www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5470797
Historia de nuestro cine - Coloquio: Óperas primas - ver ahora
Transcripción completa

Hola de nuevo, después de disfrutar

de esta deliciosa y original fábula os damos la bienvenida,

como cada semana, al coloquio de "Historia de nuestro cine",

hoy tenemos la suerte de estar acompañados

por los directores de las dos películas de esta noche,

dos óperas primas que supusieron el debut detrás de las cámaras

de dos actores, saludamos ya a Laura Mañá,

es guionista y directora de "Sexo por compasión",

la película que acabamos de ver, ¿cómo estás? Bienvenida.

Hola, muchas gracias.

Ya estuviste con nosotros hace tiempo.

Sí. Bienvenida de nuevo.

Y bienvenido también al programa a José Sacristán,

es uno de los grandiosos actores de la historia de nuestro cine

que hasta en tres ocasiones se ha puesto detrás de la cámara,

la primera vez fue con "Soldados de plomo",

que es la película que veremos después del coloquio.

Qué me gusta verte y escucharte. ¿Cómo estás?

Pues muy bien, de verte y escucharte, encantado.

Y qué bien que encuentres siempre un hueco para estar con nosotros

porque estás a tope. Sí.

Forma parte de la historia de nuestro cine

y aquí estamos cumpliendo con nuestro deber,

naturalmente que sí.

Qué alegría.

También saludamos a nuestro colaborador habitual y,

vamos, para mí el más querido.

El director y también escritor Fernando Méndez-Leite,

como me escuchen los demás, ya verás lo que me van a decir.

Puf, José Luis, madre mía. ¿Qué tal estás?

Pues yo muy bien,

después de lo que acabas de decir y con esta compañía,

que es la mejor posible,

dos actores que admiro muchísimo y dos estupendos directores y,

además, sobre todo, dos personas que quiero.

Bueno, sí que me gustaría preguntaros

qué os llevó a ponerlos detrás de la cámara.

Pues mi vínculo siempre ha sido a través de la escritura.

Yo, bueno, me he dedicado a escribir toda la vida,

desde que tenía siete años he escrito siempre,

entonces, creo que al haber sido actriz

durante tantos años,

haber estado familiarizada con el cine,

pues empecé a escribir mi primer guion

y en el momento en el que dije:

"Bueno, ¿a quién se lo ofrezco? ¿A quién se lo doy para dirigirlo?",

Pues me di cuenta de que, quizás, debía ser yo.

Entonces busqué un productor y, bueno, y la cosa salió bien.

Pepe, cinéfilo empedernido, tu amor por el cine es una cosa...

Claro, por eso, vamos, siempre ya incluso,

cuando yo empecé a hacer protagonistas

al margen de hacer mis deberes como actor,

yo hacía mis deberes como director, entonces,

en cada una de las películas con Garci, con Gonzalo,

con "Perico" Olea, con Mario Camus,

y yo me hacía mis deberes y cuando llegaba a rodar decían:

"Cámara aquí, plano y contraplano. -¿Cómo plano y contraplano?

Yo veo esto... ".

Siempre me ha apasionado el mundo del cine, sencillamente,

el amor y el interés por el cine desde el principio de los tiempos,

desde que tengo uso de razón.

Ahora, lo más habitual es dar el salto al largo

después de haber hecho algún corto,

en tu caso sí que habías hecho un corto, tú te lanzaste sin red,

ahí a por el largometraje.

Sí, bueno, tanto como sin red no porque tenía colaboradores,

entre ellos, Josetxo San Mateo como ayudante.

Decías que ellos te aliviaron un poco

ese miedo de la primera vez.

Y José Antonio Ruiz Anchía como director de fotografía,

que me ayudaron muchísimo.

Tanto como sin red, no,

al margen de los chicos sin producción

que me proporcionaron un reparto maravilloso.

Estaba cubierto, estaba protegido.

En cualquier caso,

imagino que la experiencia como actores también ayuda,

aunque sea solo para la dirección de actores.

Mira, en mi caso te diré que no tanto.

O sea, sí que ves,

estás muy familiarizado con ese mundo,

lo que pasa es que cuando estás actuando, en todo caso,

por mí hablo, como actriz,

estás en el papel y no estás en la cabeza del director,

porque al final,

el mundo de un director lo ves cuando se estrena la película

porque es la única persona

que tiene toda la historia en la cabeza.

Entonces, es más tener todo tu guion en la cabeza

para después poder transmitir qué quieres.

Estaba pensando en la cantidad de títulos que hemos emitido

en "Historia de nuestro cine" en los que hemos visto a actores

que luego se han pasado a la dirección, Perojo,

Ana Mariscal, muchos, bueno,

Icíar Bollaín, también, Raúl Arévalo más recientemente.

Sí, bueno, es una cosa que a mí me resulta muy natural, es decir,

que un actor se expresa a través de un guion

y un personaje de una manera relativa

y es lógico que algunos tengan ese interés de hacer, digamos,

la creación total, de dominar todo el espectro

que hay en una película.

No solo eso, sino muchísimos otros, sin ir más lejos,

Fernando Fernán Gómez, por ejemplo,

pasó después de hacer muchos años...

Es uno de los grandes ejemplos.

Claro, después de hacer muchísimas películas como actor,

empezó a dirigir los años 50 y tiene una de las filmografías

más sensacionales de la historia del cine español.

Y en el cine internacional,

pues eso ha sido tradicional toda la vida.

Yo tengo, además, la idea, que no sé si es muy científica,

pero, la idea de que las películas de los actores son buenas.

Hablemos de la película que acabamos de ver ahora,

"Sexo por compasión",

que viene de un cuento que tú misma escribiste

que se titulaba "Puta por compasión".

¿Qué te llevó a contar esa historia y a escribir esa fábula, y luego,

llevarla tu misma...?

Bueno, yo creo que cuando escribes un primer guion

pues sale toda tu vida, yo creo.

Entonces, en esta película

sí que creo que se reúnen mi infancia, la religión,

la educación, la ingenuidad, las preguntas,

las dudas, y, entonces, es realmente una fábula,

este cura atormentado porque quiere ser una buena persona,

esta mujer que hace de todo

y es que no sabe lo que es hacer el mal.

Al final, es una gran fábula sobre la ingenuidad.

Fernando, una ópera prima muy original, diferente, madura,

se habló mucho del realismo mágico que hay en la película.

Sí, claro, es una ópera prima que tampoco lo parece

porque es una obra muy consistente,

sabe muy bien lo que quiere y a dónde va.

Y, además, sí es cierto que es una película

que tiene poco que ver con el resto de cine

que se hacía en España en ese momento,

quizá por su adscripción al realismo mágico.

Quizá eso sea a mí lo que me puede distanciar un poco de la película

porque, al contrario que Laura,

yo no soy nada aficionado al realismo mágico,

yo soy aficionado al realismo puro y duro,

entonces, eso es lo que a mí me puede distanciar,

pero la película tiene, sobre todo,

una factura y una sensibilidad muy personal

que creo que está perfectamente expresada.

-Yo creo que el gran mérito de esta película es el equilibrio

entre un término de realismo y otro,

el no haber caído o vencido por alguno de los tópicos de uno.

Yo veo un equilibrio, una química,

el tono, en definitiva, lo que se da a decir,

muy difícil de conseguir.

"Recuerdo a mi padre cada día cuando venía a hacerme la foto,

me decía:

'Una vida es para guardarla

y otra para vivirla'."

Y estamos hablando de tu ópera prima

y que tuviste que ir a rodar a México, ¿por qué?

Mira, hubiera podido rodarla en Almería, yo, de hecho, dije:

"Esto es un western", al principio, porque da igual, es una fábula.

Luego, se dio la circunstancia,

por cuestiones de producción de que, bueno,

surgió la coproducción con México pero sí me apetecía marcharme lejos

para que fuese, realmente, un cuento.

Y, México, lo tenía todo,

aparte de que, al haber tantas personas,

tantos técnicos que trabajan, también en Hollywood,

hay una gente extraordinaria, hay unos técnicos, o sea,

el director de fotografía, Henner Hofmann,

Marisa Pecanins, que siempre había hecho

las películas de Ripstein, que es la directora de arte.

O sea, tuve la posibilidad de trabajar

también con gente maravillosa.

Hablemos de la actriz protagonista de esta película,

Élisabeth Margoni, ¿es una actriz francesa?

Francesa, sí.

¿Qué os parece?

A mí me gusta mucho,

es una actriz que lleva trabajando desde los años 70,

ha trabajado en películas con Belmondo,

por ejemplo, en "El profesional", en "El cuerpo de mi enemigo",

y en "El Húsar en el tejado", y hasta en "Love actually", ¿no?

Me gusta mucho esta actriz,

me recuerda mucho a Shirley Valentine, también,

un personaje estupendo del cine inglés de los 80,

yo creo que está perfecta para el personaje,

hace muy buena pareja con María Lafuente, además,

son dos actrices muy distintas pero que se complementan muy bien.

-Bueno, me parecía,

yo quería una mujer más bien entradita en carnes

porque para mí representaba también la generosidad, ¿no?

Es la generosidad en cuerpo y alma y tenía más de 50 años

y era muy gracioso

porque cuando planteábamos la película,

uno de los productores me decía:

"¿Pero una mujer gorda y de 50 años? Esto va a ser un fracaso.

¿Por qué no cogemos a Monica Bellucci

para hacer este papel?".

Yo digo: "Hombre, porque cambia completamente la película,

tú metes a Mónica Bellucci en un pueblo muerto

y claro que todo el mundo se quiere acostar con ella".

Y después, cuando la película ganó tantos premios

y le fue tan bien, el productor me decía:

"Cuando pienso en cómo hubiera funcionado

con Monica Bellucci...".

Tú, en ninguna de tus películas has actuado.

No.

O sea, ¿por qué esa decisión de solo ponerte al mando

pero no interpretar ninguno de los papeles que escribes?

Pues, mira, yo tengo un respeto y, guau, me impresiona muchísimo

cuando alguien es capaz de hacer las dos cosas,

pero es que me parece un esfuerzo,

de la mañana a la noche estás con la película la cabeza,

yo estoy pendiente de los actores, acabo de rodar,

te vas al hotel a reescribir lo que para el día siguiente,

entonces, bueno,

me daría mucho miedo tenerme que ocupar de mí

antes que ocuparme de los demás,

y mira que muchísimos actores lo hacen.

Uno de esos actores que lo hacen es Pepe

que estás en las tres películas que has dirigido de protagonista,

¿por qué decides tú

ser el protagonista de esta historia

que además, también, adaptas tú el guion?

Yo no le voy a consentir al director Sacristán

que no cuente con el actor Sacristán

porque es el mejor que lo puede hacer.

Claro, el que mejor puede hacer esto,

el director Sacristán tiene que entender

que es el actor Sacristán,

no hay nadie que lo pueda hacer mejor.

Porque explicarle a un compañero qué es lo que yo quiero,

porque ya desde la escritura,

salvo en el caso de "Yo me bajo en la próxima",

que fue un acontecimiento que me vino un poco inesperadamente,

tanto "Soldados de plomo" como "Cara de acelga"

empiezan a gestarse desde la escritura

con Carlos Pérez Merinero por un lado,

y a partir del plato de Eduardo Mendoza,

pensando en que yo soy el que va a ser el protagonista.

Pero nunca he pensado en la posibilidad

de prescindir de mí como actor cuando he dirigido.

-Pues a mí me cuesta entender que sean capaces de hacerlo,

sobre todo cuando el resultado es muy bueno

porque yo estoy muy con Laura,

el trabajo de dirección es tan absorbente

y tan agotador que, claro,

pensar que después de esa tensión que te supone hacer

y montar una escena y escoger los objetivos

y el movimiento de la cámara y de hablar con los actores,

de pronto, tengo que pasarme al otro lado y hacer la mueca,

me parece dificilísimo.

Dos años antes había protagonizado "La cripta",

que estaba también basada en una novela de Eduardo Mendoza,

y decides adaptar tú mismo otra, ¿por qué eliges...?

No, no, no fue una decisión mía,

porque todo esto parte de una decisión

de Cayetano del Real, del director de "La cripta",

que era muy amigo de Eduardo,

y a mí se me permitió en "La cripta" añadir algunas chorradas

en el guion que a Eduardo le divertían y, entonces,

Cayetano me dijo un día que Eduardo, él y yo

íbamos a escribir una película, una historia que él tenía,

y me dijo: "Toma, sobre todo, lo que tú habías escrito,

y lo que yo, toma y toma esto".

Y de ahí salió la historia,

pero no fue una decisión mía, quiero decir.

Laura, ¿tú conocías la ópera prima de José Sacristán?

La conocía, sí, sí.

La he tenido que volver a ver, pero sí, la he vuelto a ver,

me ha gustado muchísimo,

a mí me parece que es una historia llena de detalles

y se nota cuando realmente alguien escribe con las entrañas, también,

hay muchísimas escenas, esa escena,

aparte de la de cuando sacan los soldaditos,

esa escena donde él se pone a tocar esa pianola desafinada,

cuando escucha el disco de su madre, o sea,

lleno de momentos entrañables y de silencios y de pausas

que te dan tiempo a ir entrando en esta casa maravillosa que,

desde el principio, dices: "Nunca la va a vender".

¡Nunca la va a vender!

-Hay un momento cuando saco el álbum de cromos,

es un álbum de cromos mío,

y lo abro por donde está el cromo de Amparito Rivelles.

Entonces, tengo el álbum de cromos, me lo dedicó Amparo diciéndome:

"El último Quijote de las viejas glorias

del cine español".

Doña Amparo Rivelles era otra de las que partían el bacalao.

"Como director, me parece que está muy asentado,

muy sabiendo lo que quiere,

como es actor, sabe tratar a los actores,

sabe darle libertad a los actores siempre llevándolos por el camino

que él quiere, no sé yo, es como una impresión estupenda,

creo que puede hacer muchas más cosas

de las que ha hecho hasta ahora el cine."

Las seseras de Amparo Rivelles, desde luego,

son soberbias porque ella tiene tal fuerza que se come la película.

"¿Qué es lo que pretendes?

¿Provocar?

¿Escandalizar?

¿A quién?

¿A mí?".

También me llama mucho la atención

y es que nada más empezar la película,

sabes perfectamente en qué ambiente estás,

en qué género estás,

esa forma de hacer una historia de, digamos, negra, pero,

al mismo tiempo, aquí, en Valladolid, costumbrista,

realista, es lo que a mí me cautivó mucho

desde la primera vez que vi la película.

Esta es una de mis películas favoritas.

Me alegro. Ahí queda eso.

Pepe, decías que para ti,

Fernando Fernán Gómez es el ejemplo de cualquier cosa,

¿cómo fue dirigirle?

Porque habéis trabajado mucho juntos pero, claro,

ser tú quien dirija a Fernando...

Me encantó, le pase el guion y me lo aceptó.

Sin Fernando, hubiera sido otra cosa esto, por supuesto,

como "Cara de acelga", claro.

Como todo, sin Fernando, todo era peor.

"Todavía me corre un no sé qué por el cuerpo

cada vez que la recuerdo cantando aquello de:

# Tararara ra ri ra, # tararara ra... #"

A mí, hay una secuencia de esta película

que me gusta especialmente

que esa secuencia en que se quedan solos

de una manera un poco rara dentro de la estructura del guion

y que se quedan solos Assumpta Serna y Fernando Vivanco, ¿no?

Que dos personajes, digamos, secundarios de la historia,

de repente, cobran protagonismo y ahí hay una vida,

ahí hay una historia, y, además, los personajes cambian radicalmente

cuando están marido y mujer en su casa que,

como se han mostrado de cara al personaje de Pepe Sacristán,

que conduce toda la película, ¿no?

Y eso me da, también, un poco,

el calibre de gran director de Pepe.

"¿Qué has hecho todos estos años?

-Poco más que dar vueltas, dar vueltas de aquí para allá,

es dar unas cuantas vueltas,

he subido al desván a ver si venías y como ya estás aquí, pues,

pues puedes decirme qué quieres."

Menudos personajes y menudos diálogos, también.

No, es que el texto es maravilloso, yo digo,

es verdad que Fernando Fernán Gómez, o sea,

los actores están espléndidos,

pero cuando les da su buen texto también, pues claro, uno crece,

sino, uno hace lo que puede.

Pero, sí, hay unas frases maravillosas,

y Fernando cuando no sabe dónde están las cosas,

es que lo hacen entrañable.

Yo creo que los personajes son entrañables,

incluso el papel de la madre desaparecida, muerta,

es entrañable porque está todo el tiempo.

Después, solo dirigirías otras dos películas.

¿Por qué no has vuelto a ponerte?

Pues mira, te decía antes que el director Sacristán

tenía que contar con el actor Sacristán

para sus películas,

pero, claro, es que el actor Sacristán,

afortunadamente, tiene mucho trabajo,

entonces el actor Sacristán le dice al director:

"Mira, quédate en casa viendo películas,

que yo soy el que se encarga de pagar el recibo de la luz

y el colegio de los chicos".

No, la puesta en marcha de una película

lleva tal cantidad de tiempo que,

afortunadamente, mi agenda como actor,

tanto el cine, como en el teatro y en la tele,

está completa y no me ha tentado

porque hubiera supuesto sacrificar proyectos como actor

que quería hacer, que me interesan.

Laura, ¿estás a punto de estrenar tu octava o novena película?

Sí, es mi octava película, mi octavo largometraje.

Ya estás preparando la novena. Sí, en febrero empieza a rodar.

Vamos con la que tienes por estrenar.

Exacto, estreno una comedia romántica

que se llama "Te quiero, imbécil",

con Quim Gutiérrez y con Natalia Tena,

con Alfonso Bassave,

es una película espléndida en la que está Televisión Española,

entonces, 17 de enero en cines

y después ruedo "Federica Montseny",

la Primera Ministra que hubo en Europa,

la Primera Ministra que siendo anarquista,

ejerció de Ministra un gobierno republicano.

O sea, que siempre también intentando recuperar

las historias de mujeres olvidadas.

Decías que tienes muchos proyectos, afortunadamente,

y antes de empezar el coloquio, de hecho,

te he dicho una de las películas que tienes por estrenar

y dice:" No, perdona, tal...",

o sea, ya tienes tantas cosas, cuéntame, ¿qué tienes por estrenar?

"El inconveniente", la primera película de Bernabé Rico,

y, bueno, empezamos nuevas temporadas de "Alta mar"

y estoy con "Señora de rojo sobre fondo gris".

Muy especial para ti esa obra.

Una cosa, para mí, muy personal

porque, desde que se publicó la novela,

yo estaba haciendo una obra de Delibes

cuando se publicó la "Señora de rojo",

de otra obra de Delibes,

"Las guerras de nuestros antepasados",

pero Miguel nunca quiso dar los derechos ni para el cine.

Se los pidió Pilar, ni para el teatro, hasta que ya,

por fin, consintió que hiciese una lectura y, afortunadamente,

va a ser un año ya que la estamos representando,

la respuesta de la gente es formidable

y del comentario crítico también.

¿Para cuándo tenemos el documental de Ana Belén?

Pues la idea es estrenarlo en primavera,

ya está prácticamente terminado. En algún festival.

Sí. Y ahora estoy dedicado a terminar una novela,

pero estoy muy preocupado

porque me ha salido "La verdad sobre el caso Savolta".

(RÍE) No está mal.

Bueno, está todo en la línea. No está mal.

Pues muchísimas gracias a los tres

por haber estado esta noche con nosotros aquí, un placer.

Gracias a vosotros, siempre.

Contar historias es un acto de amor,

ha dicho en más de una ocasión Pepe Sacristán,

en "Soldados de plomo", escrita,

dirigida e interpretada por él mismo

nos acerca a la historia de Andrés,

es un hombre que vuelve a su ciudad natal

tras una larga ausencia para hacer frente

a los fantasmas del pasado y las mezquindades del presente.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Coloquio: Óperas primas

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Historia de nuestro cine - Coloquio: Óperas primas

21 dic 2019

Hª de Nuestro Cine emite dos Óperas Primas "Sexo por compasión" (2000) y "Soldados de plomo" (1983; películas dirigidas por los actores Laura Mañá y José Sacristán, que charlan con Elena S. Sánchez y nuestro colaborador Fernando Méndez Leite.

ver más sobre "Historia de nuestro cine - Coloquio: Óperas primas" ver menos sobre "Historia de nuestro cine - Coloquio: Óperas primas"
Programas completos (7)
Clips

Los últimos 1.175 programas de Historia de nuestro cine

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios