Hacer de comer La 1

Hacer de comer

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Para todos los públicos Hacer de comer - Navidad: zarzuela de marisco y tronco de Navidad - Ver ahora
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(Música)

# 25 de diciembre. ¡Fum, fum, fum! #

Bueno, ya está. ¡Qué bonito me está quedando!

¡Y cómo me gusta la Navidad!

Reuniones familiares, Papá Noel, comida rica...

Y, precisamente, esto es lo que vamos a hacer hoy.

Así que... ¡Buenos días a todos!

Hoy tenemos un menú muy festivo.

Primero, haremos zarzuela de marisco.

Y de postre, un delicioso tronco de Navidad.

Os voy a decir los ingredientes que vamos a necesitar

para nuestra zarzuela de marisco especial para días festivos.

¡Bueno, mamá...! ¿Qué haces aquí? Es temprano todavía.

Sí. Ya lo sé. Pero... ¿Cómo estás?

Bien. ¿Y tú? Yo bien. Entras en mi casa...

Aquí, mi madre, como si fuera la suya.

¿A ti te parece bien que tú estés preparando

una navidad sin acordarte de mí,

que todos los años lo hacemos juntos?

No sé... Para que estuvieras tranquila en casa.

Bueno, pero a mí me gusta estar contigo.

¿Quieres cocinar conmigo? Sí. Me voy a quitar el chaquetón.

¿Te vas a venir a vivir conmigo?

No. ¡Lo que me faltaba ya!

Voy a dejar esto aquí. Toma. Deja eso por ahí también.

Ahí.

¿Cómo estás? Bien. ¿Y tú? ¿Cómo te va la vida?

Bueno... La vida me va igual que siempre.

Un 24 de diciembre cocinando.

Tú también, ¿no? Sobre todo, cuando erais pequeños.

Cuando yo era pequeño,

entraba menos en la cocina. No, hombre.

También ayudaba. Sí.

Voy a decir los ingredientes. He hecho una cosa que es muy tuya.

Vamos a hacer una zarzuela de marisco.

Vete lavando las manos, si quieres.

Y os voy a decir los ingredientes que vamos a necesitar

para esta zarzuela familiar de marisco.

Chirlas, espinas de rape, zanahoria, laurel,

ajo, puerro, cebolla, vino blanco,

agua, pulpa de pimiento choricero, tomate concentrado,

hebras de azafrán, pan,

almendra con piel, estilo mi madre,

perejil, carabineros, almeja grande,

mejillones y rape. No te quejarás, que te miento en cada programa.

A veces, para bien... Y otras, para menos bien.

Es porque me acuerdo de ti.

Sabes que yo también te quiero mucho.

Lo sé. No me pongas romántico,

a ver si voy a llorar un 24. ¡No!

Bueno, venga... Lo primero que vamos a hacer,

es preparar un caldo. Hoy no le añadiremos pimentón.

Pero sí lo vamos a hacer ojo gracias a la pulpa

de pimiento choricero y al tomate concentrado.

Ve pasándome las cositas.

Lo primero que haré, será un sofrito.

Mira. Este lo vamos a partir a la mitad.

Para el caldo, voy a utilizar ajo, laurel,

la cebolla, el puerro... Pásame el aceite de oliva.

El tomate, la pulpa de ñora. Y ya que vamos a echar rape,

he cogido el rape entero. Le he quitado la piel.

Y con esto, harás un caldo. Exactamente.

Yo siempre cuento que mi madre, en casa,

cuando hacía cosas con majado, siempre utilizaba

las almendras con piel. Al final, acababa comiéndome

casi todas las almendras.

Eso sí. Eso lo recuerdo a la perfección.

Te tenía que regañar y echarte de la cocina,

porque te comías las almendras. Me tenía que echar.

Es que te comías las almendras fritas del majado.

Para compensar todas esas almendras que te robé en su día,

hoy te voy a dejar a ti hacer el majado.

¿Cómo se hace un majado? Ajo, las almendras y el pan.

Pero el pan, yo siempre lo he mojado.

¿Tú lo humedecías para freírlo

¿Y no te saltaba? ¿Sabes para qué?

Para que no absorbiera tanto aceite.

Ya he aprendido una cosa. Nunca he hecho los majados así.

Muy poquita agua. Así, poquita.

Sí. No mucha.

Y si eso, lo secas con un papel.

Como le dé vida a mi madre, me saca de aquí

y se pone ella a hacer la receta. (RIENDO) ¡No, no, no!

Estoy flipando, eh. Lo que es la vida.

Pan humedecido. Te dejo a ti para hacer el majado.

Necesitamos un poquito de aceite por aquí.

Este se me viene arriba. Eso te iba a decir.

Este tiene que tener aceite. ¿Cuánto aceite quieres?

Un poquito. Yo creo que ya está, ¿no?

¿Ya está? No sé. Tú mandas. Sí, sí.

Somos generosos. Estamos en el 24.

Y hay que gastar. De diciembre.

Que esta noche es Nochebuena... Y mañana es Navidad.

Nosotros tampoco somos muy de villancicos, ¿no?

No. Y, además, ya... sin papá...

Bueno, es verdad que esta época tiene

su punto también agridulce

y ese punto melancólico de la gente que falta en casa.

Pero como yo siempre digo también, hay que pensar en los hijos,

en el futuro y en lo demás.

Y hay que vivir esa fiesta con la misma pasión

que se ha vivido siempre, en familia.

Bueno, tengo aquí el ajito.

Voy a echar la hojita de laurel por aquí...

Ya sabéis que, muchas veces, a mí me gusta sofreír un poco

la parte proteica. En este caso, no lo voy a hacer.

Porque no quiero que el rape... Es ese tipo de pescado

que contiene colágeno, que contiene mucha gelatina.

Lo que nos va a aportar,

nos lo aporta mucho mejor desde crudo.

Bueno... Espérate, que no le he dado

toda la caña... Eso te iba a decir. No sube.

Ya me ibas a echar la bronca. ¡No, no!

Pero si yo no te echo bronca. Yo hablo, nada más. No grito.

Bueno, eso es verdad.

Pero habla de manera contundente, como las madres.

Mi hermana seguro que me da la razón.

Mamá, confiésale a la gente, que, desde que yo cocino,

tú, en las navidades, cocinas menos.

Yo, en las navidades, apenas nada ya.

Bueno, y yo encantado. Siempre te echamos una mano, eh.

Es verdad. Siempre me lío la manta a la cabeza.

Soy de esos cocineros que piensan qué van a hacer,

llegan los ingredientes a la casa y acaban haciendo otra cosa.

Cuando les hago de comer a las niñas, también me pasa eso.

Bueno... Mamá ha echado el ajo sin decirlo.

Ahora que ya el ajo está un poco dorado,

he echado las almendras.

Perfecto. Y a continuación, pondré el pan.

Muy bien. Voy a poner el platito aquí para que eches

el ajito y las almendras.

Y mientras tanto se me van sofriendo las verduras,

os recuerdo que tenéis en las librerías

el libro "Hacer de comer".

Consultad todas las dudas de cocina en este libro:

"Hacer de comer: Las mejores recetas".

Y, bueno, aquí está mi madre

echando otra cosa sin decirnos nada.

Pues ahora pongo... No, pero se está viendo.

(RÍE) Ahora pongo el pan.

Ya eso está sofriendo bien.

Y voy a echar el tomate concentrado. Así...

Y la pulpa de pimiento choricero.

Tienes que tener cuidado, eh, porque la pulpa

de pimiento choricero y el tomate se nos puede quemar.

Hay que moverlo rápido y añadir el siguiente paso...

Vinito blanco. Voy a dejar que evapore el alcohol,

que lo hará rápido porque está a fuego fuerte

y porque hay... ¿Te apago el fuego? Sí, porque ya está hecho.

La perfección del dorado, eh, sin grasa.

Con eso, lo que hay que hacer, es machacarlo en el mortero.

Machacarlo en el mortero o pasarlo por la batidora. Ya eso...

¡Ah, mira! Se ha puesto moderna. ¡Hombre!

Yo tengo mi batidora en mi casa también.

Pero nosotros vamos a seguir la tradición.

Pues venga, un mortero.

Como con la zambomba, ya puedes ir practicando.

No, yo zambomba...

Mientras tanto, yo voy a añadir

esta maravillosa espina...

¡Cuidado, que se nos va! ¡Ay!

De rape. El rape entero. Le podríamos haber quitado

los cachetes, la carrillera.

Pero yo se lo voy a meter aquí también.

¿Qué has echado, mamá? Cuéntame. He echado las almendras y el ajo.

Perfecto. Y ahora, cuando lo tenga

un poco machacado, le pongo el pan.

Tengo aquí el azafrán tostado, para cuando quieras.

¿Vale? Pues eso, ahora.

Esta es una de las cosas que yo hacía con mi padre

constantemente los sábados, que era comprar chirlas.

Para un día especial como hoy, me voy a permitir el lujo

de ponerle esta cantidad de chirlas al caldo.

Ese punto yodado nos viene muy pero que muy bien.

Dentro chirlas... ¿Cómo vas, mamá? Bien, ¿no?

Sí. Aquí, majando.

Perfecto. Mi madre sigue majando. (RÍE)

Yo quiero ver si tu teoría es buena o no.

Oye, pues sí. ¿Qué te crees?

Tiene bastante menos aceite por dentro.

Todo el mundo será feliz.

Me podías haber contado estos trucos antes.

Si me lo hubieras preguntado,

te lo hubiera dicho. Ya.

Es lo que dicen los cocineros antiguos.

"Habérmelo preguntado".

Aquí. ¡Vamos allá! Agua. Total, que me has dicho "antigua".

Bueno, antigua... Tampoco tienes 25 años.

No. 25 no.

El caldito. Aquí...

Lo que voy a hacer, es dejarlo media hora

a fuego medio, sin que hierva, prácticamente.

Mamá, no hemos echado el perejil.

Aquí no le he echado nunca perejil.

Juraría que siempre te he visto hacerlo frito.

Por eso te lo he puesto. No.

Venga, pues ya está. Si dice "sin perejil",

pues sin perejil. Yo no le he echado nunca.

Para volvernos a posicionar...

Media horita a fuego medio.

Y, mientras tanto, mi madre va a añadir el azafrán

al majado. Exacto. Se lo echo aquí.

¡Ahí!

Estoy colando este caldo maravilloso. Huele bien, ¿no?

Sí. ¿Has visto?

Y el majado. Ahora, tranquila.

El majado huele bien. Eso sí.

Voy a triturar el majado

para que nos quede limpio e impoluto.

Lo que voy a hacer, es echarlo... Pónmelo ahí, en el fregadero.

Voy a echarlo aquí.

Así... Un poquito. Veis cómo tiene ahí

la grasita que ha soltado la almendra.

Esto ya casi, le echamos azúcar y es un mazapán de azafrán.

Esto te lo voy a dejar aquí. Venga, perfecto.

Mamá es buena pinche. La típica pinche

que, de vez en cuando, salta y dice: "Eso no se hace así".

Hombre... La verdad es la verdad.

(RÍE) La verdad siempre es la verdad.

¡Qué bien huele esto, eh! Hoy he aprendido,

gracias a ella, lo del pan, que me parece genial.

Ahora nos evita tener más grasa. Voy a triturar.

Cuéntale a la gente... ¿Soy buen chico o no?

Sí. ¿Veis?

Como es el único que tengo... aparte de tu hermana,

pues él es buen chico

y su hermana es muy buena chica. Tírale.

Majadito para adentro. ¡Ahí vamos!

Siguiente paso... ¿Qué tenemos por aquí?

Tenemos el rape, las almejas, el mejillón y el carabinero.

Lo que voy a echar primero,

es lo que más tiempo tarda en cocinarse.

Que son estos taquitos de rape.

El rape se cocina rápido, porque no...

Como no tiene ya la espina ni nada, es solo carne...

Exacto. Es perfecta. Es una cuestión de minuto y medio,

dos minutos. Con el rape, va a ser suficiente

para añadir lo demás, porque va a estar más tiempo.

¿El mejillón lo vas a abrir?

Lo voy a abrir aquí dentro con la cáscara.

Lo que sí he hecho, es limpiarlo muy bien.

¡Ojo, eh! Está todo muy limpio.

Está el mejillón perfectamente limpio

para meterlo en la sopita.

Y ahora, se va a ir abriendo y va a ir soltando toda su esencia.

Siguiente... Porque la almeja sí que se hace

en muchísimo menos tiempo.

Menos que el carabinero. ¡Ahí vamos!

¡Mirad qué preciosidad! Yo voy a hacer así...

Voy metiendo el carabinero para que se cocine.

El rape, en total, va a estar, aproximadamente,

como tres minutitos y medio o cuatro.

El carabinero, minutito y medio, junto con el mejillón.

Y, finalmente, la almeja... 45 segundos.

Sí. El tiempo que se abran. ¡Ahí está!

Ahora ya tenemos una cantidad de ingredientes nuevos en juego

que nos aportan cosas.

Y, probablemente, también nos aporten sal

Está brutal.

Yo creo que la familia hoy va a estar contenta

con esta zarzuelita. Yo espero.

Vamos ya con las almejitas.

Las almejas hay que echarlas frescas y vivas.

Además, no son muchas.

Son cuatro o cinco almejas. ¡Para adentro!

Bueno, mamá, esto ya lo tenemos más que hecho, eh.

Aquí viene la parte complicada de hacerlo así.

Ahora hay que traspasarla a otro sitio.

Y, con ello, traspasar lo que hay dentro.

¿Qué es lo más frágil? El carabinero.

Deberías ponerlo, a lo mejor, en el fondo el carabinero

y ya encima...

Eso es lo que vamos a hacer.

Y con mucho cuidado... Dos cucharitas.

¡Ahí vamos!

(Música)

Mamá, ¿a ti los pelitos no te gustan?

No, porque... No sé. Pensaba yo que, a lo mejor,

no estaba bien que estén fuera.

Queda bien, ¿no? Hace buena decoración.

Al final, la he convencido.

Pero ahora toca hacer el tronco de Navidad.

¿Me echas una mano o no? No.

(RÍE) ¡Vale, vale! No.

Me voy. Voy a hacer unos encargos y ahora vengo a comer contigo.

Te vas a poner guapa, ¿no? Sí.

Para la cena. Sí.

Aquí te espero. Yo me pongo con el tronquito.

Nos vemos. Venga, ten cuidadito.

Y aquí os dejo con esta maravillosa zarzuela

de marisco.

("All I Want For Christmas")

Llega el momento del postre navideño,

que va a ser, cómo no, un tronco de Navidad.

Los ingredientes van a ser los siguientes:

huevo, harina, azúcar, sal,

zumo de naranja, ralladura de naranja,

mantequilla, azúcar "glass"

y chocolate con leche.

Vamos a hacer un postre navideño supervistoso y muy rico.

Consta, básicamente, de tres partes.

Lo primero que vamos a hacer, es un bizcocho, bizcocho plancha.

Un relleno, que es una crema de mantequilla

con un toque de naranja.

Y luego, un baño de chocolate.

Así que vamos a empezar por el bizcocho,

ya que es la base de esta receta.

Tenemos por aquí los huevos. Tenemos, exactamente, seis huevos.

Lo que vamos a hacer, es separar las yemas de las claras.

Vamos a utilizar seis yemas, por un lado,

y cuatro claras, por otro.

(Música)

Se supone que la tradición del tronco viene

porque había un rito navideño,

que consistía en poner un tronco en la hoguera.

Y ahí, pues lo dejabas arder durante todas las navidades.

Cuando se convertía en ceniza, lo que se hacía después

es esparcirlo sobre las tierras.

Para que, bueno, trajera buena suerte y buenas cosechas.

Por si no lo sabíais, es la razón por la cual

se hace tronco de Navidad.

Tenemos seis yemas por aquí, cuatro claras por aquí

y estas dos, que vamos a reservar para cualquier otra preparación.

Nos duran mucho, eh. Bueno...

Vamos a empezar a explicar lo que vamos a hacer.

Por un lado, voy a mezclar las yemitas con el azúcar

que tengo por aquí.

Así. Hasta que, básicamente, se integre bien.

Aquí...

Mirad. Por otro lado, las claras de huevo

hay que montarlas a punto de nieve.

Así que os aconsejo que, si tenéis máquina,

hacedlo con máquina.

(Música)

Listo, no es trabajo fácil, pero de aquí depende

el éxito de nuestro brazo gitano,

del volumen del bizcocho. Dije brazo gitano porque,

al fin y al cabo, el tronco de Navidad

es un brazo gitano. Así que, la verdad,

es un brazo gitano decorado,

o sea, es la única diferencia que hay entre tronco de Navidad

y brazo gitano. Un poquito de sal por aquí,

y ahora, un poquito de harina vamos a ir mezclando poquito

a poco para que no se nos baje.

Muchas veces mezclamos este tipo de cosas a lo bestia

y con prisa y, al final, conseguimos que todo este trabajo

de emulsión y aire que le hemos metido

para que el bizcocho sea más esponjoso y más ligero

y mejor, nos lo carguemos con un auténtico mal movimiento

que es echarlo todo con prisa.

Ahí, voy a ir echando la harina.

Me gusta mucho cuando me pongo a cocinar

en Navidad, me pongo villancicos, época bonita

donde la haya. Ahí, ahora, ya lo que voy a hacer

es coger un poquito de clara

de aquí y la iré mezclando igual.

Movimientos sutiles para integrar la clara montada,

estas claras a punto de nieve. Todo en Navidad,

las claras a punto de nieve, la nieve, la verdad, recuerdo

mis últimas Navidades rodeado de nieve.

Estuvimos en Finlandia y me encanta, el punto nieve,

esa luz finlandesa, me guata la Navidad

en casa de Papá Noel. Voy a hacer el proceso contrario

que es echarlo poquito a poco aquí y empezar igual.

Hacer movimientos sutiles hasta que veáis que está,

perfectamente, integrado las yemas montadas

con la clara de huevo, así.

Qué es la Navidad sin dulces, como para ponerse a dieta.

No me entra en la cabeza, yo soy muy de mazapán,

soy capaz de comerme ahí ese saborcito a almendra.

Luego, intento compensar un poquito, me pongo ahí

a comer mazapanes y luego, ando por el paseo marítimo

de Marbella, sobre todo, quiero recordar a quienes trabajan

el día de Navidad y cocinan el día de Navidad,

hoy, cuando os sentéis a cenar en la mesa, por lo menos,

dadles un gran aplauso al cocinero o cocinera

que se haya trabajado todo lo que vais a comer.

Bizcochito que ya está, mirad...

¿OK? Esa es la textura,

es vital ese punto como esponjoso que tiene.

Importante también, tamaño de la bandeja

versus cantidad de bizcocho. Tenéis que calcular

que salga un grosor similar al que haremos ahora.

Ahí, el que os damos en la receta es una bandeja estándar de horno.

Tampoco necesitamos un bizcocho muy grueso, es un bizcocho

tirando a fino, lo que se queda es esponjoso,

no le pusimos levadura, por lo tanto, no sube.

Este movimiento también

lo tenemos que hacer de forma delicada.

Perdonadme que me lo eche ahora hacia mí,

pero es como tiene que ser. Lo que queremos

es que se extienda bien la masa por toda la placa.

¿Veis? Luego, esta masa que nos saldrá un rectángulo

será lo que enrollemos, es la base, así me ayudo

un poquito de manera natural, pero ahora, con mi lengua,

ahí, voy a trabajarlo

de manera que sea un rectángulo perfecto

y que llegue a todos los puntos de la bandeja.

Si hacéis esto que estoy haciendo os sugiero también pegarle

un par de golpetazos. Me pongo un trapito debajo

para no golpear, directamente, la encimera.

Nos vamos al horno que lo tengo a 180 grados

por arriba, por abajo, con ventilador

y lo vamos a dejar 15 minutos,

no más, no nos interesa que se nos tueste mucho

porque si se nos tuesta mucho, se quedará crujiente

y no podremos doblarlo, así que, iré preparando el relleno.

Es una crema de mantequilla, en esta ocasión lo vamos a hacer

con sabor a naranja, Se supone que, tradicionalmente,

se hacía también con mantequilla de café, pero qué sucede,

que es un postre que, por lo menos, en mi casa,

que hay niños que no les gusta el café, pues se lo intento adaptar

a sus necesidades y, sobre todo, a sus gustos.

La mantequilla mezclaré con el azúcar, la tengo,

prácticamente, en pomada y vamos a aplastarla un pelín.

Trabajarla con una lengua, directamente, tenéis que hacer

lo que estoy haciendo yo ahora.

Ya se nos va quedando pomada. La integración del azúcar glas

es importante, no se debe hacer todo de golpe,

así que, lo que voy a hacer es ir incorporando el azúcar

a la mantequilla poquito a poco, probablemente, en tres veces

lo haré para que se integre a la perfección.

(Música)

Azúcar glas integrado, es un trabajito,

podría hacerlo a máquina, evidentemente, también.

Momento ahora para sacar, ahora sí, una varillita

porque voy a meter, como digo, los líquidos, ralladura de naranja,

vaya aroma y sin cortarnos un pelo, ralladura de verdad

y qué bien queda la naranja con el chocolate,

como el melón con jamón, cosas que casan de toda la vida.

Mirad qué colorcito y qué aroma. Así, vamos integrando...

Bien y cuidadito con la mantequilla y el azúcar,

hay que integrarlas bien, si no, también os puede dar

la sensación de que se nos va a cortar.

Así... Bueno, no os deis nunca por vencidos.

En este caso, por suerte, no se me cortó, pero que sepáis

que es algo que os puede pasar. No os preocupéis

porque tiene una solución bien sencilla que es meterlo

un pelín al microondas a unos 120 vatios, como mucho.

Solo necesitamos un poquito de temperatura en la mantequilla

para emulsionarlo bien

y así ya tenemos la cremita de mantequilla, lo vamos a dejar

a temperatura ambiente

mientras esperamos a que salga el bizcocho del horno.

(Música)

No solo he sacado el bizcocho del horno sino que lo dejé enfriar.

Esto es, absolutamente, vital, no se os ocurra echar

la crema de mantequilla con el bizcocho caliente.

Así que, bueno, siempre se queda

ahí pegadito, unos restitos por aquí.

Así, me lo saco aquí fuera y esta es nuestra base

del brazo gitano. Vamos a cuadrarlo,

vamos a intentar hacer un rectángulo perfecto.

Mira, ya que estoy aquí, os voy a enseñar,

¿veis? Ese punto esponjosito y que se ve que está aquello

que está... Para desayunar está perfecto.

Perdonadme, pero es que...

Es algo que en el mundo de la cocina

no se puede evitar. Eso sí, cuando llegue el momento

de cenar no voy a tener hambre.

Bizcocho cuadrado, voy a ir metiendo antes

el chocolate en el bañito María, vamos a derretirlo poco a poco,

mientras voy ir terminando de cuadrarlo.

Ahí, lo intento hacer, no sé,

lo más limpio y recto posible, ahí, quitamos esto.

Veis cómo está quedando lo que es la parte de abajo

que esto lo mejor es hacerlo de esta manera.

Así, vais poquito a poco, ahí, quitando.

Esta va a ser la parte superior, voy a volver a poner aquí,

y voy a ir ya añadiendo la cremita de mantequilla

mientras no le quito el ojo

a mi chocolate, eso sí, ¿lo podría hacer en el microondas?

Sí, perfectamente. Ahí, vamos poquito a poco

con el chocolatito. Relleno, ¿que lo queréis hacer

con manga pastelera? Podéis. Ahora, voy a usar esta lengua

para ir añadiendo, mirad,

la cremita de mantequilla y naranja.

Intentad cubrir todos los huecos.

Vamos a ser generosos, me da igual que os sobre

un poquito, pero quiero que se rellene bien

por todos los lados y por todas las esquinas

Así, relleno extendido.

Vamos a ir enrollando nuestro brazo gitano

o nuestro maravilloso tronco de Navidad. Esto lo haremos

con la ayuda del papel del horno, de esta manera.

Ahora entenderéis por qué no queríamos

un bizcocho muy gordo, nos interesaba que fuera finito

para poder trabajarlo tal y como estáis viendo.

Presionando bien, quiero que se me quede algo, ahí,

perfecto, la parte de abajo vamos a ponerla así.

Pues tenemos ya nuestra base de tronco de Navidad.

Chocolate derretido, pongo un trapito por aquí

porque está húmedo, vamos a ser limpios

y vamos a ser operativos, aquí, me lo pongo aquí,

y ahora, siempre fuera del fuego, no quiero que el baño

sea mantequilla derretida, no merece la pena,

así que, este es el trabajo que tenéis que hacer

con la mantequilla, veis que ya fuera del fuego

se integra muy bien. El chocolate conserva mucho el calor,

no me vale que funda mucho, veis cómo se va integrando

poquito a poco la mantequilla con el chocolate, así.

Voy a ir ahora, incorporando el azúcar poquito a poco.

(Música)

Bueno, azúcar bien integrado, llega el momento de pintarlo,

así que os enseñaré varios truquitos para hacerlo.

Hay que sacar una bandejita, así, con rejillas, ¿por qué?

Bueno, básicamente, necesitamos ponerlo

de manera que el chocolate caiga abajo y no se pringue

todo alrededor. Hay varias maneras de hacer el tronco,

yo lo haré así, sesgado, así.

También eso me da la posibilidad de ver cómo está y de comérmelo,

pero voy a esperar porque si no, no puedo seguir hablando.

Limpio bien el cuchillo para no manchar el tronco en sí.

Esto tiene muy buena pinta.

Me lo voy a llevar ya a la rejilla,

ahí, lo voy a poner... así.

Y aquí tenemos dos opciones, ponerla recto o ponerla

un poquito sesgado, creo que lo pondré aquí.

Veis que aquello como que no pega, pero hay truco,

tenemos nuestro pegamento comestible

que es la cremita de mantequilla.

Voy a quitarme el papel este por aquí, para poder trabajar

muchísimo mejor. Mira, lo pongo así, finalmente,

con esto por aquí y aún así voy a ponerle

otro poquito más, ahí,

para que se nos pegue, perfectamente.

Hora de añadir el chocolate, creo que es de las cosas

que siempre más me ha gustado en el mundo de la pastelería.

Vamos allá, vamos a ir ahí, bañándolo y veis para qué sirve

la rejilla, se va cayendo el exceso de chocolate

y así, luego, no se nos queda un pegote en la base.

Ahora, llega un momento importante que es dejar que cuaje un poquito.

(Música)

Lo hemos dejado reposar un poquito, el chocolate se enfrió,

aún no está frío ni cuajado, así que, hay que tener cuidado

a la hora de hacer este movimiento que yo haré aquí.

Mirad.

Lo estaba pasando ya donde lo voy a presentar.

Es un proceso y hay que tener cuidadito.

Ya sabéis que ahora, lo que vamos a hacer es,

básicamente, el tronco. No me apretéis mucho,

así, de esta manera, nos quedará algo todavía

mucho más parecido a un tronquito de Navidad.

Mirad ya cómo parece un tronquito de Navidad.

Perfecto, va quedando bonito, además que me encanta

la decoración navideña, pues no puedo presentar el tronco

así, sin más, así que tengo por aquí

parte que me sobró de los adornos, intentaré, incluso, pincharlo

por aquí, mirad, hojitas doradas, a ver cómo quedan,

un par de hojitas, esto no os lo comáis,

solo es para que llegue a la mesa bonito, como tiene que llegar

un día de Navidad, creo que le falta algo verde

así, por aquí...

Espero ver este tronco en muchas casas esta Nochebuena.

Y yo ahora, voy a ponerme guapo para poder comer con mi madre.

(Música)

Mamá, estás guapísima. Gracias.

No me esperaba tu visita, la verdad, pero me alegro mucho

que vinieras, muchas gracias. Nosotros hemos llenado

nuestra mesa festiva con la zarzuela de marisco

y el tronco de Navidad. Ahora ya, vosotros

lo que tenéis que hacer es llenarla de familiares,

amigos, risas, buenos deseos y felicidad.

Ya sabéis que siempre os digo: Haz la comida y mejora tu vida,

pero en esta ocasión

aprovecho también para desearos felices fiestas.

Mamá, ¿brindamos? Sí.

Feliz Navidad a todos.

(TODOS) ¡Feliz Navidad!

(Aplausos)

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Hacer de comer - Navidad: zarzuela de marisco y tronco de Navidad

24 dic 2019

La Navidad llega a la cocina de Hacer de Comer y, hoy, Dani García preparará dos recetas perfectas para saborear en estas fechas. Isabel, la madre de Dani García, ayudará al chef a cocinar el primer plato, zarzuela de marisco, un guiso marinero que se puede ajustar a cualquier presupuesto.

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