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No recomendado para menores de 7 años Informe Semanal - 17/10/20 - ver ahora
Transcripción completa

Hablamos de espionaje al extesorero del PP.

Pero no era el asunto Bárcenas, eran los retales de Bárcenas.

De retales, nada, perdone, de retales nada.

El chófer fue a la sede del PP por orden de su jefe.

Y recogió una serie de dispositivos o de lo que sea

y ustedes lo tenían como confidente, ustedes, la Policía.

Es una historia, a veces cutre, con frecuencia inquietante.

Hemos hecho muchas operaciones,

algunas nos pondrían los pelos de punta,

pero todas por interés nacional,

por la seguridad ciudadana y el interés de España.

Con un elenco de personajes singulares:

el Cocinero, el Barbas, el Polla, el Cospedín,

el Choco, el Gordo y hasta un cura.

Donde actúa el comisario Villarejo como coprotagonista y archivero.

Del tonto polla del Asturiano, que me toca la polla,

me podrá meter en el maco,

pero le busco una avería que se caga, ¿eh?

Tenemos todas las grabaciones entre Bárcenas y Rajoy

hablando de toda la mierda.

Quedan algunos capítulos por escribir

y un juicio por celebrar.

Rebobinamos hasta el verano del año 2013.

Bárcenas acababa de ingresar en la cárcel,

después de haber soltado la bomba

de sus famosos papeles,

que recogían la supuesta financiación ilegal del PP

y el cobro de sobresueldos de sus máximos dirigentes.

Algunos temían que siguiera tirando de la manta.

La operación Kitchen, se pone en marcha

para conseguir los documentos que todavía conservaba

el extesorero del PP.

Para ello, se captó al chófer de Bárcenas como confidente

y se vigiló a su familia.

Se llevó a cabo al margen de la investigación

que había abierto la justicia

sobre las cuentas ocultas de Bárcenas

y la contabilidad B del PP.

No era una operación legal,

en el sentido de obtener una información

que luego pudiera ser utilizada en la investigación procesal.

Era una investigación que tenía por objeto

hurtar precisamente

unas posibles pruebas comprometedoras

para miembros del Partido Popular o para altos dirigentes del Gobierno

y hurtarlos a la Administración de Justicia.

En esa operación, se emplearon fondos reservados,

sabiendo con pleno conocimiento de la ilicitud de esa operacion.

¿Quién ordenó la operación?

Es la gran cuestión, todavía sin resolver.

Para la Fiscalía,

la orden partió de "altos representantes del Partido Popular",

por eso, ha pedido la imputación

de la ex secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal,

y de su marido, Ignacio López del Hierro.

La coordinación o dirección,

correspondería al Ministerio del Interior,

a través de la Secretaría de Estado;

y la ejecución, a la Dirección Adjunta Operativa,

ocupada en ese momento por el comisario Eugenio Pino.

Lo que deja muy claro Villarejo

es que su tronco es Ignacio López del Hierro,

porque están en la misma sede, en Societe Generale,

y que su amiga es Cospedal, porque a la pequeñita la odia.

Todos los males vienen de Soraya Sáenz de Santamaría.

Algunos implicados, tiran más arriba.

Villarejo siempre hacía llegar las informaciones que él tenía

al presidente del Gobierno, a través de un intermediario.

El Choco, delante mía, llamando al presidente.

No, señor presidente, perdone que estoy aquí con O

cuando me encargaron destruir los ordenadores, por ejemplo.

Que los tengo inmortalizados a todos.

En resumen, todavía se busca al señor o la señora X.

Están imputados

el ex ministro Jorge Fernández Díaz,

el ex secretario de Estado, Francisco Martínez

y buena parte de la cúpula policial de aquella época.

Solo el comisario Villarejo está en la cárcel.

Pero, los investigadores siguen buscando pruebas.

Con la información que tenemos hasta ahora,

todavía no sería posible dictar una condena.

Tiene que haber una convicción más allá de toda duda razonable.

Hay que estar muy seguro de la responsabilidad de alguien

para poderle condenar.

No se puede condenar solo con sospechas.

Es importante. Entiendo que hablamos mañana,

en cuanto tengas el contacto, Cecilio.

Yo estaré viajando,

pero totalmente en guardia y conectado.

Yo lo tendré al acabar el Consejo.

Así hemos quedado.

Hay que conseguir esa info SMS 18 octubre 2013.

La operación se hizo con éxito.

Se ha volcado todo.

Mañana tendremos el informe.

Estos mensajes de texto intercambiados

entre los teléfonos del ex ministro y de su secretario de Estado,

dados a conocer por este último,

delatarían la implicación de ambos en la operación Kitchen.

Fernández Díaz dice que están manipulados.

Desde Informe Semanal, le hemos preguntado por este caso

y nos ha contestado con una lacónica frase:

"Me conformo con la verdad".

Muchos implicados, dan por supuesto que lo sabía.

El secretario de Estado de Seguridad

está dispuesto a contestar al juez todo lo que le pregunte.

Ha contado a Informe Semanal que lo hará sin ánimo vengativo,

ni afán de tirar de la manta.

Pero está dolido.

Nos dice que nadie del PP le ha llamado en todo este tiempo

y que pretenden hacerlo pasar por el máximo responsable.

5 de junio de 2019.

Yo, lo único que hice fue trabajar,

con un enorme coste personal y familiar.

Y ahora esto.

Lo sé, lo sé.

Como sabes muy bien, mi grandísimo error en el Ministerio

que ser leal a miserables como Jorge, Rajoy o Cospedal.

Cree que actuó siempre dentro de la legalidad.

Varios imputados, le mencionan como la persona a la que reportaban.

Toda la información que se extrae de los teléfonos,

la meto en un pendrive y se la doy al secretario de Estado.

Yo hice una copia.

Castaño se refiere a dos teléfonos

pertenecientes a Bárcenas y su mujer, Rosalía Iglesias,

que le entregó el chófer del extesorero.

La información que contenían

fue volcada a un ordenador y copiada en un pendrive.

Nombrado número 2 de la Policía, tras la llegada del PP al Gobierno,

en 2011, se rodeó de un grupo de comisarios nuevos en la DAO.

Ahí, esos comisarios confluyeron con otros que ya estaban,

perfiles muy veteranos dentro de la policía

como son enrique García Castaño, como era el propio Villarejo

y juntos conformaron una suerte de camarilla policial

que la fiscalía anticorrupción en sus informes califica

como un clan policial mafioso que infectó el cuerpo.

En sus declaraciones ante el juez,

Eugenio Pino ha descargado toda la responsabilidad

en sus subordinados.

Con un papel central en la llamada

Operación Cataluña contra el independentismo,

el antiguo jefe de Asuntos Internos, ya jubilado,

niega toda vinculación con la Kitchen.

La Fiscalía cree que participó, al menos, en los momentos iniciales.

Villarejo y Martín Blas acabaron como grandes enemigos.

Conocido como El Gordo,

fue el primero que intentó reclutar al chófer de Bárcenas, sinéxito,

aunque sí dirigió todos los operativos de seguimiento.

Le dijo al juez que iba a confesar y en realidad intentó exculparse.

Yo me sentía de tercera regional.

Me utilizaban.

Yo era el picapedrero.

Yo veía que había un primer nivel, que era Gómez Gordo,

que despachaba, creo yo que despachaba,

entonces no estaba en la Policía,

con la presidente de Castilla La Mancha.

Pero fue él quien entró, sin autorización,

en un local de la mujer de Bárcenas,

buscando los famosos documentos comprometedores del extesorero.

Ha asegurado ante el juez que no encontró nada,

pero muy pocos le creen.

¿Cómo sabe Villarejo que usted tiene cosas?

Es una paja mental.

Yo no tengo nada, no tengo nada, no tengo nada.

Me lo ha pedido 20 veces y yo no tengo nada.

Tengo unas copias de seguridad en el extranjero

de cosas, digamos, sensibles.

Lo que tu debes hacer, mi consejo,

porque el otro día cuando me dijiste:

"yo tengo mucha información del cocinero, mucha, mucha".

No lo tiene nadie.

Dame una copia.

Menos mal que fui listo,

que no se me ocurrió dárselo a nadie,

porque si no acabo en un lío.

El famoso comisario es el origen de esta causa judicial.

Como lo guarda todo,

también guardaba en su casa las pruebas de la operación Kitchen.

Cuando fue detenido y su vivienda registrada,

en noviembre de 2017, se encontraron allí las pruebas

de que se había pagado al chófer de Bárcenas con fondos reservados.

El señor Villarejo es un agente al servicio de seguridad del Estado

que se le encargaban operaciones no convencionales

en las que otros fracasaban

y esta es una operación más que se le encargo

y lo único que hizo fue cumplir con esta misión una más,

que siempre se le venían encargando por todos los Gobiernos.

El Cocinero, como fue apodado,

cobró 2000 euros mensuales, durante dos años,

con cargo a fondos reservados.

También le compraron una pistola.

Y pudo aprobar las difíciles pruebas de acceso a la Policía Nacional.

Hoy por hoy, sigue trabajando de policía.

Era el jefe de seguridad de María Dolores de Cospedal

mientras fue presidenta de Castilla-La Mancha.

Conocía al chófer y pudo captarlo y manipularlo,

como se dice en la jerga policial.

Se supone que el chófer le entregó a él los discos duros de Barcenas

que había sacado de Génova, la sede del PP.

Según la Fiscalía, el marido de Cospedal

puso en contacto a Villarejo y Gómez Gordo.

¿Qué consiguieron?

El chófer le daba información.

¿A cuántas personas?

A usted, los móviles; una caja de papeles, a Villarejo;

y los discos duros, a Gómez Gordo.

Sorprenden también algunas ausencias.

No está imputado, ni siquiera citado como testigo,

el que fuera director general de la Policía en aquellos momentos,

Ignacio Cosidó.

Ni tampoco el comisario José Luis Olivera Serrano,

que era el máximo responsable

de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal

durante la época en que se desarrollan

las investigaciones del caso Gurtel.

La Fiscalía Anticorrupción

cree que le pasaba información a Villarejo.

Olivera tenía conocimiento de la operación kitchen

y por eso el juez ha pedido un informe de su patrimonio

para decidir si lo tiene que imputar o no.

La Kitchen es una de las operaciones que se considera propia

de las cloacas del Estado.

El juez que instruye esa causa en la Audiencia Nacional,

Manuel García Castellón, tiene abiertas

una treintena de causas, todas con un denominador común,

el comisario Villarejo.

A lo largo del tiempo se ha ido descubriendo

que Villarejo presuntamente tenía una estructura empresarial montada

con la que habría ganado muchísimo dinero

utilizando medios de la policía cuando él ya no estaba dentro.

Lo que está haciendo el juez y los fiscales anticorrupción

es abrir una pieza por cada espionaje que realizó Villarejo,

por cada trabajo presuntamente ilegal que habría hecho.

Uno de ellos es el llamado caso Dina:

el robo de la tarjeta del móvil de Dina Bousselham,

que fue asesora de Pablo Iglesias,

y la posterior filtración de información personal.

Ambos eran perjudicados.

Y así lo ratificó la Sala de lo Penal

de la Audiencia Nacional.

Pero García Castellón le ha dado la vuelta al caso

y pide al Supremo que investigue al vicepresidente del Gobierno,

por varios delitos,

entre ellos descubrimiento y revelación de secretos,

con agravante de género.

Hay un elemento de procedibilidad que se exige,

que es la denuncia de la víctima.

No existe.

No existe denuncia alguna

y por lo tanto no se puede investigar ese hecho

porque careces del primer requisito

que es, para seguir el procedimiento,

que la víctima lo haya denunciado.

El juez también atribuye a Iglesias

un supuesto delito de denuncia falsa

y simulación de delito, porque, dice,

intentó sacar rédito electoral

acusando a las cloacas del Estado del robo y la filtración.

Para la denuncia falsa

o la fijación de una supuesta simulación de delito,

lo primero que se requiere es que esos hechos

sobre los que supuestamente se produciría

una actuación fraudulenta, hayan quedado establecidos,

y eso aquí no ha ocurrido.

Lo cierto en este caso es que a Dina le robaron el móvil.

Que unos meses después, se publicaron, en un medio digital,

fotos y conversaciones que estaban en el dispositivo.

Y que una copia de la tarjeta se encontró en la casa de Villarejo.

Cierto también que Pablo Iglesias tenía otra copia.

Que se la dieron los responsables de la revista Interviú.

Él la guardó durante varios meses

y no se la devolvió a su propietaria,

porque, alega, no quería añadirle presión.

Sobre el caso Dina y Pablo Iglesias,

el Tribunal Supremo tiene ahora la palabra

y se espera un pronunciamiento en breve.

De momento, la Fiscalía anticorrupción

es contraria a que se investigue a Iglesias

y así lo ha manifestado en una nota interna

dirigida a la Fiscalía del Supremo.

En la Kitchen empieza una nueva ronda de comparecencias ante eljuez

de imputados y testigos.

Parece que queda un largo camino judicial por delante.

Cien años con Delibes.

Su mirada ambiciosa, larga, sensible y crítica,

tejió historias y perfiles,

que podrían anidar en cualquiera de nosotros.

Con toda crudeza, sus novelas y relatos describen la España rural

y un mundo que desaparece.

"El Camino",

"Los Santos Inocentes", "El disputado voto del Señor Cayo",

"Cinco horas con Mario".

Sabio, recio y melancólico, adelantó crisis, hoy ineludibles,

como las desigualdades,

la emergencia climática o la despoblación.

Llegó a la literatura gracias a su talento y al apoyo de su mujer,

Angeles, a quien consideraba la mejor mitad de sí mismo.

Escribía a mano, con el ruido de fondo de sus siete hijos,

y le gustaba rescatar palabras.

Por su mirada respetuosa, ecológica, y austera,

recibió numerosos galardones, hasta convertirse en imprescindible.

Informe Semanal ha hablado con quienes le conocieron.

Entre otros, Lola Herrera,

la mujer que más horas ha pasado con Mario.

O Elisa Delibes, que nos ha contado, cuán alargada fue, su lucidez,

como escritor y como padre.

Si los muertos cumplieran años,

a Miguel Delibes habría que felicitarlo hoy,

en el día de su centenario.

Nació en Valladolid el 17 de octubre de 1920 y en Valladolid vivió

y murió hace diez años.

Allí se hizo hombre, periodista y escritor

este castellano recio y melancólico, que pintó con vigor,

con amor y también con dolor la desolación y la decadencia

de Castilla.

A contrapié de las modas,

este don Miguel socarrón y tierno tejió una obra literaria numerosa

y felizmente reconocida,

como numerosa fue su familia, siete hijos y un puñado de nietos.

No dejó discípulos, pero sigue teniendo,

como tuvo siempre, muchos lectores.

"Esta vida se puede soportar durante un tiempo,

pero vale la pena estar un rato en ella,

estar un rato en la vida y ver cómo es la vida,

pero aplaudirla y decir:

esto es para siempre, yo por lo menos no lo agradecería".

Miguel Delibes no es escritor de vocación temprana.

Las primeras lecturas de clásicos las hizo con su entonces novia,

Ángeles,

aunque lo que le despertó el gusto por la palabra bien dicha

fue el texto de Derecho Mercantil del profesor Joaquín Garrigues,

que le sirvió para aprobar la cátedra de historia del comercio,

que desempeñó en la universidad de Valladolid hasta su jubilación.

El salto al vacío de la literatura lo dio con

"La sombra del ciprés alargada",

que presentó al premio Nadal.

Y lo ganó.

Tenía 27 años.

"Este premio Nadal venía a ser una especie de oposiciones a novelista.

Sí, era la única oposición a novelista que había en el país.

¿Y cuántas plazas convocaba?

Pues una seguro y dos probables.

Es decir que solían editar el premio y la finalista".

Ángeles de Castro fue la mujer de su vida,

la impulsora de sus sueños y afanes de escritor.

En la petición de mano le regaló a Miguel una máquina de escribir,

aunque él siempre escribió con pluma y bolígrafo.

Él le regaló a ella una bicicleta.

Fue Ángeles la que le acompañó por los mundos

de la sociedad literaria,

para los que Delibes estaba tan poco dotado.

Lo eligieron académico de la lengua en 1973.

En 1974 murió Ángeles.

En 1975 tomó posesión de su sillón de académico,

pero ya era otra persona, más solo, más triste, más desesperanzado.

"A mí, aquella impresión de la muerte de Ángeles

no se me ha ido.

Dicen que el tiempo todo lo cura.

No es verdad, es una mentira,

"Mi madre hablaba con todos los académicos

y a unos les decía qué bien hecho está tu frac,

y a otros cuanto me gustó tu contestación, qué bien tu libro,

entonces a mi padre le parecía que eso lo hacía muy bien,

y fueran donde fueran le decía:

Dile a ese señor tal, y ella, pero yo no sé alemán,

pero bueno mi madre se las agenciaba,

hablaba un poquito de inglés, de italiano, de francés

y entonces le sacaba de todos esos apuros vitales

que a él le parecían importantes, que eran importantes para vivir más

que como dicen para escribir o para ser un artista".

Sus senderos de escritor se despejan y se agrandan

con la publicación en 1950 de "El camino",

que le convierte en una referencia indiscutible

en la literatura española del momento

y que hoy es un clásico contemporáneo.

Le siguen novelas tan destacadas como

"Mi idolatrado hijo Sisí",

"La hoja roja",

"El príncipe destronado",

"El disputado voto del señor Cayo",

"Madera de héroe"

o "Señora de rojo sobre fondo gris",

hasta llegar a su última y ambiciosa obra,

"El hereje".

"El hereje" condensa toda su obra, resume tantísimo todas

sus preocupaciones y se proyecta también su idea,

esa idea yo leo "El hereje"

casi como una distopía,

como el deseo de una patria de castellano libres

que se malogró por el absolutismo y por la cerrilidad del catolicismo

y esa patria castellana perdida que él retrata en forma

de novela histórica me parece una cosa magistral".

Delibes fue un escritor cuyas obras a menudo resultaron exitosas

en el cine y también en el teatro.

Para ambos medios se adaptaron bastantes novelas

del autor vallisoletano.

Entre las narraciones llevadas al cine ninguna alcanzó

la repercusión de "Los santos inocentes",

formidable y conmovedora historia, escrita en prosa poética,

con largo aliento innovador, en la que se retratan

las injusticias de una España rural, franquista y cruel.

En el teatro sobresale la extraordinaria

"Cinco horas con Mario",

que hace 41 años estrenó Lola Herrera,

y que continúa en los escenarios.

El monólogo de Menchu, una viuda joven, que vela

a su marido, mientras recuerda una vida de amargas evocaciones.

"Estoy tan agradecida a que este hombre, con tanto talento

escribiese este texto y que me llegase a mis manos,

y que pueda disfrutar todavía a mi edad de esas palabras

que él se inventó yo gracias, gracias, gracias,

siempre digo gracias, Miguel, gracias,

empiezo la función diciendo oye, Miguel, échame un ojo, por favor".

Valladolid fue el centro de su mundo personal

y Castilla su desvelo de escritor comprometido.

En obras como "Las ratas"

o "Viejas historias de Castilla la Vieja"

denunció el atraso y la pobreza de una tierra olvidada

por el poder político y abandonada a su suerte.

Un ejemplo de lo que ahora se llama España vacía o vaciada.

"Delibes no solo lo pondría en el canon de la España vacía,

sino que lo pondría como el gran cronista,

el gran catalizador de la España vacía.

Yo creo que es el escritor que mientras se está produciendo

el gran éxodo rural, él se da cuenta de lo

que está transformando el país, lo percibe de una manera categórica

y muy profunda desde primera línea de frente, desde el campo de cazador

y de la propia ciudad de Valladolid".

"Creo que nuestro medio natural, el medio que se nos ha dado

para vivir es la naturaleza, y la naturaleza es lo

que tenemos que defender por encima de todas las cosas,

y la técnica debe detenerse antes de agredir a la naturaleza.

Esto no se está dando en el progreso de hoy y por lo tanto este progreso

competitivo, puramente consumista no me interesa nada".

Ecologista adelantado a su época, fumador, hombre libre,

que no se atiene a etiquetas ni a catecismos esnobistas,

Delibes practicó desde niño muchos deportes, siempre al aire libre,

de la natación, al senderismo, la caza o la pesca.

"Cuando salgo al campo y realizo una cacería o una pescata

lo que hago es oxigenarme y cargar la batería,

es decir regresar a mi lugar de residencia con una cabeza

por estrenar".

La bicicleta fue una amiga inseparable.

Aquella bicicleta que en sus veraneos de juventud le valía

para recorrer los cien kilómetros que distaban

entre Molledo- Portolín, en Cantabria y Sedano,

en Burgos, donde pasaba las vacaciones Ángeles, su novia.

Prólogo ciclista de una hermosa historia de amor, desbaratada

muchos años después por la muerte de ella.

"Para Miguel Delibes, en ese momento

de desarrollismo económico la bicicleta es una resistencia,

la bicicleta es esa conexión que tiene con el mundo más humilde

y como recoge en Cinco horas con Mario

quizá toda España quería tener un coche para llegar más rápido

y a Delibes no le interesaba llegar más rápido,

a Delibes le interesaba el cómo llegar a los sitios,

como se movía y se desplazaba para poder relacionarse

con los personajes de los que luego hablaba".

El Delibes novelista convive

con el Delibes profesor universitario

y con el Delibes periodista.

Empezó en El Norte de Castilla haciendo caricaturas,

luego fue redactor, subdirector y director,

a cuya sombra surgieron figuras destacadas de la literatura

y el periodismo como Francisco Umbral, Jiménez Lozano

o Manu Leguineche.

Incluso fue propuesto como primer director del diario El País,

oferta que él rechazó.

"Su gran aportación es la lucha contra la censura,

la independencia y la libertad de un periódico

frente a todas las inclemencias y frente a todas las vicisitudes.

Él lo sorteo con mucha inteligencia, con mucha mano izquierda,

con mucha bilis y con mucho sufrimiento

y al final le costó el puesto, pero bueno, él tenía también,

como él decía, lo de cambiar de instrumento

pues cuando no podía decir las cosas con el periodismo

las decía con la literatura".

En periodismo, como en literatura, tuvo un oído atento y finísimo,

que le permitió construir diálogos tan llenos de belleza,

como de verosimilitud.

"Hemos tenido conversaciones sobre la caza, sobre el campo,

sobre las cosas que él ha escrito y de las que yo me he empapado

porque a lo largo de mi vida Delibes era una fascinación,

me fascinó siempre, como contaba las cosas,

el lenguaje, como recuperaba dichos, palabras que estaban en desuso".

Miguel Delibes decía que solo se presentó al Nadal,

que los demás premios los agradecía, pero que no los había buscado.

Tampoco deseó el Nobel, que alguna vez le rondó

y que fue a parar a otro escritor de su generación, Cela,

al que no envidiaba por el premio sueco, sino por motivos más ligeros.

"Una de las grandes obsesiones de Delibes era la correspondencia,

le encantaba recibir cartas, le encantaba enviar cartas.

En su archivo hay más de cuatro mil cartas que cruzó con escritores

y amigos de su generación

y siempre echó en cara a Cela no tanto el Nobel,

sino que fuera cartero honorario.

Cartero honorario te permite tener un cuño con el que te ahorras

el franqueo y Delibes decía:

caray, Cela que no escribe es cartero honorario

y yo que me ahorraría un dinero resulta que nunca me han nombrado".

El pesimismo, el fatalismo y la obsesión por la muerte

fue sello de su personalidad desde niño.

"Él era muy pesimista y muy triste, y yo creo que su sentido del humor

le salvó un poco, o nos salvó a nosotros de él,

o sea nosotros sabíamos que con mi padre nos podíamos reír

de muchas cosas,

pero sabíamos que sacarle de una tristeza,

de una neurosis era muy difícil

y yo siempre digo que el campo le ayudó mucho a eso,

que yo cuando dicen la caza, ahora está muy en entredicho,

digo yo doy gracias a la caza, a la pesca y al campo,

porque lo que nosotros no pudimos hacer

lo hizo la naturaleza".

Elisa es una de las siete hijas, la que vivió con él toda lavida.

Cuando se quedó viudo, en 1974, ella, recién casada,

se fue a vivir un piso por encima del de su padre.

Y así fue hasta el final,

hasta el 11 de marzo de 2010 en que murió Miguel,

rodeado de todos sus hijos.

"La noche antes de morirse preguntó: ¿No hay cena? Y le dije: ¿Qué

te apetecería cenar? Pues un sorbete de frambuesa, que los solíahacer

yo, entonces lo bajamos y no sabes conque gusto lo tomó

y ya fue el último momento verdaderamente consciente,

pero yo creo que él no era consciente de que se iba

a morir, nosotros, sí".

Miguel Delibes, que nació en 1920, el mismo año en que murió Galdós,

forma parte de la galería

de los grandes escritores españoles contemporáneos.

Sus novelas siguen estudiándose en los institutos

y vendiéndose en las librerías.

Cien años con Delibes.

Con Miguel Delibes, hemos llegado al final.

Ya saben que pueden volver a ver nuestros reportajes

en la web de RTVE y en las redes sociales, si quieren.

Hasta el próximo sábado.

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Informe Semanal - 17/10/20

17 oct 2020

De Gürtel a Kitchen
‘Informe Semanal’ analiza los casos Gürtel y Kitchen. El Tribunal Supremo ha confirmado esta semana las condenas del "caso Gürtel", la trama creada por Francisco Correa que permitió al Partido Popular beneficiarse de dinero procedente de la supuesta contabilidad paralela que manejaba Luis Bárcenas. Gürtel es ya un caso cerrado, pero otros relacionados con él siguen aún en investigación.

Cien años con Delibes
‘Informe Semanal’ se acerca a la figura del maestro del castellano Miguel Delibes, fallecido en 2010, al cumplirse este sábado cien años de su nacimiento.
Pesimista e irónico, avanzado de la ecología, Miguel Delibes es el gran cronista del campo castellano. Sus personajes se enfrentan al desarraigo de un mundo de costumbres y ritmos tranquilos en vías de desaparición.

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