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Para todos los públicos La ciencia de la salud - ¿Todavía fumas? - ver ahora
Transcripción completa

-Eso me lo dicen... Bueno.

(Respiración con máquina)

(Música)

(Música)

El tabaquismo es una conducta adictiva crónica

como consecuencia del consumo del tabaco a lo largo del tiempo.

Es decir, el tabaquismo lo consideramos

todo aquello que comporta una adicción,

una adicción al tabaco, entre ellas, a la nicotina.

La nicotina engaña de tal forma a nuestro cerebro

que o fumamos o perecemos.

Es así de simple y de crudo y de duro.

Es decir, la conducta que hace un fumador es fumar

porque necesita nicotina y esa nicotina actúa en su cerebro

recordándole que es imprescindible para su subsistencia.

(Música)

El humo de tabaco lleva más de 4000 sustancias distintas.

Cada una de ellas, o la gran mayoría de ellas,

pueden causar distintas enfermedades.

Si empezamos, por ejemplo, por el mismo humo que inhala el fumador,

independientemente de los componentes que lleva,

sería el principal tóxico que altera, que hace daño a nuestras arterias

y, a la larga, provoca enfermedades cardiovasculares,

infarto de miocardio, embolias cerebrales, etc.

A partir de ahí, podemos hablar de una serie

que conocemos como alquitranes, hidrocarburos,

que serían todos esos productos que se crean

al quemar, al hacer la combustión del tabaco,

y que serían los que van ligados, de alguna forma,

a todo lo que sería distintos tipos de cánceres, de neoplasias.

Es decir, lo que se llama la autopista del cáncer respiratorio:

garganta, boca, pulmón, etc.

Y en tercer lugar, tendríamos todo aquel componente oxidativo.

Es decir, todo aquello del consumo de tabaco

que lo que hace es daño a parte de nuestras células

y que serían los responsables últimamente

de lo que sería la enfermedad respiratoria crónica, por ejemplo.

Es decir, una EPOC...

Lo que serían todas las enfermedades... Enfisema, etc.

Yo no sé hasta qué punto como sociedad

nos podemos permitir que cada año

en nuestro país cada día caiga un avión,

es decir, mueran 160 personas debidas, en este caso,

debidas a un consumo como el tabaco.

Son alrededor de 70 000 personas al año que mueren directamente

por enfermedades causadas por el consumo de tabaco.

(Música)

(Música)

Empecé a fumar sobre los 12 años,

que entonces le quitaba el tabaco a mi padre,

y me iba con los amigos

a una montañita que había cerca de donde yo vivía,

y allí empecé a fumar, y ya no paré hasta los...

59-60 años.

Me llamo Manel Fernández Soriano. Tengo 62 años.

Y hace seis años me diagnosticaron apneas.

Y hace dos, la enfermedad pulmonar de EPOC.

Empecé a fumar por aquello de decir: "El que fuma es más hombre",

"Las chicas se fijan más en él..."

Esas tonterías que no las piensas cuando eres jovencito

y te pasan factura cuando eres un poquito mayor.

En principio,

puede que fumara 3-4 cigarros a la semana.

Luego ya empecé a subir la cantidad

y, cuando empecé a trabajar, sobre los 13 o 14 años,

con las propinas que me daban

ya me compraba yo mi paquete de tabaco.

Y, sobre todo, los fines de semana

que salíamos con las collas de amigos y amigas.

Pues ya entonces ya empezaba con medio paquete de tabaco

o un paquete de tabaco a la semana.

Pero, a los 15-16 años,

ya me fumaba un paquete diario.

Y sobre los 20 años,

pues ya hasta los 58-60,

dos paquetes diarios y algún puro.

Y algún puro.

Eso es lo que yo he estado fumando toda la vida.

Y el placer que me daba el tabaco...

Más bien era un vicio,

era un vicio de tener el cigarro siempre encendido en la boca,

incluso trabajando tenía el cigarro en la boca.

Era como una droga.

Incluso mis jefes me habían dicho:

"Manel, para ya porque es que esto te va a matar".

Mi gente, mi hijo, mi mujer. Todo el mundo me lo decía, pero...

La verdad es que nunca he hecho caso.

Nunca había hecho caso hasta que llegó el momento.

-Hola, "avi". -Hola, princesa.

-Vale, hasta luego. -Adiós.

-¿Cómo ha ido el cole hoy? -Bien.

-¿Sí? -Sí.

-¿Vamos a dibujar un ratito? -Sí.

-Siéntate aquí.

"Yo no me di cuenta que tenía la gravedad que tenía

hasta que me vino de golpe".

Yo he hecho, prácticamente, toda la vida deporte,

artes marciales, gimnasias...

Nunca me había ahogado.

"El detonante de mi enfermedad y que yo dejara de fumar y todo eso",

llegó hará unos seis años.

De golpe y porrazo, me notaba que me asfixiaba, que me ahogaba,

pero seguía fumando.

Hasta...

Hará un par de años,

que caí en redondo, me tuvieron que ingresar,

y ahí fue cuando dejé de fumar.

-No quiero que fumes otra vez.

-¿No? -No.

Porque si no te pones malito.

-¿Y tú no quieres que me ponga malito?

-¡No!

"¿Cómo dejé de fumar?"

No he necesitado ni parches,

ni medicación, ni nada de nada.

Simplemente, fue salir del hospital,

llegar a casa,

ver a mi nieta, mi nieta Naiara,

que es la que me ha salvado de todo,

y cogerla, y tenía dos paquetes de tabaco en casa,

y le dije: "Ven con el abuelo

que vamos a tirar el tabaco a la basura".

Lo tiró ella, lo tiró ella.

Y ya está. Y ya no he vuelto a fumar en mi vida, de momento.

(Música)

(Música)

El caso de Manel es un caso bastante paradigmático,

es alguien que ha sido fumador a lo largo de su vida,

con un consumo acumulado importante,

un volumen grande de tabaco a lo largo de su vida,

que le ha ido produciendo un daño progresivo y paulatino

del que él, probablemente, no fue consciente al inicio,

y lo asoció, sí, al consumo de tabaco,

pero lo veía como algo normal.

Hasta que llegó la situación en la que él se encuentra,

en la que necesita de un aporte extra de oxígeno para poder respirar.

(Música)

La EPOC, o enfermedad pulmonar obstructiva crónica,

es una enfermedad que afecta a las vías respiratorias

causada por la inhalación de tóxicos.

En nuestro medio, básicamente, por el consumo de tabaco.

A pesar de que hay algunas series de pacientes

en el norte de la península, básicamente, mujeres,

que han trabajado o han cocinado toda la vida con humo de leña,

de carbón, de biomasa, que se llama.

A pesar de esas series,

en nuestro medio, habitualmente, es por consumo de tabaco.

Es una enfermedad mucho más prevalente

de lo que hasta ahora hemos diagnosticado

porque hay un gran infradiagnóstico.

Los fumadores ven normal

tener cierto deterioro de su calidad de vida asociado al tabaco,

pero no renunciarán al tabaco por esas mínimas alteraciones

hasta que, generalmente, es tarde para ello.

¿Fumas?

-Sí. -¿Cuánto, más o menos?

-Entre semana...

No sé, medio paquete o así.

Y el fin de semana un poquito más, 3/4...

-Ajá. -Uno.

-La incidencia de la EPOC es, aproximadamente, de un 10%,

poco más o menos, en las estadísticas,

pero, como ya digo,

se considera que hay un gran infradiagnóstico

porque muchos posibles pacientes no consultan

porque, simplemente, atribuyen sus síntomas al hecho de fumar,

no al hecho de que estén enfermos por causa del tabaco.

Ven normal toser por la mañana. ¿Por qué? Porque son fumadores.

Y eso para ellos se debe al tabaco, no a su enfermedad.

El diagnóstico de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica

suele hacerse en la primaria.

Y de una forma relativamente sencilla.

Simplemente, con una sospecha diagnóstica

por síntomas que el paciente describe,

y con la realización de una espirometría,

que es una prueba muy sencilla,

en la cual, el paciente simplemente tiene que soplar,

no es más que eso,

pero que a nosotros nos aporta muchísima información

respecto a cuál es la función respiratoria de ese paciente.

Tienes que coger aire, todo el que puedas,

y cuando te diga, tienes que, por la boquilla,

soplar lo más fuerte que puedas.

Sobre todo, al principio verás que sale mucho aire

porque tienes mucho aire,

y al final te dará la sensación de que no sale,

pero sigue saliendo. Tú sigue

hasta que veas que el indicador llega hasta arriba del todo,

el cohete llega a la luna. Muy bien, vamos allá.

Venga, llena, coge todo el aire que puedas.

Y sopla fuerte.

Sigue, sigue, más, más, más, un poco más, un poco más.

Estupendo.

En la espirometría lo que vemos es una obstrucción al paso del aire.

Cuesta más que el aire entre y salga.

Eso podemos cuantificarlo de una forma objetiva

con una prueba de soplar muy sencilla,

pero que nos aportará mucha información

respecto a cuán fácil es o cuán difícil es

la entrada y salida del aire en los pulmones de ese paciente.

(Música)

(Música)

Mi nombre es Estela, tengo...

44 hacia los 45.

Y he dejado de fumar... Llevaré tres meses.

(Música)

Cuando empecé a fumar, tendría unos 18 años,

todo en plan legal.

Empiezas a fumar con los amigos.

Es decir, porque uno fuma, el otro también,

tú también empiezas y te vas enganchando.

Y vas pasando los años, vas aumentando

y ahí ya te quedas fumadora empedernida para toda la vida,

hasta que decides dejar de fumar.

Hubo una noche que lo pasé fatal, pero fatal, pensaba que moría.

Y a las 7:00 de la mañana me acuerdo de ir a urgencias,

de decir: "Voy a reventar por dentro de tanto toser".

Y aún estando fatal, aún fumaba.

Decía: "¿Cómo puede ser esto?" Es decir...

A ver, no fumaba el paquete y medio,

pero estabas tosiendo y estabas fumando.

(Música)

Una unidad de tabaquismo es una unidad especializada,

que el paciente viene para dejar de fumar.

En nuestro caso, somos una unidad

completa, con médicos y enfermeras,

en la que el paciente acude a nosotros para iniciar el tratamiento.

Hola. -Hola, Laura.

-¿Qué tal, Estela? -Bien.

-¿Sí? Bueno, siéntate.

-"Este es el segundo intento.

¿Vale? En el primer intento, lo hice a mi libre albedrío".

Tampoco yo creo que estaba muy convencida,

pero dices: "Tengo que dejar de fumar, por no sé qué..."

Y dices: "¡Bah! Dejo". Duré... Un mes.

-Atendemos, sobre todo, pacientes con alta complejidad.

Me refiero a pacientes que han hecho varios intentos

de situación tabáquica fallidos, pacientes con patología psiquiátrica,

polimedicados, con polipatologías, tratamientos oncológicos, etc.

-Decidí ayuda profesional

porque, como tuve el primer intento y no me funcionó,

y como quería dejar de fumar y estaba superconvencida,

de decir: "Venga, este va a ser mi momento",

busco ayuda, que alguien me vaya apoyando, dirigiendo,

o, a lo mejor, saben más que yo, yo qué sé.

Entonces, dije: "Venga, va. Este es tu momento".

(Música)

Cualquier paciente fumador puede acudir a nuestro centro,

ya sea por cuenta propia,

pacientes que, a través de nuestra página web,

como es el caso de Estela, a través del correo electrónico,

del farmacéutico,

pacientes derivados de atención primaria,

de atención especializada, cualquier especialidad,

cardiología, neumología, cirugía digestiva...

-El tratamiento que tengo es...

Me tomo unas pastillas, las Champix,

que lo que te hacen es reducir la ansiedad del tabaco.

Y al principio, venías cada 15 días. Ahora es cada mes.

"Realmente, lo que te hacen es controlarte físicamente

que estés bien.

También te van dirigiendo un poco.

'¿Has dejado de fumar?' '¿Has fumado?' '¿Cómo lo llevas?'"

-"Cuando vienen los pacientes,

primero, siempre pasan por enfermería".

Entonces, tomamos la tensión, hacemos el peso,

y en la primera visita más a más la talla

y explicamos el funcionamiento de la unidad.

Posteriormente, pasan a la visita del médico.

-La adicción a la nicotina sería la parte química

que hace que el fumador persista y continúe fumando.

Es decir, necesita unas dosis diarias

a la que está su cerebro habituado a eso.

Es decir, que cada día debe autoadministrarse

una cantidad determinada de nicotina.

Y el otro componente sería el de adicción al tabaco,

donde ahí tenemos hábitos, tenemos rituales,

tenemos contextos sociales.

(Música)

La capacidad de crear adicción de un producto químico,

a lo que sí crea adicción, igual al droga,

se mide por la velocidad

que el consumidor nota sus efectos.

Cuando más rápido, más adictivo es.

La nicotina hace sus efectos a nivel de cerebro de fumador

entre 10 y 15 segundos. Es rapidísimo.

Y solo hay una droga que sea mucho más rápida que la nicotina: el crack.

"Eso quiere decir que es una de las peores drogas que hay".

Bueno, ¿qué tal? ¿Qué me cuentas?

¿Qué novedades me dices desde la última vez que nos vimos?

-Que me he fumado un cigarro.

-¿Un cigarro en estos 30 días? -Sí, en el mes.

-Cuéntame en qué situación te ha pasado.

Es decir, cuál fue el motivo, que tú crees o qué estabas haciendo,

cuál era el motivo que crees por qué has ascendido este cigarrillo.

-Porque estaba muy nerviosa.

-El 90% de las recaídas

se producen por una mala gestión de emociones.

Tenemos que reenseñar otra vez el día a día sin el tabaco,

sin la nicotina.

Y ayudarlos, desde un punto de vista conductual,

a encarar con garantías esos momentos de peligro para recaer.

¿Qué hay que hacer cuando te vienen ganas de fumar?

Desaprender lo que has hecho.

Es decir, estás en una situación,

estás, como me has comentado, una situación emocionalmente

por enfado o por lo que sea. Irte, romper.

Es decir, de alguna forma,

dejar de asociar cigarrillo con "Me tranquilizo".

¿Sabes? -Sí, sí.

-No es que le tranquilice el cigarrillo.

Sencillamente, te autoengañas pensando que aquel cigarrillo,

aquellas seis o siete caladas que has hecho, te han tranquilizado,

cosa que no es cierto.

Piensa que esas ganas de fumar con medicación

duran un minuto.

Pon un par de minutos, no duran más.

Porque no es porque tú necesites nicotina

o necesites la droga que te hace fumar.

No, no. Es un problema de asociación, de relación,

de ritual, de hábito. Hay que romper.

La gran mayoría de los fumadores quieren dejar de fumar.

Esto lo sabemos.

El 70% de los fumadores quiere dejar de fumar.

¿Por qué solo un 5%, como máximo, un 6%,

pueden dejar el consumo por sí mismos?

Porque estamos frente a una adicción.

Eso quiere decir que el grado por el cual la droga,

en este caso, la nicotina, controla al fumador es variable.

Aquellos que fuman dos paquetes, será mucho más complicado

porque su grado de adicción es mucho más elevado.

(Música)

Yo creo que me va a llevar tiempo.

Es decir, yo, hay gente que conoces que dicen:

"En tres meses he dejado de fumar".

Digo: "Yo llevo tres meses y todavía algún cigarro me cae".

Digo: "Y sé que, si no sigo el tratamiento,

las pastillas, sé que volveré a fumar".

O sea, que no me considero exfumadora todavía,

y creo que me queda mucho tiempo todavía.

Un año mínimo.

Y eso como muy poco. (RÍE)

(Música)

Es un placer compartir esta conversación contigo.

-Igualmente. -Una conversación que espero

que pueda ser de utilidad a todos aquellos que nos están viendo

en relación al tema del tabaco.

(Música)

Yo dejo de fumar en el momento que me doy cuenta

de que, por ser fumador, no soy una persona libre.

Tenía que ir a cualquier sitio,

lo primero era saber si allí me podía quedar sin tabaco.

O sea, si allí podía tener tabaco.

Si tenía que ir a algún sitio, primero...

A veces, estábamos en el Tibidabo con nuestro centro emisor,

la emisora se podía averiar y había que ir allí corriendo.

Lo primero era: "¿Llevo tabaco?" O sea, una persona que tiene

una necesidad como esa, la de fumar, no es una persona libre.

Y yo digo: "Yo quiero ser libre".

No puede ser que el tabaco a mí,

además de que me está matando y todo el mundo me lo decía,

es que me daba cuenta que no era una persona libre.

-Nosotros somos de una generación donde el fumar era lo habitual,

es decir, lo normal era fumar en todos los sitios.

De alguna forma, ¿cómo vivimos esa desnormalización

en tu día a día, en tu trabajo, en tu familia,

el hecho de no convivir con el cigarrillo?

-De maravilla.

Ahora, aparte de ser una persona libre, tengo olfato

y soy capaz de percibir cualquier olor.

Una persona que fuma, y que fuma mucho, como yo,

casi tres paquetes cada día, pues pierde,

no solamente el olfato, sino también el gusto por las cosas,

y ahora soy una persona, además de ser una persona muy libre,

que hueles y hueles a lo que hueles, o saben las cosas.

La vida tiene otros sabores. -Lo normal era fumar.

Hemos pasado ahora, y gracias a Dios...

-Y estaba bien visto. -Bueno, estaba asociado,

era una cosa progresista. De alguna forma...

Era difícil a cualquier nivel convivir con alguien que no fumara.

-Yo empiezo a fumar porque, en aquella época,

una persona que fumaba se sentía mayor, más mayor.

Entonces, yo empiezo a trabajar el mismo día que cumplo 9 años

con mi padre.

Yendo con mi padre para arriba y para abajo...

Él era el carrero de la estación. Se iba en el carro.

Iba yo solo para arriba y para abajo por la estación,

que había 1 km y medio...

Pues yo allí aprovechaba...

Claro que, para fumarme un cigarro, igual hacía tres veces el recorrido

porque fumaba, daba otra chupada y lo apagaba...

-¿9 años? -Después de 9 años. Ya serían 10.

Empiezo con 9, pero eso sería con 10 años.

Luego, recuerdo que mi madre descubre que fumo

porque huele mi ropa a tabaco.

Y entonces, en el camino de la estación, había una pared

y entre la pared dejaba la colilla.

Entre la pared dejaba escondida la colilla

para luego cogerla y pegarle otra chupadita.

-Cada vez tenemos más información.

Nadie discute que hay una serie de enfermedades

que se relacionan con esto.

-Pero es que antes había una persona: "Se ha muerto Fulanito".

"Pobre, con lo joven que era".

"¿Cuántos años tenía?" "Pues 57".

"¡Buah! Con 57 ya está bien que se muera, ¿no?"

Nosotros éramos muy jóvenes.

Pero, claro, hoy una persona con 57 está a punto de acabar la mili.

Quiero decir, de empezar...

Entonces, si quieres tener una mayor calidad de vida...

Te voy a contar una anécdota,

el otro día me pasó aquí en el hospital.

En el hospital de Badalona.

Fui a ver a un conocido que lo habían operado

y, al salir, me encuentro a un señor que va con el oxígeno colocado

y con el carrito andando.

"Hombre, Justo, ¿qué haces por aquí?" Digo: "Bien".

Dice: "Cómo se nota que tú no fumas". Digo: "¿Me lo has notado?

¿Es que fumas tú?"

Dice: "Me estoy planteando dejarlo".

Iba con la botella del oxígeno y el carrito que no podía andar,

planteándose fumar.

Digo: "O sea, que ahora vas a la calle a fumar".

"Sí, ahora salgo a..."

-Y estaba ingresado en el hospital. -Estaba ingresado.

A salir para ir a fumar. -Yo dejé de fumar con las Olimpiadas.

-¡Ah! Muy bien. -En el 92.

Bueno, me fui a trabajar... Me fui con una beca a EE. UU.

y dejé de fumar porque allí ya estaba la cosa...

-¿Y te has arrepentido alguna vez? -Nunca. Nunca, nunca.

Me he dedicado a eso. Te quiero decir...

No tan solo no me he arrepentido por mi tema de salud,

sino que, de alguna forma, me he dedicado a ayudar

a todo aquel que quiere y que no puede dejar de fumar.

-Yo le agradezco porque la gente que pueda ver este programa,

si hay alguien que deja de fumar, de verdad que ya estoy contento.

Y a gente como usted le tenemos que agradecer

que le esté dando a nuestra sociedad una mayor calidad de vida.

Y, sobre todo, derribar el mito de que, si no fumas,

no eres hombre o no eres persona o no eres sociable.

Se es persona, se es hombre o se es mujer

y se es igualmente sociable y más, si no fumas.

-De todas formas, volviendo al inicio de nuestra conversación,

¿tú recuerdas el día que tomaste esta decisión de miedo al fracaso?

Es decir: "No lo voy a conseguir". -Claro que sí. Había fumado y tal,

lo que pasa que yo creo que siempre busqué

una justificación para volver a fumar.

De hecho, cuando la emisora de Santa Coloma nos la cerraron,

esa noche empecé a fumar otra vez. Buscaba una excusa

y aquel día fue una excusa grande porque aquello fue muy doloroso

y eché mano a tabaco.

-¿Tú recuerdas qué notaste con el primer cigarrillo?

-El primer cigarrillo, asco.

No sé si es el organismo que se habitúa o qué pasa,

que lo va tolerando, y así vas...

Vamos, yo lo toleraba

hasta el punto que no tenía para poder comprar tabaco

y habíamos llegado a fumar hasta hojas de parra, o sea que...

Un desastre. A veces me avergüenzo yo mismo

cuando miro para atrás y digo: "¿De verdad?"

-No es excepcional, ¿eh?

-Le pasa más gente, ¿no? -Sí, sí, sí.

Mucha gente: "Empiezo a fumar, como dices tú,

en momentos donde la economía no es la de ahora".

-Nuestra sociedad tiene mucha suerte porque tiene gente como usted

que habla con la gente

e intenta convencerlos de que deben dejar de fumar,

pero antes estas personas no existían tampoco.

El médico te decía: "No debes fumar". -Fumando.

El médico te lo decía con el cenicero encima de la mesa del despacho.

-¿Y cuando subíamos en avión y fumando?

-Atrás.

-Luego fue detrás, pero primero en todos lados.

Luego dijeron de la mitad para atrás. -Yo he ido a clase en mi facultad

y los alumnos y los profesores fumábamos.

-Yo, cuando veo ahora la publicidad de los paquetes de tabaco,

"Fumar mata". Hombre, no.

"Fumar mata a la larga". A lo mejor, sí que lo entendería,

pero "Fumar mata", tampoco es eso.

Yo creo que buscar algún eslogan, bien bonito,

que conciencie a la gente de que debe dejar de fumar.

-La mejor campaña frente al tabaco que he vivido en mi vida,

seguro que te acuerdas, ¿te acuerdas del anuncio de Cruyff?

-Claro que me acuerdo, hombre. -Cuando dejó de fumar,

chutando el paquete de tabaco.

Desgraciadamente luego volvió a fumar.

No se han repetido campañas de este tipo,

que conciencien, que tengas a alguien...

Los críos tengan, los niños tengan un espejo donde de alguna forma ver

que alguien que idolatran ha dejado el tabaco,

y que eso no aporta nada, ni más mayor, ni más importante, ni nada.

-Claro, esa es una muy buena campaña.

Yo, como una persona que vive de la publicidad,

también le voy a dar vueltas al coco, a ver si somos capaces

de sacar un buen eslogan, que sea capaz de convencer,

y llegue a los más jóvenes para que no se inicien en el tabaco.

-Por nuestra parte, nuestro trabajo ya lo hemos hecho.

-Bueno, ojalá... -Primero, dejar de fumar,

y en segundo lugar, de alguna forma,

decir que es lo mejor que hemos hecho en nuestra vida.

-Ojalá que mucha gente nos haga caso, y dejen de fumar.

-Y si me permites, damos una vuelta, te enseño este campus.

-Vamos.

Me he quedado muy sorprendido,

porque hacía muchos años que yo no venía aquí.

(Guitarra)

(Música)

-Otra cosa importante ahora en mi vida

son todas las máquinas que necesito para... para sobrevivir.

Mientras estoy en casa,

tengo un aparato grande, que me da oxígeno.

Eso tengo que llevarlo prácticamente todo el día.

Luego, para dormir, tengo que ponerme la BIPAP,

con este aparato grande, también conectado a la BIPAP,

porque una cosa es para las apneas,

y la máquina grande es para el oxígeno.

Para salir a la calle tengo una especie de mochila,

que también es para el oxígeno.

Cuando salgo a comprar a la calle, o salgo al billar,

o salgo a cualquier cosa de estas, también la llevo, y ya está.

Hará como un año,

me compré una moto de estas eléctricas,

que me ha dado muchísima, muchísima autonomía.

Con ella puedo pasear con mi señora cuando quiera,

puedo bajar a Badalona a la calle del Mar,

puedo ir a cualquier tienda del barrio.

Con mi moto voy al casal de los abuelos,

voy a...

a ver el fútbol al campo del Badalona.

En fin, tengo una movilidad muy buena con la moto,

que ahora son mis piernas.

(Música)

-¿Vamos para el billar? -Vamos a dar un garbeo allí.

-Muy bien.

-¿Qué, cómo vamos? -Bien, aguantando, hijo.

-¿Sí? A ver, hay que aguantar, si no...

-Aguantando, que ya ves lo que hay. -Ya está.

Yo vengo de dar una vuelta por ahí.

-¿Sí, a buscar espárragos? -Uy, los espárragos,

si no fuera por la pierna esta...

Ya estaría por ahí, por medio de los cerros esos.

-Veo que no llevas el cigarro en la mano hoy.

-Lo he tirado ahí, como vengo de dar una vuelta,

parece que el camino se hace más corto, ¿me entiendes?

-Pero... ¿No te has planteado dejar el tabaco, Manolo?

-Alguna vez lo he pensado, pero...

(RESOPLA)

Si yo estoy bien, yo no me encuentro nada. Mira, cuando iba...

al médico,

me decía: "¿Qué, el tabaco cómo lo lleva?".

Y digo: "En el bolsillo".

(RÍEN)

-Óyeme. -Si yo me encuentro bien.

Yo me pongo a andar, yo no me ahogo,

si no estoy resfriado, no toso, ni nada.

-Pues mira cómo estoy yo, mira cómo estoy yo por la mierda del tabaco.

-Ya, pero cada persona somos un mundo,

hay alguno que le afecta una cosa, a otro le afecta otra.

-¿Desde cuándo fumas?

-Desde que tenía 12 años, por ahí. -Igual que yo.

-¿Te acuerdas de los Celtas cortos? -Vaya, yo se los quitaba a mi padre.

-Y los Ideales, y todo aquello. -Yo se los quitaba a mi padre, sí.

-Pero entonces no fumaba mucho,

me fumaba dos, tres, cuatro cigarros al día.

-Pero te lo has de plantear,

eso de dejar de fumar te lo has de plantear.

-Eso me lo dicen... Bueno.

Digo: "Bueno, ya llegará el día".

-Te lo has de plantear, hombre, te lo has de plantear,

porque ya nos queda muy poco, y la calidad de vida, dejando de fumar,

es muy diferente, porque... -Ya.

-Desde que yo salí del hospital... -Pero esto es muy relativo, Manuel.

-Y dejé de fumar, oye, que me encuentro mucho mejor.

Claro, que yo ya estoy jodido.

-Hay personas que no han fumado, y les da así, un yuyu, un telele.

-Sí, pero el tabaco es muy perjudicial.

-Sí, ya lo sabemos... -Perjudica muchísimo.

-Del tabaco lo que perjudica es la mierda que le meten.

-Ya, ya, claro. -La mierda que le meten con todo.

(Música)

Ten cuidado con este, que nos vaya a quitar el tabaco...

Hay algunos que no te puede fiar.

(RÍEN)

(Música)

-¡Venga, hombre! -¿Que hay?

-Os estamos esperando.

-¿Sí? -Buenos días.

-Está claro que mi vida cambió de mucho.

Era una persona muy activa, hacía mucho deporte,

tuve que dejar de hacer todas estas cosas, pero...

Está claro que tuve que acostumbrarme a hacer otra serie de cosas,

como dibujar, jugar al billar,

ir a comprar cuando mi señora me lo manda,

y hacer comidas, estar por mis nietas...

Esa es mi vida ahora. -Esta la tienes bien.

(Música)

(Música)

-Hola, Olga. -Hola, ¿qué tal?

-Estoy buscando unos snacks,

snacks para gente que está dejando de fumar.

Dejar de fumar es una de las mejores cosas

que podemos hacer por nuestra salud.

Todos sabemos que el tabaquismo

está relacionado con muchas enfermedades, y muy graves.

¿Cuál es el problema? Que no es fácil,

entre otras cosas, porque cuando uno deja de fumar,

echa de menos muchas cosas, pero además, sueles aumentar de peso.

¿Por qué se aumenta de peso? Porque sin nicotina,

nuestro metabolismo va un pelín más lento.

¿Qué quiere decir esto? Que necesitamos menos calorías.

Por tanto, de entrada, hay una disminución

de requerimiento energético.

Pero por otro lado, cuando dejas de fumar,

notas más los sabores, los aromas...

Como que te da todo más gusto la comida, por tanto, comes más.

Y además, muchas veces tienes como ansiedad,

porque evidentemente, echas de menos la nicotina,

tomas chocolate, tomas dulces...

¿Qué podemos hacer ante este panorama?

Porque dejar de fumar, hay que dejar de fumar.

Pues la dieta de siempre, pero con menos calorías.

¿Qué nos puede ayudar también?

Si estamos picoteando siempre, estamos ansiosos,

hacer unos snacks saludables.

Por ejemplo, he visto los frutos secos,

y pienso en las personas que están dejando de fumar

y tienen problemas cardiovasculares, que es muy frecuente.

-Podemos escoger los que están tostados a leña, por ejemplo,

que no llevan ningún aditivo, no llevan sal...

O podríamos hacer una versión de crudos, también.

-¿Unas almendras? -Venga.

-¿Unas avellanas? Venga.

Unas poquitas avellanas... -Muy bien.

-¿Qué más ponemos? -Y unas nueces.

Supongamos que dejo de fumar, pero que soy una deportista nata,

lo tengo muy en cuenta lo del deporte,

que por cierto, va muy bien.

Hombre, quizá un snack un poco más energético:

hay unas bolas estupendas con dátiles, higos, a veces con sésamo...

Hay unas mezclas fantásticas en forma de bola, muy energéticas,

muy sanas y muy saciantes.

Pero a veces, por desgracia, la persona que deja de fumar

ya tiene problemas adquiridos.

Entonces, claro, los snacks tienen que ser mucho más ligeros.

Hay unas frutas deshidratadas, como unos chips,

que son en realidad trocitos de plátano, arándanos secos...

Pueden ser incluso tropicales, como piña o mango,

que están sabrosísimas y tienen poca caloría.

Y en casa, igual.

En casa, antes de tomar nuestros cereales habituales,

tomamos por ejemplo unos cereales de quinoa, de avena...

Es decir, hay muchas maneras de que nuestra dieta

sea más saciante y con menos energía.

Y por supuesto, si la ansiedad puede contigo,

y estás muy, muy nervioso, o nerviosa, tomas una infusión.

Por tanto, tila y manzanilla. -Venga.

-Y de paso ya, buena digestión.

(Música)

De todas formas, hay que dejar de fumar.

Tenemos que hacer dieta un poco distinta, más ejercicio,

y por supuesto, poner de nuestra parte nuestra voluntad.

(Música)

-¿Cómo lo tienes? -Voy a poner la verdura para el caldo

y a partir de aquí, ya está, ¿no?

¿Tú qué, con la verdura? -Sí.

-Sergio, Javier, ¿qué tal? (AMBOS) Hola.

-¿Cómo estás? -Bienvenida.

-¿Qué hacéis?

-Vamos a hacer un plato de bacalao,

bacalao como...

Sería como una ensalada, un "empedrat" con legumbre,

con alubia blanca, pimiento verde, pimiento rojo...

-Vitamina C a tope. -Más que la naranja.

-Más que la naranja. -Más que la naranja.

Porque venías a hablarnos de tabaquismo.

-¿Sabes que me va muy bien esta receta?

-¿Para qué? -Porque tiene pocas calorías.

-La verdad que sí, y es saciante. -Para gente que ha dejado de fumar.

-Exactamente. -¿Vosotros fumáis?

-No, no solemos fumar. -Qué bien.

Pero hay mucha gente que deja de fumar, ¿y sabéis lo que les pasa?

Pues que cogen automáticamente peso. -¿Es verdad? ¿Por qué?

-Es verdad, porque la nicotina frena el metabolismo,

y cuando dejas de fumar, te engordas un poco.

-Sí, sí. -Depende de cada persona,

y de cuánto tabaco estén fumando,

va muy bien que después bajen un poco las calorías de su dieta.

Por eso digo que esta me va muy bien. -Qué bien, oye.

-Me va de fábula. -Y está buenísima.

-Tiene muy buena pinta, y muy colorista.

-Ya sabes que a nosotros la verdura nos fascina.

-Sois maestros de la verdura.

-Esto se llama un caldo corto, que es agua, un poco de vino blanco,

y le hemos puesto zanahoria, puerro, cebolla, laurel, tomillo...

-Me gusta el nombre. -Caldo corto.

-Un caldo corto. -Porque es un caldo corto.

Ponemos el bacalao. -Al vapor.

-Al vapor. Lo hacemos muy natural, como ya tiene el punto de sal,

está bien desalado... -Es grueso, ¿se va a cocer bien?

-Sí, se cuece. Además, el bacalao, lo bueno que tiene,

es que ya está cocido, en sal, pero es un método de cocción.

Entonces, con que esté caliente, ya estará perfecto.

-Y aparte, que conserva mucho más las propiedades,

y es mucho más sano. -Es el mejor método de cocción.

-Voy a ponerle pepino, normalmente no lleva pepino,

pero el pepino, que es superfresco... -Todo agua.

-Todo agua. -Todo agua.

-Todo agua. -Saciante, como decías.

-Sí, todo agua. -Y le voy a poner granada.

-Esto me encanta. -Es un toque total.

-Está muy bien, muy bien. La conocemos poco,

quizá porque es complicada de cortar... ¿Tú cómo lo haces?

-Mira. -Coge la otra, y enséñale, ya verás.

-La pones así, le das golpes, y sale sola.

-Ah, mira, siempre se aprenden cosas. -No, claro, claro.

-No cuesta nada, de verdad. -Truco Torres.

-Truco Torres. -Truco Torres total.

-Y en dos segundos la tienes limpia.

-Qué efectividad. -Va saliendo, y es muy fácil.

Ahora voy a coger un poquito, pero esto, en la ensalada,

refresca muchísimo. -Y ahora, esta pletórica.

-Además dicen que todo lo que tiene color,

como por ejemplo, la manzana, es antioxidante, ¿no?

-Absolutamente. Las ensaladas han de ser multicolor,

no solo verdes. Con amarillos, rojos, lo que tú quieras.

-Esta tiene color, ¿eh? -Sí. ¡Uy! Una lima.

-Una lima, sí, señor, bueno, podría ser un limón.

-Vitamina C a tope. -Un sabor especial.

-Superbuena. -Les gusta la lima a los cocineros,

¿por qué? -Sí, porque tiene un...

-Es más fresca que el limón. Le da muy buena acidez

y luego, también, sésamo. -El sésamo también es supersano.

-Sin tostar este. -En crudo.

Esto es con lo que se hace el taihini y demás.

-Sí. Qué bueno crudo, siempre lo veo tostado.

-Pues crudo está bien también. -Le ponemos un poco de pasta de soja

que la pasta de soja es fermentada, los fermentos también van muy bien

para la salud. Ponemos un poquito. -También le da buena acidez.

-Aceite de oliva, cómo no, que no falte nunca.

-Tiene su punto de sofisticación, no se me ocurriría poner...

Y eso, un poco de pimienta. -Y un poco de sal.

-Pero es muy sencilla. -¿Qué es lo que ves de sofisticado?

-Simplemente es darle el toque. -La mezcla, la mezcla.

La mezcla no es habitual. -Es toque Torres.

-Sí, es verdad. -Sobre todo, lo que buscamos

es salud y salir un poco de lo diferente,

porque si me imagino que has dejado de fumar, por lo menos,

lo que tienes que hacer es comer bien.

-Y que te guste lo que comes. -Tenemos algo de hierbas,

Melissa, que es muy buena.

-Tiene un sabor y un olor que es muy cítrico.

Huele a limón. Es limón. Y luego, estragón,

que también es una hierba... -Le ponemos un poco por encima.

-Vale, vamos a coger... Javier, encima, debajo...

Dame un poco de aceite de oliva. -¿Te animas?

-Sí, pero luego, no os quejéis. -No, no.

-Pásame el aceite, Javier. -¿Qué hago, montoncitos?

-Sí, un montoncito en medio. -Vale.

-Como una cama. -¿Esto sería para una persona?

-Sí, esto te lo comes, vamos, tranquilamente.

Es una comida saciante. -Y plato único.

-Plato único, plato único. Le pongo esto de aquí,

y le ponemos el lomo de super, superbacalao.

-Ponemos un poquito de sésamo por encima también.

-Y un poco de pimienta. -Lo del sésamo me ha gustado,

tiene cantidad de calcio. -Las hierbas van a refrescar.

-Para los huesos, perfecto. -Fresco, bueno, aromático.

-Qué bueno, oye, esto se merece un descanso y un café.

-Hecho, encantado. -¿Venís? Venga, va.

(Música)

Me llamo Dolores Román, tengo 64 años,

y empecé a fumar muy jovencita, tendría 15 o 16 años.

Fumando poco, llegamos a aquello de que un cigarro de vez en cuando,

o cuando estaba con los amigos...

Y luego, con el tiempo, sí que cada vez

empecé a fumar más,

empecé ya que era un paquete diario,

y últimamente, dos paquetes diarios.

Yo lo veía que me perjudicaba,

y había estado incluso varias veces

ingresada varios días,

y en cuanto llegaba a casa y pasaban 2 o 3 días,

otra vez cogía el cigarro y otra vez volvía a fumar.

Y entonces, pues claro, cada vez me perjudicaba más.

Hasta que ya llegué al extremo

de que la doctora que me visitó, llamar a una ambulancia

y llevarme a Belbiche, porque es que no, no,

no tenía apenas oxígeno en la sangre,

y me costaba muchísimo respirar y no podía caminar.

Fue muy fuerte, siempre había estado mal, y había estado de eso,

pero, la verdad, como me pasó ahora, esta vez,

no, no, no lo había tenido nunca,

y ha sido muy fuerte, muy fuerte de ver

que por más que me ponían medicamentos

y por más que me hacían, veía que no, que no respiraba,

que era imposible, que no había manera.

Me acordaba mucho de mi nieta, porque muchas veces me decía:

"Yaya, deja de fumar, yaya, deja de fumar,

¿me lo prometes que vas a dejar de fumar?",

Y la verdad es que ha sido el detonante para que diga

que hasta aquí hemos llegado y se acabó.

(Música)

Llevo un mes y medio o un poco más, quizás,

que no he vuelto a coger un cigarro,

pensaba que iba a tener más ansiedad,

y la verdad es que lo estoy llevando muy bien.

Los doctores que me están asesorando me dan mucho ánimo

para que continúe así,

no estoy necesitando ahora medicación ninguna,

y lo estoy llevando bastante bien.

¿Qué haces, currante? -Pues mira, aquí.

¿Cómo vas? -Bien.

-¿Cómo te ha ido el paseo?

-Bien, he subido escaleras, hacía mucho que no las había subido.

-No me lo puedo creer. -Sí, las he subido muy bien.

-Pero por ahí...

-Mi marido hacía muchos años que me decía que dejara de fumar,

y ahora sí que es verdad que él me ayuda mucho.

Cada día, cuando viene a casa, dice: "Venga, que vamos a salir

a dar un paseo". Él está contento, porque ve que paseo mucho,

que camino y no me ahogo.

-No podía, no podía, 1500 m y se tenía que parar 15 o 20 veces.

O tirarse días enteros sin salir a la calle

por no poder, exactamente.

(Música)

Yo he sido, digamos, fumador pasivo,

porque he sido camarero durante 47 años,

y hasta que vino la ley del tabaco, pues en los bares se fumaba.

Yo no fumaba, pero evidentemente, el humo me lo tragaba,

entonces, he sido fumador pasivo.

Yo me di cuenta de lo malo que era el tabaco

cuando se dejó de fumar en los bares.

Al ser camarero, pues había estado fumando

desde pequeño, desde que tenía 17 años,

y claro, entonces, fue cuando empezó a molestarme mucho

el que fumaran a mi alrededor,

y fue cuando empezó la guerra en casa,

bueno, la guerra entre comillas,

porque yo veía que ella se ahogaba, se ahogaba, y, claro,

y tenemos el antecedente de mi padre,

que mi padre murió de cáncer de pulmón,

y claro, era una guerra constante.

Hay que decir que lo ha pasado muy mal,

en este golpe lo ha pasado verdaderamente mal,

y espero que le haya servido de...

De escarmiento y espero que no vuelva a coger un cigarro en su vida.

(EMOCIONADO) Es que me emociono, ¿sabe?

Esa es la actitud, positiva siempre. -Siempre positiva.

(Música)

Con el tema del tabaquismo estamos frente a lo que diríamos

una de las adicciones más importantes, más fuertes

y diría normalizadas a las que nos podemos enfrentar

desde un punto de vista de salud pública.

Es decir, está normalizado el consumo,

no está penalizado el consumo ni creo, es mi opinión personal,

que deba estarlo. Se ha avanzado muchísimo en los últimos años

regulando, sobre todo, regulando los lugares

donde se puede fumar, y de alguna manera,

vamos avanzando, pero nos queda todavía mucho camino que recorrer.

En nuestro país, por ejemplo, estaríamos cerca del 30 %

de la población adulta, es fumadora. Esto quiere decir que la carga,

tanto de enfermedad como de sufrimiento,

tanto a nivel individual como a nivel social, carga social,

me refiero a los costes de tratar, diagnosticar, ingresar,

años de vida perdidos, horas de trabajo perdidas,

pues es un coste social muy importante.

Nunca es tarde para dejar de fumar,

el dejar de fumar siempre aporta un beneficio

a aquel que deja el consumo de tabaco, y en segundo lugar,

yo pienso que deben perder el miedo a intentar dejar de fumar,

nadie sabe si es capaz de dejar de fumar

si no hace el primer paso.

-Lo que estoy haciendo ahora sé que a largo plazo,

va a ir a favor de mi salud,

de una calidad de vida cuando sea más mayor

que si sigo fumando, no voy a tener.

Te estás intoxicando el cuerpo, eso, bueno no es,

entonces, todas las repercusiones las tendrás a posteriori.

(Música)

¿Qué ha significado el tabaco en mi vida?

La destrucción de toda mi vida,

de toda mi vida.

No soy nadie para inducir a nadie

a que deje de fumar o no deje de fumar, ahora bien,

sí que puedo dar un consejo a toda esta juventud

que se cree alguien más por tener un cigarro en la mano,

no hagáis el tonto e intentad no fumar,

que es la calidad de vida lo que vale,

y yo no he sido consciente

de lo peligroso y malo que es el tabaco.

(Música)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

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La ciencia de la salud - ¿Todavía fumas?

07 dic 2019

El tabaquismo es una auténtica epidemia con consecuencias irreversibles para la salud. Hoy descubriremos las consecuencias de una adicción que puede marcarnos para siempre.

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