales, y cuando te fijas en una,

parece que las demás se están moviendo.

Ese efecto tiene en Soto un papel también como de desencadenante.

Porque enseguida va a tratar

de espacializar esa trama de líneas blancas

que él traza

como telón de fondo.

Y al espacializarlo se da cuenta de que el espectador,

no solo visualmente, sino también físicamente,

podría habitar esos campos visuales.

"'Yo hago moverse a la gente y le hago sentir el cuerpo del espacio'.

Soto consideraba al ser humano

un pequeño punto frágil de referencia

en un universo inmenso, siempre en movimiento.

A partir de 1967,

Soto comienza a trabajar

en su conocida serie de Penetrables.

En ellos,

todo va mutando permanentemente con el movimiento de la persona

que participa en la obra.

En la exposición, podemos contemplar tres de ellos."

El Penetrable en sí mismo,

digamos que añade a la gran presencia

que pueda tener esa masa de color el carácter practicable,

el carácter interactivo o reactivo incluso.

Porque cuando uno entra, también la obra empieza a moverse.

Y eso no solo genera una experiencia dentro,

es muy impresionante porque ves a la gente

perderse en una nube de color.

Como vemos en este ejemplo,

que precisamente fue concebido y diseñado

en todo detalle en el año 68,

el Penetrable banco y amarillo,

además de esta especie de ducha de color,

se puede entrar en un espacio que es casi arquitectónico,

es como un pequeño pabellón y en él se puede observar

tanto el mundo circundante como la desintegración

de las varillas blancas y amarillas que demarcan ese espacio,

que es un cuadrado y dentro de él, un círculo.

Estáis todos invitados a atravesar el Penetrable

que tenéis aquí detrás.

Evidentemente,

aquí la experiencia es aún más llamativa

por la falta de color.

Estamos como entrando en una especie de nebulosa.

Esta dimensión social estará presente

en la obra de Soto durante toda su vida

y será un artista que estará recibiendo constantemente encargos

de toda índole para intervenir en el espacio público

y generar experiencias de esta calidad colectiva.

Precisamente como apéndice a la exposición,

tenemos fuera del museo, junto al estanque,

una esfera realizada en los 90 por Soto en París

para ser instalada originalmente en los Campos Elíseos

y que ahora podemos ver aquí como una de esas obras

de carácter público de muchísima fuerza.

Tanto cromática como volumétrica.

De alguna manera,

llegamos como al máximo grado de intensidad

en los trabajos de Soto,

tanto de tipo mural como espacial.

Aquí veis una esfera roja flotante y allí,

una doble progresión azul y negra

que forma parte de ese cuerpo de trabajo

de investigación de Soto.

Hay una enorme paradoja

un enorme dinamismo de los ángulos de las propias líneas,

además de los volúmenes que se crean cuando nos movemos,

se produce una especie de cinematografía,

como fotogramas que pasan a velocidad lenta.

"Al fondo de la sala,

encontramos varias obras realizadas a finales del siglo XX

y a principios del siglo XXI.

Como varillas sobre negro, azul mayor o valores opuestos.

En ellas,

el artista muestra un virtuosismo absoluto en el dominio

de las ilusiones de profundidad

y del movimiento, de los colores y la vibración."

Quisiera acabar mi visita delante de esta pieza

que se llama "Azul Mayor".

Si os ponéis frente a esta obra, que os invito a que lo hagáis,

vais a ver que hay una flotación

completamente incomprensible para el ojo.

Os va a costar mucho pensar que ese azul

está extraído del fondo, parece que está...

que forma parte de un mismo plano,

y sin embargo, no.

Cada uno de estos colores está proyectado más allá del panel.

"Hasta su fallecimiento,

Soto siguió realizando encargos de gran escala

para espacios públicos e instituciones,

creando obras que requerían la participación

y el movimiento del espectador.

Obras que rompen el orden de la percepción

y ponen al espectador frente al abismo de la cuarta dimensión."

La cuarta dimensión no solamente es ese cuarto eje

en que se inscribe el objeto artístico,

el eje del tiempo,

también es una dimensión intermedia o adicional.

El trabajo de Soto,

precisamente porque rompe los esquemas de la visión,

el ser humano fisiológicamente,

por la estructura misma en que plantea la imagen,

nos permite darnos cuenta de que muchos se nos escapa.

Hay mucho en el mundo visible que no podemos ver.

O que vemos solamente de forma fugaz.

Y todo eso contribuye a la experiencia estética

de una manera muy novedosa

y tratamos de ponerlo en valor aquí en la exposición.

-Él tenía muchísima apertura, paciencia, escucha,

humor y tranquilidad en la vida.

Él tenía esa cosa muy tierna, abierta,

consecuente también,

sorprendente, pero siempre esa tranquilidad.

Una serenidad, de alguna manera.

"Esta exposición recorre cinco décadas

de trayectoria de Jesús Rafael Soto,

que jugó un papel fundamental en la redefinición del alcance

y la función social de la obra de arte.

La muestra permite al visitante

vivir una experiencia estética total

al interactuar con las obras del artista,

consiguiendo de esa forma que sus obras cobren vida.

(Música)

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Estamos en "La materia del tiempo",

una de las obras más importantes

dentro de la trayectoria de Richard Serra.

Richard Serra es una figura clave en el desarrollo de la escultura

del arte contemporáneo del siglo XX.

Y esta instalación que vemos aquí es una comisión que hizo el museo

para su colección en el cual estamos rodeados

de ocho grandes esculturas que están dispuestas por la sala

y que el visitante es la pieza principal toda esta obra,

que se llama "La materia del tiempo".

El artista, cuando habla de la materia del tiempo,

se refiere a nuestro tiempo personal

y cómo nos relacionamos con estos espacios

que crea dentro del propio espacio

y las relaciones que se establecen también

entre unas y otras obras

y cómo nos vamos moviendo entre ellas.

Estas obras están realizadas en un material con un componente,

en principio para nosotros, muy industrial, que es el acero.

Un material muy pesado que, sin embargo,

Richard Serra ha conseguido transformar

y mover de una manera muy dúctil.

En las primeras piezas que están en esta sala, son ocho en total,

podemos ver las torsiones elípticas.

Es un tema con el que Richard Serra, hasta llegar a sus soluciones,

estuvo trabajando más de 12 años y parte de una visita que hizo

a la Iglesia San Carlo alle Quattro Fontane de Borromini

al ver la cúpula y el efecto óptico que está creada

y decidió crear una forma que no existe

ni en la arquitectura ni en la naturaleza,

que es torsionar las elipses.

Tenemos al principio una pequeña pieza que es la clave

de todo lo que sucede con las otras torsiones elípticas

que nos muestra cómo se crea este espacio

que nosotros tenemos que experimentar.

Se trata de una obra donde la fisicidad es muy importante.

Y nosotros, como visitantes,

vamos a reaccionar frente a ella y vamos a experimentarla

de una manera muy diferente según nos posicionemos

en unos o en otros espacios.

Y esa es la intención de Richard Serra.

Aquí lo importante no es la pieza de manera individual,

sino el conjunto y el visitante dentro del conjunto.

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La Sala. Guggenheim - Soto. La cuarta dimensión

30 nov 2019

Esta exposición repasa, de manera retrospectiva, el trabajo de Jesús Rafael Soto (Ciudad Bolívar, Venezuela, 1923 - París, 2005). Soto. La cuarta dimensión ofrece una oportunidad inusitada para reexaminar la trayectoria de una figura visionaria, que transformó el arte de la segunda mitad del siglo XX.

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