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Para todos los públicos Hacer de comer - Guisantes con panceta y congrio encebollado - ver ahora
Transcripción completa

(Sintonía)

(Sintonía)

Dani, sabes que te aprecio y te lo digo con mucho cariño,

pero es que, siempre, te veo encorvado, con los hombros así...

Es verdad. Te sale chepa.

Llevo veinte años cortando cosas y, la verdad, al final...

Sí. Debería estar más recto.

Ahora, que tu imagen trasciende, debes cuidarla, un poquito.

Si me pongo más recto se me ve la barriga.

Tienes que hacer todo; estirarte, meter la tripa...

No respirar, meter la tripita y estar así, ¿no?

Pero, al final, te acostumbras,

aunque, parezca difícil, lo llegas a hacer bien;

si no, te voy a mandar mensajes, cuando te vea con la panza

para fuera y con la chepita... No puede ser, de ninguna manera.

A ver si soy capaz de mantener la postura,

porque en esta postura vamos a empezar a hacer de comer.

¡Buenos días a todos!

Seguro que conocéis, más que de sobra, a Raquel Revuelta,

porque, además, ha participado y lleva media vida en TVE.

Efectivamente. Empecé, arranqué en TVE.

Empezaste aquí. Sí, sí, sí.

Pero, además, de eso, se dedica a la moda y a la comunicación;

y me estaba dando unos consejitos para mejorar, un poco,

mi imagen y mi salud, en el fondo, ¿no?

Efectivamente, por supuesto. Es que... hay que hacerlo así.

Porque, sobre todo, ya te digo, ahora que estás en la tele

y tienes un programa de éxito. Bueno...

Yo estoy obsesionada con la imagen y tú estás obsesionado con lo tuyo.

Claro, yo lo intento, pero, al final, es media vida,

con cámara o sin cámara, la mayoría del tiempo,

pero siempre estoy un poco, ¿no? Tengo tendencia a ir...

Pero es por tu salud, ¿no te duele o te dan tirones y todo eso...?

A mí me duele todo ya. Te duele el alma, ¿no?

Un día, a un amigo médico, le dije que me dolía aquí

y me dijo que ya... ¡Es que ya tengo 43!

Quieras o no, pasa el tiempo y cada mañana te duele todo.

Yo no quiero pensar en eso, de momento, no me duele nada

y tengo unos poquitos más que tú. No...

El deporte, también, es fundamental.

Cocinar es un deporte, ¿eh? Pero bueno, ya que Raquel Revuelta

me ha dado unos consejos para mejorar mi imagen,

creo que es el momento, también, de darte unos consejos...

Sí, por favor.

Sobre un producto con el que tienes problemas.

Sí, tengo un problemilla.

¿Qué te pasa? Con los guisantes.

¿Qué te pasa? Aquí están tan bonitos,

con ese color tan precioso, verde esperanza, ¿no?

Y, a mí, siempre se me quedan muy chuchurridos cuando los hago...

Con un verde caqui, ¿sería, no? Un verde caqui, apagados.

Arrugados y apagados. Sí.

Bueno, no te preocupes, te voy a enseñar a trabajarlos,

porque vamos a preparar guisantes con patata, manzana y panceta.

Suena bien, ¿no? Suena fenomenal.

Y, después, vamos a hacer un congrio encebollado.

Así que, si te parece bien, nos vamos a ir lavando las manos

y yo, mientras, voy a ir contando los ingredientes

que vamos a necesitar para estos guisantes.

Vamos al lío.

Aceite de oliva, pimienta, sal, cebollino, manzana verde,

patata, cebolla, mantequilla, panceta, guisantes

y un poquito de caldo de ave. Bueno, ¿se te da bien la cocina?

La verdad es... ¿Cómo te llevas con el cuchillo?

Lamentablemente, es que no tengo mucha experiencia,

pero todo lo que son manualidades, se supone que se me da bien.

Me encanta pintar... De brocha gorda, ¿eh?

Que, también, lo hago si me pongo, pero no he tenido oportunidad.

La cocina de brocha gorda, también existe.

¿Sí? Claro, creo que sí.

¿Esa cuál sería? ¿Qué cocina sería?

Quizá, el congrio que haremos, pero es como todo en la vida,

aparte de esa parte más delicada, necesitas, un poco...

Más sofisticado. Seguro que la tienes.

Seguro que tienes sensibilidad y un poco de...

Depende del día, cómo me levante y de cómo haya ido la noche...

A mí me pasa igual, me pasa, exactamente, igual.

Te voy a poner una tabla verde.

¿Qué es lo que tengo que hacer? Cortar cebolla.

¡Cebolla! Entonces... ¿Cuál es mejor usar?

Yo usaría este o este, pero... Venga, ya está, el del centro.

Ahí. Hala... ¡Oh!

Perfecto, sin miedo.

¿Cómo la corto? En juliana, ¿sabes, más o menos?

Tú haz la primera parte y... Mira, a la mitad, te la apoyas,

te quito esta pequeña base para que no nos interrumpa.

Tatatatatatá. Vale, vale...

Eso sí, luego pelas la manzana. Pero sin el "tatatatatatá".

Que no, que no, de verdad; yo soy muy artesanal,

entonces, lo haré todo despacito. La cocina es artesanía.

Esas chulerías que hacéis, flipo con ellas.

Mientras, voy a cortar la panceta en este tamaño.

Además, te he puesto un cuchillito que corta bien.

Cuéntame cosas de ti, ¿cómo te va la vida?

La vida me va, razonablemente, bien.

Soy muy comilona, me encanta, disfruto mucho,

unos de los placeres de la vida, de verdad, ¿eh?

Es comer, sin duda. Es comer. Me gusta muchísimo.

Todos los momentos felices están relacionados con la comida.

Con la comida, ¿no?

Y, ahora, cuando me queda tan poco, ¿ahora, qué hago?

Ahora, tienes que tener cuidado. ¡Socorro!

No cortarte los dedos, es lo que tienes que hacer.

Voy a ir calentando la cazuela

y os cuento, un poco, cómo va a ser la receta.

Será una receta sencilla, pero no por ello

deja de tener esos puntitos y esa cantidad de circunstancias

que hacen que la receta sea mucho mejor o peor;

ya sabéis que la cocina es así de frágil y sensible.

Ahora, que veo que has terminado, déjalo a un lado y coge la manzana;

hay que palar la manzana y la patata, elige lo que quieras.

Pues, mira, la manzana misma.

Da igual, las dos valen.

Primero, vamos a marcar la panceta, que la tengo aquí,

y veis que no he echado nada de grasa, todavía,

la panceta tiene su propia grasa,

por lo tanto, ahora mismo, no le voy a echar.

Cuando la panceta vaya soltando su grasita,

lo que haremos será añadir la cebolla

y, después, añadiremos la patatita, que creo que iré cortando yo,

porque Raquel va lenta, pero no pasa nada.

Sí, y te lo agradezco.

¡Ahí, perfecto! Es el momento de la cebolla.

Madre mía... Aquí viene lo importante,

tanto el guisante como la manzana, los añadiremos, básicamente,

dos minutos antes, no necesita más cocción que esa.

Veis cómo va soltando la panceta su grasita,

y en esta misma grasa añado la cebollita.

Me voy a poner con la patata, voy a ser bueno.

Gracias, gracias.

Y pulcro, además, voy a cambiar de tabla.

Bueno... Otra verde.

Como la manzana la vamos a usar después,

te voy a enseñar un pequeño truco que, siempre, hacemos en cocina

para que no se oxide. Voy a coger agua, por aquí...

¡Ah! Sí, ya creo que sé cuál es.

Voy a echar un chorro de vinagre. De limón. Pensaba que era limón.

Si no tenéis vinagre blanco, podéis echarle limón.

¡Ah, vale! Por eso me sonaba.

Lo que has dicho tú, ¿no? Te veo... te veo bien, ¿eh?

Sí... me ves fatal.

Lo importante es echarle un poquito de acidez,

esa acidez va a evitar que se nos oxide.

Bueno, aquí... Vas echando aquí la manzana, ¿vale?

Sí, vale.

Mientras, voy a coger la patata y no la pelaré, la voy a cuadrar.

¿Qué tal se te da la cocina?

Mira, ya ves, nada más que regular.

Nada más, ¿por qué?

Hasta las cosas más simples y más sencillas,

una tortilla francesa, por ejemplo.

¡Una tortilla francesa! Pues, nada, hijo...

Es que estás hablando de algo que no se hace como se debería.

¿Quieres que te enseñe a hacer una tortilla francesa?

Te lo agradecería muchísimo.

Vamos a hacer una cosa, como la manzana está, casi, pelada.

Bueno, más o menos. Coge unos huevecitos.

¿De verdad? Que huevos, tengo de sobra.

No es tan fácil, ¿eh? A ver...

Ahí tienes huevos.

Me alegra que me lo digas, tengo una sensación de torpe...

Has dicho tres, ¿no? Sí, tres huevos.

Mientras, para que no olvidemos la receta de hoy, los guisantes.

Tú, simplemente, échale sal y bate los huevos.

Yo soy muy sosa con esto, no le echo mucha.

¿No le echas mucha? No.

Échale un pelín.

Y, siempre, sal gorda. ¡Huy! ¿Esto no es sal gorda?

No. Es sal fina.

A mí me gusta la sal fina.

La cebolla y la panceta están doradas y fondeadas,

le echo la patata y, ahora, hago este ligero movimiento,

para que engrase bien; momento de añadir el caldo,

al final, añadiremos, también, un poco de sal y de pimienta.

Mientras tanto, un poquito de caldo aquí,

hasta cubrir, ligeramente.

Esto, ahora, va a cocinarse diez minutos.

Y os voy a enseñar, bueno, no os voy a enseñar,

voy a intentar enseñaros a hacer la tortilla francesa perfecta.

Primer truco a la hora de hacer una tortilla francesa...

¿Sabes cuál es?

Tengo que reconocer que lo he aprendido hace poco.

¿Echarle algo más que el huevo? Sí.

¿Leche? Mantequilla.

Además, en el fondo, es lógico, Francia es mantequilla.

Por lo tanto, el primer truco

es echarle un poquito de mantequilla.

Ajá, muy bien.

Cuatro gotitas de aceite de oliva

y pondré la sartén al ocho, no más, ¿eh?

Me gustan las tortillas blancas. A mí, también.

Muy blanquita. Y a mis hijos, también.

O sea, se mezcla el aceite con la mantequilla.

Exacto. Mientras se derrite la mantequilla, Raquel.

¿Qué tal te va dedicándote a la moda, a la comunicación?

La verdad, no me va nada mal, porque creo que son ya...

Pues 27 años los que llevo dedicándome a esto.

En el sur de España, que ya tiene mérito.

Que tú sabes que, desde el sur, todo lo que sea

este tipo de trabajo de moda, comunicación y todo eso,

como que te cuesta más trabajo.

Yo cuando empecé en la cocina, también.

Sí, ¿no? ¡Total! Mantequilla, ¿vale? Así.

Que esté esto caliente. Bueno... Ahora echamos el huevo.

¿Vale?

Importante, ¿vale? Vamos a ir moviendo un poquito

y vamos haciendo que se cuaje, que vaya cuajándose poco a poco.

Eso no lo hubiera hecho yo tampoco. Llega un momento...

Sí, claro. Pero este paso que estoy haciendo, es importante.

Ya esto depende un poco, también, del gusto,

de cómo te guste la tortilla. Llega un momento

en el que voy a dejar que se cuaje un poquito.

Y aquí ya voy a bajar la temperatura.

No fuegos altos. Yo, ahora mismo, la tengo al cinco.

Quiero que se me quede lo más blanca posible.

Yo, también, lo que hago en este momento

para que resbale un poquito... Y, además, nos viene bien...

Otro poquito de aceite. También se le puede meter,

si queréis, otro poco de mantequilla.

Entonces, así vais a ver cómo me va a resbalar mucho más.

¡Oh, claro! ¡Qué bueno! Mirad cómo se me va enrollando.

Así. Claro. Pero es que esto...

¿Vale? Dicen que una buena tortilla francesa tiene que tener

forma de un balón de rugby.

Perfecto. Yo creo que no la voy a tocar más.

Está muy bonita. Muchas veces, llega un momento...

Tampoco es tan difícil.

Aunque seguro que os ponéis en casa

y no os sale tan blanquita ni tan perfecta.

En casa, con que hagáis algo

relativamente similar a esto, me conformo.

¡Qué bonita! A partir de ahí, lo que queráis.

¡Qué bien! Pues muchas gracias. Tortillita francesa.

Muchas gracias. Os recuerdo que vamos a tener

durante diez minutos cociendo la cebolla

con la panceta y la patata. Si necesita un poco más de caldo,

vais añadiendo poco a poco.

Pero no quiero mucha cantidad ahí dentro.

(Música)

Caldo reduciendo... No sabéis cómo huele esto ya.

Huele bien, eh. La pancetita, el caldito...

¡Qué rico! Y la cebollita.

A ver. Tengo por aquí también un poco de mantequilla.

Siempre que pienso en guisante, pienso en un poco de mantequilla.

¿Vamos allá? Manzanita...

Venga, ve echando tú el guisante. ¿Que lo vaya echando yo?

¿Seguro? Sin miedo. Va a ser nada.

¿Le harás esta recetita a tu hijo o no?

¡Hombre, y tanto!

Ya van por libre, ¿no? ¿Cocinan o no?

Claudia sí. A la mayor le encanta. Además, es muy valiente.

Ya tiene ganas de cocinar. ¿Cuánto tiene la mayor?

Pues tiene 24.

Luego, otro tiene 22 y otro 18. O sea, que mis hijos ya...

Ya pueden cocinar ellos tranquilamente.

Eso está bien. Por supuesto, siempre

con cocina muy sana, muy...

Bueno, eso no está mal. O sea... Así.

Mira. Si quieres, podemos quitar la panceta,

pero uno a uno, lo vamos a tener complicado.

Casi que no. Yo, con el olor este...

¡No le quites nada! Bueno, mirad.

Tres, cuatro... Así. Unos daditos de mantequilla.

Ahora lo voy a mover.

Y ya vamos a echarle también el cebollino.

¿Pero todo el cebollino?

Ahora, ahora. Dame dos segunditos.

Porque aquí es donde está el truco, ¿vale?

No tenemos que sobrecocer el guisante.

Lo hemos dicho en algún problema

que utilizamos guisantes alguna que otra vez.

No me gusta esa cocción de guisante que mi madre,

incluso... Lo siento, mamá. Me hacía en muchas ocasiones.

Cuando venía el guisante a la mesa, aquello era...

Sí, sí. Eso es lo que me pasa. No sé...

Algo arrugado y tal... Chiquitito y consumido.

Y se oxida, cambia el sabor. No es una cuestión de estética.

Yo, por mí, soy casi de comer guisante en crudo.

Con quitarle un poco esa crudeza, tenemos más que de sobra.

Sal y pimienta, ¿no? Un poquito...

Vamos a ver cómo está...

Vamos a ver. Mira. Por si tú quieres probar también.

Así, mira... Oye, ¿residencia habitual?

Sevilla.

Sevilla. Ahora, últimamente,

por diferentes motivos... Madrid también.

¡Hum!

¿Sabes qué pasa? Que nosotros cocinamos...

¡Qué rico! Con muchas reducciones.

Entonces, necesita muy poca sal.

Sí. Apenas. Más pimienta que sal.

Ponle un poquito, pero poquito.

¿Ya? Ahí, para disimular

que le hemos echado, ¿no?

Bueno, bien de pimienta. Y esto está ya

para que le añadas y le des tu toque.

Sí. El toque con el cebollino. El cebollino.

Échalo todo, sin miedo. ¿Sí? ¿Todo?

Y lo que me encanta a mí, me gusta mucho cocinar,

cuando rara vez cocino... Utilizo mucho el cilantro.

Ahora... ¿Ah, sí? Me alegro porque hay

mucha gente con fobia al cilantro. Sí, sí.

Entiendo que es un sabor muy especial.

Pero a mí me encanta. La verdad es que lo he descubierto

hace años, pero no hace muchos años,

y me gusta mucho cocinar con cilantro.

Siempre digo que le voy cogiendo cariño.

Y me alegro que venga alguien como tú y diga que cilantro.

Aquí, el cilantro, si os gusta, viene absolutamente genial.

Eso te iba a decir. Yo le hubiera metido algún...

Sí. Se le puede meter perfectamente.

Cualquier aromático, incluso.

Un huevo frito también... Pero mirad, sobre todo...

El color... La textura y el color del guisante.

Es que no se parece nada al que hago.

Al que yo... Bueno, pero no necesitas más.

Es que no necesitamos más.

El guisante es frágil en su cocción.

Sí. ¿Te vas a quedar a comer conmigo?

¡Por supuesto! Ahora voy a hacer un congrio.

No sé si te apetece cocinarlo o comerlo.

Me apetece más comerlo. Entonces, si te parece,

voy a ir a bichear un poquito tu armario,

a ver ese fondo de armario... Lo puedes ordenar, si quieres.

Por si puedo asesorarte.

Tengo el sueño de tenerlo ordenado por colores.

¿Por colores? Lo blanco aquí... Me encanta.

¿Sí? A mí no... ¿No te apasiona eso?

No. Por colores, no.

Es como muy... Eso es como una mente alemana.

No te pega nada. ¿No?

(RÍE) No te pega nada.

Bueno, te dejo, ¿vale? Ahora vuelvo. Voy a bichar.

Perfecto. Ahora te cuento.

Aquí tenéis los guisantes y el plato extra

de esta maravillosa tortilla francesa.

("Crazy Little Thing Called Love")

Llega el momento de hacer el congrio encebollado.

¿Y por qué congrio?

Por una razón muy sencilla.

Quiero que le perdáis el miedo a este pescado.

Es un pescado muy económico, muy sano...

Bueno, la verdad, no entiendo por qué se utiliza poco en casa.

Así que os voy a hacer esta recetita sencilla

para que le perdáis, sobre todo, el miedo.

Los ingredientes que vamos a necesitar, son...

Para el congrio encebollado:

aceite de girasol, "fumet", cebolla, ajo,

pimentón y congrio.

Y luego, ese encebollado lo vamos a enriquecer

con una salsita de piquillo.

Y vamos a necesitar: "fumet", cebolla, puerro,

vino blanco, pimientos del piquillo,

aceite de oliva, sal, pimienta y perejil.

Lo primero que vamos hacer, es un encebollado.

Me he sacado el cuchillo,

pero creo que lo voy a cortar en mandolina

por una razón muy sencilla.

A mí me gusta que el encebollado sea fino.

En alguna otra ocasión, lo hemos hecho así.

Que es confitarlo en aceite de girasol.

Así que la palabra confitado, recordamos,

siempre no más de 80 grados.

Quiero que el aceite ya vaya cogiendo calor

y vayamos cocinando poco a poco esa cebolla.

¡Porque qué buena que está una cebolla,

bueno, pues muy pochada y caramelizada!

Muchas veces... No sé. Me pregunto por qué hay

tanto encebollado en nuestra cocina tradicional.

Y yo creo que es algo sumamente rico.

La cebolla contiene una cantidad de azúcares,

que cuando va reduciendo, te va sacando

un poco ese sabor que a todos nos gusta y nos fascina.

Y ese puntito dulce en la comida viene extremadamente bien.

Nosotros aquí... Cebollita por acá...

Cuidado siempre con la mandolina... Mirad el grosor, ¿vale?

Tiene que ser algo así.

Vamos a ir echando por aquí.

Bueno, como veis, se nota a kilómetros

que lo estoy haciendo con cebolla o cebolleta fresca.

A mí, personalmente, pues siempre me gusta mucho más.

Es cierto que, a lo mejor, bueno, pues lloramos más o no.

Y me gusta cocinar con cebolla.

Eso no deja de ser los cimientos de nuestra cocina.

Esa base siempre de ajo, de cebolla, puerro...

Eso forma siempre parte esencial de nuestra cocina.

La verdad es que el olorcito a sofrito que invade las casas...

La cebolla tiene gran parte de culpa.

Me falta la última.

Hoy veréis que el encebollado va a ser un pelín diferente.

Tened en cuenta que vamos intentando cambiar

las recetas, sobre todo, por diferenciar

de otras que hemos hecho.

Si recordáis, un día hicimos unos chipirones encebollados.

Y hoy, lo que queremos es un encebollado diferente.

No quiero que digáis que la cocina siempre parece igual.

Lo que parece igual, son los cimientos.

A partir de esos cimientos, podemos hacer mil cosas.

Esto es como revestir una casa.

Cuando construyes una casa,

la puedes revestir de muchas maneras.

Y, en esta ocasión, este encebollado

lo vamos a revestir con una salsa de piquillos.

¿Y por qué piquillos? Bueno...

Yo creo que el piquillo nos gusta a todos.

Empiezo con la salsita. Cebollita, puerro,

vino blanco, "fumet"

y pimiento del piquillo. Lo que queremos, insisto siempre...

Siempre en la cocina, mínimo sumar, nunca dividir,

sumar, multiplicar, etc.

Vamos a sumar y a multiplicar sabores

para hacer un encebollado un poquito más especial.

Así que, voy a ir ya poniendo la cebollita aquí.

Ahora voy a echar el aceitito de oliva por aquí.

La verdad, es una receta especial, quiero que le perdáis miedo,

también, a este tipo de pescado que nos salen económicos

y baratos y el congrio tiene su gracia y chispa

no es que sea, no sé, estamos acostumbrados

muchas veces, a comprar rosadas, por ejemplo, que están bien,

pero que el congrio tiene también su textura

y su gracia. Es un pescado que se puede encontrar, fácilmente,

pero siempre está ahí como en una esquinita,

parece que nos da cosa. Creo que es la pinta,

si lo encontramos así, no nos parecería tanto,

pero al verlo entero, ¿Lo habéis visto entero?

Tiene una cara con unos dientes que da cierto pánico,

sobre todo, si lo ves debajo del agua.

No quiero ni imaginármelo, tiene unos dientes

superafilados, así que, ya ves, se come los pulpos...

Al final, es un pescado que está rico, come pulpo

y crustáceos, lo que nos gusta también.

Así que, no puede estar, para nada, malo.

Eso sí, también os digo que no es un pescado

que se pueda cocinar de cualquier manera.

Tengo un amigo que iba a darle de comer al suegro

y se acercó a la pescadería, ¿qué hizo? Iba a por una merluza.

vio un congrio cerca, el precio, claro, es diferente

y dijo: "Voy a comprar el congrio y lo haré al horno,

exactamente, igual que la merluza".

En este caso es mucho mejor limpiarlo,

que te lo limpie el pescadero y hacerlo frito o de otra manera.

Hacerlo como quiso hacerlo, ¿qué le pasó?

Que tiene muchas espinas y al suegro le tocó la cola

y se llevó, el pobre, una comida bastante desagradable

con una pieza llena, absolutamente, de espinas.

Así que, no todos los pescados para, absolutamente,

todas las elaboraciones, en este caso, sobre todo,

el congrio, os recomiendo que sea la parte de los lomos.

Bueno, puerro, así, cebolla y puerro

son de las cosas que siempre podemos echar,

básicamente, de manera simultánea. Voy a añadir ahora,

en cuanto esto coja un poco más de fuerza,

el vinito blanco. Ya sabéis, dejaremos reducir

y luego, pondremos el pimiento del piquillo

y luego, el fumet. A ver, pimiento del piquillo,

igual, lo cortamos en tres o cuatro trocitos

a la hora, sobre todo, de triturarlos,

siempre nos será bastante más cómodo.

Me encanta el pimiento del piquillo, la verdad,

con la cebolla va genial por la cantidad de azúcares

que contienen y a mí, el pimiento del piquillo

el tengo cierta predilección, parece que cualquier cosa

que le echemos, el pimiento del piquillo

va a triunfar y eso es cierto. Ya sabéis que el pimiento

del piquillo es un pimiento asado y luego, pelado, punto.

O sea, no es más que eso. Añado ya el vinito

y lo que vamos a hacer ahora es añadir el caldo,

dejarlo un par de minutitos

y trituraremos, mientras, esperamos a que la cebolla

termine de confitar.

(Música)

Salsa triturada de piquillos,

cebolla colándose, mirad qué colorcito.

Nos ponemos con el congrio, a ver, tengo aquí un poquito de ajo,

una sartencita, aceitito de oliva que voy a poner

y ya sabéis, como dije antes, el congrio es un pescado blanco,

de agua salada. Cosas a tener en cuenta,

bueno, os he contado que la cola tiene muchas espinas,

pero la parte central, de verdad, mirad esto,

tiene una carne muy gelatinosa, me encanta, sobre todo,

la textura y el aroma, también, que lo estoy oliendo ahora,

y está bien, mira, lo voy a partir a la mitad.

Golpecito aquí, ahí, perfecto.

Congrio por aquí, va a tocar cocinarlo,

pero antes voy a ponerle un poquito de sal

y un poquito de pimienta.

Ya sabéis que esto es la chispa.

A ver, siempre hago esto y luego, por el otro lado...

Así, ¿sabéis de quién es muy amigo el congrio? No os lo creeréis,

del bogavante y la langosta.

Bueno, ya os dije que tiene unos dientes

muy afilados que parecen alicates,

que se alimentan de muchos crustáceos

y cefalópodos. ¿Qué es lo que pasa?

Que suelen vivir en cuevas, ¿qué hace la langosta?

Bueno, se mete en esas cuevas, ¿sabéis por qué?

Porque saben que cuando el congrio se pone a comer con esos dientes

y van degollando, prácticamente, cualquier cosa que vaya a su paso,

al final, quedan muchos restos que quedan por el agua.

¿Qué hace la langosta y el bogavante?

Pues son bichos inteligentes y van detrás comiéndose

todos esos restillos

sin tener que trabajarse mucho la presa.

Así que, hay amigos que está claro

que por el interés te quiero, Andrés.

Y la langosta y el bogavante, pues por el interés

quieren congrio, estar siempre cerca del congrio.

Bueno, ajito y aceite, un poquito de pimentón,

voy a añadir la cebolla, voy a añadir el congrio,

voy a añadir el fumet y lo vamos a dejar cocinar

un ratito y mientras tanto que el ajo coja un poquito

de temperatura, os recuerdo que tenéis a la venta

el libro "Hacer de comer, las mejores recetas".

Sopas, caldos, pastas, pescados, carnes,

primeros, entrantes, postres, lo que queráis

para la cocina del día a día,

en el libro "Hacer de comer, las mejores recetas".

Bueno, mi ajito ya baila por aquí, así que, ya sabéis,

el siguiente paso va a ser ponerle

un poquito de pimentón que no me cansaré de decirlo,

que el pimentón hay que cocinarlo, así que, añado el pimentón

y lo que sí, como siempre digo, en esta ocasión es agridulce

y el pimentón, aparte de cocinarse, pero se quema, también,

como cualquier otro producto y el quemado es tan desagradable

como el crudo. Mirad, aquí, no está muy fuerte

porque es el momento de añadir esta maravillosa textura

de pescado, ahí, que se llama congrio.

Lo voy a marcar un poquito por un lado y por el otro

antes de añadirle la salsa.

Mirad, marcado por un lado, fuego medio, porque si no,

el pimentón, en este caso, se nos quema, pero mirad

qué pinta, la verdad, y qué textura coge el congrio

en cuanto tiene un poquito de calor, a esto le queda muy poco.

Siguiente paso, cebolla, tenemos por aquí la cebolla

y voy a añadírsela también, así. Me gusta la textura,

me gusta la cocción, me gusta ese caramelizado

que le estamos dando, voy a echar, primero la salsa

antes que el fumet porque así, veo la cantidad

de líquido que va a necesitar. Así, bueno, echo la salsita

por aquí, la verdad que el pescado

no solo se hace a la plancha o en el horno,

se puede hacer de millones de maneras.

Ahora, veis que necesitará esa cantidad de fumet

que es el líquido exacto para poder cocinar el congrio,

tranquilamente, esos 20 minutitos. Al final, el piquillo

es como una sala de tomate por eso puse la tapadera aquí,

ya sabéis que la salsa de tomate, todos los que cocinamos en casa

le tenemos cierta, a ver, la adoramos, pero siempre,

es verdad, que nos mancha un poco, pues el pimiento del piquillo,

en este caso, es, relativamente, parecido.

Echo el caldito, este fumet reducirá.

Aún no le he puesto sal, con el fumet, la sal y la pimienta

que lleva, vamos a rectificarlo al final.

Será necesario porque estamos jugando

con connotaciones muy dulces siempre,

el encebollado, la reducción de la cebolla, el pimiento

del piquillo, son cosas con connotaciones dulzonas

por lo tanto, al final, lo pondremos a punto de sal,

por ahora, lo que hacemos es dejarlo 20 minutos de cocción.

(Música)

Lo que os decía, le falta un poquito de sal,

no mucho, eh, solo un poquito.

Tremendo, bueno, qué bueno está,

qué buen sabor de boca que me ha dejado,

la connotación también, de los vinos, la acidez,

el vino blanquito ahí va a la perfección.

A ver, saco el congrio por aquí. ¡Buah! Me gusta mucho cuando decís

que os enseño a trabajar productos de forma

que no, vaya, que nunca habéis imaginado

ni trabajar ni la manera de trabajarlo.

Esto te lo comes un día entre semana y ya te parece

que es fiesta, tranquilamente. He picado un poquito de perejil,

sabéis que es fundamental y le vamos a dar...

El último toque

a ese maravilloso congrio encebollado

con pimientos del piquillos. Ahí lo tenéis.

(Música)

¿Qué te pareció mi fondo de armario,

aceptable o no? Me sorprendió, gratamente,

la verdad, a lo mejor,

debo decir que quizás te falte algo,

un poquito más formal, pero poco. Sí, tengo un puntito informal.

Poco, de verdad, me sorprendió y además estás ahí,

estás en la actualidad. Estamos al día.

Sí, sí, muy bien,

no tengo nada que objetar de momento.

Bueno, estoy al día igual que las dos recetas

que preparamos hoy: Guisantes con patata,

manzana y panceta y este congrio encebollado

con salsa de piquillos. Animaos a hacer estas recetas

porque haz la comida y mejora tu vida.

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Hacer de comer - Guisantes con panceta y congrio encebollado

04 dic 2019

La experta en imagen y ex presentadora de televisión Raquel Revuelta lucirá el delantal de Hacer de Comer. Dani García le enseñará a cocinar guisantes perfectamente. Después, el chef preparará congrio encebollado con salsa de piquillo, una receta sencilla para que el público pierda el miedo.

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