Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - Jardiel Poncela - ver ahora
Transcripción completa

¡En este momento, llegan a nuestro nido de arte

el aplaudido comediógrafo Enrique Jardiel Poncela!

(Aplausos)

¡Acompañado de la bellísima estrella Marta Flores!

(Música)

Me río de todo porque todo es risible.

Me río de mí mismo porque formo parte de ese todo.

Y me río...

Qué vergüenza me da confesarlo.

Pero es la verdad y no hay remedio.

Me río de ustedes también, amigos míos.

-¡También acabo de descubrir, entre las relevantes figuras

que se encuentran entre nosotros, el destacado galán Luis Prende!

(Música)

Jardiel Poncela caía bien porque era un hombre bueno.

-En aquel tiempo, cuando le conocía, me fascinaba.

-Era mucho más serio de lo que la gente suponía,

y, como padre, muy duro.

-Creo que tenía una personalidad atractiva,

y que era una de esas personas que, en una reunión,

no pasan inadvertidas.

-Me parecía una personalidad poderosa.

-Bajito, muy brillante en su diálogo,

y, sobre todo, divertido.

Te morías de risa con él.

-Lo estoy viendo todavía perfectamente.

Su mirada, un poco absorta, cariñosa, con ternura.

-Un hombre con un enorme sentido del humor.

Con mucha gracia espontánea y personal.

Y al mismo tiempo estaba amargadísimo.

-No se parecía a nadie, no.

A nadie.

(Risas, aplausos)

-Mi posición es, pues, la de ayer. La de mañana, la de siempre.

Risa frente a la verdad.

¿Que el fondo del corazón humano es negro? Risa.

¿Que no hay nada en este mundo, ni lo más puro,

que no se doblegue al dinero? Risa y risa.

Hay que descubrir la verdad, cogerla de improviso,

mirarla a la cara sin pestañear, como miramos la factura del gas.

Y cuando contemplemos ese semblante repulsivo, a reír.

A reír hasta hartarse.

-Ahora sube a verte el doctor Ansúrez.

-¿Ansúrez? ¡Es un besugo que no sabe ni jota de medicina!

(RÍE)

Verás cómo dice que lo que tengo es reúma.

-Yo creo que el humor es completamente actual.

Yo he trabajado en infinidad de funciones de obras de él,

y el público responde maravillosamente.

-Vi morir a toda la familia. Y si Pepe se muere...

Comprenderá que no haré una excepción con Pepe.

-Lo entienden. -¿Si lo entienden? Muchísimo.

-¡Esto es reúma!

(RÍE)

-¡Va a ser la muerte más alegre del mundo!

-Estuve haciendo 'Los habitantes de la casa deshabitada' de él.

-¡Al primero que salga, le sacudo bien sacudido!

¡Ay!

-17 meses.

17 meses. Pusieron una placa y todo el ayuntamiento.

-Un récord.

-La obra que más tiempo había estado en el teatro español.

-¡Ah!

¡Que no tiene cabeza, Gregorio!

-Es un autor de esos intuitivos que es outsider,

está al margen de modas, de tendencias; es él mismo.

-¡El esquelético!

(Conversaciones superpuestas)

-Para mí, es uno de los grades del teatro español

de todos los tiempos.

-"Mi infancia fue una infancia feliz.

Hijo de un padre bueno; por afición, político;

de oficio, periodista; informador en las Cortes,

fundador del Partido Socialista.

Mi temperamento, idéntico en cuanto apasionado al paterno:

extremado y ardiente.

De ahí brota toda mi creación personal.

Mi madre, artista; inteligente al mismo tiempo que sensible,

capaz de hacer compatible la obligación doméstica

y la profesional dirigiendo el hogar sin dejar la pintura".

-Uno de mis cuadros favoritos, el titulado 'Mis muñecos'.

Se ve el amor que siente por ellos.

Sobre todo la figura de Enrique

está maravillosamente captada.

Era un niño muy inteligente.

La madre siempre tuvo una preocupación por su educación

y por su futuro tremenda, hasta que se muere.

Ella le corregía todo constantemente.

Yo creo que fue una mujer rígida en la educación de los hijos.

Porque a las hijas también las inculcó

que las mujeres tenían que estudiar y tener una carrera.

Tanto el padre como la madre les dieron una educación progresista.

-Cuando él está mal, cuando ya no está la madre,

cada vez que está mal, cada vez que está agobiado,

cogía el coche y se iba a la tumba de la madre en Quinto de Ebro.

-Ella rompe despiadadamente la mayor parte de las cosas

que él escribe cuando es joven. -Es muy crítica con él.

-Sin mirar si está bien o mal.

Pero le da un sentido de perfeccionismo, de depuración,

que luego utiliza.

(Teclas)

¿Cómo se despertó su vocación literaria?

Mi vocación literaria debió despertar después de llamarla muchas veces.

-Y quiere crear un mundo distinto, un mundo que está marcado, creo,

por dos influencias fundamentales.

Por una parte, la influencia de Ramón Gómez de la Serna,

que es el padre de la vanguardia española,

con su capacidad de insistir en el mundo de lo inverosímil,

de lo irreal, de lo fantástico, de la alegría.

Y por otra parte, la influencia de la obra

de Ortega y Gasset, la deshumanización del arte.

(Música)

Jardiel coge de Oscar Wilde el diálogo cínico, ingenioso,

moderno; los aforismos del mundo anglosajón.

Y el ambiente de personajes aristocráticos,

pero a un tiempo inverosímiles, ilógicos.

(Risas)

¿Le molestó a usted el tiro?

-Me produjo más bien una sensación agradable.

(Risas)

Escribir es como amar. Primero, gozo delirante;

después, goce mecánico; y al final, sufrimiento.

Pero escribir y amar dan una razón y un porqué a nuestra vida.

Y por eso se escribe, por eso se ama.

A pesar de todo.

-"Yo he hecho soñar al público.

La humanidad es vulgar,

pero el artista está en la obligación de hacerla soñar".

-Muy divertido Jardiel.

Me parece un comediógrafo de una talla excepcional.

Y como dominador de la carpintería teatral,

a la altura de los grandes dramaturgos

de la época en su momento. A la altura de Pirandello.

-"Releí lo hecho, no me gustó, y lo rompí y volví a empezar.

Releí lo empezado, no me gustó, lo rompí y comencé de nuevo".

-'La tournée de Dios'.

Recuerdo cuando lo leí hace muchos años,

que él tenía 16 o 17 años, me escandalizó.

Me dije: "Coño, qué atrevido".

-Él consideraba que era su mejor novela.

Sin lugar a dudas.

-"Me entregué de lleno furiosamente a estas cuatro tareas:

escribir cuartillas, releer lo escrito,

torcer el gesto, romper cuartillas".

-'La tournée de Dios' es una novela excepcional.

Además, aconsejaría leerla en el momento actual,

porque está llena de referencias al mundo cotidiano.

Es muy moderna, tanto en su tipografía,

como en la estructura, como en la ideología;

y plantea cuestiones muy patentes en la sociedad actual.

-"Encontré sobre la mesa el prólogo de 'Usted tiene ojos de mujer fatal'.

Y debajo de la mesa, un cesto lleno de papeles rotos.

Guardé el cesto con papeles rotos de recuerdo,

y rompí de nuevo el prólogo de la obra".

-Jardiel fue un transgresor, obviamente, en su humor,

en su forma de escribir, tanto en lo sexual

como en lo teológico. -Modernísimo.

Muy adelantado a su época, y por eso pagó ese adelanto.

-El único defecto que le encuentro es que a veces es un poco acartonado,

porque son juegos de palabras muy intelectuales.

Es la crítica que yo le haría desde hoy, desde el siglo XXI.

-"El prólogo quedó ultimado.

Me dejó jadeante y sudoroso como un caballo de carreras.

Cuando se serenaron mis pulmones y me hube enjugado el sudor,

ataqué el primer acto".

"En Hollywood, todo el mundo viste como quiere y no hay opinión ajena.

Se trasnocha como en Madrid y se madruga como en Burgos.

Trabaja todo el mundo y todos parecen no hacer nada.

En Hollywood, el amor es gratuito. En Hollywood, un criado cuesta

ochenta veces más caro que la amante más cara.

El que no tiene automóvil usa patines.

Y Hollywood es una ciudad con una rubia por habitante

y una playa para cada mil".

-Cuando llega el cine sonoro,

Hollywood había sido el rey mundo del cine,

encuentra un problema lingüístico, hasta el punto de haber protestas.

En París, concretamente, el público incendia un cine

porque estaba la película hablada en inglés.

Se sintieron estafados y prendieron fuego a un cine.

Y en España hubo rotura de sillas, protestas...

-Eran producciones muy modestas.

Producciones Fox para el mercado español.

-Angelina, ¿a qué esta espera?

-¿Por qué, Germán? -¡El loro es un tesoro!

¡Y el mono, una maravilla! ¡Creo que habla!

-Salían los actores principales americanos por la puerta del estudio

a las ocho de la tarde, y allí, al fondo,

por una puerta lateral pequeña, entraban los actores españoles

con su maleta para rodar por la noche la versión doblada.

-Se aprovechan los planos generales de multitudes y eso.

Pero los planos donde la gente habla son los españoles que doblan.

Tienen su segunda categoría.

-El mundo americano influye mucho en la obra de Jardiel.

Sobre todo porque América, en esa época,

para los escritores de los años veinte,

era el sueño americano. La fascinación, sobre todo,

del cine de Hollywood: un mundo fantástico, imaginativo,

que no existía en España.

Cuando él llega con Gregorio Martínez Sierra,

con Catalina Bárcena, con Ramón Novarro,

con Edgar Neville,

se siente sumergido y feliz en ese mundo.

Conoce a Chaplin, a Cole Porter...

Todo ese mundo va a aflorar en sus obras de teatro.

Pero poco a poco, y eso se ve también en su poesía,

Jardiel se va desencantando de Hollywood y de América.

-Llegan a Hollywood, y lo primero que encuentran

es que pueden alquilar un chalé con jardín y con piscina.

Y mayordomo.

A mí me da la sensación que es un poco

lo de los humildes paletos que llegan a la ciudad dorada.

Él, que era muy bajito, pero bajito, bajito,

le gustaba ir acompañado de José Nieto

y de Julio Peña, que eran hombres altos,

altos para la media española.

Jardiel, que era muy mujeriego,

cuando le gustaba una chica, les decía a ellos dos

que la hablaran y le dijeran: "Ese señor tan bajito

es muy rico y quiere salir con usted".

-"En Hollywood, estoy trabajando en la adaptación de mi obra en verso

'Angelina o el honor de un brigadier'.

Por primera vez en la producción en español,

me han dejado de responsable y obrero absoluto.

Adaptación, guion y dirección.

También superviso la música, y la dirección del vestuario,

y los decorados.

No me importa hincar el hombro con tal que salga como yo quiero".

-Podemos decir sin temor a equivocarnos,

no es una suposición, es un hecho verosímil,

que él fue el verdadero director de la película.

La protagonista va a ser Rosita Díaz Gimeno,

que era una actriz muy popular

en la época del cine republicano español.

-Rosita era una mujer moderna, liberal.

Era la antípoda de Imperio Argentina, que era una mujer tradicional.

'Nobleza baturra'.

La España rural, fidelidad, la virginidad, etc.

He traído una carta de Rosita Díaz Gimeno

hablándome del rodaje de Jardiel.

"La compañía de Jardiel Poncela era inefable.

Su humor, fino y maravilloso.

Y su imaginación apenas asoma en sus obras escritas

por el continuo de su genial sentido de lo cómico

y lo alegre de su charla y conversación.

Recuerdo que Jardiel rehusó a estudiar los menús en inglés,

y sistemáticamente, a mediodía y de noche,

para cenar pedía 'ham and eggs and coffee',

huevos con jamón y café, durante su visita a los restaurantes

durante su estancia en California".

-Fue un triunfo porque él hizo lo que quiso realmente.

Y naturalmente, eso le convirtió en el gran triunfador

de todos esos españoles que estuvieron en Hollywood.

-Yo sé que le hiciste un roto a Maroto en plena cara

que a poco chafa a Maroto el abrazo de Vergara.

-Sin duda alguna, 'Angelina', aparte de la singularidad

de haberse rodado en Hollywood de esa manera,

es una de las mejores películas españolas de los años treinta.

De la época del cine republicano.

-He aquí cómo los dos llegamos al fin a esposos.

-Y así seremos dichosos, en paz en gracia de Dios.

-El cine es un reptil perforado que te aprieta entre sus anillos

impidiéndote moverte.

El cine en España, incluso en Hollywood,

es el microbio más nocivo que puede encontrar en su camino

un escritor verdadero.

-He aquí la primera carta escrita en un papel con orla de luto

y con una pluma de las que se enganchan

de vez en cuando en el papel sembrándolo de gotitas de tinta.

Caballero, lo que usted dice en el papel de esta mañana

de la habitación esa que no se cita está en mi casa.

He visto su anuncio, y en el acto, sin saber tampoco por qué,

he sentido hacia usted una brusca simpatía.

Anda, me ha caído un borrón.

-"El verdadero escritor no tiene ni tendrá nada que hacer en el cine

mientras no asuma en sí los cuatro oficios: escribir, dirigir,

supervisar el set y supervisar el montaje.

En el último mes de estancia en California,

cenando una noche con Charlot, su novia y Pepe López Rubio,

tuve la satisfacción íntima de oírle decir a Chaplin

que su idea acerca del cine era como la mía.

Algo demostrado en su singular carrera de escritor,

director, actor, supervisor".

Yo me inhibo de responsabilidad. Quien quiera polémica,

puede escribir sus protestas en inglés

a Mr. Charles Spencer Chaplin, 'Charlot'.

Beverly Hills, Hollywood, California, USA.

Y esperar respuesta.

-Jardiel es un antecesor en España

de la estética, de la estructura, del storyboard,

y también de este otro tipo de comedia

tan practicado por Ernst Lubitsch, por Gregory La Cava,

esa comedia de situación, la screwball comedy.

Se refleja en todas sus obras,

en esa unión entre un mundo de aristocracia elegante,

cínica, despegada de la realidad.

-¿Sabes eso de que fue amigo de Groucho?

Yo he oído a mi madre que eran amigos.

-La relación personal, no tengo... -Sé que conoció a Chaplin.

-Yo pienso que Hollywood no era tan grande

como imaginamos. Él está ahí en el año 34-35,

en que se está haciendo 'Sopa de ganso',

'Una noche en la ópera', las películas clave de los Marx.

Y estarían rodando en el plató de al lado.

-Claro. -Y hay recursos que te lo recuerdan.

Los criados que escuchan detrás de la puerta en los 'Corazones',

y cuando se abre la puerta, cuando el doctor abre la puerta,

caen todos en fila, es el camarote de los hermanos Marx.

Son recursos muy semejantes. -Sí.

-Muy hardylescos o muy marxianos,

como lo queramos llamar desde los dos puntos de vista.

(Murmullos)

El autor teatral que no es artista se dirige al público existente.

El autor teatral que es realmente artista

crea para un público que no existe aún.

Yo no comprendo el teatro sin fantasía.

Si la realidad la tenemos a diario en la propia vida.

¿Por qué verla en escena? Y cuido los montajes escenográficos.

Todo con la mayor meticulosidad.

El primer actor de mi elenco es la disciplina.

La disciplina es la vedette que tiene menos nervios.

-¿Cómo se portaba en los días en torno a un estreno

de alguna de sus obras? -Muy nervioso.

No comía nada. Adelgazaba muchísimo.

Estaba pendiente de todo. Hacía de protagonista,

hacía luces... Todo lo hacía él. Hasta los trucos.

Vivía en el teatro y no existía nada más que eso.

Él no se preocupaba de comer, adelgazaba mucho.

Era muy nervioso. Luego, generalmente, se quedaba afónico.

Los nervios le atacaban la garganta. Se quedaba afónico.

-Esta es. Aguarde a que la limpie, que si no se va a poner usted tibia.

(Risas)

Así. Y espere a ver si se hunde,

porque las hay que fallan.

(Risas)

Demasiado moderno. -Demasiado moderno.

Demasiado fuera de su época. Tan moderno que ahora no choca.

-Lo sigue siendo. -Lo sigue siendo, claro.

-Me pregunto si no puedes irte a San Sebastián mañana por la noche.

O una noche cualquiera que no sea la de hoy precisamente.

-¿Por qué esta noche no he de irme a San Sebastián?

-¡Porque esta noche van a llegar ladrones!

-Yo me considero una especialista.

Entiendo muy bien el idioma de Jardiel.

-¿Por qué vengo? Porque me lo ha mandado.

¿Quién? La señora. ¿Que qué traigo?

La cena de la señora porque tiene que vigilar.

¿Que por qué cena vigilando? Porque no va a vigilar sin cenar.

¿Le parece mal que vigile? A mí también.

Pero ¿podemos remediarlo? No.

-A mí se me da de bien...

Porque ahí no hay que hacerte la graciosa.

Hay que decir el texto muy convencida de lo que estás diciendo,

que ya hará gracia.

-Lo que nos hace falta es gente lista. ¡Ahí os quedáis!

¿Sí? ¿El qué? ¿No decíais nada? ¿No? ¡Ah, bueno, por eso!

(Risas)

Yo tenía cosas muy claras que había que hacerlo en serio,

es decir, no montar chistes, sino desde la verdad.

-González, no empiece con sus pollinadas, que me sofoca.

-Me dijo usted una vez que cuando los muchachos se hubiesen casado...

-Le dije eso una vez, ¿verdad? -¿Se le ha olvidado?

-¡No, por Dios! ¡Cómo se me iba a olvidar!

No me acordaba.

-Como era una burla de un melodrama,

quería que tuviera un fondo real.

Blanca llegaba a llorar con lágrimas y todo.

Era maravilloso, porque cuantas más lágrimas caían

más risa producía.

-Quince años esperando a que usted se decida.

Quince años admirándola.

-Cuatro siglos hace que la gente admira la Torre de Pisa,

amigo González.

-Parece como si Jardiel se hubiera avanzado a su tiempo.

Escribiendo para actores que no existían en ese momento.

Para espectadores que no existían en ese momento.

Para críticos que no eran los de su época.

Sino los del futuro.

O los de otro país o los de otra realidad

bastante más avanzada teatralmente que la España de esos años.

-¡No son vuestros maridos! ¡Son nuestros hermanos!

-¿Quién lo dice, el tío Florencio? ¡Un licenciado en presidio!

(Gritos)

-¿Qué te propones, acabar de matar a tu madre?

-¡No me ha matado! ¡Aún vivo! ¡A mí es difícil matarme!

-Fue de las obras más censuradas.

Por lo del incesto, claro.

Para la época era como: "¿Qué has hecho?".

-No se atreve a entrar aquí porque le sacuden estos.

-¿Que le sacuden? -Sí, señora.

-Él era ideal para trabajar en un teatro público,

como jefe de un teatro público. Y es lo que creo que le faltó.

Le faltó el apoyo del Estado, pero el apoyo incondicional.

¿Qué necesitas? Pues toma.

Y le faltó que el mundo teatral de su momento

estuviera a su altura.

-¡No he perdido pero me voy!

¿Lo ves? ¿Lo ves?

¡Es cosa suya! -¡No te marches, tenemos que hablar!

-Sus obras son un auténtico mecanismo de relojería.

De hecho, muchas de ellas tienen una base de trama de misterio,

de suspense, y el suspense tiene que desencadenarse al final.

Tiene que solucionarse. Funciona como Hitchcock.

Hay que emplear un sistema de cajas chinas

que vayan desmontándose una tras otra para dar la clave final.

-El teatro para él era una cosa... Lo tenía perfectamente en su cabeza.

Explicaba exactamente por qué quería que la puerta estuviera aquí,

que abriera para adentro o para afuera,

que tuviera una mirilla. Y así funcionaba muy bien.

(Música)

-Esa idea de un teatro total, de que el cine hace cosas

que el teatro no puede, pero debiera poder hacer,

porque si lo hace el cine debemos hacerlo.

Pero con un problema grave: lo económico.

Jardiel siempre estaba con esa agonía

de que gana dinero cuando se pone de empresario,

pero luego lo pierde todo.

No tiene más remedio que no olvidar lo comercial.

(Música)

¿Se encuentra usted bien, señorito? (LOS DOS) -¿Qué es esto?

¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?

-Estás aquí, en casa, conmigo. -¿Contigo?

Es verdad, contigo.

(LOS DOS) No me daba cuenta que estaba contigo.

-¿Te quieres callar? -¿Que me calle?

-¡Sí, que te calles!

-Recuerdo un curso entero sobre el teatro del absurdo.

Ionesco, Beckett, Adamov, Arrabal, etc.

Y yo pensaba: "Pero si Jardiel es anterior a esta gente".

Estudiando a otros, descubres lo que es Jardiel:

un precursor y un tío con una inventiva sin límites.

Y un gran investigador del lenguaje de la dramaturgia,

de los límites y de las fronteras entre drama y comedia.

-El absurdo de Ionesco o de Beckett crea una parábola de la realidad.

Una parábola amarga de la realidad.

En cambio, en el mundo de Jardiel todo es fantástico, inverosímil,

pero todo termina cuando termina la obra.

-¡Ya me has hartado!

-¿No me ha pegado este imbécil? -¡Y te vuelvo a pegar, borracho!

-Lo que Jardiel quería, fundamentalmente, era lo siguiente.

El único sistema conocido hasta el momento,

que era un escenario giratorio

que iba sacando a la embocadura los distintos decorados.

Es lo que hizo Walter Gropius, el arquitecto alemán,

para su 'Teatro total' encargado por Piscator

allá a finales de los años veinte.

Pero no se tradujo este libro

ni se supone que se conocería esta patente

hasta, posiblemente, después del fallecimiento de Jardiel Poncela.

Aquí vemos... Este es un primer...

Una primera escena, qué está ocurriendo en el escenario,

que es lo que ven los espectadores.

Aquí vemos ya lo que tiene preparado.

El interés de Jardiel por el cine y su estancia en Hollywood

le hizo pensar en un teatro con aire cinematográfico.

Todo esto lo inventó para esa facilidad

de que las escenas teatrales tuvieran algo más que ver

con la rapidez de las imágenes del cine.

Hubiera sido un proyecto muy caro de realizar,

y el problema del ruido.

El teatro de juguete de Jardiel tiene que ver con esto

en cuanto que está pensado como un pick-up.

La idea de transformar el tocadiscos en teatrito para niños

me parece una idea excelente.

Esto es como un disco que gira,

a su vez acciona estas aspas que hacen mover a los personajes

siguiendo estos itinerarios

previamente realizados en la plataforma

para que los personajes se puedan mover.

Como están articulados con alambres en los brazos y la cabeza,

se van moviendo con mucha gracia.

El niño acciona la manivela

y se conoce que al estar accionando la manivela

necesita el espejo para verlo bien,

porque el espejo está inclinado, pero en la parte superior.

Es un truco que se aplica en escenografía:

un espejo colocado arriba, pero no de esta manera, claro.

Es interesante cómo Jardiel

excede su profesión de dramaturgo, literato,

y se dedica a ser un pequeño arquitecto.

(Música)

-Este es el manuscrito original del guion cinematográfico

de 'Tú y yo somos tres', con un dibujo en la portada.

Ballesteros. -Él era un dibujante...

Igual que era comediógrafo,

con ese humor con el que escribía, dibujaba.

La verdad es que este dibujo... -Es extraordinario.

-Cachondo. -Efectivamente, muy gracioso.

En este folio, por ejemplo, se ve una banderilla,

que es un fragmento de papel sobrepuesto para corregir el texto,

y esto se utilizaba ya en el Siglo de Oro.

Finales del siglo XVI, principios del XVII,

Lope de Vega y otros autores emplean exactamente lo mismo:

banderillas sobrepuestas con un poco de adhesivo.

-Para no tener que tachar. -Exactamente.

-Y que quede más claro.

(Música)

-Yo creo que esto era algo con lo que Burman y él

debían de ir recolocando personajes, viendo cómo quedaba.

Y la importancia y el sentido del volumen que tiene,

porque en ese momento la luz empieza a tener un sentido,

que al iluminarlo con flexo a una altura distinta, con la sombra,

dieran un sentido más expresionista de la luz.

-Yo dudo que fueran para iluminar.

A mí me parece más lógico... Me parece una cuestión personal.

Simplemente, mi intuición.

Creo que era para hacer los movimientos de escena.

-Él es un hombre de teatro de pies a cabeza.

No solo es un autor, va más allá.

Me creo esto de que tenía un teatrito.

Podía investigar. Y esta cosa de la luz y la sombra,

y el día y la noche... Y lo tiene muy claro.

Sí que parece que sea director.

Parece que haya un mecanismo que él haya probado previamente

las cosas antes de escribirlas.

-¿Yo qué sabía, señor? La caja.

Llevo cinco años de chófer,

pero de automóviles no entiendo una palabra.

Siempre he servido en buenas casas,

y el señor sabe lo que pasa en las buenas casas con los coches.

Como los manejan los señoritos, el chófer no se entera de nada.

-Todos admiraban a Enrique Jardiel Poncela

como gran autor dramático

y como gran director de actores.

Quien me ha hablado más de su faceta como director

ha sido Fernando Fernán Gómez.

Él es un descubrimiento

de Jardiel.

Él me ha hablado mucho de cómo era como director,

que era asombroso, era un director de teatro...

Director de actores.

Estupendo y magistral.

-En el primer momento en que me vio actuar

en un papel cortísimo de dos o tres frases,

sintió una especial predilección por mí.

Yo correspondía con la admiración que le tenía antes como escritor.

Porque había algunas de sus obras de teatro y todas sus novelas.

-Aquí tienes el disfraz, era una farsa.

-¿No estoy loca? -No, pero si seguimos aquí

vamos a estar cadáveres. -Allí es donde nos conocimos,

en la compañía de Jardiel Poncela, en el Teatro de la Comedia.

Es la única película que yo trabajé al lado de Fernando.

Fue un rodaje bonito, pero muy preocupante para mí

porque tenía al niño en el camerino

y de vez en cuando tenía que ir a darle su comida.

-Fernando Fernán Gómez ayudó económicamente,

y no solo económicamente,

a Jardiel en los últimos años de su vida,

cuando lo estaba pasando mal.

Hizo eso, en primer lugar...

En agradecimiento a que Jardiel

había sido el que le había sacado del fondo del escenario

a las candilejas, al primer término.

Es cierto, ayudó.

(Aplausos)

Cosas que me persiguen: la crítica.

¡Bah! Confieso que leo las críticas un año después,

cuando voy a imprimir la obra.

Para entonces, ha tenido muchas representaciones.

Y me hace mucha gracia leerlas.

Cuanto más duro pegan, más gracia me hace.

-Cuando fui a su casa, él vivía en una casa muy bonita,

de repente miro a la pared...

Había una inscripción con letras góticas,

enormes, como de 25 centímetros,

negras.

Y ponía: "Los críticos

son los parásitos

de la literatura. Echémosles Flit".

Flit era un insecticida que había antes, muy célebre,

un soldado con un cacharro...

Era una cosa que nos hizo morir de risa a los que lo leíamos.

Hasta para quejarse de ellos...

Lógicamente, soltabas la carcajada.

"Echémosles Flit a todos los críticos".

-Jardiel decía: "El público paga y la crítica pega".

-A mí me pareció su situación al final muy injusta.

La crítica, muy injusta.

-Él es muy audaz en los planteamientos iniciales.

En cambio, en los finales falla un poco.

Pero creo que es culpa de la crítica.

-Le odiaban.

Hasta tal punto él se vengaba, era muy cruel.

Llegó un momento en el que, en el estreno de una obra,

en la fila donde se iba a colocar el crítico,

hizo clavar a idea la butaca al revés.

Pensando que, si no se iba a enterar de la obra,

¿para qué colocar la butaca cara al público?

Aquello era inútil. -Los críticos no entendieron

que este hombre se había avanzado a su tiempo.

Le machacaban por cosas que ahora son sus grandes virtudes.

Es decir, lo que le atribuían como defectos

a ojos de un dramaturgo del siglo XI son sus logros.

Cosas que persiguen: el plagio.

El que plagia roba el pensamiento. Roba trozos del alma.

Es el delincuente mayor que la perfidia de Satanás

podría idear.

Pura y simplemente, un criminal de la peor especie.

Solo la horca y es descuartizamiento medieval

sería para el plagiador castigo adecuado.

-Lo que yo sé de este tema

es que tenían Jardiel y Noël Coward

un acuerdo entre caballeros, no había nada firmado,

por el cual se intercambiarían obras y uno haría que se tradujera

y representase en su ciudad la obra del otro.

Entonces, Jardiel manda a Coward 'Un marido de ida y vuelta',

hablamos del año cuarenta y tantos.

Noël Coward, en vez de traducirla al inglés

y estrenarla como obra de Jardiel, la plagia.

Escribe 'Blithe Spirit', 'Un espíritu burlón',

que es el mismo argumento. -Exacto.

-Solo que el personaje fantasma,

en vez de ser un hombre, es una mujer.

Por lo demás, la obra es igual. La presenta como suya.

-Era un perfecto idiota.

-Esto está comprendido, señor Díaz.

-Me voy a hacer visible ahora mismo.

-Se podría hablar, y lo digo castizamente,

de un timo hecho a Jardiel Poncela.

-A las órdenes del espectro del señor.

Yo no me asusto.

-Shakespeare no escribió nada original.

Si él escribe 'El mercader de Venecia',

un año antes o dos, Marlowe escribió 'El judío de Malta'.

-¿Qué noticias circulan hoy entre los mercaderes?

-Son dos obras simétricas.

-Carlos, te encuentro muy torpe.

-No justifico a Noël Coward,

lo que digo es que lamentablemente, después del siglo XIX,

lo autores tenemos que ser originales.

-Pero, Ruth, si tienes que verla, si está...

a dos pasos de ti, a tu lado.

-Se crea el concepto de plagio, el concepto de derecho de autor.

Lo que hacemos nosotros tiene un copyright, ¿no?

-Deja de hablar solo. La broma ha ido bastante lejos.

-Y si quieres hacer algo a partir de ahí,

o me pides permiso y te lo tengo que dar,

o te digo: "Y que figure mi nombre".

Es decir: "Noël Coward, 'El espíritu burlón',

basado en tal o cual de Jardiel Poncela".

-No quiero oír más tonterías.

Me voy a la cama. Como no podré dormir,

puedes entrar a darme las buenas noches.

-A eso llamo una mujer magnánima.

-Cállate, te comportas como una golfa.

-Es cuanto me quedaba por oír.

Cosas que me persiguen: la censura.

-Es curioso que las novelas de Enrique Jardiel Poncela

estuvieron prohibidas por la República

y luego por el régimen de Franco.

Cuando murió Jardiel, seguían aún prohibidas.

-Caía mal a ambos bandos.

Para los franquistas era muy irreverente,

y tampoco gustaba a los republicanos porque era un frívolo.

-De los más censurados han sido Jardiel,

Valle-Inclán...

Lorca no es que lo censuraran, sencillamente no le dejaban poner.

-Él, a diferencia de Mihura, que fue acogido por el régimen,

se encontró emparedado entre dos enemigos ideológicos,

los republicanos y los franquistas.

-Él estaba más avanzado en ideología y dobles lecturas,

pero los censores no.

Yo creo que ya iban con...

la espada levantada.

-Así que no acierto mucho con los gustos y criterios

de dos regímenes diametralmente opuestos

que ejercen la fiscalización artística.

Claro que lo natural sería que la fiscalización artística

no se ejerciera bajo ningún régimen, ¿no?

(Música)

Cuando me enteré de la muerte de García Lorca,

me parecía imposible por absurda.

Porque Federico, a quien yo traté bastante,

nunca se había metido en política.

Hasta 1936, lo hallé igual que siempre

Afectuoso, cordial, alegre, anecdótico...

Brillantísimo en su conversación, rebosante de proyectos,

de imaginación, de gracia y del más culto sentido del humor.

El drama de España, la Guerra Civil, estaba en el aire.

Cuando, estando en zona roja, supe su muerte,

me resistía a creerla pensando:

"Pero si Lorca en su vida se había metido en política".

Y aunque se decía, y todo el mundo admitía,

que Federico era de izquierdas, a nadie le importaba

porque era un verdadero artista.

Por eso no cayó en el fanatismo,

y por eso no dejó de ser una criatura encantadora.

Era su espantoso destino final.

Para mí, una espantosa injusticia.

Jardiel fue detenido.

Le llevaron incluso a la checa, le interrogaron...

Lo pasó mal.

Consiguió escabullirse de aquel problema y fue a Barcelona.

En Barcelona, por lo visto, Companys le dio un pasaporte

para Argentina.

Estaba ya en Argentina Ramón Gómez de la Serna.

Ramón le presentó a la gente.

Él era ya popular por sus novelas en Argentina.

-Y siguieron unos años muy duros. Lo pasamos mal.

Los años de la posguerra fueron duros.

Él había llegado tan alto,

y de repente se encontró en una situación rara,

incómoda, en la posguerra.

-Se había adherido al bando ganador, por decirlo así.

Textualmente, la frase era "por aristocratismo".

Lo cual volvería a remitirnos a ese Jardiel orteguiano.

-Le hace un daño terrible el franquismo a él,

aunque él asuma que es franquista o falangista o lo que fuere,

que seguramente no era nada. Era para sobrevivir

y para seguir trabajando, y qué remedio.

Si no eras eso, no eras nada. Te tenías que exiliar.

-Poco a poco, se va desligando cada vez más del entorno político.

Tampoco tenía grandes contactos con los políticos del momento.

Y la frase que dice a su hija Eva: "En política me he equivocado",

creo que es la respuesta a toda la inquietud política del autor.

(Murmullos)

A los 15 años, me gustaban las novelas de amor.

Y beber cerveza.

Y escribir cartas a amadas imaginarias.

En esas novelas aprendí

que los hombres que enamoran a las mujeres son altos, morenos,

de ojos verdes, artistas, aviadores o toreros.

Y que las mujeres fatales van en transatlánticos y expresos

a Londres o Berlín, o a la Costa Azul.

-La abuela Josefina, que es la mía,

la primera mujer que no se pudo casar con Jardiel

porque ya estaba casada y tenía un hijo que se llamaba José Mari.

Hermano de mi madre.

Pero a este lo dejó abandonado con el padre.

Tuvo los amores con Jardiel y tuvo a mi madre.

-No se puede negar que era... -Independiente, moderna...

-En aquella época... -Era un bicho raro.

-El tipo de mujer que podía interesar a Jardiel.

Aparte de la atracción que pudiera haber

de tipo sentimental y de tipo erótico,

tendría que haber un contenido intelectual que le atrajera.

-Claro. -Colaboraron. Ella hizo dibujos.

-Y él escribía en textos de los periódicos...

-De 'Buen humor', 'Gutiérrez'... -Eso es.

(Música)

Es lo que hizo el abuelo con mi madre.

Se quedó con la niña...

y la cuidó siempre él junto con su hermana Angelina,

que le hizo de madre.

La criaron los dos y tenían veneración a la niña.

No era misógino, yo pienso que no.

Con lo que admiraba a su madre...

Creo que buscaba un tipo de mujer

que en esa época no era fácil de encontrar.

Y no le interesaban las mujeres al uso.

Pero las mujeres que tuvo fuero inteligentes, independientes...

Y él lo valoraba.

Lo que no valoraba era la clásica mujer burguesa de la época.

(Música)

-No son personajes negativos porque las mujeres honestas

no eran tema literario, no eran interesantes.

Mejor presentar una mujer muy coqueta,

o muy extravagante o muy absurda que daba juego literariamente.

-Además era más gracioso.

Cualquier personaje de sus obras yo creo que no podía existir.

-Tiene una frase que yo considero crucial entenderla.

"Lo peor que hay en el mundo son las mujeres

si se exceptúa a los hombres". -Claro.

-¿Qué quiere decir? El género humano es malo.

Pues como las novelas de amor inculcan falsas ideas,

escribo 'Amor se escribe sin hache'. Porque a las novelas de amor en serio

se las combate con novelas de amor en broma.

Sentido del humor, mis queridos lectores.

Eso que nunca falte.

-En este escrito previo a una biografía,

encontramos un apartado interesante de una división en cuatro partes.

Primera, leo: "Hasta la primera novia, amante,

1920; hasta mi ruptura con mi primera amante, 1928...".

Tercera etapa: "Hasta la pasión doble frustrada, 1943".

Cuarta parte: "Hasta que la muerte me alcance al final".

Ha dividido su vida según sus amores.

(Música)

Mi aspiración máxima es...

No sé si atreverme a decirlo.

Da asco confesarlo.

Mi aspiración máxima es ser feliz.

-Yo creo que va a Argentina por varios motivos.

Primero, porque era difícil mantener un éxito tras otro en Madrid.

Él preveía que el cine desplazaría al teatro

en número de espectadores.

Le habían tratado muy bien.

Cuando estuvo en Argentina durante la guerra,

toda la intelectualidad le recibió muy bien.

Y se consideraba querido, apreciado y valorado en Argentina.

Por eso se va en esa empresa loca de llevar un montón de gente,

de escenografía, animales, coches, que llevó a Argentina.

No le funcionó tan bien como él quería.

También pasaron cosas desagradables. Tuvo un desengaño amoroso.

Allí le dieron la noticia de la muerte de su padre,

a quien quería mucho.

Cuando fue a Montevideo,

el público reaccionó contra él,

le tomaron un poco como el representante del régimen.

Y sufrió por ser considerado adicto a un régimen, que no era.

Volvió de América ya enfermo, económicamente mal...

-Con el desengaño amoroso, que lo escribe en muchas cartas.

-"La actriz Carmen Sánchez García de los Ríos,

perteneciente hasta ahora a la compañía de comedias

de Enrique Jardiel Poncela, declara en esta fecha

que, voluntariamente, resuelve quedarse en Buenos Aires

y no regresar a España".

-Hubo tres Cármenes en esa compañía:

nuestra abuela, esta Carmina y una más.

-Vuestra abuela lo pasaría fatal, pobrecita.

-Sufrió. -Lo debió pasar mal, pero era...

-Era vox pópuli, toda la compañía sabía de este affaire

y del desengaño, porque él estuvo esperando, dice,

hasta el último minuto en el barco a que ella llegara y volviera con él.

Y ella no llegó. Le dejó y se quedó en Argentina.

-Ya estaba tocado. -Estaba tocado.

Él vivía a base de estimulantes. Tomaba centramina para animarse.

-Fueron años adversos.

El rechazo del público a algunas de sus obras,

la salud, que iba fallando... -Estamos hablando de un cáncer,

que en aquella época no tenía tratamiento

más que mínimos paliativos. -¿Cuál era el cáncer?

-Cáncer de laringe, que tenía desde el año 45.

Es un dato que muchos ignoran. -Esto se lo oí comentar a mi padre.

Cómo Jardiel, lleno de lucidez e inventiva,

de humor,

ya muy al final,

no era ese Jardiel, era otro.

-Jardiel entró en decadencia. Que si su mente no era la misma...

Pero estaba sufriendo sabiendo cercana su muerte

y sabiendo que no podía librarse de los dolores y las molestias.

Eso deprime a cualquiera. -Hombre, claro.

-A un hombre que había triunfado como él...

Es que había llegó arriba del todo.

Hay que ver lo que era Jardiel en el año 30.

Y acabar con problemas...

No sé, para comer, para pagar la luz...

Fue una cosa terrible.

-Sabía que no se podía hacer nada.

-Él sabía que se moría porque, a primeros de febrero,

le dijo al padre de Gustavo, que era amigo de mi padre...

Le regaló una pitillera, y el padre de Gustavo le dijo...

Se llamaban de usted, pero eran amigos.

Se llamaban de usted hasta el final. "No, Jardiel, que le puede gustar

y la puede necesitar". Era una pitillera preciosa.

Dijo: "No, don José, me muero el 18". Y el 18 se murió. Lo dijo a primeros.

(Música)

Se acercó el Boby, que era un perro vagabundo.

El abuelo le pidió al camarero un suizo,

ese bollo que se llamaba suizo, y le invitó a un suizo al Boby.

Y el Boby se quedó sentado a su lado, y el abuelo siguió escribiendo.

Y llegó el momento de irse.

Cuando se iba el abuelo, el Boby se fue detrás.

Entonces, llegó al coche el abuelo, y el perro pegó un salto y se sentó.

Y el abuelo le dijo: "Atrás".

Dio un salto para atrás y se vino a Madrid.

-Insultar a un hombre llamándole perro es ofender al perro.

Mi Boby es un perro policía, de los llamados Alsacia-Lorena.

Lo encontré perdido en una calle de Bilbao,

en el invierno de 1940.

-Es una anécdota que contaba mi madre.

Que llegó a un hotel de mucho lujo, y cuando iba a entrar,

no le dejaron entrar con el perro.

Entonces, dijo: "¿Por qué no puedo entrar con el perro?".

Y dijo el hombre: "Por las pulgas".

Y dijo el abuelo: "Muchas gracias.

Por las que pueda coger aquí, ¿no?".

Y se fue.

Cuenta mi madre que,

en la habitación donde estaba el féretro del abuelo,

estuvo toda la noche el Boby tumbado a la vera de la caja.

Y que, cuando se llevaban la caja para enterrar,

el Boby iba detrás, que lo tuvieron que sujetar.

Es una historia que me mata de la pena.

Me da una pena del Boby...

(Música)

Solo los seres rastreros aman lo vulgar.

De poetas es, en cambio, amar lo inverosímil.

Lo inverosímil es el sueño.

Lo vulgar es el ronquido, y la humanidad ronca.

Por eso los artistas tenemos la obligación de hacerla soñar.

(Música créditos)

Imprescindibles - Jardiel Poncela

56:25 26 mar 2018

Inverosímil, Jardiel Poncela, bucea en la creatividad de un autor, que para el dramaturgo Sergi Belbel, es uno de los grandes del teatro de todos los tiempos, un out sider avanzado a su tiempo. Jardiel fue un escritor con una abundante producción literaria, poco comprendido, incluso censurado, tanto por la II República, como por el franquismo "fue también director de cine en Hollywood, escenógrafo, director de actores, diseñador de un edificio teatral". Nos lo cuentan, entre otros, sus nietos, Paloma Paso, Enrique Gallud y Carlos Dorrell, Gil Parrondo, Román Gubern, Jesús García Dueñas Además, Pepe Viyuela interpreta las palabras de Jardiel.

Histórico de emisiones:
19/12/2014

Inverosímil, Jardiel Poncela, bucea en la creatividad de un autor, que para el dramaturgo Sergi Belbel, es uno de los grandes del teatro de todos los tiempos, un out sider avanzado a su tiempo. Jardiel fue un escritor con una abundante producción literaria, poco comprendido, incluso censurado, tanto por la II República, como por el franquismo "fue también director de cine en Hollywood, escenógrafo, director de actores, diseñador de un edificio teatral". Nos lo cuentan, entre otros, sus nietos, Paloma Paso, Enrique Gallud y Carlos Dorrell, Gil Parrondo, Román Gubern, Jesús García Dueñas Además, Pepe Viyuela interpreta las palabras de Jardiel.

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19/12/2014

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  1. Antonina

    Entre muchas imagenes bonitas con frases bonitas que hay en internet me encontré con, estas maravillosas de Enrique Jardiel Poncela: ¿Hay dos maneras de conseguir la felicidad, una, hacerse el idiota, otra, serlo¿ ¿Yo devoro mi existencia, con apetito insaciable. Como terminará todo esto, lo ignoro¿ ¿En la vida humana sólo unos pocos sueños se cumplen, la gran mayoría se roncan¿

    03 jul 2018

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  • El siglo de Galdós

    El siglo de Galdós

    57:34 pasado domingo

    57:34 pasado domingo Benito Pérez Galdós será, es y fue un extraordinario narrador de su época, el siglo XIX y comienzos del Siglo XX. Un hombre comprometido con su tiempo, muy tímido, celoso de su intimidad, escritor, dibujante, dramaturgo, amante empedernido, republicano, viajero, editor, poeta, pianista… Su ideología le causó no pocos problemas, el más destacado, fue propuesto al premio Nobel, y nunca se le concedió. Con toques de ficción, a través de sus cartas, ilustraciones, gran material de archivo, e indagando en las localizaciones en las que transcurrió su vida, iremos narrando cinematográficamente parte de su vida y siglo en el que vivió, el siglo de Galdós. Contenido disponible en España hasta el 14 de diciembre de 2020.

  • 1:09 22 nov 2020 Estuvo un mes aproximadamente en los estudios de Philips en la avenida de América durante la grabación del disco de Camarón ‘La leyenda del tiempo’. La foto de la portada marcó un antes y un después en la historia de la música de este país y, además, creó tendencia. Ricardo Pachón, productor musical, explica en Imprescindibles que dudaron en poner esa foto de portada porque no era habitual que un gitano llevara barba en aquella época. “A partir de esa portada los gitanos empezaron a dejarse barba”, dice.

  • 1:39 22 nov 2020 Mario Pacheco lo dice en el documental de Imprescindibles, “en el caso de The New Order” casi tuvo más éxito aquí que en el resto de Europa”. Así lo confirma Peter Hook, el líder del grupo, que explica que el álbum ‘Blue Monday’ no tuvo buena acogida en Inglaterra al no tener promoción: “fue un fracaso”. Sin embargo, el distribuidor español que era Nuevos Medios hizo llegar el disco a todos los Dj que le gustaban para que lo pincharan. Por lo que los ingleses que veranearon en España cuando volvieron a su país, compraron el álbum. ¡Acabó siendo el disco de 12 pulgadas más vendido de todos los tiempos! “Sin Mario, no hubiéramos llegado donde llegamos ni hubiéramos tenido el éxito que tuvimos”, afirma Hook.

  • 4:34 22 nov 2020 Mario Pachecho iba descubriendo talentos. Y eso fue lo que vio en Ketama. “El nuevo flamenco se lo debe todo a él”, afirma Luis Martin de ‘Lobos Negros’. Juan Carmona, de Ketama, explica en Imprescindibles que Paco de Lucía les llevó a una firma multinacional y les dijeron que no. El guitarrista volvió a insistir “diciendo que eran el futuro de la música” pero el director les volvió a decir que no. “Mi tío Pepe Habichuela, que era muy amigo de Mario, nos dijo ¿queréis grabar un disco? Vamos a llevárselo a Mario que va a decir que sí.” Y así fue. Era el retrato robot de lo que Nuevos Medios quería: un grupo que hiciese flamenco y que estuviesen educados en el flamenco.

  • 1:34 22 nov 2020 Dicen que detrás de un gran hombre, hay una gran mujer. La discográfica Nuevos Medios no se entendería sin la figura de Cucha Salazar, la esposa de Mario Pacheco. Amigos y familiares hablan de ella en Imprescindibles. Los que la conocieron la definen como una mujer empoderada. Cucha era mucho más comunicativa que Mario y, además, tenía un criterio muy potente. Paco Salazar, su hermano, la describe como “una persona con un dinamismo y alegría… socialmente era muy aceptada y reconocida”. Eran el tándem perfecto. El periodista Marcos Gendre destaca el trabajo que hizo Cucha a la hora de conseguir inversores que respaldaran económicamente el proyecto de Nuevos Medios.

  • 1:25 22 nov 2020 Joe Boyd explica en Imprescindibles como conoció a Mario Pacheco. Era 1969 y Boyd estaba en Marrakech: “había oído que, al atardecer, los turistas más bohemios se juntaban en la azotea del Café París”. Allí conoció a Mario y empezaron a hablar. El madrileño preguntó a que se dedicaba y le contestó que hacía cosas relacionadas con la música en Londres. Y sin pensárselo, le preguntó si era el Joe Boyd que produjo ‘The Incredible String Band’. El productor británico se quedó alucinando porque el grupo todavía no se conocía en España. “En ese momento me di cuenta que había conocido a alguien inusual”, afirma.

  • 59:38 22 nov 2020 En 'Revelando a Mario', de Simón Mateu, 'Imprescindibles' ofrece una mirada íntima a la vida y obra de Mario Pacheco, productor y fotógrafo, que lejos de los focos y el ruido mediático protagonizó una revolución sin precedentes en la música y fotografía de nuestro país en los años de la Movida madrileña. Impulsor del nuevo flamenco y la world music, conocemos el gran impacto de Nuevos Medios, compañía discográfica que constituyó con su mujer Cucha Salazar. Juntos rompieron todos los esquemas refundando el nuevo flamenco con Ketama, Pata Negra o Ray Heredia, produjeron los grupos más significativos de la Movida y distribuyeron en España a bandas internacionales de la talla de New Order o The Smiths. Entre más de 20.000 negativos inéditos revelados para el documental, se ven por primera vez fotografías claves que muestran sorprendentes imágenes de estrellas nacionales e internacionales o instantáneas que se han convertido en míticas, desde el conocido retrato de Jimmy Hendrix en el festival de la isla de Wight hasta la carátula del disco de Camarón 'La leyenda del tiempo'. Contenido disponible hasta el 7 de diciembre de 2020.

  • 2:18 08 nov 2020 Productores estadounidenses fue a ver el espectáculo del Tricicle ‘Entretrés’ y quisieron llevarlo a Broadway. Su aventura americana duró solo una semana. La crítica del ‘The New York Times’ fue negativa y al final determina si un espectáculo continúa en la cartelera. Paco Mir explica en Imprescindibles, que los americanos les obligaron a hacer unas modificaciones que no veian pero ellos le decían sí a todo… “Después la crítica remarcaba todos los cambios malos que nos habían obligado a hacer”, apunta.

  • 1:58 08 nov 2020 El 9 de agosto de 1992, el Tricicle participó en la ceremonia de clausura de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Era la primera vez que el Comité Olímpico apostaba por el humor y eso causaba escepticismo. Durante su intervención, había un momento que hacían una genuflexión delante del Rey, “gente del Comité Olímpico se cuestionaba si aquello iba a ser prudente o no”, dice Carles Sans en Imprescindibles. Finalmente, los actores hicieron la reverencia y Juan Carlos I, que fue capturado por las cámaras de televisión, se rio muchísimo.

  • 1:52 08 nov 2020 El trabajo que hay detrás del escenario para crear un show del Tricicle es complejo. “Todo lo que no hablamos en el escenario lo hablamos en los ensayos”, explica Carles Sans en Imprescindibles. Según Paco Mir, lo más complicado del proceso creativo es encontrar el tema del espectáculo. “Podemos estar meses buscándolo pero una vez que lo encontramos es relativamente fácil porque simplemente hay que desgranar subtemas del tema”, apunta el actor. Cuando ya tienen la estructura definida sobre el papel, pasan al escenario a ensayarlo físicamente.

  • 2:19 08 nov 2020 Chicho Ibáñez fue a ver al Tricicle a la Sala Cadarso y, después del espectáculo, les propuso que participaran en su programa. “Nosotros, evidentemente le dijimos que no. ¿Cómo íbamos nosotros, gente de teatro, de la cultura, participar en un programa tan comercial?”, explica Carles Sans. El creador del ‘Un, Dos, Tres…’ fue tan persuasivo e insistente que invitó a los actores a cenar a su casa y les dice que les verán 22 millones de personas y dijeron “Quizás sí valga la pena”, recuerda Paco Mir.

  • 3:17 08 nov 2020 Paco Mir tuvo claro que se quería dedicar al mimo porque no se le daba bien hablar en público. Joan y Carles se conocieron en la escuela de teatro El Timbal ya que ambos querían mejorar su expresión corporal. Los tres se presentaron a las pruebas de acceso para entrar en el Institut del Teatre. Carles propuso a Joan formar una compañía de teatro gestual: “esto fue el primer germen de lo que después sería el Tricicle”, explica el actor en Imprescindibles. En noviembre de 1979 Carles, Joan y, otro compañero, Miquel Rimbau montaron la compañía pero Miquel se dio de baja una semana antes del Festival de Mimo de Barcelona así que tuvieron que buscar un sustituto: Paco.

  • 57:41 01 nov 2020 El nombre de Javier Reverte va unido inevitablemente a la idea de viaje, a la literatura de viaje, a la literatura en general. Visitar los lugares en los que nacieron o vivieron los escritores que admira es el motor de los relatos del escritor. Por esa razón, el documental 'Javier Reverte, el amigo de Ulises' se estructura en torno a un viaje. El documental está rodado en Madrid y en Valsaín, escenario de sus veranos de infancia, donde sigue refugiándose para dar forma al material previamente recopilado en sus viajes. También en Grecia, primero en Atenas, cuna de la cultura occidental, después en Missolonghi, donde se instaló y murió Lord Byron, en Lepanto, para evocar la figura de Cervantes y de otros poetas soldados y, finalmente, en Patras, para embarcar hacia Ítaca. El viaje es el envoltorio de sus reflexiones sobre la literatura y el oficio de escritor, de sus recuerdos como periodista primero y corresponsal después, de enviado especial al Bloody Sunday en Irlanda y a la guerra de los Balcanes, antecedentes de su plena dedicación a la escritura, que hizo posible el éxito de su libro 'El sueño de África'.

  • 2:03 25 oct 2020 Alberto Schommer aprovechó los diferentes viajes en los que acompañaba al rey Juan Carlos I haciendo fotografías oficiales. Creó 30 libros de autor sobre las diferentes ciudades que visitaba. “Yo no era un fotógrafo de retratos sino que había hecho todo tipo de fotografía”, dice en Imprescindibles, y lo quiso demostrar con paísajes para que no se le encasillara.

  • 2:20 25 oct 2020 En los años 80 en Madrid, Alberto Schommer retrató a Andy Warhol envuelto con una bandera americana. Según palabras del fotógrafo Gorka Lejarcegi en Imprescindibles, en esa sesión hubo cierta tensión: “debió ser como una pequeña batalla de gallos”. Cuando Schommer colocó a Warhol para hacer la instantánea el americano se quedó confundido: “¿Qué me está usted proponiendo?”, preguntó. El fotógrafo le explicó que se tenía que envolver con la bandera y pintarla. A la cuarta foto, Warhol dijo que ya era suficiente.

  • 2:15 25 oct 2020 En Imprescindibles, Alberto Schommer relata que fue a Barcelona a hacer una fotografía a Antoni Tàpies pero que el pintor quería una foto muy sencilla que al fotógrafo no le gustó. Así que arrugó la foto antes de revelarla. “Fue sorprendente lo que apareció allá y eso ya me dio una idea de una nueva forma de desarrollar la fotografía”, explica. Acabó haciendo escultura volumétrica con las imágenes: cascografías.

  • 00:40 25 oct 2020 ¿Cómo sería el propio retrato psicológico de Alberto Schommer? En Imprescindibles el fotógrafo explica que si se tuviera que retratar a sí mismo, se pondría “unas alitas de ángel bueno” y “con los pies metidos en un barro como queriendo salir de él pero no sabiendo cómo", y con muchos elementos en la mano “no precisamente una cámara fotográfica”, pondría algunos pinceles, también le gustaba escribir…

  • 3:04 25 oct 2020 Alberto Schommer convenció a Gregorio López Bravo, ministro de Industria y Asuntos Exteriores durante la dictadura franquista, para que posara ante su cámara con un niño recién nacido desnudo en brazos. Sus retratos psicológicos tenían un gran fuerza simbólica. En esa fotografía, que no era un montaje, el bebé significaba una España del futuro. En Imprescindibles, se explica como López Bravo reconoció que esa imagen fue un revulsivo impresionante en el gobierno del momento y que en un Consejo de Ministros el dictador Francisco Franco ordenó que ningún ministro en ejercicio posase para Schommer.

  • 58:30 25 oct 2020 ¿Quién es Alberto Schommer? ¿El fotógrafo que inmortalizó a los políticos de la Transición? ¿El artista irreverente que se atrevió a retratar a los obispos levitando? ¿El que supo convencer a poetas, filósofos, cineastas y empresarios más influyentes del siglo XX para que posaran en escenarios surrealistas frente a su cámara? El retrato de Albert Schommer se completa a través de entrevistas a Rafael Moneo, Rafael Canogar, Luis María Ansón, Iñaki Gabilondo, Juan Luis Cebrián, Enrique Rayon, Luis Malibrán, José María Díaz-Maroto, Carlos Pérez Siquier o Miguel Zugaza que ayudan a entender la personalidad de uno de los fotógrafos más famosos y singulares del siglo XX.

  • Delibes, la X de Max

    Delibes, la X de Max

    59:00 18 oct 2020

    59:00 18 oct 2020 Cuando Miguel Delibes conoció al amor de su vida, Ángeles de Castro, empezó a firmar sus primeras obras con el acrónimo MAX. En realidad, era una simple y romántica ecuación donde M era Miguel, A era Ángeles y X era la incógnita que el futuro podía deparar a la joven pareja. Décadas después la incógnita estaba totalmente despejada. Una exitosa y prolífica carrera literaria y una estirpe de 7 hijos, hasta que en 1974 la enfermedad se llevó a Ángeles y desequilibró para siempre la ecuación. La "Señora de rojo sobre fondo gris" es una de las novelas más personales y descarnadas de Miguel Delibes donde, en un ejercicio de sinceridad, expuso toda la tristeza y vacío que le sumió la muerte de su esposa. La figura de Ángeles de Castro es el hilo conductor del documental que cuenta con el privilegio añadido de la participación del actor José Sacristán, amigo personal del escritor, y que pone en escena en estos momentos la adaptación teatral de la obra.

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