Dos vidas La 1

Dos vidas

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No recomendado para menores de 7 años Dos vidas - Capítulo 77 - Ver ahora
Transcripción completa

Carmen, tu padre puede recuperar este despacho cuando quiera.

Ha sido él quien ha decidido tomarse un descanso.

Manipulado por ti.

En cuanto a las acciones, no hay nada más que hablar.

Tienen mi firma y seguirán en mi poder.

¿Cómo que no estás embarazada? Me han repetido el test

y que ha dado negativo. ¿Y las náuseas? ¿Y el cansancio?

¿Y esa cara de acelga que tienes?

El médico ha achacado los síntomas al estrés del trabajo.

Y la ansiedad que le provocaba el creer que estaba embarazada.

¿Y pretendes que me quede de brazos cruzados

tragando con toda esta farsa? Si no estás de acuerdo

con la nueva línea del negocio, también puedes quedarte al margen.

No voy a alejarme de la fábrica, si eso es lo que pretendes.

¡Estás despedida, Carmen!

¿Qué haces aquí? Hay muchos kilómetros desde Barcelona.

¿Has ido a ver a tu...? -No, no, he venido a verte a ti.

Quería que me dejases algo de dinero.

¿Por qué no te quedas unos días y lo hablamos?

Quiero que sepáis que...

que dejo mi trabajo aquí en la fábrica.

A partir de ahora,

será Víctor quien se encargue del taller de muebles.

No tienes de qué arrepentirte. -Sí, sí que tengo.

Estaba tan ciega, que incluso te dije cosas que, bueno,

que prefiero no acordarme, porque me muero de vergüenza.

Eso ya está olvidado.

¿Entonces te quedas? -Se acabó Dani.

Conmigo no hace falta que disimules,

sé que esto te afecta mucho más de lo que tú te crees.

Te equivocas, Mabalé.

Es más, creo que las cosas me irán mejor sin la señorita por aquí.

-Nunca me habías contado que tienes un sobrino.

Y de tu hermano Jorge tampoco hablas nunca.

Llevo muchos años sin tener relación con él.

Se fue al extranjero, ¿no? -Marruecos.

¿Y el chico qué hace aquí? ¿Se va a quedar?

Ya está, ¿no?

Os ponéis a cotillear y no veis el fin.

Le he estado dando vueltas y... me he decidido apostar por él.

-Le he ofrecido un puesto de relieve.

La delegación comercial de todas mis tabaqueras de la colonia.

-"Te preocupas demasiado". -Eres tú quien confía en exceso.

No tienes ni idea

de la verdadera naturaleza de los negocios de Ventura.

Debes rechazar ese puesto, mi amor. -¿Qué?

Sería un estúpido si dejase pasar una oportunidad como esta.

Confía en mí. Estaremos a salvo.

¿Y cómo está?

Si te digo la verdad, no lo sé.

Yo creo que ni ella sabe muy bien cómo está.

Voy a quedarme unos días para, bueno, cuidarla y eso.

"Que no te reconozco," padre.

Que Patricia te tiene subyugado.

Tus sentimientos hacia ella te impiden ver la realidad.

No tienes derecho a hablarme en ese tono.

Pero ¿cómo quieres que te hable, padre?

¿Cómo?

Estás rendido a una mujer que no es cómo crees.

¡Le has cedido el mando de la empresa, te has apartado

y ahora estás justificas lo que me ha hecho a mí!

¡Te aseguro que ella no es como tú dices!

Carmen no aprecia lo que tiene ni lo agradece.

Necesita una cura de humildad.

Sí, tienes razón, sí. Claro.

Todo esto le vendrá bien, le servirá como aprendizaje.

La hará más fuerte, ya lo verás.

Si es que un bebé es un motivo de alegría.

Son muchos cambios, mucho trabajo, pero mucha alegría.

Y ahora todo se ha esfumado.

Venga, muy pronto Julia estará bien y quién sabe,

a lo mejor no tarda en hacerte abuela de verdad.

Ojalá sea contigo. (RÍE)

También me siento culpable porque estaba todo el mundo tan volcado,

tan preocupado por mí, y de repente,

el embarazo es un "bluf".

Oye, ¿y Sergio? ¿Qué?

¿Cómo se lo ha tomado?

Hola, Julia.

Solamente quería decirte que estoy aquí para lo que necesites.

Si quieres que vaya a tu casa o que te llame y hablemos,

bueno, ya sabes que yo, encantado.

(Llaman a la puerta)

¡Ya va!

Puedes llamarme en cualquier momento, da igual la hora, ¿vale?

(Llaman insistentemente a la puerta)

¡Voy, voy!

Julia, ¿estás bien?

No, no estoy bien.

Necesito... No sé qué necesito.

Oye, ¿quieres algo, un vaso de agua por lo menos?

¿Por qué estoy así?

¿Cómo se puede estar tan triste

por algo que nunca ha existido, Sergio?

Supongo que de alguna manera sí que existió, ¿no?

En nuestra cabeza.

Pensar durante unos días que íbamos a ser tres

para luego descubrir que no, no deja de ser una pérdida.

Toda pérdida necesita su duelo.

Cuando el médico me dijo que no estaba embarazada,

te juro que lo primero que sentí fue alivio.

Todas esas dudas, esos problemas,

esas decisiones que había que tomar,

y de repente, ya no hacía falta tomarlas...

No sé, pero ahora me avergüenzan muchísimo esos momentos.

No, no tiene nada de malo sentirse así.

Los cambios dan miedo.

Es normal que una parte de nosotros quiera escaquearse.

Lo entiendes entonces.

Al menos tú no saliste corriendo hasta toparte con el mar.

No sé.

Ahora que se han ido los miedos, también se ha ido la ilusión.

Tengo un vacío, Sergio.

Es como que no sabía todas las cosas bonitas que nos esperaban,

¿sabes?

Ya, yo tampoco.

Y mira que hemos fantaseado con la idea muchas veces.

Daba igual que niño o niña mientras tuviera tus ojos,

mi pelo, y sobre todo, mis pies.

Perdona, ¿qué tienen de malo mis pies?

Tienes un meñique un poco raro.

No. Todos los meñiques del mundo son raros, además de innecesarios.

No sé, pero ahora, en serio,

alguien que viniera a hacerse todas las preguntas absurdas

que me hago yo,

alguien a quien querer con locura

y que pusiera un poco de orden en este desorden nuestro, ¿sabes?

También se te da muy bien diseñar hijos,

yo que tú no desistiría.

Ya, pero el tiempo pasa tan rápido, que en nada tendré 40, 45...

Oye, oye, solo tienes 30.

Ya lo sé.

Y claramente, ahora no era el momento para tener hijos,

pero ¿y si nunca encontrara a la persona...

o el momento?

¿Qué pasa si no llego a ser madre?

Supongo que es una cuestión de decidir si quieres serlo o no.

Y si la respuesta es sí, encontrarás la manera.

Estoy seguro que vas a ser una madre genial.

Gracias.

Gracias a ti por atreverte a ser madre conmigo.

A mí también me hace ilusión,

a pesar del shock del primer momento.

Cuando paré a pensarlo, en vez de miedo, sentí todo lo contrario.

Me llenaba de paz pensar que mi vida iba a girar en torno a otra persona.

¿Me abrazas?

(Sintonía de "Dos vidas")

¿Y toda esta parafernalia? ¿Preparando una reunión?

-Estoy dedicando la semana a la formación de Ángel,

y la transferencia de toda la delegación comercial

de la tabaquera no es cosa sencilla.

¿Y todo esto es solo para explicarle sus funciones?

Si tenía tanto interés en estudiar,

desde luego, conmigo no va a tener problemas de libros.

¿Y cuáles son tus impresiones sobre su nuevo puesto?

¿Está rindiendo bien? -Mejor que bien.

Se adapta muy rápido,

aprende y no tiene miedo a la toma de decisiones.

Estoy de acuerdo. Ángel tiene muchas cualidades.

Pero también tiene mucho que aprender.

Es formidable, Inés.

Si lo arrojase en mitad del océano, se las apañaría para salir a flote.

Aunque prefiero no reconocérselo.

Es lo más prudente, desde luego.

Así, si sigue trabajando de mi mano,

es más probable que no trate de morderla en el futuro.

Me parece una gran idea que no escatimes tiempo en esta transición.

Recuerda cuando tú eras joven

la cantidad de cosas que desconocías.

Los tiempos han cambiado tanto...

Cuando yo empecé, no sabía nada del mundo empresarial.

Fui totalmente autodidacta.

Y te enfrentaste a muchos peligros.

Yo no me podía permitir cometer ningún error,

pero Ángel es diferente, yo le he enseñado todo.

Además, también ha estudiado.

Está muy bien pertrechado.

No te lo discuto.

Pero tú mismo sueles insistir en que una cosa es la teoría

y otra muy diferente,

es la experiencia que dan los problemas reales.

¿Acaso no le ves preparado para enfrentarse a problemas reales?

No, lo veo muy capaz,

pero quizá le falten horas de vuelo.

De eso se trata su nuevo puesto,

de adquirir experiencia para alcanzar un equilibrio.

Lo que intentaba sugerir es que...

harías bien en no otorgarle

demasiadas responsabilidades a Ángel.

El nuevo puesto de delegado comercial es una gran oportunidad

y temo que si le involucras en otras actividades

pueda comprometerte con su inexperiencia.

¿A qué viene tanta cautela?

Nunca has sido así con el resto de mis empleados.

Víctor pronto se casará con Carmen

y quedaremos irremediablemente atados a los Villanueva.

Y aunque Ángel no tenga sus apellidos,

a todos los efectos, es como un hijo para Francisco.

Sí. ¿Y adónde quieres ir a parar?

A que como futuro miembro de la familia,

creo que requiere un trato más personal.

Como futuro miembro de la familia le pondremos un plato en Navidad,

por favor, Inés.

Pero en los negocios, debo decidir yo.

Lleva siendo así desde hace 30 años.

Y espero que lo siga siendo.

(Teléfono)

Disculpa.

"Escribo para sentir que aún existo".

"Me resisto a desaparecer,

pero todo mi ser se ha reducido a esta mano que escribe,

que intenta dibujar una salida al laberinto

en el que se ha convertido esta tierra".

"Este bello lugar con el que tanto soñé

y donde esperaba sentirme libre

se ha convertido en la peor de las cárceles".

"Y todo cuanto me regaló al llegar: mi valía, mi vocación, mi amor,

me ha sido arrebatado".

Carmen.

¿Qué haces aquí? ¿No tendrías que estar en la fábrica?

Eh... Ya no trabajo allí.

¿Es que tu madre no te lo ha contado?

No, no me ha comentado nada.

¿Qué ha pasado?

Que me ha despedido.

Así que, yo en tu lugar, me iría preparando para heredar el negocio.

¿Qué bobada es esa?

Sabes perfectamente que no tengo nada que ver con la fábrica.

No sé de qué estás hablando.

Entonces, pregúntale a tu madre.

Solo ella sabe lo que está tramando.

Yo me hago una idea bastante aproximada.

No sé qué insinúas, pero no pienso indagar.

Lo que sí sé es que nunca os habéis llevado bien.

Tal vez sea un buen momento para daros un descanso.

Como el que casualmente se está tomando mi padre, ¿no?

Algo que le ha venido como anillo al dedo a Patricia,

así puede hacer de su capa un sayo.

¿Qué tiene que ver con que Francisco quiera tomarse unas vacaciones?

Ángel, no seas ingenuo. Piénsalo.

A mi padre, de pronto,

le apetece tomarse unas vacaciones indefinidas.

Tu padre trabaja mucho, Carmen.

No sé qué tiene de extraño que se tome un respiro.

¿Y tampoco lo hay en que lo primero que haga tu madre sea despedirme?

No te molestes por lo que voy a decir, Carmen,

pero cuando diriges un negocio o tienes responsabilidades,

tienes que tomar decisiones dolorosas.

Te aseguro que tu madre no ha sufrido lo más mínimo

al echarme del taller.

Las decisiones empresariales no se pueden tomar como algo personal.

Todo lo que sucede entre Patricia y yo es personal.

Eso no es cierto. Sí lo es, Ángel.

¿No te das cuenta de que siempre hace lo que sea necesario

para conseguir lo que se propone,

aunque tenga que quitarse a quien sea de en medio?

No hables de mi madre en esos términos.

Ángel, es la verdad.

Para ella somos simples fichas en un tablero.

O le sirves para sus propósitos o te elimina de la partida.

Carmen, por favor, no consiento que hables así de mi madre.

¿Te ofende más que te diga la verdad,

que las innumerables mentiras a las que ella nos somete?

Carmen...

Entiendo que sea difícil verlo para ti,

lo entiendo, pero créeme cuando te digo que tu madre es peligrosa.

Más de lo que nadie pueda imaginar.

¡Basta ya!

No consiento que hables así de nuestra familia.

¿"Familia"?

Dudo que nunca lleguemos a ser algo así, la familia no se sabotea.

Entiendo que no quieras verlo, pero a ti también te tocará.

Te equivocas. Tú no la conoces.

Estoy cansada de oír eso, Ángel...

Si algún día llegas a anhelar algo que no entra en sus planes,

no te dará la más mínima oportunidad.

(Suena el despertador)

¡Julia!

¡Apaga ese despertador, que se oye hasta en Tombuctú!

¡Julia!

Dios, qué paciencia.

(Continúa sonando el despertador)

¡Ah!

Me ha faltado muy poco para tirar el despertador por la ventana.

Por cierto, ya podrías comprarte uno más moderno:

este no deja de sonar y se oye por toda la casa.

Es imposible dormir.

Ay, perdona, me he despertado pronto

y se me ha olvidado apagar la alarma.

No insultes a mi inteligencia.

Vas vestida exactamente igual que ayer.

¿Se puede saber dónde has dormido?

Aquí.

Ya te he dicho que...

Me he puesto lo primero que he pillado

para dar una vuelta bien temprano por el pueblo.

Con el dichoso gallo,

llevo despierta desde la seis de la mañana.

No creo que te hayas levantado antes de esa hora en tu vida.

¿Me echas un poquito de leche fría?

Es que voy justa de tiempo. -Sí.

Oye, y tu sobrino... Erik se llamaba, ¿no?

¿Sabes si se va a quedar mucho tiempo?

Ni idea.

Ni idea yo, que no sabía que tuvieras un sobrino.

Y además de mi edad. ¿Cómo es que nunca lo habías mencionado?

Será que nunca ha salido el tema.

-¿Qué hay de lo mío? ¿Te has pensado lo de dejarme dinero?

No lo he pensado.

Pero vendría bien que fingieras un poquito de interés,

un "buenos días" un "¿qué tal?",

ya sabes, lo normal. -Ya sabes que yo no soy normal.

Ni falta que hace. -Cloe, ¿no ibas mal de tiempo?

Sí, sí, yo me tomo esto y me voy.

¿Te importa si hablamos en otro momento? Tengo trabajo.

¿Por qué? Madre mía, ¿tanto te cuesta decidirte?

Solo te he pedido que le des un empujoncito a mi economía,

ni que fuera la inversión de tu vida.

Mira, sí que me cuesta.

Es lo que tiene ganarse uno mismo el dinero,

que te piensas mucho en qué gastarlo.

Si estás en plan agarrado, también me vale un préstamo.

Me fías lo justo para ir tirando

y, cuando tenga ingresos, te lo devuelvo.

Curiosa palabra para alguien que se va de casa el día de su cumpleaños

con una mano delante y otra detrás,

sin un sitio donde caerse muerto y sin saber a dónde ir.

Si no me vas a dejar el dinero, dímelo y punto.

Pero no me tengas dándome largas

y haciéndome perder el tiempo en este pueblo.

Te he dicho que no lo he decidido.

O esperas o pasas de largo,

pero no me presiones, ¿entendido?

Vaya carácter se gasta tu sobrino, ¿eh?

¿Y eso de que viene con una mano delante y otra detrás es en serio?

Me voy dentro. Dame un toque si necesitas algo.

Vale, que sí.

Ayer fui a ver a Sergio porque me sentía rara y triste.

Y he pasado la noche con él. Durmiendo, solo durmiendo.

¿Sergio? ¿Julia María, qué significa eso?

No significa nada, mamá.

Significa que tengo un minuto para ducharme y volar al taller.

Eh.

Julia...

Por cierto, no te lo he dicho.

Hemos recibido un encargo enorme de muebles en el taller.

Tenemos un jaleo...

Vale que no me quieras contar tus cosas,

pero no inventes historias rocambolescas

como si tuvieras 10 años. Va en serio, mamá.

Una tienda de Barcelona ha apostado por nosotros

y nos ha encargado 20 muebles.

No llegamos al plazo, estamos trabajando a "full."

¿En serio?

Entonces ¿qué hago aquí matando el rato con sudokus?

Os echo una mano.

No, en realidad no hace falta.

Yo creo que si tú quieres supervisar algo,

podrías supervisar tus obras.

Uf, deja, deja.

Eso va muy lento.

Además, ya te dije que... eso podría durar meses.

¿Podrías ser más específica? "Meses" eso es un poco ambiguo.

Pues no sé, creo que unos dos, tres o cuatro meses.

¿Cuatro meses? Que son obras mayores, Julia, hija.

Ya, mamá, pero a lo mejor deberías ir a supervisarlas

para que sean más cortas,

que ya sabes cómo son los obreros,

que se ponen creativos, hacen cosas que luego hay que deshacer...

Ni hablar. Me pondría enferma viendo cómo tiran los tabiques

y se llena todo de polvo.

Me daría un patatús. Prefiero quedarme aquí,

y si me necesitas para algo, estar aquí disponible.

Pero no se trata de ti, trata de lo que necesito yo.

Mira, da igual.

Déjame, ahora mismo necesito mi espacio.

Cada una a lo suyo, ¿vale?

Vale, como quieras.

Como quieras. Lo importante es que tú estés bien.

Y tú estás bien, ¿no?

Pues sí, estoy mejor.

Vamos, que dormir con Sergio me ha venido bien.

Dormir, solo dormir.

María, por favor, cántame las medidas del aparador

que nos han pedido los de la tienda de Barcelona,

el aparador Engoro, de color wengué.

Ya te la he cantado dos veces. -Pues necesito una tercera.

Y confírmame que las medidas de la última cómoda eran...

¿90x90x47?

A ver, las medidas de la cómoda son 90x90x47.

Y las del recibidor Engoro...

son 140x90x47.

El Engoro. -No, ese es el Engoro en roble.

Necesito el color wengué.

Hija, ¿por qué no te quedas aquí conmigo?

Te voy a consultar las medidas todo el rato.

Es que vaya tela con el pedido, no hay ni un diseño igual.

A ver, vamos a revisar los modelos desde el principio.

Venga, todas las medidas, desde el principio.

Recibidor Ogbuong en color cerezo.

Recibidor Ogbuong. -Jolín con el nombrecito....

No le podíamos haber puesto números, no.

Elena, necesito que me des el okey a la lista de materiales

para la producción de la remesa.

Vale, cántamela mientras sigo con esto.

Vale. Listones de ipé, de 2 por 0,20, 20 unidades.

Listones de ipé, 1 por 0,20, 20 unidades...

Espera, me da que has tirado muy por lo bajo.

¿Tú crees? He cogido la referencia del pedido anterior

y lo he multiplicado por dos.

Es que este encargo no se parece a ninguno de los anteriores.

Hay que ir pieza por pieza.

Y para saberlo con seguridad,

tengo que repasar todas las medidas con María.

Venga, María, dime medidas, desde el principio.

A ver, recibidor Ogbuong, color cerezo.

-¿Dónde está la lista de materiales?

Tengo la furgo ahí fuera.

Ya va, estamos en ello.

Déjame que repase las medidas con María,

y calcule otra vez las cantidades con Cloe.

¿Qué hago, apago el motor, me espero, hago otra cosa?

Dame un segundo, Ribe. ¿Por dónde íbamos?

A ver, mamá, para un segundo, que vas a colapsar.

Tranquila, ¿vale? ¿Qué decía la abuela?

"Vísteme despacio que tengo prisa".

Si no, entramos en bucle.

Yo creo que tenemos cuello de botella.

Hasta que no te desatasques tú, Elena, esto no avanza. Relájate.

¿Por qué no respiramos todos un poco, tomamos un descanso,

ordenamos la cabeza y volvemos a tope?

Ahí le has dado.

Voy a apagar el motor. -No, no, no, de eso nada.

Ni hablar,

la producción nos necesita al doscientos por cien.

Con cada minuto de retraso, peligran los plazos de entrega

y tenemos que cumplirlos sí o sí.

Os pido por favor que aguantéis el tirón y hagáis un esfuerzo,

tenemos que echar el resto.

Tú, Ribero, ve tirando

y ahora te mando una foto con la lista de materiales.

Venga, tira. Un, dos, tres, ya.

Tú, Cloe, intenta rehacer la lista

teniendo en cuenta lo que te he dicho: pieza por pieza.

Okey, venga. María, tú y yo las medidas. Cántamelas.

Desde el principio.

Aparador... No, cómoda Etugu. ¿De qué color?

A ver. Cómoda Etugu, color cerezo.

Venga, medidas.

Así que trabajando en Marruecos, ¿no?

¿Y a qué se dedica?

Ni idea.

Poco sabes de tu hermano, ¿no? ¿Es que hace mucho que no lo ves?

Bastante, sí.

Ah. ¿Y eso? ¿Alguna pelea?

Es que las relaciones fraternales

son una fuente inagotable de conflictos.

Buenas.

-Buenas. Un bocata de lomo, por favor, para llevar, y rapidito,

que voy como una moto. -Bueno, Mario, te dejo,

que tengo lío.

Tómate el bocata aquí, mujer,

que Tirso me estaba contando sobre su familia.

¿A que sí?

¿Qué pasa con Erik, se va a quedar por aquí?

No, no se queda, solo está de paso.

¿De paso, adónde? ¿Hacia Marruecos? ¿A ver a su padre?

Nadie ha dicho que vaya a ir a Marruecos.

Ha venido a ver si me saca algo de dinero y a seguir su camino.

¿Y cómo es que no baja a ver al padre?

¿Qué pasa? ¿Es que ya no parten peras?

No sé, no se llevan, supongo.

Aquí tienes.

Y dejadme en paz, que tengo lío y tengo que hacer el menú.

Te digo yo que a este le escuece lo de su sobrino.

¿Y tú qué crees que puede ser?

A ver, Tirso no se lleva con su hermano, Jorge.

Y Jorge no se lleva con su hijo.

Pero es que, Erik, no se lleva ni con su padre ni con su tío

y, al parecer, tampoco con su madre,

porque ha venido de Barcelona sin un céntimo en el bolsillo.

Hay que ver, qué drama, ¿no?

Bueno, con esto, en Turquía, te hacen tres dramones.

No me extraña que Tirso esté tan tenso desde que llegó Erik.

No me dirás que no se le nota preocupado.

A ver, la verdad es que, últimamente, no parece una feria.

Pero no lo ha parecido nunca.

Ya, pero por muy pa'dentro que sea, se le ve nervioso, a la que salta.

Eso es porque algo inquieta.

Ya. Ya debe de ser algo gordo

para que no nos lo quiera contar ni a ti.

Mira,

yo ya sé dónde está el meollo: en Marruecos.

Bueno, eso si realmente Jorge sigue estando allí,

que yo y empiezo a dudarlo.

¿Y dónde va a estar si no?

Quiero decir, a ver,

¿por qué va a mentir Tirso con una cosa así?

A no ser...

que no se sepa realmente dónde está.

Y eso tiene sentido, porque si Erik tiene que recurrir a su tío,

con el que apenas tiene trato,

eso es porque su padre se ha desentendido totalmente.

Ah, igual Jorge abandonó a la familia

y, por eso, Tirso no se habla con su hermano.

¿Es o no es un buen motivo ese para romper relaciones?

No sé qué decirte.

Si eso es así y Tirso lo sabe,

le habría echado un cable al chaval y a su madre, estoy segura.

Bueno, a no ser que el chaval y la madre

no necesiten que les echen ningún cable.

Bueno, ¿tú crees?

Una madre sola con un hijo...

Por experiencia, te digo, que cualquier ayuda es necesaria.

A no ser...

que les haya venido caído del cielo un dinerito.

Véase, una herencia.

Ahí, ahí hay algo.

Si hay algo capaz de romper una familia, es una herencia.

Bueno, un tío de mi madre...

Por mí no os cortéis, mola el culebrón que os estáis montando.

Pero si queréis saber la verdad, es un rollo más thriller:

mi padre está en la cárcel.

Le cayeron unos cuantos años, por robo.

Apunta, apunta, claro, apunta.

Perfecto.

Tenemos todo el sitio que queramos para elegir mesa.

¿Qué mesa prefieres?

Me es indiferente. ¿No son todas iguales?

Ni mucho menos.

Mira, podemos sentarnos en aquella de allí, tiene más brisa.

O en esta, la que tiene mejor ángulo para ver a los paseantes.

O esta de aquí,

en la que los paseantes nos ven mucho mejor a nosotras.

Me da igual. Elige tú. Cualquiera estará bien.

Pues esta.

Quiero ver a todo Río Muni deslumbrado

por tu anillo de pedida.

¿Y ese pesar, Carmen?

Nadie diría que te acaban de conceder unas merecidas vacaciones.

¿Qué pasa?

¿No te alegras de cambiar las vistas de la fábrica por estas?

No quiero desmerecer esto,

pero estoy tan acostumbrada a aquello,

que no puedo evitar echarlo de menos.

¿No me dirás que echas de menos levantarte al alba?

Me encanta despertarme con el ajetreo de los trabajadores

a primera hora

y con el olor de los puestos de comida cuando ofrecen desayunos.

sí. Y no poder hacer planes hasta bien entrada la tarde.

O la sequedad que se te queda en las manos

por el serrín... Bueno, en el cutis y hasta el pelo.

Vas a pensar que estoy loca,

pero esa es una de las cosas que más echo de menos,

el olor a serrín.

Sí que tienes razón. Estás loca.

(RÍEN)

Kiros, necesito que hablemos sobre el estado exacto de la producción.

Sé que tenemos cuatro pedidos, ¿de acuerdo?

Sé que dos de ellos van para la metrópoli,

así que me gustaría priorizar, esos de ahí.

Ese mueble en el que estás trabajando, ¿para cuál es?

No tengo esa información.

Kiros, mírame a los ojos cuando te hablo.

Kiros, sé que tenemos muchos pedidos,

pero me gustaría priorizar los de la metrópoli.

Si no sabes para quién van los muebles, deberías averiguarlo ya.

Solo la señorita Carmen sabe a qué pedido corresponde cada pieza.

Pero la señorita Carmen ya no trabaja aquí, y yo sí, ¿de acuerdo?

Así que tú, como su mano derecha,

deberías saber en qué están trabajando tus hombres.

Y así es, normalmente.

Pero llevo semanas sin hablar con la señorita.

Y he decidido seguir produciendo,

aunque no sepa el destino de las piezas.

¿Y no hay nada? Carmen tuvo que hacer algún listado.

Tiene que estar en el despacho o en algún sitio, es que...

Si me permite, puede que yo lo encuentre.

No, no, Kiros, de eso me encargo yo.

Tú encárgate de decirle a tus hombres que paren de hacer

todo lo que están haciendo.

Pero, señor... -¡Y no quiero ningún pero!

¡No quiero que cortéis un tablón sin saber para quién va!

¡Paramos la producción hasta nuevo aviso!

¿Qué ocurre aquí? ¿A qué viene este parón?

Serán solo unos minutos. Unas horas como mucho, Patricia.

Son muchas las tareas que ha dejado Carmen pendientes.

Ya. ¿Y tus tareas?

Porque la lista de llamadas va en aumento.

Lo sé, y me encargaré de ellas, te lo prometo.

Pero te repito que Carmen ha dejado muchas cosas por hacer.

Si abandonas tus tareas por cubrir las de Carmen,

poco avanzamos, ¿no te parece?

Es muy grande el vacío que ha dejado.

Ya sé que es muy grande el vacío que ha dejado, se cubrirá.

Y se hará cuando cada uno se encargue de sus tareas,

y las tuyas son las propias del director de operaciones.

¿Estamos?

A ver, Carmen, Claramente,

has trabajado muy por encima de tus posibilidades.

Así que, piensa por fin que eres libre.

Y tienes a la mejor anfitriona

para disfrutar de la "socialite" de la colonia.

"Socialite".

Además, te voy a decir una cosa,

esta semana la tenemos copadita.

Mira,

sin ir más lejos, esta tarde tenemos desfile de moda en la sastrería.

Viniendo conmigo, no tienes ni que reservar asiento.

Mañana es obligatorio ir a la nueva mercería.

Y para terminar la semana, merienda en la confitería.

Carmen, ya sé que no tengo el porte ni la galantería de tu prometido,

pero también te amenizo, ¿no?

Perdóname.

Linda, de verdad que tus planes suenan de maravilla.

Pero no dejo de pensar en la satisfacción

que me provocaba trabajar en la fábrica.

Levantarme cada mañana con un propósito,

ver cómo un dibujo se transforma en un mueble para toda la vida,

compartir esfuerzo con todo el equipo

para alcanzar juntos una misma meta.

Y caer sobre la cama al final del día

con el orgullo del trabajo bien hecho.

Pues sí, sí que se tiene que sentir una fuerte

haciendo todo eso por sí misma.

Así es. Bueno, así era.

A ver, piensa que te volcaste en el trabajo,

prácticamente, desde que llegaste.

Ahora tienes la oportunidad de disfrutar

de todo lo que no has hecho mientras tanto.

¿Sabes qué pasa?

Cuando estaba en la fábrica, no sentía que renunciara a nada.

Es ahora, cuando al perder mi puesto allí,

siento que lo he perdido todo.

Y... no sé qué me ata a esta colonia.

¿Casarte con tu futuro esposo? ¿Formar una familia?

Me refería a que, casarme y formar una familia,

también podría haberlo hecho en la metrópoli.

Pero dirigir un negocio

como he hecho aquí,

es algo con lo que nunca habría soñado.

Bueno, pues ya ves que esta es una tierra

donde los sueños se hacen realidad.

Pero una disfruta más de ellos

cuando una está relajada y radiante.

Así que, aprovecha este paréntesis

y date un descanso.

Te sentirás mucho mejor.

Se me hace raro que Ángel no haya venido por aquí últimamente, ¿no?

La última vez que le vi fue en la gala de empresarios.

Seguramente sea por su nuevo empleo.

¿No te comenté que mi marido le ha dado el puesto de delegado comercial

en sus empresas tabaqueras? -¿De verdad?

No, no lo hizo. Y él tampoco lo hizo.

Esto te da una medida de lo ocupado que está.

Me alegro muchísimo por Ángel.

Se merece todo lo bueno que le pase.

Seguro que ese trabajo le va como anillo al dedo.

Yo también lo creo.

Ángel lleva mucho tiempo haciendo méritos para un cambio así.

¿Habrá tenido algo que ver eso con la desenvoltura que tuvo en la gala?

Yo no escuché otro nombre que el de Ángel Godoy, doy fe.

A mí también me consta que causó muy buena impresión.

Pero si mi marido ha decidido contratarle,

será por el buen pupilo que ha sido estos últimos años.

Aunque te estaré eternamente agradecida

por acompañarle a esa gala.

Fue una noche triunfal que, sin duda,

le ha posicionado en el sector empresarial.

Lo importante es que dimos credibilidad

a nuestra reconciliación.

Y gracias al beso que me dio, creo que funcionó.

Sí.

Desde luego, con ese beso, yo también me lo creí.

Dio muy buena impresión que nos vieran por allí, ¿verdad?

No estaría mal que nos volvieran a ver juntos.

¿Otra vez?

¿Por qué?

En una situación más casual, más cotidiana,

para hacer aún más creíble el idilio.

A lo mejor es buena idea que Ángel me acompañara esta tarde a casa.

No creo que sea el momento más indicado.

Ángel acaba de asumir importantes responsabilidades

y le conviene concentrarse en el trabajo.

Ya habrá tiempo más adelante. -Claro.

Su empleo debe ser ahora su mayor prioridad.

El buen sabor de boca que dejasteis en la gala perdurará un tiempo.

Es momento de recoger los frutos.

Por supuesto. Yo estoy aquí para lo que mande.

(Llaman)

¿Se puede?

Si estás muy ocupada, puedo venir en otro momento.

No, hijo, por Dios.

No hay nada que se pueda anteponer a una visita tuya. Pasa, por favor.

Ojalá me visitaras más a menudo.

¿Quieres tomar algo? ¿Un café?

No te molestes, madre. -No es molestia, por Dios.

Gracias. ¿Ves?

Si no vengo más a menudo es porque no hago más que molestar.

Juraría que la última vez que te sentaste en esa silla

no te llegaban los pies al suelo.

Sí. Me enseñaste todas las máquinas de la serrería.

Una por una.

Por la noche no pegaste ojo de lo impresionado que estabas.

Ahora tengo cosas impresionantes que enseñarte,

todavía más, si cabe.

Mira, hijo.

Tenemos planes muy ambiciosos con esta fábrica.

Hemos adquirido 50 hectáreas de bosque en Iroko, aquí.

Y otras tantas 50 de Bubinga... -Madre,

he venido para hablar de otro asunto.

Uno muy importante.

¿Más importante que convertirnos

en la primera exportadora de madera de la Guinea Española?

Es sobre Carmen.

Creo que deberías devolverle su puesto.

No quería contártelo para no preocuparte

y resulta que ya ha llegado a tus oídos.

Y seguro que de manera no muy fidedigna.

Ángel, te diré que el comportamiento de Carmen ha dejado mucho que desear

en las últimas semanas. -¿Tanto como para despedirla?

¿No hay otra manera de solucionar lo que haya hecho?

Lamentablemente, no.

No es un hecho aislado, es un comportamiento intolerable.

No puedo readmitirla.

Madre,

cuando Francisco entró en nuestras vidas y nosotros en la de él,

asumí inmediatamente que éramos una familia.

Y eso es lo que siempre habíamos soñado, ¿no?

Carmen es una más de esta familia, tanto como yo,

y se merece ser tratada como tal.

Mantener esa unión nos ha hecho fuertes, pero también

exige sacrificios.

Ayer me hablaste de la madre trabajadora

que compró esta pluma antes de que yo naciera.

Yo sé que bajo esa coraza con la que intentas protegerte y protegerme,

hay... una madre cariñosa, y dulce;

capaz de cuidar y querer,

pero también de luchar para mantenernos unidos.

Madre, te quiero mucho.

Y yo también, hijo mío.

Ya siento las prisas, pero es que estamos a tope, Tirso.

Tranquila, en un minutillo los tengo.

¿Qué tal, cómo estás de...? Bien.

Bien, bien, mejor.

¿Y tú?

¿Yo? Bien, bien. Sí.

Ya me he enterado de lo de tu sobrino.

Y lo de tu hermano.

¿El qué de mi hermano?

Eso de que está en la cárcel.

¿Y quién te ha dicho eso?

Me lo ha dicho Mario.

Pensaba que era una teoría suya de estas locas que tiene,

pero veo que es verdad.

Tirso, sabes que puedes contar conmigo, ¿verdad?

¿Vas a querer cucharas?

Ya sabes que no uso plásticos. Así que las quiero de vuelta, ¿vale?

Puedes no contestarme, si no quieres, lo entenderé,

pero... ¿allí es donde fuiste aquel día?

Son 6,80.

¿Allí es donde fuiste aquel día, aquel día que viniste tan tarde,

que no sabíamos de ti y estabas tan tocado, era por eso?

Son 6,80.

Sabes que puedes contármelo, ¿no?

¿Vas a pagar en efectivo o tarjeta?

¿Es eso lo que te guardas siempre, es a tu hermano a quien vas a ver?

Tirso, de verdad, estoy aquí para ti, para escucharte,

para apoyarte...

Igual que haces tú con mis locuras. Pero yo no soy como tú.

Yo no voy aireando mi vida a los cuatro vientos

y no voy involucro a todos en mis problemas,

que luego terminan siendo un teatrillo, como tu embarazo.

¿En serio? Me dejas muerta. Muerta me he quedado yo.

Aún estoy intentando digerir la bordería.

Te juro que ha sido gorda, incluso para Tirso.

O sea... ¿Y ahora, qué hago yo?

Es que me parece muy fuerte que cargue con un drama así

y no me haya dicho nada.

Que somos amigos desde hace siglos.

No sé si preguntarle o esperar a que salga de él.

Si esperas a que salga de él, puedes esperar sentada.

Eso o la otra opción,

que le preguntes y te lleves un ladrido

como el que me he llevado yo.

Pero te digo una cosa, Elena, yo ya paso, de verdad,

a Tirso ya no le pregunto ni la hora.

Igual va a ser mejor que le deje su espacio,

que vaya asimilando el hombre.

Sí. Además, tú y yo tenemos muchas cosas aquí de las que ocuparnos.

Estoy con el plan de los próximos días,

y para que lleguen los muebles a tiempo a Barcelona,

vamos a tener que apretar al máximo.

Ya lo estamos haciendo, doy fe. Lo sé y os lo agradezco un montón.

Prometo compensaros todas las horas extra que hagáis,

fines de semana...

Y nos tocará pringar alguna noche. ¿Noches?

Julia, por favor, que ya no tengo veinte años.

Ya lo sé, Elena. ¡Paso, paso, que voy!

¿Dónde dejo esto? Tengo la furgo mal aparcada

y como Vicencio quiera sacar el tractor, la liamos.

Ribe, déjalas dónde puedas.

Lo importante es que escuches lo que estoy diciendo.

Estoy hablando del plan. Vale.

Mañana entramos una hora antes. ¿Una hora antes?

Imagino que no será para salir una hora antes también.

No he contemplado ningún día que salgamos antes de las nueve.

¡No fastidies!

Que mi padre está arreglando el taller y le estoy ayudando.

Ya lo sé, Ribe, y lo siento mucho, pero es lo que hay.

Y para terminar de cerrar esto,

Necesito que me digáis si los próximos domingos estáis libres.

¿Qué?

¡Ah!

Ribero, ¿qué has hecho? Animal.

A ver, a ver, a ver,

que así, a simple vista, parece muy grave,

pero la cola blanca lo soluciona todo.

¡Qué cola ni qué cola, si has tronchado una pata!

¿Sabes la de dinero que cuesta esto?

Si el calendario ya me parecía imposible de cumplir,

con retrasos así, no sé si vamos a llegar.

Pues tenemos que llegar.

Y no sé cómo vamos a aguantar este ritmo. Al menos yo.

Lo que está claro es que cuanto más corremos,

más nos estresamos y peor salen las cosas.

No sé cómo lo vamos a hacer, pero he mirado el plan una y otra vez

y los números son los que son.

A mí solo se me ocurre contratar más mano de obra.

Eso o decirle a la tienda de Barcelona

que es imposible cumplir con esos plazos.

No. Los plazos se cumplen sí o sí.

Pues tú mandas.

A ver...

(Puerta)

Voy.

Buenas noches.

¿Había pedido usted unos nigiri de anguila y unos california roll?

No, pero justo estaba soñando con ellos.

Eso debe de ser porque tenemos un nuevo servicio de sueños

a domicilio.

Madre mía.

Sergio, sigues trayendo comida de mi restaurante favorito de Madrid,

me voy a tener que casar contigo otra vez.

Tenía que bajar igualmente y he querido darte una alegría.

Tu madre me ha contado que estabas muy liada con un encargo

y he querido asegurarme de que no cenabas "pan con cosas".

Sí, es una tienda de Barcelona,

nos ha encargado 20 muebles.

Estoy muy contenta, de verdad, pero...

Suena a buenas noticias, pero tu cara no dice lo mismo.

Es que... es mucho trabajo, Sergio,

hay mucha producción que hacer y son muebles a medida,

entonces, hay que ajustar un millón de cosas

que no sé cómo gestionar porque tenemos dos semanas.

Y por más que le doy vueltas a la planificación, no llegamos.

¿Ni haciendo un esfuerzo extra?

Son unos cuántos días de echar el resto, pero vale la pena, ¿no?

Es que no necesito días, Sergio, necesito más horas.

Mi equipo ya está dándolo todo y no puedo pedirles más.

Empiezo a pensar que el taller no puede asumir un pedido tan grande,

de verdad.

Tienes que aceptar este tipo de pedidos

si quieres alcanzar ese nivel.

Para llegar alto, hay que apuntar alto.

Si te conformas con el 8, nunca llegarás al 10.

Y tú puedes conseguir un 15.

Te agradezco los ánimos.

Pero vamos a ser realistas...

A lo mejor, en un tiempo lo conseguimos,

pero ahora mismo, no veo ni cómo llegar al aprobado.

Pues no rindiéndote.

Y no dejando que el pánico y el desánimo puedan contigo.

A ver...

Respira conmigo, ¿vale? Sergio...

Cierra los ojos.

¿En serio?

Y suelta.

Suelta. Eso es.

(SUSPIRA)

Y ahora, dime: ¿qué necesitas?

Necesito...

Tiempo.

Es que, no es una cosa que podamos pedirle a ese tipo de cliente,

la verdad.

No, no suelen verlo con buenos ojos. Lo queremos todo y lo queremos ya.

Ya, efectivamente.

De la única forma que veo que podemos llegar

es... teniendo más mano de obra.

Pues aquí la tienes.

¿Lo dices en serio?

Por supuesto.

Pero, si el secado de la hoja dura otros 50 días,

son casi dos meses de inmovilizado de producto.

Pocos empresarios pueden permitírselo.

Bien visto, Ángel.

Es verdad. Es por eso que se necesita tener músculo financiero.

¿Y cuánto tiempo pueden estar las hojas en el secadero

finalizado el curado?

Eso corresponde al siguiente apartado: la distribución.

-Perfecto.

Antes de pasar a ese tema, quería preguntarle por algo

que está haciendo daño a las tabaqueras de medio mundo,

el contrabando.

¿Hay manera de evitarlo?

Y si lo hay, ¿cómo operan estos criminales,

operan por esta zona? -No se te escapa una, ¿eh?

Antes de pasar a ese apartado, quisiera hacerte entrega de algo.

Pero no puedes descuidarlo en ningún momento.

Va a ser a partir de ahora tu responsabilidad.

Cógela.

No ha matado a nadie, aunque es toda una asesina.

-¿Es lo que creo que es?

Qué pequeña se ve.

-Sí, sobre todo, porque puede llegar a alcanzar

los tres metros de altura.

Viéndola así, nadie lo diría.

El contrabando es solo una de las amenazas

de esta pequeña y frágil planta.

El suelo, las plagas,

el clima son amenazas constantes

y solo te tienen a ti para que las hojas crezcan

y se vuelvan coloridas y uniformes y acaben en una aromática gavilla.

Ahora, si me disculpas...

Inés...

Ni te imaginas lo mucho que estoy aprendiendo.

Me está resultando realmente apasionante.

Es una oportunidad que no puedo dejar pasar.

No hay duda de tu entusiasmo.

No te preocupes, ¿de acuerdo? Confía en mí, no va a suceder nada.

Está bien.

Si tú crees en esta nueva etapa, yo también.

(Puerta)

Estoy ocupada.

Prometo ser breve, Carmen.

¿Es que ni siquiera vas a respetar mi intimidad?

Ábrela. Te he traído documentos que quiero que veas.

Por favor, Carmen.

Es importante que leas esto para que entiendas algunas cosas.

¿Pagos irregulares? ¿Deudas con proveedores?

¿Previsión de ventas errónea? ¿Viajes injustificados?

¿Qué es esto?

Los informes internos con errores de tu padre

podrían llenar carpetas como esa.

¿Pretendes que te crea?

Llevo tiempo auditando yo misma esta fábrica

para que esto no transcienda a los inversores.

No entiendo por qué iba a inventar algo para guardarlo en secreto.

Pero no te preocupes,

la mayoría de esos desajustes están ya solucionados.

No digo que mi padre sea infalible,

pero le conozco y es imposible que sea tan descuidado.

Yo también le conozco.

Conozco al gran hombre de negocios que fue.

Y, efectivamente,

parece mentira que ahora esté carcomido por el monstruo del juego.

¿Ahora también vas a arremeter contra él?

Carmen, confío ciegamente en que tu padre se recupere.

Por eso, trabajo muy duro cada día

para mantener esta fábrica en lo más alto.

Si tú también crees que es ahí donde merece estar,

deberías ser mi aliada, no mi enemiga.

¿Tu "aliada"?

¿Es así como acostumbras a tratar a tus aliados?

¿Despidiéndoles a la menor ocasión y sin ningún miramiento?

Sí, a mí no me tiembla el pulso al hacer determinados sacrificios.

Porque prescindir de ti fue eso: un enorme sacrificio.

No estabas en condiciones de trabajar

y tuve que hacerlo por el bien de la fábrica y por el tuyo propio.

Carmen, te necesito a mi lado,

no en mi contra.

Estoy dispuesta a replanteármelo.

¿Y a cambio de qué?

Tu buen hacer es lo único que espero.

Con tu talento y energía de mi lado, yo no necesito más.

Carmen, cuando yo tenía tu edad,

mi padre acababa de repudiarme

y era madre soltera

y lo único que tenía era un bebé al que debía sacar adelante.

No lo sabía.

Esa criatura, en vez de lastrarme,

me dio fuerzas para seguir adelante.

Años más tarde, conocí a Francisco,

el aceptó a Ángel desde el primer momento

y los tres formamos la familia que somos.

Cuando llegaste a nuestras vidas,

que fue un momento muy difícil,

yo sentí que tú ibas a ser un lastre para nosotros.

Pero rápidamente me di cuenta de que me equivocaba,

que tú ibas a ser la persona

que nos diera fuerzas para seguir adelante,

para mantenernos a flote.

Así que quiero que vuelvas a tu puesto de trabajo.

Quiero que enterremos el hacha de guerra de una vez

y nos apoyemos... como la familia que somos.

¿Qué me dices?

He escuchado vuestras peticiones

y aquí está nuestro nuevo compañero de trabajo.

Hola, equipo.

Hola, equipo. Equipo. Eso es. Hola, equipo.

Sergio va a estar trabajando con nosotros un tiempo

para que avancemos con el pedido.

Encantado de poder arrimar el hombro.

-"Oye, Linda,"

¿te importa que me siente contigo? Necesito consejo.

Faltaría más. A ver, ¿en qué campo necesitas consejo?

¿Algún truquillo de belleza?

No. -¿Protocolo?

¿Preparativos de una gran velada? -Hombres.

Y uno en particular, Ángel.

Por el beso que te dio ese hombre en particular

en la fiesta de empresarios, nadie diría que necesitas ayuda.

Pues necesito ayuda, y mucha.

¿Sabes lo que estás haciendo?

Perfectamente.

Es que me parece que meter a tu ex en el taller no es la mejor opción.

Elena, he hecho lo que querías. Sergio no es uno más.

¿Ah, no? ¿Y qué es? Pues, pues es Sergio,

el que viene con el cartel de problemas.

Ese es el sobrino de Tirso, ¿no?

Sí.

Ha venido aquí a pasar unos días.

Dicen que su padre está en la cárcel.

¿En serio?

¿Qué haces? -Ir a hablar con él.

¿Por qué?

Está solo, y lo mejor de este pueblo es la gente.

Kiros, ¿no decías que ibas a estar bien,

que esto no iba a afectarte?

Necesito que recuperes las fuerzas.

Así que mira a tus compañeros y apóyate en ellos

y que nada más ocupe tu mente.

Bueno, pues ya conocemos al sobrino de Tirso.

Parece tímido. -Un sobrado es lo que es.

Carmen, ¿qué es lo que te estás callando?

Estoy teniendo tensiones con uno de los trabajadores

y no sé cómo abordarlo.

Ya te digo yo cómo,

dejándole las cosas claras como el agua de la fuente,

que está bien ser buena, sí, pero de tonta, ni un pelo.

-"Señorita Carmen".

¿Cómo usted por aquí?

Reúne a todos los trabajadores,

por favor, tengo que comunicaros algo importante.

Todos aquí, vamos, la señorita Carmen quiere hablarnos.

Sería bueno que rebajaras un poco ese nivel de motivación.

Si todos damos órdenes, los trabajadores pueden descolocarse.

Solo he tomado el mando porque Julia está ausente.

Cuando Julia no está, soy yo la que lidera todo esto.

La verdad es que he estado tan motivado,

que no me he parado ni a pensarlo. Respeto tengo,

no vayas a pensar que soy un inconsciente.

De vez en cuando, no está mal ser un poco inconsciente.

¿Quién es esta chica y a dónde se ha llevado a Alicia?

(RÍE)

Ángel, que yo también sé dejarme llevar, ¿eh?

-Alicia. ¿Qué haces aquí?

¿Qué pasa, chaval? ¿Cómo vamos? -Muy bien.

Genial. -Bien, a tope. Con fuerza. ¡Vamos!

-"Estaba enfadado conmigo"

y con mi vida.

Y la pagué contigo.

Joder.

Desde que ha venido Erik se me ha echado todo encima.

La última vez que le vi fue hace siete años.

A ver, era un crío.

Y ahora, de repente es....

es clavadito a mi hermano.

Es que no sé qué hacer.

¿Cómo va todo por aquí dentro? -Va estupendamente.

Pues genial.

Cuando digo "estupendamente", no quiero decir "estupendamente",

de hecho, quiero decir todo lo contrario.

Ya te notaba yo un tono raro.

Cuánto me alegro que estés aquí, Sergio.

Yo también.

No sé, parece que todo siga igual, que volvamos a ser una familia.

¿Por qué has venido a avisarme de la visita del proveedor?

Y me da igual que me encontraras allí.

¿No era eso lo que habíamos acordado?

Lo sé. Lo siento. Es un despiste.

No sé dónde tendría la cabeza.

Yo creo que lo sabes muy bien

y que has aprovechado este asunto para ir a ver a Ángel.

-"¿Y dónde está Julia?".

-¿Necesitas algo de ella? -Sí. Su visto bueno.

Para sacar adelante el trabajo hay que hacer cambios en este plan.

Si nos organizamos de otra manera, seguro que llegaremos a tiempo.

Un poco arriesgado cambiarlo todo ahora.

No, lo arriesgado sería no hacerlo.

Todo lo que habrá tenido que sufrir este hombre durante tantos años

callándose cosas de su hermano,

inventándose excusas,

siendo incapaz de compartir su dolor, de sincerarse,

de desahogarse, no sé.

Yo qué sé, puede tener miedo de tantas cosas...

Puede que no quisiera que le vieras de otra forma

o que pensaras en él de una forma que no lo has hecho hasta ahora

o que pudieras juzgarle. -Pero si yo le voy a querer igual.

Incluso más.

¿Qué has podido averiguar?

Los camiones salen totalmente cargados de la fábrica.

Eso es imposible.

Como reflejan los informes,

los camiones rara vez llevan más del 80% de la carga total.

Como le he dicho, salen de aquí totalmente cargados.

Pero alguno, no lleva solo madera,

transportan baúles.

Y por la manera de cargarlos,

estoy convencido de que contienen mercancía pesada.

Que quiero decirte que, a pesar de todo,

habrías sido un buen compañero de viaje.

¿Y estás con alguien?

No.

¿Por qué llegas tan tarde?

Vengo de la fábrica, de arreglar algunos asuntos.

¿Te molesto? No, sabes que no.

Solo que me hubiera gustado una entrada menos abrupta.

Tengo entre manos una tarea poco amiga de sobresaltos.

Pues será mucho mejor que la vayas abandonando.

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Dos vidas - Capítulo 77

13 may 2021

Julia y Tirso son dos bombas a punto de explotar. A ella se le acumula el estrés por un enorme pedido en el que se lo juega todo. Mientras a él le supera la llegada de su sobrino Erik y la expectación que ha generado en el pueblo. ¿Quién de los dos será la chispa que hará estallar al otro? Desde que Carmen perdió su puesto en la fábrica, cada vez le encuentra menos sentido a su vida en Río Muni. Tal es su desazón, que llega incluso a cuestionarse continuar en la colonia. Las dudas invaden también a Inés, que teme que Ángel termine involucrado en los negocios turbios de su marido. Así que hará todo cuanto esté en su mano, para asegurarse de que su joven amante está a salvo.

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