Dos vidas La 1

Dos vidas

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No recomendado para menores de 7 años Dos vidas - Capítulo 63 - Ver ahora
Transcripción completa

No voy a casarme con un hombre que no amo.

No puedes obligarme.

Si no te casas con Víctor, te enviaré de vuelta a la metrópoli

y jamás volverás a pisar esta tierra.

Hoy mismo tengo una reunión

con una persona que nos puede dar el empujón que nos hace falta.

Es dueña de una de las tiendas más importantes de muebles de Madrid

y está a punto de abrir otra tienda en Barcelona.

Debemos muchísimo dinero a muchísima gente.

Si esta casa se vende, será por encima de mi cadáver.

Si no hacemos algo ya, todo se habrá acabado.

¿Qué pasa ahora? Es que, ahora...

No es buen momento.

-"Esa muchacha" lleva desaparecida desde ayer.

-Inés, no me tomes por un insensible,

me sabe mal haberle roto el corazón,

pero no solo Alicia está en peligro.

Podríamos llegar a terminar muertos los dos.

Ayer entré en su cuarto para echar un vistacillo, ya sabes.

¿Cómo se te ocurre?

Es mi hija. Me tiene en un sinvivir.

Yo solo quiero que estés bien. -Y estoy bien.

Me están pasando cosas, pero son cosas buenas.

¿De verdad?

Sí, te lo juro.

¿Tantas posibilidades les ves? ¡Es que no tengo ninguna duda!

Se van a vender estupendamente

en mi tienda, en otras tiendas de España, además, de alto nivel.

Lo único que hay una condición, que no es negociable,

y es que tienes que cerrar el taller y llevártelo a Madrid.

¿Aceptas?

-Ayer me di cuenta de que tu socia no sabe nada de nuestro acuerdo.

¿Qué crees que diría si se enterara?

O pagas o te vas a convertir en la vergüenza de todo Río Muni.

Claro que, seguramente para entonces,

esa sea la menor de tus preocupaciones.

Me voy de Guinea.

Mi padre quiere que me case con Víctor.

¿Y si nos vamos juntos?

Carmen, ¿te vendrías conmigo fuera del país?

¿Querrías empezar una nueva vida a mi lado?

Lo siento.

No sé que me ha pasado, me he dejado llevar y las palabras...

Me iré contigo.

Es lo que llevo soñando desde el día en que te conocí.

¿Crees que...

cometemos una locura?

La locura sería dejarte ir.

¿Y si alguien llegara a descubrirnos?

Debemos planear la huida con todo detalle.

Si nos descubren, sería el fin de nuestra historia,

sería mi fin. No digas eso, no quiero escucharlo.

Pero es la verdad.

Si sale mal, habrá consecuencias.

Yo nunca dejaría que te pasara nada malo.

Lo sé.

Tenemos que pensar con claridad.

Abandonar el miedo y llenarnos de fuerza.

Tienes razón.

Dejemos el miedo aquí,

en esta sala.

Quiero una vida contigo, Kiros Nsue.

Una vida sin miedo y lejos de aquí.

Es tu turno.

Quiero una vida contigo, Carmen Villanueva.

Una vida sin miedo y lejos de aquí.

¿Cuándo partimos?

En unas semanas, quizá.

Kiros, no podemos esperar tanto.

No podemos, deberíamos hacerlo esta misma noche.

Eso es imposible.

Debemos pensar bien y con cuidado,

no podemos dejar ningún cabo suelto.

Tengo todos los ojos puestos en mí.

Hasta que no acepte casarme con Víctor,

mi padre no me dejará tranquila. Es perfecto.

Pero ¿tú has oído lo que acabo de decir?

Si haces creer a todos que te vas a casar con él,

nadie sospechará nada

y tendremos vía libre para huir.

Yo no le puedo hacer eso a Víctor, él no tiene la culpa de nada.

¿Y tú sí?

Si no actuamos con decisión,

terminarás atada a él de por vida.

Le haría muy infeliz.

Él se repondrá,

pero nosotros viviremos un infierno.

Nunca llegarás a dar el "sí".

Es la única manera que tenemos de huir.

(Puerta)

Habla con tu padre y dile que aceptas casarte con él.

¿Y los detalles de la huida?

Tendremos que organizarlo en otro momento.

Sal por detrás.

No quiero que piensen que estábamos juntos.

Ningún cabo suelto, ¿recuerdas?

(Sintonía de "Dos vidas")

¿Qué pasa?

Lo siento.

Te ofrezco un buen trato, Julia, ser socias.

Lo sé, lo sé, pero irme a Madrid...

¿A Madrid, en serio?

Todo es mucho más operativo allí.

¿Y no podemos dejar el taller aquí, como hasta ahora?

Tú podrías distribuir los muebles y ganamos todos.

Tu producción es muy escasa y los costes de exhibición

y distribución no compensarían.

Leticia, estoy segura de que si pensamos,

podemos encontrar una solución.

Mira, uno de mis trabajadores se puede encargar

de la distribución, por ejemplo. A ver, Julia,

con todos mis respetos,

no voy a perder tiempo en negociar algo así.

Si llevamos el taller a Madrid y nos asociamos,

reducimos al mínimo los costes.

Además, no perdemos calidad, ¿no lo entiendes?

Si yo te entiendo, pero, no sé, ponte en mi lugar.

Si estuviera en tu lugar,

estaría abriendo una botella de champán,

eso es lo que haría.

¿Y qué pasaría con mi plantilla?

No les puedo pedir que se muden a Madrid.

Hombre, pues... No te preocupes.

Contrataríamos a profesionales con trayectoria.

Conozco esta industria.

Conoces bien esta industria, pero no conoces este taller.

Julia, sé que es un cambio duro,

pero es la única manera de que nuestro negocio tenga éxito.

Llevo muchos años en esto.

Está claro que queremos lo mismo,

pero la manera de conseguirlo es muy diferente.

Mira, Leticia,

yo sé que solo por el dinero es difícil de entender,

pero el lugar de este taller estás aquí, en el pueblo.

Nadie sabe más del negocio que Elena, Ribero,

o el resto de mis trabajadores.

Y aunque no sean tan profesionales,

llevan conmigo desde el principio.

Los negocios crecen, evolucionan.

Sí, "crecen", "evolucionan".

Pero si este ha crecido,

es por el alma que hemos puesto todos.

Has dicho que los muebles son especiales.

Sí. ¿Qué? De eso no hay ninguna duda.

Pues si son tan especiales, es gracias a mi equipo.

Bueno, por mi equipo y por este lugar,

el taller de Carmen.

Qué bonito.

Qué bonito, Julia.

Es que lo veo.

Veo el eslogan. Veo el eslogan de la página web.

Leticia, estoy rechazando tu oferta.

¿Cómo?

Ok.

Pero te estás equivocando.

Sí. Y sabes que será tarde cuando quieras llamarme,

pero aun así, te doy tiempo

para que lo pienses.

Como sigas así, me va a ser muy difícil cerrar el bar.

¿Qué te pongo? Cianuro.

(RESOPLA)

Me he quedado sin él.

Te puedo preparar una infusión, no hace lo mismo, pero...

viendo tu cara, te vendrá bien.

Ponme lo que quieras.

Pues una infusión.

Venga.

La reunión bien, ¿no?

Un éxito.

No habrá ido tan mal.

Lo digo de verdad, ha sido un éxito rotundo.

La dueña de una de las tiendas con más proyección de Madrid

quiere asociarse conmigo.

¡Enhorabuena!

¿Y esa cara? Tendrías que haber entrado dando saltos de alegría.

Pues que tiene letra pequeña, Tirso.

Me tengo que llevar la producción allí.

¿A Madrid?

¿Y tus trabajadores? A la calle.

Habrás dicho que no.

Claro que he dicho que no.

Pero es que, si rechazo esa oferta,

no podré devolverle el dinero a mi madre, y me quedan tres días.

Estoy en las mismas.

Tendré que irme a Madrid y echar a mi equipo a la calle.

Ahora entiendo lo del cianuro.

Estoy perdida, Tirso, no sé qué hacer.

Tengo la sensación de que haga lo que haga,

estoy defraudando a mi equipo y al pueblo.

Acepta la oferta.

Acabas de decirme que la rechace.

Bueno, me desdigo.

Esa oferta llega en un momento muy importante para el taller,

la necesitas.

Intenta negociar.

Di que quieres ser su socia, pero no a cualquier precio.

Estás a tiempo de poner tus cartas encima de la mesa.

No parecía muy abierta al diálogo.

Eso es parte del juego.

Ella tensará la cuerda al máximo y tú tienes que hacer lo mismo,

con cuidadito para que no se rompa. Tirso, me conozco,

saldría fatal.

Si se ha tomado las molestias de venir

y hacerte una oferta es porque está interesada.

Los muebles le encantan. Se le nota muchísimo.

Pues negocia, seguro que cambia de opinión.

¿Y si no lo hace?

Tendrás que tomar una decisión.

Ya.

Dejar mi casa, dejaros a todos.

No quiero ni pensarlo.

A mí también me daría pena que te fueras.

Te voy a decir algo de lo que ya me estoy arrepintiendo:

Julia, irte podría...

hacer que saques adelante el taller.

Es tu sueño, ¿no?

Además, nosotros seguiremos aquí.

Podrás venir a vernos los fines de semana.

Ya. Dudo que me reciban con cariño

después de dejarlos de patitas en la calle.

Te echarían tanto de menos, que se les olvidaría todo lo malo.

Das mucha vidilla al pueblo, Julia María.

¿Quieres otra infusión o algo más fuerte?

No, me voy a ir a dormir.

Muchas gracias.

Nada. descansa.

Y tú.

Te prometo que será solo un momento. -Eso espero.

Ha sido difícil hacerte un hueco en mi agenda

para recibirte con tanta urgencia. -Soy consciente, te lo agradezco.

Patricia, al grano, por favor.

No es ningún secreto para la colonia

que Maderas Río Muni está atravesando una etapa delicada.

¿"Delicada"?

Tienes un don para los eufemismos, Patricia,

yo prefiero llamar a las cosas por su nombre.

Maderas Río Muni está pasando por una etapa fatídica.

Si sigue así, pronto estará en quiebra.

Ya que valoras la claridad, me andaré sin rodeos.

Los motivos por los que estamos en esta situación

es, principalmente, por los transportistas

a las pérdidas del incendio,

y, sobre todo, a la debilidad de Francisco con el juego.

Tampoco me estás diciendo nada que no sepa.

Si no fuera por estas cuestiones,

la fábrica estaría dando grandes beneficios. A todos.

No me metas en ese grupo, Patricia,

porque si quisiera ser vuestro socio, ya lo sería,

pero solo soy un acreedor.

El principal acreedor,

que está cobrando grandes intereses, por cierto.

¿Crees que he llegado a ser quien soy dando duros a pesetas?

Todavía no logro entender a qué has venido

y, me has prometido ir al grano.

He puesto en venta la casa, Ventura.

No me interesa su compra.

He hablado con los transportistas,

he movido Roma con Santiago para que Víctor y Carmen se den el "sí".

Nadie niega tu constancia.

Y por desgracia, tampoco se pueden negar mis limitaciones.

He luchado sin descanso, sí,

pero me he topado contra un muro infranqueable.

¿De verdad has venido para pedirme que retrase los plazos?

No se me ocurriría.

Después de un esfuerzo inútil para sacar adelante mi negocio

y mi familia,

solo me queda velar por el bien de mi hijo, Ángel.

Has venido para eso, ¿verdad?

Por fin sale a la luz lo que quieres.

Dímelo.

Quiero escucharlo.

Dime:

"Ventura, quiero tu protección".

Porque es eso lo que has venido a buscar, ¿verdad?

¿Ese leve movimiento de cabeza es un "sí"?

Quiero saber qué sucedería con Ángel y conmigo

si no somos capaces de cumplir nuestra parte del trato.

El préstamo se lo concedí a Maderas Río Muni,

si detrás hay un hombre perdido por el juego

y una mujer incapaz de controlar su casa, ese no es mi problema.

Con Francisco firmaste la deuda.

Patricia, vuestra relación funciona como un matrimonio

a todos los efectos.

Compartís casa, negocio

y familia.

Y también compartiréis las consecuencias de vuestros actos.

¿Y mi hijo?

Ángel es un buen chico, Ventura,

no dejes que pague la penitencia de su madre.

Ángel no tiene culpa de la casa en la que se ha criado.

A pesar de las circunstancias, ha salido buen muchacho.

Necesitará una gran entereza para soportar

lo que os espera a Francisco y a ti si no cumplís lo convenido.

Hemos mantenido una buena amistad durante todos estos años.

Pero si algo identifica a un hombre es su palabra.

Así que, ahórrate las súplicas.

Vete.

No tienes buena cara.

Será bueno que te dé el aire fresco.

Venga, habla, échame la culpa.

¿Para qué, Francisco?

Prefiero que me grites a este silencio.

Los únicos compradores interesados se han echado atrás.

No tenemos ni la opción de vender la casa.

¿Y de verdad te extraña? Esta casa no es fácil de vender,

está situada en una de las mejores zonas de Río Muni.

Pues tendremos que ponerla por debajo del precio de mercado,

bajar su tasación.

Claro, malvenderla, ¿no? ¿Regalarla a precio de saldo?

Preferiría encontrar un comprador que pagara su precio real,

pero no hay tiempo que perder. Patricia, por favor.

¿Te parece que exagero?

¿Eres consciente de la situación en la que estamos?

¿Eres consciente de todo lo que nos jugamos?

He intentado volver a hablar con Mateo,

pero ese malnacido no da su brazo a torcer.

Hace muy bien. Tenéis un trato.

Él está reclamando lo suyo, y yo, en su lugar, haría lo mismo,

demandar lo que es mío.

También podrías contarme cuál es el origen de esa deuda

y, atajaríamos el problema. ¿Vas a sacar otra vez el tema?

Sí.

La deuda viene de los cargamentos de madera, no hay nada que ocultar.

Mucho te has esforzado de que eso no aparezca en la contabilidad.

Y maldigo el momento en el que lo hice.

Por ahorrarme unas pocas perras, estoy a punto de perderlo todo.

¡Estamos los dos perdiéndolo todo! Tienes razón.

Ha llegado el momento

de tomar la peor de las decisiones.

¿Fugarnos como fugitivos de aquí?

¿Qué otra posibilidad nos queda, Patricia?

Son tantos años de trabajo, tanto sacrificio para...

terminar huyendo como ratas.

No sé lo que nos depara el futuro,

pero estoy convencido de que esta herida tardará en cicatrizar.

Solo me queda un consuelo, saber que estarás a mi lado.

Tu futuro y el mío no van de la mano.

Te garantizo que si tengo que abandonar esta colonia huyendo,

no va a ser a tu lado, te lo garantizo.

¿Qué tengo que hacer para recuperar tu confianza?

Quiero volver a ser el hombre del que te enamoraste.

Mi amor ya lo tienes, siempre lo vas a tener.

Por eso estamos en esta situación.

Dime qué debo de hacer.

Padre, quiero hablar contigo.

¡Hija, ahora no, por Dios!

Es importante. ¡Que no!

Os dejo, no tengo nada que hacer. No, no te vayas.

Creo que lo que tengo que decir también es de tu interés.

Puede que esto os resulte extraño,

pero he estado pensando y...

quiero casarme con Víctor.

Hola, Alejandro.

¿Qué tal? Buen día.

Alicia.

Don Ventura.

-¿Esperas a alguien?

No.

Me he sentado aquí y...

aquí estoy.

Perdona la indiscreción, te he visto tan sola,

que pensé que esperabas a alguien.

No.

¿Puedo sentarme?

Me comentó mi mujer que te has tomado unos días de descanso.

¿Te encuentras mejor?

(ASIENTE)

Me alegro.

Sé cómo es mi esposa,

y sé lo mucho que te habrá apretado las tuercas.

Tiene tanta pasión por la lectura,

que es capaz de agotar a cualquiera,

incluso a una joven tan vital y radiante como tú.

¿Te encuentras bien? Pareces extenuada.

Deberías seguir tu reposo en casa.

El aire fresco está bien, pero en su justa medida.

¿Hay algo que quieres contarme?

Alicia, parece como si, no sé,

como si llevases algo dentro.

¿Qué te está pasando?

Una desgracia me ha ocurrido.

Si usted supiera...

Cuéntamelo y entre los dos le encontramos una solución.

Olvídelo, es mejor que me vaya.

Alicia...

Has oído bien, padre, me casaré con Víctor.

Carmen, esa es una noticia maravillosa.

Hija, sabía que entrarías en razón.

Lo sabía. Dios...

Padre, que no puedo respirar. Perdona, pero eres...

Es que, estoy muy feliz.

Y muy confundido también. ¿A qué viene ese cambio de opinión?

Simplemente, me negaba a ver la realidad.

Pero todo se debía

a la sombra que ha dejado en mí la muerte de Agustina.

Ya.

De repente, me vi preparando un enlace

y no supe cómo encajaría mi tristeza

en un momento que debería estar lleno de felicidad.

Sí, te comprendo.

Pero debes pensar que Agustina estaría feliz

de saber que vas a comprometerte con Víctor.

¿Y estás enamorada, Carmen?

Siento que Víctor y yo tenemos una relación muy especial.

Me divierto mucho a su lado y cada vez tenemos más complicidad.

Además, no vas a encontrar mejor pretendiente.

El amor llegará, porque tienes todo a favor.

Puedes estar segura, hija.

Tenemos que hablar con Ventura cuanto antes.

Tenemos que preparar la pedida de mano.

¿Quieres, quieres que hagamos algo especial?

Algo sencillo, aquí, en casa.

Es muy importante que seas tú quien dé esta vez el paso ante Víctor.

Él ya trató de formalizar vuestra relación y tú le rechazaste.

¿Y qué quieres, que se arrodille ante él

con un anillo en mitad de la plaza?

Me da igual cómo lo haga, pero es importante que le dejes claro

que la idea ha nacido de ti, que es tu deseo.

Bueno, y en parte lo es.

Nosotros qué hemos hecho, dar el último empujón, ¿verdad?

Hablaré con él. No.

Cenarás con él, a solas.

Tienes que mostrar todo el interés, Carmen,

que él se sienta halagado, afortunado...,

muy especial...

¿Y si después de todo me rechaza?

No, descuida, eso no pasará.

Me parece buena idea lo de la cena.

Os reservaré una mesa para esta noche en el Río Club.

Tenemos que celebrar la pedida antes de que termine la semana.

¿Cómo?

¿Es necesario que sea tan pronto?

Carmen, pensaba que estabas decidida.

Sí, por supuesto, lo estoy, pero...

pensé que tendría dos semanas para pensar qué ponerme.

Por favor, hija, si tienes una armario

que ni la mismísima Inés Vélez de Guevara.

Por cierto, se pondrá muy contenta al saber

que por fin vas a ser su nuera.

Por eso mismo.

Una ocasión especial requiere un vestido especial.

Carmen, siento que hay muchas reticencias

para alguien que tendría que estar completamente entregada.

¿Podemos confiar en ti? Patricia, por favor...

Tranquilo, padre, Patricia tiene motivos para hacerme esa pregunta.

Sé que a veces no he estado a la altura de vuestras expectativas,

pero ahora es diferente.

No son reticencias,

son... nervios, es miedo.

Pero se me pasaran.

Pues te quedan pocos días para calmar esos nervios.

Tienes que estar espléndida para tu pedida.

Así será.

Ay, Dios...

¿Enoa?

¿Y no es mejor que nos veamos en la fábrica?

Tranquilo,

si alguien viene, le decimos que me has acompañado a casa

y que has entrado a beber un poco de agua.

No es la primera vez que estamos solos en esta cocina.

Tienes razón, es que llevo todo el día muy nervioso.

¿Qué te ha dicho tu padre?

Se habrá puesto contento al saber que te vas a casar con Víctor.

Sí, hacía tiempo que no lo veía tan entusiasmado.

Estás muy seria.

¿Tienes dudas?

No, no, por supuesto que no.

Es cierto que no me gusta mentir a mi padre de esa manera,

pero tendrá que entenderlo.

No estoy dispuesta a sacrificar mi vida por salvar su negocio, no.

Quiero ser feliz.

Quiero ser feliz a tu lado, Kiros.

El problema es otro:

la pedida será en dos días.

No puede ser.

Lo siento. Todo se ha complicado.

Si me echo atrás ahora,

solo servirá para aumentar el enfado de mi padre

y las sospechas de Patricia. No sé qué hacer.

Hay que adelantar la huida.

¿Podemos hacerlo?

Aprovecharemos la pedida.

¿Será en tu casa?

Eh...

Sí. A ver, estaremos las dos familias

y algunas amistades muy cercanas.

Perfecto.

Yo llegaré con la furgoneta de la fábrica

y aparcaré en la calle.

Si me esperas allí, ¿cómo sabré que has llegado?

Entraré en la casa en el momento justo,

cuando todo el mundo esté distraído con el discurso de Víctor,

te haré una señal.

¿Qué señal?

Una que solo entendamos tú y yo.

Ahora mismo, siento que hay tantas cosas que solo entendemos tú y yo.

¿Qué te parece si...

cuando llegue el momento,

coges una de las flores que habrá en la casa y la hueles?

Perfecto.

Cuando coja una de las flores, pon una excusa para salir.

Diré que me encuentro débil, por los nervios,

y que necesito un poco de tranquilidad.

No, necesitamos más tiempo.

¿Y si es algo relacionado con mi aspecto?

Todo el mundo entenderá que la futura novia quiera estar perfecta

en su pedida.

Pondré como pretexto, no sé, la rotura de una media,

o una costura abierta...

Cualquier detalle

con el que ausentarme durante un tiempo.

Pero que nadie te acompañe. Ya.

Descuida.

Entonces, puedes salir por una de las ventanas que dan a la calle.

Yo estaré en el camión.

Y solo quedará poner rumbo a la frontera.

Sí, juntos.

¿Qué sucede?

Que como llegues tarde, tendré que decirle que no a Víctor

delante de todos los invitados, y sería un auténtico escándalo.

Eso no pasará.

Solo piensa que para cuando se den cuenta,

ya estaremos lejos de aquí, a kilómetros.

A kilómetros...

Eh... Si necesitas algo más puedes, puedes pedírselo al servicio.

Se lo agradezco, señorita, pero el agua es suficiente.

¿Y no la ha visto?

Me consta que es amiga de su hija, y me preguntaba si ha estado allí.

Entiendo.

Disculpe las molestias, señor Gimeno.

¿Necesitas que te recomiende buena lectura?

Ya sabes que es mi especialidad.

Parece que eso que lees no es de tu agrado.

Al contrario, madre.

Es tan de mi agrado, que me ha dejado sin palabras.

¿Puedo?

Por supuesto.

Me lo ha dado el servicio, es de Carmen.

¿Una cena a solas con ella?

Es una buena noticia, ¿no?

Sí, solo que no entiendo a qué se debe tanta formalidad.

Si quisiera cenar conmigo, que me lo pida, como ha ocurrido otras veces.

A lo mejor quiere contarte algo importante.

¿Qué quieres decir con "importante", madre?

A lo mejor se ha dado cuenta

de que está dejando escapar al hombre más maravilloso del mundo.

Agradezco el cumplido.

Carmen ya se ha encargado de decirme que no siente nada por mí.

Que te haya rechazado una vez..., -Varias veces.

...no significa que haya perdido el interés.

Quizá no era el momento.

¿Tanto ha caído tu autoestima que te parece extraño que le gustes?

No es eso, madre, es solo que...

no quiero alimentar mis esperanzas.

Desde que pasó lo del incendio,

Carmen y yo nos hicimos aún más amigos.

Temo que me vea así,

como un amigo al que contarle sus confidencias.

La esperanza es un maravilloso motor,

no deberías renunciar a ella.

¿Y cómo me debo comportar en la cena?

No sé las intenciones de Carmen.

No quiero ser impulsivo, ni torpe.

Debes tener paciencia.

Ella ya conoce tus intenciones,

escúchala y deja que ella hable, esta vez es su turno.

Pero, sobre todo, tienes que ser tú mismo.

Si hemos llegado hasta aquí, es porque te ha dado resultado,

¿no crees?

Cierto.

Buenos días. -Buenos días.

Hola.

¿Qué tal ha ido con esa empresaria?

¿Tenemos buenas noticias?

Yo he estado mirando el catálogo de los muebles y son preciosos.

Yo he mirado la web y tienen un logo muy profesional, de nivel.

Yo no he mirado nada, jefa, pero me fío de ellas dos.

Y tiene una lista fascinante de clientes.

He leído las puntuaciones y todos valoran con cinco estrellas.

Hay críticas en inglés, en francés, en alemán...

¿Tú sabes alemán?

-No lo sé, pero lo leo lo distingo.

Claro, tiene muchas de consonantes. -Chicos, ya vale.

Creo que es Julia la que debería hablar.

¿Qué pasa? ¿No ha habido suerte?

He rechazado la propuesta de Leticia.

No. -¿Por qué?

El único acuerdo que ofrecía era el de asociarse conmigo,

pero me tendría que llevar el taller a Madrid.

Bueno, ¿y tendríamos que ir todos?

No, tendría que contratar a un equipo nuevo.

Solo quiero sacar adelante el taller si es con vosotros.

Así que,...

nada, creo que solo me queda daros las gracias.

Por todo.

Por vuestro esfuerzo, por vuestro cariño,

y por creer en este negocio, a veces,

mucho más que yo misma incluso.

Me habría encantado seguir creciendo con vosotros

y llevar el negocio a donde lo llevó Carmen una vez,

pero, bueno, las cosas son así

y creo que solo queda que nos digamos adiós, así que...

eso.

No te preocupes. Sí me preocupo.

No renuncies.

Asóciate con esa mujer, vete a Madrid y saca el negocio adelante.

¿Qué dices, Elena? Mi madre tiene razón.

¿Por qué vas a abandonarlo todo teniendo la oportunidad de seguir?

Y en Madrid, podemos ir a verte cuando quieras.

Por nosotros no te preocupes.

Solo acuérdate de que estamos muy orgullosos de ti

y de todo lo que hemos conseguido juntos.

Equipo, yo os lo agradezco mucho, la verdad,

pero la decisión está tomada.

A ver, para mí, no tiene sentido sacar este negocio adelante

si no es con vosotros

Y tampoco tiene sentido desvincular el taller del pueblo.

Así que...

Eso sí,

espero que sea verdad que vais a venir a verme a Madrid,

porque...

me quedan dos días para devolverle el dinero a mi madre y no lo tengo.

Sí.

Pero me voy con la cabeza bien alta

y con vuestro cariño,

que ahora mismo es lo único que me importa.

Aquí tienes. -Gracias.

¿Quieres que te pague ya? -(NIEGA)

¿Y vas a estar ahí parado mucho tiempo?

Parece que el cierre del taller es inminente, ¿no?

Sí, eso parece. Julia ha rechazado la oferta de Leticia.

Y es imposible encontrar algo mejor

que lo que esa mujer le ha ofrecido.

Julia podía haber finiquitado el préstamo

y tendría la oportunidad de hacer explotar el negocio.

Explotar, ya sabes, crecer, no... -Sí, lo sé, lo sé.

Pero, ella lo ha decidido así.

Y ojo, que no ha tenido que ser fácil.

Ya. Por eso está tan triste.

Deberíamos hacer algo.

¿Tú y yo?

Leticia es tu amiga, habla con ella

para que le ponga otro acuerdo en la mesa.

Son negocios, Tirso.

Leticia ha tomado una decisión empresarial,

nadie invierte o no en un negocio

porque un amigo le pida que le ayude.

Pues habla con Diana.

Si le diese más de tiempo para devolverle el dinero

todo sería diferente.

Ya lo he hecho.

Dice que el plazo fue acordado por las dos y de ahí no se baja.

Pues pueden aplazarlo entre las dos.

Ojalá.

Pero Diana está convencida de que cumpliendo el pacto a rajatabla

le está dando a Julia una lección de vida.

¿Y qué? ¿Ya está?

Yo no me puedo quedar de brazos cruzados.

Y tú tampoco deberías.

¿Qué quieres que haga?

Tú sabrás, Rockefeller.

Que en cuanto puedes, sacas a pasear lo mucho que sabes de negocios,

pero cuando llega el momento de la acción, te escondes.

Yo ya he hecho todo lo que he podido.

Pues hay que poder más, Sergio.

A mí también me duele ver a Julia pasándolo mal.

Y mucho más que a ti. -Que sí, tú siempre más.

Te recuerdo que es mi mujer.

Pues por eso mismo, Sergio, plántate delante de tu suegra

como el yerno perfecto que eres

y dile que le dé más tiempo.

A estas horas, Julia ya habrá hablado con Diana.

Tenemos que asumir la derrota.

Cóbrame, anda.

He estado dando una vuelta y me he acordado de ti.

(Mensaje)

"He estado dando una vuelta y me he acordado de ti".

"Me hace ilusión que te acuerdes de mí cuando no estamos hablando".

Es difícil no acordarme de ti, si estamos hablando todo el día.

Ya, tío, hablo más contigo que con cualquier otra persona.

"Creo que hasta hablo más contigo que con mi mejor amiga".

"Y eso que cuando Mery y yo nos ponemos a rajar, no paramos".

Aunque tanto hablar así, también cansa un poco.

"Que hablar está bien, ¿eh?".

"Y mucho mejor esto que nada".

Pero...

me gustaría conocerte en persona. En directo.

Compartir el mismo espacio, "ya sabes".

Mierda.

Ya está, ya la he vuelto a liar. ¿Por qué no me habré callado?

Pero cómo nos vamos a ver, si vivimos muy lejos.

A ver, que tan lejos no estamos.

Me puedo coger un autobús "y me planto en Madrid".

"No sé, y un fin de semana que tú puedas o podamos os dos,

lo pasamos juntos".

"Puedo pedirme incluso un día libre en el trabajo".

"Tengo tantas ganas de verte, que me iba ahora mismo".

¿Qué pasa? ¿Te has rayado?

"¿Qué pasa? ¿Te has rayado?".

No, si me encanta la idea, yo también quiero verte,

"solo que ahora tengo mucho trabajo".

No sé si te ha molestado lo que te he dicho.

No sé, quizás, viéndolo ahora, sí que he ido muy lanzada.

"Perdona, me siento un poco idiota ahora mismo".

Idiota yo... ¿Y qué digo ahora?

No, si yo también quiero verte.

Me... siento el chico más afortunado del mundo.

"Me toca revisar un montón de material

y me tengo que poner ahora porque si no, no acabo nunca".

"Venga, adiós".

A ver...

¿Vas a empezar ya?

Sí, perdón. Eh...

Lo primero es que quiero que sepas

que yo estoy muy orgullosa de mi trabajo en el taller.

Necesito que entiendas esto bien, es muy importante para mí.

Muy bien. Me alegro.

¿Y?

No me metas presión, ¿vale? Necesito mi tiempo.

¿Y mi tiempo, qué? Estás mareando la perdiz.

Estoy ordenando mis ideas.

Mira, Julia, o me lo dices tú o me lo digo yo:

la reunión fue un fracaso y no me puedes devolver el dinero.

A veces das miedo, mamá.

Hija, no soy adivina, lo que pasa es que te conozco,

eres mi hija.

El plazo se acaba en dos días.

Me has citado para hablar aquí, en tu casa

y, estás hecha un flan, pues blanco y en botella.

Vale, sí, no te voy a poder devolver el préstamo.

Bueno, pues no pasa nada, no te fustigues.

Tú misma has dicho que estás orgullosa.

Pero del trabajo conseguido, no de dejar en la calle a todo mi equipo.

Bueno, hija, son negocios.

Creo que para mí nunca lo han sido.

Hoy he comunicado el cierre del taller a mis trabajadores

y sentía como si estuviera despidiendo a mi familia.

¿Y qué vas a hacer, vas a quedarte aquí o piensas volver?

Intento ser práctica.

Es lo mejor en estos casos.

No veo mucho lo de quedarme, la verdad.

Creo que me voy a volver cuando cierre el taller.

Y ahora viene el "te lo dije".

No, ahora viene otra cosa.

Anda, ven aquí.

No eres ninguna fracasada, ¿eh?

A lo largo de mi carrera he visto a mucha gente tirar la toalla,

y tú no lo has hecho.

Hay veces que, directamente, las cosas no salen,

pero no pasa nada,

hay que pensar en el siguiente reto.

Tú eres una luchadora.

Ya.

¿Qué pasa, hija?

Pues que no esperaba que me dijeras eso.

Gracias.

Te lo mereces.

Yo sé que te has esforzado muchísimo,

lo he vivido en primera persona.

Bueno, ya sabes que el taller taller no es para ti, ya está.

Pero también sabes que tienes un lugar donde volver,

donde hay una empresa que te abre las puertas

y una madre que confía en ti.

Me siento tan impotente, mamá, tan decepcionada y...

rabiosa...

Siento que vuelvo al sitio del que me fui, es como estar en un bucle.

No, si lo ves desde el lado correcto, es un avance.

Has aprendido muchísimo.

Ya, y estoy muy agradecida.

A todo el mundo: a los trabajadores,

a Elena, a Tirso, a Sergio...

Y también a ti.

Sí, no me mires así, estás aquí, ¿no?

Vamos a hacer una cosa.

Yo me tengo que marchar esta noche,

pero volveré para ayudarte a recoger todo el taller y la casa.

No te preocupes,

todo volverá a la normalidad.

Puedes llevártelo todo. Víctor no cenará con nosotros.

Fue bonito mientras duró.

Pensar que teníamos un hijo convertido en un muchacho ejemplar

dispuesto a disfrutar de una cena en familia.

Yo creo que no está todo perdido.

Adivina dónde está ahora mismo.

¿Es un juego?

Vamos, haz un esfuerzo.

En el Río Club, mujer.

Sí.

Jamás fue más fácil ganar.

Y ahora, adivina con quién.

¿Con Carmen?

¡Premio!

Una cena a petición de ella, a solas.

¿Eso quiere decir lo que creo que quiere decir?

Yo estoy convencida de que sí,

pero saldremos de dudas cuando Víctor regrese.

Brindo por ello.

Aunque deberíamos de ser cautos.

Recuerda a la pobre Alicia,

se las prometía felices con Ángel

y ahora parece un alma en pena caminando sola por la ciudad.

¿La has visto?

Sí, la he visto. ¿No te lo he comentado?

No.

¿Y cómo está?

Has hecho bien en darle un descanso, su aspecto es terrible.

Parece que le hayan caído décadas de golpe.

Estaba nerviosa, titubeaba...

Ni rastro de la muchacha radiante que conocíamos.

¿Y te ha dicho algo?

En un momento dado, se dirigió a mí,

parecía que me quería contar algo. Algo importante.

¿Y?

Nada.

Le dio como un aire y se fue a toda velocidad.

¿Sin decirte nada?

Deberías hablar con ella.

Creo que hay algo que le oprime en el pecho

y no ha sido capaz de decirme por el respeto que la infundo.

Puede que no sea nada grave.

Debería relativizar su importancia, es algo común a su edad.

Creo que necesita hablar con una mujer con experiencia.

A ti te conoce y te respeta. Puedes hablar con ella.

Puede que consigas que se vuelva centrar.

Pero si no has probado bocado.

¿Estás nerviosa por la cena de tu hijo con Carmen?

Sí.

Carmen, querida, ¿todavía estás así?

Te recuerdo que tienes la cena con Víctor.

Me ha costado mucho decidir qué ponerme.

No quería nada demasiado formal,

pero tampoco una... nadería.

Ya. Víctor te ve guapa te pongas lo que te pongas,

bebe los vientos por ti.

Sí, lo sé.

Pero también me visto para mí.

Quiero sentirme bien, voy a dar un paso importante.

Un paso muy importante para ti y para todos.

Especialmente para tu padre, Carmen.

Sé que no empezamos la relación con buen pie,

y sé que es muy difícil

hacer borrón y cuenta nueva

con todos los reparos que tienes hacia mí.

Pero me gustaría que supieras que estoy para ti si me necesitas.

Tener a tu madre lejos en un momento así es doloroso.

Te lo digo porque sé de lo que hablo.

No te preocupes, siempre tengo a mi madre muy presente.

Y a mi tata.

Ven, te ayudo a vestirte, anda.

Me parece muy bien que hagas esperar a un hombre,

te lo digo de mujer a mujer.

pero no debes rayar en la mala educación.

Gracias, creo que puedo sola.

Gracias. Como quieras.

(Suenan las campanas)

¡Diana!

Diana, espera.

Tenemos que hablar. ¿Tú y yo?

Estarás encantada.

Al final, Julia tiene que volver a Madrid,

justo lo que tú querías. Teníamos un trato

y ella no lo ha cumplido.

Ese plazo era muy difícil de cumplir.

A Julia no se lo pareció en su momento.

Porque estaba tan motivada, que no sabía dónde se metía.

Hiciste un trato envenenado, reconócelo al menos.

Sabías que iba a ser incapaz de cumplirlo,

que necesitaría más tiempo. Mira,

Julia ya ha asumido que vuelve a Madrid, asúmelo tú también.

¿Qué? Pero...

¿Qué haces? ¡Devuélvemelas!

Cuando terminemos de hablar.

¿Qué quieres?

Que pienses en lo que estás haciendo.

Julia es feliz aquí, no quiere irse.

Eres su madre, Diana, deberías...

¿Quién te crees que eres para decirme

lo que tengo que hacer como madre?

Entiendo que no compartas mis métodos,

pero todo lo que hago, lo hago por el bien de Julia. Siempre.

¿De tu hija? Sí, de mi hija.

¿O de la hija en la que quieres convertir a Julia?

Para tu información, es ella la que ha decidido volver.

Y sí, se ha quedado sin el taller,

pero ¿sabes qué pasa?

Que va a tener una silla esperándola en mi empresa.

¿Puedes hacer tú lo mismo con tu hija?

¿Qué vas a hacer por ella cuando se quede sin trabajo?

No me voy a rendir.

Voy a intentar que Julia se quede en el pueblo,

porque sé que es donde quiere estar.

Las llaves.

Y no voy a ser la única en intentarlo.

Julia no está sola, está rodeada de gente que la quiere.

Por supuesto que no está sola,

tiene a su lado a la persona que más la quiere y mejor la conoce:

yo.

Mira, Elena, yo que tú...

te recomiendo que abandones, aunque valoro tu esfuerzo.

Mi hija va a volver a su vida, a su antiguo empleo

y a su casa, cueste lo que cueste.

(Se cierra la puerta del coche)

(Arranca el motor del coche)

Si no hacemos algo urgentemente, Julia se va a ir de aquí.

No sé vosotros, pero yo no estoy dispuesta a dejar que eso pase.

¿Sigue sin reincorporarse a la librería?

Alicia es una chica muy responsable que está pasando por un mal momento.

Tampoco hay que echárselo en cara.

Desde luego, a ella no hay que echarle nada en cara.

-"¿No te interesa comprar la casa?". En su día, estuviste interesado.

Piénsatelo, piénsatelo.

No sabemos qué se le pasa por la cabeza a Alicia,

y en otro encuentro con Ventura podría contarle lo nuestro.

Si no se lo dijo ya, claro.

Pero Carmen, ¿no se supone que hace dos días

no estabas enamorada de Víctor?

Pues sí.

Sí, y sigo sin estarlo.

¿Me puedes contar qué está pasando?

Ahora no está conectado, pero cuando se conecte,

le mandamos un audio juntas para que te conozca.

Si se conecta.

Es un poco raro que no esté conectado.

Siempre hablamos a esta hora.

Hay zonas difíciles de atravesar si no cuentas con un guardia armado.

¿Y qué vamos a hacer?

Conozco a alguien que seguro que nos ayuda.

Se llama Ernesto.

"¿Crees que estará dispuesto a ayudarnos?".

"Por la cantidad adecuada, estoy seguro de que sí".

"Puedo encontrarme con Ernesto esta misma noche".

"Esperaré a que la casa esté tranquila

y saldré sin levantar sospechas".

Deshacerme de esto me rompe el corazón.

Es pena de tener que acabar con el sueño de levantar el taller.

¿Qué es esto, una cena de negocios,

o aún no sabes cómo pedirme bailar conmigo?

Carmen...

Lo siento. -"¿Te vas a quedar así?".

No puedo hacer nada más.

Siempre se puede hacer algo más, Tirso.

Sobre todo, si es por amor.

¿Estás seguro del paso que estás a punto de dar?

"Tan seguro como lo estás tú".

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Dos vidas - Capítulo 63

23 abr 2021

Julia recibe una oferta muy favorable por parte de la dueña de la tienda de muebles: ser socias si acepta trasladar el taller a Madrid y contratar un nuevo equipo. La disyuntiva sumerge a Julia en un mar de dudas, pero sabe que solo aceptando esa oferta puede sacar adelante el negocio. Cloe cree que ha llegado el momento de conocer a Dani en persona y está dispuesta a ir a Madrid, pero la respuesta de Dani no es tan favorable como esperaba. En Guinea, Kiros acepta la propuesta de Carmen de abandonar Río Muni. La pareja es consciente de que no deben dejar ningún cabo suelto si no quieren que Francisco y Patricia descubran sus intenciones, para ello planean su huida y acuerdan que Carmen acepte su compromiso con Víctor. Ventura encuentra a Alicia taciturna en plena calle y se interesa por su estado. Ante las preguntas de Ventura, la joven se plantea confesar el secreto de Inés.

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