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No recomendado para menores de 7 años Informe Semanal - 22/08/20 - ver ahora
Transcripción completa

Hoy vamos a empezar en el Líbano, un país que se asoma al precipicio.

Hace tres semanas una explosión destruyó el puerto

y los barrios cercanos de la capital, Beirut.

Y este viernes ha entrado en vigor un confinamiento

con toque de queda nocturno por el rebrote del coronavirus.

Los contagiados abarrotan los hospitales

previamente colapsados

por los seis mil heridos de la tragedia del 4 de agosto.

Un equipo de Informe Semanal acaba de llegar del Líbano

y nos va a contar las consecuencias de esa sacudida apocalíptica

que ha acabado con la confianza de la mayoría de los libaneses

en su Estado.

También hablaremos

de la otra gran crisis que nos espera

cuando la pandemia sea un recuerdo.

El cambio climático.

Ya lo estamos viendo en el Delta del Ebro.

A principios de año,

la borrasca Gloria provocó enormes daños

en su economía y en el paisaje.

Pero solo acentuó los problemas

de este lugar único que se hunde por la subida del nivel del mar.

Ese será nuestro segundo reportaje.

Ahora empezamos en el Líbano.

No es la primera vez que Beirut acaba arrasada,

pero en esta ocasión el enemigo ha sido inesperado:

2.700 toneladas de nitrato de amonio almacenadas sin vigilancia

durante seis años.

El paisaje que nos encontramos en la zona cero es desolador

naves reventadas, coches aplastados y hasta un barco hundido.

Hay al menos 180 muertos y más de 6 mil heridos.

Y casi tres semanas después,

siguen buscando desaparecidos entre los escombros.

Es justo lo que no necesitaba un país que ya estaba tambaleante

por su crisis económica e institucional.

Las cámaras de seguridad del hospital universitario

Saint George recogieron el momento de la brutal explosión.

Dentro más de 400 personas entre pacientes,

trabajadores y visitantes.

Sólo aquí hubo 17 víctimas mortales y decenas de heridos.

"Fue catastrófico porque fue inesperado

y un desastre a gran escala, soy especialista

en gestión de desastres, he estado en Haití, en Ankara,

incluso en Estados Unidos con el huracán Katrina

pero nunca había visto algo así"

George apenas tiene tiempo para hablar con la prensa

porque la prioridad ahora es reparar los destrozos.

Aquí no quedó una ventana intacta y la onda expansiva arrancótodas

las puertas que estaban cerradas.

El Saint George fue uno de los centros sanitarios

más afectados, pero no el único

la Organización Mundial de la Salud calcula que casi la mitad

tuvieron que cerrar.

Unas 300 mil personas se han quedado sin casa

muchos edificios tienen graves daños estructurales,

otros están sin agua o electricidad o con los muebles destrozados.

Lilianne vive en el barrio de Karantina, muy cercano al puerto.

Pocas casas aquí han aguantado la onda expansiva.

La suya sigue en pie, pero es inhabitable.

Ella acusa al gobierno de esta tragedia.

"Nuestro Estado es el único responsable.

Nosotros no tenemos la culpa de lo que ha pasado.

Pero no podemos esperar nada de ellos, estamos hartos.

Ya no los queremos".

Los familiares de las víctimas ya han empezado a organizarse.

No se fían de los jueces libaneses

y piden una investigación internacional.

Tienen claro que lo que pasó fue una masacre

y un crimen contra la humanidad.

"La explosión ha demolido una ciudad entera,

le ha quitado la vida a niños, a civiles desarmados,

a personas que paseaban por la calle, a los bomberos

que fueron a apagar el fuego

Si un crimen semejante no se considera

un crimen contra la humanidad, entonces ¿qué es un crimen

contra la humanidad?"

Nada ya representó a las víctimas no políticas en el juicio

por el asesinato hace 15 años del exprimer ministro Rafic Hariri

y otras 21 personas.

El tribunal de La Haya acaba de condenar a uno de los cuatro

acusados, presunto miembro del partido proiraní Hezbolá.

Sin embargo, ha descartado lo que muchos sostuvieron

durante años: que algún dirigente de esa organización chií oSiria

estuvieran detrás de esa masacre.

El asesinato de Hariri provocó la retirada de las tropas de Damasco

después de casi 30 años de presencia militar

en el vecino Líbano.

La sentencia ha avivado viejos temores a enfrentamientos

entre dos de las ramas más importantes

en el mundo musulmán: los suníes y los chiíes.

Quedamos con Tomás Alcoverro para que nos ayude a entender

la realidad compleja de El Líbano.

Considerado el decano de los corresponsales

en Oriente Próximo, ha vivido casi siempre en Beirut

y cubrió, entre otros conflictos, la última guerra civil

que enfrentó durante 15 años a musulmanes y cristianos.

"Esta calle era la que servía d e frontera de frente

entre la parte donde estamos ahora que es la parte musulmana

y la parte cristiana

esto era un frente aquí había francotiradores"

El Líbano formó parte de la Gran Siria

durante el imperio otomano, antes de que Occidente

decidiera crear un estado aparte.

Aquí conviven 18 comunidades religiosas,

entre ellas 4 musulmanas y doce cristianas.

El poder se reparte por cuotas confesionales:

el presidente siempre es un cristiano maronita,

el primer ministro un suní y el presidente del parlamento,

un chií.

"El tema del confesionalismo que ahora es un tema

que divide y hay mucha gente con razón que quiere acabar

con él en un momento de la historia es un sistema que sirvió

para que la gente no se mate entre sí".

"Estamos aquí para reclamar nuestros derechos,

Bilal es uno de los líderes de lo que aquí llaman

la "revolución de octubre".

"Estamos aquí para reclamar nuestros derechos,

los más esenciales: acceder a la educación, recubrir

los fondos malversados, derrocar las autoridades corruptas,

y tenemos que hacerlo cuanto antes, ya que no podemos aguantar más".

El año pasado miles de personas salieron a las calles para protestar

contra las élites políticas.

El detonante fue un intento para cobrar por usar

las llamadas de voz de Whatsapp.

Con la crisis del covid las protestas remitieron,

pero las calles volvieron a arder tras la explosión en el puerto.

Los manifestantes piden el fin de un régimen

que consideran corrupto.

"Claro, estamos aquí sobre todo contra la corrupción,

por todo lo que está pasando en el país.

Son culpables todos los políticos, sin ninguna excepción,

del más al menos importante.

Culpables.

Punto y final".

"No es como la primavera árabe por ejemplo yo estuve en Egipto

y el objetivo era derribar a Mubarak muy bien oye pues ya está aquí

no hay un Mubarak aquí hay 18 Mubaraks que mandan

en cada comunidad 59 y en ese sentido

no es fácil conseguirlo".

Detrás de todo este malestar está la crisis económica.

En lo que llevamos de año la libra libanesa

se ha devaluado un 80 por ciento.

Los comerciantes nos cuentan que los salarios han bajado

y los precios de los alimentos se han disparado.

"En los tiempos "normales", 1 kilo de café

"En los tiempos "normales", 1 kilo de café

costaba 17.500 libras.

Luego el dólar subió y con él todos los precios,

no solo el del café.

Y al subir los precios las ventas bajan"

Y la explosión podría agravar esta crisis.

la ONU está preocupada por el suministro de alimentos

porque aquí lo importan casi todo

y buena parte de esos productos llegaban por vía marítima.

Las autoridades pensaron en utilizar otro puerto más pequeño,

el de Trípoli, pero la idea se descartó por motivos sectarios.

"Se dijo que la gente de Trípoli no vería con buenos ojos

que viniera gente del puerto de Beirut,

tanto los estibadores como la gente de los camiones,

que no fuera musulmanes sunitas así que en ese sentido

el confesionalismo también está desgraciadamente en todas partes".

En pocos meses han caído dos gobiernos

uno tras las protestas de octubre los que tomaron el relevo

dimitieron en bloque unos días después de la explosión.

Nannete, periodista en la radio pública libanesa,

nos cuenta que el país vive un momento muy delicado.

"Es una situación de miedo, de gran miedo qué va a pasar

después de la explosión los libaneses tenían la crisis

el coronavirus y ahora la explosión que ha destruido la mitad de Beirut

y vemos el baile diplomático que está pasando en El Líbano

entonces pienso que hay muchas preguntas para el futuro

de este país, quizás pueda mejorar, o estar peor

o quizás va a desaparecer".

A El Líbano le llamaban la Suiza de Oriente Próximo

por ser el país más abierto, diverso y occidentalizado de la región.

Es también una tierra de acogida de los perseguidos

con el 30 de su población extranjera,

es el país con más refugiados per cápita del mundo.

Los últimos en llegar los sirios que huyen de la guerra.

Muchos se alojan aquí en los campos de refugiados de Bekaa.

como Wael que llegó con su mujer y su hijo desde Homs.

Sus otras tres hijas ya nacieron aquí.

"Al principio de la guerra las fronteras libanesas

estaban abiertas para nosotros.

Cualquier persona podía entrar fácilmente, incluso sin visado

los dos pueblos, libanés y sirio, somos como una familia.

Somos un pueblo y no dos".

Porque la solidaridad es de ida y vuelta.

Los sirios también acogieron a muchos libaneses

durante otra guerra, la de Hezbolá contra Israel en 2006.

Son un pueblo acostumbrado a las guerras y los conflictos

pero casi nadie consigue olvidar el día de la explosión

y después la explosión un ruido terrible

como nunca en 15 años de guerra oí.

No puedo dormir sin oir la explosión y pienso que es el caso

de mucha gente".

Entre ellos, Eliana, la hija pequeña de Ahmad.

La onda expansiva destrozó su casa y dejó a su padre

y algunos de sus hermanos heridos.

"Tras la explosión mi hija menor, que tiene 4 años,

se creó una amiga imaginaria.

Ahora me dice:

"mi amiga murió", pero en realidad no tenía esa amiga,

lo que pasa es que está muy traumatizada".

UNICEF calcula que hay cien mil menores afectados por la explosión

y ciento veinte escuelas dañadas.

En este campamento improvisado en un parque además de jugar

reciben apoyo psicológico.

"En el área de protección infantil estamos muy centrados

en la reunificación familiar, en localizar a las familias de niños

que puedan estar solos en este momento,

en apoyo psicosocial esto en emergencias

es un foco fundamental, por qué?

Porque los niños han vivido un horror

y no lo están pudiendo expresar, no lo están procesando".

Beirut está en doble estado de emergencia

por el el covid que está disparado

y por la explosión

el gobierno acaba de decretar un confinamiento casi total

con toque de queda nocturno.

Les ha dado poderes especiales a los militares para actuar

contra la libertad de expresión, de reunión y de prensa.

También pueden detener a quien consideren una amenaza

para la seguridad.

Ellos, los voluntarios, también están muy presentes

en las calles

como este grupo de jóvenes que va casa por casa preguntando

a los afectados qué necesitan.

Limpian escombros, ayudan con pequeñas reparaciones

y reparten ropa, comida y mascarillas.

"Este desastre ha sido muy duro para nosotros pero yo, como chica

de 18 años que soy, creo en el poder de los jóvenes,

creo que tenemos el poder para recuperar Beirut

porque este es el espíritu de la gente del Líbano.

"Creo que hay que tener mucha energía para seguir poniendo

los cristales que se rompieron, poner los muebles

o intentar reconstruir la vida y en esto sí que tengo

que decir que los libaneses ya tienen una cierta experiencia

lo han hecho muchas veces, lo van a hacer ahora".

Fácil no va a ser porque se calcula que la reconstrucción costará

unos 13 mil millones de euros, una factura que el país

no puede pagar.

Por eso van a necesitar mucha ayuda internacional

para resurgir una vez más de sus cenizas.

A principios de año

la borrasca Gloria castigó la costa española

y causó graves daños en el Delta del Ebro.

A pesar del parón por el coronavirus,

las obras de urgencia han permitido reparar parte de los destrozos.

Pero los problemas de este paisaje único

necesitan soluciones a largo plazo.

Justo antes de la pandemia, un equipo de Informe Semanal

entrevistó a técnicos y autoridades

sobre cómo salvar al Delta del Ebro de la subida del mar.

Pescadores y arroceros piden un plan urgente

que garantice la supervivencia de su modo de vida,

pero de momento solo hay estudios preliminares

y ningún dinero.

Río, mar, lagunas, dunas, islotes conviven con arrozales,

la acuicultura y el turismo.

Cincuenta especies acuáticas diferentes,

más de 400 tipos de aves.

Es el paisaje de la biodiversidad que desemboca en el Delta del Ebro.

320 kilómetros cuadrados protegidos,

el humedal más importante de España después del de Doñana.

Esa calma del tramo final del río Ebro,

se vio alterada a mediados de enero por Gloria,

una borrasca que causó los peores destrozos

que recuerdan sus habitantes.

El mar rompió las barreras naturales de la costa

y entró tierra adentro,

inundando los campos de arroz más cercanos

y causando grandes pérdidas para la economía local.

Gloria lo que ha hecho ha sido acentuar todos los problemas

que anteriormente teníamos.

El aumento del nivel del mar y ese retroceso de la línea costera,

han debilitado la salud del Delta

y ponen en riesgo el futuro de dos de los sectores

que viven tanto de la tierra como del mar:

los acuicultores y los arroceros.

La mía es la segunda generación.

Mis hijos de aquí, no podrán vivir.

El delta se está empobreciendo.

El abuelo y el padre de Polet formaron parte de la generación

que comenzaron a cultivar el arroz en el Delta del Ebro

a finales del siglo XIX.

La llegada de los sedimentos a la desembocadura

aportó una tierra fértil para el cultivo de ese cereal.

La de Polet es ya la tercera generación de arroceros.

Cuando el agua bajaba roja de tantos sedimentos que traía,

mi padre me hacía que fuera tres veces al día

a desembrozar la entrada del agua.

Decía: "esto es oro".

Cuando bajaba el agua roja, decía: "esto es oro".

Entonces yo me quedé con esto es oro.

Para entender qué sucedió, hay que retroceder unos 70 años.

Entre la década de los cuarenta y los sesenta, se construyeron

y se pusieron en funcionamiento tres embalses,

los de Mequinenza, Ribaroja y Flix,

que retienen, según los estudios,

el 99,5 % de los sedimentos que transporta el río

e impiden que lleguen aguas abajo

para alimentar la formación del Delta.

Nacieron con el objetivo de regular las avenidas de la crecida

del río Ebro

y, para, evitar la inundación de poblaciones cuenca abajo

como Tortosa

y aprovechar el paso del agua para generar energía.

Empezamos a ver que no bajaban sedimentos

que el agua cada vez más clara,

antes el agua estaba, estaba turbia de los sedimentos.

Hasta que al final ahora ves el final de los riegos,

porque el agua está clara.

La zona más amenazada es el lado izquierdo del Delta.

Hace ya casi 30 años

que los científicos empezaron a alertar de su transformación.

Estamos hablando de que se está hundiendo

a razón de tres milímetros al año, eso se llama subsidencia,

lo cual sumado al ascenso del nivel medio del mar

por el calentamiento global

significa del mar 4-5 milímetros, lo que es una barbaridad.

Eso sumado al El Delta

está sometido a un ascenso relativo del nivel medio del mar

como el que tendrá la costa de todo el planeta en 2100.

Lo cual significa que es un laboratorio natural excelente.

Además, la costa se está erosionando.

La borrasca Gloria causó estragos en la playa de la Marquesa.

En un extremo, el restaurante Los Vascos, ya abandonado.

Hace 40 años, desde aquí

los veraneantes vigilaban a los niños que jugaban en la arena.

Por entonces, más de un kilómetro separaba el local del mar.

Hoy, se ha convertido para los lugareños

en el símbolo de la resistencia ante los embates del mar.

Como podéis ver ya está todo lleno de arena.

Y aquí donde estamos nosotros ahora mismo

hay 50 cm cuando había 5 metros.

El problema principal es que al meterla aquí

está cerrando la entrada del agua de lo que es la bahía aquí,

que es lo que afecta principalmente a la circunvalación de agua

y afecta a la acuicultura, la pesca artesanal,

los mariscadores, y la pesca recreativa.

La Gloria lo que he hecho ha sido acentuar todos

los problemas que anteriormente teníamos.

Cómo cerramiento de la bocana, el aumento de la temperatura,

aquí nos han aumentado tres grados.

Los últimos coletazos de la borrasca

coincidieron con la presentación de un plan

para evitar el deterioro del Delta.

Esa denominada mesa de consenso está constituida por 7 ayuntamientos

y la comunidad de regantes.

Defienden que se tomen acciones a largo y a corto plazo a la vez.

La principal, el traslado de sedimentos desde los embalses.

Sabemos cuánto material hay que aportar a cada sitio

en cada escenario de subida del nivel del mar.

Lo que hace falta es la prueba piloto más importante

que es la de traspaso de sedimentos.

No se puede poner un sistema permanente

sin antes hacer una prueba para ver cómo funciona,

de dónde sacar los sedimentos, qué costos tiene,

que solución técnica es la mejor

y a partir de aquí también hacer los cálculos económicos

de cuál sería el coste permanente del traspaso.

Una solución, que los investigadores ven viable,

aunque algunos plantean también dificultades.

El vertido de unas concentraciones de sedimentos muy fuertes

sobre el río

pues podría provocar alteraciones muy importantes.

Hay una central nuclear, la central nuclear de Ascó

hay una actividad de usos recreativos del Río, por ejemplo,

para pesca y piscifactorías.

Hay captaciones de agua para riesgo, para abastecimiento.

Todos estos usos se verían afectados

si se hiciera esta operación de lavado,

con lo cual hay que hacerla con un cuidado,

habría que hacerlo con un cuidado muy especial.

Para los agricultores con arrozales en primera línea de mar,

lo que no se puede permitir es que el Delta retroceda

ni un palmo más.

Ellos, como los acuicultores y los que forman la mesa de consenso

reclaman que se adopten también soluciones urgentes

centradas en el litoral.

La primera de las medidas que nos parece imprescindible

sería poder recuperar parte de esta playa que hemos perdido

pues durante décadas de erosión en esta zona.

Entonces pensamos que es imprescindible

recuperar unos 150 metros que es lo que se estima necesario

para evitar el impacto de estos temporales.

La segunda medida que pensamos que es imprescindible

también sería a recuperar unas naturales

que son los sistemas que nos protegen también de esas olas,

de esos eventos extremos.

Hemos creado recientemente una mesa técnica

para tratar todas estas cuestiones

cuántos elementos necesita el Delta para evitar la regresión

para compensar la subsistencia

que se está produciendo los efectos del cambio climático

que son más altos que la propia subsistencia que se producen.

Mientras se esperan soluciones definitivas,

los acuicultores del Delta

ven peligrar el mar que les da de comer.

Si la bocana se cierra.

También hay menos circulación de agua,

si hay menos circulación de agua y aumento de temperatura

aquí vamos ya, a digamos algunas como puede pasar,

lo que pasó en el Mar Menor.

¿Qué es más triste que esto? ¿qué? solo me falta llorar,

o sea, porque me dan ganas de llorar.

Gente que se ha arruinado la vida que las bateas se han tumbado.

Estamos hablando de que aquí hubo una generación,

los padres, los abuelos son los que transformaron el Delta

de la manera que nosotros estamos viendo.

Y ahora hay una generación que nos lo hemos encontrado así

y tenemos que ser lo suficientemente hábiles

para dejarlo claro cómo está a las futuras generaciones.

La costa tal y como está diseñada actualmente, urbanísticamente,

infraestructuras, espacios, todo que queda totalmente obsoleto

y hay que repensar la costa y hay que hacerlo ya

porque no se rediseña un espacio costero en 5 años, ni en 10,

ni en 15, ni en 20.

Un mosaico de diferentes "salvaciones" para el Delta.

Un lugar único y dinámico que reclama soluciones

que no pueden ya esperar.

Frenar la regresión,

recuperar el Delta y hacerlo a tiempo

para que la imagen de esta particular forma

en la que el agua dulce confluye con el agua salada del mar

no se convierta solo en un recuerdo.

Con esa llamada de auxilio del Delta del Ebro,

un paraje único que se hunde, terminamos el programa de hoy.

Nuestros equipos ya están trabajando

en una nueva edición de Informe Semanal.

El próximo sábado hablaremos de cómo será vuelta al colegio.

Nos vemos la próxima semana.

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Informe Semanal - 22/08/20

22 ago 2020

Las mil y una crisis del Líbano
El Líbano se asoma al precipicio. Además de la explosión que devastó hace tres semanas el centro de Beirut, ha entrado en vigor un confinamiento con toque de queda nocturno por el rebrote del coronavirus. Los contagiados abarrotan los hospitales previamente colapsados por los seis mil heridos de la tragedia del 4 de agosto.
Un equipo de ‘Informe Semanal’ analiza desde Beirut la sacudida apocalíptica que ha sufrido el país, mayor, dicen muchos, que los 15 años de guerra civil. Antes de la pandemia, la mitad de sus seis millones de habitantes vivía por debajo del umbral de la pobreza.

Ríos de oro
50 especies acuáticas y más de 400 tipos de aves conviven con arrozales, acuicultura y turismo en los 320 kilómetros de paisaje protegido del Delta del Ebro. En enero, el temporal Gloria provocó enormes destrozos que este verano, a pesar del parón de la pandemia, se han podido en parte recuperar.
‘Informe Semanal’ aborda la agonía del segundo humedal más importante de España, después de Doñana. El Delta se hunde y la subida del mar por el calentamiento global amenaza su supervivencia.

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