La galería Canal 24H

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Jueves a las 00.30h

Un programa de entrevistas con grandes personajes de la política que ya viajan de vuelta tras haber vivido en primera línea situaciones que pasarán a la historia de nuestro país. En 'La galería' hay un invitado cada semana que resume sus recuerdos y repasa sus inquietudes.

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La galería - José María Gil-Robles - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

"José María Gil Robles nació predestinado para la política

y no huyó de su destino.

Hijo primogénito del fundador de la CEDA,

siguió sus pasos profesionales e ideológicos

sin llegar a considerarse el sucesor de su padre.

Conoció el exilio,

trabajó en las Cortes de Franco como letrado

y acabó siendo presidente del Parlamento Europeo."

Señor Gil Robles, usted es el hijo mayor

de don José María Gil Robles.

Efectivamente.

El hijo mayor del fundador de la CEDA.

¿Cuántas veces le han preguntado si usted era el auténtico?

Bueno... me han preguntado de todo.

Es decir, la gente no siempre sitúa las cosas

en el tiempo y algunos me han preguntado,

me han llegado a preguntar si yo era el de la CEDA.

Debo tener pinta de viejo,

y les he tenido que aclarar que no,

que yo era el hijo, y además, que era el hijo mayor.

Del prólogo en Biarritz de su vida en el exilio supongo

que no se acordará de nada, claro.

Lo que he oído, pero recordar, recordar, nada.

Porque al exilio fueron su madre, su padre y usted, ¿no?

Y cuando estalló la guerra estaban

en Biarritz veraneando con los padres de mi madre

y las hermanas de mi madre.

Mi padre escapó el 18 de julio,

que en realidad fue el 17 de julio,

porque el 16 es la Virgen del Carmen

y el santo de mi madre y había ido a pasarlo con ella.

Y eso fue lo que motivó que estuviese en Biarritz

y no en Madrid,

donde acababa de estar para la Diputación Permanente

cuando el asesinato de Calvo Sotelo.

Fue precisamente para pasar el santo con su mujer.

De ahí se marcharon a Portugal, ¿dónde vivían ustedes en Portugal?

A mi padre, el Frente Popular Francés

le dijo que tenía que marcharse de Francia,

y entonces...

y cogió un barco que iba a Portugal,

porque era el sitio más cerca de España

que se podía encontrar en aquel momento.

Y... y llegó a Lisboa y allí ya se quedó.

"Le dice que se vaya",

¿quiere decir que le avisan o le expulsan?

No, no, le expulsan.

A los ocho días del Movimiento Nacional, o sea,

el mismo día del Movimiento Nacional,

le avisan, la policía francesa que no se mueva,

y, ocho días después, le dicen que no puede permanecer

en territorio francés, que debe marcharse.

Recuerdos de su vida en Portugal sí tendrá muchos.

Uy, sí, muchos.

Tiene, porque usted en ese tiempo,

acabó ese tiempo con cinco años, cuatro años, ¿no?

¿cuatro o cinco años? No, yo llegué a Portugal

con 15 meses. Fíjese.

Y volví, salí cuando vine a estudiar a Deusto con 18 años.

Exacto O sea, estuve 17 años en Portugal.

Eso sí, yo sabía que eso sí.

Mi pregunta era si tenía recuerdos

del tiempo de la guerra de España en Portugal.

No, del tiempo de la guerra de España, no,

la verdad es que no tuve ninguno.

El rey Juan Carlos tiene,

aproximadamente, la misma edad que usted.

¿Tenían amistad de niños en Estoril?

Uy, hemos jugado al fútbol cantidades de veces,

y al escondite, al... y a toda clase de juegos posibles.

Claro, porque su padre estaba también en el Consejo de don Juan.

Además, una situación un poco curiosa,

porque si no recuerdo mal, su padre,

dentro de la derecha española previa a la guerra,

era el menos monárquico de los de la derecha.

Efectivamente, no estaba en el partido monárquico

y la CEDA era completamente accidentalista.

Exacto. Pero... bueno,

él entendió en aquel momento que la salida de la dictadura

no podía más que ser una salida monárquica

y al final así fue.

Y eso, lógicamente, le llevaba a que usted tuviera contacto con...

Es que éramos...

en Estoril no había muchos niños españoles,

éramos muy pocos, seríamos una docena.

¿Conservan actualmente es amistad de niños?

Se mantiene con la natural diferencia.

O sea.

Uno...

uno no tiene esa misma amistad cuando tiene 60 años,

pero vamos,

yo recuerdo que el día que fui elegido

me llamó a los diez minutos el rey y me dijo...

y luego me lo ha recordado, dándome algún abrazo, diciendo:

"José María, quién nos iba a decir en Estoril

que tú ibas a acabar de presidente y yo de rey".

Porque como es así de espontáneo...

(Aplausos)

Quisiera agradecer las palabras del presidente del Parlamento,

mi buen amigo José María Gil Robles,

lo conozco creo que desde hace más de 50 años.

Usted estudiaba en Portugal pero se examinaba en España, ¿no?

Sí. Es una historia muy curiosa.

Yo estudiaba en Portugal,

Bachillerato por libre en el Instituto de Ciudad Rodrigo.

Quiere decir que me preparaba unas asignaturas mi padre,

otras asignaturas,

las de matemáticas...

sobre todo, y física...

los salesianos de Estoril,

y me examinaba por libre en el Instituto de Ciudad Rodrigo.

O sea, yo soy bachiller por Ciudad Rodrigo.

¿Podían entrar y salir

sin problemas en la España de Franco?

Venía con mi madre. (ASIENTE)

Y solía acompañarme, los primeros años,

Cándido Casanueva, que era un amigo de mi padre,

testigo de su boda y ministro de justicia durante la República,

y luego su yerno Ernesto Castaño,

que eran muy amigos de la familia.

Y no tenía ningún problema.

No. Con el franquismo me refiero,

estamos hablando... no estamos hablando de ahora,

estamos hablando de los tiempos primeros de Franco

en el poder, de la Dictadura. No, al revés,

la Dictadura tenía cuidado de poner

siempre una vigilancia de Guardia Civil

para que no hubiese problemas.

O sea, que ustedes avisaban previamente de que iban a ir.

No, es que para cada viaje era necesario un pasaporte

que daban en la embajada, en el consulado de España en Lisboa.

Nosotros no teníamos pasaporte permanente.

Tenían que pedirlo cada vez, cada vez el pasaporte.

O sea, que ustedes estaban indocumentados,

por decirlo de alguna manera.

Sí, con una documentación portuguesa de estancia allí,

pero no se podía viajar.

Para cada viaje, era necesario el pasaporte de la embajada.

¿Solo para España o para cualquier país

a donde fueran ustedes? Para cualquier país.

Cuando mi padre pidió el pasaporte

para ir al Congreso de La Haya,

le dijeron que se lo daban para salir,

pero no para volver a Portugal, con lo cual, no fue.

Cuando el Contubernio de Múnich que fue su padre,

bueno, entonces ya vivía en España su padre.

Ya vivíamos... Ya vivía en España.

¿Cuándo vuelven ustedes a España?

Usted vuelve para estudiar en Deusto.

En Deusto, sí, en el año 52.

Porque usted a Deusto se debió ir solo supongo.

A Deusto sí.

A Deusto...

bueno, me acompañó un amigo de mi padre,

pero, quiero decir, no me fui con la familia.

Claro. Tenía ya 18 años, pero después regresa...

Y estaba interno. En mi clase, éramos internos,

por ejemplo, Jaime Botín,

y externos, por ejemplo,

uno de los fundadores de ETA, que se sentaba detrás de mí,

este... Julen Madariaga.

¿Julen Madariaga era compañero de usted?

Sí. ¿Llegó a ser amigo de él?

Compañeros de clase... eso es amigo,

pero él era externo y yo interno,

o sea, que una amistad no muy profunda.

Claro, ¿en algún momento esa amistad le sirvió

para algo políticamente?

No. ¿Para negociar algo o algo así?

No, no. ¿No?

Nunca la usamos. Me lo encontré una vez en Londres,

en un programa cuando...

Consejo de Guerra de Burgos,

y charlamos un momento,

pero de temas políticos nada.

¿Es usted el sucesor político

de su padre, por decirlo de alguna manera?

En política, no hay herederos, y mi padre lo decía siempre:

los partidos no se heredan,

se los trabaja uno, pero no se heredan.

Lo decía porque usted fue secretario general

del primer partido político

que funda su padre en la Transición en España,

y del que él era presidente. Efectivamente.

Y siempre Partidos Demócrata Cristiano.

Y siempre Partidos Demócratas Cristiano.

Ese en el que...

claro, a partir de ahí es cuando ya se separó usted

políticamente de la línea de su padre,

pero ideológicamente digamos

que sí que usted es el más presente con su padre, ¿no?

Sí, sí, yo no he cambiado ideológicamente.

Después de eso, cuando fuimos derrotados en el primer...

en las primeras elecciones,

yo dejé de ser secretario general

y dejé la política activa.

Después, estuve unos meses en el PDP,

porque me lo pidió Óscar Alzaga,

que se disolvió también,

e ingresé en el Partido Popular

cuando ya era eurodiputado y...

y me lo sugirió...

este... el presidente Aznar.

Y, en ese momento, estábamos en el Grupo Demócrata Cristiano

en el Parlamento Europeo. Entré como independiente,

en una candidatura de...

del Partido Popular que encabezaba Marcelino Oreja.

Estuvo 15 años me parece, ¿no? Sí.

Y durante dos años y medio, del 87 al 89,

fue presidente del Parlamento Europeo.

Eso es.

Pero creo... ¿qué recuerda usted de esa presidencia?

Porque creo que le tocaron a usted todos los hitos importantes.

Bueno, me tocaron algunos importantes.

Me tocó el primer... el 40 aniversario,

que fue un aniversario importante

del Tratado de Roma.

Luego me tocó, por recordar alguna cosa,

las primeras decisiones sobre la ampliación,

sobre si se iba a hacer en lo que llamaban entonces

"formato regata" o... es decir,

el que más se espabilaba llegaba primero

y los demás detrás... o iban a entrar todos,

y al final se decidió que tenía que entrar todos,

porque había una ventana histórica y había que aprovecharla.

Después me tocó la negociación del Tratado de Ámsterdam.

En realidad, ese fue lo primero que me tocó.

Los primeros seis meses tuve que pasármelos viajando

y visité 14 capitales para negociar el Tratado de Ámsterdam.

Después, la negociación de los primeros del euro,

que se firmaron el 1 de mayo,

creo que fue, de 1998,

los 11 primeros, es decir, menos Grecia,

los 12 que estábamos, o sea, 11.

Y la designación

del primer gobernador del banco,

que duró hasta las y tantas de la noche

por una pelea entre Duisenberg y el francés,

hasta que se repartieron la sesión;

y después la dimisión de la primera Comisión,

que eso fue ya para el cierre del mandato.

O sea, que me tocó todo.

De la Comisión Samper, ¿no? Samper...

Bueno, y le tocó,

usted entró de presidente con el ECU y salió con el euro.

Sí. Salió con el euro, sí, señor.

Sí, sí, me tocó un momento de cambio importante.

El papel que tenía usted era mediador entonces.

Bueno, el papel...

ese momento fue un papel

en el que el cambio de moneda iba a fortalecer la Unión,

exigía fortalecer el Parlamento,

y exigía que el Parlamento demostrase

que controlaba la Comisión.

Claro, claro. Y eso es un pulso duro,

o sea, a los jefes de estado y de gobierno no les gustó nada,

nada en absoluto,

y las cosas que dijeron, incluso los del PP

después de la caída de la Comisión...

pues no son para repetirlas.

(RÍE)

Fueron poco agradables.

Pero es que a usted le tocó ser el presidente

que tuvo que reclamar competencias para el Parlamento,

que tenía bien pocas.

Tenía, pero todavía no bastantes,

pero tuve que buscar en Ámsterdam

más competencias legislativas

y dejar bien claro

que tenía que tener

todas las competencias de control de cuentas

y que si no mandaba las cuentas, la Comisión tenía que irse,

y eso es muy difícil.

Si no recuerdo mal,

probablemente hasta se lo he leído a usted,

desde el Imperio romano,

no ha habido nunca una moneda única en varios países

que no tuvieran la unidad política,

es la primera vez desde el Imperio romano.

Y es una experiencia única.

Y nos va a llevar a una...

nos ha llevado ya a una política económica única

o casi común, y en los próximos cuatro años,

tendrá que acabar de concretarse esa política común.

Hoy ya es presupuestaria común,

y falta la política económica,

que será los próximos cuatro años.

Claro, es que sino no vamos a ningún sitio, ¿no?

No, este es un mundo que ha dejado de ser dominado

por Estados Unidos

y está pasando a ser un mundo

con cinco o seis potencias grandes

y, o somos una de ellas, o al final somos un protectorado,

y eso se está ventilando ahora.

En realidad, se lleva ventilando los diez últimos años.

¿La Unión Europea está regresando

a la idea del carbón y el acero,

a la Europa de los mercaderes?

Bueno, es que la Europa de los mercaderes desemboca

en la unidad política.

El regreso es a la Europa de las fronteras

y esa es la que quieren Salvini,

la que quiere Le Pen, la que, de alguna manera,

se está pidiendo en Alternativa por Alemania,

y en Hungría...

y eso no puede ser,

porque, o Europa no tiene fronteras internas,

tiene solo la frontera exterior,

o tiene fronteras internas

y entonces la del exterior no sirve para nada.

Donald Trump se ha encargado de hacer una de las suyas

para recordárnoslo, ¿no?

Sí, porque él está desesperado.

No quiere que haya...

que Europa sea una de esas grandes potencias

independientes en el concierto,

él la quiere sometida,

quiere la nostalgia....

Es una Europa que sea la colonia más rica,

pero claro, a nosotros no nos conviene.

Le quiere sometida a través de Gran Bretaña.

Claro, a nosotros no nos conviene,

ni la sumisión ni el ser colonia.

¿Usted cree, señor Gil Robles,

que se está tolerando mucha quiebra democrática

en algunos países de la Unión Europea?

Es que la Unión Europea no puede actuar

en el interior de los países.

Eso es lo difícil.

La Unión Europea tiene que actuar por consenso,

por convencimiento, por diálogo,

tiene que actuar convenciendo a los pueblos,

y los pueblos son lentos de convencerse.

Pero ¿se puede permitir el regreso a la no democracia a un país que,

cuando entró, garantizó que era una democracia?

No,

pero se le irá aplicando suavemente el Artículo 7

y se le quitará el deseo de votar,

pero hay que hacerlo de manera que el pueblo entienda

que eso no es una imposición, que es una defensa;

pero ya se hizo una vez con Austria

y resultó muy bien.

Le tocó a usted una presidencia complicada.

Nunca se hace todo lo que uno quisiera,

porque la primera comprobación,

cuando se llega a un sitio de mando,

es que la realidad es muy espesa

y muy resistente.

Es decir, uno nunca manda todo lo que cree que iba a mandar.

Eso no es verdad. La realidad resiste mucho.

Entonces, hay que ser humilde y pensar:

"Yo voy a poder, a lo mejor, cambiar esto y esto",

pero no cambias más.

Incluso, de lo que te propones cambiar,

algo se te queda en el tintero.

Qué le vas a hacer, no hay más remedio.

A mí me hubiera gustado seguramente estar más tiempo,

tener más tiempo para cambiar,

pero eso son dos años y medio

y salvo Schulz nadie ha estado más.

Usted hace la oposición para letrado

en las Cortes de la Dictadura,

aquí, donde estamos, en el Congreso de los Diputados,

de esta casa, pero cuando, en esta casa, no había diputados,

sino que había procuradores en Cortes, de la Dictadura.

Yo ingreso en esta casa en marzo de 1959,

hace ahora un poco más de 60 años.

He estado 30 años en servicio activo

y luego 15 más en servicios especiales,

y luego, al final, en el servicio activo otra vez

antes de jubilarme.

¿Cómo era ser letrado de unos procuradores que,

en realidad, tenían escasa libertad para opinar?

Bueno, no era tan, tan, tan diferente el trabajo de letrado

como el trabajo de letrado de un parlamento democrático.

Yo lo he sido los dos. Es decir, de los 30 años

que estuve de entrada en servicio activo,

más o menos la mitad estuve en cada uno de los dos servicios.

La función de letrado tiene que ser

llevar la secretaría de las ponencias,

que en las ponencias del tiempo de Franco se discutía mucho

hasta que se llegaba al acuerdo de fondo,

porque cada uno te representaba unos intereses diferentes,

y había, no una difusión ideológica,

pero sí una difusión de intereses;

después, recoger todo eso y preparar un informe,

lo mismo que se hacía

en las ponencias del sistema democrático;

llevar la secretaría de las comisiones,

en las cuales se discutía también bastante,

porque había intereses sectoriales, no de partido ideológico,

sino sectoriales, era otra discusión,

pero había mucha discusión.

Por tanto, desde el punto de vista del letrado como técnico,

la diferencia no era tanta.

Enmiendas había a veces muchísimas,

incluso hay proyectos de ley

que llevaron mil enmiendas,

y los medios técnicos eran entonces mucho más rudimentarios:

había que hacer copias de papel a carboncillo

y había que hacer muchas copias

y después tirar con unas máquinas de esas primitivas que había,

que se tiraba con un chisme de cera

y que eran muy pesadas, es decir,

para el personal auxiliar era muchísimo trabajo,

pero realmente, desde el punto de vista técnico,

la diferencia no era tan grande.

¿Tuvo algún problema por ser un Gil Robles?

Sí, pero yo tengo que decir

que todos los procuradores

con los que tuve trato

fue un trato absolutamente cortés y caballeroso.

Pero también le debió tocar a usted la discusión pseudopolítica

de los tecnócratas con los del Opus,

los falangistas...

aquí había un poco de barullo en eso también, ¿no?

Pues sí lo había, pero tenga usted en cuenta que,

por mis especiales circunstancias,

a mí al principio...

yo estuve solo muy pocos meses en la Comisión de Exteriores,

enseguida me destinaron al Boletín de Legislación Extranjera,

que era pura cuestión técnica;

y después a la Comisión de Agricultura,

donde esos intereses no eran

tan evidentes ni tan fuertes.

Estuve algún tiempo en la Comisión de Defensa,

pero esa era una comisión muy especial,

donde en materia jurídica se hacía

lo que se decía y el resto lo que decía el presidente.

Punto. Militar, por supuesto.

Militar, por supuesto,

y no había más discusiones en ese aspecto.

Y estuve algún año, pero ya en el sistema democrático,

en la Comisión de Justicia.

O sea, que esos problemas no tuve.

Tuve, evidentemente,

un problema político cuando firmé un manifiesto

y me hicieron un expediente,

y estuve seis meses suspendido de empleo y sueldo.

¿Un manifiesto?

Un manifiesto que encabezaba don Enrique Tierno,

protestando de la venida de un presidente de Gobierno

y, efectivamente, se me instruyó un expediente.

Creo que soy el único,

aparte de los compañeros que fueron sancionados en el año 36,

soy el único sancionado políticamente

en los 200 años del cuerpo.

También fue presidente del Movimiento Europeo.

Movimiento Europeo es

una organización de la sociedad civil,

una asociación en la que están reunidos políticos

de todos los partidos,

con el único objeto de hacer avanzar la Unión Europea.

Se fundó en el Congreso de La Haya,

cuando echó a andar la integración,

y, básicamente,

en él han estado liberales,

democratacristianos y socialistas.

El primer presidente fue el yerno de Churchill,

porque esa fue una idea de Churchill,

y después, pues han ido siendo elegidos.

Normalmente, hay un turno,

siendo uno de cada uno de los partidos, sucesivamente.

El anterior a mí fue Mario Suárez,

que era socialista,

después fui yo,

en el momento que yo estuve los liberales se habían salido

porque había habido un problema cuando Giscard

se cambió de grupo político, de los liberales al nuestro,

pero yo conseguí que volviesen.

Mi sucesor fue Pat Cox, que también había sido sucesor,

presidente en el Parlamento Europeo.

Y presidió usted la fundación Jean Monnet.

Sí. Que eso se sabe menos.

¿Por qué esto se sabe menos? Porque es menos conocida.

La fundación Jean Monnet es una fundación

que hizo un profesor suizo, muy amigo de él,

y que consiguió que le confiase

los archivos Jean Monnet.

Porque en Francia,

los archivos no se pueden hacer públicos en menos 30 años,

y en cambio, en Suiza, se pueden hacer públicos enseguida.

Entonces, Jean Monnet consiguió que sus archivos fuesen a Suiza,

a Lausanne, y creó una fundación

en la que ha habido cuatro presidentes.

El primer presidente fue profesor Rieben;

el segundo fue un diputado polaco,

que murió luego en un accidente de automóvil,

el tercero fui yo... Exacto.

Y el cuarto ha sido Pat Cox,

porque yo ya me sentía mayor para viajar tanto a Suiza y le dije:

"Mira, Pat...". Que le ha ido siguiendo usted

a todos sitios. "Tienes que hacérmelo

también esta vez".

Y ahora, creo que Pat estará para dejarlo,

pero no sé todavía a quién lo va a dejar,

porqué también en Movimiento Europeo,

también Pat dejó a Enrique Barón y luego a Petrilli.

O sea, que ahí también nos vamos sucediendo en...

Los presidentes del Parlamento Europeo

se van sucediendo.

Y Pat Cox es el sucesor natural de usted por lo que estoy viendo.

Pues sí, y...

al final, me hace el favor de sustituirme

y lo hace muy bien,

lo hace mucho mejor, o sea, que...

"Siempre me ha resultado curioso que casi todos los políticos,

al final de su trayectoria,

hablan con afecto de la mayoría de sus adversarios.

A José María Gil Robles no le he escuchado ni una sola crítica.

Pat Cox, por ejemplo,

es irlandés del Partido de los Demócratas Europeos.

Barón, del Partido Socialista Obrero Español.

Gil Robles, del Partido Popular.

Habrá que convenir que los años dan mucha templanza y sabiduría,

a las que Gil Robles añade un punto de sarcasmo y bastante ironía."

La galería - José María Gil-Robles

08 may 2021

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