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Historia de nuestro cine - Coloquio: En Barcelona - ver ahora
Transcripción completa

Estamos de vuelta, buenas noches.

A ritmo de Joaquín Sabina nos adentramos

en el coloquio de "Historia de nuestro cine",

esta noche para hablar de Barcelona como escenario de película.

La ciudad donde trascurren las dos historias de esta noche:

"Sinatra" y "Mañana será otro día".

Para hablar de ambas, nos acompañan dos cineastas

que se han rastreado bien la ciudad y la han elegido

como set de rodaje para sus películas.

Francesc Betriu, que es el director de "Sinatra",

la película que acabamos de ver. ¿Qué tal? Bienvenido.

Hola. Es la primera vez

que nos acompañas. La primera, sí.

Teníamos ya ganas, porque tu cine sí que ha estado presente

en "Historia de nuestro cine".

Y enhorabuena por ese premio de Honor Gaudí.

Gracias. A toda una trayectoria. Gracias.

También nos acompaña hoy Javier Ruiz Caldera.

Director de películas como "Spanish movie",

"Promoción fantasma", "Anacleto: agente secreto".

¿Cómo estás? Muy bien.

Has estado más veces en el programa.

Sí. Y conoces bien Barcelona, también.

Sí, vivo allí. Lugar donde has rodado

muchas películas. La mayoría.

Me comentabas cinco de seis, ¿no? Sí.

Javier Ocaña. Buenas noches, bienvenido.

Comencemos hablando de, pues eso, de Barcelona

como escenario de películas ya desde el cine mudo

y que ha sido una ciudad muy importante

dentro de la historia de nuestro cine para rodar.

Aún en el siglo XIX, Fructuós Gelabert

hizo "Riña en un café", en 1897.

Uno de los grandes hitos del cine mudo

y de los directores españoles de cine mudo.

Y luego, a partir de ahí,

creo que hay unos hitos que podría ser, por ejemplo,

la llegada de grandes productoras americanas

en los años 20, que establecen Barcelona como su sede.

En 1924, lo hace La Metro y lo hace la Fox.

En 1927 lo hace Paramount.

Y luego, hacer un recordatorio de que en Barcelona se han rodado

y producido las mejores películas de cine policiaco

y de cine negro de nuestro cine.

A partir de 1950

y hasta más o menos mediados de los años 60.

Y que justo coincide ese final del cine policiaco catalán

con la llegada de la Escuela de Barcelona,

uno de los movimientos,

si no el más importante movimiento de vanguardia

en la historia de nuestro cine, con películas importantísimas.

Y ahora, entre otras muchas cosas,

la cantidad de cortometrajistas que están saliendo

de una de las escuelas más prestigiosas,

la ESCAC, donde estudió Javier Ruiz Caldera,

donde estudió J. A. Bayona y otros grandes directores

y están haciendo cortometrajes y primeras películas estupendas.

Francesc, estudiaste cine aquí, en la Escuela de Cine de Madrid.

Tu primera película la rodaste aquí.

Pero ya la segunda, "Furia española",

la hemos visto en el programa, la ruedas en Barcelona

y vas alternando, ¿no?

La verdad es que el ayuntamiento da muy pocas facilidades para rodar.

Entonces, era complicado.

Tenía mucha más influencia todavía que en Madrid

el sindicato vertical.

Era muy difícil conseguir, te obligaban.

Cuando llegué a Barcelona, se presentó un señor y me dijo:

"Bueno, ¿qué papel me das?".

Y dije: "¿Por qué?". No lo conocía de nada.

"Soy el enlace sindical y tengo que trabajar en tu película".

Entonces, me quedé sorprendidísimo.

Pero bueno, esto se solucionó con el fin de la dictadura.

Los sindicatos ya, digamos...

Los nuevos sindicatos democráticos

luchamos para conseguir abolir los carnés.

Por cierto, ¿cómo estás de carné sindical?

-¿Pero hace falta? -Ya lo creo.

Se ha puesto serio ahora.

Habla con Benítez, del sindicato, a ver si lo arregla.

Aparte de esto, Barcelona siempre me ha parecido un escenario

muy interesante para las películas.

Especialmente el barrio de El Raval,

donde casi he rodado todas mis películas.

Ahora no sé cómo están las cosas, ¿es fácil rodar en Barcelona?

Estoy bastante de acuerdo.

Creo que depende quién seas, te lo ponen más fácil o no.

Si eres Woody Allen,

fue alfombra roja; también es normal.

Tenía a Barcelona en el título.

Pero depende. Supongo que hay barrios

que sí que te lo ponen difícil por el hartazgo de los vecinos

de que se rueda mucho.

Pero bueno, a mí me gusta mucho rodar el Barcelona

porque es la ciudad

que mejor conozco, y precisamente por eso

intento ahí rodar siempre que puedo.

Hablemos de "Sinatra", es la película

que acabamos de ver; la estrenas en 1988.

Adaptación de la novela "Sinatra: novela urbana".

En primer lugar, ¿por qué decides llevar al cine esta historia?

¿Qué es lo que te atrajo? Bueno.

Conocí al autor de la novela, Raúl Núñez.

Y que me presentó otras historias, pero justamente

había salido publicada ya la novela como tal.

Y me pareció que entraba dentro mucho de mi cine anterior.

Pero enriqueciéndole, porque, por ejemplo, Raúl introducía

en sus historias elementos de lo absurdo.

Por ejemplo, en "Sinatra",

desde el bebé que se pone enfermo, al pollito que regala

Rosita a Sinatra, hay una serie de elementos

que son propios del mundo de Raúl.

No es difícil que le interesara a Francesc la novela de Raúl Núñez

porque es un mundo muy suyo.

Es un mundo de personajes aparentemente estrafalarios,

pero con un fondo de soledad importante.

Con esos clubs de corazones solitarios,

que estaban en su primera película, en "Corazón solitario".

Con esas pensiones cutres.

Hay todo ese mundo, ese mundo de Raúl Núñez

que ya había sido llevado al cine, además, dos años antes

por Ventura Pons.

"La rubia del bar", que era una película ambientada

en el barrio chino también.

Ese mundo casi lumpen de ciertos barrios de Barcelona.

¿Qué te trasmite esa Barcelona nocturna, lumpen?

A mí, bueno, yo cuando veo "Sinatra",

a esos barrios mis padres no me dejaban entrar directamente.

El barrio chino imponía, luego lo descubres y te encanta.

Y la verdad es que estéticamente es maravilloso,

o era maravilloso, más en esa época.

Aunque mantiene rincones.

Pero bueno, a mí me gusta mucho rodar por ahí,

aunque yo tiendo a rodar más en el extrarradio barcelonés,

que también hay joyas seguramente más escondidas

por el Baix Llobregat, que es donde realmente vivo.

Pero vamos, hay muchísimas posibilidades.

Depende de la historia, te llevo a un lugar de Barcelona.

¿Cómo fue el rodaje? ¿Cómo lo recuerdas?

Muy interesante. Fue un rodaje importante, yo creo.

Había una base fundamental, que es la fotografía.

Y Carlos Suárez creo que consigue con esta película

quizá su mejor fotografía después de "Remando al viento".

Era muy importante, también, la banda sonora.

Entonces, Joaquín Sabina se interesó desde el principio.

Le propuse componer la banda sonora y durante seis meses

prácticamente se dedicó a eso.

Tuvimos contactos directos.

Y a ensayar canciones, melodías.

Porque no solamente son canciones, sino que hay música de fondo

que también es de Sabina.

# ¿Quién me ha robado # el mes de abril?

Y qué importancia tiene la música en esta película.

Además, temazos que luego han sido míticos

en la trayectoria de Sabina y que nacieron aquí.

Era la primera vez que sonaban.

Pero luego, Joaquín Sabina los aprovechó

para sus siguientes discos.

"¿Quién me ha robado el mes de abril?", la canción más famosa

que suena en la película,

es una canción que luego está en un disco de este mismo año, 1988,

en "El hombre del traje gris" y en "Mentiras piadosas",

que es un disco de 1990, o sea, dos años después,

hay alguna canción con algunos arreglos y demás,

pero que habían sonado por primera vez aquí.

Eso desde dentro de la película, y luego, yo creo que hacia afuera,

yo viendo un poco la película, me recordaba

como si la película en sí misma

pudiera ser una canción de Joaquín Sabina.

La verdad es que sí que Sabina trasmite esta cosa callejera

de Hotel Cochambre que tiene,

que delata mucho la película, y creo que pega

muy bien el ambiente que describe Sabina en sus canciones,

o todo el universo sabinero

con la película que ha hecho Francesc.

Y la idea de que Alfredo Landa fuese el protagonista,

se metiera en la piel de Sinatra,

¿es algo que tenías claro desde el principio?

Sí. ¿Por qué?

Bueno, yo admiraba mucho a Landa.

15 años antes ya escribí un guion para Landa.

Se lo enseñé, le gustó, pero dijo:

"No lo hago, si hago esto, no trabajo más en cine".

Era un poco darle la vuelta a sus películas.

Años después, cuando yo leí el guion, pensé en él.

Lo que fue importante fue el resto del reparto.

Porque en "Sinatra" se combinan actores muy profesionales

como es Landa, Julia Martínez, Luis Ciges, Queta Claver,

con actores que están debutando, como el Pocino,

que fue luego Mortadelo.

Y con otros que jamás volverán a trabajar.

Como, por ejemplo, el que hace de Rosita.

Estuvimos haciendo el casting durante dos meses

y no dábamos con esta persona.

En pleno rodaje, ya cuando faltaba poco

para que tuviera que empezar a trabajar,

entramos en un bar, en Barcelona, que se llama Marsella

y que Landa no conocía, pero había oído hablar.

Cuando entramos allí, oímos alguien que le llamaba Alfredo.

Y los dos dijimos a la vez: "Es Rosita".

Hablábamos del trabajo de Alfredo Landa.

La película es del 88, y ya él, a principios de los 80,

había hecho "El crack" y ya habíamos visto ese cambio

de rol de esos personajes más de la comedia,

el landismo. En la línea que decía Francesc,

darle la vuelta a sus papeles del landismo y demás.

Ya había hecho con Juan Antonio Valdés "El puente",

con la que daba una primera vuelta de tuerca a esos papeles

de ligón de playa y demás.

Y luego, ya había dado todo el giro dramático

con "Los santos inocentes", con "El crack", principalmente.

Y está en un momento brillantísimo de su carrera, claro.

¿Qué regusto te deja esta película

donde vemos también una mezcla de géneros?

Hay drama, hay comedia, hay humor negro.

Bueno, a mí, personalmente, es el tipo de cine que me gusta.

Cuando casi es difícil de clasificar;

que juega con los géneros, que a ratos estás viendo

una película que parece de Melville.

Persiguiendo a Alfredo Landa por las calles de Barcelona.

Y a ratos, te metes en una película

de comedia, de personajes con ese mosaico fresco

de excéntricos que van pasando por el motel.

O a ratos es como triste.

Cuando descubres lo que hay detrás del personaje de Landa,

que te llega totalmente al corazón y emociona.

A mí ese tipo de películas son las que me gusta ver

y que aspiro a hacer algún día.

-Sinatra. -¿Qué quieres?

-Necesito que me ayudes. -¿A qué?

A ganar de una puñetera vez.

Hablemos de la película que vamos a ver,

"Mañana será otro día", de Jaime Camino.

Estrenada en 1967. Sois de la misma generación.

Bueno, él es un poco... Era un poco mayor, sí.

Pero nos conocíamos.

En aquella época, él frecuentó bastante la Escuela de Cine.

Esta película es un cambio respecto a la primera.

"Los felices 60".

Que era mucho más influida por la "nouvelle vague".

En cambio, aquí da un cambio distinto.

Yo la considero más una película dentro de la tradición italiana.

Me recuerda a películas de Dino Risi.

-Sí, a "La escapada". -"La escapada", por ejemplo.

Yo recuerdo haber visto a Jaime

entre clase y clase, frecuentar la Escuela de Cine o el Bentayga,

que era una cafetería donde nos reunimos todos.

Y realmente, de sus visitas

sacó gran parte del equipo de la película.

Juan Luis Galiardo, que en aquel momento

era compañero nuestro en la Escuela de Cine.

Y Sergio Mendizábal, que era el actor

que hacía todos los papeles de mayor

en las prácticas de la escuela.

Se trajo a Luis Cuadrado, que era su segunda, tercera película,

y a Marta Frías.

Se trajo a mucha gente de Madrid

a trabajar en la película en Barcelona.

Situemos la película dentro de esa trayectoria

de Jaime Camino, de la que hemos hablado mucho

en el programa; su segundo largometraje.

Como decía Francesc, él debuta en "Los felices 60",

una película muy influida, tanto por el mundo de Antonioni,

como por el mundo de la "nouvelle vague".

Él tiene un encuentro en el Festival de Cine de Cannes,

cuando va con "Los felices 60", con Godard.

Llega a comer con Godard, Godard le ayuda

en la promoción de la película incluso.

Y esa influencia de la "nouvelle vague"

va a seguir presente en esta película.

Lo que ocurre es que entronca también, en cierto modo,

con la Escuela de Barcelona, que él, en principio, denostaba,

no le gustaba formar parte de la Escuela de Barcelona.

Quería hacer un cine más comercial, más narrativo.

Aunque esta no creo que sea una película

tampoco excesivamente narrativa.

Y entonces, tiene esa mezcla de película italiana

y de "nouvelle vague" y de Escuela de Barcelona,

que entronca bien con la moda, con esa cierta posmodernidad,

con la publicidad; es un mundo muy de la Escuela de Barcelona.

¿Qué ha significado para la gente de tu generación

que hacéis cine, o para ti en concreto,

esa Escuela de Barcelona?

Bueno, se hacía mucho cine, muy arriesgado y muy moderno,

que es lo que más admiro de esas películas.

Tanto la de Francesc como la de Camino,

-las he visto. -Sigue siendo muy moderna.

Siguen siendo modernísimas.

Algo que echas en falta ahora.

Y que la Escuela de Cine, cuando estudiamos ahí,

intentamos, no emular, pero al menos inspirarnos

en esa energía e intentar romper con esquemas

que es lo más difícil ahora en la industria del cine.

Intentar hacer cosas modernas o salirte del molde preestablecido

es algo bastante complicado, al menos en el cine industrial

o con un cierto presupuesto.

Hablemos del guion. Creo que la película

está basada en hechos reales.

Una historia que conocía Jaime Camino.

Cuenta Jaime Camino que se inspira en dos personajes reales

que él conocía, que no se ha dado el nombre y el apellido

de ninguno de los dos,

pero sí que eran un niño bien, o un joven bien, de buena familia,

que quería triunfar en "spaghetti westerns" de la época,

era lo que triunfaba,

y una chica que quería ser modelo publicitaria,

y que, en realidad, los dos eran más pícaros

que profesionales, y se van perdiendo poco a poco,

como se pierden los protagonistas de la película,

en ese mundo que son incapaces de trabajar

de forma más o menos profesional,

y uno termina trabajando para un mafioso

y la otra lindando casi con la prostitución.

No puedo volver a los estudios un día y otro pedir trabajo.

Como un tonto.

Todo es tan distinto de lo queríamos.

El guion lo escribe junto a Román Gubern y Marta Frías.

Marta Frías, que era su pareja de entonces.

Y, además, es una película rotundamente distinta

a lo que luego haría Jaime Camino

y por lo que puede ser que los espectadores

de "Historia de nuestro cine" lo conozcan,

que son todas esas películas ambientadas,

o lindando con la guerra civil,

que no llegaría hasta muy poco después

con "España otra vez".

Jaime podría ser el director

del que más bellos recuerdos guarde yo,

porque fue la película para mí más importante,

"Mañana será otro día", en mi filmografía.

Me parece que es un estupendo director.

¿Cómo era el Galiardo de esa época?

La obsesión de Galiardo en aquella época

era ser el Marcello Mastroianni español.

Creo que está muy en la línea.

En esta película, todavía no es el Galiardo,

excelente actor, que hemos visto luego en películas posteriores.

Pero ese tándem con Sonia Bruno, que sí que tenía ya...

La hemos visto también. Sonia Bruno

venía de trabajar en "El juego de la oca", de Manuel Summers.

Estupenda. Película muy distinta

en el tono de la de esta noche.

Y que, sin embargo, tiene un trabajo en un mundo parecido,

tiene trabajo en una agencia de publicidad.

Entonces, era aparte de una belleza,

una chica o una mujer que trasmitía desde la pantalla muchísimas cosas.

A partir del año 69, se retiró

tras su matrimonio con el futbolista del Madrid, Pirri,

y que nunca más se supo profesionalmente.

La fotografía de "Mañana será otro día" es de Luis Cuadrado.

¿Cómo ves ese reflejo

de la Barcelona de los 60 en esta película?

Yo, claro, veo esta Barcelona que reconozco,

pero a la vez está tan cambiada,

y ya como aspecto documental, me encanta verlo.

Y a la vez, sigue teniendo ese ambiente que tanto me gusta

con esa mezcla entre modernez, pero a la vez, no sabría decirlo,

como lumpen y...

Esa mezcla de cosas que tiene Barcelona,

que es indescriptible o que las sabes y las vives ahí

o si la conoces.

¿Cómo se rodó la película? Yo no sé si aquí...

Hay algunas partes muy interesantes en los exteriores,

que se nota perfectamente, y está muy bien que sea así,

que están rodados, o con cámara oculta, digamos,

ocultándose detrás, o con teleobjetivos.

Y entonces, se ve que no hay extras

y que la gente que pasa por allí, es que pasa por allí realmente.

Creo que es un gran documento.

Desde los títulos de crédito ya, de por sí,

hasta el final de la película, es un documento increíble

que puede servir para los historiadores.

Mi teoría es que todas las películas

son un testimonio de la época en que se rodaron.

Para poner ejemplo: sabemos a través de esa película

que dos cafés costaban ocho pesetas.

-Oiga, ¿qué le debo? -Son dos cafés.

Ocho pesetas.

Estuve un rato haciendo cambio.

Un rato haciendo el cambio a no sé cuánto.

Y calculé cuando la vi

que eran como unas 50 veces más barato que ahora.

Muchas gracias por habernos acompañado.

Gracias a los tres. De verdad, un placer.

Retrocedamos más de 50 años

para descubrir la Barcelona que Jaime Camino retrató

a mediados de los 60 en "Mañana será otro día",

el lugar idílico al que viaja una joven pareja

en busca del triunfo en el mundo del espectáculo.

Nos vemos la semana que viene.

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Historia de nuestro cine - Coloquio: En Barcelona

22 may 2020

Elena S. Sánchez charla con Francesc Betriu, Javier Ruiz Caldera y Javier Ocaña sobre las películas que emitimos "Sinatra" (1988) y "Mañana será otro día" (1966).

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