Dirigido por: Manuel Sánchez Pereira

El espacio ''Documentos TV'' es uno de los programas más prestigiosos de TVE. Estrenado en 1986, se ha caracterizado durante todo este tiempo por tratar en profundidad tanto temas de actualidad como procesos sociales e históricos de mayor duración temporal.

Documentos TV se estreno en Televisión Española el 29 de abril de 1986 con un reportaje sobre el Rey Juan Carlos. Hoy, casi 25 años después, los cambios experimentados por el periodismo no han impedido que el programa siga siendo un espacio privilegiado donde disfrutar de lo mejor del mercado documental.

Contacto

Escriba al programa Documentos TV: doctv@rtve.es

5509347 www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
No recomendado para menores de 12 años
Transcripción completa

Siempre existe un camino alternativo al que tomamos.

¿Por qué no lo elegimos?

No creo que estemos predispuestos para la guerra.

A pesar del tiempo que ha pasado,

de nuestros esfuerzos y de la genialidad humana,

el panorama apenas ha cambiado.

Son patrañas.

En esencia,

un artista se sitúa en la primera línea de fuego

y combate las presiones negativas, para tratar de crear un mundo mejor.

Busca despertarte la conciencia

y que una voz interior te diga:

«Sé que lo has visto, ¿y ahora qué?».

Un cuadro no puede parar una bala

pero sí puede detener la mano que aprieta el gatillo.

Es capaz de influir en las personas

y transformar su forma de ver el mundo.

¿PUEDE EL ARTE PARAR UNA BALA?

Bill Kelly pertenece a una clase singular de artistas.

Esa clase que quiere,

que el arte influya

en el proceso de mejora de la humanidad

y que está comprometida

con la idea de que el artista debe ser también activista.

El arte tiene la capacidad

de expresar la idea de que podemos ser mejores.

Ese tipo de pensamientos

son los que se han colado en mi obra

y, por supuesto, en mi Gran Mural.

Hace un par de años

me concedieron una beca en la biblioteca estatal,

aquí en Victoria.

En ese momento pensé

lo maravilloso que podía ser crear en este lugar una obra,

que reflejara tanto la paz en la que algunos vivimos en general,

como la guerra y la violencia que otros sufren,

con el objetivo de conseguir una mayor armonía en el mundo.

Quería hacer un collage

con imágenes que contaran esa historia

y lo llamé «Guerra o paz: el gran mural».

Durante unos 12 meses,

o bien dibujaba nuevas ilustraciones, o recuperaba imágenes antiguas,

que forman parte del catálogo que tengo.

Las pulí o las redibujé,

pensando cómo podían encajar en este contexto general.

Una de las primeras imágenes que quería incluir

era la de una madre con su hijo.

Empecé con la idea

de la creación de una sociedad constructiva, positiva y prometedora.

Este es el barrio en el que crecí. Viví aquí hasta la adolescencia.

Tuve a toda una heroína por madre,

a una maravillosa hermana mayor y otra maravillosa hermana pequeña,

pero todos vivimos una situación muy difícil.

Los trabajos eran muy duros y la comida extremadamente escasa.

Durante unos 15 años pasamos hambre,

el alimento escaseaba para casi todo el mundo.

Pedí trabajo en Bethlehem Steel y me admitieron como obrero.

Trabajaba de cinco a seis días a la semana durante las vacaciones

y hacía todo tipo de horas extras,

para ahorrar y volver a estudiar arte.

En los descansos, a la hora de la comida...

siempre tenía a mano una libreta, un cuaderno o un bloc para dibujar.

Cuando vertían el metal en los lingotes

te inundaba una luz increíble e intensa.

Trabajaba el blanco y el negro, con mucho dramatismo,

que encajaba perfectamente con las obras que hacía entonces.

Incluso ahora sigue reflejado en mis obras actuales.

La ilustración central del Gran Mural es una calle destruida.

He colaborado con una gran cantidad de artistas,

que han vivido en sus carnes

el conflicto urbano en diferentes lugares,

como el País Vasco, en España,

Sudáfrica o Irlanda del Norte.

En esa época, para nosotros,

Belfast era una zona de guerra.

Había soldados británicos apostados en cada esquina,

retenes del Ejército

y helicópteros, sobrevolando la ciudad.

Los cuarteles se reforzaban

con sacos terreros, alambre de púas y coches blindados.

Creo que cuando metes al Ejército

en una zona en la que existe un conflicto civil

no es para que restablezca la paz.

Los soldados se envían para combatir.

Nuestra respuesta fue la misma

que la que hubiera surgido

de cualquier otra población joven del mundo.

Empecé a implicarme en el IRA

y, ya como miembro,

participé en algunas acciones militares

contra los británicos.

Y un día me cogieron, me detuvieron,

como lo quieras llamar

y me metieron en la cárcel durante 12 años.

El arte es crucial en las sociedades de posguerra.

Yo crecí durante la época de los conflictos.

Supongo que para mí

era inevitable plasmar en mis obras

lo que veía a mi alrededor.

Comencé a trabajar

en proyectos sociales, que creaba yo misma,

porque me parecía que el objetivo de los que me ofrecían por encargo,

únicamente era reafirmar los límites

y, como artista,

creo que estoy en la obligación de desafiar esos límites

y guiar a los demás.

Durante la «protesta de las mantas»

había determinados momentos en los que, por ley,

lo único que podíamos tener en las celdas

era un orinal y una Biblia.

De hecho,

nos subíamos a la Biblia

para no tocar el suelo, que estaba helado.

Recuerdo que en aquellos momentos pensé en lo curioso de la imagen:

en la idea de que hubiera

otras 40 personas, en todos los sectores,

que estuvieran de pie sobre las Biblias.

Personas que se mantenían firmes sobre sus creencias,

donde la Biblia era una especie de símbolo totémico

de sistemas de creencias del que nunca se apeaban,

porque creían firmemente,

que cualquier otra cosa era incómoda, inapropiada o fría.

Al mantener un sistema de creencias cerrado,

puedes llegar a encarcelarte tú mismo,

a encerrarte en una cárcel sin rejas;

no las necesitas,

porque ya existen en tu forma de pensar.

Este año me invitaron a asistir a la I-F-A,

una especie de bienal de Irlanda

y eligieron algunas de mis obras de finales de los años 90.

Me puse delante de los cuadros y me dieron ganas de llorar.

Las imágenes son manifiestamente políticas.

Había una enorme división en el centro,

que trataba sobre la línea de paz de Belfast

y hordas de gente a ambos lados con un detalle increíble.

Mientras lo miraba me di cuenta,

de que a pesar del tiempo que ha pasado,

de nuestros esfuerzos y de la genialidad humana,

el panorama apenas ha cambiado.

Es más, uno puede mirar esos cuadros y pensar que todo sigue igual.

Cuando comencé a trabajar en el Gran Mural

pensé en todos aquellos lugares

que habían quedado destruidos por completo.

Me dio la idea de crear un espacio, que fuera todo lo contrario:

un espacio que pudiera preparar el camino,

en sentido metafórico,

para todo lo que iba a venir a continuación.

Por ese motivo, creé un paisaje urbano intacto,

que reflejaba actividades corrientes del ser humano.

Establecí un contexto,

que posteriormente iba a ser destruido

por la estulticia de la guerra.

Este paisaje urbano se repite tres veces en toda la obra.

En los bombardeos de la Primera Guerra Mundial

se ven los biplanos y, después,

los bombarderos de la Segunda Guerra Mundial.

Más abajo se observa esta misma calle,

pero ahora la sobrevuelan los cazas invisibles.

Quieren reflejar la idea

de que no paramos de repetir la historia, una y otra vez.

El problema más grave

es que la propia idea de la guerra

ha quedado instaurada de forma institucional.

Existen tantos sectores y estudios científicos

dedicados a la fabricación de material bélico,

que nos parece algo natural.

Además tendemos a darle un matiz romántico.

Película tras película

parece que todo gira en torno a sucesos heroicos,

es una característica de nuestra manera de ver el mundo.

La guerra, los conflictos y la violencia

se han convertido

en una temática permanente en mis obras

durante los últimos 25, 30 años.

Suelen preguntarme,

qué sentido tiene ser un artista de guerra.

Hay muchísima cobertura en los medios,

pero con un propósito distinto.

Los periodistas tienen que informar

pero sabemos

que podemos cuestionarnos la imparcialidad de lo que cuentan.

La perspectiva que tiene un artista de ese mismo suceso

carece de presión.

Existe más reflexión, más distancia

y un análisis mayor.

Creo que durante gran parte de mi vida

he estado en contra de la guerra de una forma filosófica.

Pensaba que mi pacifismo me daba impunidad de algún modo,

como intelectualmente

era contraria a los conflictos bélicos

en los que estaba inmerso mi país,

no creía que tuviera que sentirme mal,

o hacer mucho más porque estuviéramos en guerra,

puesto que en realidad ya me oponía a todo ello.

Todo eso cambió cuando tuve a un soldado en mi clase.

Se había alistado para ahorrar y poder ir a la universidad.

Estuvo destinado en la cárcel de Abu Ghraib

en Iraq.

Hablar con él

y enterarme de que había estado en una guerra

y que estaba dispuesto a morir y a matar

para ganar dinero

sentarse a mi lado en clase,

me mostró claramente mi complicidad en todo ello,

de una forma que desconocía por completo.

En ese momento pensé,

que no existía esa posición de inocencia;

que se trataba de actuar

y de convertir mi vida en

una herramienta para conseguir la paz,

pero buscando formas más tangibles,

no solo reflexionando sobre lo que pienso que está mal.

No creo en ese concepto tan simple de

«el enemigo es el enemigo;

nosotros luchamos del lado del bien y ellos son los malos».

Está claro,

que el enemigo también combate pensando que está entre los buenos.

Nunca es así de sencillo y que, al fin y al cabo,

todos somos seres humanos.

Nuestras respuestas son muy parecidas;

todos tenemos sentimientos,

somos capaces de amar

y supongo que todos somos capaces de odiar.

Es muy fácil despertar los demonios

y que contribuyan a provocar hostilidad en el ser humano.

Creo que cualquier factor

que consiga alterar o subvertir eso es bueno.

Si observamos la imagen de la figura de Abu Ghraib

en realidad es solo una silueta,

es simplemente un recorte en negro, pero es muy elocuente.

Cuando vi aquella imagen, me quedé helada.

Fue como si el mundo se paralizase.

Me quedé pensando

qué estaba ocurriendo exactamente en esa imagen

y qué sentido podía darle.

En la prensa hablaban de ella como una imagen de crucifixión.

Necesitaba comprender

por qué se utilizaba ese concepto de violencia salvadora,

esa idea de la tortura y el asesinato de Jesús en la cruz,

para salvarnos a todos nosotros...

qué significaba

que se estuviera utilizando con aquellos hombres musulmanes.

¿Su objetivo era que hubiera oposición a la tortura,

o querían mostrarla

como un castigo divino o una orden de Dios?

Empecé a investigar

por si esas imágenes

que se habían tomado para celebrar la tortura

podían utilizarse,

con el fin de combatir la violencia que documentaban.

Por lo general,

en mi obra trato de hacer referencia a imágenes,

cuya historia sea ya conocida.

Así que no es nada nuevo,

simplemente las observo desde mi perspectiva

e intento que veamos

que tienen que ver con nuestra cultura

y que todos contribuimos a que esto pase.

Viví el holocausto en mi niñez, desde los 9 hasta los 15 años,

por lo que todas mis reacciones, mis intereses y mis percepciones

eran las de una niña.

No era capaz de opinar.

No lo entendía en contexto,

simplemente me dedicaba a lidiar con lo que me pasaba a diario.

Todas las ideas y las reflexiones que expreso ahora

surgieron después de la liberación,

a medida que fui madurando.

He conocido a personas

que sobrevivieron

a los campos de concentración de Auschwitz,

supervivientes de Hiroshima y del bombardeo de Guernica.

Algunos de ellos son amigos muy cercanos,

pero lo que todos tienen en común

es la consideración de la pérdida de su infancia.

Imagínate lo que es vivir seis años sin un solo libro,

sin música

y sin una sola imagen o una vista agradable.

No había belleza;

lo que veía a diario era todo lo contrario:

fealdad, suciedad y pestilencia.

Creo que eso te embrutece.

Me atraen especialmente

las imágenes que muestran

los lugares donde se encontraban los campos de concentración

y en los que no aparecen figuras,

de forma que todo lo que se ve es pura ausencia de todo.

Es como si estas imágenes

se negaran a participar en la deshumanización,

o a ofrecer una historia de esperanza;

como si rechazaran la idea de que algo haya cambiado,

se haya arreglado

o se haya podido superar el duelo como es debido.

Creo que este tipo de imágenes tienen muchísima fuerza

y visibilizan lo que falta,

a la par que siembran dudas en la mente de quienes las ven

y generan incomodidad y desorientación.

Imágenes más sorprendentes y desafiantes

que las que habitualmente observamos.

Aquellas con las que parece que hemos asumido lo que es el horror

y ya no nos hace sentir tan incómodos como probablemente deberían.

Recuerdo que tras la liberación

solía desviarme de camino a la escuela,

hacia una calle

en la que había una tienda de segunda mano.

Almacenaba un montón de objetos usados

y vi un cuadro,

era una especie de paisaje.

Me parecía tan bonito que me paraba delante a admirarlo.

Hasta ese punto tenía hambre de belleza.

Ahora pienso que era de lo más kitsch,

pero en aquel momento,

era como ver a una persona con hambre

abalanzarse sobre un trozo de pan rancio,

pensando que es lo más maravilloso del mundo.

Todo eso me hizo caer en la cuenta

de lo profunda que es

la necesidad que tenemos por los placeres estéticos.

Forma parte de la naturaleza del ser humano

y es algo que solemos dar por sentado.

Se podría decir que el arte en cuestión,

la idea de que se encuentra a nuestro alrededor,

de que hay personas que se dedican a crearlo,

de que nos gusta encontrárnoslo, que nos emociona y nos educa,

que a veces nos perturba

y puede llegar a despertarnos...

alimenta la oportunidad del progreso del ser humano.

Desde esa perspectiva

podríamos asegurar

que una obra de arte

es capaz de convertir el mundo en un lugar mejor,

simplemente por estar ahí.

Esta es una extraordinaria fotografía de Nick Ut

un joven fotógrafo vietnamita,

que trabajaba para Associated Press,

retrata a una jovencísima Kim Phúc corriendo por la carretera,

después de que el Ejército americano la rociara con napalm.

Oí al avión acercarse.

Enfoqué con el objetivo y lo encuadré

y pude ver cómo caía la bomba.

El avión descendió de golpe y dejó caer dos bombas y pensé

«¡Madre mía,

con la de gente que hay todavía en el pueblo!».

Tenía una Leica;

miré por el visor para buscar la pagoda.

Entonces fue cuando vi a Kim.

Corría con los brazos así e iba desnuda.

Me pregunté qué habría pasado con su ropa.

Empecé a correr, deprisa, y le hice más fotos.

Al hacer una

vi que se le estaba quemando el brazo.

Le salía humo de la piel.

Había mucho humo y la piel se le caía a pedazos.

Me di cuenta de que le quedaban minutos de vida.

Un amigo cámara de la BBC me acompañó a coger agua

y tratamos de ayudarla.

En el trayecto hacia el hospital de Cu Chi,

no paraba de gritarle al conductor «más rápido, más rápido».

Una vez allí,

entré a toda prisa al hospital.

Llamé a una enfermera, una enfermera vietnamita

y a los médicos

y les dije que tenían que ayudar a los niños,

que creía que se iban a morir.

Especialmente una niña, Kim.

Me dijeron que tenía que llevar a los niños al hospital de Saigón,

que era un hospital infantil.

Tenía mi acreditación de prensa y les dije que era periodista,

y que si morían,

mi fotografía iba a estar

en la portada de todos los periódicos del mundo.

En cuanto lo escucharon,

salieron corriendo a buscar a Kim y la metieron en el hospital.

Todos los niños fueron detrás.

Aquella fotografía dio la vuelta al mundo

y contribuyó a cambiar

la perspectiva de mucha gente sobre la guerra.

Muchas personas, incluido yo,

pensamos que aquella fue una de las imágenes

que ayudó a poner fin a la guerra de Vietnam.

Todo aquello me llevó a pensar

que una obra de arte

es capaz de detener el dedo que aprieta el gatillo.

Por eso,

esta fotografía forma parte de mis exposiciones.

Hace pensar a la gente.

Nuestra sociedad

observa una imagen concreta dentro de una fotografía

y se convierte

en un elemento simbólico para los artistas.

La cuestión de si esta era o no la intención del fotógrafo

es, en mi opinión, irrelevante.

Se trata más bien de cómo la utilizamos.

El peor enemigo de un artista es el sentimentalismo.

No es cuestión de sentimientos.

Es un haz de luz,

que resalta la verdad y no siempre va a ser agradable;

muchas veces vamos a querer apartar la vista.

Vemos a esa niña corriendo hacia nosotros,

después de que la rociaran con napalm y pensamos «¡Qué horror!».

Es una realidad sin paños calientes.

Busca despertarte la conciencia y que una voz interior te diga:

«Sé que lo has visto, ¿y ahora qué?».

Quería que en mi obra

apareciesen los nombres de aquellas personas,

cuyo trabajo ha influido en el mío

o que han defendido los derechos humanos y la paz.

Me gustaba la idea de mostrarlos como los pilares de mi obra,

para mí han sido los cimientos, en cierto sentido.

Estos nombres representan a las personas y obras,

que han influido en mi manera de pensar.

De lo único que me puedo arrepentir,

de todas las veces que me han detenido

cuando estaba reclamando justicia social,

es de no haber empezado a hacerlo antes,

de que no me hubiesen arrestado más veces,

porque tiene un efecto muy profundo.

Me pasé la década de los 60 en Nueva York,

absolutamente implicado

en el movimiento pacifista y derechos civiles.

Hay tantos ejemplos de actores, en concreto,

que se han manifestado públicamente

por la justicia social y contra la guerra

y todos ellos han recibido las críticas de los medios

y de muchos de sus compañeros de profesión.

En general,

las normas políticas de la época

dictaban que no eras más que un actor.

¿Qué sabías tú de los que estaba pasando?

Era un «no te metas donde no te llaman».

Pero ahora ha quedado claro,

que para ser un personaje público,

uno no tiene que tener grandes méritos.

No hace falta que te paguen por ello para que te voten.

En ese sentido,

actualmente, el listón está por los suelos.

En un momento dado, a mediados de los 60,

colaboré con uno de mis maestros, Paul Keene

en la creación de un mural.

Paul era un artista afroamericano,

que daba clases en la Escuela Superior de Arte de Filadelfia.

En la obra que creé con Paul

puedo decir que existen solo algunas pinceladas mías.

Pintaba sobre todas las cosas que yo hacía,

te lo puedo asegurar.

Fue con toda probabilidad,

la primera obra en la que abordé cuestiones sociales.

Durante todo el tiempo que trabajé con Paul

hubo revueltas,

disturbios muy graves

y creo que fue

cuando en mi mente

se sembró la semilla

de que tenía que haber una forma

de mejorar la convivencia entre todos nosotros.

La mayor parte de mis obras

contienen una imagen de la bandera aborigen.

No porque crea en el nacionalismo en sí,

sino porque pienso

que para las comunidades indígenas simboliza su identidad

y, en el caso de las comunidades que no lo son,

aquí en Australia

es una forma de reconocimiento

y de solidarizarnos

con sus objetivos

y aspiraciones sociales.

El activismo indígena está presente, de algún modo,

desde la época de la colonización.

El tema de la invasión, o del colonialismo

aparece en las obras de los artistas aborígenes

desde el principio.

En la National Gallery de Canberra

hay una pieza,

en memoria de los más de 200 años de genocidio,

que los pueblos indígenas tuvieron que sufrir

por parte de los colonizadores europeos.

Creo que, como obra de arte es maravillosa,

pero lo curioso es que está situada en un museo

y no en el monumento en memoria de la guerra.

Una parte de mí sigue pensando, que debería estar allí,

porque es un testimonio de la guerra

en la que Australia se vio inmersa durante muchísimo tiempo.

Los artistas que defendían los derechos humanos

decidieron colaborar en un proyecto internacional,

de las Naciones Unidas.

Me invitaron en representación de Australia.

Me sentí algo incómodo,

porque era un tipo blanco

que iba a representar la presencia de los Derechos Humanos en Australia

y este país no ha sido el más respetuoso en ese sentido

con las comunidades indígenas.

Ahora nos lo llevamos así.

Vale.

Me puse en contacto con Benjamin McKeown

que pertenece a la minoría lingüística de Wirangu

del sur de Australia

y aceptó colaborar conmigo.

Trabajamos juntos en un grabado en madera.

El grabado está repleto de iconografías, metáforas e imágenes,

que evocan lo que significa ser un indígena en Australia.

Desde la total libertad de movimiento al confinamiento

y de nuevo a la libertad.

La maternidad,

las muertes de los aborígenes detenidos

y otros muchos problemas

que no están tan vinculados con las poblaciones indígenas en sí,

sino con los derechos humanos.

Creo que mis obras

tienen la capacidad de provocar,

que la gente le dé vueltas a la cabeza

sobre los problemas de los indígenas, los derechos humanos,

las distancias culturales y subculturales.

Quiero mostrar lo que significa pertenecer a una cultura,

ser australiano, que tu voz se escuche.

Cualquier obra que hace pararse a pensar a quien la mira

es algo maravilloso.

En la parte central del Gran Mural

hay una imagen de un hongo nuclear.

Es una imagen, que conocemos absolutamente todos,

porque proyecta

lo que sucedió en un momento determinado

y nos recuerda,

que sigue siendo una amenaza inminente.

Inauguramos la exposición en septiembre de 2016,

coincidiendo con el sexagésimo aniversario

de la prueba nuclear de Maralinga.

No fue la primera prueba que se llevó a cabo en Australia,

pero es una fecha tan apropiada como cualquier otra,

para que la sociedad recuerde su historia.

La exposición se centra,

en la experiencia

que vivieron los indígenas y su respuesta a todo ello.

En Australia se llevaron a cabo pruebas de explosiones nucleares

y no deja de asombrarme,

que haya mucha gente joven que no está al tanto.

El gobierno contrató a un veterano

para que se recorriera la zona y fuera avisando a la población

de que no se adentrasen

en los territorios al sur de la región

donde viven los indígenas.

Ahora sabemos que los científicos

calcularon mal la influencia del viento

y las partículas radioactivas

se propagaron a lo largo de 147 kilómetros

y llegaron a mi región natal, donde vivía mi pueblo.

Existe un componente de racismo radioactivo en esa zona

que es tan acusado como preocupante.

Algunas familias indígenas

estaban viviendo en los cráteres que habían originado las bombas,

merodeaban por las zonas donde habían explotado

sin ser conscientes de ello.

Toda la población de Wallatina en la región de A-P-Y,

quedó cubierta por esta especie de nube negra,

grasienta y sigilosa.

Yo lo llamo el Buyo Maru.

Varias personas mayores murieron en el acto.

Algunos sufrieron quemaduras por la radiación y otros vomitaban.

Mi padre perdió un ojo directamente.

Había gente muy enferma.

La fuerza media

de un arma nuclear de los arsenales internacionales

alcanza en la actualidad los 200 kilotones.

Es como multiplicar por 13 la potencia de la bomba de Hiroshima

hay bombas equivales

a la explosión de cinco millones de toneladas de TNT.

Los artistas tenían cierto poder

y fueron capaces, a diferencia de los arquitectos,

de contribuir al crecimiento de la sociedad,

utilizando ese poder.

Tras esta etapa,

Tokio se convirtió en el centro de atención.

La arquitectura empezó a ganar terreno

y el arte perdió parte de su influencia.

Por eso

creo que actualmente es necesario resucitar el arte en Japón.

Creo que,

en lo que respecta al público en general,

es posible que la animación

haya tenido una influencia muy importante.

¡Mira! ¡Es un paracaídas!

Todas las escenas animadas de las explosiones

y sus efectos en la población

y todas esas representaciones gráficas

tan dramáticas de los daños,

han quedado grabadas en la memoria de la gente.

Una gran parte del rechazo

a que el Primer Ministro actual japonés

quiera cambiar la constitución,

para poder entrar en guerra y tener un Ejército regular

viene de aquellas décadas de cultura pacifista:

la literatura, el cine y la influencia mediática

inculcaron a la población,

que Japón

jamás debería volver a participar en una guerra.

Incluso ahora,

cuando veo el tono rojizo del atardecer,

me acuerdo de Hiroshima aquel 6 de agosto

y lo único en lo que pienso es lo mucho que lo siento.

Dejé a tanta gente atrás cuando salí huyendo.

Los atardeceres siguen siendo muy dolorosos para mí.

Quiero salir corriendo, odio las puestas de sol.

Por eso

me dedico a divulgar lo necesario que es,

que los diferentes países se entiendan

y sean capaces de mantener la paz.

Todo ese concepto que gira en torno a la bomba nuclear

es negativo

en parte, porque arrasó la ciudad,

pero ha tenido un lado positivo

y es que impulsó un movimiento pacifista mundial muy importante,

que queda patente ahora mismo

con toda la actividad que hay y las voces de los niños de fondo.

Hay cabida para el optimismo y la esperanza.

En 1963 vi el Guernica por primera vez

y me impresionó profundamente.

Es un cuadro especialmente conmovedor

que se centra en el sufrimiento de las víctimas.

Hace referencia a un suceso real,

que ocurrió en un lugar concreto, en España, en Guernica.

Allí sebombardeó a la población civil,

en lugar de a las fuerzas militares.

Es algo que me resulta especialmente flagrante

y sigo encontrándome con ello;

de hecho, en el Gran Mural

enumero una serie de lugares

donde se ha bombardeado a la población civil.

En esos momentos piensas,

que la guerra ya es una tragedia lo suficientemente importante;

no hay necesidad de causar

este nivel adicional de sufrimiento al pueblo.

Me parece que el arte

desempeña un papel muy importante en la actualidad.

Cuando hay una guerra o sucede algo terrible,

muchos artistas acuden al Guernica o a algunos de sus elementos.

Por desgracia es una obra antigua,

pero sigue vigente en la actualidad.

Esta obra ha tenido tal repercusión,

que la gente la utiliza para tratar de detener las balas.

Ha servido para llamar la atención sobre la muerte y la destrucción.

Ha sido capaz de influir en los responsables de las políticas

y contribuir a terminar

con conflictos como la guerra de Vietnam.

Leí un informe en el que se afirmaba,

que cuando Colin Powell

trataba de defender la entrada

en la guerra de Estados Unidos contra Iraq

pidió que la imagen de esta obra,

que se encuentra en las Naciones Unidas.

Pensé, “es consciente de la fuerza que puede llegar a tener una imagen”.

Sabía que resultaba imposible defender el comienzo de una guerra,

delante del cuadro pacifista más emblemático.

Utilizaba fotografías aéreas,

que etiquetaba con flechas y con palabras,

para identificar los lugares

donde supuestamente había pruebas de armas de destrucción masiva.

Aquellos camiones

que él afirmaba que eran vehículos de descontaminación

eran en realidad camiones de bomberos.

Me pareció fascinante la combinación

el uso de las imágenes

para defender la idea de que había que entrar en guerra

y argumentar la postura,

delante de un cuadro, que has ordenado tapar

porque es manifiestamente contrario a ella.

Cuando me invitaron a ir a Guernica por primera vez a mediados de los 90,

tan solo sabía que era un pueblo que habían bombardeado.

Únicamente lo conocía por la obra de Picasso

cuando llegué allí,

me encontré con un pueblo que tenía claro,

que ellos perdonaban pero que no iban a olvidar.

Ese lugar se ha convertido en la ciudad europea de la paz.

En 1987 hubo una masacre en las calles de Melbourne.

Un joven con varias armas asesinó e hirió a varias personas.

La hora que aparece en el Gran Mural

corresponde a la hora

en la que el servicio de emergencias recibió la primera llamada,

para alertar de la masacre de la calle Hoddle.

La policía de Melbourne

ha detenido al joven de 19 años,

identificado como el autor

del asesinato de una de las seis personas,

abatidas anoche por los disparos

en el barrio de Clifton Hill.

Hay otros 18 heridos a causa del tiroteo,

que duró aproximadamente 40 minutos.

Me di cuenta

del daño que un individuo podía causar

a toda una cultura de un millón de personas.

Una sola persona.

La gente empezó a cerrar la puerta con llave;

estaban asustados, tenían miedo.

Se publicaron artículos

sobre el aumento de la delincuencia;

ninguno de ellos era cierto, pero la gente empezó a tener miedo.

Estamos todos muy tristes,

todo el mundo está mal.

Empecé a trabajar en lo que llamé

El Proyecto sobre la Paz.

Eran varias obras que abordaban este tema,

pero no desde la perspectiva de la violencia,

sino de la sociedad.

Jamás mencioné al culpable en este proyecto.

No aparece ni una sola vez.

En una de las ilustraciones

aparecía un cielo nocturno con una farola y algunos cables,

la Cruz del Sur y una zona azul detrás.

Se convirtió en una imagen agradable y evocadora.

No tenía nada que ver con la violencia,

sino más bien de alguna forma,

con lo último que vieron las víctimas aquella noche.

El hecho de que esta obra, que expuse por primera vez en 1993,

se siga reproduciendo, siga viajando...

que la gente la siga nombrando

y que todavía forme parte

de la vida de ciertas personas y sociedades

indica que su influencia no es pasajera.

En un primer momento,

mi intención era

representar los tiroteos masivos

que se han producido en Estados Unidos,

pero me di cuenta

de que esos ataques

tienen una repercusión mucho más amplia,

que va más allá del tiroteo en sí.

Pensé que era mejor centrarme en las vidas que se pierden

cuando hay un tiroteo,

los medios dan importancia únicamente a quien lo lleva a cabo

y dejan de lado a las víctimas.

Lo importante no son solo las personas que sufren la pérdida,

sino también

todos aquellos que no alzamos la voz.

Todos somos culpables de que sucedan este tipo de cosas.

La sociedad es en parte responsable y vosotros lo sabéis.

No os estoy contando nada nuevo,

simplemente os explico de dónde vengo.

Aquella hora, las 9:37 de la tarde fue mi momento.

Creo que fue el momento de toda Australia, en realidad,

pero también el vuestro.

Están atacando nuestras escuelas. ¿Qué vamos hacer?

¡Levantarnos y luchar!

Si el presidente quiere venir a decirme a la cara

que esto ha sido una terrible tragedia,

le voy a pedir que me explique

cuánto dinero ha recibido de la Asociación Nacional del Rifle.

Las armas están hurtando la libertad a los niños y a sus colegios.

Dada la situación,

no saben si el día que se dirigen al colegio

van a vivir o a morir.

Si es necesario que eliminemos la libertad de poseer un arma,

para que los niños no estén en peligro,

creo que eso es lo que tenemos que hacer.

Es interesante plantearse

el papel que pueden jugar las imágenes

en el debate sobre el tema de las armas.

El movimiento «Black Lives Matter»

surgió en respuesta a un vídeo,

que mostraba a varios agentes de policía

asesinando a un hombre negro que no iba armado.

Aquellos vídeos circularon por todos lados

y no sirvieron para nada.

Todos los agentes quedaron absueltos.

Ahora vemos cómo los alumnos

graban vídeos durante los tiroteos en los colegios

y se tiene la idea

de que estos vídeos van a contribuir

a que veamos la violencia armada de otra manera

y luchemos

para que haya un control de la tenencia de armas.

Para mí es una duda sin resolver:

qué tipo de imágenes violentas

nos incitan a luchar contra la violencia

y cuáles simplemente nos muestran vidas,

que no nos importaban antes del episodio

y que por tanto no tienen esa repercusión.

Para mí lo más importante es que entiendan,

que el arte no es necesariamente un cuadro bonito

que se cuelga en la pared.

En el mundo hay todo tipo de sucesos

y quiero que sean capaces

de utilizar el arte como arma política,

para concienciar y provocar los cambios necesarios.

La imagen que representa

la sombra de una mano que tapa los labios de otra persona,

refleja la forma que tienen de hacernos callar,

no solo físicamente,

sino que de esa sombra se puede inferir

que hay otro tipo de fuerzas,

capaces de evitar que alcemos la voz

cuando veamos algo y lo denunciemos.

Para mí,

parte del concepto del arte

se basa en el hecho de que da voz

a aquellas personas carentes de ella,

a quienes no se escucha

muchos de los artistas con los que me relaciono,

también parten de ese punto de vista.

Una de ellas es Emi O'Shaughnessy de Oxford

que se dedica a trabajar con jóvenes.

Una de las etapas más dolorosas de mi pasado

tuvo lugar cuando me apartaron de mi madre biológica,

que era una artista maravillosa.

Este lugar es fabuloso porque, en determinados momentos,

me ha obligado a hablar más sobre mi recorrido y mi historia

y he dejado de tener la sensación de que es algo que hay que ocultar.

Para todas aquellas personas

a las que se les ha dicho que no tenían oportunidades,

que se sentían indefensas,

que no sabían si eran capaces de cambiar su vida,

independientemente del motivo,

es un gran paso que les ofrezcan herramientas,

como un micrófono o un pincel

y les digan que pueden hacer lo que se propongan.

Suele asustar bastante.

Nuestro trabajo como mediadores consiste en hacerles ver,

que pueden explotar su propia creatividad

y que todo esto

les puede llevar a cambiar su vida a su propio ritmo.

El arte es una actividad de lo más constructiva.

Es un proceso de creación

y los procesos de creación

siempre duran más que los de destrucción.

En la parte inferior de la obra

hay una ilustración que refleja la construcción de un puente.

Es una metáfora sobre el concepto

de tender puentes, de construir la paz.

Aparecen muchas personas trabajando sobre las grúas;

son siluetas que se posan

sobre una especie de estructura destartalada,

que es en lo que consiste la pacificación.

La construcción del puente es una pieza crucial de la obra,

es necesario comprender que existe una distancia

y esa distancia no tiene por qué ser un enfrentamiento.

No es más que un espacio que separa dos puntos

y es necesario negociar

para poder reducirlo

si nos planteamos pasar tiempo juntos.

A menudo

nos dedicamos a tirar piedras de un lado a otro

o simplemente ese espacio abierto no existe

y nos empeñamos en crearlo

el puente no ayuda a entender,

que la distancia existe y que hay que cerrarla.

El proyecto de las Mil Rosas de Londres

responde al atentado terrorista

que se produjo en el Puente de Londres en 2017.

El sufrimiento fue inmenso.

Era el tercer atentado ese año

y decidimos regalar rosas a la sociedad,

para crear una narrativa diferente

a los relatos de división de los que se hacían eco los medios.

El hecho de que fuésemos musulmanas

acaparó el primer plano de aquella historia,

como suele pasar

en los casos de atentados terroristas,

y me dio mucha pena,

porque esta iniciativa no se había concebido

para que pareciera que

la comunidad musulmana estaba haciendo algo bueno.

Nuestro objetivo era

crear un acontecimiento que nos uniese a todos

y que reflejara sus historias y las nuestras.

El regalo de la rosa

es una metáfora que utilizo desde hace tiempo.

Refleja el concepto de que solo se puede regalar algo,

si la otra persona quiere aceptarlo.

En su próximo proyecto

van a incluir un lazo

del que va a colgar una etiqueta

con una pequeña ilustración mía y un poema.

Hay un componente intelectual en esa sensación

que tiene una persona

cuando ve que el arte le muestra otra perspectiva que desconocía,

ver que puede sentir de una forma diferente;

pero lo que es aún más importante es el componente emocional.

Una de las obras de arte

que siempre me ha parecido sencilla

y cautivadora al mismo tiempo

es la escultura de Robert titulada: Amor.

Creo que el hecho de que sea una escultura más bien monumental

y que se elaboraran varias unidades,

que terminaron en diferentes ciudades,

es probablemente lo que ha generado

que aporte ternura a muchos entornos urbanos.

Siempre había creído

que había palabras que no se podían utilizar en el arte.

Mucha gente lo afirma sobre mis obras,

porque empleo palabras como «amor» o «compasión»

cuando hablo sobre sentimientos

y tienen una connotación de ternura.

No son las palabras de un hombretón, que reflejen fortaleza.

El amor es un mensaje muy enérgico,

igual que la generosidad o la bondad.

Tendemos a pensar que los mensajes impactantes

provienen de conceptos que nos abruman en cierto modo.

Para mí,

los mensajes potentes

son aquellos que nos acogen como seres humanos.

Para mí es un honor y un placer

presentar un ejemplar

de El Regalo de la Paz a la biblioteca.

Gracias, muchísimas gracias.

Es un testimonio fantástico de la época actual

y he de decir

que El Regalo de la Paz es de lo más oportuno,

no solo por lo que hacemos,

sino también

por el lugar en el que nos encontramos.

Una de las artistas

con las que colaboro habitualmente es Rama Mani.

Rama es poeta, actriz y además, académica.

Mi primer trabajo

consistía en orientar a una gran organización humanitaria

para que pudiera proporcionar ayuda durante los conflictos.

Acudía a los pueblos

que sufrían las consecuencias de la injusticia

y asistía a reuniones de más alto nivel

de las Naciones Unidas o de organizaciones africanas,

en las que se tomaban las decisiones importantes.

Y me di cuenta de que aquello no funcionaba.

Había que incluir películas, música,

algo de arte para que nuestro mensaje fuera más claro.

En sus recitales de poesía

habla sobre las personas más desfavorecidas,

a causa de los conflictos.

Utilizo una forma de arte

en la que recreo testimonios de personas reales,

desde los activistas de base hasta las denominadas víctimas,

supervivientes, héroes invisibles.

Lo que ocurre es que

cuando las personas de las Naciones Unidas

o los responsables de tomar decisiones políticas y económicas

ven con sus propios ojos la realidad de los seres humanos

a los que se supone que tienen que proteger,

se despierta su conciencia.

Yo trato de guiarles por un proceso,

unas veces más largo y otras más corto,

en el que aprenden a utilizar

todas estas nuevas posibilidades que se han abierto ante ellos

al ser testigos, mediante la intervención artística,

de la vida real de otras personas,

de forma que puedan buscar soluciones nuevas a las crisis

y a lo que está ocurriendo.

Y te das cuenta que en un breve periodo,

todas esas personas vuelven a su vida

habiendo descubierto lo que tú ya sabes:

que si consigues despertar tu lado más creativo

y pones el corazón y el arte en todo lo que haces,

podrás detener la mano que aprieta el gatillo.

Estoy muy contento con el resultado.

Todas las fases que he atravesado han sido maravillosas

pero, ahora mismo,

verlo completo y en su sitio es una sensación increíble.

Llevo 18 meses trabajando en la obra

y es la primera vez que la puedo ver entera.

De hecho,

es parte de la idea,

he ido creando secciones, piezas que veía cuando se imprimían,

pero hoy puedo observarla por completo y desde abajo.

Es una sensación maravillosa.

Creo que cada obra de arte por separado

puede actuar como detonante.

Puede cambiar las percepciones lo suficiente,

como para que el final del camino

sea muy diferente del que se preveía durante el viaje.

Al final,

la cultura no es más que una conversación entre personas,

sobre cómo las experiencias de cada uno

se cristalizan en una obra de arte

con la que después la gente se puede identificar.

Esa es la esencia.

La obra en sí misma

está generando un gran debate

sobre la paz, la justicia social y los derechos humanos;

sobre la relación de los artistas con el activismo.

Habrá que esperar

para ver lo longeva que puede llegar a ser,

pero de momento ha nacido y ahora sale a explorar el mundo.

Subtitulado por: María Victoria CEREZO OLIVARES

Documentos TV - ¿Puede el arte detener una bala?

54:56 11 feb 2020

¿Puede contribuir la creación artística a conseguir la paz mundial, denunciando los ataques a la libertad de expresión, a la justicia social y a los derechos humanos? El pintor William Kelly crea un mural con obras de arte que han contribuido a concienciar sobre la guerra y sus errores.

Contenido disponible hasta el 26 de febrero de 2020.

¿Puede contribuir la creación artística a conseguir la paz mundial, denunciando los ataques a la libertad de expresión, a la justicia social y a los derechos humanos? El pintor William Kelly crea un mural con obras de arte que han contribuido a concienciar sobre la guerra y sus errores.

Contenido disponible hasta el 26 de febrero de 2020.

ver más sobre "Documentos TV - ¿Puede el arte detener una bala?" ver menos sobre "Documentos TV - ¿Puede el arte detener una bala?"

Los últimos 647 documentales de Documentos TV

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
  • 58:44 ayer El agente doble más decisivo de la Segunda Guerra Mundial comenzaba a borrar sus huellas en los primeros meses de 1945. Había engañado a Hitler y a todo el Servicio Secreto de la Alemania nazi. Aún confiaban en él. Nunca dejaron de hacerlo. Mientras, el Servicio de Inteligencia británico, el Mi5, le homenajeaba en secreto. Desvelamos la trayectoria vital de aquel español, Juan Pujol García, conocido por los británicos como “Garbo”, y analizamos el mensaje que su historia ofrece a Europa hoy. Toda la información en la web del documental

  • Fortaleza - Avance

    Fortaleza - Avance

    1:08 pasado miércoles

    1:08 pasado miércoles El agente doble más decisivo de la Segunda Guerra Mundial comenzaba a borrar sus huellas en los primeros meses de 1945. Había engañado a Hitler y a todo el Servicio Secreto de la Alemania nazi. Aún confiaban en él. Nunca dejaron de hacerlo. Mientras, el Servicio de Inteligencia británico, el Mi5, le homenajeaba en secreto. Desvelamos la trayectoria vital de aquel español, Juan Pujol García, conocido por los británicos como “Garbo”, y analizamos el mensaje que su historia ofrece a Europa hoy.

  • 53:08 18 feb 2020 Con una inversión de más de un billón de dólares, la nueva ruta de la seda es el plan de desarrollo más caro de la historia de la humanidad. China exporta su capital para construir ferrocarriles, puertos y carreteras, por donde distribuir su tecnología y sus productos. Contenido disponible hasta el 4 de marzo de 2020.

  • 2:22 12 feb 2020 China exporta su capital para construir ferrocarriles, puertos y carreteras en Etiopía, Yibuti y Pakistán, la nueva ruta por la que circularán sus productos e inundarán los mercados globales. China actualiza la ruta de la seda con un billón de dólares de inversión, para abrirse de Äfrica y Europa.  Estas colosales obras, según sospecha Occidente, estarían encubriendo la ambición hegemónica china, para dibujar los mapas políticos y económicos del mundo.

  • 54:56 11 feb 2020 ¿Puede contribuir la creación artística a conseguir la paz mundial, denunciando los ataques a la libertad de expresión, a la justicia social y a los derechos humanos? El pintor William Kelly crea un mural con obras de arte que han contribuido a concienciar sobre la guerra y sus errores. Contenido disponible hasta el 26 de febrero de 2020.

  • 2:05 05 feb 2020 El artista William Kelly, considerado la conciencia social australiana crea en este documental “The Big Picture”, un compendio de obras artísticas críticas e impactantes, que cambiaron el pensamiento y la forma de ver el mundo Muchos artistas creen que el arte es capaz de conseguir la paz mundial y restituir la justicia social y los derechos humanos, cuando la política y la razón fracasan

  • 2:01 29 ene 2020 Una investigación periodística ha destapado en Iraq, un turbio comercio de explotación sexual de las mujeres a manos de clérigos musulmanes, que actúan como proxenetas, bajo el manto de la ley religiosa El matrimonio de placer, la tapadera religiosa que legitima la prostitución.  Estos clérigos sin escrúpulos obligan a niñas, viudas de guerra y a jóvenes divorciadas a ofrecerse a los hombres para su disfrute sexual, en ocasiones tan solo por unas horas

  • 1:56 22 ene 2020 El fútbol americano es el deporte más popular en Estados Unidos y la NFL la mayor liga deportiva del mundo. Colin Kaepernick se había convertido en todo un héroe para los aficionados de los San Francisco 49ers. Era rápido, escurridizo, uno de los mejores ‘quaterbacks’ de todos los tiempos, según los expertos. “Se hizo líder de su equipo por su actitud. Dirigía dando ejemplo, por eso la gente le seguía”, afirma su entrenador de la Universidad de Reno, desde donde saltó a la máxima categoría. Y fue seguramente esa actitud y su ejemplo los que un día de verano de 2016 le llevaron a no levantarse ante el himno. Un modo de protesta contra la violencia racista, que deja cada año centenares de muertes de afroamericanos desarmados en las calles de Estados Unidos. “Hay muchas cosas que hay que cambiar. Una de ellas es la brutalidad policial. Hay asesinatos de los que nadie se hace cargo”, afirmaba Kaepernick, orgulloso de su mediático gesto.

  • 2:15 15 ene 2020 YouTube nació con la prioridad de abrir espacios a la libertad creativa, de cualquier tipo de pensamiento global y ha terminado evolucionando en un negocio, alimentado a golpe de click por una forma de esclavitud digital Youtube, la plataforma que prometía hacer soñar a sus usuarios.  ¿Cómo funciona realmente YouTube, quién maneja los hilos de los yutúberes y qué fuerzas controlan la plataforma?

  • 2:11 08 ene 2020 Los nutrientes innatos de las frutas y verduras que ingerimos hoy han disminuido considerablemente. En seis décadas, altos porcentajes de calcio y de vitamina C se han perdido y en lo referente al hierro, la deficiencia llega hasta la mitad. Uno de los productos que más han acusado este descenso ha sido el tomate. Desde que en los años noventa, investigadores israelíes crearan las semillas híbridas modificadas genéticamente, con resultados más duraderos, resistentes y en especial más rentables, la caída de nutrientes se ha venido agudizando. “Hace mucho tiempo vimos, que la larga duración había reducido el sabor del tomate”, afirma uno de los responsables de una gran multinacional de semillas de este tipo, y además “los nutrientes del tomate siguen siendo un rasgo secundario para el mercado” continúa explicando en “Las semillas del beneficio”. “Los productores seleccionan las semillas buscando una mayor producción, pero también otros rasgos económicos, y, en el proceso de lograr esos cambios modifican la química del tomate”, asegura uno de los especialistas, defensor de las semillas tradicionales, hoy en día en peligro de extinción.

  • 1:53 18 dic 2019 “Un barco de cruceros emite el mismo número de partículas que un millón de coches al día”, asegura un científico medioambiental que vive en Marsella, donde cada día atracan y salen varios de estos gigantes barcos del puerto. “Los motores del barco siguen en marcha todo el día, para que funcionen las instalaciones. Es como tener una fábrica en el centro de la ciudad”, denuncia un ecologista, en “Cruceros, la cara oculta”. ”Para mí está muy claro, la legislación avanza muy despacio y no es estricta”, afirma otro ecologista. Contaminación ambiental, dudosa gestión de los residuos, laxa normativa sociolaboral…, la cara menos sostenible de las brillantes vacaciones en el mar.

  • 1:55 27 nov 2019 Marruecos, el primer exportador de hachís produce un millón de kilogramos de cannabis al año, en su mayoría destinados a los coffee shops de Amsterdam La lucrativa ruta del hachís condena a los agricultores marroquíes al miedo y la pobreza La creciente demanda del hachís en Europa alimenta a un ilícito negocio, que genera beneficios colosales a vendedores y narcotraficantes, ante la permisiva y cómplice mirada de las autoridades

  • 2:20 20 nov 2019 La investigación revela, que el Vaticano poseía informes confidenciales de más de veintitrés países, acerca de algunos curas que violaban a monjas y fueron silenciados, del mismo modo que las voces de las víctimas El abuso sexual de sacerdotes sobre religiosas, el otro escándolo que envuelve a la iglesia católica. Después de ser agredidas por estos hombres de iglesia, algunas de esas religiosas fueron expulsadas de sus congregaciones al quedarse embarazadas

  • 2:15 13 nov 2019 Aunque en el último siglo se ha duplicado la esperanza de vida gracias a los avances tecnológicos y clínicos, aún no se ha resuelto el desafío de superar a la muerte, viviendo cientos de años. La industria de la longevidad trabaja con técnicas de reparación, sustitución e integración del cuerpo en robots, para alcanzar la vida eterna. Otra corriente de pensamiento cuestiona la necesidad de conseguir la inmortalidad y defiende su postura afirmando, que el mayor valor de la vida es el hecho de que sea limitada

  • Propaganda - Avance

    Propaganda - Avance

    1:50 06 nov 2019

    1:50 06 nov 2019 ¿Cómo podemos defendernos de la política, la religión y los demagogos, que nos lanzan falsas esperanzas, engaños y odio a través de la propaganda? La buena propaganda funciona cuando creemos que no lo es. El documental incide en el poder irracional de la propaganda sobre la razón y de su facilidad para seducirnos, haciendo un llamamiento a desenmascararla en estos tiempos de la post verdad

  • 2:02 30 oct 2019 Las masivas detenciones de los viejos mafiosos de hace dos décadas dejaron un vacío, ocupado hoy por los nuevos padrinos, unos adolescentes cuya visceralidad provoca, -casi a diario- continuos baños de sangre en las calles. Los Baby Boss, la nueva mafia italiana más joven y violenta, donde no cabe el código de honor. En Nápoles, donde operan despiadadamente más de cien clanes vinculados a la Camorra, el fenómeno de los baby boss es más visible

  • 2:10 23 oct 2019 Los poderosos del mundo ganaron sin escrúpulo alguno, miles de millones de dólares con los que empobrecieron a los países, elevaron los índices de desempleo hasta cotas inimaginables y desestabilizaron el orden internacional Dinero, poder e impunidad, el cóctel agitado por Wall Street, banqueros y políticos, para servirnos la crisis mñas grave desde la "gran depresión". La codicia cruzó todas las líneas rojas, el sistema “entregó” a los más débiles y los gigantes de Wall Street salieron indemnes

  • 2:24 16 oct 2019 La presidencia de Bolsonaro es la culminación de una larga carrera por el poder de las tres fuerzas más conservadoras del país, cuyo leitmotiv atiende al ya recurrente “Brasil por encima de todo”. Bolsonaro, el presidente de Brasil que llegó al poder, gracias al ejército, a la iglesia evangélica y a los latifundistas. Este exmilitar, nostálgico de la dictadura de hace tres décadas, fue llevado al poder por los sesenta millones de votos de un electorado, deseoso de orden y moralidad.

  • 2:01 09 oct 2019 Los accesorios ingresan a los grandes del lujo más del 60% de su facturación, sin embargo el código de conducta del trabajo, impuesto por las marcas a proveedores y subcontratas brilla en muchos casos por su ausencia. Detrás del brillo de las grandes marcas, no es oro todo lo que reluce. Esta investigación periodística ha sacado a la luz las sombras de este poderoso sector, donde la precariedad laboral, las presiones de los lobbies y la falta de transparencia en los procesos productivos están a la orden del día

  • 1:54 02 oct 2019 Afectados por el cambio climático y la superpoblación mundial, el control por la producción industrial de carne se ha concentrado en un puñado de grandes corporaciones alimentarias, cuyo único fin es enriquecerse, especulando con los alimentos. Asociado a la producción intensiva de la cría de porcino, aparece el negocio del cultivo de enormes extensiones de soja, que han arrasado con la agricultura local y con amplias zonas selváticas de gran valor ecológico. 'La fiebre de la soja' en Documentos TV.

Mostrando 1 de 33 Ver más