Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - Terenci Moix - ver ahora
Transcripción completa

-Cautivador.

-Brillante. -Seductor.

-Inolvidable. -Único.

-Genial. -Encantador.

-Alegría -Nostalgia.

-Amor. -Desbordante.

-Picardía. -Brillante.

-Era un entusiasta compulsivo. -Es Peter Pan.

-Tan cambiante, tan triste y tan alegre,

tan profundo y tan superficial.

Tan buen amigo, tan leal

con sus amigos, tan generoso con sus amigos.

-Único, sería si no tuviera más remedio que decir

una sola palabra, le llamaría único.

Al menos, yo no he conocido a nadie como él.

-Terenci.

-A mí siempre se me atribuyen unas dotes para crear expectación

o escándalo, todo eso, y yo eso no lo quiero para nada, o sea

no me sirve, lo que yo soy escritor, entonces, lo que a mí

me sirve es que vean que como escritor he intentado hacer

un estilo y he intentado hacer unos modos

en cierta manera originales.

Ay ho, ay ho, ay ho, ay ho.

Ay ho, a casa vuelvo yo.

Ay ho, ay ho, ay ho, ay ho.

Ay ho, el día ya acabó.

Ay ho, ay ho.

-Desde la pantalla, el gallardo espadachín Scaramouche

me enseñó la divisa que habría de definir

mi vida entera.

Nació con el divino don de la risa y la convicción

de que el mundo estaba loco.

Ninguna filosofía, ninguna religión, ninguna sexualidad

han conseguido mejorar este ya antiguo convencimiento.

Terenci fue la persona más libre

que los que le conocimos pudiéramos llegar a conocer.

Y yo creo que Terenci fue libre el primer día de su vida

y fue libre también el último día de su vida.

-Yo no sé si Terenci Moix tiene previsto contarnos

esta noche muchas mentiras.

-Bueno, las necesarias para entretener. Tú sabes

que tenemos que conseguir que estos señores estén

delante del televisor mucho rato. Veremos si las verdades

no son lo bastante interesantes, porque sabes que las verdades

no son siempre interesantes.

-Terenci quería ser famoso no 15 minutos como dice Warhol,

no, él quería ser famoso toda su vida.

Como era una persona muy extremadamente inteligente,

se fue construyendo un personaje.

-Yo en un momento determinado de mi vida decidí que yo

quería ser Terenci Moix.

¿Por qué Terenci? Bueno, es una historia muy larga.

Terenci es un nombre muy bonito, Asterencio.

Me seducía el escritor romano que fue esclavo, luego fue

liberado y se convirtió en uno de los grandes

escritores de teatro de la antigüedad.

Había un poeta en Sabadell que se llamaba igual que yo,

Ramón Moix y escribió una carta a una revista de la época

que todavía conservo que decía que desde que le confundían

conmigo le llamaban cerdo y cosas así y le insultaban,

entonces, yo me tenía que cambiar el nombre porque me tocaba

por más joven y bueno, me lo cambié y esa es la historia.

Ahora estoy muy contento, nadie me llama Ramón.

-Se veía bajito, se veía muy peludo y moreno,

lo cual puede tener su encanto.

En realidad, una de las razones de su cambio de nombre,

el quería ser como Terence Stamp, que era rubio, guapo, alto.

-Terenci siempre fue, Ramonet, yo siempre le llamaba Ramonet.

Sus padres le llamaban Terenci, su hermana le llamaba Terenci,

yo, en cambio, le llamaba Ramonet porque para mí era el chaval

de barrio y efectivamente, una parte continúa siendo

toda la vida ese Ramonet.

-Lo único que de un modo casual me salió bien fue la escritura.

Yo quería ser actor y estudié y me vi bajito y vi que nunca

sería un Marlon Brando, lo dejé.

Quería ser trapecista, quería hacer todas esas cosas

y lo único que parecía que me salía bien era escribir.

Es lógico que sea un instrumento del cual me valgo porque es

el único instrumento con el cual yo puedo transmitir eso.

-Era el hombre más creativo de

ideas, más desordenado de ideas.

Aparecía cada seis semanas con un proyecto distinto.

Parecía que era el caos mental o la tormenta permanente de ideas,

pero después se volvía y se ponía a trabajarlas.

Y era de un rigor y un perfeccionismo

que es lo que la gente no conoce de Terenci.

-En un momento determinado, yo creo que el sexo fue

una forma de provocación, entonces yo lo veía muy claro que dentro

de la cultura catalana de los años 60 poner, por ejemplo,

una relación homosexual era un acto de provocación.

-Me gusta mucho "El mundo macho", que es un libro que no le gusta

a la gente como yo.

Me parece de una violencia tan moderna, no sólo la valentía

homosexual, sino el tipo de narración destructivo del libro,

me parece que abrió camino a muchas cosas que vinieron después

en este país.

-Era muy calculador al principio de su carrera. Pensó que Cataluña

era un país muy soso en aquel momento.

Él, a su manera, siempre era noticia, daba siempre noticia.

Pero daba también buenos libros, es decir, se rebelaba.

"Una ola sobre una roca desierta", en fin, toda su obra en catalán

de aquella época realmente rompió.

-O te haces notar en este mundo o acabas como la pequeña vendedora

de cerillas, es que eso es muy cierto.

De hecho yo estaba haciendo lo que quería, yo quería hacer

los cuentos de todos los vicios capitales que para mí eran

como una especie de descarga, para mí la literatura es

una especie de onanismo. O yo me divierto o...

O no existe, ¿o para qué?

-Yo creo que Terenci en sus comienzos fue un autor que

de alguna manera ha estado vinculado con lo que era

el mundo de los novísimos.

En concreto esa novela, "Ola sobre una roca desierta",

que se tradujo en seguida, primero salió en catalán,

es una novela como novísima, había muchos elementos

cultolenistas. A Terenci le gustaba mucho la alta cultura.

-Yo, cuando aparecí en la escena literaria catalana,

tan lejos como 1968, pues ya un crítico ya sacó lo de los vicios

capitales que era muy esto.

Entonces me encasillaron. El realismo fantástico llega

a la literatura catalana gracias a mí.

Pero antes saco "Ola sobre una roca desierta" que es un libro

súper sofisticado, entonces este mismo crítico dice

"caray, ahora este se ha descolgado con una cosa neorromántica

hípersofisticada y tal".

Y luego sale "El día que murió Marilyn"

y entonces aquel dice bueno, el título era algo así

como "Terenci no es internacional, es local".

-A veces aún te deseo, quizá ahora mismo.

Ahora quizá te abrazaría, pero siempre con miedo.

Siempre con miedo y un poco más de tedio.

Siempre suficiente, suficiente y demasiado.

Tal vez ahora iríamos a la cama a no ser por el regreso.

A no ser por el regreso, Bruno haría el amor con ella.

A no ser también por el miedo.

-Terenci, cuando yo lo conocí estaba haciendo lo que él pensaba

que era su obra maestra, su primera obra maestra,

que era "El desorden", que lo había presentado al premio Nadal

del año 64 y había quedado finalista

y que él quería reformar, mejorar y en ese proceso de retoque

de la novela se convertiría, como es sabido,

en "El día en que murió Marilyn".

Y de hecho, en este manuscrito que está lleno de añadidos,

escritos a mano, notas al pie del propio Terenci,

hay unas páginas, unas páginas menos en las que él empieza

a escribir el mismo texto ya en catalán.

-Con el rostro oculto como el cuerpo y este retorciéndose

en sí mismo, aquella pobre mujer podría engañar a cualquiera.

Sin embargo, la apariencia del noble Sosígenes no engañaba.

Era la misma venerable figura que aparecía constantemente

al lado de la reina. -Con gran dificultad

la escalera del camarote y gimoteaba como una vieja

moribunda, podía ser la reina más fascinante del mundo aquel fardo

de velos negros que se apoyaba en el brazo de su primer consejero.

Por fin ahora te recriminan en tus dos últimas novelas que escribes

en castellano. ¿Por qué? -No tengo la menor idea

porque mira, me pasa una cosa muy rara que es que, no te lo vas

a creer, pero estoy bastante curadito de espanto.

Cuando yo publiqué, tenía 25 años y ya me dijeron todo lo que

se puede decir. Por un lado me llamaban genio, por el otro

inepto. Genio no soy, inepto tampoco porque sé escribir.

Te quedas en un término medio.

En aquella época, cuando me hacían elogios salía el sol en plena noche

para mí. Cuando me criticaban, vamos, me iba a suicidar.

-Se ha hablado mucho sobre cuando él dejó de escribir en catalán,

escribió en castellano, hubo discusiones fuertes

y públicas, artículos con figuras políticas de mucho peso

en aquel momento.

Él siempre se dio por maltratado.

Hay otros amigos.

Pepito Benet i Joanet, no que incluso lo ha escrito,

que discutían con él y a veces mi hermano ha dicho

que qué más quería, tuvo todos los premios de jovencito,

se lo reconoció.

Bueno, después algo pasó que él no se sintió

suficientemente valorado.

-Él recibió todos los premios habidos y por haber.

Lo que ocurre es que con la literatura catalana realmente

no podía vivir bien o no podía vivir de la manera que él

tenía ganas de vivir.

Entonces, en un momento determinado

se pasó al castellano, cosa que es totalmente...

Ahora no pasa nada, pero entonces, pasarse simplemente al castellano

y conseguir, como digo, ganar mucho más dinero,

decidió buscar una excusa y entonces empezó a hablar mal

de toda la gente de la literatura catalana, sobre todo la gente

que estaba en el poder.

-Luego Terenci tuvo un verdadero...

No te voy a decir odio.

Tenía un rechazo frontal al nacionalismo, sobre todo

encarnado en Pujol.

A lo que Pujol representaba.

Esto era algo que no se le podía casi ni hablar.

Y eso es una de las cosas que le llevó no sólo

a escribir en castellano, sino a querer que toda su anterior

obra en catalán fuese traducida al castellano y no se volviera

a publicar en catalán mientras viviera Pujol.

-Yo se lo decía, "Terenci, mientes como un bellaco".

Nadie te ha dado tantos premios como la literatura catalana,

pero la castellana le dio un premio importantísimo económicamente

que fue el premio Planeta, que además fue un bum,

pero un bum enorme.

Pero...

Diríamos, él siempre me decía

el hijo topo

o revistas de tipo literario

españolas

"no me quieren, no hablan de mí".

En cambio, todas las revistas catalanas habían hablado

y bien de Terenci Moix.

-Parece haber sido bastante provechoso el cambio

del catalán al castellano.

-Yo no sé si ha sido provechoso o por lo menos para mí

ha sido bien, bonito.

Me ha rejuvenecido el cutis.

-Terenci Moix es el último millonario por la literatura

en España gracias a la obtención del premio Planeta.

15 millones de pesetas es el botín obtenido

por escribir una novela histórica de amor sobre Marco Antonio

y Cleopatra.

-El cheque de los 15 millones que se le entera, atención,

a Terenci Moix, que no vaya a hacer reclamaciones.

Aplausos.

-Tenía que dar las gracias a Carmen Romero, que me ha mandado

una carta muy bonita y a Javier Solana,

eso parecerá oficial, pero teniendo en cuenta que en Barcelona

de la Generalitat no me han mandado ni un "ahí te pudras",

Risas. Pues...

-Dicen, por cierto, que estos premios se dan a gente conocida

que garantice las ventas. -Yo, mira, cuando gané el premio

me llamó Silvia Martín y me dijo "ponte limones". Me puse

doce limones contra la envidia, o sea, que voy tranquilo.

Pero los que dicen esto son unos sinvergüenzas

porque se meten con señores muy honestos que son los que forman

el jurado. Son señores que tienen nombre y apellido.

Poner en duda esto quiere decir meterse con una gente

que está muy reconocida. Creo que los envidiosos

tendrían que ver dónde dirigen sus envidias. A mí no,

por supuesto, porque paso.

A mí lo que me extraña es que puedas escribir una cosa

tan buena como es "El día en que murió Marilyn"

o "La torre de los pecados capitales" y que luego escribas

una idiotez como "No digas que fue un sueño"...

-Oye, oye, ¿escribiendo "No digas que fue un sueño" he matado

a alguien, que no?

-¿Perdón? -Si he escrito "No digas

que fue un sueño", que dices que es nefasta. ¿Esto ha causado

la muerte de alguien? -Claro que no.

-Pues la próxima ya la haré mejor. -Ya las ha hecho mejor.

-Muy sensible a las críticas negativas.

A las negativas y a las positivas.

Las negativas al final se le olvidaban, porque si funcionaba

la novela, lo que pasa es que el ser escritor es una carrera

muy solitaria, al final estás siempre esperando a ver qué

dice la crítica, el público, y eso, en los momentos previos

lo ponía muy nervioso.

Después se le olvidaba.

-Me gustaría escribir un gran libro,

pero...

Siempre que veo las polémicas literarias y todas las cosas

veo que los tiros van por un tipo de especulaciones

en las cuales yo no entro.

Seguramente es muy probable que el gran libro que yo

pudiera aportar no sería en la línea de Juan Benet,

te pongo por caso,

sino en la línea de...

De llegar más al fondo de mí mismo y desentrañarme.

Me llegan conclusiones que dicen que el libro maduro

sólo se escribe cuando uno ya es mayor y bueno,

ese es el momento, y resulta que mi libro maduro no es

una novela que pase en Babilonia, sino el libro ese donde

me quito máscaras y de repente cinco personas en una semana

me dicen "Terenci, pues no eras tan frívolo".

-Es un libro donde lees a Terenci, ves a Terenci,

sientes a Terenci y sufres a Terenci.

-Mi madre estaba en el cine Avenida de la Luz, la noche

del cinco de enero del mismo año que nació el rey.

-La primera luz, "Luz que agoniza". -"Luz que agoniza". De verdad.

Walbrook y Diana Wynyard. Yo no la he podido nunca ver

porque creo que Metro Goldwin Mayer, cuando fue a explotar

la otra se quedó esta, o sea que yo me he quedado

in ver en qué circunstancias nací. Debían ser unas circunstancias

terribles porque aquella mujer le pasaban cosas horrorosas.

-Todas las infancias se parecen, todas las infancias repiten miedos,

imitan sueños, inventan desdichas, se encierran en soledades agónicas.

Todas las infancias son una y la misma.

Prolongan a lo largo de los milenios la callada angustia

del hombre por no alcanzar todavía la autoridad sobre sí mismo.

Nacimos en la calle Joaquín Costa,

que tradicionalmente era calle Ponent, calle del Poniente

en lo que es el Raval, el corazón mismo del Raval,

muy cerca de Ronda de la Universidad.

Era en aquella época, Terenci nació en el 42,

un barrio de menestrales, o sea de pequeños comerciantes.

-Yo vivía en una tienda con mis tías, mis padres tenían

un pequeño negocio. Más abajo empezaba el barrio chino,

que se sabía que era una cosa inferior y más arriba,

donde estaba el ensanche que se sabía que era una cosa superior

al cual yo no fui hasta que tenía como nueve o diez años.

Era mimado por todas las mujeres y disponía de la ternura,

era un niño muy sobón, el niño más lameculos

que te puedas imaginar. Lo conseguía todo.

-Terenci hacía siempre lo que le daba la real gana

pero de una manera enfermiza.

Él mismo, recuerdo que me había

dicho, y además esto lo pone

en sus memorias, que...

Lo que le había hecho falta era que sus padres cuando era

pequeño y se ponía tonto, le hubieran dado

una buena bofetada.

-La cagaste, mamaíta. -¿Por qué?

Porque sí, porque...

También lo digo en otro lado del libro, yo soy, me criaron

como un monstruo del amor. Quisiera que me hubieran

querido menos y me hubieran educado mejor. Lo digo siempre.

Yo creo que la educación que se nos aplicó a mi generación

fue una educación sádica, no había disciplina inglesa

en el sentido físico, pero sí en el sentido mental.

Es decir, era una educación completamente de castigo,

de castigo continuo. Si querías hacer una cosa, siempre estaba

la alarma, yo creo que nos ha quedado incluso como un miedo

de saber.

Yo soy el resultado de tres educaciones absurdas.

La del franquismo, la de la religión y la de una familia

absolutamente... Pero al mismo tiempo también tengo que agradecer

que cuando yo llegué a la vida, a mí no me asusta nada.

Mikel era el segundo, murió cuando tenía 18 años,

una hemorragia cerebral.

Terenci tenía 20 y yo 15.

Pasaba largas temporadas en clínicas con operaciones

muy graves, pero los médicos se creían, algún médico,

que mi madre era viuda porque mi padre no aparecía.

Y cuando aparecía, qué sorpresa se llevaban.

Se creían que era viuda.

Pues que era eufóbico. En cambio, estaba todo el día

paseando arriba y abajo por la acera de la clínica.

No es que se desentendiera del problema, es que realmente

tenían una fobia que no podían soportarlo.

Mi padre nos contagió esto.

Esta es su prisión, es el paso del tiempo, el miedo a la muerte

y a la vejez.

Terenci era una persona, de joven yo recuerdo, de joven adolescente,

un joven muy solitario y muy triste.

Lo pasó muy mal.

-Es novedosa en tanto que es incierta, en tanto que es una edad

no acabada, en tanto que es una edad donde no estás seguro

de nada, donde quieres todo mucho antes de lo que realmente

te corresponde, eso es un problema, no sé, yo creo

que a los 15, 16 años, yo quería cosas que no podían llegarme

hasta los 30 incluso por ley de vida.

Entonces, claro, es una edad,

creo que la adolescencia es una edad atroz.

-Los amores mueren, los afectos traicionan, la propia obra

envejece, sólo el cine se queda y manda.

-Un fin de año, mientras los de mi generación

estaríais celebrando la verbena. Yo me metí en el cine Texas

a las tres de la tarde a ver "El último cuplé"

y "Sinuhé, el egipcio" y así seguí hasta las doce

de la noche y cuando abrieron la luz para que todo

el mundo se comiera las uvas estaba yo con mis uvicas así

pensando "que cierren las luces y vuelva otra vez..."

Irene,

le decía, noches de pasión.

Irene,

que mi vida llenas de ilusión.

-Para la generación que crecimos en la durísima posguerra

y penosa posguerra, el cine fue la consolación, el cine era

una ventana mágica que se abría y volabas con la mirada a Bagdad

y a Nebraska, a selvas africanas...

Terenci, que era chico de barrio, tenía muy cerca de su casa

el cine Goya y fue un habitual de los programas dobles

y ya atrapábamos y soñábamos con los ojos abiertos.

Por tanto, el cine fue una terapia inconsciente y voluntaria

para defendernos de la gris mediocridad, de la agresiva

mediocridad del entorno de la posguerra.

-Al igual que César y Cleopatra, todos los sueños de mi infancia

se fueron rebelando desde la butaca de un cine de barrio.

Amanecen en el recuerdo esos primeros amores divididos

entre la dictadura de las fabulaciones y una colectividad

huérfana de realidades atractivas.

Y todo cuanto sé evocar de mí ciudad es un catálogo interminable

de cines de barrio diminutos locales de esquinas sombrías,

cines piojosos, cines meados, cines glaciales, cines

con olor a desinfectante y tufo de bocadillos rancios.

-Es muy excepcional la manera en que a Terenci le llega

la cultura en general.

Y normalmente le llega a través del cine.

Y los amigos que haces a través del cine.

Él de repente ve una película, "Romeo y Julieta", donde hay

unos diálogos magníficos y él descubre esos diálogos

y dice "esto no me lo puedo perder, esto es una maravilla".

Al día siguiente vuelve con una libreta y empieza a anotar.

-Iba cada día al cine Goya a tomar trozos. Te los puedo

recitar porque era la traducción de Astrana Marín.

Entonces mi madre dice "¿por qué vas cada noche al Goya?"

y digo "es que estoy apuntando", "pero, hijo, cómprate la obra",

"claro, es verdad, claro, esto está editado".

-Le conocí por intermedio de una amiga que trabajaba

en la editorial Mateo y ella me dijo "tú ya hablabas mucho

de literatura, pero tú eres muy cinéfila, te falta

un complemento. Yo conozco a un chico que le gusta mucho

la literatura y además el cine, pero no te hagas ilusiones

porque es de la acera de enfrente".

En aquella época no se decía la palabra funesta e insultante

cuando éramos decentes, pero tampoco sabíamos todavía

que se podía decir gay.

-Terenci había tenido una cosa que él contaba muy bonita

cuando había ganado el premio Josep Pla, evidentemente

ahí estaba un poco tapado, pero cuando fue a ver a Pla,

a él le gustaba mucho contarlo, parece que Pla le dijo

"me han dicho que usted es invertido", y él le contestó

"para servirle, señor Pla".

-¿Le importa que hablemos sobre el sexo?

-¿Qué hablemos sobre el sexo? -Sí, el sexo.

¿Quiere que se lo deletree también? -No, no.

Hombre, no me importa, pero me gustaría más

que lo hablásemos cuando usted termine el trabajo, lo paso

a recoger y hablamos entonces. -¿Se da usted cuenta

cómo es un impúdico? -Usted se dará cuenta después

si me da la oportunidad.

-Un día dijimos "bueno, nosotros ahora nos dicen que ahora

hay que salir del armario. Tú y yo", me dijo él, "en realidad

no hemos salido del armario porque nunca hemos estado

en el armario" y yo creo que era verdad.

-La única forma en que a mí me funcionaba la relación

era en una constante búsqueda de mí mismo, entonces yo

eso lo encontré en mis compañeros de sexo.

Fue una sublimación porque es esa edad en que para mí

la homosexualidad era platónica y el ángel era William Shakespeare.

Bueno, entonces yo no tenía más que eso, la búsqueda

de mí mismo en mis compañeros.

-Para la generación de mi padre no existían los homosexuales,

eran maricones, quiere decir, empezó a utilizar la palabra

homosexual mi padre con Terenci.

Yo creo que era en ese sentido,

Terenci fue un prototipo de la defensa del homosexual

por su propia manera de actuar y de ser.

Sin hacer ningún acto más que serlo y serlo

consciente y honestamente.

-Ser...

o no ser.

Esta es la cuestión.

-Nos conocimos en el teatro, cómo no. Yo estaba haciendo

"Mordadama" en el teatro Romea

y vino a ver la función, él regresaba de Roma

en aquel momento y nos presentaron y allí nos caímos estupendamente

y ahí empezó nuestra historia.

-Tener un público jovencísimo, el otro día...

-El dedicó mucho tiempo a desarrollar cosas, proyectos,

que me favorecían a su manera.

Yo tengo una amiga que es testigo de que una vez yo le reproché,

le dije "yo me he casado con un novelista,

no con un promotor cultural".

-Si he de elegir, elijo

y me quedo aquí contigo,

queriéndote.

-El hecho de que se deshiciera la pareja no la extraño,

porque el Terenci con toda la gracia que tenía

lo aguantaba su santa madre, ¿comprendes? Era...

Para convivir con él era una persona muy difícil.

Enric, lo que pasa es que se hartó.

-Bueno, seguramente los humanos no somos tan perfectos

como debíamos y yo en ese momento no lo sabía y era un ser

bastante intolerante.

Bueno, a veces uno se lleva su merecido y también

se lo lleva el otro. Es muy difícil separar

responsabilidades.

-Él estaba deprimidísimo, como sabes, con esta historia,

el fin de su relación amorosa

y muy deprimido y llamaba llorando.

Un día estaba leyendo una revista, estaba en la editorial

donde trabajaba y había muchas revistas y una que se llamaba

Cómplice, que ahora no existe, pero que en ese momento

hablaba "¿qué hay que hacer cuando te deje el novio?".

Una revista para chicas.

Dije "mira, Terenci, no llames más llorando, anda, cómprate

el Cómplice y sigue todo lo que te dice y te va a hacer muy bien.

E hizo todo, es decir, lo que hacemos las mujeres

si nos pasa algo de ese tipo. -Cambió de look,

y luego le recomendaste, había salido un libro

de Luis Rojas Marcos que era "La decisión de divorciarse",

que era tomar una resolución sobre la antigua pareja y dejarla.

-Terenci dice una cosa que de haber seguido su relación con Enric Majó,

un día lo comentaba comiendo, dice "¿te imaginas? Yo estaría

de taquillera en un determinado teatro contando las entradas

y los espectadores".

-Ahora fíjate tú. -Pero sólo yo hubiera tenido

la culpa, en última instancia creo que las opciones son personales.

-Hablando de su homosexualidad hizo un bien enorme a este país

arcaico y oscuro.

Yo he ido con Terenci en un taxi y un taxista, claro, cada ser

humano es cada ser humano, pero un taxista no parece

la persona que pueda decirnos "no sufra usted, señor Terenci,

ya encontrará usted otro amor". Y eso se lo dijo un taxista.

-A mí me gusta... -Necesito la fantasía.

-El, ¿cómo es? El tío vestido de romano con faldita corta.

-Hasta que me di cuenta que lo que me gustaba era vestirme

yo de romano.

Él quiso liberarme de todos mis prejuicios,

suprimir de un plumazo mi anteriores vicios.

para reformarme me puso

a trabajar mientras él meditaba

tumbado en el sofá.

-Terenci tenía antes el inconveniente de ser considerado

pro algunos críticos y estamentos serios, entre comillas,

de nuestra cultura, como un frívolo, como un hombre

que primero, tocaba muchos palos, cosa que en España no se perdona,

cuando tocas muchos aspectos, quedas inmediatamente descalificado

no te ponen en ninguno de ellos.

-Ha sido acusado de rebelde y provocador, pero las críticas

no han impedido que sea el autor español más vendido

y leído. Es Terenci Moix.

-Damos nuestra más cordial bienvenida a un escritor

conocido, conocidísimo autor que se llama Terenci Moix.

Buenas noches. -Buenas noches.

-Señoras y señores, con ustedes Terenci Moix.

-Le gustaba gustar, le gustaba ser brillante.

Entonces, yo pienso que cuando él vio que sus cotas

en la cultura catalana daban de sí lo que daban, buscó

otro camino para abrirse a otros campos y otros campos

que le ofrecieran otros beneficios más interesantes económicos.

Y fue la cultura castellana.

-El mundo de la cultura de Barcelona se le quedó pequeño.

Cosa por otra parte lógica, y empezó a venir a Madrid y como

¿quién no quería a Terenci? Es más, tenía un don para traerse

los medios de comunicación, televisión, prensa...

Le quería todo el mundo.

Fue la época que escribió lo que yo llamo divertimentos,

las cosas de "Garras de astracán" o de "Mujercísimas", esas cosas.

-Ya he dicho en alguna ocasión que a mí, sin ser racista,

me dan un asco tremendo los negros.

Pero si son desnutridos, como en los anuncios de la UNESCO,

me inspiran una especie de lástima

y he apadrinado a dos o tres, que me cuestan al año

lo que una merienda en Embassy.

"Desde que soy tortillera veo la vida de otro modo".

Así hablaba la señorona a la madre de la folklórica

en aquella primera clase del vuelo Nueva York, Madrid.

Mujeres somos y en polvo... -que el rey tiene mucha memoria

y como es bueno cual pan de Dios, se acuerda de las caras

y esos cretinos se piensan que tienen entrada fija

a la Zarzuela.

Si consiguen hacerse una foto con él, es como tener un cheque

en blanco. No digamos si además llegan a entablar amistad.

-Ni siquiera se había quitado la pamela al subir al avión.

"Pues no parece usted nada tortillera", dijo doña Malena,

"porque usted es burra, señora. Usted se piensa que ser tortillera

es vestirse de bandolero de Sierra Morena y dejarse

el mostacho a lo Burt Reynolds".

-Yo creo que Baqueira Beret y la isla alemana de Mallorca

son dos sitios que una mujer de mundo no debe frecuentar

en absoluto porque se arriesga a que la tomen por lameculos,

que es la especie que más abunda alrededor de nuestros

amados monarcas y amada prole subsiguiente.

-También se dice mucho que hay una serie de novelas que él

escribía por dinero para vender como es el ciclo de las novelas

de Madrid, "Garras de astracán", "Chulas y famosas".

Bueno, eran libros que se vendían. No se vendían más que las memorias,

que es lo que pasa por su mejor obra o "El día que murió Marilyn".

No se vendían más, pero se vendían. Ahora puedo decir que para él...

Como trabajo literario él lo emprendía y lo realizaba

con la misma voluntad que los otros libros.

-Leyendo estos libros me ha entrado el come come de que hagas

una novela, en fin, más o menos similar pero dedicada

al mundillo literario. -Ya hice "El sexo de los ángeles",

era esto. -Eso en Cataluña.

En Madrid no tenemos estas cosas. -Eso es lo triste,

pero también podríais, coño.

Yo adoro Madrid, tú lo sabes, pero no todo termina en Madrid.

-Tu última novela se llama "el sexo de los ángeles".

¿Por qué después de tantos años, diez, creo, que no escribías

en catalán, ahora has vuelto escribiendo en ello?

-En el seno de la cultura catalana siempre se me había dicho

que yo no sabía escribir en catalán, entonces, bueno,

pues os vais a joder, y que por esto he dejado la cultura catalana

y digo que os vais a joder y os voy a demostrar que puedo

escribir por todas las vías posibles del catalán.

Y si no escribo en catalán es porque Dios me ha llamado

por otro camino, me dijo ve por aquí, que se llega al centro.

-En tu libro, tu novela, Terenci, pones a parir a la literatura

de los años 60. -A parir no, tampoco.

-Háblanos un poco de la relación que tenéis entre escritores

qué bueno, con cinco años es un poco sibilina.

-Es un poquito un nido de víboras.

-El escritor Terenci Moix ha obtenido el premio

Ramón Llul de novela catalana con la novela "El sexe

dels àngels", "El sexo de los ángeles".

El premio Ramón Llul, instituido por la editorial Planeta,

se entrega siempre la noche antes del día del libro

y está dotado con tres millones de pesetas.

-Yo conocí a Terenci, a veces pienso que fue un regalo

de los dioses.

Era el año 1988, finales, donde él estaba preparando

el programa de televisión "Más estrellas que en el cielo",

donde venían todas las estrellas de Hollywood, que cualquier

cinéfilo hubiese pagado por estar en aquellos rodajes,

para mí impagables.

-Es un placer y una emoción recibir en vivo la magia

de Fitz Charice.

-Porque el sueño de mi vida...

Y no es "no digas que fue un sueño", es el sueño de mi vida.

-No hagas publicidad que me van a echar.

-Era ir a hacer un viaje a Egipto.

Una de las cosas que a mí más me subyugaban era Egipto,

que nunca había estado.

Y él tenía una experiencia en esto grande.

¿Por qué no me hablas de Egipto, Terenci?

-Yo sé que el hombre no morirá en el recuerdo de los hombres

mientras el sol alumbre las pirámides.

Yo sé que ante ellas detiene la catástrofe sus tropas,

e declara impotente la derrota y hasta el tiempo muere

de cansancio, porque está escrito desde el siglo más remoto

que el tiempo es el gran terror del hombre.

-Egipto para mí es la obsesión de infancia, o sea, yo, de niño,

todos mis cuadernos, mientras todos los demás niños tenían sus cuentas

con la rayita amarilla muy limpias, yo las tenía llenas de dibujos

de Tutankamon, María Montes, pirámides y todo eso.

-Estábamos delante de una escultura que parecía un hipopótamo con cola

de cocodrilo y uno decía (HABLA EN CATALÁN)

que quiere decir "es una diosa", y el otro le decía "¿y tú

cómo lo sabes?" y no sé qué contestaba, por los pechos

y la peluca.

Nos repartió esto y pensé bueno, pues una diosa, vale.

Si lo dice Terenci...

Educaba entreteniendo.

Terenci era muy generoso

compartiendo todo lo que sabía porque debía haber leído mucho,

tenía mucha facilidad para acumular conocimientos y además cosas

interesantes, te contaba lo que te interesaba, no te aburría,

no era un profesor en absoluto aburrido, de hecho no era profesor.

-Es que Terenci no trataba a los niños como si fueran niños.

Lo que pasa es que a él siempre le encantaba jugar y si tú

entrabas en su juego, era fantástico.

Me acuerdo que jugaba también a quitarse la peluca en público,

que era muy divertido y me encantaba de pequeña porque

era como que daba miedo, daba asco cuando...

-Yo recuerdo que me había peleado con Armando y estaba triste

y le dije "Terenci, vámonos a Egipto" y me dijo "esta tarde

no puedo, que tengo que terminar un artículo.

Y nos fuimos dos días después.

Y bueno, yo seguía con mi disgusto y me dice al cuarto día o así,

"¿Nos vamos al museo o me lo quieres contar otra vez?".

Así era permanentemente y es, de verdad, el viaje

más bello que yo he hecho en mi vida.

-Para él, según él lo cuenta, fue cuando identifica

a Nuria Espert porque era muy mitómano de sus amigas,

sus amigas eran mitos para él, la Caballé, Nuria Espert,

sobre todo, por encima de todas. Entonces, cuando vieron por fin

las pirámides en una época en que no había gente y la Nuria,

claro, si te fijas en el busto de Nefertiti que está

en el museo de Berlín, incluso en lo poquito que queda

en el museo del Cairo, tiene las mismas facciones que Nefertiti.

A Terenci le da un patatús allá.

-Mis mejores amigas son mujeres. Las grandes heroínas que me

fascinan en la ópera, en el cine, en la literatura, son mujeres

y tengo que decir que además ha sido decisiva porque yo

en las mujeres encontraba ejemplos de generosidad casi cósmica,

entonces tengo que decirte que han sido muy importantes.

Tengo la suerte que esa voz de la cual me enamoré

y que me sirvió en muchos momentos de soledad, después también

es una de mis confidentes, o sea, una de esas maravillosas amigas

que yo tengo para meterle los rollos en cada conflicto

sentimental, que es el único caso en el que meto rollos.

-Él amaba la música y en la música entra toda la ópera.

A veces sí que me había dicho "¿por qué esta frase

la has dicho así?".

Y le decía "pues porque la siento así, así y de esta forma".

Decía "ah, bien, no lo había pensado, sí, tienes razón".

"Va más con la partitura", me decía.

-Yo no sé si muchos críticos o algunos lectores habrán notado

la enorme influencia que la ópera como fenómeno teatral,

como experiencia pasional tiene toda mi obra

y ya especialmente a partir de "La torre de los vicios capitales".

Esto empezó en mi adolescencia, a los 14 años, y empezó

de una manera bastante incómoda porque en aquella época,

ahora se ha democratizado, en esa época era un fraude

de la burguesía. Mucha gente venía aquí sólo a figurar, a casar

a la niña, incluso a ligar, ¿por qué no?

Entonces, los que teníamos no sólo aspiraciones, sino medios

más limitados teníamos que contentarnos alegrándonos

desde este piso, desde allí vi yo mis primeras óperas.

Elegí Ventalló porque yo soy una persona que para vivir necesito

sentir a mi entorno los 2000, 3000 años que me han precedido,

me pareció que puesto que yo no quería irme de España

ni de Cataluña, tenía que ser un lugar que me recordase

mis raíces históricas, que son esas, o sea,

soy del Mediterráneo, no podría irme del Mediterráneo.

-Terenci se iba a Ventalló a escribir, se encerraba.

Fuese la época del año que fuese. Si era agosto, nosotros

coincidíamos allí.

Y a menudo, normalmente venía a comer a casa y le teníamos

que ir a buscar para comer y él siempre estaba escribiendo,

subíamos, porque él escribía en la habitación de arriba

del todo y entonces estaba solito. Decía "Terenci, vamos a comer,

que la mama te llama".

Y decía "vale, ahora, cuando acabe el punto y aparte".

Y estaba escribiendo. Y nos quedábamos, me quedaba leyendo

y decía "bueno, aquí tendría que ir un punto y aparte o al menos

una puntuación, ¿no va un punto aquí?". "No, no, todavía no".

Podía pasar tres páginas sin hacer un punto y aparte porque tenía

una idea metida y tenía que acabarla y no quería ir a comer.

Hasta que "bueno, ven cuando quieras".

-Me he matado escribiendo, me puedo pasar doce horas

escribiendo.

-Terenci trabajando era obsesivo y la verdad que no tenía horarios

o tenía unos horarios que iban en contra del ser humano

que pretende tener una vida ordenada.

Entonces, recuerdo sobre todo largas y largas noches trabajando

y a la mañana siguiente, cuando yo llegaba, pues había un montón

de papeles, de indicaciones, de cosas por hacer

y cuando despertaba a mediodía continuaba trabajando

con el mismo ritmo que yo le había dejado por la noche.

Terenci odia el tabaco de una manera controvertida,

porque por un lado, era una de sus herramientas

de trabajo, como lo podía ser el café y la nocturnidad

y el tabaco, estaba todo muy ligado.

Nunca quiso dejar de fumar. En el fondo le gustaba fumar.

-Terenci te estás tocando la espalda todo el tiempo,

¿qué te pasa, que estás...? -El parche antitabaco,

no se lo deseo a nadie.

En fin, lo superaré. -¿Vas a dejar todos los vicios

como el tabaco? -¿Eh?

-Que si vas a dejar todos los vicios.

-No tengo más vicio que el tabaco.

-¿Nada más? -Nada más.

El otro día fui al médico en Barcelona y me hicieron

soplar y sólo estoy al 20% de mis capacidades respiratorias.

Con lo cual maldigo el tabaco y además, no lo puedo dejar,

tengo que ponerme porque si no, me muero.

-La muerte de él yo creo que no la veía.

No la veía, y continuaba fumando, continuaba fumando.

En un momento determinado, cuando la cosa ya se puso mal,

entendió que debía dejar de fumar, pero era incapaz.

Cuando él quería algo, fuera un televisor,

fuera la amistad de alguien, fuera un cigarrillo,

él lo quería ya, inmediatamente.

Y no podía evitarlo. No podía evitarlo.

-De mí se despidió directamente. Un día me llamaron

que me quería ver y no me dijo nada, sólo dijo "nena,

ponte más allá, que no tengo buena vista", hizo aquel chiste

que siempre hacía, que dijeron que siempre hacía.

Se había quedado en muy poquitos kilos. "Fíjate,

con lo mariquita que soy y me estoy portando

como un hombre con esto, porque mira que duele".

Porque sí, dolía mucho.

-Terenci Moix ha fallecido esta madrugada en Barcelona

después de una grave enfermedad pulmonar.

Tenía 61 años...

(CANTA EN CATALÁN)

-Era un amigo querido, un amigo fundamental,

un amigo de la infancia. Cuando se muere no es

como cuando un hombre te deja,

que es una herida que cicatriza.

Es un muñón, es un miembro amputado y en algún momento sientes

que ese miembro que ya está amputado, todavía está por ahí

y te duele.

-Continuamente pienso en él

y para mí sigue estando ahí, a mi lado.

Han pasado ocho años, pero el recuerdo es tan intenso

y la sensación es tan cercana...

-Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello

que me deslumbraba,

aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba,

de la gloria en las flores.

No hay que afligirse

porque la belleza siempre perdura en el recuerdo.

Imprescindibles - Terenci Moix

01:03:22 18 mar 2016

Programa sobre la figura del escritor Terenci Moix. Se hace un recorrido sobre la obra literaria y su vida personal a través del archivo histórico de TVE y entrevistas con personas que lo conocieron.

Histórico de emisiones:
23/09/2011

Programa sobre la figura del escritor Terenci Moix. Se hace un recorrido sobre la obra literaria y su vida personal a través del archivo histórico de TVE y entrevistas con personas que lo conocieron.

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23/09/2011

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  1. Toni

    Estoy de acuerdo con tu comentario Sandra, la gente eufóbica tienen una fobia muy rara. Como también puede ser la tripofobia que es otra fobia rara por miedo a los huecos juntos. En fin, hay un sinfín de fobias que deben ser correctamente tratadas ;)

    07 ene 2019
  2. Sandra

    ¿Que era eufóbicoooo? Si no me estoy liando con otro tipo de fobia, ser eufóbico es que tenen a recibir buenas noticias,,, pues vaya gente rara xD no creo que a nadie le moleste recibir buenas noticias :S

    23 jun 2017

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  • 59:29 pasado domingo La biografía de este emprendedor de las artes escénicas se nos muestra en este documental en todo su abanico, el que va desde un gran hombre hasta un empresario, actor de cine y teatro que había tras él. Contenido disponible hasta el 15 de junio de 2020. Histórico de emisiones: 23/12/2018

  • Manuel Alejandro

    Manuel Alejandro

    59:30 24 may 2020

    59:30 24 may 2020 Manuel Alejandro, siempre alejado de los focos, da a conocer sus ideas y sus pensamientos en ‘Imprescindibles’. Con la participación de artistas como Raphael, Jeanette o Manuel de la Calva, entre muchos críticos y productores, ‘La fuerza de los mares’, dirigido por Luis Miguel González y Álvaro Zancajo, sigue la estela del compositor jerezano al otro lado del Atlántico.  Alejandro Sanz recibe al equipo en Puebla, en mitad de su gira. Emmanuel, Armando Manzanero y Carlos Rivera hablan de la música de Manuel Alejandro en México. Y Julio Iglesias, José Luis Rodríguez “El Puma” y Jesús López (presidente de Universal Music América Latina), desde Miami, comentan la trayectoria de un compositor imprescindible. Nacido en Jerez, empezó muy joven a componer para diferentes artistas, hasta que, por casualidad, Paco Gordillo, productor musical de un jovencísimo Raphael, tiene la idea de unirlos. Según Manuel Alejandro: “Raphael fue un carro inesperado que pasó delante de mi puerta, me subí a él y ya nunca me bajé”.

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