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No recomendado para menores de 16 años  Fronteras al límite - La frontera de los dos mares - Ver ahora
Transcripción completa

El centro del continente americano está rodeado por el agua.

De un lado, el océano Pacífico; y del otro, el mar Caribe.

Estos dos mares bañan las costas de dos países centroamericanos:

Panamá y Costa Rica.

Ya nos encontramos cerca del área fronteriza.

Dos países que comparten una frontera terrestre

de tan solo 300 kilómetros.

Usted ahora mismo está en Panamá y yo estoy en Costa Rica.

Nos separa esta raya, que apenas se ve, además.

Un equipo de Televisión Española se ha desplazado hasta aquí

para recorrer la frontera de Panamá y Costa Rica

de costa a costa.

Es una frontera, podríamos decir, de papel.

Traficantes y contrabandistas utilizan pasos ilegales

para delinquir.

Acompañamos a los traficantes de la zona

y nos muestran cómo burlan los controles policiales.

Vamos a pasar sin ningún problema. ¿Sí? ¿Tú crees que nos dejan pasar?

Pisamos territorio de delincuentes y los delincuentes nos amenazan.

Asesinatos y ajustes de cuentas están a la orden del día.

¿Me dice que su marido falleció? Sí, lo mataron el 29 de noviembre.

La Policía fronteriza requisa una granada de mano

al lado de una gasolinera.

Uno de los ocupantes porta una granada de mano.

Repito, porta una granada de mano.

Pasamos más de cuatro horas al lado del explosivo.

Solo un endeble seguro impide la detonación.

Procedentes de Colombia,

miles de kilos de cocaína pasan por la frontera del Caribe.

¿Cuánta cantidad de droga han llegado ustedes a interceptar?

Cantidades enormes, toneladas inclusive.

Salimos de territorio seguro.

Y nos arriesgamos a no volver.

Recordemos que una vez que estemos allá,

nuestro regreso está en manos de ellos.

Damos con el alcohol que circula por los más de 2.000 pasos ilegales

que hay en la frontera entre Panamá y Costa Rica.

Hay botellas de licor, hay cervezas...

Ahí vemos cómo están descargando todas las cajas

a punto de cambiar de país.

El equipo de Televisión Española logra adentrarse en las redes

del contrabando de la frontera entre Panamá y Costa Rica

en "La frontera de los dos mares".

En el corazón de Centroamérica, Panamá y Costa Rica

comparten una pequeña frontera de poco más de 300 kilómetros.

Por su pequeño tamaño,

esta frontera parece fácil de controlar por la Policía,

pero el contrabando y el tráfico de drogas

están a la orden del día.

Y es que Panamá y Costa Rica

también cuentan con una gran frontera por el mar.

El océano Pacífico a un lado y el mar Caribe al otro

amplían los límites de la frontera

y el mar se convierte en un inmenso paso ilegal

por donde cruzan mercancías de contrabando

y, sobre todo, droga.

Nos encontramos en territorio panameño.

El control de esta frontera marítima

se ha convertido en un asunto prioritario

para las autoridades de Panamá.

Con una de sus unidades, nos adentramos en la ruta principal

del narcotráfico: el océano Pacífico.

Cualquier lancha es sospechosa en aguas del Pacífico,

donde el tráfico de drogas ha aumentado en más del 70 %

en los últimos cuatro años.

Por su situación geográfica, esta frontera marítima es,

además, un corredor por donde los narcotraficantes

pasan la droga que desde Colombia va rumbo a los Estados Unidos.

Ya nos encontramos cerca del área fronteriza.

Vamos a prepararnos para hacer un abordaje de rutina

a la embarcación que se encuentra al frente.

Buenos días, caballero.

Servicio Nacional Aeronaval.

Los agentes de la Policía del mar

se disponen a revisar la lancha interceptada.

Su interior podría esconder sustancias o mercancías ilegales.

En estas aguas, son pocos los que consiguen escapar

de las redes del narcotráfico.

¿Por qué optan por el mar los narcotraficantes?

Se les hace más fácil por el mar, ya que, como lo ve, es inmenso.

¿Cuánta cantidad de droga han llegado a interceptar

en alta mar?

Cantidades enormes, toneladas inclusive.

¿Cuál es el horario preferido de los traficantes?

Precisamente de madrugada, la Fuerza Policial Aeronaval

detecta una de esas embarcaciones ilegales,

pero los narcotraficantes, al verse descubiertos,

deciden tirar por la borda todos los fardos de droga,

uno a uno, hasta un total de 14,

unos fardos que contenían 140 kilos de cocaína.

Una vez que se deshacen de la prueba del delito,

los cuatros narcotraficantes que van en la embarcación

deciden lanzarse al mar e intentar huir a nado hasta la orilla.

La lancha, ya sin tripulación y sin rumbo alguno,

se estrella en la costa.

Nuestro recorrido por la frontera

ha arrancado en el océano Pacífico y terminará en el mar Caribe.

La cocaína sale de Colombia hacia Estados Unidos

y mucha de esa droga se queda en el camino.

Nos dirigimos hacia el Caribe cuando llegamos

a la primera frontera terrestre de la zona, Paso Canoas.

Los traficantes llevan pequeñas cantidades de droga

de Panamá a Costa Rica a través de este paso internacional.

Es esa aduana.

Aquí, la Policía controla el paso de mercancías y viajeros

que cruzan de un país a otro.

Y a escasos metros de esos controles,

algo llama nuestra atención.

La Policía ha acordonado la zona.

Pasábamos por aquí y hemos visto que la calle está cerrada

por la Policía, ¿usted sabe lo que ha ocurrido?

No, no, no, no.

Vemos a lo lejos

a varios agentes armados y ocultos bajo sus pasamontañas.

Pertenecen a la Unidad Antidrogas costarricense.

Hola, buenos días. ¿Nos puede decir qué ha pasado?

Yo colaboro cerrando la carretera, eso es todo lo que yo sé.

Por lo menos el chico que tiene la camiseta de rayas rojas y azules

está esposado.

¿Son frecuentes estos operativos aquí?

¿En la frontera se mueve mucha droga?

¿Qué droga?

¿Han encontrado algo? No puedo dar declaraciones.

¿Con esto habéis tirado la puerta abajo?

¿Para buscar droga aquí?

¿Ahí es donde compran droga?

¿Qué significa "búnker"?

En el interior de los bunkers

se reúnen traficantes y drogodependientes.

La Policía entra por sorpresa a casas como esta

en busca de droga. En estas operaciones,

que se realizan casi a diario en esta zona fronteriza,

interceptan grandes cantidades de cocaína, crack y marihuana

distribuida ya en pequeñas dosis para el consumo.

¿Sabe si han encontrado algo dentro de esta casa?

¿Eso es droga?

Pero han sacado ya dos maletas.

Los detenidos ya han visto que estamos aquí con la cámara

y parece que no les hace gracia, porque nos están insultando.

(INAUDIBLE)

Seguimos al chico que la Policía acaba de dejar libre.

Y el chico que tenían detenido y que se ha marchado,

¿es consumidor?

La operación se salda con un único detenido.

Señora, disculpe, perdone que la molestemos.

La vemos muy afectada, ¿no puede contar qué ha ocurrido?

¿Qué ha pasado, señora?

Señora, ¿el chico que se han llevado detenido

es familiar suyo?

El narcotráfico es la principal actividad ilícita

en esta frontera,

donde consumidores, vendedores y sustancias ilícitas

se cuelan de un país a otro con gran facilidad.

¿Qué tipo de contrabando hay aquí?

Bueno, narcotráfico, mucho contrabando de licor

y cigarrillos, sobre todo.

¿Y cómo está penado?

Está penado con cárcel,

lo que pasa es que el contrabando se llega, en nuestra ley,

el contrabando se llega a penar por mayor a los 50.000 dólares,

y aquí, en Paso Canoas, es muy característico también,

porque se da el contrabando que se llama "hormiga".

Son contrabandos muy pequeños, muy pequeños, muy pequeños,

que, digamos, no hay penas en el Código Penal,

sino ya son penas administrativas,

entonces son cobro de impuestos, multas, etcétera.

Un negocio hormiga del que seremos testigos

al otro lado de la frontera,

una frontera hasta donde el delito da nombre a sus calles.

Acá cerca tenemos una muy característica

que se llama la calle del Chorizo;

chorizo se dice aquí a las personas que hacen cosas ilegales.

Mucho de nuestro contrabando pasa por la calle del Chorizo

y mil calles que existen también al lado.

De hecho, esta, ahora que lo pienso,

geográficamente, es muy particular, con muchas entradas

donde el control se vulnera todos los días.

Se habla de que hay más de 2.000 entradas

sin control alguno de ninguna autoridad.

Esta es una de las calles que conforman esta singular ciudad.

Estamos en Paso Canoas. Esta ciudad pertenece a dos países:

la mitad de Paso Canoas es costarricense

y la otra mitad es panameña.

Ahora mismo estamos en lado tico

y esta es la calle que separa los dos países,

bueno, más bien todos estos comercios

que tenemos a nuestra izquierda.

Son tiendas donde se venden alimentos y ropa

y son la verdadera frontera.

Cambiar de país es tan fácil

como entrar por una puerta y salir por la otra.

Antiguamente, estos eran los únicos puntos de referencia

que existían para saber en qué parte de la ciudad

se encontraban sus vecinos.

O sea, usted ahora mismo está en Panamá

y yo estoy en Costa Rica.

Nos separa esta raya, que apenas se ve, además.

Curioso. (RÍE)

De hecho, esta tienda tiene un trocito en el lado tico.

Con solo cruzar la calle, cambia el color de los taxis,

la calidad de las carreteras y hasta la hora.

Nos da los detalles Mario Solano, costarricense y periodista.

En este momento, nosotros tenemos las 9:45

y, como decís, esto es una ciudad dividida en dos, prácticamente.

Los taxis aquí en Costa Rica son rojos,

una calle al frente ya estamos en Panamá

y ya nos topamos taxis amarillos; esas son algunas particularidades.

Muchos tipos venimos, hacemos nuestras compras de este lado,

pero también aprovechamos para ir al lado panameño

porque es una zona libre de impuestos.

Una botella de licor

Hay un almacén que se llama La Zona Libre

en el que podemos entrar por Costa Rica

y vas a ver que todo está rotulado con dólares

y vamos a salir al lado panameño.

Por cruzar esta tienda,

tenemos una hora más y ya estamos del lado panameño.

Venga. 10:20 en Costa Rica. 10:22 ya. Vamos.

Y, como puedes ver, esto significa zona libre de impuestos,

entonces los precios son mucho más bajos.

No creo que hayamos caminado más de 30 o 35 metros,

debe ser el ancho de esta tienda.

Ya en este momento estamos llegando al lado panameño.

Ya en este momento aquí son las 11:25.

Quién diría, Mario, que acabamos de cruzar la frontera.

De hecho, vemos ya esas primeras diferencias

de las que nos hablabas: el color de los taxis.

El taxi es amarillo,

ya esto es una de las diferencias en el transporte público.

Es una frontera, podríamos decir, de papel.

Estamos en el lado panameño y, como ven,

aquí sí se nota un poco la diferencia de infraestructura

y ya estamos en Panamá.

Aquí Costa Rica, aquí Panamá, y me devuelvo a mi suelo.

Una granada de mano pone en juego la vida de los vecinos

del barrio fronterizo San Jorge.

Esa es una de las armas más prohibidas que hay.

Armas y drogas circulan por la zona en manos de jóvenes pandilleros.

Los homicidios entre narcotraficantes

son el día a día entre grupos de delincuentes.

Lo que está pasando aquí, que andan matando a todo el mundo.

La venta de alcohol se ha convertido

en un auténtico negocio para los propietarios

de las tiendas que se levantan en plena frontera.

Los licores, libres de impuestos,

se venden en la parte panameña de Paso Canoas,

en almacenes como este, tiendas que tienen dos puertas,

una en cada país; la que vemos es la de Panamá.

¿Cuánto pago por una botella aquí

y cuánto pagaría por ejemplo en San José, capital de Costa Rica?

¿Y este camión de quién es?

Este camión viene de la zona libre de Colón, allá en Panamá,

del puerto. ¿Y tú sabes más o menos

cuánto puede llegar a ingresar esta empresa, cuánto se vende?

¿Y hay gente que se dedica a contrabandear con la bebida?

Pero no está controlado, por lo que vemos.

Según nos cuentan, estas bebidas

se venden libres de impuestos en la parte panameña

y se revenden a lo largo y ancho de Costa Rica.

Hablamos de delito

cuando la mercancía cruza la aduana sin ser declarada.

Sabemos que ha evolucionado el contrabando llamado "hormiga",

donde se da poco a poco

para finalmente agrupar una gran cantidad

que en otro país es comercializado o dentro de nuestro propio país.

Queremos conocer de cerca cómo se mueven

los pequeños contrabandistas en esta frontera.

Cruzamos el lado costarricense y seguimos a ese coche azul,

que se mueve por la zona comercial, se aleja del centro

y finalmente aparca en la puerta de ese almacén,

uno de esos almacenes que venden alcohol con dos puertas,

una a Panamá y otra a Costa Rica.

Hace cuatro viajes; en cada uno, carga una bolsa negra.

Creemos que es un contrabandista hormiga,

lo que en Costa Rica se conoce como "pirata".

Hola, perdona. ¿Qué llevas aquí? ¿Qué has cargado aquí?

¿Son para ti?

Cuando está a punto de marcharse, nos da permiso para acompañarle.

Lleva bebidas que revenderá y nos va a mostrar la fórmula

para sortear los controles policiales.

Llevamos unas cajas de cerveza que van para un bar,

un bar clandestino.

No obstante, ahora mismo lo que estás haciendo es ilegal.

Sí, porque aquí lo ilegal es la evasión de impuestos.

¿Y a ti cuánto te pagan por esto?

Se pueden ganar hasta cinco dólares por caja,

diez dólares por caja.

¿Si ahora nos parara la Policía?

Nos quitaría la mercancía, nos detendrían el vehículo

y nos abrirían un proceso de investigación.

¿Y te han pillado alguna vez? No, de momento no, ninguna vez.

La Policía de Costa Rica establece controles policiales

en las carreteras del país

precisamente para vigilar el contrabando de mercancías.

Fairon sabe que en su camino tendrá que ingeniárselas

para salvar uno de esos controles,

por eso ha quedado con un colaborador.

Será el encargado de pasar el alcohol por el control,

hará cuatro viajes, uno por caja.

Y este intercambio de mercancía lo hacéis a plena luz del día.

En cualquier momento puede pasar una patrulla o algo así,

entonces hay que ser cautelosos, rápidos y moverse sencillamente,

tampoco levantar ningún tipo de sospecha.

Hola.

Observamos de lejos al contrabandista hormiga.

Pasa completamente desapercibido

y cruza el control sin que nadie revise su mochila.

Regresa minutos más tarde.

Ahí viene ya llegando,

aproximadamente 30 minutos duró en ir y venir.

Tú tienes que estar aquí de plantón casi dos horas, ¿no?

Casi dos horas, y dependiendo de la cantidad de mercancía,

medio día, un día.

Hemos visto que la Policía te preguntaba algo,

¿qué te han dicho?

Tiene que pasar por ese control tres veces más.

Le acompañamos en la última.

Nos llevamos esta cámara pequeñita para grabar cómo pasamos por ahí.

Está bien.

Tenemos el control ahí al fondo.

Oye, y pasar este control, ¿no te pone un poco nervioso?

¿Un poco de adrenalina? ¿Por qué? ¿Qué sientes?

¿De verdad?

Nos estamos aproximando.

Vamos con la caja en la mochila de Dariel.

¿Qué preguntas nos pueden hacer si nos paran?

Vale, ahora ya estamos muy, muy, muy cerca

y además está empezando a llover, 100 metros.

Cuando llega el momento,

el nerviosismo se hace visible en la cara del contrabandista.

Ahora ya sí que nos estamos aproximando

justo a la línea donde está el control de la Policía.

Están de espaldas porque están revisando

esta furgoneta que tiene encima unas bicicletas.

Y nosotros dejamos el control atrás

y es que además la Policía ni nos ha mirado,

están haciendo otros controles, estaban revisando otro vehículo

y ni siquiera nos ha mirado.

Nosotros vamos con la mercancía,

Dariel lleva la mercancía en la mochila.

¿Dónde has escondido las cajas?

O sea, tú vienes, dejas aquí las cajas,

las tapas, para que nadie las pueda ver, ¿no?

¿Tú te quedas aquí esperando? Yo me espero aquí.

Vale, pues yo regreso caminando y vengo con él, ¿te parece?

Vale. Venga, hasta ahora.

Vamos a pasar sin ningún problema.

Algunos, cuando lo conocen a uno, lo dejan pasar.

¿Sí? ¿Tú crees que nos dejan pasar? Sí.

¡Eso! ¿Viste?

Dijo hasta tu nombre. Sí.

Oye, hacen un poco la vista gorda. Sí.

Ya nos vamos para entregarlas al bar.

Vamos a pagarle

Estamos en contacto.

Fairon, el pirata, este pequeño delincuente,

se las ha ingeniado para burlar el control policial

y las bebidas han llegado a su destino final.

El alcohol circula libremente,

pero lo que más preocupa a las autoridades

es la llegada de esa droga

que entra por el mar al interior del país.

Hablamos de la droga que financia

a las pandillas que dominan los barrios fronterizos.

Grupo, atención, firmes.

En su lugar, descansen.

Seguimos en el lado costarricense de Paso Canoas.

Este grupo de policías se prepara para un operativo

en el barrio más conflictivo de la ciudad, San Jorge.

Está dominado por pandillas que reclutan miembros,

cuanto más jóvenes, mejor,

y que saldan las cuentas entre ellas a base de homicidios.

Y estos homicidios se presume que están relacionados

con el narcotráfico, sobre todo ajustes de cuentas.

El barrio San Jorge está muy cerca de la frontera,

¿por qué es tan conflictivo? Hay familias disfuncionales

y estas familias lastimosamente se ven tentadas

por los negocios de la droga y se involucran en esta actividad.

Esta mujer, que prefiere no revelar su nombre,

está al mando de la operación de hoy.

Cualquier vehículo que circula por el barrio San Jorge

resulta sospechoso.

Mete la mano aquí.

Incluso el de esta mujer, que viaja con sus hijos.

¿Tuvieron algo aquí guardado muchos días?

Perdone, no he podido evitar escuchar lo que está comentando,

¿dice que su marido falleció? Sí, lo mataron el 29 de noviembre.

Lo siento. ¿Cuál fue el motivo?

¿Quiénes?

¿Se producen homicidios habitualmente?

Pero ¿es por culpa de la droga o por peleas entre bandas...?

No sabría decirle yo, desconozco los motivos.

¿No sabe quiénes mataron a su marido?

No. ¿Él andaba en algún problema?

No, él fue policía y era una persona

que no tenía problemas con nadie, no se metía con nadie.

-¿Ya? ¿Listo? Ok.

Apenas unos minutos más tarde, los agentes revisan otro vehículo.

Ese azul.

A priori, todo parece normal, pero el conductor

lleva amarrada a la cintura una riñonera.

Y en la riñonera...

No descartan encontrar más armas en el coche.

Mientras lo comprueban, esposan al joven.

¿Puede ser que lleve más explosivos?

Posiblemente.

-Acabamos de abordar un vehículo Hyundai.

Uno de los ocupantes porta una granada de mano.

Repito, porta una granada de mano.

Dices que te la has encontrado en el río, ¿por qué la has cogido?

Porque la vi y me la traje normal.

¿No es tuya? No es mía, pero yo sí la agarré.

Igual es mía, yo la agarré y me la traje.

¿Sueles llevar armas encima? Esto es un arma.

-Sí, es como un arma, pero... -Es un arma.

¿Y qué pretendías hacer con ella? ¿Qué querías hacer con ella?

Tenerla.

-Esa es una de las armas más prohibidas que hay.

Eso es un artefacto demasiado frágil.

No tenía que haber recogido eso usted solo.

Lleva un seguro muy frágil;

si ese seguro se soltara, puede explotar esa granada.

¿No te da miedo? Sí, claro, da miedo.

La Policía no cree ni una sola palabra

de lo que dice el muchacho.

¿Se van a llevar al chico detenido?

Necesitamos una respuesta de seguridad nacional

porque eso es un artefacto demasiado peligroso.

No creemos que el muchacho ande solo

y nos cayó la preocupación a los agentes de seguridad

que detrás de él pueda venir alguien,

no sabemos si lo están inaugurando en algo.

Él está muy nervioso.

¿A qué se refiere con inaugurando en algo?

Cuando alguien está empezando en una banda delictiva,

le encomiendan... Tareas, le ponen a prueba,

para demostrar que es válido para ingresar en esa mafia.

Correcto. El chico está mintiendo,

él nos dijo que la encontró en un río,

la granada se observa que está limpia, no está oxidada,

no se ve que esté mojada, no tiene tierra, no tiene nada.

Los viajeros del coche gris

no llevan consigo nada que les comprometa,

pero la Policía los retiene durante horas.

Sospechan que pueden ser miembros de la pandilla

que está poniendo a prueba al joven.

Ahora han detenido a un muchacho que llevaba una granada encima,

¿tienen ustedes algo que ver con él?

Finalmente, se marchan.

A la espera de que lleguen los miembros de Inteligencia,

los agentes revisan cada vehículo que pasa por la zona.

Mientras, el detenido permanece

en el interior de ese vehículo policial.

Han pasado las horas y sigues aquí detenido.

¿Qué va a pasar contigo? ¿Te llevan a comisaría?

¿Qué te dicen los agentes?

¿Sabes que por llevar un explosivo encima

puedes ir a la cárcel más de diez años?

¿Y quién te mandaba a llevar esa granada encima?

¿Te estaban poniendo a prueba?

¿Te estaban haciendo una prueba de ingreso

para poder pertenecer a alguna pandilla?

¿Seguro?

Dicen que a veces este tipo de pruebas

se hacen a los chicos que quieren ingresar en pandillas,

¿funciona así?

Pero te has puesto un poco nervioso, ¿no?

Cuando la Policía te ha detenido.

¿Tú eres consciente de que podría haber muerto alguien

si llega a detonar esa granada?

¿Te atreverías a utilizar una granada como esa

contra la Policía?

El artefacto ahora está guardado en el vehículo que está detrás,

en este coche oficial de la Policía tica,

y las instrucciones han sido muy claras:

no nos podemos acercar demasiado al artefacto,

está totalmente prohibido

utilizar aparatos electrónicos cerca de él

y, por supuesto, la granada no puede ser manipulada

ni pasando de mano en mano.

¿Para qué hace eso? Para más seguridad.

¿Cuál podría ser su procedencia?

Me interesa saber el alcance;

si esto explosionara, ¿con qué podría terminar?

Proceden ahora al traslado del explosivo,

¿cierto? Cierto.

Tenga cuidado. Gracias.

El alcohol circula de forma ilegal entre países a plena luz del día.

Lancheros, vendedores y transportistas

se lucran con el negocio del contrabando.

Los delincuentes compran cientos de botellas de alcohol a diario

y a diario huyen de la Policía.

Armas, alcohol y drogas circulan sin control

por los más de 2.000 pasos ilegales

que existen en la frontera entre Panamá y Costa Rica.

Dejamos Paso Canoas atrás y avanzamos

hacia el otro paso más importante de esta frontera, Sixaola-Guabito,

ya cercano a la costa del mar Caribe.

El río Sixaola es frontera natural entre Costa Rica y Panamá,

pero también el lugar por el que los contrabandistas

pasan alcohol de un país a otro.

Buscamos un local donde se vende alcohol;

se conoce como la Tienda de los Iraníes.

En un rincón de esa montaña densa que vemos,

ahí está ubicada una de las tiendas propiedad de iraníes,

que son los que han venido a instalarse ahí en estos sectores.

Para llegar a ese recóndito lugar,

nos acompaña nuestro contacto local, Mario.

En Costa Rica, al menos el 60 % del licor que circula

proviene del contrabando.

Para llegar hasta ella, hay que cruzar el río Sixaola.

Hay un lanchero que viene al lado tico,

cruza hacia el lado panameño.

Lo que todo el mundo comenta

es que a este mismo lanchero le pagan los iraníes.

¿Y ahí hay alguien que se encarga de vigilar la zona

por si viene la Policía o algo así?

Hay un joven ahí que es el que cuida los carros,

una de sus funciones es avisar cuando viene la Policía fiscal.

Es por esta zona, ya estamos llegando.

Vale, ¿y cómo hacemos para llegar hasta ahí?

¿Tenemos que tomar precauciones?

Iremos como compradores normales, habituales.

¿Podemos sacar la cámara o no? Una vez que estemos allá,

nuestro regreso está en manos de ellos.

Vale, pues entonces nos llevamos la cámara pequeña.

Para registrar lo que pasa a cada uno de los lados del río,

el equipo se divide en dos:

nuestro cámara se quedará oculto en el coche

en la orilla costarricense.

¿Trabajas tú aquí?

Nada más llegar, vemos al niño del que nos hablaba Mario.

Sujeta inocentemente un perro,

una de las razas más violentas que existen.

¿Y qué es lo que haces aquí tú?

¿Cuántos años tienes?

¿Cuánto ganas?

¿Quién te paga a ti?

Y el patrón luego te da un porcentaje.

¿Y quién es el patrón? ¿Son los dueños de la tienda?

¿No? Otro señor.

De la planta.

¿Nos colocamos ahí y ya está? ¿Sí? Vale, pues gracias, ¿eh?

Según nos acercamos a la lancha,

vemos a los primeros pequeños contrabandistas.

Son vecinos costarricenses que cruzan a diario a Panamá

para adquirir alcohol más barato.

Ocultan su compra en esas bolsas negras.

Nos subimos a la lancha.

Hemos cruzado a la parte panameña.

Hemos podido cruzar sin ningún tipo de problema,

en cuestión de segundos hemos llegado al otro lado del río.

Ahora mismo estamos en suelo panameño.

Acabamos de cruzar una frontera por uno de los pasos ilegales.

Estamos cada vez más cerca del origen del delito.

Allí tenemos Costa Rica, al otro lado.

Esa lancha que va y viene constantemente

cargada con gente que viene a hacer sus compras

a los almacenes de los iraníes.

Ya en la puerta de la tienda, vemos las primeras cajas de alcohol.

La Tienda de los Iraníes resulta ser un auténtico almacén

donde tiene cabida todo tipo de bebidas alcohólicas.

Bueno, se ve todo tipo de alcohol.

Hola.

¿Ese es el precio de las cajas?

Perdona, ¿podemos comprar solamente una caja

o tenemos que llevarnos mucha cantidad?

¿No hay problema?

Es que como veo que hay muchas cajas fuera,

no sé si ustedes...

Pero ¿venden también al por mayor?

¿Quién nos puede atender?

¡Madre mía, la cantidad de alcohol que hay ahí dentro!

Miles de cajas de alcohol que llegarán ilegalmente

a Costa Rica.

¿Nos atiende usted? Gracias.

¿Tenéis mucha gente que viene a comprar o qué?

Oye, ¿estas botellas las debo declarar en la aduana?

O sea, si me llevo más de una botella,

estaría contrabandeando ese alcohol, ¿no?

¿Porque no viene la Policía o qué?

¿Y a vosotros os suelen llamar la atención?

Es este empleado quien nos va a dar la clave

de un negocio que va más allá del menudeo que hemos visto:

el contrabando a gran escala.

Vamos fuera para intentar dar con el destino exacto

de esa gran cantidad de alcohol de contrabando.

¿Todo este pedido adónde va?

¿Para una sola persona? ¿Y lo van a cargar en la lancha?

Ah, tienen un bote aparte. Tendrá un negocio, ¿no? Supongo.

Hay botellas de licor, hay cervezas...

Y cada caja, ¿cuántas botellas tiene?

Dejamos la tienda

para ver dónde está la furgoneta que acaba de ser cargada.

Nos acercamos más aún,

arriesgándonos incluso a ser descubiertos

y a que no nos devuelvan al otro lado del río.

Ahí vemos cómo están descargando todas las cajas

y las están colocando

en el bote de la persona que ha comprado toda esa bebida.

El coche regresa.

Y creo que se va a quedar un chico ahí.

¿Solo uno? Sí. Quizá sea el conductor de la lancha.

Esas son las últimas botellas que faltan por cargar.

El chico de la gorra es el que lleva la lancha.

Se marchan, a ver qué dirección cogen.

Están cruzando ese río que hace de frontera.

Ahí van, ahí van, ahí van, a punto de cambiar de país.

La barca cargada con mercancía cruza de país.

Más de mil botellas de alcohol de contrabando

han pasado a Costa Rica sin problema.

Mientras esperamos en la orilla del río

para cruzar a Costa Rica,

vemos cómo se acerca un coche hasta nosotros.

¿Dónde va este?

Está la Policía dicen. ¿Está la Policía al otro lado?

Nos avisan de la presencia de la Policía

en el otro lado del río.

En la otra orilla, en Costa Rica,

permanece nuestro operador de cámara.

Los compradores, todos estos pequeños contrabandistas

de los que estamos rodeados, no se atreven a volver,

saben que la Policía les requisará el alcohol.

Son ellos los que no quieren venir, se quedan ahí con las bolsas

porque está la Policía al otro lado.

Nosotros, en cambio,

subimos a la lancha para regresar a Costa Rica,

donde la Policía apenas ha hecho acto de presencia

en uno de los puntos más calientes del contrabando

en esta parte de la frontera.

Seguimos el curso del río Sixaola

para llegar al final de nuestro trayecto.

La desembocadura de este río es la frontera natural

entre Panamá y Costa Rica en el mar Caribe.

Este mar es otra de las principales rutas de los narcotraficantes

para trasladar la mercancía desde Colombia hasta EE.UU.

Las autoridades panameñas se incautan cada año

de una media de 30 toneladas de droga en el mar Caribe.

Estamos justo en el límite, en la frontera marítima

que separa a un país de otro, Panamá de Costa Rica.

Si nos paramos frente al río Sixaola,

a la mano derecha tenemos tierras costarricenses.

Y desde donde nosotros estamos hacia allá sería Panamá.

Exactamente.

Con la Policía del mar de Panamá, iniciamos el operativo.

Los narcotraficantes se esconden entre la maleza

para abastecerse

y así poder continuar su ruta de la droga.

Ustedes trabajan en la frontera.

Cubrimos el litoral hasta la frontera.

Y los delitos a los que ustedes tienen que hacer frente,

¿cuáles son? El fenómeno del narcotráfico.

Hablamos de droga normalmente procedente de Colombia, ¿no?

Sí, generalmente de Colombia como punto de lanzamiento.

Nuestro país es un punto de paso obligado

y por eso nosotros nos vemos abocados

a proteger nuestro territorio, nuestras aguas nacionales,

para que no sean utilizadas por el narcotráfico.

Sirven estos caños entonces de escondite.

De refugio o de punto de abastecimiento logístico,

ya sea combustible o víveres para las embarcaciones ilegales.

Avanzando por el Caribe,

algo que flota en el agua llama la atención de los agentes.

¡Jala, jala, jala!

¿Podría tener relación con el narcotráfico?

¿Con droga?

Los narcotraficantes ocultan la droga en el mar,

señalizando el alijo con boyas como esta,

pero también en las conocidas como "narcoislas".

Las narcoislas se han convertido en el paraíso del narcotráfico

en toda Centroamérica.

Al estar aisladas y sin vigilancia,

a los narcotraficantes les resulta fácil esconder en ellas

la cocaína y el combustible para sus embarcaciones.

Solo en las costas panameñas hay más de 1.500 islas

y por ellas pasa el 90 % de la droga de todo el mundo.

En una de las zonas de mayor actividad,

la Policía del mar de Panamá recibe un chivatazo.

Llenas de ríos y de manglares, son enclaves estratégicos

donde los narcotraficantes se ocultan durante el día,

esconden la droga y repostan gasolina.

Los agentes, camuflados, inspeccionan el lugar.

La zona es de difícil acceso

y por eso los agentes han de entrar en ella a pie.

Y a nado.

Con la ayuda de este perro de antinarcóticos,

la Policía encuentra algo.

Esos bidones son tanques de combustible

para las lanchas que transportan la droga.

La Policía del mar finalmente encuentra todos estos paquetes.

Contienen 80 kilos de cocaína,

una cocaína cuyo destino era los Estados Unidos.

A pesar de los esfuerzos

por poner fin a esta actividad ilegal,

el negocio del narcotráfico sigue su rumbo.

Entre Panamá y Costa Rica, aún no hay fuerza policial suficiente

para preservar esta frontera del tránsito del narco.

Una frontera por la que cada año pasan 900.000 kilos de cocaína.

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Fronteras al límite - La frontera de los dos mares

22 jul 2015

 Explosivos, drogas y contrabandistas circulan por la frontera de Panamá y Costa Rica, dos países rodeados de agua por la que cada año circulan 900.000 kilos de cocaína. El reportaje arranca en el Océano Pacífico y termina en el Mar Caribe.

Para llegar de una costa a otra, el equipo de 'Fronteras al límite' se moverá por los barrios más peligrosos de la zona, zonas controladas por pandillas de narcotraficantes. La integridad física de los reporteros se verá en juego cuando dan con un joven armado con una granada de mano. Según la policía costarricense, el delincuente podría estar bajo las redes de una peligrosa estructura de narcotraficantes.

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