Dirigido por: Ana María Peláez

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos  Imprescindibles - Enrique Herreros. Cuando Hollywood estaba en la... - ver ahora
Transcripción completa

Vivía en la calle de San Andrés, al lado de la plaza Dos de mayo,

y vivía en una casa muy modesta en esa calle, en el último piso,

y allí había otro más modesto que yo,

que un día el padre se enfadó porque tenía, eh, pasaba hambre.

Era un obrero que no tenía nunca trabajo.

Y el chaval dijo un día,

era navidad: "¡Papá, si nos tocaran dos duros o dos pesetas!"

Y el padre: "Hasta para pedir eres pobre".

-La gente piensa que le franquismo era un desastre.

Hombre y era la opresión y era un régimen dictatorial,

pero luego la vida española, encontraba las brechas y las salidas

y aquello era un... una vida...

Yo la he vivido, ¿eh? Bastante divertida.

-Era otra cosa, la Gran Vía...

Los coches se aparcaban en medio de la calle.

Y estaban los policías que tenían un gorro blanco

y que les decíamos que era una pelota blanca del Madrid.

-Esto era la avenida de Madrid, la preciosidad de la preciosidad.

Era lo más chic y lo mejor.

Yo a veces subía por Montera, para pasear,

y me decía yo entre mí:

"Cuando sea rica, me compraré todo esto".

-No quiero hacer nostalgia, pero es que la Gran Vía era muy bonita.

Y yo recuerdo que íbamos a la Gran Vía...

a pasear.

Y al cine y a un estreno.

-Pero también, amigo, el sitio donde firmar el contrato de una película.

Donde te tomabas una copa con una chica, donde bailabas...

¡Era una cosa! Era Hollywood, es que la Gran Vía era Hollywood.

-Era un mundo, bueno, que... Herreros,

y su hijo, nuestro querido amigo,

pues han vivido un mundo abierto a estrellas internacionales.

Canción en inglés.

-Claro, llegaban las grandes figuras en grandes carrozas,

quiero decir limusina, etc., etc.

-Y fue... inauguraron una película...

en fin, cualquier acontecimiento era más o menos invitar a la población.

Estrenar en el palacio de la música,

era como si te hubiera tocado la quiniela de 15.

-Ir a un cine de la Gran Vía, entonces era lo más.

Era lo más.

Me acuerdo, costaba la butaca de patio, 25 pesetas.

Y era, ¡bueno! Ir al cine Capitol o al Callao...

Bueno, bueno, era lo más. Como ir a una boda en el Hilton.

-Cuando cerraban los cines, a la 01:00 o 01:15 h.,

en las noches ya preveraniegas, y salían, unas 20 000 personas,

de salas de fiesta, fíjate lo que había ahí,

La Parrilla de Rex, el Pasapoga, todo eso.

Los cafés, todo el mundo ese que había, las terrazas...

Eso era como una sensación de vida

como yo creo que no ha habido nunca, que yo haya recordado.

-Recorríamos el Chicote,

recorríamos el bar del Palace,

íbamos al restaurante Valentín,

al Corral de la Morería, al Riscal,

y ahí es donde se concentraba un poquito...

La gente, las noticias, el impacto mediático,

estaba localizado en estos sitios.

-Gómez de la Serna se sentaba en el Pombo y traía

a una gente de Francia que a lo mejor nadie había oído,

y te presentaba a Voltaire, a Molière...

Daría 25 años de mi vida por una noche en un sitio de estos,

una buena, ¿eh? Eso sí, en una noche buena.

-Yo recuerdo que...

a... don Enrique Herreros, yo le conocí en el Riscal.

-Herreros conocía el mundo de Riscal,

en donde estaban señoritas ilustres,

con clientes ilustres... -El cabaret era muy atractivo,

porque el cabaret no tenía nada que ver,

las cabareteras, con la prostitución, para nada.

Eran unas señoras que se tomaban sus copas, alternaban,

pero se iban con quien querían.

-Actuaban actrices en ciernes,

chicas que habían sido actrices, todas en el medio oficiete,

es que se parecía más a un hogar que la mayoría de hogares españoles.

Esto era un sitio donde había calor humano, tal.

-No, no, efectivamente,

esa es la palabra calor humano.

-Si tuviéramos que hacer un cuadro de la Gran Vía con su gente,

desde que se inaugura la Gran Vía hasta hoy,

no dudes que Herreros estaría ahí, como estaría Hemingway.

Y probablemente estaban los dos ahí charlando tan a gusto,

sin ningún tipo de barreras de ideología,

con esa cara de actor secundario americano que tenía.

Era un personaje sacado, como diría Woody Allen,

del celuloide.

Y puesto en la Gran Vía madrileña,

donde él hizo unos...

cuadros y unas acuarelas, unos dibujos fantásticos.

-Eso son obras de arte efímeras, que se han perdido en gran medida,

y que eran una decoración preciosa.

-Había que hacer un comentario a un cartel...

de... Herreros.

Yo me acuerdo que me tocó una película

que era de Pabst, o de otro expresionista.

Y entonces, Enrique Herreros,

o era anterior a la irrupción nazi,

o sea a la irrupción de Hitler,

y había compuesto todo el cartel,

con los colores nacionales de Alemania.

O sea que no había más que tres colores que eran

el negro, el rojo y el amarillo.

O sea que por supuesto pasó completamente desapercibida

-Él es uno de los principales...

baluartes de hacer la Gran Vía, una parte de Hollywood,

con aquellos carteles que él ideaba

y colocaban en la fachada de el palacio de la música.

Con esa tía mía, de los 105 años que íbamos al cine,

no íbamos más que al cine,

pues sabía de cine más que Merlín, y esto me servía a mí,

para, cuando me enseñaban una película,

yo decía: "Esta película no dará dinero".

"¿Cómo que no?" "Esto no da ni un real".

"Pero...". Porque me acordaba enseguida de lo que gustaba,

y por eso me tenían siempre para elegir películas.

-Yo creo que para Herreros el cine fue muy importante.

Toda su vida estuvo metido en él.

Estuvo en salas de cine, estuvo viendo y haciendo películas,

pintando carteles de películas...

-Un hombre de cine, no solo director sino que era...

Lo sabía todo, producción, distribución, exhibición,

(PELI) -Estos extras no saben cómo llamar la atención.

-Se creerá que tienes pinta de ladrón.

-Dominaba perfectamente el...

el negocio del cine.

-Y en Enrique hay todavía una faceta anterior a ella que a mí me fascina,

que es la de...

el que inventó la promoción y la publicidad.

En los años 34 y 35, él estaba en Filmófono,

y a mí me fascinaba los carteles que hacía, las promociones que hacía

y cómo traía a los actores y se hacían esas presentaciones

que luego se han hecho forzadamente y yo diría, de mentira.

-Era el jefe de publicidad de Filmófono,

que hacían todas las películas en el palacio de la música.

-El hacer un cartel de Herreros para la película ya era...

ya era un número fantástico.

Tener la distribución y local de estreno, imagínate.

Y después dirigirla, porque él era un tío listo,

y muy conocedor de la vida.

-Pero el estilo de Herreros, es un estilo, ¿cómo te diría yo?

Sus planos no se parecen a ningunos otros planos.

Lo normal es rodar, incluso en esa época,

pues como un plano máster, pare centrar la situación,

y luego una serie de planos, más cortos, más largos, él no.

Yo creo que Herreros en sí mismo era un original.

Y es curioso, porque él, siendo pintor,

no hizo un cine esteticista,

donde la influencia suya fuera la pintura.

Sería lo lógico, que venía de él, ¿no?

No, podía hacer un plano, que estaba más cerca de...

de Kiriko, que de la propia pintura suya.

O del Surrealismo, como las podía hacer en esa época Buñuel.

Herreros está en la vanguardia, ya antes de la guerra, en los 30,

es un tipo que está codeándose con todos los pintores

que en ese momento están rompiendo con un lenguaje muy tradicional,

no en España, en todas partes.

Maullido.

Grito.

Pero es que Enrique Herreros además tenía humor

y eso, amigo, eso es un don de los dioses.

Me daba la impresión

como si a Enrique Herreros le soplaran al oído las frases,

los grandes de Broadway.

(PELI) -Maestro.

-¿Qué hay? -¿Me permite que tuerza el cuello?

Las escenas sentimentales me enternecen.

-Tuérzalo.

¿Es también de la familia?

-Sí, es un hermano que tuvimos hace 33 años.

-Parece simpático, ¿no? -Pues no lo sé.

-Él era un cineasta como no se llevaba entonces.

Como lo era Buñuel, ten en cuenta que Buñuel tampoco se llevaba.

Como el primer Sáez de Heredia,

que fíjate, te hablo de 3 cineastas españoles buenísimos.

El problemas es que Herreros tenía que haber hecho más cine,

pero bueno, yo creo que eso es...

es la vida y la industria española de la época.

Un crítico puede hacer una película

y lo digo por experiencia porque he estado 30 años,

una veces sufriéndola, y otras halagándola y otras encantado.

Pero si la crítica le pega un palo a una película,

y lo pegan los de los 3 periódicos más importantes de Madrid,

¡se ha cargado la película por completo¡

-Por eso yo creo que... él cuando me dijo...

que no pudo hacer más, me decía: "Y cuidado que lo intenté,

pero en ese momento yo no podía hacer más".

Canción en la televisión.

-Enrique me descubrió en casa de García Leoz.

Como tenía mucho talento, él sabía ver.

La prueba que me hizo, fue subiendo una escalera, mirar de soslayo

y seguir para arriba, dijo: "Esta, con que se sepa el texto, basta".

Y claro, yo cantaba, cantaba:

"Campanas, ¿dónde estará ya mi nombre?".

Campanas, si en los labios de los hombres

solo soy,

solo soy la jerezana.

-A mí me formó, me formó intelectualmente.

Yo venía de una calle de la Ronda de Segovia,

y claro, entré en un mundo que yo desconocía,

y que yo no tenía. Y entonces me encuentro con esta delicia de señor.

Si hubiera sido en esta época, la misma situación,

que yo ya hubieses sido una mujer de 25 o 30 y él un hombre de 50,

yo hubiera sido su amante, porque nos llevábamos divinamente.

Es que era genial la historia.

Canción.

¿Sabes que José Luis López Vázquez fue el...

ayudante de dirección de él?

De "La Jerezana".

A López Vázquez, que era mi ayudante de dirección le decía:

"Haz el favor de que, si tú eres bárbaro,

hazme este papel, no me lo traigas, es muy malo".

Y hacía eso, y ahí está López Vázquez.

-El que hacía de borracho, que era muy malo.

Y le dijo mi padre: "Anda, hazlo tú, que estás piando por ser actor.

Hazlo tú".

Y lo hizo él.

Tendida en la chaise longue,

fumar y amar...

-A Sara Montiel la conocí cuando estaba yo filmando una película.

Y la conocí yo, estaba haciendo una película muy buena.

Verdaderamente, era en esa época,

era muy muy guapa, la Sara.

-Sara Montiel le debe a Herreros casi el 80 por cien de lo que es

y de lo que tiene.

Porque era una actriz muy guapa, pero yo creo que...

que el gran éxito de ella fue tener a Herreros de la mano.

-El Pigmalión de Sara Montiel fue Enrique Herreros.

Como yo había oído a Sara cantar, por lo bajines,

que canta por lo bajines, así muy bajo.

Y es muy sexi que ahora se dice así.

Dije, "esta señora, con esa cara que tiene y eso, tendrá éxito".

Tendida en la chaise longue,

fumar y amar...

-Tienes que hacer una prueba que ha mandado una niña,

que acaba de ganar un premio en Valencia.

Y entonces empezó a declamar: "Ya se acercan los claros..."

Y a recitar todo lo que se le ocurrió a Sarita...

Ven y ven y ven,

chiquillo vente conmigo.

No quiero para pegarte,

mi vida,

ya sabes pa' lo que digo...

La primera parte del lanzamiento es ponerle un nombre a la estrella.

Y entonces no pensaba tampoco que tendría la magnitud

de lo que ha tenido después,

pero la llamé Sara Montiel.

Sentir con más deseo cuando sus ojos veo

sedientos de placer.

-Me llamaron diciendo que... que...

que era un éxito el estreno.

Enrique Herreros, estaba con mi madre,

mi madre en el estreno,

Y entonces Juan de Orduña se había ido y estaba en casa en la cama,

para dormir, o sea, a las diez de la noche estaba en casa.

Entonces, Enrique, cuando vio como iba la película,

cómo reaccionaba la gente durante la película,

fue, le llamó por teléfono y le dijo:

"Si estás en la cama para dormir, vístete y vente,

porque vas a recibir los aplausos de tu vida".

No se puede fabricar una estrella.

Yo, si no encuentro un material, unos mimbres para hacer una cesta,

no puedo hacer la cesta. Y tenéis que tener vosotras todo,

esa cosa mágica que os extraña. Y Pérez Herrero, por ejemplo,

dijo de la Sara Montiel una cosa.

Dice: "Traspasa la pantalla". Y era verdad, traspasaba la pantalla.

Y por eso se quedaba la gente embobada

y había gente que veía la película hasta 17 o 18 veces.

(PELI) -El cuplé es lo que priva ahora y necesita figuras.

No harías nada en zarzuela, en el cuplé puedes serlo todo.

-¡Qué suerte que un empresario te ofrezca un teatro para debutar!

-Pero para todo esto se necesita trajes, decorados...

Sabes que si la estrella no canta o el torero no torea,

al primero que detienen es al representante, al primero.

Y calcúlate lo que es en un sitio de esos

que cuando va a empezar la función la estrella te diga:

"Pues hoy no puedo cantar". "¿Qué pasa?".

"Que no, que me duele este pie".

"¿Qué tendrá que ver el pie?". "Me duele mucho y no puedo cantar".

Te entran unos sudores de muerte, ¿sabes?

-Yo viene en Julio, entré por la noche en el Rialto,

ya la película empezada,

me puse en una silla en el pasillo, porque las tardes y las noches

estaban las entradas agotadas.

Y entonces me di cuenta del éxito que había tenido,

del éxito que tenía, sí.

No me lo podía creer.

Porque yo lo que quería siempre era hacer algo

que conmoviera al público.

Como están en ese tinglado de nervios y de actuar,

y todo el mundo las dice que son geniales y preciosas,

y divinas y que han nacido para el amor,

y las revistas del corazón y todo esto,

pues arman unos follones y unos líos que no se entienden.

Se casan por el Papa, se descasan por la iglesia,

quieren ir a ver a Stalin...

Canción en inglés.

-Pues fuimos al Partenón, íbamos en una especie de tranvía que subía.

Y entonces notó que éramos españoles,

el que llevaba el tranvía, y entonces...

nos dice, "¿Españoles?". "Sí".

Dice: "Sara Montiel bonita, Franco no bonito".

Y en aquel entonces, en el Pireo, en todas partes,

se exhibían todas las películas de Sara Montiel.

Y es un fenómeno increíble.

Fuimos a una gira, era una cosa que un día

en Zaragoza le dije: "Vuélvete, que esto es lo que ve Hitler".

Porque es que había una multitud gritándola y eso.

Porque canto el ven y ven

se quejan muchas

esposas,

de que luego sus maridos, mi vida...

-Y tiempo después voy a rodar "El Pescador de coplas"

de Antonio Molina y vamos allí a la oficina

y veo que sale corriendo... (RÍE)

(RIENDO) ...corriendo Herreros...

(RIENDO) y de la mano cogida Sarita Montiel.

¡Que iba como recogiendo ropa, vamos!

Y se marcharon y entonces ya me supuse que era un galán de cuidado.

-Era un gran conquistador.

Canción en inglés.

Se conocieron en Filmófono,

Buñuel, que era el productor de "La hija de Juan Simón",

se había enamorado de una joven actriz.

Casualmente, la misma casquivana chica

que cuando dejaba a su inocente enamorado

se acostaba con el pícaro Herreros.

Buñuel nunca entendió que ese amigo ni más guapo, ni más rico que él,

le hubiera robado aquella novia.

-Mi padre es uno de los componentes de la bien llamada por López Rubio,

la otra generación del 27...

que la forman él...

Miguel Mihura, Antonio de Lara de Gavilán, "Tono",

eh... Edgar Neville, Enrique Jardiel Poncela...

-Se ha llegado a considerar "la otra generación del 27",

López Rubio lo...

lo dijo así, yo no sé si hizo mucha gracia en la academia,

cuando lo... Por lo menos a la del 27 de poetas,

sí les hizo mucha gracia.

-Mihura que has dicho, por ejemplo, es un genio absoluto,

pero comparable o mejor que Ionesco.

Y gente como Neville, bueno, es...

un personaje de primerísima categoría en todo lo que hiciera.

-No sé si eran de derechas o de izquierdas,

pero eran muy internacionales, unos porque habían ido a Hollywood,

y habían aprendido, por lo menos maneras...

¡Hollywood! Y otros pues por cultura.

No tiene nada que ver ninguno de ellos con el resto de la España,

que digo yo carpetovetónica.

-Era gente abierta a lo que estaba pasando por el mundo,

aunque fuera difícil en aquella España.

Pero para enterarse, lo primero que hay que tener es...

hambre, ganas de enterarse.

-Pero eran modernos en esa época, porque les gustaba el fútbol

que no estaba de moda. Era un "sportman", así se les llamaba.

-Convivía con el fútbol, todo eso...

Canción en inglés.

Siempre le gustaron las mujeres y sus piernas.

Pero las piernas más importantes de su vida,

Picasso aparte, fueron las de su amigo Di Estéfano.

Muchas tardes, se emocionó Herreros

admirando las piernas de ese gigante de tamaño humano.

-Le gustaba ir en coche, le gustaba comprarse un jersey bonito,

le gustaba vestir bien, por eso decían "señoritos".

No, bueno, le gustaba lo bueno de la vida.

Y los cócteles, las chicas. Le gustaba lo mejor de la vida.

Lo mismo me da que me digan que soy fascista, que monárquico,

que soy republicano, o que vaya a ser demócrata.

Si viene un tío y me da un tiro, tan contento.

-No sabía yo si era de izquierdas o de derechas, muchas veces.

-Herreros participó con la República profundísimamente,

y todos ellos.

Se quedaron aquí porque perdieron el barco.

-Herreros aparece en la cárcel.

Nadie sabe por qué, era un publicista.

Era un hombre de cine.

¿Qué había hecho?

-No se puede llamar franquistas

a todos los que vivían en España en los 40 y 50 bajo el régimen.

Les había tocado eso...

-Siempre me acuerdo en "La Vaquilla" y en películas de Berlanga,

dice: "Oye que mi novia está en ese pueblo, me paso al otro lado".

Y era así.

-Yo conozco el caso de una persona que era falangista...

y era un alto cargo y esta persona...

tenía una escolta para que no le mataran,

los de la FAI,

¿vale? Y la escolta era anarquista.

-¿Qué ibas a hacer, salir a la calle y gritar "Viva Rusia"?

¿Para que te peguen un tiro? No, pues entonces se callaban.

Eran muy irónicos, por ejemplo Enrique Herreros

era un hombre profundísimamente progresista.

(PELI) -Toreros y patronos bebiendo los mismos vinos,

en los mismo vasos, ¡esto es la democracia!

-Un falangista no cursi, yo no he conocido ninguno.

Enrique Herreros cursi no era, así que no era falangista.

(PELI) -Brindo por la despreocupación total.

(TODOS) -Por la despreocupación total.

Se produce paralelamente, ese tipo de humor disparatado y dislocado,

a un tiempo, en algunos dibujantes en los Estados Unidos,

en algunos dibujantes italianos,

y aquí entre Mihura y Tono.

Canción en inglés.

-Surgió un humor muy especial, muy realista,

muy divertido,

con doblez, aunque lo llaman inocente...

-Herreros sabía muy bien que en España el humor negro

es producto de una especie como de...

de trato duro entre nosotros.

Que... que los extranjeros se sorprenden siempre porque...

parece que nos tratamos muy duramente.

-El humor negro es una constante

de la cultura y de la literatura española de todos los siglos.

Pues probablemente porque hemos sido, como otros países,

pero aquí ha habido cosas muy buenas y muy malas y grandes contrastes...

Y el temperamento español es muy propicio,

lo que se llamó entonces el tremendismo también,

bueno, la España negra,

a esa visión sarcástica de la realidad, a ese humor negro,

que no tiene nada que ver con la ironía inglesa.

-Y la risa esta es la cara bonita de algo espantoso,

normalmente.

-No expone como tal una realidad injusta,

sino que quiere que, siendo la realidad injusta,

tengamos muy presente que el humor, y más el absurdo, es un blindaje

contra todo lo que nos pase.

-Cuando Enrique Herreros hace personajes,

están todas las clases sociales,

están todas la clases culturales, y políticas y históricas,

con unos trazos magistrales.

Por ejemplo, si hablamos de los pobres,

en los dibujos de Enrique Herreros,

pues unos pobres a los que trata con solidaridad.

La solidaridad se expresa en que se ocupa de eso.

Y que se ocupa con una verdad difícilmente encontrable.

-Mi padre se ponía a hablar como hablan los paletos,

y entonces los paletos al principio,

se desconfiaban porque veían a uno hablar como ellos,

pero vestido de la ciudad.

Pero ya cuando cogían confianza...

mi padre les llegaba a sacar

el que estaba separado y su mujer le engañaba,

uno que tenía un hijo cojo...

Todo eso se lo sacaba, tenía con ellos un gran trato.

Y... ya cuando tenía confianza,

sacaba el bloc, y casi todos esos paletos,

son a imagen y semejanza de paletos de la sierra.

-Esos catetos desdentados, mal afeitados...

Creo que ya no hay quien les afeite, se le has petrificado la barba.

Y con una seta en el cogote.

Eso es... eso es España pura.

-Sus manchegos eran clásicos, ¿no?

Eran gente más bien mofletuda,

con muchos pelos de esos que salen así,

como rebeldes en la barba.

Con una boina metida hasta las orejas,

y una faja y un blusón.

-Hay un dibujo suyo que se llama, más irónicamente imposible,

"La fiel infantería", que hay tres soldados,

de esos que paseaban por el Retiro,

o por el Campo Grande en Valladolid.

Eh... hablando de sus cosas con los guantes blancos,

y unos capotes absolutamente... que es tremendo, o sea es el dibujo

más antimilitarista que he visto en mi vida.

-Lo cual es muy sorprendente que en aquella época se permitiera,

esa caricatura.

Había un dentista debajo de mi casa en...

y tenía un flemón y decían "vete al dentista".

Un duro, me sacaba una muela, y me sacó todas menos la mala.

Y me dejó sin una muela el ti aquel,

claro y decía: "Pues este tío me ha hecho polvo".

Decían: "¿Cómo va así con la muela si se la ha sacado el dentista?".

"Pues yo tengo un flemón". Y entonces tuve un flemón

y como no me dejó más que la mala, me careó el hueso, esto de aquí,

y me puse a morir.

Más todo lo que había tenido, escarlatina, tosferina,

sarampión... Menos embarazo, de todo.

-Escribe Enrique Herreros:

"¿Quiere usted aprender a torear?", en el año 44.

"Con nuestro nuevo método de tauromaquia

puede usted aprender sin moverse de su casa".

"Usted puede ser matador en 6 días".

"Usted puede ser banderillero en cuatro días".

"Usted puede ser picador en dos días".

Y ahora ya el disparate:

"Y en ocho horas usted puede ser toro".

Tenían ganas de que yo fuera niña.

Y decían que era lástima que no fuera niña y yo no sabía por qué.

Y me ponían con unos refajos

y unas cosas y me ponían unas cazuelitas con lentejas y eso,

y "anda juega, guapa, guapa". Y yo pegaba manotazo y todo al suelo.

Y mi madre: "Qué lastima que no me haya salido chica".

De trabajos he hecho de todo, porque fíjate,

eh... Menos de trapecista, he hecho de todo lo que se puede hacer.

Porque yo me asombro y el otro día le preguntaba a Máximo,

y a Dodó, que si ellos pueden vivir de dibujar humorísticamente.

Porque tú sabes que yo, en la época esa de "La Codorniz",

tenía un éxito bastante grande, como puede tener Forges ahora.

Pues yo no podía vivir de eso.

"La Ametralladora" fue un pliego que crearon para los soldados.

Pero solo hablaba de la guerra. Y uno que está en la guerra,

hablarle de ella desde la retaguardia no le hacía gracia.

Así que iba mal y encargaron a Mihura, que acababa de pasarse,

que la dirigiera él. Y entonces en "La Ametralladora" solo había

un trocito así que hablaba de la guerra.

Vamos, una cosa de tipo político,

y todo lo demás eran chistes que no tenían nada que ver.

Y aquello fue un éxito bárbaro

y también de las mujeres, las niñas topolino de Santander,

de San Sebastián, que decía yo a Mihura: "Hemos fracasado,

porque hemos hecho un periódico para los soldados

y a quien gusta es a las mujeres, hemos fracasado".

-Mira que era de derechas, pero le jodía, porque era un panfleto.

Era un panfleto que se utilizaba para consignas, con publicidad...

Y eso le daba mucha rabia. Él tenía claro que quería una "Codorniz".

Cuando se terminó la guerra, el señor Serrano Súñer,

con muy buen criterio dijo: "Aquí que coma el que quiera".

Y suspendió "La Ametralladora" sin dar explicaciones.

Y al cabo de dos años, en el 41,

apretándonos el cinturón como decían entonces,

salió "La Codorniz".

-Pero además tiene gracia porque...

porque es una reescritura de lo que estaban haciendo.

Era: "Es eso más más".

-"La Codorniz", eh...

fue un poco la decantación de estas revistas del 20 por ejemplo,

como "Buen Humor" y "Gutiérrez". Es ahí donde se formó...

las ideas previas.

-"La Codorniz" supone fundamentalmente una cosa:

la lucha contra el tópico.

Contra el lugar común.

Y claro, eso tiene un poder corrosivo fantástico.

El reírse de todas las consignas, de todas las buenas palabras,

de lo que dice el Estado, la Iglesia, el padre,

el que sea. Eso es el humor es libertad...

y es poesía.

-"La Codorniz" fue una publicación que a mí me impresionaba mucho.

Porque era como una ventana abierta

en una habitación llena.

-Dentro de "La Codorniz" había dos tendencias,

una que era la europea, la italiana,

Eh... La que encarnaban Mihura y Tono,

lo absurdo, lo absurdo que luego vendría...

con Ionesco, ¿no?

Y luego la cosa carpetovetónica, zafia,

zafia, sabiamente zafia, ¿no?

Y como digo, solanesca,

que encarnaba sobre todo Herreros.

-En los dibujos, en general de esa época, de Mihura, de Tono,

de la gente de aquella época, exceptuando rigurosamente,

sólo había dos personas que eran artistas absolutos.

Uno de ellos era, eh...

Serni... ¿vale?

Y el otro, a mi parecer mucho más artista, era Enrique Herreros.

-Don Enrique Herreros me llamaba a la redacción

y decía: "¡Marciano, que ya tengo la portada!".

Yo rápidamente decía: "Don Álvaro...

que me voy que me ha llamado don Enrique".

"Ve zumbando, que nos hace falta".

Porque siempre llegaba a última hora.

Me abría la puerta la asistenta

y... "¿Don Enrique?". "Sí, pero está trabajando".

"Ya sé que está trabajando". "Siéntate ahí".

Me sentaba, salía don Enrique: "Mira, ya está casi terminada".

La estaba empezando, ¿eh?

La estaba empezando, porque él era así de tremendo.

Y nada, al final la terminaba, "¿qué te parece?".

Digo: "Excepcional, lo mejor que he visto".

Y así todas las semanas.

-El poder publicar en "La Codorniz",

era lo más importante que uno podía hacer si quería dedicarse a esto.

Nuestros antecesores en el, en el follón dibujantil,

tenían un particular gusto en ayudarnos siempre que podían.

Ellos intentaban ponerse a nuestra altura.

O sea nunca se ponían distantes, ahí a lo lejos, para nada.

¿Tú sabes lo qué te diga un maestro como Enrique Herreros:

"Antoñito, el dibujo ese del otro día, buenísimo"?

-Bueno, yo supongo que los primeros dibujos

que vi yo de Enrique Herreros fueron en un tren, en un vagón de tercera,

en una "Codorniz" que había comprado en la fonda de la estación.

Ya me pareció algo fuera de lo común.

-Yo creo que tiene más influencia un humorista, hoy por hoy,

en un periódico que un eh...

escritor de columnas, de opinión...

Porque es un mensaje fácil, rápido, directo

y normalmente muy cabrón, pero nadie dice nada.

-Esta es la mesa suya de trabajo, sí.

Y están los pinceles, tal como los dejó.

Las... las pinturas, todo, todo está igual.

-Yo es que creo que Enrique Herreros...

otra de sus características es la proliferación de estilos,

de mundos, de sucesos, de escenarios.

O sea, desde estampas eróticas japonesas,

fantásticas, hasta...

dibujos cubistas que él caricaturiza,

pero más o menos ahonda en todo eso.

Por no hablar de otras como, que son más goyescas,

como "No quiero ser base", un dibujo...

que es, no la muerte aplicada al toreo como arte,

sino es que el toro ya es una pura osamenta.

El dibujante es la muerte...

el sol es la luna, porque la luz que tienen esos grabados

es lunar. En fin eso era Dios.

-Enrique hacía muchísimas cosas.

Yo le conocí haciendo las planchas de... Como Goya,

haciendo los aguafuertes.

Es fantástico eso, sobre cobre

empezar a rayar y... ¡Fantástico! ¡Eso no lo ha hecho nadie!

Si es que era un monstruo.

-Seguramente a él le han perjudicado como pintor dos cosas.

Una el reloj, que no le ha dejado tiempo para pintar más.

Y otra que,

una vez que está dedicado a eso, de una manera potente, intensa,

fantástica, pues el mundo de la pintura considera que...

que es un humorista, buenísimo, pero un humorista.

Es verdad que es un humorista, pero es otras cosas,

y siendo humorista, no deja de ser artista.

-La mentalidad rígida, mecánica, del arte,

diga: ¡Huy, es que se lo toma a broma, incluso lo que hace!".

-Grandes obras de él, luego ponía una cosa de humor gráfico...

y como descansaba, ¿no?

-Él debía tener dentro un mundo plástico acojonante, increíble.

Y en vez de desarrollarlo estuvo con Filmófono, hizo carteles,

y a mí me parece que siempre con una ironía de superviviente.

-La pintura negra de Goya y la pintura de Solana.

Yo ahora, algunas veces, cuando veo los dibujos de "El Roto",

de pronto se me presenta otra vez la imagen de Herreros.

Yo creo que está Solana y su mundo muy principalmente,

está Picasso también.

-La idoneidad...

de la muestra artística de Picasso y de Enrique Herreros,

creo que merece un estudio de personas que entiendan de esto.

Y la forma de mirar,

¿ve? Es curioso, porque era muy parecida...

a la de Picasso. Y la de Picasso a la de él.

Era una especie como de... Veías que era una persona mayor,

pero los ojos eran de niño.

-Una vez me contó que tenía unas ganas de conocer a Picasso...

horrorosas. Y ya, al final,

se fue con Luis Miguel Dominguín,

a Francia, a ver a Picasso,

y le dice don Pablo:

"¿Y usted, por qué tenía tanto empeño en conocerme a mí?".

Dice: "Por dos cosas.

Por ver si era más alto que yo y por tocarle la rodilla".

Es que "El Quijote" es un obra humorística cien por cien.

Y les da a todos por ilustrarlo en serio.

Es que don Quijote va siempre en un jamelgo escuálido y hecho polvo,

Sancho Panza, imagínate como va.

-No ha habido nadie, nunca jamás,

que hiciera una visión plástica del Quijote,

como... Una de las tres versiones, porque las otras dos son un poco...

Algo que él llamaba la cubista, o la expresionista...

La expresionista está muy ligada con...

con cuando trabajó con Urgoiti.

Y presentaba muchas películas alemanas, expresionistas,

yo creo que ahí se dejó influir por las luces, las contraluces,

todas esas cosas, las sombras.

Pero la esta, la serie que yo llamo carpetovetónica,

es maravillosa.

-Me hacía mucha gracias ese Quijote, digamos grotesco,

pícaro, divertido, popular, de Herreros.

-Sancho es como lo pintaba Herreros.

Es que tiene que ser así.

Esa cara, de que lo sabe todo, pero no sabe nada, de asombro...

capcioso.

Cualquier persona en segundo plano, en Herreros tiene mucho más valor,

que en otros grandes pintores.

Porque el detalle del segundo plano

es lo que suele manejar las personas con un cierto espíritu...

estético humorístico.

-Él mismo es un Quijote.

Yo creo que es un Quijote, que Enrique es un Quijote.

Ahora estoy en Potes, no ambiciono nada...

Ni siquiera pienso en la posteridad,

porque me he dado cuenta de que en este país,

como nazcas en París o similares, puedes llegar a...

Aquí, a no ser que te llames Greco, Goya, Solana, y como solo hay tres.

Pues la principio soñaba yo con que alcanzaría una fama, una cosa...

Nada, o sea coges el globo terráqueo, le das una vuelta...

marcas con un dedo,

y Dios sabe quién eres. Bueno, ni aquí mismo.

Canción en inglés.

-Íbamos con Galilea, Merito y Enrique,

y vamos al rocódromo de la pedriza,

a practicar la escalada, los rappel y todas esas cosas.

-Yo he escalado con él el Risco del Pájaro en la Pedriza,

que casi me muero del gusto, pero yo subí.

Porque como era así, te decía: "¡Sube, sube, tú puedes, sube...!".

"¡Hale, pues nada!". Subía.

Yo no esquiaba

porque tenía miedo de romperme los pies y no poder trabajar.

Pero iba, estaba allí en la nieve.

Y llevaba los esquíes en el sidecar.

Y venía a buscarme a mi casa y la portera decía:

"¿Qué, de caza, eh?".

(RÍE) ¡De caza!

Le daremos con los esquíes así a las gallinas,

porque ya me contarás qué caza.

Canción en inglés.

-Un buen montañero y buen escalador.

Canción en inglés.

-Subíamos en el teleférico.

Y bajábamos esquiando por aquí, claro sin camino y sin nada.

Caminaba mucho y escalaba.

Hasta de muy mayor, yo me acuerdo de...

de hacer ráppeles, ya con 70 años.

Rappelar y hacer sus pinitos de escalada, sí.

Tengo entendido que él hizo...

una escalada al Naranjo, de los...

Ya no el primero porque fue el Cainejo y el...

el Marqués de Villaviciosa, don Pedro Pidal.

Esos fueron los primero en subir en 1904,

y luego él cuando subió en el treinta y algo,

fue el primero que hizo noche.

-Vivían en casa. Vivía en el hotel, tenía la parte de arriba,

tenía la buhardilla que era donde él pintaba y vivía.

Yo le recuerdo como... casi como el padre de mi padre.

Mi padre y él tenía una relación casi como de padre e hijo.

-Cuando él llegaba, que yo estaba trabajando en la cocina,

porque siempre trabajaba ahí,

y cuando bajaba por las escaleras de la cocina y me decía:

"La vida en este fuerte es muy severa".

"¡Madre mía, qué alegría por favor,

si ya está aquí Enrique!"

-Estaban en el hotel mañana y noche, es decir que estaba...

alrededor nuestro, lo mismo escuchaba risas,

que las discusiones, te quiero decir que...

porque estaba él por ahí no íbamos a dejar de discutir.

No, estaba mal, de la familia.

-Era la alegría de todo el pueblo, no solo nuestra.

No fue de cantar montañas nevadas ni banderas al viento,

aunque Herreros era oficialmente de los que habían ganado la guerra.

Pero allí arriba en la hermosa y dura soledad de las montañas,

se hizo amigo del maquis Juanín Fernández.

Hoy los dos íntimos enemigos

se ríen juntos desde su eternidad con vistas.

-Muchas veces comentaban Galilea y él,

que yo creo que cuando iban a la montaña le vieron alguna vez.

Y no discutían, al revés. Yo siempre le oí hablar bien de él,

de Juanín.

-Lo exageraba todo mucho a su forma,

y le daba el toque él de humor,

de Madrid. En cambio, nosotros también hemos tenido

un poquitín de humor, que es un poquitín...

diferente al normal, muy sarcástico.

-Y aquella época fue la mejor de mi vida.

Cuando Enrique venía.

-De la gente que venía...

que les parecían locos, ¿no? porque la gente de aquí...

que venía con las ovejas y por obligación...

él venía por devoción, porque quería, entonces,

pasar frío o esquiar, venir aquí, la gente no lo entendía.

Les parecían locos.

Venir aquí, él venía....

pues eso en la guerra. Me acuerdo que alguna vez me contaba

que cuando la guerra él estuvo en el Naranjo,

y cuando se fueron para Madrid, se enteraron de vuelta,

con un par de amigos, que había empezado la guerra.

Yo le recuerdo a veces solo, cuando no venían...

sus amigos de Madrid,

se subía solo él aquí a pintar, a leer, a dibujar.

-Es que no tiene nada que ver la vida nocturna con el alpinismo.

-Esa realidad la he visto yo,

no la he visto, he sabido que existía,

en algunas estrellas del cine.

Una vida tremenda social y de repente cogían un barco

y desaparecían diez días solos.

Enrique tenía eso. Tenía esa cosa de los...

de los tipos de la montaña, esos tipos de...

de la soledad, también en ese sentido era un explorador.

-Pues eso demuestra que llevaba una doble, triple, cuádruple vida.

En el sentido de que él tenía su cosmopolitismo

y su modernidad universal y tal,

y al mismo tiempo, tenía a lo mejor su soledad.

Canción en inglés.

De manera que en vista de eso, solo ambiciono estar tranquilo,

no morir de esos que van por la calle

que van a por el taxi: "Cha, cha".

Eso no quiero.

Y que me dé una angina o tal, o eso que dicen: "Se murió

de un infarto de miocardio". Estupendo.

El tío muere y ya. Y que me quemen,

para no andar con jaleos de la caja.

Que me quemen ahí a lo católico la incineración,

y todas mis cenizas que las tiren al lado del Naranjo de Bulnes,

para no andar con cajas ni molestias.

Ese es el ideal que tengo.

-Esta es la subida de Espinama,

hacia el refugio de Áliva y la casa del Rey que está ahí.

Y él subía como tantísimos días con su Land Rover por aquí,

y un poquito más adelante, como medio kilómetro,

pues posiblemente con una piedra del camino,

o algo así, estamos hablando de hace muchos años, los todoterrenos eran

con la dirección muy dura,

posiblemente un volantazo,

y cayó al lado de la carretera, se llama la Fuente del Resalao.

Y dio dos vueltas de campana y quedó ahí el coche.

A los dos acompañantes no les pasó nada,

pero a él, el coche le pasó por encima.

Según lo que yo le conocí de pequeño y lo que cuenta don Enrique hijo,

entre el amor a la montaña, que estaría viendo Peñavieja,

y la piernas de la americana, entre ambas cosas lo provocaron.

-Yo me acuerdo que cuando tuvo el accidente.

que... (SE ENTRECORTA) Joder, me emociono.

-Estamos entre dos tumbas.

La de mi buen padre y la que será mía.

La de mi buen padre...

está acompañada con un epitafio,

que le hizo su amigo Camilo José Cela.

La otra tumba es la mía,

que está ya con la inscripción,

y está esperándome con los brazos abiertos,

a tumba abierta.

Aquí reposa él, por decisión mía.

Yo pensé que debía enterrarlo en Potes,

porque es allí donde él había pasado,

independiente y libre como un pájaro,

los últimos años de su vida feliz.

-A mis hijas las medí, yo tengo gemelas,

y le adoraban. Y cuando él se murió,

la señora que... La mujer del enterrador vino a verme

un día para decirme: "Tus hijas van muchísimo al cementerio.

Y mira en estos papeles todo lo que le cuentan a Enrique".

Una que fuma, la otra que... Bueno, todo lo que pasaba en casa

Todo lo contaban las mellizas a Enrique.

-Las travesías que hacía por... por los montes de...

de Santander y de Pamplona y de todos esos lugares.

Me contaba la batalla que tenía.

Tuvo la desgracia de morir ahí.

-Y el día que me enteré, que en los Picos de Europa,

nuestro gran Enrique había pasado a mejor vida,

que estoy seguro que está en mejor vida,

pues fue para mí un dolor, un dolor tremendo.

Porque era una especie de referencia.

-Yo estaba un día en París,

y entré en una librería.

Y me veo "Chistes del mundo".

Y lo compré sin saber qué pasaba.

Y hojeando,

venía un chiste de Enrique que era un cementerio,

una lápida que ponía RIP,

una muerte, un esqueleto con la guadaña

y el sudario y estaba puesto sobre la tumba.

Y decía: "Qué asco de muerte, esta".

-Para él yo creo que fue

fue una muerte extraordinaria.

Y también no habitual.

No es la muerte que estás en cama o constipado o que te atropellen.

Eso fue un accidente arriba

justo ya, en casi, digamos en nuestro Himalaya.

Está en el Reino de las Nieves, en otro reino distinto.

Y en ese sentido también fue diferente.

Es calvo pequeño y bajo y vive de su trabajo.

-Supongo que ha nacido maestro, ha nacido...

excepción a la regla si hubiese regla,

y es extraordinario.

-Y sin pedantería ninguna.

-Enrique Herreros era, hay que decirlo, un genio.

En la pintura y el cine no pudo llegar a realizarlo,

pero no por eso no era un genio.

-Él decía: "Lo mejor que puedes ser en la vida,

es ser un hombre de tu tiempo".

Y él no era un hombre de su tiempo, era un hombre avanzado a su tiempo.

-En un chiste aparece un tío calvo como él,

que curiosamente se le parecía mucho y dice:

"No si al final, dentro de 100 años, todos calvos,

por eso yo me he adelantado un poco".

-Yo creo que era el mejor. Que no se ofenda nadie,

ningún colaborador, pero creo que era el mejor.

-Como artista me gusta mucho, pero como persona, vamos,

muchísimo.

-En fin, una persona agradable, muy bien.

-Era un hombre muy integrador de gente.

-Amigo. -Muy amigo, eso es.

-Me decía cosas increíbles que he seguido repitiendo yo.

Decía: "Tú, con quien debes estar de acuerdo, es contigo misma,

es con la que vivirás toda la vida".

-Cuando uno decide presentar la realidad,

que él ve, tienes que ser honrado,

y tienes que ser íntegro en lo que hagas.

Yo creo que eso es lo que le deben a Herreros.

Y él, incluso con su propia vida, nos enseñó a todos eso.

-Ayudaba todo lo que podía, eso sí, siempre yéndose a algún sitio.

"Me voy a escalar no sé qué, voy que vengo de...

Perdona, pero ya lo..." Continuamente.

Pequeño de estatura, amante de las alturas,

fabricante de ilusiones,

noctámbulo, cachondo,

no muy sentimental, creador de estrellas,

humorista, dibujante, pintor,

carterista, montañero, cineasta,

disfrutador en tiempos republicanos y triunfador en el franquismo,

miembro de "la otra generación del 27".

Liberal, amigo de la golfemia,

crítico social, pesimista en sus dibujos,

optimista en sus días y sus noches,

Enrique Herreros es la historia de nuestro cine.

La vida como una fiesta.

Estos son algunos de los rostros de un hombre que consiguió,

en unos tiempos en que la vida era dura

y las ilusiones se alquilaban por unas pesetas,

que los sueños de Hollywood pasearan por la Gran Vía de Madrid.

Imprescindibles - Enrique Herreros. Cuando Hollywood estaba en la...

58:45 17 abr 2015

El documental nos presenta, el mundo del music hall, el cine, el humor y el espectáculo en general en España de la mano de Enrique Herreros, lo que fué su vida y lo que supuso como fabricante de ilusiones en una España triste de posguerra, haciendo que los sueños de Hollywood se pasearan por Madrid.

El documental nos presenta, el mundo del music hall, el cine, el humor y el espectáculo en general en España de la mano de Enrique Herreros, lo que fué su vida y lo que supuso como fabricante de ilusiones en una España triste de posguerra, haciendo que los sueños de Hollywood se pasearan por Madrid.

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  • 59:02 pasado domingo El documental recoge años de conversación, giras y ensayos del maestro por España, Suiza, Alemania o Austria en los que el director de orquesta Jesús López Cobos, fallecido en 2018, transmite su manera sutil y serena de vivir la música y la vida. Además de haber sido el director de orquesta español más internacional, su contribución a la cultura musical española es enorme: director de la Orquesta Nacional de España, director musical del Teatro Real de Madrid, director emérito de la Orquesta de Castilla y León y de la Orquesta Sinfónica de la Coruña. Siempre dispuesto a encontrarse con los jóvenes, fue el fundador de la escuela de Música de Toro y director honorario de la Joven Orquesta provincial de Málaga. En el documental, el maestro Jesús López Cobos y la Joven Orquesta Nacional de España se concentran durante varios días para ensayar cuatro sinfonías de Beethoven. Los ensayos se convierten en clases magistrales para los jóvenes músicos y serán el punto de partida de un viaje que llevará al espectador a conocer los escenarios esenciales de su vida. Esta película le ha acompañado desde el año 2011 en ensayos y conciertos con diversas orquestas, siempre interpretando auténticas joyas de la música clásica. Años de conversación en Toro, Málaga, Madrid, Lausanne, Berlín, Valladolid o Viena, en los que el maestro ha transmitido su manera serena, sutil y apasionada de estar enamorado de la música. A lo largo del documental intervienen otras voces, como la de Lorenzo Ramos, hijo del maestro y antiguo director de la Temporada Lírica del Teatro Cervantes de Málaga, la violinista Arabella Steinbacher y el tenor Plácido Domingo. Contenido disponible hasta el 9 de marzo de 2020.

  • 00:36 pasado jueves Imprescindibles estrena el documental "Música en las manos" de la cineasta Cristina Otero y dedicado al director de orquesta Jesús López Cobos. Fue el primer director español que subió al podio de la Scala de Milán, del Covent Garden de Londres, de la Ópera de París y del Metropolitan de Nueva York. Fue director titular de la Deutsche Oper Berlin durante 20 años, de la Cincinnati Symphony Orchestra durante diez y de la Orchestre de Chambre de Lausanne durante ocho.

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  • María Casares

    María Casares

    59:01 29 dic 2019

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  • Rafael Azcona

    Rafael Azcona

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  • 3:39 03 dic 2019 Gay Mercader explica las dificultades que tuvo para que The Rolling Stones tocaran en 1982. Las autoridades le prohibieron el concierto en Barcelona y después del éxito del primero en Madrid tuvo que promocionar la venta de entradas para poder llenar el estadio del Atlético. Este contenido no aparece en el documental de Imprescindibles 'Gay Mercader: El gran Mercader del Rock and Roll'.

  • 1:30 03 dic 2019 Imprescindibles muestra imágenes que no han aparecido en el documental 'Gay Mercader: El gran Mercader del Rock and Roll' sobre Freddie Mercury. El promotor musical visualiza un vídeo de un concierto de Queen mientras que comenta la capacidad del cantante de dominar a la masa y describe una cena que tuvo con él en la que le impresionó su dentadura. 

  • 1:03:32 01 dic 2019 Imprescindibles' hace un repaso de la vida de Gay Mercader, el único promotor musical nacional que se atrevió a traer a las grandes figuras del rock a un país recién salido del franquismo, sin infraestructuras ni grandes medios para ello. Rolling Stones, Patti Smith, Bob Marley, Dylan, AC/DC o The Cure son algunos de los 3.400 artistas internacionales que programó a lo largo de su trayectoria, en la que profundizará ‘El gran mercader del Rock and Roll’.

  • 2:19 28 nov 2019 Gay Mercader habla abiertamente en Imprescindibles sobre las drogas en el mundo de la música. También sobre su trabajo y cómo el vestuario que se ponía le hacía destacar. 

  • 3:14 27 nov 2019 Gay Mercader es el promotor musical más relevante de España que, durante cuatro décadas, se atrevió a traer a las grandes figuras del rock en una España recién salida del franquismo. Sin infraestructuras ni grandes medios, consiguió traer a nuestro país 3.400 artistas internacionales como Los Rollings Stones, Patti Smith, Bob Marley, Dylan, AC/DC, Loquillo, Iggy Popo o The Cure. Imprescindibles estrena el documental  “Gay Mercader: El gran mercader del Rock and Roll”.

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