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No recomendado para menores de 7 años La Noche D - Placeres - ver ahora
Transcripción completa

Hola, muy buenas noches a todas las personas humanas

que estáis al otro lado del televisor.

¿Se sigue diciendo "televisor"?

Eso ya no es cosa mía.

En el programa de esta noche vamos a hablar sobre los placeres.

Y no sé si estuvisteis aquí la semana pasada,

pero lo que pasó fue algo que superó al placer,

por lo menos, al placer cómico.

La semana pasada, tuvimos aquí a Martes y Trece

y fue la primera vez después de no sé cuántos porrones de años

que improvisaron un sketch juntos.

Eso fue uno de los mayores regalos

que hemos podido tener en este programa.

Y como sé que muchos no lo habéis visto o os ha sabido a poco,

¿por qué no lo vemos ahora y empezamos

con uno de los mayores placeres de la vida, echarnos unas risas?

Martes y Trece.

Es que sois...

Es que sois...

O sea, que qué me parece el programa que hemos hecho.

-¿Qué programa? -¿Eh?

-¿Qué programa? -Este que hemos hecho.

-¿Este? -Exactamente.

-A este que le den.

Ah, no "al este que le den".

-Claro, "La noche D". -"D".

Yo siempre me encuentro a gente que dice:

"¿Vas a ir al programa de Dani Rovira?".

Digo: "Sí, 'La noche D'".

"Pues pregúntale que la noche de quién".

-Coño, la propia letra lo dice.

"La noche de Dani 'Roviga'".

-"Roviga". -Dani "Roviga".

-"Roviga".

¡Ah! ¡La "D" es por "Dani"!

-Claro. -¡Hoy, hoy, hoy, precisamente hoy!

-Tómate la pastilla, Millán. Te lo tengo muy dicho.

¿Te has tomado la pastilla?

-Sí, pero no recuerdo si era cada ocho horas o cada ocho meses.

Me la estoy tomando cada ocho meses.

-Bueno, yo la tomaría cada ocho minutos.

-Pero por lo menos no me quedo "embarazoide" como Ana "Morgoide".

-¿Has visto a Ana "Morgoide" hoy?

-Sí, nos hemos juntado y: "Vuelven los Pecos".

-¿Y Berto? Berto Osborne. -¿Qué Berto?

-Berto. -Ah.

-¿Qué te ha parecido Berto? -No lo he visto.

-¿Que no has vito a Berto?

¡Por favor, si Berto es graciosísimo!

-Se me seca la boca.

Se me seca la boca.

-Berto es graciosísimo.

-Tengo un polvorón en la garganta.

Mira.

Ja-pón.

-¿Y Anabel? Anabel Alonso.

-¿Anabel dos? -¿La has visto?

-¿La muñeca...? -Pero ¿dónde estabas tú hoy?

-¿Anabel? ¿Ha venido Anabel? -¿Has venido tú al programa hoy?

-¿Ha venido Anabel? ¿Era de verdad? Creía que era una muñeca.

-Clara de huevo. ¿Has visto a Dani "Roviga"?

-No lo he visto. -Ha estado graciosísimo.

-No me gusta nada. -A mí Dani me "encanata".

-Porque tú eres muy pelotilla.

-No, yo soy sincero, como el agua cristalina del Ebro.

-¿Del Ebro? Lo celebro. -Clara.

-Virgencita mía del Pilar.

-¿Dónde estabas tú hoy, Millán? -¡Pequeñica, hala pues!

-Te has perdido el programa. Ha sido "maravilloide".

-¡Pero si no lo han echado todavía! -Pero lo van a poner.

-Ah, claro. Yo decía: "¿Qué hago mirando al microondas?".

-Claro, era una televisión que estaba a la izquierda.

-Te voy a decir una cosa. -Dime una cosa.

-Ahora que me veo de perfil y a ti también, estamos muy mayores.

-Sobre todo tú. -Mari Carmen.

Mari Carmen.

Mari Carmen. -¿Sí?

-¿Y tus muñecos? -No es lo mismo decir

"Mari Carmen y sus muñecos" que "Mari Carmen, ¿y tus muñecos?".

-Están en la caja. -No es lo mismo.

Era como aquello de: "Drogas no".

Y uno decía: "¿Drogas no?". No es lo mismo.

-No es lo mismo, no es la misma gilipollez.

-¿De qué coño estamos hablando?

-Del programa que tú no has visto. -Yo no.

-Pero yo estaba. -No pienso grabarlo, fíjate.

-Pero si es muy bonito.

-¡Qué va! ¡Si hay un huevo de cosas!

-Dura siete horas y media. -¡Que se aclare esa gente ya!

-Es maravilloso, siete horas y media de humor.

De, de, de, de Dani "Roviga" y sus muchachos.

¿Me entiendes? Como Los Panchos.

Me recuerdas a Carlos Sobera.

-Te juro que a veces me han confundido, y estoy en serio.

-Sí, ¿no?

-Un día, en un probador, me viene el que me está probando,

la ropa evidentemente. -Claro.

-Y me dice: "¿Qué pasa, Carlos?". -Y yo: "No, no soy".

Al final, el tío, que sí, que no,

me dijo: "Oye, perdona, si no te gusta que te conozca".

-No pasa nada. -Y se quedó con que Carlos Sobera

era un borde porque no había querido...

-Carlos Sobera es majísimo. Es más majo que las pesetas.

-Ya estás haciendo la pelota. Es acojonante.

-¿Sabes por qué estamos tan cerca? -Porque nos han dicho que vengamos.

-Porque nos han hecho una PC "egue". -¿Eh?

-Una PC "egue". -¿Una pecera?

-Una PC "egue".

# -Quisiera ser un pez, para meter mi pilila en la pecera. #

-¡Ay, maricón!

Yo me he hecho una PC "egue" antes de Dani "Roviga".

-Dani "Roviga".

-Primero se ha hecho la PC "egue" Dani "Roviga" y luego yo.

-Como no te quepa en la embocadura de la pecera.

-En la embocadura del Ebro. -Del Ebro.

# -El Ebro guarda... # -¿De qué estamos hablando, "Millón"?

-¡Y qué más da! Si nos hemos tirado 25 o 30 años diciendo gilipolleces

y hemos vivido de puta madre. -Qué gran programa.

Qué gran programa el de Dani "Roviga".

-¿Otra vez? -Me encanta el nombre "Roviga".

Me encanta. Dani "Roviga" bebe "biga".

-¿Bebe "biga"?

¡Venga, todos! ¡"Viga"!

-"Viga". -Fíjate.

(Sintonía del programa)

(Aplausos)

(Música rock)

(Vítores)

(PÚBLICO) ¡Guapo!

Mira, de verdad, ¿eh?

Gracias. Ya, ya, ya.

Desde que se le paga al público, viene con una efusividad.

¡Ay!

Buenas noches a todos y a todas,

a todos los que hayáis tenido a bien, una semana más,

estar al otro lado de la pantalla para vernos, en "La noche D".

Eh...

Bueno, le damos la bienvenida a este quinto programa,

un programa sobre...

Orbitaremos con un temita que a mí me parece muy interesante:

los placeres.

(SUSPIRA Y RÍE)

O como dirían en algunos lugares de España:

"Las cosas que dan gustico".

Absolutamente todo el mundo viene programado para el placer.

Porque ya que venimos del sitio más placentero del mundo,

que es la placenta. ¿No os habíais dado cuenta?

La "placenta" viene de "placer". Sí, viene de "placer".

Por eso nacer es la mayor cortada de rollo de la vida.

Ya lo he dicho.

Nacer te corta el rollo. A mí me cortó el rollo.

Lloramos al nacer, porque si supiéramos hablar

le diríamos a la matrona: "Váyase usted al mismísimo carajo

que yo estaba muy a gusto ahí dentro, sin gravedad ninguna".

Pero bueno...

Habrá gente que pregunte:

¿Y si "placenta" viene de "placer" porque el regaliz no es "regalao"?

Pues yo qué coño sé. Pregúntale al quiosquero.

Son cosas que la gente que pregunta que no tienen sentido.

Los placeres son infinitos.

¿A quién no le gusta dormir una siestecita?

¿O comerse su plato favorito?

¿O escuchar en directo a su grupo preferido?

¿O hacer el amor?

Pero si hay algo que a mí me da muchísimo más placer

es ver a la gente que quiero

disfrutando de los placeres de la vida.

Yo disfruto cuando veo a alguien que quiero durmiendo la siesta

o viendo cómo come su plato favorito.

Disfruto muchísimo.

O viéndole disfrutar de su grupo favorito.

O verle hacer el amor...

(PÚBLICO RÍE)

Esto es un poco sórdido, esto me lo quito de la cabeza.

Hay placeres para todos los gustos,

pero hay cosas que causan un placer universal.

Por ejemplo, le he estado dando vueltas:

el olor a pan tostado.

A todo el mundo le gusta, a todo el mundo.

Y al que no, por favor, que se lo haga mirar.

Hay gente que dirá: "A mí no me gusta el olor a pan tostado,

pero me gusta el olor a gasolina".

Pues no quiero que seas mi amigo.

Los auténticos placeres yo creo que no deberían costar dinero.

No sé, que te pille en casa cuando está lloviendo fuera, por ejemplo.

Oh... Eso es gratis.

Porque que te pille fuera mientras llueve en tu casa,

yo no sé si es gratis o no, pero es raro de cojones.

El sexo es gratis.

Si no es con alguien, pues contigo mismo o contigo misma.

Yo he llegado a escuchar... La gente dice cada tontería.

Yo he llegado a escuchar

que el chocolate es el mejor sustitutivo del sexo.

Y yo, la verdad,

es que no me veo zumbándome una tableta, la verdad.

Es que es superincómodo.

Es como abrazar el cristal de un escaparate. Es absurdo.

La gente dice muchas tonterías.

Hacer pan a mí me da placer.

Beber agua fresquita de una fuente pública cuando tienes sed,

aparcar en la puerta de tu casa, quitarse el sujetador.

Supongo que eso da placer, ¿no? No sé.

Yo no tengo, pero cuando lo he visto hacer,

a mí me ha dado mucho placer.

Eh...

Andar despacito con las manos en la espalda, sin prisa,

porque si vas corriendo con las manos en la espalda

parece que te has escapado de un coche patrulla.

Hacer un puzle.

Y sobre todo, acabarlo.

Uno de esos puzles de mil piezas. ¡Oh! Qué placer, ¿eh?

"Ya he acabado el puto puzle, que llevaba tres años con el puzle

y venga a echarle horas al puzle, la mierda del puzle".

Que ya no te gusta ni el dibujo del puzle.

¿Tú qué quieres, una orgía con dioses y diosas del Olimpo

en un bungaló en el Caribe, con Bob Marley resucitado,

cantándote al calor de los cuerpos

o acabar el puto puzle ya?

¡Pues yo quiero acabar el puzle de los cojones ya!

No sé si os ha pasado, que a veces falta una pieza.

(PÚBLICO RÍE)

Falta una pieza. Tú estás montando un puzle de mil piezas

y siempre, la pieza que falta, qué casualidad, es la última.

Qué casualidad más macabra.

Chupar la tapa de los yogures,

que te pillen en la avenida principal

todos los semáforos en verde,

ver series liado en una manta, tener un botijo,

meter los pies en el mar, un buen lametazo,

un alta médica, un rascarte donde te pica,

un abrazo de gol, un viaje sin planificar,

un te quiero inesperado,

20 pavos en las bermudas del verano pasado,

que te devuelvan el mechero cuando lo prestas,

un "perfect" en el baño, ganarle al Trivial a tu cuñado...

Oooh...

Entreguémonos a los placeres, regalemos placer,

sean cuales sean los placeres.

Mientras sean sanos, no pasa nada.

Nosotros solo esperamos que, ahora que empezamos este programa,

os empiece a oler en toda la casa a pan tostado.

Por nuestra parte, tenemos al otro lado de la pantalla

el mayor placer del mundo.

Muy buenas noches.

Comenzamos ahora mismo "La noche D".

Que ustedes lo disfruten.

(Sintonía del programa)

(Aplausos y vítores)

Y no hay mayor placer...

No hay mayor placer que trabajar con esta caterva de colaboradores.

Para mí, poder trabajar codo a codo con una persona

como Antonio Resines, es casi un orgasmo.

¡Antonio Resines! ¡Fuerte el aplauso!

Gracias, Dani.

¡Un placer! Un placer.

Y otro de los grandes placeres

que es poder viajar por todo el mundo cuando queramos,

que haya podido venir desde el otro lado del mundo

una persona tan exótica y tan maravillosa.

¿Puede haber mayor placer que compartir plató con Lara Ruiz?

No hay, no existe un placer como ese.

(Aplausos y vítores)

Hola, mi amor.

¿Cómo estás?

Gracias. Muy bien, muy bien.

Estar acá, en "La noche D",

estoy disfrutando más que McGyver en un desguace.

Ay...

Estoy tan agradecida de estar con este equipo.

Así que, buen programa.

Vamos a darlo todo. A tope.

Ahora es cuando los millennials buscan McGyver en Google.

No saben quién es.

Tú sabes el placer que es que venga este tío a tu casa,

que se tire tres horas y que no te rompa nada.

¡Un aplauso para Pepe Viyuela!

(Aplausos y vítores)

¡Ay, qué gustito!

¡Ay!

Qué gustito.

¿De dónde vienes?

Vengo de la calle.

A mí me gusta descalzarme cuando llego a casa.

Ah, porque tú te sientes como en casa aquí.

Me siento como en casa. Dame un abrazo.

¿Qué tal? Qué bonico eres.

Qué a gusto. Venga, hijo.

Qué bien se está aquí. Sí.

Huy...

Parece que te vas a montar en un casteller.

¡Oh, calla, calla! ¡Quita, quita! Baja los pies de ahí.

Y el placer que te da el airecito fresquito

cuando el demonio de Tasmania da vueltas sobre ti.

¿Qué placer mayor hay que tener a tu lado a Cristina Medina?

(Aplausos y vítores)

Qué placer no verte torcerte los tobillos.

Qué placer me da quitarme la tanga del hojaldre.

Y ya por último, tener el placer

de lo mejorcito, del mejor extracto de Galicia.

Tenemos aquí a alguien, que esto ya no es placer, esto ya es vicio.

¡David Perdomo!

(Aplausos y vítores)

Es vicio.

Eres vicio.

Soy vicio. Vicio.

Me voy a sentar. Vicio.

Hasta luego. Venga.

A partir de los 40 ya no es vicio, es presbicia, ¿eh, Antonio?

Bueno...

Ay, qué placer veros. ¿Estáis a gusto?

Pepe, ponte los zapatos, que soy vegano y huele a queso.

Pepe Viyuela ha entrevistado a uno de los artistas

que más placer ha provocado en el mundo.

Yo es que con este hombre me pongo hasta nervioso.

Mira, Miguel Ríos.

Sexo, drogas y rock and roll.

De los mejores hábitos de mi generación.

Primero, rock and roll, un poquito de droga y luego el sexo.

La trilogía perfecta.

# Ana se asoma a la ventana con una taza de café. #

Pepe, de verdad...

Ay, poder entrevistar... ¿Se puede ser más feliz?

¿Que entrevistando a Miguel Ríos?

No, no se puede. Es imposible.

Has tocado ya techo.

No creas. No te creas, ¿eh?

Míralo. (RÍE)

Bueno, y enseguida tendremos el gustazo de tener con nosotros

a invitados como Boris Izaguirre, Leo Harlem y Paula Vázquez.

¡Dios!

Pero bueno, esto va a ser dentro de un rato, porque ahora,

"right now, in these moment",

vamos a gozar con nuestros primeros invitados,

que son unos expertos del placer de cocinar,

porque son ganadora y finalista de "Masterchef Celebrity".

Aplauso "gigantéstico" para Raquel Meroño y José Corbacho.

(Aplausos y vítores)

¡Eh!

(Música disco)

¡Qué placer!

Qué bonicos.

Qué placer estar aquí. ¿Cómo estás?

¿Qué tal?

¡Guau!

¡Qué bien!

Qué buen rollo. Qué placer.

Que sí, que sí. -Qué gustito.

Qué gustito, ¿eh? Qué gustito, ¿eh?

Ay, de verdad. (RAQUEL) Pa mis orejas.

Fíjate si me alegro de verte,

que te veo hasta guapo. -¿Sí?

Es que estabas hablando del gustito y del placer,

y te puedo asegurar que no hay placer para mí más grande,

en este momento, que estar sentado hoy, aquí,

y que estés tú, hoy, sentado aquí también.

Fíjate, ¿eh?

-"Me too", pero de los buenos.

Y...

-Es que además, claro... Y con este elemento.

Visto desde fuera, con Raquel en medio,

podría parecer que estamos en el cielo. Pero no.

No, no, no. Estamos en la tierra.

-Estamos en la tierra, compañero.

Qué placer estar vivo, ¿eh? Qué tontería.

Placeres terrenales, que no están nada mal.

Raquel, vienes como de gala,

pero podría ser un traje de gala de chef, ¿no?

Sí, claro, medio chef.

Pero terminaré poniendo los pies aquí, que hoy no está Ana Milán.

Escúchame, ponlos. -Me cago en la mar, venga.

Que no está Ana para regañarnos. -Claro.

La que me dio Ana. Ana, un beso.

Mira, pum. -Estoy rollo chiringuito.

-Ya está como en casa.

-Ahora sí que sí. ¿Qué te gusta?

A mí me encanta esto, por favor. -¿Sí?

¿Estás cómodo así? Si hablamos de placeres.

-¿Qué te gusta más?

¿Qué te gusta que te hagan?

José, ¿quieres el orgasmatrón? La cosita esa de alambre.

-No, porque entonces la vamos a liar.

-Ay, ay, ay, esto para luego.

Oye, si tú cocinaras con esto que llevas puesto,

¿cuánto tardarías en mancharte?

Pues no soy yo de las más guarras, ¿eh?

¡Huy!

Yo no he dicho... -Vale, hasta luego.

Ha cogido un derrotero esto que... -He sido bastante limpita.

¿Sí? Sí, sí, sí.

Yo veía ediciones anteriores

y sabía que lo de la limpieza en cocina es importantísimo.

-Me has mirado a mí como diciendo: "Tú sí que eras guarro", ¿no?

De hecho, esto es una chaquetilla blanca de "Masterchef"...

después de hacer una esferificación y pelearme un poquito

con Jordi Cruz. Un poquito. Ha ido cogiendo solera.

Vuestra experiencia en "Masterchef",

no hasta el punto de cambiaros la vida, pero sí que...

-A mí me la ha cambiado.

Tú no cocinabas... Nada.

Nada.

Nada de nada de nada de nada. ¿Nada es nada?

Nada es nada.

¿Aprovechaste e hiciste una habitación en la cocina?

(RÍE) ¡No!

Pero bueno, no lo hice nunca. Mamá Microondas te llaman.

Mamá Microondas. Nunca lo hice y lo acepté.

¿Sabes? Entonces, nacieron las niñas

y me las busqué para tener una señora que las alimentase.

Creí que te buscaste unas niñas que no comieran.

¡No! ¿Te imaginas? ¿Te imaginas?

Poder configurarlas: "Que no coman".

Por Internet se encuentra de todo.

Pero no, no...

Entonces, me ha cambiado completamente porque...

me ha dado una ilusión nueva y un hobby para cuando sea mayor.

Mi casa ya no es una casa, es un hogar.

Es la casa de Willy Wonka.

¿No cambia la cosa cuando cocinas y huele diferente

y puedes traer invitados y cocinarles?

Es otro tipo de... -Y ha cambiado a su familia,

porque tú imagínate, las nietas de Raquel Meroño,

dentro de cien años: "Mi abuela sí que cocina bien",

"no, mi abuela mejor",

"mi abuela es Raquel Meroño".

Claro. Campeona de "Masterchef 5".

La abuela Meroño. Igual van por la 70 edición ya.

"Vamos a casa de la Meroño",

eso suena a un sitio donde te van a dar de comer...

Porque no saber nada de cocinar y apuntarte a un programa de estos,

esto no es salir de tu zona de confort,

esto es irte a otro continente del confort.

Yo me moría de ganas por volver a la tele y dije:

"Pues por aquí". Aunque sea cocinando.

-Y entraste a la cocina. -Si hay que cocinar, se cocina.

Como los goles de Di Stefano.

El casting fue un desastre, te lo puede contar Producción.

Yo llegué preguntando por el robot de cocina este,

que no digo el nombre para no hacer publicidad.

Sí, porque está feo decir Thermomix.

Yo dije: "¿Dónde está...?". La Thermomix.

Sí.

Y claro, los culinarios dijeron:

"¿De verdad te estás presentando a un...?".

Digo: "Con todos los aparatitos que tenéis en el programa

no tenéis el robot de cocina?".

Fíjate si tuviste que ser simpática en el casting...

Sí. como para que te aceptaran.

Muchas veces, de los errores...

Igual buscan a alguien que sea un zote absoluto.

Bueno, resolví bien.

Al final, dijeron: "Esta pobre, cocinar, nada,

pero sabe salir de los aprietos".

A ti te miraron el arco de evolución.

Porque Jose, ¿tú eras un poco más cocinillas?

Bueno, yo cocinaba para sobrevivir, no te creas.

Iba cocinando a medida que me iba separando

de la célula madre de la cocina,

que al principio es tu madre, luego tal...

Luego, a veces, algunos divorcios te obligan a cocinarte para ti.

Hay gente que le da por hacer maratones...

Yo, maratones, nunca había hecho. No, ¿verdad?

Y entonces, cocinaba, pero nivel usuario.

Lo de Raquel tiene mucho mérito:

de no cocinar a ganar, no a participar.

-Pero estuve un poco obsesiva compulsiva, te diré.

A mí me dijo Flo que te dejó ganar.

Ah, ¿sí? No, es broma.

(RÍEN)

Es que a mí me lo dijo también, dijo:

"Me olvidé las patatas para eso". Y yo dije: "Venga, Flo".

-A mí me dijo Saúl Craviotto:

"Te dejé ganar", en una carrera de piragüismo.

Pero luego ganó las dos cosas: el oro olímpico y "Masterchef".

Claro.

-Todos los días que no estábamos en plató, estuve con Bárbara Buenache,

que es una magnífica cocinera.

Y estuve cocinando todos los días,

desde que amanecía hasta que me iba a la cama.

No hubo un solo día, en 12 semanas, que no cocinara.

Una experiencia como esa,

es como cuando te vas a otro país

y hablas otro idioma, que dicen que sueñas en otro idioma.

¿Llegabais a soñar con cocinas, con fogones?

-Yo, cuando voy a otro país, me creo que hablo el idioma al que voy.

Yo, el italiano, creo que es cantando.

Tú vas a Italia y dices:

(CON ACENTO ITALIANO) "Perdone, ¿sabe dónde es el Coliseo?".

Y yo creo que estoy hablando italiano.

Qué bonito eres, Jose. O voy a Francia y digo:

(CON ACENTO FRANCÉS)

"La Torre Eiffel, ¿usted sabe dónde está?".

Yo creo que hablo idiomas. Qué bueno.

Cuando fui a "Masterchef", yo creía que cocinaba.

-¿Tú no soñabas todo el rato con cocina?

Nos pasó a todos.

Cuando se fue Laura Sánchez decía:

"Sales de ahí y todavía sigues".

"Pero te dura como dos o tres semanas".

Yo soñaba con Jordi. Tú, a lo mejor, con Jordi no.

-Yo, con Samantha.

Cada uno sueña con quien quiere.

Pero a veces se metía Pepe y me jodía el sueño.

-Claro, qué mal rollo. -Se metía Pepe con la cuchara...

-Y se acabó el placer.

-Yo creo que Jordi, todos los que pasamos por "Masterchef", soñamos.

Y luego te queda la obsesión.

Es verdad que al final, los que ganan,

y esto, futuros celebrities que vayáis a cocinar a "Masterchef".

Un consejo a cámara para los que estén por entrar.

Sobre todo, os lo tenéis que currar.

Os lo tenéis que currar porque se lo ha currado todo el mundo.

Se lo ha currado Raquel, se lo ha currado Miguel Ángel Muñoz,

se lo ha currado Saúl Craviotto...

Los que han ganado se lo han currado.

Aquí no se regala nada, este es el país del trabajo bien hecho.

-¡La fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a pagar!

(Aplausos)

Oye, Obama,

te iba a decir..

Tenemos el mismo Pantone Obama y yo, igual estoy yo más oscuro.

Igual sí. De los malos ratos, él se ha ido esclareciendo.

Totalmente.

Oye, estamos hablando de la comida,

pero bueno, el sexo también es como...

En el sexo también hay comida.

En el sexo también hay comida y en la comida hay...

No, me refiero que a veces...

Por lo que he leído y por lo que te conozco, Jose,

el sexo y la comida son dos placeres

y tú los empezaste a juntar muy de pequeño.

O sea, tus primeras experiencias...

Si te ríes es porque sabes de qué estoy hablando.

No voy a hablar más.

Estoy pensando quiénes son los cabrones que os han contado cosas.

Hombre, claro, nosotros tenemos espías.

La verdad, mira, te lo voy a explicar,

porque es una anécdota un poco extraña.

Yo perdí la virginidad con 8 años.

¿Tan tarde? Sí.

-¿Con cuántos? -Con 8 años.

Luego, hasta los 21 no vino la segunda vez, pero bueno...

-La segunda.

-Yo creo, porque yo vivía encima de un bar, en mi barrio y tal,

y es un bar que hacía pollos al ast. Esos típicos bares

que hacen pollos los domingos. Pollo asado.

Pollo asado.

Y entonces, la chica, que era mayor que yo, yo tenía 8 y ella 9...

Oh.

Había una diferencia de edad... -Te gustan las mayores, ¿eh?

-Igual ella había hecho la Comunión y yo yo.

Claro, ella tenía al Señor dentro y tú no.

Entonces, parecía que le gustaba y jugando, jugando,

como dicen por tu tierra: "Jugando, jugando, la metió el perrito".

Entonces, nos pusimos allí a jugar, a jugar,

y estaba la máquina de pollos al ast trabajando, detrás nuestro,

y a mí se me juntó entre el calor de la máquina de pollos al ast,

la excitación de ser tan pequeño, que no sabía qué estaba pasando,

yo creo que vi la luz,

vi la luz del placer más grande que hay en el universo.

Lo que pasa es que se me ha quedado un efecto secundario:

cuando paso al lado de un negocio de pollos asados, me pongo...

Claro.

Soy como los perros de Paulov, pero con pollos.

-Madre mía, qué historia. -Se me ha quedado ahí una cosa.

Si alguien quiere tener una cita contigo y tiene un par,

que te lleve pollo asado. Pollo asado.

Puede ser hasta frío el pollo.

Y te digo una cosa: me da igual muslo que pechuga.

Pollo asado. Ya está.

Pollo asado.

-Qué barbaridad.

-Es que yo creo que son los placeres de la comida, de la bebida,

del sexo y tal, son placeres como primigenios.

Son como las etapas de niño. Está la etapa bucal, la etapa...

No sé quién dijo... ¿Cuál era la otra? La etapa bucal...

Está la bucal, está la anal, incluso la fecal.

-Como el PCR.

Sí, sí, totalmente.

No sé quién dijo que las partes del cuerpo que mayor placer te dan

son como las más sórdidas, las más incorrectas.

-Es que hay placeres de ingestión.

Te has quedado loca. -Donde hay agujerillo.

¿Donde hay agujerillo? Claro, ¿no?

-Donde hay agujerillo hay gustillo.

Sí, porque yo me hago así en el oído

y es una cosa que no puedo parar.

-Pero por aquí, que te den besitos en la oreja...

No me digas que eso no es mejor que el pollo.

-Ahora que decís lo de la PCR, a vosotros,

lo de la PCR de la nariz, ¿no os da un cierto gustillo?

-No. A mí ya sí.

-Yo le he dicho a alguna persona que me la ha hecho: "Más adentro".

-Te diré que hoy ha sido la mejor PCR que me han hecho nunca.

¿A que la persona que lo hace aquí...?

-Se la he hecho yo.

Lo hace muy suavito.

-Es muy sutil.

No tienes por qué tener ganas de vomitar.

Si lo hacen bien, se lleva bien.

Como todo, como todo.

-Si lo hacen bien se llega bien. Frases para la historia.

"No soy la más guarra", "si lo hacen bien se llega bien".

-Es tu mente calenturienta. -¡Ah, sí!

-¡Había pollo! -También es verdad.

-En el catering. -En el catering hay pollo asado.

Supongo que hay placeres confesables,

otros que son inconfesables.

Yo os pregunto que me contéis uno vuestro,

sea confesable o inconfesble.

Si es inconfesable, para la audiencia es la hostia.

Placeres inconfesables. Este placer que tú digas...

Esto que no te apetece mucho contarlo, pero lo voy a contar.

El placer de llegar a casa hoy, por ejemplo, y quitarme... la faja.

¡Ah! Quitarte la faja es lo más.

O sea, ¡boom!

-Pero ¿qué faja?

-Ahora hay tres por uno: la faja, los tacones y la mascarilla.

Y entonces, ya llegas a tu casa y es...

No me digas tú que estás...

Qué bien. Qué placer.

O si tiene la coleta muy cogida.

La gente que tiene la coleta así.

-A mí me pasa. Cuando llego a casa y me puedo soltar el pelo,

me da un disfrute.

Me puedo deshacer la coleta, quitar la faja...

Jose, y tú, aparte de quitarte la faja, ¿qué...?

Yo creo que hay un placer que todos lo tenemos.

Probablemente es inconfesable porque es un placer íntimo,

pero se hablaba desde los clásicos, que lo decía Quevedo:

"No hay placer más descansado que después de haber cagado".

Con perdón. Sí, bueno, a ver, es que...

Esto lo decía Quevedo.

Que ahora nadie diga que Quevedo es políticamente incorrecto.

-Claro, se lo puede permitir.

-Hay placer, igual que hablábamos de los placeres de ingestión,

comer, beber y tal, hay placeres de expulsión.

-Estornudar.

-Estornudar. Estornudar.

Ahora está mal visto, ¿eh?

-Ah, bueno, claro.

Es verdad. No, no, está mal visto.

-Pero todo lo que sea sacar cosas fuera:

gases, líquidos,

fluidos, sólidos... Cada uno dentro de sus posibilidades.

Y estos placeres que son como que duelen un poco...

-También.

No sé a vosotros, pero yo, cuando tengo la espalda mal,

una contractura, que vas a un osteópata

y te mete el dedo hasta el sentido, que te duele, pero dices:

"Ay, qué liberador". Sí.

Tenemos todos ahí un puntito de sadomasoquismo moderado.

Sí, nivel 1 de sadomasoquismo de "Sombras de Grey".

-Cuando tienes una muela que te duele, ¿dónde va la lengua?

Ahí, a la muela que duele.

La lengua va al agujerillo.

-Claro, es que... -Y te duele.

O lo que hacíamos de pequeños, bueno, la gente que tiene una edad.

-¿Qué hora es? Cuidado con los gestos, Jose.

-Poner la lengua en una pila.

Perdona, que no...

-¿En una pila?

Que estás así, no tienes un cucurucho...

-Había unas pilas antes, las pilas de petaca,

que tenían como dos lengüetas.

Y de pequeño, como no te dejaban hacer otras cosas así,

ponías la lengua en la pila. (GRITA)

Qué rico.

O los dedos en el enchufe. -También, también.

Oye, "petaca" acaba en "ca", pero me he enterado

que te gusta mucho comer las cosas que empiezan por "ca".

¿Eso es verdad?

-Cacahuete.

-En mi caso, sí.

Me gustan mucho los caracoles. Has reseteado un momento.

He reseteado porque como he hablado de Quevedo en el baño

y ahora las cosas que me gustan por "ca" digo:

"Vaya imagen que voy a dar".

-Hombre, tanto no.

-Los caracoles, los calamares, los canelones y los calsots,

probablemente sean cuatro de mis cinco platos preferidos.

-Yo pensaba que era "scalsot", que empezaba con "S".

-"Scalsot". -Sí.

-No, calsot. -Es calsot.

Son tus 4K, ¿no? -Soy 4K.

Tu tele y tus platos preferidos.

Para comer soy 4K y para beber, lo que me echen.

Un Bitter Kas.

Triple K, triple K.

-Yo cambio el pollo por el vino.

A mí sí.

¿Eres vinatera? Me encanta el vino.

¿Te pasa como a mí, que cada vez que bebo más vino

y me gusta más, entiendo menos de vino?

También, también.

Yo solamente bebo vino porque no me gustan

las demás bebidas destiladas.

Entonces, se supone que tengo que entender un montón.

Es como ahora con lo de "Masterchef",

que ahora, de repente, tengo que cocinarlo todo y saber de todo.

Y te hacen preguntas para pillarte, y cuando no sabes, te dicen:

"Aaah, mierda ganadora".

-"Está montado, está montado". -Claro.

Parece que cada vez que te enseñan más, sabes menos.

Yo pensaba que maridar era buscarte un marido.

Fíjate tú la historia.

Oye, como estas cosas se pueden ver desde un montón de puntos de vista,

nosotros, que somos un programa de la televisión pública,

hay que... no sé, hay que jugar con la ciencia,

hay que ser didáctico.

Tenemos "Documentos PV",

que es la sección de entrevistas de Pepe Viyuela,

que es el nuevo Iñaki Gabilondo.

Va a entrevistar a un neurólogo

y nos va a contar cómo funciona el placer a nivel de la mollera.

Es una cosa muy loca, pero que es así.

Pepe.

(Sintonía "Documentos TV")

("I feel good", James Brown)

Los científicos dicen que el placer se localiza más aquí

que... en esta.

Vamos a consultar a un experto, a ver qué nos dice.

Aunque yo creo que en mi caso es más en...

Bueno, mitad y mitad.

Doctor Arroyo,

encantado de estar aquí. Gracias por recibirnos.

Voy a ir directamente al grano.

¿Qué pasa en nuestro cerebro cuando sentimos placer?

Bueno, este es un circuito bien establecido en nuestro cerebro.

Hay una primera fase, la fase de preparación.

Hay una segunda fase, que se llama fase del placer

y recompensa.

Y otra tercera fase, que es la memoria de ese placer

y recompensa, que luego es lo que hace

que se vuelva a producir el circuito.

Vale.

Y eso tiene una parte en el cerebro.

Sobre todo la parte de estas características bajas del cerebro,

la parte frontal, que se llama el sistema límbico.

Y luego hay un núcleo muy importante que está aquí, en la profundidad,

que se llama el núcleo accumbens,

que es el centro neurálgico del placer.

¿Y qué es lo que pasa en ese núcleo cuando sentimos placer?

Empiezan a acumularse estas sustancias que llamamos

neurotransmisores, sobre todo uno, la dopamina.

Dopamina.

Y toda esa zona tiene muchos circuitos de la dopamina,

dopaminérgicos.

Y produce todas estas reacciones en el cerebro

que nos dan esa sensación de placer.

¿Cuál dirías tú que son los placeres que, estadísticamente,

nos excitan o nos estimulan más, los que más placer nos provocan?

Una es la alimentación, la comida.

Y la otra, la actividad sexual y la atracción sexual.

Yo también quiero resaltarte esos otros placeres

que hemos ido adquiriendo como seres humanos,

como el placer de las relaciones sociales.

Son muy potentes y muy fuertes.

Y otro que está muy potente en estos momentos

es el sentido del placer, por ejemplo, del ejercicio.

Ahí entramos en otro terreno interesante,

porque ¿cuándo, el placer, empieza a ser peligroso?

Es cuando el cúmulo de placeres

o la intensidad de placer, origina en la persona,

que falla desde el punto de vista

o le produce un problema físico,

o le produce un problema psicológico,

o le produce un problema social,

o le produce un problema laboral.

Entonces, ese placer acaba siendo un vicio

que condiciona a la persona de una forma negativa,

y esto no lo queremos.

Queremos placer, pero sin vicio.

¿Podríamos decir que un vicio es hereditario?

Es decir, si mi padre tenía el vicio del alcohol,

¿yo puedo heredarlo?

No podemos decir hereditario,

pero sí hay una clara predisposición familiar

a tener ciertas adicciones.

A veces, por herencia, pero también por convivencia.

Si a ti te gustan mucho los huevos fritos con patatas

es posible que tus hijos les gusten los huevos con patatas.

Si yo muy aficionado al dinero

y tengo un trabajo en el que puedo tener la posibilidad

de apropiarme de un dinero que no es mío

y lo hago porque me genera placer,

si eso está condicionado genéticamente,

a lo mejor no soy tan culpable, sino que estoy enfermo.

No sé si eso un juez te lo entenderá, de momento.

Pero yo creo que sabiendo nuestras limitaciones, y todos las tenemos,

probablemente con una gran predisposición genética,

obviamente la sociedad, nosotros mismos

y los que nos rodean,

tienen que llevarnos a las cosas que tenemos que hacer.

¿Si yo me dedico al placer vivo más?

Si te dedicas al placer,

digamos con control,

es probable que vivas más,

pero lo que es seguro es que vas a vivir

con mucha mejor calidad de vida, que es lo que todos queremos.

He sentido un gran placer estando aquí, contigo.

A través de esta sonrisa lo podrás comprobar.

Y quiero agradecértelo,

porque no siempre uno tiene la oportunidad

de disfrutar aprendiendo.

Ha sido el trato más placentero del día. Muchas gracias a vosotros.

Qué bueno. Muchas gracias. Solo falta un abrazo.

La gente que sabe, cuánto sabe.

Dopamina.

-Cuánto saben los médicos, ¿eh?

Se ve que hay un punto ahí, en mitad de todo el cerebro,

que es como si fuera el punto G del cerebro.

-Hay que tener actitud para todo. Hombre, claro.

Para todo: para ser feliz, para disfrutar...

La actitud es importante.

Hay que estar abierto, hay que estar como con ganas.

Es verdad.

Hay gente que tiene placeres alrededor y no los sabe disfrutar.

"No sé qué hacer con la dopamina". Son muy gruñones.

-Hay que buscarlo, porque siempre hay placer.

De repente, un día te dicen:

"Vas a bajar al quirófano", por ejemplo.

Y, de repente, vas con la ilusión

de la anestesia total, que es un flipe.

Hombre, eso es un cuelgue precioso. Es un subidón.

-A ver, placeres sin vicios.

-Hombre, no voy al quirófano cada fin de semana.

-Ah, bueno. Una vez al año no hace daño.

-Pero le buscas el placer al lado malo de las cosas.

-Claro.

Hablando de placer, a la gente que le gusta,

yo les llamo "disfrutones".

Yo creo que vosotros sois dos disfrutones.

-Muy. -Muy disfrutones.

Pero yo, cuando en mi casa estoy a oscuras

y pienso en la palabra "disfrutón", me empiezan a venir caras,

y la que siempre se me repite es esta.

¡Leo Harlem!

¡Hombre! -¡Ole!

-¡Hombre!

(Aplausos)

-Aquí estamos.

¡Hombre!

Mira, aquí atrás.

Muy buenas.

(RAQUEL) ¡Guapo! -A las buenas tardes.

¡Disfrutón!

Disfrutando con tus enseñanzas. Un placer.

Con las manos detrás. Un placer.

Muchas gracias a todos. Gracias.

Mira qué bien.

Ya me he echado las manos atrás.

Es otro nivel.

Te falta el periódico.

Sí, yo es que soy mucho de estas cosas de jubilado.

Es que "jubilado" viene de "jubileo", de "júbilo".

De alegría. De alegría.

Lo dejé atrás.

Desde que te conozco, Leo, que ya hace años,

no nos vemos mucho, pero hace años que nos conocemos,

igual hace 12 o 13 años que nos conocemos

y tú ya decías que te querías jubilar.

Lo dije al salir de la guardería. Saliendo de la guardería.

Me dijeron: "¿Qué quieres ser de mayor?".

Digo: "Jubilado". Siempre he sido de cosas sencillas.

¿Y por qué no...? ¿Qué está pasando?

Porque eres muy disfrutón con el trabajo.

Con todo. Ahora te has metido en el cine.

Me he metido en el cine, a ver por dónde salimos.

Pero encantado, estoy contento.

Trabajo mucho, pero las cosas sencillas es lo que más me gusta.

Esas cosas son importantes.

Lo de rascarse el oído menos, pero lo de la goma del calcetín...

Eso...

Puedo tirarme horas.

Cuando me quito los calcetines por la noche

y me pongo en el borde de la cama,

hago un yoga propio que me voy cayendo aquí,

que me duermo yo solo, fíjate.

Te rascas la muesca. Me rasco ahí.

Me encanta.

Ahí no tienes pelo ya. No, ya no. Se fue.

Abandonó.

-Como los ciclistas, tienes el gemelo pelado.

-Cosas sencillas.

Cualquier cosa rica, mojar el pan,

un claretito fresco... No pido más.

Que el plato sea redondo, a ser posible.

Por supuesto, siempre.

Esa inercia que se coge no se coge en un plato...

Sufro, a veces, con esas cosas.

Sí, yo sé que tú...

Me gustan las modernidades con sentido, cosas que mejore.

Ahora las croquetas las traen en una pizarra así,

que parece que van a cantar bingo.

Y estás: "Que se cae la de jamón, cuidado con la de carabinero".

Es una tensión innecesaria.

Trae una bandejita y se sujeta la croqueta.

-Tú sufres con eso.

-¡Claro! ¡Cómo no voy a sufrir!

(Aplausos)

Es como si una piscina no tiene borde, se sale el agua.

Ponle un borde.

Un zocalito. Un zocalito.

Claro. O el tobogán para los niños, para las manos.

Claro.

Si tú tienes un tobogán con curva y no tiene zocalito,

el niño se va al carajo.

Tiene tendencia a volcar el niño.

¿Sabéis qué pasa? Que la gente que es disfrutona, sin querer,

hace disfrutar a la gente de alrededor.

Esos sois vosotros. Es muy importante.

-Es contagioso.

Tú es que eres tan disfrutón.

Tú tienes muchos hobbies.

Tú tienes la comarca entera de hobbies.

Todo, me encanta.

-Ha venido de jugar a la petanca directamente.

-Demasiado rápido para mi gusto.

Estoy buscando deportes más lentos. Me han echado del curling.

Dice: "Empuja la piedra". Digo: "¿No puede ir otro?".

"Yo estoy muy bien con la escoba". Estoy aquí...

-El curling es muy rápido para ti. -Muy rápido.

El frenesí no me gusta.

La ropa ajustada, la odio, me estresa.

Yo soy feliz con la ropa suelta.

En el pijama tiene que entrar la mano por lo menos,

para rascarse bien. ¿Sabes cómo te digo?

-Eso es verdad, porque ¿quién se ha inventado el "slim fit"?

-Qué ordinariez.

-Cuando ves esos pantalones angustiosos, pegadísimos.

Digo: "¿Respirará esta gente?". A mí eso no me gusta.

Qué ganas de embutirse, ¿verdad?

Claro.

-En este país somos más de "fat boy slim".

Salta a la vista. Tú ves a la gente que le gusta ir suelta.

-Genética.

-Eso me da placer, la comodidad, tranquilo.

Y lo que depende de las otras personas, claro.

Es que a mí ya me da placer verle.

Tú dices: "Quiero estar en silencio", pues me callo.

Y la gente de al lado, ¿qué pasa? Claro.

No depende de ti. -Así es.

-Vas a la playa, estás tranquilo y dices: "Aquí echo la tarde",

y viene uno con un radiocasete con unos altavoces, me cago en diez.

-Yo cumplí uno de los sueños de todo el mundo:

tener un chiringuito en la playa.

¿Tienes un chiringuito? Tengo un chiringuito en Tarifa.

¿Y sigue activo? Claro.

-Hacen Nochevieja. -Hacemos todo lo que podemos.

-Eso va al limbo.

-Está sobreviviendo a la pandemia.

Estamos muy agradecidos porque sobrevive con la gente del pueblo,

que muestra muchísimo cariño por el negocio y...

Y bueno, cuando no había pandemia, era uno de los sitios más hermosos,

con esa puesta de sol, repanchigada en una hamaca.

El placer de poder trabajar con los pies en la arena.

Exacto. Un gladiador no lo puede decir.

Comiendo rico, escuchando buena música

y con la gente del sur. Es el gran placer.

Tarifa. Claro.

Y el verano que no hay viento es la hostia.

Pero es que yo ya me he enamorado del viento.

Pues vienes muy peinada.

No, en serio, al final, te enamoras del poniente.

Digo, del levante. Del levante.

Bueno, de todo.

Leo, hablando de chiringuitos,

tú tienes un pasado muy hostelero, ¿no?

-Sí, muy hostelero.

Tú sabes lo que sabes...

¿Qué porcentaje de lo que sabes se lo debes a la hostelería?

El 95%. (RESOPLA)

Yo he hecho un margen en psicología.

Es que es así, ves enseguida a la gente:

"Este se va a ir sin pagar",

"este es muy listo", "vigílame a este"...

-Sí. -Te das cuenta.

"Esos dos se van a pegar", al rato, unos tortazos gordos.

Los días de luna de llena se rompen muchos más vasos.

¿Por qué?

Porque la gente está más excitada, más nerviosa.

¿En serio?

Nosotros hacíamos una porra en el bar.

"Hoy se van a romper cinco de tubo, dos cafés y dos platitos".

"No jodas, Leo".

Siempre ganaba yo, porque decía: "Rompe uno que voy perdiendo".

Pero claro, hay que ser un poquito espabilado.

Pero hacíamos una porra porque es verdad, está demostrado,

que afectan mucho a la gente las fases lunares.

Ahora porque te dedicas a la comedia, haces cine, todo esto,

pero tú has disfrutado.

Yo me lo he pasado... He disfrutado mucho trabajando.

Mucho, mucho.

¿Cuántos cócteles sabrías hacer?

¿Hacer?

-Dos. -Sí, sí.

Yo hacía más...

Puedo hacer café irlandés, más cosas de estas.

Unos buenos carajillos.

Pero en coctelería, te hago un Bloody Mary que te caes de culo.

-Qué rico, por favor, el Bloody Mary.

-¿No crees que con el tema de los cócteles

y con el tema de los gin tonics se nos ha ido la cosa de las manos?

Que hay más marcas de ginebra que...

-Con el gin tonic por supuesto, porque hay que explicar una cosa:

porque le eches más cosas a algo no está mejor.

Hay que echarle lo que hay que echarle.

También puedes añadirle cosas a un bocadillo de jamón.

Ya que le he echado tomate, le meto mortadela, aceitunas,

cuatro virutones y unos Mikado. Pues ya no es un bocadillo de jamón.

Tiene más matices, pero no es lo mismo.

Vamos a lo que vamos.

Se vuelve loco el paladar, te explota la cabeza.

El punto G del cerebro dice: "Ya está".

El sistema límbico dice: "Ya tocaste techo".

-Por no hablar de la espera.

Tú pides un gin tonic a la diez y a las doce sigue el tío meneando.

-Yo lo pido por Globo y lo van trayendo.

Por lo menos dos horas.

-Se te nota el canalleo en la mirada.

-Sí, es que me gusta...

-Tienen una miradilla ahí como de retrogusto.

Me he enterado de una cosa,

igual que Leo tiene una mente privilegiada y tiene mucha memoria,

tú, ¿cuántos móviles puedes llegar a perder por hora?

Bueno, pero aparecen. Ah, ¿aparecen?

Los pierdo y luego aparecen.

Pero sí, los sustos... -Entre selfi y selfi, lo pierdes.

-Ahora no, ahora he comprado...

-Lo ha cargado y lo estaba perdiendo ya.

-¡Ah, este era otro!

Hablando con su hermana y dice: "He perdido el móvil".

Dice: "Si estás hablando conmigo". -¡Se me ha caído!

-Es que es lo que te digo, soy...

Tengo esta cabeza, que es muy disfrutona,

pero también es muy dispersa.

Siempre estoy un poco en las nubes. Todo lo terrenal me cuesta un poco.

-Alrededor de tu chiringuito estará sembrado de móviles, en verano.

Sí, claro.

Con la relajación, se te van cayendo...

Barre más móviles que arena.

-El primer año en el chiringuito, ahí sí que madre mía.

Volví loco a todo el mundo, porque lo perdía todo el rato.

Todo el rato: "¿Dónde está mi móvil?".

Además, yo lo sufro y lo expreso.

"Dónde está mi móvil" es un gran drama.

No solo tienes facilidad para perderlo, sino que lo pasas mal.

Es que yo o río o...

Soy un poco, la verdad, extrema.

-Deberías plantearte que los móviles te están dejando

porque los usas mucho. Igual no es que los pierdas.

-Que no, que me he comprado una correa.

Claro, una...

-En bandolera. -En bandolera.

Claro, tú pierdes tu móvil y supongo que es un móvil

de última generación, un dinero...

Pero claro, si pierdes el móvil tú, ¿quién te lo rescata?

¿Indiana Jones? ¿Qué móvil tienes? Mi Nokia de toda la vida.

¿Lo tienes ahí? Sí, lo tengo aquí. Este es.

-¡Qué reliquia! ¿En serio este es tu móvil?

Este es mi móvil, sí.

-¿No es el mando del aire acondicionado?

Que te has equivocado.

-Pero escucha lo mejor, que no era mío.

(Aplausos)

-¡Total!

-Pero como digo yo: lo he cargado el año pasado.

Mira, a ver, mi cámara.

Este... -Sí, es mi teléfono.

-No es publicidad porque ya no se puede encontrar.

-Sí, se puede encontrar.

-Con ese móvil, quieres hacer un Tik Tok y solo te sale el Tik.

-No, no, no, Tip y Coll.

¿Cuánto te dura la batería? Pues depende.

Si no lo uso mucho, una semana. Va muy bien.

-¡Guau!

-La verdad es que es una maravilla. Yo estoy encantado.

A veces digo de broma: "No era ni mío, me lo encontré".

Y empecé a llamar: "Me he encontrado este teléfono".

-"Es de Antonio".

-"¿Es majo?". -"Sí".

Incluso ese móvil, a día de hoy,

no cabrá la agenda de toda la gente que conoces, ¿no?

Voy borrando.

(RÍEN)

Voy borrando. -Voy reciclando.

El Marie Kondo de las amistades.

-Pero caben muchos.

-Va borrando porque en ese móvil te caben diez personas.

-¿Qué dices? Aquí caben, por lo menos, 400.

Ah, ¿sí? Sí, sí.

¿Con todos los números? Claro, con todos los números.

A veces dejo el último sin poner y llamo a otro.

No, pero estoy encantado.

-¿No hacéis eso que en el móvil, por si lo pierdes,

tienes a gente conocida con seudónimos?

Con otros nombres, porque es peligroso.

Claro.

Pero claro, a ti te tengo como Phil Collins,

no me preguntes por qué.

¿En serio? No, perdona, pero yo me cepillo los dientes.

(RÍEN)

Y un día me miran y me dicen:

"Oye, que tienes un mensaje de Phil Collins".

Y yo: "Qué fuerte".

Y dice: "Y está escribiendo en español".

(RÍEN)

Le cambio los nombres a la gente. A Berto lo tengo como Paul Newman.

Pongo gente clásica.

-Sí, ya lo veo.

Maluma no está. Maluma no está, solo gente clásica.

Vale.

A Maluma lo tengo por su nombre, así nadie se cree que es él.

Tengo "Maluma". Claro.

Maluma y entre paréntesis "Felices los cuatro",

para despistar.

Pero no te convence nadie, ¿no?

-No, no tengo ningún problema.

¿No vas a tener uno nuevo? No, no.

¿Tiene la serpiente? -Este no.

Ahí me la metieron doblada.

Pero cerró la tienda y no sé a quién protestar.

Claro, cerró porque igual eso es Motorola.

Esto es un Nokia. Ah, vale.

La "Nokia cadáver". Pero estoy encantado.

-Sin insultar.

-No digas que suena:

# Tiroriro, tiroriro, tirorirori. #

-Esto es una bendición.

No te lo roba nadie.

Déjamelo un momento.

Estos móviles, no solo son prácticos...

Pero ¿a qué altura crees que podría tirarlo y no sufrir tú?

En mi casa se me cayó y no encuentro el azulejo para recambiarlo.

A esa altura lo puedes tirar.

¿Sí? Sí, lo puedes tirar.

-¡Venga ya!

¿Más alto? -Ahí está bien.

¿A esta altura? Es mucha altura.

¿Es mucha? ¿A esta altura?

Esa altura, sí. ¿A moqueta?

Sí. Tiro a moqueta.

Atención.

-Nada, nada, nada, nada.

Yo creo que puedes seguir subiendo.

Míralo. -Me ha llamado Phil Collins.

(RÍEN)

Ha sido un susto.

Oye. Te ha dado un toque Phil Collins.

Va perfecto. Va perfecto.

Me ha llegado un mensaje: "¿Y ese golpe a qué ha venido?".

Tenemos una relación muy personal.

Oye...

-Tira el de Raquel. -No, güey.

-El de Raquel lo absorbe la moqueta.

Tú tienes muchas aficiones, porque yo, cuando he hablado contigo,

tienes aficiones y entiendes de muchas cosas.

De bastantes.

El ciclismo y las bicis. Las bicis me gustan mucho.

¿Cuántas bicis tienes? Ahora, 14.

14 bicis. ¿Te han robado alguna?

No, nunca me han robado una bicicleta.

Porque las bajo poco a la calle. Las tengo en casa, me gusta verlas.

-¿Dónde las guardas?

-Repartidas, detrás de los muebles. -¿Te gusta verlas o las tienes...?

-Sí, tengo plegables, de todo.

Aprovecho los huecos. Tengo aquí, en Valladolid...

Me gusta mucho, creo que es un vehículo excepcional.

¿Es usuario de bici por Valladolid?

Ahora menos. Me he enfangado, estoy en 95 kilos.

Pero hubo un tiempo que era colibrí, estaba en 78 y andaba mucho en bici.

Volveré a retomarlo con la bicicleta eléctrica, que la recomiendo.

-Los 95 kilos te van muy bien para el descenso.

-Ya, pero luego hay que volver.

Sí, sí, el descenso del barranco. Pero me gusta mucho, el ciclismo

como deporte y la bicicleta como medio de transporte.

Sigues estando actualizado con los ciclistas.

Sí, me gusta bastante. Me gusta.

-Qué completito eres. Es muy completo.

Qué maravilla. Sabe mucho de música.

-La música me gusta mucho, todo tipo de música.

-Eso sí que es un placer que no hemos tocado.

Tocar un instrumento, cantar... ¡Oh!

Pero todo el tiempo que invierte en sus placeres es tiempo

que no ha invertido en la autoescuela.

-No tengo carné de conducir.

Te voy a explicar por qué.

Eres como... Un friki.

Eres un Yeti, es muy difícil ver a alguien como tú.

-Te voy a explicar por qué.

Yo, si aprueba un examen es para vivir mejor.

Y tú mira en el coche. El asiento del volante

está lleno de cosas, pedales, tiene de todo,

no te puedes tomar un vino.

El de al lado es una maravilla.

No hay volante, yo aquí... -Te sacaste el carné de copiloto.

-El carné de copiloto. -Tiene un máster.

-Y yo, es que ese asiento...

Si voy a este asiento por aprobar un examen, estoy mucho peor.

En este estoy fantástico.

Mi cinta, mi radiocasete. "¿Te pongo un CD? Te pongo un CD".

"Mira qué bonito, la 3". Pim, pim.

"Tú a lo tuyo, al volante. Tira para allá".

-Pones un CD porque tu móvil no se conecta con el Bluetooth.

-¡Claro!

-Eso es veneno, eso está quitando la voluntad a la gente.

Pero no conducir no quiere decir

que no te conozcas las carreteras y los...

Si estoy llevando yo a mucha gente. ¿Cómo?

Porque no se fijan en los carteles.

Yo me fijo, voy pendiente solo de los carteles.

Los otros van un poquito aquí, no sé qué...

No se centran en la conducción.

Y yo digo: "Por allí, por Fuencarral".

-Que tampoco tiene GPS. -Claro.

El GPS es su cabeza.

Te tienes que fijar porque no puedes mirar el móvil.

-Pero eso ayuda a mover la cabeza.

Yo estoy muy contento, me da gustirrinín.

¿Crees que a tu edad podrías...?

No, entiéndeme.

No pasa nada, lo llevo bien.

¿Crees que podrías abrir una carpeta nueva

con alguna afición nueva?

¿Podrías empezar de cero con otra afición o con las que tienes...?

No, podría empezar, porque todo lo que vas conociendo algo, gusta,

a mí por lo menos. Y te emociona, porque conoces gente.

Por ejemplo, la cocina, me dicen:

"Vamos a hacer un cursito de cocina marroquí".

Pues también, por qué no. -Yo te veo haciendo surf.

¿Haciendo surf? Haciendo surf.

He visto a gente más mayor haciendo surf.

-Kite. -Pero vamos, escúchame.

-Surf, kite, todas esas tonterías.

-Otra, el surf.

Me he metido una vez en un neopreno. -Yo también.

-Una vez. -Y no salí.

-Eso es peor que la faja.

-Si ves la pelea en la ducha para quitármelo en el hotel.

¿En serio?

Yo pisaba como si quisiera tirar al aliena de la cápsula espacial.

-Claro, horrible.

-Estaba como pisando 3000 kilos de morcilla de goma.

¿Era de tu talla? Era de mi talla.

-Era de niño. -¿Cómo que de niño?

Era de mi talla. Una sensación de angustia brutal.

"Neopreto". Muy prieto.

"Neopreto". "Neopreto".

"Leopreno". "Leopreno".

"Leopreno" Harlem.

-El mallot de los ciclistas es más cómodo.

-Solo fui una vez. Estaba en Canarias y me dijeron:

"Venga, vamos a probarlo".

Tú sabes esa humillación de ver a toda la gente poniéndose de pie

y yo no era ni capaz de ponerme de rodillas en una tabla.

Es muy difícil.

Y luego con una ola, porque era la playa de Zamara,

que es un copón bendito de olas,

se me enganchó el dedo y se me saló un trozo del dedo.

¿Cómo? Me lo tuvieron que coser.

¿Haciendo surf? Haciendo surf se me saltó...

Esta cicatriz. -¿Qué dices?

-Fui a un hospital de Zamara, luego tuvo que volver a Barcelona.

Me lo iba a operar y me dijo un traumatólogo:

"Si no está roto, esto ya lo tenías roto".

Era una fractura que me hice con un año, que no me acordaba.

Y esa es mi experiencia con el surf. ¡Una mierda! Con perdón.

-Ya, pero luego cuentas la batallita en las discotecas:

"Este dedo me lo rompí haciendo surf".

"Me lo rompí haciendo surf. Tengo una llamada de Phil Collins".

¿No se me notan las californianas?

Va creciendo el tema, va creciendo.

Va creciendo la leyenda.

-Tirarse el moco da mucho placer.

-Me llamo Corbacho, pero me puedes llamar Body.

Y así va de una cosa a otra.

-Yo, a los deportes acuáticos, no les veo sentido.

Porque a lo que llegas, hay un chiringuito por medio,

y no se puede comparar. El de Raquel.

-Sí, a mí me pasa lo mismo. -Ese atardecer.

-Sí. -Un codo apoyado y el otro aquí.

El otro ahí. Goma calcetín.

No se puede pedir más. Ponme otra.

-Pero ¿a ti no te gusta estar con el agüita así...?

-Sí. Bueno, el único deporte que practico,

que ahora he tenido que parar, es el aquagym.

-Claro.

-Sí, el aquagym, pero yo solo. No me meto allí con toda la gente.

-Eres el jubilado más molón.

-De verdad, cuando se vacía la piscina, me meto yo solo.

Me llega por aquí.

Hago unos estiramientos, unas pijaditas, sin música.

Sin música. Pero me encanta.

Se lo recomiendo a todo el mundo. ¿El tiempo que echas en mear o...?

No, hago 20 minutos. Ah, vale.

Voy por la piscina como si estuviera loco, para acá, para allá...

Como el vuelo de una mosca, sin sentido.

Y luego me doy unos chorros porque acabo agotado.

-¿No te gusta el yoga? Es importante.

Y tienes ese gustirrinín de los estiramientos

que te produce un poco de dolor, pero mola.

-Conozco gente que se dobla. Yo no.

Yo... Yo me doblo haciendo otras cosas.

Como estáis soltando como ítems de cositas que dan placer,

os propongo un juego. -Sí.

No sé si lo vais a pasar bien o mal.

-¡Mal, mal, mal!

Es el "Prefieres, prefieres".

Pero por el tema se va a llamar "Placeres, placeres".

-Me encanta. -Fenomenal.

El nombre ya es tremendo.

Me han dado esto.

Es como una especie de puja. -Rómpeme el dedo del surf.

Que me da mucho gustito.

Yo tengo por ahí...

Acercadme una pantallita, que me han dado la lista.

Como sois tres, siempre va a haber uno que es el que gana.

-Ah, venga.

Os voy a decir un par de cosas que os dan placer

y cada uno elige la que prefiera. -Sí.

El que haya mayoría, se queda y vuelvo con otra.

A ver cuál es la cosa que más placer os da.

Venga.

Lo tengo por ahí... Vale.

Por ejemplo. -A ver.

¿Qué prefieres, petar burbujas de plástico de estas

o rascaros?

(TODOS) Rascar. Rascar.

Bien, rascarse.

¿Rascarse o quitarse los zapatos, tacones apretados de todo el día?

Zapatos. -Rascarse.

¿Rascarse? -Aquí tengo una duda entre las dos.

Los tacones me molestan mucho. -Claro.

¿Rascarse?

-Rascarse. Rascarse.

Queda rascarse. -Te vas a poner los tacones.

Atención, hay mucha polémica con esto.

¿Rascarse o quitar el plastiquito del móvil nuevo?

-Yo, aquí, no juego. Él no juega.

¿Rascarse o quitar el plastiquito? -¡Los tacones!

O quitar el plastiquito a cualquier cosa nueva,

que no vale para nada.

-Sí, quitar el plastiquito está bien, pero...

-Pero rascarse. ¿Rascarse?

-Rascarse mientras le quitas el plastiquito.

No puede ser. ¿Rascarse? Rascarse.

¿Y tú? -Rascar.

Rascarse sigue ganando.

¿Rascarse o petar espinillas ajenas?

¡Aaah! -¡Ajenas!

¡Ajenas!

-Rascarse.

-Mientras te rasca otro por detrás, como en una cadena humana.

Jose Corbacho, el Combo.

-Rascarme. Rascarse.

Yo sigo lo mío. ¿Rascarse?

-Sí.

-Petar espinillas y decir: "¡Huy, huy! ¿Esto qué es?".

Vale, vale. ¿Rascarse o petarte las espinillas a ti mismo?

-Ay...

-Que te las peten por Bluetooth.

-Rascar. Rascarse.

-Rascarse. -A mí que me peten.

Rascarse.

¿Rascarse u oler pegamento de barra?

¿De barra o de tubo transparente? El que más te guste.

¡Oler pegamento! Oler pegamento.

¡Y volver a tener 14 años! No me has decepcionado.

-Y tener espinillas y que te las peten.

¿Raquel? -Yo sigo con el rascamiento.

-Yo también, rascarse. Rascarse sigue ganando.

¿Rascarse o un masaje en los pies?

-¡Un masaje en los pies! Masaje en los pies.

-Masaje en los pies. -Mira qué pies tengo.

¡Un masaje en los pies!

Masaje no, que te los rehagan.

Masaje en los pies o rascarle a alguien.

Rascarle a alguien.

-Se empieza rascando y se acaba masajeando.

Masaje en los pies.

A tu pie le llaman el 1 de noviembre.

No he visto un puente más grande.

Mi pie tiene la misma forma que el mapa de Formentera.

Buscadlo en Google.

Masaje. -¿Qué barbaridad es esa?

-Si hay que masajear ese pie, me sigo rascando,

pero masaje en los pies. Masaje en los pies.

-Rascarme la oreja con los pies. Masaje en los pies.

¿Masaje en los pies o colarte en la cola del súper?

-¡Huy!

-Por si la gente se cree que el otro no es igual,

que el otro es igual.

Espera.

¡Colarme en el súper con estos pies!

-No es verdad.

-¡Soy un hobbit!

¡Soy un hobitt!

-Increíble.

-Espera, que le hago una foto.

-¡Frodo! Bilbo Bolsón.

De verdad qué pies.

Soy Frodo y por fin puedo viajar por la comarca.

Ya no me tengo que quedar en el municipio.

-Qué fuerte.

Ay, madre mía.

¿Y tú cuando te quitas la faja?

Oye, estamos...

Eh, no nos descentremos. Masaje en los pies.

¿Masaje en los pies o colarte en la cola de Doña Manolita?

-Masaje en los pies. -Masaje en los pies.

¿Masaje en los pies o encontrarte 50 pavos

en las bermudas del pantalón?

-50 pavos. 50 pavos.

Que eso es lo que cuesta un masaje. Te pagas el masaje.

-Cuestan más baratos.

-Encontrarte 50 pavos y pagarte un masaje.

-Claro.

50 pavos.

¿50 pavos o que caigan dos bolsas de patatas

habiendo pagado una en la máquina expendedora?

-No manejo esas máquinas.

Mucha tecnología, ¿no?

No me fío. Hay que meter un código y tal.

-Masaje, masaje.

-Pero ¿no estábamos ya en el dinero?

No.

Ahí no está el masaje.

Ah, es dinero.

Perdón, el dinero.

¿50 euros en el bolsillo o descomer cuando más lo necesitas?

Ah, descomer. -¿Descomer?

Defecar. ¡Ah!

-Yo, por 50 euros, aguanto un poco.

50 euros...

50 euros.

-Yo también voy a aguantar.

50 euros.

-Yo, descomer, pero en un váter japonés, que tiene calefacción

y sale un chorrito con agua. -Oooh...

50 euros.

¿50 euros o salirse de un grupo de WhatsApp?

No juega Leo. Depende del grupo,

pero bueno, me quedo con los 50.

-Yo salirme del grupo de WhatsApp, sobre todo del que nos metió Berto

hace mucho tiempo. ¡Hostia!

Vale. Yo desempato. Salirme de un grupo de WhatsApp.

¿Salirte de un grupo o dormir cinco minutos más?

-¡Oh, qué rico! Cinco minutitos. -Es que lo pones muy difícil.

¿Puede ser media hora?

15 minutos.

Por 15 minutos voy a muerte contigo.

¿15 minutos?

15 minutos. ¿15 minutos?

Yo, dormir un poquito más

y sobre todo si antes...

15 minutos más.

¿15 minutos o que te den la razón?

Yo es que la tengo, no necesito apostar esto.

Vale, él siempre la tiene.

¿Y vosotros, que igual no la tenéis siempre?

Que te den la razón causa mucho placer también, ¿eh?

Yo me quedo con dormir.

No quiero tener la razón, quiero dormir.

Venga, pues durmamos, durmamos.

Venga, 15 minutos más.

¿15 minutos o tirarse un pedete sin que te pillen?

¡Pero si lo que mola es que te pillen!

Hoy en día sí.

Hoy en día es mucho mejor lo del pedete.

Lo que moles es ir dos en un ascensor,

tirarte un pedo y decir tú mismo: "Anda, que...".

Y el otro: "Anda, ¿qué?".

"¡Si no he sido yo!".

No, lo que dicen, ¿no?

Que antes se torcía para disimular el pedo

y ahora te tiras un pedo para disimular la tos.

Llevas razón, llevas razón. Hostia, es verdad.

No, no, dormir y "peerte" libremente.

Dormir está muy bien. ¿Dormir?

Dormir. -Pues seguimos durmiendo.

Dormir, lo siento. Seguir durmiendo o no hacer nada.

¡Es lo mismo! ¡No!

15 minutos tienes de dormir. ¡Ah!

Pues no hacer nada. No hacer nada.

Yo sigo durmiendo. Sigues durmiendo.

Puedes soñar y soñar causa placer.

Ya, pero a veces estresa, a veces estresa.

Por poner una nota mona en el programa.

Estamos escatológicos.

Yo después de verle los pies voy a soñar mal.

¿No hacer nada? ¿El hecho de no hacer nada?

No sé, ya habrá tiempo para no hacer nada.

Sigamos durmiendo, sigamos soñando.

¿Dormir 15 minutos o que tu ex

haya envejecido peor que tú?

Bueno, es que a mí me saca 14 años. O sea, que seguiré durmiendo.

Sigues durmiendo.

En mi caso es imposible, porque le saco yo 14 años.

Vas a seguir durmiendo.

Yo tengo un Nokia, pues seguir durmiendo.

Seguir durmiendo.

Seguir durmiendo y ya estamos con las dos últimas.

¿Seguir durmiendo o sexo matutino?

Huy. -¡Sexo matutino!

¡Es el sexo fino!

Sexo matutino. ¿Sexo matutino?

Claro. -El desayuno de los campeones.

El sexo mañanero.

¿Sexo matutino o sexo nocturno?

Bueno. -¡Sexo, sexo, sexo!

¡Sexo, sexo, sexo!

Oye, ¿y el de la siesta?

Que cuando tienes una edad es un clásico.

Sí. Es verdad.

Bueno, sexo mañanero o nocturno.

¿Sexo a la luz del día o sexo a la noche?

Uf.

Es que...

¡Sexo a la noche y que te llegue la luz del día!

Claro, venga, todo.

Eso, y descalzo y 15 minutos más. Pues ya está.

Señores, gana el sexo por la noche.

¡Bien! -Gana el sexo, gana el sexo.

Para no verte los pies.

Es que tú pisas uva y no sale tinto.

Ay, Dios. -No sale.

Eso sale Redbull para correr la maratón.

Lo del sexo cómo es, ¿eh?

Si es que al final la cabra tira al monte.

Lo llegas a decir desde el principio y nos quedamos sin juego.

Oye, alguna vez habéis mezclado...

Ya sé que tú sí.

...el sexo con la comida o la comida con el sexo?

¿Alguna vez habéis dicho: "Voy a ver si...

Fíjate, me falta. ...embadurnando el aceite..."?

Es una prueba que no ha salido en "Master Chef".

Yo recuerdo una película... -Soy más de cuchara.

...que era "Nueve semanas y media", que jugaban con nata o algo.

Sí. -Yo lo intenté.

Claro.

Pero te queda luego un olor a agrio...

Sí. -De la nata.

No te lo sacas en tres o cuatro semanas.

Tú te embadurnaste en nata. Ay, ay, ay.

No, embadurné a la otra persona. Ah.

Entonces, estaba todo muy guay y tal.

Primero: la nata no sale de la sábana

ni con el agua a 120 grados. -Claro, claro.

El triple programa de lavadora. -Eso es para hoteles.

Como tú te rozas también... Cuando se seca la nata.

Se seca un poco la nata y te empiezas a duchar

y la nata seca es peor que cualquier cosa.

Sale muy bien el alioli.

Hay fantasías que hay que dejarlas en fantasías.

Con alioli está muy bien tener sexo porque luego repites.

El alioli y la nata creéis que son los dos componentes

perfectos para el sexo.

Y la miel, ¿no? -No, y dicen que la fresa.

¿La miel? Eso es superpegajoso. Ah, no sé, no sé.

Estaba dando ideas.

La miel es si tienes un chihuahua encerrado en el armario,

que luego salga y tal. -No sé.

Pero es que la miel te prepara un avispero que es para verlo.

Yo es que soy más de cuchara,

pero echar unos callos con garbanzos por encima de alguien

no me parece de recibo.

Claro, claro, claro. Pero...

(Aplausos)

Seguro que hay gente que le pone.

O un zumo de naranja, que te tienes que dar prisa

o se le van las vitaminas. Es verdad.

Callos, qué horror.

En Japón hay algunos lugares que ponen gente desnuda

y ponen sushi. -Sushi.

Tú has vivido eso, ¿no? Yo he vivido eso.

Cuéntanoslo. Fui un día.

Eso es muy bonito

cuando lo ves en una película de Coppola,

de Isabel Coixet, en el cine en general.

Una persona desnuda con sushi.

¿Y por qué es bonito cuando lo ves?

Porque las películas y la tele no huelen.

Claro. -Pero tú entras en un garito

donde se ha tumbado un maromo o una maroma

y le han puesto encima sushi,

y a la media hora... ¿Cómo dices? ¿Sushi?

"Chuchi". "Chuchi".

"Chuchi". Como el presidente.

Como el presidente de Inglaterra, "Chuchi".

"Chuchi" o "chachimi", lo que tú quieras.

Y eso huele al cabo de un rato,

que estás ahí intentando normalizar

y, luego, que se acoge a la temperatura del cuerpo.

Claro. -36 grados y medio

o la gente con décimas 36'9.

Claro. Y el sushi calentito...

Hay placeres que entran por los ojos,

pero no por la boca. -El arroz se deshace.

Mal. -Mal.

Mal. -Hablamos de lo mismo.

Traen la croqueta con la pizarra, te ponen el sushi...

¿La persona está viva? -Sí, la persona está viva.

Tienen esa deferencia. -Que pongan un muerto.

Por lo menos refresca. -Claro.

Claro, refresca. Se pone a 20 grados.

A la fiesta que yo fui estaba viva. Igual hay otra.

Los japoneses son muy raros. ¿Con palillos?

Con palillos. Con tenedor.

No, hubo un momento que a la persona que estaba allí

le fui a coger un sushi en una posición delicada

y le dije: "Perdón". Y me hizo como...

(IMITA A JAPONÉS)

En japonés diría "no se preocupe, que estoy acostumbrado".

Era un restaurante. Y le pellizqué...

Es que ahora no sé cómo decirlo.

¡El escroto!

Pero ¿qué barbaridad es esa? -Vamos a ver.

¿Dices que había piezas de pescado junto al escrito de un paisano?

¿Eso es una fiesta? -Creía que después de tus pies

no había nada peor. -¿Eso es una fiesta para Corbacho?

Eres una caja de sorpresas.

Pero ¿qué disonancia cognitiva es esa?

No sé, a mí me llevaron y tampoco vas a decir:

"No, yo no, yo no quiero comer 'aisashi'".

"Chuchi, chuchi".

¿Y había mucha alga suelta?

¿Eh? -¡Ah!

¿Había wakame suelto?

Había... -¿Había ostras?

...wasabi por un tubo.

No sé, yo me voy a callar ya. -Wasabi por un tubo.

Entonces, mejor lo que dice Leo.

Callos con garbanzos. -Sí.

Y venga, que aguante la temperatura, que salga calentito.

Ya que haces una guarrada, que sea de la tierra.

Fabada, paella, gazpacho... Cosas nuestras.

Un gazpacho. Y una sidra.

Una sidra desde arriba. ¡Toma, toma, espabila!

Se empieza comiendo así

y se acaba quitando el jamón a los niños en los parques.

Sí.

Ay, madre mía.

Pero es un placer, un placer.

Oye, es verdad que los japoneses en ese sentido son extraños,

pero de lo que habíamos hablado aquí,

del descomer, de eso han hecho un placer.

Yo estuve en Japón y de verdad que yo...

Yo del váter. ...iba cuatro o cinco veces al día

por sentarme un rato en el váter.

Porque eso era una cosa... (RAQUEL) Cuéntame.

Estaba calentito.

Son váteres que hay, pero no tienes que ir a un hotel de lujo.

En casi todos los baños públicos hay un váter.

Igual que en nuestras gasolineras. Superlimpio.

Tiene calefacción, luego tiene un montón de botones

y por ejemplo tiene botones destinados a la mujer

y botones destinados al hombre.

quiere decir que el de las mujeres es más amplio.

Los chorritos van por otro lado. Claro.

El chorrito puede ser para un lado o para otro.

Las direcciones del chorritos, la manera de echarlo,

porque puede se tipo aspersor, puede ser tipo manguera...

De todas las maneras.

Te limpia el perineo, que no e suna cadena montañosa.

Efectivamente. En tu caso, el perineo catalán.

En mi caso es el perineo de la zona oriental.

No, no, y música. Música.

Y luces. ¡Y aire caliente!

Aire caliente. Para secarte.

Que yo me quedé ahí... -Lo podía tener Airbnb.

Ibais guapos, ¿no? Y puedes ver los "Powers Rangers".

¿También? También.

Por favor, qué maravilla.

Mi mujer estuvo esperando media hora.

"¿Estás bien, cariño?". Y yo: "Ffff".

Seco, seco, seco.

Pero, claro, al final salí con todo el pelo rizado.

Lo que hubiera disfrutado ese váter

Camilo José Cela.

Hombre, con el pelo rizado. -Oye, te digo una cosa.

En el váter han avanzado y luego se sientan en el suelo.

Fíjate.

No tienen un sofá sencillito. Y duermen en un tatami.

En un tatami, pero ¿y el váter? (RAQUEL) Qué inconexión.

Sí, sí.

Lo de los palillos está bien, pero un tenedor es más cómodo.

Hombre, yo me manejo, con los palillos me manejo.

(RAQUEL) A mí me gustan. -Pero...

Comes menos. -Vamos a ver.

Con la cuchara al final... -Vamos a ver.

Creo que me voy a arrepentir de preguntároslo,

pero ¿qué es lo más raro que habéis comido?

Ay, yo un arroz en su punto.

Es dificilísimo.

Lo más raro que he comido en mi vida.

Totalmente de acuerdo.

No, yo los bichos estos de una de las pruebas.

En el "Junior" me hicieron comer bichos.

En el "Master Chef" hacen comer cosas raras.

Están ricos, ¿eh?

Sí, estaban...

sabían como a beicon, a beicon ahumado.

Yo una vez estuve bastante rato comiendo una oreja,

pero porque me habían dicho que era una zona erógena.

Y estuve un rato trabajando la oreja

y como veía que la otra persona no reaccionaba

al final se me durmió la lengua, le comí la oreja,

se me empezó a mezclar un poco el sabor ese del oído interno

y no le encontré la gracia.

Y era una oreja viva.

Eres el Tyson del amor.

No sé.

No mordí, no mordí. No mordiste.

No mordí, solo tal.

Pero me decía: "Cómeme la oreja, cómeme la oreja".

Yo lo que me digan.

¿Y qué os negarías en rotundo a comer?

Es decir. Yo, la otra oreja.

La otra oreja ya no la como.

Yo, algo vivo.

(JOSÉ) La otra oreja ya...

Algo que estuviera vivo. Yo algo vivo no.

Bueno, vivo.

Un gusanito del queso de Cabrales no pasa nada,

pero hay gente que se come el pulpo recién cortado y moviéndose.

A mí todo lo viscoso. -Las ostras están vivas.

¿Ay, sí?

(JOSÉ RÍE)

Ostras.

Cuando les echas algo se mueven las ostras.

Hay insectos muy ricos.

Yo me comí uno de este tamaño. Cigala lo llaman.

¿Lo conoces? Un insecto muy guapo.

Se te pone aquí en el hombro y cuidado.

Escuché una vez al Yuyu de Cádiz decir que el mejor amigo del hombre

no era el perro, era la cigala.

Tú nunca veías una cigala abandonada en una cuneta.

(RAQUEL) Claro. Claro, claro.

¡Ay! (LEO) ¡Cuidado, cuidado!

(RAQUEL) ¡Que viene! ¡Que viene!

Ya estamos todos. Que viene.

Huy, qué entradita más calmada, ¿no?

¿Vienes borracha?

Madre mía. Todavía no.

¿Vienes...?

Os estoy escuchando desde el más allá.

Veo que esto es del placer hoy.

Yo estoy invadida por el placer.

Yo me he quedado cinco minutos más en la cama.

Yo he tenido sexo por la noche. Y por la mañana.

Y por la mañana. Y una réplica del de Corbacho.

Me han comido el sushi. ¿Cómo?

¿Que te qué? Me han comido el sushi.

O sea, que lo peor que me ha pasado hoy

es estar aquí.

¡No!

Pero muy a mi pesar bienvenidos a Perdón por la Pregunta.

¡Bravo!

Mari Ouija.

Mari Ouija.

Antón Pirulero.

Encantada, Raquel. Antón Pirulero.

Encantada. Encantada.

"Enchanté". "Enchanté".

"Enchanté". Encantado.

Por favor, chicos, la mesa para acá.

Huy.

He de comunicar a todos los españoles que no son poderes,

son cuatro prendas

que traen la mesa, como podéis ver. Cuatro personas.

Y ahora vais vosotros, por favor, a ir hacia la mesa.

Venga. ¡Ya!

Vamos. Tú también, Daniel.

Yo también, venga.

La mesa, ¿eh?

Estaréis todos preguntándoos que esto de qué va.

Pues aquí hay...

¡Coño! ...un taco de preguntas.

Pepinazo que ha pegado. Efectivamente.

Es para que os despertéis, ¿eh?

Y, entonces, yo le voy a pasar el taco de preguntas

a alguien con mis poderes. Ajá.

Le va a tocar al que sea.

Va a coger una carta, la va a leer. Es una pregunta incómoda.

Oh.

La lee en alto y se la pasa a quien más coraje os dé

para que responda.

Dani, tú también juegas.

Leo, no estés tan lejos. Leo, vente para acá.

Eso es.

¿Habéis entendido? Sí, sí.

(LEO) Perfecto. -Perfectamente.

¿Seguro? Sí.

Yo te veo siempre. ¿Sí?

Me lo sé todo menos las preguntas.

Yo veo que como me he quitado los zapatos

me veo muy bajito.

Hombre, al lado de la amiga... Te voy a decir una cosa.

Tienes los pies que me río yo de...

(JOSÉ RÍE) Vamos allá.

Me río yo de un Pacolín.

Lo estaba viendo de fuera y digo: "Qué dolor".

Soy una cepa nueva, venga.

Fijaos con los poderes cómo gira la mesa.

¡Ay!

Cuidado, cuidado. Dale algo, coño, a la mesa.

Ah, ¿cómo?

No, mira, mira cómo gira, mira cómo gira.

¡Ah, que me ha pillado el pie! ¡Para, para!

¡No! ¿En serio?

No, que es broma.

Lo que te falta es que te pille el pie.

Igual me lo arreglan. Igual te lo arreglan un poco.

Me fío yo del Capitán Garfio. Lee la pregunta.

La leo. Vale, él lee.

La Leo Harlem, la Leo Harlem. Leo lee.

No te lo habrán dicho veces, ¿eh? (RAQUEL) Claro.

Yo tengo un hijo llamado Leo y digo:

"¿Es Leo de Leopoldo, de Leonardo?".

Digo: "De leotardo".

Bueno, cosas mías. De Leonardo.

Lee, lee.

"¿A qué compañero o compañera de trabajo

te hubieras comido carnalmente

y no lo hiciste?".

¿A quién le pasas la pregunta, Leo? A ti.

Ah, no, perdón. Yo soy la bruja.

Cuidado, que yo también disparo. A Joselito.

Ay, qué bien. -A mi amigo.

José, toma.

Porque además llevamos años trabajando.

Pues mira, lo voy a decir.

Ahora que ya puedo, que ya están felizmente casados,

ya tienen familia y no va a pasar nada.

Yo hace mucho tiempo hice una película

que se llamaba "El amor perjudica seriamente a la salud",

dirigida por Gómez Pereira.

Y coincidí en alguna jornada de rodaje con Penélope Cruz.

Me la habría comido con patatas.

Pero vino el gracioso de Javier Bardem

y se la llevó. ¡Ah!

¡Gracioso!

Ahora veis con los poderes... Pobre.

Pobre. Bien.

José, esto... ¿Qué tiene él que no tengas tú?

¿Qué tiene Javier Bardem que no tenga yo

aparte de 14 Oscar y 25 Goyas?

¡Pelo, cariño, pelo!

¿Pelo? ¡Pelo, mi vida!

Pelo. Y unos pies humanos.

Dos pies humanos.

Yo también tengo pelo, pero no se ve.

A ver. Tienes que coger otra.

"¿A qué compañero de trabajo te habrías comido carnalmente?".

Esta ya está leída. Vale.

Otra. Venga.

"Si tuvieras que morir de un placer,

¿de qué placer sería?".

¿A quién le pasas la pregunta?

¡Se la paso a Raquel!

¡Bien! Huy, ha hecho un Laudrup.

¿Habéis visto? -¡Que explote el punto G!

¡Venga! ¿Cómo? ¿Cómo?

¿Qué ha dicho? ¡Un momento!

Que no, que no. ¡Un momento!

Un momento. Que explote el punto G.

Que explote el punto G. ¿Que explote el punto G?

Claro, era una metáfora, yo qué sé.

# El punto G, el punto G.

# Le va a explotar. #

Huy, qué bien.

El punto G. No sé, yo tengo un Nokia.

Una onda expansiva. -Total.

Que tenga un orgasmo hasta el vecino.

Qué bonito, qué bonito. Es como: "¡Boom!".

¡Boom! -¡Boom!

Al que le pille delante que se aguante.

¡Morimos todos! Venga.

¡Yo con la nata! Venga, Raquel.

Le toca preguntar a ella. A ver, Raquel.

"En lo que al placer sexual se refiere,

¿eres un gourmet o un tragaldabas?".

A ver a quién le pasa la pregunta.

¿Eres un gourmet o un tragaldabas?

¿En cuanto al tema sexual?

Si soy gourmet... Placer sexual.

...o tragaldabas.

¿Con palillos o con cuchara?

¿Sushi o "sosho"? O "sosho".

Hormigonero. No quería yo...

Yo al principio soy un poco tragaldabas

y si vuelvo al restaurante empiezo a probar la carta entera.

¡Oh!

Qué maravilla. Gran respuesta, compañero.

Gran respuesta. Venga, venga, venga.

Vamos a escribir un nombre de metáfora.

Vamos. "¿Cuál es el placer

al que no estarías dispuesto a renunciar?".

Leonardo.

Pues te voy a decir una cosa.

A la vida. (JOSÉ) ¡Ole!

¡Ole! ¡Ole!

¡Ole! ¡Ole!

Es que si no hay vida no hay nada. Eso es así.

Sí, señor. Eso es así.

Con el móvil que tiene y lo espabilado que está.

Esta sección la tendrían que poner en todos los institutos.

¿Tú crees? Yo creo que no.

Venga, Leo. La mesa redonda.

Leo lee. Leo lee.

Leo lee. Atención a esta pregunta.

"Attention, please". Cuidado con esto.

Cuidado, ¿eh? Ojo.

Esto va directamente al sistema límbico.

¿A cuál? Estás en el limbo.

Al de dentro. Yo ese no tengo.

"¿Prefieres dar placer o que te den placer?".

¡Tati, totiti, pom, pom! ¿A quién se la pasas?

A la del punto G.

# El punto G, el punto G. #

A la del punto G. # Te ha tocado, Raquel. #

Me encantaría decir dar, pero sería mentira.

(JOSÉ) Qué bien la honestidad.

Yo, ahí, egoísta pero sincera.

Cuando el egoísmo fluye es imbatible.

Es imbatible.

Te digo una cosa.

Dar cuando te están dando mientras que te han dado, te van a dar,

mientras no sabes si te ha tocado a ti, esto también...

¿Qué prefieres, atropellar o que te atropellen?

Yo no he sido.

Yo no tengo carné. No he hecho nada.

Lo de: "Mamá, ¿qué es un 69?".

Y dice: "Bueno, hijo, te lo voy a explicar".

"Tu padre en la cama y yo...".

"Mamá, ¿par o impar?".

(Aplausos)

Qué mala soy contando chistes. -Ay.

"Dime una fantasía que te decepcionara

cuando la llevaste a la práctica".

Oh. Tú ya has contado unas cuantas.

Una fantasía...

Que te decepcionara cuando la hiciste.

La nata...

Así que vamos a...

Tú no entras, ¿no?

Eh... ¿yo no entro a dónde?

Ella no sale.

Yo de momento no voy a entrar. En el juego, en el juego.

No, no voy a entrar. Venga, pues vamos a seguir con Dani.

¿Qué te ha dado conmigo, señorita G?

Sí, hombre, una fantasía.

Una fantasía que me decepcionara fue la cama de agua.

Eso es un mojón...

Eso lo que te entran ganas es de hacer pipí.

Eso es un mojón porque no tiene consistencia.

Cuando tú quieres embestir,

no hay un borde como en el plato de las croquetas.

Se te va la persona.

No tienes donde agarrar.

De repente quieres hacer un movimiento, te lo hace la cama

y te corta el rollo. Y el sonido.

Que no, que no.

El sonido no acompaña como el satisfyer.

Somier clásico, somier clásico.

Bueno, pues no me queda más remedio que despedirme

con muchísimo placer y una rima que me gusta mucho,

que es que con esto y un bizcocho,

como nadie me va a comer el sushi, hasta la semana que viene.

Mari Ouija.

(Tina Turner, "Simply the best")

Volvemos. (LEO) A lo nuestro.

(RAQUEL) Quiero estas cartas para jugar en casa.

Ay, la Mari Ouija.

Oye, con vosotros no hay preguntas incómodas, ¿eh?

Bueno.

No, hay respuestas estúpidas. Hay respuestas estúpidas.

Eh...

Como decía el refrán, éramos pocos y parió la abuela.

Yo creo que teneros a vosotros tres está siendo la repanocha,

pero si le damos la bienvenida

a otros dos grandes disfrutones de la vida

como son Boris Izaguirre y Paula Vázquez.

¡Por favor! Vamos, vamos.

(Klaas, "Mr. Saxobeat")

Hola, ¿qué tal? ¡Muy buenas!

¡Hola!

Qué grupazo. -Somos negativo, un seis.

Paula, tú allá.

Oh. -Hemos salido negativo.

Hemos salido negativo, abracémonos.

Felicidades.

Yo te sobo un ratito.

(PAULA) Estamos todos bien.

Estamos todos... ¿Cuántos somos, seis?

Esto es legal, ¿no, Dani? ¿Esto?

Esto que estás haciendo es legal.

Este plató es más grande que el Wizink Center.

(JOSÉ) Boris, te veo muy elegante. -¿Tú crees?

Bueno, sí, yo pensé que como era una fiesta

y es así de noche y todo,

y como ahora ya no te puedes poner ropa para nada

porque ya no hay fiestas,

entonces aproveché esta invitación maravillosa

y me he puesto este traje,

que lo tengo como de hace dos años o tres

y no me lo he podido poner.

Pues no sabes lo que te agradezco que te lo hayas puesto aquí.

Bueno, la camisa sí que es nueva porque me la mandaron.

Pero la idea del traje y todo con corbatita y todo...

Bueno, y luego veros a vosotras. Es que hay que aprovechar.

Hay que aprovechar. -Estamos muy conjuntados.

Estoy para que me llamen Charlie. (BORIS) Claro.

Con los ángeles.

Hay una que se ha jubilado.

Una de los ángeles se ha jubilado.

Yo no es por nada, pero estaba pensando

que oía la cosa de los placeres y todo

y yo en realidad me he dado cuenta

de que cada vez me estoy tomando lo del PCR como un placer,

tanto que creo que son preliminares.

¿Entiendes?

Sí, yo lo tomo así.

Tú ya te pones incienso, unas velitas...

No, no, no.

Yo en la entrada le estaba explicando a Paula

que estuvimos grabando la tercera edición de "Prodigios"

y entonces teníamos evidentemente que hacernos pruebas siempre.

Entonces, un día le dije a mis compañeros del jurado,

a Ainhoa Arteta, Andrés Salado y Nacho Duato,

les dije: "No, no, tienes que asumirlo

como una penetración

y lo mejor que puedes hacer es como en todas las penetraciones exhalar".

Y colaboras muchísimo, ¿entiendes? Y relajarte.

Todo el mundo me dijo: "Pero qué buena idea".

Casi que lo voy a patentar. Tú haces así.

(EXHALA) Ah.

Y entra y te pones haciendo vueltas y todo así.

Realmente no te das cuenta. A ti ya te da igual.

Como has exhalado... No, porque nunca te da igual.

Siempre es una cierta invasión.

Pero que colaboras. -Ah, claro.

Es verdad que yo, cuando veo a Leo y les veo a ellos,

les he hecho esa presentación de que los placeres tienen que ver

con lo disfrutón que sea uno en la vida.

Yo a los dos por lo poco que os conozco

también os tengo como disfrutones.

Paula, tú eres una disfrutona de la vida.

¿Tú crees que conforme va pasando el tiempo en tu vida

eres más disfrutona todavía?

Yo creo que sobre todo después de esta pandemia.

He disfrutado llegar aquí y abrazarme con todos

después de la PCR.

Ya estamos penetrados, como dice él. -Exacto.

Es la primera vez que me abrazo con tanta gente.

Cuando hay una penetración y después hay abrazo

es porque hay amor. Eso es amor, es amor.

Sí, sí. La verdad es que sí, cada vez más.

Hay una cosa que él decía y que es estrenar.

Que estrenaba la chaqueta. -Claro.

Según ha dicho eso, me ha venido a la cabeza

un momento maravilloso que estoy viviendo.

(BORIS) ¡Qué divina, qué divina! -Que aún no nos hemos abrazado.

He dejado el... -¡Ay, me encanta!

¡Ay, me encanta, Paula!

O sea, es como un estreno. -De estreno.

Se me ha olvidado. (BORIS) Qué divina.

Se me ha olvidado. -Claro, porque es de estreno.

Paula, porque es de estreno. -Es de estreno.

Es de estreno. -No, es prestado.

Otras cosas que antes eran como mal vistas.

Perdona que me ponga de pie. No, no, por favor.

Me estaba molestando que estuvieras sentado.

Esas cosas que eran tan mal vistas,

por ejemplo que anduvieras con las etiquetas y todo.

Ahora todo eso tiene que cambiarse. -Eso es muy de Instagram.

Es muy de ahora.

Estamos en un cambio, ¿comprendes? Realmente.

Entonces el cambio pues ahora es así.

Que de repente ando con las etiquetas

en el zapato puesto.

Yo de hecho me cambié de calzoncillo.

No tenía por qué, pero pensé: "Esto es parte del estreno".

Bueno, también me lo pongo.

Todo lo que llevo puesto es más o menos nuevo.

¿Es absolutamente todo de estreno? Casi, casi.

Oye, como a ellos ya les he ido haciendo interrogatorio

sobre los placeres,

¿nos decís un placer...?

Porque obviamente están los "mainstream",

los que todo el mundo sabe.

Pero ¿algún placer que lo digáis y que la gente en casa diga:

"Qué cosa más rara le gusta a este hombre"?

A mí me encanta cómo te sientas tú. Para mí es un placer.

He visto esto que haces de apoyarte.

Pero yo soy como un buitre.

Me pones un palo y me quedo aquí. Exacto.

Pero he visto que haces esto de poner una pierna atrás.

Yo lo hago mucho. ¿Sientes placer?

Yo voy cambiando cada dos minutos.

Esa cámara te coge muy bien ese mundo y hace un plano de aquí...

Muy bien. (RAQUEL RÍE)

Pero muy mono, muy sexi.

Porque no es "mainstream" ese. Muy interesante.

Sí, ¿verdad? ¿Sabes?

Bueno, está muy bien.

A Boris le gustan las 1500 maneras que tengo de sentarme.

Es increíble.

Paula, confiésame algo que la gente se quede en casa.

No lo sé, porque creo que lo que han dicho ellos

era lo que estábamos pensando nosotros.

Quizá se me ha ocurrido lo de tirarte un pedo con el neopreno.

Esto no lo ha contado nadie. Eso y hacer pis en el neopreno.

Eso en Galicia.

Cuando estás en Galicia, mar frío,

y lo hace todo el mundo, por el amor de Dios.

Lo hace todo el mundo. -Pero ¿qué sucede?

Lo hace todo el mundo. No vengáis de exquisitos.

Te acabas de marcar un Mercedes Milá en la ducha.

Yo estaba preocupado porque me rompí un dedo la única vez.

Solo me habría faltado mearme dentro del neopreno.

Pero, Paula, ¿no genera irritación ni nada de eso?

Si no lo limpias, sí,

pero todos los surfistas que conozco de Galicia

dicen: "Es el momento en que ya tienes frío".

Sí, sí. Presionas.

Y haces un poquito de pipí.

Bueno, y como llevamos un año prácticamente encerrados en casa,

placeres domésticos que a lo mejor para otra persona sea

un suplicio.

¿Tenéis placeres domésticos?

Yo disfruto... Hay gente que se pone a hacer pan,

que se acaba la levadura en esta pandemia.

Lavando y fregando los platos.

Ay,l no, fregar los platos de toda la vida.

A mí me encanta. O sea, me relaja mucho.

Mi mujer opina lo contrario.

De hecho, dice que lo mejor que hemos comprado

ha sido el lavaplatos.

Yo desde que compramos el lavaplatos voy por casa

como un alma en pena.

No sé qué hacer. O sea, me encanta.

Es que no queda igual. -Pero lavar platos es muy...

# Hay un vacío en mí.

# Porque no puedo fregar platos. #

Parezco Vanesa improvisando. Sí, sí, igualito, la verdad.

Igualito. He tenido que hacer

así con los ojos.

Y, Paula, ¿tú?

Pues yo diría que...

Mearse en el neopreno pero en casa.

También.

En la bañera, ahí flotando en casa.

La verdad es que yo siempre digo que la pandemia

a mí me ha dado como el marco legal

para hacer las cosas que ya me gustaban hacer antes

pero todo el rato.

Planchar me gusta mucho. -Ay, planchar.

Me encanta planchar. -Qué suerte.

Y limpiar también. De esto se aprovechan mucho.

Yo el otro día perseguía al Roomba. -(RÍE) Perseguías al Roomba.

Solté el Roomba por casa. ¿Y fue un milagro?

Y desde las esquinas me iba mirando.

Y luego tuve una conversación con él.

¿Y en qué quedó la cosa?

Le dije: "Esta zona la estás lavando muy mal".

"Mira las pelusillas que han quedado".

Le di así con un palito y volvió.

Y creo que estoy bien.

Leo, viendo tu móvil,

¿tu Roomba qué es, una piedra con cepillo por debajo?

Y la vas moviendo con la mano. -¿La has visto?

Es así, es así.

Es una bayeta con un hámster.

En una caja de farias.

En una caja de farias he metido un hámster

que va arrastrando una bayeta.

Pero eres contradictorio.

Tienes un teléfono móvil que no es un Smartphone.

Tú por ejemplo los QR,

los lugares donde tienes ver los QR para entrar,

no puedes entrar. -Dicen: "Este es el menú".

Y digo: "No voy a comer eso".

Tu relación con la tecnología es muy variada.

O sea, el móvil lo tiene de cuando salieron, en el 97.

Claro. -Y en cambio tienes

una aspiradora supermoderna.

Y una yogurtera Moulinex.

También es tendencia en Wallapop.

Madre mía.

No, yo es que soy contradictorio.

Moderno para unas cosas y lo otro... -No, ya veo.

Eres selectivo. -Sí.

Eres selectivo.

¿Dónde vas a viajar, Boris, cuando abran los cheniles?

Bueno, es que antes de la pandemia

mi vida era realmente muy de esa falta.

Entonces, por ejemplo tuve que vivir un tiempo entre Miami y acá

y hubo ese momento increíble

en que a veces me conocía el avión desde el asiento 1A hasta el 37F.

Me conocía todo.

Y en uno de esos viajes un azafato muy simpático

de repente me dijo:

"Pero ¿cómo va a estar usted en turista?".

Y le dije: "La realidad es así, estoy en turista".

"Estamos hablando en turista".

Y me dijo: "No, no, no".

"Le voy a hacer un 'offgrade'".

Fue maravilloso y me lo hizo.

Era uno de esos aviones de doble altura,

de esos de 380 personas.

Es increíble.

Y, entonces, una vez que me había colocado en el "offgrade"

tan increíble...

"Offgrade" es cuando te pasan de una cabina a otra mejor.

Y eso no pasa en la vida, pero me pasó.

Entonces, el chico me dijo: "¿Quiere ver el avión?".

Y yo le dije: "Por supuesto".

Y en un momento dado de la visita del avión

estábamos como solos

y yo planteé la posibilidad de: "Bueno, si quiere cobrarse...".

Pero ¿el avión estaba ya...? (PAULA) Vamos a aliviarnos.

(BORIS) No tengo problema.

Claro, sí, sí. Claro.

Así ganaba varios pleitos. -Le planteaste una querella.

Una querella a él. -Hombre, de buena persona que soy.

Hombre, Boris.

Le dijiste: "No me vas a decir que no a estas alturas".

Hombre, yo pensé que era lo lógico.

Yo no pensé que...

Yo pensé que era un gesto mío de buena persona.

¿Entiendes? O sea, en esa situación y en un avión así...

Espacioso. Espacioso, bueno.

¿Sabes la diferencia de llegar en vez de espaturrado

como con sensación de que has tenido "offgrade"

y has...? Aliviado.

¡Hombre! Aliviado.

Entonces, esas son las cosas que recuerdo

de antes de la pandemia.

Por eso se sienta Dani así, porque siempre va en turista.

Yo he visto la película tuya esa, "50 sombras de offgrade".

Está muy bien. En un avión hay mucha leña allí.

Está muy bien.

Hombre, era un lugar bastante sin cámaras.

Como diríamos en "Gran hermano". -Ah, bien.

Era un lugar donde se podía... Oye, me ha venido.

Es que viniendo aquí Boris, que es un disparadero...

¿Dónde habéis tenido sexo en sitios así

o increíbles o que digáis: "Esto..."?

Yo, en la cama.

Claro, exacto.

Yo, en Valladolid, que es dificilísimo.

Valladolid es divino.

Valladolid es divino, ¿qué dices?

No, hombre, que es una broma. -Tenía el Pisuerga delante.

Oye, ¿no estáis escuchando como un motor?

Sí. -Yo pensaba que era Boris.

(LEO) Es el azafato.

Qué mono eres.

(PAULA) El avión, el avión.

Bueno, yo intuyo... La turbina, la turbina.

...intuyo que este ruido de motor

es porque va a entrar la eminencia de este programa,

el colaborador más de lujo que ha tenido la televisión.

¡Fernando Alonso!

Pongámonos de pie para recibir a don Antonio Resines.

("Anarcky in the U.K.")

(Aplausos)

¿Qué pasa?

¿Qué pasa? ¿Qué?

¿Qué pasa, coño?

¡Ahí! ¡Eh!

¿Qué pasa?

Abridme aquí, que no puedo.

(LEO) ¡Espera!

(BORIS) ¡Bravo, bravo! ¡Ya, ya, ya, Leo!

-Sí. Espera.

¡Por favor! ¡Gracias, Leo!

No tiene importancia.

Espera, que no veo, no veo un pijo.

Por favor, por favor.

(BORIS) ¡Bravo, coño, bravo!

Ponte. (LEO) No, no, no.

No, me tienen que poner a mí una. (RÍE)

Yo no veo, esto que me han puesto me oprime la cabeza,

pero muchas gracias, gracias. ¿Qué tal estáis?

-Esto es una entrada como Dios manda,

por favor, por favor, esto va en el programa.

Sí, porque era flojo hasta aho... ¡No, que estabais muy bien,

que estabais muy simpáticos!

-Antonio. Qué pintas más horrorosas.

Vienes con el coche de John Travolta en "Grease"

y, en cambio, te han puesto de Espinete, ¿no?

Lo tenía yo para hacer la gracia y va Corbacho y me la pisa.

¿Te pisó el chiste? Me lo pisó.

(RÍE) Es acojonante.

Bueno, a ver, una cosa, esto, primero, nada de vaciles,

porque os inflo a todos tranquilamente;

segundo, ¿qué estamos haciendo aquí?

Vamos a hablar hoy, ¿de qué? De sexo, drogas y "rock and roll",

que sé que todos... todos...

(BORIS) Todos. Todos... y todas...

Perdón, no te había saludado, Paula.

-¿Qué tal? No te había visto,

llevo esto, no se ve nada, me lo quito.

Entonces, sexo, drogas y de "rock and roll", acordaos,

¿y qué dice la juventud ahora? Una tontería.

El trap, ¿sabéis lo que es?

(TODOS) Sí. -(BORIS) Sí, claro,

es un género musical. ¡Es de los 90!

Espera un momento, que va a entrar mi cabecera.

-Claro. -Esto... esto...

Tengo una especial. -De médico de cabecera.

No, es una cabecera de mi sección, que se llama "Resines de barrio".

Vamos a hablar de sexo, drogas y "rock and roll"...

¿En ese orden? Sí, en ese orden.

Digo en tu vida.

No, eso no lo puedo decir, a ver, las drogas son...

Pero, Raquel, por favor, esto no es la...

Las drogas son muy malas. -Es un placer, es un placer.

(RÍEN) No, las drogas son muy malas,

el sexo veo que todos decís que es muy interesante,

"rock and roll", todo tipo de música, interesante,

pero las drogas..., queridos niños, que estoy en mi cámara,

son muy malas.

-Muy malas y muy caras dijiste también.

Bueno, también. (RÍE) Pero el sexo también se hace caro.

Habría que dar un mensaje, coño, positivo.

La música no, la música no, de verdad, eso es lo bueno.

Claro, eso es la parte buena. Bueno, si os parece,

vamos a elegir las mejores películas

de sexo, drogas y "rock and roll". Venga.

-Ajá. Si os parece.

-Sí, por supuesto. Vamos a hacer, de todas formas,

como esto es muy amplio, haremos una pequeña selección.

Vale. Empezaremos por el sexo.

Pero ¿quién puso eso mío ahí con los piecezucos?

-Menos mal que no son los de Corbacho.

Con los pies de Corbacho. Son los pies de Corbacho, sí.

Bueno, las películas elegidas, si os parecen,

"Lucía y el sexo". -Fantástica.

-Sí, amo, amo. "Las edades de Lulú".

También, qué guapo Bardem allí, ¿eh?

Efectivamente, es de las primeras que hace Bardem de protagonista.

¿Dónde está la otra? No la veo.

-"La pasión turca". -"La pasión turca".

-"La pasión turca", Ana Belén, qué divina, sí.

Exactamente. No, y él, el actor

se puso muy de moda, el actor turco se puso de moda.

George Corraface. Exacto, que se puso de modísima.

-¡No hables de turcos, estoy hasta la corinilla,

los turcos, fuera, mucho turco hay ahora!

¿Qué dices de los turcos ahora? ¿Por qué, por las series turcas?

-Por el actor, ¡ah! -Por las series turcas.

Ah, vale, bueno, pero no podemos hablar de esto

porque somos liberales, pero... de estas tres, ¿cuál elegiríais?

Empezamos por Boris, que es más joven que tú.

Yo voy a elegir "Las edades de Lulú" porque para mí fue muy impactante

y también me gustó el libro de Almudena Grandes

y me gustó mucho la película y Bardem me pareció espectacular.

"Las edades de Lulú", uno, ¿Leo? "Lucía y el sexo".

"Lucía y el sexo", "Las edades de Lulú".

Yo me reservo al final, yo tengo el voto de calidad.

Yo no voto. Tú no votas tampoco.

-Yo amo a Medem y a Paz, mm, "Lucía y el sexo".

(BORIS) Divina, divina, muy amada.

"Lucía y el sexo", dos, "Las edades...". ¿Corbacho?

-Por igualarlo un poco, "Las edades de Lulú",

que tiene una escena de Bardem aliviándose muy bonita.

-Maravillosa, es que es increíble ese Bardem...

No entremos. -Te ha quitado Penélope...

Venga, Paula, decide Paula. -"La pasión turca"

porque no sabéis de lo que habláis con los turcos.

-¡Bravo, bravo, bravo! Dos, dos, uno.

Dos, dos, uno. Dos, dos, uno.

-Muy bien. -Dos, dos, uno.

Entonces, yo... ¿puedo elegir yo? Hombre, claro.

No, yo te lo pregunto a ti como...

Esto... (BORIS) ¿Cómo era la frase...?

Yo voy a... yo voy a elegir, les va a sorprender.

"Lucía y el sexo".

¡Bravo, bravo! -¡Bien!

-¡Bien, bien, bien, bien, bien ahí, amigo, bien!

# Cómo lo sabía yo, # tengo lo que tú quieres,

# eh, cómo lo sabía yo, # tengo lo que tú quieres.

# Sepa que lo tengo todo en regla,

# sepa que las cuentas # no me quiebran, sepa. Solo... #

Efectivamente, me estoy viendo a mí y me estoy poniendo malo, pero...

(RÍEN) Pero...

Bueno, entonces seguimos adelante con películas de drogas.

Acordaos, queridos niños,

que las drogas son muy malas... y caras.

¡Muy caras, muy caras! Entonces,

hicimos esta selección, que es curiosa

porque es ochenta y tantos, noventa y pocos

y noventa y... muchos, son... Bueno, está bien pensado

y, además, las drogas que se tocan son distintas.

Eh...,

Chocolate, chocolate, chocolate. Eh...

(CORBACHO) # Cacao, avellanas # y azúcar. #

-"Historias del Kronen" era todo químico, ¿no?,

porque eso es pleno 90. Los kronen, los kronen.

Kronen era todo químico, ¿no? Claro que sí, ¿no?

Pero qué mono, a mí, mi droga de esa película fue...

-¡Jordi! -No, eh..., Juan Diego Botto.

Juan Diego Botto, es que... ¡ah!

Bueno, tanto así como me gustas tú como te sientas,

tú, Rovira, en ese momento, a mí Juan Diego Botto me enloqueció.

¿Este es el tío del que estás...? Sí, es que se sienta monísimo.

Claro, no me extraña,

a mí me han puesto esto que es horroroso.

Bueno, eh, yo no sé el voto de Raquel

si estará influenciado por eso de que...

Iba a dar esa noticia para toda la audiencia

por si se le había olvidado, cosa imposible.

-Claro. Que Raquel sale en "Airbag".

Ahí estoy, ahí estoy en la sillita, la derecha, la rubita, ahí.

¡Esa de ahí eres tú, es verdad! ¡Encima de "G", del punto "G"!

(RÍE) -¡Ahí estás tú, mírate!

Pero bueno, es impresionante, esto estaba mazo pensado.

A explosionar en un orgasmo. (RÍEN)

-Qué bien cerrado. -Verdad, verdad.

Bueno, aquí está... Bueno.

-¡Te estoy viendo, te acabo de descubrir!

¡Qué increíble! Bueno, empezamos por Paula ahora.

-Bueno, yo elegiría "Airbag" porque está Raquel,

pero voy..., por gustos, "Bajarme al moro".

-Muy bien, pero por gustos... -Dijiste "bajarme" y es "bajarse,

o sea, que... -(RÍE)

-Es... es..., eh, lo contrario de un "upgrade".

O sea, es... (RÍE) -¡Ah, ah!

¿Te divierte? Te divierte el mundo turista, claro, qué bien.

-Sí, veo que no lo estás pillando,

este habla más de marihuana y otras cosas.

-Claro. -Sí, y ya hay...

-Yo llegué después del estreno de esta película a España,

pero la conocí y la vi

en los festivales de cine español que hacían en Caracas.

Sé de qué va. Porque tú eres de Caracas, ¿no?

Yo soy de Caracas. -Como Machín.

-En Wikipedia... ¡Eso es maracas!

-¡Ay, perdón! -¡Machín son maracas, Leo!

-Perdona, se me ha ido. -Estás como una maraca.

Yo me voy a la barra, esto es una tertulia de...

Bueno, entonces, vale, ¿Paula? (TODOS) "Bajarse al moro".

Corbacho. José.

-Pues, mira..., sin que sirva de precedente...

(RÍE)

Voy a estar de acuerdo con Paula, "Bajarse al moro".

Bien. -Pues yo, evidentemente, "Airbag",

pero por..., aunque no saliese, me parece una película espectacular,

divertidísima, no envejece,

la vi el otro día y es que seguía des...

El problema es que, claro, hay que elegir alguna,

pero bueno, son todas de coste, son todas muy buenas.

¿Leo? -Yo, "Historias del Krone".

Me gustó mucho, mucho.

-¿Por la misma razón que a mí, por Botto, o en general por todo?

-Por todo, porque tiene una historia y tiene un ritmo...

Y más por Jordi. También, ¿no?,

porque es..., pero la película me gustó mucho.

¿Boris? Boris igual desempata, vamos a ver.

-No, no, yo ya dije, yo me quedo con "Historias del Kronen", claro.

"Historias", "Moros" y "Airbag".

Pues desempatas tú otra vez. ¡Joder!

Entre "Kronen" y "Bajarse al moro". Pues voy a desempatar,

"Airbag", hala. (RAQUEL) ¡Toma!

¡Por Raquel, por Raquel, joder, por Raquel, coño! ¡Claro!

-El jefe, "the boss", "the boss". ¡Por Raquel!

-"The boss". En homenaje, claro que sí.

Sí, señor. Bueno, y ahora veremos una escena virtual.

Salga.

-Sí, pero no golpee el coche, por favor.

-Salgan del coche a-ho-ra mis...

mo.

¿Qué coño hacen? ¡Joder, paren eso, coño!

(Risas y aplausos)

Bueno, ¿qué nos falta? El "rock and roll".

Pero "rock and roll" vale todo, vale música.

-Bueno... Cuidado, hemos elegido...

-Claro, antes iba de drogas y nadie eligió por las drogas.

En todas hay "rock", ¿eh? -Sí, en estas hay "rock".

Sí, está muy bien.

Perdón, en "Las cosas del querer" no hay "rock".

No, no, hay "roll".

(BORIS) Bueno, pero hay mucho, hay "rock and roll"

porque era una vida muy agitada.

17-18, "La llamada". "La llamada", queridos.

2001 y 89, o sea, pasan diez años entre cada película.

Sí, es verdad. Es curioso.

Y no tienen nada que ver una con otra.

Pero yo, mira, ¿sabes lo que pasa? Que como... amo tanto a Paz,

pero tanto tanto tanto tanto tantísimo,

que yo esta vez voy a... con Paz Vega

porque yo amo mucho a Paz, en serio,

entonces, yo me voy a quedar con "El otro lado de la cama",

aunque, en realidad, de las tres, mi película que siempre veo

y que, como le pasó a Raquel, la puedo ver una y 1000 veces,

cada vez que la ponen, la veo entera,

es "Las cosas del querer", que es una gran película.

Extraordinaria película. ¿Leo?

Te iba a hacer una sugerencia al margen,

"¿Qué hace una chica como tú en un sitio como este?",

pero me quedaría... Sí, también.

Con "El otro lado de la cama", me reí mucho, lo pasé muy bien.

-Pero ¿también por Paz o por... por el... el... el...?

-Por todo, por todo, lo pasé muy bien.

-Leo por Willy. -Sí.

¿Raquel? -Yo, "La llamada".

"La llamada", mi Ambrossi... -¡Brava, nuestros Ambrossis!

-Mi Ambrossi... Había que votar "La llamada",

con lo cual, está muy bien. Qué buen hacer,

y Ambrossi me hablaba de él antes de que lo escribiese, que...

-Oh, ¿sí? -Sí, sí, fue muy bonito,

fue bonito, esa historia la cuento otro día, pero sí.

Eh, nació muy cerquita, entonces, es un proyecto que amo.

Yo estoy en uno de los nombres de "La llamada"

porque era productor.

(TODOS) ¡Oh!

(LEO) ¡Pero, hombre, pero, hombre, joder! ¡Te lo has llevado muerto!

-Eso me ha gustado, qué momentazo. -Te has llevado la gallina.

-Entonces voy a elegir "Las cosas del querer".

(BORIS) ¡Oh, muy elegante! -¡Es broma, es broma!

¡No! -¡Qué elegante!

Tú no eres productor de "La llamada".

-No, si me encuentro con Enrique López en la viña, me canea.

-Claro, claro. -"La llamada".

Espera, me perdí, ¿cómo va la cosa?

-La cosa creo que va muy "Al otro lado de la cama"...

-Dos. -Y los Ambrossis ganan cada vez más.

"Al otro lado de la cama", dos. -"La llamada".

Dos, "Llamada", ¿Paula?

-Hala, debo des... "Las cosas del querer",

soy muy coplera y para no desempatar.

-¡Brava, divina! La otra la elijo yo.

Venga, al final... La elegimos Dani y yo además.

-Venga, venga. -Vale.

Una..., dos... y tres... (AMBOS) "Al otro lado de la cama".

(TODOS) ¡Oh, muy bien!

Lo digo porque era Emilio Martínez-Lázaro el director de...

Mi Emilio Martínez-Lázaro...

Claro, "Al otro lado".

Yo, mira que Ambrossi... parece ambrosía,

Emilio Martínez-Lázaro es mi... "lázaro, levántate y anda".

Claro. -Te quiero mucho, Dani.

Yo también, Boris, de verdad.

Sí, sí. Pero te puedo llegar a amar.

Yo también. ¿Por qué habláis de esas cosas?

No sé, porque estamos aquí con el cariño.

Ah, bueno. Las cosas del querer.

Yo me voy porque no os aguanto.

Pero enamorarse es algo que deberíamos volver a practicar.

Recines, te acabas de casar. Me acabo de casar, estoy encantado.

¡Enhorabuena, ay, me encantó! Eh, jovenzuelo, jovenzuelo,

el vídeo de la peli que ganó.

Claro, se me había olvidado pasar el vídeo.

-¡Vivan los novios! (TODOS) ¡Viva!

¡Gracias! -Vivan los novios!

¡Gracias! ¡Vivan los novios!

# Tras una barra con pinta colegial,

# las chicas son guerreras.

# En las revistas o todo al natural,

# las chicas son guerreras.

# ¡Uh!

# ¡Ah!

# Las chicas son guerreras.

# ¡Uh!

# ¡Ah!

# Las chicas son guerreras.

Bueno, eh, Antonio, eh...

No, me voy porque lo de Corbacho me dejó destrozado.

Bueno, ha sido un placer estar con vosotros.

(BORIS) Lo mismo, ¿eh? Enseguida volveré a veros

tenemos nuevas secciones asombrosas,

dentro de poco participaréis en ellas. Adiós, amigos míos.

Venga, un aplauso para Antonio Resines.

(Música "rock" y aplausos)

(BORIS) ¡Bravo!

-¡Madre mía! -¡Qué divino!

Ay... madre del amor hermoso. Madre del amor hermoso.

Boris, ¿dijiste en televisión un placer que no hayas dicho nunca?

¿Algún placer que...? Tuyo propio inconfesable.

Es que yo... ¿La palabra "inconfesable"

tiene sentido en ti?

No porque, la verdad, siempre fui muy honesto.

Yo no soy sincero, pero soy honesto.

¿Y tú, Paula, tú tienes alguno...? -Hay...

Tú también eres una tía... que va muy de frente, ¿eh?, que no...

Eh, sí, sí, sí, a veces, demasiado, sí, a veces, demasiado.

A veces, resulta un poco incómodo, yo lo reconozco.

-Eres divina, divertida de morir. -Qué majo, me cago en la leche.

Otra cosa que he descubierto que me gusta mucho, placentera,

ahora que salimos menos a los restaurantes,

comer con las manos. ¡Oh!

Comer con las manos. ¿Te las solías quitar?

¿Eh? (RÍE)

No, pero ha habido algún momento que he pensado:

"El día que vuelva a un restaurante, habré olvidado cosas de cortesía".

Cómo lo de eructar, ¿no? En países de...

-¡Pero eructar es un placer! Sí, pero en una cena...

Ya. ¿No?

Con la mascarilla... La cultura musulmana

creo que es donde si pegas un eructo en mitad de la mesa

que le dejas las cejas para atrás al de enfrente,

eres educado. A los británicos les encanta,

dicen que es una manera de mejorar la digestión.

-(ERUCTA) -¡No es verdad!

-¡En cambio, aquí no se puede! -Bueno...

-En cambio, aquí no se puede.

-Pero vamos a ver, Señor. -A ti te salen muy bien, ¿eh?

Por donde me vino, por un momento pensé que fuiste tú, Raquel.

-(RÍE) Me hubiera enamorado de ti.

-Pensé que le había explotado el punto "G" a Raquel.

-Dani, y si hubiera eructado yo,

¿también te hubieras enamorado de mí?

No, a mí me encanta esto. -Es que yo tengo antepasados,

tengo antepasados musulmanes. -¿Lo estabas guardando...?

(RÍEN)

¿Lo estabas guardando o fuiste capaz de hacerlo solo?

-Espontáneo, es verdad, es cultural,

o sea, tú puedes comer en una comida en Marruecos

y es de... ¿y aquí por qué no?

¿Por qué no? Venga, todos. Vibró hasta el sofá.

-Ha sido brutal. -No, no, no me sale, no sé hacerlo.

Al final, las cosas que... que son como más placenteras

son las que más gustan,

pero las que peor te benefician en salud.

-Paula se vició. -Me vicié,

creo que nos pasa a todos, a hacerle así al móvil.

Que estoy viendo cosas que me da igual,

no me importan, no termino de ver nada que realmente me enganche

y hago así todo el rato. -Mira, esto lo hacen los traperos

con la pasta. -Y ese gesto.

Claro, pero si tuvieras que tocar el móvil de Leo, no podrías hacerlo

porque no va a ninguna parte. (RÍE) -No va, no va a ninguna parte.

Por eso, que en una red social, por ejemplo, Paula...

-En todas las redes sociales,

¿no vas así con el Facebook? Los que somos más mayores,

eso quedó para los mayores, viendo "stories" a lo loco.

Pero si no me interesa, pero si me caen mal,

¿por qué no paro? -Somos más mayores,

pero ¿las nuevas generaciones? Mi hijo, tiene 17,

desde un año, le ponías cualquier cosa

y hacía así con el dedito.

Y le digo: "¿Estás tonto?"; y dijo: "Cambio de padre".

Le dije: "¿Qué?". -¡Qué divino!

¡Qué divino! -"Cambio de padre" me dijo.

"Cambio de padre", de pequeño. -¡De pequeño ya!

-Y le dije: "Ve con cuidado,

el yayo pasaba la pantalla con la mano abierta".

-Claro. O que de repente, no sé,

un pareja de jovencitos ahí

que van a descubrir por primera vez su..., ¿no?,

van a perder la virginidad y que ella mire lo del chavalito

y que haga así como diciendo: "¿Esto qué es?".

(RÍEN) "¿Es lo que hay?".

Claro, "¿Esto no se amplía esto?", pero...

-Di la verdad, lo habéis hecho en fotos normales, ¿sí o no?

¿No os han enseñado una foto normal y has hecho así?

(TODOS) Sí. -Durante un segundo,

y has hecho: "Uy". -Eso es horrible.

¿Sabes lo que me hizo a mí una vez hace poco un chavalito en la calle?

Voy andando..., y me hace así.

Así, ¿eh?

Digo: ¿"Qué haces?", dijo: "Me gustas".

Y se va. -¿En serio?

-¡Anda! -¡Oh, eso es buenísimo!

-Qué fuerte. -Qué fuerte, ya.

-¿Y eso qué significa? Cuando le das dos veces a una foto,

a una publicación, pues es que me gusta.

Un "me gusta", un "like". -Es que tú tienes...

Tú no tienes "Smartphone" todavía. -No...

-Eso te lo pierdes.

-Batí mi récord de mensajes, recibí tres.

-Ah, ¿sí? ¡Qué guay! Y por carta todos.

No, uno de Iberdrola y otro de Nokia.

(RÍEN) -¿SMS? ¿SMS?

-Sí, SMS, yo, SMS. -¡Claro!

¿Tú escribes "mails"? SMS, tan querido el SMS.

-Sí, se escribir un "email".

Pero... me da pereza mandarlo. Pero tu wifi... pero.. (RÍE)

-Pero no dictarlo. Tienes wifi desde hace poco.

-Sí, desde hace muy poco. O sea, te veo como el que ve...

Sí, yo estoy cómodo con todo,

lo que no puedo es estar todo el día actualizando y reiniciando,

porque es que pones algo, digo: "Voy a escribir una cosa",

enciendo el ordenador.

"Actualizaciones pendientes", digo: "Y las que te quedan",

porque yo hablo con el ordenador. -(RÍE)

-Cuando empiezo a escribir,

ya sale aquí, pum, pum, pum, pum, "Le aviso...", el antivirus,

y... y... que quiero hacer lo mío, quiero hacer lo mío, no quiero más.

Es como si abriera un armario y me quiero poner un jersey

y caen camisas de un lado, polo, calcetines y los calzoncillos

y un pantalón, ¡quiero un polo, joder, cogeré un polo!

Y venga y venga, y me enfado y me pongo de muy mala leche

y me cago en todo y no tengo paciencia.

(HABLAN A LA VEZ)

-Pero ¿cabrearte no es un placer para ti también?

-Me viene hasta bien, fíjate lo que te digo.

-Me estoy dando cuenta. -Digo: "Si escribo esto a lápiz,

hago una foto y lo mando, me sale más rentable

porque tardo más, entonces, ¿qué calidad aportas...?".

Mira, mira, Leo, Leo... Sí, sí, perdóname.

No pasa nada, como estoy viendo que estás un poco ahí...

Es verdad que tú eres muy fan, no de lo antiguo,

sino de lo de siempre. De lo clásico.

De lo clásico, yo creo, mira, te voy a dar a ti

y a todos vosotros y a los que estáis en casa,

te voy a dar una cosa que esto es gloria bendita,

esto está en la cúspide del placer,

porque esto es... Pepe Villuela en "Documentos PV"

haciéndole una entrevista a uno de los más grandes,

a Miguel Ríos. ¡Olé!

El placer de disfrutar a lo loco en los conciertos

perdió bastante con la pandemia, pero hoy me siento muy afortunado

porque tengo una entrada de lujo en primera fila.

# Yo tengo un amigo # que se llama Miguel Ríos. #

Miguel. Pero bueno, ¿cómo estás?

Pam, pam, pam, codazo. (RÍE) En estéreo.

(RÍEN)

Oye, qué ilusión me hace...

Anda que a mí... Estar aquí.

Te lo digo porque actuar, para ti, delante del público

es un placer, ¿verdad? Es un placer

porque es para lo que vives, para lo que te preparas,

pero, al mismo tiempo, y supongo que a ti también te pasa, Pepe,

porque es eso, el miedo... que te da antes de salir a tocar

o justo en el momento de cruzar...

esa raya..., eh, invisible,

ese momento de duda... siempre es algo nuevo,

y eso es lo bonito del placer,

que el placer te espera en lo que puede venir,

pero no sabes de verdad lo que vas a conseguir.

El placer viene porque has pasado antes un poco de miedo

y porque tienes un compromiso hermoso con la gente.

Claro, porque sabes que la gente que está ahí y la que viene a verte

ha pagado para tener ese placer

y se ha puesto en cola, ha sacado la pasta...

(RÍE) Entonces...,

tú tienes que hacerlo partícipe del placer que tienes cantando.

Yo, cuando empecé a cantar,

el primer disco lo saqué en el año 62 y era acojonante

porque... pensar que yo podía vivir...,

vivir de eso que me daba tanto placer,

o sea, la voz, cuando pasa por la garganta

y... y está bien... bien atemperada,

es un placer muy físico

y, de pronto, es... es casi... no es orgásmico, porque, en fin,

si no, no podríamos terminar las actuaciones,

pero... o terminarían muy pronto. Bueno, quién sabe. (RÍE)

Hay algunos que dan muchos gatillazos,

pero en fin. -(RÍEN)

Pero, realmente, es, es, es, es muy físico ese, ese, ese rollo.

La primera persona que te pagó por cantar

creo que fue tu madre, ¿no? (RÍE) Sí.

Mi madre me daba una pela o así

para que fuera los domingos a buscar por ahí.

Una peseta. No era de la cofradía del puño,

es que tenía poco dinero, o sea... -(RÍEN)

No, y a mi madre sí,

porque yo la enternecía mucho cuando le cantaba,

yo le cantaba "Granada" de Agustín Lara,

y, claro, yo estaba fascinado

porque ya también cantaba en el colegio, ¿no?

En el colegio... me habían...

me había distinguido un poco por cantar.

Sí. Y ya sabes que el colegio

tienes que buscar, como en la mili, cualquier cosa que te distinga

para escaquearte de hacer lo máximo que puedas, ¿no?

Total, que siempre ha sido cantar por ventaja.

Si comparamos, mm, el "rock" con... una comida con amigos,

¿tú ahí ya tendrías dificultades

para decidir qué placer te gusta más?

No porque yo creo que son totalmente compatibles.

¿Y el "rock" y el sexo?

Hombre, el "rock" y el sexo es una...

Te salió, te hice sonreír. ¿Te gusta cómo me puse la...?

(RÍE) Pero es porque me acuerdo,

no porque lo haga ahora. -(RÍEN)

Son los viejos recuerdos, que vuelven a mi mente.

El sexo, drogas y "rock and roll",

de los mejores hábitos de mi generación.

Sexo, drogas y "rock and roll", ¿en qué orden lo pondrías tú?

Sexo antes del "rock and roll", difícil,

porque decía Sinatra

que no se podía hacer porque las cuerdas helaban...,

no lo quiero decir, no estamos en horario para decirlo.

Lo imaginamos. Antes de tocar, las drogas, fatal,

sería, primero, el "rock and roll",

un poquito de droga y luego, el sexo.

O sea, es que eso sería la trilogía perfecta.

Cuando algo da mucho placer, también puede ser muy destructivo,

en este caso, el tema de la droga,

¿llegaste a asomarte en algún momento a un precipicio

y decir: "Uf, por aquí es muy peligroso ir?".

Yo empecé a fumar canutos

en el 64, 65 o por ahí,

o sea, que quiero decirte que, por mi vida,

he estado en mundos, digamos, fronterizos

y yo siempre he tenido... el freno de cantar.

Cantar ha sido mi tabla de salvación.

Claro, porque cantar... necesitas estar en plena forma.

¿Y hay alguno de esos placeres que tuviste o que te proporcionaste

de los que te arrepientas,

de los que digas: "Ojalá no hubiera hecho esto?".

¿Placer? No.

Todos los placeres... han sido bienvenidos,

me han enseñado mucho y han sido... bien degustados, no han sido...

Pero, por ejemplo, cuando eso, tú mismo lo dices,

estuviste en la cárcel por fumar marihuana,

¿eso hizo que te arrepintieras de haberlo hecho?

No porque se fumaba incluso en la cárcel, seguí fumando.

Aquello fue una... un rollo político,

era un escarmiento que nos dieron a unos cuantos,

estamos hablando del año 72.

Sí. Cárceles franquistas,

eh..., franquismo duro y puro, y querían dar escarmientos

y cogieron a la gente significada del momento,

yo había hecho el "Himno a la alegría",

era un tío conocido prácticamente en todo el planeta,

y entramos en la Dirección General de Seguridad,

donde oías a los presos políticos

y a la gente que pillaban pues ser torturados,

o sea, oías gritos y tal, y, claro, yo me cagué literalmente.

Me vejaron de una forma absolutamente increíble

por fumar... canutos de marihuana, es acojonante.

Fue una... un momento en mi vida bastante importante...

porque descubrí...

que no era el tipo que yo creía que era.

Yo creía que era un tío muy valiente,

que era un tío muy tal,

y descubrí que era... que era un tío muy normal,

mm, que tenía miedos,

e hice cosas que a mí me han dejado un pozo de amargura...

para siempre. Ah, ¿sí?

Sí, no estuve a la altura de lo que yo creía de mí mismo

y eso es... jodido. Joder.

Sí. Eso sí que es el antiplacer, ¿no?

Sí. La sociedad cambió mucho

en estos años,

¿qué era lo que en aquel momento te daba placer

y qué es lo que te da placer ahora?

Hombre, yo la verdad es que he dejado

todo lo que no puedo seguir haciendo,

pero no es porque... (RÍE)

Es que me dejó a mí el placer, no lo he dejado yo.

¿Y qué cosas? No puedo hacer el amor sin parar

y hacer... siete... coitos seguidos

sin... Yo tampoco.

No, no, tú... Yo tampoco.

Yo esperaba que sí. No.

Lo de comer, por ejemplo,

a mí, era un tipo que le gustaba la casquería,

era un tipo... yo he comido...

He sido un pobre perfecto, porque me ha gustado todo.

Por ejemplo, ahora me gusta el pescado.

No te comes un plato de callos

y dices después: "¿Por qué he hecho esto?".

No me como el plato de callos. -(RÍEN)

¿Ves? Eres muy mesurado, que sabe disfrutar con las cosas pequeñas,

pero sabe que no se puede pasar en un momento y no se pasará.

Sí, por una cosa, porque me he pasado

y lo he disfrutado tanto y ya he probado en propia piel

y no me conviene ahora, simplemente, eso... se llama "madurar".

Te voy a hacer una pregunta, eh...,

a ti, ¿decir que te vas a retirar te provoca placer?

(RÍEN)

Qué cabrón. (RÍE)

Bueno, la verdad, ¿sabes qué pasa? Hice una canción

que se llama "Bye, bye, Ríos". Sí.

Para una gira que se llamaba "Adiós",

la gira de adiós y tal. Sí.

# Porque me tengo que retirar, # que me quiero jubilar. #

Cuando hicimos el "Bye, bye, Ríos",

de verdad estaba pensando que había llegado mi tiempo, hace...

exactamente ahora hace diez años,

porque pensaba...

que no tenía mucha capacidad para componer canciones.

Entonces, luego empecé a cantar

con gente que me invitaba a cantar

y me daba cuenta de que seguía teniendo voz,

que seguía teniendo pelo...

(RÍE) Dije: "Coño, joder, ¿esto?".

Me convencí entonces de que era un yonqui del aplauso.

Qué bueno. Te voy a decir una cosa,

eh, te voy a pedir permiso para esto,

pero yo creo que deberíamos decir que esta es tu última entrevista,

que no vas a conceder más. (RÍE)

Es que... (RÍE) Este programa

habéis venido a sacar lo más íntimo de mí.

Y lo más hermoso, que es lo único que sabes hacer,

dar cosas hermosas,

así que muchísimas gracias por habernos recibo

y vuelve todas las veces que quieras, ¿eh?

Siempre te recibiremos con los brazos abiertos.

Te queremos mucho. Muchas gracias, Pepe, un placer.

("El blues de la tercera edad")

(BORIS) ¡Bravo, bravo!

(LEO) Miguel Ríos, tío.

(Silbido)

-Qué guapo es Miguel Ríos. -Sexy.

-Qué maravilla. -Miguel Ríos es muy guapo.

Yo... es que estoy...

Todo lo que digáis de Miguel Ríos me parecerá poco,

o sea, creo que es de las personas que más admiro en este país.

Fue el concierto que más he disfrutado en mi vida.

¡Mira! -¡Acataracatar catariao!

¿Qué te ha pasado? Era el "Rock and Ríos".

-(RÍE) -¿No? ¿No era ese concierto?

Sí, pero justo esa canción no... Ahí estabas tú.

No, no. Él jugaba con el público:

¡Acataracatar catariao!, y la gente: ¡Acataracatar catariao!

¡Aqueterequete quererio! ¡Aqueterequete quererio! ¡Eh!

Bueno, eso, Miguel Ríos con unos pantalones de rayas

y unas mayas que parecía... -Sí, moradas y negras.

-"Se te ha salido todo el DNI", eso se dice en mi país,

"se te ha caído el DNI". -Sí, se te vio ahí...

Oye, vuestro... Ir a un concierto es un placer,

ahora... ¡Es un placer!

¿Qué concierto recordáis

en vuestra vida de: "Esto no se puede igualar"?

De verdad..., ay, pues sí, yo Madonna en Sevilla.

De verdad, porque me pareció como increíble,

ya empezaba un poco la gente a meterse con ella

y a decir que estaba en declive,

y, sin embargo, fue un megaconciertazo

y fue un momentazo.

Y así como te recuerdo ese, también recuerdo uno de Pantoja

en el casino de... (RÍE)

En el casino de Aranjuez,

y que, de repente, miraba Pantoja enloquecida,

me descubre en el público y me dice: "¡Boris, te dejo a cargo

para que me los entretengas mientras me cambio!",

y yo dije: "Bueno, pero ¿cómo?, pero ¿qué?",

y yo pensé... me sentí un poco Kiko,

te quiero decir, en el sentido de... -¿Dónde están los trajes?

-"¡Me está utilizando!", ¿entiendes?

O sea, la que da el concierto..., pero es fabulosa, es verdad.

A Pantoja le iría mejor, de verdad,

si estuviera dando conciertos todo el tiempo,

que estar encerrada en Cantora con su entorno.

Consideras que la... Mucho mejor en el escenario,

porque en el escenario es de verdad única, inimitable...

¿Crees que nuestra Madonna es Pantoja?

Bueno, eh... -Entre Madonna y Beyoncé.

-Son distintas,

pero se han tenido que enfrentar a ese problema tremendo

que es que, de repente, el público se pone un poco arisco con ellas,

¿entiendes?, y siempre hay que entenderlas.

A una mujer y, sobre todo, a una estrella,

siempre hay que entenderla.

-¿Estás siendo honesto o sincero? -(RÍEN)

-Sigo siendo casi que didáctico.

-Es verdad que quizás sea una de las cosas que echamos de menos,

lo de ir al concierto, con la gente, eso son...

-Conciertos buenos, buenos. -Conciertos multitudinarios, claro,

yo, claro, con un concierto de... de los Rolling, de U2,

de... "The Police" cuando volvieron...

-¡Uy, Dios mío! -Pero ¿qué pasa? ¿Qué pasa?

-¡Hablando de conciertos!

Lara entra como... -Vengo a poner rigurosidad

a este programa, tío.

Mira, Boris se pone de pie, esto es un caballero,

muchas... Qué elegante, querido.

-¡Todos, todos!

-¡Lara! -¡Brava!

¿Cómo estás, bonita? -Chiquis, chiquis, chiquitos,

¿qué tal? ¿Qué tal? ¿Qué tal, socia? Socia.

No lo podemos decir, no podemos hacer publicidad, estamos en La 1,

pero venimos uniformadas. Es verdad,

y vienes con alguien que viene también uniformado.

Ahora te cuento, pero es así. -Encantado.

Nos sentamos. -Sí.

Raquel vendría a ser el producto cuando vuelves de la publi,

que lo ves así radiante, que decís: "Compro",

o sea, "¿Cuánto es?", pumba, "Lo compro, radiante".

-A ver qué dirá ahora. -Sois el meme.

-Sí, yo vendría a ser el producto cuando te llega a casa.

-Sí, sí, sí. No, no te hagas de menos.

-Pero bueno, quería comentarlo.

Eh, vengo acá a poner un poco de rigurosidad a este programa,

he venido con el doctor Flores... Doctor Flores.

Que podría ser tranquilamente un proctólogo, no lo es, tranquilos.

Sí, porque aquí ya hay ciertas edades.

Exacto, pero hay alguno de ustedes...

que quizás sufra como si fuese un proctólogo.

-¡Oh! -¿Por qué?

Porque uno de estos increíbles invitados que tenemos esta noche

se va a someter... ¡a la máquina de la verdad!

-¡Hala! A la máquina de la verdad,

hombre, por favor. -¡Es real, existe!

-Y eso era... ¡Oh!

¡Ay, parece una máquina de la verdad de verdad!

-No te entusiasmes tanto, Boris. ¿Te imaginas, Boris,

una máquina de la verdad de mentira?

-No, me encantaría, la verdad.

¿Se habrá hecho en televisión? Saludos a Leticia Sabater.

¡Esta es muy de verdad, es muy de verdad! ¡Guau!

-No, acá es todo muy rigoroso, Rovira,

me extraña, traigo seriedad a este programa.

No, no. Así que, chicos...

-¿Sí? -Chicos, chicas,

alguno de ustedes hoy

va a confesar sus placeres más ocultos, más secretos aquí.

Eh, tensos se pusieron, ¿eh?, más tensos que...

-Yo ya lo he dicho. Más tensos que...

Te escuché ayer decir uno muy divertido.

Te tiro otro hoy. Vale.

Que daltónico desactivando una bomba.

Que un daltónico desactivando una bomba,

es la reina de las comparaciones.

Si hay algo que somos es democráticos,

así que lo decidiremos entre todos, ¿le parece bien, Rovira?

-Sí. Quien se va a...

A someter. A someter a lo de la máquina.

Entonces, levantamos todos nuestro índice derecho, por favor.

Ese. -Este es, ¿eh?

Y ahora, ¿qué? ¡Tú puedes levantar los de tus pies!

-¡No, que son pulgares!

-Índice derecho... y a la cuenta... -¡Llevas descalzo todo el programa!

-A la cuenta de tres... -Sí.

-Todos vamos a señalar a quien consideramos que debe someterse

a la máquina de la verdad. -¡Okey!

-¿Eh? Vamos, ¿eh? -Vale.

-A la cuenta..., uno..., dos, ¡tres! -¡Tres!

(Risa)

Hombre, es que... es que.. (RÍE)

-Ay, Boris, lo lamento tanto, una tragedia...

-¡Por sincero y honesto, por sincero y honesto!

-Qué simpático eres, eres muy simpático, Corbacho,

siempre lo pensé. -Tú también, Izaguirre.

-Boris, relajado y cooperando, querido.

-Relajado y... -El doctor Flores

te pondrá ahí el aparato, mientras te pone...

-Respira. -Respira, toma aire.

Relájate, mira, el doctor Flores te va a poner...

-¿Cómo me va a poner esto? -Levanta los brazos.

-¿Los dos? -Levanta los brazos.

-No le tienes que dar las gracias. -Así se ve más la camisa.

-Exactamente. -No se ponga nervioso,

que esa parte mía no es nada agresiva.

-Bueno, Boris, sabemos que... -Muy bien, un poco.

-¡Dale! -Boris, sabemos que tú eres...

una persona muy imaginativa, por momentos, demasiado imaginativa.

A ver, es como que hay ciertas anécdotas

de la vida de Boris que bueno... -¿Tú crees?

-Menos realistas que una pelea de los Power Rangers.

-Yo he tenido una vida muy intensa.

-Tú vas a contar cinco anécdotas... -¿Cinco?

-Cinco. -Pero ¿cinco con esto apretándome?

-Que nos tienes que asegurar... que son ciertas, ¿eh?

De la manera..., pero más exhaustiva posible.

-¿Cinco anécdotas? Avisad a los de "Los Desayunos" de La 1

que van a entrar a almorzar, ¿eh? Poneos cómodos.

Van a entrar tarde. -Pero sabes que ya no se llaman así.

Se llama "La hora de La 1", y yo colaboro en ella. (RÍE)

-Vas a llegar justito, ¿eh? -Boris, tienes que escuchar esto.

-Sin dormir. -Gracias, doctor Flores,

se va a hacer la fotosíntesis el doctor Flores.

¡Muchas gracias, doctor Flores! -¡Doctor Flores!

-Seriedad, por favor. -Doctor Flores, gracias.

Muchas gracias, doctor Flores, una pregunta, amor, perdona,

mantengo estos dedos aquí, ¿verdad?, porque nadie me dijo nada...

-Es así, tú, relaja, relajado, que te vamos llevando.

Izaguirre, Boris, ¿tú juras solemnemente decir la verdad,

solo la verdad y nada más que la verdad?

-No. -(RÍE)

Es honesto. Está siendo sincero.

-Verdad. -Contradictorio.

-¿Preparado para la primera?

-Sí, eso sí, estoy preparado. -Boris,

he sabido que uno de tus mayores placeres es la música,

¿cierto? -La música.

-¿Es cierto... que al cantante John Bon Jovi...

le has visto algo más que el micrófono?

-¿Y yo qué respondo? ¿Cuento...? -Sí o no, por favor.

-Eh..., sí.

-¡Ah! -Ahora desplázate, por favor.

-Bueno, porque ese cuento lo he...

Bueno, estábamos en un festival de la música en Montecarlo,

eh, en los 90,

y entonces, bueno, yo una vez me dieron ganas de ir al baño

y fui al baño,

y cuando entré al baño, que eran uno de esos baños urinarios

que habían antes que estaban separados por una pequeña mamparita,

pero podías acercarse así.

Pues yo estaba orinando, aliviándome tranquilo

y, de repente, me giro así y veo el pelo así

y dije: "Jo, es John Bon Jovi",

y entonces, de repente, pensé: "Esta es la única oportunidad que tendré

en toda mi vida

de ver si John Bon Jovi es totalmente rubio",

que es una... a mí me pareció

una cosa completamente lógica y natural.

Si lo de abajo es cardado también.

Yo soy un periodista, no he ido a la universidad,

pero tengo instinto periodístico,

entonces, bueno, yo me apreté yo mismo un poco más

hacia mi urinario y... un poco así, hice así

y entonces, y miré, y entonces, John Bon Jovi,

que es un profesional maravilloso,

él se separó de su urinario

para que yo pudiera hacer mi labor periodística

con toda comodidad, ¿entiendes?

-Muy exhaustivo.

-Y él dijo: "Ah, living in a prayer!".

-No, porque la honda fue muy así,

entonces, yo le dije: "Thank you, Mr. Bon Jovi".

Entonces, me dijo: "You're welcome" y se quedó como esperando y me dijo:

"Your name?", y entonces yo le dije: "Boris",

y me dijo: "You're welcome, Boris". Qué bonito.

-¿Micrófono o macrófono? -A partir de ese momento,

a mí no me gustaba la música de John Bon Jovi,

no es mi rollo para nada,

pero tras conocer lo que conocí de John Bon Jovi,

pues claro que me encantó más su música.

-¿Era micrófono o macrófono?

-Era... era.. era... -Ma... ma... ma... ma...

-Megáfono, megáfono. -Era... era... exacto.

-Yo tenía las carpetas forradas con las fotos de Bon Jovi,

¡tenía que haber sido yo! ¡No me lo creo!

-La vida es así, mi amor. -Se me descontrola el ganado.

-Era macrófono. -La máquina está trabajando

y ha determinado... -Era macrófono.

-Que Boris... dice... -A ver.

¡Ay, Dios mío!

-¡La verdad! -¡Madre!

-¡No!

Yo quería, yo quería que fuera verdad.

-¡Increíble!

-Dani, ¿tú te lo...? Oye, lo bonito es mi actitud, perdona,

en esa historia, es decir, porque cualquier otra persona loca

pues, no sé, se tira encima de él, lo agarra, se agacha...

-Y tenemos a Bon Jovi al teléfono, "hello", Jon.

-Perfecto. -¿"How are you"?

-Estoy superilusionada, claro, he pasado a primero de Jorge Javier,

estoy superilusionada, gracias por esta oportunidad.

-Divina, es divino. -Sí, me voy para arriba.

Sabemos que siempre te gusta llevar los lujos al extremo.

-¿Los lujos al extremo?

-¿Es cierto que has estado detenido...?

-Anda.

¿En los calabozos del principado de Mónaco?

-Bueno, vamos a ver... ¿Mónaco fue lo de Bon Jovi?

Es increíble... También, sí.

En ese mismo momento de ese festival,

estábamos grabando un programa de televisión

y a mí se me ocurrió volverme loco,

pero loca desatada delante del balcón

donde la familia Grimaldi siempre sale.

Qué raro, tú apenas te has vuelto loco.

Exacto, no, pero loca pero de así de ¡ah!

-¡Carolina! -¡Carolina!, ¿entiendes?

"¡Grace!, ¡Estefanía!, ¡Albert!" bueno, "Alberto" menos porque bah,

pero bueno, el hecho es que, de repente,

yo estoy haciendo este "show"

y lo graban los compañeros del programa que íbamos a hacer

y, de repente, aparecen dos gendarmes muy serios,

muy franceses, y me dicen: "Señor, por favor, acompáñenos",

y yo, de repente, me quedé así

y dije: "Ay, mi francés es muy bárbaro".

Estos señores hablaron en inglés, dijeron: "Please, come with us".

y dije: "Come where?", me dijo: "To the palace",

y entonces me han llevado presa, presa, presa en Mónaco,

me llevaron presa hasta el palacio

y cuando llegué al palacio, que fue increíble,

se me abrió la puerta del palacio de Mónaco,

del palacio principesco de Mónaco, se abrió el palacio.

Y, de repente, era justo el momento del cambio de guardia,

no te quiero contar que, de repente, está esta mujer de Venezuela,

más joven, asustadísima, presa con unos gendarmes

y, de repente, aparece toda la guardia real

haciendo el cambio de la guardia real con penachos

y haciendo ¡tras! y ¡tras!

Y yo, de repente, dije: "Coño, es que me están recibiendo

como si fuera yo otra princesa perdida

que llega por fin a su casa". -(RÍE)

Yo pensé...

que se abrió, no sabes,

se abrió y al fondo, al fondo, así al fondo,

otro rincón del mundo, al fondo, el retrato ese increíble de Grace.

¿Sabes? Como que es el retrato que está allí en el palacio,

al fondo, y, repente, yo dije, yo me sentí como E.T.,

yo dije: "¡Ah, 'home'!

¡'Home', estoy en casa!", ¿entiendes?

Inmediatamente vinieron y me hicieron un interrogatorio,

me preguntaron mi nombre varias veces,

y yo aproveché para ver unos faxes, era la época de los faxes,

unos faxes que estaban en perfecto movimiento

y cada fax ponía:

"¡Hola!", "Diez minutos", "Paris Match", "Lecturas",

todas las revistas porque todas estaban en permanente contacto

con la casa de Mónaco.

Hasta para que te detengan tienes glamur.

-No será verdad. -Fue un momentazo en mi vida,

es completamente...

Es un momento que hay veces que pienso igual,

o sea..., ojalá... realmente

me hubiera quedado allí dentro, ¿entiendes? Yo hubiera tenido que...

-Venga, ya pasó, Boris, ya pasó. -Entonces..., atentos.

-Además, presa en Mónaco, es nombre de película de Grace Kelly.

-Presa en Mónaco. -Presa en Mónaco.

-Se descontrolan, ¿cómo haces para controlarlos?

Pues así estoy, que me están saliendo canas

en tres semanas, cuatro que llevo de programa.

Y la máquina... determina...

que la respuesta de Boris Izaguirre es...

¡verdadera! ¡Verdadero!

-¡Qué bueno!

-¡Es que es verdadero! Qué vida, ¿eh?

¡Es verdadero! -Oh, querido.

-Hombre, lo que no era verdad es lo de los calabozos,

calabozos fue..., o sea, me llevaron presa hasta la puerta

y me recibieron como una princesa.

-Te gusta ir al gimnasio,

pero quizás asistiendo ahora con un poco más de regularidad.

-Sí. -¿Es cierto...

que has visto...

desnudos...? Ay, Lara.

-Anda. -¿A dos miembros

de un partido político...? -Uy, los fantasmas.

-¿Muy popular?

-Uy, hombre, los fantasmas, los fantasmas.

-¿"Los fantasmas"? -Pablo Casado debe llamarme

porque tengo mucho que hablar con él.

-Desabrocha... -Pablo, Pablo, "call me".

(Risas)

-¡Tenemos al teléfono a Jon Bon Jovi! (RÍE)

No a Pablo. (RÍE) -Bueno,

¿cuento esto de los señores o no?

Es cierto, pero me da...

-¿Es cierto? ¿Quieres... desarrollar más?

-Es cierto, mira, empecé a ir a un gimnasio

y ese gimnasio...., eh..., que es muy divertido

que el arquitecto del gimnasio es el exmarido de Lydia Bosch.

Entonces, es que es increíble cómo todo se mezcla.

Y entonces, eh, de repente, decidieron hacer una sección VIP

y a algunas personas nos invitaron, increíblemente, a mí también,

pero me di cuenta por qué: porque todos los que estaban dentro

eran un poco como señores de una cierta edad

y entonces, mi casilla,

al lado de mi casilla era la casilla de Luis Bárcenas.

Luis Bárcenas, tal cual como lo estás escuchando, Corbacho,

que esto te lo cuento a ti, te lo dedico.

-Cuenta, mira en tu taquilla a ver si hay cosas.

-¡Está todo, estoy convencidísimo, por eso, "call me"!

Estoy convencidísimo de que todo lo que quieren está metido allí

porque no perdió la casilla, sigue estando allí.

Entonces, en el diciembre previo

al famosísimo de "Luis, sé fuerte",

el WhatsApp de Mariano... -Por eso iba al gimnasio.

-Que nadie se esperó, pero que ya la cosa estaban ahí rondando y todo.

De repente, era un diciembre

y entonces, claro, ese pasillo precovid

estaba muy alborotado y muy así

y coincidimos, por primera vez, en nuestras casillas

el señor Bárcenas y yo.

Entonces, tengo ese momento, ese recuerdo de Bárcenas

siempre que lo veo, por cierto, un saludo también,

siempre que lo veo, me acuerdo de ese momento

en que él venía con una toalla

que a él le costaba que, más o menos,

hiciera toda la circunferencia, ¿sabes?,

porque él es más grandotote,

pero increíblemente hirsuto, porque es una persona superhirsuta

y había salido... del... del vapor,

y entonces, era una mezcla de... de...de pelo y vapor

que era como increíble y él estaba envuelto en todo eso.

¿Era una imagen... era una imagen sobre... cogedora?

(RÍEN) -Más cogedora que sobre,

porque era el espacio... -Era "sobrecogesobre".

-El espacio, y lo simpático de la historia

es que también Zaplana, que fue presidente de la Generalitat

y que siempre estaba al móvil, por cierto,

también compartía el mismo espacio, y había veces en que, de repente,

tú estabas con la "hirsutez" de Zaplana

y la absoluta cosa lampiña de Zaplana,

porque Zaplana es muy fan de la depilación integral,

y era total, pero integral integral, cuando te estoy hablando...

cuando te estoy hablando de...

Un saludo a todos, porque, claro, ahora...

Pero él atravesó una enfermedad

de la que se ha recuperado también milagrosamente Zaplana,

pero que te quiero decir que integral,

cuando te digo "integral", era completamente integral,

y todo esto, bueno, de repente, hombre, pasó toda esta cosa

que ahora tanto preocupa al nuevo PP,

o sea, todas estas historias

se pusieron realmente muy complicadas

y ellos tuvieron que abandonar el gimnasio,

pero ahí siguen sus casillas,

fíjate, esas cosas de... quedan allí, ¿entiendes?, están allí

guardando... en su... en su ternura,

en su ternura de... de cosa abandonada, ¿no?

Allí están esas casillas con esas realidades,

con todas esas verdades allí escondidas,

todo esos fantasmas, todo ese pasado...

-¿Qué coño dices? -Que siempre están presentes.

Si es mentira, es que le pongo una rotonda.

-Claro, sí. -Directamente.

Boris. -Sí.

Sí, es que es verdad que es una prueba, ¿no?

-Exactamente. -(RÍEN)

Vamos a determinar, vamos a ver qué determina la máquina.

-Qué glamur, la única vez que coincidí en un gimnasio

con alguien desnudo fue Jordi Pujol, imagina la diferencia de anécdota.

-Pero bueno... -Y me despierto a veces

con pesadillas a las 03:00. (GRITA)

-Corbacho, que te conecto la máquina, ¿eh?

-No, no, no. -Ah, mira cómo te tengo controlado.

Y la máquina determina... que lo que ha respondido Boris es...

-¡Dios mío!

-¡Verdadero! -¿Verdadero?

-¡Qué fuerte! Madre de mi vida...

-Es que, mira, yo tengo que ir...

-Es que es increíble ir al gimnasio e inventarte una cosa así.

-Vale, y la... -No es por nada,

os agradezco mucho este momento que me estáis brindando,

voy a aprovechar este momento para ponerme a la orden,

a la mudanza de... de... de la nueva sede del PP,

porque, claro, yo tengo mucha información de toda esa época,

de todo eso, ¿entiendes?

Información de carne a carne, o sea, piel a piel,

epidérmica, epidérmica. Eres Borisllejo.

Soy Epidermis Izaguirre.

(RÍE)

Bueno, ¿qué, hay otra más? -Sí.

-Dios mío. -Para este final, queremos...

No tenemos pregunta... -Oh.

-Porque queremos que te la juegues, Boris,

y nos cuentes una anécdota...

única, irrepetible,

exclusivísima, inconfesable

para aquí, en exclusiva para "La noche D".

Bueno, pues, mira, mucha gente siempre me pregunta...

-Te lo has pensado mucho, ¿eh, Boris?

-(RÍEN) -¡Mira,

la máquina sabrá si es verdad o no! -Ay, Corbacho, de verdad,

cómo se ve que también eres guionista y productor.

¿Entiendes? Pero de eso quería hablar,

fíjate que mucha gente me pregunta dónde adquirí yo esa cosa,

esa especie como de glamur para la tercera edad,

con mis canas, esa manera de sentarme tan especial,

que Dani a ver si lo consigue hacer,

que es conseguir que ambas plantas de los pies toquen el suelo.

-A mí no me toca ninguna de las dos.

-Bueno, exacto, sin que te pase nada,

sin que se oiga un cascanueces romper algo, esa...

No, más, así. Es que...

Es que me han puesto aquí el radiador este gigante.

Pues fíjate que esto lo aprendí yo,

lo aprendí yo, lo aprendí yo precisamente...

Es una historia increíble.

Eh..., yo, sabes que yo empecé mi carrera un poco...

Te estás balanceando, no te puedes ni mover.

Tienes que dejarlo así, relajado.

-Es que aquí tengo el riñón, me aprieta un poco.

Claro, es que este hombre...

-Yo me estrangulé un Bon Jovi, tengo un Bon Jovi muerto.

-Pero ¿a que es un placer que estáis descubriendo?

Ajá. -Bueno, placer, placer, placer...

-Es lo máximo del amaneramiento, ¿entiendes?

Es barroco, no es amanerado, es barroco,

pero eso me lo enseño un caballero, fíjate tú,

que yo, en un momento dado, yo estaba con un amigo mío muy querido

que hizo una película maravillosa sobre su familia,

Alessandro Rossellini, que es nieto de Rossellini,

y fuimos juntos al colegio y entonces él me dijo:

"Boris, Boris, uno de mis tíos

está haciendo una serie nueva para la televisión en Los Ángeles

sobre unos médicos,

como escribiste telenovelas, seguro que te sale",

y le dije: "Escribí telenovelas en castellano";

"No te preocupes, lo de los médicos

lo pone el ordenador lo que tienen que decir,

tú lo... la actitud, la cosa y tal".

Entonces, bueno, probamos y me quedó buenísimo mi diálogo, por cierto,

lo aceptaron, pasó todo,

y entonces nos presentaron a los chicos que iban a hacerlo

y uno de ellos no era tan chico,

tenía una cierta cosa como masculina y como un rollo como interesante,

pero se sentaba así como estoy sentado yo,

y yo dije: "Ay, pero qué raro, ¿no?, porque es como... que...".

Y yo pensé que era como un coqueteo que él hacía conmigo, ¿entiendes?

Y entonces yo le miré los ojos así, bueno, negrísimos que tenía y todo,

y entonces yo le dije:

"Eh..., actor..., ah..., eh..., ¿cómo te llamas?".

-(RÍE) "Actor", imagínate: "¡Actor!, ¿cómo te llamas?".

-El cerebro escueto de Sara Montiel,

que le dijo a Barbra Streisand: "Judía, ¿cómo te llamas?".

Yo le dije: "Actor, ¿cómo te llamas?",

entonces él me dijo: "George".

Y entonces yo le dije: "¿Y cómo te apellidas?",

y él me dijo: "Clooney".

-Oh. -¡Ah!

-Y entonces yo le dije: "Ay, pues mira, eh...".

-¡Un café! ¡Un café! -Con este no. (RÍE)

-No cuenta. -Porque ese nombre..., bueno, ya.

Creo que ya es suficiente, ¿no?, o sea, fue como increíble,

o sea, lo increíble del cuento

es que uno de los episodios de "Urgencias" está escrito por mí,

¿entiendes?, y que fue el episodio

que hizo la carrera de ese hombre fabuloso que...

Bueno, Lara, a mí me parece mucho más interesante

quedarnos con las ganas de saber si esto es verdad o mentira

y aprovechamos y te damos un aplauso para despedirte.

-¡No, no, no, no, no!

-¡Qué divino mi Dani! ¡No, no, claro!

¡Qué divino mi Dani! ¡Claro!

¡Qué divino mi Dani! ¡Un aplauso para Lara Ruíz!

¡Lara, bravo, y a la máquina!

-Boris, gracias por existir. -Eres divina.

-Total. -Divina.

-¿Te dejamos todo esto? -No te preocupes.

-Te lo dejamos puesto. -Me lo llevo.

-Te lo llevas y divino. -Eres divina, bravo.

-Mi amor, gracias. -Chao. Bueno, oye.

Y un beso a George. Sí, sí.

No, se lo dejamos ahí.

Beso a George. Dicen... Dicen que...

Dicen que tu libertad termina cuando empieza la del otro.

¿Creéis que eso en los placeres puede pasar?

¿Os ha pasado alguna vez

que el placer de una persona os...

os ha molestado a vosotros?

¿El placer acaba cuando acaba mi bienestar?

Qué bello.

-Hombre, hay situaciones. -Ajá.

-Yo, por ejemplo, donde vivo hay unas canchas de baloncesto

y hay gente que le encanta jugar a las 3:00.

Y... ¿Y esto es verdad?

Y se lo pasan muy bien.

"Pásame, Mike. Toma ya. Guau, guau. Bum, balonazos".

Y salgo y digo: "¿Podéis dejar de jugar, que son las 3:30?".

Claro. Y reconozco que lo pasan muy bien.

-Claro, están haciendo deporte.

-Yo cojo el placer de descansar.

Claro. Claro.

Hacen deporte. -Muchos placeres nuestros

dependen de los demás. -Me pasa con los vecinos.

Sabía que ibas a tirar por ahí. Porque...

hacen ruido. ¿Hacen ruido? ¿Qué ruido?

Hacen ruido, el ruido de choquecitos corporales.

¿Sí? La gente hace ruidos.

¿Sí? Como... Como...

Como dos chanclas mojadas. ¿Te lo debo explicar todo?

Vale, vale.

Hacen ruidos. El cabezal que pega en la cama.

-Sí. -Entonces, claro.

Estás ahí... ¿Y eso te molesta?

No es que me moleste,

es que mi mujer al lado dice: "¿Lo ves, lo ves?".

-Claro, total.

Bravo. Qué divino, qué divino. -Claro.

-Claro, claro. -Y yo le digo: "Cariño,

que estamos viendo una serie". Claro.

Es lo que te gusta. O hay sexo o se ven series.

Las dos cosas no se pueden.

¿No? Satisfyer.

-Hombre. -Por Navidad.

-El Satisfyer ya lo tiene. Está encantada.

Me dijo: "Es igual de rápido como tú y no habla".

Y digo: "Vale, pues...".

-Pero con tantas cosas de igualdad, Satisfyer masculino ya.

-Ya existe. -Eso.

Adelante, Paula. Coméntanos.

¿Lo conoces? Eh...

Qué bien que ha llegado este momento. Es negro.

-¿Negro? -Lo podéis comprar.

Es una cosa así.

¿Cómo? Te haces tu propio PCR.

-Con él. -Y tan rápido como el Satisfyer.

¿Así cómo?

¿Eh? ¿Qué forma tiene?

¿Se acopla a dónde, al perineo?

En el Bon Jovi. -El Bon Jovi.

Ah, en el Bon Jovi. Sí.

-En el joystick.

-Y debe tener algo dentro. Va muy rápido.

Yo tengo que... -¿Por ondas?

-¿Cómo por ondas?

-Es con ondas. -Ah, bueno.

El Satisfyer es... -No, mi amor, Raquel.

El Satisfyer es por ondas... Es una vibración.

El Satisfyer es inteligente.

No me mires como si lo hubiera probado.

Amigas me lo comentaron.

¿Entiendes? -Una amiga me lo comentó.

-Te entiende.

Te entiende y tú no tienes que hacer nada. Tú lo pones así, como...

-¿Te entiende? -Hace el resto.

-Lo inventó alguien

para recoger migas de la mesa. -No.

El Satisfyer no succiona.

Que vibra. Vibra, vibra.

Vibra. Claro.

-Exacto.

Vibra. Qué bueno que haya para hombres.

-Qué buena vibra. -Estamos igualados.

-Los japoneses sacaron uno para hombres, una especie de sepia.

Sí, una especie de sepia. Tenía dentro como las chancletas

para descansar los ciclistas. -Debe ser.

-Ahí se acoplan el Bon Jovi.

Y luego, muchas parejas se rompieron a raíz de hacer esto.

-Pero bueno.

También hay un Satisfyer muy bueno: la Play.

Porque es lo que hace.

-Los hombres somos muy, muy fáciles

de satisfacer. -Claro.

-Tenemos menos neuronas, es cierto. Está clarísimo.

Es una cosa de los varones, es una pena.

-Hay mucho miedo de los hombres con este aparato y nada que ver

a una relación. -Ya.

-Pero para nada. -La relación...

¿Pensáis que cuando estáis

un hombre, una mujer o dos hombres, las combinaciones que sean,

más un Satisfyer, sentir estar haciendo un trío?

-A mí lo de... -Bueno.

Bueno. Es otro ente que está ahí jugando.

Dentro de la pareja no puede ser hasta no solucionar lo del ruido.

-Claro.

Pon la música alta, Raquel. No, no.

Molestamos a los vecinos. ¿Sois vosotros?

-Hay que normalizarlo. -Dentro de la pareja,

es fantástico. -Sí.

Hay que mejorar el ruido.

-A mí me parece que activa a la mujer.

Cuando tú tienes placer, quieres más placer.

Lo hablamos hoy toda la noche.

Sí. ¿Habéis tenido uno en las manos?

¿El qué? Sí, sí, sí, sí. Yo, fue prestado.

Claro, pre-COVID. Ahora, evidentemente, no puedes.

Yo he tenido uno, sí. En una fiesta de regalos.

¿Se le pone mascarilla?

¿Perdón? ¿Mascarilla la Satisfyer?

Bueno. -Una pequeñita.

-Es muy personal.

-Una pequeñita.

-Muy bien el pie encima del Rumba.

Pones un pie encima, cuando lo sacas del colchón.

-Bueno,

si te sientas en una Rumba... -Cuidado.

-Igual te levantas por bulerías.

O sea, que... -O te marcas una soleá.

-Todo lo que vibra está bien.

La famosa fantasía erótica de hacer el amor

encima de una lavadora centrifugando.

-Ah, yo lo hice eso.

Y fue una... -Verdadero.

-Verdadero, es verdadero. No tengo la máquina.

Ah, bueno. Sí. ¿Eso lo has hecho tú?

-Está muy bien.

-Sí, con una compañera. No era la amiga que se fue con mi novio.

No. Un colegio muy movido, de los 80.

Pero te quiero decir que sí, que yo lo hice

y la verdad que me quedé preocupado porque me dio por ver...

Bueno, yo estaba muy asustado de no ser franco

con las chicas. Realmente, sexualmente...

Yo me asusto de ser franco, fíjate.

Bueno, exacto.

-En general. -Sí, de no ser honesto.

Mientras lo hacíamos

y ella intentaba explicarme, yo, bobo de mí,

me puse a ver lo que estaba lavando

y toda su ropa era horrible.

¿En serio?

-Se te cortó todo el rollo.

-Vaya bajonazo.

Como puede ser un corte de rollo

el que tengamos que despedir a los invitados. Llevan siete horas.

¿Habéis estado a gusto? Estáis despedidos.

José, Raquel. Muy a gusto.

-Más a gusto que descalzo, macho.

No tengo palabras de agradecimiento.

No hay sacos lo suficientemente grandes

para meter toda mi gratitud.

Muy bien. Por estar hoy.

-Muchas gracias.

Un aplauso para ellos.

Gracias.

Muchas gracias. Gracias.

Oye, gracias. -Vamos.

Vamos. -Un placer.

-¡Amor!

-Vamos, súbete.

Un aplauso. José Corbacho.

Raquel Meroño.

Y Leo Harlem. Qué mono.

-Leo, eres lo máximo. -Vamos.

Ay, me voy a acercar. No, tú quédate aquí.

Quédate, quédate. Sí, hombre. Claro.

Te quedas. Por allí.

Nos vamos como Broncano. Boris, ¿dónde está Boris?

¿Y Boris dónde se ha ido?

¡Pero Boris!

Ah, no. Yo pensé que yo me iba.

Dani, ¿pero yo no me iba? No, vosotros no.

No te creo.

No. Cristina.

No, ¿sabes qué? Es verdad.

-Yo juraba que me iba.

-Yo me despedía también.

-Así comenzó mi carrera.

Este programa juega con combinaciones.

Ah. Y claro.

Es muy cóctel. A mí Sardá me decía...

Me invitaron a "Crónicas Marcianas" una noche

y me invitaron a una cosa que no funcionó y me despidieron

y yo me perdí e hice igual. Me fui al público y me quedé ahí.

De repente, Javier debía hacer una cosa y ve que yo sigo ahí.

Me dice: "¿Todavía sigue aquí?".

Yo le dije: "Sí, me perdí". Parecía algo absurdo.

Una persona... Yo le dije: "Sí". "Pues acompáñeme a leer respuestas

de las preguntas del espectador". Entonces, nos miramos así

y nos dimos cuenta

que nos encantábamos y ya empezó mi carrera en "Crónicas".

Ahí empezó. Ahí.

No os he nombrado en la despedida. Ah, yo me di por despedida.

Estáis despedidos. No, no, no.

Oye, se ha creado

un ambiente más íntimo. Sí.

Quizá es propicio

para contar cositas más... ¿Más?

Más verdaderas. Sí.

-Íbamos por el Satisfyer.

¿Más?

Más que el Satisfyer. Sí.

¿Vosotros os imagináis, por ejemplo,

cuando tengamos ya, cuando seamos ya vetustos,

pero vetustos con senectud?

Sí. Paula, imagínate tú con 80 años.

Sí, perfectamente. Estás fenomenal.

¿Qué placeres crees que tendrás encima de la mesa

cuando tengas esa edad?

Hombre. ¿Qué te cambiará en placeres?

Espero que el Satisfyer igual. Vale.

-Pero mejorado.

Sí. Imagínate

dentro de... Imagínate dentro de 45 años,

cuando tú tengas... Debe haber.

Cuando tengas 80, dentro de 45,

imagínate lo que evolucionará.

Exacto. El Satisfyer.

-Me acabas de quitar seis años.

Te he quitado más.

Qué malo eres.

Piensa que te quitó más. Piropo matemático.

Muchas gracias, es muy bonito. ¿Qué placeres tendremos?

Con 80, no sé. ¿Cómo te imaginas con 80 años?

Yo comiendo percebes igual. Oh, qué cosa más rica.

-Ay, percebes, ¿verdad? -Qué placer.

A mí me han contado que de pequeña había que atarte en corto.

Sí. A ti te aseguraron

como un perrete.

¿Quién te contó eso? Qué fuerte. A ti y a tu hermano.

-¿Asegurar? -A mi hermano y a mí, sí.

Sí. ¿Qué hacíais?

Yo era muy nerviosa. ¿Nerviosa es la palabra?

Sí, sí, sí. Hoy son niños hiperactivos o...

Hiperactivos. O de estos.

Y... Déficit de atención o algo así.

Con déficit de atención, todo era yo.

Sigo siéndolo un poco. ¿Sí?

Sí, un poquito sí. Mi padre tenía una escopeta de balines

y en la parte de atrás de la casa se veían ratas

porque había una casa abandonada. Yo las tiraba, rompí un cristal.

Tiré un dardo a un coche de Policía.

Ya después me atropelló un coche, pero antes ya me había tirado

a una piscina sin agua. Me metieron

en un seguro con mi perro porque salía mejor.

De todo. Pero...

-¿Piscina sin agua?

Tenías que ser Paula Vaquilla.

-Sí, sí. Tengo un hermano que nos llevamos 20 meses.

Él es más mayor,

pero yo siempre jugaba... Como él tenía sus amigos

y los chicos son más varoniles y son juegos de riesgo.

-Sí. -Yo quería que jugara conmigo.

-Oh. -Yo en la piscina jugaba

a la pata coja diciéndole: "¿A que no te atreves?".

Hasta que me caí. -Qué peligro.

-Sí. -Claro.

Te ganaste su respeto

y de sus colegas. Qué va.

Sigue pensando que soy un cafre. Sigue pensándolo, de hecho.

Sigue buscando un seguro.

¿Recuerdas placeres de niña que a día de hoy

dices "¿cómo me podía gustar esto de niña?"?

-Patatas con helado de vainilla.

Eso es una maravilla.

¿No lo probasteis? -Salado y dulce es maravilloso.

-Agarrar la patata frita y ponerla así en el helado

y comértelo. No lo he probado.

Lo voy a probar. Por favor.

¿Sabes lo que probé? En "Masterchef" me regañarán.

Una onza de chocolate negro.

Oh, pero eso es...

Con... El sexo.

Igual no lo inventé. Sí.

Con un pegote como un demonio

de wasabi. Oh.

Y para dentro. Oh.

Enloqueciste, ¿no?

¿No sentiste que girabas? Me dio un ictus culinario.

Exacto. Pero repetí.

Repetí. Claro, claro.

Hasta cuatro onzas. Sí.

¿Cuatro onzas? Cuatro.

¿Te comes el wasabi?

Yo no fui capaz nunca. -Sí.

El picante me causa un placer

que puede llegar a ser parecido al sexual.

Exacto. Perdonadme.

-Te va a encantar cómo cocino.

En la pandemia intento aprender. A diferencia de Raquel,

que ha ganado "Masterchef", yo intoxico al que viene a casa.

¿En serio? Es acojonante.

No me sale nada bien. Comemos un día fuera, Paula.

Venga. Porque...

Además, con el picante. -¿Sí?

¿Pero nada? -O sea, bueno.

Las lentejas me salen bien. El picante se mide.

Hay que medirlo. Al cortarle el pelo a un amigo,

empieza por la medida larga.

Empieza con poco picante. Exacto.

-Me fío de esos vídeos en Facebook,

que ves que hacen una cucharada, una, una.

Yo echo cucharadas de colores. Cuando lo pruebo, es asqueroso.

-Ya, ya.

¿Sabes qué pasa? Las cosas importantes

hay que dejarlas para el final.

Pues mira. Hay que tener esa medida.

Boris, esa palabra,

esa frase te la voy a coger. Las cosas importantes

son para el final. Todo lo es.

Pero tenemos un colaborador

que es nuevo, que es una maravilla.

Es de Jerez. De los más disfrutones del mundo.

Un aplauso para el comandante Lara. Oh.

-¡Oh!

Comandante Lara.

Comandante. -¿Qué tal?

-Mucho gusto. Un placer. -¿Qué tal?

-Paula Vázquez. -Me voy por aquí.

-Ay, ajá.

¿Cómo estás, Luis? Hoy no te llamo Juanma.

-Hoy no me dices Juanma. -Te vi mucho en el confinamiento.

En los vídeos me has saltado.

-Y eso que no nos dejaban salir y me ha visto.

¿Qué tal, Luis? Muy bien, muy bien.

Aquí escuchando vuestros placeres. Yo te veo a ti...

Tú eres otro disfrutón.

Sí, sí, sí. Me gusta mucho disfrutar de la vida terrenal.

Y ahora que me preguntas, bueno, antes de preguntarme mis placeres,

yo tengo un top tres.

Un top tres. Sí, mi...

Un top tres. La primera palabra en inglés

y la otra...

En español. Un top tres.

Puedo decir un tope "three".

Queda muy guay. Tope "three".

Tope "three".

Pues mira, mi tope "three" es, el primero, comer.

¿No se nota?

Yo... -Porque no comiste en mi casa.

-Ya. -Se te quitan las ganas.

-Yo como más que un preso nuevo, Paula.

Yo...

Yo, mira, yo peso más que un remordimiento.

Yo, claro, yo estoy...

Yo como mucho. Entonces,

mi top "one" es comer.

Luego bajamos un escalón y... -Sí.

-Viajar. Viajar es otra cosa.

Ahora lo pasarás regu. Ahora está la cosa cortita.

-Pero comer no, puedes comer.

-Eso sí. Ahora puedo comer comidas de otros países.

-Viajar comiendo. -Claro, claro. Y puedo revivir...

momentos. Cuéntame viajes así que...

Mira, un viaje que...

Yo estuve en Nueva York. Flipé. Toma.

Y fui a Broadway. -Claro.

Claro, porque yo... ¿Musicales?

Yo quería ver un musical. Yo estaba loco diciendo:

"Tengo que ir a Broadway. No me voy sin ver un musical".

Y claro, me fui para Broadway. Yo iba con mi compadre Alfonso,

con mi amigo Alfonso.

Y estábamos allí los dos y nos fuimos como el que va

a ver un partido de segunda B. Tú te vas: "Aquí habrá entradas".

Y claro, empezamos a andar por Broadway

y vimos allí en uno de los grandes teatros de allí

el anuncio de... Se llamaba el musical la Motown.

-La Motown.

Claro. -La discográfica esta de...

-De Joy. Las Supremas.

-Michael Jackson, The Temptations.

-Marvin Gaye.

-Sí, no sé qué. -Andy Robinson.

-Smokey Robinson. Esta gente, la música que me gusta.

Yo vi aquello y me derretí. Digo:

"Yo tengo que entrar. No me puedo ir a Jerez sin entrar".

-Claro. -Total, nos vamos a la taquilla.

"Eh". Un inglés macarrónico. "Excuse me, two tickets

for tonight, two tickets".

"Oh. No, no. No, no. It's not possible".

Total, que más o menos entendí que estaban agotadas las entradas

para seis meses vista.

-Qué locura. -Una locura muy gorda.

-¿Cómo ibas a hacer? -Y claro.

Digo: "Pues nada". Mi gozo en un pozo.

Me quedé en la puerta

con mi amigo Alfonso, los dos. Y claro, empezaron a llegar gente.

Los coches allí. Se bajaban los negros allí

para ver la Motown con sus trajes morados.

Perfectamente maqueados.

Sus señoras... Un glamour, un brilli-brilli espectacular.

Claro, entrando todos. Cuando pareció que entraron todos,

veo cómo el taquillero saca la mano y me hace así.

-¿Qué? -Y me llama.

Entonces, yo me voy para la taquilla

y digo: "A ver qué me cuenta".

"Dígame usted". Todo en un inglés macarrónico

que no pienso reproducir. Es ridículo.

Y me dice el tío:

"Two tickets for you, I have two tickets for you".

"¿Qué me estás diciendo, Dios?". Claro.

La entrada valía...

215 dólares creo la más barata.

Una locura muy gorda. -Una locura.

-Una, una. Y entonces, digo: "Venga, tiramos de tarjeta.

Como este hombre diga que tiene dos, venga. No me voy".

Y me dice el tío: "Dos.

Fifteen dolars each".

-¿Dos "fifteen dolars"?

-15 dólares cada una. -¿Cada entrada?

¿Del mismo? -Me quedé escamado.

Digo: "Alfonso, es un engaño. Nos van a dar aquí coba.

Nos van a meter en un callejón, nos van a pegar una paliza

y nos quitarán la ropa y...".

-"Nos darán un Motown de verdad". -"15 dólares, Alfonso".

Alfonso flipando. Los dos como una cabra en un barranco,

diciendo: "Esto no puede ser". "Bueno, venga. Dámelas.

Give me, give me, give me.

Give me tú". Y me dio las dos, le pagamos los 30

y ahora nos vamos para dentro, viene un acomodador.

Nos coge los tickets

y nos dice: "Acompáñanos. Follow me".

"Follow me". Claro, "follow me".

Como el curso de inglés este...

Y nos fuimos detrás de él y ahora nos llevó a un sitio que era

la última fila del patio de butacas,

pero no tenía asientos, sino una barrita delante.

Y ahora, tú te apoyabas. Había gente con esa entrada,

pero me imagino que les costaría un dineral

porque fueron como de vuelta. Detrás había un bar.

Y nada. Y ahora resulta que esta persona aquí sentada

había pagado 215 o 200 no sé cuántos dólares.

-Qué escándalo. El capitalismo. -Y yo pagué 15.

Y empezó el show y digo: "A lo mejor, nos echan

a los cinco minutos. 15 dólares". Sí, que lo mismo es olerlo y...

Claro, pero qué va. Mira.

Empezó, dos horas de show. Al final, este de aquí delante

se levantó y estuvo bailando todo el show.

No utilizó para nada el asiento y yo sin asiento de serie

y flipando y flipé. Por 15 dólares, vi un auténtico espectáculo...

-Maravilla. -Inolvidable.

-Viva Broadway, viva Broadway.

-Toda la suerte.

-Ahí sí. -Joder, magnífico.

Te digo una cosa. A Boris le pasan las cosas que le pasan

por ser quien es y esto le pasa a la gente de...

Claro. Esto le pasa a un tío de Jerez.

A uno de Jerez, no a cualquiera.

-Tú tienes una magia. -¿Sí?

¿Sí, soy mágico? -Eres mágico.

-Qué guay la palabra magia. -Eres hipnótico.

Hipnótico. Uy, mira.

Hipnótico. ¿Boris qué es?

Ya verás.

Esto te conquista y no lo ves.

Mira. -Te lo hace.

-Soy hipnótico,

pero te iba a decir mi tercer escalón en el top,

que me gustaría decir el sexo.

Ah. El sexo.

-Me gustaría, pero...

te tengo que decir que...

que llevo un montón de tiempo sin... -No te puedo creer.

-Sin enterrar la nutria.

Y entonces, está uno...

Para mí ahora mismo fornicar... -Ya.

-...es un concesionario de Ford y Nissan en Carmona.

Fornicar.

Fornicar.

¿Pero de oídas o algo? ¿De oídas tampoco?

Qué va, qué va. No me como nada. ¿Recuperaste la virginidad?

No.

No hay ningún tipo de... Que no. Me rehúye el público femenino

y yo, en este caso, tú dices... -Sí.

-A ver si cogen nota las chicas que estén viendo el programa.

-¿Qué te hace rehusar

la posibilidad de explorar otro público?

-Ah, bueno. No. Ahí no entro, Boris. Ahora mismo tengo muy claro...

-Bueno. -Por ahí no.

-A lo mejor, no pasa nada. -No, no, no.

Me gustaría que reaccionaran. Se refería a irte

al programa de Juan y Medio. Ah.

Al programa de Juan y Medio. De parejas.

Pero tiene que ser algo... -Un beso a Juan.

-...algo físico

también tiene que ser.

Yo voy al dentista y me sientan bocabajo, Paula.

Y yo...

¿Te arreglan las muelas por detrás?

-Bueno, pero oye. -Soy más feo que Modric mojado.

Modric, el de Madrid, mojado. Te lo tienes que imaginar.

Fíjate tú.

Yo con estas hechuras

lo tengo complicado. Yo me paseo por la orilla

en la playa y yo noto cómo las mujeres me visten con la mirada.

-Te visten.

Bravo, bravo. Ay, qué mono.

Me encantaría tener esa habilidad tuya.

-¿La de vestirme con la mirada? -Para convertirlo...

Para convertir lo trágico en divertido.

"Qué calor tengo".

Claro, te ponen todas chaquetones. Un plumas por encima.

Un edredón.

Están diciendo: "Eso es más desagradable

que el escaparate de una ortopedia".

-¿Vas por la playa?

Igual vas a la playa, claro. -A la playa voy.

Ya te digo. Igual tienes que, no sé,

tú tienes muchas virtudes. No te fijes solo en...

Sí, claro.

Hay otras cosas, pero vamos.

El primer contacto es el visual.

Eso lo sabemos todos y claro.

Yo salgo mucho,

yo salgo mucho de marcha con un cuñado que tengo.

Sí. Tú me has hablado de él.

Mi cuñado Ramiro.

Yo salgo mucho con él. Eres de los pocos

que te llevas bien. ¿Y tu hermana?

-Yo quiero mucho a mi cuñado Ramiro. Él sale mucho conmigo,

pero mi cuñado Ramiro, ¿cómo decirlo? Es muy cortito. Es...

Lo quiero mucho, pero es muy cortito. Le hace falta

un hervor. -¿En serio?

-Sí, sí, sí.

Ramiro no es una persona... Ramiro es el típico tío

que muere apuñalado en un tiroteo.

Es...

No tiene suerte. No, no, no, no.

Ramiro va a Venecia y lo atropella un coche.

Ramiro, el otro día me pregunta:

"Luis, ¿crees que soy gilipollas?".

Y le digo: "Afirmativo, Ramiro". "Venga. Dime sí o no, tío".

Ramiro no.

Es cortito. Con él sales mucho, ¿no?

-Sí, sí. Me gusta. Además,

él tampoco es muy agraciado. Mi hermana lo quiere con locura

yo también. -¿Y tu hermana?

-Mi hermana es agraciada.

-¿Ella es agraciada? -Más que yo.

Y claro, está con Ramiro,

pero es muy feo. Tiene una nariz... Si vierais la nariz de Ramiro...

Una napia...

Tiene una nariz que Ramiro huele la primavera en noviembre.

Ramiro... Ramiro se pone...

Para mirar por la mirilla, se pone las gafas de vista de lejos

porque no ve. "¿Quién es?". Una nariz...

Las Coca-Colas se las deja a la mitad. No puede doblar más la lata.

"Ya no puedo más".

Ramiro no, Ramiro huele

una caja de dulces y los amarga.

Pero bueno, me llevo bien.

Mira, precisamente, una de los viajes, de las cosas, perdón,

que le gustan a Ramiro es viajar. Viaja mucho.

Y una vez, fue a Portugal

y volvió de Portugal. Le digo yo: "Ramiro,

¿qué tal Portugal?". "Uy, he estado en Oporto.

He estado en Lisboa. He estado en Coímbra,

en la universidad. Qué bonito. He probado la cataplana

para comer, qué bueno.

Qué buenos pescados tienen".

Y le digo: "¿Y las lusas? ¿Las lusas qué tal?".

Se queda así: "Las lusas bien, bien. Las lusas bien".

Total, que Ramiro al siguiente día miró en el diccionario

qué eran lusas.

"Ah, mira. Eran mujeres de Portugal. Me cago en la mar.

He perdido la oportunidad de fardar".

Total, que hizo otro viaje a Alemania.

Y cuando volvió, igual: "¿Alemania qué tal, Ramiro?".

"Uy, he estado en Colonia. He visto la catedral. Qué bonita.

En Múnich, en Berlín, en Frankfurt. Qué bonito todo".

"¿Y las teutonas qué tal?".

"¿Las teutonas? Las teutonas bien, muy bien".

Total, tampoco tiene ni idea. También miró a ver qué eran.

Mujeres de allí de Alemania. -Claro.

-Se me escapó la oportunidad de fardar.

Y total, fue a Egipto y vino de Egipto también

y lo cogí y digo: "Ramiro, ¿qué tal por Egipto?". "Ay, muy bien.

El templo de Abu Simbel.

El Nilo".

Y le digo: "¿Y las pirámides qué tal?". "Con dos me he acostado.

Cuñado, en la cama son geniales".

Ramiro no da para más. Ramiro no.

Ramiro pasa por delante

de una farmacia y se santigua, Paula, Ramiro.

Trabajaba en una tienda de todo a un euro y lo echaron

porque no se aprendía los precios.

Ramiro no.

El otro día, le pregunto:

"Ramiro, tú si pudieras cenar,

quedar para cenar con cualquier artista de la historia,

vivo o muerto, ¿con cuál?". Dice: "Con el vivo, con el vivo".

Ramiro no, Ramiro no.

Ramiro no. Y claro.

Debo cambiar de compañía para darme una vueltecita

porque no invita mucho tener a un tío tan gilipollas, con perdón,

al lado.

Ramiro es más inútil que la O de Lourdes.

¿Qué? La O, la O.

-¿Cómo se utiliza?

Ay, pero para mí... -¿Por qué Lourdes?

-¿Pero no se dice Lourdes?

-Nadie dice Lourdes. -Yo digo Lourdes.

-Ah, bueno.

Boris dice Lourdes. -Solo tú.

-Yo, es que, si está la O,

perfecto. Esto que has planteado es un tema importantísimo

hoy en día para el confinamiento,

para estudiar.

Es como la P de psicología.

-Claro. -No, pero el psi, psicología.

-¿Y la G de gnomo?

¿Y la G de gnomo? La G de gnomo.

-La G de gnomo. Gnomo. -Yo veía a "David el gn...

gnomo".

Eso son letras que...

Y el genoma. Eh...

No sé si te veremos la semana que viene,

pero debes cambiar la compañía. Te daré el teléfono de Resines.

Es un "winner". Hombre.

Como vaya con la cresta, no veas tú la que liamos.

Tú vas con Resines

y se encienden las baldosas. Un aplauso enorme.

Bravo, comandante.

Al comandante Lara. Muchísimas gracias.

Paula, un placer. -Igualmente.

-Boris. -Grande.

Qué grande. Olé mi Dani.

-Hipnótico. -Adiós.

-Qué ideal.

-Ya no sabemos ni cómo saludarnos ni cómo despedirnos.

Así. Esto es una locura.

-Beso. -Con el codo.

Vamos con.. Esto es un carrusel. Vamos con Cristina Medina,

que nos va a contar cositas. ¿Dónde andas?

Pues mira, por aquí estoy. Dani. Voy, voy.

Vente para acá, vente para acá.

Vente para acá. Dani, "ladies and gentlemen".

Play Station a esta imagen

de aquí, no a esta de este tío,

sino Play Station a esta imagen. Y Tino, por favor,

ponme música sexy, que esto va de los placeres.

Oh. Qué gusto, por Dios.

Mira esta manita.

Hasta ese de la primera fila babea como un San Bernardo.

¿Y qué quiero demostrar con todo esto?

No que yo tenga un tironazo, que también,

sino que a los españoles la comida

nos pone del verbo poner.

Pero no cualquier comida. No cualquier comida.

Y te estarás preguntando:

¿cuál es el plato preferido de los españoles?

El mío el plato hondo porque cabe más.

Muy bien, ¿pero de comida?

¡Redoble, Tino!

¡La tortilla de papas!

Hombre, la tortilla de papas. Así es, así es.

Seguido de la paella, el cocido, el gazpacho, las lentejas

y las cocletas,

que está permitido por la RAE, las cocletas y las almóndigas.

¿Cocleta o...? Cocleta, almóndiga...

Almóndiga, cocleta. Estijeras... Ya vale todo.

Donde se pongan unas buenas cocletas de tu madre,

porque de las mías ya te digo yo que no,

que se quite lo demás. Y "ladies and gentlemen",

yo sé que ahora hay una duda que está corroyendo

todas las mentes de los espectadores.

¿Tortilla con cebolla o sin? Oh.

Ah. España dividida.

Toda España dividida. No preocuparse.

Estamos a punto de desvelar tantos años de disputas.

Y escúchame.

Esto es un estudio, te lo juro. ¿En serio gente estudia esto?

En serio. Hay que tener tiempo. Tener tiempo libre.

El 60 % de los españoles

prefiere... Tino, redoble.

¡La tortilla con cebolla!

Oh. Sí.

Ha creado un cisma en este país.

Enhorabuena. Arden las redes.

Enhorabuena a los concebollistas. ¡Con cebolla!

Enhorabuena a los concebollistas.

Te digo una cosa. ¿Cuál creemos

los españoles que es el mejor cocinero de España?

Mi madre, de momento, y mi abuela quizá en segundo lugar.

"Efectiviwonder".

El 43 % de los españoles

cree que el mejor cocinero es...

Pero...

¡Su madre! No la tuya.

La madre de cada uno. La madre de cada uno.

Como concepto. Como concepto.

Madre no hay más que una. "A ti te encontré en la calle.

Ese cura no es tu padre". Eso lo dice tu madre.

No me quiero ir del tema. Yo te digo una cosa.

Hasta que yo no me desayuno seis o siete torrijas de mi madre

no soy persona. No estás tranquila.

No, me gusta empapar.

¿Lo quemas de los nervios? Lo quemo, tengo mucho coraje.

Ay. En fin.

Eres una fogatilla. ¿Cómo?

Una fogatilla. ¿A que te digo a ti lo tuyo?

En fin. "Ladies and gentlemen", preferimos la comida de casa

a fuera de casa.

El 52 % de los españoles se lleva el táper al trabajo.

Ay, mira. Ojo, el Tupperware,

no el "tuppersex",

que os estoy viendo venir.

No todo lo que empieza por "tupper" va para dentro.

Eh, a ver si nos comemos el Satisfyer

y metiéndonos las lentejas por ahí.

Españoles, centrémonos, por favor.

Ya no damos pie con bola. Españoles, hay que ver.

Hay que ver. La gente.

Y a estas alturas,

seguro que muchos os habéis levantado

del sofalón, os habéis ido a la nevera,

la habéis abierto para picar algo

y habéis visto esa nevera como las calles del oeste.

Y nada más que un limón allí. Con un clavo para que no se seque.

Qué lástima, haciendo como vudú.

¿Tú sabes lo que pasa? Que nos encanta comer, pero claro.

Entre ir al trabajo, el gimnasio, el pádel,

llevar a los niños al kárate y tomar birras con amigos,

cada vez tenemos menos tiempo para cocinar.

La gente se apunta a una ronda de aspirinas.

Eso significa que disfrutamos menos de la comida.

No. Ni mucho menos. Tururú.

Qué va, qué va. O lo que viene siendo lo mismo...

Mientras que tengamos el bonito invento de la sobremesa.

Oh. Otro de nuestros grandes placeres,

la sobremesa.

Es como echarte la siesta, pero despierto y con un carajillo.

Carajillo no tu cuñado, sino un café aliñado.

Lo que son los chupitos, que nos gustan mucho.

Y es que el 70 % de los españoles dedicamos al menos una hora

a la sobremesa de fin de semana.

En fin. Y otra cosa muy interesante.

En lo que a los sexos se refiere,

café, copa, puro y cotillón, rompe todos los típicos.

¿Típicos? Típicos tópicos.

Vale. ¿Sabes? ¿Por qué?

Porque las mujeres estamos más de sobremesa que los hombres.

¿En serio? Básicamente, poniéndoos a parir.

Ah. Porque tenéis...

tenéis una pedrada gorda.

El que más y el que menos. Y que esto también para nosotras

es un gran placer. Por eso,

muchas de nosotras empalmamos... ¿Empalmáis?

...el brunch

con la recena. ¿Tú recenas o empalmas?

Yo, si receno mucho, no empalmo.

No me extraña. Sobre todo, si...

A partir de una edad, por favor, varones de España.

O por aquí o por allá. Las dos cosas no se pueden.

No se pueden. Nos da mucho coraje a nosotras.

En fin.

"Ladies and gentlemen", mi alegato final.

Ah, "alegator".

"Alegator". "See you later, alligator".

Ay, escúchame, alegato. Ya está bien, por favor, España,

de tanta delgadez extrema. Ya.

Ya está bien de tanta dieta de la détox.

De la Dukan. Como mucho, os dejo la del cucurucho,

que es comer poco y... Eh.

Apostemos por la mediterránea, ¿eh?

Esa pedazo de dieta con tu gazpacho, verduras a la plancha,

con esa sepia, esa tostada con tomate, jamón, aceite,

esa pedazo de coquina a pie de playa.

¿Y tú sabes lo mejor, Daniel Rovira?

Te voy a decir una cosa. La tortilla de papas.

A eso no podemos faltar. Además, es rica en Omega 3.

¿En Omega 3? Las Palmas 0. Sí, bajó a tercera.

¿Eh? Y no tiene colesterol de malo,

de maldad, ¿pero sabes lo mejor del día de hoy para mí qué es?

¿El qué? ¡Estas pedazo de papas aliñadas

que me ha traído mi madre!

¿Papas aliñas? Me encantan.

¿Podemos probar? Venga.

Te voy a dejar... No, después, en el camerino,

que te tengo preparados unos placeres.

Vete con tus amigos. Luego te veo. Ojalá me hayas traído cómics.

Mira. Cristina Medina.

Otro de mis placeres:

el bailar. ¡Uh, uh!

(Música de discoteca)

Ay.

Bravo de bravo. ¿Qué os parece?

Qué divina.

Me encanta la tortilla con cebolla. Totalmente.

-Oh, a mí la recena. -La recena.

Oh.

A mí me gusta...

Cristina Medina con cebolla. Qué divina es Cristina Medina.

Es inmune, ¿sabes? Es inmune y es ignífuga.

Infinita e incombustible.

Máxima, divina. Nunca.

Nunca en un cuerpecito tan pequeño...

Ha cavido tanto talento. Es como el Big Bang.

Lo es. Todo nació a raíz de ella.

¿Ves cómo baila?

Sí. Qué arte. ¿Te gusta bailar, Paula?

Sí, sí, sí. Hombre.

Tú has estado muy relacionada. ¿Te has dado cuenta?

-Hombre. -Diez años en un programa de bailar

y no he bailado en el programa. Eso también es un arte.

Es un arte. Te has escapado, escabullido...

¿Te gusta bailar en la intimidad? ¿Bailar es un placer?

-Es un superplacer. -Tú fíjate que yo

empecé bailando en televisión.

Empecé como azafata del "Un, dos, tres", con Pepe Viyuela, en el 93.

Sí. Y yo bailaba aquí donde me ves.

¿Lo presentaba Mayra? No.

¿O Jordi Estadella?

-Y Lidia, ¿no? -Jordi.

-Jordi Estadella. Qué grande. -¿Jordi?

Sí. -Probablemente.

Sí, sí. Yo llegué justo el año antes.

¿Cómo se te da el baile, Boris? Se me da bastante bien,

pero, generalmente, es un poco rígido.

Siempre el mismo movimiento. Bueno, tú eres hipnótico.

Sí, exacto.

Eso que dicen que cuando alguien sabe bailar muy bien...

Sí. ...es porque en el sexo muy bien.

Alguien que no baile bien no es que el sexo no se le dé bien.

No, hombre. -Yo creo que está relacionado.

¿Sí? Una persona arrítmica es muy posible

que luego no siga el ritmo... Si es arrítmica, igual en la cama

te sorprende: "Qué embestida".

-A ver. Eh...

Digo yo, no sé. No lo sé.

Hablo por un amigo. Sí.

-Uno no se debe poner como tantas cosas

en la cabeza. El sexo, lo bueno del sexo

es, realmente, un poco dejarse llevar.

Dejarse llevar. Muchísimo.

Qué bonito es dejarse llevar. Sí, todo el tiempo.

¿Qué ha pasado? -¿Qué tal?

Otro que se deja llevar. Aquí he vuelto. Carlos Roma.

Aquí con vosotros. -¡Sí, señor!

-Ya os tengo.

Boris. -Hombre.

-Un placer.

-No tienes idea, Carlos. -Me encanta conocerte.

-A mí también a ti. -Paula, un placer.

-¿Qué tal? Igual. -Encantadísimo de estar aquí.

Encantado, Tino, de estar en esta, la 1, vuestra cadena.

Perdona, Dani. Te doy los glúteos.

¿Cómo estás? No te persigue seguridad hoy.

¿No viste que entré lento? Has entrado lento.

¿Sabes por qué? No.

Ya pasó lo que debía pasar. -Hala.

¿Qué pasó? ¿Qué pasó, Carlos?

-Los de arriba me vieron,

los que pisan moqueta, Boris. -Oh, guau.

-Me han visto esta cara cincelada. -Oh.

-Que tengo. Tino, enfócame la cara.

-Sí, es verdad. -Mira mi cara. Enfoca a Paula.

¿La tenemos? Ay, Paula.

¿Tenemos a Boris? -Sí.

-Y ahora,

vete a la izquierda. Mírame.

-Ah. -Hola.

A por esa. ¿Qué tal? -Oh.

Qué rapidez. -¿Ves cómo controlo a tu equipo?

-Sí. -Están un poco perdidos.

-Yo también lo quiero

para lazos de sangre. -Soy un fenómeno.

Os digo una cosa. Una cosa muy especial.

Pero... Dinos.

Aparte de este sombrero fantástico.

-Qué bonitos ojos. -Muchas gracias, Boris.

-Es increíble porque en esta luz

te estoy viendo la verdadera luz en tus ojos.

-Muy bien. Te gustan mis ojos.

Es normal. -Verde oliva.

-Tengo una sección fantástica.

Y tengo aquí mi pantallón.

Tino, ponme el pantallón. -El pantallón.

-Mira, mira qué pantallón.

"La noche C". "La noche C".

La noche de Carlos Roma. Este, vuestro artista.

Tino, este ladito. Este ladito. Lo tengo aquí.

Este ladito. ¿Cómo lo tenéis?

¿Cómo lo tenéis por este lado? ¿Cómo estáis? Claro que sí.

Mira, te digo una cosa.

Esto pasó en el Capitolio. Pasó hace poco.

Me apoyo aquí medio glúteo. -Sí.

-Tuve ofertas de la competencia. -Oh, guau.

-Y he dicho que no. Me debo a este público de la 1.

De España. Muchas gracias.

Le dije a Pablo: "Quédate con las hormigas".

¿Te hizo una oferta Pablo?

Me hizo una oferta, pero yo me debo a vosotros.

Muy bien. Huelo muy rico, me perfumé antes.

¿Para qué? Para esta prueba dinámica que os he preparado,

que sois tres, muchísimos. -Es verdad que huele bien.

Sí. Huelo rico.

-No sé, no sé. -Huélelo.

-Oye, es cierto. Sí.

-Tengo una gran fragancia, ritmo, tengo todo.

Venid, vamos a preparar esto.

¿Queréis venir? -Claro.

-Paula. -Venid, no pasa nada.

Tino, cuidado. No tropieces. Creo que me está haciendo la cama.

Ya que al programa le falta ritmo, un poco de todo,

hemos preparado hoy una prueba fantástica

para nuestros invitados. -Qué maravilla.

-Tenemos esta mesa. Colocaos detrás.

Dani, harás pareja con Boris.

¿Yo dónde? ¿Yo con Boris?

-Tú con Dani. -Yo con Dani.

-Y Paula, hemos preparado una pareja para Paula a la altura

de las circunstancias. Es Pepe Viyuela.

Un aplauso. -¡Sí, señor!

-¡Bien, Pepe!

Pepe Viyuela. Pepe.

-Qué guay, Pepe. -Pepe.

Vamos allá. Estamos que lo petamos. Sí.

Vamos, vamos, vamos, vamos con este bailecito.

Para que bailéis suavemente.

Bien, es hora de ver si tenéis buena mano en la cocina.

Y digo buena mano. Cada parejita tendrá que cocinar

con una sola mano. Dentro vestuario, por favor.

¡Vamos! -Pero qué increíble.

-Estoy solo aquí. ¿No hay vestuario?

No pasa nada. Aquí viene el vestuario. Un aplauso.

Gracias.

Tino, estoy aquí contigo. No te preocupes, está controlado.

Estoy aquí, estoy aquí.

Bien, uno sacará el brazo izquierdo

y el otro el derecho y vamos a ver si dos cabezas

cocinan mejor que una o acaban... a cabezazos.

Bien. ¿No, todavía no? Vamos a tener que hacer

un banana split. Os explico.

Tenéis que pelar el plátano.

Cortar el plátano por la mitad, longitudinalmente.

Y colocarlo en un plato.

Aparte, lavar y cortar en trocitos las fresitas.

Cascar y extraer las nueces. Abrir una tableta de chocolate,

cortar los trocitos, echar sobre el plátano la nata montada.

Encima sacar las bolas de helado, colocar las bolas de helado

sobre el plátano, colocar las fresas, las nueces y el chocolate.

Rallar las nueces, encima echar sirope de chocolate.

Encima, colocar tres cerecitas enteras y sería el banana split.

¿Os ha quedado claro? -Sí, totalmente.

¿Estáis bien? -Muy bien.

-Que la prueba comience

en tres, dos, uno. Que empiece el juego.

-Ábrelas.

Vamos, chicos. Abrimos un par de ellas

y luego las cortamos.

Cuidado con el plátano.

Te lo sujeto. Ay.

-¿Cómo vais? -Muy bien.

-Perfectos van.

No hagas trampa con la mano. No.

Ay, vale. Perdón. Se supone...

-¿Cómo vais? -Bien.

-¿Bien? -Oye, qué bíceps.

¿Es de cocinar? -Todo bien. De cocinar.

Boris es alguien con criterio.

-Con criterio. ¿Te ayudo?

(HABLAN A LA VEZ)

¿Cómo vais? ¿Pepe? Muy bien.

Lo haremos fenomenal.

Vamos a hacerlo fenomenal. Muy bien.

Qué bonito. Está helado. Lo sacasteis ahora.

Qué ganas de probarlo. -Listo.

-¿Ahora qué?

-Recordad que tenéis que copiar este plato que está aquí.

Y aquí... Para coger consistencia.

Quedan como cilindritos. Mira. Sí, son tres.

Cilindritos. Vale.

Vale. Lo estás haciendo muy bien.

-¿Cómo vais? -Un momento.

Maravilloso. Maravilloso.

Aquí, venga. Ok.

Ok.

Podríamos rallar chocolate.

Eh, ah.

-Tenéis que pelar el mango. -¿El mango?

¿Sabes pelar el mango, Pepe? Idiota.

¿Alguna dificultad?

No, no. De cortar el plátano...

Nos entendemos genial.

Mira qué bien. Qué bien.

Atención. Mira, mira, mira.

Esa mano no existe, Boris.

Nadie lo está viendo.

No lo ve nadie.

-Has pelado mangos toda la vida, ¿no?

Con ella, sí. El chistecito.

Eres tonto. Te sale la color.

Qué maravilla de gente tenemos. Y esto aquí.

¿Cómo vamos, banana splits?

-Maravilloso. -Geniales.

Una experiencia única. Ojalá no se queme.

Estar tan unido hacia Dani de repente.

Yo también huelo bien.

-Vamos a darle vida. -Muchas gracias.

A ver cómo hueles.

Boris huele muy bien. ¿Y tú? Ay.

Tú también hueles muy rico. -Corta...

-Que el tiempo pasa.

Pasa en este vuestro canal. ¿Cuánto nos queda?

¿Cuánto nos queda? Muy poco.

Un poquito de ritmo.

Estamos aquí con vosotros.

¿Cómo van ellos? Vamos allá.

Esa banana, chicos. A coger barquillos.

Yo os bailo un poquito.

-Hay que coger la nuez. -Con baile.

-Coge nuez.

(HABLAN A LA VEZ)

Espera, espera, espera. Aquí.

-Chicos, vamos. -Aprieta, aprieta.

¿Cuánto queda? Muy poco tiempo.

-Muy bien, Dani, muy bien. Hala.

¿Qué fue? Hala. Lo que queda. -Cascó la nuez.

Lo que queda de la nuez.

Para que esté el ingrediente.

Un saludo a Álex de la Nuez. El equipo de Boris y Dani

está muy trabajado.

Al sorbete tú le llamas

a la galletilla de barquillo. Exacto.

Te sobra la mano. Ahí, ahí.

Das en un círculo. -Cuidado con el mango.

Ahí. Parto así.

-Ahora sí. -La fruta.

Bueno, chicos. Quedan 30 segundos, ¿de acuerdo?

-¡Ay!

¿Puedes? -30 segunditos.

Con ese banana split bien sabrosito.

-Y ahora en la boca.

-Su saborcito.

¿Quieres? Ese banana split con su saborcito.

Uy, uy. Por favor. Vamos.

Vamos. -Muy bien. Y ahora, ve pasteando.

-Cinco. -Hala.

-Cuatro. Tres.

Dos.

Uno. ¡Y manos arriba!

Por favor. Manos arriba.

Chicos, manos arriba. -Claro, claro.

-Hemos terminado. -Hemos tronado.

-Qué maravilla. -Es increíble.

-Qué increíble. -Se viene arriba Carlos.

-En la cocina, Boris.

Roma al revés es amor. Es amor, bien lo dice Dani.

Tino, conmigo. No le hagas caso.

Podría decidirlo yo,

pero no quiero eclipsar a nadie. Que pasen nuestros jueces.

-Oh. -Cristina Medina, Antonio Resines

y Lara Ruiz. -¡Bravo, bravo!

Ahí vienen. Sí.

Han hecho un buen trabajo. Presentamos vuestras maravillas.

A ellos, si queréis.

Acompañadme. -Todo muy bien, perfecto.

-Tino, qué maravilla de programa hoy.

Ponle sal a la vida.

Qué bueno. Venid conmigo. -Caramela.

-Sal a la vida, sal a la vida. A uno, la vida del corazón.

El revistero. Venid.

-Acá, muy bien.

Mira. Muchas gracias.

-Por Dios. -¿Aquí ponemos?

-Presentad el primer plato y decidles cómo se llama.

-Muy bien. Nuestro plato, ¿cuál es nuestra cámara?

¿Nuestra cámara? Esa.

Nuestro plato se llama epidermis.

Oh. Epidermis.

O sea, epi y dermis. Y dermis.

Bien. Prueba epidermis tú primero.

Antonio.

Cuidado, ¿quema?

¿Tu veredicto, Antonio? Excelente.

Excelente. -Bravo, hombre.

Ese es mi Antonio Resines. -Cristina, ¿el banana split?

Este epidermis. -Epidermis.

Es vegano el helado.

Es vegano. Tiene más mérito.

-¿Qué opinas, Cristina? -Cristina.

Oh. ¿No va a decir nada?

Cristina, ¿qué opinas? Bueno.

Opino que... Opino que, de momento, no me gusta.

No te gusta. No.

-Anda. -Se come la zanahoria.

-Desafinada. -En Argentina tienen...

-A ver. -Buena cosecha de zanahoria.

-Pelada. -Me gusta que se inspiraran

en "El Guernica" para su plato.

Muy Picasso. Y vitamina D.

Con el confinamiento viene muy bien.

-Para la vista. -El mango, lo que más vitamina

tiene de todas. Y el mango, bien madurito.

Exacto. -Como ustedes, digamos.

-Muy bien. -Me gusta.

-Muy bien. Un aplauso para este primer equipo. Gracias.

-Muy bien. -Segundo equipo que pasa por aquí.

Aquí tenemos su plato.

Presentadlo a los jueces.

Esta es nuestra banana split.

Sí. Y la bautizamos...

Vamos allá. Paula va...

-Es el barco

de la vela roja. Surca todos los mares.

Llega a tu corazón

y nos hará ganar. Muy bien.

Muy bien.

-Demagogia. -Vamos allá.

-El mango está pelado.

Antonio. Un poco de ritmo.

Se nos... Vamos allá, Antonio.

Antonio. Un nombre muy largo.

Una pareja... Extraordinario.

Extraordinario para Antonio. Cristina.

Vemos que coge un pedazo pequeño.

Ella es sutil. Vamos. -Me encanta Cristina.

-Está pelado. -Hombre.

-¿Qué te parece, Cristina? Vamos allá.

Cristina, vamos. Con la boca llena. -A ver si puede hablar.

Me parece que está...

Está bien. Nos pareces muy educada, Cristina.

Vamos allá. Lara, por favor. Me gusta

el rollo del barco. Claro.

Te han entendido todos. Vamos, Lara.

-Hombre, pero de verdad.

Soy mucho de Chanquete. Es de fruta.

La fruta en la Pampa. Bien.

-Trabajamos uno con tacones y otro sin.

Se ha puesto mis tacones.

Yo ahora. Los llevas.

Claro. ¿Qué opinas, Lara?

-La fresa está muy bien. Muy bien colocada.

-Veredicto.

Veredicto. Lo debería dar Antonio. No, no.

Veredicto. Vamos a deliberar.

A deliberar. A deliberar.

-A ver, a ver. -Apartaos a un lado.

No podéis escuchar el veredicto. -Vaya.

Qué nervios, por favor.

Qué nervios, nervios.

Tenemos el veredicto. Y el ganador es...

los del barco.

¡Toma!

¡Un aplauso!

¡Hombre! Su maravilloso banana split.

Banana split.

¡Tongo, tongo! Tongazo.

¡Tongo! Bueno, amigos.

¡Tongo! Nos vemos la semana que viene.

En "La noche D". Semana que viene.

"La noche C". Carlos Roma.

España, os quiero.

De verdad. Semana que viene, "La noche D".

¡Hasta la semana que viene! El martes, a la misma hora.

Con otros invitados. Igual de buenos, nunca mejores.

Pero...

Gracias, Boris, Paula, por venir. Gracias a vosotros.

No sabía que era un martes.

Martes.

(Ininteligible)

Antonio. ¿Sí?

Me gustaría conocerte más.

¿Pero por qué me dices eso?

Llevamos ya unos pocos de programas y yo noto que hay

como cierta distancia entre tú y yo.

Y a mí me gustaría poder tener...

algún tipo de relación

de amigos. Ah.

Fuera del programa. Pero nada sentimental.

Hombre, sentimental entre dos personas que se quieren, no sé.

Yo te cojo cariño, Antonio. Pero eso no...

Eso no es malo. No, malo así a priori no.

No es malo. Yo hablo de quedar un día...

¿Aquí? A leer en un banco.

Cada uno su libro.

¿Quieres quedar para leer? He puesto un ejemplo.

Ah. Pero podemos ir, por ejemplo...

¿Al Retiro? Al Retiro.

A darle de comer a los patos. O a las palomas.

O a lo que tenga hambre, vamos.

A mí me gusta más... Bueno, yo vivo muy cerca.

O sea, que, bueno. ¿Te gusta pasear?

Sí, pero es que ando mal. Andas mal.

Sí, tengo... tengo carencias.

¿Y dar una vuelta en patinete? Eso une.

¿Cómo voy a coger un patinete? Me mato, hombre.

Ya. No puedo cogerlo.

Tenemos que buscarnos algo, Antonio.

Vale. Para que nuestra relación...

Que no sea solo delante de las cámaras.

Vale, de acuerdo. ¿Tú duermes con pijama?

No.

¿Con qué duermes?

¿En invierno tampoco?

No, en invierno pongo la calefacción.

(RÍE)

Qué inteligente eres.

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La Noche D - Placeres

23 feb 2021

La Noche D se sumerge en los placeres, y lo hace acompañado de grandes "disfrutones": Leo Harlem, Paula Vázquez, Boris Izaguirre, José Corbacho y Raquel Meroño. Todos ellos desvelan a Dani Rovira sus placeres más ocultos y cuándo se iniciaron en ellos.

Grandes momentos de humor en los que también participan los colaboradores del programa: Antonio Resines, Pepe Viyuela, Cristina Medina, David Perdomo y Lara Ruiz. Además, 'La Noche D' también recibe a la leyenda del rock Miguel Ríos, quien hace un recorrido por el anecdotario de su vida y le cuenta a Pepe Viyuela la delgada línea que existe entre el placer y el vicio.

Además, Boris Izaguirre se somete a una particular "máquina de la verdad" para saber si alguna de las placenteras anécdotas que cuenta son verdad o fruto de su poderosa imaginación. Hay un apartado especial, con juego de David Perdomo incluido, sobre uno de los placeres universales: la comida. Y una mención destacada de los desternillantes placeres de andar por casa de la Comandante Lara.

Por último, el programa pide especial atención para dos asuntos: el look de Antonio Resines y los pies de Corbacho. Porque para disfrutar del placer también hay que viajar a lugares menos placenteros.

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