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No recomendado para menores de 7 años Informe Semanal - 17/10/15 - ver ahora
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Hola, saludos a todos.

Y gracias por acompañarnos en Informe Semanal.

El concepto de Fiesta Nacional siempre genera en España

debate político y social cada 12 de octubre.

Se miran con lupa las ausencias y las presencias,

los gestos en torno al desfile de las Fuerzas Armadas.

Lo hemos seguido, como siempre, por TVE.

Y atención: ha sido el desfile más visto en los últimos seis años,

con una audiencia millonaria.

Celebrando España, en Informe Semanal.

El hecho de sentirse francés, o de sentirse inglés,

o de sentirse alemán, o de sentirse norteamericano,

pues es algo muy compartido.

Y a nosotros nos falta algo de esto.

España y su historia ha tenido luces y ha tenido sombras.

Podemos hacer un canto permanente a nuestras glorias imperiales,

pero hay muchas cuestiones

de las que deberíamos sentirnos orgullosos

y parece que nos cuesta trabajo sacarlas a la luz.

Enero de 1492.

Los reinos de España comienzan a integrarse en una misma monarquía.

Está a punto de nacer el que a día de hoy

es el Estado más antiguo de Europa.

Octubre de 1492, Descubrimiento de América.

El descubrimiento o la conquista, si se quiere, de América,

fue el comienzo de una era de modernidad.

El mundo entró en la modernidad

gracias a ese descubrimiento de otro continente

que insisto tuvo luces y sombras como la Revolución Francesa,

la Revolución Bolchevique, el Imperio Romano y todo lo demás.

Convertir esto en un genocidio es un problema de bachillerato.

Cuatro siglos después del Descubrimiento,

España pierde sus últimas colonias de ultramar.

Es el desastre del 98.

España necesita reafirmarse como nación

para superar el pesimismo nacional.

El decreto que establece por primera vez la Fiesta Nacional de Espana

y Día de la Raza, es de 1918.

Estaría en vigor 40 años.

Franco cambia el Día de la Raza por Día de la Hispanidad

mediante un decreto de 1958,

aunque la primera celebración del Día de la Hispanidad como tal,

es de 1935, en tiempos de la República.

El decreto en vigor actualmente es de 1987.

La ley prescinde de la denominación del Día de la Hispanidad

pero no lo deroga de disposiciones anteriores.

Señala el decreto en vigor que hay que dotar inequívocamente

a una única fecha de la adecuada solemnidad.

Yo opino que todo el mundo tiene derecho a su propio orgullo.

Es cuando el orgullo entra en conflicto

con otras afirmaciones que tenemos problemas.

Y en este caso hay que analizar más que criticar.

Hay una crítica sana

que son las cosas que se pueden mejorar y se deben mejorar,

y otra crítica que es morbosa y que a veces sirve, digamos,

a una especie de visión tenebrista de la historia de España

que no corresponde con la realidad.

Pero yo creo que tenemos que ser autocríticos

y tenemos que ser objetivos

y tenemos que reconocer las cosas buenas

y ser conscientes e intentar mejorar las que no son así.

Esa es la patria de verdad,

donde naces, donde creces, donde te educas.

Las circunstancias, es decir,

el país cómo se llame o se deje de llamar

tiene menos importancia de lo que algunos le quieren dar

y más de lo que algunos no quieren darle.

La celebración de la Fiesta Nacional de este año

ha contado con algunas novedades.

La pretensión del Gobierno ha sido popularizar lo institucional:

conciertos, museos y reales sitios gratuitos,

exhibiciones, y espectáculos en distintas ciudades.

Hay unas formas de celebrarlo, a mi me gustan más las culturales,

que se abran los museos, que haya conferencias,

que se refuerce un poco la idea cultural.

Otros prefieren el desfile militar, pues bueno,

pero lo absurdo es convertir esta fiesta

en un motivo de disputa nacional.

El desfile militar contó con una presencia pública

desconocida desde hace años.

Asimismo fue visto en TVE

por una media de 3 millones de espectadores,

más de la mitad de la audiencia de la televisión a esa hora.

Todos los presidentes autonómicos estuvieron presentes,

salvo las dos habituales excepciones,

los de Cataluña y el País Vasco, a los que en esta ocasión se unió

la presidenta de Navarra, Uxue Barkos,

quien comparte Gobierno con Bildu y Podemos

y que manifestó no compartir un modelo de Estado

basado en la monarquía y el Ejército.

La ausencia más notable, fue, sin embargo,

la del líder de Podemos, Pablo Iglesias,

quien declinó la invitación del rey

al considerar más útil la lucha por la justicia social

que acudir a este tipo de actos.

Rechazo a la conmemoración también por parte del alcalde de Cádiz,

José María González,

quien denunció la masacre de un continente en nombre de Dios;

la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau,

se sumó a la descalificación de la Fiesta Nacional.

Habló de la conmemoración de un genocidio

y clamó en favor de la Resistencia Indígena, denominación ésta

con la que el actual régimen de Venezuela

celebra el 12 de octubre.

Normalmente, los españoles

han vivido juntos durante siglos y siglos sin problemas

porque han aceptado la diferencia.

Ahora las diferencias, alguna diferencia,

se ha exagerado para servir los intereses de unos cuantos.

En las democracias,

las naciones celebran el hecho de ser una nación,

de vivir juntos, de convivir juntos y están orgullosos,

es algo natural, es algo normal.

La celebración de la Fiesta Nacional

es la revisión anual del estado de salud

del proyecto común de convivencia.

Por culpa del Gobierno central de todas las épocas,

hasta la época democrática,

nunca han insistido con bastante atención

a la necesidad de crear una lealtad en común.

La ley que establece

la conmemoración de la Fiesta Nacional

reconoce la complejidad que implica el pasado de una nación

tan diversa como la española.

A modo de remedio, el decreto señala

que el 12 de octubre ha de representar

uno de los momentos más relevantes para la convivencia,

la afirmación de la identidad

y la singularidad nacional de los españoles.

Y si además se vive en España

y no tienes ningún contencioso con el país en el que vives,

es decir, circunstancias evidentemente y puntuales,

pues yo creo que es un buen sitio.

Lo de ser español me parece que está bien,

a mi me parece que está bien.

Mira, yo, cada vez que viajo fuera de España,

y lo hago mucho presentando mis libros,

noto un cariño enorme hacia España.

Entonces lo que debería enorgullecernos es decir,

yo he nacido aquí por casualidad

pero luego lo he mejorado por esfuerzo y por mérito;

eso sí, eso es lo que deberíamos hacer.

Nuestro siguiente reportaje tiene emoción

y milita en el partido universal del ser humano.

Les contamos una historia olvidada, la de los soldados republicanos

y de la división azul

que sufrieron la represión de la dictadura comunista de Stalin.

Informe Semanal ha viajado a Kazajistán,

donde un monumento honra su memoria.

No te quedaba más remedio que luchar por la vida,

la libertad en aquella época, lo que más importaba era la vida,

lo que más importaba era sobrevivir.

Han pasado 60 años desde que José María Bañuelos

dejó atrás el horror del Gulag.

Fue un niño de la guerra que escapó del franquismo

pero cayó en las redes del estalinismo.

Se empeño en sobrevivir, y lo consiguió.

Venció al hambre, al frío,

al dolor por el trabajo casi inhumano

y al sufrimiento en los campos de internamiento.

Todo fue duro.

Fue duro, despertarte una mañana y encontrarte un cadáver a tu lado

durmiendo y algunos días te encontrabas hasta dos,

el de la derecha y el de la izquierda.

Su mirada se pierde entre las cruces que recuerdan

a los que murieron en el gulag.

Un crisol de 476 complejos de campos con miles de secciones individuales

y millones de presos malviviendo en ellos.

En ese paisaje del terror

coincidieron republicanos y soldados de la División Azul,

españoles obligados a entenderse

para salir de las alambradas soviéticas.

Son los hijos y los nietos de algunas de esas víctimas

del gulag.

José María no regresa solo a Karagandá.

Juntos rehacen aquel viaje que llevo a varios cientos

de españoles a los campos de la estepa kazaja,

hacinados en gélidos vagones de madera.

Venían de otros campos aún más duros y más fríos.

Los divisionarios llegaron a los campos de Karagandá

en calidad de prisioneros de guerra ya que llegaron a la Unión Sovietica

para combatir el fascismo, para combatir el comunismo,

junto a las tropas del eje.

Y los internados republicanos, pilotos y marinos,

fueron sorprendidos por el desenlace de la Guerra Civil.

En el territorio soviético llegaron en calidad de internados

simplemente por haber manifestado salir de la Unión Soviética

y haber hecho gestiones para tal fin.

Cuando termina la Guerra Civil española había en la Unión soviética

cerca de 4.200 republicanos entre exiliados políticos, pilotos,

marineros, educadores y niños de la guerra.

La mayoría optó por quedarse por miedo

a las represalias de Franco,

otros en cambio pidieron abandonar el país.

Para el régimen estalinista, cualquier extranjero

que no seguía sus consignas era sospechoso de espionaje.

Las redadas se agudizan cuando estalla la Segunda Guerra Mundial

y Alemania invade la Unión Soviética.

Muchos españoles acabaron en los campos del gulag

acusados de ser espías, enemigos del pueblo

o traicionar a la patria de los soviets,

simplemente por querer salir del país para regresar a España

o encontrar refugio en México o Francia.

A Pedro Cepeda, un niño de la guerra,

lo detuvieron en 1948.

Él se metió en un baúl diplomático.

Trabajaba en la embajada argentina en Moscú

y había dos diplomáticos argentinos que intentaron ayudarle a el

y a otra persona, a Tuñón, a intentar salir del país

para volver a España y antes de eso, y antes de eso,

denunciar lo que estaba pasando en Rusia

con los republicanos españoles que estaban encerrados

sin ningún motivo, simplemente porque querían volver.

Otros, como José María Bañuelos,

fueron condenados a los campos del gulag

para purgar su conducta por robar.

El salario de la fábrica de armamento donde trabajaba

no le daba para comer.

Tenía 17 años cuando llegó al primer campo junto a otros 3000 presos.

Después del primer invierno quedaban vivos solo 600.

En los campos trabajar catorce horas.

La comida era alrededor de unos seiscientos gramos de pan.

Diciéndolo así parece una cantidad suficiente

pero es que era un pan sin cocer.

Era masa pura, seiscientos gramos, era un trocito así.

La represión de Stalin también fue implacable

con los soldados de la División Azul hechos prisioneros

en diversas batallas relacionadas con el sitio de Leningrado.

De los cerca de 47.000 soldados mandados por Franco

entre 1941 y 1943 para combatir junto a las tropas del Eje,

más de 400 fueron capturados por el ejercito Rojo

y enviados a los campos del gulag.

Mi padre era divisionario de la División Azul

y mi padre cayó herido en Krasny Vord

en la noche del diez al once de febrero.

Y siendo herido lo recogieron los rusos y lo curaron

y empezaron a ir a diferentes campos de concentración.

Entre ellos fue a uno en el centro de Leningrado.

Luego estuvo varios años en Siberia y terminó en Karagandá,

en el cuarenta y ocho.

La historia de esas victimas españolas del gulag comienza ahora

a ser rescatada del olvido.

Seguir su rastro no está siendo nada fácil.

Al trabajo de varios historiadores se ha sumado el esfuerzo

de las autoridades kazajas,

que después de revisar sus archivos del KGB,

algunos de ellos todavía secretos,

encontraron las fichas de 152 españoles

que pasaron por los campos de Karagandá.

En estas fichas se reflejaba mucha información.

Dónde nació el preso, en qué ejército combatía,

su profesión, si pertenecía a algún partido, su religión.

Y luego se registraban todos sus desplazamientos

por diferentes campos de concentración.

La entrega de las fichas por parte del presidente Nazarvallev a Rajoy

son solamente el principio

de un proceso de investigación histórica

que puede dar mucho de sí y que puede arrojar mucha luz

sobre qué hacían ciento cincuenta y dos españoles

en la república soviética de Kazajistán

desde el año 1941 hasta el año 1954.

Los campos de Karagandá

surgen en el mapa concentracionario soviético en 1931

y se cierran en 1959.

Sppassk, Kok Uzek, Dolinka son algunos de esos campos

en los que se escucharon 152 nombres españoles a partir de 1942.

Catorce, aunque podrían ser más, murieron en esta estepa.

Ahora, donde antes se levantaban las alambradas,

la memoria de todos ellos se recuerda con este monumento

financiado por empresas españolas que trabajan en Kazajistán.

Sobre todo es un monumento a la tolerancia, a la solidaridad,

a la camaradería, a la hermandad entre personas,

que con independencia del signo ideológico que tuvieran

se unieron y generaron unos lazos de fraternidad y amistad

que realmente duran hasta el día de hoy.

Las fotos de Antonio Echaurren, fogonero del Cabo Quilates,

uno de los buques mercantes

a los que el final de la Guerra Civil

sorprende en la Unión Soviética, quizás se la lleve el viento,

pero su nieto sabe ya dónde y cuándo murió.

Sensaciones tristes y agradables a la vez.

Es triste porque es el final de una tragedia

y alegre por saber dónde acabó y dónde está,

que ha sido la gran duda durante tantos años.

Y mira, ya lo hemos encontrado.

Ana, Elias, Inmaculada, Luis, Natasha.

También para ellos este simbólico paisaje ha removido

los recuerdos desordenados que les han contado sus padres

sobre esos años del gulag.

José María no ha olvidado ni uno de ellos.

El complejo de Karagandá

fue uno de los más grandes del gulag.

Solo en el campo de Spassk pasaron 66.000 prisioneros

de 40 nacionalidades.

La sede administrativa se encontraba en Dolinka,

único edificio que aún permanece en pie

y que ahora alberga un museo de la memoria

que se adentra en el sistema carcelario

y la realidad de los presos.

Cada una de estas salas recrea la sordidez de los calabozos

de los gulags de Karagandá.

Los barracones, los laboratorios o las habitaciones

donde se acumulaban los cadáveres durante el invierno

esperando la primavera para enterrarlos en fosas comunes.

Según las reglas de los campos los prisioneros de guerra

y los internados civiles debían vivir en campos separados.

Aun así, republicanos y divisionarios

llegaron a estar juntos.

En el campo de mi padre hubo muy pocos republicanos.

En sus memorias solo habla de dos, pero para él eran españoles,

ni republicanos ni no republicanos, prácticamente

no hace la diferencia.

Él, en cuanto se enteró que había un español en el campo,

estuvo buscándole muchísimo tiempo.

Y cuando por fin dio con él, dijo: 'joer, por fin te encuentro',

y el otro,

Álvarez le contestó 'ya,

pero es que yo soy de la División Azul'.

Como si eres de la verde, yo lo que quiero es hablar español'.

Convivieron hasta 1954

y juntos realizaron protestas y huelgas de hambre

en contra de las condiciones de los campos

que les impedía incluso comunicarse con sus familias.

La Guerra Mundial había acabado y los internos españoles

veían cómo presos de otros países lograban su libertad

mientras ellos seguían dentro de las alambradas.

Algunos tuvieron que esperar hasta doce años.

Stalin muere en 1953 y gracias a la presión internacional

y la intermediación de la Cruz Roja francesa

comenzó la repatriación de los españoles.

Bueno, cómo te marca la vida.

A mi, personalmente, cuando recobré mi libertad,

fue ya a partir de.

Cuando pasamos el Estrecho del Bósforo,

porque durante todo el Mar Negro yo todavía estaba con la...,

no estaba convencido.

Decía, aquí viene algún barco ruso y nos hace volver para atrás.

Cuando llegamos al Bósforo, entonces ya si.

El dos de abril de 1954 llegaba el Semíramis

al puerto de Barcelona con 286 españoles.

248 soldados de la División Azul y 38 republicanos.

Les recibieron como héroes.

El puerto barcelonés era una auténtica locura

con miles de personas esperándoles en los muelles.

Fue el primero de los barcos que lograron traer

a todos los españoles del gulag

después de tantos años de zozobra y angustia.

Esto es un pequeño símbolo y algo habrá de mi abuelo aquí, ¿no?

Y aunque no sea polvo de sí mismo, pues será, pues parte de su tragedia

que le tocó vivir, triste, bien triste.

Cada una de estas cruces refleja el dolor de los millones de víctimas

que dejó el gulag.

Durante años,

hasta los protagonistas de esa tragedia

han querido olvidarlo,

pero la historia no puede ocultarlo.

No hay duda de que nuestra cocina es una gran embajadora

de la marca España.

Entre los 50 mejores restaurantes del mundo hay siete españoles.

Aprovechando que la próxima semana

se celebra el Día Internacional del Cocinero,

constatamos que la nueva cocina española se prepara

en los fogones de la libertad.

Los primeros brotes de chifladura que tengo yo como cocinero,

yo creo que los tengo desde niño.

Yo desde pequeño también lo he vivido en casa

donde se cocinaba ya con leña,

te quedaban un poquitín el recuerdo de esos aromas de aquellas brasas.

A nosotros nos dijo Antonio Damasio,

que es uno de los neurocientíficos más importantes del mundo,

después de visitarnos nos dio la clave:

vuestro trabajo es importante,

pero lo más trascendente que ocurre en un restaurante como éste

es que volvéis creativos a los comensales.

Yo creo que el País Vasco

es el país gastronómico no solamente de España,

sino del mundo.

Yo creo que se vive la cocina de manera distinta,

cuando eres niño ya te llevan de niño a sociedades gastronómicas

donde ves la gente de otras profesiones

que están cocinando.

Toda esta movida nació

en los tiempos de la nueva cocina vasca, en San Sebastián,

en el entorno de San Sebastián,

después se extendió por toda España,

hay grandes, magníficos, extraordinarios cocineros

casi en cada ciudad de nuestro país.

Empezaron los congresos,

empezó el congreso de García Santos en Vitoria,

después el de San Sebastián en el Kursaal

y ahora se llama San Sebastián Gastronómika.

La Real Academia, entonces Academia, todavía no era Real

le da el Premio Nacional de gastronomía

al mejor jefe de cocina, Juan Mari Arzak.

Y entonces yo tuve mucha relación con él y le llevé a Francia

a que conociera a estos personajes

de la alta nouvelle cuisine francesa.

Cuando vuelve, y en parte también apoyándose en unos eventos

que organiza Rafael García Santos, en Vitoria,

conocen a estos cocineros franceses, buenísimos.

Nosotros montamos en Vitoria el primer congreso de cocina

que existía en el año 84,

traíamos a los mejores cocineros del mundo,

nosotros entonces teníamos un nivel relativamente importante de cocina

pero teníamos mucho que aprender, captamos todas aquellas ideas

y además superamos el espíritu que tenían entonces

los mejores cocineros del mundo.

En los años 90 España,

en lugar de intentar sustituir a Francia

como vanguardia de la cocina a nivel internacional,

lo que decide es cambiar a Francia por la libertad

y decirle a todos los cocineros que hagan su cocina

y nace así la cocina de autor, la cocina de la libertad,

la cocina de la innovación.

Como en cualquier bella arte.

Ellos dieron a entender o consiguieron generar un contexto

donde la cocina de autor, es decir,

donde el cocinero no solamente ejecuta un plato o lo interpreta,

sino que se implica en el plato y mete creatividad,

eso, que no existía,

las nuevas generaciones lo han naturalizado.

Yo he tenido la suerte de trabajar con muchos de los mejores maestros,

de los grandes cocineros de España,

por ejemplo, mi paso por el Bulli fue definitivo

porque al final ellos fueron los que me enseñaron

que la creatividad era un modelo en sí mismo ¿no?

Por supuesto que yo lo había visto en restaurantes

como Pedro Subijana, en Akelarre o con Juan M Arzak,

pero para mí el Bulli fue definitivamente el impulso

que nos hizo apostar por la vanguardia ¿no?

Si cuando eres chaval ves a esos cocinerazos impresionantes,

esa gente de otro planeta

como son los que hicieron la nueva cocina,

como Pedro Subijana, Carlos Arguiñano, Juan M Arzak

y más y más cocineros grandes,

luego te encuentras con un Hilario Arbelaiz,

que para mí es muchísimo más que un grandísimo cocinero.

Han cambiado muchas cosas.

Entonces era muy difícil hacer innovación

sin saber el cómo y el por qué pasaban las cosas.

Hemos conseguido,

al haber tenido el nivel ya de prestigio como profesión,

y tenemos amistad, tenemos relación,

y tenemos colaboración con centros de científicos

que nos dan explicaciones del cómo y el porqué pasan las cosas

que nosotros podíamos decir antes:

porque ha sido así toda la vida, nada más.

Me gusta el trato directo con el fuego

porque pienso que los productos son los que resaltan el sabor

de lo que tu cocinas en la brasa.

El respeto que le da la brasa al producto,

para mí es muy importante.

La leña desprende unos aromas muy suaves

que hacen resaltar el sabor del producto,

no en el caso del carbón,

el carbón lo que hace es que nos desprende unos aromas agresivos

que hace pierda muchas propiedades gustativas,

que muchos productos queden enmascarados ¿no?

Y luego están los utensilios ¿no?

Trabajar con los utensilios adecuados

para trabajar distintos productos

que hasta hace poco han sido impensables: anchoas, angulas,

pulpitos, almejas, todo tipo de productos que queramos.

Es trabajar con el utensilio adecuado.

Y luego el tema de controlar bien tiempos y temperaturas.

Se puede ver con optimismo

Se puede ver con optimismo

el futuro de la gastronomía a nivel internacional

y de la cocina,

yo diría que España puede estar especialmente tranquila,

tenemos un futuro lleno de ilusión y lleno de esperanza.

Hoy la cocina española se mira mucho el ombligo del mundo

y quiere vivir y rentabilizar la fama que ha conseguido.

Todo esto introduce una serie de factores

que el tiempo irá diciendo si vamos a seguir,

evidentemente siendo la primera potencia del mundo en alta cocina,

que yo creo que sí, durante unos años,

pero también cabe la duda

de si el siglo de oro de la cocina española

ya haya pasado, y ahora se esté viviendo de eso.

El éxito de la cocina del mañana está en la gente joven

y el reto está en que trabajemos unidos

y entre todos hagamos una cocina

en la que podamos avanzar todavía, si cabe,

a pasos más agigantados que en estos momentos.

Nada más.

Les dejamos ya con el fútbol, y la programación del Canal 24 horas

y del Canal Internacional.

Pueden ver de nuevo los reportajes de Informe Semanal

en la WEB de RTVE.

Gracias.

Y hasta la próxima semana.

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Informe Semanal - 17/10/15

17 oct 2015

Celebrando España
El 12 de octubre se celebró el Día de la Fiesta Nacional. Una fecha que siempre genera en España debate político y social. El descubrimiento de América proyecta la realidad interior de una España que en aquel momento estaba en la fase final de su integración dinástica: la unificación de sus reinos la convierte en lo que a día de hoy es el Estado más antiguo de Europa

Regreso a Karagandá
Después de casi 70 años, España ha homenajeado por primera vez a las víctimas que perdieron la vida en la estepa de Karagandá durante la represión de la dictadura comunista de Stalin. Por el Gulag ruso pasaron hombres y mujeres pertenecientes tanto al bando republicano como al nacional que se vieron obligados a convivir entre 1941 y 1954 en los campos de trabajo forzosos del gulag y a unir sus esfuerzos en busca de un objetivo común: sobrevivir.

Cocina en libertad
La cocina española ha sido reconocida un año más como referencia culinaria en el mundo a través de la calificación que anualmente lleva a cabo la prestigiosa revista "Restaurant". Siete restaurantes españoles aparecen entre los 50 mejores del planeta. Las gastronomía nacional se convierte en embajadora de la marca España en todo el mundo.

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