www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
4167718
Para todos los públicos Doctor Romero - Programa 4 - ver ahora
Transcripción completa

Me quedé con 16, lo tuve con 17 recién cumpliditos.

(Música)

Un buen pan se pone duro al día siguiente porque no tiene grasa.

Si una galleta se deshace con facilidad,

contiene menos aceite o mantequilla.

A los cereales, les añaden grasa para mantenerlos tiernos.

Ojo con las grasas trans y el aceite de palma,

porque son poco cardiosaludables.

(Música)

Rocío y Laura son cuñadas.

Estas dos jóvenes madres tienen sobrepeso

por sus embarazos.

Deben cambiar la actitud despreocupada que muestran a veces

y madurar.

He aceptado el reto de que recuperen su salud.

Soy el doctor Romero.

(Música)

Soy Rocío. Tengo 30 años.

Soy Laura. Tengo 27 años. Cuñadas.

Cuñadas. Hace 14 años.

Aunque ellos me dicen: "No, mamá, que tú eres guapa como estés",

yo no me siento a gusto conmigo misma.

Tengo que quitármelo por salud

y también porque yo me quiero ver bien. Quiero adelgazar.

(Música)

Rocío comenzó a engordar tras quedarse embarazada con 16 años.

Laura inició su sobrepeso al trabajar en el bar de sus padres.

Ambas reconocen que han hecho muchas dietas milagro.

Come mucha cantidad también, y eso es muy malo.

No sale a correr ni nada.

Alguna vez le he dicho si salíamos y me ha dicho que no.

(AMIGA) Va a ver a jugar a su hijo al fútbol y se come pipas, patatas...

La dieta también va a ser difícil, sobre todo, quitarle los Cola Caos.

La complicada vida de Laura y el carácter impulsivo de Rocío

están en el origen de sus kilos de más.

A ambas les cuesta encontrar ropa para jóvenes de su edad.

¿Cómo habéis llegado a tener tanto peso?

Yo creo que ha sido un poco por los embarazos.

Me quedé con 16, lo tuve con 17 recién cumpliditos.

Y luego la otra con 21. Con 21.

¿Laura? Fueron las circunstancias de después

más que el embarazo, porque cogí poco peso.

Luego fueron muchas circunstancias y me refugié en la comida.

¿No se te encendió nunca una voz de alarma?

No. Además, que tampoco es que me vea tan con sobrepeso.

Unos kilillos de más sí, pero obesidad tampoco.

Mi madre nos ha inculcado siempre la dieta muy saludable.

Ha evitado la bollería industrial, las grasas, los fritos, y todo eso.

Ella, al independizarse, ha tendido a utilizar esos productos,

y ha sido lo que la he hecho engordar.

Dime qué comes en un día.

Leche con Cola Cao.

Luego no como nada,

que eso debe ser un error. Llego a la comida con un hambre...

Pues eso, un plato de espaguetis hasta arriba.

Bien cargado.

La pasta me vuelve loca.

Mira cómo lo saborea. Vamos a comer pasta y pan.

Si no me lo lleno y la niña se deja algo, me lo acabo.

¿Os coméis lo que se dejan? Concepto basura.

Para dentro. No lo voy a tirar.

¿Y la cena? Ese es mi peor error.

Es mi comida más fuerte.

Lo malo es que los niños se acostumbran.

Yo me salto muchas comidas. Al poner el bar,

no ceno o no como, porque no me da tiempo.

Desayunar sí. Me tomo un Cola Cao.

Tampoco me refugio en la comida.

Ahora mismo no. Antes sí, ahora no.

Ahora me salto mucho.

A todos nos gusta la grasa.

Rocío, ¿tú lo pasas mal?

¿No sales a algunos sitios, no vas a algunos lugares,

por tus kilos?

El momento de ir a vestirte y que digas:

"No me puedo comprar un pantalón de vestir bonito".

Decimos: "Vamos al cine" y está toda la familia perfecta,

y, al momento de vestirme yo, liarme a llorar, y ya no salgo.

Mi marido me dice: "Estás bien con eso. Vámonos".

Entonces eso me mosquea más.

"¿Cómo voy a estar bien? Se me ven las lorzas".

No, yo no... Y al final, acabas con un blusón grande o...

Al final acabas con las mallas y algo que...

¿Lloráis por eso? ¿Tú lloras habitualmente, Laura?

A mí me cuesta más llorar.

Rocío llora... Pero yo grito.

Gritas. Monto en cólera.

¿No romperás cosas también? A veces sí.

¿A veces rompes cosas? Sí.

Mi manera de expresarlo es así. No es llorando.

A veces sí... O pegar un portazo.

O pegarle al marco de la pared. Yo qué sé.

Cosas así de ira.

De decir: "Es que no tengo". No rompo la ropa porque solo tengo esa.

Sino...

(Música)

A vosotras os une una persona

en común. Mi hermano.

Tu marido, tu hermano.

Rocío y Laura se quieren bastante. Parece que son ellas las hermanas.

Se llevan muy bien. Se conocen desde los 16 años.

Tienen mucha personalidad y fuerza de voluntad.

Son cabezonas, de las que dicen "voy a hacer esto", y lo consiguen.

¿Cuál ha sido el peor momento de vuestra vida

asociado a vuestros kilos?

Cuando era más pequeña,

íbamos en el cole, en el autocar, a una excursión

y pasamos por un prado y había vacas.

Entonces, los compañeros del cole, que muchas veces son muy crueles,

me empezaron a decir: "Mira, Rocío, tu familia".

Así que... Refiriéndose a que estaban gordas.

Claro, que eran vacas, como yo.

Eso no se me olvida. ¿Y tú, Laura?

¿Has sentido algo parecido?

A mí no me ha sentado tan mal.

Además, ella se pone bañador.

Yo me pongo bikini. A mí me da igual.

Baja autoestima, cero.

¿A ti te da miedo salir a la calle?

Tanto como miedo no,

pero me he podido tirar dos o tres días metida en casa.

¿Y sales sola habitualmente por ahí, por Madrid?

No sé por qué. ¿Por qué?

No lo sé.

Como me quedé embarazada y me fui a vivir con mi marido,

de hacer todo con mi madre,

ir al médico, ir a sacar el DNI o lo que sea,

a pasar a hacerlo con mi marido todo.

Yo no me atrevo a coger el metro sola.

Yo sí me voy a todos los sitios, en metro, en coche...

Yo no necesito a nadie. A nadie.

Mi mujer, con el embarazo, cogió unos kilos

y no se los ha podido quitar. Lo ha intentado, pero no ha podido.

Laura es fuerte, es guapa, está un poquito gorda.

Ella intenta cuidarse. Lo único es que no baja, pero ella lo intenta.

La conozco y sé que lo puede hacer perfectamente. Y mi cuñada igual.

Intentamos hacer comidas saludables, pero utilizamos comidas rápidas.

Yo creo que picotea mucho.

Le gusta comer. Ella se pone un plato de comida y es generoso.

Va a ver a jugar a su hijo al fútbol y se come pipas, patatas...

Le gusta mucho la fritanga...

Le dicen "gorda", "fea"...

Cuando se maquilla, se mira, como es tan guapa,

se la ve muy feliz y muy...

Lo único es que cuando empieza a pensar en el peso,

en verse el cuerpo, es cuando decae.

Tiene que hacernos caso, porque si no se va al traste todo.

(Música)

Bueno, hay ahí mucho amor, muchas verdades también.

Sí. Sí.

Tu hijo dice: "Se va al traste todo".

¿Tú qué opinas, Rocío?

Que llevan razón. Si esto me lo he hecho yo sola.

¿Te sientes sola?

Es que no lo pueden entender, porque no están en mi situación.

¿Tú también te has sentido sola

como Rocío? Sí, mucho más que ella.

Cada uno estamos en un sitio.

Estamos separados.

¿De tu marido? Y de mi hija.

Y de tu hija. Sí.

Pero por trabajo. Claro.

¿Es lo que peor llevas? Yo creo que es lo que más.

Mirad. Estas pulseras rojas

son el símbolo del compromiso con el doctor Romero.

Levantaos, por favor. Ay, madre.

Laura, ¿te comprometes a seguir el tratamiento

y conseguir tu objetivo de salud y perder peso?

Sí, me comprometo, doctor.

Rocío, ¿te comprometes a seguir el tratamiento y conseguir

tu objetivo de salud y perder peso?

Sí, me comprometo, doctor.

Rocío, Laura, seguid las indicaciones y los consejos

del doctor. Estáis en buenas manos.

Y a través de eso, lo conseguiréis.

Rocío y Laura, os aconsejo que le hagáis caso al doctor Romero.

Hola, Rocío. Te quiero mucho. Te voy a comprar una ropa chuli

y unas zapatillas que corren más rápido, igual que mamá.

Haced caso del doctor Romero, porque os ayudará un montón.

Y también un chándal chulo.

Yo os quiero mucho y quiero que adelgacéis

porque no quiero que os insulten.

Tenéis un doctor muy bueno y lo que tenéis que hacer las dos

es hacerle caso a todo lo que os diga.

Así que, ánimo. Tenéis a la familia y los amigos con vosotras. Un beso.

(Risas)

Tenéis que estar contentas, ¿no?

Aunque no os comprendan del todo, sí quieren lo mejor para vosotras.

Parece que no están ahí, pero sí que hacen esfuerzos.

Esperan mucho de nosotras.

Sé que saben que podemos hacerlo.

Como han dicho, lo que nos proponemos lo conseguimos.

De hecho, yo estuve tres años detrás de mi marido y lo conseguí.

O sea que...

(Música)

Rocío y Laura hacen muy poquito ejercicio.

Rocío tiene un dolor ciático a raíz de un embarazo,

y Laura solo da paseos por su pueblo, que es pequeño.

Hagamos una prueba.

Ay, Dios mío.

(PAULA-PAU) ¿Hacemos hula hoop? Sí.

(ISABEL-ISA) Quiero que ahí dibujes lo que tú crees que es tu silueta.

(ISA) La que tú crees.

Qué chiquitita, ¿no? La cabeza es pequeña.

(PAU) A la altura de la cintura...

¿Dónde está mi cintura?

A lo mejor ese es el quid de la cuestión.

(PAU) Dais un impulso y movéis cintura.

Es que la cintura... Mal. (PAU) Venga, bien. Eso es.

Así más o menos. (ISA) Laura.

¿Qué? ¿Tú te ves así?

Habría que hacer algún retoque. (ISA) ¿Me has escuchado?

Que me dibuje como me veo.

¿Eres de este tamaño?

¿Quieres que me dibuje a mi escala? Pero fíjate qué importante es

primero saber qué tenemos que hacer.

Rocío no sabe dónde está su cintura. Laura no sabe dibujar su silueta.

No escuchan, actúan si preguntar y no se lo toman en serio.

(Música)

100 kilos tú. Copón.

Casi redondos. Y tan redondos.

Y tan redondos. Jamás he subido yo tanto de peso.

He llegado a 90, 92.

¿100 kilos? Madre mía 100 kilos tú.

Laura, 83,8.

También está... Que también está bien.

Qué fuerte. ¿Cuánto tendríais que perder?

Para vuestra estatura y complexión física,

un peso saludable para ti, Rocío, serían 60 kilos,

65 kilos. Puedes nada, ahí estamos.

Y a ti, pues, bueno...

Por lo menos 30. No, 30 no.

Con 20, estaría bien.

A por ello.

El trabajo de fuerza forma nuestros músculos.

consiguiendo un metabolismo rápido, un cuerpo fuerte y autoestima.

El ejercicio físico disminuye los niveles LDL, de colesterol malo.

Es especialmente eficaz para prevenir la arteriosclerosis.

Que el enfado y el pesimismo no te atrapen al incumplir la dieta.

Retómala con la energía del primer día y perdónate el bache.

(Música)

Mira, unas fresas. ¡Ay, qué ricas con nata!

(Música)

Galletas María.

Tienen aceite de palma. Me da igual.

(Música)

(CHILLA) Vale. Esto sí que es mío. Encurtidos. Esto es tuyo.

(Música)

Eso con los calabacines.

A ver. Buenas. ¿Qué habéis cogido?

Pavo. ¿Pavo?

¿A la plancha? Esto os lo puedo dejar.

Ahora bien, tenemos encurtidos.

Todo esto me lo llevo.

No te lo lleves. Sí.

Déjame este, que tiene menos. No.

Esto os abre el apetito. ¿Para qué queréis que os abra el apetito?

Para nada. Ya tenéis suficiente, ¿no?

De todas maneras, habéis llenado muchísimo el carro.

No venís con lista de la compra. Es verdad.

Veo que tenéis frutas y verduras. Está muy bien.

Veo que tenéis lácteos. Está bien.

Todo no lo hacéis mal. Tenéis que seguir comprando

y afinando bien en la compra. Vale.

(Música)

(Música)

(Música)

José Ángel, ella es Rocío. Tiene 30 años.

Es madre de dos niños, uno de 9 y otro de 13.

La contractilidad y las paredes son normales.

De modo que podemos hacer una prueba de esfuerzo

sin ningún problema.

(Música)

Laura, tu corazón está

en perfecto estado. No tienes excusa para no hacer ejercicio.

Tiene la edad justa, 27 años, con un poquito de sobrepeso,

para llegar a un peso adecuado para su salud

haciendo ejercicio y controlando la alimentación.

Es el momento para empezar una nueva vida,

sobre todo, por salud, no por imagen.

(Música)

Rocío, míranos. ¿Cómo estás? Bien.

Te has salido en la prueba. Habría durado más.

Has dado toda la frecuencia cardíaca que podías dar. Has ido a por todas.

Podrías mejorar si perdieras peso. Sí.

Motivación no te falta. No.

El problema puede estar en la cabeza y no en el corazón.

Hombre, no lo sabéis bien. Pues

no queremos que esto sea en vano.

Quiero que te comprometas ahora mismo, en cámara,

a hacerlo.

Me comprometo, por supuesto.

Pero cien por cien. Cien por cien, a todo.

¿Trato hecho? Por supuesto.

Vale, perfecto.

(Música)

Laura, ¿qué tal? Bien.

La mejor prueba de esfuerzo que hemos visto. Ganas por goleada.

Diez minutos, las pulsaciones: 180,

la tensión bien.

Eres muy resistente. Sí.

Te agotabas,

pero te decías a ti misma "tengo que seguir".

¿Tú te automotivas, te dices estas cosas?

No. No te las dices.

Pero hoy sí. Hoy sí.

Eso tenemos que hacer.

¿Estás motivada? Sí.

¿Y dispuesta a hacerlo? Sí.

A por ello entonces. A por ello.

(Música)

Os he traído a este sitio tan especial

porque hoy es un día especial para vuestras vidas.

Hay grupos de alimentos

para que podáis escoger dos de cada uno de los grupos.

De los lácteos, elige dos que te gusten.

¿Esto es todo leche?

Leche desnatada, leche de soja y leche de avena.

Yo la tomo semi, pero bueno. Aquí estás.

Leche desnatada...

y queso. (RÍE)

El queso curado... Nada, ¿no?

Como alimento es muy interesante, pero no si tienes sobrepeso,

porque tiene mucha grasa y mucha sal.

La leche es un alimento estupendo,

por el calcio, por ser completísima por las proteínas,

pero desnatada, ¿de acuerdo?

(Música)

Bueno, pues, sácalas.

Estupendas.

Aportan muy pocas calorías.

Son muy recomendables para una dieta.

Te gustan, ¿no? Me encantan.

Yo, con leche y azúcar.

¿Azúcar también? Con limón, con nata.

¿No te gustan así con...? Solas me gustan, pero no es lo mismo.

Ya, no es lo mismo. Pues me parece que estarán muy solas

en la dieta. ¿Con limón tampoco?

Con limón sí.

Las cerezas pueden estar en la dieta perfectamente.

Vamos a usar alimentos que ya coméis habitualmente.

Sí. Rocío, vegetales. Los tienes detrás.

Pues las judías y la patata.

Las judías. Muy interesante porque apenas engordan.

Son muy nutritivas y te aportan minerales y vitaminas.

¿De acuerdo? Fibra, importante.

La patata debe ser una patata mediana, más bien pequeña.

Aporta mucho hidrato de carbono.

Laura y Rocío, ¿compromiso con el doctor Romero?

Estoy on fire.

Hoy es el primer día del resto de vuestras vidas.

La selección de alimentos de Rocío permitidos son:

Arroz blanco con tomate y atún.

Lentejas, guisadas sin grasa y con verduras.

Emperador, pescado azul a la plancha.

Judías verdes, cocidas con una patata mediana.

Albaricoque, fruta de temporada rica en provitamina A.

Las preferencias de Laura le permiten comer:

Macarrones, en ensalada de pasta o con tomate frito.

Gazpacho, con verduras y mucha agua.

Pimientos, hortaliza con sabor y muchas propiedades.

Naranjas, fruta ideal para zumo natural.

Leche desnatada, proteínas y calcio sin grasas.

Bueno, estoy aquí, en casa de mis tíos cenando.

Ya tenemos aquí el pique.

Así que... Pues nada, yo me comeré un filetito de ternerita, así nada,

muy poquito, y ensalada, ¿vale?

(Música)

Haremos una prueba

que servirá para ver si podéis hacer un entrenamiento más intenso.

¿Conocéis los entrenamientos de alta intensidad?

Son entrenamientos que ayudan muchísimo a metabolizar grasas,

a quemar calorías y a que vuestro cuerpo

cambie su funcionamiento.

Calentad, no os ahoguéis.

(Música)

Venga. ¿Estáis preparadas? ¿Sí? ¿Vamos?

(Música)

Haremos unas rectas de 50 metros por relevos. Rocío, ¿cómo lo ves?

Cada una tenéis que correr a vuestro máximo.

¿Lista? ¡A por ello!

(Música)

Quería ver dos cosas.

Su capacidad para someterse a entrenamientos de alta intensidad,

y su motivación y sus ganas.

(PAU) ¡Vamos, Rocío!

(Música)

Muy bien, Laura. Venga, andando. No me da tiempo.

Andaremos, que tiene las pulsaciones muy altas.

(Música)

¡Vamos, vamos!

(Música)

¡Vamos, cuñada!

(Risas)

¡Venga, vamos! ¡Olé, olé!

(PAU) ¡Vamos! Que te pongo unos pepinillos aquí.

(Risas)

¡Olé! Tiempo récord, la última. Muy bien.

(PAU) Muy bien. ¡Olé! ¡Ya está! No ha sido para tanto, ¿no?

Laura sí tiene capacidad para estos entrenamientos,

porque recupera pulsaciones en los períodos de descanso.

A Rocío, le cuesta mucho recuperar.

No introduciré estos entrenamientos. Trabajaremos a pulsaciones más bajas.

Rocío, ¿cómo te has sentido? Un poco angustiada.

Es lo que te he visto. Creo que antes incluso de empezar la prueba

ya estabas alta de pulsaciones. Creo que ha sido

ver la pista de atletismo y has somatizado que no ibas a poder.

Siempre me ha pasado lo mismo. Me adelanto a los acontecimientos.

¿No crees que al final has podido? Sí, claro que se puede, pero...

Lo ves al principio y te da un poco de... "No voy a poder".

Confía más en ti.

Intenta no agobiarte. Lo has hecho muy bien.

Gracias.

La flexibilidad nos permite tener más rango de movimiento,

lo cual mejora nuestra postura y capacidad para desplazarnos.

Caminar una hora diaria disminuye la pérdida de calcio

y previene la osteoporosis.

Un atracón de dulce no alivia tus problemas.

Aprende a expresarlos con palabras y evitarás tragártelos.

(Música)

Laura, Rocío, lo primero que vamos a hacer

es que Laura se cambie las zapatillas por esos zapatos.

(Música)

(ISA) Quiero que deis tres zancadas largas para allá.

Laura tiene un entorno difícil para hacer la dieta,

como hemos querido representar con los tacones.

Quiero que vayáis avanzando

intentando subir la rodilla hacia la barbilla.

(Música)

(ISA) No, eso no es saltar.

Se ríen, pero no escuchan.

¿Eso es saltar? Eso es saltar.

(Música)

Tenéis que elegir,

de la ropa que tenéis aquí, la que más os apetezca poneros.

Por no cambiarme.

(RÍE)

Laura dice: "Me pongo el fular.

No me pongo nada más".

Has elegido algo difícil. Ea.

Les gusta lo inmediato, lo fácil.

Quieren ir rápido.

Quiero que tú, Laura, te quedes quieta.

El desafío es derribar y tú, resistirte.

(Música)

(ISA) Se han divertido mucho, pero no han trabajado.

No han intentado derribarse.

(Música)

A lo largo del proceso,

vais a tener momentos de conflicto.

Tenéis que aprender a luchar de una manera sana.

Será difícil trabajar con ellas, pero intentaremos

que lleguen a su meta con tiempo y con esfuerzo.

(Música)

No sé si se ve, pero vamos, me voy a escoñar.

¡No puedo! Dios mío, lo que hay que hacer por daros gusto.

Como estamos en el pueblo, no tenemos gimnasio.

Esto está muy alto. Mami, yo también me he subido. Mira.

Venga, las dos. Más despacio.

Venga, Ari, sube. No, no. (GRITA)

Sube. Sube.

Su preocupación les impide hacer cosas nuevas.

Es el momento de olvidar sus kilos y dejarse llevar.

¿A volar yo? A volar.

Con ese cuerpo a volar, sí.

Que no digan que no podemos.

(Música)

No, no.

Yo ya sudo.

Vamos a por los monos, venga.

(Música)

Quiero que hagáis cosas fuera de la costumbre.

Sobre todo, no tener la sensación de que vuestro cuerpo pesa,

romper límites, ampliar campo de visión.

Aquí, lo haremos.

No me gusta, pero hay que hacerlo.

(Música)

Cuando estaba arriba del todo he sentido como (SOPLA) qué descarga.

(Música)

No sentía el cuerpo.

(Música)

Daba mucho miedo.

(Música)

Si nos hubieran metido a las dos juntas sin soltarnos la mano,

me habría tranquilizado más.

(Música)

Que para eso estamos, para apoyarnos.

(Música)

Estar ahí arriba ha sido fantástico.

Pierdes el sentido de la gravedad.

La gravedad de los problemas, la vida diaria, las presiones...

Rocío se puso nerviosa,

pero Laura ha disfrutado realmente.

(Música)

Hoy estamos en el bar La Plaza, en Valparaíso.

Hemos venido a ver a mi cuñada Laura.

Hola, doctor.

Te voy a enseñar mi sitio de trabajo, donde paso muchas horas al día.

Es un bar sencillo, de pueblo.

Esta es la barra. Aquí tengo unos cuantos aperitivos.

Aquí son los baños.

Aquí nos vemos nosotras dos. Mira qué cuerpos.

Nos estamos quedando like, like. Carmen Sevilla.

(Música)

Sigo la dieta estricta.

Viva el queso. No cato los aperitivos.

(Música)

Aquí hago muchos kilómetros al día, sobre todo, en fiestas.

Y friega, y vuelve, y caña, y no para.

¡Olé! Que ya entramos por la barra, Laura.

¡Olé!

(AMBAS) ¡Olé!

Así que nada, cuando quiera venir, aquí le esperamos.

Está invitado. Estás invitado.

(Música)

Laura ha perdido 6 kilos.

Has bajado de lo que se califica como obesidad

y estás en sobrepeso.

Te sobra peso todavía, pero ya no eres obesa.

(RÍE) Guay. Buena noticia.

Ya no eres obesa, por fin.

Qué mal suena esa palabra. Sí.

Lo que más me gusta es que has perdido mucha cintura abdominal,

mucha grasa visceral. Has perdido 12 centímetros.

Madre mía. Ya te digo. Eso es bastante.

Rocío, 7 kilos. Bien.

Has perdido, aunque menos, cintura abdominal.

Está muy bien. Vamos genial. Genial.

Me lo notan mucho.

A mí también. Me dicen que estoy muy guapa, que me quedo sin culo.

Pero ya está. ¿Notáis la talla

grande? Sí.

Doctor Romero, te voy a hacer un vídeo para que veas

que la ropa ya se va cayendo.

¿No ves que me queda grande de todos los lados?

Cuando me los pongo y voy andando,

tengo que ir subiéndomelos porque se me va escurriendo.

En un momento dado, os aburríais con algunos platos, ¿verdad?

Y me pedisteis que cambiáramos un poco la dieta.

Sí. Y los modificamos.

Y luego me mandaste tú este audio, Rocío, que quiero reproducirlo.

(RÍE) Y ya está. Y ya está.

¿Qué pasó con los cambios?

Yo me ciego de primeras.

Como empiece ya a ver algo que ya no me gusta es como que ya...

Esto no puede ser. Volveré a lo de la anterior y punto.

¿Qué pasó? Cambiamos alimentos

que equivalían más o menos a lo que podemos comer, con poca cantidad.

Estáis aprendiendo a hacer las cosas bien.

Sí. Y ver qué platos

os convienen y qué no.

En cada momento. Y las cantidades.

Hicisteis un taller de comida sana. Fue genial.

Es espectacular.

¿Sí? Sin apenas grasa.

Le echan una cucharadita de aceite.

Hola, doctor. Buenas. Estamos muy emocionadas.

Venimos a un curso de comida... Saludable.

Que veas que vamos a informarnos... Sí.

para comer sano. Cambiar los hábitos

que ya nos estamos acostumbrando a lo que tú nos estás poniendo.

¿Qué pasa en el bar de Cuenca que nadie quiere comida sana?

Si ella pudiera poner un cartel: "No se sirve comida no saludable".

Se arruina. (RÍE) Lo tengo que cerrar.

Mi infusión está aquí.

Esta es mi infusión. ¡Que se enfría, coño!

Doctor Romero, como vengas, coges más calorías que en toda tu vida.

Estos son de carnuca.

Tienes una exposición altísima. Muy alta.

Tienes que hacer la comida no saludable.

Tienes que ponérsela.

¿Y hacer una comida sana para ti? Sí.

No es fácil. No es fácil.

Doctor, estamos aquí otro día más. Buenas.

Entrenando en el gym. Nos toca con Paula.

(Música)

¡Se van a enterar estas!

(Música)

¡Mira cómo nos tienes!

Asfixiados, Dios mío de mi vida. ¡Vamos!

(Música)

(PAU) Haremos fuerza,

pilates, abdominales... Y cuore.

Cuore, al ritmo de la música.

(Música)

Son dos caras de una misma moneda. Se complementan.

Y eso demuestra que el reto funciona.

Rocío se encuentra de ánimo... Es un torbellino.

A Laura le han sentado mal de mí muchas cosas. Normal.

Tiene un pronto muy fuerte.

No es que quiera hacer daño ni nada, pero...

Lo expresa así y parece que te come.

Yo enseguida salto.

Con el ejercicio, con la dieta.

Soy muy de saltar y luego me relajo y ya veo las cosas.

La comida le cuesta. Es muy delicada.

Se saltó la dieta como yo,

pero solo pecamos un poquito, nada más.

Hemos discutido en muchas ocasiones, muchas.

Hemos discutido a lo grande. Casi todos los días.

Como yo soy muy "pum", hemos chocado en algún momento,

pero son cruces de palabras.

Siento que tiro de ella, aunque ella cree que no.

Al principio, sí que he tenido que tirar yo más de ella,

porque ella lo pasaba muy mal

por el tema del bar. Allí la gente se ha portado muy mal.

Como tiene ese pronto, la que la escucha soy yo.

Creo que puedo influir de manera negativa en Laura.

Influye en muchas cosas, a la hora de estar bien o mal anímicamente...

Me afecta.

Rocío es un torbellino.

¿Estás de acuerdo?

Tengo mucha paciencia. Me echa el discurso.

La dejo que se desahogue y le digo: "Venga, tranquilízate".

Tranquila.

(RÍE) ¿Ella te frena?

Tiene solución.

Contadme el día que os saltasteis. ¿Qué hicisteis?

Fuimos a un cumpleaños de una prima

y nada más entrar yo dije: "Qué mal, Rocío.

Seguro que caemos". Toma. Situación de riesgo.

Cuando podía, cogía una patata.

Cogía otra, y digo: "Rocío, qué mal".

Solo me comí algunas patatas, pero me las comí.

Ese día, el deseo podía conmigo.

Estoy en un cumpleaños otra vez.

Os enseño la tarta, que sufro, pero os la enseño.

Estoy aguantando. (JUANJO) Está apoyada.

Hala. No ha comido.

Da fe. No, no ha comido.

¿Cómo vais? ¿Qué tal estáis?

Bien. Tirando, aprendiendo. Sí.

¿Aprendiendo el qué? A controlarse un poquillo.

¿Qué ha pasado?

Pues que he pecado, como lo digo yo.

Estuvimos en otro cumpleaños,

en una hamburguesería,

y la nena se dejó dos cachitos y me los comí.

¿Sabes por qué pecaste el otro día y otros días has podido resistirte?

Yo creo que...

Que llegué y llevaba mucho tiempo sin catarlo.

Directamente.

También es interesante analizar la situación en sí.

Para poder pensar qué de lo que te rodeaba

también podía estar influyendo

en que ese día tu deseo fuera más intenso.

La verdad es que sí que había familia y tal

que estaban: "Venga, toma", y me ponían la hamburguesa a la cara.

Hubo un momento que yo dije: "Mira...

Me lo como y que sea lo que Dios quiera. Por un poco no pasa nada".

También te dabas este mensaje: "Por un poco no pasa nada".

Al día siguiente, volví a hacer ejercicio, comer lo que debía.

Yo creo que, un dato también importante

en comparación con otras dietas que hiciste,

es que tú antes, cuando caías en estas tentaciones,

ya era barra libre.

"Todo vale, y ya me lo vuelvo a comer todo".

Has podido corregir

y reenganchar con tu proyecto, con tu objetivo.

Claro. Es un aprendizaje muy importante.

Está muy bien. Estamos aprendiendo mucho.

¿Y Laura? Yo no controlo la ira.

¿No controlas la ira?

No sé controlarla. Las primeras veces que nos veíamos,

era Rocío la que quedaba más identificada con la ira, la rabia...

Sí. Tú estabas más del lado

de quien se controla o maneja mejor esos enfados.

¿Qué ha pasado, Laura?

Soy muy tranquila, pero cuando me pongo muy furiosa es muy furiosa.

Lo intento controlar, pero no. (RÍE)

Y, cuando gritas y gritas, ¿qué pretendes?

No pretendo nada en concreto, sino desahogarme

y decir: "Lo suelto gritando". Es mi manera de expresarlo.

¿Tú crees que eso resuelve el conflicto?

No.

Yo, con vosotras, tengo una responsabilidad especial.

Sois muy jóvenes.

Es muy importante que instaléis nuevos hábitos.

Por otra parte, tenemos que ayudaros especialmente

porque tenéis hijos pequeños.

Lo que vosotras aprendáis,

se lo trasladaréis a ellos.

Un modelo de salud, un modelo de vida saludable.

Ya estoy empezando. Lo estamos haciendo muy bien.

Solo tienes que vernos. Solo hay que vernos.

Dejad las pulseras encima de la mesa.

Ay. (RÍE)

Estas pulseras amarillas... (AMBAS) Olé.

simbolizan el paso de fase.

Levantaos, por favor.

Rocío, ¿te comprometes a seguir el tratamiento

como hasta ahora y conseguir tu objetivo de salud?

Claro que me comprometo con el doctor Romero.

Qué bonita. Laura,

¿te comprometes a pasar de fase y seguir como hasta ahora?

No, mejor.

Comprometida.

Para mí, conseguir la pulsera amarilla

es un paso más para seguir mejorando, seguir bajando,

seguir aprendiendo muchas cosas.

Para mí, conseguirla es un mérito.

Compromiso. (RÍE)

(RÍE) Que sino...

(Música)

Paula, ¿dónde pondrías el acento en el trabajo de esta fase?

Me gustaría motivarlas un poquito a conseguir hacer algo con su cuerpo,

más allá del peso que tienen,

que no fuera una limitación.

(PAU) ¿Qué tal estáis? (AMBAS) Bien.

¿Os gusta? (AMBAS) Sí.

¿Creéis que podéis hacer en apnea un largo entero?

Sacando y metiendo la cabeza sí.

Haremos un ejercicio que combina natación,

danza y gimnasia. ¿Qué puede ser?

Sincronizada.

Os sentiréis como sirenas.

¿Salimos ya como las nadadoras? ¡Venga!

(Música)

El objetivo de traerlas a una piscina y hacer natación sincronizada

era que pasaran un buen rato

y que hicieran una actividad en que su peso no fuera importante.

Al estar dentro del agua, este factor no era determinante.

(Música)

Ayuda a trabajar la agilidad, la coordinación, la fuerza.

Hay que mantener una parte del cuerpo fuera del agua.

Tres movimientos fundamentales. Primero: la plancha.

(PAU) Completamente estirados, remando con las manos

para intentar dejar las piernas

e incluso la punta de los pies secas.

(PAU) Segundo: el tonel. Llevaremos

las rodillas al pecho y la parte seca es

desde la rodilla para abajo.

(PAU) Y el último: el flamenquito. Estiraremos una pierna,

e intentaremos, desde esa posición, que quede la pierna arriba.

La que más me ha costado ha sido la tercera.

Ha sido complicado. Me hubiese gustado hacer bien lo de llevar

las rodillas al pecho.

La más fácil ha sido

la primera, porque eso era tumbada y ya está.

Rocío se ha sentido más cómoda, porque como el peso no importaba

ha sido capaz de realizarlo.

Me he sentido genial,

con mi purpurina y mi pinza.

Lo ha hecho más divertida.

Lo he hecho mejor seguro.

Por sus problemas de coordinación y agilidad, estaba incómoda.

Gracias a Irene, hemos hecho un curso de natación sincronizada,

nos hemos reído, divertido y hecho ejercicio.

(Música)

Yo voy a intentar centrarme en la actitud reflexiva,

en su capacidad para identificar emociones

y modularlas correctamente.

En sus vidas, las responsabilidades de adulto llegaron demasiado pronto.

Mucha de la carga que me ha traído ser madre joven es la psicológica.

Empezaron a venirme pronto y, con el tiempo, se han afianzado.

Creo que estoy un poco menos libre.

Hoy me gustaría que se liberaran de parte de esa carga.

El objetivo es que se sientan más ligeras

- y que liberen carga. - Efectivamente.

Laura, quiero que te sientes aquí y te recuestes sobre la mesa.

Siempre me toca a mí la primera. No sé.

Trabajaréis en equipo.

Le vas a sujetar un poquito las piernas.

Vale. Digo yo que aquí...

No te muevas. Sujétale la cabeza. Las manos colocadas ahí. Eso es.

Incluso, espera. Que me das miedo.

Que se vea. No te muevas. Vas a liberarte

- de todas... - Vas a liberarte completamente.

Concentraos en que haremos una misión superimportante,

que es la de liberar nuestras cargas, ¿de acuerdo? Mira.

(Música)

(ISA) Tienen que aprender

a trascender ciertas cuestiones cuotidianas.

Elevar sus emociones y pensamientos. Desprenderse de ataduras terrenales.

Deben saber vivir en esferas superiores.

Distanciarse del suelo no tiene que llevar confusión.

Puede conllevar trascendencia, soltar amarras que nos desequilibran.

Laura y Rocío tienen que interiorizar que su cuerpo y su mente

deben caminar acompasados.

Ya puedes abrir los ojos.

Puedes abrirlos. Las dos

nos sujetamos mutuamente.

Cuando me da a mí locura, es ella la que me dice: "Frena".

Y cuando ella se ha derrumbado, la he tenido que subir yo.

Creo que normalmente la que sujeta la carga de mi cuñada soy yo.

(ISA) ¿Cómo te has sentido? En las nubes.

Muy alta.

Y ella cree que lo ha visto.

He flipado. ¿Misión cumplida?

- Sí. - Hasta pronto.

Gracias, Pedro. Adiós.

Creo que tengo que liberarme de muchas cosas, movidas e historias,

de las cosas personales más que de un kilo o dos o tres.

(Música)

Laura ha perdido 13 kilos.

Trece kilos, Laura.

Muchos. Muchos.

Sigues perdiendo muchísimo de cintura abdominal.

Sí. Ya llevas 21 centímetros perdidos.

Madre mía. Muy pronto tendrás un peso adecuado

para ti, para tu edad y estatura, un peso muy adecuado.

Y Rocío también.

Rocío, 12 kilos.

Diecinueve centímetros de cintura.

Rocío pierde proporcionalmente de todo el cuerpo.

Partía de un peso mayor.

La gente me lo dice mucho: "Cómo se te nota".

Yo te lo noto en la cara, se te está perfilando.

La cara me lo dice mucha gente. Yo me lo veo menos,

pero la ropa...

Se nota un montón de, sobre todo, la cara, lo que tú dices.

No me pedís cambios en la dieta. No.

Por mi parte, la verdad es que te vas habituando también.

Pensaba que nunca comería queso fresco, y ahora me encanta.

De eso se trataba. ¿Y tú?

Al principio, decía: "Me toca esto, y hoy no me apetece".

Al cambiarlo por otras cosas que equivalen, se lleva mucho mejor.

Vamos a comer pasta con tomate hecho casero,

sin sal, sin aceite, sin azúcar... O sea, el tomate caliente, ya está.

¿Descubriste algo que te guste? La ensalada de legumbres.

Eso es muy importante, porque las legumbres

son un alimento excelente.

Yo soy muy de cuchara.

¿Y tu trabajo, cómo va?

Hiciste un día saludable.

Un día sin grasa. Sin grasa cerda, por así decirlo.

Hice ensalada de legumbres, ensaladilla rusa con poca mayonesa,

sándwiches mixtos muy chiquititos.

Y nadie me dijo: "Dame algo que se pegue al riñón".

Al final, es probarlo. Cambias a los demás.

El hecho de que tú cambies supone una ola de salud

a tu alrededor. Vas a volver

a Valparaíso de Abajo, donde tienes el bar,

saludable.

Hoy estoy muy contenta porque mis chicos están siendo muy sanos.

No han comido nada de grasa,

ni en los aperitivos. Y mira esta tarde.

Hoy estamos con ensalada con pepino, tomate, cebolla.

- Aquí todo es del huerto. - Vino también natural.

Vino de la cosecha de aquí.

Rocío y Laura, hemos pasado

momentos difíciles hasta llegar aquí estas semanas.

¿Qué momento recuerdas especialmente duro?

Pues cuando empezamos con la dieta,

que todos están contra ti y dije: "Decid lo que queráis. Yo podré".

Hombre, yo al principio no pensaba... No tenía confianza en mí misma.

Me decía: "Es que no. He hecho muchas dietas y no...".

Y no. Nunca llegaba a cumplir el objetivo.

¿Y en casa vuestros maridos ayudan? Juanjo siempre.

Aunque llegaba de trabajar cansado, él se encargaba de la cena,

y yo cenaba sola

o me esperaba, pero él se encargaba de ello.

Estoy haciendo mi vídeo con mi tupper de sandía, que está buenísima.

Mi botella de agua.

Esto es todo: agüita y sandía. Muy rico.

Juanjo, tú eres hermano de Laura, marido de Rocío.

¿Cómo las ves? Muy concienciadas. Lo hacen muy bien.

(YERAY) Las he visto muy comprometidas.

(ZAYRA) Ahora están mucho mejor.

Lo han hecho perfecto.

Olé. Bien dicho.

(ZAYRA) Son las mejores.

¿Cómo veis su evolución desde la pulsera amarilla?

Al principio, tenían una actitud algo negativa.

Su primera reacción normalmente era

hacer comentarios defensivos o resistentes.

En el caso de Laura, la encuentro

con un tono emocional más positivo, porque antes estaba un poco apagada.

Rocío, concretamente, esforzándose mucho

en superar su impulsividad, tratando de controlarse.

Creo que muy bien.

¿Y Rocío ha conseguido canalizar su energía en el ejercicio?

Estoy muy contenta con ellas dos, pero particularmente con Rocío.

Me parece que ha encontrado en el ejercicio su rato para ella,

un poco separada de ser la madre de sus hijos.

Quizá me falta completarla con rigurosidad en el aspecto técnico

que a veces es un poco aleatoria.

Y Laura, la he ido siguiendo.

Creo incluso que está siendo Rocío la que tira de Laura en este sentido.

Y entonces, ¿se merecen las pulseras verdes?

Laura y Rocío, tenéis que convencerme de que podéis pasar de fase.

Estamos preparadas.

Además, hacemos que la gente de nuestro alrededor sea saludable.

Para mí, era complicado probar cosas, pero cada vez lo hago mejor.

¿Te mereces la pulsera verde? Por supuesto.

Dadme las pulseras amarillas.

Toma. Venga, levantaos.

Ay, madre. (RÍE)

Estas pulseras verdes simbolizan que el compromiso continúa,

pero que hemos llegado a cumplir el objetivo que nos habíamos marcado.

Rocío, ¿te comprometes conmigo a seguir trabajando,

aunque tengas la pulsera verde, para conseguir tu objetivo

y tu peso adecuado?

Me comprometo a seguir como hasta ahora y mejor.

Y mejor. Olé.

Pues estás.

Laura, ¿te comprometes con el doctor Romero

que, a pesar de llevar la pulsera verde,

trabajarás en tu peso adecuado y tus objetivos de salud?

Sí. No quiero que me la quites. Bueno, pues es tuya.

(Música)

Para ellas, las pulseras verdes son un símbolo

para superar sus complejos

y romper de una vez sus límites.

Me preocupa que estén tan expuestas a las tentaciones.

Las seguiré de cerca y se lo contaré en los próximos programas.

Soy el doctor Romero.

(Música)

Laura y Rocío. Plató cinco.

Secuencia cinco, toma dos.

(Música)

- Me llamo Delia Fernández. - Me llamo María Eugenia.

(Música)

Es mi madre. ¿Os lleváis bien?

A veces.

(Música)

¿Te comprometes a hacer el tratamiento

y perder peso? Sí, me comprometo, doctor Romero.

(Música)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Programa 4

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Doctor Romero - Programa 4

16 ago 2017

Laura y Rocío son cuñadas y amigas desde que eran adolescentes. El carácter caprichoso de Rocío, la presión familiar que soporta Laura y la adicción de ambas a la comida procesada ha desembocado en un serio problema de sobrepeso. Para enfrentarse a la báscula tendrán antes que vencer sus impulsos y seguir el método personalizado que les ha diseñado el Doctor Romero y su equipo.

Contenido disponible hasta el 2 de abril de 2067.

ver más sobre "Doctor Romero - Programa 4" ver menos sobre "Doctor Romero - Programa 4"
Programas completos (8)
Clips

Los últimos 37 programas de Doctor Romero

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios