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No recomendado para menores de 16 años Fronteras al límite - La narco frontera - ver ahora
Transcripción completa

En el corazón de Sudamérica hay dos países

unidos por la frontera natural de las sierras andinas.

Al norte está Bolivia,

cuyas fronteras se despliegan por el sur con Argentina.

Este asfalto que estoy pisando parece el mismo,

pero mi pie derecho está en Argentina

y mi pie izquierdo, en Bolivia.

La situación de este territorio natural

de la frontera Bolivia-Argentina

la convierte en un lugar idóneo para el tráfico ilegal:

el contrabando.

No te preocupes.

Bolivia es el tercer productor del mundo de cocaína.

Esto se ha convertido en un arma mortal.

Uno de los destinos de esta droga es el país vecino, Argentina.

¿En la aduana argentina qué nos interesa?

Que no nos metan cocaína.

En el programa "Fronteras al límite"

queremos mostrarles los pasos ilegales

de esta frontera,

por donde cruzan cientos de kilos de cocaína a diario.

A través de aduanas como esta,

la cocaína sale de Bolivia y entra en Argentina.

Nos aseguran que alrededor de este contrabando de droga

crecen los asesinatos por ajustes de cuentas.

Un policía federal salió a interceptar a una gente

que estaba cruzando y les pegó cinco tiros.

Que los sicarios matan por un puñado de dólares.

Que hay tráfico de personas, trata de blancas

y explotación sexual.

Una señora me llevó a Argentina.

¿Cuánto vale aquí la vida?

Vivimos en la frontera, a la espera de cualquier cosa.

A este lugar se le conoce como narcofrontera.

Televisión Española ha viajado aquí para mostrarles la vida

en esta peligrosa aduana internacional.

¿Por cuánto dinero nos matarías al cámara y a mí?

Los habitantes viven con miedo.

La Policía y las autoridades nos aseguran que se ven impotentes

para detener a los narcos

e interceptar la droga de contrabando.

No han venido dos patrullas, de Argentina y de Bolivia,

a corretera a un delincuente, no, no lo he visto.

El equipo del programa "Fronteras al límite"

está aquí para mostrar lugares

donde nunca jamás ha entrado una cámara de televisión.

Sacar una cámara aquí es lo mismo que sacar una pistola,

la misma sensación.

Para conocer las historias

de las víctimas de la narcofrontera,

pero también para mostrar la cara oculta de sus verdugos,

los sicarios y los narcos.

Hoy, en "Fronteras al límite"...

Este tumulto de personas que ven transportando cajas y sacos

se está produciendo en la frontera entre Bolivia y Argentina.

No es extraño que a Yacuiba, la ciudad fronteriza de Bolivia,

se la conozca como "la nueva Ciudad Juárez".

Los dos países, Bolivia y Argentina,

trabajan de forma conjunta en este control aduanero.

Es la primera vez que un equipo de televisión

entra en esta aduana.

Esto se llama Área de Control Fronterizo.

Es una zona de tráfico,

o sea que inclusive para pasar

no te piden el pasaporte, ni documentos, nada.

Estas personas que cruzan la aduana con carros cargados con mercancías

son los bagalleros, transportistas profesionales

que cuentan con permiso para cruzar de Argentina a Bolivia

con las mercancías.

Los bagalleros cobran 10 bolivianos,

poco más de 1 euro por viaje.

Realizan hasta 30 al día.

¿Y desde cuándo se dedica a llevar mercadería?

Y ahora se usan carros, pero antes no, ¿no?

¿Antes cómo era?

¿Cuántos kilos llevaban a la espalda?

Hay decenas de bagalleros a nuestro alrededor.

Algunos nos increpan.

No quieren que sigamos grabando.

El ir y venir de los bagalleros es constante.

No tienen que identificarse al cruzar

y parece que tampoco nadie controla

lo que contienen los sacos y cajas que transportan.

Hoy por hoy, vienen a comprar acá porque les favorece el cambio.

Como ve, acá pasa aceite, harina, arroz, cerveza, azúcar, pañales...

Lo que sea.

Nosotros lo único que hacemos es ponerle límites

a determinadas mercaderías. ¿Cuáles son los límites?

En las cantidades.

Por ejemplo, ¿eso son sacos de harina?

Claro.

¿Cuántos sacos de harina es el límite que puede pasar

sin que les pidan nada? No, se les pide,

a todos se les pide el tique.

¿Dónde? Ahí.

El jefe de aduanas nos asegura que existe algún tipo de control

sobre las mercancías

que los bagalleros cruzan por la frontera.

A todos se les pide el tique.

Pero mientras este equipo de Televisión Española

graba en la aduana, nadie les pide ningún tipo de factura

que acredite que no se trata de contrabando.

Pasan cajas cerradas que no se sabe lo que hay dentro.

Esas cajas todos sabemos que llevan seis botellas.

Lo que sí, dentro del vino no te metan alguna sustancia

como éter, acetona o algo que sea un producto para la cocaína.

Pero bueno, por lo general, eso viene de allá para acá,

no va a ser justo de acá para allá.

Tampoco vemos a ningún funcionario

revisando las pilas de cajas y bolsas

que entran en Bolivia procedentes de Argentina.

¿La aduana argentina en qué se caracteriza?

A nosotros nos interesa más lo que viene de allá para acá.

En este caso, ¿a nosotros qué nos interesa?

Que no nos metan cocaína.

Entonces, el control de ingreso lo hacen ahí dentro.

Ahí dentro, sí. ¿Y podemos entrar a verlo?

Sí, sí, a verlo.

Mira, se llevan a uno detenido.

¿Y ese chico?

Las autoridades se llevan rápidamente al detenido

y evitan darnos cualquier tipo de dato

sobre la detención.

Finalmente, nos cuentan que, al parecer, le han pillado

intentando introducir cocaína procedente de Bolivia en Argentina.

Ese que vino con esa cantidad no sé por qué habrá venido.

Un kilito, dos, tres, cinco kilos...

O sea que acá pasa el que no sabe,

lo que se llaman los Perejiles. ¿Qué es eso?

Los Perejiles son los que... Un tonto, digamos,

que se arriesga a pasar por acá y sabe que lo van a agarrar.

Tenemos material,

tanto material físico como material humano.

Los medios de los que habla el jefe de aduanas

pasan totalmente desapercibidos.

Solo vemos dos ordenadores apagados y dos escáneres,

uno, inutilizado por un tablón de madera,

y el otro tampoco parece ser muy respetado.

Delante de nuestra cámara, esta señora de vestido rosa

esquiva tranquilamente el escáner

y pasa por delante del funcionario

sin que nadie revise el contenido de su bolsa.

El tráfico de cocaína ha crecido de forma alarmante en esta zona

en los últimos años.

Hace tan solo un mes, este escáner detectó 250 kilos de esta droga

en un autobús.

Hay muchos lugares no habilitados,

quizá algunos que ni conocemos.

El narcotraficante siempre se las ingenia

para buscar algo novedoso.

Los funcionarios de la aduana nos reconocen que la cocaína

circula entre los dos países con total impunidad.

Los caminos que utilizan los narcotraficantes

se despliegan por toda la frontera terrestre

entre Bolivia y Argentina.

No es fácil controlar los casi 700 km

de la frontera entre Bolivia y Argentina.

El tráfico de mercancías y, sobre todo, de droga

es permanente.

Se trata de una frontera muy permeable,

con decenas de accesos

que las autoridades apenas pueden controlar.

A escasos metros de la aduana el control desaparece

y los contrabandistas operan a sus anchas y a plena luz del día.

Nadie vigila estos pasos ilegales.

Son caminos que los contrabandistas usan

para cruzar todo tipo de mercancías y sustancias ilícitas.

Óscar Gutiérrez es el único periodista de la zona

que se ha atrevido a denunciar públicamente

la libertad con la que operan los narcotraficantes

en esta frontera.

Actualmente vive amenazado de muerte.

Sacar una cámara aquí es lo mismo que sacar una pistola,

la misma sensación.

En esta, como en cualquier otra frontera,

nadie quiere una cámara,

porque nadie que se sepa lo que por ahí pasa. Es eso.

A pesar de nuestra presencia,

los contrabandistas siguen pasando la mercancía ilegal

de un país a otro,

pero nadie nos quiere aquí.

No se preocupe, no se preocupe.

¿Qué es lo que llevan? Bueno, puede ser pasta base,

clorhidrato de cocaína, marihuana, armas...

El tráfico es constante.

En unos segundos cruzan carros de un lado a otro.

Acá estamos muy cerquita, por ejemplo,

de un control de la Policía Federal.

En el puesto de la gendarmería argentina

no se ve ninguna actividad oficial.

La Policía Federal está a cargo

de todo lo que es la vigilancia de las vías,

pero bueno, son muy poquitos, hay dos policías.

Nosotros, ahora mismo, aquí,

¿estamos corriendo peligro con una cámara de televisión?

Sí, pero lo mismo que en cualquier otra frontera

donde ustedes estuvieron.

A nadie le gusta una cámara en la frontera.

El narcotráfico empaña casi todas las esferas

de la vida en la frontera.

Alrededor del tráfico de cocaína se cometen otros delitos,

desde el tráfico de personas

hasta los asesinatos por ajustes de cuentas.

Cada año cruzan la frontera de Bolivia a Argentina,

de manera ilegal, 9.000 niños, según la ONG Derechos Humanos.

Muchos de ellos desaparecen

y sus familias nunca vuelven a verlos.

Dionisia es la madre de una de estas menores desaparecidas.

¿Cuántos años tiene?

¿Y cuándo desapareció de casa?

Dos meses. ¿Y no sabe nada de ella?

Tienes el documento de tu hija.

O sea que cruzar la frontera sin documento...

¿No cree?

¿Qué piensa que le ha podido pasar?

¿Que se las llevan para matarlas? ¿Por qué?

¿Quién las secuestra?

¿Qué les prometen?

Que hay trabajo les prometen. ¿Y cuando llegan allí qué pasa?

¿Que desaparecen las chicas?

Le vamos a acompañar a la frontera, a ver si alguien sabe algo de Sara,

¿vale, Dionisia?

Acompañamos a Dionisia a buscar a su hija.

Llevamos su carné de identidad, así que tenemos claro

que nunca habrá cruzado la frontera de manera legal.

Preguntamos en los pasos ilegales que existen entre ambos países.

No.

Yo les aconsejaría, si van a estar por acá,

que se puede ir allá, hay un lugar donde hay una salida,

se salen ahí.

¿Pasan sin control por ese punto de allí,

por esto que vemos allí al final?

¿Allí nadie controla a la gente que viene y que va?

Seguramente habrá pasado por allí. Sí, seguramente.

Pues vamos a preguntar allí, ¿no, Dionisia?

Está buscando a su hija, que ha desaparecido hace dos meses.

¿Pasan muchas chiquitas así como esta?

¿Qué hay que hacer, venir y pagar el pasaje?

¿Cuánto cuesta?

Porque pasan sin documentación.

Nadie les pide...

Pasas el río, ¿y después te metes por el bosque y llegas a Argentina?

Y se recorre para llegar hasta Argentina.

No ha perdido la esperanza.

Va a seguir buscando.

Bueno, Dionisia, pues que tenga mucha suerte.

Estos fardos están llenos de material de contrabando

y, por supuesto, de cocaína.

El río Bermejo, con una orilla en Argentina y la otra en Bolivia,

es el lugar elegido por los narcos

para pasar la droga de un país a otro.

Aquí, en la narcofrontera,

todo funciona al margen de la ley...

o no.

Los policías, algunos son buenos y no reciben sobornos.

¿Y otros? Sí te piden plata.

El río Bermejo es la frontera natural

entre Bolivia y Argentina.

Por sus aguas cruzan, además de menores,

todo tipo de mercancías de contrabando,

incluyendo cocaína.

Emilio es el jefe de los gomeros,

las personas que manejan las balsas que cruzan el río.

En esta balsa vemos cómo cargan la mercancía

sin detenerse a controlar lo que contienen los bultos.

¿Esta es tu balsa? ¿Nos podemos montar en ella?

Claro.

¿Él nos lleva todo el camino? Sí.

Nos va empujando hasta la otra orilla

y luego vuelve. Nos va a traer de nuevo.

¿Cuántos metros separan una orilla de la otra?

Deben de ser unos 250 o 300 metros. 300 metros.

¿Y qué significan estos 300 metros?

¿Por qué tanta urgencia y tanta necesidad de cruzarlos?

Bueno, es nuestra fuente de trabajo,

cargamos aquí y descargan otros al frente.

¿Y esto es legal o es ilegal, Emilio?

Esto es ilegal,

directamente a nosotros nos dicen que somos los contrabandistas.

Nosotros no llevamos nada. Os llaman contrabandistas.

Sí. ¿Por qué?

La gente que lleva sí hace contrabando.

Nosotros solo hacemos nuestro trabajo en el agua.

¿Por qué es ilegal?

Porque nosotros ahora hacemos pasar cosas de contrabando,

o sea que por Migraciones no dejan pasar.

Como aquí es frontera, vienen cosas brasileñas, vienen cosas de Chile,

o sea que la gente compra aquí

y lo vuelve a llevar para el negocio.

Para Argentina. Para Argentina.

¿Esos montes de allí son argentinos?

Argentina, toda esa parte.

Y ahí es donde se llevan las mercancías

que vosotros pasáis por el río. Sí, sí.

Es gente argentina.

A vosotros os dan unos fardos gigantes

que pasáis de orilla a orilla. Sí.

Pero ¿sabéis lo que hay dentro o no lo sabéis?

No, no. Así como ha visto usted, vienen las cosas preparadas,

nosotros no vemos absolutamente qué llevan, qué hay dentro.

Que pueden ser cosas ilegales o cosas legales.

Pueden ser cosas ilegales.

¿Y si os pillan? Porque imagínate que os pillan

con un fardo de cocaína, por ejemplo.

Bueno, han pillado aquí.

¿Han pillado? Han pillado.

Pero a los dueños de las lonas. A nosotros, nada que ver,

nosotros no sabemos nada.

Nos están gritando para que nos vayamos,

no le gusta a la gente que estemos aquí grabando.

¡Para!

¡Respeta, respeta!

Otros gomeros comienzan a increparnos.

Interrumpen nuestra entrevista con Emilio.

No quieren que grabemos imágenes

de las balsas cargadas cruzando el río.

También pasáis personas. Sí.

Me has dicho antes, sin pedir documentación.

Sí, sí. El que quiere, pasa.

Pasa, pasa.

Pasan menores también. Pasan menores.

Algunos, con sus padres, o viene un grupo de personas,

y como nosotros no pedimos documentación,

no es la atribución de nosotros pedir documentación.

(Gritos)

¡Deja de hablar!

(Gritos)

Vamos. Vale.

-¿Para qué es? -Es para...

Es una televisión. Es un bien.

Estamos pidiendo que se legalice aquí,

que se legalice.

Vivimos momentos de tensión.

Uno de los gomeros nos amenaza con un cuchillo.

Para, deja de joder. Por favor, estad tranquilos.

Está visiblemente agitado.

Además de blandir el cuchillo, el gomero mastica hojas de coca.

Son tontos estos.

Esos ahora son personas que no son bien,

que están consumiendo droga.

Si yo quisiera, por ejemplo, pasar a tres menores de frontera,

pasarlos de Bolivia a Argentina,

esta sería una buena manera de pasar desapercibido

y de hacerlo sin pasar por Migración.

Claro, sin pasar por Migración, sí.

Pero yo, que acabo de llegar, me estoy enterando

de todo lo que pasa aquí,

la Policía de aquí tiene que saber lo que pasa aquí.

Sí. ¿Por qué no actúan?

¿Por qué no vienen?

(Gritos)

Este se enfada también.

Vamos a tener que dejar de grabar, Emilio,

porque se están enfadando, ¿no? Así son estos, algunos,

pero no todos.

Entonces, mejor apagamos la cámara. Sí.

Vale.

De este mercado salen la mayoría

de mercancías que cruzan la frontera por el río.

El producto estrella aquí es la hoja de coca.

Se puede comprar en cualquier puesto.

Jaime Ortiz es el presidente de la Asociación de Comerciantes

del mercado.

Me llama mucho la atención

que en casi todos los comercios de aquí venden estas bolsas.

¿Esto qué es? Coca.

Hoja de coca, ¿verdad? Hoja de coca, sí.

Esto en España no se vende. No, no se vende.

En Bolivia, Perú y Colombia tenemos la coca.

Esto no es como ahora, actualmente, que a la droga lo llevan.

Entonces, esto se ha convertido en un arma mortal.

¿Cómo se consume esto? ¿Cómo se toma?

Bueno, no se toma esto, usted puede mascar, mire.

Puedes aguantar hasta tres días sin comer

mascando esto. Tres días sin comer.

¿Cuánto cuesta esta bolsa de hojas de coca?

Esto es por 50 pesos argentinos, 25 bolivianos.

25 pesos bolivianos, que son unos 4 euros, más o menos.

Sí, más o menos, sí.

¿Y qué hace con esto la gente?

Con tratamientos químicos lo convierten en otra cosa.

Lo convierten en droga. En una droga.

Pero si usted no lo convierte,

en estado natural esto es un remedio para todo.

-Muy rica, la coca.

Yo también lo mastico.

¿Y qué tal le sienta? De diez.

¿De diez?

Sabe que el estómago es el... Le ayuda al estómago.

Oh, sí. Yo, por ejemplo, a veces le pido y como

y después de comer me tomo esto y es como si me relajara.

Para la digestión.

Escúchame, está también el té de coca,

que es buenísimo para todo.

A veces voy con un dolor de nuca... Y se lo cura.

No es mentira, esto es verdad.

La hoja de coca que se vende en los mercados

proviene de los mismos campos de donde la sacan los narcos.

Esta coca, una vez manipulada,

se transforma en clorhidrato de cocaína,

y de los laboratorios clandestinos se transporta el país vecino,

a Argentina.

Hay gomeros que se han especializado

en cruzar esta cocaína.

Este hombre es uno de los traficantes

que cruzan el río con la droga.

No quiere revelar su identidad, su vida podría correr peligro.

¿Os amenazan? (ASIENTE)

¿Cómo os amenazan?

O sea, hay ajustes de cuentas aquí en la frontera.

¿Cómo os lleváis con la Policía?

¿Y otros?

¿Cómo?

O sea que algunos policías están también implicados.

Claro.

Cuando el río crece,

la actividad de los gomeros se dificulta aún más.

Muchos de ellos han muerto arrastrados por la corriente.

Este hombre, Roberto Durán, consiguió entrar

en el clandestino mundo de los gomeros

y conseguir imágenes de su trabajo

nunca vistas hasta el momento.

Nosotros, el otro día, intentamos grabar con ellos

y nos amenazaron con un cuchillo.

-¡Para, deja de joder! Por favor, estad tranquilos.

-¡No quiero verles!

¿Es verdad que no quieren que les graben?

Por que no les quiten ese medio... Claro, justamente.

Son familias las que vienen a trabajar aquí,

arriesgando, muchas veces, su vida,

para poder llevar el sustento diario.

Esperan junto a los bultos apilados a la orilla del río.

La mayoría de estos bultos contiene ropa,

pero en ocasiones, en medio de estos bultos,

se esconde cocaína.

Ya en el río, los preparan atándolos unos junto a otros,

para ganar peso y evitar que la corriente les arrastre.

Su tarea será remolcarlos

y conducirlos hasta la orilla argentina.

Pero el caudal del río está crecido y la corriente es muy fuerte,

lo que entorpecerá la labor de los gomeros.

Por ahí tenemos a Juan.

Juan era uno de los líderes, prácticamente.

Él falleció, no alcanzó a cruzar al otro lado,

la corriente lo llevó río abajo, hasta el punto de un remolino,

donde reventaron los violines estos.

Se dispersaron los paquetes,

no tuvo adonde aferrarse y cayó y murió ahogado.

Son muchos los que han perdido la vida

en el intento de hacer llegar la mercancía ilegal

de un país a otro.

A muchos les pregunto si vale la pena

y me dicen: "No hay más, otra cosa, para hacer".

Hemos comprobado que la frontera de Bolivia-Argentina

rebosa de pasos ilegales, de cruces clandestinos,

que los contrabandistas utilizan a diario.

Muchos de los delincuentes escapan por senderos

que no tienen ningún tipo de control policial.

Por este camino se aproxima uno

a la línea entre Bolivia y Argentina.

No tiene ningún control.

Norma es una vecina que convive a diario

con el ir y venir de narcotraficantes,

contrabandistas y delincuentes.

De noche, la gente va y viene.

¿Pasan por aquí?

Y una vez que llegan a este lugar cruzan al otro lado

y son libres de pecado. (RÍE)

O sea que me estás diciendo que este es el camino

por el que huyen los delincuentes de Bolivia a Argentina.

Y de Argentina lo mismo sucede, de Argentina a Bolivia también.

¿Esto que vemos aquí? Esto que vemos aquí.

Ahora estamos en Bolivia.

Damos dos pasos, cruzamos esto.

Ahora estamos en Argentina. Ya estamos en Argentina.

Ya estamos en Argentina.

Este charco.

Ahora de allá me puedes hacer así. (RÍE)

¿No hay nadie que controle esto?

Nadie. Puedes entrar y salir.

Voy a cruzar, voy a cambiarme de país.

Ahora ya estás en la Argentina.

Y nadie me ha pedido el pasaporte...

Nada.

Nadie sabe que he cambiado de país...

Puedes meterte en ese bosque y nadie te va a encontrar.

Mira este señor, que va a cambiar de país.

Acaba de cambiar de país.

¿Por qué cambia de país?

A comprar para comer. Sí.

¿Y lo hace mucho, muy a menudo, este viaje?

Los fines de semana. Sí.

¿Y nadie le ha pedido nunca documentación o sí?

No.

Muchas veces ha sucedido esto.

Vivimos en la frontera, a la espera de cualquier cosa.

Vienen delincuentes de la Argentina,

hacen su daño acá, matan,

asaltan,

¿y qué te hacen?

Vuelven a su país como si no hayan hecho nada.

¿Cómo queda la Policía aquí?

Queda diciendo: "Fue un ajuste de cuentas".

Y se asaltan y todo queda impune.

No han venido dos patrullas, de Argentina y de Bolivia,

a corretear a un delincuente, no, no lo he visto.

¿Y no te da miedo esto, Norma?

A todas las personas siempre nos da miedo,

porque nosotros tenemos hijos y estamos cerca.

Estamos peligrando.

Nos da miedo.

Pero la rutina del tiempo hace que vayas asimilando

el cómo vivir.

Te acostumbras.

No te metes en nada, nada te pasa.

Los habitantes de la frontera se han resignado ya

a convivir con el crimen.

Véndate los ojos, para que podamos ir al lugar.

¿Cuánto vale una vida en la narcofrontera?

¿Por cuánto dinero nos matarías al cámara y a mí?

15.000 dólares. Sí.

¿Y la vida de un niño tiene precio?

Una abuela que vendió a su nieta por 150 bolivianos,

o 20 euros, como dice usted.

Nos introducimos en la zona más peligrosa

de esta ciudad fronteriza de Bolivia.

La estela del narcotráfico se sigue expandiendo

por estas calles.

Una docena de asesinatos al mes

es el saldo de la violencia del narcotráfico.

Aquí, tanto las bandas de narcotraficantes

como los asesinos a sueldo, o sicarios,

han aumentado de forma alarmante en los últimos años.

Todo el mundo sabe que existen, pero nadie sabe dónde están.

A través de un intermediario queremos acceder a uno de ellos.

Armando es nuestro enlace.

¿Cómo estás? Bien.

¿Bien? Sí.

Nos dijiste que nos podías poner en contacto con un sicario

que es una de las personas que asesinan por dinero

aquí en la frontera. Así es.

He hablado con uno de ellos.

Con algunas restricciones que él tiene,

no puede contar lo que... Lo que pasa aquí en la frontera.

Exactamente.

¿Cuáles son las condiciones que él nos pone

para darnos esta entrevista?

Primero, el nombre no tiene que salir.

El rostro, no quiere.

Y el lugar donde vamos a ir, tienes que vendarte los ojos,

no tienen que saber ustedes dónde estamos yendo,

para seguridad de él.

Véndate de los ojos, para que podamos ir al lugar.

Aquí impera la ley del sicario.

Apaga la cámara, para poder llegar al sitio.

No podemos seguir grabando, entonces.

No. Vale.

Nos dicen que a partir de ahora ya no podemos grabar ningún plano,

para que nadie reconozca el lugar al que vamos,

que es la casa donde vive el sicario

al que vamos a entrevistar, así que apagamos la cámara.

Nos preparamos para saber qué significa matar por dinero.

¿Cuánto te pagan por cada asesinato?

¿Y te pagan antes o después del asesinato?

No te fías.

¿Tienes algún tipo de remordimiento después de matar a alguien?

Para nada.

O sea que te drogas y te emborrachas

para poder ir a matar a alguien.

¿Cómo te enteras cuando tienes que ir a matar a alguien?

¿Cómo te lo dicen? ¿Cómo se ponen en contacto contigo?

¿Cómo reconoces a la persona a la que tienes que matar?

Contactan contigo, tú cruzas la frontera,

pasas a Argentina, matas a alguien y vuelves a Bolivia.

Los asesinatos que haces en Argentina

aquí no tienen ninguna repercusión, entonces.

¿No te miedo que te maten a ti?

No tengo por qué tener miedo a la muerte.

¿Por cuánto dinero nos matarías al cámara y a mí?

15.000 dólares. Sí.

Estamos a solo unos metros del río Bermejo,

la frontera natural entre Bolivia y Argentina.

El control policial

que las autoridades argentinas tienen en la carretera

está a 10 km.

Tanto las autoridades bolivianas como las argentinas

colocan controles en las carreteras que van desde la frontera

hacia el interior de sus países,

para evitar que se transporten mercancías de contrabando

y, por supuesto, cocaína,

unos controles que narcotraficantes y contrabandistas

burlan sin problemas. Nosotros vamos a enseñarles cómo.

Pero como sabemos que si los delincuentes

ven por allí una cámara de televisión

correría grave riesgo nuestra integridad física,

se lo vamos a mostrar desde dentro de nuestro vehículo.

Los fardos llenos de mercancías ilegales

que acaban de cruzar el río procedentes de Bolivia

se cargan en los coches de los contrabandistas

en la orilla argentina.

Queremos seguir el rastro de las mercancías ilegales.

Desde el interior de nuestro vehículo

vemos cómo la salida de coches

cargados con mercancía de contrabando

es constante.

El camino que ven a su izquierda conecta la carretera

con la orilla argentina del río Bermejo.

Los coches, cargados hasta arriba, salen a la carretera.

Entre la mercancía que transportan

se esconde la reina del contrabando, la cocaína.

Seguimos a uno de ellos.

Queremos comprobar si parará en el siguiente control

o encontrará una manera de esquivarlo.

Estamos en el camino de la llamada Ruta Blanca,

la principal puerta de entrada de la cocaína a Argentina,

una ruta que enlace directamente con el mercado europeo.

La meta es que la droga esté en menos de un mes

en Madrid o Lisboa.

El arco que vemos al fondo

es el control de la Policía argentina.

Los contrabandistas aparcan a un lado de la carretera,

para vaciar sus coches de mercancías ilegales

antes de pasar por el control aduanero,

situado a unos 800 metros.

Aquí la recogen unas personas

que se encargan de llevarlas campo a través

por caminos situados detrás del control.

Son veredas que atraviesan el bosque

por el que transportan la mercancía ilegal.

Es el llamado Tráfico Hormiga.

Nos acercamos al puesto de la Policía.

Bajamos la cámara para evitar ser vistos.

Los coches vacíos han pasado el control de la Policía argentina

sin problema.

Una vez burlada la inspección policial,

los contrabandistas aparcan de nuevo sus coches

junto a la carretera, para volver a cargar sus vehículos

con las mercancías ilegales.

Así de fácil ha sido para los contrabandistas

burlar este control policial.

Y el contrabando sigue su ruta.

El constante trasiego de mercancías clandestinas

que pasan de Bolivia a Argentina

contrasta con esta imagen.

Este es el Puente Internacional.

Es el único lugar por donde deberían pasar

de una manera legal todas esas mercancías.

Sin embargo, es raro ver a alguna persona o vehículo

pasar de un país a otro por aquí.

Ramiro, estamos en la frontera natural

entre Bolivia y Argentina.

Esto es Bolivia, y a partir de aquí sería Argentina.

Evidentemente.

Pasan pocos coches por aquí.

Sin embargo, en el río sí que están constantemente,

las 24 horas del día, mercancía de un lado a otro.

¿Por qué no pasan por aquí?

Tenemos un horario de 6:00 a 18:00,

lo que significa que un ciudadano boliviano

que quiere pasar a la Argentina

tiene que hacer sus trámites cuando pasa en ese horario.

Más allá no lo puede hacer, porque no hay quien lo atienda.

Entonces, me dices que es por un tema de horario

que prefieren pasar por el río en chalana

que por la carretera. ¿Solamente por eso?

Es un tema de comodidad y, además, de costumbre.

El control aduanero de Bolivia se encuentra

a una hora de camino en coche de la frontera.

Tanto los contrabandistas como los narcotraficantes

encuentran campo a través muchas rutas para esquivarlo.

¿Cuántos kilómetros hay

desde donde estábamos, en la frontera, hasta aquí?

Aproximadamente, 95 km. 95 km.

Este es el puesto de control de La Mamora.

Aquí operamos para hacer el control del tráfico de mercadería.

Está a cargo del C.O.A., aquí lo tenemos,

al teniente Vargas, que es el encargado

de hacer esta labor. -Buenas tardes.

Lo que nosotros hacemos es revisar los vehículos,

que no estén internando mercadería de contrabando

al territorio.

El que no quiera pasar por aquí en el coche o en el vehículo,

¿qué otras opciones tiene? Tienen otras rutas.

¿Por dónde? Paralelas a esta,

que es la principal, diferentes sendas caminando,

utilizan ese medio para transportar mercaderías.

¿Pasa droga por aquí? No le podría decir,

ya que nuestra labor específica, como le digo,

es buscar contrabando.

El destino final de la mercancía incautada

son estos almacenes.

Tenemos de todo, desde medicamentos, pañales,

alimentos, ropa...

Les damos tres días para que puedan presentar descargo.

Si no tienen documentación, lo declaramos en contrabando

y el Ministerio de la Presidencia lo distribuye

entre los sectores que lo necesitan.

Bolivia también es destino de coches robados.

Cada vez más vehículos llegan hasta aquí

procedentes, en su mayoría, de Buenos Aires.

Casi todos estos coches son utilizados para el contrabando.

Todos estos vehículos no tenían ningún tipo de documentación.

O, si tenían documentación, esta era falsa.

También se adjudica al Ministerio de la Presidencia.

Y también puede repartirlos a gente que los necesite.

A instituciones.

A lo largo de toda la frontera es frecuente ver carteles

con fotografías de adolescentes, niños y niñas desaparecidos.

Basilia es la asistente social

de la Defensoría del Menor en Bolivia.

Ella conoce muchos casos dramáticos

de niñas vendidas por su propia familia.

Es la cara más cruel de la pobreza.

¿A qué edad empiezan a trabajar los niños

aquí en la frontera?

Aquí los menores trabajan desde los 6 o 5 años.

¿Vienen muchos menores a contar que están siendo explotados?

Yo tengo aquí un caso que la habían vendido

por 150 bolivianos.

Esto era una abuela que vendió a su nieta.

Su abuela la vendió por 150 bolivianos,

que, para que nos hagamos una idea, son unos 20 euros.

Y ella dijo: "Aquí tengo a mi nietita,

se la vendo por 150 bolivianos". O 20 euros, como dice usted.

¿Cómo se llama esta niña? Se llama Magalí.

¿Cuándo fue vendida? Cuando tenía...

Cuando tenía... nueve años.

¿Podemos ir a conocerla? Por supuesto.

En la parte boliviana, algunos menores son secuestrados

y otros son vendidos por sus propias familias

para ser llevados de forma clandestina a Argentina.

Magalí es una de esas víctimas.

Magalí, tu abuela te vendió por 150 bolivianos.

Sí.

Una señora llegó.

Una señora.

Buscaba chicos, decía ella.

Te eligió a ti.

¿Cuántos años tenías? Nueve años.

¿Cuándo fuiste consciente de que tu abuela te había vendido

a esta señora?

Cuando estábamos cruzando por la frontera,

estábamos cruzando por el monte y por el río, ahí me di cuenta.

Desde el principio, la señora te trataba mal.

Quería abusar de ti. Sí.

Y no pudo.

¿Llegaste a recibir atención médica por culpa de estos golpes?

¿Cómo sales de ahí?

¿Todavía te acuerdas de los años que pasaste en Argentina?

Siento rabia por la señora, pero ¿qué voy a hacer?

No puedo hacer nada.

A veces, a la noche, me despierto y pienso en esas cosas

y pienso que lo mismo pasa con otros chicos, con otras chicas,

con otros niños.

Magalí piensa en otros niños,

en esos menores que, si nadie pone remedio,

seguirán siendo obligados a cruzar la frontera,

los menores explotados

de la frontera de Bolivia-Argentina.

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Fronteras al límite - La narco frontera

15 jul 2015

Aduanas Internacionales viaja hasta la frontera más utilizada en el mundo por los cárteles de la droga, la llamada "Narcofrontera" que une a Bolivia y Argentina. La frontera está empapelada con carteles de niños desaparecidos. Además, María Ibáñez logra entrevistar a un sicario.

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