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Para todos los públicos La aventura del saber - 27/05/21 - Lengua de signos - ver ahora
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Hola. Buenos días a todos.

Bienvenidos a una nueva edición de "La aventura del saber".

Comenzamos hoy el programa

con la compañía de Ana Martínez Rus,

profesora titular del departamento de Historia Contemporánea

e investigadora de la Cátedra Extraordinaria

de Memoria Histórica del siglo XX de la Universidad Complutense,

para hablar con ella

de uno de esos episodios de nuestra historia reciente,

que conviene no olvidar,

para que no se repitan: la quema de libros.

Acaba de publicar un ensayo en la editorial

del Consejo Superior de Investigaciones Científicas

a la que nos referimos ya

en nuestro pasado taller de filosofía del jueves

con Reyes Mate

y del que dentro de un par de minutos hablaremos a fondo.

Muy buenos días.

Hoy también les invitamos a nuestro taller de ciencia.

Nos acompañará un buen amigo de "La aventura del saber",

el meteorólogo José Miguel Viñas.

Y además viene con su nuevo libro,

El tiempo: todo lo que le gustaría saber

sobre los fenómenos meteorológicos.

Así que como supondrán, tenemos muchas preguntas para él.

"El arte y la ciencia hoy pertenecen a dos mundos

que a menudo se consideran muy distintos,

e incluso antagónicos,

pero esto no siempre ha sido así, ni debería serlo.

La ciencia y el arte tienen muchos puntos en común,

tal y como intenta demostrar la exposición

Arte y Ciencia del siglo XXI

del Museo Nacional de Ciencias Naturales."

"Si se le pregunta a Álex Monfort qué pretende con su obra,

es probable que conteste que lo que quiere es sugerir un punto.

En este mundo que corre tan deprisa para parar,

reflexionar, reír y reírse de sí mismo.

Dejar de ser para reencontrarse nuevamente.

El artista nos muestra algunos de sus poemas objeto

en Boek Visual."

Hace un par de semanas

recomendamos la lectura del libro Quemar libros: una historia

de la destrucción deliberada del conocimiento de Richard Ovenden

que es director de la Biblioteca Bodleiana de Oxford.

Luego hablamos a propósito de otro libro,

La doble muerte de Miguel de Unamuno,

de libros quemados de Unamuno públicamente

en la guerra y en la posguerra española,

junto a otros.

Lo hicimos con Manuel Menchón y Luis García Jambrina.

Y la semana pasada nos referimos a este otro libro,

a La persecución del libro:

hogueras, infiernos

y buenas lecturas (1936-1951)

de Ana Martínez Rus, con Reyes Mate.

Porque parecía oportuno referirse a ese fenómeno,

que hoy puede parecernos extraño,

o al menos hasta cierto punto extraño,

de odio feroz al conocimiento

precisamente en el mes de mayo, el mes del libro.

Hemos invitado a la autora,

la profesora titular de Historia Contemporánea

e investigadora

de la Cátedra de Memoria Histórica de la Universidad Complutense,

Ana Martínez Rus, para hablar de ello.

Y, Ana, no hemos podido enseñar este libro

cuando hablábamos con Reyes

porque él enseñó la maqueta del libro,

aún no había salido.

Creo que es el primer ejemplar que tienes tú también.

Sí. Porque es la última conferencia

que diste sobre este tema, ¿no?

Sí, buenos días. Muchas gracias.

Efectivamente. Es la conferencia a la que me invitó

la directora de publicaciones del CSIC, Pura Fernández,

para impartir precisamente el Día del Libro,

el 23 de abril

y que luego en esta colección tan exquisita publican.

Vamos a ver, ¿por qué conviene recordar

episodios del pasado que son verdaderamente desagradables

como este de la quema de libros en España?

Básicamente para que se conozca.

porque...

muchos asocian el franquismo, la Guerra Civil,

la represión franquista, a la represión política, es decir,

los que fueron ejecutados y los encarcelados.

Pero la represión franquista fue sistémica

y afectó a todos los aspectos de la sociedad

y de la vida de las personas.

Y la represión cultural fue una más.

Entonces, mi objetivo era que se sepa

que va más allá de esas personas que fueron asesinadas

o privadas de libertad.

Y también porque, por ejemplo, se sabe mucho a nivel internacional,

incluso aquí en el país, de la quema de libros de los nazis.

Pero aquí se quemaron tantos libros

como en la Alemania nazi y se desconoce.

Veamos, ¿qué ocurrió exactamente?

Bueno, pues... hay...

Digamos que, en primer lugar, fue una reacción

contra la política bibliotecaria republicana.

Que contemplaba el acceso al libro y a la lectura

como un derecho.

Era un deber y una obligación del Estado democrático republicano

facilitar el acceso al libro y a la lectura

de todos los ciudadanos.

Y, de hecho, es la primera vez que se crea

una política bibliotecaria interrelacionada,

sistemática y moderna,

que se articuló en torno al Patronato de Misiones Pedagógicas

y a la Junta de Intercambio y Adquisición de Libros

para bibliotecas públicas.

Porque el objetivo era acercar el libro,

independientemente de la condición socioeconómica

y del lugar de residencia.

Muy volcado al mundo rural,

donde estaban más alejados y ajenos al mundo del libro.

Entonces, ya en la República hubo una reacción

por parte de políticos de derecha y extrema derecha

a esta política cultural, a esta política bibliotecaria.

Y ¿cuál era la justificación?

Quiero decir, ¿por qué puede molestar a nadie

que tú acerques un libro para que lo lea un campesino

o para que lo lea, en fin, cualquiera,

en cualquier sitio del país?

Porque tenían planteamientos muy clasistas y elitistas

y consideraban que a los campesinos para su trabajo

les distraía de sus ocupaciones.

Y empezaban leyendo para recrearse

y acababan pidiendo derechos y libertades.

Entonces, en sede parlamentaria se burlaban Pedro Sainz Rodríguez,

catedrático de Bibliología, diputado de Renovación Española

o Ramiro de Maeztu: "Que ardan, que ardan".

Y la identificación de los sucesos de la Revolución de Asturias,

vinculadas a estas bibliotecas.

"Y ¿para qué quiere un campesino leer a Oscar Wilde?".

Se ridiculizaba.

Entonces, ya digamos

que en la República en paz hay un rechazo

a esa política bibliotecaria.

Y se plantea suprimir el Patronato de Misiones Pedagógicas,

recortar finalmente ese presupuesto,

que se destinaba básicamente a la creación de estas bibliotecas.

Por tanto, es una lógica que con el golpe de Estado pues...

el ensañamiento con la cultura, los intelectuales, los maestros,

igualmente con el libro. Además, ellos consideraban

que eran los responsables de la Guerra Civil.

Consideraban las autoridades... ¿Los libros?

Habían envenenado la mente y las almas de los buenos españoles.

Y del mismo modo que se castigaba eliminando personas

y privándolas de libertad,

había que darle el mismo castigo a los libros:

destruyéndolos, bien por hoguera que además era

pues todo un rito

del nuevo Estado

según iban ocupando las distintas localidades.

Además, según decían ellos, una tradición española, ¿no?

Porque ya estaba en El Quijote. Claro.

Efectivamente.

Ese fue su gran alegato.

Justificar esa quema de libros.

Qué mayor justificación con la obra insigne en castellano

de Cervantes de El Quijote.

Y la identificación como el soldado de Lepanto,

como el soldado franquista que lucha

contra el marxismo. Es increíble.

Y ¿cuáles eran los libros que se solían quemar así

más frecuentemente?

Se quemaban todos.

Se quemaban

en esas primeras incautaciones y requisas

bibliotecas públicas, privadas, de centros obreros.

Se hacía una pira y se quemaba de todo.

Se quemaba...

Apuleyo, el Arcipreste de Hita, Unamuno, Ortega y Gasset...

Machado. El otro día recordaba

Reyes Mate aquí con bastante gracia

que uno de los libros más quemados era la República de Platón.

Dices, pero vamos a ver, la República de Platón.

Porque la identificaban con el régimen republicano.

También se ensañaron con la Enciclopedia de la carne,

que era un libro de gastronomía, pero lo identificaban con...

Con el pecado capital, ¿no?

Sí, porque el catálogo de todos los calificativos

de los libros eran libros ponzoñosos, perversos,

pornográficos, antipatriotas,

comunistas, revolucionarios, literatura subversiva.

Y ¿cuáles eran los libros que ellos defendían?

Bueno, ellos hay un momento en el que deciden,

en vez de destruirlos mediante hoguera,

mediante guillotina, para poder reciclar ese papel

y publicar obras edificantes acordes con el nuevo Estado

y con la religión católica.

Es decir, denunciando las atrocidades del enemigo...

en la guerra.

Pues digamos libros de mártires y héroes de la cruzada.

Y ¿no había un criterio?

Un criterio claro para distinguir este libro es bueno, este...

sino que era un poco a lo bruto, por lo menos al principio.

Las hogueras sí.

Cuando luego se crea la comisión de cultura

con José María Pemán para depurar el profesorado,

los maestros, que muchos hacían las veces de bibliotecarios

de muchas de estas bibliotecas que había creado la República,

pues sí que, digamos, se pretende expurgar

y los libros

que se consideran peligrosos o perniciosos, apartarlos

en salas prohibidas, los infiernos. Porque en buena medida

se recoge las prevenciones de la iglesia católica

desde el Concilio de Trento para perseguir a los protestantes.

Y también todas las reticencias desde la Revolución Francesa

que pierden el control

y esa libertad de leer.

Libertad de prensa,

de pensamiento y de expresión.

Entonces digamos que todas esas prevenciones

y, en buena medida, para hacer la selección

siguen libros de religiosos donde catalogaban

buenos, malos libros y con etiquetas de hierático, ateo,

Galdós, Blasco Ibáñez. Entonces, seguían muchos libros religiosos...

¿A Galdós también lo tenían...? Sí. Galdós también se quemó.

Ahora hablan muy bien de Galdós, ¿no?

Se quemaron todos y libros que ni siquiera estaban vinculados

a la época coetánea de entonces,

sino hay un recelo hacia el libro, hacia el intelectual de purificar.

Ellos hablan de purificar España

a través de ese fuego y...

se queman, se destruyen en guillotina para reciclar

porque las principales capitales del libro: Madrid, Barcelona,

están bajo control republicano, ¿no?

Y luego ese expurgo cuando se da esa orden precisamente,

lo reconoce el propio Laso de la Vega

que es el encargado de la política bibliotecaria

del bando franquista de...

crear esa sala de libros prohibidos para frenar el ruido y la furia

contra las publicaciones para evitar esa destrucción.

Es otra manera de privar el acceso al gran público a esos libros.

Quiero decir que eso ha llegado hasta hace muy poco.

Quiero decir, yo me acuerdo de que había libros

que no podías comprarte en España.

Muchos de ellos, ¿no? Por ejemplo, El Brennan.

Pero eso es por... Claro, es que el protocolo represivo

punitivo contra el libro... Va evolucionando con el tiempo.

No implicaba la destrucción de la oferta literaria

en el mercado librero, editoriales, establecimientos públicos y privados

y el establecimiento desde el año 38 de la censura.

Porque de nada serviría solo destruir la oferta,

el patrimonio bibliográfico, si se puede seguir editando libros.

O de nada serviría solo la censura

si no destruyes previamente esa oferta que había, ¿no?

Claro. Entonces,

digamos que ese protocolo punitivo contra el libro

implicaba también la censura que, es verdad que tiene dos leyes.

Una cuando el trámite previo, la primera, la del año 38

que está vigente hasta el año 66 hasta la Ley de Prensa de Fraga

y que prohibía y luego mutilaba muchos libros.

Claro. Es decir, lo que se autorizaba...

Lo mismo que pasaba en películas. Cuando se iban a besar, se cortaba.

Claro. El doblaje es otro mecanismo

de la represión cultural, el control de la información.

Y es la destrucción de los libros.

Y los infiernos, libros que no se destruyen,

pero que solo se va a permitir el acceso a personas religiosas

y personas que ellos consideren... Que no se van a pervertir leyendo.

Exactamente. Y también para hacer propaganda contra el Antiespaña

que también tenía esa finalidad, porque muchos libros requisados

acabaron en Salamanca en el cuartel general del caudillo

que va a ser luego el origen de ese Archivo de Guerra Civil

para fines represivos y se van a utilizar también.

Y de contra propaganda.

Es curioso cómo cambia el cuento, ¿no?

Por ejemplo, Galdós. Hoy día, se considera como casi el creador

de la idea de la España moderna, ¿no?

Quiero decir, los Episodios nacionales...

Quién puede poner en duda los Episodios nacionales hoy día?

Desde un punto de vista, entre comillas, ideológico.

Sin embargo, en aquella época, se veía al Galdós

digamos, contemporáneo quizá, que era una persona más bien,

entre comillas, de izquierdas, ¿no?

Sí. Pero digamos, todo lo que sonaba a liberalismo...

democracia, comunismo, socialismo... Todo eso era sospechoso, ¿no?

Es verdad que también en la España de Franco se evitaron,

con la bandera bicolor,

hay ediciones de los Episodios nacionales

y el bando republicano con la bandera tricolor, ¿no?

Pero eso no impidió ese ensañamiento con la destrucción

porque además cuando tenían órdenes de ocupar

las editoriales, los quioscos, las librerías,

entraban los militares, la legión, los falangistas

y digamos que ahí en ese momento no hay ningún tipo de...

Pero hay una evolución en la manera de actuar contra esto

a lo largo del tiempo.

Porque el libro llega hasta 1951, ¿no?

La impresión que uno tiene es que en el 51, después de haber perdido

la guerra los alemanes y el Bando del Eje, ¿no?

Vamos, mucho después. Cinco años después o seis, ¿no?

Ya habría cambiado un poco la actitud sobre eso.

Tendrían que cambiar de... Claro.

Una vez que destruyen, expurgan todos los fondos de las bibliotecas,

crean esas salas de prohibidos y establecen la censura

están vigilantes.

Ellos dicen que todavía hay en el libro de viejo.

Recelan mucho... hay denuncias de particulares que han visto

en tal librería X título que

no se considera acorde con el... o que, por ejemplo,

arremete contra Goebbels, contra Hitler.

Eso, claro. Hasta el 45, ¿no?

Luego se mantiene gracias a la censura.

Es decir, ese ciclo represivo del libro

se inicia con la quema, la destrucción, los expurgos

y la censura para impedir, por ejemplo,

incluso la importación de libros.

Solo estaban libres los libros que venían del Portugal de Salazar,

de la Italia fascista y de la Alemania nazi.

Oye, y vamos a ver. Todo esto que él explica porque...

por ejemplo, ¿hay alguna justificación?

Tú que has estudiado esto en profundidad durante muchos años.

¿Hay alguna justificación para defender a la gente en general

del libro malo?

¿Del libro que pueda ser una influencia muy perniciosa?

Bueno. Ellos... claro. Porque...

No hablo ya de ellos, sino en general.

Te lo pregunto como persona que ha estudiado eso.

¿Tú crees que hay...? Por ejemplo, ahora podría haber libros de estos

que niegan el Holocausto o libros que...

que van contra la ciencia,

que tratan de convencer a la gente para no vacunarse.

Cosas de este tipo. ¿Hay alguna justificación?

Tú como persona... quiero decir, no solo como especialista,

sino como persona, digamos, de a pie, ciudadana.

¿Qué crees?

¿Hay algún tipo de justificación para prohibir libros?

Yo creo que a priori no se debería

porque se debe de conocer también...

estas posturas, ¿no? Con más libros, ¿no?

Claro. Rebatir con más libros, no destruirlos, ¿no?

Pero bueno, sí que, por ejemplo, pues durante cierto tiempo

el libro de Mi lucha de Hitler ha estado prohibido, ¿no?

En Alemania, porque ahí sí que hubo una política de desnazificación

y sí que... bueno, estaba prohibido, ¿no?

Pero yo creo que ni siquiera esos se deben de, por supuesto,

de destruir o de quemar, ¿no? Es un fenómeno muy generalizado,

pero siempre vinculado para acabar con la cultura del vencido,

del derrotado y muy vinculado

a regímenes dictatoriales, autoritarios.

Claro.

Ha sido un verdadero placer. Muchísimas gracias, Ana.

Pronto nos volveremos a ver.

Creo que en septiembre o así tienes preparado un libro

que va a salir y te volveremos a invitar para que nos cuentes.

Gracias. Muchas gracias. Muy amable.

Seguimos. La universidad de Santiago de Compostela

nos plantea hoy la siguiente cuestión:

¿por qué debemos seguir estudiando disciplinas humanísticas?

La universidad responde.

Hoy nuestras sociedades se rigen por la lógica del utilitarismo

que considera que solo lo que genera ganancias inmediatas

o beneficios prácticos es útil.

Dice el filósofo Nuccio Ordine

que "un martillo vale más que una sinfonía,

un cuchillo más que una poesía,

o una llave inglesa más que un cuadro".

Porque podemos entender la eficacia de esos utensilios,

pero no siempre para qué sirven la música, la literatura o el arte.

La degradación utilitarista es tal que ya tenemos que justificar

la investigación científica básica,

la que no es monetizable y de retorno inmediato.

En el reinado de la Quantitas, perdemos la Qualitas

y, desde luego, matamos la Curiositas.

Pero en el mundo donde todo se compra, lo que no tiene precio

es el conocimiento que resulta del aprendizaje.

El conocimiento es un fin en sí. Por eso no es utilitarista.

Es lo que evita el triunfo, la barbarie y el fanatismo

o la desertificación de la que no hablamos:

la del espíritu individual y colectivo.

Hoy ya no quemamos libros ni destruimos bibliotecas.

Basta cerrarlas porque no son rentables.

Por eso debemos reivindicar y valorar las únicas inversiones

cuyo beneficio es común a todos en el largo plazo.

Aquellas que son un fin en sí mismo, gratuito, desinteresado,

lejano de lo práctico y lo comercial,

que cultivan el espíritu

crean ciudadanos conscientes y contribuyen a nuestro desarrollo

como sociedad y como humanidad.

Sin las disciplinas humanísticas quizá lleguemos a Marte,

pero allí no sabremos ni cómo ni porqué

ni qué somos ni qué es lo que nos ha llevado tan lejos.

Alcanzaremos el espacio exterior sin saber

cuándo perdimos el interior.

Lo que nos interesa el tiempo y lo poco que solemos saber

el ciudadano de a pie de meteorología.

Y eso que desde la antigüedad el hombre ha mirado al cielo

porque, claro, en ello nos iba la vida y nos sigue yendo.

Para aclararnos un montón de términos,

conocer la historia de esta fascinante ciencia

y además divertirnos con unas cuantas curiosidades

ha escrito el meteorólogo José Miguel Viñas este libro,

El tiempo: todo lo que le gustaría saber

sobre los fenómenos meteorológicos, editado por Shackleton Books.

José Miguel, ¿qué tal? Hola, Mara.

Encantado de estar aquí, como siempre.

Bueno, un libro que deja claro

que nos encanta saber el tiempo que vamos a tener,

incluso lo tenemos en el móvil,

como apunta aquí, lo tenemos en las aplicaciones del móvil,

lo consultamos muchísimo,

pero sabemos muy poco de meteorología.

Sí, es verdad que va habiendo más cultura meteorológica.

Ya cuando alguien escucha la palabra borrasca, anticiclón, frente, dana,

sabe un poco de qué va.

Pero si vamos un poquito más allá

a nivel conceptual,

ahí ya empieza un poco la gente

a no precisar tanto.

Y esa es la labor de un libro de esas características.

Explicar bien ese tipo de cosas.

Y que la gente cuando vea que hay una borrasca

porque lo anunciamos en el Tiempo,

sepa exactamente qué es eso, por qué se forman

y cómo nos pueden afectar.

Y hay equivocaciones, por ejemplo,

entre el tiempo y el clima seguimos teniendo dudas.

Sí, sí, ese es un clásico.

(RÍE)

Y yo pongo mucho empeño siempre en intentar explicar la diferencia

entre las dos cosas.

Y pensando en ejemplos que nos permitan ilustrarlo,

uno de los mejores que hay es pensar en una película.

Vamos a ver una película al cine,

entonces si paramos la imagen un solo fotograma de la película,

sería el tiempo atmosférico en un momento dado.

Las condiciones que hay en un momento dado, el tiempo.

Pero claro, si en ese fotograma parece que está lloviendo,

no puedes deducir que en toda la película va a llover.

No sabes de qué va la película.

Para conocer el clima de un lugar, necesitas ver la película,

necesitar sumar muchos estados distintos del tiempo

durante mucho tiempo seguido.

Sería un poco la analogía entre tiempo y clima.

Y claro como decía yo,

desde la antigüedad, los seres humanos

miramos al cielo, intentamos explicarnos qué pasa,

intentar predecirlo.

Pero la meteorología es relativamente una ciencia joven.

¿Cómo explicaban en la antigüedad todo eso que pasaba?

Los fenómenos más extremos.

Bueno, era empirismo, era pura observación.

Entonces deducían cosas, muchas veces erróneas,

luego se ha comprobado,

pero que parecía explicar un comportamiento.

Como el tema de la cicatriz, parece algo infalible.

Me duele, cambia el tiempo.

Y eso en algunas personas es verdad. (RÍE) Funciona.

Pero no podemos extrapolarlo a toda la población.

Hay gente que tiene cicatrices y no nota nada.

Pues con el color del cielo, con las nubes,

con el viento, empezaron a observar pautas

que sí que parecían relacionarse luego con cosas que ocurrían,

con cambios del tiempo.

Y así fue creciendo poco a poco,

no la ciencia de la meteorología, pero sí la meteorología como algo

muy aplicado al día a día.

Porque como bien has comentado antes,

es algo que nos afecta muchísimo a todos.

Para lo que no había explicación pues se la inventaban, ¿no?

Se la inventaban.

Con fenómenos sobrenaturales.

Eso ha pasado en realidad con todos los fenómenos

de la naturaleza, no solo los atmosféricos que,

en un momento en el que no teníamos ese conocimiento que tenemos ahora,

¿a qué recurres?

A lo sobrenatural, a lo divino,

a una divinidad, a un Dios, etc.

Y eso ha ocurrido en todas las culturas.

No es algo solo de la nuestra.

Eso se ve en el antiguo Egipto, se ve con los mayas,

en las civilizaciones orientales, Japón, China.

En todos los sitios se ha recurrido a eso.

Pero sí tenemos grandes sabios de la antigüedad que se preocuparon

por el tiempo, por el clima, como por ejemplo, Aristóteles.

Sí, además Aristóteles yo creo que marca un antes y un después

porque sí que hubo varios antiguos filósofos griegos

que se interesaron por las condiciones meteorológicas

y observaron las nubes y lo que pasaba en la atmósfera,

pero Aristóteles dedicó a ello uno de sus libros o tratados.

Y ese tratado de alguna manera fue la obra de referencia

prácticamente durante 2000 años.

Nadie discutía las tesis aristotélicas,

aunque luego se ha comprobado que muchas de ellas no eran ciertas.

Pero lo decía Aristóteles.

Iba a misa.

Y eso se mantuvo siglos y siglos y siglos

hasta que, claro, ya ahí llegó la ciencia

y ya se empezó a comprender.

Sobre todo la clave fue entender cómo se comporta el aire,

la naturaleza del aire.

A partir de ahí ya se desarrolla la ciencia

como la ciencia del tiempo, la meteorología.

Y ¿dónde marcamos ese inicio de la meteorología como ciencia

y con quién?

Pues eso fue realmente en el Renacimiento, siglo XVII.

Hay una figura clave en ese momento que es Galileo Galilei

que es el personaje que establece el método científico.

A partir de Galileo, las cosas empiezan a cambiar.

Ya se experimenta

para comprobar si una cosa es como alguien dice que es o no.

Y repitiendo los experimentos, se puede ir avanzando en ciencia.

Y Galileo no fue exactamente

el que desarrolló el barómetro de mercurio,

que fue el instrumento

a partir del cual la meteorología da el salto

y podemos empezar a considerarlo disciplina científica.

Pero fue su discípulo.

Galileo ya se interesó por el tema de la presión y del aire,

pero no llegó a entender esa naturaleza del aire.

Y su discípulo Torricelli sí.

Fue el que realmente, en 1643,

desarrolla el barómetro de mercurio y ese instrumento permite

comprobar de qué manera el aire evoluciona,

de qué manera ejerce cambios de presión,

a veces la presión sube, a veces baja.

Y cómo eso está íntimamente relacionado

con las cosas que observamos que ocurren en la atmósfera.

Fue justo yo creo que el punto clave a partir del cual

la meteorología ya caminó sola como ciencia.

Hablabas de la atmósfera y precisamente en el libro

dedicas una buena parte a describirla, a hablar sobre ella.

¿Es una inmensa máquina?

¿Podríamos definirla así o no?

Sí, de hecho, la defino

como la gran máquina atmosférica

porque al final lo que tenemos

es una fuente de energía

externa a la Tierra, que es el sol.

Si apagamos el sol,

en pocos días empezaremos a notar que aquí

la máquina se para.

El sol está siempre aportando energía.

Esa energía no se distribuye homogéneamente por la Tierra.

Se calienta más por el ecuador, menos por los polos.

Hay hielo y se refleja parte de la radiación.

Y esas diferencias

son las que al final ponen en marcha toda esa máquina.

El aire se desplaza de unas zonas a otras

y ese movimiento,

la circulación de la atmósfera,

es lo que observamos en forma de cambios de tiempo.

El tiempo no está siempre igual

porque esa máquina está en funcionamiento

y el sol, como digo, es su motor.

¿En qué parte de la atmósfera se producen la mayor parte

de los fenómenos meteorológicos?

Prácticamente en su parte baja, que sería la primera capa

desde el suelo hacia arriba, la troposfera.

No se puede decir que todos los fenómenos

están en la troposfera.

Están a unos 10-11 km de altitud en las latitudes.

En la estratosfera hay algunos.

Pero digamos que los frentes, las borrascas, las danas,

todo eso ocurre bastante cerca de la superficie terrestre.

En la estratosfera hay vientos,

más arriba incluso se forman auroras polares.

En las zonas polares sobre todo.

Pero ya no son fenómenos como los que aparecen más abajo

por la presencia de vapor de agua.

Se concentra en los primeros kilómetros

de atmósfera y por eso hay nubes.

Por eso vemos esos cambios de tiempo.

Presión, temperatura y densidad del aire, ¿no?

Son tres términos clave. Sí.

Que nos explican muchas cosas de lo que pasa en nuestro tiempo.

Sí, en esa parte del libro he usado el símil de una partida de billar.

Imaginamos las tres bolas

y tenemos que hacer la carambola, tocar las tres.

Con la presión, la temperatura y la densidad del aire

pasa algo parecido.

Están las tres íntimamente relacionadas.

Puede haber una subida de presión,

pero no venir necesariamente acompañada

de una de temperatura y viceversa.

Se puede simplificar todo diciendo que, si hay más presión,

hay más densidad, y si hay más densidad,

la temperatura, el aire frío es más denso, va a aumentar.

Pero eso no siempre es cierto porque las variables a veces tienen

su propio recorrido,

entonces podemos tener a veces lluvia con baja presión,

pero a veces en un entorno de alta presión puede llover.

Y esa es un poco la complejidad de entender

esa máquina atmosférica sobre la que hablábamos antes.

Me encantan los recuadros,

las curiosidades que hay en el libro.

Por ejemplo, nos dices

que el día anterior podemos predecir si va a haber niebla

al día siguiente o no.

Sí, podemos predecirlo con nuestro móvil.

Claro. (RÍE) Con la aplicación, pero...

Claro... ¿Sin hacer trampa?

Sin hacer trampa, en ese cuadrito,

lo que intento explicar es cómo podemos hacerlo

basándonos en lo que hacían los antiguos, en la observación.

Y, además, Mara, creo que es algo

que habrás observado en alguna ocasión.

Día de invierno, sobre todo,

cuando es más probable que haya niebla al día siguiente

y por la tarde ya cuando vas a tu casa,

observas que se te está empezando a empañar el cristal del coche

que tienes ahí aparcado en la calle.

Eso es un signo muy claro

de que ya hay tanta humedad en la atmósfera

que se empieza a condensar en el cristal.

Es como un signo de que casi seguro

en las próximas horas se formará la niebla y casi nunca falla.

Cuando a las 20:00- 21:00 en un día de invierno

tienes ya el cristal empañado, de madrugada se forma la niebla

y eso lo cuento en ese cuadrito. Eso es muy interesante.

O, por ejemplo, los termómetros que tenemos en casa

o que vemos en la calle. Sí.

¿Nos muestran la temperatura real?

No, ¿no? No.

Yo creo que, además, esto la gente ya lo sabe, ¿no?

Que no se puede fiar de un termómetro callejero, ¿no?

Y la razón es obvia,

un termómetro que está dentro de una carcasa cerrada

en mitad de una calle en verano no está al aire libre,

aunque haya una ventilación donde está ubicado el sensor.

De manera que ahí tiende a acumularse

al final el calor y siempre va a marcar

varios grados por encima de la temperatura real.

Por eso tenemos que fiarnos siempre de los datos oficiales,

los que se registran en un observatorio meteorológico,

una estación meteorológica oficial.

Ahí sí tenemos garantizado que la medida es la del aire.

No la de un habitáculo donde el aire se ha recalentado

y no ha habido una ventilación adecuada.

Y... claro.

Ha mejorado mucho la predicción del tiempo.

Tenemos satélites, ordenadores, grandes máquinas,

pero no sé si esto

es infinito, va a seguir mejorando.

Por ejemplo, en unos años

¿podremos saber el tiempo que tendremos dentro de 15 días

y sea fiable y se cumpla?

Ahí hay unos límites que van a ser imposibles de superar.

Por supuesto que...

Estoy casi convencido de que la supercomputación,

los superordenadores con los que hoy en día

se ponen a trabajar los modelos meteorológicos o climáticos

van a seguir aumentando su capacidad de cálculo

en los próximos años o décadas.

Entonces, es previsible que tengamos más capacidad de predicción.

Ahora bien, ¿el límite cuál es?

La naturaleza de...

O sea, la atmósfera tiene una naturaleza caótica.

Entonces, ese caos nos impide

no tener una incertidumbre

cuando nos alejamos muy hacia delante en el tiempo.

Es decir, esa precisión para el pronóstico de mañana

que te puedo decir si en la ciudad donde vives

va a llover e incluso hoy en día

no solo si va a llover, sino en qué franja horaria

puede producirse esa lluvia u otro fenómeno.

Eso lo puedo hoy en día a lo mejor predecir con cierta precisión

o con alta precisión hasta dentro de dos días, tres días,

pero a partir de ahí ya hablar de un pronóstico local

se empieza a diluir

porque ya entra la incertidumbre en juego.

A medio plazo hoy en día se hacen buenas predicciones,

pero no buenas predicciones locales.

Buenas predicciones a una escala un poquito más grande.

A largo plazo, se empieza un poco a poder adivinar

por así decirlo, vaticinar una tendencia

de si la próxima estación va a ser lluviosa o no.

Pero todo esto con mucha...

con pinzas, digamos, ¿no?

Pero un pronóstico local, lo que me decías, a 15 días,

no vamos a poder tenerlo con precisión ni dentro 80 de años

porque esa imposibilidad

por el caos del comportamiento atmosférico

va a estar siempre ahí.

Tendremos que mejorar las predicciones locales.

Que cuando venga una tormenta,

de un día para otro sepamos con más precisión

dónde puede a lo mejor descargar un fuerte aguacero,

que es donde puede haber un peligro.

Ahí sí hay un margen de mejora,

pero en extender el pronóstico local

semanas o meses...

no, porque la atmósfera nos dice que es imposible.

Sigamos con la sorpresa, ¿no?

Y bendito caos también.

Sí, al final el mundo es como es y es maravilloso por otro lado, ¿no?

Y cuidémoslo, que también habla sobre eso,

sobre el cambio climático y la necesidad de tomar medidas.

Era obligado, es un libro del tiempo,

pero la última parte está dedicada un poco al clima,

es un tema del que hablar hoy en día

en cualquier publicación de estas características.

José Miguel, muchas gracias por acompañarnos.

A ti, estar en este programa sabéis que es un regalo para mí.

Gracias. Hasta luego. Gracias.

Y nosotros seguimos.

El Museo Nacional de Ciencias Naturales es

una gran institución de investigación y divulgación

integrada en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

A menudo, el Museo de Ciencias Naturales

presta atención al mundo del arte.

Actualmente tienen en exposición

la muestra Arte y Ciencia del siglo XXI,

que reúne una colección de magníficas obras

de pintura y escultura figurativas del arte español de este siglo

en diálogo con textos sobre investigaciones científicas

llevadas a cabo por el CSIC.

"El Museo Nacional de Ciencias Naturales

presenta en su sede de Madrid

la exposición Arte y Ciencia del siglo XXI.

Una muestra que pretende hermanar

y poner en diálogo ambas disciplinas.

Es bastante común considerar que el arte y la ciencia

son facetas del saber radicalmente distintas

e incluso puede que antagónicas, pero esto no debería ser así.

Arte y ciencia son las dos caras de la misma moneda.

De hecho, históricamente, hasta hace apenas unos siglos,

han ido de la mano."

No son para nada antagónicos la ciencia y el arte.

De hecho, coexistían

y en el Renacimiento los artistas eran científicos

y los científicos eran artistas, ¿no?

Y quizás el máximo exponente es Leonardo da Vinci.

Luego con el tiempo, con el devenir del tiempo,

se han ido separando, han dejado de dialogar entre ellas.

Pero para nada son antagónicas, sino más bien complementarias.

"Esta exposición de arte y ciencia,

la más importante llevada a cabo por el museo sobre esta temática,

no es la primera vez

que el Museo Nacional de Ciencias Naturales

ha abierto sus puertas al arte.

Todos los años el museo acoge en el certamen Ilustraciencia,

que reúne una selección de trabajos a concurso

de ilustradores científicos naturalistas

de España y del extranjero.

La ilustración científica española

goza de merecido prestigio internacional

pues a su calidad como documento científico

estos trabajos añaden un notable componente estético,

incluso artístico, que aumenta su valor.

La colaboración entre científicos e ilustradores

es uno de los ejemplos más evidentes del hermanamiento

entre la ciencia y el arte.

Otro ejemplo, bastante curioso, por cierto,

de la entrada del arte

en el Museo de Ciencias Naturales

fue la exposición Fauna Secreta.

El fotógrafo y artista Joan Fontcuberta,

una de cuyas tácticas creativas más habituales

consiste en jugar con la confusión deliberada

entre lo real y lo ficticio.

En esta interesante muestra, Fontcuberta intervino

en el Real Gabinete de Historia Natural,

el germen del actual museo

que introdujo de soslayo en sus vitrinas,

mezclados con los especímenes reales

de la colección del museo,

ciertas criaturas ficticias creadas a tal efecto por el autor

hasta el punto de que a veces

era difícil para el visitante diferenciar

entre las especies reales

y las de trampa, pues las delirantes criaturas

de Fontcuberta no desentonaban el exceso

con algunos de los rarísimos ejemplares reales

que el gabinete exhibe.

Un juego artístico, sorprendente y divertido

que Fontcuberta llevó a cabo

con el beneplácito de la institución.

La actual exposición Arte y Ciencia del siglo XXI

se haya encuadrada en el programa de eventos

que lleva a cabo este año 2021

el Museo Nacional de Ciencias Naturales

como celebración del 250 aniversario

de la fundación del mismo."

Este año se cumplen justo 250 años desde que Carlos III

decidió adquirir una colección de objetos de historia natural

para fundar lo que fue

el Real Gabinete de Historia Natural,

que a lo largo del tiempo ha ido cambiando de nombre

hasta dar con el actual,

que es el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Su primera sede es en la calle Alcalá número 13

junto a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Esta idea de unir arte y ciencia era más común en aquella época.

Por desgracia se ha perdido un poco a lo largo del tiempo,

pero nosotros mantenemos aún un poco ese espíritu, ¿no?

De seguir uniendo arte y ciencia.

"Una figura en la historia de España que representa a la perfección

el vínculo entre la ciencia y el arte

es sin duda Santiago Ramón y Cajal, un científico con alma de artista

a cuya vida y obra está dedicada otras de las exposiciones actuales

del Museo de Ciencias Naturales."

Cajal, aparte de ser un gran científico,

también está muy atraído por el arte.

Tenía una faceta artística muy importante,

sobre todo con la fotografía, ¿no?

Aparte de sus extraordinarios dibujos científicos,

por lo tanto, digamos, de alguna manera

tenemos en dos áreas distintas arte y ciencia muy unidos.

Esta exposición, que llamamos Arte y Ciencia del siglo XXI

pretende ser una iniciativa

que recupere este diálogo que existía entre ciencia y arte

y lo hacemos a través de una serie de obras pictóricas y de escultura

que representan diferentes temáticas

y sobre esas temáticas hay investigadores del CSIC

que hablan desde el punto de vista de la ciencia,

de forma que se establece un diálogo

sobre temas comunes desde el punto de vista del arte y de la ciencia.

Este proyecto

surge de mi iniciativa y de la de Modesto Trigo,

que es comisario de la exposición y pintor,

un poco hablando de la necesidad

de recuperar algo este diálogo, ¿no?

Y nos propusimos ir adelante

con esta exposición,

que fue apoyada por el CSIC y la Fundación Arcilla,

que engloba a algunos artistas que están aquí representados.

La Fundación Arcilla es una fundación sin ánimo de lucro

que pretende dar visibilidad

a artistas principalmente del Realismo actual español,

que son muy conocidos fuera de España,

pero quizás no son tan conocidos en nuestro país

y esta exposición permite un poco dar a conocer al público general

a estos artistas, ¿no?

Y que evalúen un poco la calidad excepcional

que tienen sus obras.

La muestra en sí es un homenaje también a las investigaciones

del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

El CSIC ha sido bastante conocido últimamente

por todo lo que hemos hecho, los compañeros han hecho

sobre el COVID, nuevas vacunas, etc.,

pero en realidad somos

el organismo público de investigación

más grande de España con 125 centros con temáticas de lo más variopinto:

desde el cambio global,

la genómica, la exploración del espacio,

la biotecnología, ingenierías...

Incluso humanidades, ¿no?

Arte, filosofía.

Aquí la gente que venga a ver esta exposición

va a disfrutar mucho con el arte en sí mismo

y desde el punto de vista artístico son todas obras excepcionales,

pero hay algunas piezas que han sido creadas ex profeso

para esta exposición y que son bastante impactantes, ¿no?

Puede ser, por ejemplo, estas esculturas de Ángel Cañas,

que utiliza neumáticos,

los reutiliza para generar esculturas

de pantera, de un cocodrilo que hay, de un elefante.

"Estas esculturas con neumáticos están en relación

en la exposición con el trabajo de Raquel Verdejo,

del Instituto de Ciencia y Tecnología de Polímeros,

que investiga nuevos materiales

como un caucho que incorpora residuo de neumáticos modificados

que es capaz de autorreparar sus grietas

y prolongar así su vida útil."

Luego también hay que destacar quizás las acuarelas de Saorin,

que son unas acuarelas espectaculares

que le lleva años hacer y representan diferentes temáticas

desde el abandono del mundo real a la oxidación de los materiales,

que nos permite también hablar

de las investigaciones actuales del CSIC en esos campos.

"La despoblación de la España rural está siendo abordada por el CSIC

mediante el programa interdisciplinar ALCINDER,

que pretende crear iniciativas de emprendimiento

basadas en investigación y desarrollo

que contribuyen a fijar población en el medio rural."

También hay una obra que me gusta especialmente

que es de Carmen Mansilla

que se llama La labor invisible y representa a una científica

enfrascada en una pizarra

haciendo sus dibujos y su investigación,

pero me gusta porque la hizo ex profeso para la exposición,

se ha inspirado un poco en los esqueletos que tenemos

y en las piezas que tenemos aquí en el Museo de Ciencias

y, sobre todo,

habla de una temática que es importante y recurrente

tanto en el mundo de la ciencia como del arte

que es esa laboral invisible de las mujeres

que intentamos un poco promover desde el CSIC.

Una de las piezas más impactantes

quizás son las esculturas de los Hombres pájaro de Belmonte.

Son tres esculturas

que representan un poco un estudio anatómico,

de la anatomía humana

y representan la flexibilidad, la gracilidad del cuerpo humano.

Y eso nos permite hablar

de la evolución desde el punto de vista anatómico,

desde los neandertales y desde el punto de vista

de la paleoantropología

que se hace en el CSIC,

hasta el ser humano actual.

Hay varias obras aquí que representan

diferentes paisajes naturales también.

Destacan dos que son hermanas.

Una representa un iceberg en la Antártida

con colores fríos, blancos y azules y al lado tenemos el volcán Llaima,

que es un volcán de Chile que entró en erupción hace años

y precisamente nos permiten hablar

de dos áreas de investigación importantes del CSIC.

Una de ellas es precisamente la vulcanología

y el científico que habla de ese tema

ha estado y conoce ese volcán.

El otro es el Programa Polar

del Consejo Superior de Investigaciones Científicas,

que desarrollamos en la Antártida y los Polos

y que tiene un componente importante del cambio global

que precisamente una de las consecuencias

es el desprendimiento de esos grandes icebergs

representados en ese cuadro.

Hay dos obras de Hu que son casi metáforas

de la pérdida y alegación ambiental del cambio global, de hecho.

En uno podemos ver una ola que está...

digamos, devorando, cubriendo una mujer que está

tumbada en el suelo.

Y representa un poco ese incremento del nivel del mar

que está haciendo desaparecer poblaciones en zonas costeras.

Y a la vez se ve a un elefante que está huyendo

de este cambio global y está desvaneciéndose, ¿no?

Que es una metáfora de la pérdida de la megafauna, la biodiversidad

que está ocurriendo en el planeta.

Y una obra hermana del mismo autor, representa a un tigre de bengala

en una poza mientras una chica está bebiendo del agua.

Y también es una metáfora en sí mismo,

porque el que ve el cuadro

piensa que el tigre se va a comer a la mujer.

Pero somos los humanos los que estamos matando a los tigres

y acabando con su medio natural.

El mar, que es un cuadro de muro,

es un cuadro que está en escala de grises.

Solo hay blancos y negros.

El autor no percibe el color, solo ve en esa escala.

Y ha desarrollado una paleta de tonalidades

en escala de grises espectacular.

Y este cuadro es muy importante porque nos permite

hablar de las investigaciones de Susana Marcos,

del Instituto de Óptica del CSIC,

que ella trabaja en la retina, en el ojo humano

intentando crear nuevas terapias y mejorar un poco

la visión de la gente. Y trata este tipo de enfermedades

que impiden, por ejemplo, a este autor ver el color.

Uno de los artistas técnicamente más espectaculares

que hay en esta exposición es Corella.

Y Corella tiene cuatro cuadros que representan a cuatro ancianos

de una forma hiperrealista y que nos permiten hablar

de diferentes aspectos relacionados con la vejez

que van desde la soledad, la muerte, e incluso las enfermedades

relacionadas con la edad, como es el alzhéimer.

En el CSIC, hay grupos de investigación

que están trabajando en mejorar

las condiciones de vida del alzhéimer

desde el punto de vista de la genética,

la biología molecular....

El cuadro Du Miao básicamente representa

a dos chicas que se estaban haciendo un selfi en un teléfono móvil.

Y, luego, hay un señor pensativo al lado, ¿no?

Y lo hemos traído porque nos gustaba hablar sobre la soledad.

Parece que la persona sola es ese señor pensativo.

Pero, en realidad, en la sociedad digital

en la que vivimos

hay gente que interacciona solo a través de dispositivos móviles

y en la práctica quizás están más solos

que ese señor que está sentado.

Y ya solo interaccionan con otras personas

desde el punto de vista de un terminal.

Y, de hecho, va acompañado de un texto de una filósofa del CSIC

que trabaja en cómo desde el punto de vista de la filosofía

estas nuevas tecnologías están afectando

a la sociedad actual.

"Este cuadro, Pasado y presente de Javier Garaizabal

representa la curiosidad de la niña que se pregunta

por qué se oye el mar dentro de una caracola.

Que es la misma curiosidad que anima al científico a investigar.

Este otro cuadro de gambas y plástico

From the Mediterranean, de Aurelio Rodríguez

pone sobre el tapete el problema de los plásticos

introducidos en la cadena alimentaria.

Uno de los temas que estudia

el Instituto de Diagnóstico Ambiental

y Estudios del agua del CSIC.

El trabajo del Instituto de Biología Evolutiva del CSIC

se relaciona con este cuadro. Bodegón con Bonsái, de Modesto Trigo

que presenta una visión irónica del mito de Adán y Eva.

Con una Eva encaramada cual mono a un árbol

y un Adán homínido fumándose un puro.

Otra obra cargada de sentido del humor

y que llama mucho la atención del visitante

es esta escultura en resina policromada titulada

El funcionario, de Noé Serrano.

En la muestra, hay obras de autores consagrados,

pero también de jóvenes artistas emergentes como es el caso

de Miguel de Albelda, que presenta tres pinturas de parajes decrépitos

de la Rusia excomunista,

la sede del congreso soviético

y dos paisajes de barriadas abandonadas,

puestos en relación con las investigaciones

del Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC

que estudia las relaciones

entre ciudadanía e instituciones públicas

y su incidencia en el estado del bienestar.

O el tema de las migraciones humanas,

incrementadas por la crisis económica

y el cambio climático,

representada por este otro cuadro de Carmen Mansilla

titulado Conclusiones sobre Circe."

En esta exposición pretendíamos darle visibilidad a las mujeres

y, de hecho, mucha de la temática de los cuadros

está relacionada con mujeres.

Podemos tener cuadros, por ejemplo, como aquel

que se ve una chica tomando el sol y nos permite hablar

de la importancia de tomar el sol para general vitamina D

porque la vitamina D parece

que tiene un papel relevante

en la tormenta de citoquina

que se produce con el COVID

o la gripe. Procesos antiinflamatorios.

Luego, detrás tengo otro cuadro de Vaca que representa

una caja entomológica con una mariposa.

Y el cuerpo de la mariposa, una persona trans, ¿no?

Y también queremos poner esa realidad LGTBI

que está un poco oculta

en la ciencia y en el arte

pero que poco a poco empieza

a salir un poco a la palestra.

Tenemos este cuadro en el que se ve una niña con guantes de boxeo.

Y lo hemos seleccionado porque queríamos hablar

de luchar por el futuro de las niñas.

Es de todos conocido que en las carreras científicas,

incluso en el arte

quizá hay más mujeres que hombres cuando se inician,

pero luego hay esta tijera.

Digamos, para llegar arriba hay más varones que mujeres.

Entonces, queremos recoger un poco ese guante de la lucha para mejorar

la situación de la mujer que, por otra parte,

el CSIC hace campañas muy activas

para promocionar a la mujer en la ciencia.

Y, por último, detrás tengo cuadros de Ulibin

que es un artista ruso afincado aquí en España

y que representan un posible futuro de la humanidad.

Se ve un paisaje con una nave espacial en el fondo

y, bueno, una persona desnuda en la que quizás

estamos desarrollando la tecnología hasta extremos que nos permitan

viajar al espacio, ir a Marte, ahora que está justo eso ahí.

Pero nos estamos cargando el planeta y quizás el futuro de la humanidad

acabemos como en "El planeta de los simios".

También nos permite hablar un poco de la exploración del espacio

en la que el CSIF está teniendo un papel relevante.

Los objetos cotidianos cambian de vida,

adquieren otra personalidad

y una carga poética que ni siquiera sospechaban

por obra y gracia de Àlex Monfort Fradera.

Boek Visual presenta una selección de sus trabajos.

"Un día alguien le preguntó a Àlex Monfort qué es lo que hacía

y él contestó: 'Sugerir un punto de partida en este mundo

que corre tan deprisa para parar, reflexionar

y reflexionarme en lo aprendido, en lo sabido ingenuamente.

Reír y reírme de mí mismo. Descreer lo crecido y lo creído.

Dejar de ser para reencontrarme nuevamente'.

Àlex Monfort hace poesía sincera y sin maquillaje,

carente de impostura, en color.

Tan real como son a veces los sueños no recordados.

Objetos náufragos, cotidianos, humildes hasta la raíz

y la reflexión.

El poeta visual Àlex Monfort pone su voz a elementos anónimos.

Lo renombra. Los dota de renovada personalidad

y lo hace en la intimidad, creando y creyendo en el silencio,

como si desaprendiera a través de los ojos lúdicos de un niño.

El alma desnuda de restricciones y la mente abierta de par en par

a cada sorpresa,

a cada hallazgo mágico encontrado en la búsqueda.

Y eso es lo que hace el autor con sus creaciones,

conducirlas a su territorio sintetizando ideas,

recreándose en la duda, descontextualizando con ironía,

relativizando la trascendencia.

El poeta nos propone una ficción veraz,

rediseñando a su vez una realidad alejada de estereotipos

a través de una selección

de imágenes coloristas y desenfadadas.

Una revisión trasversal que pretende a su vez

reconocerse en sí misma.

Una invitación a no mirar sin más, sino hacerlo

con la intencionalidad y la mirada curiosa del que anhela descubrir.

Así nos presenta la obra de Àlex Monfort, Edu Barbero."

Muchos, muchísimos libros se han escrito sobre Napoleón

y de autores muy relevantes:

Stendhal y Bertrand Russell, por ejemplo, y por solo elegir

a dos grandes hombres de letras conocidos universalmente.

Sin embargo, pocas biografías han conseguido gustar tanto

a tantas personas tan diferentes como esta del historiado soviético

Albert Manfred, que acaba de reeditar Entre nosotros,

traducida del francés por Vicente Bordoy,

la Editorial Akal.

Recordemos que había una antigua edición

para la universidad de finales de los años 80.

Napoleón Bonaparte, 600 páginas

de conocimiento exhaustivo de todas las fuentes documentales

existentes de primera mano y un amor apasionado

por el personaje y por cada detalle de su vida personal y política

escrito por un historiador que comenzó escribiendo poesía.

El resultado es un libro científico muy meticuloso, muy sólido

casi indiscutible en sus detalles y al mismo tiempo

un relato apasionante de las campañas y lucha política

de un líder revolucionario visto por quien había vivido

en su infancia y había sido favorecido

por la revolución de octubre de 1917.

Un clásico.

Recuperamos un fragmento de uno de nuestros últimos trabajos

sobre la ONG española, Cirugía en Turkana.

El resto, en la red.

Cirugía en Turkana es un proyecto que aglomera o aglutina

muchísimos profesionales de distintos ambientes,

a un equipo de logística,

a un equipo de comunicación

y a un montón de gente

que cree en nuestro proyecto

y que apuesta porque proyectos pequeños y realistas

como el nuestro trabajen en el terreno.

Es importante porque visibilizamos

una situación bastante frecuente

del día y es la de las desigualdades

que hay en nuestro planeta.

Esto ha sido todo esta semana en "La aventura del saber".

Volvemos el lunes. Invitaremos entre otros reputados

especialistas al catedrático de Economía

de la Universidad Carlos III de Madrid,

Antonio Cabrales Goitia, autor de un interesantísimo informe

sobre educación en España

del que hablaremos con él.

Y, además, un nuevo taller de artes visuales

con el periodista e historiador de arte Peio Riaño.

Y también charlaremos con Beatriz Osés y Chiki Fabregat,

las ganadoras de este año de los Premios SM

el Barco de Vapor y Gran Angular.

Buen día a todos

y muchas gracias como siempre.

Gracias por estar ahí.

Hasta el lunes.

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La aventura del saber - 27/05/21 - Lengua de signos

27 may 2021

Salvador Gómez Valdés entrevista Ana Martínez Rus, profesora titular de Historia Contemporánea UCM y autora de libros como “Libros al fuego y lecturas prohibidas. El bibliocausto franquista” y “La persecución del libro. Hogueras, infiernos y buenas lecturas”.

La Universidad Responde. Universidad de Santiago de Compostela ¿Por qué debemos seguir estudiando disciplinas humanísticas?

Mara Peterssen entrevista al meteorólogo José Miguel Viñas, que acaba de publicar “El tiempo. Todo lo que te gustaría saber sobre los fenómenos meteorológicos”.

“Arte y Ciencia MNCN” Actualmente, podemos visitar en el Museo Nacional de Ciencias Naturales la muestra ‘Arte y ciencia del siglo XXI’, que reúne una colección de magníficas obras de pintura y escultura figurativas del arte español de este siglo, en diálogo con textos sobre investigaciones científicas llevadas a cabo por el CSIC. Temas comunes tratados desde el punto de vista del arte y de la ciencia, en un intento por reunir de nuevo dos mundos aparentemente tan distanciados

“Boek visual: Álex Monfort”. La Aventura del Saber y Boek Visual colaboran juntos para poder dar a conocer a algunos de los autores incluidos en esa antología. Boek visual presenta una selección de la obra del artista Álex Monfort. Los objetos cotidianos cambian de vida, adquieren otra personalidad y una carga poética que ni siquiera sospechaban por obra y gracia de Àlex Monfort Fradera.

Salvador Gómez Valdés, en su sección habitual, recomienda la lectura de “Napoleón Bonaparte” una biografía del historiador soviético Albert Manfred.
Reportaje en red: Hoy digitalizamos y colgamos en nuestra página web “Turkana”

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