Presentado por: Ana Belén | José Ángel de Juanes | Eduardo Bosch | Dirigido por: David Lara | Francisco Rodríguez Fernández | Sergi Castelar | Diego Galán | Carmina Roig | Arantxa Aguirre | Alicia de la Cruz | Gustavo Jiménez | Matías de la Rubia | Ana Mazuecos | Asier Reino | Rafa Tena | Cristina Zambrano | Manuel Armán | Mar Díaz | Raúl Hernández Garrido | Carlos Muriana | Marisa Paniagua

Serie de documentales sobre los personajes más destacados de la cultura española del siglo XX cada semana en La 2 y en RTVE.es. Dirigido por Ana María Peláez

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Para todos los públicos Imprescindibles - Cristina Rota: beber bajo el agua - ver ahora
Transcripción completa

"No busquéis el resultado todo el tiempo".

"No queráis recoger datos todo el tiempo, datos".

"Eso nos han enseñado, tener tener datos".

"Vamos a pensar".

Cada uno de nosotros éramos únicos, particulares, extraordinarios

y se nos daba el permiso

de desarrollar nuestra creatividad desde cada uno.

-Es un trabajo que hace muy bien Cristina,

porque es cierto que tiene visión periférica y profunda,

directamente.

-Para ella tenía que ser difícil manejar los egos de los emergentes,

como diría ella,

y que no se le fueran de mano.

-Recuerdo frases que todavía hoy, para mí, son como de cabecera:

que esto es una carrera de fondo,

la interpretación,

y que hay que disfrutar del proceso.

-La disciplina, el compromiso con la tarea, trabajar en equipo,

casi era más importante tener talento para la vida.

-El actor, cuando se conforma, no está siendo buen actor,

tienes que estar buscando constantemente,

e incómodo, porque si no, no estás haciendo tu trabajo.

-Yo creo que lo importante con Cristina, en clase, es estar alerta

y escuchar, sobre todo, escucharla,

porque si uno está sordo,

no solo de oídos, sino de corazón, no llega a ninguna parte.

Yo tenía un hijo

que era un gigante,

pero los muertos son más fuertes y saben devorar pedazos de cielo.

Si mi niño hubiese sido un oso,

yo no temería el sigilo de los caimanes

ni habría visto el mar amarrado a los árboles

para después ser herido y fornicado por el tropel de los regimientos.

Tenía un hijo

que no era más que suyo.

Porque era su hijo.

Su hijo.

Su hijo.

Su hijo.

Vuelve a hacerlo.

Tómate más tiempo para cerrar.

¿Comprendes lo que digo? Ajá.

Ve cayendo.

Piensa.

"Mi hijo".

"Su hijo".

Que te dé tiempo a pensar

y cerrar.

Cierra...

hasta lo más hondo de ti.

Cierra...

hasta la profunda raíz del no grito aquí.

Sé muy bien

que me darán una manga o la corbata,

pero en medio de la misa, yo romperé el timón

y vendrá a mí la locura de pingüinos y gaviotas

que hará decir a los que duermen y a los que cantan por las esquinas

que ella tenía un hijo

que no era más que suyo,

que era su hijo.

"En 1974,

fue cuando empezaron los primeros allanamientos

en Buenos Aires".

Empezaron a detener gente por tener a Stanislavski.

Porque, como era un nombre en ruso,

no discriminaban bien.

Todos los Chéjov, todos los nombres en ruso

tenías que hacerlos desaparecer.

Entonces, todos los libros ideológicamente comprometidos

para la época,

los fui llevando para Buenos Aires,

en embutes, decíamos.

O sea, como un bolso,

le armaba un forro falso, no sé qué...

Y los iba llevando para la casa de mi madre,

en las... en Villa Elisa.

Los enterramos en el jardín todos.

Cuando ya estuvieron todos, hicimos una tumba, digamos,

bien hecha, de ladrillo, cemento y tal,

los enterramos, no sin mucho dolor,

porque significaba

que nuestra vida corría peligro ya.

"Mis abuelos maternos llegaron en 1909".

"Mi abuelo pensaba que venía a las Américas, como decía él,

que era un sitio rico".

"Y llegó a Argentina,

que, según él, era un sitio de indios,

muy atrasado para su gusto".

"Y tuvo la suerte de que había una ley

que favorecía mucho a los españoles".

"Si un español cercaba campos, todo lo que alcanzara su andar,

todo lo que cercara era de él

si se comprometía a trabajarlo".

"Mis abuelos paternos murieron

cuando mi papá tenía 14 años".

"Una familia bastante cultivada,

muy amante de la música y la pintura".

"Eran romanos,

pero parte de la familia tenía raíz calabresa

y tengo sangre calabresa, sí".

"Mi padre, como buen italiano, nos traía libros

de los pintores,

pero con enormes y maravillosas ilustraciones".

"Y otra cosa que me traía

era las biografías de los grandes músicos".

"Y me llevaba también mucho a ver ópera".

"Mi iniciación en el teatro fue la ópera:

'Madame Butterfly', 'Carmen'".

"Y todo eso es...".

Inunda el corazón,

te introyecta un mensaje

del conocimiento, del saber...

Es el erotismo, pones toda tu libido ahí,

y no en el tener cosas.

No en el dinero ni en el éxito,

eso no era un valor que existiera.

"Mira, la educación es fundamental".

"Era una escuela muy especial".

"Era una prueba piloto que había hecho el Gobierno de Perón".

"Entonces, en el colegio primario tenías tu laboratorio de química,

tu laboratorio de física,

tu laboratorio de anatomía,

con su Pepe, le llamábamos nosotros, que era su esqueleto".

"Estudiabas con todo".

"Su laboratorio de escultura

y música, aparte, y declamación".

"Pero...

ahí, la dictadura militar

vino a romper eso

cuando yo tenía diez años".

"En el 55 fue lo que llamaron, porque, por supuesto,

se llama revolución libertadora,

no se va a llamar golpe de Estado, no, no".

"Entonces, empezó la etapa de persecución".

"Y estaban a la caza de peronistas y comunistas en la escuela".

"Y ahí empezó una batalla política".

"Nos politizamos muy pronto".

"A los 14 años, ya estaba en manifestaciones".

"Te corrías la vida".

"Quiero decir, no es como ahora".

"Allí te mataban y te mataban".

"Y empezaron a aparecer muchos muertos en el Bosque de La Plata".

"Era una época de persecución terrible".

"Del 55 en adelante, no paró nunca".

"Mi padre desapareció, claro".

"Se tuvo que esconder mucho tiempo".

"Buscaban a todos los peronistas".

"Y, sobre todo, a todos los que militaban".

"Tienes que trabajar mucho quién eres,

porque si no, te puedes perder".

"Cortar de raíces

con algo

y saber que, posiblemente, nunca más...".

"Porque yo tenía esa casi certeza

de que iban a pasar muchísimos años".

"Y, de repente, haber perdido todo".

"Pero, encima, como culpable, ¿no?".

"Perdido todo, perdido tu carrera,

perdida tu identidad allí,

que te la devuelve el otro".

"Yo no tenía otros aquí".

"El exiliado no tiene otros que le devuelvan su identidad,

tiene que empezar a construirla de cero".

"Para mí, era muy importante por mis hijos,

porque la identidad de ellos dependía...

de mí".

"Se lo he dicho mucho desde pequeños:

'Lo más revolucionario es vivir'".

"La mayor resistencia es la resistencia activa,

pero vivir activamente".

Nuestra madre, Cristina,

nos había preparado para el cambio.

Entonces, para mí, lo primordial fue adaptarnos.

Yo, hasta los diez años,

siempre tuve la sensación de...

de que había que estar alerta,

pendiente, y después, eso lo he llevado toda la vida.

Una de las cosas que me llevo de...

de mi madre es la sensación siempre de perseverancia

e imaginación en la vida.

Ella dice una frase que me encanta: "Hay que tener talento para vivir".

Yo recuerdo...

acompañar a mi madre...

cuando empezó a dar clases.

Y como era muy aburrido estar esperando, pues espías.

Y...

Y, desde siempre, me resultó fascinante

la cosa esta rara que hacían los actores, los nervios que pasaban,

cómo gritaban, cómo reían.

cómo se emocionaban, cómo lo vivían todo muy intensamente.

"Para ser actor

hace falta una gran dosis de inocencia".

"Lo que yo llamo vaciar,

estar vacío de ti para poder llenarte siempre de cosas nuevas".

"Pero el que está lleno de ego

y de un narcisismo atroz no puede,

porque ya lo tiene todo".

"Está tan lleno de sí mismo que no puede...".

"Decía Lacan que el ego era como una mosquita

que estaba delante, entre el espejo y yo".

"El espejo, como mirándome todo el tiempo

y alimentando mi ego,

allí, en un circuito narcisista".

Pero esa mosquita, de pronto, se mueve

y me desvía del espejo

y ya no me miro más.

Y esa mosquita, decía Lacan, es el deseo.

Lo que hay que implementar en las clases

es el deseo, el deseo del personaje,

el deseo de ser actor, que tiene que ser el primero de todos.

"El ego la única manera que tenemos de sujetarlo,

de no estar lamiéndonos todo el tiempo las heridas y mirándonos,

es poniendo el amor en la tarea".

Gracias por venir a verme, señores.

Gracias por venir a verme, por fin venís a "La katarsis" a verme.

Os quiero.

"Yo me puse en contacto, en realidad,

con Margallo, Petra,

y El Gayo Vallecano,

con Fermín Cabal y con la gente

que estaba en Tábano".

"Entonces, a partir de ahí,

empecé a conocer a otra gente,

a José Luis Gómez, con quien hice un seminario

sobre Calderón de la Barca,

concretamente, sobre la obra 'Absalón'".

Entonces, yo, claro, sobre análisis de texto,

para mí, fantástico.

Ahora, la gente se ríe, pero la lectura existe.

Cómo uno interpreta una historia, se llama lectura o como se quiera.

Y él me pidió que yo hiciera la Teuca.

La Teuca era la pitonisa.

"Entonces, yo llevé una propuesta".

"Y a él le gustó".

"No sé, creo haberle gustado".

"Yo creo que lo que le gustó fue que me empezó a dirigir".

"Y yo me quedaba ahí... Claro".

Cada cosa que me decía yo escuchaba, recibía

y la hacía.

Escuchaba, recibía y la hacía.

Y él me decía: "Llora" y yo lloraba.

Y él me decía: "Ríe" y yo reía.

Después, me dijo que estaba montando la obra,

pero que me daba un mes para aprender castellano de Valladolid.

Claro, porque era muy difícil

contratar a extranjeros en aquel momento.

"En el Bachillerato, conocí a sindicalistas estudiantiles

y nos unimos".

"Te hablo de que yo tenía 14 años,

por eso te digo que muy politizados".

"A medida que la dictadura iba prohibiendo clases

y a autores y tal,

surgieron profesores muy generosos,

que se jugaban la vida, clandestinos".

Yo estaba con hacer política, con ideologizar, ideologizar,

tener paciencia, esta cosa de la izquierda.

Que me parece que, a veces, no da tantos frutos,

porque discutimos tanto, tanto... Parecíamos los Monty Python.

"No podemos discutir tanto por matices

cuando el enemigo está todo unido".

"Por favor... Que el enemigo es más listo que nosotros".

"Y era un enemigo que mataba

e iba deshaciéndose de todos los estudiantes más jaleosos".

"Yo creo que tomé más postura

cuando las muertes empezaron a ser ya escandalosas

y la gente estaba contenta".

Eso fue lo más triste.

Lo más claustrofóbico en una sociedad

es que la gente esté contenta con esa violencia

porque la clase media vivía bien.

Y la otra... La clase media alta.

Y la otra estaba pauperizada.

No empobrecida, sino que se vivía en la más rotunda miseria.

(Cláxones)

(NUR) Una tarde normal en mi casa, cuando la escuela era el salón,

era llegar del cole,

hacer los deberes en la zona donde no se daba clase

y, después, jugar mucho con los que venían a las clases.

También recuerdo cuando venía algún actor a prepararse un personaje

con mi madre y mi madre no había llegado,

yo me hacía la que sabía, la directora.

Lo recuerdo como un juego.

(JUAN DIEGO) Yo estaba haciendo los deberes,

fui al pasillo y estaba, creo recordar, Cristina Marcos.

Estaba muy nerviosa, porque iba a pasar una escena.

Y me contaba: "Esta escena...,

es que, claro...".

Con total confianza, como si fuera un adulto.

"Claro, a veces Molière...".

Y yo la escuchaba asintiendo, como diciendo: "Claro".

"Sí, sí, Molière...".

Pero no sabía muy bien de qué me estaba hablando.

Pero yo creo que ahí ya,

supongo que a los tres, desde luego, a mí,

se nos introdujo la curiosidad de ese mundo fascinante,

de aquello que ocurría en el salón.

Habíamos crecido con eso,

con gente gritando, llorando,

riendo,

disfrutando.

Y con las emociones a flor de piel.

Supongo que nos ha dado una percepción de un lugar

donde hay una búsqueda de la libertad

como forma de expresión.

¿Te he dicho que mi marido también baja a la ciudad?

Te lo he dicho. ¿Te puedes creer que me manda a mí

a que vaya y le lleve sus informes?

¿Y sabes qué es lo peor?

Cómo me tratan allí.

Como "la mujer de".

"Sí, hombre, tú eres... la mujer de Eduardo".

"Déjame que te abra la puerta, pasa como buena inválida que eres".

¡Que no se quieren enterar de que estoy por encima de todos ellos!

"Me llamaron de un centro, pero de un centro libre y tal,

porque se habían reunido

Cecilia Roth, Imanol y un grupo de actores,

jóvenes en aquella época, que querían formarse".

"Y lo que hice en ese centro fue crear espectáculos".

Y le exijo una explicación...

No se desconcentre, no se desconcentre.

Ahí, como está.

Vuelve atrás, vuelve atrás.

Tu madre.

Tómate un segundo más, respira.

Baja, vacía.

Y retoma. ¿Sabés lo que digo?

"Una de las primeras obras que me propusieron,

en un pequeño festival independiente,

que me dijeron que podía escoger obra".

"Y escogí Sinisterra, claro".

"Que él no permitía que se estrenaran sus obras

sin antes verlas".

"Y monté 'Lo bueno de las flores es que se marchitan pronto'

y 'Mal dormir'".

"Vino a ver el ensayo general, a ver si aprobaba o no".

"Y le encantó".

La mujer que me trajo a este mundo...

No, vuelvan atrás.

Vuelvan atrás. Está muy bien eso.

Cuando digas "mi madre", como si...

¿Saben lo que digo?

El vacío, el vacío que tienes dentro, el desamor.

Nunca lograste la admiración de tu madre.

Pero regístralo, ¿comprendes?

Vas para allí por eso.

Porque...

esto se está poniendo feo.

Pero que te toque a ti. Vale.

"Yo me relacioné más con la gente... le gustaba mucho Mihura".

"Me relacioné mucho con la gente del Mihura,

fueron muy buenos referentes para mí".

"De un teatro independiente, grupal,

muy parecido al de Argentina".

Eso me dio un gran estímulo para decir: "Sí se puede".

"Sí, esto es lo que falta aquí".

Falta un centro de nueva creación.

Falta un teatro independiente potente, no triste, no pobre,

no mendigo, no por debajo del otro,

sino un teatro experimental, de investigación,

fusionar las artes,

fundar ideas.

¿Qué me hablas de luchas? Esto es un suma y un sigue.

Un suma y un sigue, porque cuando yo llego a casa...

Tienes que... No.

Vamos a ver. Perdona, ¿eh?

Maravilloso, maravilloso, pero a ver...

Si tú arrancas de aquí

en ese "suma y sigue, suma y sigue",

vas ya cargada,

entonces, no lo harías tan despacio.

Lo harías: "Un suma y sigue, suma y sigue".

Ya estarías cargada. Okey.

¿Eh?

Pero vamos a ver.

Que yo me tengo que atener a un manual de instrucciones

que escribieron los tíos hace más de 3000 años

y en cuyo manual nos dieron un rol de mierda.

¿Eso es lo que me dices?

¿A qué esperamos para hacer el nuestro?

Ahora, enfadada con ella también.

Para mandar todo a tomar por culo. Con el otro y con ella.

Porque tú me hablas de lucha, pero esto es un suma y un sigue,

un suma y un sigue, porque, cuando yo llego a casa

y lo único que me apetece es escuchar la más absoluta nada...

"Mientras tanto, tenía que trabajar".

"Con lo cual, indocumentada todavía, todo esto,

trabajé e hice de todo".

"Trabajas de camarero, de cocinero,

hice tartas, porque sabía cocinar muy bien,

vendía a restaurantes".

"No sé lo que no hice, hice artículos para periódicos".

"Tenía que escribir, hacer reportajes a actores".

"Realmente, estaba preparada para más cosas de las que yo pensaba".

"O sea, que me acordé mucho de mi madre: 'Sé independiente'".

"Pero fue durísimo".

"Aparte, que era la Transición".

"Aquí no buscaban a extranjeros

y, menos aún, los sudamericanos".

Cuando entré en el Bachillerato,

teníamos también ese estudio modelo

que era un teatro universitario, pero profesional.

Tenías que entrar, pero haciendo una prueba.

Por supuesto, me apunté.

"No sé por qué delirio

escogí 'Electra'".

"Me subí a un cajón y ahí empecé".

"Lo que sí recuerdo es que me aplaudieron".

"Bajé, no sabía nada y después me dijeron que me habían cogido".

"Y el director conformó con todos los que éramos

lo que llamó el Teatro de los Trece".

"Lo que yo no sabía es que era teatro profesional".

"Y las críticas fueron las mejores que yo he tenido en mi vida".

Qué delito cometí, qué delito cometí, qué delito cometí...

Y afloja, afloja, afloja, afloja, afloja...

Yo todo el rato quería hacer comedia.

Claro, primero, porque era como mi carta de presentación.

"Soy Antonio, soy de Málaga,

se me da muy bien imitar y soy muy simpático".

¿Y quién nos quiere como bienes de consumo? Vamos a pensar.

Los bancos.

(Música de guitarra)

Los bancos.

Quieren que firmemos un cheque en blanco.

Eso quieren, el cheque.

Desde que lo inventaron los elegantes,

cobrar mediante un cheque es elegante.

Me acuerdo una vez que estaba haciendo una escena, no sé qué era,

no sé si era "El oso" de Chéjov.

Hacíamos mucho Chéjov y Tennessee Williams.

De repente, para y dice: "Antonio, hasta aquí".

"Antonio, ¿a ti te gusta Telecinco?".

Era los 90, la época de Telecinco y las Mamachichos, que era como...

Yo empecé a sentir ese calor así,

ese calor, como que te podían freír un huevo en las mejillas.

Digo: "Atención, que se avecina humillación pública".

Y entonces, dice:

"No hay diferencia entre un presentador de Telecinco y tú".

"Estás haciendo el ridículo, el payaso".

Claro, si te lo tomabas por lo personal, te hacía...

Como diría Cristina, te hacías un quilombo.

Pero si entendías

que estaba tratando de desviarte

del aplauso, de la búsqueda del gustar, del reconocer

y que vayas a lo esencial, a lo que es útil, que te dediques a actuar.

Te dije que era el director.

Si vas conmigo, entregas el currículum y tienes trabajo.

Gracias, pero estoy buscando otra cosa.

-Sí que tengo una primera improvisación

como de querer actuar con el teléfono: "Hola, dígame".

Y Cristina diciéndome: "A ver, estás trabajando de mentira".

Y yo decir: "¿Trabajar de mentira qué quiere decir?".

Estoy haciendo una escena en la que hablo por teléfono.

"¿Con quién hablas?". "Con un amigo".

"Pero ¿con qué amigo, no has pensado con qué amigo?".

Esta cosa de entender que, en el teatro, tienes que ser de verdad

y tienes que ser tú.

Me encanta la lujuria.

Ajá.

Me muerdo el labio.

Con lujuria.

¡Es que más fuerte me hago daño!

Vale, ya estoy. ¡Luz!

Yo recuerdo la primera vez

que salí al escenario con Cristina,

en la Sala Mirador,

sentada en una silla, delante,

con la luz tenue, no recuerdo qué escena era.

Y me cortó y yo recuerdo que me temblaban las piernas.

Estaba muy nervioso, me imponía mucho.

Mucho.

¿Dónde?

-Cuando me daba las críticas, no es que discutiese,

pero le decía: "Cristina, no he querido hacer eso que dices".

Y ella se aguantaba,

porque vería mi carácter, pero una vez,

pasé una escena y cuando empezaba a hacerme la crítica, le digo:

"Creo que te equivocas, no es eso lo que quería hacer".

Y me dice:

"Mira, Estefanía".

Digo: "Uh... A ver qué me va a decir".

Me dice: "La próxima vez que me discutas una crítica,

coges la puerta y te vas".

Me sentí como estúpida, de decir:

"Estoy desperdiciando una sabiduría,

una señora que sabe,

yo estoy pagando por sus enseñanzas

y me estoy defendiendo constantemente

y estoy privándome de aprender más".

El primer día que salí a hacer un ejercicio,

me preocupaba mucho que se entendiera

que sabía que me sentaba en una silla,

si había una taza de café,

tenía en cuenta que era una taza,

que la olía, que la tocaba.

Y, con su sentido del humor...

habitual, me preguntó:

"¿Nunca has tomado café?".

"Parece que estás haciendo cine checopolaco, ¿qué te pasa?".

Entonces, de alguna manera, fue... me dio el permiso

de fluir, pero desde mi particularidad.

Creo que te daba el permiso

de ser el actor que iba con la persona.

¡Ali, estoy harta de tus lloros, estoy harta!

¡Y yo estoy harta de que no me hagas caso, María!

¡Alicia!

No, eres racional. No la ves, no la ves.

No la ves, está mirando.

¿Qué le quieres decir?

A mí me pasa una cosa mucho, que también ella incide mucho,

que es que yo, cuando quiero expresarme,

se me bloquea mucho el cuerpo.

No sé estar, no sé estar con mi peso o me pongo a dar vueltas.

Y ella, claro, interrumpe

y te dice por lo bajito: "No des vueltas"

y una vez que la escuchas, tú te lo puedes tomar

como que te bloqueas más

o lo puedes tomar como:

"Me ha dado la herramienta, ¿qué hago con esto?".

Es una fiera, es una cosa salvaje.

Es primaria.

Y cuando, de repente, ve que no se llega al punto que ella quiere

o que hay un bloqueo,

la propia frustración del actor

la invade a ella y también se frustra y tira adelante y...

Quieres hacerle a ella...

(Llantos)

¿No dices que no la aguantas?

(LLORA) ¡Ay, que no me entiendes, María!

El otro día, pasamos una escena de "La señorita Julia", por ejemplo.

Entonces, estamos en otro momento del proceso.

Hemos analizado el texto, lo vamos comprendiendo

y llega un momento en que tienes que empezar a jugar.

Me di cuenta de que al personaje lo había entendido desde otro sitio

y que el inicio del proceso no estaba bien hecho

porque no conseguía jugar el lado que Cristina me pedía.

Y es como: "Joder, me he equivocado". Vuelta atrás.

-¿No es usted Sofía? Sí.

Óscar lo hizo para usted. ¿Óscar?

Sí. ¿Lo conoce?

-Cristina es una mujer que une dos cosas maravillosas.

Por un lado, es la cabeza más fría y cerebral,

que tiene en cuenta a todos los del proyecto.

Pero, a la hora de ser creativa,

es muy loca y es muy abierta

y se permite mucha libertad.

Ella y yo nos entendíamos en una cosa que compartíamos.

Es que veníamos de sociedades muy violentas.

Yo le hablaba del País Vasco de los años 80,

asolado por el terrorismo, en que yo había crecido.

Y ella me hablaba de la dictadura argentina

y de los desaparecidos, de la que tuvo que huir.

Y siempre hablábamos de tratar de encontrar una obra...

en la que se contara que, cuando tú dejas de mirar...

la violencia de frente, cuando miras a otro lado,

esa violencia, al final, te atrapa.

Dejé de mirar por el visor.

En 30 años de profesión, nunca antes me había pasado.

Por primera vez, vi, ¿entendéis?

Dejé de mirar por el objetivo y comencé a ver de verdad.

Era una niña. Estaba muerta.

No había nada que hacer.

Para mí, ver a Cristina en el escenario

durante función era...

como cuando observas a alguien que admiras como actor

o que es tu referente como actor.

Entonces,

ver el peso, la palabra, cómo decía las cosas te ponía en tu sitio.

¡No hables de lo que no sabes!

¡Siempre pensando en el próximo ascenso,

en la siguiente fotografía!

No hay otra manera de encarar el trabajo.

¿Y todo eso para qué?

¿De qué te ha servido hacer esas fotos?

Seguramente, para nada.

No eran las que tenías que haber hecho.

Cristina dice que,

cuando te dan la palabra en un escenario,

eres responsable...

de esa palabra.

Y ella siempre habla de un teatro

comprometido, comprometido con nuestra realidad actual,

comprometido con la vida que estamos viviendo

y un teatro...

que cuente algo...

sobre... sobre el dolor de vivir.

"Al charco de sangre, al zapato roto debajo de la rueda,

que seguía girando y borraba la realidad,

el miedo a la muerte, la guerra,

el tiempo".

"¡Ay!".

"Sobre todo, el tiempo".

"Me fui a Buenos Aires a ver teatro...

y a conocer maestros y gente".

"Y allí empecé a estudiar teatro, en Buenos Aires,

y dejé de trabajar en teatro tres años,

porque sentía que estaba viciada, que me faltaba mejor formación".

"Y me fui con Álex. Con él estuve tres años".

"Y ahí fue muy difícil porque era dejar de trabajar como actriz,

que me daba mucho vértigo, mucho miedo,

porque tenía ya como una carrera".

"Pero quería ser aprendiz".

"Y así me metí en primer año y en segundo y en tercero...".

Y me llamó,

por primera vez,

para trabajar en "Romance de lobos", de Valle-Inclán,

en el Teatro San Martín,

con Alfredo Halcón...

y con una cantidad de actores maravillosos

y con el que luego iba a ser mi... mi compañero,

que fue Diego Botto.

"Nosotros nos conocimos...

mientras estudiábamos".

"Lo que pasa es que yo siempre fui tan... tan...,

no sé si tan...

rigurosa en eso...

que jamás mezclé...

las relaciones personales con el trabajo".

"De modo que, cuando terminó 'Romance de lobos',

en la fiesta,

ya nos dimos el permiso...

de bailar por primera vez juntos y qué sé yo".

"Bueno...".

No estaba en mis planes...

ser madre.

No soy de las mujeres que...

Como en "Yerma"...

Eh...

El mandato de mi madre nunca fue:

"Serás mujer solo si eres madre", ¿no?

"Yo tenía una muy buena relación con Diego".

Una persona muy sensitiva,

inteligente,

guapísimo,

además.

Y...

Y éramos muy compañeros, muy compinches, muy amigos,

muy libres.

Y nació como el proyecto entre los dos de decir:

"¿Por qué no?".

"Y lo vamos a educar diferente y lo vamos a preparar".

"Y, cuando ella nazca,

habrá un mundo diferente porque lucharemos".

"Estábamos tan convencidos... de que íbamos a lograrlo...".

En esa época, cuando terminé "Romance de lobos",

me llamó Gandolfo...

porque él quería hacer 'Rey Lear', de Edward Bond".

"Y, su vez, para que participara

en su grupo de teatro y tal, que él tenía...

en la Sala Planeta, de Buenos Aires".

"Y, luego, me llamaron para otra obra

en el Teatro Payró,

que supervisaba Pichón Riviere, que era,

verdaderamente, una persona muy importante".

"Pichón Riviere fue el creador de la psicología social, ¿no?".

"Y estrenamos allí...

'La pareja, lo que es mío y lo que es tuyo'".

"Y 'pareja'

era una palabra que la dictadura había prohibido".

"No se podía hablar de 'compañero' o de 'pareja'".

"Era 'matrimonio', 'esposo', 'esposa'".

"Fue el éxito más grande, yo creo,

después de 'Romance de lobos'".

"Se llenaba. Una semana antes, estaba todo vendido".

Y ahí sí tuve que dejar la obra porque allanaron mi casa...

buscando vaya a saber qué.

Entonces, tuvimos que dejar la casa

y yo tuve que dejar la obra.

"Gandolfo, cuando enferma de cáncer y hacemos 'Rey Lear'.

dice: 'Ya no puedo seguir llevando la Sala Planeta'".

"Me la ofrece a mí,

siendo que yo no era una discípula de él directa".

Si yo no hubiera tenido esa sala,

yo no hubiera estado preparada para tener aquí una sala.

# Mañana es el día de San Valentín, temprano, al amanecer.

"Yo quería formar un centro de creación

que era esta cosa compartimentada

que tiende a darnos nuestra sociedad, a educarnos

en la compartimentación del conocimiento".

"Muchos datos como cosa que tenemos".

No. "Pero no la síntesis del conocimiento,

no el pensamiento".

No veo nada.

Que está bien la rabia que tienes aquí con él,

porque, si no cambias de dirección, cuidado.

La rabia está muy bien y la sonrisa y todo esto.

"No hablemos de eso".

Pero, cuando bailes,

baila y tararea.

Y párate a decirle de vez en cuando a él.

Bailas, tarareas y le dices...

para que no pierdas...

la continuidad, porque, si no, se...

A cachos. Sí.

...se compartimenta.

Vale. ¿Lo has entendido?

Pero no pierdas nada de todo esto.

Está bien pasar de una cosa a la otra.

"No hablemos de eso". Y empiezas a decir la canción, ¿verdad?

Sí.

¿Qué le dices?

# Mañana es el día de San Valentín,

# temprano, al amanecer. Conserva la ironía.

# Y yo estaré... Tú no vas a festejar San Valentín.

# Y yo estaré... Lo has perdido.

# ...en tu balcón. No vas a ser feliz.

Tu hermano ha muerto, tu padre ha muerto y has perdido a Hamlet.

Bien. Y ahí arranca a bailar.

(TARAREA)

# ...al alba. Y yo estaré en tu balcón.

# Tu enamorada seré.

# Entonces, él se levantó... Vuélvete loca.

# Entonces, él se levantó y vistió. Claro, sin transición.

¿Te das cuenta? # Y a su doncella hizo entrar.

No lo cantes. (TARAREA)

(TARAREA)

"Quería ser ese centro donde voz,

las totales, por lo menos, voz, movimiento,

eh..., 'contact',

danza afro, danza contemporánea,

interpretación...,"

Todo el dolor.

"...todo se diera en un mismo centro

y que el actor tuviera una escuela donde recibir todo eso".

(TARAREA)

# Que de su alcoba, doncella...

# ya nunca saldría jamás. #

"Aquí hubo una transición. Yo llegué en ese momento".

Y te tiras.

"Y se necesitaban cosas muy básicas,

muy básicas".

¿Lo hacemos? "Primero, redescubrir

que el ser humano es una unidad".

Que... que hay una unidad del ser

entre pensamiento, emoción y expresión.

Que no estamos por partes.

Que no está la parte espiritual, la parte mental, la parte...

Es que somos una unidad.

Y, si eso no funciona...

como una unidad, si tú no sientes con el cuerpo,

no transmites sensualidad.

"Vergüen..." Únelo todo.

"Vergüenza te tenía que dar".

"Vergüe...".

"Si puede un joven, te goza".

No lo cortes porque, si no, se te corta.

Estás herida. ¡Jesús!

Afloja el alma, humedece el corazón.

¡Jesús!

"Era crear una escuela..."

Caridad cristiana. "...y crear una escuela,

siempre, para mí, necesitaba de un teatro".

"¿Por qué? Para no enguetarse". Si un joven te goza...

"Es abrir. Es que el actor no crea nunca

que es el mejor ni que se está formando en el sitio

del gueto extraordinario. No, no, no, no".

"Yo quería un teatro donde, desde el primer año, aprendieran

a mostrar al público,

a gestionar su trabajo, a tener propuestas,

pero, sobre todo,

a que el público entra a la sala,

pero ellos salen a la vida".

"Se conectan con la realidad".

Fragiliza hacia atrás,

no hacia delante.

"No me digas que eres el mejor".

Que se te doblen las piernas. "Tú haz".

"Que ser el mejor o el peor, ¿qué más da?".

"Ya se verá si tienes algo para dar".

Y ya lo sería siempre... No. Lo cortas, corazón.

"Hacía clases abiertas".

"Esta fue mi innovación en España". (RÍE)

"Invitaba a Chábarri,

a Fermín Cabal, a dramaturgos, a guionistas...

y a directores de cine".

"Juraste...". Juraste antes de tumbarme...

Frágil. ...hacer de mí tu mujer.

(GIME)

Y ya lo sería... ¡Ay!

Lanza la palabra con lo que sientes.

(GIME)

Para mí, la escuela siempre ha sido ese lugar seguro,

o la interpretación siempre ha sido ese lugar seguro...

donde me puedo expresar,

donde no me van a juzgar,

donde...

el hecho de ser diferente...,

eh..., no es... no es algo malo,

sino todo lo contrario, algo que aporta.

Existe el prejuicio entre muchos directores, sobre todo,

de que un actor formado es un actor

que ha perdido la espontaneidad,

cuando... cuando es todo lo contrario.

Yo creo que a lo...

que más se nos enseña es a ser originales,

es a ser tú.

Dónde está...

tu... tu imaginación, tu creatividad, tu espontaneidad.

Para mí, ha sido vital

la formación en dinámica de grupo,

que nos ha enseñado mi madre a través de la interpretación.

Porque sí creo que...

que a mí, personalmente,

me ha dado un conocimiento de trabajar en equipo,

de entender que no estamos solos,

la necesidad de estar con el otro,

de ser generoso y de recibir de los demás...

y de que es indispensable.

Si no estás con los demás, no aprendes.

Estoy hasta las pelotas de todo.

Concéntrate.

Que, si no, te paro y te...

Así no podemos trabajar.

Y montamos un pollo.

Montamos un pollo.

(Golpe)

A lo tuyo, a lo tuyo, concéntrate o te monto un pollo.

Dadme cinco segunditos, ¿vale?

(CARRASPEA)

Pero vamos a ver, eh..., mi vida, vamos a ver.

¿Para qué estamos buscando un colegio si es que te da igual?

¿Para qué estajos buscando un colegio si es que te da igual?

Podemos retomar.

Vaya, me iba a colgar ahora.

Ya. ¿Sabes qué pasa? ¿Eh?

Que,

como sueltas...

toda la angustia en el grito...,

Está demasiado abierto. ...no es tal angustia.

Vale. Ni tiene sentido del humor...

porque no es patético.

Totalmente.

Y lo que es válido es que yo te vea

el esfuerzo que haces por contener la angustia...

Vale. ...y las ganas de matarle.

Hecho.

Nicolás.

Me importa, me importa porque quiero que mis hijos

elijan en lo que quieren o no creer.

Claro que es importante, Nicolás.

Vamos a ver, mi vida, vamos a ver.

¿Para qué estamos buscando un colegio si es que te da igual?

¿Para qué estamos buscando un colegio si es que te da igual?

"Pero lo más importante para mí era

que me iba gustando el mundo pedagógico".

"Y quería formarme más..." ¿Hola?

"...en pedagogía".

"Hace 30 años que estudié psicología social".

Y lo que me enseñó

es que hay que estar pendiente todo el tiempo...

de que tú, como actor,

eres un significante.

Más allá de lo que hagas, de lo que digas,

eres un significante.

Si estás crispado, tenso,

significas tensión.

No... No, ahora, yo te cuelgo.

Yo te cuelgo.

Y no te cuelgo para que me llames,

sino porque no quiero hablar contigo.

No. Yo te cuelgo.

¡Yo te cuelgo!

¡Yo te cuelgo!

¡No, no me cuelgues! "Lo que siento es importante,

pero mucho más importante es que lo elabore,

vea por qué lo siento, lo conceptualice,

y me haga responsable de lo que digo

y lo que hago con lo que siento".

¿Me preguntas si soy Alicia porque quieres que sea Alicia

o lo haces para ligar?

Porque, si lo haces para ligar, es patético.

En la plaza de los Mostenses,

empezó la camada de Penélope,

Juan, que ya tenía 14 años también,

Penélope también,

Ernesto Alterio,

Aitor Merino, Armando del Río...

"Y ahí empecé a dar gestión, gestión teatral,

que me parece una parte importantísima

para que el actor sea independiente,

se haga responsable de su trabajo, aprenda a gestionar".

"Pasé de allí... a Ramón de la Cruz".

"Empezamos a buscar

y José Luis Gómez me dijo: '¿Estás buscando?'".

"Le digo: 'Sí, porque quiero hacer esto, aquello, tal...'".

"'Y, además, agregar dramaturgia a ese sitio y no sé qué...'".

"Y me dijo: 'Mira, yo...

iba a coger... la Sala Mirador,

pero decidí que no,

porque he encontrado un sitio, La Abadía'".

"'Pero ven a esa sala. A lo mejor, te interesa'".

"Fui y me enamoré,

porque era como un pedazo de Buenos Aires,

como un cortijo de Buenos Aires...

ahí".

"Era extraordinario".

(LOCUTOR) "La madrugada del 20,

interminables filas del militantes de todas las tendencias

del peronismo marcharon hacia Ezeiza

en lo que quizá fue la mayor concentración de masas

de la historia argentina".

"Yo sí que era consciente del peligro".

"Quizá por eso soy una sobreviviente".

"Era muy responsable".

"Me cuidaba mucho".

"Disimulaba mucho".

"Nadie sabía que yo militaba".

"Ningún compañero, nadie, nadie".

"Y era consciente...".

"Fui más consciente con Ezaiza".

"En Ezaiza, yo sabía, todos sabíamos, ¿eh?".

"No creáis que...".

"La gente iba preparada...

a una masacre".

"En Ezaiza, yo estaba embarazada de tres meses de María".

"Parece que fuera una desgracia, pero tuve la suerte

de que me tiraron bombas de humo..."

(Sirenas)

"...y de que me tiraron una que me dio en el riñón..."

(Sirenas)

"...derecho. Como quemaba tanto, me tiré al suelo...

y en lo único que pensaba era en el bebé, ¿no?".

(Disparo)

"Entonces, me dejé rodar hasta unos árboles,

unos zanjones donde había unos compañeros..."

(Disparo)

"...y les dije: 'Míralo, pero no me digas nada'".

(Disparos)

"'Me reventaron'".

"Y resultó que no".

Pero tenía...

como incrustado...

el...

el hierro.

Y...

Inmediatamente, me metieron en una ambulancia...

y me llevaron.

"Pero, bueno, fue un momento terrible,

porque murió tanta tanta tanta gente amiga, tanta...".

(Disparo)

"Me has hecho hablar de cosas que no me gusta hablar".

"Son cosas íntimas".

"No, hay que tener mucho respeto

por las emociones y los sentimientos humanos".

"Entonces, debe ser útil.

"Yo siempre tengo esa cosa de que tiene que servir para algo,

pero, si no, ¿por qué?, ¿para qué?".

Eh...

No es el mismo concepto de Lorca... de "Doña Rosita",

de "lo que llevo por dentro, lo llevo para mí sola".

No, no es eso.

Eh... Tiene que tener una función, un sentido.

Pero, sí, claro, entiendo que conforman...

Todo eso ha conformado mi personalidad,

todo lo que he vivido desde pequeña.

(Voces indistintas)

-Mi madre/profesora...

a mí me ha levantado muchas veces de las cenizas, ¿no?

Y eso yo lo he visto en Cristina,

levantarse todas las mañanas como un acto revolucionario.

"Si no me puedo levantar, me levanto...

por la revolución". (RÍE)

Que no nos dejen deprimirnos.

¿No? Este sistema que todo el rato te está diciendo:

"Si no eres el número 1, no eres nadie".

Una vez, me regañó mucho y tenía tanta razón,

tanta razón...

que... que siempre...

conseguía que saliera adelante,

la cabrona.

(Voces indistintas)

-Me acuerdo de que ella me decía...

que volviera a mis raíces.

¿Sabes? Me decía: "Vuelve a tus raíces, chiquita".

Yo me había educado entre Sevilla y Madrid,

pero, claro, mi esencia era andaluza.

Con el tiempo, entendí qué significaba que volviera

a mis raíces: que me encontrara a mí, que supiera quién soy.

Y eso te lo potencia Cristina.

(TODOS) ¡Todos, todos, todos!

¡Todos, todos, todos!

¡Estamos de puta madre!

¡A por ellos, que son pocos y cobardes!

-Todo este trabajo de equipo, de enterarse de que todo pasa...

por el compromiso, la ideología, el amor a la tarea

es desde que entras por la puerta de la escuela.

Hay un tablón y tienes que apuntar la escena que quieres hacer.

"Hoy voy a trabajar esto

porque necesito aprender esto y porque me falta esto".

No hay nadie que te va... No hay una cosa...

de sociedad infantilizada.

(Zumbido)

# Quiero verte...

# y, así, dejarme...

# de imaginarte...

# en mis pajas mentales... #

(AMBAS) ¡Ay!

-Otra frase de Cristina, como: "Hay que vivir, hay que vivir",

o: "Un actor debe tener sexo e ideología",

que dice mucho Cristina.

Y también son frases que he entendido después.

-Cristina me enseñó que "vivir" y "actuar"

son verbos que se conjugan igual.

No se puede contar lo que no se conoce.

Así como eres como persona, eres como actor.

(GIMEN)

-Hay un proceso que va recorriendo los cuatro años de formación

que tiene que ver con conocerse.

Un actor, de alguna manera, tiene que tener

una línea directa bastante rápida

entre... con sus emociones,

una comunicación relativamente fluida con sus emociones.

(TODOS) # El silencio ya no me da miedo.

# Es cuando siento un lenguaje pleno. #

-Y me da...

un poco de mieditis que, cuando salga de aquí,

haya trabajos muy superficiales.

Y, si la tendencia siempre es ir a lo superficial,

dices: "¿Dónde voy a encontrar yo

la guía para que me vuelva a decir:

'Chiqui, ¿dónde estás?'".

"¡Ay! Vuelvo para atrás".

-Tenemos una profesora que nos da herramientas,

porque no sabes qué vas a encontrar fuera.

Y, sin herramientas fuera,

no vas a durar mucho.

"Como en esos días,

para que mis hijos estuvieran...

en un terreno seguro afectivamente,

con la inseguridad de la desaparición del padre de pronto,

fui a la casa de mi madre,

que estaba en las afueras de La Plata,

entre Buenos Aires y La Plata,

y, por si a mí me pasaba algo, que estuvieran con ella".

"Entonces,

como yo estaba como ida, ¿no?, muy...".

"No, no...".

"Es muy difícil de encajar".

"La muerte es algo concreto".

"La desaparición

es una identidad que no es ni vivo ni muerto".

"Entonces, es algo muy difícil de encajar".

Entonces, estando ahí,

mi madre me convenció...

de que, si realmente quería tanto a mi niña, a mis hijos,

y quería que tuvieran un futuro... seguro,

que me fuera.

Eh...

Y fue ella quien me convenció.

Tardé un año...

en irme.

-Yo tenía un hijo...

que se llamaba Juan.

Yo tenía...

un hijo.

Te tienes que tomar más tiempo ahí, ¿te das cuenta?

A ver.

Que si tú...

Que, si tú comienzas...

tan explicativo, no llegas a lo otro.

En el campo de la pedagogía,

se trabaja bastante...

mantener la distancia óptima,

empatizar contigo, verte, verte, verte,

ver por dónde, involucrarte afectivamente,

porque, si no, no puedes seguir la línea de pensamiento

y de sentimiento del actor,

que está tratando de... sacar una escena,

de vencer obstáculos, digamos, ¿no?

Me falta, me falta, me falta.

Siempre está la denuncia.

Más...

seco, con más rabia contenida, pero también...

con esa dignidad,

pero no sin rabia, no.

"Pero mantenerte en una distancia emocional...

y sostenerle primero la autoestima".

"No le puedes decir a un actor lo que le falta

si primero no sabe lo que tiene".

Y todo lo que yo voy a crear

se apoya en lo que tengo.

Y, a partir de lo que tengo,

voy construyendo...

y, como diría Lorca,

eh..., restañando heridas.

Yo tenía un mar.

¡Dios mío, un mar!

"Yo tenía un mar". ¿Verdad?

Tenías un mar...

y te lo quitaron, ¿verdad?

Y ahora tienes un pez muerto.

Yo tenía un mar.

Eso.

Un mar. ¡Dios mío, un mar!

Si tu yo está muy resquebrajado, muy herido,

que casi es un agujero, entonces,

es mucho más difícil.

Yo tenía un pez muerto bajo las cenizas de los incensarios.

Subí a tocar las campanas,

pero las frutas tenían gusanos...

y las cerillas apagadas se comían los trigos de la primavera.

Yo... vi la transparente cigüeña... Vuelve atrás.

...de alcohol... Atrás.

...mondar las negras cabezas... Atrás.

...de los soldados agonizantes. Atrás.

"Yo tenía un mar".

¿Cómo te sientes?

Exhausta.

¡Jo, qué viaje!

¡Qué viaje al pasado y al presente!

Imprescindibles - Cristina Rota: beber bajo el agua

58:16 03 nov 2019

El documental Cristina Rota, beber bajo el agua, indaga en el método de enseñanza teatral de una de las grandes profesoras de arte dramático, Cristina Rota. Un camino que nos sumerge en la propia psique del aspirante a actor para entender la profundidad creativa de la creación de un personaje.

El documental Cristina Rota, beber bajo el agua, indaga en el método de enseñanza teatral de una de las grandes profesoras de arte dramático, Cristina Rota. Un camino que nos sumerge en la propia psique del aspirante a actor para entender la profundidad creativa de la creación de un personaje.

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  • 55:11 pasado domingo Milímetro de soledad retrata el proceso de creación de la última obra pictórica de Soledad Sevilla, 'Nuevas lejanías' y hace referencia a las lejanías del paisaje que retrata. En el documental Soledad Sevilla (1944) insiste en “la importancia de un milímetro”. Para la artista, es definitiva esa precisión, ese detalle que marca la diferencia de un trabajo bien hecho. La cámara asiste al silencio de su estudio donde se entrega a contrarreloj a finalizar los últimos cuadros, mientras le interrumpen otros requerimientos. El equipo de RTVE la acompaña a El Escorial, donde dicta una conferencia sobre el devenir de su obra, y a Granada, donde monta una instalación y una exposición con obra de los años 80. En los años 70, Soledad Sevilla participó en el Seminario de Generación Automática de Formas Plásticas, organizado por el Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid, donde desarrolló lo que sería la base de su trabajo posterior. En los 80, gracias a una beca del comité conjunto Hispano Americano, se traslada a la Universidad de Harvard para investigar los conceptos geométricos sobre los que había basado su trabajo hasta ese momento. Y fue allí, en Boston, donde surgen dos series que marcan un cambio definitivo en su trabajo: Las Meninas y Las Alhambras. Allí concibe también su primera instalación. Entre aquel trabajo y este último 'Nuevas Lejanías', han pasado más de treinta años. Un tiempo al que intenta acercarse el documental.

  • 50:59 14 feb 2021 Un documental dirigido por Pablo Iraburu y coproducido por RTVE que repasa la obra del diseñador gráfico, creador de logotipos como el de la ONCE, Paradores o Mapfre, que ya forman parte de la cultura visual española. En el documental, a lo largo de una semana Alberto Corazón abre su casa, donde se encuentra su taller de trabajo, para mostrar sus pensamientos, su forma de crear e incluso su forma de vivir. La imagen de la sociedad tiene relación con un hombre poco conocido. Una mente y unas manos que diseñan logos, marcas, imágenes o signos que todo el mundo reconoce. El espectador puede adentrarse en su intimidad y conocer su taller de trabajo, su cercanía, el silencio y la realidad personal y privada que se esconde tras la imagen pública. Los autores del documental disfrutaron de su generosidad y compartieron techo, charlas y reflexiones que plasman en ‘Siete días con Alberto Corazón’. El documental revela el personaje misterioso que hay detrás de unos diseños que forman parte de la cultura visual de la España actual. La sociedad conoce la mayoría de imágenes y logotipos que han creado sus manos pero pocos conocen su persona. Alberto Corazón es un artesano, un artista anónimo que, desde su casa, a la vez su estudio, taller y guarida, ha creado imágenes que han colonizado el mundo. Contenido disponible hasta el 1 de marzo de 2021.

  • 1:34 10 feb 2021 Alberto Corazón cuenta en el documental 'Siete días con Alberto Corazón' cuál fue el punto de partida de su pasión por el diseño.

  • 00:46 05 feb 2021 'Manu Leguineche. El bohemio número 10', estreno en Imprescindibles

  • 00:23 04 feb 2021 Descubre su faceta más íntima en 'Manu Leguineche. El bohemio número 10'

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  • 1:12 29 ene 2021 Jaume Plensa habla sobre su obra '7 poetas' en el Imprescindibles de La 2.

  • 2:28 29 ene 2021 Jaume Plensa explica una de sus últimas obras, 'Voices' en Nueva York.

  • 00:40 22 ene 2021 Gustavo Adolfo Bécquer murió el 22 de diciembre de 1870, coincidiendo con un eclipse total de sol en su Sevilla natal. La casualidad es que en el 18 de julio de 1860 cuando llegó a la sierra de Moncayo, asesinaron a una “bruja” en el momento en que se producía un eclipse de sol. A través de las cartas escritas por poeta para el periódico El Contemporáneo, el escritor explicó la muerte de la Tía Casca, como llamaban a la mujer asesinada, y otras leyendas de la zona.

  • 1:04 22 ene 2021 Respecto a la causa de la muerte de Gustavo Adolfo Bécquer hay opiniones muy diferentes. El poeta tuvo numerosos problemas de salud como tuberculosis, una posible sífilis y disfunciones en el hígado. Pero ¿por qué falleció? No está claro aunque toda apunta a que su precario estado de salud empeoró por un enfriamiento a principios de diciembre. Así lo explica Jesús Rubio Jiménez, catedrático de literatura española de la Universidad de Zaragoza, en el documental de Imprescindibles ‘Bécquer y las brujas: el poeta’

  • 00:35 22 ene 2021 El 22 de diciembre de 2020 se cumplieron 150 años del fallecimiento de Gustavo Adolfo Bécquer. El poeta romántico estaba obsesionado por el misterio y así lo refleja su obra. Además, aspectos de su propia vida siguen siendo un enigma y también muerte estuvo llena de misterios y curiosidades. 

  • 55:07 10 ene 2021 El documental de Imprescindibles "Mariposas Blancas" es la historia de una pasión, del amor de la Soprano Ainhoa Arteta al mundo de la lírica. Desde sus comienzos en la Coral Eresoinka de Tolosa hasta el estreno de la Ópera Manon Lescaut en el mítico teatro Bolshoi de Moscú.

  • 2:06 27 dic 2020 A finales de los 60 en el cine español empiezan a realizarse una serie de películas que se conocen como las del cine de la tercera vía: comedias de enredos que de una manera sutil ya anticipaban el cambio que se estaba produciendo en la sociedad española del tardofranquismo. José Sacristán encuentra ahí un hueco como protagonista ya que por sus características físicas rompe con el esquema de galán al uso y se convierte, de alguna manera, en el arquetipo del español de a pie. El ejemplo más claro de esta época son las películas “Asignatura pendiente” y “Solos en la madrugada” que protagonizó junto a Fiorella Faltoyano.

  • 00:54 27 dic 2020 José Sacristán explica en Imprescindibles que antes de debutar en el cine, pasó hambre. Los trabajos de actor apenas le daban para vivir y con ellos debía de mantener a su mujer, un bebé y afrontar los gastos de la pensión en la que vivían. Eran tantos los apuros que Sacristán se alimentaba con las comidas de attrezzo de algunas de las producciones en las que actuaba. Un día leyó en un periódico que el sello editorial “Círculo de lectores” precisaba vendedores y no se lo pensó dos veces. Según él, “el círculo” le salvó porque se le daba como churros vender libros. Años después, el actor protagonizó un spot de la editorial en la que contaba su historia.

  • 00:57 27 dic 2020 José Sacristán es actor vocacional y en su juventud pasó muchas penurias antes de conseguir trabajo en los escenarios y en el cine. Tras pasar por compañías de teatro de aficionados y conseguir empleo en pequeños papeles, en 1964 el productor Pedro Lazaga le ofreció rodar una sesión en la película “La familia y uno más”. Ese pequeño papel fue abrió una puerta a otras producciones y desde entonces nunca le faltó trabajo en el cine. De ahí que cuando recibió en 2013 el galardón a la mejor interpretación masculina por “El muerto y ser feliz” quisiera dedicarle el Goya.

  • 1:13 27 dic 2020 Aparte de demostrar con creces su talento interpretativo con 110 películas en su filmografía, José Sacristán tiene que la necesidad de seguir jugando o, lo que es lo mismo, seguir aprendiendo en su oficio. Esto le lleva a comprometerse en muchas producciones de directores noveles que le permiten adentrarse en nuevos registros interpretativos. De una manera muy divertida se lo cuenta en el documental de Imprescindibles a su amigo el escritor Eduardo Mendoza.

  • 00:25 27 dic 2020 José Sacristán es un coleccionista de juguetes y de cromos de antiguos astros de la pantalla desde que de pequeño descubrió en el cine de su pueblo la magia de poder transformarse en otro a través de las películas. Guarda los viejos álbumes de cromos que su madre le compraba, así como los viejos programitas que regalaban a la salida del cine para anunciar las próximas proyecciones. Como anécdota, en los años 70 y ya siendo un actor reconocido, él mismo se convirtió en un cromo.

  • 59:32 27 dic 2020 ‘Imprescindibles’ estrena ‘Yo quería ser Tyrone Power’, un documental escrito y dirigido por Gemma Soriano y Manel Arranz que retrata al actor José Sacristán, recorre su obra y viaja a su infancia, al momento en que quedó deslumbrado por las estrellas de la gran pantalla en el cine de Chinchón (Madrid). Desde entonces Sacristán, que acaba de cumplir 83 años, sigue queriendo emular a sus héroes de la ficción.

  • 1:58 21 dic 2020 El documental de Imprescindibles descubre que el personaje favorito de Francisco Ibáñez es Rompetechos. Aunque le cae simpático porque se parece a él -tiene poco pelo, lleva gafas y es chiquitito-, el motivo principal de su predilección es otro: es solo un personaje y lleva menos tiempo dibujarlo. Por contra, 13 Rue del Percebe le daba muchísimo trabajo porque había que pensar un chiste por cada viñeta y había muchos personajes diferentes.

  • 3:03 21 dic 2020 Hasta 1968 nadie sabía cuáles eran los personajes más populares del tebeo español. En cada revista de la editorial Bruguera había muchas series diferentes, y era difícil saber si la gente las compraba por uno u otro personaje. Ese año, se les ocurrió hacer una gran encuesta a los lectores, y, según el editor Miquel Pellicer, la sorpresa fue monumental: “Todos los votos fueron para Mortadelo y Filemón, seguidos muy de lejos por Zipi y Zape y Superlópez, y los demás ya en un rincón”. Con ese dato, la editorial comenzó a publicar historietas más largas de estos particulares agentes secretos, y con ellas, el éxito se multiplicó y comenzó la edad dorada de los años 70 y 80, con ventas millonarias. Te lo explicamos en documental de Imprescindibles sobre Francisco Ibánez.

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