Dos vidas La 1

Dos vidas

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No recomendado para menores de 7 años Dos vidas - Capítulo 74 - Ver ahora
Transcripción completa

¿Qué merienda, Linda?

¿Cómo que qué merienda?

La merienda que dais las dos familias

para empezar con los preparativos de la celebración.

Carmen, de verdad, yo no sé dónde estás,

pero desde luego, muy lejos de aquí.

Que yo voy a estar ahí,

que no voy a salir corriendo como otros.

Creo que Julia tiene mucha suerte de tenerte cerca.

Pero también creo que ahora debes ir con calma.

Lo sé.

Mañana tengo una entrevista para una tienda de ropa en Madrid.

¿Qué?

He de reconocer que llevo días que no puedo dormir desde que sé

que le acompañaré a la gala de empresarios del Río Club.

Ah, pero ¿iréis juntos?

Primera noticia. Mi hijo se lo tenía muy calladito.

Lo siento, no sé si se lo tenía que haber contado.

Le ruego que no le cuente a Ángel este desliz.

Tranquila.

Pero ¿es que no ves que aquí hay muchas cosas

que te pueden hacer feliz?

Te vas a ir para arrastrarte detrás de un tío que pasa de ti.

¿Me estás llamando arrastrada?

Pues mira, sí.

Pero ¿adónde vas?

Me voy a arrastrar fuera de aquí porque no quiero hablar contigo.

No quiero saber nada de esa boda.

Señorita, esa boda es su boda. ¡Yo no lo siento así!

Para mí es una condena. ¿De qué sirve vivir en un mundo

en el que no puedes estar con la persona que amas?

¿Don Perfecto no se va a hacer cargo?

Parece que no.

Se lo he dicho... y salió corriendo.

Ya lo vi, ya. Qué valiente.

Mi madre y yo llevamos toda la semana llamándole

y dejándole mensajes y nada. Que no contesta.

Pues mira, en este caso, mejor sola que mal acompañada.

Está bien que vayas por el buen camino, hijo,

pero no deberías de conformarte.

La empresa de Francisco está bien es un negocio modesto,

pero lo que distingue a los grandes hombres, es que aspiran a más.

Tirso, yo sé que tenemos una conversación pendiente.

¿Y si lo olvidamos?

Al menos, por ahora.

Si te he traído aquí, es para que hagas un paréntesis y respires.

Ya habrá tiempo para lo demás.

Gracias.

Si lo que te molesta es que me lo haya contado a mí antes que a ti,

deberías olvidarte.

A veces, es más fácil hablar con una amiga simplemente.

Julia y yo también somos un poco amigas.

Un poquito. No, tú eres su madre.

Y te necesita.

Por eso, harías bien en dejar el taller en nuestras manos

y centrarte en apoyarla.

Francisco, ahora mismo lo ves motivado,

cegado por el amor de tu hija.

Pero cuando vuelva a su natural inconstancia, por favor,

no dudes en echarlo a la calle.

(RÍE)

Dudo mucho que Francisco quiera despedir

a su director de operaciones.

¿Cómo?

¿Patricia te ha ofrecido un ascenso?

Así es. No queríamos comunicarlo aún

porque esperábamos al momento adecuado.

Seguro que todo eso de irse a Madrid es un impulso.

Yo la veo muy segura.

Pues entonces, lo único que te puedo decir es que,

si sientes que has metido la pata, sé sincera y pídele perdón.

Una disculpa a tiempo evita muchos conflictos.

Tenemos que elegir a alguien que se encargue organizarlo todo,

así, los prometidos no tienen que preocuparse de nada.

Yo podría hacerlo.

Al fin y al cabo, dirijo una fábrica y tengo muchos contactos.

Y me enfrentaría a este desafío con la misma ilusión que una madre.

Si Patricia está ocupada, podría hacerlo yo.

¡Basta ya!

Lo siento,

pero llevo un rato intentando decir que me encuentro algo indispuesta.

Así que, con vuestro permiso.

Yo no hago esto por acercarme a ella,

yo lo hago para que se olvide de los posibles miedos del embarazo,

del agobio de tener a su madre todo el día encima

y de la rabia por cómo se ha ido Sergio.

Y por supuesto que lo hago como un amigo,

es lo que soy para ella y es lo que necesita.

¿Eh?

...obligada a ocultar mis sentimientos,

a seguir las estúpidas normas,

a renunciar al amor, a ser infeliz toda la vida.

¡Debería marcharme del país!

¡Debería desaparecer! ¡Debería desaparecer!

Quiero que Maderas Río Muni sea la fábrica más importante,

no solo de la Guinea española, sino de todo el país.

Quiero que nuestros apellidos resuenen en Madrid

y nos traten con el respeto que merecemos.

Quiero ser la primera mujer en conseguir un logro así.

Ha llegado mi momento, Francisco, y nadie me va a detener.

Creo que tenemos que hablar.

¿Cómo has sido capaz de dejarme tirada, justo ahora?

A ver, Julia, yo... "A ver Julia", nada.

¿Tan poco te importo que no has contestado a mis mensajes?

No le hice caso al móvil.

Pero sí tuviste tiempo de subir una foto tuya en la playa.

Lo siento. ¿A qué, a hacer esnórquel?

Julia, si me dejas... ¡No te dejo!

Si querías demostrarme que te importo una mierda,

chapó, lo has conseguido.

Sí que me importas. ¿Sí?

Pero, por favor, déjame que me explique.

Dame dos minutos para contarte qué ha pasado.

Y después me largo, te lo juro.

Mira, pongo la alarma.

Tienes un minuto y medio.

Está bien, minuto y medio.

No estaba de juerga, Julia.

Cogí la carretera y llegué a Asturias...

Pero podría haber sido Albacete.

Estaba muy impactado, bueno, más bien, acojonado, y aún lo estoy.

Pobrecito. Yo, en cambio, estoy fenomenal.

Ya, lo siento, pero, no sé, no estamos juntos, es todo muy raro.

Jamás me imaginé que me ibas a decir que íbamos a ser padres.

Necesitaba estar solo, coger perspectiva de lo que me...

Nos está pasando.

Coger la carretera, coger perspectiva, pensar...

Suena fenomenal si eras capaz de salir corriendo.

Tú que puedes, qué bien.

Julia, por favor... No quiero que hables, Sergio.

Durante todos estos meses has elegido muchas cosas,

como: irnos a vivir a Canadá o fingir tu desaparición...

Cosas que yo no entendía.

Y he conseguido ponerme en tu lugar y saber por qué las hacías,

pero ahora mismo, Sergio, ahora mismo no puedo.

¿Cómo has sido capaz de dejarme sola con una cosa así?

Es que no lo entiendo, no sé quién eres, no te conozco.

Imagino lo que piensas de mí, yo también lo hago.

Sé que lo he hecho todo mal,

desde el momento que salí por esa puerta

y no te dejé tener la conversación que debíamos tener.

Pero es que, ahora lo tengo todo claro,

estos días he recapacitado sobre mi vida,

y las cosas importantes que hay en ella. Y tú eres una de ellas.

Así que, si quieres,

y estás convencida de querer tener este terremoto

que va a ser una nueva personita en nuestras vidas,

me gustaría apoyarte y ejercer de padre.

¿No me vas a contestar?

Ahora no puedo. "Ahora", has dicho "ahora".

¿Eso es que dentro de un momento...? Sergio, no lo sé, no me agobies.

Vale, vale.

(Puerta cerrándose)

(Sintonía de "Dos vidas")

Buenos días.

Quería saber en qué estado se encuentra la producción.

Me refiero a esos muebles que se echaron a perder antes de ayer.

Estamos trabajando duro para rehacerlos,

y los tendremos acabados hoy, no se preocupe.

Gracias.

Y ahora, si me permite, debo ir a por más madera al almacén.

Por supuesto.

Carmen, qué agradable sorpresa.

El día ya luce de otra manera.

El descanso ha obrado su magia y me encuentro un poco mejor.

De saber que venías a trabajar, habría pasado a recogerte.

Gracias, pero no hacía falta.

Me venía bien dar un paseo y que me diese el aire.

Me alegro de que estés mejor.

Lamento mucho

que tuviera que abandonar el encuentro con tu familia

de esa manera.

Pero me dolía la cabeza, había muchas voces,

estaba aturdida. Carmen, Carmen,

no me tienes que dar explicaciones.

Tu salud es lo primero.

Ya me encuentro bien.

Supongo entonces que podrás acudir a la fiesta de los empresarios.

Pues ya sabes que ese tipo de veladas profesionales

no me interesan.

Me parecen tediosas. Prefiero quedarme en casa.

Bueno, no son siempre tan aburridas.

De hecho, asistirán algunos amigos míos que quieren conocer

a la mujer que me ha robado el corazón.

Eh... Ya los conoceré en otra ocasión.

Dicen que eres producto de mi imaginación y que no existes.

En serio, en otro momento, Víctor.

¿Estás molesta porque he aceptado el puesto de director de operaciones?

No.

Aunque me habría gustado no ser la última en enterarme.

Ya empieza a ser un hábito que nadie me cuente nada.

Llevas razón, lo siento.

Pero era un puesto que no podía rechazar, Carmen.

Y más ahora, que mi padre me ofreció ser su sucesor en sus negocios.

Eso tampoco lo sabía.

Carmen, yo quiero construir mi propio camino

y lo quiero hacer lejos de sus negocios turbios.

Por eso acepté este puesto también.

No es solo bueno para mí, es bueno para nosotros.

Lo comprendo.

Pero prométeme que no te entrometerás

en el taller de muebles sin antes decírmelo.

Te lo prometo.

Muy bien.

Si asistes a la fiesta,

quizá luego vayamos de expedición por la selva.

O ir a Fernando Poo a descansar y ver primates.

Víctor, de verdad, no tengo ganas de ir a esa fiesta.

De acuerdo.

Como quieras.

(Puerta)

¿Puedo pasar? -Víctor, pasa.

Veo...

que has cambiado algunas cosas, ¿no?

Quizá eches en falta las bebidas.

Las he guardado en un armario bajo llave.

A partir de ahora, este será un lugar exclusivamente de trabajo.

Supongo que estarás de acuerdo.

Por supuesto.

Siempre nos quedará el Río Club para echar un trago.

Dime, ¿qué puedo hacer por ti? -Ya has hecho mucho, Patricia.

Sospecho que esas palabras son el comienzo de algo

que no me va a gustar nada.

Vaya por delante que agradezco mucho

las responsabilidades que me has otorgado.

Sabes que son merecidas, Víctor.

Sí, pero...

Patricia, empiezo a pensar que...

aceptar este puesto no ha sido buena idea.

¿Qué te hace pensar eso?

Don Francisco no tuvo una buena reacción.

Por no hablar del gesto de mi padre.

Eso fue por el modo en que lo anunciaste.

Habíamos quedado en esperar un tiempo para notificar tu ascenso.

No cumpliste tu palabra.

Lamento haberla roto,

pero dudo mucho que el tiempo hubiera cambiado la respuesta.

Víctor, disfruta del momento. Estamos haciendo lo correcto.

Mira,

¿ves esta silla? -Sí.

¿Piensas que a los que trabajan aquí les gusta

que yo me siente ahora en ella?

No.

Los cambios generan incertidumbres y recelos al principio,

luego se terminan aceptando.

Tú no puedes echarte atrás y perder esta gran oportunidad.

Va a ser para mejor, confía en mí.

No se trata de desconfianza, Patricia,

es que hay algo en todo esto que me tiene... desubicado.

Déjame adivinar... ¿Es Carmen?

¿Es tan obvio?

Carmen...

Patricia, aunque diga que no está molesta con mi ascenso,

creo que me miente.

Carmen es tan fascinante como complicada,

al fin y al cabo, es eso lo que te enamoró de ella, ¿no?

Sí.

Víctor,

conmigo puedes ser completamente sincero, ya lo sabes.

Patricia, desde la pedida, Carmen está...

muy desanimada con la boda.

Cada día la noto más lejos de mí.

Ha rechazado acompañarme a la fiesta del Río Club.

Ha rechazado ir de excursión a la selva conmigo...

Está triste y melancólica.

Quizá estos asuntos de la boda la tengan algo alterada.

Lo sé, pero me gustaría que vuelva la Carmen llena de vida

y alegría que conocí.

Hablaré con ella.

Esa reunión de empresarios en el Río Club

también es muy importante para nosotros.

Tenéis que ser la pareja perfecta. -¿Y cómo lo vas a conseguir?

Bueno, tengo mis recursos.

Vivimos bajo el mismo techo, la conozco mejor de lo que crees.

Deja este asunto en mis manos. -No sabes cuánto te lo agradezco.

Francisco y yo solo queremos lo mejor para vosotros.

Y otra cosa,

me gustaría que Carmen no sepa que tú y yo hemos hablado.

Descuida, seré completamente discreta.

No sabrá que hemos hablado.

Perfecto. -A trabajar.

Muchas gracias.

Ángel, por favor, no me lo pongas más difícil.

Por la cuenta que nos trae, no podemos llegar tarde a la fiesta.

No hay nada que me apetezca menos.

Lo sé.

¿Y si fingimos que estamos enfermos?

¿Los dos?

Las casualidades existen.

Ya lo hemos hablado.

Necesitamos que vayas.

Ya iré con Alicia al Río Club en otra ocasión.

-La ocasión es ahora.

Mi amor, debes hacer gala de tu reconciliación con Alicia.

Y deberías mostrarte cariñoso con ella.

Eso es lo que menos me apetece ahora mismo.

Lo sé.

Pero debes hacerlo.

Por nosotros.

Nadie... puede tener dudas de que los rumores

de que habéis vuelto son ciertos.

Y mucho menos tu madre.

Además, tú te mueves como pez en el agua

con los empresarios de la colonia.

En realidad, las galas profesionales me ponen muy nervioso:

los invitados se pasean como si lo hiciesen en un escaparate

y todos están muy pendientes de todos.

Es escalofriante tanta falsedad.

En cambio, aquí...

No hay nada de todo eso.

Tú paséate con Alicia como si lo hicieses conmigo,

feliz, enamorado...

Yo haré lo mismo, imaginaré que voy cogida de tu brazo

y que me distraes de las aburridas conversaciones de negocios

con tus ingeniosos comentarios.

Esa es la realidad que me gustaría que fuera, Inés.

Ya lo sé.

Y ojalá no tuviésemos que pasar por esto.

Pero si queremos que tu madre deje de sospechar,

tienes que dejarla contenta esta noche.

De acuerdo.

Pero sigo pensando que sería mejor quedarnos aquí.

No seas tan refunfuñón, que pareces un anciano.

Ah, ¿sí? ¿Parezco un anciano? -Sí.

A ver si un anciano puede hacer esto.

Ángel, por Dios,

que tenemos una fiesta a la que acudir, no podemos llegar tarde.

Venga.

Hasta luego.

He estado leyendo.

Buen hábito. Pero pensaba que ya lo hacías.

Y lo hago. Pero no me refiero a un libro,

más bien, Internet.

Anda, ¿y eso? Que yo sepa, tú odias las pantallas.

Y odio estar todo el día pegado a una pantalla. No.

Pero para algunas cosas... es muy interesante.

¿Tú sabías lo de congelar el jamón serrano?

¿Y para qué? Con lo rico que está recién cortadito.

Lo digo por la Toxoplasmosis de las embarazadas,

que no pueden comer embutido, ni jamón...

Eso.

He leído que si lo congelas tres días, lo pueden comer.

No tenía ni idea, a mí me lo prohibieron y punto.

Es que a Julia le encanta el jamón y estar nueve meses sin catarlo,

no es vida.

No, eso no es vida.

Y si encima le añades lo de los pies hinchados,

hacerse pis todo el rato...

Su vida va a ser una auténtica calamidad.

¿Cómo...? Y...

Traigo novedades, don Perfecto ha vuelto.

¿Cómo que ha vuelto?

¿Estás seguro de que era Sergio?

Todavía no estoy ciego.

Lo he visto entrar en casa de Julia hace un rato.

¿Vosotros pensáis que ha venido para quedarse?

Sería lo normal. Es el padre de la criatura.

A saber qué quiere hacer.

Además, es muy de ir y venir.

Pero en este caso, está claro

que no ha venido a entregarse a la vida bucólica,

sino para apechugar como padre.

¿Cómo estás tan seguro de eso?

¿Y a qué ha venido si no?

Pensad en positivo,

a lo mejor crían al niño en el pueblo.

¿Julia te ha dicho algo?

No, no, no, yo no sé nada.

Y eso no es cosa nuestra, así que vamos a dejar el tema.

Anda, manda huevos

que el primer bebé de Robledillo en siglos

venga de los que llevan menos tiempo aquí.

Igual te estás precipitando un poco.

No son pareja, y a saber lo que va a hacer Julia,

con la espantada que ha pegado, no le perdonará hasta 2025.

Esos dos vuelven seguro.

Se estarán tirando los trastos a la cabeza durante cuatro días,

pero volver, vuelven.

¿Hacemos una porra? -No hay porras.

Qué aburrido te has vuelto.

Elena, tú eres mi única esperanza.

No, no cuentes conmigo.

Julia es mi amiga, no me parece bien.

Desde luego, se están perdiendo las buenas costumbres.

¿Qué, chicos, os hace una porra, una porrita? ¿Eh?

Lo importante es que Sergio ha aparecido,

y eso es bueno para Julia.

¿Un tío que se va cuando se entera que va a ser padre?

Así a priori, no suena bien.

Espero que tenga buenas razones este hombre.

No hay razones buenas para eso, Elena.

-Ya. En cualquier caso, es la vida de Julia, y pase lo que pase,

debemos aceptar lo mejor para ella: ya sea Sergio o no comer jamón.

¿Estamos de acuerdo?

Tirso, ¿estamos de acuerdo? -Estamos, estamos, estamos.

¿Por qué deseas trabajar como dependienta de esta tienda?

Pues porque la ropa y la manera en la que nos presentamos a los demás

puede ser el espejo del alma.

¿"Espejo del alma"?

No, esto no. Cloe, naturalidad.

Pues porque creo que la imagen es importante,

pero hay mucha gente que no sabe sacarse partido;

y mostrarse tal y cómo es.

Y...

Suena horrible.

¿A qué esperas? Venga, habla con ella.

Mamá, por favor.

Cuanto más tardes, va a ser peor.

Ya deberías saber que, cuando los rencores se quedan atravesados,

no hay manera de quitarlos.

Mamá, de verdad, que no es el momento.

Vale.

Pues si la montaña no va a Mahoma...

¿Qué haces?

María, Cloe, ¿me podéis echar una mano?

Necesito que me agrupéis los tiradores por colores, por favor.

¿Ahora?

Claro que ahora.

Mamá, déjalo. Ya lo hago yo luego.

He dicho que ahora. No puede esperar, ¿vale?

Gracias.

No es necesario que vengas, puedo yo sola.

Te estaba viendo ensayar.

¿Es para la entrevista de trabajo?

Sí.

Si quieres, te cubro con los tiradores...

Vale.

A ver, por dónde iba...

Quiero ser dependienta de esta tienda porque...

¿Puedes dejar de mirarme? Me estás desconcentrando.

Sí, perdona.

Es que...

¿Estás segura de que quieres hacer la entrevista?

¿No te da pena dejar de trabajar aquí?

¿Y a ti qué más te da? Si soy "una arrastrada".

Sabes que no es verdad, lo dije en caliente.

Pues ahora la que está caliente soy yo, y no quiero hablar del tema.

Quiero ser dependienta

porque creo que trataría muy bien a los clientes...

Y porque los clientes son los que eligen la tienda

y la tienda es la que quiere que los clientes sean la tienda...

Voy a palmar, voy a palmar...

¿Un día "regu"?

Más bien, un día de mierda.

¿Y esa libreta?

Nada, mi agenda.

Oye, ¿tienes pipas? -Sí.

Las necesito.

No te la habrá vuelto a liar Diana, ¿no?

Ojalá. Es María la que me tiene harta.

Bueno, ¿qué ha pasado esta vez?

Pues que ayer quedé con ella para hablar de un tema importante,

y en vez de ayudarme, me puso a caer de un burro,

cuando yo, encima, la apoyo en todas sus cosas.

Entiendes que esté enfadada, ¿no?

Sí. Ya siento que María haya metido la pata.

Estaría pensando en movida suyas.

Si tiene otras cosas, que me las diga,

pero que no me use como saco de boxeo.

Si María, por lo que fuera, no te dijo lo mucho que vales,

ya te lo digo yo, que a mí eso no me importa.

Además, también quiero que sepas que hagas lo que hagas,

estoy seguro que vas a conseguir lo que te propongas.

Ribe, no sabes lo que te agradezco que me digas eso.

Pero, bueno, tú siempre sabes decirme lo que necesito oír.

Por cierto,

el otro día, cuando quedamos y me eché atrás...

No debí hacerlo.

No pasa nada. -Sí que pasa.

Lo que pasa es que tengo mil movidas en la cabeza.

Lo siento. -No pasa nada, de verdad.

Me tomé algo con Mario y nos echamos unas risas.

¿Con Mario, "risas"? -Sí.

Hay que saber pillarle, tiene un humor fino, la verdad.

Pero tengo que compensarte sí o sí.

No hace falta. -Que sí, Ribe.

Déjame que te invite a algo. ¿Esta noche te va bien?

¿Misma hora, mismo sitio?

Genial.

Eh, ¿adónde te crees que vas? Vuelvo a Madrid.

¿Así, sin más?

Julia me ha pedido espacio para pensar y voy a respetarlo.

Para ti, cualquier excusa es buena, ¿no?

Es la verdad, Diana.

Tus verdades tienen la fiabilidad de un rábano.

La única verdad es que yo he hecho el idiota.

Sí, como lo oyes.

Pienso en la cantidad de veces que he dado la cara por ti

¡sin saber que eras un cobarde, un sinvergüenza,

un irresponsable, un niñato!

Vale. Me da vergüenza.

Tienes razón en ponerte así.

Lo que me faltaba, que me dieras la razón como a los tontos.

No lo hago. Solo quiero que me entiendas, Diana.

Yo me había hecho a la idea de una vida sin Julia,

y de golpe y porrazo, me dice que voy a ser padre.

Todo se me vino encima, no supe asimilarlo.

Pero dilo con todas las letras:

eres un egoísta y un sinvergüenza.

Sí, egoísta, sinvergüenza y los adjetivos que me quieras, vale,

pero te juro que estoy muy arrepentido.

No me vengas con el arrepentimiento, ya no cuela.

Ya te tengo calado.

Diana, te juro que tengo las ideas claras:

quiero estar aquí con Julia y el bebé.

Mira, Sergio, aunque ya lo tengas todo claro, hiciste una cosa,

te largaste.

¿Y sabes lo que has conseguido de Julia? Que desconfíe de ti.

Has hecho lo peor que un hombre le puede hacer a una mujer

en estas circunstancias: ignorarla y abandonarla.

¿Sabes lo que has conseguido?

Multiplicar por cien veces las inseguridades de Julia.

Que lo siento.

Deja de pedir perdón, así no se arreglan las cosas.

Sergio, un hombre que no está a la altura de las circunstancias

que no es responsable, que mira para otro lado como un cobarde,

no lo quiero cerca de mi hija. Y punto.

Diana, que yo no soy Carlos.

No,

no lo eres, pero te pareces demasiado.

Me contaste que Carlos tardó dos años en darse cuenta

de que quería ser padre.

Y cuando lo hizo, ya era tarde y Julia tenía a Óscar.

Si Julia me acepta, deseo apoyarla y asumir mis responsabilidades

como padre hoy mismo.

No quiero que otro sea el padre de mi hijo,

como te pasó a ti con Julia.

Te juro que no voy a volver a irme.

Si Julia te acepta como padre,

tienes que demostrarle muchas cosas.

Pero yo no voy a estar, vas a tener que hacerlo tú solo,

porque yo no te voy a pasar ni esta.

Chicas, vengo del taller de Juan Carlos,

a Julia le ha encantado. -¿De verdad?

Se ha emocionado, con eso te lo digo todo.

Jo, me hubiera encantado estar. -Ya, claro.

Si le decimos a Julia que nos acompañe, no sospecha nada de nada.

Pero tú si has ido.

Pero lo mío es la logística, en mi caso está justificado.

¡Calla, calla, que viene!

Chicos, me habéis dejado sin palabras.

¿Te han gustado los muebles nuevos? Muchísimo.

Son increíbles, de verdad.

Nos hemos pegado una buena paliza.

Lo sé. Son una preciosidad, de verdad.

Lo más complicado ha sido llevarte hasta allí sin que sospecharas.

Yo pensaba que pasaba algo malo.

Menos mal que al final no, lo que nos faltaba.

Que hables... -Ah, sí, que me toca.

Bueno, también queríamos decirte

que mientras trabajábamos en esos muebles,

hemos pensado en cómo conseguir eso que quieres:

que un distribuidor nacional

nos fiche para la Champions de los muebles.

Hemos pensado que tenemos que acortar los tiempos de envío

y de mensajería, tardábamos mucho y eso no era bueno.

Por mi parte, he pensado en organizar una vez al mes

una jornada de formación.

Que venga un diseñador para que nos cuente su método de trabajo.

También he visualizado varias propuestas de campañas

para visibilizar el taller en redes y llegar a más público.

¿Has visto qué bien hablan?

Hemos pensado que con lo de tu bombo ibas a estar un poco...

Cloe, acabo de decir que hablas bien.

Tienes toda la razón.

Quería decir que con tu embarazo vas a tener más lío

y queremos demostrarte que podemos con esto y mucho más.

Sois increíbles.

Queremos que sepas, de parte de todo el equipo,

que siempre vamos a estar aquí.

Ay, que voy a llorar, de verdad. Venid y achuchadme.

Va.

(SUSPIRA)

Sois lo más.

¿Aún no estás preparada?

No tardaré nada en arreglarme,

antes quería terminar de revisar unos informes.

¿No puedes dejarlo para mañana?

Sabes que en una velada hay que llegar el primero

e irse el último. (RÍE)

¿A qué viene esa sonrisa?

Antes era yo quien te decía a ti ese tipo de comentarios.

Si lo echas de menos, estamos a tiempo de cambiar los papeles.

No, está todo bien así.

Recoge esto y vístete. Antes quería comentar una cosa.

¿Has escuchado algo de lo que te he dicho?

Sí. Será un momento, te lo prometo.

Además, querías estar informado de todo lo que sucediera, ¿no?

He llegado a la conclusión de que... una vez saldada la deuda con Mateo

vamos a contratar a otros transportistas menos problemáticos.

Mateo está tranquilo desde que ha cobrado su dinero.

Y es el mejor en su trabajo.

No veo necesario prescindir de él.

Yo sí.

Y no solamente por sus amenazas y sus chantajes,

es que son poco profesionales.

He revisado el histórico de los inventarios de cargas.

Esta gente nos está engañando.

¿Qué quieres decir?

Que los camiones no van nunca llenos.

Van al 80, al 90% de carga en el mejor de los casos,

pero nunca van llenos. ¿Y?

Que para transportar una misma carga

deben hacer más viajes

y consumir más combustible, un gasto de dinero innecesario.

Querida, los caminos de esta tierra son tortuosos,

un camión muy cargado tiene menos posibilidades de avanzar

y, más de sufrir accidentes, atascos e incluso pillajes.

Tienes mucha voluntad,

pero te queda mucho por aprender

si quieres convertirte en una gran empresaria.

¿Algo más que quieras comentarme?

No, gracias. Muy bien.

Pues recoge todo este desastre

que se nos haga tarde.

¿A quién buscas con tanto afán, querida?

No creo que te cueste mucho conseguir una copa de champán,

los camareros se pasean de continuo.

Me parecía haber visto a Ernesto Enríquez,

un famoso editor de libros de Santa Isabel,

pero no ha debido de llegar todavía.

No solo tú tienes contactos, querido.

Disculpad el retraso, pero Patricia...

Se me ha echado el tiempo encima revisando unos documentos.

Toda una mujer de su empresa, en lugar de su casa.

¿Es que no pasan camareros por aquí?

Voy a por una copa de champán, ¿queréis?

Para mí aún es pronto para empezar a beber.

Yo ya estoy servido, gracias.

Si me permites, te acompaño.

Por supuesto.

No sé por qué te empeñas en complicarte la vida, Patricia.

La mayor parte de las esposas viven de sus maridos:

beben, charlan, gastan el dinero...

El liderazgo empresarial desgasta mucho.

Te agradezco el consejo, Ventura,

pero debo ser una rara entre las mujeres que conoces,

porque yo prefiero ganar dinero a gastarlo.

Me cuesta mucho ver la ambición empresarial en una mujer,

pero reconozco que le pones mucho empeño.

Mira, ahí está Núñez.

Si me disculpas, me gustaría hablarte de algo.

Núñez me espera. -Es sobre Víctor.

Quería disculparme contigo personalmente

por haberle ascendido sin consultarte primero, Ventura.

Si procedí de esa manera es porque de verdad creo

que darle a Víctor el puesto de director ejecutivo

es una fantástica oportunidad para pulir

y madurar su carisma .

Bien. Te deseo suerte, Patricia.

Y ya que hablamos de hijos, quería hablarte de Ángel.

¿Qué le ocurre a Ángel?

Nada. Solo que ya te ha demostrado con creces su talento,

su lealtad, su compromiso,

puede que vaya siendo hora de que recoja

lo que ha sembrado en estos dos años, ¿no crees?

Te recuerdo que le he ofrecido prorrogar su contrato de prácticas

y ha rechazado mi propuesta.

Habla claro, Ventura.

Sabes perfectamente que lo que le has ofrecido son migajas.

Ángel es capaz de brillar por encima de cualquiera de los presentes.

Tiene un futuro prometedor, eso yo no lo niego,

pero ha decidido no trabajar conmigo,

tiene otros proyectos más ambiciosos.

Se merece un puesto que dé alas a sus talento,

al igual que ascendiendo a Víctor, él consolida su carrera

y su futuro con Carmen.

Dándole a Víctor el puesto que se merece

podemos hacerle partícipe de decisiones importantes de la fábrica

para que se sienta parte de esta familia mucho más pronto,

y pueda llegar a buen término su boda.

Te entiendo.

Lo que quieres decir es que, ahora que Víctor

está cubierto, pretendes que le dé a Ángel lo que le corresponde,

¿no es así?

Cada hijo tiene sus dones, Ventura.

Víctor está hecho para mi fábrica

y Ángel para tus negocios.

Si le pones tanto empeño a los negocios

como a los asuntos familiares,

te auguro un futuro prometedor.

¿Qué me dices entonces?

Dile que venga a verme mañana,

quizá pueda ofrecerle algo interesante.

No esperaba menos de ti, querido.

Y ahora voy a dar una vuelta,

hemos venido a hacer dinero, ¿no, Patricia?

(Música)

Qué maravillosas son estas fiestas, ¿verdad?

Tanto esplendor conmueve.

Ángel, sé que no estás cómodo con esta situación,

pero puede que sea una velada magnífica, vamos a pasarlo bien.

Lo intentaré.

Ángel. -Don Ventura.

Alicia. -Doña Inés.

Qué alegría veros juntos... otra vez.

Gracias, don Ventura.

De nada. Bueno, esto hay que celebrarlo.

Y no solo en la intimidad de la pareja, sino con los amigos.

Camarero,

cuatro copas del mejor champán, por favor.

No es necesario, don Ventura.

Últimamente tus negativas se están convirtiendo en una costumbre.

Venga, vamos a celebrar. Les estás ruborizando

y no están acostumbrados a ser el centro de atención.

Eso es cierto.

Y también es cierto que vuestra pareja es seria y formal.

¿No te recuerdan a nosotros cuando éramos jóvenes?

No, la verdad es que no lo había pensado.

-Son nuestro vivo reflejo.

Inés era muy tímida,

no se atrevía a darme la mano en presencia de mi familia.

Pero contábamos las horas para que llegara la noche de bodas.

-Estos jóvenes no quieren saber lo que hacíamos tú y yo.

Eran otros tiempos.

-Le entiendo perfectamente, don Ventura.

Nosotros vamos despacio,

poco a poco, disfrutando de cada momento.

¿Verdad, Alicia? -Sí.

A ver si al final no van a ser tan tímidos.

Pero bueno, ¿qué haces aquí tan solo?

¿Dónde está tu prometida?

¿No habréis discutido? Me muero. A mí no me privéis de una boda.

No, no es eso, Linda, es solo que...

No las tengo todas conmigo y dudo mucho que Carmen venga.

¿Está indispuesta o algo?

No.

Es solo que a Carmen no le gustan este tipo de eventos.

Pues a mí me chiflan.

Y a ti también,

que con esa labia que tienes, eres el rey de los corrillos.

Necesito otra copa.

Me parece increíble

que Carmen no tenga ganas de pasear su anillo de compromiso.

Si fuera mi dedo el que llevara la joya,

iría señalando cada rincón para que vieran como brilla la felicidad.

Mira esa lámpara, qué lustre.

Mira esa ventana, qué luz.

Y más, si se va a convertir en una Vélez de Guevara.

A no ser que pase algo extraño, claro.

¿Me quieres sonsacar algo, Linda?

¿Yo? -Sí, tú.

No, válgame Dios. No.

Pero entre nosotros hay una amistad

y, si tú quisieras contarme algo que te preocupe y compartirlo conmigo,

yo te escucharía de mil amores.

Lo sé, Linda.

Lo sé.

He de confesar que

últimamente estoy un poquito molesto con toda la situación.

Me comentaron que un matrimonio puede ser un veneno

para una relación,

pero no sabía que dicho veneno iba a atacar tan pronto.

Tranquilo.

Además, aún estás a tiempo de pedírmelo a mí,

pero date prisa, que me llueven las ofertas.

Ya he oído ya, ya he oído.

Creo que tendremos que dejar lo nuestro para otro momento.

Madre de mi vida,

ni la mismísima Elizabeth Taylor hubiera hecho esa entrada.

Muchas gracias por venir.

Te lo debía.

Siento haber estado tan intratable y retraída.

Siento que todo va muy deprisa. Carmen, Carmen,

una boda trae mucha ilusión,

pero también sé que conlleva miedo y nervios.

Yo sé que siempre has sido de ritmos más pausados.

Me encargaré que siga siendo así.

Gracias.

Bueno, ¿qué tal si dejamos este asunto por hoy

y nos centramos en la fiesta?

Por cierto, con lo de ritmo pausado me refería a la relación,

no al baile.

De acuerdo.

¿Y esto? -Son para tu madre.

Ah.

Es coña. Las he visto por el camino y las he cogido.

Toma.

Muchas gracias.

Son unas de mis... -Favoritas, lo sé.

Hemos estado muchos años juntos.

En nuestra primera cita te traje un ramillete que cogí en el monte.

Es verdad. No me acordaba.

Pues a mí no se me ha olvidado la cara que pusiste

de monita nerviosa y sorprendida.

¿Y te acuerdas de la chorrada que hicimos después?

Jugamos a “Verdad o mentira”, y si era verdad, quitabas un pétalo.

Sí. -Es verdad.

¿Recuerdas aquella pregunta que era si alguna vez

habías pasado tres días sin ducharte?

Vale, en esa me toco arrancar algún pétalo.

Fue muy divertido. -Y muy romántico.

Ahí empecé a conocerte y supe que me gustabas de verdad.

Venga, ¿jugamos?

¿Jugar? -Sí.

¿Para qué?

-Para conocernos más el uno al otro.

Si ya sabemos todo el uno del otro. -Te equivocas,

tú no estás metida en mi cabeza. -Que te conozco mejor que a mí.

¿Sí? A ver, ¿qué he estado haciendo estas semanas desde que me dejaste?

Pues... no sé, ¿te has apuntado a algún curso?

Uh, frío, frío.

¿Sales con alguien?

(NIEGA)

-Ribe,

no estamos jugando a "Verdad o mentira".

Si quieres decirme algo, dímelo. Ya somos adultos, ¿no?

Sí. Sí, sí.

Vale, sí es verdad

que quería decirte algo.

Desde que lo dejamos, pues... he pensado mucho en ti:

en lo que estarías haciendo, hablando...

Y eres una persona muy importante... -Ribe.

Para.

¿Qué pasa?

Que esto no es una cita.

Me voy a ir a vivir a Madrid, quiero intentarlo con Dani.

Pero ¿no te había dejado?

Sí, pero porque no me conoce en persona.

Ese tío no te merece.

Ribe...,

siento si te he dado a entender algo que no era.

Para mí eres alguien muy especial y muy importante en mi vida,

pero como amigo, lo sabes.

¿Estoy a tiempo de tomarme algo? ¿Qué te sirvo?

¿Chupito para embarazadas tienes?

Se me acaba de terminar, no me queda.

Pues ponme un mosto.

Siéntate.

¿Qué tal...? ¿Cómo...?

Tú primero.

Vale, que... ¿Cómo estás?

Pues mejor.

Esta mañana el día ha empezado fatal,

pero gracias a los chicos del taller, mucho mejor.

No sabes lo que han hecho, Tirso,

han construido un montón de muebles mientras yo no estaba.

Son tan profesionales y tan buena gente...

Vamos, que sin ellos,

habría sido un día de mierda, la verdad.

Te lo he dicho ya, ¿no? Sí.

Gracias. De nada.

Tirso, yo...

Quería darte las gracias por el picnic.

Conseguiste que me olvidara de todo por un momento,

y eso está muy bien. No fue nada.

Sí que lo fue, sí.

Y... sé que tenemos una conversación pendiente...

No hace falta, si no quieres.

Sí que quiero.

He estado pensando y...

creo que es mejor que lo dejemos aquí.

Voy a tener un millón de cosas ahora que hará que mi vida cambie

por completo,

y voy a tener que ocuparme... Bueno, ya sabes.

Y no sería justo,

ni para ti, ni para mí,

porque no podría estar al 100%.

Entiendo.

No es el momento. No tienes que darme explicaciones.

¿Cuánto te debo? Nada, estás invitada.

No, de verdad. Julia, insisto.

Por tu nueva etapa.

Pues...

Nos vemos.

(Llaman)

Julia, soy yo.

Ya sé que eres tú. Aquí no vive nadie más, mamá.

No seas tan quisquillosa, podría haber entrado sin llamar.

¿No es lo que has hecho?

Bueno, te he traído un vaso de leche caliente.

Te ayudará a dormir.

Cuando estaba embarazada de ti en el último trimestre,

la leche era lo único que me ayudaba a coger el sueño.

Pero yo no estoy en el último trimestre ni nada, mamá.

¿Podrías darme las gracias y ya?

Gracias.

Bueno, bueno, bueno...

Sé que te estás pensando qué hacer con Sergio.

Yo he hablado con él, pero... ¿has vuelto a hacerlo tú?

No. Y de momento, no quiero dirigirle la palabra.

Eso es lo que se merece,

y mil cosas más que se me ocurren y me callo.

Pero ahora no puedes hacer eso.

No deberías hacer eso.

¿Ah, no? ¿Y dónde está escrito eso?

Sergio es su padre y va a seguir siéndolo, pase lo que pase.

Sí, eso no lo puedo remediar,

pero visto lo visto, cuanto más lejos, mejor.

Criar a un hijo sola es muy difícil.

No sería la primera ni la última, mamá.

Mira a mi amiga, Elena.

Ya, Elena. ¿Qué pasa?

No se puede comparar. ella no lleva un negocio como tú.

Pero yo podré con ello. Con eso y con más.

Lo que no voy a hacer es meter en la vida de un niño

a un hombre que a la primera de cambio sale corriendo.

Pero, hija, es que ya está dentro de su vida.

Si hubieras elegido tener un hijo sola,

te hubiera dicho que adelante, que ya nos las apañaríamos.

Millones de mujeres lo hacen.

Pero te hablo desde mi experiencia, cielo.

Tuve la suerte de contar con Óscar

y, aun así, no había día que no llegara ahogada a casa.

Me sentía la peor madre del mundo.

¿En serio?

Pero ¿por qué?

Porque quería cuidarte,

pero se me iba la vida.

De no ser por Óscar, no sé qué hubiera hecho.

Ay, mamá. Que la de las hormonas soy yo.

Además, mírame, estoy aquí, viva

y no salí del todo mal, ¿no?

Hija, no te quiero asustar, pero agárrate porque vienen curvas.

Ser madre es lo más bonito,

y lo más puñetero y difícil que hay en la vida.

Ya.

No lo sé aún, pero supongo que me daré cuanta pronto.

Necesitarás mi ayuda, la de tus amigos también.

Y si el padre de la criatura quiere ayudar, mejor que mejor.

Hazme caso.

Mamá, es que no quiero estar con Sergio.

Y me parece bien.

Lo que te pido es que rebajes un poco tu enfado con él

y que empecéis a hablar de cómo criar al niño.

Porque... esto es cosa de los dos, estáis juntos en esto.

Bueno, y ahora a dormir.

Y a descansar.

Tómate la leche, que se va a enfriar.

(Puerta cerrándose)

Sergio, tenemos que hablar.

Pasa.

Es tarde y nadie nos molestará.

¿Estás seguro de que no conoces a nadie en Río Muni?

¿Ninguna conexión fortuita, ningún familiar lejano?

Acabo de mudarme de la metrópoli, no tengo ningún vínculo con Río Muni

ni con los trabajadores de esta fábrica.

Perfecto.

Este trabajo requiere de una discreción absoluta.

No se preocupe por eso.

Bonitos zapatos, Jonas te llamabas, ¿verdad?

Sí. Son mis zapatos de la suerte.

Tienen una bonita historia detrás.

Me encantará oírla en otro momento.

Vamos a lo nuestro.

Fírmalo.

¿Sin leerlo? -Si quieres hacerlo, puedes.

Te contrato como vigilante de la fábrica,

tal y cómo hablamos.

Además de las funciones de vigilante,

me gustaría que realizaras otra labor más concreta y delicada.

No sé a qué otra labor se refiere,

pero en este contrato no está recogido.

Quiero que me informes sobre los transportistas

y que vigiles la mercancía que cargan en sus camiones,

y quiero que lo hagas sin levantar sospechas,

nadie puede saber que trabajas para mí.

No me importa, siempre y cuando eso se vea bien retribuido.

Bien.

Te pagaré más.

¿Así está bien?

Le doy mi palabra de que nadie sabrá que trabajo para usted.

¿Ha habido algún precedente?

¿Algún incidente previo con los transportistas?

No.

Pero debes saber que en esta tierra, donde la selva levanta caminos

y destroza carreteras,

los transportistas son un gremio de difícil trato.

No se preocupe.

Se me da bien tratar con gente hostil.

Una última cosa.

¿Puedo saber qué es lo que está buscando?

No lo sé.

Pero hay algo raro en los camiones,

y tú vas a averiguar qué es.

Hombre, el padre a la fuga.

Macho, contigo nunca se sabe cuándo te vas a largar

ni cuándo vas a aparecer. -¿Qué tal tus vacaciones?

¿Tienes alguna habitación libre?

Sí, estás de suerte, sí.

¿Y la tienes a precio normal o precio amigo?

Al que tiene, con un 15% de descuento si te quedas unos días.

Eso suena a precio de amigo.

Pienso quedarme una temporada. -¿Seguro?

Te he dicho que sí.

A lo mejor te da por irte a la playa si vienen mal dadas.

¿Esto qué es?

Quería estar a la altura de tu confianza

y me he puesto a trabajar en esto varios días.

Estuve haciendo un informe de la competencia

y hablé con varios empresarios de la colonia.

Si hacemos estos dos pasos,

dentro de muy poco puede que seamos la mejor maderera de la colonia.

"Puede" no, de hecho, lo seremos.

No sabes la vergüenza que me da cada vez que lo pienso.

Un embarazo es una razón más de sobra para salir corriendo, ¿no?

Pero, bueno,

supongo que lo importante es que estés ahora aquí.

Y voy a seguir estando, si tú quieres.

-"Si viene a ver cómo van los muebles,"

ya le dije que estamos en ello.

Trabajamos lo más rápido que podemos.

No es eso lo que quiero decirte.

Si no es de trabajo, no tenemos nada que hablar.

¿Flores? ¿Le llevaste flores? -Unas pocas.

Ribe, ¿qué te dije? -Lo siento, fue un impulso.

"Un impulso". -Sí.

¿Y qué tal fue?

Mal, ¿no te lo he dicho?

No sé de qué te sorprendes.

Lo peor no es eso. -Que hay más.

Dime cómo va el estado de la producción y me marcharé.

¿No será mejor que se lo comente al señorito Víctor y no a usted?

¿Y por qué?

Se dice que le han ascendido.

Últimamente, todo son buenas noticias para él.

Lo propio sería que te contuvieras esos comentarios y te comportases.

Como la señorita prefiera.

¿Va en serio lo de irte a Madrid?

Claro que va en serio.

¿Estás segura? ¿Sin piso y sin curro?

María, me han llamado hoy de la tienda,

y he pasado la primera entrevista. -Ah, ¿sí?

¿No eres capaz de aceptar mis decisiones y alegrarte por mí?

Perdona, solo me preocupo.

¿Te preocupas o estás celosa?

¿"Celosa", por qué?

Porque yo sí me atrevo a irme a Madrid y tú te rajaste.

¿Te acuerdas? -No te metas.

Sergio. -Nada, como burro de noria.

¿Qué quieres ahora?

Espero que esta vez estés a la altura.

Julia me importa, y mucho.

¿Me estás amenazando?

Tómatelo como quieras.

Sergio puede ser un buen padre.

Que tiene defectos y ha liado alguna, sí,...

No puede ser, Elena, por favor.

...que ha sido un capullo integral, también,

pero... se nota que te quiere por encima de todo.

Yo creo que ha cambiado, ¿no?

Durante la velada de ayer,

tuve la oportunidad de charlar un rato con Ventura,

Y naturalmente, hablasteis de mí.

"Naturalmente", claro que sí.

Ventura aprecia mucho esa valía,

y no parece dispuesto a querer prescindir de ti.

¿Y se puede saber exactamente qué te dijo?

Quiere que vayas a verle hoy a su casa.

Tiene algo que proponerte.

Julia ha decidido criar al hijo aquí,

así que tenemos que aceptarlo.

Y el bautizo se hace en Madrid, eso sí.

No sé.

En la iglesia donde se bautizó mi hija.

Diana...

Además, tengo mano con el párroco y seguro que nos da una buena fecha.

Quiero irme a Madrid.

Me da igual lo que digan los demás y lo que opinen.

Me quiero ir y me voy a ir. -A Madrid, ¿a qué?

¿Qué hay allí que no haya aquí?

¿Todo?

El carrito ya lo tengo mirado, es de una marca buenísima.

A ver qué dice Julia.

No, Julia es capaz de comprar un carrito de segunda mano.

Y por ahí no paso.

Bueno, o peor aún,

llevar al bebé en una mochila de esas, como si fuera una jipi.

Hola. ¿Cómo vas?

"He estado pensando y no es buena idea".

"No te lo he dicho antes porque no quería hacerte daño".

Pero...

he conocido a otra chica.

"Y estamos juntos".

"Así que, creo que lo mejor es que dejemos de hablarnos".

"Un beso".

Y habrá que ir pensando en los nombres,

porque ahora saben el sexo pronto, no nos va a pillar de sorpresa.

Ya sé que es vuestra decisión, pero tengo algunas propuestas.

Lo que no voy a consentir es que le pongas un nombre moderno, ya sabes.

Me da miedo que Patricia esté cambiando el rumbo del negocio.

Por favor... Ya ha empezado a hacerlo.

Y sin encomendarse a Dios ni al diablo...

¡Por ahí no vayas! ¿Vas a decirme que te consultó

antes de nombrar a Víctor director de Operaciones?

Fue decisión suya.

Una decisión precipitada.

Sí, es cierto. Me sorprendió lo de Víctor.

Pero he decidido confiar la dirección de la fábrica a Patricia,

con todas sus consecuencias. Y eso voy a hacer,

confiar en que sus decisiones serán beneficiosas para todos.

Padre...

Y te pido que confíes en Patricia.

Sabe lo que se hace mejor que yo.

Lo que sí me quedó claro es que la seducción no es lo mío.

Tenía yo indicios ya de que no, pero confirmé.

Qué tontería. -No, de verdad.

Cada vez que estoy con una chica que me gusta...

-Hola, tío.

"Padre tú eres el socio mayoritario,

es que no puedes desentenderte

por mucho que necesites esas vacaciones".

Yo ya no soy el socio mayoritario.

¿Cómo?

Hace unos días,

le cedí a Patricia parte de mis acciones.

Ahora es ella la que tiene la mayoría.

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Dos vidas - Capítulo 74

10 may 2021

Después de que Sergio se haya presentado por fin ante Julia, esta le canta las cuarenta por haberla dejado tirada cuando le dijo que estaba embarazada. Sergio intenta darle explicaciones de por qué desapareció y al mismo tiempo le pide algo que podrá cambiar su vida y la de niño que espera para siempre. Mientras tanto, las tensiones entre Cloe y María continúan: Cloe no ha cambiado de idea sobre irse a Madrid para encontrarse con Dani. En Río Muni, Carmen encuentra en la fábrica la hostilidad de Kiros, que no quiere tratar con ella. Afectada, Carmen se niega a ir a la fiesta de empresarios con Víctor y el joven, desconcertado, termina recurriendo a Patricia en busca de ayuda: no sabe qué le sucede a su prometida y empieza a estar molesto. A la fiesta también acuden otros invitados de honor, Ángel y Alicia. Y es que la pareja debe fingir que vuelven a estar juntos para alejar los recelos de las malas lenguas.

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