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No recomendado para menores de 7 años La 2 es teatro - Páncreas - ver ahora
Transcripción completa

le diría adiós al mundo con un fármaco letal.

(Música de Miguel Linares)

(Para la música)

Se escribieron muchas cosas sobre qué pasó esa noche.

Se habló de autodestrucción, sacrificio solidario,

de amistad, de abnegación y de todo lo contrario.

Se usó la imaginación con un enorme derroche.

Pero lo cierto es que nadie vio la versión acertada.

Como pasa casi siempre, también en esta ocasión,

la realidad superó a la más retorcida ficción.

Y es que la imaginación está sobrevalorada.

Todo lo que puede, amigos, de algún modo suceder

acaba, tarde o temprano, sin remedio, sucediendo,

sea noble, criminal,

hermoso, oscuro u horrendo.

Eso y mucho más pasó en aquel anochecer.

Esta tarde contaremos ante tan amable audiencia,

desde el principio al final, lo que pasó en realidad.

Sabréis de primera mano,

sin tapujos, la verdad,

si es que verdad y realidad son palabras con vigencia.

Empecemos desmintiendo a tantas editoriales.

No es cierto que seamos amigos desde la infancia.

Nos conocimos ya adultos en curiosa circunstancia,

en una terapia grupal para trastornos mentales.

(RÍEN)

Yo hice terapia dos años, pero no estaba loco.

Mi novia me había dejado, quedándome un poso amargo.

Estuve meses noqueado, en estado de letargo.

Me sentía triste y solo, me hundía poco a poco.

¿Conocen ese de un tío que va al doctor del seguro y le dice?...

"Doctor, siento que no hay nadie alrededor".

"Que estoy solo, abandonado, que estoy...".

"¿Doctor, doctor?".

Pues el tío era Javilo.

Sentirse solo es muy duro.

Ya estamos con chistecitos.

La carencia afectiva le puede pasar a cualquiera

tras una separación.

¿Raúl? ¿César? ¿Dónde coño...?

(RÍEN)

¡Qué gracia! ¡Qué diversión!

Prefiero mi soledad a tu conducta agresiva.

¡Que ya no me pongo agresivo!

Mi conducta es ejemplar.

César perdía a menudo el control de su emoción.

Un juez le ordenó terapia tras una triste agresión.

Pegó a un árbitro de fútbol en un partido escolar.

Vivía tan estresado, sufría tanta tensión,

que no supe lo que hacía. Se me cruzaron los cables.

No te justifiques, César. Fueron hechos lamentables.

Pero, que quede claro, fue penalti y expulsión.

Vosotros no sabéis bien lo que es mantener una casa

con un sueldo mileurista,

con el perpetuo estrés de no tener la certeza

de llegar a fin de mes,

sabiendo que día a día tu matrimonio fracasa,

que tus hijos no te quieren, que te usan a su antojo,

que te roban en el banco con la casa hipotecada,

con la jodida autopista a diario colapsada

y el jefe metiendo siempre el puto dedo en el ojo.

Entre el estrés, la familia, el tabaco y el trabajo,

alcanzó a coleccionar una angina y tres infartos.

Los médicos del seguro acabaron de él hartos.

A mí me mataba ir todos los días al tajo.

Como podéis comprobar, ya lo tiene superado.

Chist...

Lo de Raúl era peor.

Él despreciaba la vida.

Fue a terapia por sufrir cierta tendencia suicida.

Lo de Raúl sí que era un trastorno delicado.

No despreciaba la vida.

Creedme bien lo que os digo.

Al contrario, la tenía en gran consideración.

Precisamente por eso tomé aquella decisión,

matarme yo antes de que la muerte diese conmigo.

¿No veis que la vida tiene siempre un triste final?

La vejez es decadente.

Es mejor tener valor de morir

cuando la sangre aún conserva el vigor.

No es locura suicida.

Es una actitud vital.

Para ti, actitud vital;

para mí, rollos extraños.

Es como ese viejo lema de algún roquero famoso,

muere joven y deja un cadáver primoroso.

Si me diesen a elegir, yo viviría mil años.

Raúl anunció que al cumplir los 60 años cabales,

aunque estuviese bien sano y en plena forma mental,

le diría adiós al mundo con un fármaco letal.

Y lo dejó por escrito en muchas redes sociales.

La madre le suplicó desde su lecho de muerte que acudiese

a un psiquiatra y Raúl negarse no supo.

Así coincidimos los tres

en la terapia de grupo. (RÍE)

Luego los tres lo dejamos sin mejorar nuestra suerte.

Aunque es injusto decir que no sirvió para nada.

Con lo que ganó ese experto en terapia conductual,

pudo hacerse diez sesiones de estiramiento facial.

Sigue teniendo gran jeta, pero no tiene papada.

(RÍE)

Por cierto, seguramente más de uno habrá advertido

que hablamos de forma extraña,

con metro y rima cerrada.

Es así como se habla en esta nueva morada.

Al principio se hace raro, pero luego es divertido.

Y hecha esta aclaración, ¡comencemos con la trama!

Fue en casa de Javilo donde sucedió la escena.

Nos había invitado a compartir una cena.

Quería sentirse arropado.

Ansiaba aliviar su drama.

Javilo estaba muy enfermo.

Sufría ya de partida una diabetes aguda que se le agravó al final

por una pancreatitis de diagnóstico fatal.

Los médicos no le daban mucha esperanza de vida.

Su futuro dependía de un golpe de buena suerte.

Necesitaba un trasplante de páncreas sin más espera.

Si no, el fin estaba cerca.

Al principio, la ceguera; más tarde, inmovilidad;

y, finalmente, la muerte.

Donantes de páncreas hay, desgraciadamente, pocos.

Como pasa con las madres, páncreas no hay más que uno.

En el caso del riñón, no existe problema alguno.

Tenemos dos y podemos donar todos como locos.

Es tan fácil como aquel que teniendo dos millones

decide dar a los pobres la mitad, es decir, un millón.

(AMBOS) ¡Eh!... Bien pensado,

no es tan fácil eso de dar un millón.

Más los de páncreas tenemos incluso menos opciones.

Preferimos advertiros, no sea que hagáis el capullo,

que para donar un páncreas hay que morirse primero.

Lo digo por si entre vosotros, por amor o por dinero,

a alguno se le ha ocurrido de pronto donar el suyo.

Antes de abrirse en canal, pensadlo prudentemente.

Preguntadles la opinión a vuestros seres queridos,

esposas, novias, amantes, compañeras o maridos.

Seguro que ellos opinan que es una idea excelente.

Vamos a centrarnos ya,

pues todo está preparado,

en la noche que causó tanta admiración y espanto.

César llegó con, digamos, media hora de adelanto.

Quería, según me dijo, hablar conmigo en privado.

¡Ay!...

(Música dramática, guitarra)

¿Qué tal está nuestro enfermo? ¿Has notado mejoría?

Pues, cómo te lo diría, dormito durante el día

y de noche apenas duermo.

Es raro.

Quiero decir que es un hecho reseñable que no sé cómo vivir.

Sin embargo, morir me muero de puta madre.

¿Algún páncreas a la vista?

Ayer hubo un accidente en medio de la autopista

y murió bastante gente. Una noticia excelente.

Eran todos jubilados que iban hacia Alicante

y no puedes ser donante,

aunque estés superdotado, de 70 en adelante.

Llegar a viejo es jodido.

Ni para desguace sirve.

Cuánta ignorancia exhibes.

Si estás viejo, es porque vives.

Aún no está todo perdido.

Yendo a lo de tu salud, ¿ves posible mejoría?

Veo un túnel de autovía y, al final de este, una luz.

¿Me captas la ironía?

Eso quería escuchar.

No te hagas ilusiones. No hay nada que heredar.

No tengo bienes ni acciones, y el piso está para embargar.

Hablo de tu salvación.

¿No jodas que ahora te vale eso de la religión?

¿Eres budista, mormón o testigo de Jehová?

¿Eso del páncreas te afecta al coeficiente mental?

No, no estoy en una secta.

¿Esta es la actitud correcta de un enfermo terminal?

No estoy loco, no, señor.

Tengo la cabeza sana. Así me enfrento al temor.

Si no le echo algo de humor, me tiro por la ventana.

De eso quería hablar. ¿De saltar por el balcón?

¡Tú no! Claro, no hay razón.

Es Raúl quien se ha de matar.

No te pillo la intención.

¿No lo ves interesante?

¿Quieres que Raúl se suicide?

Quiero que lo adelante y que sea tu donante.

¡Díselo a ver qué decide!

Es una idea horrorosa.

Me parece factible. Piénsate un poco la cosa.

Su páncreas es compatible, metaboliza glucosa.

Y tú tienes unos huevos

que, previamente extirpados y en trocitos bien cortados,

dejarían como nuevos a 20 bueyes castrados.

¿Raúl cuántos años tiene?

Pues 59 ha cumplido.

Luego el año que viene, si es que no se ha arrepentido,

sin remedio se nos muere.

Solo quiero plantear que adelante la fecha para poderle donar

a tu carcasa maltrecha el páncreas que él no va a usar.

Yo no pienso proponerle semejante papelón.

Me encargo yo de ponerle el cascabel al ratón.

Ni se te ocurra, mamón.

Piensa que salvar tu vida

para Raúl es de interés.

Das sentido de partida

a su loco plan suicida.

Y ganaremos los tres.

¿Y tú con esto qué ganas?

Si no consigo este apaño...

os pierdo, y eso hace daño.

Al uno, en pocas semanas;

al otro, dentro de un año.

Lo deberías pensar.

Chist...

Es razonable en esencia, pero ponte en mi lugar,

no podría soportar ese peso en la conciencia.

Un páncreas viene a pesar kilo y medio, más o menos.

Tanto ya puedes cargar. No es hora de bromear.

Por favor, no empecemos. No te lo tomes a pecho.

Yo hago de lo mío un chiste. Estoy en pleno derecho.

Pero lo que tú has hecho es muy triste.

Me callaré bien callado.

(Música dramática, guitarra)

¿Quién es el que el timbre toca?

Será Raúl, que ha llegado. Ni mentes tu idea loca.

Pero... César, punto en boca.

¿Qué tal está nuestro enfermo?

Pues bien. Mal.

¿En qué quedamos?

¿Pasa algo?

(AMBOS) No.

¿Seguro?

Estáis los dos algo raros.

(AMBOS) No. Qué va, en absoluto.

Te estábamos esperando.

"¡Habemus páncreas!".

Depende. Nunca se sabe, hermano.

Puede que no salga nada o puede que algo tengamos.

Tal vez es cosa difícil, tal vez está en nuestra mano.

¿Qué? ¡Nada!

No hay nada nuevo.

Ya saldrá, tarde o temprano.

Eso mismo pienso yo...

si lo miro bien mirado.

No pierdas las esperanzas.

Eso es lo más sensato.

Viniendo de un derrotista... es un consejo muy extraño.

César, no soy derrotista, ahí estás equivocado.

Pero ¡desprecias la vida!

Mira tú quién ha hablado.

¿No eras tú al que obligaron a abandonar el tabaco

por el riesgo de sufrir un definitivo infarto

y, a pesar de eso, sigue erre que erre fumando?

Para mí, en cambio, la vida es un don, es un regalo.

Sé que es terrible morir cuando aún estás sano,

pero más duro es vivir decrépito y desnortado.

Así, César, yo la vida la temo porque la amo.

Por eso quiero elegir cuál será mi último paso.

Porque respeto mi vida,

por eso me he dado un plazo.

No ha estado mal como sermón, Raúl.

¡Qué gran comunicado!

Si tuvieras frente a ti a un público entregado,

pero a mí, personalmente, me has dejado adormilado.

Voy a ponerme un café, a poder ser, bien cargado,

que la noche va a ser larga. ¿Sabes dónde está guardado?

Creo que sí. No te muevas.

Pues yo así, mientras tanto, voy a sacar la insulina.

Es la hora del pinchazo. Yo prefiero no ver eso.

Espera, que te acompaño.

Las jeringas me horripilan.

Un suicida timorato.

¿A ti qué diablos te pasa?

(RÍE)

Tenemos Raúl para rato.

¡César!

Acércate un poco. ¿Quieres que te eche una mano?

Quiero que no hables del tema.

¿Entendido? Acepto el trato.

Por favor. Que sí, Javilo.

No me seas insensato. Ya me conoces...

Por eso...

¡Uh!

Me callaré bien callado.

Todavía usa butano.

Así se arregla mejor. Dice que guisa más sano.

Toma aquí mi encendedor.

Prende la espita primero.

(Música)

Sigues fumando, sospecho.

A elegir cómo me muero yo también tengo derecho.

Que sea lo que ha de ser. Yo me como el coco.

Y fumar me da placer. Dime quién está más loco.

Y, ya que sacas el tema...,

No he sacado tema alguno.

...voy a plantear un dilema que considero oportuno.

Miedo me das, compañero.

Para empezar, quede claro lo mucho que yo te quiero.

Eso me da aún más reparo.

(Risas)

¿Aún mantienes la intención de...

marcharte a los 60?

Claro.

No tendría perdón quien sobre esas cosas mienta.

Supongo que sabrás, pues, que queda menos de un año.

Un año menos un mes, si en la cuenta no me engaño.

Y Javilo sin donante en dos meses se nos va.

No te pongas alarmante.

Algo bueno pasará.

Algo se me ocurre a mí,

no sé si malo o... mejor.

Cuando me hablas así, me entra bastante temor.

¿Podrías centrarte un poco?

Dale tu páncreas. ¿A quién?

A Javilo.

¿Tú estás loco?

Me lo he pensado muy bien.

Tu idea tiene un defecto.

Resulta que aún estoy... vivo.

Ese dato es, en efecto, totalmente objetivo,

pero se puede arreglar.

¿Tú quieres asesinarme?

No, tú te quieres matar. ¿Para qué adelantarme?

Tú... Tú... ¡Ay!

¿Qué pasa?

(AMBOS) ¡No pasa nada, tranquilo!

Tú debes de estar de guasa.

Raúl, habla con más sigilo.

Pues deja tú de joder, que ya me tienes cansado.

Yo no me puedo creer que nunca lo hayas pensado.

Si me lo he pensado o no, por supuesto, es cosa mía.

La discusión se acabó.

Yo lo consideraría.

¿Qué pasa? ¿Por qué, Javilo?

Porque... ¡No ha pasado nada!

Sí, señor, nada ha pasado.

Es la respuesta adecuada.

Estando enfermo Javilo, ¿vas a fumar en la sala?

Perdón, no me he dado cuenta. Fuma si te da la gana.

Aunque lo dejé hace años, igual doy una calada.

Javilo, debes cuidarte.

¿Para qué? Ya me cuidaba...

y ya ves de qué ha servido llevar una vida sana.

Ejercicio, comer limpio, comer con tiento... ¡Bah!

Bobadas,

excusas para no tragarse cada día a bocanadas,

viviendo sin tener vida,

con el alma adormilada,

sin apurar el momento, fiándolo todo a mañana. No.

A mí esa vida me ha dado menos de lo que esperaba.

¿No se parece la vida...

a un cigarro?

De entrada, antes de prenderle fuego,

hay pasión anticipada.

Encenderlo es darle vida.

Con su punta iluminada, parece que va a anunciar una gozosa velada.

La primera bocanada...

tiene dulzor de manzana,

aroma de hierbabuena,

blancura de porcelana.

Con qué artimañas de brujo,

con encantos, nos engaña.

¡Qué rápido se consume!

Cómo se acerca la brasa hasta quemarnos los labios,

dejando la boca amarga.

Luego arrojamos al suelo la colilla consumada.

La aplastamos con desprecio,

la dejamos olvidada.

Al final, no es más que humo...

y luego todo se acaba.

Y esto, de un cigarrillo.

Yo no sé lo que pasara si, en vez de hablar de tabaco,

hablase de marihuana.

Raúl. ¿Qué?

¿Qué tienes? Nada.

Pero ¿qué es lo que te pasa?

Habrá dejado de fumar.

Hará diez años en Pascua.

O, en ese discurso tuyo, le habrás devuelto las ganas.

Tú le has hablado del tema.

¡Se lo has contado, canalla!

(Risas)

Bueno, sí, lo he mencionado, pero un poco de pasada.

¿También te lo ha dicho? Antes de que llegaras.

¡Hostia, bien, César!

¡Muy bien! Le he dicho que lo olvidara.

¿Y por qué le has dicho eso? Porque la idea es bastarda.

Y no sigamos con esto.

Sin embargo... ¡César, basta!

Zanjemos la cuestión. Dejemos las cosas claras.

No pienso aceptar tal cosa.

Te prohíbo que lo hagas.

Es muy noble tu actitud y valiente, muchas gracias,

pero, si te hago caso, quedaré como una rata.

Hace calor. Voy al baño a refrescarme la cara.

César, yo no sé qué buscas. Te dije que te callaras.

Está bien, no pasa nada, Javilo.

Muere de hastío a la espera de un páncreas que seguro que no llega.

Después, Raúl, tú mátate.

En tu Facebook, agrega una foto de páncreas.

"He aquí un órgano baldío".

No hagas bromas macabras, por favor.

Tú lo haces a menudo. Tengo derecho.

Está bien, perdóname, no te lo tomes a pecho.

Olvidemos, pues, el tema. Ya... saldrá algo mejor.

Raúl, ¿qué te pasa? Estás blanco.

No es nada preocupante.

Solo un ligero mareo.

Tengo un mal presentimiento.

(Risas)

Pues habrá que tirar esto.

¿Qué es?

Nada, un documento que ha de firmar

el que quiera, al fallecer, ser donante.

Déjame ver el papel.

César, basta, por favor. Raúl, olvídate de eso.

Yo quiero ver qué pone.

Es una formalidad...

por la que el donante expone, na, na, na, na,

la voluntad de donar y quién será el receptor.

Por lo visto, tu intención era que hoy, ahora mismo,

tomara la decisión y la dejara zanjada.

Claro que no.

Esto exige consultarlo con la almohada.

(GIME) Sé que no es asunto fácil

y lo digo sin cinismo.

Hace tanto calor hoy...

Me ahogo.

Javilo, ¿podría abrir alguna ventana para que corra el aire?

Estando Javilo enfermo, la pregunta es un desaire.

No puedo ni respirar.

¿No huele como...?

(Música)

¡A miedo!

¡Grítalo alto, que te oiga toda la puta ciudad!

No te tortures, Raúl, déjalo.

No te hagas daño.

Yo comprendo tu actitud.

Te queda aún un año y un año de vida es mucho.

Sí. Una eternidad.

Debería decir sí a esa proposición, pero no tengo valor.

Aún no estoy preparado.

Mirad qué extraña pareja sin pensarlo habéis formado.

A uno le falla el páncreas, a otro, el corazón.

¡Cállate ya de una vez!

Tú, Raúl, queda tranquilo. No puedo.

Pensé que, llegado el momento,

con decisión actuaría, sin temor, casi contento,

y ahora veo que no es cierto.

Soy un cobarde, Javilo.

Eso ocurre cuando uno juega, sin saber, con fuego.

Mira, tendrás que contarles a todos tus internautas

que creyeron tu promesa, pobres criaturas incautas,

que donde dijiste "digo" ahora debes decir "Diego".

¡Eh, eh, eh, eh!

Y, sin embargo, te juro que yo no quiero perderte.

Vamos, Raúl.

¿Dónde ha quedado ese hombre racional?

No sé, Javilo, no sé.

Quizá ya no existe tal.

Solo soy un pobre diablo.

Has tenido mala suerte.

No quiero verte así. No me gusta que estés triste.

Haz como César, que siempre encuentra la parte graciosa.

Casi siempre, Javilo.

Os voy a enseñar una cosa.

Ya veréis como todo esto os va a parecer...

un chiste.

(Música)

Javilo tiene razón. Aparquemos este asunto...

desdichado.

He forzado la situación.

Por mí, está de todo punto olvidado.

Para olvidar, ya es muy tarde.

Y no eres tú el que ha fallado, sino yo.

Soy el hombre más cobarde que el mundo de lado a lado conoció.

¡Oh!

Siempre me he preguntado,

a riesgo de provocar tu fastidio,

cómo habías planeado en su día ejecutar el suicido.

Existe una asociación que te ayuda a conseguir la pastilla.

La mía está en el cajón.

Yo te lo voy a decir.

Tu mesilla.

(Risas)

Perdona la indiscreción. La vi por casualidad.

Anteayer, entré en tu habitación...

por pura curiosidad, por saber.

Dice "pentobarbital".

¿Y la venden en farmacias?

No. Es mercado ilegal. Internet.

Haz el favor. Muchas gracias.

Elsuicida.com. Vía Internet, ¿eh?

Muy zorro.

Buena treta.

La compro con discreción

y ese euro que me ahorro por receta.

Yo no le veo la gracia.

¿La pastilla hace sufrir? Indolora.

¡Qué asombrosa eficacia! ¿Y cuánto se tarda en morir?

Media hora.

Es un tiempo razonable, siempre que no tengas prisa.

Un buen plazo.

Estás muy desagradable. Esto no es cosa de risa, cabronazo.

¿Tiene contraindicaciones?

¿Aparte de que te mueres?

(Risas)

Evidente. ¡No me toques los cojones!

(Risas)

¿Se puede saber qué quieres?

Simplemente, quiero saber si daña algún órgano vital.

El riñón, ya sabes, alguna entraña.

¿El páncreas?

Elemental. ¡Qué cabrón!

Solo queda afectada la vía respiratoria gradualmente.

Hum... Pastilla considerada.

¡Y tú qué gran oratoria, qué gran mente!

Si fueras como de listo solo un poco de valiente, te lo digo,

perdóname si persisto, salvarías felizmente a un amigo.

Pero no te lo censuro. Bienvenido al colectivo de mortales

anodino, gris y oscuro que solo aspira a estar vivo,

los normales.

¡Pss!

Y, hablando de mortales, ¿cómo está nuestro anfitrión?

¿Indispuesto?

¿Dónde estás?

¿Por qué no sales?

Voy enseguida.

Perdón.

Vuelvo presto.

¿Qué te pasa? ¿Te encuentras bien, Javilo?

¡No me asustes! ¡No me tengas en vilo!

¿Es muy grave? ¿Es cosa de importancia?

¿Qué hago? ¿Llamo a una ambulancia?

¿Cuándo enfermé? ¿Recuerdas?

Como un año.

Pues ese tiempo hace...

que os engaño.

Llegó mi hora y me falta valor.

Soy un cobarde.

Soy un impostor.

Queda un año, pero eso no es excusa.

Lo cierto es que mi mente está confusa.

Hace 20 años, concebí esta idea

tras ver lo que ningún hombre desea.

Del drama de mi padre fui testigo.

Nadie merecería ese castigo.

Le habían diagnosticado cierto mal,

un grave deterioro neuronal.

Nada podía hacer ninguna ciencia.

Sin remedio, iba a perder la conciencia.

Y así se fue nublando su mente,

sin darnos casi cuenta, lentamente.

Aquí habla de hematíes y glucosa.

También, de una mentira fabulosa.

Mi padre prometió, estando aún cuerdo,

teniendo para ello nuestro acuerdo,

que, antes de acabar enajenado, se mataría por adelantado,

pero el plazo atrasaba cada día, pretextando que luego lo haría,

que no había llegado su momento, que gozaba aún de discernimiento.

Y su mente se nubló de tal suerte

que hasta olvidó que deseaba la muerte.

Perdió al fin por completo la memoria.

Vegetal sin conciencia,

sin historia.

¿Esto no es tu informe clínico?

Di más bien el retrato de un cínico.

Aquel era un trastorno hereditario.

Por eso yo... consideraba necesario,

para no poder luego arrepentirme, anunciar mi muerte en plazo firme.

Pero, cuanto más se acerca la hora,

más mi deseo de vivir aflora.

La vida se aferra a la vida.

No deseo afrontar la despedida, aunque mi futuro sea un castigo,

aunque mi muerte salve a un amigo.

No entiendo de hematíes y glucosa. Dime, ¿de qué va la cosa?

Ese informe dice...

que no me muero.

¿Qué dices? Lo que oyes, compañero.

Solo pensar en ello me da horror.

¿No te mueres? No.

Soy un impostor.

Pero ¿tu enfermedad?

Era supuesta.

Pero ¿todo? ¿También lo del trasplante?

Pero él necesita mi respuesta.

Mi falta de coraje...

(TODOS) ...es repugnante.

Mano, ¿por qué ahora te agarrotas?

¿Cómo puedes tener tantas pelotas?

Si pudiera dar la orden a mi brazo...

¡Qué a gusto te daría un buen tortazo!

Pero ¡no puedo!

No tengo perdón.

¡Creo que debes una explicación!

Ni yo sé explicar por complicado este embuste que dura demasiado.

Me duele confesar, pero ha llegado el momento de darlo por zanjado.

Volvamos donde Raúl y os lo cuento a los dos, ¿eh?

Vamos ya

porque presiento que, sin motivo, Raúl está violento

y no quiero causarle sufrimiento.

Vamos, Raúl, sin pensarlo.

Por Javito.

(Música de tensión)

¡Ah! ¡Se acabó!

Y ahora, a dormir tranquilo.

¡Te has tragado la pastilla! ¡Raúl!

¡Raúl! Pero ¿qué has hecho?

Por fin, algo de provecho.

No ha sido cosa sencilla, pero ahora estoy satisfecho.

¡Te dije que no lo hicieras!

Es lo que hacen de veras los amigos que son fieles.

¡Si la verdad supieran!

Vamos, traed esos papeles,

tengo que firmar deprisa el acta de donación.

¡Soy un enorme cabrón!

Quiero verte una sonrisa.

¡Esto es una sinrazón!

¿No era lo que querías?

¡No en esta circunstancia!

Creí que lo pensarías durante unos cuantos días.

¡Rápido, una ambulancia!

Es tarde ya para eso.

Está ya echada mi suerte, nada detendrá el proceso.

Me invadirá un sueño espeso

y tras el sueño, la muerte.

Luego todo está perdido.

Javito, no me arrepiento de lo que ha ocurrido.

Doy a mi muerte sentido.

De verdad, estoy contento.

Es un hermoso destino.

¡Hostia!

¡Soy un asesino!

¡Javito, te lo prohíbo!

¡No merezco seguir vivo!

¡Vale ya, no seas cretino, haz el favor de bajar!

¡Déjame! ¡Tú estás tarado!

¡Ah! ¿Qué pasa?

¡Iba a saltar!

Yo no sé lo que le ha dado, está como enajenado.

¡Le ha podido la emoción!

¡Malditas ficciones vanas!

Yo haré que entre en razón.

Ve tú a cerrar las persianas y bajad bien las ventanas.

¡Pero debes descansar!

Prefiero estar ocupado.

Lamento haber provocado...

No hay nada que lamentar.

¿Cómo estás?

Algo asustado.

¡Esto es una pesadilla!

¿Qué ha pasado aquí, insensato?

¡Que no es cierto que me muera aunque no quiero vivir!

Sí que es cierto, Javito.

¿Qué quieres decir?

¡Que antes que muera Raúl, yo te juro que te mato!

¿Pasa algo?

(AMBOS) No.

¿Seguro?

Parecía una pelea.

(AMBOS RIENDO) ¡No!

¿Tú cómo estás? Bien.

La cocina ya está cerrada. Voy con el resto.

¿Estás bien?

Sí.

Aún no siento nada.

Estabas asesinando, acaba con tu tarea.

¡Si eres tú quien me lo pide, matarte pierde la gracia!

¡Puesto que quieres morir, lo que yo quiero es que vivas!

Ahora vas a contarme de verdad, sin evasivas,

cómo, por qué y desde cuándo has montado esta falacia.

(RÍE FORZADO)

Como sabes, hace un año que supe que soy diabético.

Eso es lo que nos dijiste, ahora ya es cosa dudosa.

La diabetes es real, estoy bajo de glucosa.

Lo demás...

me lo inventé.

¡Eres un hombre patético!

¿Me vas a dejar hablar? Bien si te dejas de muermos.

Fui a pedir una baja

y el jefe de personal,

un cabrón y un desalmado,

un nazi neoliberal, me dijo

que en su oficina no había lugar para enfermos.

Añadió que si fallaba un solo día al trabajo,

me dejaría en la calle. Tenía la ley de su lado

y para cubrir mi puesto, contrataría a un parado

pagándole la mitad y trabajando a destajo.

Por defender mis derechos, acudí a Magistratura.

¿Qué tienen que ver tocino y velocidad?

¿No me has pedido que te cuente la verdad?

Quería vengarme del jefe y meterle en cintura.

Le oí hablar de un abogado que costaba un dineral,

yo contraté sus servicios, él vació mi bolsillo,

dijo que para llevar a mi jefe hasta el banquillo,

tenía que simular ser enfermo terminal,

por eso empecé a engañaros, mas contra mi voluntad.

Pero si la treta era para engañar a tu jefe,

¿por qué mentirnos a todos, estúpido mequetrefe?

Para darle a la conjura mayor credibilidad.

El abogado dijo que si se llegaba a juicio,

nos convendría llamar a unos cuantos testigos

que creyesen mi versión.

¡Y usaste a tus amigos!

¿Quieres dejarme acabar?

¡Termina con el suplicio!

Pagué lo que me quedaba a un médico marrullero

que redactó un falso informe de pancreatitis aguda.

El juez no se lo tragó.

La hostia fue cojonuda.

Y así, sin llegar a juicio, perdí trabajo y dinero.

Perdido el trabajo, ¿por qué no aclaraste el conflicto?

(Música de violín)

Porque desde que os dije que estaba enfermo de muerte,

me dabais tanto cariño,

me cuidabais de tal suerte

que, sin buscarlo, quedé de vuestro cariño adicto.

¿Adicto a nuestro cariño?

¡Cabrón!

¡Trilero! ¡Drogata!

¡César, tú tienes familia, no entiendes de soledad!

¡Necesitaba cariño con verdadera ansiedad!

¿Y por eso nos engañaste?

¡Vaya una excusa barata!

Vuestra atención me hacía sentirme alguien importante.

¡Hasta el punto de que hoy, sometido a mi presión,

Raúl va a palmarla por ti, hijo de puta!

¡Cabrón! ¡Ya lo sé, no me lo recuerdes!

¡Soy un bicho repugnante!

No obstante, Raúl ya tenía tomada esa decisión.

¡Aún le quedaba un año!

¡Ya lo sé!

¡Noche macabra!

¡Suponiendo que en su día cumpliese con su palabra!

¿Y ahora qué hago con Raúl?

¿Le doy esta explicación?

Con eso, solo podría acrecentar su dolor.

Mejor dejemos que crea que su muerte no es en vano.

Es mejor que no sepa. ¡Que eres un triste gusano!

Por cierto, ¿dónde está Raúl?

¡Hostia!

¡Me temo lo peor!

¡Ah!

¡Ah!

Javi, ve a ver qué pasa.

(SUSURRA) ¿Por qué no vamos los dos?

Ve tú, que estás en tu casa.

Esto a mí me sobrepasa.

¡Tú, ve tú! ¡No!

¿Qué os ocurre?

(AMBOS) ¡Ah!

¡Raúl! ¡Por Dios!

¿Estás vivo?

Todavía.

¿Cómo? ¿Qué es lo que sientes?

Mezcla de melancolía y una extraña alegría.

Son cosas muy diferentes.

También miedo y entereza, pesadez y ligereza.

Ahora calor, luego frío.

Convicción y extrañeza.

Plenitud y un gran vacío.

Permitidme la licencia, no lo puedo describir,

no me muero con frecuencia.

En el arte de morir, no tengo gran experiencia.

¡Raúl, mi hermano, mi amigo!

Cuidado con derrumbarte.

¡Me quiero morir contigo!

Sí tú mueres, ¿qué consigo? Esto lo hago por salvarte.

Pensé que estarías contento.

Como una cometa al viento.

Contento como un poseso.

Bueno, tampoco es eso.

No sé qué decir. Lo siento, perdóname mi descaro.

Es que esto es tan violento...

¿No huele como a algo raro?

Huele a...

¡Remordimiento!

¿Remordimiento? No entiendo.

César te quiere decir que siente un dolor tremendo

por obligarte a morir, ¿verdad, César?

¡Es horrendo!

Es lo que yo he elegido.

Ha sido una indecencia.

César está aturdido.

Corre un velo tupido.

Tengo un peso en la conciencia.

¿Y por qué tienes tal pesquita?

Qué le ha de pesar, solo está confuso, espeso...

¡Cabrón, ponte en mi lugar!

¡Lo tengo que confesar!

¿Qué clase de confesión?

Que sea él quien lo cuente, ya te ha metido en canción.

Yo no tengo más opción que tirarme desde un puente.

Todo esto ha sucedido porque hace dos semanas...

¿Cómo que hace dos semanas? Hace un año más o menos.

Déjame contarlo a mí, no entres en temas ajenos.

No, pero es que... ¡Deja hablar!

Está bien, César, tú ganas.

Había ido a recoger a mis hijos de la escuela.

¿Qué hijos y qué escuela? ¿A qué viene ahora esta mierda?

Déjale hablar, por favor.

Es que esto no concuerda. Sigue, César, por favor.

Rápido, que el tiempo vuela.

De mis labores de padre, la que me era más grata

era traerlos de clase.

Esa cosa tan sencilla.

Solía llevarles siempre un bollo de mantequilla.

Un bollo de mantequilla.

¡A veces, también de nata!

¿Podrías ir concretando?

Pronto me acerco al meollo.

De críos, me recibían criaturas inocentes

con abrazos y con besos.

Ahora son adolescentes y las cosas han cambiado.

¿Ya no les gusta el bollo?

¡Shhh!

Aquel día me dijeron

que era la última vez que yo iría a recogerles,

que suponía un fastidio, que no volviera jamás.

Eso es casi un parricidio.

Les pregunté a qué venía semejante estupidez.

A cierta edad, es normal no querer saber de adultos.

Al parecer, el problema no era cuestión de edad,

sino porque, según ellos,

carezco de dignidad.

Aquello fue para mí más cruel

que mil insultos.

Me dijeron que era un tipo gris y vulgar,

que no resultaba digno de ninguna admiración.

Ese...

(Música de piano)

Les pregunté: "¿Quién es digno de tal consideración?".

"Tu amigo Raúl" me dijeron, "el que se va a suicidar".

Esa noche, en la cama,

tratando de hallar consuelo, se lo conté a mi mujer,

me dijo que era normal, que tú eras diferente,

una persona especial

y que tu actitud valiente era para ella un modelo.

Me dijo que sentía por ti especial veneración.

(Música de violín)

Sin darse cuenta siquiera del daño que a mí me hacía,

me habló con total franqueza, sin nada de hipocresía

y entendí que, para ella, yo era un hombre del montón.

Vosotros me conocéis, sabéis que siempre he pensado

que ese cuento de Cupido es un engaño, es obvio,

yo puedo vivir sin amor, pero no sin amor propio.

A mí, en la alcoba, me basta con sentirme... estimado.

Empecé a odiarte a ti,

a tus bravuconerías, seguro de que lo tuyo era pose,

una actuación,

por eso he venido hoy con esta provocación

muy lejos de imaginar que al final te atreverías.

¿Esto era una venganza?

¡Nos has usado, cabrón!

¿Ahora le llamas cabrón?

¿Tienes la mente podrida?

Gracias a su iniciativa, tú vas a salvar la vida.

Deberías excusarte.

César, te pido perdón.

Solo querías dejar a un amigo en evidencia,

pero me has hecho un favor.

Gracias por tu idea mezquina.

Mil gracias por tu perdón.

Si he traído la ruina

es porque quien tú ya sabes no sabe qué es la decencia.

Quien tú ya sabes quería dejarlo hoy todo aclarado,

pero no le ha dado tiempo el vengador justiciero.

Ya era tarde tras un año de "¡ay, me muero, me muero!".

Eso, tú dilo más alto que no te han escuchado.

¡Ah! ¡Raúl! ¡Hostia!

Está muerto.

¡No, todavía respira!

¿Qué haces, coño? ¡Que estoy despierto!

Me mareó vuestro entuerto.

¡Joder, parece mentira!

Cualquiera diría al veros que os estoy importunando.

No hay derecho, compañeros, os portáis como cocheros.

¡Vaya final me estáis dando!

Tienes razón, Raúl, perdón.

¿Algo que deba saber?

¿Saber? Nada, no hay razón, ¿verdad, César?

¡Y un cojón!

Pues hablad claro, joder.

No me tengáis más en vilo.

Todo ha sido una venganza.

Pero según se me alcanza, seguirá vivo Javilo.

Así que queda tranquilo.

Javilo va a seguir vivo.

Esa es cosa segura.

Ese es un dato objetivo.

Y tú expiarás como un chivo.

Es una puta locura.

César te quiere decir

que, aunque sea un fin loable sanar mi mal incurable,

por proponerte morir, él se siente miserable.

Raúl, ¿cómo estás? ¿Qué te ocurre?

Se acerca el plazo fijado.

Reposa aquí, si quieres. Sí.

Me siento muy cansado.

César, amigo, 1000 gracias con todo mi corazón.

Nunca me habría atrevido. Tenías mucha razón.

Yo decía muchas cosas, pero todas de boquilla.

Si no llegas a insistir,

no me tomo la pastilla.

Di a tu mujer de mi parte que no soy ningún valiente.

Que el que diga que lo soy, o no me conoce o... miente.

Dile que, inmediatamente, me baje del pedestal,

que no merezco tal cosa, que no soy nadie especial.

No soy nada parecido a un héroe literario.

Solo alguien asustado por un mal hereditario.

Y dile a tus hijos que pienso que no eres gris ni vulgar.

Que tienes sangre en las venas,

que amas y sabes luchar.

Y esto te lo digo a ti: me tienes hasta los huevos.

En un trance como este, sé que todos somos nuevos,

pero, joder, no te entiendo.

Eres tú quien me ha liado, deberías alegrarte.

¿O es que estoy equivocado?

Y tú, Javilo, cojones, lo digo sin diplomacias:

yo te regalo mi páncreas y no me has dicho ni gracias.

(Risas)

Perdona.

Gracias, de veras.

Y... yo me siento contento.

Vaya, menudo entusiasmo...

No veo convencimiento.

Si es que verte en este estado me saca de mis casillas.

No quiero ver más peleas.

Arreglad vuestras rencillas.

Está bien.

César, perdona.

Me he portado como un idiota. Te doy las gracias.

Sería un animal de bellota

si no reconociese que todo esto es obra tuya.

Y yo te devuelvo las gracias. Aceptadas.

¡Aleluya!

(Risas)

Eso está mucho mejor.

Ahora me siento más aliviado.

¿Deseas alguna cosa?

Ya que lo dices, Javilo, quisiera pediros algo...

aunque suene un poco raro.

Dinos lo que necesites.

Me da bastante reparo.

Mi madre me suplicó que llegado este momento,

alguien rezara por mí,

y le hice el juramento.

Pero yo no sé rezar. Yo tampoco, la verdad.

Podríais hacer memoria, con algo de voluntad.

No sé, Raúl, eso es tan raro...

Nunca hemos sido creyentes y... Su difunta madre lo era.

Me refiero a los presentes. ¿Y qué importa eso?

Se trata de dar consuelo, eso es todo.

(Risas)

Padre Nuestro, que estás en el cielo.

"En los cielos".

¿Qué? Que no es "el cielo".

Hay que decir "en los cielos".

¿Me estás tomando el pelo, o debo decir "los pelos"?

Pasa que en el Padre Nuestro dicen "cielos", en plural.

¿Ahora resulta que eres un experto celestial?

¿Cuántos cielos hay entonces? Supongo que no hay ninguno.

Infierno, uno: estar contigo. No seas importuno.

Se trata de consolar, no es un maldito examen.

De esta triste manera, acaba el rezo. Amén.

Perdónalos, madre mía, que no saben lo que hacen.

No es culpa suya.

Los pobres son más tontos y no nacen.

Tienes toda la razón. Perdóname, es culpa mía.

La culpa es mía, y lo sabes. Lo digo sin ironía.

Y dejemos eso ahora, tenemos otra tarea.

Estoy de acuerdo, Javilo, es absurda esta pelea.

Dinos, Raúl, ¿cómo estás? ¿Notas algún sufrimiento?

Siento que me invade el sueño...

y que me falta el aliento.

Y a veces, como en penumbra, le veo la cara al miedo,

pero os tengo a mi lado y avanzar no le concedo.

De todas formas, presiento que ya se acerca el final.

(LLORA) No llores, por Dios, Javilo.

Esto no es un funeral.

Os pido que vuestra actitud sea del todo la opuesta.

Quiero veros sonreír, que esto parezca una fiesta.

¿Qué se te ocurre que hagamos?

Echadle imaginación.

¿Os parece buena idea cantar alguna canción?

Pero en vez de algo solemne, cantemos unas simplezas.

Una canción de taberna que ahuyente toda tristeza.

(Nota de piano)

(AFINA LA VOZ)

# Salió de Jamaica...

(LOS TRES) # Rumbo a Nueva York.

# Un barco velero, un barco velero,

# cargado de ron.

# En medio del mar... # En medio del mar...

# El barco se hundió... # El barco se hundió...

# La culpa la tuvo el señor capitán

# que se emborrachó.

# No siento el barco.

# No siento el barco que se perdió. # Que se perdió.

# Siento el piloto.

# Siento el piloto y la tripulación.

# Y la tripulación.

# Pobres marinos.

# Pobres pedazos del corazón. # Del corazón.

# Que la mar brava...

# Que la mar brava...

# se los tragó. #

(Aplausos)

Voy a tocar, si te place, una humilde pieza, anciano,

para, en honor a tu madre, mezclar divino y humano.

(Notas de afinamiento)

# Cerca de ti, Señor... #

(Risas)

(LOS TRES) # Cerca de ti, Señor,

# quiero volar.

# Tu grande y tierno amor

# quiero gozar.

# Llena mi pobre ser.

# Limpia mi corazón.

# Hazme tu rostro ver

# en la aflicción. #

(LOS TRES SILBAN LA MELODÍA)

# Mi pobre corazón

# inquieto está.

# Por esta vida voy

# buscando paz.

# Mas solo tú, Señor,

# la paz me puedes dar.

# Cerca de ti, Señor,

# yo quiero estar.

# Cerca de ti, Señor,

# yo quiero estar. #

(Risas)

¡Adiós, amigo!

Adiós.

Que, por fortuna, te vas

sin conocer la impostura de esta noche aciaga...

(Nota grave de piano, risas)

...e inoportuna,

cuyo simple recuerdo me tortura.

# Noche sin corazón.

# Noche... #

¿No? No.

¿Quién pudo imaginar tal desventura?

Ahora es tiempo de lloro y de lamento.

Luego solo habrá remordimiento.

Señor Raúl, que he venido aquí esta noche

a poner tu palabra en evidencia.

Ahora sé que tú eras noble y yo, fantoche.

(LLORA DESCONSOLADO) Le contaré a mi mujer

por decencia que has puesto a tu final un bello broche.

Y que yo no merezco su indulgencia.

Y que el respeto se gana cada día. (ESCUPE)

Y que yo no lo he alcanzado todavía.

(BESA REPETIDAMENTE)

(Risas)

¡Se le ha quedado abierto un ojo!

(Risas)

(GRITA) ¡Ah!

Eso es por reflejo condicionado.

Parece que me mira con enojo.

(Risas)

Pero ¿por qué te has marchado, condenado?

Tendríamos que estar velando al muerto.

No podemos dejarlo abandonado. Sí.

Allí tendría que estar, es cierto.

Pero me pesa tanto la conciencia

que más que a un muerto, veo a un tuerto.

Ve tú, que yo iré luego,

ten paciencia,

en cuanto me reponga de este enredo.

Por desgracia, él ya no nota mi ausencia.

¡No hagas esto! Yo solo no me quedo.

Creí que me miraba y me acusaba de su muerte precoz,

y sentí miedo.

Sin embargo, valor no te faltaba esta noche,

al venir con la propuesta de que Raúl se matase por la brava.

No te acepto la protesta.

Tú tienes mucha más culpa que yo. Admítelo por fin de forma honesta.

Es verdad.

La madre que me parió.

Que no separe esta tonta rencilla lo que nuestra estupidez unió.

He tenido una extraña pesadilla.

(Risas)

Soñé que estaba en casa de Javilo

y que había tragado... la pastilla.

Afrontemos la noche con estilo.

Vamos a prepararle un velatorio.

Déjame que respire y lo asimilo.

Ahora empiezo a comprender.

Es notorio que la pastilla no hizo su trabajo,

que mi muerte fue un efecto ilusorio.

Me dieron gato por liebre, carajo.

Una suerte que en el mercado negro nos engañen con tanto desparpajo.

Creo que si entro ahí, me desintegro.

Vamos ya, aunque valor no nos sobre.

Mas mísero de mí, de que me alegro.

¿Qué va a pasar cuando Javilo, el pobre,

descubra que el donante se ha rehecho?

No creo que del susto se recobre.

Bien, basta de miedo, ¿eh? A lo hecho, pecho.

Vamos allá, a batirnos el cobre.

¡Ten valor, Javilo, y anda derecho!

No tengo valor para dar la cara.

No van a soportar tanto despecho.

¿Qué voy a hacer?

¡Yo tiro la cuchara!

No puedo ahora decirles que estoy vivo.

Antes he de tener la excusa clara.

¡Vamos, mirada al frente y puerto activo!

Necesito pensar una manera de explicar lo que me ha sucedido

y aliviar su disgusto, si pudiera.

Y aún persiste este olor, como...

a podrido.

(AMBOS) # Cerca de ti, Señor.

# Y quiero morar

# tu grande y tierno amor.

# Y quiero gozar.

# Ven a mi pobre ser.

# Limpia mi corazón.

# Hambre.

# Hambre, tenemos hambre. #

¿Qué hacemos aquí como anormales?

Estamos perdiendo un tiempo precioso.

Hay que extirpar sus órganos vitales.

Pero ¿ahora? Llama a los hospitales.

Di que tenemos un cuerpo valioso.

Pero si eso ya carece de sentido.

No volvamos a discutir ahora.

Hay que extirpar antes de media hora.

Después el órgano queda perdido. Pero...

Raúl estaría agradecido.

Páseme con Urgencias al instante.

Dese prisa, joder, es importante.

¿Cómo?

¿Que para Urgencias pulse 2?

¡Es urgente!

Escuche bien, tengo aquí un donante...

Y ahora me ponen música, ¡rediós!

¿Qué coño es esto? ¿Un puto cpmplot?

¡Que es urgente! ¿Quiere que se lo ladre?

¡Es inútil! ¿No ves que es un robot?

¿Y eso le da derecho a hacer boicot?

Va a pulsar el 2 su puta madre.

Camilo, tranquilízate y respira.

¿A qué viene ahora tanto alboroto?

¡Para un poco, que estás como una moto!

Recuerda que todo es una mentira,

que no mueres ni por lo más remoto.

Muchas gracias por esa información.

Le recuerdo, si usted me lo permite,

que hay muchos esperando donación

y su páncreas puede ser la salvación

para alguien que en verdad lo necesite.

¿No ves que quiero lavar mi conciencia?

No puedo olvidar la indecencia de que ha muerto

porque soy un mezquino.

¡Y su muerte es un triste desatino!

¡Que ni muerto espero ver clemencia!

(ENFURECIDO) ¡Hijo de mala madre!

¡So cabrón!

¿Qué es esto? ¡Un quimera, una visión!

Es su alma en pena que busca venganza.

Aquí va a haber una horrible matanza.

¡Ay! ¡A mí se me para el corazón!

¡Perdón!

¡Ánima, zombi o lo que seas!

Si vas a matarme, hazlo sin dolor.

Muy bien, tú dándole buenas ideas.

Ánima, escucha.

Aunque no lo creas, esto ha sido un lamentable error.

¡Basta de tanta sin razón!

¿No veis que de momento no me muero?

¿Estás vivo, mi amigo, mi compañero?

¿Por qué no necesitas donación?

Yo te lo he preguntado primero.

¡César! ¡Vamos, por favor, dile algo!

¿Se nos ha comido la lengua el gato?

Ay, que yo de esta no salgo.

Habla, Camilo, por Dios, ¡que te mato!

¡César, ven, que yo solo no me valgo!

César, ¿qué ocurre?

No es posible. ¡César!

Vamos, vamos, por favor. ¡Despierta!

No reacciona.

Pero esto es horrible.

No acaba nunca esta noche incierta.

Pellízcale, por si está sensible.

¿Ha reaccionado?

¡No vuelve en sí!

He matado a mi amigo de un infarto.

¡El último!

¡El definitivo!

¡Muerto!

Un momento, enseguida estoy aquí.

¡Qué cruel destino!

¡Qué injusto reparto!

Aunque es tarde, escucha mi confesión.

Merezco arder en todos los infiernos.

Pero de tu mujer tenías razón.

Sentía por mí tal admiración

que me aproveché y te puse los cuernos.

¡Coño! ¡César!

¡Bravo! ¿Qué ha sucedido?

Que con el susto te has desvanecido.

Pues yo sigo mareado, la verdad.

Y yo respiro con dificultad.

Está el ambiente muy enrarecido.

¿Has oído lo que antes te he dicho?

No estaba para oír, casi la espicho.

Yo voy a ver si abriendo las ventanas...

Primero, Camilo, habla maldito.

Si primero hablas tú, me entrarán ganas.

La pastilla me la vendió un camello

y, como veis, no ha hecho su efecto.

Y ahora quiero oírte. Vamos a ello.

Y, aunque lo que vas a oír no es bello,

recuerda siempre que nadie es perfecto.

Os mentí, no muerdo.

Sé que es abyecto.

Fue algo irreflexivo, un arrebato.

He sido débil, torpe

e insensato.

Tenía unja gran carencia de afecto.

¿Carencia de afecto? Yo te mato.

Sé que es horroroso, me detesto.

¡Camilo, la madre que te parió!

Recuerda que César nos metió en esto.

¡Eh, eh!

Y lo tuyo, bueno, qué hermoso gesto.

Si no te mata el páncreas, te mato yo.

¡Calma! ¡Tengamos calma, por favor!

¿Calma?

Iba a matarme sin motivo.

Y, con todo, lo tuyo es lo peor.

Camilo es mentiroso compulsivo,

pero a ti te impulsaba el rencor.

¡Está bien! ¡Tienes toda la razón!

Los dos hemos perdido tu confianza.

Ahora tuya es la decisión.

Podríais ofrecernos el perdón

o bien tomarte cumplida venganza.

Todos tenemos un pozo oscuro

en el que nuestra conciencia se enreda.

No hay nada en nosotros que sea puro.

En mi caso tampoco, os lo juro.

Además, sin vosotros, ¿qué me queda?

Así, aunque alguien piense que soy necio,

perdonaros es la opción más correcta.

No soy la compañía más selecta,

pero le tengo demasiado aprecio a esta relación tan...

imperfecta.

¡Raúl, amigo!

¡Eres todo un señor!

Cualquier otro perdía los estribos.

Lo cierto es que me habéis dado motivos.

Además, ¿sabéis qué es lo mejor?

Que los tres vamos a continuar vivos.

Esa sí es una verdad manifiesta.

Esta vez fue benévolo el destino.

Compañeros.

Humildemente opino que todo esto bien merece una fiesta.

Vamos a descorchar mi mejor vino.

Aunque las vidas son ríos

que van a dar a la mar que es el morir.

De momento, amigos míos,

nuestra muerte...

Esperad, se va a aburrir.

Ahora que me doy cuenta.

No hay enfermo cuyo estado respetar.

El vicio llama y me tienta.

Llegó el momento deseado de fumar.

Pues bien, queridos mortales.

Así transcurrió esa noche.

La información de la prensa creó tanta confusión

que nuestras almas en pena querían dar su versión.

Sobre nosotros escribieron bobadas.

A troche y moche.

Muchas gracias por dejarles explicarles la verdad.

Por fin nos hemos quitado ese gran peso de encima.

Yo me siento más ligero, ahora que el fin se aproxima.

Y, si os queda alguna duda,

no os cortéis y preguntad.

Lo de quitarnos el peso tiene su explicación.

Nos han extirpado todos nuestros órganos vitales.

¡Menos mi páncreas, claro!

Fuente de todos mis males.

Lo demás ya está donado, hasta el mismo corazón.

Y ahora volvemos al limbo.

Disculpen por el enredo.

Ustedes sigan su vida

y nosotros nuestra muerte.

Sabemos que esa palabra a muchos les suena fuerte,

pero una vez conocida es fácil perderle el miedo.

Además, el estar muerto tiene de bueno una cosa.

Te enteras de ciertos temas

que te ocultaron en vida.

Conociéndote, contarlo hubiera sido suicida.

Sin embargo, mi alma en pena ya no es nada rencorosa.

Y ahora vamos a dejarles con el momento final,

donde queda demostrado que no hubo inmolación,

sacrificio solidario ni gesto de compasión,

sino solo un accidente.

Involuntario y fatal.

Hubo varias circunstancias que dictaron nuestra suerte.

La primera fue un despiste.

El que haya estado despierto

recordará que hace un rato me dejé el gas abierto,

cuando César me propuso lo de adelantar mi muerte.

Luego ocurrió un caso claro de atención selectiva.

Entre tanta emoción,

en aquel ambiente insano

a nadie se le ocurrió que era

olor a butano

lo que la casa invadía de manera tan furtiva.

Y tercera circunstancia, una ley universal.

Si algo puede suceder, aunque parezca improbable,

acaba al fin sucediendo de manera inevitable.

El tiempo convierte en rutina lo que era excepcional.

Y sin perder más el tiempo.

¡Retomemos el final!

(Música siniestra)

(OFF) "El vicio te va a llevar algún día a la tumba".

"Él ya sabrá".

"Mientras tanto, a disfrutar".

"Bailaremos una rumba o un cha cha cha".

(Aplausos)

(Aplausos detenidos)

(LOS TRES) # Salió de Jamaica

# rumbo a Nueva York

# un barco velero, un barco velero

# cargado de ron.

# En medio del mar.

# En medio del mar.

# El barco se hundió.

# El barco se hundió.

# La culpa la tuvo el señor capitán,

# que se emborrachó.

# No siento el barco, no siento el barco

# que se perdió.

# Perdió.

# Siento el piloto, siento el piloto y la tripulación.

# Y la tripulación.

# Pobres marinos, pobres pedazos de corazón.

# De corazón.

# Que la mar brava,

# que la mar brava,

# se los tragó. #

(Aplausos)

La 2 es teatro - Páncreas

21 may 2020

Páncreas’, una tragicomedia en verso escrita por el premiado autor Patxo Telleria y dirigida por Juan Carlos Rubio, ganadora del Premio Ercilla 2015 a la Mejor Creación Dramática.
‘Páncreas’ es la disparatada historia de tres amigos, a los que dan vida José Pedro CarriónAlfonso Lara y Fernando Cayo, que a golpe de confesión servirán un retrato sobre la condición humana. ¿Qué somos capaces de hacer por alguien querido? ¿Hasta dónde llegaría nuestra generosidad? ¿Hasta el páncreas?


Contenido disponible hasta el 28 de mayo de 2020.

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