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Para todos los públicos Economía de bolsillo - Economía colaborativa - ver ahora
Transcripción completa

(Música circense)

Vivimos en una sociedad de consumo.

Trabajamos, ganamos dinero y consumimos

bienes y servicios. Las empresas que producen estos artículos

reinvierten sus beneficios en volver a producirlos,

y nos pagan un salario porque trabajamos

en alguna parte de este proceso de producción.

Así, la rueda se retroalimenta de manera constante.

Trabajamos, cobramos, gastamos.

Trabajamos, cobramos, gastamos.

Hasta que... crack, en 2008, la economía se desploma,

y se produce una profunda crisis mundial.

Y pensamos: "¿Hay otra forma de plantear las cosas?".

(Sintonía "Economía de bolsillo")

Durante siglos,

los humanos compartimos el acceso a bienes y servicios

en propiedad, ya sea gratis o a cambio de algo.

Pero las redes sociales y las plataformas digitales

han cambiado las normas del juego y han hecho que naciera

una manera de relacionar a las personas a gran escala:

la economía colaborativa.

La economía colaborativa existe desde siempre.

Era común pasarse la ropa del bebé o compartir coche con familia,

amigos o compañeros de trabajo. Pero ahora, tras la crisis,

compartir es aún más necesario, y por primera vez

la tecnología ha empezado a jugar un papel fundamental

en esos intercambios.

En los últimos 10 años ha surgido una cultura digital en internet

que nos ha enseñado a confiar en los pagos digitales,

en desconocidos que recomiendan restaurantes

o en proyectos comunes

en los que colaboramos.

Además, tenemos teléfonos inteligentes

y podemos conectarnos con todo el mundo

de una forma muy directa y sencilla.

Todo esto ha posibilitado

que los círculos de confianza creciesen,

y los mercados de intercambio también.

Hoy en día podemos comprar o vender bienes,

cerrar negocios o compartir conocimientos conectándonos

con individuos interesados en lo que podemos ofrecerles.

Y precisamente, esos dos elementos,

la conectividad y la confianza, son la base

de un nuevo modelo económico que crece imparable:

la economía colaborativa.

(Música)

Una barrera que ha costado romper en el consumo colaborativo

es la confianza. ¿En qué te puedes basar

para confiar en que no te engañarán? Vamos a hacer un experimento.

Pondremos una tienda en la calle sin vendedor.

¿Qué pasará?

"Tiendecita de confianza.

Compra lo que quieras. Confiamos en ti".

Como vemos, la gente en general es honesta,

y aquí está el quid de la cuestión.

Como sucede con las marcas tradicionales,

si una plataforma tiene muchos usuarios

y las opiniones son buenas,

acabas confiando en ella.

De economía colaborativa existen tantos tipos

como en el mundo animal.

Además de intercambio de productos y servicios entre particulares

hay plataformas que permiten cofinanciarse,

crear colectivamente,

diseñar, idear y producir entre los miembros de la comunidad.

Existen tantos tipos

que es infinito.

Airbnb.

"Uno de los ejemplos más conocidos es Airbnb,

que permite alquilar apartamentos por días.

Otra forma de viajar con gran éxito en los últimos años".

Socialcar.

"Otro ejemplo es Socialcar.

Te permite alquilar tu coche a otros particulares

durante el tiempo que no lo usas".

Etsy.

"En Etsy se pueden comprar y vender productos hechos a mano

sin intermediarios".

Comunitae.

"Dentro de la financiación colaborativa

también hay muchas opciones:

Comunitae propone dejar de lado al banco

y hacerse préstamos directos entre personas.

Es lo que se llama 'crowdlending' una forma de inversión colectiva

en la que particulares o empresas invierten en forma de préstamo

a otros usuarios".

Goteo.

"En este campo se han hecho muy populares

las plataformas de 'crowdfunding'

o microfinanciación, como Verkami o Goteo,

que permiten financiar proyectos entre toda la comunidad".

Quirky.

"Pero también el conocimiento puede ser

colaborativo. La plataforma abierta de conocimiento Wikipedia

sería un ejemplo clásico,

pero hay otras propuestas como Quirky,

una comunidad que posibilita que las ideas de cualquier persona

se conviertan en productos reales e innovadores.

Si tienes una buena idea o quieres participar

en hacer realidad inventos de otras personas,

ya sabes dónde conectarte.

Actualmente, la economía colaborativa

mueve 15 000 millones de dólares

al año en todo el mundo, pero se calcula que en 2025

las cifras se dispararán.

El crecimiento potencial es tan alto

que seguramente en 10 años, las principales actividades

de la economía colaborativa representarán

335 000 millones de dólares a escala mundial.

A nivel global, empresas como Airbnb, Uber

o BlaBlaCar ya están a la cabeza de sus respectivos sectores

en varios mercados. Pero en España esta revolución también entró

con paso firme".

Yo sé que son empresas como BlaBlaCar,

que hacen una especie de...

Bueno, de... compartir entre varias personas

de manera que las dos personas salgan ganando.

Es compartir cosas con otra gente, como el coche.

Son empresas que surgen alrededor de internet

en las que mucha gente se junta

para intercambiar o poner a disposición de otros

un fin común.

Han surgido muchos movimientos independientes.

¿Por qué? Porque la gente intenta sobrevivir.

Entiendo que es buena, pero no sé cómo está regulada.

Pues me parece una buena alternativa, y buena opción

tal y como están las cosas hoy día.

Pues la gente con pocos recursos y demás sale ganando,

porque suelen ser cosas muy económicas.

¿Puede haber algo distinto al hiperconsumismo?

¿Se pueden disfrutar muchas cosas sin ser su único propietario?

Hace tiempo que el experto Albert Cañigueral

cree que la economía colaborativa es la respuesta a estas preguntas.

En vez de comprar los productos para uso exclusivo,

esta manera de ver el mundo propone compartirlos,

reutilizarlos y redistribuirlos.

Estamos en un coworking, un lugar en el que se comparte espacio

para trabajar en diferentes aspectos.

¿Se puede considerar esto economía colaborativa,

o debe haber alguna plataforma digital por medio

para que la soporte? Sí.

El coworking es una expresión del consumo colaborativo.

Lo que hacemos es compartir recursos. En este caso, el espacio de trabajo,

la conexión a internet y el bar que hay arriba.

Y se crea una comunidad alrededor de este espacio de trabajo,

de gente muy diversa.

Hay gente local, extranjeros, y se dinamiza la actividad.

El que no haya una plataforma digital

hace que su impacto se limite a un espacio concreto.

Es la diferencia con otras plataformas.

He leído que la economía colaborativa

podría ser un antídoto para el hiperconsumismo.

¿Tú qué piensas? Bueno, hay una filosofía

detrás del consumo colaborativo,

y mucha gente se motiva por un uso más eficiente de los recursos,

y para intentar reducir un poco el hiperconsumo.

Sí que se consigue usar un producto por más gente

de forma centralizada, como puede ser Zipcar en Barcelona,

o Car2go en Madrid, por ejemplo,

bien recircular productos, por ejemplo Wallapop,

o bien haciendo uso de aquello que existe.

Algunas ciudades, como Río de Janeiro,

que tiene que alojar los Juegos Olímpicos,

en vez de construir más hoteles

por un pico de demanda de unas semanas,

ha preferido llegar a acuerdos con Airbnb

para que los cariocas puedan ganar algo de dinero

usando sus propias casas.

¿Cada día poseeremos menos y compartiremos más? ¿Es así?

Yo creo que sí.

Hay un cambio generacional, importante,

y la gente está entendiendo

que el acceso y el uso de los bienes y servicios

es mejor que la propiedad de los mismos,

que implica un mantenimiento.

El ejemplo claro es el coche, donde

en un entorno urbano es carísimo poseer y mantener un coche

cuando el uso que haré es muy puntual.

Si gracias a estos servicios tecnológicos

puedo tener acceso muy fácil con una liquidez muy alta

a ese bien, no tengo por qué comprármelo.

Y creo que esa mentalidad se instaura poco a poco, y veremos

como una opción de consumo más normal,

consumo como uso, no como posesión.

Se normalizará este consumo a nivel de acceso

y de alquiler puntual de lo que necesito.

Porque está bien poder vivir de manera más ligera

y no ir cargando con lo que no usaremos.

Al consumo colaborativo, las empresas que se dedican a esto,

se les critica que están al margen en algunos sentidos de la ley.

¿Cómo podemos arreglar esto?

Sí. Definimos la economía colaborativa

como un cambio de modelo productivo, y luego hay varios verticales.

El más famoso es el tema movilidad, alojamiento,

finanzas, educación, conocimiento, sanidad.

Yo, a escala de una persona,

me convierto en una tienda con acceso para todos.

Eso nadie lo había previsto.

Por tanto, tenemos desajuste

y estas tensiones legales, de licencias, fiscales,

con el sistema actual, que está pensado

para un sistema jerárquico de gran escala tamaño industrial.

¿Cómo resolver eso? Es la pregunta del millón.

Con diálogo.

Realmente, yo creo que cada uno no se ha entendido.

Primero, entender que la gente que se ve afectada

por este cambio brutal de modo productivo,

donde ellos ejercen su labor desde hace años de una forma,

esta irrupción genera mucha tensión,

y hay que acompañar este proceso, como han sido los modelos

de las minas en Asturias, o los astilleros en el País Vasco.

Hay una reconversión industrial,

porque vemos la entrada de la economía digital,

y por otro lado estos nuevos actores deben entender

que la legislación actual y la regulación de licencias

existen en algunos casos de manera justificada,

en otros la Comisión del Mercado de Competencia

pone en duda la necesidad de estas licencias.

Por lo tanto, encontrar con esta información que tenemos

en el mundo digital, en los marketplaces,

las reputaciones, cómo conjugamos todo esto

para crear un entorno positivo para todo el mundo.

Lo entiendo positivo. Me despierta más simpatía

que otras formas de economía.

El hecho de contactar con gente para buscar soluciones comunes

siempre puede favorecer a la persona

sin depender de otras empresas externas.

Yo creo que es complicado. Como usuario de Airbnb me va bien.

Me puedo alojar en países

a un coste relativamente económico,

y tengo disponibilidad de todo un poso,

cosa que en un hotel me limita más.

Por otro lado, entiendo que para el sector de los hoteles

es una jugada.

Vale que se quejen,

pero nosotros, los que no tenemos muchas posibilidades,

tenemos que hacer estas cosas para poder pasar el mes bien.

Yo los comprendo a ellos,

pero que nos comprendan a nosotros un poco.

En el caso de BlaBlaCar, los taxistas salen perdiendo.

Porque ellos pagan unos impuestos

que la gente que presta sus coches para BlaBlaCar no.

Que igual no es tan seguro. Que pueden timarte, por ejemplo.

Cosas así.

Habría que ver si a quien yo pago declara el dinero que le pago

y por tanto si es un dinero que el Estado deja de recibir.

Lo que pasa es que entiendo

que hay sectores que se sienten perjudicados,

o si la contrapartida solo es mala para ellos,

entiendo que lo preferible es llegar a un acuerdo.

Pero... en general lo entiendo como positivo.

La movilidad, el conocimiento, el ocio o los servicios

han sido los campos en los que las empresas colaborativas

se han desarrollado. Pero la prueba de su buena salud es que ahora

están llegando a sectores económicos que parecían reservados

a estructuras más tradicionales. Álvaro es un emprendedor.

Ha puesto en marcha una startup que promueve

la economía colaborativa.

Se trata de unirse con más gente para invertir en tocho.

Housers es economía colaborativa,

y ¿la economía colaborativa puede ser en sí un negocio?

Pues nosotros estamos de acuerdo y convencidos de ello.

Hay un proverbio chino que dice:

"Si quieres andar deprisa, anda solo,

y si quieres llegar lejos, acompañado".

Pues aquí podemos tomar ese proverbio, ¿no?

O sea, esa unión de esa gente

que no podía invertir porque la inversión o los ahorros

que necesitaban para invertir eran fuertes,

debían tener grandes recursos.

Ahora, con Housers puedes invertir desde 100 euros,

y ya esa unión puede hacer la fuerza

y puedes llegar a comprar inmuebles de forma colaborativa,

pero tú sigues siendo dueño de ellos, que es lo importante.

La crisis afectó especialmente, como sabemos,

y afecta, en gran medida, al sector inmobiliario.

¿Por qué vuestra startup se centró en este modelo de negocio?

¿Por qué en el sector inmobiliario?

Bueno, nosotros pensamos que tras la tempestad llega la calma.

Pues eso, después de la crisis surgen las oportunidades.

Ahora mismo estamos en cifras

de rentabilidades del año 2007.

Ha habido una bajada de precios muy importante

durante 2008, 2009, 2010 hasta ahora,

y creemos que es el momento para invertir en inmobiliario.

Por dar una cifra, ahora mismo el Banco de España

da una rentabilidad bruta de las inversiones, contando

alquiler y regularización del inmueble en la venta

de un 9 por 100.

En Housers estamos dando rentabilidades

de un 15 por 100. Es un buen momento para invertir.

Las oportunidades siempre surgen tras momentos de crisis.

(Música clásica)

La economía colaborativa bien podría ser

más social y más equitativa.

Según algunos expertos,

el futuro de las empresas colaborativas

sería el de ser más cooperativas.

Con una estructura más parecida a una cooperativa tradicional.

permitiríamos que el valor de la empresa

se repartiera mejor entre los usuarios

y no que se concentrara en unas pocas manos,

como pasa con algunas empresas parecidas a Airbnb o Uber.

Desde luego, la economía colaborativa nos presenta

un nuevo modelo de organización empresarial.

Estas empresas ofrecen más participación y gestión

a los usuarios, pero su modelo de estructura

sigue siendo tradicional. En la punta

de la pirámide existe un dueño

o accionistas que gestionan la empresa.

A pesar de eso, las últimas iniciativas están dando

un paso más y evolucionan a empresas colaborativas cooperativas.

Urko López nos cuenta los beneficios de este tipo de empresas.

¿En qué consiste, en qué se traduce la cultura de la cooperativa?

¿Cómo se definiría, para que lo entendiéramos?

Bien. La cooperativa,

podemos ver que viene etimológicamente de cooperación.

Del verbo cooperar.

Entonces estamos hablando básicamente de eso,

de gente que está cooperando.

No estamos hablando de diferentes jerarquías

en los cuales la empresa solo pertenece a una persona,

o a un pequeño grupo de personas, sino que pertenece

a todos los socios, con lo cual no son solo trabajadores.

También son empresarios. Socios.

Los socios son empresarios, con lo cual

con esto hay una mayor implicación en la gestión de la empresa.

Porque hay una gestión compartida. Incluso

un grado de responsabilidad incluso mayor.

Porque es parte de lo suyo. Sí. No solo

estamos hablando de ser propietario,

de ser dueño de la empresa, de ser socio,

sino que hablamos de gestionar la empresa.

No puede haber una decisión unilateral

de aprobación de cuentas de una o pocas personas.

Tiene que ser algo que se refrende a través de todos los socios.

¿Crees que la cultura cooperativa, la empresa cooperativa,

está en mejores condiciones que otras empresas

para enfrentarse a una etapa socioeconómica

como la que hemos vivido

de crisis, o en la que seguimos? ¿Está más preparada,

o en condiciones? ¿Es más flexible, o más ágil a los cambios?

Estamos hablando de que ya pasó la crisis,

pero por otro lado se dice

que puede venir otra pequeña crisis u otra gran crisis inmediatamente.

No sabemos hasta qué punto puede llegar,

pero sí que ha dado mejores resultados

que otros sistemas más convencionales

o más conocidos en la economía de mercado.

La cooperativa te permite ser tú el dueño de ese destino.

Eres tú quien lo decide. Puedes equivocarte o no.

No es algo en lo que seas infalible.

Pero sí que es algo en lo que eres el dueño de tu decisión.

(Música)

Más allá de consideraciones empresariales,

la economía colaborativa se sustenta cada vez más en conceptos éticos,

basados en una nueva visión del mundo.

La sociedad colaborativa actual parte de la necesidad

de optimizar los recursos humanos, materiales y económicos disponibles

para conseguir una sociedad más eficiente, justa y respetuosa

a nivel medioambiental.

Como individuos, esta nueva sociedad nos demanda ciertas actitudes

y competencias nuevas, como la capacidad

de tomar decisiones autónomamente,

la flexibilidad para trabajar en cualquier lugar y con cualquiera,

o la capacidad de organización y autogestión.

Pero sobre todo nos exige no ser egoístas. Hablamos de ello

con toda una eminencia.

¿Somos esclavos, en alguna manera,

de los mercados, de la productividad?

Nosotros somos productivos. Somos creativos.

Hacemos cosas, disfrutamos haciéndolas.

Esa es nuestra razón de ser. Nuestra vida

no consiste en sentarnos y mirar cómo hacen todo los demás.

Consiste en participar, en hacer esas cosas.

Pero ¿hacer qué? ¿Para quién? Es la cuestión.

Alguien que hace un negocio convencional,

la teoría dice al final que es una actividad egoísta.

Yo hago el negocio para hacer dinero,

y sacar el máximo beneficio, todo para mí.

Quiero hacer dinero para mí.

Yo creo que los negocios pueden ayudar a la gente

y no únicamente a uno mismo.

En los negocios convencionales

todo es para uno mismo y nada para los otros.

En los negocios sociales

todo es para los demás y nada es para mí.

La pregunta es: ¿qué tipo de negocios quieres tú?

Cuando te estás convirtiendo en emprendedor

tú decides qué tipo de negocios quieres hacer:

hacer negocios para ti o para los otros.

Tú puedes hacer los dos, no es restrictivo.

Tú puedes ganar dinero para ti y al mismo tiempo

empezar a hacer negocios sociales y ayudar al resto de la gente.

Yo quiero compartir, quiero ser útil para todo el mundo.

Quiero ser un instrumento para mejorar el mundo,

y cuando me vaya saber que dejé un legado

para el resto del mundo. "It's a wonderful dream".

(CANTA EN INGLÉS)

Las plataformas digitales nos dan la oportunidad de conectar las mentes,

y han propiciado una nueva economía,

basada en la inteligencia colaborativa.

Un gran cambio que marcará nuestras vidas

y que parte de algo sencillo:

si cada uno aporta su talento, entre todos

podremos crear un mundo mejor.

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Economía de bolsillo - Economía colaborativa

09 jul 2016

Los humanos siempre han compartido el acceso a bienes o servicios en propiedad. La tecnología ha permitido el intercambio a gran escala. Aprendemos en qué consiste la economía colaborativa. ¿Cuáles son las mayores empresas? ¿Qué opinan sus usuarios? ¿Y sus detractores?

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