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No recomendado para menores de 12 años Gran Reserva - T2 - Capítulo 20 - La aparición de Mónica en el Consejo Regulador inquieta a los Cortázar, pues saben que ha vuelto con ansias de venganza - Ver ahora
Transcripción completa

Tenemos un problema. Papá sabe lo de la relación

que tuve con Sara. Sara Martín Elías

es el nombre de la madre. -Sé que lo sabes.

Que María es hija de Miguel. Espero que a partir de ahora

nos comportemos como la familia que somos

y que no haya más secretos. Oiga, perdone.

¿Sabe quién vive aquí? (LEE) Irene Salcedo.

(GRITA) -Miguel no sabe nada de mí.

Ni va a saberlo nunca.

-Estoy casada. -Con un tipo que no te quiere.

-¿Y tú qué sabes? -Emma, ese hombre no te merece.

No sabes cuánto tiempo llevo esperando esto.

-De la viña del Tuerto deberíamos haber sacado

muchos más kilos. -Tiene razón. La viña del Tuerto,

de la que te encargabas, es la que menos uva ha sacado.

-Estoy haciendo vino. -Puedes olvidarte de mi hermana

y de trabajar en nuestra bodega. -No tienes idea de lo que hablas.

¿A quién viste trabajando? -A Daniel.

-¿Que me viste haciendo vino? ¡Hijo de puta, contesta!

¡Dani, para! ¡Has puesto en peligro

la bodega y el trabajo de papá de años!

-¿Qué cojones estás diciendo? -Dejas que haga lo que quiere.

Alejarte de tu familia. -Es mi familia quien no me cree.

Raúl estuvo guardando el excedente de uva para hacer vino

por su cuenta. ¿Tienes pruebas de eso?

-Estoy segura de que a usted no le costará encontrarlas.

No voy a contarle nada al consejo regulador.

-Porque no tiene pruebas. Pero te tengo a ti, ¿verdad?

-Voy a trabajar para las Bodegas Cortázar.

-Te denunciaré por incumplir el secreto profesional.

Voy a destrozarte la puta vida. -No lo hagas o te hundirás conmigo.

Yo que tú llamaría para anular la candidatura de Lucía Reverte

antes de que sea demasiado tarde. -Esto sólo es una batalla.

Yo ganaré la guerra. Estará muy orgulloso de mí.

Enhorabuena por la presidencia. Aún no he ganado.

Tu padre se habrá encargado de eso.

-Vengo en representación de mis clientes:

las bodegas Reverte.

¿Qué coño hace esta aquí? -Luego te lo explico.

-Silencio, por favor.

Si la abogada de las Bodegas Reverte no tienen

ningún inconveniente, vamos a terminar con la votación.

-Adelante.

-Bien, el último voto es de la Asociación de Bodegueros

de la Rioja Alta.

Tiene la palabra su delegada, Lucía Reverte.

La Asociación de Bodegueros de la Rioja Alta

se abstiene.

(MURMURAN)

-Bueno, silencio, por favor.

Eva Insausti ha obtenido cinco votos,

Miguel Cortázar seis,

ha habido una abstención.

Queda elegido nuevo presidente del Consejo Regulador Rioja

don Miguel Cortázar.

Y que quede constancia en el acta de la reunión.

(APLAUDEN)

-Lucía, ¿es que no me vas a dar una explicación?

Acabas de regalar la presidencia a mi familia, Lucía.

¿No crees que eres tú el que me tiene que dar

explicaciones? ¿Qué está haciendo ella aquí?

-Defender nuestros intereses. Justo lo que tú no has hecho.

Sólo tenías que votar por Eva, como hablamos.

Sé lo que tenía que hacer. -¿Y por qué no lo has hecho?

Estoy harta de entrar en guerras con tu familia.

-La empezaron ellos. Sólo les defendemos.

¿Con una asesina? -Nos quitaron nuestro abogado.

¿Que quieres? Eso no lo justifica.

-¿Y como no te parece bien le regalas la presidencia?

Me limité a abstenerme, no regalé la presidencia a nadie.

Y, además, ¿sabes qué? Creo que he hecho bien.

-Ah, ¿sí? ¿Y cómo? ¿Eh?

¿Apoyando a Miguel antes que a mí?

Soy tu pareja, Lucía.

Lo sé, pero eso no quita para que tenga que estar

de acuerdo contigo en todo lo que hagas o digas.

Y con esto no estoy de acuerdo. -¿De verdad crees que Miguel

va a apoyar las bodegas pequeñas? ¿Que va a emprender proyectos

como los que teníamos pensado nosotros?

No lo sé. Espero que sí.

Al igual que espero que eches a esa mujer de la bodega,

porque si no el que se va a tener que ir vas a ser tú.

-Esto no afectará al acuerdo que tenemos, ¿no?

-Vamos a cambiar de planes ahora.

Además, te he contratado para que hundas a mi padre.

Y eso es lo que vas a hacer.

Hola, Sara. -Hola, Vicente.

¿Quieres uno? Los hacen las monjas.

Adelante. -No, gracias, me tengo que ir.

¿Adónde? -Tengo cosas que hacer.

¿Y esas cosas que tienes que hacer son secretas?

-Pues no, no tengo nada que ocultar.

Me alegra. Ya sabes que en esta casa

no toleramos los secretos y que tarde o temprano

todo se termina sabiendo. -Voy al colegio a por la niña.

Y tienes razón, todos tenemos secretos.

Incluso usted.

-Disculpe, ¿Irene Salcedo?

-Sí. -Soy la agente Ortega.

Me gustaría hablar con usted un momento.

No la entretendré mucho.

-Si es por algo del vecino, no se preocupe,

ya le he dicho que no me molesta la obra, sólo el ruido.

-No tiene nada que ver con eso. Me gustaría hacerle unas preguntas

sobre el señor Cortázar.

-¿Quién?

-Vicente Cortázar.

El hombre con quien ha estado hace un momento.

Y que asegura no saber nada de usted

desde el 1976.

-Eso fue hace mucho tiempo.

(SUSPIRA) -Sí, según consta en los archivos de la policía,

es el año en que se denunció su desaparición.

-El año en que me marché.

-Es lo último que me esperaba. Sí, creo que Raúl también.

-Miguel...

-Enhorabuena. ¿Qué haces aquí?

-Digamos que la justicia me ha dado una prórroga.

Tú, en cambio, estás en tu mejor momento.

Presidente del Consejo. ¿Quién lo diría?

¿Así que es verdad lo que me dijeron?

Has vuelto a ser el Miguel de antes.

Me alegro, eres mucho más interesante.

Si el Miguel de antes sentía algo por ti,

te aseguro que no soy el de antes. -Qué pena.

Te iba a proponer quedar y recordar viejos tiempos.

No he visto a tu padre en la votación.

Imagino que debe de estar descorchando

uno de sus gran reserva en estos momentos.

¿Qué quieres? -Me hubiese encantado verle.

Pero ya tendré tiempo de hacerlo. Aprovecha los privilegios

del cargo mientras te dure. Tú también.

La prórroga no sé cómo las has conseguido,

pero no creo que sea larga.

Y menos en un caso de asesinato.

-Te seguro que yo tampoco contaba con verme en la calle.

Pero, ya ves, toda una acusación se puede tambalear

si la prueba principal se consigue de forma ilegal.

Ten mucho cuidado, Miguel, porque cuanto más alto se sube,

más dura es la caída. Y yo voy a estar ahí para verlo.

Os voy a hundir a todos uno a uno.

Así que hazme un favor: le dices a tu padre que he vuelto.

-Yo era feliz en esa casa.

Los niños me daban la vida.

Supongo que me hubiera quedado muchos años,

pero me enamoré de quien no debía. -¿De Vicente Cortázar?

-No, por Dios...

Era uno de los hombres que trabajaba para don Vicente.

Un hombre callado, de pocas palabras.

Pero con mucho carácter.

-Sí, ya sé de quién se trata. Fue él quien denunció

su desaparición.

-Un día, cuando don Vicente llegó a casa,

me había pegado tal paliza que tuve que guardar cama

dos días sólo para poder moverme.

Me hizo caer desde lo alto de la barandilla.

Don Vicente tomó cartas en el asunto,

me buscó una casa lejos de Lasiesta y...

Y me llevó allí directamente desde el hospital.

-¿No volvió nunca a casa de los Cortázar?

-Nunca.

-En cambio, usted ha mantenido el contacto con Don Vicente

todo este tiempo.

-Me llama por mi cumpleaños, nos felicitamos las Navidades

y esas cosas, pero más allá no.

Verá, yo me fui de la casa sin decírselo a nadie,

ni siquiera a mi familia. Y le pedí a Don Vicente

que no le dijera a nadie dónde estaba.

Supongo que lo hace por mí.

-Desde luego, don Vicente tiene un corazón

que no le cabe en el pecho.

Ah, por fin habéis llegado. Por un momento pensé

que os habíais ido a celebrarlo sin mí. Enhorabuena, hijo.

Gracias, papá.

¿Pasa algo?

No puede ser Mónica, si la habían trasladado

de cárcel. Pues ahora está libre.

Y es la representante legal de las Bodegas Reverte.

Supongo que será una venganza por haberle robado a su abogado.

-No se preocupe, don Vicente, me ocuparé de ello.

Si Raúl ha pagado esa fianza no te quepa la menor duda

que no lo ha hecho porque sí. -¿Y qué quiere hacer al respecto?

Se me están ocurriendo algunas posibilidades.

-Estando imputada en dos delitos, supongo que no será difícil evitar

que pueda ejercer. Podemos presentar un recurso

ante el juez para que dicte un acto impidiéndoselo.

¿Evitar que ejerza? ¿Y crees que eso lo arregla todo?

Es un primer paso.

Bueno. ¿A qué esperas?

-Bueno, creo que...

Deberíamos olvidarnos de Mónica

y centrarnos en la presidencia del consejo.

Sí, tú ocúpate del consejo, yo me ocupo de Mónica.

-Creí que eso iba a hacerlo Antonio.

Esta noche cenaremos juntos para celebrar

la elección de Miguel.

Ahora, Pablo, por favor, déjanos solos un momento.

Esa abogada sabe mucho de nosotros, Miguel.

De ti, de mí, del funcionamiento de esta bodega.

Y si la han soltado, es porque han reabierto tu caso:

intento de asesinato.

O el de Paloma.

-Pues gracias de todas formas, Alberto.

Venga, hasta luego.

-¿Nada? -Nada.

-En ningún sitio de los que he llamado

tienen vacantes en la bodega.

Lo único que he encontrado es un trabajo en la viña

con contrato temporal y cobrando una mierda.

-Bueno, seguro que las cosas cambian a partir de ahora.

Ya han salido las votaciones del consejo.

-Ah, ¿sí? ¿Y qué ha pasado?

-Ha ganado Miguel Cortázar. -Conociendo a los Cortázar,

eso no es nada raro. -No, lo raro es que haya sido

gracias a tu hermana.

-¿Qué?

-Pues que podría haber provocado un empate.

Pero en lugar de votar en contra de Miguel,

se ha abstenido. -Eso no tiene ningún sentido.

Los Cortázar echaron por tierra la candidatura de Lucía,

¿por qué iba a hacer eso?

-Sólo puede significar que ha dejado de confiar en Raúl.

Si no, no dejaría que un Cortázar fuera presidente.

-¿Y por qué ahora? No tiene ningún sentido.

Porque Raúl se presentó en las votaciones

con Mónica Robledano. Y la ha contratado

como abogada de nuestra bodega. ¿No estaba en la cárcel

por matar a esa chica? E intentarlo con Miguel.

Pero ya está libre. Y ahora es nuestra abogada.

No entiendo cómo Raúl piensa que eso es bueno para nosotros.

Pues yo tampoco.

Bueno, sí lo entiendo.

Por venganza. Sólo piensa en eso. Está obsesionado.

Le molesta más que haya ganado Miguel a que me hayan sacado

a mí de las listas.

¿Y si Dani tiene razón, mamá?

¿Y si Raúl es como él dice?

Si me ha estado engañando todo este tiempo?

-¿Qué? ¿Por qué celebramos que tenemos al presidente

del consejo? Vuestro hermano tiene que estar contento,

le ha dejado la novia con el culo al aire.

¿Qué pasa con esas caras tan largas?

Mónica ha vuelto.

-¿Qué Mónica? -Mónica,

nuestra antigua abogada. Ha salido de la cárcel.

-Ah...

-¿Te has quedao con ganas de más? -No seas bobo, Manu.

Me duele el cuello, me duele todo. -Normal, con este coche que tienes.

(RÍE) -No lo suelo usar para estas cosas, ¿sabes?

-No quiero que esto se acabe aquí.

Quiero más.

Teléfono.

(SUSPIRA)

-Ya sé que es Gustavo.

Teléfono. Y te va a estar llamando

hasta que le cojas el teléfono.

-Ahora no puedo, Manu.

Llaman a la puerta. Hum...

Sí, Mónica, sí, en mi despacho.

Muy bien, hasta luego.

-Lo siento, no quería interrumpir.

Si es algo importante... No, no es nada importante.

¿Qué querías, hijo?

-Me voy a la bodega. ¿Necesitas algo?

Sólo que seáis puntuales a la hora de cenar, nada más.

-Muy bien.

Cierra la puerta.

-Pues parece ser que después del accidente

que usted recuerda tan bien, su padre empezó a ayudarle

económicamente y la alojó en su casa.

Así que siguió en contacto con Irene Salcedo.

-Claro, ya le digo que la ha estado ayudando

económicamente. Y ella le aprecia, ¿Eh?

Y a juzgar por el aspecto de su casa,

ha vivido bastante bien todos estos años.

No entiendo por qué mi padre me ocultó esa historia

si... si no salpicaba su imagen apenas.

-Señor Cortázar, ya le he dicho muchas veces

que las cosas que pasan en su familia

son un misterio para mí.

Sin ir más lejos, me acabo de enterar

que ha vuelto Mónica Robledano.

Sí. Esa mujer intentó matarme y está en la calle.

-A veces la justicia no funciona tan bien como debiera.

Por lo visto se ha invalidado una de las pruebas

que la implicaban en el asesinato de Paloma.

-Pues ahí lo tiene.

La prueba que se ha invalidado es justo la que su padre

nos proporcionó para poder detenerla.

Ya lo ve, últimamente hasta el misterio de la vida

tiene que ver con su padre.

Teléfono.

Perdón. -Tranquilo, estoy acostumbrada.

Dime, Pablo.

¿Cuándo la ha llamado?

-Vamos a comprar unas cositas para papá, ¿vale?

Oye, ¿por qué no te has puesto los guantes, con el frío que hace?

A ver. Anda, que tienes los bolsillos llenos de...

¿Y esto? No lo habrás cogido del suelo.

-Me lo ha dado el amigo del abuelo.

-Hola.

¡Hola!

Cariño, mira, si viene el abuelo o papá, me avisas.

¿Vale? Que tengo unas cosas que hacer.

Vete quitándote el abrigo.

Hola.

(SUSPIRA)

¿Se puede saber qué estás haciendo aquí?

Y no intentes mentir.

¿Quizá estabas buscando esto?

-¿Por qué ha llevado a mi hija a la clínica sin mi permiso?

Explícamelo tú.

Creo que tienes muchas más cosas que explicar a esta familia.

María, cariño, ¿por qué no vas a jugar a tu cuarto, eh?

Por ejemplo,

¿María es hija de Miguel? -Sí.

Las pruebas de paternidad no dicen eso.

-No lo creo. Los análisis no mienten.

Supongo que Joaquín estará enterado de esto.

-¿Qué? Pero ¿cómo sabe...? Tal vez le gustaría saber

que tiene una hija.

Porque tus infidelidades debe conocerlas de sobra.

-¿Qué piensa hacer?

Eso no depende de mí.

Podría escapárseme esta noche en la cena o quedar entre tú y yo.

Siempre que te comportes como es debido.

-¿Qué quiere?

(RÍE) Nada.

Sólo lo que creo que es de mi hijo y de esta familia.

Que renuncies a los bienes gananciales

y a la custodia de María. En el caso de que algún día

te separes de Pablo. -¿Está loco?

No pienso renunciar a mi hija de ninguna manera.

¿No decías que ibas a estar con mi hijo toda la vida?

Yo sólo aceptaré a María como mi nieta siempre que sepa

que no se va a marchar de esta casa. Es lo justo, ¿no?

-No voy a firmar.

Creo que en eso también te equivocas.

Firmarás.

Seguro.

-Ya van siete veces, Emma, siete. -Estaba ocupada, ya te lo he dicho.

-Te necesitaba conmigo. -Bueno, pues lo siento.

Estaba solucionando una cosa de la bodega.

He venido en cuanto he podido.

-Esa mujer va a ir a por mi hermano.

-Tienes que tranquilizarte. Ni siquiera vas a tener que verla.

-¿Y si reabren el caso? -Bueno, ¿y qué si lo hacen?

Eres inocente. -Sí, Emma, soy inocente;

pero van a volver a investigar. Ya estuve una vez

en el punto de mira. Y esa mujer es capaz de todo.

Casi me pudro en la cárcel por su culpa.

-Sólo estuviste unos días.

-Lo suficiente para saber que no quiero volver allí.

-Y no vas a volver. La gente inocente

no va a la cárcel. Además, ya sabes cómo son estas cosas.

Son lentas. Pero en cuanto celebren el juicio, la encerrarán.

Y tú no te vas a tener que volver a preocupar por ella.

Estás igual de guapa que siempre, Mónica.

-Esperaba su llamada, pero, sinceramente,

no tan pronto. ¿Qué quiere, Vicente?

Don Vicente. La educación no se debe perder nunca.

Ni siquiera después de hacer estado en la cárcel.

-Acabo de salir y tengo muchas cosas que hacer.

¿Así que qué quiere? Veo que no vamos a perder el tiempo

hablando de generalidades. -Si quería verme, estoy segura

de que es para hablarme de algo concreto.

Todo este juego no tiene sentido, Mónica.

-¿Qué juego? Yo contrato al abogado de mi hijo

y él te contrata a ti.

Vamos a dejar las cosas claras. De haber sabido

que estabas disponible nunca habría contratado a Antonio.

-Que yo sepa, don Vicente, fue usted quien se encargó

de que yo no estuviera disponible. (RÍE) Eso, en el mejor

de los casos, es una simplificación.

El movimiento se demuestra andando y hablar por hablar es muy fácil.

Mira, si tú quieres, mañana puedes recuperar

tu puesto aquí.

No tiene sentido no acabar con esta especie de canje

de abogados ahora que ya no lo necesitamos.

-Trabajé muchos años para usted

y nunca le había visto así.

¿Así cómo?

-Asustado.

(RÍE)

¿Estás insinuando que te tengo miedo?

-No, lo afirmo.

No tengo motivos para temerte. -Claro que los tiene.

Otra cosa es que haya empezado a fallarle la memoria,

como a su hijo.

Hemos terminado. -No, don Vicente,

si algo le puedo asegurar es que no hemos terminado.

En realidad, esto no ha hecho más que empezar,

porque pienso hundirle en la miseria.

Si tuvieras algo para hundirme, ya lo habrías utilizado.

Al menos, para salir de la cárcel.

-Puede que no sea suficiente para meterle en la cárcel,

pero estoy segura que esto va a hacer temblar

los cimientos de esta familia. Hemos terminado esta conversación.

-Aquí estamos los tres juntos otra vez.

Como en los viejos tiempos. ¿Qué es esto?

-Eso es el registro de la propiedad de las tierras de los Reverte.

Fíjese bien en el apartado del propietario.

A ver si ve algo extraño. Es su nombre el que consta.

¿Has venido a hablarme de cómo gestionar mis tierras?

-Los Reverte llevan más de treinta años explotando unas tierras

que no son suyas y don Vicente Cortázar no hace nada por evitarlo.

Tu padre y Jesús Reverte estaban enemistados.

No volvieron a dirigirse la palabra,

pero aun así D. Vicente ha mantenido la cesión

de las tierras. ¿Por qué? Eso no es asunto tuyo.

-Un Cortázar nunca da nada por nada y no veo que de repente

se haya usted convertido en la Madre Teresa.

Así que aquí hay algo que no cuadra.

¿Qué pasó con Jesús Reverte en el 76?

¡Basta!

-No hace falta que lo diga ahora.

Pero piense bien la respuesta.

Qué asustadizo, Gustavo. Cuenta creer

que hayas matado a alguien.

¿A qué ha venido todo eso, papá?

Son cosas entre Jesús Reverte y yo.

(SUSPIRA)

-No seas ingenua, Mónica.

A la larga, los Cortázar siempre salimos ganando.

-Gustavo, tú nunca serás un Cortázar.

El día que aceptes eso empezarás a salir adelante.

Don Vicente te sacrificará cuando le convenga.

-Se te olvida que estoy casado con su única hija.

-Sí, es algo. No mucho. Todavía si le hubieseis dado

un nietecito...

Además, por lo que me han comentado,

creo que las cosas entre vosotros se han enfriado últimamente, ¿no?

-Por favor, estamos en el trabajo. -No hay nadie.

¿Mañana?

¿En mi casa?

¿El viernes?

¿A cenar?

-No quiero hacer esto, Manu.

-Lo siento. Te estará esperando en casa.

-No va a volver a pasar.

No puede volver a pasar esto, no está bien,

yo estoy casada y...

Y nunca le he hecho una cosa así a Gustavo, nunca.

-Yo tampoco había estado nunca

con una persona casada, Emma.

Pero es lo que ha pasado, ¿no?

Llaman a la puerta.

-Hola, Sofía. Hola, Raúl.

-¿Puedo pasar? Me pillas en mal momento,

estoy atareada.

-Sólo quería hablar con Lucía.

No está.

-Su coche está fuera. Pues se habrá ido andando.

-Venga, Sofía, sólo tú puedes hacerla entrar en razón.

Yo no. Lucía hace mucho tiempo que toma sus propias decisiones.

Nada de lo que yo le diga le va a hacer cambiar de opinión.

Además, no estoy convencida de que esté cometiendo un error.

-Sofía, conozco a mi padre, y Mónica es la única persona

que nos puede ayudar.

¿A qué? ¿A vengaros de tu padre?

Nosotros no somos así, no creemos en eso.

-Yo sólo quiero evitar que nos hundas, Sofía.

Por eso quería la presidencia del Consejo.

Por eso nos ha quitado al abogado. Yo no he empezado todo esto.

No se trata de quién lo empiece, Raúl, sino de si merece la pena

continuarlo. Y yo que tú, hijo, me lo pensaría.

Y, ahora, perdóname, pero es que tengo mucho que hacer.

-Dile que he venido a hablar con ella.

Yo se lo digo.

-Necesito hablar con ella.

Gracias.

Hija, en algún momento tendrás que hablar con él.

Hoy no, mamá.

Pues mañana. No lo sé.

No puedes estar enfadada con la mitad de la gente

que quieres, Lucía.

¿Crees que me gusta, mamá?

Lo que más quiero es arreglar todo esto, pero no sé cómo.

Pablo, ¿puedo preguntarte algo?

-Por supuesto.

¿Cuándo se enfadaron papá y Jesús Reverte?

-¿A qué viene esa pregunta? ¿Lo sabes?

-La primera vez que no celebramos juntos la vendimia

fue sobre... el 76, creo.

Es por algo que le dijo Mónica a papá sobre unas tierras

que le cedió Jesús Reverte cuando ya no se hablaban.

-No, eso es imposible.

Papá jamás hubiera permitido algo así.

Pues parece que lleva permitiéndolo treinta y cuatro años.

La cuestión es por qué.

Os estamos esperando todos arriba.

-Sí.

Voy a avisar a Sara.

Miguel, ¿pasas algo? No, no, estábamos hablando

del... regreso de Mónica. No te preocupes por eso.

Yo ya me estoy encargando.

Vamos.

-Sí, eso es, la secretaria de don Vicente Cortázar.

Es que don Vicente ha extraviado el informe de paternidad

que le enviaron y me ha pedido un duplicado.

Sí, 23441 B de Barcelona.

No, no hace falta que me lo envíen, ya me paso yo a buscarlo.

¿Y cuándo cree que lo podrían tener?

Muy bien. Gracias.

Hey, cariño. -La cena está lista.

-Vamos.

Quería descorchar un vino raro y magnífico, como este.

Porque el momento también es raro y magnífico.

Brindo por el futuro.

Con Miguel de presidente del Consejo

las cosas se volverán a hacer de nuestra manera.

-Eso si Mónica no lo impide. -Gus...

-No sé cómo puede estar tan tranquilo esperando

a que Mónica caiga sobre nuestras cabezas.

Esa mujer viene a por nosotros.

Usted tiene amigos. Le deben favores.

Haga algo para que la devuelvan a la cárcel.

-Gus, por favor. -¿Y qué? ¿Entonces no vamos

ha hacer nada, eh? Actuaremos cuando llegue

el momento. Ahora quiero tener la cena en paz.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

Pablo, ¿qué te parece el vino de Horacio?

-Es un buen vino, sin duda.

Con carácter.

Perfecto para una ocasión como esta.

Un gran día para una gran familia.

Como la nuestra. Esperemos que siga como hasta hoy.

Unida y feliz.

(SUSPIRA)

Llaman a la puerta.

Hola, hijo.

-Hola, mamá. Ah...

Gracias por venir.

-Tengo un poco de prisa, mamá, así que... tú dirás.

Tu hermana lo está pasando muy mal.

-¿Que lo está pasando mal?

¿Y yo no? ¿Yo no lo estoy pasando mal?

¿Verdad?

Ya lo sé, hijo.

-Bueno, pues si lo está pasando mal que se aguante, que es culpa suya.

Llevo cinco meses diciéndoselo, mamá.

A ella y a ti, y ninguna de las dos ha querido escucharme.

Si no lo haces por ti, hazlo por mí.

-Pero es que tú tampoco me creíste.

Así que ahora no vengas haciendo como que no ha pasado nada.

Daniel, sólo te pido que habléis.

-Bueno, pues que llame cuando quiera.

¿Y vas a cogerle el teléfono?

Por favor, Daniel.

Si quieres vivir con esa chica, con Lorena, vive.

Si no quieres trabajar en la bodega con tu hermana,

no trabajes.

Pero no nos hagas esto.

(SOLLOZA)

(SUSPIRA)

-Ah...

Ah, ah...

-Tranquilo, mi amor.

Es sólo una pesadilla. -Ah...

-Estoy aquí, estoy aquí, contigo. (JADEA)

¡Ah! -Gus...

¿Qué pasa?

(SUSPIRA)

-Me siento fatal, Emma.

(SUSPIRA) -Eso es porque has bebido

demasiado en la cena. -No es el vino, Emma.

(SUSPIRA)

Estoy muerto de miedo. No me puedo quitar a Paloma

de la cabeza y tú y tu familia parece que no lo entendéis.

-Claro que lo entendemos, Gus. -¿Qué vais a entender?

(SUSPIRA)

¿Qué es lo que te pasa? ¿Eh?

-Nada.

-Antes siempre estabas a mi lado y, ahora, te llamo y no vienes,

no me defiendes delante de tu padre...

Me siento sólo, Emma.

-No digas tonterías, Gus.

-Pues entonces no me dejes solo.

No me dejes solo.

Teléfono.

¿Quién cojones tiene que llamar a estas horas?

Es Susana.

Tonos.

Teléfono.

-Lo voy a coger.

Tú intenta dormir.

(SUSPIRA)

Teléfono.

-Manu. -Emma.

-Por favor, te he dicho que no puedes llamarme,

y menos a estas horas. -Lo siento.

Es que necesitaba hablar contigo, Emma.

-Pero estoy en casa, con mi marido. Y, además,

ha cogido él el teléfono.

-¿Y ha visto que era yo? -No, porque he guardado

tu teléfono con otro nombre. Pero ¿lo llega a ver y qué, eh?

-Lo siento, perdóname, Emma, es verdad, tienes razón.

¿Ya te vas, hija? -Sí.

¿Y Gustavo? -Lo he dejado durmiendo,

no ha pasado buena noche. Me voy a la bodega.

Qué madrugadora, Sara. -Algunos tenemos cosas que hacer.

¿A qué viene tanta prisa?

El documento del que te hablé.

Si quieres, puedes leerlo, pero viene a decir lo mismo

que ya sabes: que renuncias a cualquier tipo

de compensación económica y a la custodia de tu hija,

en el caso improbable de que un día Pablo y tú os separéis.

-Necesito pensarlo, Vicente. (RÍE) No hay nada que pensar.

¿Para qué engañarnos? O firmas ese documento

o la prueba de ADN de tu hija dejará de ser un secreto

entre tú y yo.

-¿Por qué hace esto?

Porque te has empeñado en ponerme las cosas difíciles.

Con lo fácil que había sido llevarnos bien, ¿verdad?

-Usted no se lleva bien con nadie. Claro que sí, hija,

sólo tienes que firmar esto.

Veinticuatro horas. O perderás la custodia de María.

Y también a Pablo y su dinero.

¿O debería decirlo al revés?

-Me gusta.

Es mucho más austera que la bodega de tu padre, pero tiene su encanto.

-¿Entonces? -¿Entonces qué?

-Has hablado con mi padre, ¿no? Te has visto con él.

-Me ha llamado.

No le ha hecho mucha gracia mi vuelta.

Has conseguido lo que querías, tiene miedo. De ti y de mí.

Parece que ya no eres sólo su hijo pequeño.

-Creo que de eso se dio cuenta hace tiempo.

Quiero más. Para eso he pagado tu fianza.

-Nunca creí que pudieses parecerte tanto a tu hermano Miguel.

-No vuelvas a decir eso, Mónica.

-Tranquilo, era un piropo. -No quiero piropos tuyos.

No quiero nada tuyo. Excepto lo que hablamos.

-Pues ten cuidado con lo que deseas,

a lo mejor se convierte en realidad.

Además, la fianza ya está pagada. Ya estoy fuera y ahora eres tú

el que tiene problemas. -Por tu culpa.

-Bueno, pues eso tenías que haberlo pensado antes, ¿no?

¿O tanto te importa que Lucía esté enfadada?

(SUSPIRA)

-¿No me digas que te has enamorado de ella de verdad?

-Mira, Mónica,

a los dos nos conviene que te lleves bien con ella, ¿hum?

A los dos.

Así que no me jodas.

Hola, Dani.

-Creí que te alegrarías de verme.

Claro.

¿Cómo estás?

-Me he enterado de lo de las elecciones.

Sé que votaste por Miguel.

Tenía mis razones.

-Supongo que ya te has enterado de cómo es Raúl.

¿Has venido a eso?

-Si he venido es porque creí que la situación había cambiado.

Que haya tenido un problema con Raúl no significa

que haber hecho las cosas bien.

-Sigues pensando que fui yo, ¿no? Raúl ha hecho una cosa mal,

pero eso no quita para que todo lo demás sea mentira.

-Ojalá tuvieras la misma confianza en mí y me dieras

el beneficio de la duda. Daniel... ¡Daniel!

-No tendría que haber venido.

-Hombre...

¿No me digas que has vuelto?

No. Por esa cara, diría que no.

-Tu cara no es mejor que la mía, Raúl.

Aunque supongo que es lo que tiene que tu novia te deje tirado

y vote por tu hermano. -No te hagas líos, Dani.

Tu hermana se equivocó, pero no me ha echado de casa.

-Sí, tienes razón. Todavía no. Pero ya has conseguido algo.

Desconfía de ti. -Volverá a hacerlo.

Por cierto, ¿tienes para pagarte la cena o te dejo algo?

Sofía...

(RÍE)

-Chis, enhorabuena.

Ahora también la has jodido con mi madre.

Con lo bien que te lo estabas montando.

Fíjate, si hasta me das un poco de pena.

-Aquí el único que da pena eres tú, que te has quedado sin casa

y sin familia. -Por lo menos tengo

a alguien que confía en mí. -¿Lorena?

(RÍE)

-¿Por qué no le pregunta a ver quién folla mejor de los dos,

si tú o yo? A lo mejor la respuesta te sorprende.

-Pero ¿es verdad o no? -¿Qué importa?

-A mí me importa. -No te he pedido una lista

de las tías que te has tirao antes de estar conmigo, ¿verdad?

-Ya me has respondido. Gracias. -Pues sí, me lo tiré.

¿Querías oír eso? -¡Quería oír que era mentira!

-Pues no lo es, Dani, no lo es. Pero es que esto no cambia nada.

-Para mí sí. -No contarte algo no es engañarte.

-¿Y por qué no me lo dijiste? -Sabía que reaccionarías así.

Y me jode que ese tío consiga lo que quiere: separarnos.

Cuando empezamos a salir, me dijo que te lo diría.

Y le contesté que me daba igual. Porque sabía que no eras como él,

que no me juzgarías por eso. Pero está visto que me equivoqué.

-Eres tú la que me ha engañado. ¡Ni se te ocurra darle la vuelta!

-No es nada fácil, Manu.

Es mi marido. -Ya, ya sé que es tu marido, Emma.

(SUSPIRA)

Si has decidido seguir adelante con tu matrimonio,

me gustaría saberlo. -No es eso.

-¿Entonces qué es? ¿No lo has dejado?

¿Le vas a dejar?

-Puede que seas demasiado joven para entenderlo,

pero es que no es nada fácil.

-Ya. Soy un crío, ¿no? -No.

Pero Gustavo me necesita.

-No hace falta ser muy adulto para darse cuenta de eso, Emma.

¿Interrumpo? -No, qué va.

Ya habíamos acabado. Manuel, ¿puedes salir un momento?

-Por supuesto.

Dígame, ¿qué quería? Necesito que busques

unos antiguos archivos, unos títulos de propiedad.

-Dígame, ¿de qué se trata? De todas las viñas

que estén a nombre de mi padre. -Perfecto.

(SUSPIRA)

¿Qué pasa con Mónica? -Ahora sólo podemos esperar,

Vicente. Esperar, esperar...

¿Crees que me conformo con que no la permitan

ejercer su profesión? -No, pero no puedo hacer más.

Al menos hasta que no se celebre el juicio.

Eres un inútil. -Si no está conforme con mi trabajo

ya sabe lo que tiene que hacer. No te despediré,

no tendrás esa suerte. Necesito que me ayudes.

Para eso te pago. -No puedo ayudarle

si no me dice qué sabe esa mujer, que tanto le preocupa.

¿Crees que soy tan estúpido como mi hijo?

Si no he confiando en Mónica durante diez años,

¿voy a confiar en ti ahora? -¿Lo sabe alguien más?

Entonces quizá sea esa persona de la que tiene que preocuparse,

y no de Mónica, ¿no cree?

-¿Todavía estás con lo de las tierras

de los Reverte? Sí. Ya sé qué viñas les cedió.

Son muy buenas. Dieron muchos beneficios

en los últimos años.

-Mira...

Jesús y papá fueron muy buenos amigos.

Jesús ya no está.

Papá ya no quiere hablar más del tema.

Bueno, Jesús no está, pero Sofía sí.

Quizá ella sepa algo, ¿no?

¿Quieres un poco más? No, no, gracias.

He venido a verte

porque... Mónica ha salido de la cárcel.

Mi hija me lo ha dicho.

Ha estado investigando

y ha descubierto la cesión de tierras que le hice a Jesús.

Todavía no sabe el motivo, pero no parará hasta descubrirlo.

Y yo soy la única que puede contárselo.

Si no me lo contasteis en su día, ahora no me interesa.

No me gusta lo que he descubierto. Prefiero olvidarlo.

Nosotros tampoco estamos orgullosos de lo que hicimos.

Mónica no va a descubrir nada por mí. Puedes estar tranquilo.

Gracias.

Están siendo días difíciles para todos.

Según tengo entendido, habáis tenido

problemas con Daniel.

Todas las familias tienen problemas, ¿verdad, Vicente?

¿Puedo ayudarte en algo?

No, no creo que puedas hacer nada.

Sé que va a volver tarde o temprano.

Es una riña entre hermanos.

Hay algo más, Sofía. Daniel está intentando vender

su parte de la bodega. ¿Lo sabías?

-Mira, yo ya no estoy para aventuras, ¿entiendes?

Yo lo que quiero es mandar a mi pequeño a la universidad.

Trabajar ocho años más, como mucho diez, y jubilarme.

No quiero sobresaltos. -¿Qué sobresaltos?

Te ofrezco un tercio de una bodega que va para arriba

por mucho menos de lo que vale. -Ya.

Y con un Cortázar de por medio.

Mira, hijo, yo te lo agradezco, pero no.

Tengo el cuerpo más para vender lo mío que para comprar

lo de otro. Y sobre todo si es por algo tuyo.

-No, esto era por motivos personales, no tiene nada que ver.

-Claro.

-¿Me perdonas un momento? Es sólo un momento.

-Hola. -Hola.

-Vi en casa tu mensaje.

-Mira, yo no...

No voy a dejar que Raúl se salga con la suya en esto.

Tú eres la única que ha confiado en mí.

No sé, me gustaría empezar de cero.

Qué sorpresa.

El presidente del Consejo en nuestras viñas.

¿Qué haces aquí, Miguel?

Quería darte las gracias por lo de ayer.

Sólo hice lo que creí que era mejor en ese momento.

Sé lo de Mónica, pero abstenerte fue darme tu voto.

Sé lo que hice.

Miguel, las bodegas pequeñas necesitamos cambios

si queremos aguantar.

Y yo voy a seguir luchando con ellos,

como he hecho siempre.

Te aseguro que seré imparcial, créeme.

Mañana tenemos pleno.

Y vamos a proponer cambios. Eva Insausti y el Sindicato

de Viticultores de la Rioja Baja están de acuerdo en establecer

precios mínimos y máximos por el kilo de uva

para las siguientes vendimias.

Pero el Consejo no puede obligar a nadie a fijar un precio.

Pero se puede negociar y llegar a un acuerdo.

Con lo que se paga ahora, los pequeños viticultores

tendrán que vender sus viñas. Has dicho que estarías con todos.

Pues demuéstralo mañana.

Pertenecieron a mi familia.

Estas viñas.

Hace años eran de mi padre. ¿Lo sabías?

No.

Desde que yo recuerdo, estas viñas

siempre han sido de mi padre. De hecho, le ha costado mucho

sacarlas adelante. No han sido unas viñas fáciles.

Cuando tenía diez años, algunas de ellas enfermaron.

Eran muy pocas viñas, ni siquiera esto entero.

Pero mi padre prefirió arriesgarse a que se infectaran

antes que arrancar estas.

¿Por qué? No lo sé.

Supongo que tendrían un significado especial para él.

-Mierda.

(SUSPIRA)

Has hecho lo que tenías que hacer.

-No me ha dado otra alternativa.

No lo tomes como algo personal, mujer.

-¿Y no lo es?

Me ha dado a elegir entre mi marido o mi hija.

Y has elegido la felicidad de los dos.

-He renunciado a mi propia hija.

Sólo en el caso de que tu matrimonio se rompa.

Has sido tú quien ha tomado esta decisión.

No quiero que veas en este documento una amenaza,

sino una garantía. La garantía de que ni Pablo

ni tu hija van a verse perjudicados en este asunto,

ni tú tampoco, si sabes jugar bien tus cartas.

-Espero que a partir de ahora las cosas cambien entre nosotros.

Y enterremos el hacha de guerra. Yo ya lo he hecho.

Sólo quiero que hagas feliz a Pablo.

¿Siempre entras en los sitios sin llamar?

-He llamado, pero no debes haberme oído.

¿Qué quieres?

-Raúl no ha acudido a mí para molestarte, Lucía.

Tengo mucha experiencia, os seré de gran ayuda, créeme.

¿Ayuda para qué? -Para adelantaros a los movimientos

de Vicente Cortázar. Me necesitáis.

Sobre todo después de la ventaja que le has dado en la votación.

No tengo ninguna intención de empezar una guerra

con Vicente Cortázar, Mónica. Así que habla con Raúl

o con quien tengas que hablar para aclarar esto.

Pero no te quiero ver más en la bodega.

-Raúl me ha contratado. Como comprenderás,

no voy a dejar de cumplir con mis obligaciones

porque a ti te moleste. De momento, la única administradora

de esta empresa soy yo. Y yo no he firmado nada.

-¿Qué te pasa conmigo, Lucía?

Que no te quiero ver aquí.

Esta bodega tiene un nombre y tu historial puede dañarlo.

-¿Mi historial?

¿Qué parte de mi historial?

¿La parte en la que me lío con Miguel Cortázar

sin tener en cuenta que es un hombre casado?

Ah, no, eso también lo hiciste tú. Será entonces la parte

en la que me joden la vida acusándome de algo que no he hecho.

Lucía, si sigues así, vas a acabar igual que yo.

¿O es que se te ha olvidado cómo son los Cortázar?

Raúl puede que sea impulsivo, pero todo lo hace

para protegerte a ti y a esta bodega.

Mira, si crees que Miguel está ahora sentado en su despacho

de presidente pensando en cómo favorecerte,

estás muy equivocada. Yo pensaba lo mismo.

Piénsalo, Lucía, has cometido un error

dándole a Miguel la presidencia.

Yo puedo ayudarte a resolverlo.

Si no, acabarás dándote cuenta por ti misma,

pero puede que sea demasiado tarde.

(SUSPIRA)

Teléfono.

-¿Sí? -Hola, Mónica, soy Gustavo.

-No me he olvidado de tu voz, Gustavo.

-Necesito verte, tengo información sobre Vicente Cortázar.

-¿Dónde?

-En un lugar discreto. No creo que sea bueno

que nos vean juntos. ¿En el cruce de las viñas del Lobo?

Dentro de cuatro horas. -Vale.

-Vale.

Sí, muy bien. Sí, por supuesto, yo le llamo.

De acuerdo, hasta luego.

-¿Qué pasa? ¿Quién era?

-Anselmo Pagán, un amigo de mi padre.

Me ha ofrecido un trabajo en su bodega, en Haro.

-Dani, muy bien, muy bien.

Pero ¿qué pasa?

Creí que era esto lo que querías, tener algo para empezar de cero

sin tener que vender tus acciones. -Que sí, Lorena, pero sin favores.

Esto es un favor a mi familia, seguro que mi madre les ha llamado.

-Pero eso tú no lo sabes. Quizá se ha enterado

que buscas trabajo y confía en ti. Dani, nadie va a regalarte nada.

Esto es sólo un trabajo, no puedes dejar que tu orgullo

decida por ti. (SUSPIRA) -Ya, supongo

que lo he sacado de mi padre. -Ve a ver a Anselmo,

no tienes nada que perder.

Mira, tú vas,

escucha lo que te proponga y luego decides.

-Estas cosas las lleva mi hija, pero, dadas las circunstancias,

he preferido hablar yo contigo.

-Y yo se lo agradezco, Anselmo, de verdad,

sé que esta oportunidad me la da porque era amigo de mi padre.

Espero no decepcionarle. Yo, por mí, empiezo cuando quiera.

-Te aseguro que estaba dispuesto a contratarte.

Pero por encima de la amistad que me unía a tu padre

está la gestión de mi bodega. Y no la puedo comprometer

así por las buenas.

-No sé a qué se refiere.

-¿Qué haces tú aquí, Raúl?

-¿Me vas a contar algo sobre mi padre

o vamos a perder el tiempo todo el día?

-Es que, con todo lo que ha pasado, Gustavo,

me he vuelto un poco desconfiada. -Eres una hija de puta.

No te creas que soy el único que se alegraría

de no tener que verte la cara más. -Pero eso no es una buena idea.

¿Y sabes por qué? Porque si me pasa algo a mí

es a ti a quien van a ir a buscar. Ni Vicente ni Miguel,

van a ir a por ti. Además, ahora ya tengo testigos.

Yo de ti me aferraría a Emma.

-¿Has pensado algo para lo de Lucía?

-Estoy segura de que sospecha algo.

-Cree que soy gay, Emma.

No sospecha nada. -Que no, que lleva dos días

diciéndome que estoy muy rara. Además, si no te hubiera parecido

extraño no me hubieras dicho nada, ¿no?

-A ver, me parece raro que Gustavo...

-Emma... -¿Qué?

-Me acaban de llamar los del seguro.

Ha habido una fuga de agua en el edificio

y necesitan saber qué pisos están afectados.

Habría que estar a las siete y media para abrirles.

-¿No puedes ir tú? -He de acompañar a tu padre

a hacer unas gestiones. -Pero si le cuentas

lo que ha pasado lo retrasa. -No lo puedo decir que no.

¿No puedes ir tú? -No sé.

Es que tengo bastante trabajo, la verdad.

-A las 7, ¿vale?, que estará el hombre esperándote.

-Vale. -Venga.

-Que no, Lorena, que no me han contratado.

Alguien se ha encargado de contarle que, aparte de meterme

mierda por un tubo, ahora me también trapicheo.

Con jaco, farlopa, speed... Con su puta madre.

Si lo llego a saber, lo meto en el currículum.

-Lo siento. -Esto es cosa de Raúl.

-¿Cómo lo sabes? -¿Tú qué crees?

¿Quién se iba a molestar en joder a alguien tan insignificante?

Muchas gracias, Anselmo.

-Eres tú el que me ha hecho un favor.

Lo cierto es que llamé al chico por la amistad

que me unía a su padre, pero el negocio

no está para echar cohetes. Y no puedo arriesgarme.

Ni siquiera por Sofía. Yo también la aprecio

y a su familia, pero es su madre y hay ciertas cosas

que uno no cuenta de los hijos. -Los trapos sucios

siempre quedan en casa. Gracias por contármelo.

Da recuerdos a tu familia.

Parece que Anselmo se ha enterado de que Daniel Reverte

sigue enredado con las drogas.

Y que no sólo las consume, y ha decidido no contratarle.

-Tenía usted razón. En esos asuntos,

en cuanto se mueve el rumor, lo mismo da si tiene fundamento

como si no lo tiene. Y la historia con el chico

no ha sido nada difícil, la verdad.

No creo que ante la duda lo contrate nadie.

Entonces ha llegado el momento de echarle una mano

a Daniel Reverte, ¿no?

(LEE) Y el viejo zorro se salió con la suya

y entonces la... -Hola.

Mis dos chicas juntas.

¿Qué tal? -Bien.

-¿Sí? ¿Un cuento?

(SUSPIRA) -¿Qué pasa, Sara?

-Nada.

-Estás llorando.

-Te quiero mucho.

-Lo sé. Yo también.

-No lo olvides, ¿vale?

Pase lo que pase.

No lo olvides.

-Es mi padre.

-Me equivoqué con él.

Creí que no quería que formásemos parte de la familia.

Me equivoqué.

Y sólo quiere lo mejor para ti.

-¿Qué es esto, Gus?

Por favor, me recuerda a cuando nos vinimos a vivir aquí.

Que no había ni luces, ni un solo mueble... ¿Te acuerdas?

-Sí, y luego compramos una lámpara de pie y dos cojines.

Y ya nos parecía que estábamos en casa.

-Y decidimos que todo siguiera así,

eligiendo las cosas que fuéramos necesitando poco a poco.

No pensé que te acordaras de todo aquello.

-Me acuerdo hasta de la cara que pusiste cuando trajimos

el colchón y no cabía en el ascensor.

-Lo subimos por las escaleras. -Que te caíste.

-Me caí, es verdad. Y cuando abrimos la puerta,

mi padre lo había amueblado todo. Hasta el baño.

Entonces me encantó que lo hiciera.

Pero ahora me estoy dando cuenta de que estropeó

todo lo que teníamos.

-Bueno, ya da igual, ¿no?

Deberíamos volver a empezar de cero.

Tú y yo juntos.

En esta casa, otra vez.

Teníamos un sueño, ¿recuerdas?

Formar una familia, nuestra familia.

Todavía estamos a tiempo.

Emma, yo te quiero.

-Gus...

Yo también te quiero.

Lasiesta no deja de ser un pueblo. Y con los rumores

que corren sobre ti, nadie va a querer contratarte.

-Nadie excepto usted.

Así es.

-Y usted no cree que yo sea un drogadicto, ¿no?

Tú lo has dicho.

-¿Y por qué? ¿Por qué confía en mí?

Tu madre cree que estás limpio.

Y yo me fío de ella. -Ya, bueno, gracias,

pero aun así no voy a aceptar su oferta.

No me basta con que se fíe de mí, es que sigo sin fiarme de usted.

Tú no puedes fiarte de nadie, hijo.

Bueno, de tu madre; pero ya no está en condiciones

de contratarte ahora. También la chica con la que sales,

pero no te puede ofrecer un trabajo.

Es más...

Para mí no es trigo limpio.

-Deje en paz a Lorena, ¿de acuerdo?

No la conoce de nada.

Si no la conociera, no sabría que las Bodegas Reverte

se está haciendo vino con excedente de uva.

Y que eso puede hacer que el Consejo Regulador

le retire la Denominación de Origen.

Claro que a ti eso no te importa.

Me parece que no estarías tan mal como crees en esta bodega.

No tienes que decidir nada ahora.

Pero piénsalo.

-Pero ¿dónde vas?

-Fuera de aquí.

Me voy de tu casa. -Pero ¿por qué, Dani?

¿Qué ha pasado?

¿Tú le dijiste a Vicente Cortázar que Raúl nos había robado

el excedente de uva?

-Fue para ayudarte, Dani.

-No, si encima te voy a tener que dar las gracias.

¿Sabes qué es lo que más me jode? Que cuando veía a mi hermana

con Raúl pensaba: "Coño, por qué Lucía

no se da cuenta de que Raúl es un mierda?".

Luego pensaba: "Gracias a Dios que yo estoy con alguien

que merece la pena".

Ya ves.

Por presumir.

-Dani...

Dani, por favor, no te vayas.

-Adiós.

Vete, Raúl. -Déjame hablar.

Lucía, por favor, déjame hablar.

No podemos seguir así. No puedo seguir así.

¿Qué quieres que haga? ¿Como que no ha pasado nada?

Te dije que quería a esa mujer fuera de la bodega.

-La acabo de despedir.

Lucía, sé que la cagué trayéndola aquí. Lo sé.

Es que cuando mi padre nos quitó el abogado sólo pensé en vengarme.

Te pedí que terminara la guerra con tu familia, Raúl.

-Pero es mi familia. Saca lo peor de mí.

¿Y qué esperas que haga? ¿Que me eche en tus brazos ahora?

-No.

Lucía, te he pedido perdón.

La he despedido. ¿Qué quieres que haga?

Nada.

Ya no puedes hacer nada.

Raúl, he visto algo en ti que no había visto antes.

Y no me gusta. No me gusta nada.

Me parece muy bien que te eches atrás, pero con eso no basta.

-Lucía, sabes que te quiero.

Yo no he querido a nadie así.

(SUSPIRA)

Demuéstrame que no eres como ellos.

Demuéstralo.

-¿Te das cuenta?

Esto era todo lo que nos pasaba. Necesitábamos estar juntos.

¿Y? ¿No dices nada?

-Sí. No, es que estaba pensando en lo que has dicho tú.

-¿Te imaginas que justamente hoy te volvieras a quedar embarazada?

Salvaría tantas cosas...

Sería la hostia, ¿no?

-Sí.

-¿Dónde vas? -Voy al baño. Un momento sólo.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

-¿Así que estas tierras pertenecen a su familia?

En realidad, pertenecen a mi padre; pero las explotan los Reverte

desde hace muchos años. Concretamente desde el 76.

-Y no cree que sea casualidad. No, no lo creo.

Mi padre le entregó estas viñas a Jesús Reverte

como pago por callarse algo.

Posiblemente relacionado con Irene Salcedo.

-¿Y por qué ha llegado a esa conclusión?

Lucía me contó que en 1990, estas viñas

sufrieron una enfermedad: nematodos.

-No le sigo. ¿Qué tiene eso de particular?

Pues que cuando eso sucede, lo único que se puede hacer

es arrancar las viñas, remover la tierra

y volver a plantar. Y eso no se hizo.

-¿Adónde quiere usted llegar?

Si levantamos estas viñas quizá descubramos

el secreto de mi padre.

Creo que aquí hay algo enterrado.

-¿Quién te manda mensajes a estas horas?

-Nada, es publicidad. -Mi mujer confía en ti, ¿no?

Pues te vas a enterar a quién se está tirando.

Porque si no la voy a pagar contigo.

Esta empresa necesita sangre nueva.

¿Y qué mejor que un Reverte para renovarla?

Mientras esté al frente del Consejo Regulador

no le vamos a quitar el ojo a vuestra bodega.

-Han convocado una reunión extraordinaria.

Nos han denunciado, Mónica. -Se acabaron los trabajitos

en mitad de la noche. Se acabaron los desplantes.

Soy el marido de su hija y quiero que me trate con respeto,

como a cualquiera de los que viven en esta casa.

-Ese tipo de infracción es inadmisible

y debe ser castigada con una sanción no menor

a la retirada de la Denominación de Origen.

-Necesito tu ayuda. Es para sacar a Raúl

de las Bodegas Reverte. -Hola, Sara, ¿está mi mujer?

-Está arriba arreglándose para salir, creo.

¿La llamo? ¿Conoce a esta mujer?

Me ha preguntado por Irene Salcedo. No sé cómo ha llegado

a esa conclusión, pero piensa que hay algo

que la relaciona con las viñas. Le pregunté a Sofía si sabía algo

y me mintió. Sé dónde tenemos que cavar.

Jadeos.

Gran Reserva - T2 - Capítulo 20

12 may 2011

La aparición de Mónica en el Consejo Regulador inquieta a los Cortázar, pues saben que ha vuelto con ansias de venganza... pero también resiente la relación entre Raúl y Lucía, ya que ella no confía en la abogada. Mientras, se produce un enfrentamiento entre Sara y su suegro, don Vicente.

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  1. mari merche

    Para poder ver las capitulos teneis que hacer un "upgrade" al Adobe Reader 8, y todos los problemas resueltos. RTVE no es la culpable de estos fallos.....Saludos desde La Florida, EEUU

    10 jun 2011
  2. jdho

    Bajaros el explorer nuevo, a mi desde luego no me da ningun problema, siempre he visto los capitulos por aqui porque trabajo y nunca he tenido un corte.

    04 jun 2011
  3. FALCON

    KE PENA QUE RTVE NO TRATE MEJOR SUS MEJORES PRODUCCIONES TELEVISIVAS, EL ACCESO ES DEPRORABLE. SE SUPONE QUE ESTA PAGINA ES UN SERVICIO PARA PERSONAS KE KIERAN SEGUIR LA SERIE, NO PARA VOLVER A LA GENTE LOKA CON LOS CORTES Y DEMAS. SIMPLEMENTE HORROROSO¡¡¡¡¡¡¡¡

    28 may 2011
  4. Marimenchu

    No sé porqué pero el video se para constantemente. Esto lleva sucediendo hace un par de semanas o quizás algo más. No es mi conexión a internet, no mi ordenador, eso seguro y por los comentarios veo que no soy la única. Alguna sugerencia? Será la web de RTVE?

    27 may 2011
  5. pitufa

    Menuda cagada de web. No se cargan los capítulos y se entrecortan todo el rato. Esto puede conmigo. Así es normal que uno se pase a otras cadenas. No hay quien lo aguante!!!

    24 may 2011
  6. Montse

    Creo que está serie muy bien interpretada por todos los actores. Para mi, sin duda, el mejor Emilio Gutierrez Cava i la peor Angela Molina. Su papel no encaja y además lo veo falso y mal interpretado. Lástima por esta actriz que no debería estar en esta serie, la perjudica. Todo el resto inmejorable y creible.

    19 may 2011
  7. viki

    hola, no puedo ver ni el capitulo 20 de gran reserva ni los dos ultimos de amar en tiempos revueltos. nunca antes me habia pasado.

    15 may 2011
  8. inma

    me encanta esta serie que bueno esta Daniel y me gusta mucho el papel que hace Paula.

    15 may 2011
  9. Felix

    Esta serie es muy interesante. Y con muchas sorpresas. El unico fallo que le veo es que algunos giros de la trama son repetitivos. Por ejemplo la historia de Gustavo, pero sobre todo la historia de Sara. Esas fotos que han aparecido con otro hombre, que aparecen ahí de repente. Además eso de que un abuelo puede pedir una prueba de paternidad sin el permiso de los padres no sé yo. Después de lo que ha hecho Sara no me creo que haya podido caer en esa trampa. Luego hay otra cosa que me ha llamado la atención, si la relación entre los Cortazar y los Reverte se truncó en el 76, como es que la persona que cae desde el primer piso lleva una botella de vino envasada en el 76 !! Muy justo lo veo yo. Mi enhorabuena a todos los actores. Son geniales. En particular me encanta la interpretación de la policia Ortega. Sus diálogos no tienen desperdicio. Bravo.

    13 may 2011
  10. Roberto

    No se descarga el capítulo 20 de la segunda temporada.

    13 may 2011