Dos vidas La 1

Dos vidas

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No recomendado para menores de 7 años Dos vidas - Capítulo 60 - Ver ahora
Transcripción completa

¡No, no! Yo no tengo nada que ver con ese incendio.

Entiende lo oportuno de sorprenderme

cuando veo que se renovó el seguro el mismo día del incidente.

Tengo la intuición de que el hombre que han...

que han condenado por el incendio es inocente.

Y que la Guardia Colonial se ha equivocado en la investigación.

Pues si estoy en lo cierto, sí.

Ahora toca centrarse en lo nuevo y ver cómo funciona.

¿Qué empresaria sería yo si vuelvo a cambiar de opinión?

Una empresaria sabia, ¿no dicen que rectificar es de sabios?

¿No os dais cuenta que no quiero fracasar otra vez?

Pero esto significa que no hemos recibido

ni un solo pedido de los muebles nuevos.

"Una solicitud de amistad".

-No me fío de ese tío, seguro que miente.

-Cloe ha tomado una decisión, y tienes que respetarlo.

Vale, vale, le dejaré en paz.

Solo necesito que me digas si...

si el chico que le gusta tanto a Cloe has sido tú todo este tiempo.

Es que no me estoy haciendo pasar por Dani. Yo soy Dani.

Soy un chico.

¿Has estado husmeando en la fábrica?

¡Que no he estado husmeando en ningún sitio!

¿Qué ganaría yo con todo eso? -Eso es lo que quiero saber.

No muerdas la mano que te da de comer.

¿Crees que haría algo así sin estar seguro?

¿Tienes pruebas de que lo que pasó en la fábrica

no es lo que dicen las autoridades? -Estoy seguro, madre.

Carmen también tendría mala racha.

Sí, y seguro que quiso cerrar el taller un montón de veces,

pero nunca se rindió, ¿no?

Nunca.

¿Qué crees que Carmen pensaría de mí?

¿Qué crees tú que pensaría?

Que no puedo rendirme.

Llegaste aquí diciendo que querías reabrir el negocio de Carmen,

que querías darle vida y trabajo al pueblo.

Y ahora, despides a Rivero, que es fundamental en esta plantilla.

¿Qué será lo siguiente, nos bajarás el sueldo, contratarás becarios?

Escúchame.

Da igual. Lo que estás haciendo es traicionar a tu abuela.

¡No, es que no soy mi abuela! Yo soy tu amiga.

Y yo soy la que necesita que la defiendas, no ella.

Dimito.

-"Creo... que era por algo del seguro".

Francisco pagó una gran cantidad de dinero

para que mi marido prendiera fuego a la fábrica.

Marcela, si no habla con las autoridades,

lo que nos ha dicho no vale de nada.

Su padre orquestó todo esto.

¿Sería capaz de meter a su propio padre entre rejas?

¡Dios!

Parece que la brocha tiene vida propia.

¿Qué haces aquí? ¿Hoy no trabajas?

Sí, pero entro más tarde,

y como tenía tiempo, me paso a ver qué tal.

Pues ya ves, estoy con el barniz, que se me resiste.

¿Hoy es fiesta en el pueblo o es que todos entran tarde como yo?

Ni lo uno ni lo otro. Es que...

He despedido a Ribero.

¿Por qué? ¿Qué ha hecho mal?

Nada...

Pero el barniz no es la única cosa que se me resiste.

No he vendido ni un mueble y he tenido que recortar gastos.

No sabes cómo lo siento.

Y, encima, Elena no ha visto bien el despido, hemos discutido

y ella también ha dimitido también.

Pero solo ha dimitido Elena, ¿no?

Sí, sí.

A mis otros empleados dos,

les he dado el día libre para asimilar la situación.

Y de paso, así asimilarla tú también, ¿no?

Sí.

Deben de estar clavando agujas a mi muñeco de vudú.

Estoy seguro de que has contemplado todas las posibilidades

y es lo que tenías que hacer.

Oye, ¿y no deberías parar un rato?

No, gracias.

Me relaja mucho barnizar.

Pero no me refiero solo al barniz, sino al negocio.

Creo que te vendría bien sentarte, pensar con calma, cómo orientarlo...

No tengo ni tiempo para pensar, Sergio.

Y tenéis una manía todos de darme consejitos...

Solo quiero ayudar, Julia. Pues no hace falta.

Pero... ¡No, pero nada!

He tomado unas decisiones

y voy a tirar para adelante con ellas.

Aunque estén mal tomadas, ¿vale?

Pues venga. ¿Hay que barnizar ese también?

Sergio, te lo agradezco, pero me gustaría estar sola.

Esas son las cosas que uno dice pero no piensa.

Nunca he hablado más en serio en mi vida, de verdad.

Vale, pues no insisto más.

Mejor.

Si necesitas cualquier cosa, llámame.

Gracias.

(Sintonía de "Dos vidas")

Kiros, ¿podemos hablar un momento?

Señorita, no debería salir de casa.

Los hombres no te ven con buenos ojos.

Por lo que he visto,

tampoco parecen estar muy contentos contigo.

¿Qué quieres?

Decirte que estabas en lo cierto.

Es mi padre quien está detrás del incendio.

Lo sabía. Mabalé es inocente. Así es.

Hablar con la Guardia Colonial.

Tú no te preocupes.

Voy a encontrar la forma de de sacar...

¿Y cuál es esa forma?

La única manera es denunciar, señorita.

Y acusar a mi padre de todo...

Sí, es el culpable.

Ya lo sé. Kiros, lo sé.

¿Y a qué espera?

¿Sabes lo que significa para mí tomar una decisión así?

Metería a mi padre en un infierno.

Un infierno en el que está mi amigo.

Esperaba que me entendieras.

¿No es la familia lo primero para un fang?

La familia es sagrada, pero más sagrada es la vida de un hombre.

Ya ha habido una víctima, y Mabalé será el siguiente...

Yo también quiero que Mabalé quede libre.

Sé que en la vida hay decisiones difíciles de tomar, no soy estúpido,

pero tiene que pensar en lo que es justo.

Si hubiera alguna otra posibilidad de...

Es que puede haberla, aún hay tiempo.

Es una situación muy delicada, pero estamos intentando resolverlo...

¿"Estamos"? ¿Quiénes?

Víctor y yo.

¿Y cuál es ese plan?

¿Qué ocurre? ¿No confías en Víctor?

Quiero saber cuándo saldrá Mabalé de la cárcel.

Cada minuto está más cerca de la muerte.

Lo sé. Víctor me ha prometido que serán horas.

Sabe de sobra que confío en usted.

Pero recuerde lo que está en juego.

Kiros, no te vayas, por favor, no te vayas.

Yo no soy la responsable de los pecados de mi padre.

Si cuento la verdad, no habrá futuro para mí aquí.

No habrá futuro para nosotros.

Tendré que marcharme de la colonia, ¿lo entiendes?

Por eso, tengo puestas mis esperanzas en el plan de Víctor.

Porque no sé si soy capaz de renunciar a...

Es un precio muy alto, pero debemos hacerlo, lo sabes.

Claro que lo sé.

No creas que no tengo miedo.

Me aterra pensar que el plan de Víctor pueda fallar.

Pero... también me da mucho miedo perder todo esto.

¿Es eso lo que te paraliza?

Sentiría un dolor inmenso si tuvieras que dejar Río Muni.

No quiero ni pensarlo.

Pero no puedes ponernos a nosotros

por encima de la vida de una persona.

Me dijiste que ibas a llegar hasta el final.

Sé que sabrás hacerlo.

Por mucho que no hablemos del asunto, no va a desaparecer.

No sé a qué te refieres. -Ventura, por favor,

pon de tu parte.

Víctor.

Víctor, Víctor... Estoy harto de oír ese nombre,

y harto de que lo defiendas siempre.

No quiero discutir. -Has sacado tú el tema.

El "tema" existe porque tú no supiste controlarte.

Esto ya está hablado. -Le levantaste la mano a tu hijo.

Hemos dicho que vamos a dejar el tema.

Lo has dicho tú.

¿Qué habrías hecho, Ventura, le habrías abofeteado?

¿Y qué querías que hiciera, darle un abrazo?

¿Crees que así entrará en vereda?

Tal vez el método de la mano dura te funcionase en el pasado,

cuando era un niño, pero ya no lo es,

es un adulto, que intenta hacer bien las cosas.

¿Husmear en asuntos que no le conciernen es hacer bien las cosas?

Evitar que se cometa una injusticia sí lo es.

Así es como yo he pretendido educarlo.

¡Ya está bien de hacer la madre perfecta!

No me des lecciones de cómo ser buen padre.

A la vista está que no funciona arroparle bajo tu falda.

Si ves esto como una lección por mi parte, te equivocas.

Solo temo que ante situaciones así,

se siga separando de ti.

Ya es tarde, a Víctor le doy por perdido.

Por favor, Ventura, no digas eso.

Tienes que intentar que sigamos siendo una familia.

¿Por qué me echas a mí toda la responsabilidad?

Víctor es el único responsable,

es él quien no quiere formar parte de esta familia.

(Puerta)

Disculpen, ¿interrumpo algo?

No, no. Tú siempre eres bienvenido a esta casa, ¿verdad, Inés?

Por supuesto.

¿Estás seguro de lo que estás diciendo?

Jamás haría una acusación así de no estar completamente seguro.

Me imagino que tienes pruebas.

Sí.

He venido aquí antes de que pueda llegar a la Guardia Colonial.

Has hecho bien, Víctor.

No te lo vas a creer.

El seguro no se hace cargo hasta que no puedan demostrar

con exactitud el origen del fuego.

Y solo van a cubrir algunos daños menores.

¿Qué te sucede?

Me sucede que eres un miserable, Francisco.

¿Se puede saber a qué viene esta falta de respeto?

Y encima eres capaz de fingir que no sabes de lo que hablo.

Y cómo quieres que lo sepa, acabo de entrar por la...

¿Qué hace Víctor aquí?

Ha venido a contarme lo que se supone

que tenías que haberme contado tú: la verdad.

La viuda de Maqueda nos ha confesado a Carmen y a mí

que cerraste un trato con él,

que le ofreciste una importante suma

a cambio de provocar el incendio.

Esa mujer está destrozada, está rota,

es normal que en un momento así...

Francisco, ten un poco de dignidad, por favor.

Te miré a los ojos y me mentiste.

¡Otra vez!

¿Qué hubiera ganado diciéndote la verdad?

¿Cómo has podido poner en peligro una vez más nuestro negocio?

¿Te das cuenta de que la fábrica entera pudo arder?

Lo podíamos haber perdido todo,

hasta tu propia hija pudo haber resultado herida

o algo mucho peor. ¿Y todo para estafar al seguro?

No se me ocurrió otra cosa.

Fue un acto desesperado ante una situación desesperada.

Y mira de lo que te ha servido.

Víctor, vete.

No, quédate.

No quiero molestar.

¡He dicho que te quedes!

Quiero que nos centremos.

Lo primero será, las plantaciones de tabaco.

Al mediodía, tengo que verme con el ayudante del gobernador,

me explicará todo lo relacionado con el proyecto del puerto de Bata.

Don Ventura, temo que estamos aburriendo a doña Inés,

son sus minutos antes de acudir al trabajo,

tal vez podríamos cambiar de conversación.

El trabajo es lo primero, Ángel.

Tenemos muchos asuntos que atender y debemos centrarnos.

Además, ella está acostumbrada.

De todas maneras, he de irme ya.

Soy la encargada de abrir hoy.

¿Y Alicia?

Se encontraba algo indispuesta y le he dado el día libre.

Bueno, esperemos que se recupere pronto.

Es solo cansancio acumulado. Se recuperará.

Mientras tanto,

me temo que tendré que hacerme cargo de la librería

yo sola.

Pues nada, a mí me alivia, porque en cierta forma,

podré estirar mi reunión con el ayudante del gobernador,

y así, estoy tranquilo sabiendo que no almuerzas sola.

Así es. Nos veremos por la noche.

Muy bien. Puedes marcharte sin despedidas.

Ya hay una librería que abre tarde en la ciudad.

Si me disculpáis.

Tras verme con el ayudante del gobernador tengo una reunión

con don Ricardo Hervás, me gustaría que me acompañaras.

Lo siento, señor, pero tengo un compromiso

y no puedo deshacerme de él. -Empezamos bien.

¿Y cuál es esa obligación que te impide acudir a una cena

con Hervás y un servidor?

En breve tengo...

Tengo un examen importante, y con todo el tema del incendio,

no pude estudiar, me siento algo rezagado.

Le prometo que, si no fuera importante, iría con usted.

Está bien, Ángel. Ya habrá otra ocasión.

Lo siento, lo siento mucho.

De nada me sirve tu arrepentimiento una vez más,

hay que taparlo todo convenientemente una vez más.

Víctor, ¿quién está detrás de la pista de todo esto?

Lo sabemos Carmen, la mujer de Maqueda y yo.

¿Y el teniente sospecha? -No tiene pruebas suficientes.

Dios te oiga.

Y tú no te libras de tu culpa, Víctor Vélez de Guevara.

Si en lugar de jugar a los detectives con Carmen,

le hubieras quitado esas ideas de la cabeza,

ahora mismo no estaríamos aquí.

Carmen no se habría rendido.

No te pido cuentas de lo que haga Carmen,

sino de lo que haces tú.

Y lo sabes perfectamente.

Dame un motivo de peso para que no te eche a patadas ahora mismo.

Porque gracias a que he estado cerca de ella,

ahora puedo ayudaros a resolver este problema.

Es mi manera de demostrar mi lealtad,

no solo a vuestro negocio, también a vuestra familia.

¿Carmen sabe que estás aquí?

La he convencido.

Ella quería ir a sacar a ese hombre de la cárcel.

¿Y dónde está ella ahora? -La he dejado en casa.

¿La has dejado sola?

Sí. -Dios...

Torpes...

Francisco, voy a salvar una vez más a esta familia del escándalo,

pero tú y yo hablaremos largo y tendido,

porque esto no va a quedar así.

Un café.

Espera; un café, no,

que es lo que está tomando esta y mira qué cara tiene.

¿Y quién se ha muerto?

No me lo digas.

Hoy, sí que sí ha sido Alfonso.

no.

Al final, le voy a tener que pagar la lotería, ya verás.

No se ha muerto nadie.

Pues tienes una cara de funeral...

Solo dime que no le ha pasado nada a la chiquilla.

No, María está bien.

Soy yo. He dimitido en el taller.

¿Y eso? ¿Qué ha pasado?

Julia es lo que ha pasado.

Lleva una semana que no hay quien la aguante,

y para rematar, ha despedido a Ribero.

Teníamos que haber dejado las cosas como estaban.

¿A qué te refieres? -A los muebles,

a los muebles antiguos, que no tenía que haber hecho cambios.

De eso no hay duda.

Si te enteras de algún currillo para Ribero; díselo,

no quiere volver a las chapuzas a tiempo completo.

Y a mí, que tengo que buscarme otra cosa.

Elena, lo tuyo se puede solucionar.

Ha sido una discusión. Lo hablas con Julia, y ya está.

¿Que yo hable con ella? No.

No, que venga ella a hablar conmigo, si quiere.

Julia está muy nerviosa y puede que no esté haciendo las cosas bien,

pero sois amigas.

¿"Amigas"?

Tú y yo sabemos que Julia no es mala persona.

Sí, es una excelente persona que despide a la gente

que la ha apoyado y ayudado a salir adelante.

Tirso, no te pongas de su parte porque no hay por dónde cogerlo.

Yo no me pongo de parte de nadie. -Ya, ya.

A veces, a Julia le cuesta darse cuenta de las cosas.

Sí. Pero de tonta no tiene un pelo.

De tonta, nada, pero dura de mollera es un rato.

Su abuela era así también.

Dale tiempo, anda, rectificará.

Déjalo, en serio.

Te agradezco la intención, pero necesito pensar en otra cosa.

Oye, y los muebles nuevos, ¿qué? ¿Son tan feos como dicen?

Son una cosa horrible, Mario. -Ah.

Pero por mucho que se lo hemos dicho,

no es capaz de entrar en razón.

Y se la va a pegar, me duele en el alma, pero se la va a pegar.

Por lo menos, ya no será mi problema.

¿Estás segura de que no está en el taller?

Está cerrado y no parece haber nadie.

Diana, estoy preocupado.

Veo a Julia superada y sin fuerzas.

Tengo la sensación de que está en una huida hacia delante.

"Capital y ciudad más grande de la República de Serbia".

¿Me has oído lo que estoy diciendo?

Perfectamente. Todavía no estoy sorda, Sergio.

¿Y bien? ¿Y bien qué?

Diana, te estoy hablando de tu hija. Está mal.

No estará tan mal.

Es lo que tiene ser empresaria, nadie dijo que fuera fácil.

Y ella lo sabe.

Está trabajando como una leona para sacar el taller adelante.

Pero esa maldita estrategia no le está dando resultado.

Y lo peor de todo, es que en esa huida,

se está perdiendo a sí misma. "Adorno arquitectónico

con forma de rostro grotesco".

La capital es "Belgrado" y el adorno, "mascarón".

Ahora, por favor, Diana, vamos a hablar de Julia.

Vale, vamos a hablar.

Pero si pretendes ablandarme con eso de que está triste y derrotada,

no lo vas a conseguir.

¿De verdad no puedes darle más tiempo para devolverte el dinero?

No. No le voy a dar ninguna prórroga.

¿Sabes por qué? No sería bueno para ella.

Perdóname, pero no lo entiendo. ¿Cómo que no sería bueno?

No sería malo, al contrario, sería perfecto.

A ver, Sergio,

te he contado muchas cosas de mi vida,

pero hay algunas que no sabes.

Cuando tenía 18 años y terminé el instituto

quise estudiar diseño en una escuela privada,

pero a mis padres no les sobraba el dinero precisamente.

Bueno, eso sí lo sabes.

El caso es que yo me emperré,

y mi padre pidió un préstamo para que pudiera hacerlo.

¿Y sabes lo que me dijo?

Supongo que me lo vas a contar ahora.

Que cada mes le tendría que pagar una cantidad

hasta devolverle la última peseta.

Y yo acepté. Acepté porque era lo que más quería en el mundo.

¿Y qué me tocó? Trabajar mientras estudiaba.

¿El trabajo en la tienda? Efectivamente,

me tuve que buscar un trabajo en la tienda, de dependienta.

Y fue duro,

porque mientras mis amigos se estaban divirtiendo por ahí,

yo estaba trabajando por las mañanas,

yendo a clase por las tardes y estudiando hasta las tantas.

Pero jamás falté a clase,

jamás falté al trabajo y cumplí mi promesa.

¿Piensas que mi padre lo hizo mal?

No lo sé, supongo que no.

Yo creo que me dio la mejor lección de mi vida.

(Llaman)

Pasa.

¿Qué tal todo, cariño?

¿Has visto qué día hace?

¿Por qué no aprovechas que estás libre del trabajo

para dar un paseíto por ahí?

Justo es lo que pensaba hacer, pero pensaba hacerlo contigo.

¿Conmigo? Vaya, qué honor.

Para animarte por lo del bajón del taller.

No te preocupes, estoy bien.

Eso sí, cuando puedas,

me echas una manilla para buscar trabajo por Internet, ¿vale?

Claro, ¿qué quieres que busque?

Pues ya sabes, de lo que haya.

Podemos aguantar con mi sueldo un tiempo.

Gracias, cariño, pero cuanto antes encuentre yo algo, mejor.

Vale.

-"No te estoy pidiendo" que le perdones la deuda,

solo que la retrases unos meses.

Julia lo ha tenido mucho más fácil que yo.

El plazo lo pactamos las dos, y no hay más que hablar.

Por favor, déjame terminar el crucigrama,

sabes que me pone enferma dejar las cosas a medias.

Tú no quieres que Julia sea feliz, es eso, ¿verdad?

No vayas por ahí, Sergio.

Si no le echas una mano a tu hija, tendré que hacerlo yo.

Eres libre de hacer lo que quieras.

"Empatía".

¿Perdona?

La empatía es la capacidad de identificarse con alguien

y compartir sus sentimientos.

Ponerse en su lugar.

Por si te sale en el crucigrama, para que sepas lo que significa.

No hay muchas ofertas. Puedo buscar algo por horas.

Vale. Ya lo miramos luego juntas.

¿Qué haces?

Pues... poner tu querido pestillo.

¿Por qué has cambiado de idea?

Porque si es tan importante para ti,

tengo que darte un voto de confianza.

Además, ojo, que es de los buenos buenos.

Tienes que valorarlo, que me acabo de quedar en el paro.

Es el mejor pestillo que he visto en mi vida.

Me he enamorado.

Ayer hablé con Julia.

Ah, mira qué bien.

Se le ha ido un poco la pinza esta semana, pero es buena tía.

Sé que es una buena persona, pero eso no lo justifica todo.

Conmigo se ha portado siempre guay.

De hecho, ayer se portó mejor que nunca.

¿Y qué te pasó ayer?

Nada, que andaba agobiadilla con...

María, me puedes contar cualquier cosa.

Pues que llevo un tiempo queriendo...

¿Qué?

Que llevo un tiempo queriendo...

darle una vuelta al tema de las redes

y no sabía cómo decírselo a Julia.

Y se lo dije ayer, y... -Te echó la bronca.

Qué va, no, no, se portó superbién conmigo,

y... curramos mano a mano.

Fue uno de los mejores días de mi vida.

De mi vida profesional.

¿Entonces?

Pues que tengo mucho trabajo, mucho agobio.

Anda, ve a dar ese paseo ya,

que te va a servir para quitarte el agobio.

Es justo lo que iba a hacer.

Mamá... -Dime, cariño.

Que gracias por el pestillo.

¡Mierda!

¡Mierda! (GRITA)

Mierda de diseños, mierda de taller,

mierda de ideas, mierda de todo, mierda de vida...

¡Dios! (GRITA)

(GRITA)

¡Mierda!

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA)

Disculpe, ¿sabe si el teniente Ciro Colmenar está en el salón?

Me dijeron que iba estar aquí. Bueno, no importa, muchas gracias.

¿Me puede poner una limonada? Le espero aquí.

Si esperas al teniente, no va a venir.

¿Disculpa?

Un té, por favor. ¿Por qué no va a venir?

Ya se ha resuelto todo.

Han liberado a Mabalé hace una hora.

¿Mabalé está bien? Así es.

Pero... si Mabalé está libre, ¿dónde está mi padre?

Nadie me ha comunicado nada.

El expediente del incendio de la fábrica se ha cerrado

como un trágico accidente provocado por el fallo de un generador.

¿Un accidente?

Tendremos que estar más pendientes del estado de los generadores

si no queremos que vuelva a suceder.

Pero eso no es verdad, no fue un accidente,

mi padre lo organizó to... ¡Chist!

¿Quieres que nos oiga todo Río Muni? Es la verdad.

¿Y porque sea verdad tiene que ser de dominio público?

¿La Guardia Colonial no piensa hacer nada?

Pareces obcecada en que tu padre termine en la cárcel.

Lo que no entiendo es cómo el teniente ha cerrado el caso así

y con tantos cabos sueltos.

Carmen, deja de hacerte la indignada.

Esta conversación debería terminar aquí.

Ya tienes lo que querías.

Lo dices como si yo hubiese hecho algo malo.

Tu labor no destaca precisamente por la prudencia, querida.

Qué querías que hiciera, ¿eh?

¿Quedarme de brazos cruzados

mientras se condenaba a un inocente?

¿Carmen Villanueva dejando de meter las narices

en cada asunto peliagudo de Río Muni?

Por favor, no.

Patricia, ha muerto un hombre.

Y no debo pedir perdón por intentar salvar la vida de otro.

Maqueda estaba involucrado,

sabía perfectamente lo que hacía y los riesgos que corría.

A última hora, él es responsable de su propia muerte,

y yo no veo justicia en que tu padre pague también.

Maqueda no habría a la fábrica de no ser por el encargo de mi padre.

¿Sigues empeñada en ver a tu padre en la cárcel?

Imagínate por un momento, solo por un momento,

qué sería de nosotras si no estuviera tu padre aquí.

Por mucho que desaprobemos lo que ha hecho tu padre,

y lo desaprobamos las dos,

es mejor que nadie sepa nada.

¿Y la familia de ese hombre, qué?

Yo he visto a su viuda. Está destrozada.

¿Cómo saldrá adelante en ese estado?

Ten por seguro que nos encargaremos

de que a esa mujer no le falte de nada.

Además de las comisiones que ya recibió su marido

por los servicios prestados.

Así que, bueno,

¿podemos dar por zanjado este asunto ya?

No.

Quiero saber cómo habéis conseguido sacar a Mabalé de la cárcel.

Digamos que...

he tenido que pedir uno de los favores más grandes de mi vida.

Y algún día, tú tendrás que devolvérmelo.

Voy a hablar con mi padre.

¿Sabes una cosa?

Tienes razón cuando dices que soy terca al meter las narices

en cada asunto peliagudo de esta colonia.

Y hay uno que tengo muy dentro,

la muerte de Agustina.

Ya veo hasta dónde llegan tus influencias,

pero eso no me va a echar atrás.

Voy a demostrar que tú eres la culpable de su muerte.

Y lo haré por su memoria.

Mabalé, amigo.

¿Estás bien? ¿

¿Cuándo has vuelto?

Acabo de llegar, y sí, estoy de una pieza.

Pero lo más importante es que mi nombre

y el de mi familia han quedado limpios.

Lo siento mucho, tenías razón,

no debí decir nada sobre el ritual, nada de esto habría pasado.

Sí, tendrías que haber mantenido la boca cerrada.

Pero tampoco sabemos si la Guardia Colonial

nos habría descubierto igualmente.

Yo no le guardo a Kiros ningún rencor,

y si yo no lo hago, vosotros tampoco deberíais.

Y por tu parte,

espero que te hayas dado cuenta

que la señorita Carmen fue quien me señaló.

Ella hizo todo lo posible por demostrar tu inocencia,

y estoy seguro de que si estás aquí de vuelta, es por ella.

Tengo mis dudas.

La señorita me prometió que te sacaría de la cárcel, y lo hizo.

Es de fiar.

Te lo juro por mi vida.

No voy a dudar de tu palabra.

Pero tampoco le voy a dar las gracias a la hija del patrón

por sacarme del lugar en el que ella me puso.

No te he pedido eso.

Lo sé.

Pero te lo digo porque os he visto a ti y a ella últimamente.

La señorita me trata con respeto.

Pero cada vez que te acercas a ella, alguien acaba mal.

Solo te advierto, hermano,

porque quizás, el próximo seas tú.

No tienes de qué preocuparte, de verdad.

Y ahora, vuelve al trabajo,

pero no seas muy exigente, han sido días muy duros.

"Han sido días llenos de tensión y desventuras".

"Las últimas noches las he pasado en vela

creyendo que un hombre inocente podría perder la vida".

"Pero una vez más, me he guiado por mis instintos y no me he detenido".

"Sean cuales sean las consecuencias de todo esto,

sé que he hecho lo correcto".

Madre mía, si es que eras perfecta.

Toda una heroína, vamos.

¿Y yo qué soy?

¿Qué soy?

Pues soy todo lo contrario a ti, un desastre.

Y no te preocupes,

que mi madre se encarga de recordármelo cada día de su vida,

todos y cada uno de los días.

Y, oye, fíjate que va a tener razón la mujer.

Mira, brindo por ella.

"Julia María, Julia María"... (SE BURLA DE SU MADRE)

"Deberías volver a Madrid conmigo, Julia María".

"Julia María, te lo dije".

(SE BURLA E IMITA A SU MADRE)

Está claro que a ti no he salido.

No, porque tú salvas vidas, tú eres una salvadora.

Y yo soy incapaz de sacar ni una sola pyme adelante,

una puñetera pyme, ¿te enteras?

¿Y a quién coño he salido yo?

Porque yo tengo miedo, soy insegura, no sé qué hacer, no...

Soy un desastre, soy un desastre, no soy como tú.

¿Me oyes? ¿Te enteras?

No soy como tú. ¡Nunca seré cómo tú!

Hola. ¿Qué haces?

(Mensaje)

"Hola. ¿Qué haces?".

(Mensaje)

"Nada importante".

"Estoy cenando un poco, ¿y tú?".

Yo tampoco estoy haciendo nada.

"Estoy un poco aburrido".

Pues vaya ánimo, tío.

"¿Has tenido un mal día?".

Más que malo, raro.

(Mensaje)

¿Y eso, qué te pasa?

"Que hay una cosa que me está rayando un poco".

A lo mejor te puedo ayudar.

"Para eso estoy aquí. Venga, dispara".

¿Tú tienes secretos?

Pues claro que tengo secretos, tonto.

Como por ejemplo...,

"que todavía duermo con un oso de peluche".

¿El panda ese?

¿Perdona? ¿Y tú cómo lo sabes?

No, no, no, no, no, tonto.

Lo he visto en una foto que estaba de fondo.

Vaya ojo, se nota que eres fotógrafo.

¿Y tú, qué, tienes secretos?

Pues sí.

Hay algo que me raya últimamente y quisiera contárselo a mi madre,

pero no me atrevo.

"No es nada, no te rayes",

pero me gustaría mucho que lo supiera.

Yo creo que eso de contárselo todo a los padres

"está un poco sobrevalorado".

"Yo creo que hay cosas" que es mejor que no sepan,

por su bien y por el nuestro.

Ya, es difícil.

No vayas a pensar que tengo algo raro.

Solo estaba un poco rayado, y como tú me entiendes tan bien...

Muchas gracias por estar ahí, como siempre.

(Foto)

(Mensaje)

(Llama a la puerta)

Qué raro. -¿Y si vuelves a llamarla?

Mejor vamos a ver al taller, seguro que está allí.

Se levanta muy temprano para trabajar.

Se pasa allí todo el día, y si está inspirada, la noche también.

Siempre está creando y pensando en nuevos diseños.

Muchas veces, está tan concentrada, que se le olvida el móvil.

¿En serio? Hoy en día, eso es todo un lujo.

Ya. Y me habías dicho que era una empresa familiar, ¿no?

Sí. El taller es la renovación

del antiguo taller de su abuela, Carmen.

Su gran inspiración.

Estoy seguro de que te van a encantar.

Y, ojo, no te lo digo porque sea mi mujer.

Ah, que es tu mujer. Esto no me lo habías dicho.

Bueno, mi ex...

Sí que es todo familiar, sí.

Te puede interesar hacer negocios con ella.

Es más, seguro que sus muebles se venderán muy bien en tu tienda.

Pero mejor que lo veas por ti misma.

Ven.

Ya verás qué preciosidad de taller.

¿Julia?

¿Julia?

¿Sergio?

¿Cómo has podido? Carmen.

Has quemado nuestra fábrica, un hombre ha muerto

y Mabalé podría haber pagado esa pena.

Deja que te cuente.

¡Un inocente iba a ser sentenciado!

Por favor, serénate. No puedo serenarme.

Sabías que habría gente en la fábrica.

¡Podíamos haber muerto todos! Lo sé, hija, lo sé.

Pero déjame que te explique.

Por favor, siéntate.

Estoy bien así.

Llevaba tiempo pensando cómo hacerlo.

Pero me atreví a llevarlo a cabo cuando supe

que los trabajadores planeaban hacer algo en la fábrica.

En cuanto acabe la jornada,

los más veteranos nos vamos a quedar para preparar la celebración.

¿Me habéis oído? -Como siempre, ¿no?

No exactamente, el patrón últimamente está alterado.

No hay que dar motivo para la sospecha, ¿me oís?

Es importante que nadie se descuide.

En cuanto se vaya el patrón, empieza la celebración.

¿Qué hacéis parados?

Se había caído agua de la cuba.

Cuando vuelva a pasar por aquí,

os quiero a todos sudando el jornal que os pago.

¡Ya habéis oído al patrón, a trabajar todos!

Era la noche perfecta para provocar el incendio.

Y que pagasen justos por pecadores.

Esa fiesta era un plan perfecto.

Pero no quería que un trabajador fuese acusado

hasta el punto de ir a la cárcel.

Yo no coloqué la antorcha en el lugar del incendio.

Ni tampoco sabía que Mabalé iba a estar en el almacén.

Yo solo quería que todo quedase como una negligencia

y todo se resolviera de puertas para adentro.

Pero no sabías que el teniente fuera tan competente

y quisiera llegar hasta el final. Por supuesto que no.

Por eso tuve que señalar a alguien, para no delatarme,

para protegerme, para protegernos...

Ni se te ocurra decir que lo hacías por mí.

Claro que lo hacía por ti, hija.

Si llegan a descubrir que estaba implicado en esto,

las consecuencias habrían sido terribles para todos.

Ya ha habido una consecuencia "terrible".

Bernardo Maqueda ha muerto.

Buenas tardes, doña Inés. -Buenas tardes, Ángel.

¿Qué puedo hacer por ti?

He venido a buscar el pedido que solicité.

No recuerdo haber anotado ningún pedido.

Mi pedido era estar asolas contigo.

Y sola estoy.

Me refería a más sola.

No puedo dejar de atender mi trabajo.

¿Ni siquiera por tu mejor favorito?

Por fin.

¿Qué haces aquí?

Aquí me habías citado, ¿no?

¿Yo?

¿No ibas a estar todo el día sola en la librería?

¿Y de dónde has sacado tú que eso era una invitación?

Tienes razón, quizás lo he interpretado mal.

Será mejor entonces que vuelva a mis quehaceres.

A no ser... -¿A no ser qué?

Que mi viaje hasta aquí no haya sido en balde.

Pensaba que estarías ocupado trabajando con Ventura

en los muchos compromisos que parecíais tener para hoy:

las plantaciones de tabaco,

el ayudante del gobernador,

el proyecto del muelle de Bata...

Y no te olvides de la importante reunión con don Ricardo Hervás,

a la que he rechazo asistir. -¿Y a cambio de qué?

Para estar entre libros.

¿Qué sucede?

No está Alicia, pero podría entrar un cliente.

¿Dónde está Alicia?

Le he dado algo más que el día libre.

¿Por?

Tenía la cabeza en las nubes y era totalmente incapaz de trabajar.

Lo mejor para todos es que se tome unos días de descanso.

Creo que has tenido una excelente idea.

Por cierto, sería una pena si...

un cliente se encontrase con la librería cerrada, ¿verdad?

Sabes que no puedo hacer eso.

¿Por qué no? -Porque...

Eres la propietaria de la librería, tú decides cuándo abre o cierra.

Ven.

Inés...

Tenemos muy pocos momentos juntos y me gustaría aprovecharlos al máximo.

¿Te basta con los encuentros en la cabaña? A mí no.

Quiero más, siempre más.

Quiero estar contigo cada minuto, cada segundo...

Pero que conste que podría perder unos buenos ingresos.

A esta hora, a la gente le encanta venir a comprar.

Sin contar con que Ventura salga antes de la reunión

y quiera venir a buscarme. -No va a venir.

Está con don Hervás.

Ese hombre es una fuente inagotable de anécdotas,

y a tu marido le encanta escucharlas.

Solo espero que tú no supieras que podía morir.

Dime que no lo sabías. No, no lo sabía.

¿Cómo lo iba a saber?

Maqueda tenía instrucciones muy concretas.

Entraría por la parte trasera de la fábrica

y prendería fuego al almacén,

y luego, saldría de allí inmediatamente,

antes de ponerse en peligro.

Pero algo falló, debió cometer un error...

Tal vez puso demasiada gasolina, no sé.

No pretendía prender la fábrica entera.

Sabía que habiendo gente allí, el incendio no se descontrolaría,

que alguien daría la voz de alarma.

Pero con lo que no contaba era con tu presencia en esa fiesta.

De haberlo sabido, lo habría parado todo inmediatamente.

Esas palabras no son un consuelo para mí, estás muy equivocado.

Tienes que comprenderme, hija.

(SOLLOZA) Por favor...

Hiciste todo esto para cobrar un seguro.

Mira hasta dónde te ha llevado tu codicia.

No te reconozco,

no puedo mirarte a la cara sin sentir vergüenza.

Lo hice porque estoy arruinado.

Debo mucho dinero.

Y se lo debo a gente muy peligrosa.

¿A Mateo y a sus hombres?

¿Cómo sabes lo de Mateo?

Porque volvieron a presentarse en la fábrica.

Me dijeron que llevabas en los camiones algo más que madera.

¿El qué?

Eso da igual ahora...

A mí sí me importa.

Ahora tenemos un problema mucho mayor.

Si hubiera funcionado el cobro del seguro,

no estaríamos con la soga al cuello.

Pero...

la póliza solo cubría...

parte de lo que teníamos pensado,

y los gastos del arreglo de la fábrica se llevarán...

gran parte de ese importe.

Padre, ¿cuál es esa deuda de la que hablas?

Pues una deuda que me lleva persiguiendo mucho tiempo.

Y que por mucho que lucho, no consigo que deshacerme de ella.

Algo se podrá hacer. El negocio de muebles supone un desahogo

para las cuentas de la empresa.

Los beneficios de los muebles se los traga

los intereses de dicha deuda.

Pero como tú bien dices, sí hay algo que se puede hacer.

Pero solo tú puedes hacerlo.

¿De qué estás hablando?

Hablo de algo que pueda aliviar el peso de la deuda,

incluso... de hacerla desaparecer.

No te entiendo.

Lo siento mucho. De verdad, hija, lo siento mucho.

¿A qué te refieres, qué tengo que hacer?

Si queremos mantener la fábrica

y salvar el trabajo de toda una vida, solo hay una solución.

¿Cuál?

Casarte con Víctor Vélez de Guevara.

¿Qué?

Tienes que evitar que hable, si llegara a hablar...

Lo sé, lo sé.

¿Qué clase de padre entrega a su hija como si fuese mercancía?

Me has puesto un precio.

No digas eso, por favor. ¿Qué quieres que diga?

Parece que ha pasado un huracán por aquí.

Es que he tenido un pequeño problema de...

Un problemilla.

Ya, ya veo el problemilla.

Quiero que me cuentes para qué necesitabas el dinero del seguro,

porque aquí hay algo que no me cuadra.

Se supone que habíamos resuelto

el tema del problema de los transportistas,

¿qué sucede ahora, qué ha pasado?

No sé, en poco tiempo me han echado del trabajo y del amor.

Lo superarás, ya verás, conocerás a otra chica con la que ilusionarte.

No lo creo.

Yo sí lo creo.

"Ojalá nada de esto hubiera sucedido".

Me habría encantado pasar contigo toda la noche.

Fue suficiente.

Yo me conformo con poco.

Pues yo no. Estaba fatal, Sergio.

Y ha sido verlo todo roto así de repente...

Y... lo he visto claro.

No podría dejar que pagarás...

por eso, eres inocente.

Por eso, estamos en paz,

pero tampoco le voy a agradecer

que me haya sacado del lugar donde usted me metió.

¿Por qué te comportas así conmigo?

Eso es buena señal. -¿"Buena señal"?

¿Te das cuenta de lo que puede ocurrir si Ventura...?

Por favor, tranquilízate.

Inés, tenemos que encontrarla y asegurarnos de que no diga nada.

Kiros, hay algo que tengo que decirte.

Mi padre me ha pedido que haga una cosa por él...

Carmen, ¿qué haces aquí?

Parece que Julia ha recapacitado con el tema de Ribero y Elena.

Sí, afortunadamente lo ha hecho.

Bueno, parece que las cosas empiezan a marchar.

¿Tienes alguna habitación libre?

Francisco, si hay que conseguir dinero,

lo voy a hacer yo por mis propios medios,

porque si tengo que delegar todo esto en las arbitrarias decisiones

de tu hija y en tu pobre autoridad como padre,

sé que no vamos a salir de esta.

Pero te advierto que esto me lo vas a recompensar de una u otra manera.

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Dos vidas - Capítulo 60

20 abr 2021

Tras despedir a Ribero y discutir con Elena consiguiendo que esta dimita, Julia se sume en una gran crisis personal. Sergio intenta ayudarla, pero la joven obcecada, no da su brazo a torcer. Sin embargo, un hecho casual hará que Julia tome una nueva decisión que supondrá un vuelco en su vida. María, que ya ha confesado a Julia que es un chico trans, quiere contárselo a su madre, pero cuando ve el momento, no se atreve. En África, Carmen y Víctor ya conocen la verdad sobre cómo se produjo el incendio en la fábrica. Sin embargo, Carmen se enfrenta a una de las situaciones más difíciles de su vida: tiene el dilema de poder librar de la cárcel y de la muerte a Mabale pero a costa de la libertad y la imagen de su padre. Inés y Ángel no pueden frenar su pasión y, siempre, que pueden la manifiestan a escondidas. Pero un momento de descuido en la librería deja su secreto al descubierto.

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