Dos vidas La 1

Dos vidas

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No recomendado para menores de 7 años Dos vidas - Capítulo 65 - Ver ahora
Transcripción completa

(Tambores)

¡Alto!

¡Ave, Julia!

Los que se quedan aquí, sin tu maravillosa compañía, te saludan.

Ven aquí, anda.

Madre mía.

Gracias por venir.

No sabía si habíais recibido el mensaje.

Pensaba me iba sin despedirme.

Ni loca me pierdo yo tu despedida.

Como te descuides, se monta contigo en el coche.

Y lo del tambor, es un puntazo.

Pero en un principio,

no sabía si veníais a despedirme o a ejecutarme.

Tenía que haber tocado algo más alegre, pero es lo que me sé.

¿Y Tirso? ¿Dónde está?

Supuse que ya estaría aquí contigo.

Ah, pues no.

Me sale apagado.

Lo siento.

¿Voy a buscarle?

No, tranquila, no te preocupes, de verdad.

Muchas gracias por haber venido.

No me gustan las despedidas, pero...

así os tengo a todos juntos y me llevo menos disgustos.

Jo, chicos...

Me parece mentira que viniera aquí para descubrir quién era mi padre,

y me quedará, no sé,

yo creo que porque necesitaba un vuelco en mi vida, ¿no?

Luego, descubrí a Carmen

y quise ser como ella.

Y hay una parte de mí,

que yo creo que lo quise hacer también por vosotros,

por el taller y por mí.

Y yo creo que lo conseguí, ¿no?

He conseguido ser fuerte y valiente.

Aunque luego, en realidad, no ha podido ser, pero...

Y nada, deciros que en este camino lleno de tropiezos

también he descubierto cosas

y, no solo he descubierto a mi familia biológica,

a mi padre y a mi abuela,

sino que os he descubierto a vosotros.

Vosotros sois mi familia.

(Tambor)

Julia, vuelve pronto y ya está.

Aquí está tu casa, pero también la mía,

abierta para lo que necesites.

Tomar el aire, cotillear...

No sé qué más decir.

(RÍEN)

Que tengas buen viaje.

Todo va a ir genial, ya lo verás.

(CARRASPEA)

¿Y esto qué es?

Nada, mamá, han venido... ¿Sabes qué?

Me da igual.

Yo solo he venido para decirte que,

no sé cómo lo has hecho, pero lo has conseguido.

Así que, Julia María, enhorabuena.

¿Qué estás diciendo, mamá?

Si pretendes que lo repita otra vez, vas lista.

Solo quería que supieras que el cheque ha llegado esta mañana.

Así que, la deuda está saldada. El negocio es tuyo.

(Sintonía de "Dos vidas")

Pues dicen que por la tarde van a bajar dos grados las temperaturas,

pero mañana vuelven a subir,

aunque se mantendrá el cielo nuboso todo el día

con posibilidad de chubascos.

Y pasado mañana, niebla a primera hora,

y luego se mantendrá entre nubes y claros.

¿Tú sabes lo que son las altas presiones?

Lo que sé es que me estás poniendo la cabeza como un bombo.

Además, ¿a ti que más te da el tiempo,

si vas a hacer lo mismo?

¡El tiempo es muy importante!

Para el campo, para el estado de ánimo...

En fin... -Buenos días, Tirso.

Cóbrame la habitación, anda. Hola, Mario.

Buenos días. -¿Ya? ¿No tomas nada?

No, gracias.

Ponle un plato de tus huevos con chistorra.

¿Para desayunar?

Claro.

No, de verdad. Muchas gracias.

Tengo una reunión en Madrid y voy justo de tiempo.

Como quieras.

Aquí tienes.

Vaya, esto es otra cosa.

No me digas que le has hecho precio de amigo.

Tiene beneficios como cliente VIP.

En cuanto llegue a Madrid, te hago una reseña de cinco estrellas.

Yo de ti me cogía algo para el cuello,

que para la capital, dan vientos provenientes de la sierra.

¿Y a este, qué le pasa?

No sé, debe tener bajas presiones en el cerebro.

Y tanto que las tengo.

Pero... si hoy habíamos quedado...

Teníamos una cita con Julia para despedirla esta mañana.

Se me ha ido el santo al cielo.

Espero que no se haya dado cuenta de que no estamos.

¡Venga, vamos!

Pero ¿qué os pasa?

¿Se os ha olvidado que se va Julia?

Que como no os vea allí, le va a dar algo.

Que ya tiene suficiente la pobre.

No vamos a ir a despedir a Julia, Mario.

¿Quién tiene bajas presiones en el cerebro ahora?

No vamos a ir a despedir a Julia porque Julia no se va.

Y vosotros habéis tenido algo que ver.

¿Cheque, qué cheque?

¿Qué cheque va a ser?

Julia, que me has tenido en vilo hasta el último minuto

no estoy para bromas, y menos,

delante de tanta gente, aquí, a la sopa boba.

¿Por qué no estáis todos trabajando?

Estamos celebrando. Celebrando el cheque.

¿Qué cheque?

El maravilloso cheque que le ha llegado a mi madre esta mañana

para saldar la deuda.

¿A que es increíble? Claro, claro, eso es.

Estamos todo muy contentos

de que Julia por fin se quede,

y esta pequeña reunión es en honor a ella.

Y al cheque. Al milagroso cheque.

¿A que sí? -Sí.

Bueno, pues nada, en otro momento

ya me contarás cómo has conseguido el cheque.

En otro momento, que ahora estamos de celebración.

Pues no os entretengáis, que la deuda está saldada,

pero el taller no generar beneficios.

Bueno, no pasa nada, tengo una estrategia perfecta pensada

para que empiece a generar beneficios.

¿Ah, sí?

¿Cuál es? Sorpréndeme. Hacer lo que me dé la gana.

¿Sabes por qué? El taller es mío

y no te tengo que dar ninguna explicación

de lo que hago o no hago.

Estarás contenta. Las dos deberíamos estar contentas.

Claro que sí. Soy tu madre.

Bueno, me voy, que tengo lío.

Un momento, pero ¿qué acaba de pasar aquí?

No lo sé. No lo sé, pero es increíble.

Que me quedo.

¡Que me quedo!

¡Vamos!

(GRITA)

(Tambores)

Uy, perdona, perdona. ¿Estás bien?

Perdona, que estaba mirando movidas en el móvil y no te había visto.

No te preocupes.

Aunque deberías levantar la cabeza para evitar accidentes.

Ya. Cuando estoy rayada, estoy rayada,

y no hay nada que me saque de ahí.

Hasta que una farola te quite de un plumazo

las rayadas y el conocimiento. Te lo digo por experiencia.

Ya. -¿Adónde ibas?

A ningún lado. A dar una vuelta.

¿Puedo acompañarte a ti un rato?

Sí, claro.

Oye, ¿sabes que Julia al final se queda en el pueblo?

¿Te has enterado? -Sí, estoy al tanto.

Pues menos mal,

porque me encanta el trabajo en el taller

y no me apetecía buscar otra cosa.

No parece que tengas muchas razones para estar tan rayada como dices.

¿Es por Ribero? No os he visto mucho juntos últimamente.

No, no es por Ribero.

Por cierto, te agradezco la conversación del otro día.

Me ayudó mucho y vi que estábamos en crisis.

Gracias a eso, di el paso de cortar con él.

Eso no se lo digas a Ribero, a ver si me va a pinchar las ruedas.

Ribero no haría eso.

Es muy un buen tío.

Y si es tan buen tío, ¿qué es lo que pasó?

Pues otro tío.

Pero no tiene que ver con Ribero.

Cuando hablaba con Dani, con Ribero todo iba mal.

Dani no me suena. ¿Es el chico de las redes sociales?

Sí. -Ah.

La verdad es que llevamos mucho tiempo hablando, todos los días.

Y nos entendemos muy bien.

Mejor que eso, conectamos. No sé, es difícil de explicar.

Es como si nos conociésemos de toda la vida.

¿Y estás rayada por eso?

Estoy rayada porque quiero dar un paso más y conocerlo mejor,

pero no me quiero precipitar ni agobiarle.

Si por cómo hablas de la conexión que tenéis,

parece que os conocierais.

no, me refiero a conocerle en persona.

De hecho, le propuse ir a Madrid a verle

y, su contestación no ha sido muy... Vamos, que me ha dicho que no.

Crees que has metido la pata. -No sé qué quiere que haga.

¿Esperar a que él le apetezca verme tanto como a mí?

¿Y cuándo va a ser eso, en un año, dos semanas, nunca?

Yo solo puedo decirte que cuando uno quiere algo,

tiene que luchar por ello, dar el paso.

Las cosas no caen del cielo,

y mucho menos, las que merecen la pena.

Pues me queda claro que Dani no está luchando por mí.

¿Cree que no valgo la pena?

No, no, no...

No tenemos ni idea de lo que pasa por la cabeza de ese chaval.

Pero sí sabemos dos cosas.

Una: que si uno no coge el toro por los cuernos

y lucha por lo que quiere, nunca lo conseguirá.

¿Y lo segundo?

Pues que tú vales mucho

y, si ese chico tiene dos dedos de frente,

se dará cuenta de que no puede dejarte escapar.

Lo que pasa

es que necesita, bueno, un poco de ayuda para verlo.

Muchas gracias, Sergio.

Bueno, me tengo que ir, me esperan.

Adiós.

No sabes nada de ella, ¿verdad?

Llevo desde la madrugada paseando Río Muni y no la he encontrado.

Yo también he hecho mis pesquisas con el mismo resultado.

Pero confío en Linda o en sus amigas:

me avisarán si la ven. -¿Y si ya es tarde?

Tranquilizarte. -¿Que me tranquilice?

Lo siento.

Ya no sé ni lo que digo.

El tiempo me ahoga, Inés,

tengo miedo de que Alicia haya hablado.

Perder los papeles no nos va a ayudar. Anda, ven.

Tenemos que confiar en que si no ha hablado hasta ahora, siga callando.

Al menos, hasta que la encontremos.

Me temo que Alicia no entrará en razón. Recuerda su mirada.

Se sintió traicionada.

No hay nada más peligroso que un animal herido.

Lo sé.

Pero también sé que Alicia es una chiquilla inocente

con un corazón enorme.

Está muy confundida, pero no hará que nos perjudique.

El riesgo es demasiado alto, Inés.

¿Crees que no lo sé? ¿Qué más podemos hacer?

He estado pensando y solo tenemos dos opciones.

La primera, sería romper.

No, eso no es una opción.

Hacer como que nada de esto hubiera pasado nunca

y dejar de vernos durante un tiempo o para siempre.

Ángel, no.

No puedo renunciar a ti, te necesito.

Pues entonces, solo nos queda la segunda opción.

Huir, Inés.

Dejarlo todo atrás y escapar juntos.

Sabes que nada me gustaría más que vivir una vida contigo.

Esta vez no se trata del impulso de un hombre enamorado.

Estamos hablando de salvar nuestras vida.

No me puedo creer que esas sean nuestras opciones.

Esta noche es la pedida de mano de Víctor.

Mi hijo va a comenzar una nueva etapa y sé que me necesita.

Mi amor, sé que es muy complicado, pero tenemos que elegir,

o nos olvidamos de nuestro amor para siempre

o lo vivimos incondicionalmente.

(Puerta)

Alicia...

Si fuese un bloque de mármol,

estaríais esculpiendo una figura digna de un gran museo.

Es increíble que trabajéis con tanto mimo.

En peores situaciones nos hemos visto

que cincelando una piedra, señorita.

El maquillaje hace milagros,

pero la verdadera belleza es esa que nace cuando una está feliz.

Y usted nos está dejando ciegas.

Tiene el brillo de una enamorada en los ojos...

Sin duda, ese hombre es muy afortunado.

Qué caprichoso es el amor, ¿verdad?

Es como un caballo salvaje incapaz de ser domado.

Señorita, pierda el miedo, porque sus ojos no lo tienen.

Monte en ese caballo y déjese llevar lejos...

Hoy es el primer día del mejor de todos sus viajes.

Tus cuidados y consejos no tienen precio, Enoa.

Muchas gracias por todo.

(Puerta)

Espero que no tengáis ningún problema.

No quiero retrasos ni contratiempos, hoy es un día muy importante.

Le aseguro, señora, que no se habrá visto en Río Muni

una prometida más bella.

Ni más puntual.

¿Podéis dejarme a solas con la afortunada?

¿Va todo bien, Patricia?

Hoy es un día muy importante, Carmen,

y... me gustaría que llevaras algo.

Solo si tú quieres, claro.

Era de mi madre, que en paz descanse.

Esto es demasiado... No puedo aceptarlo.

Claro que puedes.

Esta joya me ha acompañado en los momentos más importantes de mi vida.

Siempre me ha recordado el lugar de dónde vengo

y a dónde pertenezco.

De verdad, Patricia, te lo agradezco mucho,

pero es que no... Carmen,

solamente, una mujer que sabe cuál es su lugar,

puede llevar esta joya con la dignidad que merece.

Tu cambio de opinión con respecto a Víctor,

el hecho de que hayas aceptado el compromiso,

me ha demostrado que tú eres esa clase de mujer.

Gracias.

Reconozco que siento un poco de envidia.

Yo jamás podré casarme con el hombre que amo.

Tú, sin embargo, lo tendrás todo.

Por eso, me encargaré personalmente de que sepas apreciarlo.

Te hemos estado buscando.

Lo sé. Linda me ha puesto al corriente.

Alicia, estábamos muy preocupados por ti.

Muchas gracias por venir.

Te prometo que a partir de ahora, no habrá más engaños.

Sé que estás enfadada y dolida, y tienes todo el derecho a estarlo.

Y aunque no sirva de nada,

queremos pedirte disculpas.

Era lo que intentábamos decirte en el club,

aunque no pudimos elegir peor manera para hacerlo.

Nuestra intención nunca fue hacerte sufrir más.

Sentimos mucho haberte involucrado en todo esto.

Eres una chica dulce y buena, y no te mereces todo este dolor.

Sé que tengo gran parte de culpa.

Tú viniste con tu gran corazón y yo no estuve a la altura.

Pasamos extraordinarios momentos juntos

y yo te pagué con la peor de las monedas,

no siendo sincero contigo.

Eh... ¿Desde cuándo estáis los dos...?

Eso no importa.

Sé que oír esto puede ser doloroso, pero...

necesito que entiendas

que no estaríamos en esta relación si no fuera real,

aunque sea un amor prohibido,

como los de las novelas que tanto te gustan.

Y no estoy justificando nuestro comportamiento contigo,

pero lo cierto es que, si la sociedad nos permitiera vivir

nuestro amor libremente, esto no habría pasado.

Entiendo, lo entiendo.

Yo quería pediros perdón.

¿"Perdón"?

¿Por qué?

Alicia, ¿qué has hecho?

Nada, no he hecho nada.

Quiero que me disculpéis por haber reaccionado tan mal.

Fue muy impactante para mí.

Ahora, sin embargo, todo encaja, de verdad.

Puedo ver que estáis enamorados

e imagino lo terrible que es

no vivir la historia que una quiere.

Alicia, no sé cómo vamos a poder agradecerte tu comprensión.

Te aseguro que nunca quisimos mentirte,

solo intentábamos protegernos.

Lo entiendo, lo entiendo.

Pero podéis estar tranquilos, no diré nada a nadie.

No merecemos tu indulgencia, Alicia,

nos lo has dado todo sin pedir nada cambio.

Tienes un gran corazón.

Estamos muy contentos de que te hayas cruzado en nuestro camino.

Bueno, ¿qué? Estarás contenta, ¿no?

Sí. No me puedo creer que el taller sea cien por cien mío.

Ya nadie me va a decir cómo llevar el negocio,

ahora, solo decidimos mi equipo y yo.

Es un momento importante y me alegra mucho poder compartirlo contigo.

Igual podríamos hacer una fiesta de inauguración por todo lo alto,

para que puedas dar uno de tus discursos.

Era broma, quería ver la cara que ponías.

Yo ahora quiero saber quién le envió el cheque a mi madre,

porque eso es lo único que no me está dejando disfrutarlo.

Mira, sea quien sea...

Puede que te haya salvado, que nos haya salvado el culo,

pero eso no quiere decir que no te lo merezcas.

Por desgracia, en este mundo,

las cosas buenas no siempre les pasa a las personas buenas,

pero esta vez, sí.

Así que, no quiero verte dudar ni un segundo

sobre si te mereces o no lo que ha pasado. ¿Me oyes?

O voy a buscar a tu madre para que vuelva a entrar en el negocio.

Sí, tienes razón.

Además, lo que voy a hacer es aceptar la ayuda.

Este cheque me ha permitido reabrir el taller y quedarme en el pueblo.

Solo quiero encontrar a la persona y agradecérselo.

Yo tengo mis propios candidatos.

Pues como no sea el alcalde desviando fondos públicos,

no se me ocurre.

Julia, ¿estás bien?

Sí, sí.

Solo es una flojera que tengo últimamente.

¿Cómo que últimamente?

¿Desde cuándo te vas mareando por las esquinas?

Elena, que no me estoy desmayando, de verdad.

Es solo que estoy floja de energía, y ya está.

Creo que es mucha tensión acumulada con todo lo del taller,

lo de la mudanza...

Creo que en cuanto mi cuerpo sabía que me quedaba,

se ha relajado y he perdido toda la fuerza.

En cualquier caso, podemos dejarlo por hoy.

No tenemos que hacerlo todo corriendo,

que no está tu madre soplándonos en la nuca.

Hazme caso, vete a casa y duerme un poco.

Luego te llamo para ver qué tal estás

y nos volvemos a agobiar con lo que sea, ¿vale?

Vale, venga, tienes razón.

Gracias.

Pues hasta luego. Hasta luego.

No te preocupes, de verdad.

Ahora me pasó yo y deshago un par de cajas más.

Qué me va a importar, mujer.

Tú lo que necesitas es mucho sofá,

manta y un vinito también.

Venga, descansa.

Adiós.

Era Julia, la pobre está derrotada.

No sé cómo ha aguantado tanto sin que le dé un parraque.

Ya que no me haces caso, podrías emitir una palabra completa.

¿Qué haces? -Creía que estaba

tomando el aperitivo con mi hija,

pero resulta que estoy con un ogro hipnotizado por un objeto mágico.

Perdona.

Pensé que íbamos a celebrar

que seguimos teniendo un trabajo que nos gusta,

que Julia se ha quedado en el pueblo...

Pero no sé, María, parece que no estás contenta.

Claro que sí,

pero es que estoy preocupada por Cloe.

Esta mañana se fue mientras celebrábamos la movida de Julia.

¿No has sabido nada de ella? -No.

Hemos hablamos de quedar esta tarde,

pero le he escrito muchos mensajes y no me contesta.

Eso sí que es raro, porque Cloe no suelta el móvil ni aunque la maten.

No. Es como si hubiera desaparecido,

y cuando Cloe desaparece así, no es buena señal.

No nos pongamos en lo peor, que hoy es un día con buena energía.

A lo mejor se le ha estropeado el móvil y ha ido a arreglarlo.

Tiene varios de repuesto.

Pues querrá estar un rato a solas.

Tú eres una experta en eso,

y si Cloe quiere estar cinco minutos sin estar pegada a tu culo,

deberías respetarlo.

Entonces ¿crees que no quiere verme?

Pues a lo mejor no quiere verte ahora.

Pero cariño, una buena amistad también se basa en eso,

en dejarse su espacio.

(Mensaje)

Bueno, viendo que ya he conseguido levantarte el ánimo,

voy a pagar, a ver si Tirso me hace un poco más de caso que tú.

"Hola, Dani".

"Sé que querías ir despacio, pero me apetece muchísimo verte".

Así que, bueno, aquí estoy,

estoy en la parada de autobús del pueblo".

"Me voy a Madrid".

"Ya sé lo que hablamos,"

pero necesito y quiero verte.

Me da igual si estás trabajando,

"algún momento encontraremos para hablar y conocernos".

"Eso es lo importante".

No necesitamos una tarde entera juntos,

con un café está bien para empezar.

En un par de horas "me tienes en el centro de Madrid".

Tirso, cóbrame, y de paso, quédate con la vuelta.

Esto es casi La Vuelta a España. -Por las molestias.

Ya me entiendes:

porque a saber lo que has tenido que empeñar para conseguir ese dinero

y que Julia se quede.

Yo no hice nada.

No te creo.

Si hubiera tenido el dinero, lo habría hecho yo mismo.

Pero ya sabes cómo son que las cuentas del hotel.

No, imposible.

Tú has tenido que ver con ese cheque, seguro.

Algo he tenido que ver, pero yo no he firmado el cheque, seguro.

¿No vas a decir quién es? -No necesitas esa información.

Bueno, me acabaré enterando.

Aunque hay algo que sí que necesito saber,

¿a qué estás esperando?

¿A qué te refieres?

A lanzarte con Julia, ¿a qué va a ser?

Después de que ha estado a puntito de irse,

¿vas a seguir perdiendo el tiempo, o vas a dar el paso de una santa vez?

Yo no tengo ningún paso que dar.

Ahora tendrá mucho lío con la reapertura del taller, asentarse...

Con comer, dormir, respirar... Liadísima, sí.

Déjate de excusas. Tienes que dar el paso, tío.

Que no es el momento. No es el momento, Elena.

¿No ha sido suficiente el calvario que has pasado estos días pensando?

Has intentado de todo para que se quede

y, ahora te quedas parado sin hacer nada.

El mejor momento para decirle a alguien lo que sientes,

es el momento en el que se lo dices.

Y si sigues esperando, la perderás, majo.

Malditos gemelos.

Si es por gemelos, tenemos un armario lleno de ellos.

Anda, trae.

¿Podemos sacarlos todos y meterme yo?

¿Cómo estás? Trae.

Bien, madre. Pero esta vez, será al revés,

va a ser el novio quien llegue tarde.

Se me ha olvidado vestirme. -No digas pamplinas.

Simplemente, estás nervioso.

Una pedida de mano es un momento muy importante como para no estarlo.

Son muchas emociones.

La única emoción que tengo ahora es miedo.

Creo que estás confundiendo tus sentimientos.

Vas a prometerte con la mujer de la que estás enamorado,

¿de qué tienes miedo, de ser feliz?

No, madre, de que Carmen no lo sea.

Nunca he cuidado a una mujer como quiero hacerlo con Carmen.

No quiero ser un embustero.

Quiero comprometerme a algo y saber hacerlo.

¿Y si no consigo que ella sea feliz?

Entiendo que nunca has sentido lo que sientes por Carmen

por ninguna otra mujer, y eso te hace sentir inseguro,

pero déjate llevar, disfruta de vuestro amor,

eso es lo que te va a convertir en el mejor marido de Río Muni.

¿Tú crees? -Por supuesto.

Mira cómo estoy, me tiemblan hasta los cordones de los zapatos.

Deberías haber visto a tu padre el día que hicimos público

nuestro compromiso.

¿Padre nervioso? No me lo creo.

Estaba tan nervioso, que a la hora de hacer la pedida,

se dio cuenta de que no tenía el anillo.

Se lo había olvidado.

Si el hombre más seguro de sí mismo estaba nervioso

en un día como este, tú también te puedes permitir estarlo.

(RESOPLA) De acuerdo.

No quiero imaginar la cara de padre si se me olvidara el anillo.

Ya.

Madre, el anillo, el anillo.

Pero si lo tenías en el bolsillo hace un momento.

Sí, es creía, pero es que no está.

Busca por ahí. -Pero que no puede ser.

No ha tenido gracia. -Un poquito. Un poquito sí.

Casi consigues que me dé un infarto.

Has conseguido que yo me relaje un poco más.

Ahora solo tengo ganas de poner este anillo en el dedo de Carmen.

Pero ten en cuenta que los anillos, las pedidas, las ceremonias,

son solo formalidades.

El verdadero amor es el que no deja que se consuma la llama

que prendió al comienzo.

Y eso no se consigue con grandes gestos,

sino con los pequeños, día tras día.

Y sé que tú no dejarás que esa llama se consuma.

Don Ventura, ¿podría hablar con usted un momento?

¿Alicia? Me alegro que hayas recuperado las fuerzas. ¿Qué ocurre?

Es por la conversación del otro día, ¿la recuerda?

Recuerdo ser el único en mediar palabra. Dime.

Tiene razón.

Quería comentarle algo que no le dije entonces.

Está bien. Tengo un poco de prisa. ¿Qué pasa?

Quería hablar de doña Inés.

Si es algo que concierne a la librería,

debes hablarlo con ella, son cosas de Inés.

No, don Ventura, el tema lo tengo que tratar con usted.

No concierne a la librería, concierne a su esposa.

¿Podría invitarme a su despacho, quizá?

Lo que tengo que decirle no se puede despachar en público.

Estoy a punto de llegar tarde a la pedida de Víctor,

no puedo llegar tarde al momento más importante de mi familia.

Lamento no poder atenderte. Nos podemos ver mañana.

Sería mejor más pronto que tarde.

Está bien, Alicia. Mañana a primera hora, ¿de acuerdo?

Gracias, don Ventura.

Hasta mañana.

Sí llevábamos tiempo sin vernos... ¿Me permitís un segundo?

Don Gabriel.

Doña Dolores.

Bienvenidos y gracias por venir y compartir

este momento tan importante con nosotros.

Pasad, por favor, pasad.

Enoa. Diga, señor.

¿Se puede saber dónde está Carmen?

Debería estar aquí, con su padre, recibiendo a los invitados.

Que es su pedida, por el amor de Dios, su pedida.

Me consta que la señorita está terminando de arreglarse.

No quiero que te conste,

sube y asegúrate de que baja ya.

Quiero verla aquí inmediatamente.

Los Vélez de Guevara están al caer

y, esta vez, Carmen no va a sacarme los colores.

Señor... Sí.

Vamos.

Ventura.

Inés.

Víctor. Francisco.

Bueno, pues bienvenidos.

Iba a preguntaros cómo estabais, pero viéndote a ti, Inés,

decir espectacular es quedarse corto.

Muchas gracias, Francisco. Eres muy amable.

Si buscas a tu futura prometida,

debo decir que está terminando de engalanarse para ti.

¿A estas horas aún no ha terminado?

Por lo que está tardando,

doy fe de que considera esta noche

como una de las más importantes de su vida.

Aunque bajara recién levantada, seguiría estando perfecta para mí.

esa es la respuesta del futuro mejor esposo del mundo.

Y del mejor yerno del mundo.

¿Dónde puedo encontrar a Patricia?

Debe encontrarse por la casa con los demás invitados.

Pues si me disculpan, caballeros...

Te acompaño, madre.

No, de este no.

Trae el Gran Reserva. Dos copas del Gran Reserva.

He reservado unas botellas especiales para nosotros.

Un champán exquisito,

el preferido de las casas reales más antiguas de Europa.

Yo no soy noble, Francisco. A mí nadie me ha regalado nada.

Lo sé, lo sé.

De hecho, quería aprovechar la ocasión para agradecerte

la generosidad y paciencia que has tenido conmigo,

y con mis problemas económicos.

Ahora que vamos a ser familia,

prometo estar a la altura del compromiso

que se va a producir esta noche.

Francisco,

es Carmen la que se casa con mi hijo, no tú.

Por supuesto.

Y respecto a lo de salvarte el pellejo,

espero que sea la última vez que se produce,

es una de esas cosas que uno hace una vez en la vida, y nunca más.

Voy a por whisky.

Salud.

Y esa es Idoia Salmerón.

Puedo concertarte una cita con ella si quieres,

aunque ya ves que es muy poquita cosa.

Donde esté una mujer, con sus buenas hechuras...

Linda, de verdad, no estoy buscando pareja, no la necesito.

Un joven como tú, si no tiene una muchacha al lado,

es que la necesita.

Como que dos más dos son cuatro.

Y tú ya me has insistido en que no te estás viendo con nadie.

Sí, como también te he insistido en que mi vida sentimental

no es de tu incumbencia.

Ángel, ¿no te das cuenta que lo hago por ayudarte?

Si en esta colonia hay una celestina con buen ojo y mejor arte,

esa soy yo.

Y si no, mira dónde estamos.

Lo de Víctor y Carmen, mérito de una servidora.

Mira, ahí está Sofía Veracruz.

La pobre tiene frenillo,

pero es un sol y muy inteligente.

Es una conversadora... Si tienes algo de paciencia.

También toca muy bien el piano. Sí, sí, sí.

Después vendrá también Belén Kaiser,

de familia alemana, por supuesto.

La educación y la sobriedad hecha mujer.

Creo que he encontrado lo buscaba y lo tengo justo delante de mí.

Ángel, creo que has malinterpretado mi interés por tu vida sentimental.

Es un halago, y tú eres un encanto, pero yo no...

Me refería a los canapés de cangrejo, parecen deliciosos.

Por supuesto, yo también decía eso. Estaba bromeando.

Pensé que tenías más sentido del humor, la verdad.

Bueno, si me disculpas...

Podría reconocer tu brillo aunque hubiese mil invitados.

Estás preciosa.

Lo que estoy es feliz de saber que ya no estamos en peligro.

Por mucho que vivamos un amor prohibido, no somos Romeo y Julieta.

No. No dejaremos que nuestra historia sea una tragedia.

Deja que bese tu mano.

¿Qué tiene de raro?

¿Tan extraño es que quiera saludar a una dama con un inocente beso?

¿Inés?

Patricia. Ángel me estaba recomendando los mejores canapés.

¿Sí? Mi hijo siempre ha tenido muy buen gusto.

Lo que le falta es apetito.

Nunca existirá una madre que no piense que su hijo

está en los huesos.

Víctor, acércate por favor.

Patricia, estás deslumbrante.

Tú sí que estás hecho un pincel.

Quería felicitarte personalmente por tu compromiso con Carmen.

Y aprovecho para agradeceros a tu madre y a ti

todo lo que habéis hecho por ella y por esta familia.

No tienes que agradecer nada.

A fin de cuentas, pronto seremos familia.

Yo dejaría a un lado ese tipo de afirmaciones

hasta que todo se formalice.

Admito que me sorprende verte tan nervioso.

A mí también.

Nadie me dijo que llevar un anillo podía generar tanta tensión.

Espero que no esté fuera de lugar lo que voy a decir,

¿podrías mostrármelo? -Por supuesto.

Me muero de curiosidad por verlo. Por supuesto, Patricia.

Es una joya preciosa, Víctor. -Lo es.

Conozco a Carmen, le va a encantar.

Ahora solo deseo ponérselo en su mano.

La señorita ya está lista.

Pues no vas a tener que esperar mucho.

No, no, no, ahora no, ahora no.

Ahora no.

No me puede estar pasando esto ahora mismo.

No puede ser, no puede ser.

No puede ser.

¿O puede ser?

(Llaman)

¿Qué tal, pueblerina?

Supongo que ya cambiarás tu dirección en el DNI.

¿Qué?

Lo digo porque te quedas en el pueblo con tu taller, ¿no?

Objetivo conseguido.

Sí, sí, sí.

¿Puedo pasar?

No.

Vale. Perdona que me haya presentado sin avisarte.

Supongo que estarás muy liada deshaciendo la mudanza.

He venido porque te conozco

y sé que ibas a estar dándole vueltas a la cabeza

pensado en quién había mandado el cheque a tu madre y,

quería que supieras que fui yo. ¿Tú?

Solo quería que continuases con tu negocio, que fueras tú misma,

que hicieras lo que dicte tu corazón y seas feliz.

Y si yo podía colaborar en ello... Sergio.

Sí, dime. Ahora no, no es buen momento.

(SUSPIRA)

Ay, Dios mío.

Ay, Dios mío.

No, no, no, no, no.

Ahora no, no puede ser, no puede ser.

(Llaman)

Déjame hablar.

Te digo una cosa y me voy.

Depende de lo que tú me digas a lo que te voy a decir.

Lo vas a entender en cuanto te lo diga,

así que lo voy a decir.

Sabes que hemos tenido nuestros más y nuestros menos.

Pero lo que ha estado pasando estos días me ha hecho abrir los ojos,

la posibilidad de que te fueras del pueblo, de perderte,

me ha hecho reaccionar.

Tarde, quizá, un poco, pero he reaccionado.

Sé que fui yo el que te dijo que "no era el momento",

pero hablaba el miedo.

Un miedo que me ha estado acompañando mucho tiempo,

pero que no quiero que esté más.

Resumiendo...

Me gustas.

Me gustas mucho, Julia.

Y me gustaría que hubiera algo entre nosotros.

Con todo lo que hablas,

has escogido el mejor momento para quedarte muda.

Es que, ahora tampoco es el momento.

Ay...

Embarazada.

Estoy embarazada.

(RESOPLA)

¿Y ahora qué hago?

Estás preciosa, hija.

Carmen, estás espectacular.

-Amiga, por favor, estás guapísima.

Belleza y categoría, Carmen.

Gracias.

(RESOPLA)

De nada.

¿Qué? -Digo que, de nada.

Que si no llega a ser por mi piquito,

hoy, Carmen no sería tu prometida.

En otra ocasión,

diría que estás exagerando,

pero ahora sé de buena tinta que tienes razón.

Claro. -Muchas gracias.

Es como un ángel. -Sí.

Un ángel con mucho carácter, pero sí, un ángel.

Te lo advierto,

más te vale hacerla feliz,

porque si no, te daré caza.

No como esos maridos cornudos que te solían perseguir

antes de que sentarás la cabeza, no.

Yo te perseguiré y te haré sufrir.

¿Entendido?

Alto y claro.

Ahora, si no te importa,

me gustaría rescatar a mi princesa

de los invitados que la están agobiando.

Queridas damas,

siento molestar, pero tengo un asunto que tratar con esta señorita.

Nada importante, solo una cuestión que afectará a nuestra vida.

¿Vienes?

Carmen, ¿te encuentras bien? No tienes buena cara.

Ya.

Perdona, es que ver a tanta gente junta me pone un poco nerviosa.

Pensaba que iba a ser una velada más sencilla.

Ya somos dos.

Estas fiestas siempre me han levantado sarpullidos.

Quién iba a decir que se celebraría una en nuestro nombre.

Carmen...

Quiero que sepas que te quiero hacer feliz.

Sé que no soy el hombre ideal

y que nunca lo he sido,

que he decepcionado a mucha gente, incluso a ti.

Pero ese Víctor formaba parte del pasado, ¿de acuerdo?

Estar contigo me ha cambiado todo. Me has cambiado la vida, Carmen.

Y si me dejas, quiero que sepas que te sentirás la mujer más respetada

y querida del mundo.

No hace falta que respondas,

porque no te he hecho la pregunta que todos esperan.

Es cierto.

Aún no me has hecho esa pregunta, así que...

Si quieres, puedo hacerla ahora mismo.

¿Qué me dices?

¿Dejamos atrás estas formalidades y nos centramos en la fiesta?

No.

¿No?

Eh...

Me refiero a que prefiero que esperemos un poco.

Porque aún me quedan algunos invitados por saludar

y le prometí a mi padre que esta vez haría las cosas bien.

De acuerdo.

¿Volvemos a la selva?

Víctor, la gente se está preguntando a qué ha venido.

Carmen quería terminar de saludar a algunos invitados antes...

Por favor, ha llegado la hora. Venga.

me alegro mucho por ti.

Enhorabuena.

Gracias.

Damas y caballeros,

prometo ser breve.

Muchas gracias a todos por venir.

No sé por dónde empezar, así que empezaré por el principio.

Y el principio está justo aquí, a mi lado.

Porque todo empezó con ella,

con la mujer más bella e intrépida que he conocido nunca, Carmen.

Desde que la vi bajar por esas mismas escaleras

hace unos meses,

supe que iba a cambiar mi vida para siempre.

Y así ha sido.

Sé que también ha cambiado la vida de muchos de vosotros,

porque Carmen es así, una mujer que no deja indiferente a nadie.

Cuanto más la conocéis, sabéis que tiene muchas cualidades,

aunque he llegado a dudar de una de ellas: su inteligencia.

¿Cómo si no ha podido aceptar a casarse conmigo?

(Risas)

Bromas aparte,

sé que si Carmen hoy está aquí a mi lado,

es porque le sobra corazón.

Un corazón que ha sabido mirar más allá de mis defectos

y hacerme creer que podía ser mejor hombre.

Y solo con eso, con creer en mí,

lo ha conseguido.

Enoa, por favor.

Nunca he sido hombre de compromisos,

pero con Carmen, eso ha cambiado.

Por eso,

Carmen Villanueva,

¿quieres casarte conmigo?

Necesito quedarme aquí una temporada, hija.

¿Otra vez?

La otra vez eras tú la que necesitaba que yo me quedara.

Ahora, soy yo la que lo necesito.

La pedida se alargó más de la cuenta

y he tenido que reorganizar mi agenda.

Lo comprendo.

Esperaba que esa reorganización no afectase a nuestra cita.

Le recuerdo que tengo algo que comentarle sobre su mujer.

Sí, por favor, toma asiento.

-"Me presenté allí,"

abrí mi corazón como no lo había hecho en años con nadie,

y me cerró la puerta en las narices.

Pero ¿tú te hiciste entender o hiciste como siempre?

Estudios, ¿eh? -Sí.

Explícame cómo te has podido dejar el maletín en el recibidor.

Qué despiste, no me he dado cuenta.

No sé dónde tengo la cabeza. -Mira, es posible

que tu cabeza esté pensando en la dueña de esto.

¿Me puedes contar qué está pasando?

Soy una "loser", tía.

¿Por qué dice eso, qué ha pasado?

Ayer casi hago una de las mías,

me iba a presentar en Madrid para conocer a Dani.

Quedamos en que le ibas a dejar tiempo.

Ya, pero la ansiedad me pudo.

Voy a ser yo la que tome todas las decisiones de este negocio.

Ha llegado el momento de que me des poder de manera efectiva.

Vas a cederme la mayoría de las acciones de la fábrica,

concretamente, el porcentaje reservado para tu hija.

No estoy enamorada de Víctor.

Es otro hombre el que ocupa por completo mi corazón.

¿Puedo saber de quién se trata?

-"A mí no me hace falta tu confesión".

"Sé perfectamente que te ves con otro hombre".

"Sé que estás a punto de huir con él".

(LLORA)

"Y ahora es cuando tú tienes que decir, pero, Patricia,"

¿por qué iba a avanzar yo en mi compromiso con Víctor,

por qué iba a engañar a ese pobre muchacho, y de paso, a mi padre?

Y la respuesta es: "para ganar tiempo".

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Dos vidas - Capítulo 65

27 abr 2021

El pueblo entero sufre una gran conmoción al descubrir la inminente marcha de Julia. Y como no están dispuestos a dejar ir a una de sus vecinas más queridas, todos se vuelcan, como nunca antes lo habían hecho, para ayudarle a saldar la deuda con su madre. Aunque, lamentablemente, no parece que el cariño vaya a ser una moneda de curso legal para Diana. Quien planea también su marcha, pero por motivos muy diferentes es Carmen. Junto a su amado Kiros, cerrará cada uno de los preparativos de su plan de fuga. Algunos tan dolorosos como traicionar a Víctor, declarándole un amor que no siente. La huida es un trance que Ángel e Inés también empiezan a considerar. El peligroso estado mental, que parece sufrir Alicia, les hace temer que revele su secreto si no actúan de inmediato.

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