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No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

Desde ayer eres el nuevo director de las Bodegas Cortázar.

-Los Agüero van a comprarle el vino a las Bodegas Reverte.

-Si no conseguimos ese contrato podemos perder la bodega.

He venido porque quiero comprarle sus bodegas.

-Cuando deje las bodegas será para salir al cementerio.

-¡Papá!

¡Nooo! ¡Mamá, mamá!

¿Lo has pensado? Tu trabajo, tu vida...

Mi vida ahora es estar aquí.

Papá, necesito verte. Sí, nos vemos dentro de una hora.

-¿Recuerda lo que ocurrió ayer? No.

-¿Reconoce a su hermano? -No recuerdo nada.

-Yo creo que le mataron. -Busco a Sara,

trabaja en administración. -La empresa quebró hace tres años.

-Yo no sé quién eres, a qué te dedicas...

-Me llamo Sara. -Sólo quiere trabajar.

-Cualquier cosa que me de dinero para mantener a mi hija.

Se llama María y ha cumplido dos años.

El puesto es tuyo si lo quieres, necesitamos una secretaria

y seguro que vas a hacer un gran trabajo.

-Venga, va, chino, italiano... -¿Gustavo?

Cariño, ¿podemos hablar un momento? -Claro.

-Pero en privado, es importante.

-Le diré a tu mujer que el niño es tuyo.

-¡No voy a dejar que me jodas la vida!

-No puedes hacer nada. -¿Que no puedo?

-¡Aaah!

Santi, estaba allí muerta, la había matado yo.

Luego enterré el arma en el páramo de Zarzazo.

-Te traigo esto, era de Paloma y lo encontré donde no estaba

antes de su muerte.

-¿Dónde? -En el maletero del coche

de mi marido. -Y este es Raúl.

-Ese es Raúl, tu hermano pequeño. -Los pendientes que llevabas ayer.

¿Has perdido un aro de oro? -¿Qué es?

-Es de tu cuñada. -¿Se lo ha contado a Miguel?

-No le haría gracia saber que te tiras a su mujer.

-¿Qué vas hacer?

-No lo sé, tiene que haber algo, siempre lo hay.

Solo necesito tiempo para pensar y todo se arreglará.

-Me acostaba con Raúl. Has traicionado a la familia.

No quiero volver a verte nunca más.

-No conocemos al inversor. ¿Y no sabes quién es?

Tiene que ser un amigo porque no ha puesto ni una pega.

Ya lo conoces.

¿Me vas a explicar esto? -Necesitas un socio

que de capital a la bodega y aquí está.

El Tuerto es de la vieja escuela, nunca venderé a un Cortázar.

-Los Cortázar sois unos sinvergüenzas.

-Han encontrado al Tuerto herido en su bodega.

Está en coma, está en el hospital.

-Llamaré a la mujer de el Tuerto, necesitarán ayuda.

-Tenéis una denuncia del Consejo Regulador.

-El Consejo Regulador ha tomado la decisión

de que le sea retirada la Denominación de Origen.

-Puedes considerar nuestro contrato anulado.

-Hoy comienza una nueva etapa para las Bodegas Reverte.

Me gustaría brindar por la verdadera protagonista

de esta presentación, la propietaria

de los Almacenes Agüero. ¡Mamá!

¿Sí, hija? Un mensajero, trae flores.

¿Te han gustado? -Quería invitarte a cenar

esta noche a un restaurante que me han recomendado.

Solo quiero una última oportunidad. Vicente es un amigo.

-Creo que no para él. Sofía es una mujer maravillosa,

la aprecio mucho y no me gustaría verla sufrir.

Es una mujer maravillosa y muy atractiva,

aunque creo que un poco inocente, supongo que por eso le aprecio.

¡No me toques! Paula me ha pedido el divorcio.

Intentaste hundir a mi familia, ¿eres mala persona o no?

Me he ido de casa de mi padre y he dejado a Paula.

-¿Vas a dormir hoy en casa? Claro, ¿dónde voy a dormir?

-A lo mejor te ves otra vez con Lucía Reverte.

Haz que renuncie a la custodia de la niña.

-Dile a tu amo que no voy a cederle la custodia de mi hija.

Tú ya no formas parte de esta familia,

pero mi nieta sí, Claudia es una Cortázar.

-Eres un hijo de puta, Vicente.

Voy a llevarme a mi hija. Por encima de mi cadáver.

No dejes que salga de Lasiesta con mi nieta.

Voy a hacer lo que pueda para que se pudra

en la cárcel y no pise esta casa.

Por duro que nos resulte no va a tener un hijo suyo.

-Ojala nunca me hubiera casado con Gustavo.

-Si quieres que renuncie a mi hija y a Emma sácame de aquí.

¿Quién te ha dicho que te vayas? Yo no te he despedido.

Cerca me serás de más ayuda.

Lo entenderás en su momento. -Los análisis de ADN

dicen que usted no asesinó a Paloma Olmedo

sino Mónica Robledano.

Pablo es mi hijo biológico. -¿Cómo te has atrevido a mentirme

durante 40 años? -Sara, ¿quieres casarte conmigo?

-Me dijo que no.

-Mi partida de nacimiento, quiero tenerlo todo listo.

-El nombre de la madre es Amelia Campo Núñez,

falleció hace unos años.

-Aquí no consta ningún acta de defunción.

-Amelia, soy Pablo, tu hijo.

No juegues conmigo, deja a mi hermano, lárgate.

-Suéltame si no quieres que se enteren todos

de qué nos conocemos. -Eres un hijo de puta.

Sara me lo ha explicado todo, sé que María es tu hija.

¿Qué pasa?

-Ha habido una accidente. (LLORA) La niña, Claudia.

(LLORA) No, no, ¡noooooo!

-Dime que está bien, Miguel. Dime que Claudia está bien.

Se ha ido, Paula. (LLORA) -No, no.

Quiero confesar que he matado a mi nieta.

-Tenemos pruebas que apuntan que el coche de su nuera

fue manipulado antes de tener el accidente.

-No. Me dispararon a mí.

-Y eso fue un error, Miguel. Querías matar a tu padre.

Si tu padre se entera de que estabas ocultándole cosas...

¿Cuál era el plan? ¿Quedarte con la bodega?

-¿Qué haces? ¿A ti qué te parece?

¿De quién crees que van a sospechar si le pasa algo a mi padre?

¿A qué fue?

Disparo. -A pararlo.

Ese día murió el Miguel que yo conocía.

Intenté matarte, papá. Eres mi hijo

y por un hijo uno hace lo que sea, incluso perdonarlo.

Yo no sé lo que le hice,

pero podemos solucionarlo. -Te voy a mostrar las mentiras

que has sembrado estos años y no voy a parar hasta hundir

tu bodega y a ti.

Por eso he venido a despedirme. -¿A dónde vas?

Al lugar donde estaba antes de que me disparasen.

(DERRAPA)

¿Ve esta cara? Mírela bien porque cada vez que la vea

se acordará de lo que hizo, matar a la única persona

que le quería, que le quería de verdad.

Ahora podremos cobrar el seguro y levantaremos de nuevo las bodegas.

-Juntos. Me alegro que hayas vuelto, hijo.

Suena un móvil.

Suena un móvil.

-Emma, tranquilízate. -Es mi padre, Gustavo,

no puedo tranquilizarme. -Hazlo por el niño.

-Vale, cariño. -Te estás poniendo en lo peor.

-Si estuviera bien nos habría llamado él

o nos hubieran dicho algo. -Pablo ha ido a avisar a Raúl.

Bueno, me voy a la comisaría. -Yo voy contigo.

Emma, no vas a arreglar nada.

-¿Y tú? ¿Y tú vas a arreglar algo? ¿Como arreglaste lo de Paula

en la boda? -Emma, cariño.

-¡No, déjame, Gustavo!

Sé que es tu mujer, pero le amenazó con matarle delante

de todo el mundo y luego tú la metiste en casa a dormir.

La traje con el apoyo de papá, para evitar más escándalos, Emma.

-Tú tienes la culpa de todo, Miguel.

¿Qué querías que hiciese, Emma? -No lo sé.

-Eso es lo de menos ahora.

Ni siquiera sabemos si está muerto.

-No vuelvas a decir eso, Sara. Sara tiene razón,

en cuanto sepa en qué hospital está os aviso.

Suena el teléfono.

-¿Sí?

Sí, sí, es mi suegro, dígame. -¿Qué?

Todos los que estáis aquí sabéis que en los últimos meses

hemos pasado por momentos difíciles,

pero mi padre siempre nos ha enseñado que en la vida,

como en la viña hay que seguir adelante

y ser pacientes.

Uno tiene que saber esperar hasta que llega el momento

en que salen los primeros brotes.

Pues bien, hoy ha llegado ese momento,

el momento que mi hermano Pablo y Sara llevan esperando

desde hace tiempo.

Sé que mi padre se sentirá orgulloso de ver cómo

uno de sus hijos construye una familia.

Eso que él tanto nos ha enseñado a cuidar y a valorar.

Pero no estamos aquí para celebrar únicamente esto.

Quiero brindar también por mi hermana Emma

y por el futuro de esta familia que hoy está en sus manos.

Y por mi hermano pequeño,

por su éxito personal y profesional

que es el de todos nosotros.

Por la familia, que hoy se reúne por primera vez después

de mucho tiempo.

Papá.

Por Pablo, por Sara y por María que a partir de hoy

también forma parte de esta familia.

¡Por los Cortázar!

-¿Qué tal sienta ser una Cortázar? -No me importa.

Sólo quiero estar contigo.

-Ven.

-Don Vicente, enhorabuena por lo de su hijo.

Gracias, Damián.

-Si me permite me gustaría hablar un momento con usted.

Ahora no. -Sólo quiero darle...

¡Ahora no! ¿No me has oído?

¿Hijo? -Lo siento.

¿De qué quería hablar ese hombre? De tonterías, papá.

¿A quién se le ha ocurrido invitar a los trabajadores?

Supongo que a tu hermano.

Él siempre tan democrático.

Cariño, ¿no vas a felicitar a Pablo?

-Te prometo que voy a hablar con él, de verdad,

pero ahora no.

No le daré el gusto de ser la familia feliz

después de cinco meses sin hablarnos.

-¿Pareja? Perdón. Hola.

-Hermanito...

Enhorabuena.

Enhorabuena, Pablo. -Muchas gracias, Lucía.

Estoy muy contento de que hayáis venido.

-No podíamos perdérnoslo, la boda de un Cortázar

siempre es un acontecimiento. -Papá, ya sabes...

-Sí, siempre por todo lo alto. Voy a ver a mi madre, luego os veo.

-Después de todo lo que ha pasado supongo que te habrá costado venir.

-Mis problemas con papá no tienen que hacer que tú y yo

nos llevemos mal. -No y que no vengas por casa.

-Pablo, estoy aquí. -Lo sé, luego le daré

las gracias a Lucía, supongo que habrá tenido

bastante que ver. -Ya sabes que los Reverte

no son como los Cortázar, no son tan rencorosos.

-En cualquier caso,

me alegro que os vaya bien. -Gracias.

-¿No vas a saludarle?

Papá ha cambiado, Raúl. -¿Se ha vuelto más cabrón?

-No, por favor, Raúl.

Todo lo que ha pasado con su angina de pecho, el incendio,

la muerte de Claudia... Está diferente.

Tendrías que ver cómo se lleva con Gustavo.

-Su nueva mano derecha, ya me he enterado.

-Y con Sara.

-Hermanito eres demasiado optimista, siempre lo has sido.

Y en papá todo tiene siempre una razón.

Las apariencias engañan.

-¿Bueno, qué? ¿Ya hemos tenido bastante Cortázar por hoy?

Daniel, por favor. -No te preocupes, Sofía,

ahora vosotros sois mi familia.

Puede pasar cualquier cosa, pero la sangre siempre

es la sangre. -Y un Cortázar siempre

es un Cortázar. Todavía no sé qué hacemos aquí.

Ser educados. -¿Cómo Vicente Cortázar?

No ha pasado ni un año desde que papá murió

y esto más que educación me parece una falta de respeto.

¿Daniel vas a empezar otra vez con eso?

-Voy a dar una vuelta.

-Un crianza. -Quién te ha visto y quién te ve.

-Vete a la mierda, Gustavo.

¿No tienes otro vino? -Es la boda de un Cortázar,

¿qué quieres que te ponga uno de tus vinos?

-No, gracias.

-El nuevo Reverte te ha robado la silla, ¿eh?

-Y a ti tu amo te ha soltado la correa un ratito.

-Puedes reírte todo lo que quieras, pero hoy va a ser un buen día.

Fíjate en el viejo, está feliz. -Pues a lo mejor en vez de sonreír

tanto debería preocuparse de cómo va a pagar todo esto.

Si no me equivoco, andáis un poco jodidos de pasta.

No creo que el incendio os haya ayudado mucho.

-No, el incendio no, pero el dinero del seguro

da para pagar la fiesta y la replantación de las viñas.

Y cuando recuperemos la Denominación de Origen

volveremos a ser la mayor bodega de la Rioja,

así que deberías preocuparte tú.

-Bueno, eso aún está por ver. De momento, la que está arriba

es nuestra bodega. -Sí, claro.

Y para eso habéis necesitado a un Cortázar.

En cuatro meses ha hecho más por el negocio

que tú y tu padre en diez años. -Por lo menos tenemos un negocio.

-Perdona.

-¿Necesitan algo? -Una copita, gracias.

Cógete una, hombre.

-Gracias.

-Te estaba buscando, Gus. -Estaba cogiendo una copa.

-Me lo podrías haber dicho.

Anda, ven.

-Espera un momento, Emma, que quiero saludar... ¡Félix!

¿Qué tal?

-¿Le pasa algo? -No sé.

Está el presidente del Consejo Regulador.

¿Asensi? Sí, el futuro de nuestras bodegas

está en sus manos.

-Un gran banquete, Vicente, siento haberme perdido la ceremonia.

Te agradezco mucho que hayas venido, Agustín.

-Si vine por la boda de tu hijo Miguel, no iba a faltar

a la de Pablo. Compartimos buenos recuerdos.

En aquella época no tenías tantos compromisos.

Estoy seguro de que habrás recibido presiones para no venir,

para que no se vea en esto un gesto político a nuestro favor

ahora que intentamos recuperar la denominación.

-Pero yo no estoy aquí como presidente del Consejo,

hace mucho tiempo que nos conocemos.

Eso no ha evitado que tras perder la denominación

otros nos hayan dado la espalda.

Mi hijo Miguel tiene razón a la gente le encanta

hacer leña del árbol caído. -El árbol al caer

se lleva muchos consigo, Vicente.

Son negocios y hay daños colaterales,

tú lo sabes tan bien como nosotros.

Lo que pasa es que hay gente que se lo toma

de una forma personal. -Cuando uno deja a una familia

sin modo de subsistir... Eso pasa al terreno personal.

-Papá. -¡Nuria!

¿Recordáis a mi hija? ¡Claro!

La última vez que te vi no llegabas a la mesa.

Sí que han pasado años, sí. -Acaba de volver de Francia.

¿Así que piensas seguir los pasos de tu padre?

-Bueno, no exactamente.

-No le va la vida política. -Solo digo que me gusta más

el mundo de la producción que el de los reglamentos.

Pues entonces mi hijo Miguel es tu hombre,

es quién dirige nuestra bodega.

-Eso he oído. Estaba deseando conocerte.

Gracias, encantado.

-La teoría es muy bonita pero donde se aprende

es en el día a día manchándose las manos.

La verdad es que yo lo de mancharse las manos

prefiero dejárselo a los operarios. Y sí, es cierto que con la teoría

se aprende poco, pero yo he tenido un buen maestro y tiempo

que es lo que hace falta para coger experiencia.

-Que es justamente lo que a mí me falta.

-Perdonad, los músicos ya están preparados.

Vamos a empezar, ¿vale? Vale.

Tenéis que disculparme, esto es lo que tiene ser el padrino.

Uno no puede perderse el vals.

Espero que disfrutéis de la fiesta, después seguimos charlando.

-Salud. -Ha sido un placer.

¿Qué opinas?

Es un gilipollas. No nos lo va a poner fácil

si no le damos algo a cambio. Necesitamos la denominación

y seguro que ya ha cerrado el caso, nos van a pagar, es el momento.

Lo sé, pero Asensi es un hueso duro.

No creo que con un regalo sea suficiente.

Vayamos poco a poco, hijo.

Siempre es mejor conseguir las cosas por las buenas.

No malgastemos fuerzas ya las necesitaremos

para otro momento, resérvalas para entonces.

¿Estás seguro? ¿Me ocupo de él? Sé generoso, nos jugamos mucho.

Yo me encargo de que entretengan a su hija

así puedes hablar a solas con él.

Música de vals.

-Ha llamado su abogado.

Le dije que no me molestase que hoy era un día importante.

-Han sobreseído el caso de la niña por falta de pruebas, está cerrado.

Quiero que te ocupes de algo.

Música de vals.

-Se les ve tan felices. Sí, han formado

una familia maravillosa.

-Ahora le toca el baile al padrino. Pablo...

-Venga, sí, papá. Bueno.

Música de vals.

Música de vals.

¿Qué tal lo estás pasando? -Muy bien. ¿Y usted?

Estupendamente.

Es una pena que tu familia no haya querido venir a tu boda.

-Querían venir a mi boda, pero no a esta, a su boda.

Supongo que el que la haya pagado yo tiene mucho que ver.

Sabías que iba a suceder esto y seguiste adelante.

Supongo que tendrás tus buenas razones.

-Pablo es una buena razón.

Pablo y todo lo que tiene.

Tienes suerte de tener a Pablo.

Tampoco he visto amigos, ni conocidos,...

¿Cómo puede alguien estar tan solo?

-Creí que era un requisito para ser una Cortázar.

Y no estoy tan sola, realmente ha venido toda mi familia.

¡Ah! -Vosotros.

¿Usted lo dijo, no?

No hace falta que marques el paso, yo no soy como mi hijo Pablo,

me gusta marcarlo a mí.

-Puede que Pablo no baile tan bien, pero le pone más corazón.

¿Ves? En eso mi hijo también es diferente a mí.

Solo tengo que esperar a que des un paso en falso

y te juro que entonces saldrás de esta familia

tan rápido como entraste.

Aplausos.

-¿Entonces trabajas para Miguel? -Él se encarga

de todo el tema de la gestión, el que está a pie de campo soy yo,

que es donde se controla todo el proceso creativo.

-Me gustaría ver cómo trabajas. -Supongo que como en las bodegas

de tu padre. -Nunca se sigue el mismo método.

Seguro que tú tienes tu propia forma de hacer las cosas.

-Yo intento darle un toque personal.

Lo difícil es conseguir que los empleados sigan

esa forma de hacer vino.

-Insisto, me encantaría ver cómo lo consigues

para aprender y mi padre estaría muy agradecido si me enseñases.

-Claro, si quieres te puedes pasar un día y te enseño las viñas.

-¿Qué te parece mañana? No tengo nada que hacer.

-¿Sara?

No está aquí.

-¿Qué estás haciendo, Miguel? Nada.

-Asensi está fuera buscándote. Gracias.

-¿Para qué es ese dinero?

No podía ser cierto que hubieras cambiado tanto, ¿verdad?

Ni siquiera después de la muerte de Claudia.

Qué estúpido e ingenuo he sido todos estos meses creyendo que...

Que lo que estábamos haciendo estaba bien.

Y estamos haciendo las cosas bien, Pablo.

-Ya lo veo.

Cuando todos decían que habías vuelto a ser el de antes

yo te defendía.

Pero ahora veo que tenían razón. No tienen razón.

¿Puedo confiar en ti?

¿Podrás guardarme un secreto?

Papá piensa que he vuelto a ser el de antes,

pero no es cierto, le estoy engañando.

Todo lo que hago es para ganarme su confianza.

-¿Para qué? Cuando me enfrenté a papá

para cambiar las bodegas no conseguí absolutamente nada.

Nada salvo que toda mi familia me diese de lado, incluido tú.

Me que dé solo, solo y a punto de ser incapacitado

por mi propio padre.

Enfrentarse a papá no es le modo de hacer las bodegas

que nosotros queremos.

-¿Y crees que vas a poder engañarle?

Llevo cinco meses haciéndolo.

Confía plenamente en mí

y con tu ayuda solo podrá ser más fácil.

El seguro ha aprobado el pago por el incendio de las viñas.

Ahora solo queda que Asensi nos devuelva la denominación.

Ayúdame, Pablo.

No, no voy a darle este dinero a Asensi, te lo juro.

-¿Para qué lo guardas entonces? Para que papá piense

que se lo he dado.

-¿Y después? Empezaremos a transformar

las Bodegas Cortázar.

Cuando papá se dé cuenta será demasiado tarde para cambiarlo,

no podrá hacer nada.

Pablo...

Disfruta, es el día de tu boda.

Lucía. Hola.

Es un placer verte por aquí, a ti y a tu familia,

como en los viejos tiempos. Gracias.

Todavía no he podido saludar a tu madre.

Está allí.

Mamá. ¡Vicente!

Estás igual de guapa que siempre. Huy.

Y ya veo que bien acompañada, celebro que haya venido.

-La verdad es que me sorprendió recibir una invitación.

Estos son los negocios, ¿no? A pesar de nuestras diferencias

está son Sofía y cualquier amigo de Sofía es bien recibido aquí.

Gracias, Vicente.

Me alegra mucho volver a verte. Han pasado muchos meses.

Quería pensar en lo que me dijiste.

Ya tenéis que disculparme, ya sabéis lo que son las bodas.

Tengo que atender otras cosas. Espero que lo paséis bien.

Como puedes ver, la replantación está ya muy avanzada.

-Es sorprendente lo que habéis conseguido en estos meses.

Trabajáis muy rápido, ¿eh? Rápido y bien,

no hemos tenido más remedio.

Puedes comprobar cómo los procedimientos, materiales

y tipos de uvas se corresponden con las especificaciones

del Consejo Regulador.

-Sé lo importante que es para tu padre y para ti,

pero no se trata de conseguir la Denominación de Origen,

sino de recuperarla.

Ya le dije a tu padre que no era fácil

ni dependía solo de mí. Bueno, pero tú eres

quién más peso tiene, ¿no? Por eso estamos aquí hablando.

-Por eso debo andarme con mucho cuidado

en todas mis decisiones, no sería la primera vez

que recibo presiones o que intentan que acepte incentivos.

Lo entiendo, y por eso no voy a presionarte de ninguna manera.

¿Te sorprende? -Son muchos años, Miguel.

Lo ha dicho tu padre, sé cuáles son vuestros métodos.

Bueno si perdimos la denominación fue por jugar sucio

y ahora no voy a cometer ese error. -Yo estoy seguro de que tu padre

piensa que vuestro único error fue dejar que os cogieran.

¿Me equivoco? Pero yo no soy mi padre.

Si te he traído aquí es para que compruebes

que todo lo que te he dicho no son palabras vacías.

Si conseguimos salir adelante será porque hemos trabajado bien,

porque nos lo merecemos

y me gustaría que eso y nuestro vino sea lo único

que tengas en cuenta a la hora de tomar una decisión.

-Sara, ¿estás bien? -Sí, solo quería estar

un momento sola.

-¿Echas de menos a tu familia?

-Creí que al final vendrían, no solo por mí, por la niña.

No importa.

Lo único que importa es que ya eres mi marido.

-Lo siento. -Tú no tienes la culpa, cariño.

Además, también falta tu madre. -Ya.

Todo esto es por mí, por la boda.

-Eres la persona con la que quiero pasar el resto de mi vida.

Si mis padres no son capaces de respetar las decisiones

que tomamos los dos, no puedo hacer nada.

-Ya, pero yo sí.

-¿Qué? -Voy a hacer que María y tú

seáis felices.

-Eso ya lo has hecho.

-¿Sara? -¿Qué?

-Este es el día más feliz de mi vida, te quiero.

¿Volvemos? -Espera, llevo dándole vueltas

a una cosa unos días y quería hablarlo contigo,

pero igual ahora no es el mejor momento.

-Dime. -Es una tontería sobre mi trabajo

en las bodegas.

Muchas gracias, Agustín. -A ti.

¿Se ha solucionado lo de Asensi? Ya está hecho.

Espero que no haya sido muy codicioso.

No es tan duro como aparenta, se ha mostrado bastante

predispuesto a colaborar.

Recuperaremos la denominación. Ahora olvídate de todo

y disfruta de la fiesta, hoy es un gran día.

Me alegra verte de nuevo en acción. Durante tu convalecencia

me sentí muy solo.

Aún estaré siempre a tu lado.

-Me gustaría hablar contigo. Me parece admirable que quiera

estudiar una carrera para estar mejor preparada y para poder

ayudarnos más en la bodega.

¿Así que quiere dejar su trabajo? -Ella lo compatibilizará

con los estudios haciendo menos horas, ganando menos, claro.

El sueldo de secretaria no es muy alto, creo que lo sabes.

Y dudo que haciendo menos horas pueda mantener a su hija.

-A mi hija, ¿verdad?

Ahora que va a vivir con nosotros yo puedo encargarme de eso

y así ella podrá centrarse en los estudios.

¿Algún problema con eso? No, no, no, ninguno.

Además, mientras estudia puede ser muy útil aquí,

ayudando en las faenas de la casa. -Claro.

Podrá ayudarte mientras dura tu convalecencia.

Nada me satisface más que tener a mi lado a mi nuera.

La familia siempre debe permanecer unida.

-Paula. -Veo que no ha faltado nadie,

ni siquiera tú, lo ha conseguido otra vez.

-¿Qué estás haciendo? -No creo que eso te importe.

-Paula, Paula, Paula. -Déjame tranquila, Raúl.

-Hazme caso, vas a hacer una tontería.

No merece la pena.

Anda vamos, vamos, ven.

-No voy a irme a ningún lado y menos porque tú me lo digas.

-Paula estás borracha.

Vas a hacer una tontería. Hazme caso

que solo me preocupo por ti. -¿Tú?

Tú me has dejado tirada como un perro.

Como todos los demás.

Todos tenéis vuestras maravillosas vidas,

¿y a mí qué me queda?

Nada.

-Eso no es verdad. -Lo es y todo por esa zorra.

-Paula, cállate.

-¡Esa zorra que ni siquiera te quiere!

-¡Cállate, cállate! Paula, Paula, no puedes seguir así.

Tienes que volver al centro.

-Ellos no pueden ayudarme, no van a devolverme a mi hija.

-Nadie puede hacer eso, Paula.

-Pero tú me estás ayudando solo con esto.

Hacia tanto que nadie me abrazaba.

-Lo siento, Paula, lo siento.

-Ya veo, ahí viene ya tu perrito faldero.

¿Qué pasa, Raúl? -No pasa nada, estaba intentando

que cogiese un taxi, nada más, tranquila.

-Eso, eso, tranquila, que yo no soy como tú,

no voy por ahí jodiendo parejas, jodiendo la vida de la gente.

¡Te estoy hablando! ¿No me oyes? -Paula.

-No tienes ni el valor de mirarme a la cara.

¡Eres una puta cobarde!

No voy a discutir contigo en este estado, Paula.

-¡Estoy así por tu culpa!

Si tú no hubieses roto mi matrimonio,

yo no me hubiera ido de esa casa

y nunca hubiera subido a ese coche.

Tu matrimonio ya estaba roto.

-Estupenda, todo perfecto.

Me alegro de veros. -Igualmente.

Hasta luego. -Hasta luego.

¿Lucía?

Hola, Miguel.

Lo siento, pero antes, no pude hablar contigo.

No te preocupes, ya vi que estabais muy ocupados.

Os han ido bien las cosas, me alegro.

Gracias.

No por mi hermano, pero sí por ti.

-Se ha ido en un taxi.

-Bueno, bueno, bueno, mis dos hermanos juntos en mi boda.

Quizás al final no esté todo perdido para nuestra familia, ¿no?

-Pablo, nosotros nos íbamos ya.

-No, no, te esperas un momento, ahora vamos a hacer

la foto familiar y no quiero que faltes.

Tú también, Lucía, por favor. Pablo yo no creo que deba.

-Lucía, por favor.

-Déjala en paz, ¿me oyes?

Mira, Miguel, tú ya tuviste tu oportunidad,

no te metas en medio ahora.

Es feliz conmigo. Entonces no tendrás nada que temer.

Vaya, vaya, el hijo pródigo. -¿Papá?

Creí que nunca volverías a pisar esta casa

ni a saludar a tu padre.

Al final hay cosas que no cambian.

-Es verdad, has organizado una gran fiesta.

Siempre has sabido estar a la altura de las circunstancias,

incluso en los momentos más difíciles.

Somos lo que parecemos, no lo olvides nunca.

Tú tampoco lo has hecho mal, has levantado el negocio

de los Reverte aunque haya sido a costa de la suerte de tu familia.

-Creía haberte oído decir que no formaba parte de esta familia.

Me decepcionas, hijo.

Pensaba que estando con Lucía habrías madurado,

está claro que me equivoqué, sigues siendo un niño

que se guía por el resentimiento.

-Por primera vez, tienes un competidor que está a tu altura

y sabe cómo eres de verdad, eso es lo que te envenena, ¿no?

Tú nunca puedes estar a mi altura.

Un Cortázar nunca traiciona a su sangre, ¡nunca!

-Un momento que falta Gus, yo no lo veo...

Vamos, Emma, no podemos esperar. -Papá, tiene que salir en la foto.

¿Toda la familia? Todos listos.

-Adelante.

Cristales rotos.

-Bravo, cómo me gusta ver a toda la familia reunida.

A no, que falta mi hija, ¿verdad, Vicente?

No se preocupe, ya está, vamos. -No me toques.

Estás llamando la atención, Paula.

-¿Qué pasa, Miguel, no te alegras de verme?

¿No te alegras de ver a tu mujer?

Supongo que no porque a mí nadie me ha invitado

a la fiesta. Haz el favor.

-¿El favor de qué, Miguel? ¿No puedo brindar por la pareja?

Por lo menos hay alguien feliz. No la pagues con Pablo y su boda,

él no tiene la culpa de nada. -Los Cortázar nunca

tenéis la culpa de nada, ¿verdad?

Jamás pagáis por nada de lo que hacéis.

Paula, cuánto tiempo, no sabía que habías vuelto.

-Te dije que no ibas a librarte de mi.

¿Por qué no entramos dentro y hablamos tranquilamente?

-¿Qué pasa, Vicente, no quieres que la gente

escuche lo que te tengo que decir? No lo hago por mí, lo hago por ti.

Para que no vean el estado en el que estás.

-No me he olvidado que tú la mataste.

No he dejado de pensar en eso ni un solo día.

¡Ya basta, Paula! Déjala, déjala, Miguel, déjala.

-No me importa lo que diga el juez, ¡eres un asesino!

Y vas a pagar por lo que hiciste. ¿Ah sí, cómo voy a pagar?

Dímelo tú, ¿me vas a matar?

Los dos sabemos que tú no puedes hacer eso,

lo intentaste una vez y no fuiste capaz.

-Yo no, pero he aprendido una cosa de ti:

que todo se puede con dinero.

Y por una vez, el dinero de los Cortázar, tú dinero,

va a servir para algo bueno,

acabar contigo.

Suena el móvil.

Es de la viña.

¿Sí? Sí, Gerardo, dime.

No, no estoy con Dani, ¿por qué?

¿Un problema?

-Que coño... Devuélveme las llaves.

Dame mis llaves. Paula, no te voy a dejar conducir.

-No eres tú quien tiene que decirme lo que tengo que hacer.

¿Qué quieres matarte? -¿Crees que le molestaría

a alguien? Tu padre ya lo intentó una vez.

-Déjeme a mí, señor Cortázar.

-¿Has llamado a la policía?

-Ha sido uno de los invitados y ha hecho bien,

no está usted en condiciones de conducir.

¿Y qué va a hacer detenerme? ¿Cree que conseguirá demostrar

que estaba borracha? -Póngame las cosas fáciles.

Venga, vamos al coche.

Es más barato que un taxi y la llevaré donde quiera.

-¡Que no voy a ir con usted! Déjela, no se preocupe,

yo me hago cargo. -No le voy a permitir

que se quede aquí.

Es mi mujer y esta es su casa. -No, no, no, no, lo siento.

Vamos a ver.

Es la boda de mi hermano, no quiero más escándalos, déjela.

-Señor Cortázar, le odia a usted y a su padre,

y si me lo permite, con razón.

No me refería a usted, aunque últimamente ha vuelto

a las andadas.

No tiene fuerzas para odiar a nadie.

Estará aquí mejor que en comisaría, ¿no le parece?

-Si se queda es bajo su responsabilidad.

Si quiere tomar algo... -Estoy de servicio.

Bueno.

-Aunque no hay mucho trabajo y el poco que hay está aquí,

así que ¿por qué no?

-Ahora no puedo ayudarte a buscar a Gustavo.

-¿Pero seguro que no lo has visto? -Creo que sí,

que lo vi hace un momento. -¿Por dónde?

-Por allí, con una chica joven.

Nada, Raúl, mi madre tampoco sabe dónde está Daniel.

¿Pero qué pasa?

-Hay un problema en la viña de el Tuerto.

-¿Es grave? Si no no me habrían llamado.

Es por las cepas que tienen la infección de eutipiosis,

Dani se tenía que encargarse.

¿Y por qué no lo llaman a él? Le están llamando,

pero no contesta. Yo no entiendo por qué apaga

el móvil si estamos pendientes de la viña.

Cariño, lo siento, me tengo que ir.

-No, no, voy yo.

No, no vas a cargar tú con el trabajo de otros.

-Que sí, no te preocupes, además conozco bien esas viñas

y me va a venir bien salir un rato de aquí.

-¿Gus?

¿Gus?

Ruido.

-Emma.

-Perdón. -Hum...

-Mierda, me van a echar. -No, no te van a echar,

no te preocupes. -Ya.

-Que no, en serio. Hazme caso, ¿vale?

Si hay alguien bueno en esta familia es Emma.

-Entonces vámonos antes de que venga uno de los malos.

-¿Cuánto te queda?

¿Para salir?, digo.

No sé, podríamos ir a tomar algo, ¿no?

-En una hora en el Pintas, ¿lo conoces?

-Lo raro es que no te conozca a ti.

-Muy bien, María.

¿Qué, te ha gustado?

-¿Y cómo ha pasado esto?

-Se podaron todas las plantas con las mismas herramientas,

supongo que las cepas enfermas contagiaron a las otras.

-¿Y nadie se dio cuenta?

-Se dio cuenta Daniel, hace unos días.

-¿Y no se arrancaron?

-Intentamos tratarlas, pero no hemos conseguido nada.

Han aparecido más infectadas, de las sanas, muchas más.

-Hay que arrancarlas antes de que contagien a todas las demás.

-Daniel dijo que no lo hiciésemos. -¿Y está él aquí?

Si mañana en lugar de cuatro arranques hemos perdido

toda la viña, vas a ser tú el responsable,

tú y Daniel.

Y te aseguro que vas a tener que trabajar mucho

para pagar las pérdidas.

-¡Arrancadlas!

Creí que la policía no bebía cuando estaba de servicio.

-No debería creerse todo lo que dicen.

Siento decirle que esta es una celebración privada.

-Lo sé y por eso estoy aquí,

su hijo Miguel me ha invitado a entrar.

Ah, mi hijo, tan educado como siempre.

-En eso tampoco se parece. Disfrute de la fiesta,

tengo que atender a otros invitados.

-Ha salido impune de esta,

pero no se confíe.

No es una cuestión de confianza, agente, sino de inocencia.

Se lo dije, pero usted se empeñó en creer a mi nuera,

que como todo el mundo ha visto no es que sea una persona

muy equilibrada. -No conseguí pruebas

en su contra, pero me hizo abrir los ojos sobre muchas cosas

relacionadas con su familia.

Llevo cinco meses buscando y creo que, por fin,

he encontrado algo.

¿De qué está usted hablando? -La muerte de Jesús Reverte.

Eso no tiene nada que ver con mi familia.

-Ya veremos.

Pero es muy extraño que ese hombre falleciera justo cuando ustedes

estaban a punto de perder el contrato con los Agüero.

Salga de esta casa ahora mismo.

-Buenas tardes y enhorabuena...

Por la boda.

-¿Julián? -Hola Nuria, hasta luego.

¿Qué tal por Francia?

-Muy bien, enhorabuena, mi padre me ha dicho

que ya has acabado tu libro.

-Ah, no sabía que ahora eras escritor.

-Crítico. -Y ten cuidado porque parece ser

que habla bastante de los Cortázar.

-Veo que estás muy bien informada. -Mi padre me ha comentado algo.

-Es un buen amigo y me ha sido de gran ayuda.

-Espero que hables bien de la familia.

-A ti con todo lo que te ha pasado no sé si te gustaría

considerarte de la familia.

-Eso es agua pasada.

Fui víctima de una conspiración, pero gracias a Dios,

se hizo justicia y he vuelto al lugar que me corresponde.

-¡Gus!

¿Dónde estabas? Te has perdido la foto de familia.

-Emma, esta es Nuria y, bueno, a Julián ya le conoces.

-¿Qué tal, Julián? Soy Emma, la mujer de Gustavo.

Y ahora, si no os importa, me lo llevo un ratito, ¿vale?

-¡Gustavo!

¿Sigue en pie el plan de mañana? -Sí, claro.

-Nos vemos luego.

-¿Qué es lo de mañana? -Emma, no estaba ligando con ella.

Es la hija de Asensi, ha sido tu padre el que me ha dicho

que hablara con ella y que le invitase a ver la bodega.

Nunca vas a confiar en mí, ¿no? Emma, hago todo lo que me pides,

tú y tu familia, tu padre.

No me separo de ti mas que cuando me lo pide tu padre,

no sé qué más tengo que hacer para que confíes en mí.

-¿Gus? Gus, lo siento.

-Ha escrito un libro en el que habla de nosotros.

Como si no tuviéramos suficientes problemas.

¿Qué ha escrito exactamente?

-No lo sé, pero viniendo de Julián seguro que no es nada bueno.

Consíguelo, quiero ese libro inmediatamente.

-¿Cómo quiere que haga eso?

¿Para eso estás aquí, no, Gustavo? Supongo que a ti también

te interesa.

Si ese libro habla de la familia, tú formas parte de ella,

al menos de momento.

¿Para qué está la familia si no para ayudarse

en los momentos difíciles como hicimos nosotros contigo

a pesar de todo?

Supongo que la cárcel fue dura.

Podemos preguntárselo a Mónica.

¿No querrás volver ahí, no? -No se preocupe,

le traeré ese libro.

Gracias, hijo, gracias.

¿Ya se marchan?

-Sí, se está haciendo tarde. Espero que lo hayan pasado bien.

-Con Sofía es difícil no pasarlo bien, ¿verdad?

Claro.

Julián, he de disculparme por no haberle felicitado antes.

Ya estoy aquí.

Espero no haber interrumpido nada importante.

No, Sofía, no, estaba dando la enhorabuena

a Julián por el libro que va a publicar dentro de poco.

¡Ah! ¿Creí que no se sabía nada? -Conociendo a Vicente

lo raro sería que no se hubiera enterado.

Me gusta enterarme de lo que pasa a mi alrededor.

Supongo que será un libro sobre buenos vinos,

conociendo sus gustos.

-Y sobre buenas bodegas. En ese caso ya sabe que puede

contar conmi ayuda y con la de mis hijos.

-Gracias, pero ya tengo toda la información que necesito.

Claro.

Seguro que Sofía habrá sido de gran ayuda.

No te creas, sabes que nunca me han interesado los negocios.

Me encantaría que cuando lo editase me enviara un ejemplar.

-Será un placer.

Buenas tardes. Adiós, Vicente.

Adiós, Sofía.

-¿Cariño, te gusta la casa nueva? -No.

-¿No? Pero si vas a tener una habitación preciosa

y muy grande para poder llenarla con todas tus cosas,

mucho más grande que la de casa de los abuelos, ya lo verás.

Cierran una puerta. Ahora eres una princesa.

Pablo me ha contado que dejas la bodega.

Una verdadera pena. -Pensé que no le gustaba mezclar

la familia con los negocios.

Pensé que estaría contento.

Cuando mantengo a alguien espero que haga algo productivo.

-¿Y no cree que estudiar sea algo productivo?

Es un bien para el futuro, se lo inculcó a sus hijos.

Sólo quiero mejorar. Claro, y pasar más tiempo

en esta casa, ¿no?

-Con usted enfermo y Emma embarazada podría ayudar más.

Ahora también somos de la familia.

Yo no soy tan ingenuo como mi hijo Pablo.

Sé lo que pretendes, pero no lo vas a conseguir.

Esta casa es mía y aquí mando yo.

No te preocupes, antes tu madre y Pablo decían lo cierto,

ahora eres nuestra princesita.

-¿Papá?

Al menos hasta que nazca mi nuevo nieto, claro.

-Voy a acostar a la niña, vamos.

-Gracias que tiene esta familia porque la suya debió ayudarle

mucho con la niña, pero ahora...

No todo el mundo tiene la suerte de tener una familia

como la nuestra, tan unida, ¿no crees?

¿Puedo? -Pues claro, tonto.

Ya verás, no para.

¿Lo notas? Sí.

-Te hace mucha ilusión, ¿verdad?

Sí, sí, es todo nuestro futuro.

Si hay algo que me hace seguir adelante es pensar que tengo

que cuidar de que a tu hijo y a ti no os falte nunca de nada.

-Ahora sé cómo se debió sentir Paula.

Lo está pasando muy mal.

Por eso ha perdido un poco el norte.

La hemos acostado en la habitación de Miguel.

-Pero después de lo que ha pasado, papá...

Cariño, es una mujer enferma, tal como estaba no podía dejar

que se marchase. -Pero, ¿cómo puedes ser tan bueno?

¿Al final Paula se quedó en casa de tu padre?

-Es mi padre, sobre todo, cara a la galería sabe guardar

bien las apariencias.

Aunque no sé para qué te lo cuento si ya lo sabrás.

Ahora que formas oficialmente parte de la familia.

¡Raúl! -¿Qué?

Han entrado en casa.

¡Mamá, mamá!

¿Algún problema? ¿Nadie te ha visto?

-No.

Llaman a la puerta.

Adelante. -Papá, ya estamos todos.

¿Qué te ha pasado, Gus?

-Nada, me he cortado con una copa. -Pero bueno, anda ven que te curo.

-Es un corte de nada.

-Ya ha pasado todo, Sofía, tranquila.

Sólo ha sido un intento de robo y parece que no se han llevado nada.

Tampoco es que hubiera muchas cosas de valor.

Menos mal que no venías sola. -Lo importante es que estamos bien.

-He llamado a Ortega para poner la denuncia.

¿Y tu hermano? Sigue sin coger el teléfono,

estará de fiesta, mamá. -Hace mucho que no se mete

en problemas. Si ya lo sé,

pero como sé cómo es eso y eso tiene difícil cura...

-Creo que se marchó con una chica.

¿Con qué chica? -Pues eso no lo sé,

me lo comentó mi hermana.

Aquí tienes, papá, reserva del 76.

-¿Has abierto esa botella, Miguel?

Sí, hoy es un día importante, quiero brindar con todos mis hijos.

-Muy bien. ¿Qué tal, se durmió? -Sí, la he acostado

en nuestra cama.

-¿Pero por qué no la habéis llevado a nuestra habitación?

A nosotros no nos importa y ya que no vais a pasar

la noche de bodas fuera... -No necesitamos pasarla fuera,

sólo juntos.

-Gracias.

Este vino fue embotellado el mismo año

que vuestra madre enfermó

y siempre me ha gustado pensar que en su aroma

había algo de su espíritu.

Pablo, Sara...

Sólo puedo desearos que viváis los mismos años de felicidad

que compartimos Rosalía y yo.

Estoy seguro de que a vuestra madre le hubiera encantado estar aquí.

Por eso en estos momento es cuando más la echo de menos.

En su nombre, gracias a todos por haber mantenido

unida esta familia.

-Qué pena que no esté Raúl aquí.

Por los novios.

-Miguel, ¿te pasa algo? ¿Qué?

-¿Estás bien?

Sí, sí, estoy bien. Por la familia.

Suenan campanas.

-Me gusta tu ropa interior pero prefiero vértela puesta.

¿Lore? -2”B.

-Lo siento, perdón, perdón si le he despertado.

-No, si despiertos estamos desde las cinco de la mañana,

así que tranquilo y enhorabuena, pero la próxima vez,

si no te importa, llévatela a tu casa o avisas

y nos ponemos tapones.

-Dani. -¡Ey!

¿Qué tal te llevas con el vecino del 2”A?

-¿Con Jaime? -Sí.

-Bien, ¿por qué?

-Por si a partir de ahora no te saluda, que sepas

que no es culpa mía,

suelo ser bastante silencioso en la cama.

Y mira qué me he encontrado en el bolsillo de la chaqueta.

-Pues mira lo que me he encontrado en la mesita de noche.

Di la verdad, ¿lo has hecho expresamente para volver a verme?

-No, pero si llego a saber que funciona sí lo habría hecho.

Dame cinco minutos y te quito el uniforme otra vez.

-¿Cinco? Pero si con tres de basta. -¿Sí?

-Tengo que terminar de arreglarme, tengo que trabajar,

pero ahora ya sabes dónde vivo. -Bueno, también puedes venir tú

a verme a la bodega.

-Que estemos en una casa nueva no quiere decir

que puedas hacer lo que te dé la gana, ¿vale?

-Venga, va, un poquito más.

-¿Papá, te pasa algo?

No, no, solo cansancio, ayer me acosté un poco tarde.

-Me prometiste que trabajarías menos.

Y así lo haré.

-Deberías cuidarte más, díselo tú, Miguel,

que a mí no me hace caso. Tu hermano ya tiene

bastantes preocupaciones.

¿Qué tal está Paula?

Sigue dormida, necesitaba descansar.

Que se quede en esta casa el tiempo que haga falta.

-Bueno, yo me voy.

Voy a ver si consigo un par de citas para las entrevistas.

¿Me acercas? Se te va a echar mucho de menos

en la oficina, Sara.

-Qué halago.

-Hasta luego.

-Venga.

Miguel,

tengo que hablar contigo.

¿Lo has leído?

Y tal como se despacha con nosotros, si ese libro

se publica, jamás recuperaremos la Denominación de Origen.

No sé qué tiene contra nosotros, pero está visto

que quiere hundirnos.

¿Más? No podemos hundirnos más, papá.

Habla del incendio. La investigación ya está cerrada.

Pueden volverla a abrir si se enteran de esto.

Dicen que el incendio fue provocado,

que nosotros compramos al inspector.

¿Y cómo ha descubierto todo eso? Ahora no importa,

lo importante es que esto no salga a la luz.

Tenemos muchas deudas, Miguel, la replantación de las viñas,

la boda de tu hermano...

No podemos volver a caer ahora precisamente que estamos

demostrando a todos que todavía estamos ahí.

Quizá ese es el problema.

¿Ser una gran empresa? No, papá,

sabes que en eso estoy contigo.

Y me alegro, juntos podemos llevar a las Bodegas Cortázar otra vez

a lo más alto.

Mira, hemos hecho lo que debíamos para conseguir el dinero,

hemos engañado al seguro,

pero seguimos teniendo a toda la Rioja en contra.

No sólo a Julián, después de él vendrá otro que quiera hundirnos

y otro y otro; tenemos muchos enemigos.

¿Sabes por qué nos odian? Porque nos temen.

Este es un negocio de lobos, si no muerdes, te devoran.

Papá, yo no digo que no seamos lobos,

sólo que hasta que pasen los malos tiempos,

deberíamos ponernos la piel de cordero.

La gente sabe que el incendio fue un duro golpe para nosotros

y andamos mal de dinero.

Eso hará sólo que terminen de hundirnos.

Te equivocas, papá, podemos usarlo a nuestro favor.

Nadie quiere hundir una bodega familiar,

como la de los Reverte.

Si creen que hemos cambiado, nos dejarán.

Hemos convertido esta empresa en un imperio, eso somos

y eso seguiremos siendo y no voy a dejar que me digan

cómo tengo mandar en mi bodega ni en mi familia.

Voy a impedir que se distribuya ese libro.

No te preocupes, yo me encargo de todo,

lo solucionaremos.

Papá, hay otra cosa que quería hablar contigo.

¿Tú dirás?

Te va a sonar raro, pero necesito saberlo.

Adelante. Ayer durante el brindis

recordé algo, una imagen...

Una mujer muerta en el hall, con un golpe en la cabeza,

había mucha sangre.

Desgraciadamente para tu memoria y afortunadamente para nosotros

eso que viste no es un recuerdo.

¿Entonces ahí no murió nadie? A Dios gracias no tenemos

que lamentar nada parecido.

Parecía muy real.

Sé que intentas recordar, hijo, pero a veces la mente nos juega

malas pasadas y más a alguien que ha sufrido un accidente

como el tuyo. No le des más vueltas.

Ladridos.

Se rompen cristales. -¡Aaah!

-¿Y esto, qué ha pasado aquí?

Han entrado a robar.

-¿Esta noche? Ayer.

Te llamé un montón de veces, Dani.

-Joder, Lucía, lo siento, estaba...

Estaba con una amiga.

Tranquilo, no se han llevado nada y estamos todos bien.

-¿Seguro?

Bueno, ¿y esa cara?

Venga ya, Lucía, que me quedé sin batería y no me di cuenta.

No querrás que para una vez que ligo esté pendiente

del teléfono. Además, no pasó nada,

sólo fue un susto, ¿no?

Tenías que estar localizable por si había algún problema.

-¿Y por eso te enfadas? ¿No puedes avisarme si te vas?

-¿Porque tú me avisas cuando quedas con Raúl?

¿Qué pasa, solo tú puedes tener vida privada?

Yo no descuido mis obligaciones. Te estuvimos llamando

porque hubo un problema en la viña de el Tuerto.

Y precisamente fue Raúl el que tuvo que hacerse cargo por ti.

-Qué bien, don perfecto.

Mira, el historial de Raúl no es mejor que el mío, Lucía,

pero claro, él se merece una segunda oportunidad.

Debe ser cosa de familia. ¡Dani!

-¡Lo siento si te he puse nerviosa, pero fue el puto teléfono!

Además, tampoco creo que haya pasado nada tan grave.

Hay cuatro arranque más infectados de eutipiosis.

Pero ya está solucionado.

-¿Qué habéis hecho?

Están arrancando las cepas. -¿Qué?

-¿Hola?

Soy Nuria, Gustavo. -¡Ah!, claro, claro.

No, te he reconocido.

Lo que pasa es que con el pelo suelto estás cambiada.

-Espero que el cambio no sea a peor.

¿He venido en buen momento? He visto que había gente arriba.

-Sí, están haciendo entrevistas, vamos a contratar a una secretaria.

-¿No estaba la mujer de tu hermano Pablo?

-Sí, pero ahora que se ha casado parece

que no le hace tanta falta trabajar.

¿Querías ver las bodegas, no? -Si tú me las enseñas.

-Claro.

-Pero, ¿qué estáis haciendo? ¡Parad, coño, parad!

¡Gerardo! ¿Se puede saber qué estáis haciendo?

¿No te dije que las trataseis? -Ayer aparecieron muchas otras

infectadas, te llamé. -Ya lo sé, me quedé sin batería.

-Luego llamé a tu hermana y envió a Raúl.

-Joder, esto... esto tenía otra solución,

Gerardo, ¡joder!

-Daniel, eso tendrás que hablarlo con Raúl.

Yo solo soy un mandao, yo hice lo que él me dijo.

-Pero es que él no tiene que decir nada. ¡Joder!

(GRITA) ¡Él no es nadie para dar órdenes en estas viñas!

¿Me habéis oído todos?

¡Que a nadie se le vuelva a ocurrir desobedecer mis órdenes

por las de Raúl Cortázar!

Soy yo el que se encarga de estas viñas, ¡joder!

-Compruébame la segunda fila de barriles y la numeración...

-¿Quién te ha dado permiso para tomar decisiones?

-Si no lo hago hubieran infectado a las demás.

-Si hubieras esperado a después de la vendimia,

hubiéramos aprovechado las partes sanas.

-Estaban muy mal, Dani. -Soy yo quién decide si están mal.

Y aún se podían curar. -Pues ayer no estabas para hacerlo.

No creo que esta sea manera de hablar las cosas.

-Que no hay nada que hablar.

-El encargado soy yo, no te metas en mi trabajo.

-No me metería si tú estuvieras.

Yo también soy socio en la bodega.

-Tú no tienes voz ni voto, así que te callas.

-Si esas cepas se estropean, también voy a sufrir

las consecuencias y ayer no había nadie.

Hice lo que creía mejor.

-¿Por qué no fuiste tú?

Podríamos haber salvado esas cepas, Lucía.

Llevaba toda la semana trabajando en ellas.

¿No vas a decir nada?

Creo que Raúl hizo bien.

-Mira, dedícate a tu papeleo y a las ventas

porque te lo advierto, no intentes pisarme el terreno.

Quédate en tu puta oficina.

-Por si no lo sabes, esta oficina es la que te está dando de comer

y levantando la bodega. Dani...

Raúl hizo bien y punto.

Arrancando esa cepa perdemos poco, si la eutipiosis se extiende

por toda la viña, la perdemos entera.

-Muy bien.

¿Dónde vas, Dani? ¡Dani! -Tranquila, ya se le pasará.

Pues yo no estoy tan segura, Raúl.

-Lucía, yo lo siento, pero no puedo seguir así,

esperando a que se enfrente a cada decisión que yo tomo,

no pretendí meterme en su terreno.

Ya lo sé, ya sabes el carácter que tiene.

-Además cuando se trata de mí. No digas tonterías.

-Mira, Lucía, la cosa ha ido a peor y sé que no le hizo gracia

aceptarme como socio.

Él también votó a tu favor, Raúl.

-¿Miguel? Pablo, no sabía que estabas aquí.

-Bueno, sí, he venido a ver si Emma necesitaba ayuda

con los candidatos.

Ha sido todo tan precipitado, ¿no? Estoy seguro de que encontrará

a alguien competente.

-¿Todo bien? Claro.

-¿De qué quería hablar papá contigo?

De nada importante.

-A mí me pareció que estaba algo serio,

como si hubiera pasado algo grave.

Te dije que te ayudaría, Miguel,

pero me gustaría que confiaras en mí.

Ya conoces a papá, está preocupado por la denominación.

Quería saber si había llamado a Asensi, eso es todo.

-¿Te parece que sospecha algo?

No, está convencido de que le he dado el dinero.

-Está bien.

¿Qué crees que hará Asensi?

A mí me parece un hombre justo,

creo que apoyará que nos hagan una inspección.

El resto es trabajo nuestro así que...

No hay nada de qué preocuparse, al menos en la bodega.

-Oye, ¿y Paula?

Cuando me fui seguía dormida.

Pablo, siento lo del espectáculo de ayer.

-No, por favor, no te preocupes, no es culpa tuya.

Yo lo siento más por ella, no sabía que estaba tan mal.

Ni yo.

-Pues aquí tenemos crianzas, reservas y gran reservas.

-¿Cuánto tiempo tenéis los crianzas en barricas?

-15 meses.

Esta es mi zona favorita de las bodegas,

también la más tranquila. -Y donde menos trabajo

tengo que hacer yo.

Oye, ¿qué cojones estás haciendo?

-¿Lo tengo que explicar? -Nuria, te lo dije ayer,

estoy casado.

-Y hoy me enseñas la bodega. Además todo el mundo sabe

que no es que estar casado sea un impedimento para ti.

Por lo menos para liarte con tu anterior secretaria.

-¿Pero tú...?

¿Ya has visto las bodegas? Ahora lárgate, ¿vale?

-Estás tonteando conmigo desde ayer.

-No, yo no he hecho nada de eso.

-¿Quieres decir que soy yo la que te ha saltado encima?

Fuiste tú el que se acercó a hablar conmigo en la boda,

el que me invitó a la bodega... -Si por mi fuera no hubiese

hablado contigo, lo hice por mi suegro.

-Tú eres gilipollas.

-Nuria...

-¿Crees que así os vais a ganar a mi padre?

-Yo no creía nada y no he querido decir eso.

-Gustavo, no te esfuerces.

Esto no tiene arreglo.

-Nuria.

Joder, Dios.

-¿Y por qué te fuiste de tu antigua empresa?

-Me echaron. -Qué franco eres, ¿no?

-Bueno, empezar una relación con una mentira,

una relación laboral, me refiero. -Ya.

-Es siempre un mal comienzo, además no me gusta mentir.

Con una simple llamada podría comprobarlo.

-¿Y por qué te echaron?

-Pues... Recorte de personal y yo solamente tenía un contrato

de prácticas, así que...

Pero ahí puede ver una carta de recomendación del director.

-Bueno, la verdad es que te pone por las nubes.

Claro que si no fuera así no me la hubieras enseñado.

-Hombre, supongo que no.

-Bueno, tu formación es muy buena y lo de los idiomas está muy bien,

pero es una pena que tengas tan poca experiencia.

-Bueno, que le parezca una pena es una buena señal, ¿no?

-Ay, cada día me cuesta más, de verdad.

-¿Qué es el primero? -Sí, bueno, llevábamos mucho tiempo

buscándolo, pero...

Bueno, Manuel... -Manu, Manu.

-Manu, gracias por haber venido y nada, en cuanto

tomemos una decisión, sea la que sea, te llamamos

para que no estés esperando, ¿de acuerdo?

-Vale, muchas gracias.

Bueno...

Hasta luego. -Hasta luego.

Cariño, hola.

-¿Quién era ese? -Uno de los candidatos

a secretario. -¿Un tío?

¿Vas a coger de secretario a un tío?

-Parecía simpático.

Lo único es que no tiene mucha experiencia.

¿Estás bien?

-Sí, nada, cosas del trabajo. -¿Seguro?

Ahora hay que replantar y esperar tres años a que crezcan,

pero no es culpa de Raúl, si Dani hubiera estado donde debería...

¿Y a qué hora llegó? A las diez de la mañana.

Bueno...

Ahora es mal momento de echar las cosas en cara.

Ahora tenemos que pensar qué es lo mejor que se puede

hacer con esas tierras.

-¿Sofía? Dime.

-¿Tú has visto mi libro?, estaba junto al ordenador.

No, no, no, no.

-No lo encuentro.

¿Has mirado en el escritorio? Lo habrás dejado por ahí.

¿Te ayudo a buscarlo, Julián?

-No, no, gracias.

Ya lo encontraré, no te preocupes.

Supongo que tu hermano no vendrá a comer.

Supongo que no.

-Daniel...

¿Qué hacemos con las que aún quedan infectadas?

-Arrancadlas también.

Ahora ya no se puede hacer nada.

Paula.

Paula. -¿Sí?

Miguel.

(SUSPIRA) ¿Dónde estoy?

En casa de mi padre, en nuestra antigua habitación.

-Ay, Dios.

Me va a estallar la cabeza.

Se llama resaca.

Tómatelo, te sentará bien.

-No debería estar aquí.

Lo que no deberías haber hecho es beber tanto.

No podía dejarte conducir así.

-¿Y tu padre?

Se ha ido a Lasiesta. -¿Se ha ido en su coche?

Sí. -¿Sólo?

Sí, ¿por qué?

¿Qué pasa, Paula?

Teléfono.

Teléfono.

Teléfono.

-¿Que ha tenido un accidente? -Yo no toqué ese coche.

¡Dani! -¿Has sido tú?

-Eso, que te vean. -Tras lo que ha hecho

irá a la cárcel y ahí sí estará sola.

-¿No te das cuenta de lo que pasa, de lo que ha hecho Raúl

estos cinco meses?

-¿Y cómo sabes de qué trata si no se ha publicado?

-¿Cómo te atreves a llamarme? -Antes eras un cabrón,

pero tenías huevos.

Ha quedado con una chica. ¿Con la misma chica?

-Un grito y te jodo la vida.

-¿Quieres que María pase por lo mismo?

-No. -Entonces deja que nos vayamos.

-Me gustaría tener un poco más de peso en las decisiones.

-A tu padre le han hecho lo mismo que él nos hizo a Claudia y a mí.

-Si apruebas mi proyecto... -Me ayudarás a ser

co-administrador en la bodega. -¡Gus!

¿Gus? Tu hija nunca ocupará

el lugar de Claudia. -Quiero que veas que va a ser ella

la que dice que no porque ya no confía en ti.

¿Qué coño es esto? -Miguel, no me falles, por favor.

Gran Reserva - T2 - Capítulo 14

24 mar 2011

Cinco meses después del incendio, las viñas de los Cortázar brotan de nuevo y la familia empieza a resurgir de sus cenizas. Pablo y Sara deciden por fin casarse, y alrededor de este enlace afloran nuevas atracciones y peligrosas enemistades para los miembros de la familia. Don Vicente trata de recuperar a toda costa la Denominación de Origen, indispensable para situar otra vez su bodega en la cima y hacer frente a su mayor competidor: las bodegas Reverte. Con Raúl al frente, la empresa de Daniel y Lucía se ha convertido en una de las más prósperas de La Rioja, y Vicente y Miguel, ahora aliado de su padre, no están dispuestos a permitir que siga siendo así. En medio de todo esto, Miguel empieza a recuperar fragmentos de memoria.Un recuerdo de su infancia que lo obsesiona y lo empuja a destapar un secreto familiar oculto durante décadas, y que Don Vicente no está dispuesto a dejarle descubrir.

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  1. Luisa

    Me parece excelente yo la veo en mi celular sin problema...solo traten de cerrar todas las Paginas y sus cara rapidisimo...voy Segunde Temporada.. El papa Victor me dice a Lucia q un Paso en falso y esta perdidas.. .algo asi Pierreclemen

    13 jun 2017
  2. Kathleen Murphy Mea

    No puedo ver la Segunda temp. Que pasa?

    31 may 2017
  3. ivana

    Me encanto la primer temporada...pero la segunda no la puedo ver desde el principio me aparece desde el capitulo 14

    02 oct 2016
  4. Gonzalo López

    Me inscribí pero no puedo ver la segunda etapa de gran reseca q sugieren gracias

    12 mar 2014
  5. Eduardo Torres

    Me registre y no he podido ver la segunda temporada

    04 oct 2013
  6. mmar

    Ayer pude ver los cap 13 y de14 y hoy sin embargo no puedo ver ninguno. Alguien me puede ayudar? Soy novata en esto y no se si es que no se o algo no va bien. Gracias

    24 ene 2013
  7. mar53153

    Hi no se que pasa? Estoy en la segunda etapa y no puedo ver ningun capitulo me gutaria me icieran favor de explicarme si tienen problemas o ya no se va aber muy buena seria mencanto la primera temporada gracias from Norte Carolina USA

    24 ene 2013
  8. merce

    Mercè la serie és bueniiiiiiisima! Para Pierre! Vicente le dice a Sara q espera q de 1 paso en falso para q salga d la familia tan rapido como entró.

    19 feb 2012
  9. Jose

    Desde México, en coatzacoalcos, ver es un excelente trabajo los felicito no me pierdo ningún capitulo, la verdad el actor que mas peso tiene y no por se uno de los guionistas es don Vicente que bárbaro joder com dicen en esta súper

    20 ene 2012
  10. pierreclement7879

    Disculpe. En mi comentario precedente, habia un error. Que le dice Vicente a SARA (la esposa de Pablo) cuando se acaba la vals?

    19 sep 2011