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La galería - León Buil - ver ahora
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León Buil es uno de los antiguos diputados más conocidos

por sus compañeros de la España constitucional

y de la Transición.

Esto se debe a que pasó tres legislaturas en el Congreso

representando a UCD y al CDS y a que durante los últimos 12 años

ha presidido la Asociación de ex parlamentarios.

Junto a Manuel Núñez ha movido todas las actividades de estos.

León Buil no fue considerado un peligro por la Dictadura,

pero mantuvo una actitud crítica

que le hacía incómodos, como una gota malaya, para el Régimen.

Probablemente, sea el único político que al desaparecer la UCD y el CDS

no se fue a otro partido, sino que dejó la política.

-Pues sí, supongo que soy de los pocos porque, en UCD no tanto,

pero en el CDS pues participé de forma

muy activa en su plasmación,

incluso fui uno de los firmantes de la escritura de constitución.

Tuve papeles de cierta relevancia, llegué a ser portavoz parlamentario

en el Congreso...

En fin, aunque pueda resultar presunción

pero, no sé, me considera un poco

padre o co-padrino de su existencia.

Y el hecho de desaparecer, para mí fue...

pues no sé, haber pasado una etapa de mi vida

que no podía reconstituir en ningún sitio.

-Fue incluso precursor

en el nombre de su partido. Se llamaba

Partido Popular, pero no el de ahora. -No.

-Si no, el que usted presidía. -Es más,

lo fundamos como Partido Socialdemócrata Popular de Aragón.

Y eso sonaba muy largo en aquellos tiempos

de la sopa de letras de partidos, y lo dejamos en Partido Popular.

Ahora, hay que tener en cuenta que el contenido de sus principios,

realmente, hubieran alarmado a un partido marxista,

porque incluía desde la aparición de las herencias

hasta la municipalización del suelo urbano.

Cosas de este estilo, ¿no?

Esto después, cuando se trató de ingresar

en la federación de partidos populares,

nos supuso inconvenientes y hubo que olvidarse de esas propuestas

y atemperarse a lo que era el partido popular.

El general. Y bueno, pues ahí estuvimos.

Y fuimos felices, relativamente.

-Previamente, y con Franco vivo, formó parte del grupo Tácito.

-Pues sí, daba caña.

Incluso, en una ocasión, se nos llamó

desde Puerta del Sol. Se llamó

a quienes ellos se autoinculparon como autores

de un artículo, cuyo nombre no recuerdo.

Después fuimos algunos que estábamos por aquí

y no pasó nada porque entonces teníamos

dos subsecretarios: Marcelino Oreja y Landelino Lavilla,

que eran subsecretarios.

Y era muy fuerte, no sé, tomar

algún tipo de medida contra ellos.

Entonces pues seguimos, por supuesto, elaborando artículos

que tenían, incluso, un sistema,

por así decirlo, cíclico,

abordando los distintos aspectos

que debiera tener una democracia para el futuro.

Y así se hizo.

Nos siguieron poniendo pegas.

Nos tuvimos que constituir en sociedad anónima.

Teníamos sede en Santiago Bernabeu 2.

Aun así, pues nos decían que tenía que asistir

un delegado gubernativo.

Nos pusieron muchas pegas porque, realmente,

los artículos de Tácito eran incómodos.

El grupo Tácito empezó a funcionar en 1973.

En un principio, lo constituíamos 15 ó 20 personas,

profesionales jóvenes que escribíamos un artículo en "Ya".

No se trataba de introducir cambios

que mantuvieran la continuidad del Régimen,

como querían los continuistas; y no se trataba,

porque lo estimábamos imposible, de producir una ruptura instantánea

de las estructuras del Régimen, como pensaba la oposición democrática.

Nuestra metodología nuestra era la de la reforma

frente al continuismo y la ruptura.

De aquel núcleo pues surgió, en muy buena medida,

surgió UCD. Faltaban allí pues, digamos,

el sector pues que entonces

lideraba ya Adolfo Suárez.

Faltaba el sector de los populares,

pero todo lo demás, lo que fue la composición de liberales,

socialdemócratas y democristianos, el núcleo estaba ya en Tácito.

-¿Cómo un señor de Huesca aparece en el grupo Tácito?

-Es buena pregunta.

Hombre, creo que ocurrió una cosa: yo vine de Huesca y estuve viviendo

en Madrid pues 11 años. Empecé a colaborar en prensa.

Tuve la suerte de que mis artículos se publicaron,

la Tercera de "Ya".

Bueno, eso no cabe duda que era un pasaporte para acceder

a ciertos círculos políticos.

Entonces, pues no digo yo que fuera muy conocido, pero era conocido.

Y conocido de algunos de los miembros del grupo Tácito.

Me invitaron a entrar y entré.

Entré, estuve allí, realmente, muy a gusto,

porque aunque estaban muy marcados los tres sectores componentes,

socialdemócratas, liberales y democristianos,

pese a esto había muy buen ambiente, buen ambiente.

Y creo que fue incluso importante

para la concepción después de UCD como un partido

centrista de diálogo. Yo creo que fue importante.

-Fue diputado en tres legislaturas, la constituyente, la primera

y, después, la tercera.

¿Tenían señas de identidad diferentes?

-Pues sí, yo tengo recuerdos precisos de cada una.

La constituyente pues por razones obvias.

Por razones obvias porque dentro

de aquella confusión inicial, con el reglamento provisional

que se hizo para echar a andar,

porque las primeras sesiones estaba el bueno

de Fernando Álvarez de Miranda dirigiendo,

pero allí se levantaba cualquiera, pedía la palabra...

Era, a veces, raramente, una asamblea bastante ingobernable.

Ya después se hizo el reglamento.

Y bueno, con ese reglamento ya se encauzaron las cosas.

Y de eso, pues sí, hombre,...

Pero son unos recuerdos que van en paralelo.

Lo que era la parte interna

del proceso constituyente y la parte externa.

La parte externa, pues nos enterábamos.

cuando empezó a funcionar la Comisión Constitucional.

Pues bueno, lo que se debatía allí cada día.

La parte interna era

pues cuando... en pequeña medida, nos convocaban

a los responsables de los partidos, que éramos diputados,

era entonces presidente de Aragón de UCD.

Nos convocaban para someternos a opinión sobre...

No sé, por ejemplo, las provincias o las diputaciones

o algo sí, ¿no? En este caso, pues teníamos

esa línea paralela

que a veces no se correspondía nada

con lo que, oficialmente, se estaba haciendo

en otros campos, en el campo oficial.

-Me acaba de decir que la constituyente empezó sin reglamento.

-Sí. -¿Y cómo hacía Álvarez de Miranda?

-Estaba... -¿Improvisaba?

-Pues sí, daba la palabra

con la mano, caías, y después no sé qué.

Me acuerdo especialmente...

que un diputado se levantaba montones de veces.

Además, con ira, con energía.

Y claro, no se sabía cómo atajarlo, ¿no?

Pero vamos, me acuerdo de él porque fue reiterativo

con lo de Navarra.

Fue muy reiterativo, como es lógico. Y no se sabía cómo hacerle

callar. Pero vamos, el problema era general.

Es decir, la gente quería hablar, todos querían opinar

sobre cosas pues... No había orden del día.

Es que no había orden del día.

Entonces pues hubo las cosas más peregrinas en las primeras

tres o cuatro sesiones, hasta que se elaboró

un reglamento provisional. -Claro.

Supongo que sería un infierno. -Por supuesto.

Y el bueno de Fernando, que además trataba de contentar a todos,

pues sí, se ganó el cielo.

-Y en estos momentos, tratar de complacer a todos

evita que complazcas a tu gobierno.

-Claro. Eso por supuesto.

El Gobierno también entonces estaba, yo creo,

en otra lucha. Estaba preparando ya los pactos.

Quiero decir, estaban en conversaciones con los sindicatos

y con los otros grupos políticos para llegar

a un gran acuerdo que hiciera posible

la redacción de una constitución.

Entonces, el Gobierno no estaba, por así decirlo,

muy presente.

Esas sesiones hay que tener en cuenta que además eran en verano

porque la Comisión de Reglamento y la Constitucional

trabajaron durante el mes de agosto.

El Gobierno estaba en otra guerra.

Lo que entonces se pudiera dilucidar en el Congreso

pues tenía poca trascendencia, yo creo,

en el político. -Estaba más en la guerra

de los atentados y la ETA. -Bueno, es que era el telón de fondo

de toda la actividad política, ¿no?

Quiero decir que ya casi no nos planteábamos si habría atentados,

sino cuántos habían caído, dónde...

En fin, era... Sí, mal momento.

-Señor Buil, ¿extraña la política activa?

-Pues echo de menos... Aquí he hecho muchos amigos.

Y he estado una parte importante de mi vida.

Entonces yo, quiero decir,...

tiendo a arraigarme en los sitios

de mi trabajo, de mi vida.

Entonces, echo de menos dar una vuelta por aquí

y saludar a "X" periodistas, a "X" conserjes,...

Diputados van quedando pocos

porque mi generación está fuera.

-Usted siempre tuvo cargos relevantes en UCD y CDS.

La política me trató muy bien.

Me trató bien.

No tenía más que un solo enemigo político,...

Conocido. -¿Que era quién?

-No, es uno de Huesca.

Pero... Del mismo partido, lógicamente.

Pero... -Allí es donde están los enemigos.

-Exacto.

Pues este era enemigo y enemigo de verdad.

Y es el único caso que, bueno, que cuando nos vemos nos tomamos un café.

Que no... Pero quiero decir que me he sentido

bien tratado por la política, incluso la gente creo

que me ha tratado bien. Igual que digo que

en el texto constitucional mi paso fue inapreciable,

sí que creo que algo he influido a través

de mis escritos y de mis conferencias y mítines

a lo largo de muchos años.

Incluso la predemocracia.

La Transición no es una cosa que se pueda reducir a dos años,

la Transición viene desde atrás.

Pues a base, pues eso, desde el contubernio de Munich...

en adelante, especialmente,

pues ya hay fuerzas que se van desarrollando, organizando,...

También hablo de las cenas políticas,

que era una manera de ir mirando qué pasa después de esto.

-¿Cómo ve la Transición?

-El periodo de la Transición lo veo no solo largo, sino lejano.

Sí. Y lo digo... pues con segundas.

La Transición no solamente

es que hubiera... ese ánimo de consenso,

es que había unas ideas muy claras, quizá

es que como tenía todo el mundo claro que lo que había que hacer

era una constitución que no fuera de derechas ni izquierdas,

que recogiera los avances en materia de libertad, etcétera,...

En eso había un acuerdo.

Entonces, ¿por qué hubo discrepancias?

Pues en por muy poquitas cosas. En tema de educación,

en tema de comunidades autónomas, que ahí fue...

Incluso estuvo a punto de resolverse porque Arzalluz aceptaba

la redacción que se había dado a la Transitoria cuarta.

Y fue a... a Euskadi, y allí sus mandantes

le dijeron que aquello no se aceptaba.

Y se vino la cosa abajo.

Quiero decir, estuvo muy bien trabada.

Pero los objetivos estaban claros.

Incluso el PNV tenía claro qué quería.

Y por supuesto, no digamos...

pues Convergencia de Cataluña,

que tenía un Miquel Roca, que es de las cabezas políticas

mejor amuebladas del país

y que condujo bien todo el proceso constituyente.

Quiero decir, no solo el que afectaba a las comunidades,

sino a todo lo demás. Es una voz muy respetable.

¿Después? Bueno, pues conseguidos los objetivos fundamentales,

yo creo que se ha bajado la guardia pues en cuestiones

muy importantes, como era la primacía de valores éticos

que en tiempos de la Constitución tenían verdadero predominio

y que ahora pues parece que se...

Que han desaparecido en buena parte.

Y claro, si fallamos por ahí, pues fallan muchas otras cosas.

-¿Tuvo problemas con Franco? -Sí, tuve algún problema.

Hombre, con el mismo Franco no, pero sí con uno de sus hombres

de más adentro.

Yo cuando... el año 71...

Además por casi consejo

de Aquilino Morcillo, me presenté a unas elecciones que había

por el Tercio Familiar.

Entonces, por unas circunstancias, le caí mal al gobernador,

un tal famoso Del Toro. Muy famoso...

porque un hermano suyo fue Premio de la Calidad.

Entonces este la cogió conmigo...

y, bueno, pues me hizo la vida tan imposible

que estuve a punto de regresar a Huesca.

Me empleaba pues el "Boletín de la Guardia de Franco".

Me dedicaba hasta la primera hasta la cuarta página.

Sí, sí, dándome además... sin ninguna acusación.

"Este señorito neoliberal que ha regresado de Madrid".

Estas cosas de sembrar así... dudas.

Bueno, y a mí me nombraron consejero provincial de Bellas Artes.

Y eso ya pues todavía le enardeció más.

Y entonces ya se convirtió en una persecución.

No me dio la...

no me dio posesión.

Y bueno, pues siguió dándome.

No solamente en el periódico de Franco,

sino en el local, "Nueva España".

-¿Y cómo vio la Transición? Yo la sentía como...

con sus riesgos. Porque sus riesgos...

Quiero decir, de involución...

Yo creo que los que estamos en política

entonces no dejamos de tenerlo presente.

Porque eso, bueno, el ruido de sables.

Es que ruido de sables era muy sonoro.

Y los cuartos de banderas pues bullían.

Entonces veíamos cómo marchaba la Transición,

lo que no teníamos seguro es cómo iba a acabar aquello.

Incluso, si se iba a hacer una verdadera transición democrática

o se iba a quedar en una... suerte de no sé,

como de la primavera de Arias Navarro.

Febrero de Arias Navarro.

Nuestro afán es sumar y no restar.

Aunar voluntades y no excluir.

Respetar opiniones, no forzarlas.

Mi papel era lograr la apertura por ese cauce,

y hay que reconocer que avancé claramente en este sentido

y que también tuve una protección de ella por seguir el camino.

-Días después del discurso del 12 de febrero,

en uno de mis habituales despachos con Franco,

recuerdo que me preguntó por el espíritu del 12 de febrero.

Lo que hay que hacer es no prescindir del espíritu del 18 de julio.

Y haciendo una pausa, continuó diciéndome

algo que casi recuerdo con exactitud:

"Si el régimen permite que se ataque a su fundamento

y que se aniquile su sustancia, habría que pensar

que existe una clara y cobarde voluntad de suicidio.

No lo teníamos totalmente seguro.

Después, conforme se fueron dando pasos,...

se abordó la cuestión de las autonomías,...

que era la que en el estamento militar

era la que se consideraba más peligrosa

y, bueno, eso se pasó con cierta tranquilidad

Bueno, pensamos que estaba ya... el texto.

Después teníamos todos los reparos

en cuanto a cómo iban a reaccionar

con lo que iba a ser el modus operandi del gobierno democrático.

Cómo iban a reaccionar los poderes fácticos.

-¿Pensaron que la transición podría fracasar?

-Muchas veces.

Precisamente, por ese temor

a una involución... de corte castrense.

Porque claro, es que... teníamos una larga tradición en España.

Y sabíamos que existía, sobre todo, pues...

un elemento del franquismo que estaba...

que residía todavía en los cuarteles. Lo sabíamos perfectamente.

No nos engañábamos.

Y bueno, pues...

la verdad es que pasamos preocupación y a veces miedo

ante ciertos acontecimientos. Cuando se iban descubriendo

pues estas conjuras, antes de llegar al 23-F.

-¿Y hay algunas cosas que no se han contado y que recuerde?

-Cuando fue el...

nombramiento fallido de Calvo Sotelo como presidente del Gobierno,

pues que... Adolfo Suárez se fue a su casa, a La Florida.

Y le vimos tan solo con Blas Camacho.

Fuimos a acompañarle y estuvimos allí pues varias horas. Y únicamente

tuvo una llamada y nos dijo:

"Ha sido Martín Villa". Entonces es...

Pues no sé, era la soledad

del que pierde, ¿no?

-A ver si logro situar en el tiempo lo que nos ha contado,

que es el día previo al golpe. -Sí.

-El día previo, que Adolfo Suárez aún era presidente.

-Era presidente. -Ya no sonaba su teléfono.

-No sonaba.

Una persona que a fin de cuentas había entregado todo su saber

y que había arriesgado incluso su vida

pues por sacar adelante una constitución

para todos los españoles.

No ha tenido el trato que merecía.

Por supuesto, cometió errores.

Por supuesto que, como se decía, prometía ministerios...

con facilidad, etcétera. Bien.

Pero la cuestión de fondo es que lideró

una constitución que con sus defectos hoy sigue funcionando

y que ha servido para que este país cambiara

casi desde una etapa tardo-medieval a una época moderna.

Y ese es un gran mérito de Suárez.

La pérdida de algunos valores que, precisamente,

sirvieron para configurar nuestra transición

y nuestra democracia y, fundamentalmente,

la Constitución, están bastante ausentes.

Y que todo,...

igual que ha habido una burbuja inmobiliaria,

yo creo que ha habido una burbuja de tipo económico

pero que ha ahogado todos estos valores que tendrían que ser

normales en una sociedad europea, una sociedad avanzada

como queremos que sea la nuestra.

Me preocupa más esto que la crisis actual.

-O sea, que saldremos econonómicamente,...

pero nos va a costar más salir... -Pues sí.

Se han subvertido muchos valores. Ahora todo se cifra en lo económico.

Realmente, no es lo económico,

quiero decir que hay que tener en cuenta otras referencias.

No se trata ya, precisamente, de valores morales,

sino de valores éticos, valores sociales,

valores como la solidaridad, no sé, el altruismo,...

Muchas de estas cosas que estuvieron muy presentes

en nuestra Constitución y que ahora se han abandonado.

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La galería - León Buil

03 sep 2016

Programa de entrevistas con grandes personajes de la política que ya viajan de vuelta tras haber vivido en primera línea situaciones que pasaran a la historia de nuestro país. Todos ellos protagonistas de nuestra Transición política, social y cultural a la democracia.

Entrevista a León Buil, diputado de UCD y CDS de 1977 a 1989.

Histórico de emisiones:

23/11/2013

03/09/2016

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