Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - María Casares - ver ahora
Transcripción completa

(Música suave)

(HABLA EN FRANCÉS)

(Música animada)

"Y aquí estamos.

Vi la luz por primera vez en 1922.

La tierra con la que fui hecha es Galicia.

Nací en el teatro Mathurins.

Mi patria es el teatro

y mi país de origen la España refugiada".

(Música suave)

María Casares era una persona muy radical

y, probablemente, en ese pensamiento de la radicalidad

tenga mucho que ver la experiencia de una persona

que atravesó guerras, que atravesó exilios

y que sabía que la vida y la muerte se tocaban.

Y entonces, si tenía que apostar por la vida,

apostaba por la vida costara lo que costara.

Ni a Xirgu ni a Picasso ni a Pau Casals

se les puede considerar como los artistas del exilio

porque ellos tuvieron carreras en España antes de irse al exilio.

María Casares es todo lo contrario.

María Casares, toda su carrera fue en el exilio.

Yo creo que por eso es el artista del exilio.

Creo que cuando uno está exilado una vez,

está exilado para siempre,

para siempre.

(EMILIO) ¿Por qué María Casares elige ser actriz?

Tenía un pasado tan fuerte

que le marcaba tanto su vida tan cruel, en el fondo,

de ella y su familia, que necesitaba desarrollar

por pura higiene mental otros proyectos en su cabeza.

(HABLA EN FRANCÉS)

Yo no sé por qué empiezan los malos años

de revuelto en el trigo, y mira tú.

(HABLA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

(MARÍA L) En Galicia se conservan muy pocas cosas

de la memoria de María Casares.

Lo que conservamos es gracias a su amiga de infancia,

Pilar López-Nóvoa, que conservó con mucho amor y mucho cariño,

pues las pocas cosas de ella que tenía:

unas cartas de niña, unas fotografías...

una bombonera en forma de perro que María y su madre, Gloria,

le regalaron cuando eran pequeñas.

(MARÍA C) Era una salvaje total.

Mis padres quisieron hacerme una vida muy sana

y me pasaba la mitad del año, cuando era chiquilla,

en La Coruña y la otra mitad del año en Montrove,

que era una aldea cerca de La Coruña,

en esos momentos una aldeíta de nada.

Primero alquilaron un pazo, Pazo do Río,

y después una propiedad, Villa Galicia,

cerca de una playa, la playa de Bastiagueiro.

"El pazo, aquella casona que se extendía a lo largo

con un solo piso cubierto por un inmenso desván.

Los aparecidos, las hadas, las brujas, el macho cabrío,

los cuentos que mi padre me leía con deleite,

todo se hacía posible en aquella vieja casa

llena de escondites.

Pero son las horas solitarias que pasé hundida

en el espeso follaje de los árboles del jardín

las que acaparan los rincones privilegiados

de mi memoria".

La niña y sus amigos estaban todo el día libres,

corriendo por la playa, bañándose en el océano,

subiéndose a los árboles...

en una armonía profunda

con el medio natural en el que estaban.

El tiempo que había aprendido en Galicia en esa época

era casi el tiempo del siglo XIX, el tiempo que cuenta...

el tiempo que dura, el tiempo de las mareas,

el tiempo de las lunas.

(Música animada)

(EMILIO) Una familia muy libre,

una la familia con que cada uno tenía su autonomía personal.

De ello yo creo que también aprende muchísimo María.

En María Casares hay como dos Galicias.

La madre es la naturaleza, la cultura popular,

la lengua gallega.

Y el padre será, pues la cultura escrita,

la biblioteca, la cultura intelectual.

Santiago Casares Quiroga es el príncipe elegido

para llevar adelante un proyecto de renovación política

en la Galicia del primer tercio del siglo XX.

Hasta ese momento, hasta la Guerra Civil,

La Coruña es un símbolo evidente, una especie de bastión

de las propuestas liberales progresistas

en todo el Estado.

(Música suave)

La primera imagen de María Casares en relación con política

es la imagen famosa de la salida al balcón,

precisamente, de esta casa,

viendo cómo traen a su padre en volandas

desde la estación de tren

para proclamar, quince días más tarde,

él, junto a muchos otros, la nueva República.

"¿Cuánto tiempo pasó entre aquella memorable jornada

y nuestra instalación en Madrid?

No lo sé.

Sé que a partir de ese momento La Coruña, la calle Panaderas,

el océano, el sol, la lluvia y yo ya no éramos los mismos.

Por primera vez conocía el desgarramiento

de una separación cercana, un regusto anticipado de la muerte".

A los ocho años me marché a Madrid, cuando vino la República en España

y mi padre tuvo que ser parte del Gobierno.

Entonces, nos marchamos toda la familia a Madrid,

pero yo volvía 3 meses o 3 meses y medio a Montrove

todos los años, hasta la edad de 13 años

en que hubo una guerra, y ahí ya no volví más.

Fue mi primer exilio, si quieres, porque sentí más el exilio

de Galicia a Madrid que de España a Francia.

De repente es la hija de un personaje público,

por lo tanto pierde muchísima libertad.

Se integra en el Instituto Escuela, donde, claro,

recibió una formación de vanguardia.

Un lugar que se creó para la educación de las élites

de la República.

Durante la Segunda República española

una de las cosas que era muy ponente era el poder de la cultura.

Se dice que la religión fue superada por la cultura.

Va a descubrir el cine, el teatro.

La niña María Victoria va a asistir, por ejemplo,

al estreno de "Yerma" con la compañía de Margarita Xirgu.

Es posible ahora pensar

que en esas interpretaciones que hizo de niña en la escuela

se veía un poco lo que iba a venir después.

(HABLA EN FRANCÉS)

(Música animada)

Ser la hija del jefe de Gabinete de la República

en el 18 de julio del 36 le marcó de por vida.

Viven en primera línea el golpe de Estado

y el inicio de la Guerra Civil.

Entonces, ella y su madre se van al exilio

en noviembre del 36.

Su madre es una mujer de una gran fuerza de carácter

que nunca se separó de ella y que creo que le aportó

una gran capacidad de adaptación y una gran fuerza de vida.

Esta casa sufre un proceso de expolio

a partir de la aplicación

de la Ley de Responsabilidades Políticas

y otro tipo de argumentaciones legales

de los sublevados en La Coruña.

(Música animada)

El segundo exilio fue otra historia.

Era una época...

Siempre me gustó el combate, siempre me gustó el desafío

y siempre me gustó saber lo que se puede ganar.

Entonces, ahí había la aventura de que no sentí el exilio enseguida.

En la maleta del exilio llevan un par de mantones de Manila,

la Constitución de la Segunda República,

llevan las obras completas de Shakespeare

y cuchillos y tenedores,

y parece que también algunos frascos de colonia.

Quiero decir con esto

que realmente no llevaban en la cabeza todavía el exilio.

María y su madre se instalan en París en noviembre del 36.

Para estas dos mujeres fue muy difícil estar en Francia.

Para empezar, desde un punto de vista económico.

Tuvieron que pedir dinero prestado.

Cuando llegan a París

las van a ayudar una pareja de actores,

Gabriel Colonna-Romano y Pierre Alcover,

que se van a dar cuenta de las grandes capacidades

para la interpretación que tenía María.

Me ponía en tal estado cuando decía una...

una poesía. Lloraba, temblaba, hacía de todo.

Alcover dijo:

"Esta chica tiene que hacer teatro, si no va a ahogarse".

Y entonces mi madre me preguntó: "¿Quieres hacer teatro?".

Sí, así de repente, delante todo el mundo.

Dije: "¿Por qué no?". Sí.

Y ahí empezó todo.

(MARÍA D) Ella decidió entrar en el conservatorio de París.

De primero no pudo entrar

porque su nivel de francés era muy pobre

y fue a la tercera vez que ella entró,

en el año 40,

cuando ya llevaba 3 años de clase.

Lo tenía que haber pasado duro.

No entrar dos veces en el conservatorio

debe haber sido difícil.

Yo creo que eso es lo que nos dice que ella fue una persona

que tenía una verdadera vocación de ser actriz.

Durante mucho tiempo viví en esta indulgencia sin parar

porque todo fue muy deprisa.

Yo llegué para cumplir 14 años a París

y a los 19 años hacía un papel enorme en un teatro.

"Pelee a brazo partido con esta bella lengua

que se me escapaba siempre.

La aceché, la acosé, pasé meses saqueándola,

devastándola para amasarla mejor y hacerla mía".

La familia Casares, como tantos españoles en Francia,

vivieron varias guerras continuadas.

Es un exilio permanente.

Una vez que llega el 39,

que se instala Santiago Casares con ellas,

llega la ocupación.

(Música de tensión)

Santiago Casares siempre decía que vivían en París

en una tienda de nómadas.

Con el paso del tiempo alquilarán un pequeño piso.

Ese piso y ese lugar, esa calle de Vaugirard,

se convirtió en una pequeña Galicia exiliada,

en un lugar de acogida donde pasaban muchas personas

que necesitaban un refugio temporal o permanente.

Ayudó también a judíos, a familias judías

y a amigos judíos que tenían muchas dificultades

bajo el régimen Vichy en Francia.

Ella era una mujer de unos principios que nunca olvidó.

"La fecha en que cumplía los 20 años

me detuve a mirar perpleja

la imagen que me devolvía el espejo de mi camerino.

Mi nombre es María Casares.

Nací en noviembre de 1942 en el teatro Mathurins.

Las tragedias, las farsas o misterios,

toda la comedia humana que en el teatro se representa

es la que vivo.

He conocido en escena más accidentes, fracasos, triunfos,

acontecimientos de toda envergadura de los que se podrían acumular

en la más rica de las existencias".

El debut teatral de María Casares fue en el teatro Mathurins,

que era un teatro bastante importante de París en esos momentos,

y era una obra irlandesa del escritor John Millington Synge,

una obra que se llamaba "Deirdre des douleurs".

No es una de las mejores obras de John Millington Synge,

pero se ve que ella tenía algo,

un flechazo de algo en el escenario.

Yo creo que esa cosa, no sé, convenció no solo a la crítica.

Jeanne Moreau, por ejemplo,

una de las grandes actrices francesas del siglo XX,

ella la vio en ese montaje

y ella decidió ser actriz por ver a María Casares en ese papel.

(Música suave)

(HABLAN EN FRANCÉS)

Encuentro que en el teatro es vivir multiplicado por 10 o por 100,

pero no se puede separar la vida del teatro.

El teatro lo que hace es que se vive mucho, mucho, mucho más...

mucho más rápidamente y muchas más cosas.

(HABLA EN FRANCÉS)

Comenzaría por decir que es una persona dotada para el teatro,

que es un personaje genial.

Es alguien que lo vive. María es capaz de hacer todo.

Nunca encontré en Francia a alguien que se pareciera a María Casares.

(HABLAN EN FRANCÉS)

María Casares es la actriz de teatro en Francia

y ha sido una persona muy querida

y respetada,

y, además, indudable,

sin ninguna sombra para el teatro francés.

(Música suave)

(MARÍA L) Ella pierde muy joven a sus padres, en la veintena.

Y se queda sola.

María Casares se queda sola en el exilio.

Es un golpe muy duro para ella.

Hay dos personas en la vida que me hicieron, si quieres.

Me hicieron no solamente centrarme.

(RÍE)

Además de educarme profundamente.

Una es mi padre y otra es Albert Camus.

El gran amor de María Casares es Albert Camus.

Se conocen el año 44,

antes de que termine la guerra en París.

Le vio y dijo: "Ese hombre es mío".

A Camus lo lleva en el alma.

Albert Camus es Premio Nobel de Literatura,

es el Camus del extranjero,

es el Camus de los Revoltè, el héroe,

lo que nos representó.

Lo que nosotros pensábamos es Camus.

(Música animada)

(Música animada)

(JOAN) Y después de la guerra es lo que está de moda

con los soldados americanos, con Juliette Grèco,

con Roger Vadim, con toda esta gente, ¿no?

Camus con sus amigos se va

a la Martinique a tomarse unas copas,

se van a bailar, bailan entre parejas, tal y cual.

Es un mundo especial.

(HABLA EN FRANCÉS)

"Y orgullosos el uno del otro nos empujábamos el uno al otro

y nos quemábamos juntos, y reíamos, y nos atormentábamos juntos,

y bailábamos, y nos desgarrábamos alegremente,

y nos exaltábamos mutuamente a más y mejor,

y todo esto en una perfecta inocencia,

en la libertad robada al tiempo".

(Música suave)

Albert Camus está casado con Francine Faure,

con la que tiene dos hijos

y mantiene al mismo tiempo otras relaciones.

Se miraron, se saludaron y le dijo Camus:

"¿A dónde ibas?".

Y decía María: "Efectivamente, ¿a dónde iba?

Porque desde ese momento nos volvimos a separar".

(Música animada)

Tienen una relación de amor muy integral,

puesto que no es solo una relación apasionada,

sino también es una relación de amistad,

es una relación de creación y de una gran confianza,

aunque no estuvieran todo el tiempo juntos,

andaban juntos por la vida.

"Me hicieron falta muchas vidas

y el conocimiento y la palabra de un hombre

que más tarde oí para aprender, al fin,

a contentarme con el 75 % a ratos,

y cuál no sería mi admiración

al comprobar que entonces y solamente entonces,

viví verdaderamente el todo y la nada".

(Música animada)

"Le malentendu" es la primera obra teatral,

vamos a decir, importante de Camus,

donde ella aparece en escena en papel principal.

El tema de la obra es muy interesante

porque es una obra sobre el exilio.

Siempre le iban muy bien a María Casares

esos papeles extremos.

Él contaba con ella por muchas cosas, no solo como actriz,

y se sabe que él escribió obras teatrales para ella.

"L'ètat de siège", "Les justes" fueron escritas para ella.

Ella tuvo papeles principales en esas dos obras.

Nos parecíamos en algo mucho.

Él tenía cosas que yo no tenía y que eran complementarias.

Quizá lo contrario fuera verdad también.

Luego había también toda una parte de nosotros

que reaccionábamos exactamente de la misma manera.

Naturalmente eso hace que...

Es el encuentro, el gran encuentro.

Con él supe que no se podía estar sola.

Además, nunca volví a estar sola.

Fueron 16 años y una estrecha, estrecha amistad,

fraternidad con todo.

(MARÍA L) Albert Camus le dice en la correspondencia:

"Siento por ti la infinita paciencia del amor,

la furiosa impaciencia del deseo".

Y yo creo que esa frase describe muy bien

una relación fuerte y profunda.

"Nos disputábamos el título del mar más bello

y oponíamos el uno al otro,

aquí mi océano, allí su Mediterráneo,

durante horas y horas hasta estallar en risas".

Hay una expresión que me parece preciosa

y es que él le llama a ella mi Finisterre,

lo cual yo creo que es una metonimia perfecta.

(Música suave)

(Música animada)

(MARÍA D) Se la recuerda por muchas partes del mundo

como actriz de cine.

Sin embargo, el cine nunca fue su pasión,

pero ella tuvo tres o cuatro papeles claves en el cine.

El papel de la reina de la muerte en "Orphée", de Cocteau,

quizá su mejor interpretación en el cine.

¿Quién se olvida de su voz?

Esa voz tan extraordinaria que tiene,

ese físico tan extraordinario. Parece casi un espectro.

Si alguien ve "La muerte", de Cocteau, es lo que se parece más

a la María Casares en un escenario. Esta cosa extraordinaria,

esta sensación que produce esta mujer.

"El estudio de cine ha sido siempre para mí un lugar

en el que me despojaba de toda iniciativa personal

para estar dispuesta a responder a las exigencias de la técnica,

o bien esperar durante largos periodos huecos.

En el estudio de cine el público es reemplazado

por una pequeña multitud de 'voyeurs',

así que la obra siempre se me ha escapado

en migajas dispersas y he salido siempre chasqueada".

Delante de su casa había siempre algunos chicos jóvenes

que estaban sentados y yo decía: "Oye, María, ¿esta gente qué hace?".

Eso después de que hizo el film de Cocteau,

que atravesaba el espejo.

Dice: "Están siempre, están siempre".

(Música animada)

"Me vienen a preguntar, me preguntan cosas,

me dicen que les firme".

Ella trabajó en la Comédie-Française, pero eso nunca fue su casa.

A ella le gustaba mucho más directores más radicales,

autores más radicales.

Cuando ella entró a la Comédie-Française

era más bien aburrido. Hizo muy bien en irse.

Tuvo una relación durante unos años, en los años 50,

con el Theatre National Populaire, de Jean Vilar,

que era una visión del teatro como un servicio público

donde un obrero podría entender lo mismo que un intelectual,

y ella formó parte de ese equipo.

Yo la descubrí en el Festival de Avignon,

exactamente el día 15 de julio de 1955

en el palacio de los papas,

haciendo ella el personaje de María Tudor

en la obra de Victor Hugo.

En manos de Jean Vilar y de María Casares

y de aquella gente

aquello se convirtió en un espectáculo extraordinario.

Vi a aquella gente cómo aplaudía y cómo lloraba

y yo me puse a llorar como un bendito y a aplaudir.

Vilar, que es el que fundó el Festival de Avignon,

Jean Vilar, me había invitado a venir el primer año,

pero no pude venir.

Yo llegué solamente cuando ya él era el director

del Teatro Nacional Popular de Chaillot, en París,

y al mismo tiempo continuaba a dirigir

el Festival de Avignon.

Avignon estuvo muy presente en toda la carrera de María Casares

y le gustaba mucho un espacio, vamos a decir,

que recordaba un anfiteatro en la época griega.

(HABLAN EN FRANCÉS)

Cuando yo ya soy crítico de El País y voy,

María Casares entonces está haciendo

"Las comedias bárbaras" de Valle Inclán.

Me la encuentro en el bar del hotel Europa.

Y... me presento.

La felicito porque me ha gustado mucho.

Tomábamos copas, tal y cual.

La voz de María Casares era una voz ronca, fuerte.

Era una contralto.

Alejandro Casona decía que su voz era como un látigo...

encendido.

(HABLA EN FRANCÉS)

La voz de María Casares influía en su actuación

porque ella se ponía ella entera al servicio de un personaje.

# Ah. #

Para mí la voz y el cuerpo van juntos.

Entonces, los temblores de la Casares

y esa interpretación tan extrema y fuera del gusto francés de la época

o de los cánones estéticos de la época, tiene que ver.

Va junto el cuerpo y la voz.

(Música animada)

Desde la primera gira americana de la actriz

va a representar, digamos, no solo las obras teatrales,

sino que va a representar muchísimas más cosas.

Al llegar a Argentina toda la comunidad gallega

y toda la comunidad exiliada republicana

va a ver en ella un símbolo positivo del exilio

y, por lo tanto, va a suscitar un entusiasmo desbordante.

Cuando María Casares sale al escenario, sale como actriz,

pero sale también como Galicia, sale su familia,

sale el exilio, sale la República.

En momentos determinados no podía más en los camerinos

y se echaba a llorar. Digamos que toda esta emoción salía.

Participa cuando le llaman

desde el gobierno republicano del exilio

en todos los homenajes, que entiendo que le han invitado,

en esa doble faceta, hija de jefe de Gobierno

y también destacada actriz,

con lo cual la repercusión es mayor,

especialmente para el gobierno republicano del exilio.

La orientación de María Casares yo creo que es inequívoca,

la restauración de la democracia en España.

Son recuerdos de un patio de Sevilla

y un huerto claro donde madura el limonero.

Mi juventud, 20 años en tierras de Castilla.

Mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

(MARÍA L) Albert Camus le escribe:

"Voy a subir a París, nos vamos a ver".

Pero no se volverán a ver,

puesto que tristemente Albert Camus fallece en accidente de automóvil

en ese trayecto a París el 4 de enero de 1960.

"Y de nuevo el teatro se me aparecía como el único lugar exacto

justo para permanecer en él;

el único que respondía lógicamente a la pregunta siempre planteada;

el juego del teatro y su gesto gratuito,

efímero, vivo, insensato. El todo o la nada".

Me refugié completamente en el teatro.

Me di completamente al teatro, lo que es un error profundo.

Un profundo error

porque encuentro que no existe el teatro si no hay vida.

Entonces decidió ir a Buenos Aires y ahí trabajó en dos montajes

de obras clásicas conocidas españolas,

obras que no se podían hacer en España en esos momentos,

que fuero "Yerma", de Federico García Lorca,

y "Divinas palabras".

Ya este estreno de "Yerma", en 1963,

marca su reencuentro con la lengua castellana,

donde las consonantes vuelven a resonar en ella

porque las consonantes en francés resuenan diferente,

y donde ella vuelve a encontrarse con esta fuerza del idioma castellano

para interpretar y, sobre todo, en su relación con Lorca.

Anda, acércate a mí y huele mis vestidos.

¡Acércate!

(LLUÍS) Es una "Yerma" que dirigió Margarita Xirgu

y que interpreta en Alfredo Alcón y María Casares,

donde ella está extraordinaria.

Y lo está haciendo en castellano,

pero más gallego es imposible.

Es más gallega que el Pórtico de la Gloria.

A ver dónde encuentras un olor que no sea tuyo,

que no sea de tu cuerpo.

Me pones desnuda en mitad de la plaza y me escupes.

Haz conmigo lo que quieras, que soy tu mujer,

pero guárdate de poner nombre de varón sobre mis pechos.

Sin embargo, Lorca, el que no le da el acento gallego,

suena de un verdadero... porque salía de esa raíz profunda.

(Aplausos)

María estaba acostumbrada a trabajar con directores muy aventureros

y al verse en Buenos Aires trabajando

con una directora bastante convencional,

no encuentra el ritmo.

Eso cambia con "Divinas palabras", eso cambia radicalmente,

porque yo creo que el proceso de ensayo de "Divinas Palabras"

con un director que representa el antinaturalismo,

que es Jorge Lavelli,

entonces encontraron un registro muy juguetón

para "Divinas palabras".

Con María eso es muy fácil hacerlo

porque ella tiene una disponibilidad enorme

y mucha imaginación y nada le da miedo.

Ella prefiere el ensayo a la representación,

así que yo le proponía cosas

para ver hasta dónde se puede ir con un personaje.

(HABLAN EN FRANCÉS)

Es tan fuerte cómo ella se implica en los personajes

y cómo implica su voz en los personajes

que incluso en un ensayo de "Medea"

podemos ver esa fuerza interpretativa.

(GRITA) ¡Ah!

(HABLA EN FRANCÉS)

Medea es un personaje que está en un estado muy particular,

muy intenso, que posee luces y sombras,

y, sobre todo, un estado muy oscuro

lleno de sentimientos como celos, rabia...

sangre, muerte...

y todo eso se puede escuchar en la voz de María Casares.

(HABLA EN FRANCÉS)

Ella mezcla texto y algunos sonido expresivos

que hacen que temblemos,

que el espectador también.

Que uno desde su lugar de espectador...

Esa pieza tuvo una repercusión muy grande, muy interesante,

y nadie dijo: "Yo me aburrí con esta obra".

En los diarios, en la prensa también se hablaba mucho de eso.

A la gente, a una parte de la crítica le encantaba.

Otra no comprendía por qué.

¿Por qué esta mujer no habla como todo el mundo?

¿Por qué no...? Sí, cosas así.

El exceso de personalidad

la singularizaba también, ¿no?

Una de las cosas que recuerdo era verla cambiar de registro

de una manera tan sorprendente y tan agresiva

que era como si te hubiese dado un sopapo en la cara.

Quedabas como en shock.

El reducir a María Casares a fuerza de la naturaleza

o a una calidad interpretativa salvaje

para mí, desde la primera vez que la escuché, se queda corto.

Hay algo que nos hace que una voz nos toque

que va más allá de lo técnico

y ella tenía una técnica muy precisa,

pero al mismo tiempo tenía ese fuego interior.

Trabajar en el teatro sin exigencia

y sin entrar en un mundo que me lleve,

no puedo porque el pudor me llega

y entonces no puedo soportar estar delante de espectadores.

(Música suave)

Esa casa lo que tiene para la actriz

es mucho de ese Pazo do Río de Montrove,

donde ella pasaba la infancia.

De hecho, ella lo dice en muchas ocasiones:

"La Vergne, mi Montrove francés".

(TINA) Hacíamos tertulia hasta tarde.

A veces íbamos a la biblioteca.

A veces en la cocina.

Y por el día la veías sentada en el banco.

Al lado del río sentada así.

Horas mirando el agua.

Yo sospecho, no sé si lo comentó en algún momento,

que era el momento que ella tenía para comunicarse con Camus.

Nos habla mucho de Camus.

(EMILIO) Volver a España para María Casares, en el año 76,

a representar "El adefesio", de Alberti,

yo creo que en el fondo representó

un golpe demasiado difícil de digerir.

Primero, hay que tener en cuenta que es el año 76,

no el año 79, por poner un ejemplo.

En el año 76 buena parte de las estructuras de reforma

que después llevarían a la transición estaban sin nada.

Un grupo de actores que interveníamos en la obra

fuimos a la estación junto con el empresario

y José Luis Alonso, el director,

a recogerla porque ella venía en tren.

Hay que seguir con una obra, hay que seguir trabajando

porque encontraba que era una manera de ir completa.

Si hubiera ido de turista, me hubiera sido insoportable España.

Entonces eso... Bueno, las emociones, la vuelta,

todo eso fue mucho.

Todos teníamos conciencia

de que eso era un montaje trascendental, claro.

Para mí eso fue un acto

incluso revolucionario a nivel cultural.

Una emoción tremenda estar en ese proyecto.

Fue importante porque representó el regreso a España

de una figura que representaba la Segunda República del exilio.

(TINA) Todo lo que recuerdo de María son lecciones.

Por ejemplo, cuando el director en el último ensayo general,

que es cuando se suele hacer, va a montar los saludos,

pues monta los saludos individuales.

Primero salen los mendigos, luego salen...

Entonces María corta eso.

Dice: "No, niñito, no, eso es muy antiguo,

hay que saludar todos iguales".

No fue un éxito. Es una obra muy desagradable.

Si la gente esperaba salir del teatro con un sentido de euforia, no.

Es una tragedia.

Es una tragedia sobre lo peligroso que es una dictadura.

(TINA) Hubo malas críticas, algunas buenas.

Contra María arremetieron, eso sí es cierto.

Arremetió mucha gente.

¿Por qué? Bueno...

¿Qué hace esta aquí?

¿Que viene aquí a darnos lecciones de qué?

Eso es muy de este país.

Pero hubo un momento, y fue en Murcia, en el teatro Romea.

Cuando salimos a saludar, se encendió la sala,

es que fue muy emotivo,

y de cada palco empezaron a arrojar

claveles rojos al escenario, a María.

En Barcelona me parece que debutamos como en enero

y ahí se pone enferma,

y el empresario corta las representaciones.

Entonces nos quedamos otro compañero y yo a atenderla...

porque estaba sola...

porque...

todo el mundo se fue.

Yo creo que eran demasiadas cosas a la vez.

Recibió mensajes muy desagradables,

tuvo críticas por su trabajo teatral

y todo esto creo que fue muy fuerte.

Durante mucho tiempo siempre me dije que me haría francesa

cuando vendría a España, pero quería hacerme francesa,

pero no quería renunciar a mi nacionalidad

porque me parece absurdo, no me gusta.

Entonces, como me gustan mucho los símbolos, dije:

"Yo me hago francesa por unión".

André Schlesser es un actor,

un compañero en el TNP,

que ella conoce desde hace mucho tiempo

y que poco a poco coge importancia en su vida

como un compañero de vida y con el que se casa.

Es un matrimonio muy simbólico para ella.

(HABLAN EN FRANCÉS)

Después de "El adefesio" ella regresó a España,

pero regresó con obras francesas.

Nunca regresó a Madrid ni regresó a Galicia.

(HABLA EN FRANCÉS)

Pero en Barcelona yo creo que la crítica entendió muy bien

los papeles que hizo en "La nuit de Madame Lucienne",

la obra de Copi, que hacía de artista de musical.

Era una interpretación, una de sus mejores interpretaciones.

(Aplausos)

Yo trato toda mi vida en el teatro

de escapar de la imagen que el público hacía de mí.

Cuando de repente empezaban a hacer una imagen,

yo iba a otro lado.

¿Cómo termina la carrera de María Casares aquí?

Haciendo "Quai ouest" y haciendo Jean Genet.

¿Y sabes uno de los personajes que hace María Casares

haciendo Jean Genet,

que Jean Genet era el escándalo máximo en aquella época?

Haciendo de papa,

el papa del Vaticano.

Si esto no es moderno, ya me dirás tú qué es moderno.

La he visto una, dos, tres, cuatro, cinco veces

en un escenario.

Seguramente me quedaría con "Les paravents"

porque Genet en boca de María Casares...

resultaba todo lo sacrílego que Genet debe ser.

(HABLA EN FRANCÉS)

"Envejecer es la hora del desafío.

Las arrugas, el abotargamiento invasor

se descubren pronto en este mundo

donde nos pasamos la vida pretendiendo mantenernos jóvenes,

como si se pudiera,

pero cuando se dan los primeros pasos sin máscaras,

sin aceites, bajo la cruda luz del mediodía

en el resplandor desnudo, no es posible retroceder

y entonces se trata de continuar viviendo en pleno mediodía".

(Música suave)

(HABLA EN FRANCÉS)

(TINA) María Casares es la gran olvidada de este país.

Esa gran personalidad pasó por aquí

como pasa a veces la inteligencia,

como un relámpago.

(Música suave)

"Patria, tierra,

raíces tan fácilmente reconquistadas no forman nunca el verdadero suelo

de las personas desplazadas.

Y quizás el mayor privilegio del exiliado

consista en la oportunidad que le fue concedida

de aprender a andar en la punta de un solo pie".

(HABLA EN FRANCÉS)

"Señoras y señores, buenas noches.

El espectáculo está a punto de empezar.

Le recordamos que está prohibido grabar o hacer fotografías.

Esperamos que disfruten de la velada.

Gracias por acompañarnos".

Porque a veces me pregunto,

si no hubiera hecho todos los monstruos

que he hecho en el teatro,

¿qué es lo que hubiera sido... como persona?

(Música suave)

Imprescindibles - María Casares

59:01 29 dic 2019

Imprescindibles se fija en la actriz María Casares. Una adolescente de A Coruña que consiguió con tesón entrar en el Conservatorio de Arte Dramático de París y a partir de ese momento construyó una carrera brillante en el teatro y el cine repleta de galardones. El exilio marcó su historia y también sus pasiones.

Ver y escuchar a María Casares, aún en una pantalla de televisión, es una experiencia intensa, emocionante. Verla en directo, en el mismo escenario, como la actriz Tina Sainz, o desde la butaca, como el director teatral Lluís Pasqual, acrecienta la emoción. La actriz nació en A Coruña en 1922 y ser hija de Santiago Casares Quiroga, el jefe del gobierno el día del golpe de Estado de julio del 36 le marcó de por vida. Tuvo que salir al exilio con su madre y empezar de cero en París, donde también sufrieron la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial.

Durante su vida trabajó con los autores y directores de teatro y cine más importantes de la escena francesa, incluido el amor de su vida, el escritor y nobel Albert Camus, como relata en el documental su hija Catherine Camus. Personajes clave como el director Jorge Lavelli recuerdan cómo se enfrentaba al escenario; y la biógrafa de Casares, María Lopo o la catedrática de teatro en la Royal Central School de la Universidad de Londres, María Delgado, desmenuzan momentos cruciales en su vida.

Contenido disponible hasta el 28 de diciembre de 2029.

Imprescindibles se fija en la actriz María Casares. Una adolescente de A Coruña que consiguió con tesón entrar en el Conservatorio de Arte Dramático de París y a partir de ese momento construyó una carrera brillante en el teatro y el cine repleta de galardones. El exilio marcó su historia y también sus pasiones.

Ver y escuchar a María Casares, aún en una pantalla de televisión, es una experiencia intensa, emocionante. Verla en directo, en el mismo escenario, como la actriz Tina Sainz, o desde la butaca, como el director teatral Lluís Pasqual, acrecienta la emoción. La actriz nació en A Coruña en 1922 y ser hija de Santiago Casares Quiroga, el jefe del gobierno el día del golpe de Estado de julio del 36 le marcó de por vida. Tuvo que salir al exilio con su madre y empezar de cero en París, donde también sufrieron la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial.

Durante su vida trabajó con los autores y directores de teatro y cine más importantes de la escena francesa, incluido el amor de su vida, el escritor y nobel Albert Camus, como relata en el documental su hija Catherine Camus. Personajes clave como el director Jorge Lavelli recuerdan cómo se enfrentaba al escenario; y la biógrafa de Casares, María Lopo o la catedrática de teatro en la Royal Central School de la Universidad de Londres, María Delgado, desmenuzan momentos cruciales en su vida.

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  • Recordando a Coderch

    Recordando a Coderch

    57:32 pasado domingo

    57:32 pasado domingo El documental ‘Recordando a Coderch’, de Poldo Pomés, presenta al arquitecto José Antonio Coderch a través de entrevistas a quienes le conocieron bien, reconstruye su fascinante personalidad y ofrece una mirada sobre su obra. Grandes nombres de la arquitectura retratan a un compañero a veces polémico y siempre brillante. El documental se estructura de forma coral a partir de entrevistas a las personas que trabajaron con el arquitecto o le conocieron en persona, como Rafael Moneo, Oriol Bohigas, Óscar Tusquets, Joan Margarit, Carlos Ferrater, Antonio Armesto, Josep María Ballarín, Josep Benedito, Federico Correa, Emilio Donato, Carlos Fochs, Josep Llinàs, Octavio Mestre, Víctor Rahola, Josep Maria Rovira, Jesús Sanz Masdeu, Jesús Sanz Luengo, Enric Soria y Jordi Viola.

  • 55:07 10 ene 2021 El documental de Imprescindibles "Mariposas Blancas" es la historia de una pasión, del amor de la Soprano Ainhoa Arteta al mundo de la lírica. Desde sus comienzos en la Coral Eresoinka de Tolosa hasta el estreno de la Ópera Manon Lescaut en el mítico teatro Bolshoi de Moscú.

  • 2:06 27 dic 2020 A finales de los 60 en el cine español empiezan a realizarse una serie de películas que se conocen como las del cine de la tercera vía: comedias de enredos que de una manera sutil ya anticipaban el cambio que se estaba produciendo en la sociedad española del tardofranquismo. José Sacristán encuentra ahí un hueco como protagonista ya que por sus características físicas rompe con el esquema de galán al uso y se convierte, de alguna manera, en el arquetipo del español de a pie. El ejemplo más claro de esta época son las películas “Asignatura pendiente” y “Solos en la madrugada” que protagonizó junto a Fiorella Faltoyano.

  • 00:54 27 dic 2020 José Sacristán explica en Imprescindibles que antes de debutar en el cine, pasó hambre. Los trabajos de actor apenas le daban para vivir y con ellos debía de mantener a su mujer, un bebé y afrontar los gastos de la pensión en la que vivían. Eran tantos los apuros que Sacristán se alimentaba con las comidas de attrezzo de algunas de las producciones en las que actuaba. Un día leyó en un periódico que el sello editorial “Círculo de lectores” precisaba vendedores y no se lo pensó dos veces. Según él, “el círculo” le salvó porque se le daba como churros vender libros. Años después, el actor protagonizó un spot de la editorial en la que contaba su historia.

  • 00:57 27 dic 2020 José Sacristán es actor vocacional y en su juventud pasó muchas penurias antes de conseguir trabajo en los escenarios y en el cine. Tras pasar por compañías de teatro de aficionados y conseguir empleo en pequeños papeles, en 1964 el productor Pedro Lazaga le ofreció rodar una sesión en la película “La familia y uno más”. Ese pequeño papel fue abrió una puerta a otras producciones y desde entonces nunca le faltó trabajo en el cine. De ahí que cuando recibió en 2013 el galardón a la mejor interpretación masculina por “El muerto y ser feliz” quisiera dedicarle el Goya.

  • 1:13 27 dic 2020 Aparte de demostrar con creces su talento interpretativo con 110 películas en su filmografía, José Sacristán tiene que la necesidad de seguir jugando o, lo que es lo mismo, seguir aprendiendo en su oficio. Esto le lleva a comprometerse en muchas producciones de directores noveles que le permiten adentrarse en nuevos registros interpretativos. De una manera muy divertida se lo cuenta en el documental de Imprescindibles a su amigo el escritor Eduardo Mendoza.

  • 00:25 27 dic 2020 José Sacristán es un coleccionista de juguetes y de cromos de antiguos astros de la pantalla desde que de pequeño descubrió en el cine de su pueblo la magia de poder transformarse en otro a través de las películas. Guarda los viejos álbumes de cromos que su madre le compraba, así como los viejos programitas que regalaban a la salida del cine para anunciar las próximas proyecciones. Como anécdota, en los años 70 y ya siendo un actor reconocido, él mismo se convirtió en un cromo.

  • 59:32 27 dic 2020 ‘Imprescindibles’ estrena ‘Yo quería ser Tyrone Power’, un documental escrito y dirigido por Gemma Soriano y Manel Arranz que retrata al actor José Sacristán, recorre su obra y viaja a su infancia, al momento en que quedó deslumbrado por las estrellas de la gran pantalla en el cine de Chinchón (Madrid). Desde entonces Sacristán, que acaba de cumplir 83 años, sigue queriendo emular a sus héroes de la ficción.

  • 1:58 21 dic 2020 El documental de Imprescindibles descubre que el personaje favorito de Francisco Ibáñez es Rompetechos. Aunque le cae simpático porque se parece a él -tiene poco pelo, lleva gafas y es chiquitito-, el motivo principal de su predilección es otro: es solo un personaje y lleva menos tiempo dibujarlo. Por contra, 13 Rue del Percebe le daba muchísimo trabajo porque había que pensar un chiste por cada viñeta y había muchos personajes diferentes.

  • 3:03 21 dic 2020 Hasta 1968 nadie sabía cuáles eran los personajes más populares del tebeo español. En cada revista de la editorial Bruguera había muchas series diferentes, y era difícil saber si la gente las compraba por uno u otro personaje. Ese año, se les ocurrió hacer una gran encuesta a los lectores, y, según el editor Miquel Pellicer, la sorpresa fue monumental: “Todos los votos fueron para Mortadelo y Filemón, seguidos muy de lejos por Zipi y Zape y Superlópez, y los demás ya en un rincón”. Con ese dato, la editorial comenzó a publicar historietas más largas de estos particulares agentes secretos, y con ellas, el éxito se multiplicó y comenzó la edad dorada de los años 70 y 80, con ventas millonarias. Te lo explicamos en documental de Imprescindibles sobre Francisco Ibánez.

  • 2:43 21 dic 2020 Muchos niños, entre ellos el actor Carlos Areces, se preguntaban de pequeños si Francisco Ibáñez dibujaba el edificio entero de 13 Rue del Percebe cada vez que empezaba una nueva historieta de la serie, y en el caso de ser así, le compadecían por ello. Pero no lo era. El en documental de Imprescindibles se explica que había una plantilla en la que estaba impresa la casa, e Ibáñez solo dibujaba el interior. Luego se recortaba y se pegaba encima.

  • 1:58 21 dic 2020 En el Imprescindibles sobre Francisco Ibáñez, el psiquiatra Carlos de Gregorio explica por qué todos querríamos parecernos a Mortadelo. Según de Gregorio, “Mortadelo es un niño grande, un espíritu libre, imaginativo, mucho más creativo, con un punto histriónico que se manifiesta en su afición por los disfraces. A quien no le importa sembrar el caos allá por donde va porque no es alguien obsesionado con la autoridad”. Y por eso cree que a todos nos gustaría parecernos más a Mortadelo que a Filemón, que es menos creativo, más infeliz y que encima se lleva todos los palos.

  • 2:14 21 dic 2020 Para entender la importancia social que alcanzaron en los años 70 las historietas de Mortadelo y Filemón basta con decir que había infinidad de anuncios televisivos protagonizados por los personajes, productos de ‘merchandising’ de lo más variopinto y series de dibujos animados que arrasaban en la televisión. En este contexto, la mayoría de niños aprendía a dibujar copiando las historietas de Ibáñez; y entre ellos, estaban Eva Amaral y Carlos Areces, que además soñaban con ser dibujantes profesionales como su ídolo. Lo explican en el documental de Imprescindibles.

  • Ibáñez

    Ibáñez

    57:20 20 dic 2020

    57:20 20 dic 2020 ‘Imprescindibles’ retrata al creador de los personajes más emblemáticos del tebeo español: Mortadelo y Filemón, Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio, el botones Sacarino y los pícaros vecinos de 13 Rue del Percebe. Artistas como Santiago Segura, Eva Amaral, Alaska, Luis Alberto de Cuenca, Pepe Viyuela o Eva Hache cuentan todo lo que aprendieron con sus viñetas. ‘Ibáñez’ es la historia de su vida y del incomparable éxito que alcanzaron las historietas de este dibujante en los años 70 y 80: vendían un millón de revistas al mes y no había casa sin uno de sus tebeos. 70 años después de iniciar su carrera, aún sigue dibujando. El documental es una biografía autorizada en la que el genial historietista no ha podido participar debido a las condiciones sanitarias impuestas por el coronavirus. Sergi Escobar (nieto del creador de Zipi y Zape), Miquel Pellicer, Antoni Guiral, Carlos de Gregorio, Manuel de Cos y Paco Baena explican cómo esta historia no habría sido la misma sin Bruguera, la todopoderosa editorial en la que Ibáñez desarrolló la mayor parte de su carrera y que marcó decisivamente su estilo y el del conjunto del cómic español.

  • 2:38 13 dic 2020 El 22 de febrero de 1939 murió Antonio Machado y, tres días después su madre, pero no tenían tumba en Collioure. La señora Quintana, dueña de la pensión donde se alojaban, pidió a una amiga si podía usar el nicho en el cementerio. En 1958 la familia lo necesitó así que el Comité de los amigos de Antonio Machado en el que participaba el escritor Josep Maria Corredor decidió construir una tumba. El músico Pau Casals, también exiliado, se ofreció para pagarla pero Corredor pensó que era mejor conseguir recaudar fondos a través de una suscripción popular. Escribió un artículo en el periódico ‘Le Figaro littéraire’ titulado “Un gran poeta espera su tumba” y se pudieron recoger unos 4.000 francos. Así se pudo hacer la tumba.

  • 2:38 13 dic 2020 El 22 de enero de 1939 Antonio Machado, junto a su familia, salió de Barcelona en coche. Empezaron un viaje de seis días. La carretera estaba llena de coches de personas que también que tenían que huir del país. Cuando llegaron al municipio de Portbou, la frontera entre España y Francia estaba cerrada por orden del gobierno francés por lo que tuvieron que dejar el vehículo y seguir a pie. Iban acompañados por el escritor Corpus Barga que se dirigió al comisario de policía y le explicó que Machado era para España lo que el escritor Paul Valéry era para Francia. El comisario les dejó cruzar la frontera. El 28 de enero la familia pudo coger un tren dirección a Collioure.

  • 1:01 13 dic 2020 En 1916 Antonio Machado ejercía de profesor en Baeza, Jaén, y un profesor de la Universidad de Granada, llamado Martín Domínguez Berrueta, llevó a sus alumnos a visitar la ciudad. Entre los estudiantes estaba Federico García Lorca. Machado leyó un poema de Rubén Darío y el joven Lorca tocó el piano. Se encontraron allí dos miembros de dos generaciones diferentes.

  • 1:32 13 dic 2020 Antonio Machado se alojó en una pensión en Soria, ciudad a la que fue a trabajar como profesor. Allí conoció a Leonor Izquierdo, hija de la familia que gestionaba la casa. Ella tenía 13 años y el poeta 32. Se enamoró de la adolescente y le propuso matrimonio pero tuvieron que esperar hasta que Leonor cumpliera los 15 años para casarse con el permiso de los padres.

  • 00:43 13 dic 2020 El abuelo de Antonio Machado, Antonio Machado Núñez, era catedrático de Historia Natural y sustentaba económicamente a toda la familia. En 1896 murió, tres años antes había muerto el padre del poeta. La familia pasó a depender de las rentas de la abuela Cipriana Álvarez pero cuando ella falleció Machado se vio obligado a buscar un trabajo. Según el hispanista Ian Gibson en el documental, el director de la Institución Libre de Enseñanza en aquel momento, Francisco Ginés de los Ríos, le sugirió que se dedicara a la docencia ya que dominaba el francés. El poeta decidió seguir su consejo y empezó a trabajar como profesor de Lengua y Literatura francesa en institutos.

  • 1:48 11 dic 2020 Avance del documental 'Ibáñez', dedicado al creador de Mortadelo y Filemón, que podréis ver en 'Imprescindibles' este domingo, 20 de diciembre. FOTO: Jorge Quiñoa

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