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Historia de nuestro cine - Coloquio: Tiempos de Constitución - ver ahora
Transcripción completa

Hola de nuevo.

Bienvenidos al coloquio de "Historia de nuestro cine".

Hoy celebramos el Día de la Constitución española,

la fecha en la que se aprobó en referéndum en 1978,

hace ya 41 años.

Para saber cómo influyó esta época fundamental para nuestro país

en el cine español

tenemos en plató a Javier Maqua,

director y guionista de "¡Tú estás loco, Briones!".

Es la película que acabamos de ver.

Has venido en varias ocasiones.

¿Cómo estás? Hola, bien.

Encantada de tenerte aquí de nuevo

para hablar de un momento muy interesante

dentro del cine español.

También nos acompaña hoy Paulino Viota,

profesor de cine,

director de la película que veremos a continuación,

"Con uñas y dientes".

Es la primera vez en el programa.

¿Qué tal? Bienvenido. Muchas gracias, muy bien.

Y está también hoy Carlos Heredero,

crítico de cine

y también director de "Caimán: cuadernos de cine",

una maravillosa publicación.

¿Qué tal? Muchas gracias.

Encantado de estar aquí otra vez.

Pues vamos a situarnos en primer lugar.

Tras la muerte de Franco y durante la transición,

comienza a hacerse en España ese cine más político.

Es un momento muy especial para España

y para lo que tiene que ver con este país.

Para la política, para la sociedad,

para lo que estaba pasando en las instituciones,

en la cultura y, por tanto, en el cine, ¿no?

A mí me gusta decir muchas veces

que, probablemente,

sin lo que estaba pasando en el cine español,

sin las películas del cine español de toda esa época,

no se puede entender muy bien qué fue la transición democrática.

Todo ese periodo de salida de la dictadura

y de transición hacia la democracia.

Es un momento

de una notable pluralidad creativa en todos los sentidos.

Bueno, se venía de donde se venía,

se salía de un periodo muy negro.

La censura estaba muy cerca todavía,

y lo que había era la eclosión de múltiples energías

en todos los sentidos

y eso también tenía su reflejo en la pluralidad creativa

y en que se pudieran explorar muchos caminos

e investigar muchos caminos al mismo tiempo.

Eso le da toda esa riqueza y esa viveza contemporánea

también de lo que tiene de urgencia, de reflejo del presente.

en ese momento histórico

el cine español de aquel momento.

¿Cómo vivís los creadores ese momento de apertura?

Es una película muy de urgencia,

muy de circunstancias, muy de coyuntura.

Mi idea era esa.

Como ya la transición estaba iniciada...

La película está hecha en el año 77, que es el año de más efervescencia.

El año propiamente de la transición.

Fue el año de los asesinatos,

pero también el año de la convocatoria de las elecciones

y la celebración de las elecciones.

A mí se me ocurrió la idea

de hacer cuanto antes una película tan explícita

como no se había podido hacer antes por la censura.

Películas políticas,

películas más o menos de izquierda o antifranquistas

se habían hecho muchas en vida de Franco,

pero de una manera más en clave y más...

Se ofrecía con la UCD en el Gobierno

y con aquel movimiento incesante de cambios institucionales

que había a lo largo del año 77, que continuamente pasaban cosas,

la posibilidad de hacer una película,

por así decir, sin barreras, sin cesura,

sin ninguna clase de traba.

¿Cómo viviste, Javier, este momento?

La suya es de 1977,

que es el año clave en que pasa absolutamente todo.

La mía es del año 1980.

En el 80 yo estaba fijo en esta santa casa,

en Radiotelevisión Española.

Durante 15 años estuve fijo,

y surgió la oportunidad de hacer esa película en el 80,

que tiene ya una carga, claramente, de decepción.

Es una carga de humor airado.

Es una película como de humor airado.

Muy de aspecto ácrata

y de un humor feroz que pone sobre todo Quique Camoiras,

que está todo el rato enfadadísimo.

Es una época

en que se hacen películas con poco presupuesto,

un tipo de cine que luego desaparecería

más en la década de los 80.

También está luego la ley Miró.

A final del 82 se produce la llegada de Pilar Miró

a la Dirección General de Cinematografía,

y comienza una etapa realmente muy diferente, ¿no?

La clave estaba probablemente en esa pluralidad

de la que hablábamos antes, ¿no?

Durante los años 70, 75, 76, 77, 78,

se estaban haciendo películas de presupuestos importantes

y películas más baratas o películas más precarias

como podía ser la de Javier o la de Paulino, ¿no?

Películas más de urgencia y más humildes, ¿no?

-Mejores.

Menos y mejores.

En el 84, en el 83...

-Esa era, en parte, la filosofía de la ley Miró.

También era el salto

a unos estándares de producción más europeos

de hacer películas con más medios, ¿no?

-Mejores significaba eso.

-En términos técnicos, estrictamente técnicos,

no siempre creativos,

probablemente, en términos técnicos, mejor acabadas.

¿A vosotros os costó sacar adelante las películas

que vamos a ver esta noche?

No fue muy difícil.

Luego tuvo muchas dificultades para exhibirse.

Tuvo muchos problemas de...

El cine americano era el que mandaba entonces,

y una película española tenía pocas posibilidades.

Dificultades sí, pero después de haber sido hecha.

Para la realización también hubo problemas,

pero no son significativos.

Para la exhibición sí.

Eso fue un error por mi parte.

Querer hacer una película de urgencia,

pero era la primera dentro de la industria

que yo hacía.

El cine es muy lento.

O por lo menos entonces. Yo creo que ahora también.

Es muy lento.

Entre que haces la película y consigues estrenarla

pasa mucho tiempo.

Dar cuenta de un acontecimiento fulgurante

que está sucediendo en ese momento en la historia de España día a día,

dar cuenta de ello en una película de cine,

quizás es un error,

porque cuando puedes estrenarla ya ha terminado.

Si la película tiene algún valor,

podría ser como testimonio de un instante fugaz

de efervescencia.

Hablemos de la película que "¡Tú estás loco, Briones!".

La estrenaste en 1980.

Está basada en una obra teatral.

¿Por qué decides llevarla al cine?

¿Qué te interesaba contar en ese momento?

Es una oportunidad que de repente surge.

Veo la obra, que tenía bastante éxito,

me gusta, soy amigo de Fermín...

"Vamos a hacer un guion rápidamente".

Fermín Cabal. Fermín Cabal, sí.

"Vamos a hacer un guion", y lo hicimos.

La película está muy marcada por el teatro independiente.

Ese teatro militante, satírico y social

que hacíamos en Tábano

me dejó de interesar.

Llegue a plantearme escribir otras cosas

y dedicarme al cine.

Y fue cuando estrené "¡Tú estás loco, Briones!",

la primera obra que estrené como autor,

la firmé y todas estas cosas.

Creo que ahí tuve la suerte

de que vi que conectaba con el público

y que podía seguir haciendo otro tipo de teatro.

Es un poco lo que sigo haciendo ahora.

Lo que hicimos es...

Teníamos aquí unos pocos personajes,

pero como está en un manicomio quedan todos los secundarios.

Aunque parezca chusco, pensé...

Pensamos:

"Hagamos lo que hizo Samuel Fuller en 'Corredor sin retorno'".

Un loquito...

Cada loquito representa una cosita.

Y cada uno con una característica particular

para hacer después...

Todo está trabajado a partir,

por decirlo sin que la gente se ofenda,

del cine basura.

De la comedia de toda la vida.

De lo que era auténticamente popular

y que gustaba a la gente en aquellos momentos.

Yo buscaba cosas...

Pero también con algunas nobles

porque, de repente, había trozos de "slapstick".

Para eso, Quique era ideal.

De golpe y pegarte porrazos.

Es "slapstick".

O había un poco de "screwball".

Es el genero más disparatado del mundo.

Era una astracanada.

Y como no sé quién...

Me parece que Castro o Montiel acertaron muy bien al decir

que el primer plano de la película la resume entera.

Había leído sobre todo a Noël Burch,

que era el que hablaba del fuera de campo.

¿Y qué es?

Es una oficina,

que era la oficina dela filmoteca en aquel momento,

donde se ve a tres chupatintas

poniendo sellos y cosas así

y se oyen voces fuera de un señor que está chalado

y que dice "arriba España", "viva Franco", "me cago en Dios",

tacos y todo eso,

y que parece que pinta paredes.

Y así aguantan todos los títulos de crédito

hasta que llegan otra vez los burócratas

hechos una pasa

después de haber conseguido coger a aquel señor

y meterlo en el loquero o donde sea.

Cada uno a lo suyo, como si no pasara nada.

Está esa dimensión, si queremos llamarla metafórica,

de la película

a partir de la condición del protagonista.

Un nostálgico del viejo régimen.

Entonces, a partir de ahí,

podemos hacer una lectura de la película

que a mí me lleva a preguntarme,

es una pregunta que aquí dejo,

si esa película se podría hacer hoy en día.

Realmente,

cuando he visto la película después de tantos años,

me he quedado perplejo al ver lo que dice ese hombre

y cómo se comporta ese hombre y la furia de ese hombre.

Digo:

"Si es que los estoy oyendo aquí todo el rato".

No cabe la menor vacilación.

O ellos o nosotros.

¿Y quiénes somos nosotros?

-Nosotros somos España.

De hecho,

un mes o dos meses o tres meses después de hacer la película

Tejero asaltó el Congreso.

Han pasado 40 años desde el estreno de la película.

¿Con qué se quedaría Paulino Viota de la película de Javier?

A mí me gusta mucho la película.

No le veo ningún...

No se me ocurre nada que reprocharle.

Lo que más me gusta, precisamente,

quizá porque habías dejado la militancia,

la película es un poco tardía, es tres años posterior a la mía,

es esa especie de madurez

de que el personaje de Quique Camoiras

es un personaje muy bello, muy entrañable y muy...

Aunque es un falangista y un fascista y tal,

es una bellísima persona.

Eso sí que me parece insólito.

Esa especie de maniqueísmo que hay siempre de buenos y de malos

en las películas de este tipo, en películas políticas, etcétera,

en "¡Tú estás loco, Briones!" no lo hay.

Al principio de la película podemos pensar que es un imbécil,

pero luego es evidente

que tiene una calidad humana extraordinaria.

El actor es muy bueno y lo da bien.

Y el otro personaje con una maravillosa calidad humana

es la monja.

Por el hecho de ser monja,

aunque no se diga nada de ello y sea una monja muy moderna

también en cierto modo representaría el viejo orden.

Los protagonistas de "¡Tú estás loco, Briones!"

son un falangista enloquecido,

pero enloquecido de pura buena persona que es,

y una monja.

En este momento, sobre todo yo,

que soy una persona muy inquieta y muy activa,

meterme en la mentalidad de una monjita,

que es una persona

que participa en la vida con su profesión

y tiene un amor a Dios por encima de todo,

es tan pura,

entonces me ha gustado hacerlo

porque ha sido un papel fuera de mi línea.

Me ha gustado por esa razón.

Vemos a Quique Camoiras,

a Esperanza Roy, en el papel de la monja,

también a Santiago Ramos,

que es el protagonista de la película

que vamos a ver a continuación, "Con uñas y dientes",

película que se rodó en el 77,

se estrenó en el festival de Benalmádena

en el 78

y llega a salas en el 79 y es el reflejo de ese momento.

Esta mañana teníamos una reunión en la fábrica

y me han salido al paso tres tíos.

-Es la huelga de útiles industriales, ¿no?

18 despedidos.

Las técnicas de la patronal.

-A esos les paga el director, claro.

Tenía el valor

de hablar de manera explícita de un tema

o de poner en la pantalla

a la representación de las luchas obreras

y de lo que era, en ese caso, una huelga, ¿no?

Y también de poner en el centro

todas las contradicciones del líder sindical, ¿no?

En algunas de las entrevistas que yo he leído de Paulino

publicadas en la época

Paulino ponía también cierto acento

en cómo la película situaba en el centro

las contradicciones del líder sindical

frente...

O del líder que toma decisiones en solitario

y que asimismo se equivoca, ¿no?

Se equivoca o se cree demasiado importante

o, de alguna manera,

está desconectado del conjunto de la lucha

o de la clase, ¿no?

Sin embargo, a mí me daba la sensación,

vista ahora, cuando la he vuelto a ver,

de que lo que no está tan representado

es estrictamente la lucha obrera en la fábrica.

Hay una discusión o dos,

pero no está la lucha obrera en la fábrica.

No están los trabajadores.

-De hecho, la fábrica no sale nunca,

pero era por una dificultad puramente material.

Lo que hicimos fue sustituir la fábrica,

que era imposible,

no teníamos manera de encontrar una fábrica para rodar,

por reuniones sindicales.

Lo que sí usamos fueron los sindicatos,

que acababan de ser legalizados.

Pero todavía no habían ocupado sus propiedades.

Era el sindicato vertical.

Se rodaron varias escenas en Comisiones Obreras

y, la escena final, en el edificio de la UGT,

que ahora es de la UGT, que está en la Avenida de América.

Los obreros están representados, pero ya fuera de la...

Digamos que en el momento sindical, pero no en el momento laboral.

Esa es una carencia directamente material

de la película.

-Es una hermosa película, muy muy luchadora,

que cuenta de manera muy detallada

y a veces languiana, de Lang,

muy detalladamente,

todos los mecanismos de la lucha

por vencer o perder una determinada huelga.

Es lo que se decía y lo que se hablaba.

Quizás eso es lo que, vista hoy, me deja absolutamente asombrado.

Que ya había una especie de lenguaje estereotipado

en el interior de las luchas obreras.

Del cual, por cierto,

no creo que hayan logrado desprenderse del todo.

La jugada de la empresa es siempre la misma.

Te acojonan con amenazas

y te dicen que no es el momento para hacer una huelga.

-Esto es una provocación. Son ellos los que quieren la huelga.

Hay que andarse con pies de plomo.

-Este momento es tan jodido como cualquier otro.

Como nos durmamos, cada vez será peor.

Es tu segundo largometraje.

¿Cuánto tiempo pasó entre la primera y esta?

Se podría decir que es el primero

porque lo que había hecho es una película larga,

que se llama "Contactos",

pero que es totalmente "underground".

Cine "underground" o cine...

No sé cómo se podría llamar. Cine independiente.

Una película que estaba hecha...

Se llegó a definir como "hecha contra el público".

Eso por sus características.

Es una película que no está hecha legalmente.

Al margen de la ley, como una película "amateur".

No es la única. Se hacía muchas películas así.

"Contactos" es una más de estas películas extralegales.

En cierto modo,

no se podría considerar una película profesional.

Era mi primera película profesional; por eso, me preocupé mucho.

Era un ingenuo.

Tenía 29 años, tampoco era tan niño.

Me preocupé mucho de los aspectos formales,

de hacer una película muy acabada formalmente.

Eso no sé si fue incluso un error porque yo tenía...

Como yo era muy aficionado al cine, tal vez demasiado,

yo tenía la idea totalmente quijotesca

de que si hacías una película bien hecha,

se darían cuenta.

La crítica, los productores o el público

se darían cuenta,

pero no es verdad.

Cuando están muy bien hechas, funciona muy bien,

pero de manera inconsciente para los que las ven.

No sé si me explico.

Las de Hitchcock están bien hechas, pero la gente no se da cuenta cómo.

Entonces, cuidar mucho la forma,

si lo que pretendes, como pretendía yo,

es tener una tarjeta de presentación en la industria,

es una tontería

porque eso realmente no se valora.

Lo que se valora

es que hagas una película que le llegue al público,

y que al público le emocione y haga taquilla.

-¿Qué buscabas con ese plano

en el que en la práctica están golpeando a la cámara

y, por tanto, a la pantalla y al espectador?

-Pues ya lo has dicho tú.

Se trataba de hacer una película violenta

o sobre la violencia.

La película empieza con un plano en el que se golpea a la cámara.

Se golpea a la cámara,

y termina con un plano

en el que el sustituto del directivo

dice a los que están allí reunidos, pero habla al público, claro:

"Ustedes tienen la palabra".

Se pasa del golpe a una...

A una...

¿Cómo diríamos?

A un planteamiento de que ustedes tienen la palabra.

Pero la palabra...

Son los obreros.

Están reunidos para seguir o no la huelga.

Pero también el público.

Hay una...

-Hay cierta dimensión brechtiana. -Claro.

Hay una voluntad de implicar al público.

La violencia está muy presente en la película,

y está bien decirlo al espectador.

Hay una agresión sexual, hay una violación,

una triple violación,

que vista hoy, es verdad, nos cuesta mucho más digerir.

Lo que me interesaba de la sexualidad

es una cosa que tiene la sexualidad.

Quizás yo soy un imbécil y esto es una tontería.

Es totalmente ambivalente. Es la ambivalencia por antonomasia.

Quiero decir

que la sexualidad consentida es la cosa más dulce,

más suave, más bella y más hermosa

que cabe.

Y, por otro lado,

la sexualidad no consentida puede ser...

Ahí está la maravillosa película de Pasolini,

que me parece una obra maestra absoluta.

Ya estaba hecha, pero creo que no la había visto.

La sexualidad puede ser la cosa más espantosa.

El ejemplo más absoluto de tiranía, de poder,

de dominio de un ser humano sobre otro.

Me gustaba mucho ese contraste.

Y, quizás, por eso, los dos tipos de escenas sexuales

y llevadas tan al extremo.

Pero es muy interesante.

Los espectadores van a ver ahora la película

y van a poder entender mejor por qué quisiste mostrarlo así.

Vamos a dejarlo aquí porque ya se nos acaba el tiempo,

y los espectadores tienen que ver esta película

de la que no queremos desvelar nada más.

Muchísimas gracias a los tres por habernos acompañado esta noche

y por haber hablado de cine

en un programa donde amamos el cine

y especialmente el cine español.

Gracias.

Es tiempo de recuperar "Con uñas y dientes",

un drama político y social, pero también romántico.

Un interesante documento de la transición.

Nos vemos la semana que viene en "Historia de nuestro cine".

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Historia de nuestro cine - Coloquio: Tiempos de Constitución

06 dic 2019

Elena S. Sánchez charla con Javier Maqua, director de "Tú estás loco, Briones" (1980), con Paulino Viota director de "Con uñas y dientes" (1978) y nuestro colaborador Carlos F. Heredero; sobre las películas que emitimos.

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