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Para todos los públicos La Paisana - Elciego - ver ahora
Transcripción completa

"Hola, soy Eva Hache

y no, no tengo pueblo, pero me encantaría.

Salir al fresco, tener pandilla, saludar a todos por el apodo,

sentirme como en casa en todos los rincones.

Ser de pueblo mola.

Así que agarro el coche, el micro y a 'paisanear' que me voy".

(Música)

"Hoy mi destino está en la Rioja Alavesa.

Voy hacia Elciego,

un pueblo de 1025 paisanos rodeados de viñedos.

Aquí me pasaré 48 horas".

(Aplausos, vítores)

¡Muy buenas noches, paisanos de Elciego!

(Música)

(Música)

Fíjate qué primor de viñas. Estamos en la Rioja Alavesa.

Todo rodeado de uvas. Y aquí... Ven, ven, ven.

Está el pueblo donde vamos a pasar 48 horas:

Elciego.

Ahora solo escuchas un tictac.

Sabes que te va a llegar.

Por las noches sé que soñarás

que los lobos llaman a tu puerta.

Eras uno más de la hermandad,

pero tuviste que joderlo todo.

(Música)

Mira. Fíjate la plaza mayor de Elciego.

Completamente desierta. Aquí no hay vida humana.

Está cayendo ahora mismo, no sé,

40° de temperatura, así, uno encima del otro,

que te dan como colleja.

Qué buen clima hace aquí. (RÍEN)

Yo, cuando hemos llegado al pueblo, he pensado:

"¿Se han dejado las estufas puestas o qué pasa, tío?"

No se sabía si estábamos en Elciego o en el fuego.

(RÍEN)

Y sigo paseando por las calles desiertas de Elciego

y me encuentro a un hombre a un electrodoméstico pegado.

(RÍEN)

¡Hola! ¿Qué hay?

Oye, ¿no será aire acondicionado eso?

Esa es la pena, que no es, con el calorazo que hace...

No es aire acondicionado. No es aire acondicionado.

¿Dónde vas? A ver si intento arreglarla.

¿Es aquí? Sí, aquí es.

Vamos aquí.

Eso de arrastrar lavadoras a pleno sol,

confiesa, es un truco contra el calor.

Porque tú estás moviendo aproximadamente 200 kilos

por una calle, que está cayendo la flama,

que son llamas directamente, y cuando la sueltas,

dices: "¡Madre mía! Qué fresco". (RÍEN)

Son lavadoras con función de "centrisudado".

(RÍEN)

Por cierto, ¿cómo te llamas? Víctor.

¿Y qué haces? ¿Reparas electrodomésticos?

Pues intento, intento. Intento reparar lo que se pueda.

Ajá, eres reparador. No es que me dedique a ello,

sino que siempre hay algún vecino que...

"Oye, que se me ha estropeado esto".

"Pues tráemelo aquí a casa o voy a por él e intento arreglarlo".

¿Pero a qué te dedicas? Yo me dedico ya... Jubilado.

Qué bien. Ya jubilado.

Y me entretengo en las viñas, en la bodega...

En cosas de estas también.

¿Haces vino? Sí, para consumo.

Bueno, claro, no va a ser para... Para vender.

¡Ah! Vale, vale.

Hacemos entre, más o menos, tres. Hacemos unos...

5 o 6000 kilos para consumo de casa.

¿Eso cuántas botellas más o menos...?

Pues échale cinco o seis...

Si son 6000 kilos, 6000 botellas.

(RÍEN)

¡6000 botellas! (RÍEN)

¿6000 botellas para consumo propio, Víctor?

Sí, pero que es para tres. ¡Ah! Que es para tres. Claro.

En ese caso, claro.

Tocáis nada más que a 4000 y pico cada uno.

O sea, este hombre, en su casa,

en lugar de código postal, tiene denominación de origen.

(RÍEN)

Enséñame dónde tienes todas tus cosas de arreglos.

Aquí.

¡Huy, huy, huy!

Esto es lo que eran las cuadras antiguas del ganado.

Ajá. Oye, vaya tallercillo. Sí.

Bueno, tengo de todo. Mucha porquería también,

pero sé dónde está y para qué puede servir.

Eres desordenado desordenado, ¿no? Eso es.

Qué taller.

¿Sigue igual o lo has ordenado? Igual, igual.

Solo tú sabes dónde está cada cosa.

Claro, porque es un taller de consumo propio.

(RÍEN)

¿Y solo reparas o también inventas cosas?

Bueno, inventar, inventar, alguna vez sí.

Una máquina para partir almendrucos.

¿Has inventado un partealmendrucos? Inventar, no,

pero fijándome en otras, me lo he hecho yo.

¡La máquina de partir almendrucos! (RÍEN)

Ese invento.

Tú has descubierto el truco del almendruco.

(RÍEN)

¡Anda!

Te la pones a la medida... Almendruco.

Y a partirlos. Oye, te ha quedado basto, pero...

Eso es, pero...

Pero útil. Eso es.

Prueba a ver si te gustan. Mira, las tienes peladas.

Esto ha sido de probar la máquina. Eso es.

¿Tienes familia, Víctor? Dos hijos.

¿Tienes dos hijos?

¿No tienes mujer?

Yo sí. ¡Ah!

¿Y qué tal? ¿Te llevas bien con ellos?

Sí, sí. Estoy muy bien. ¿Y con tu señora también?

Bueno, con mi señora nunca te llevas bien.

¿Por qué no?

Porque ella tira para un lado y yo tiro para otro.

Bueno, pero igual podéis tirar para el mismo lado.

Malo.

Entre un hombre y una mujer no pueden tirar siempre para el mismo sitio.

¿Pero cómo me estás diciendo eso?

¿Cómo que no pueden tirar para el mismo sitio?

Pues porque no, porque, por mucho que hagas,

nunca están a gusto las mujeres de lo que haces.

A lo mejor, es que no lo estás haciendo bien.

Pues igual es eso. Pero a otras sí. ¿Cómo a otras?

Sí, le arreglo un aparato a otras y están tan contentas.

Se lo arreglo a la mujer, siempre pone alguna pega.

(RÍEN)

No voy a decir la frase que dijo:

"Cuando yo le arreglo el aparato..." (RÍEN)

"...a otras, están contentas, pero mi mujer no".

¿No será que no estás utilizando las herramientas adecuadas?"

(Risas, aplausos)

¿Cuánto tiempo lleváis juntos?

Joder, pues desde el 80 y...

79.

¿Desde el 79? Sí.

Cada uno tirando de la goma para un lado.

Exacto. Tiene que estar la goma...

De momento, no se ha roto.

¿No se ha roto? Eso es.

¿La quieres? Sí, hombre.

¿Y ella a ti? No lo sé, no me lo ha dicho nunca.

Venga, ¿no te ha dicho nunca...? Alguna vez sí, pero bueno...

¿Es un hombre cariñoso? No mucho.

Claro, es que igual... Igual puede ser.

¿Ha venido mujer?

Abanico.

Muy buenas noches.

Víctor es muy de sus cosas, ¿verdad?

Es un marido de consumo propio. (RÍEN)

De su taller, de su vino...

Él arregla, pero arreglo...

Me da a mí que no tiene, ¿no?

Oye, Víctor, pues muchas gracias. Pues no hay de qué.

Que te doy un abrazo, aunque no seamos cariñosos.

(RÍE) ¿Vale?

Bueno, maja... Hasta luego.

Hasta luego. Gracias por enseñarme tu taller.

Vale... Que ten cuidado con el calor. Sí, ya tengo, ya tengo.

(Música)

"Siempre que llego a un pueblo,

mi intención es fundirme en el ambiente,

pero la realidad es que aquí

es el ambiente el que me está fundiendo a mí.

¡Madre mía! Qué calor".

(Continúa la música)

Fíjate lo bueno que hace,

que parece que ha caído una bomba nuclear.

No se ve un ser vivo en ninguna parte.

¡Qué bien! Hola, buenas tardes. Hola.

¡Uf! Igual no quiero nada. (RÍE) Pues mal, ¿eh?

Solo quiero sombra. Mal, un vinito, chica.

¿Eh? Un vinito, ¿no?

¿Te lo puedo cambiar por un vaso de agua con hielo?

¡Hala, qué triste! ¿Sí? ¿De verdad? No, de triste nada. Estoy atocinada.

¿De verdad? No es normal este calor tampoco.

¿No es normal? No, no.

Estás en un valle. ¡Ah!

Cuando hace estos calores,

como haya brumita, es una olla a presión.

Se queda aquí medido. Se queda aquí.

Está el día falso, que se dice aquí. ¿Día falso?

Sí. No está un día sano.

Los días sanos la sierra está despejada.

Luego, a las 8:00 de la tarde, sale el norte, limpia.

Está el día falso, que no puedes ni respirar.

Está con la humedad del Ebro.

¡Ah! ¿Es eso? Es eso. ¿Qué te creías?

Ahora lo comprendo todo.

Voy a echarle un hielito. Échame un hielo.

Hala, agua, maja. Muchas gracias.

Nada, hija, a mandar.

¿Cómo te llamas? Feli.

Feli, mucho gusto. Encantada, Eva.

Feli, buenas noches.

¿Cómo estás? Bien.

Pues mira, aunque a ti te pareciera triste,

qué bien me sentó el agua, chica.

Oye, de verdad, ¿eh? Es que estaba...

No es que estuviera deshidratada,

es que se me estaban quemando las puntas.

Entonces, me entero que Elciego es una olla a presión.

Normal, a mí se me estaba yendo la olla.

Con lo cual, voy a juego. (RÍEN)

¿Eres de aquí? No.

¿De dónde eres? Bueno...

He vivido en muchos sitios. Nacer, he nacido en Barcelona.

(ASIENTE) Pero, bueno...

Al final, acabas aquí por circunstancias.

Y aquí me he casado con uno que desciende de aquí.

¡Ah! Por circunstancias amatorias. Claro.

Y porque me encanta este pueblo.

¿Te gusta? Sí.

Yo soy de esas personas que he elegido dónde estar.

O sea, no me han elegido las circunstancias.

No, he elegido yo estar aquí.

Eso está bien, ¿no? Sí.

Cuando puedes elegir, es una gozada. Pues claro.

El amor te trajo desde Barcelona a Elciego.

Me dijiste: "No me han elegido las circunstancias.

He elegido yo estar aquí".

Bueno...

La circunstancia de que tu marido, a lo mejor... ¿No?

No tuvo nada que ver.

O sea, que si tu marido se hubiera ido

a otro sitio que no fuera Elciego,

pues igual lo hubiéramos cambiado por otro.

(RÍEN)

¿Aquí trabajas por la noche? Sí.

O sea, que es un poco vampira. Básicamente por las noches, sí.

¿Ayer a qué hora te has acostado?

Pues ayer, que era mi día libre, a las 5.

(RÍE)

Era mi día libre, pero tuve que venir a abrir.

¿Por qué? Porque había cenas y...

Y, bueno, la gente sale de cenar y esta mañana todos los bares cerrados,

pues ya abro yo.

Como soy la que está de copas...

No hay más bares de copas. No.

En Elciego no se termina la noche

hasta que no se mueve la mano de Feli,

la mano de Feli que hace... (IMITA VERJA CERRÁNDOSE)

Es la reina de copas. Aquí la tenemos.

Aunque, viendo tu porte detrás de la barra,

hay veces que apareces la reina de oros por lo que brillas.

Estás enganchada al trabajo, Feli.

Abres hasta en tu día libre, que eso es...

O sea, eres como una farmacia de guardia, pero en versión camarera.

(RÍEN)

¿Te gusta? Me encanta.

¿Sí? Sí.

¿También lo has elegido? Sí.

Sí. ¡Ostras! Eres muy afortunada.

Sí. Realmente, sí.

Yo he trabajado en una oficina de 7 a 15...

¡Oh! Sí.

Y fines de semana libres.

Y cuando me salió esto, dije: "Esto es".

Hombre, tiene sus momentos, ¿eh?

Hay noches que cuidado.

Pero... No, la gente se comporta.

Sí, aquí la gente tiene,

siempre lo digo y presumo de ello, muy buen beber.

¡Ah! ¿Sí? Sí.

¿Que ha habido cosas? Claro que hay cosas.

Muchas noches, pero ahí tienes que estar tú...

Además, hay una cosa que la ves desde que entra por la puerta.

Aquí hay un dicho que dice:

"El que de lejos lo parece, de cerca lo es".

Y según les ves, dices: "¡Oh! Este la va a liar".

Y efectivamente. Entonces, ya estás al loro.

Se te ve contenta, ¿eh? Sí, sí.

Sí, es verdad.

¿Problemas? Claro que hay, siempre hay en la vida problemas.

Y putadas muy gordas, ¿pero y qué?

Mira, anoche lo hablábamos aquí.

Hay alguien que decía: "La vida es una mierda porque..."

Digo: "No, la vida te da caña. Claro que te da caña.

Pero si estás todo el día lamentándote de esa puta caña,

no te das cuenta del resto que es bueno".

¿Y cuando te quedas enciscado...? Pues no ves el resto, lo bueno.

¿Y qué hay que hacer para salirse del marrón?

¿Dónde está el marrón? ¿Aquí? "Intento solucionarlo,

pero ahora me voy de potes con mis amigos.

Y no voy a llorar y a estar dando la coña. Y ese rato desconecto.

Cuando vuelva a casa, sigue estando ahí".

Vale, pero mañana Dios dirá y hacemos lo que sea...

Pero si te quedas en casa o sales y das la coña...

"Ay..." No, por favor, no.

Hay que valorar lo bueno que tiene la vida.

Tengo dos hijas maravillosas, tengo un marido estupendo,

tengo mi negocio, mi marido tiene el suyo,

tengo una casa, estoy en el pueblo que quiero,

vivo donde me da la gana y hago lo que quiero.

¿Cómo no voy a dar gracias a Dios de lo que tengo? Por favor...

Es verdad que a veces nos quejamos demasiado

porque deberíamos pensar más a menudo

en las cosas buenas que tiene la vida.

Y aquí, desde luego,

si sois profesionales en algo, es en brindar.

Como bien dices:

"El que de lejos lo parece, de cerca lo es".

Qué gran verdad, Feli.

Y contigo me pasó exactamente eso,

que ya de lejos vi que eras una gran tía

y fue conocerte y demostrarlo.

Muchísimas gracias, reina en total.

(Aplausos)

(Canción en inglés)

"Feli es el epicentro de Elciego.

Tiene fuerza, carácter, optimismo y calor, calor humano.

Se dedica a lo que quiere, y quiere a lo que se dedica,

y no hay más secreto. Bueno, a lo mejor sí:

celebrarlo, como es costumbre, alzando una copa para brindar.

Así que, ¡salud!".

(Canción en inglés)

Vamos a ver este señor.

Hola, ¿qué tal?

Hola.

Muy buenas tardes. Muy buenas.

No se levante, que está usted... No, no, hombre...

¿Cómo te llamas?

Pues... Mira, es que lo mío... Me llamo Antonio.

Antonio.

Pero que llevo, no sé, 30 años o 40 años,

a todo el mundo le llamo Pepín.

Tú a todo el mundo le llamas Pepín. Pepín. Y claro, de rebote,

ahora me llaman a mí. O sea, que Pepín.

Pepín, sí. Yo soy Eva.

Hola, Pepín,

Antonio.

Sí. Aquí somos todos Pepín.

(Risas)

Esto de llamar a todo el mundo Pepín me gusta muchísimo,

porque es una manera de optimizar el santoral,

que da... Eso sí que es un buen invento, y no lo de Víctor.

(Risas)

¿Te saco una silla? Hasta ahí ya llego.

Me la saco yo. Pues sácala, si quieres.

Esto me subyuga. Saca una copa y así lo pruebas.

¡Uy! Entra.

¿Cualquiera que vea? La que quieras.

La que yo vea. Una fuerte, para que no la rompas.

(RÍE)

Uy, qué bien.

Joe, la verdad que aquí hace bastante fresco.

Oye, Pepín, pero esto es una bodega, ¿no?

Sí, sí.

Pero bodegas hay prácticamente en todas las casas, ¿no?

Todas las casas... Del río para aquí es todo bodegas.

Del río para acá, todo bodegas. Del río para aquí, todo bodegas.

¿Y del río para allá? El pueblo.

Pueblo. Sí.

Y a la otra parte, si quieres,

las cuadras, los pajares, y todo lo demás.

Es un pueblo que en ese aspecto está muy bien hecho.

¿Sí?

Hay pueblos aquí alrededor

que debajo tenían las bodegas... Sí.

En medio las cuadras del ganado,

encima ellos,

y arriba tenían el pajar.

En este pueblo, por ejemplo, no había moscas, una de las cosas.

¿En este pueblo no había moscas?

Pocas, porque se iban a los pueblos de alrededor,

donde tenían las cuadras, los pajares, tenían allí todo.

Eso sí que es una cosa increíble,

tenéis el pueblo igual que el taller de Víctor, pero al revés.

(Risas)

Las bodegas a un lado, al otro el pueblo.

Bodegas, por aquí. Pueblo, muy bien.

Lo tenéis tan ordenado, que las moscas tienen su zona residencial.

(Risas)

Esto esta muy bien, porque si las moscas se meten en las bodegas,

se meten un par de vinos, y es de donde sale la mosca cojonera.

(Risas)

Pepín, ¿me enseñas la bodega? Sí, cómo no.

¿Sí? Es pequeña, ¿eh?

No creas tú que es... ¿Eh? Mejor, así no nos perdemos.

Hay que bajar. Vamos.

Pues mira, la entrada...

(ALIVIADA) ¡Pero qué fresquito! Sí.

Al entrar bajamos 600° aproximadamente de golpe,

que eso igual lo pueden llamar bodega que lo pueden llamar glaciar.

Maravilloso, un cambio térmico... Me entró hasta resaca.

(Risas)

¿Sale buen vino aquí?

De lo mejorcito del mundo, que estás en Elciego, oye.

De lo mejorcito del mundo. ¿Del mundo?

Del mundo, del mundo. Mira que se hace vino...

Y esto no es farol, que si tienes buen paladar, y eres de Elciego,

y encima cuando haces las jurisdicciones y las fincas,

incluso puedes decir de qué finca es.

¿En serio? Hombre, claro.

¿Tú sabrías distinguir vino de Elciego de vino de Laguardia?

No, hoy no.

Ya no. Hoy no.

¿Antes sí? Sí.

Además, me has puesto buen pueblo, hija, de Laguardia.

Anda, Laguardia.

¿Qué pasa con Laguardia?

Siempre hemos tenido un poco de...

dos pueblos ahí, un poquito de...

Ah, que sois rivales. De todo.

Ten en cuenta que Elciego pertenecía a Laguardia.

Pertenecía, en el 1583, claro.

Y desde entonces, parece que no pero...

Hay... Siempre ha habido...

¿Para qué sacaría yo el tema?

Claro, desde 1583,

que es una rencilla gran reserva.

(Risas)

Yo creo que ya va siendo hora un poco de hacer las paces, ¿no?

Es que dice que no el tío.

(Risas)

Que aunque sea un día.

¿Que qué necesidad?

Si además, tú en Laguardia...

Vamos, yo creo que tú te...

te harías con ellos rápidamente, Pepín.

Tú le llamas Pepín a todos...

"¡Sácame sillas!".

Y tan amigos en dos minutos.

(Risas)

Yo, por ejemplo, no sé si habré subido a Laguardia,

¿cinco veces en toda mi vida?

¿A cuánto está Laguardia de Elciego?

Una legua, 6 km.

¿Y no piensas ir? Nunca has tenido la curiosidad de...

Yo que sé, que hayan abierto un bar...

No. Se suele decir, Laguardia tiene un lago que pega al sur.

¿Sí? Y se ve esto, nos llaman el Collado,

y aquí siempre decimos que el Collado es lo más bonito que tiene Laguardia.

Se asoman a las ventanas y ven Elciego.

(RÍEN)

Puede ser.

¿Si te dijera que te vengas conmigo a Laguardia, a dar una vuelta?

No.

Venga, hombre. No voy ni contigo a Laguardia.

Pepín. ¡Que no!

Dame el capricho. Que no voy a Laguardia.

(Risas)

Territorio enemigo.

¿Una escapadita?

Que no,

ni para recoger dinero.

(AMBOS) Tampoco.

Erre que erre.

Tú, a Laguardia, ni harto de vino que no, que no.

(Risas)

¿No te puedo sobornar con nada? Nada, ni coches de seis ruedas.

(RÍE) Ni un coche de seis ruedas, ni nada.

Antes de que te enfades conmigo, no te digo nada más de Laguardia.

Vale. Me marcho.

(Canción en inglés)

"Los pueblos moldean a sus paisanos,

y cada paisano acaba moldeando el pueblo donde vive.

Nos aferramos a nuestros lugares como los viñedos

se arraigan a la tierra: hasta sus profundidades,

allí donde la temperatura del suelo refresca las bodegas,

y ayuda a madurar los vinos y el apego por sitios como este".

(Canción en inglés)

Aquí hay verdura, aquí hay un poquito de frescor.

Estamos justo al lado de las bodegas,

del edificio que diseñó Frank Gehry.

¿Lo estás viendo?

Es una superficie perfecta para hacer chuletas.

Mira, hay una persona ahí. Hola. Hola, buenas tardes.

¿Cómo te llamas? Xisco, Francisco Ruiz Vergara.

Muy bien. Muy bien.

¿Qué haces aquí? Estoy de cocinero en el asador

que tienen en la bodega. ¡Ah!

Es bonito eso, ¿no?, ¿alimentar a la gente?

Sí, es bonito, pero un poco calentito en estas fechas.

Ostras, estamos pasando mucho calor. Hace mucho calor.

A 40°, y con el fuego delante y atrás...

Xisco.

¡Ay!

A mí, fíjate, cocinar a 40° en Elciego

me apetece tanto como venir un día en invierno,

cuando haya caído nieve, y hacer un angelito en pelotas.

(Risas)

Debe ser parecido, ¿eh?

Pero oye, tiene sus ventajas, el día que te falte la barbacoa,

dejas el filete encima del capó del coche...

(Risas)

¿Llevas mucho tiempo siendo cocinero?

Pues sí, estuve en un restaurante hace 20 años,

luego hice otro trabajo, antes fui futbolista...

He hecho de todo en la vida.

¿Has sido futbolista? Sí, sí.

¿En dónde? Fui portero en el Alavés,

luego en el Logroñés, y luego en Gerona.

(SORPRENDIDA) ¡Anda! Sí.

Y lo de volver a ser cocinero, ¿por qué?

Porque me gusta.

¿Sí? Sí.

Estaría todo el día cocinando,

con Joaquín Sabina y cocinando, estaría 24 horas al día.

Es el tándem tuyo para ser feliz. El tándem del mundo, sí.

Para mí, sí.

Todo lo que quieras. Fíjate tú.

Mira qué sencillo. Es verdad.

Dame algo, y te lo pongo.

¿Eres de abrir el frigorífico y con lo que haya...?

Te pongo la comida.

Arreglar. Sí.

Eso es un valor. Bueno.

Y tú, con lo que hay en la nevera...

haces un plato.

Eres un poco el MacGyver de los cocineros.

Bueno.

Se hace lo que se puede. ¿Se hace lo que se puede?

Se hace lo que se debe.

Pero yo me imagino que si tú vas a cualquier casa de Elciego,

y abres una nevera, el ingrediente tendrá que ser vino.

(Risas)

Me imagino, por ejemplo, que si tú te vas al taller de Víctor,

y hay allí una nevera,

puedes hacer unos...

almendrucos... al vino.

(Risas)

Que por lo menos, a la mujer de Víctor la dejarás contenta.

(RÍEN)

Oye, ¿echas de menos el fútbol? No.

¿Lo sigues? Tampoco lo sigo mucho.

El fútbol, cuando dije "lo dejo", lo dejo.

Antes le pegaba patadas a las piedras y ahora... dije "cero" y cero.

No hay más. ¿Eres así para todo de radical?

No, es que si lo dejas..., o lo dejas o no lo dejas.

¿Qué más cosas has dejado así...? No lo sé, no te voy a contar mi vida.

(RÍE) Que sí, hombre. Es privada, coño.

¿Por qué no te gusta hablar de ti? No.

¿Por qué? Porque soy yo.

(RÍE) Lo mío es mío.

(RÍEN)

¿Y de qué te gusta hablar? ¿De otros?

De casi nada. De otros tampoco.

(RÍE) ¿No? ¿Pero eres un tío callado?

Normalmente sí. Joer, pues te estoy aquí...

Me estás... Me estás haciendo hasta sudar.

(RÍEN)

Oye, es que parece del servicio secreto de Elciego, macho.

Que le preguntaba y él: "Que no".

Escurridizo, pero incluso físicamente.

Parecía que le quemaba el suelo. Dices que hablas poco...

Yo diría que hablas para consumo propio.

(RÍEN)

Y menos mal que no es lo tuyo, porque llevábamos ya un rato ahí

que si para acá, que si para allá, que si sí, que si no,

que si casi nos dan las 10, las 11, las 12, la 1, las 2 y las 3...

Al amanecer no nos encontró la Luna, pero casi.

(RÍEN)

¿Qué debo hacer en Elciego?

¿En Elciego? Sí.

Pues dejar esto y eso y salir de potes por ahí.

Potear. No, no. Potear, ver la gente

y conocer a la gente. Ver. O sea, placer.

Pues eso. Buscar los placeres.

Disfrutar cuando puedes. Si no me haces más preguntas

te invito a comer unas patatas con chorizo.

Entonces mírame. Cremallerita.

Cremallera y patatas con chorizo. ¿Cuándo y dónde?

Cuando quieras y al lado que quieras.

Yo... A ver... Mañana. Mañana.

Mañana a las 8:00 de la tarde. Sí, venga.

¿Dónde? En San Roque.

En San Roque. Eso.

Viste cómo obedezco, ¿no? Yo, en el momento que me ofertan...

Y eso que el chorizo... Me gusta pero no hay que pasarse, ¿eh?

Que depende de donde sea el chorizo te puede estar repitiendo 19 días...

y 500 noches. Muchas gracias.

(Aplausos)

Y siguiendo el consejo de Xisco me fui a la plaza del pueblo a potear.

(Música)

Mira, mira, mira. Con la fresca, de pronto,

hay gente que ha salido a la calle. Hay gente viva.

(Música)

Hola. ¡Hombre!

Mira, qué fresco. Por fin.

Han bajado un poco las temperaturas.

¿Vosotras qué hacéis para...? (TODAS) Beber.

(RÍE) Un poco de poteo.

-Un blanquito fresquito sienta muy bien a estas horas.

Aquí lo llamáis poteo, ¿no? Sí, sí.

¿Por qué se llama poteo? A ver, Eva...

-Eva, Eva. -Encantada. Yo soy Eva.

Qué nombre tan bonito. Poteo porque es un pote.

El pote, realmente, era el recipiente.

Vale... Es el pote... y se echa así.

Ahora lo hemos cambiado. Ahora ya es bastante más cantidad.

Copa fina... y más cantidad. Antes era un chupito.

La gente entraba en el bar, charlaba, se lo tomaba y al siguiente.

Era más el tema de estar hablando con la gente.

¿Vosotras sois de aquí todas? Venid aquí. Y poteáis aquí.

Sí, sí, sí. ¿A diario?

No, no. Viernes, sábados y domingos. -Hay gente que sí, pero nosotras...

somos más de fin de semana. -En verano a diario.

Hola, amigas. ¿Qué tal? Muy buenas noches, Eva.

El poteo, me contaste, empezó, pues nada, con una medida...

tipo chupito. Ahora ya ha pasado del poteo al copeo...

y del copeo, como vayáis subiendo,

al final lo vais a tener que llamar barrileo.

Aquí se potea viernes, sábado y domingo.

Menos en verano, que todos los días.

Beber es un arte y vosotros lo domináis.

Sois capaces de quedaros en el punto medio,

entre los días sanos, los días falsos, el pueblo, las bodegas...

yo creo que esto es la línea fina entre poteo y potar.

Te tenemos que bautizar como poteadora...

Bueno, hay que brindar por la poteadora, ¿no?

Hay que brindar por la nueva incorporación.

Y luego... ¿cómo se bautiza a los nuevos?

Bebiéndotelo. Pues entonces ya está. Bautizada.

A mí me han dicho que aquí sabéis beber.

Hombre... Se intenta saber.

-No llegamos a la borrachera de estar mal.

Es la borrachera del vino que es divertida y te lo pasas bien.

Sois de carácter alegre. Por supuesto.

-Y cuando llevas dos vinos, más todavía. El carácter aflora.

-Es que da alegría. Ahora estamos con la uva,

que la estamos viendo cómo está haciéndose grande.

Para esta semana empezará el envero,

que es cuando la uva empieza a coger color.

Entonces estamos todos contentos y esperando la cosecha.

Es un momento especial. Es muy especial.

Aquí creo que casi todos estamos relacionados con el mundo del vino

y, entonces, el verdor de la viña que tenemos todo alrededor

siempre nos da un carácter más... más alegre.

Muchísimas gracias, mis amigas de poteo, por este bautismo,

este rito de iniciación. Vivís el vino y las viñas,

que como dijo Eva... Estáis esperando el envero

y es motivo de fiesta, de copa y de alegría. Gracias de corazón.

(Aplausos)

Viva el vino. Y vosotras. Y la uva.

(Música)

"Tenía razón Feli. Cuando estás de potes con la cuadrilla...,

los problemas quedan a un lado.

No desaparecen, pero no te amargan el momento.

Y así, casi sin buscarlo, llegan esos pequeños instantes de felicidad

ante la mirada cómplice del vino que, como un buen amigo,

tiene el poder de duplicar las alegrías

y dividir las angustias".

(Música)

Mira, hay un señor ahí. Vamos a preguntarle...

¡Hola!

¿Qué tal? ¡Buenos días!

Me puedo... ¿Puedo cotillear?

¿Sí?

Vamos a verlo.

Uy, uy, uy... Me he hundido.

Me he hundido aquí. No son arenas movedizas, ¿no?

No, no, no... ¿Cómo te llamas?

Jaime. Jaime, mucho gusto. Eva.

Hola. Mucho gusto. Buenos días. Oye, qué belleza, ¿no?

Y qué altas son estas viñas. Bueno, pues ya tienen una edad

y, claro, van para arriba, como nosotros.

¿Tú eres viticultor de siempre? Sí, bueno. Hice mis estudios

y luego ya nos quedamos en el campo. ¿Y qué te enseñan?

Pues mucha teoría que ya la sabes tú porque, como te digo, desde pequeño

tu padre ha sido tu maestro y te ha ido diciendo todas las cosas

y te ha ido transmitiendo toda su experiencia y...

y luego pues te enseñan otras cosas que tú no has aplicado

y que aplicas y ves que funcionan y otras que deshechas,

como todo en la vida. Se aprende todos los días.

Ensayo y error. Eso es.

Qué paz, ¿no?

Pues, sí. La verdad es que se respira paz.

Hoy se respira paz por el calor. Estos días nos levantamos muy pronto.

A las 5:30 o 5:15 de la mañana para aprovechar las horas de fresca

y luego, en torno a las 12:30 o la una desconectamos de esto

porque ya se pone el campo con 35° de temperatura y esto es infumable.

Jaime...

Muy buenas noches.

Me dijiste que para no pasar calor la gente empieza a trabajar

a eso de las cinco o las seis de la mañana.

O sea, que no es que vosotros

os levantéis en menos de lo que canta un gallo,

es que vosotros le hacéis al gallo:

"Oye, despiértate y canta, que me estoy yendo ya".

¿A qué hora has desayunado tú? Pues no he desayunado. La verdad.

Yo creo que es hora de que echemos un bocado.

He traído el almuerzo que me ha preparado la mujer,

un plátano, pero me he pasado por el supermercado

y he cogido un poco de chorizo, un poco de paté del pueblo,

una barra de pan y una botella de vino.

Así que, si quieres... Quiero.

Vamos a echar un trago. Venga, vamos a echar un trago.

O sea, ellas, por un lado, les dan plátanos

y ellos, por otro, paté, chorizo, pan y vino.

¿Lo sabe tu mujer? Ahora sí.

Podríamos afirmar que tú en las viñas tienes doble vida,

pero lo que tienes es doble ración, macho.

Pero mírate... Esta uva ya ha enverado.

¿Qué es eso de que ha enverado?

Que ha enverado, que se ha puesto negra.

Ah, mira...

(RÍE) Pero rápido, ¿eh? ¿Sabrás beber a morro, ¿no?

Eh... Hago yo los honores.

He bebido yo a morro alguna vez. ¿Hago los honores o los haces tú?

Hazlo, por favor.

Pones los dedos así, para que respire...

(SORPRENDIDA) Ah, pues no lo sabía...

Madre mía de mi vida.

No sabía yo que para beber a morro había que sacarse un máster.

O sea que entonces... Tienes que dejar hueco para que caiga

y para que respire por el otro lado. Eso es...

Pero no, no...

Que si dejar un hueco, que si que entre el aire,

que si para que no te salpique...

Esto tiene una pinta de fracaso absoluto que ya lo verás tú.

No me atrevo.

(RÍE)

(RÍEN)

¿No tienes un babero? (RÍE)

Uy, uy, uy... Tienes que ir con decisión.

Con decisión, ¿no? Para atrás. Si dudas...

no va a ir recto el vino y te vas a manchar.

Mira lo que te digo... Bueno, eso es...

Me giñé viva.

Está como el día, un poco... Un poco caldorro.

Eso es, es que el día está... El día está de ello.

Es que hace filipino, chico. Yo me voy a sentar aquí.

¿Quieres un casco chorizo y un casco pan?

Quiero un casco chorizo. Uy, mira, aquí...

Aquí a la sombrica de una viña...

Ahí tienes. Pero qué fino.

Estaba bien bueno.

Pues sí.

¿Qué piensas cuando estás aquí sentado y ves todo esto?

Muchas veces no lo valoras, pero otras muchas sí.

Y es una verdadera gozada.

Hay días que madrugas y estás tú solo en el campo...

Y este momento, aunque estés trabajando,

es una gozada. No se paga con dinero.

¿Te imaginas trabajando en una oficina?

A mí me gusta todo.

Soy una persona que me adapto muy bien a todo, pero...

Yo no cambio esto por la oficina. No, no. En absoluto.

Mi vida es esta y estoy aquí y estoy encantado de la vida.

Soy un claro ejemplo de una persona enamorada de la zona donde vive.

Tú estás enamorado de tu tierra. Naciste entre viñas,

entre ellas has vivido momentos muy especiales

y yo te deseo, Jaime, que sigas cultivando este amor

porque da sus frutos seguro. Muchas gracias.

(Aplausos)

(Música)

"Jaime está arraigado a esta tierra, como lo estamos todos,

porque nuestros ancestros ya cultivaban uvas y bebían vino.

Así que cualquier celebración que acabe con un brindis

nos conecta con la historia.

Nuestro ADN tiene forma de racimo de uvas".

(Música)

Ya de vuelta, de vuelta al pueblo, voy andando por la sombra,

sin separarme de los edificios

para no fundirme con la baldosa negra,

que también es un detalle bonito...

Con el calor que hace... esas baldosas negras...

Preciosas. Preciosas de verdad.

Pero, oye, y de repente me fijo

en la cantidad de cardos que hay en las fachadas de las casas.

Mira, en este pueblo tienen esto en casi todas las casas antiguas

que es como una flor seca, un cardo borriquero.

Me voy a la sombra otra vez. Mira... Oh...

Mira...

Ahí lo tienen pero labrado en madera.

O sea que esto debe ser algo típico de Elciego.

Y a quinientos grados a la sombra inicié una investigación profunda.

A ver si encontramos a alguien vivo que le podamos preguntar.

Ay, mira. Vamos a preguntar a estas señoras.

Hola. Muy buenas. ¿Qué tal?

Puedo sentarme. Puedes.

Tengo una duda... Estoy viendo en las puertas,

encima de las puertas de las casas del pueblo

una especie de flor seca o de cardo. Eso qué es...

Que se coge en la sierra y dice que da buena suerte.

Yo tengo dos en casa, en la puerta de entrada a casa.

En la de mis hijas y en la mía. ¿Y te da suerte?

Ah, bueno, chica, yo no me puedo quejar.

¿No? (RÍE) No me puedo quejar.

¿Cómo te llamas? Pilar.

¿Y tú? Conchi.

Mucho gusto. Yo soy Eva. Muy buenas noches, Pilar y Conchi.

O sea que el cardo ese es para dar buena suerte.

Se pone en las puertas de las casas para que no entre lo malo.

¿Me queréis hacer el favor de subir a la sierra

y coger unos cardos de estos, pero que tengan

como 200 m de diámetro, ponerlo en las rotondas

y que no nos entre el infierno este vivo que nos está entrando?

(RÍEN)

¿Qué estáis bebiendo?

(AMBAS) Vermú.

Vermú Martini rojo. Pero vosotras sois de Elciego.

Sí, sí, sí. -Hombre, de toda la vida.

¿Y no tomáis vino? No.

-No.

Ha sido una cosa de siempre, había vinos por allá...

-Cuando comemos familiar, me gusta el vino.

Sí. Si no, prefiero el Martini.

-A mí no me gusta el vino. ¿No te gusta el vino?

A mí no. En mi casa, siempre ha habido vino,

pero no me huele bien.

(RÍE) Estás ya atorada de vino.

Hombre...

En un pueblo que vive del vino,

estas dos señoras toman... vermú.

¿Queréis vino? Vermú...

¡Todos los días! Vermú.

¿Cómo lo habéis entrado? ¿De contrabando?

(RÍEN)

¿No será vermú de Laguardia?

Voy para hacer 90 ya. ¿Cómo?

En nove... -Yo voy a hacer 90 ahora.

¿Noventa vas a hacer? En octubre.

¿Y dónde los tienes metidos? Chica, no sé.

Algún día saldrán por algún sitio. Si no tienes ni una mala arruga.

No he vivido nunca como vivo ahora.

¿Y cómo vives ahora? Pues muy bien.

-Ahora vivo sola.

Me dicen: "Ay, chica, qué bien estás y tal...".

¿Sabes por qué? Porque vivo con mucha tranquilidad.

Antes estaba todo el día corriendo, cinco hijos...

Luego, me venían los nietos... ¿Es el secreto de la buena vida

la tranquilidad? La tranquilidad...

Una sobrina mía, que vive en Barcelona, me dice:

"Tía, cada vez que vengo estás más guapa".

Digo: "Hija, la tranquilidad que tengo".

Ahora que puedo, me voy tres meses en enero a Benidorm.

Hala... Le va muy bien para las piernas

porque... ha tenido muchas varices. Ah.

Y la arena de la playa..., pero a mí la playa no me gusta.

¿No te gusta? A esta no, no le gusta andar, ¿eh?

No le gusta andar.

-Me canso. ¿Qué quieres? Entonces, ¿para qué vas a Benidorm?

Ah, porque hacemos otra vida. Me levanto,

recogemos lo que tengamos que recoger y me voy a la playa a andar

porque me viene bien para las varices.

Luego, subimos, nos ponemos un poquito pinchas

y nos vamos a tomar el vermú. Conchi me dice:

"A mí no me gusta la playa ni pasear".

Entonces, tú vas a Benidorm por inercia...

porque tú, donde te quedarías agustísimo,

sería en Sofá d'Or, Ciudad de Comodones.

(RÍEN)

Vais a Benidorm a hacer algo diferente.

"Algo diferente", dice. O sea, exactamente lo mismo

que hacéis aquí, pero unos cuantos kilómetros más

para abajo. ¡Pero no hace frío!

Pero no hace frío... ¡Ni aquí tampoco!

(Aplausos)

Ha sido un grandísimo placer conoceros,

me ha gustado muchísimo vuestra energía vital

y que, sobre todo, cumpláis muchos años haciendo lo que os dé la gana.

(BESA)

(Aplausos)

(Canción en inglés)

"El sol seca los cardos para traer buena suerte a las casas de Elciego.

Es el mismo sol de justicia que nos hace sudar la gota gorda,

pero también es el sol que envera la uva y la convierte, de nuevo,

en motivo de suerte y orgullo.

Aquí, los brindis al sol traen consecuencias de las buenas".

(Continúa la canción)

(LEE) "Udal Polikiroldegia".

Que significa... "Polideportivo Municipal".

Ah, mira...

¡Hockey patines!

Buenas... ¿Qué tal?

Muy bien. ¿Patinando?

Eso parece, ¿no? ¿Cómo te llamas?

Cristina. Eva, mucho gusto.

Hola, encantada. Oye, ¿practicáis esto a menudo?

Sí, aquí venimos todas las semanas. Ah, ¿sí?

Damos una clasecita de media hora y otra media hora de hockey.

De jugar.

Esto es para soltar la adrenalina. ¿Porque tenéis mucha dentro?

¿Qué es lo que pasa? Hombre, la mayoría somos madres,

varios hijos... Y esto es como nuestra horita

a la semana de desconexión. Pues sí, claro.

No piensas en nada más, ¿no? Nada.

Aquí a muerte, vamos. Hola, Cristina.

No te has traído el casco.

¿Habéis tenido partido o vienes cargada de adrenalina?

Sin partido... Vienes entera. ¿Se ha enterado tu marido?

(Risas)

¡Ay...!

Que se me acaban de mezclar las bodegas con el pueblo...

Te gustan los plátanos, ¿eh, Cristina?

A tu marido no.

(Aplausos)

Oye, qué bien. Claro, no todo va a ser beber vino, ¿no?

Hombre, también ayuda quiero decir.

(RÍE) "Ayuda", dice.

Aquí termina patines y nos vamos a tomar unos vinitos.

Es que no intercambio ni una sola actividad por tomar vino.

Es importante, es bueno para la salud, la circulación...

No, claro, claro. Jugamos mejor.

Los golpes duelen menos. Claro, no lo notas tanto.

Vienes con otra alegría. ¿Te has caído mucho?

Alguno que otro golpe ya me he dado, sí.

Hemos tenido, además, varias... chicas

que han tenido que dejarlo por algún que otro golpe, rotura...

Ostras... ¿Me estás contando que sois tan duras?

Bueno, nos ponemos un poqui... No pensamos, vamos a decirlo así.

Claro, nos ponemos a jugar y no pensamos en otra cosa.

Entonces, claro, vamos a por todo. ¿Y pensáis en competir o es solo...?

No, no, para nada. ¿O es por puro placer?

Qué va... Es por puro placer. Aquí hay diferentes niveles.

Nos divierte jugar, que una se caiga, nos reímos...,

nos jugamos una cena. Este año no lo hemos hecho,

pero en años anteriores hemos hecho solteras contra casadas también.

Nos jugábamos unas ronditas en el bar tranquilamente.

¿Quién gana? ¿Las solteras o las casadas?

Las casadas siempre. Las casadas, ¿no?

Qué te voy a decir yo... Será que, a lo mejor,

estáis más acostumbradas a la lucha. Eso es.

Estamos acostumbradas a lidiar en frentes peligrosos.

Entonces, ya nos da igual todo.

(RÍEN)

Me encantó ella porque dice...

"Ay, aquí no estamos para bromas. ¡Vamos a muerte!".

Y me lo dice una tía con un casco rosa.

¿Esto qué es? La chica pequeña de Wonder Woman.

Oye, lo que más me sorprendió es que hacéis maridaje

de hockey con vino.

Eso pega como Sabina y la cocina. Porque a mí me da la gana, ¿eh?

Y tú... "No, no... Que el vino va muy bien para todo".

Claro, así ganáis las casadas, que le dais un par de vinos

a las solteras y se creen que están en una despedida.

Como... ¡toma, tira!

Cristina, me encantan las madres jugonas,

las madres guerreras como tú.

A la próxima me apunto a jugar...

o a lo mejor, no.

Pero muchísimas gracias y un beso para las casadas

y para las solteras también.

¡Y por fin vine a cobrar mi deuda!

Las patatas con chorizo y con Sabina.

(Canción en inglés)

"Y aquí lo entendí todo.

Somos de rituales.

Los vínculos entre personas se acentúan alrededor de una mesa

y de una celebración. Nos gustan las costumbres.

Brindar...

Celebrar todo nos conecta con nuestros antepasados

y con la tierra en la que vivimos.

Y es en lugares como este

donde te das cuenta de que la vida marida con vino".

Y con este buen sabor de boca,

terminé mi viaje con más calor en el corazón...

que el que había en el ambiente.

(Canción en inglés)

Paisanos de Elciego, sois muy buena gente.

(Aplausos, vítores)

Voy a decir "buenas noche, majas", me voy y, luego, venimos a hablar

y ya te doy información que no te la puedo dar delante

de las cámaras, ¿vale? ¿Te dejo jugando?

Venga, a ver si te vas a enfriar. Llevamos un ratito hablando

e igual cojo un constipado. -Una cuñada mía tenía una prima

en televisión... No me hables de televisión,

me tengo que marchar. ¡Uh!

¡Corre, corre!

Buenas noches, majas. Digo, buenas noches.

(RÍE) Esta no termina, ¿eh?

Tengo que decir "buenas noches" y que me marche.

Luego, vengo a hablar. Seguimos, seguimos.

Sol de justicia...

Se inventó aquí, en Elciego.

(Música)

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La Paisana - Elciego

11 oct 2019

En esta ocasión, Eva Hache nos conducirá hacia un pueblo único, y que responde al peculiar nombre de Elciego, en La Rioja Alavesa, un lugar rodeado de viñedos. Llegará con el calor del verano, la estación ideal para que la uva madure pero que también le hará sudar la gota gorda.

Contenido disponible hasta el 18 de febrero de 2024.

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  1. Mon

    Amo este programa!!! Felicitaciones a sus realizadores!!! Saludos desde Argentina.

    12 oct 2019