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Historia de nuestro cine - Coloquio: Eloy de lglesia - ver ahora
Transcripción completa

Hola de nuevo. Todavía no nos hemos repuesto

del final estremecedor de "El pico"

y estamos de vuelta para rendir homenaje

a Eloy de la Iglesia al aproximarnos al XV aniversario

de su muerte, que tendrá lugar el próximo 23 de marzo.

Tras el coloquio,

recuperaremos "Algo amargo en la boca",

el segundo largometraje

de su carrera y, para adentrarnos en el cine

y la personalidad de Eloy de la Iglesia,

nos acompaña Eduardo Fuembuena,

historiador y autor de "Lejos de aquí.

La verdadera historia de Eloy de la Iglesia

y José Luis Manzano". ¿Cómo estás? Bienvenido de nuevo.

¿Qué tal? Muchas gracias por invitarme.

También está con nosotros el escritor Eduardo Mendicutti,

autor de la novela "Los novios búlgaros",

en la que se basó Eloy de la Iglesia

para dirigir en 2003 la que sería su última película.

¿Cómo estás? Bienvenido de nuevo.

Estoy. Estás fenomenal.

Estoy bien. Gracias por venir.

Muchas gracias. Por último, saludamos a Luis Parés,

historiador, crítico de cine, colaborador habitual del programa.

¿Qué tal? Muy bien.

Voy a empezar con una cita de tu libro,

de "Lejos de aquí". Dices: "Militó en el cine

y en la vida llegando hasta el abismo y más allá".

Creo que este es un buen punto de partida.

Es una frase muy adecuada para un marxista materialista

con tendencia a la -cracia

cuyo mayor deseo era vivir como cineasta

y estar con su gente y, para hacer el juego,

militar con su gente, que solía pasar del salón de su casa

a los sets de rodaje.

Transgresor para muchos, provocador para otros.

¿Cómo definirías a Eloy de la Iglesia?

Era un hombre muy brillante,

un hombre muy disparatado a veces,

era un hombre que apostaba mucho eso,

lo que acabas de leer del libro de Eduardo,

hasta el final, que se jugó la casa,

que tuvo que venderla para financiar no sé qué película,

que, al final, cuando lo conocí

ya para rodar, porque yo antes no lo había visto rodar nunca,

estaba hecho polvo. Pero seguía siendo tan listo,

seguía rodando, de aquella manera.

Pero, en algunos momentos, muy bien.

Y luego la sutileza, desde luego,

en Eloy de la Iglesia estaba reñida,

salvo quizá en "Algo amargo en la boca",

que no sé si es sutileza o es una forma de hacer pasar

en aquel momento algunos temas.

Luis, ¿qué supuso la irrupción de Eloy de la Iglesia

en el cine español?

Creo que, de la mayoría de los cineastas españoles,

se pueden trazar como referencias

o similitudes con cineastas anteriores.

Creo que con Eloy de la Iglesia

eso no pasa porque, realmente, lo que representó es la aparición

en el cine español de algo que hasta ese momento no existía,

que era la rebeldía,

la rebeldía no solo en el acto de filmar porque sí

sea como sea, que es el desaliño del que hablas,

sino la rebeldía de decir:

"Quiero que mi cine sirva como una especie de termómetro

de lo que está pasando en la calle".

Cuando Eduardo hablaba de miliar,

creo que Eloy de la Iglesia quería intervenir con sus películas

en la realidad, quería como señalar, denunciar

y promover un cambio. Eso es algo que no pasaba antes

y que, de hecho, muy rara vez ha pasado después.

No solo es un cine de denuncia

o un cine social, sino es un cine de intervención.

Creo que los que se escandalizan con mi cine es que se escandalizan

con las, a mi entender, realidades que cuenta en mi cine.

El cine de Eloy de la Iglesia digamos que es una herramienta

para cambiar la sociedad establecida

y, de alguna manera, infringir los códigos establecidos

en ese momento y todo lo que le apetecía.

Por otro lado, también hacer una defensa

de los que no tenían voz, los marginados, los lúmpenes,

las clases más populares. Eso sería un poco la esencia.

Y de paso, como él decía, dar una patada en las partes bajas.

En el estómago. También mucho a un guionista,

Gonzalo Goicoechea, que fue guionista suyo

durante muchos años

y estudió conmigo

y era también un tipo muy singular

que casaba muy bien con Eloy porque era audaz,

era irónico, era un poco disparatado.

-La mitad del mérito de estas películas

de la poética de lumpen y estas películas más naturalistas

es de Gonzalo.

-Sí. -Decía Diego Galán, por ejemplo,

que esa brillantez dialéctica

era aportación de él. -Gonzalo era un hombre brillante.

Estaba tocado, pero era un hombre...

--Nunca lo suficientemente revindicado.

Habéis hablado de Gonzalo Goicoechea,

que era el guionista con el que escribió muchas

de sus películas.

¿Qué querían contar en la película que acabamos de ver,

en "El pico"?

En realidad, lo que les estaba sucediendo

en ese momento y lo que sucedía en este país.

Es una radiografía de esa España

desde una premisa de libertad absoluta radical,

concretamente, lo que es el uso de la heroína,

primero, personal y, luego, sobre la juventud

del momento, digamos, como un indicativo

de crisis profunda en el modelo de sociedad

en el año 82, 83.

Luego, por otra parte, Eloy tenía esa fijación

de hacer una película vasca, aunque la película está rodada,

casi todos los exteriores y todos los interiores, en Barcelona

y, por otra parte, en realidad,

no es una película que se posicione a favor

de la autodeterminación del pueblo vasco, sino, simplemente,

la libertad personal de cualquier persona

allá de donde venga.

Y luego, por otra parte,

tampoco lo que es la institución de la Benemérita

tampoco se ve en bloque,

sino que se vería, digamos, más como decisiones

actitudes personales de este personaje de Evaristo,

que es el padre.

-¿Llegaste a leer el guion que escribió él

que se llamaba "Galopa y corta el viento"?

-Sí. -Y que era increíble.

-Lo vamos a editar este año.

-Ah, ¿sí? Porque no se hizo la película nunca.

Aquello era muy curioso,

muy audaz. Y él escribió aquello que era

una historia de amor entre un guardia civil y un etarra.

Era estupendo.

Al hablar de "El pico", debemos hablar del cine quinqui,

aunque era una etiqueta que a Eloy de la Iglesia

no le gustaba especialmente. Es verdad que hay una juventud,

que hay drogas, que hay un atraco,

pero, en realidad, el foco está puesto en otra cosa.

Si pensamos en "Perros Callejeros",

en películas más canónicas

de cine quinqui, lo que prima es la acción,

una acción espectacular. No hay una toma de postura

respecto a esos jóvenes delincuentes.

Aquí sí la hay y la hay porque hay

una especie de visión de contexto.

Lo que Eloy de la Iglesia quiere contar aquí es lo que siempre

ha estado queriendo contar en sus películas anteriores:

la corrupción política

o el uso político de algunas situaciones,

las rarezas de las relaciones familiares,

la homosexualidad, por ejemplo,

en el personaje de Quique San Francisco.

Ese tipo de historias él las llevaba alimentando

mucho tiempo. -Sí, las había contado antes

en aquello de "Los placeres ocultos".

Ahí ya contaba unas cosas que entonces no se contaban

y que a mí me encantaban.

-Lo que pasa es que Eloy de la Iglesia

no quería dulcificar o embellecer la realidad

porque para él era fea sin más.

Entonces él no iba a fomentar una visión idealizada

de lo que era realmente feo y sucio.

Hablemos de la presencia de José Luis Manzano en el cine

de Eloy de la Iglesia

porque hicieron cinco películas juntos.

Esta fue la tercera.

Sí. Aquí creo que en esta película demuestra,

por si hiciera falta,

el grandísimo actor

que podía haber sido, que es, de hecho, porque asume

de una manera muy inadvertida

un retrato

que no deja de ser parte de una galería de personajes

donde se reconoce a la juventud

de la transición española.

Y lo hace con una naturalidad,

una brillantez desnudándose frente a la cámara

y enseñando su yo más íntimo y auténtico.

Estoy delante de un comandante

de la Guardia Civil, pero tú no estás delante

de ningún chivato ni de ningún confidente.

José Luis Manzano con la ayuda inestimable

de Eloy, porque hay que tener en cuenta

que es que Eloy supongo que se enamoró

y se entusiasmó con ese chico

y lo ponía siempre ahí y le ayudaba horrores.

Luego es verdad que el muchacho murió

de una sobredosis en casa de Eloy.

-En casa de Eloy. -Date cuenta que Eloy murió

después de rodar "Los novios búlgaros"

y creo que por un error médico,

porque tuvo una septicemia

después de una operación y se fue para el otro barrio

sin que nadie reclamara nada.

Sin que nadie reclamara nada.

Aquello fue una situación especialmente...

-Esto no se ha dicho nunca.

-Nunca, pero irritante.

También están presentes en "El pico"

otros actores habituales del cine de Eloy de la Iglesia,

como José Manuel Cervino o Enrique San Francisco.

De los cuales hay que decir que, más allá de su colaboración

con Eloy de la Iglesia, eran dos actores que se arriesgaban

bastante los papeles que elegían.

Creo que el caso de Cervino es bastante elocuente

porque interpretó "Cámara negra",

"Siete días de enero", es decir,

interpretaba papeles de ultraderecha.

Y no le importaba porque sabía

y era plenamente consciente de que eso era también una forma

de acercar una realidad.

Y con Quique San Francisco

pasa lo mismo. Si vas buscando su carrera

y más allá de la imagen que pueda dar ahora,

al inicio de su carrera, era un actor muy muy arriesgado.

Son actores que realmente sintonizaban

con las preocupaciones estéticas y sociales de Eloy de la Iglesia.

Y no me extraña que coincidiesen en algún momento,

como Ovidi Montllor, que esa es la única película

que hace con él, pero que es un actor

que, si ves su recorrido y su trayectoria, era normal

que pudiese coincidir con Eloy en algún momento.

El personaje de Quique San Francisco es

de los pocos, por no decir el único personaje positivo

de la película. Sí, es, además, un homosexual

que lo dice y que no tiene ninguna doblez

en ese sentido.

¿No le has explicado al comandante que soy maricón?

-No.

-Pues ya ve, soy maricón.

Y lo saca adelante, quiero decir,

Eloy saca adelante al personaje con mucha gallardía,

con mucho valor, con mucha entereza.

Y Quique San Francisco respondió muy bien a esa apuesta

que le planteaba la historia.

-De hecho, el personaje es Eloy.

El batín que saca era de Eloy.

Son unos amigos.

Nos estábamos divirtiendo mucho

antes de que ustedes vinieran a dar la lata.

Vamos a hablar de la película que veremos ahora.

Me hace mucha ilusión recuperar esta película.

Me refiero a "Algo amargo en la boca",

estrenada en 1969, bueno, se rodó en ese año.

Se rueda en ese año, pero se estrena de mala manera

de tapadillo aprovechando el éxito de "Techo de cristal".

Es una película en la que, de alguna manera,

dicho por él, Eloy de la Iglesia está plasmando

sus contradicciones, sobre todo, de alguna manera,

esa represión religiosa y familiar que le afectaba

todavía por entonces.

Es una película excesivamente autobiográfica llena

de ensoñaciones infantiles,

de claves, porque ese personaje extraño,

Jacobo, observa la represión de los tres personajes femeninos.

-De las mujeres. -Es él en realidad.

Es él como narrador.

De hecho, es importante también decir

que el tema de la represión es una constante que aparece

en esta película uno.

Será una constante en las dos décadas siguientes,

sobre todo, digamos, por decir así, "El diputado",

que se alegra del marxismo, y luego autobiografía encubierta,

otra, de "Otra vuelta de tuerca".

¡Acción!

Fue su segunda película. Sí, fue su segunda película,

pero él consideraba que realmente era como si fuese

la primera porque la primera,

que se llama "Fantasía 3",

él la consideraba una película oportunista.

Era muy fácil que el Gobierno te diese una subvención para hacer

cine infantil

porque estaban intentando promoverlo.

Se le ocurrió que, si proponía un guion

de cine infantil, le iban a dar dinero

y podría debutar. Sin embargo, en esta película,

es la primera vez que él escribe un guion respondiendo

a sus inquietudes,

a sus intereses y a lo que quería contar en el cine.

Es su segunda experiencia profesional,

pero es su primera película personal.

Haciendo alusión al título,

¿qué sabor de boca os deja algo amargo en la boca?

Es una película que te deja muy inquieto,

que aquellas cosas eran muy de ese momento,

de cómo lo podías decir, porque es que no podías decir

de otra manera las cosas.

Años 60, vamos a situar a los espectadores.

Creo, lo he oído en alguna parte, lo he leído,

que era en la línea de Pasolini. Esto de "Algo amargo en la boca"

recuerda alejadamente a "Teorema",

por ejemplo, de Pasolini.

Un desconocido jovencito y guapo que no era un ángel,

como en el caso de "Teorema" de Pasolini,

pero que llega a una casa.

En el caso de "Teorema", el ángel acaba con todos,

acaba con todo, pero incluso en la cama,

con todo, padre, madre, hija.

Y a la otra le entra un...

Y aquí no llega a ese extremo porque,

al fin y al cabo, son tres señoras.

Pero tiene ese desafío.

Luego la financiación no sé cómo de aquello,

pobre, porque fue una película muy pobre.

-Fue una película tan pobre que una cosa que marca totalmente

la película, este formato panorámico,

fue una elección porque eso abarataba los costes.

Si partes el fotograma de 35 en dos,

puedes usar dos veces el mismo fotograma.

Eso marca la película y fue una decisión económica.

La película se hizo mediante una cooperativa.

-Efectivamente, Acción Films.

-Un esfuerzo especial con Diego para conectar

para que aquello se pudiera financiara.

-En ese momento, el mundo de Eloy giraba

alrededor de Juan Diego e iba al infinito con él.

De hecho, fue, de alguna manera, el catalizador

para que esta película

pudiera hacerse.

También hay conexiones con el Partido Comunista de España,

por supuesto, estando Eloy,

aunque Eloy todavía no militaba en el año 69,

pero casi. Hablemos del retrato

que hace de esa sociedad de los años 60,

esa represión, el pecado, el perdón.

El pecado, el perdón y las puertas cerradas.

Dentro de tu habitación,

sí que puedes dar rienda suelta a tu fantasía

siempre y cuando nadie se entere fuera de tu habitación

de lo que estás haciendo.

-Pero el otro. -Siempre hay una mirilla.

Pero es interesante porque, en realidad,

nos muestra la doble moral

que él tantas veces denunció en su cine:

tenemos que decir que queremos una cosa,

aunque, en realidad, lo que estemos deseando

sea lo otro; aunque, en realidad, estemos dando pie a nuestro deseo,

porque es lo que sucede aquí.

Ninguna de las tres mujeres

se queda quieta y las tres se acercan a Juan Diego,

pero que no se enteren los demás.

Esta denuncia de la hipocresía

era como muy del cine de Eloy de la Iglesia.

¿Qué le ofreciste a él?

¿Es que vas a nombrarle tu heredero?

-Ya sabía que te enterarías.

Esta casa es demasiado pequeña

para encerrar secretos.

¿Le película tuvo problemas con la censura?

Sí, como todas las películas

de Eloy de la Iglesia durante el franquismo,

durante la UCD, con el PSOE

y yo diría incluso que hasta con el PP.

¿Qué se suprimió?

Básicamente, habría que mirar

los partes de censura, pero, básicamente, fueron

desde palabras hasta desnudos,

hasta secuencias enteras. La película está masacrada.

Me parece que fueron unos 43 cortes,

una cosa por el estilo. Se tuvo que refugiar en la metáfora,

en lo implícito, no lo explícito.

Por eso de alguna manera luego,

cuando ya pudo en democracia,

tuvo que gritar todo lo que le habían...

-Entonces era explícito a más no poder.

(RÍE)

He leído que él admiraba, cosa que me ha resultado muy rara,

pero él lo dice, a Carlos Saura,

el cine de Carlos Saura. Era muy elíptico, lleno de elipsis.

Tiene una película, que es "Ana y los lobos",

que, si cambiamos a las mujeres por hombres,

es muy similar. Sí que era como el cine

que se podía hacer en aquella época.

Eloy de la Iglesia no solo quería transmitir un mensaje,

sino hacer películas.

Era normal que acabase abrazando esta forma de hacerlo.

Hablemos de ese trío de mujeres con esas actrices.

Maruchi Fresno, Irene Daina y Verónica Luján.

Maruchi Fresno era ya una señora

del teatro y del cine español de la época

y está muy de la época.

Me impresiono mucho al verme

porque hacía tiempo que no me veía en cine

y de pronto

me sobrecogió el verme físicamente

y me eché atrás.

-Irene Daina, creo que, como la hermana

había empezado siendo

vedete de revista,

y se parecía mucho a Raquel,

tenía esos ojos verdes.

Y Verónica Luján era un personaje de la época.

Fue muy representativa del cine de destape Verónica Luján.

Sí, lo que pasa es que tenía esa cara tan especial,

esos ojos claros caídos

que parecía que estaba colocada todo el tiempo.

-(RÍEN) -Desde el punto de vista vital,

incluso las actrices partían de puntos diferentes.

Eso estaba bien y creo que en la película se nota.

Y es bueno para la película.

Esta película dices que se estrenó de tapadillo.

"El pico" sí fue una película de mucho éxito,

como otras de Eloy de la Iglesia.

Siempre se movió entre el éxito de taquilla

y la crítica que no le ponía muy bien.

Creo que siempre la crítica se va a escudar

o se escudaba entonces en prejuicios de índole estético

porque parecía que no se estuviera de acuerdo

en lo que se decía más por motivos políticos

que éticos, y hablo tanto durante el franquismo

y ya en democracia, sobre todo, con él.

Y luego se ha visto que no era así.

Y, de hecho, ahora está muy revalorizado

por la academia y por los propios críticos

que lo denostaban entonces.

Solo has servido para esconderte en las faldas

de tus tías, dos solteronas.

-No insultes a mis tías. -¿Quién te crees que son tus tías?

Dos fracasadas, dos mujeres ansiosas,

tan ansiosas como tú.

-Imbécil.

En una palabra, definidme esta película.

¿Con qué se van a encontrar los espectadores?

Para dejarles con las ganas, el sabor, la miel en los labios.

Inquietante. Inquietante.

Yo te diría "Zarauz",

el pueblo de Eloy.

Zarauz.

"Inquietante" me ha gustado mucho,

pero extraña, es una película extraña.

Extraña, inquietante, Zarauz, ahí para que la gente eche a volar

la imaginación.

Antes de irnos, proyectos en los que estáis.

Estoy escribiendo algo despacito

porque no quiero entregar

la novela mientras las cosas no se aclaren.

No quiero.

Y con una peculiaridad, que no tengo el título definitivo.

Siempre, para escribir una novela,

empezar a escribir, necesito el título porque me sirve

de guía, de columna vertebral.

Y ahora no tengo el título. Estoy dudando entre unas cuantas.

Seguro que lo encontrarás.

¿Con qué estás? En estos días, se va a publicar

o, mejor dicho, autopublico la nueva versión

de "Lejos de aquí", con mucho material ampliado.

Y luego estoy

en la Academia de Cine como residente desarrollando

un proyecto de serie sobre Eloy de la Iglesia

y José Luis Manzano.

Luis.

Estoy a punto de empezar a montar ya por fin

mi documental sobre la Escuela de Cine.

Fenomenal.

-¿Sobre? -La Escuela de Cine.

Muchísimas gracias a los tres.

Un placer. Gracias por venir de nuevo.

Seguiremos contando con vosotros

y con vuestra presencia.

"Es tan corto el amor, es tan largo el olvido".

Con esta cita de Pablo Neruda comienza "Algo amargo en la boca",

película que sitúa directamente en los inicios cinematográficos

de Eloy de la Iglesia.

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Historia de nuestro cine - Coloquio: Eloy de lglesia

19 mar 2021

Bajo el epígrafe "Eloy de lglesia", Elena S. Sánchez charla con Eduardo Mendicutti, Eduardo Fuembuena y Luis E. Parés sobre las películas que emitimos, "El pico" (1983) y "Algo amargo en la boca" (1969).

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