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Para todos los públicos El escarabajo verde - Cabo Codicia - ver ahora
Transcripción completa

Esa es su definición más pura.

Deseos que existen en toda su plenitud y variedad.

Tangibles e intangibles.

El desarrollo a cualquier precio ha traído toneladas

de ladrillo y cemento de huella imborrable.

Una relación con el mundo físico construida

otorgando valor monetario a lo natural

aunque el valor de los destruido será incalculable.

Esta es una historia de deseo y codicia.

Pero también de generosidad y altruismo.

Pasen y vean.

La compra de terreno para protección no es algo nuevo,

ni que hayamos inventado nosotros, ni en España,

ni siquiera en cabo Cope, ni ningún otro sitio

más o menos próximo.

La conservación basada en compras

se viene realizando en muchos países del mundo,

especialmente países más desarrollados.

Desde Estados Unidos a Centroamérica,

Sudamérica, Europa.

En nuestro caso, comenzamos hace veintitantos años

desarrollando el primer proyecto de compra

para la conservación de la tortuga mora.

En un municipio cercano, el municipio de Mazarrón.

Y actualmente, en los últimos años, hemos realizado compras

en torno a una docena de lugares distintos

para trabajar en distintas líneas de conservación.

Ya trasladamos al Ministerio de Medioambiente

a la comunidad autónoma y al Ayuntamiento de Águilas

nuestra propuesta de trabajar conjuntamente

entre todas las administraciones y ANSE

y otros posibles actores del entorno

para desarrollar acciones reales de conservación.

Tanto en el cabo como el entorno del cabo.

El litoral de Cope habrá visto

que tiene unos contrastes muy grandes entre costa acantilada,

costa rocosa, la costa profunda.

Con cantiles que caen en vertical al mar.

Son zonas de paredes rocosas

con comunidades sobre todo, de animales

que contrasta con la llanura de la marina de Cope

con fondos más arenosos y con praderas de posidonia oceánica

que se extienden por toda la costa más o menos llana

del conjunto del parque.

Y en la parte sumergida cuenta todavía con valores naturales

lo suficientemente elevados

como para que desde nuestro punto de vista,

estuviera sometida a distintos niveles de protección.

El lugar donde nos encontramos, en la parte emergida,

está considerado parque natural

y algunos de los entornos protegidos por directivas europeas.

Árido, seco y de poco relieve.

Así es Águilas, un pequeño pueblo situado al sur

de la región de Murcia.

Caminando entre sus llanuras de escasa vegetación,

me da la sensación de estar inmerso

en aquellos wésterns de los 70 rodados en Almería.

Ni una voz, ni un sonido que rompa esa calma,

más que el del mar golpeando los 17 kilómetros de costa

que van desde Águilas hasta Calnegre.

Huyendo de las generalizaciones, me da la impresión

que si algo marca el carácter de sus habitantes

es el sosiego y la serenidad de su quehacer diario.

Un pueblo que vive con satisfacción las actividades del presente.

Un presente dibujado por el contorno del pasado.

Y un pasado bastante reciente de inquietud, hambre y frío.

Estas cuevas, ¿qué pasaba?

Pues, estas cuevas tienen muchísima historia.

Estas cuevas estuvieron habitadas hasta 1954, más o menos.

Aunque parezca increíble, ahí había cinco viviendas

y dos corrales.

Y vivían unas 30 personas.

Y nada, las familias se dedicaban, sobre todo,

las familias que había ahí, se dedicaban a la pesca.

En concreto, este hombre de quien te estoy hablando,

Salvador "El Pelao", por la noche salían a pescar los calamares,

por la mañana, a primera hora de la mañana, salían

a faenar con un sistema de pesca que se llama "el boliche".

Regresaban poco después del amanecer

y la madre, la tía María Antonia, salía

con una cesta por todos los campos vendiendo pescado y cambiándolo.

Vivían en una cueva que solo tenían dos habitaciones.

La parte de la entrada, que cuando subías la escalera,

justo da al mar la puerta que se ve aquí,

resulta que entrabas, tenías como un recibidor, cocina,

que tenían su chimenea y cocinaban,

luego hicieron una escalera que bajaba a un piso inferior

y ahí está la habitación donde dormían los 10 hijos,

el padre y la madre.

Eran tan pobres, que habían hecho colchones de algas.

Y dormían sobre los colchones de algas.

Y luego, los días de invierno y mucho frío,

resulta que a veces se quedaban encerrados en la cueva,

no podían salir de casa.

Cuando había temporales, las olas daban justo a la fachada...

Otra cosa hay que decirla,

las cuevas tenían puertas, ventanas de madera,

y eran casas normales.

Veo un territorio de tradiciones muy marcadas.

Elementos históricos que han configurado su actualidad.

Pero con el paso de los años,

se ha visto azotado por diversos conflictos.

¿En qué contexto se engloba el pueblo de Águilas?

El pueblo de Águilas es un pueblo que en su origen

es un pueblo, evidentemente, pesquero.

Lo que es la segunda parte de siglo XX,

el resurgir y la fuerza económica importante

en el municipio ha sido la agricultura.

A principios de los 70 es cuando empieza esa proliferación

de avidez por construir.

Águilas, por cuestiones de comunicación, fundamentalmente,

ha estado un poco aislada de ese "boom".

Pero es verdad que con la mejora paulatina

de las comunicaciones,

sobre todo, el desdoblamiento, ya somos receptores también

de gente en esa línea de inversión.

Y de ese modo, empezaron a juntarse todos los ingredientes para cocinar

la tormenta perfecta.

En 1974, Iberdrola,

por aquel entonces, Hidroeléctrica Española,

compró en Águilas más de 300 hectáreas

para la construcción de una central nuclear.

Pienso en una población que, de repente,

se ve agitada por ese supuesto progreso

que aportaba la nuclearización.

Entonces, empezaron las movilizaciones.

Con ellas, empezaron a fraguarse primeros movimientos ecologistas.

Considerado padre de muchas de esas luchas,

Pedro Costa me explica cómo se vivió aquella época.

En su mirada veo la energía de un niño

que aún a día de hoy pelearía por lo mismo

que lo hizo en si día y en la misma dirección.

Durante la semana trabajaba a favor de energía nuclear.

Y el fin de semana trabajaba en contra.

Claro, eso no se podía sostener durante mucho tiempo.

Graduado en Telecomunicaciones, Pedro Costa

trabajó como ingeniero para Fischer and Porter

en el proyecto de la central nuclear de Lemóniz.

Como llegado a cierto punto, sucedió con su carrera profesional,

a este territorio también se le acababa el tiempo.

Y apareció en el Boletín Oficial del Estado

el proyecto de tal manera que teníamos 30 días para actuar,

yo movía los pescadores, a los agricultores,

a los empresarios turísticos, que ese fue mi trabajo realmente,

contrarreloj agarré el coche para llegar a tiempo

y me empollé y copié todo lo esencia del proyecto.

Del proyecto en la Delegación de Industria.

Entonces, dediqué tres artículos larguísimos,

que siempre lo agradeceré, al diario La Verdad,

que me lo publicara destacando todas las tonterías,

las mentiras, la información tendenciosa

sobre una comarca que consideraban prácticamente desértica.

Y a continuación, como sucede con estos grandes proyectos,

Iberdrola, entonces Hidroeléctrica Española,

siguió provocando, siguieron pensando

que eso no valía para nada y que el proyecto iría

finalmente adelante.

Vamos por orden cronológico, ¿aquello del 74 cómo fue?

¿Tú lo viviste? Sí.

Era joven, pero sí lo viví. Hubo batalla ciudadana importante

en el municipio y una contestación que desembocó

que efectivamente, finalmente, no se construyera

aquella central nuclear.

Como ese niño que se cura las heridas

de su primera caída en bicicleta

sin saber aún la valiosa lección de equilibro

que ha aprendido para siempre,

este territorio había ganado la primera de las batallas

que iban a marcar su historia y a sentar precedente

en toda España.

La central nuclear nunca se llevó a cabo.

Y pasados casi 20 años, en 1992,

se reconoció por ley

el parque regional Cabo Cope y Puntas de Calnegre.

El objetivo era la protección de este territorio.

Para que esa protección fuese efectiva,

era necesaria la elaboración

de su Plan de Ordenación de Recursos Naturales.

Tras 28 años, aún no ha visto la luz.

Me pregunto por qué elaborar una ley

si casi tres décadas después

el mecanismo que debe hacerla efectiva

no ha llegado a activarse.

¿Qué sucedería si a día de hoy un propietario de esos terrenos

quisiera volver a encender la mecha urbanística?

Ese parque natural se reconoce en la ley 4 del 92.

Sin embargo, no tiene todavía validez jurídica.

¿Se trabaja en ello?

Sí, por supuesto, desde el año 93, como bien dices,

aparte de todas esas procesiones que estamos diciendo,

está trabajando en el PORN,

plan de ordenación de la Red Natura de allí.

y en el Plan de Gestión Integral de la zona.

Son procesos participativos tan grandes

que es imposible, aunque parezca:

"Es que han pasado 10 años, 12 años".

Es que es imposible hacerlo antes. Ponemos intenciones

en este año, año y medio, si por fin podemos cerrar

lo que es el PORN y el Plan de Gestión Integral

de lo que es cabo Cope, y luego, como has dicho,

que esto lo lleva un compañero de pesca,

a ver si podemos conseguir lo que es esa reserva marina,

que hay una gran biodiversidad allí, gran reservorio de peces,

gran reservorio de posidonia.

Es seguir protegiendo lo que es el medio natural

y engrandecer el patrimonio natural de la región de Murcia.

Y entre leyes y proyectos, que por lo que percibo

adquieren más importancia en despachos que entre personas

que viven y ocupan cada centímetro cuadrado

de estas tierras, apareció ANSE.

El año pasado, la Asociación de Naturalistas del Sureste

compró 270 hectáreas de esta zona en una localización muy especial,

el Cabezo de Cope.

Un cabo situado varios kilómetros al nordeste de Águilas

que delimita la zona sur del parque regional.

Rocos, infértil, de difícil acceso y hueco.

Pero rápidamente siento que ocupa un lugar místico

y sentimental en los corazones de la población.

El objetivo de esa compra por parte de ANSE era claro.

Protegerlo y evitar que se especule con él.

Intentamos a lo largo de los dos últimos años

dos compras anteriores.

Se comunica a Sareb, se deposita la fianza,

se llega a un acuerdo por valores incluso menores,

quiero recordar alrededor de 250.000 euros

la primera vez y la otra alrededor de 400.000,

pero en ambos casos, iniciado el procedimiento de compra,

Sareb nos comunica que había otros compradores

que ofrecían más dinero y no salió.

Y bueno, al final del año pasado, decidimos hacer un esfuerzo mayor

incrementarlo y llegar a esa cantidad,

que fue aceptada por Sareb.

No hay más explicación que esa.

Pretendíamos precisamente eso, a partir de la compra,

intentar alianzas con administraciones, vecinos,

con propietarios próximos y, sobre todo, impulsar

la protección efectiva del conjunto de la costa anexa

de Marina de Cope hasta Punta de Calnegre,

el conjunto del parque.

En 100 años, estos terrenos ya han tenido

cuatro propietarios distintos.

Lo que aquí sucede es un buen reflejo de lo sucedido

en todo el litoral mediterráneo en el último siglo.

En 1930, los dueños del cabezo eran una familia de agricultores.

Con el paso de los años, lo compró un grupo promotor.

Tras la crisis, pasó a mano de una conocida entidad bancaria.

Más tarde, al comúnmente conocido como "banco malo", la Sareb.

Ahora Sareb los ha vendido a ANSE.

Sin embargo, a pesar de esta compra,

la comunidad autónoma de la región de Murcia

ha anunciado que ejercerá el derecho de retracto

sobre esos terrenos.

El retracto es una figura jurídica compleja

a través de la cual, la Administración

puede inhabilitar la compra de un espacio natural

para posteriormente adquirir esos terrenos

por el mismo precio que su anterior comprador.

Movimientos tan complejos en su explicación

que siguen sin dejar a cabo Cope respirar tranquilo.

Finalmente, ANSE compra 270 hectáreas

a un precio de 500.000 euros ya ustedes los instan

a ejercer el derecho de retracto.

¿Cómo se encuentra esta situación?

Según el artículo 40 de la ley 42/2017

del 13 de diciembre,

hemos ejercido el derecho de retracto

sobre este tema, simplemente con ánimo

de seguir incrementando el patrimonio natural.

No tenemos evidentemente nada en contra de eso.

La sintonía es total, lo que pasa es que ha coincidido

que han sido ellos los que han comprado,

podrían haber sido Juanito, Pedro, cualquier otro particular.

Sin embargo, respecto a este retracto, Sareb asegura

que por parte de la comunidad, no hubo oferta.

¿Hubo o no hubo? Sí la hubo.

Llevábamos más de dos años, no estaba el director general,

hay otros compañeros, pero en más de dos años

en conversaciones con ellos, se hicieron ofertas, contraofertas.

Al final no se llegó a un acuerdo, una vez que pasó al banco malo

hubo otra fuerzas por parte de particulares,

en este caso de ANSE, y nosotros hemos hecho

lo que la ley nos permite, el derecho al retracto.

Establecemos contacto con Sareb.

Su portavoz nos asegura que nunca han recibido una oferta

por estas tierras por parte del Gobierno regional.

Nosotros hemos trasladado a la comunidad autónoma

la consulta de si no sería conveniente que la Administración

comprara otros terrenos en las proximidades

de los adquiridos por ANSE para sumarlos a la conservación.

La comunidad autónoma nos ha trasladado

que no va a llevar a cabo esa compra.

Y el retracto que va a hacer es sobre los terrenos de la asociación.

Si caminas mal porque te has roto un pie,

al poco tiempo, esa dolencia también pasará a la espalda.

Y más adelante, al cuello.

De esa forma, acostumbran a avisar los médicos

del efecto en cadena que se produce en el cuerpo

cuando existe alguna anomalía de este tipo.

Y así veo el mar de esta zona.

Como un ente propio, pero castigado y supeditado

a las decisiones que se toman en su superficie.

Si ecosistema se ha visto reducido con el paso de los años,

tanto en variedad como en cantidad.

Y el valor de su biodiversidad ha sido continuamente alterado.

Ha sido protegido incluyéndolo en la Red Natura 2000,

la red de conservación de la biodiversidad

más grande del mundo.

Algo que mucha gente no sabe

es que cualquier actuación que se hace en tierra

repercute directamente en el medio marino

en los ecosistemas marinos.

Parte del trabajo que hacemos aquí, es ver precisamente eso,

la heterogeneidad, intentar ver que el estado de conservación,

los diferentes hábitats, muchos de ellos hábitats

de interés comunitario, protegidos a nivel europeo.

Y algunas de las inmersiones que hacemos

es ver también la capacidad de refugio

de esas juveniles y esas especies que vienen aquí

a protegerse.

¿Qué diversidad de especies encontramos aquí dentro?

En la diversidad de especies nos vamos a encontrar

prácticamente, todas las especies típicas

de las zonas rocosas, sargos,

incluso pequeños lirios que vienen a refugiarse,

viven aquí, hasta que conforme van creciendo,

van buscando zonas más profundas.

Pero también verás que vamos a encontrar

juveniles de especies que luego tienen

unos hábitos mucho más oceánicos.

Luego, a nivel de invertebrados, es realmente una eclosión de vida.

Equinodermos, esponjas, jibias de zonas relativamente someras,

porque como ven, no es muy profundo.

Pero es una representación del paisaje marino mediterráneo.

En esta zona existen varias figuras de protección,

tanto terrestres como marinas, lugar de importancia comunitaria,

zona de especial protección de las aves,

zona de especial conservación,

y ahora vosotros trabajáis en lo que es la parte marina

en la reserva marina, ¿cómo es este proyecto?

Realmente, se hizo una propuesta ya en 2009,

para llevar a cabo una reserva marina

de interés pesquero, que a diferencia de las figuras

de protección que tiene la zona a nivel europeo, cuyo objetivo

es la protección de la biodiversidad,

la reserva marina de interés pesquero,

el objetivo es la protección del recurso pesquero.

El objetivo es buscar zonas

que sean criaderos, o zonas de refugios,

zonas de reproducción de especies, que sirvan para luego exportar

parte de toda la biomasa que se genera

en esos especies, en las zonas colindantes.

Este es un pueblo que ha basado su subsistencia

en actividades tradicionales como la pesca y agricultura,

que tiene uno de los fondos marinos más potentes

del litoral mediterráneo.

Pero presiento que se ha quedado a medio camino

cuando ha pasado cerca el tren de la industrialización.

De camino a la lonja, hablo con trabajadores del puerto

y pescadores.

El denominador común en sus palabras es el desánimo.

Una cofradía dedicada mayoritariamente

a la pesca de arrastre que ha visto reducida su flota

hasta la mitad de lo que era hace 50 años.

Y que, por lo que percibo, no acaban de confiar

en que este proyecto de reserva marina

vaya a ayudar al sector.

La idea de aumentar el recurso pesquero

mediante la promoción de zonas de exclusión de pesca,

parece idílica, pero no convence a todos por igual.

Si las reservas se respetan, no hay pesca furtiva,

sí será efectiva, si no se respeta,

evidentemente creará un desarrollo inapropiado.

¿Por qué puede ser positivo para la pesca?

Lo positivo es porque si tú no capturas ahí

y haces un lanzamiento de alevinaje,

en el momento que el pescado entra en su época,

su etapa adulta, se va a ir y va a emigrar para fuera

buscando otros fondos, entonces, ahí es donde podemos capturarlos

ya siendo adultos.

Bueno, cuéntame cómo ves el futuro de la pesca aquí en Águilas.

Yo, el futuro ahora, con la burocracia,

nos están poniendo muchos impedimentos.

A día de hoy, yo no sé si mañana va a haber gambas,

va a haber pescado, dónde puedo ir,

dónde puedo dejar de ir, porque tienes que saber

que si no puedes ir a la gamba, puedes ir al pescado.

Mis compañeros, si no pueden ir al pescado, pueden ir a la gamba.

Porque aquí no es decir: "Hoy tenemos esto

y puedes plantar, yo qué sé, como en la agricultura,

tomates, pimientos, y decidir".

La agricultura, parte esencial de esta región,

también juega un papel fundamental en esta ecuación.

El 47 % de la reserva regional de la zona

está dedicada a esa actividad, y los implicados

también toman parte en el desarrollo de este conflicto.

Presiento hermetismo y sigilo cuando intento obtener información.

Las guerras internas entre ecologistas y agricultores

son conocidas en todo el pueblo.

Pero ninguno quiere pronunciarse con descaro en público.

Para algunos, el parque regional es beneficioso.

Otros, lo eliminarían. Y un tercer grupo,

solamente quiere ejercer su actividad

sin tomar cartas en el asunto.

Aquí se puede cultivar de todo. Pero los cultivos principales son

tomate, lechuga, y ahora, en época de otoño,

de primavera por la sandía.

Luego, hay cultivos más pequeños; pepinos, calabacín,

pimientos, en fin, de todo.

Hay cítricos de varios tipos; naranjas, limones, mandarinas.

La solución que nosotros queremos

es que se quite la denominación de parque,

ya que en la actuación de interés regional

protegieron bastantes zonas

que son las que más o menos se podían proteger,

y no tiene objeto que tenga la denominación de parque.

Es cuestión política.

Entonces, ha habido grupos políticos que se han inventado lo que no es.

Y aquí lo que es, es que la gente que hay aquí quiere vivir, trabajar,

e ir a la playa y disfrutarla, los de aquí y los de fuera.

Con tantos frentes abiertos, tengo la sensación

de que en estas latitudes, la protección es un camino largo.

Eso debieron pensar los grupos ecologistas

y los habitantes, cuando en 2003 se planteó

la actuación de interés regional Marina de Cope.

Previo a ese proyecto, el Gobierno del Partido Popular

desprotegió muchos espacios de la zona

con la Ley del Suelo de 2002, que allanaba el camino

de la urbanización.

Marina de Cope era un complejo turístico

que promovía la construcción de 11.000 viviendas,

5 campos de golf, puertos deportivos

y todo tipo de lujos al más puro estilo Mónaco.

23.000 metros cuadrados entre Águilas y Lorca.

No me sorprendió al leer el proyecto

que aparecieran los dos conceptos mágicos

siempre presentes en este tipo de actuaciones:

respeto al medioambiente y turismo de calidad.

Sin embargo, en 2012, el Tribunal Constitucional

sentencia la nulidad de ese proyecto,

aunque algunos implicados

aún se acogen a que el parque regional

no tiene validez jurídica para así poder especular en él.

Ahí hemos tenido combate, estamos con algunos grupos ecologistas

y con el Gobierno regional, la actuación se fue,

se fue por vía judicial, y ahora hay grupos ecologistas

que dicen que estamos defendiendo los intereses de los constructores.

Es mentira, solamente estamos defendiendo

poder seguir trabajando como hemos trabajado siempre.

Una frase muy escuchada estos días con quien hemos ido entrevistando

es que se lo quede quien se lo quede, se proteja.

Que se haga algo para poder proteger esta zona,

porque es un tesoro, ¿cómo ves el futuro de cabo Cope?

Estamos seguros de que ninguna administración,

ningún gobierno del signo político que sea,

si finalmente pasa a manos de la Administración, será capaz,

se atreverá, si acaso, a recalificarlo

o a incluirlo dentro de cualquier propuesta

que no sea conservación.

Y desde luego, si termina en manos de la Administración,

seremos los primeros que vamos a hacer todo lo posible

en el futuro mientras que existamos de luchar

para que esa conservación esté garantizada.

Me marcho de cabo Cope con la sensación

de haber transitado por un territorio

que con demasiada frecuencia hace malabarismos sobre un alambre.

Conviene recordar con más regularidad

el préstamo por el cual ocupamos parte de la tierra

y la responsabilidad que ello conlleva.

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El escarabajo verde - Cabo Codicia

23 oct 2020

Situado al sureste de la Comunidad de Murcia, Cabo Cope (Águilas) ha sido objeto de deseo de asociaciones y particulares durante décadas. Casi un siglo en el ojo del huracán entre especulaciones urbanísticas y protecciones ecologistas. Ahora la Asociación de Naturalistas del Sureste ha comprado sus 270 hectáreas pero la Comunidad de Murcia ha ejercido el derecho de retracto sobre esa compra. El programa ha viajado hasta Águilas (Murcia) para descubrir los entresijos de esta historia que arrastra con ella codicia y ambición pero también emotividad y arraigo.

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