Diarios de la cuarentena La 1

Diarios de la cuarentena

Martes 7 de abril, a las 22:05 horas

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Diarios de la cuarentena - Capítulo 6 - ver ahora
Transcripción completa

(Maullido)

(MAÚLLA)

(GRUÑE)

¡Ah!

Buenos días.

¡Madre mía!

Sí, igual nos pasamos anoche con el ron.

Igual sí, igual sí.

¿Tú no te ibas al salón?

Sí, sí, la idea era esa.

Pero se está tan a gusto en tu cama

y en el salón, en ese sofá de mierda,

rodeado de gatos, como que no.

Claro, claro. Pero si quieres, me voy.

Ahora que...

Suéltame antes.

Que te crees tú eso.

¡Oh!

(Música)

(Cacareos)

(RÍE)

¿Donde lo tenías?

¡Om!

¡Oh!

-¡Ah!

-¡Ah!

-¡Oh!

-¡Ay! -¡Qué maravilla!

-¡Ay!

-No sabes cuánto necesitaba esto.

-Cuánto lo necesitábamos, cariño.

Los dos.

-¡Ah! ¿Y qué nos impedía hacerlo?

-Pues yo qué sé, que te bloqueas, que pierdes confianza.

Qué sé yo.

-Bueno, pero todo eso pasó.

-¡Mmm!

-¡Ah!

¿Y ese ruido?

-Yo no oigo nada.

-¿No lo oyes?

¡Pero si parece que se va a caer la casa!

-¡Ah!

Eso es que estás a punto de despertarte.

(Ronquidos)

(JADEA)

(Ronquidos)

(RONCA)

Y aquí avanzamos por el pasillo.

"Muy largo, muy bien". Amplio y largo.

Grande, en definitiva, como todo en esta casa.

"Ah". Y ahora llegamos a la cocina.

"Tiene ventana, muy bien". Bien abastecida.

Bueno, y ahora vamos a ver la joya de la corona.

El estudio.

"Veo que lees mucho".

Es muy amplio también, luminoso.

Esta es una obra de arte,

es una escultura que se llama "Post coitum".

(Timbre)

Es que he pedido un ordenador.

"¿Ah, sí?". -¡Le dejo el paquete aquí!

¡Sí, déjalo ahí, ahora voy!

Adiós, gracias. "¿Te has comprado otro ordenador?".

Sí, claro, tú sabes que me gusta estar al último grito.

"Fermín, por favor, si lo del último grito

no lo oigo desde los años 80".

¡Ah!

¡Ah!

Aquí está, ¿qué te parece?

"No sé, maravilloso".

¿Has visto qué grande? "Es enorme.

Además, últimamente, te confieso

que me está gustando mucho esto del unpacking.

Ah, hacer unpack...

¿Unpacking? Sí, a mí también.

"Además, en esta época de confinamiento

hacer un unpacking es como un lujo total".

Sí, sí, un lujo total. Unpacking.

¡Tachán!

¿Qué cojones...?

"Pero ¿eso qué es?".

Es una cosa que había pedido yo también.

Pero se me había olvidado.

"Pero eso se ve como muy antiguo ya".

Maldito Richi.

"Mira, Fermín, perdóname,

te voy a tener que colgar".

¿Hablamos luego o qué?

"Pues bueno, no lo sé, yo ya te avisaré.

Es que he quedado con Alfredo

en ir a hacer una excursión virtual

por las cataratas del Niágara.

Y la verdad, no sé cuándo estaré disponible".

¿Y qué hacemos con el unpacking?

"Ya veremos, yo te llamo, no me llames

porque va a ser difícil encontrarme en casa.

Yo te llamo, mejor. Yo te llamo, de verdad.

Adiós, Fermín". Vale, vale.

¿Y ropa de un antiguo novio no tienes por ahí?

Te pones lo que yo tenga.

Muy bonito.

(RÍE)

Mira, verde con verde.

-¿Has visto mis calcetines cómodos?

(RÍE)

¿Por cómodos quieres decir los que están llenos de tomates?

-Sí, los cómodos y frescos.

-Pues no sé, andarán por aquí.

Se los he dado a Sigmund para que me ayude a emparejar.

-¿Estás haciendo que nos doble la ropa?

-Sí, es una actividad Montesori.

-Ya, bueno, ¿y qué vendrá después,

que nos monte el lavaplatos?

-Pues sí, eso ya lo hace.

Lo próximo que le voy a enseñar es barrer.

-Eso ya raya un poquito la esclavitud infantil.

-No, estamos ayudando a Sigmund a conectar con sus tareas.

-Y con las nuestras, por lo que veo.

-¡Ay, de verdad, que no te enteras de nada!

La educación Montesori es lo mas pro ahora mismo.

-Sí, un sistema que convierte a los niños en Oompa Loompa.

-¿A que a ti te gusta, cariño?

-¡A guardar!

-¡A guardar!

Venga, vamos a guardar los calcetines.

-¿Los tobilleros también? (ASIENTE)

-¡Joder, qué bien doblados!

¿Esto lo ha hecho él? -Claro.

Ya te he dicho que es lo más pro.

-Ah.

El unpacking es lo máximo a lo que podemos aspirar.

Ya, ya, ya, pero ¿qué es?

Es equivalente, a qué te diría yo,

a un baño de champán en una suite.

Estás en la vanguardia del éxito.

Ya, pero ¿me quieres decir qué es?

Ah, desenvolver cosas nuevas.

¡Jo, pues vaya!

El acto en sí no es muy ético.

Pero a esta chica te la has ganado, no hay vuelta de hoja.

Sí, sí hay vuelta de hoja.

Sí hay vuelta de hoja porque me ha traído un ordenador,

pero un ordenador de papeles. ¡Puto Richi!

Habla con tu amigo y dile que me devuelva el dinero.

Sí, no te preocupes, esto te lo soluciono.

Y es la última vez que te hago caso.

Hablo con él y te llamo. "Venga, va, va".

¿Qué demonios...?

Que sí, que sí. Ya sé que esto no estaba planificado,

pero qué quieres que te diga.

Es que me gusta.

Pero que conste que esto es solo provisional.

Esto es para siempre.

Sí, lo hemos vuelto a hacer, pero solo ha sido una vez.

Seis veces. Ah, estuvo bien.

La mejor noche de mi vida.

No, no, no diría tanto, yo diría amigo especial.

Yo diría que es la mujer de mis sueños.

¿De quién estás hablando? Porque me he perdido.

Pues de Montse. Ah.

Te has dado cuenta de que estás enamorado de Montse.

No sé cómo calificarte, Víctor. Tú eres un veleta.

Veleta se queda muy corto. Eres un tarambana.

Pero no, tampoco, no sé cómo llamarte.

En estos casos siempre me acabas llamando gilipollas.

Ya, y me da mucha rabia.

Pero ¿a que sabemos de qué estamos hablando?

Sí, claro, perfectamente.

Descerebrado, eres un descerebrado, eso es lo que eres.

¿No era gilipollas?

No, me gusta más la palabra descerebrado.

Espero que te portes como un hombre con Bárbara y le digas la verdad.

Que sí, hombre, a su tiempo. Su tiempo es ya.

Que sí, hombre, pero sé un poco comprensivo.

La vida es una caja de sorpresas, como decía Forrest Gump.

No, Forrest Gump decía que la vida

es una caja de bombones, no de sorpresas.

Y si fuera de sorpresas, lo raro, hermanito mío,

es que todas las sorpresas te pasan a ti.

¿Por qué a mí no me pasan estos imprevistos?

Porque soy un tío preparado, un tío precavido.

Porque yo, para todo, tomo precauciones.

Que sí, hombre, que ya lo sabemos todos,

que eres el más listo de tu portal. Hasta luego.

Oye, deberías pensar en tirar

esos calzoncillos pordioseros llenos de agujeros.

-Sí, claro, con lo que han tardado en adaptarse a mi anatomía.

-No se han adaptado, cari, se han desintegrado.

-Esos calzoncillos me proporcionan una sensación

de libertad y de frescor que no me proporcionan los nuevos.

Me molesta que no lo veas.

-Lo veo perfectamente cada vez

que te tumbas con ellos en el sillón.

-Cuando tú usas esas bragas viejas y feas,

yo lo respeto. -¿Perdona? No, no, no.

Escucha un momento, esas bragas

las utilizo cuando tengo la regla para no gastar las nuevas.

-El día que las pongas para trapos yo pondré mis calzoncillos.

-No, para trapos, no, a la basura.

-¿Quién no usa ropa vieja como trapos?

-La pregunta es: ¿Quién deja que esa ropa

llegue a ese estado antes de usarla como trapos?

-Qué manía os tiene esta mujer.

Richi, ¿qué mierda le has mandado a mi padre?

-Lo que me pidió, un ordenador.

-No, le has mandado el puto armario

lleno de mierda que tienes en el trastero.

-Es que eso es un ordenador.

-¡Eso no es un ordenador, coño!

-Según la RAE, es un ordenador, en su primera acepción.

-Pues hay que ir a la segunda acepción.

-La segunda es jefe de una oficina de cuentas y personas no envío.

-¿Y la tercera es?

-La tercera es computadora electrónica.

-¡Pues eso, coño, la tercera acepción!

-Ah, que querías la tercera.

Nadie me especificó a qué acepción había que hacerle caso.

Ni tu padre, ni tú, ni Cristo que lo fundó.

-¡No me jodas, Richi!

Si le timas a mi padre, me timas a mí.

-Yo nunca he timado a nadie jamás.

-¡Uf! A ver.

¿Cuánto le has sacado?

-Los 1000 euros que me dijiste.

-Ah, bueno, eso está bien.

-Mira, si quieres, por esta ofensa,

en vez del 50 por ciento,

te puedes quedar seis...550.

-No, ibas a decir 600. -No, no.

-No, sí, sí. -No.

-Bueno, vale, 575.

-540. -60.

-30. -50.

-Venga, 550, trato hecho.

-Trato hecho, toma ya.

¡No, 50 no, tío! -No, ya hemos dicho trato hecho.

-¡Mierda!

-Has ganado 50 euros más de lo que pensabas.

Conmigo siempre sales ganando.

-¿Sabes qué? A mi padre, que le den.

Cuando le pido dinero, siempre se hace el sordo.

-Pues a mí me hizo el ingreso enseguida.

-¿Encima? ¡Será cabrón!

¡No se te ocurra devolverle ni un solo euro!

-¿Devolver, yo?

El Conseguidor nunca ha devuelto dinero.

Y todos repiten.

-A veces me das un poco de miedo.

-¿Solo un poco? (RÍE)

(RÍE) -¡Ay!

(RÍE) -¡Adiós, Richi, adiós!

(Música)

Dijeron que nos llamarían ahora, ¿no?

-Sí, eso dijeron.

Y si resulta que alguno lo tenemos,

aunque no tengamos síntomas, nos tendríamos que separar.

-Madre mía.

50 años sin separarnos ni un día.

Bueno, aparte de...

-¿No me saldrás otra vez con el viaje a Lisboa?

-No, no, no. Me estaba acordando

de cuando te empeñaste en hacer el Camino de Santiago.

¿Te acuerdas? Con 75 años.

Te tuvieron que traer a casa en una ambulancia.

-Ni me lo recuerdes.

-¿Y dónde nos llevarían?

Yo no quiero dormir en un polideportivo.

-Bueno, supongo que eso será optativo.

No sé.

Si yo me contagiara, ¿tú te quedarías conmigo?

-¿Qué?

Dame eso, que lo tengo que meter.

-No me has contestado.

-¿A qué?

(Móvil)

-Sí.

¿Que ya están los análisis?

Ya.

Sí, sí, léamelo. Sí.

De acuerdo.

De acuerdo, gracias.

Hasta luego.

-¿Tú o yo?

-Los dos.

-¿Los dos?

Lo tenemos los dos. -¡Madre mía!

-También es desgracia que hayan salido los dos negativos.

-¿Han dicho negativos? -Sí.

-Eso es bueno.

-¿Cómo va a ser bueno si es negativo?

-No te enteras de nada.

Lo bueno es negativo y lo malo es positivo.

-Es que no entiendo nada. -¡Mira que eres burro!

¡Que no lo tenemos, que estamos sanos!

¡Que te quiero mucho y que estoy muy contenta!

-Déjate de historias, lo negativo es negativo y punto.

Mira, papá, he hablado con Richi

y el tema no es tan fácil. Ya, ya.

¿Por qué tengo la sensación de que estás detrás de esto?

¿Yo? Sí, tú, no te hagas el ofendido.

¡No, pues me parece fatal que dudes de mí, papá!

"Tengo pruebas, desgraciadamente".

Ah, ¿qué tienes pruebas? ¿Y qué pruebas tienes?

¿Tienes mi huella dactilar en el mueble?

No, tus notas de tercero de BUP.

"Están dentro del mueble que me has mandado".

¡Con seis suspensos, Jorge!

"Y mi firma falsificada".

Ni siquiera aprobaste gimnasia.

Es que el potro nunca se me dio bien, papá.

Eres un sinvergüenza.

"¿Sabes lo que te digo?".

Voy a hacer contigo algo que debí hacer hace mucho tiempo.

"Lo voy a hacer ahora, fíjate".

Tranquilo, no nos alteremos, esto lo soluciono, como todo.

Hijo, te voy a desheredar.

¿Qué?

"Sí, como lo oyes. Que tengas un buen día".

(Pitidos)

¡Cariño!

¿Has acabado ya?

Casi, casi.

¡Pero si está todo igual!

Es que lo tenía casi todo recogido, pero me he despistado

y la niña lo ha vuelto a poner todo por el medio.

¿Y te ha dado tiempo a comprar su regalo de cumpleaños?

Eh... No, no, aún no.

En cuanto acabe esto y termine un par de cosas de trabajo,

ya lo hago, ¿vale?

Tiene que ser hoy que si no, mañana no llega.

Vale, tranquila, que sí, que lo hago.

(Llanto)

(RONCA)

¡Ay! -Mira lo que tenemos aquí.

-¿Qué pasa? Joder, ¿qué te pasa?

-Tienes un agujero en el calcetín.

-Ay, por Dios, qué susto me habías dado.

-¿Quién lleva calcetines de pordiosero?

-No me había dado cuenta.

-Ah, claro, la excusa fácil. -A ver.

Estamos en circunstancias especiales.

-O sea, no lo vas a tirar.

-Bueno, mientras dure la cuarentena, no.

-¿Y cuando termine?

-Cuando termine, los juntaré con mis braguitas

de la regla y me los pondré a juego.

-Ah, claro, creando tendencia.

Pues podríamos hacernos una foto rollo Lennon y Yoko Ono.

En lugar de estar en pelotas,

tú podrías llevar tus bragas de la regla

y tus nuevos calcetines rotos

y yo, mis calcetines cómodos y mis calzoncillos limpios.

-Muy bien, eso molaría un montón. -¿En serio?

(ASIENTE)

Oye.

-¿Eh?

-Cari, ¿me prometes que cuando acabe la cuarentena

te vas a comprar ropa nueva?

-Te lo prometo.

-¿Sí? -Sí.

-¿Y vas a tirar esos calzoncillos

y esos calcetines llenos de agujeros?

(RÍEN)

-Eso no te lo prometo.

Has comprado eso, ¿no?

¿Cómo que no quedaban?

Pues no, no quedaban.

Ahí siempre hay de todo.

Sí, y he mirado en más sitios.

¿Por qué no le regalamos una cocinita?

Porque ya tiene cocinita.

Bueno, pues otra cosa. Que no, amor.

Mis padres me regalaron una bicicleta con ruedines

cuando cumplí 3 años.

Me juré a mí misma que si tenía una niña,

cuando ella tuviera 3 años,

yo le regalaría una bici con ruedines.

Espera, espera, tengo un idea buenísima.

¿Cómo se lama su muñeca favorita? Valeria.

Que no sepas eso a estas alturas. Se la cogemos, la escondemos

y le decimos que la ha perdido.

Al principio tendrá un disgusto,

pero cuando hagamos la fiesta, se la damos

y ya verás la cara de alegría que pone.

Mucho más que una bicicleta.

Esa es tu idea buenísima.

Traumatizar a tu hija secuestrando a su muñeca Valeria.

Bueno, voy a volver a mirar,

que seguro que han repuesto el stock.

¿Quién va a traer una bicicleta en un solo día?

¡Buenos días!

¡Hombre, Marcelo, cuánto tiempo sin verte!

Sí, sí, ¿qué tal? Bastante, bastante.

Muy bien, muy bien.

Te voy a decir exactamente cuánto tiempo...

Aquí está, Marcelo, 4 años, 7 meses y 16 días.

¿Ya se te ha pasado la abstinencia?

No, no, es que he sido padre. Ah, has sido padre.

Una buena razón para volver al hábito.

No, no, que he sido padre es la razón

por la que llevamos cuatro años...

Por cierto... ¡Ah, esa es la razón!

¿Cómo tienes esos datos tan precisos?

Es inquietante. Verás.

Esa excusa ya me la pusiste en 2004.

En 2008 me volviste a decir lo mismo.

Volviste a ser padre... ¡Richi, Richi!

Oye, una cosa, que no te llamo para pedirte hierba, no.

Ah, no. No.

Ah, eres de esos que aprovecha la cuarentena para ponerse

en contacto con gente con la que ha perdido trato.

Haberme llamado antes de la pandemia,

que estaba en casa aburrido. Vale, vale, vale.

¿Has terminado? ¿El qué?

La turra que me has soltado. Sí, la turra la he acabado.

Vale, perfecto, porque necesito algo.

Lo que necesito es una bicicleta pequeña,

de niña, pero muy importante, que tenga las ruedecillas

en los lados, como... ¿Ruedecillas o ruedines?

Pues no lo sé, no me sé la terminología científica.

Hay que sabérsela. Ruedines, ruedines.

Venga, ruedines, sí. Ruedines.

Oye, pero por favor, no te olvides,

tiene que ser una bicicleta pequeña, de niña.

Que va a cumplir tres años.

Por cierto, ¿cuánto me va a costar la bicicleta?

40... 40, trato hecho.

Mierda. Trato hecho.

Te conozco hace años y sé que hay cosas que no cambian.

Sobre todo, mándame una foto de la bicicleta,

que no me fío de ti. Te mando la foto

y en cuanto me des el aprobado, te la envío.

Oye, Richi, estaba pensando que me podías incluir

un regalito de bienvenida por los viejos tiempos.

No sé de qué me hablas.

¿De qué hemos hablado antes? No me acuerdo.

De la cosa. ¿La cosa?

La cosa verde. ¿La cosa" de Carpenter?

No sé por dónde vas.

Me está entrando otra llamada.

¡Acuérdate de la foto de la bicicleta!

Vaya estrés, colega.

(Música)

Oye, Richi, que sí, cojonuda la bicicleta.

Pequeña, rosa, buah. Le va a encantar.

Venga, gracias.

Si te parece bien,

las mañanas el patio es para mí.

Total, tú nunca te levantas antes de las 11.

-Pues nada, de 12 a 1 el patio es mío

porque hago mi tabla de ejercicio. -¿Cuándo has hecho una tabla?

-Mañana empiezo.

-A esa hora el patio es todo para ti.

Segundo punto: comidas.

El primer turno de comidas, si no te importa,

lo empiezo yo. -Pues mira, no me importa.

-Con las cenas hacemos lo mismo.

-Me parece muy bien.

-Y a las 6 quiero el salón para mi clase de yoga.

-Me parece ideal porque a las 6 saco a Lola.

-¿Cómo que sacas a Lola?

La perra es mía, la saco yo.

-Yo pensé que íbamos a tener una custodia compartida.

-No has mirado a la perra en su vida

hasta que empezó la cuarentena.

Ahora te encanta la perra.

-Pues sí, ahora me encanta la perra

porque el confinamiento ha estrechado

los lazos afectivos humano-perro.

-La perra es mía y punto.

-Pues si te pones así, la tele es mía y punto.

-Un paseo cada uno.

Y me quedo con la tele de 8 a 10.

-¿Y qué hago yo de 8 a 10?

-¿Qué has hecho hasta ahora? -Nada.

-Pues entonces, fenomenal, tú sigue así.

(Puerta)

¿Estás bien?

¡Sí, sí, estoy bien!

Solo estoy un poco cansada, pero ya voy.

¿Hola?

Hola, sí, sí.

¿Qué tal? Que estoy completamente segura.

Que es positivo.

No, no, no, me encuentro bastante bien.

Bueno, estoy un poco cansada, la verdad,

y tengo un poco de dolor de cabeza, pero bueno, bien.

No, no le he contado todavía, pero ahora se lo cuento a Carlos.

Sí, sí.

Muchísimas gracias, doctor, gracias por su ayuda.

Le mantengo informado, claro que sí.

Envuelto para regalo.

Richi, Richi.

¡No, no, no!

Bicicleta para niña pequeña, no bicicleta pequeña.

¡Tachán!

Que no.

¡Que no! Eh...

Te vas a chupar los dedos, receta de mi madre.

Qué buena pinta tiene.

Bueno, bueno, ¿y mi odisea de hoy en el supermercado?

Que me pongo en la cola para pagar

y se me pega una señora mayor sin mascarilla ni guantes.

Y claro, me giro y le digo:

"Señora, no está usted a los dos metros de rigor".

Y me dice: "Es un metro y medio".

Es que es a metro y medio.

Otra, como la señora.

Que no, el gobierno ha dicho que son dos.

Hay que actualizar los datos, estar atentos.

"Señora, que son dos metros".

Y ella: "Es un metro y medio".

Y le digo: "Señora, que me da igual,

tampoco está a metro y medio".

"Estoy a metro y medio".

Se acabó la discusión, saqué el metro y medí.

¿Sales a la calle con un metro? Sí, claro. ¿Tú no?

De verdad, no sé cómo responderte a esa pregunta, no sé.

Lo hago por responsabilidad, nos exigen guardar unas distancias.

Si no mido, no lo tengo claro. Y te pusiste a medir.

Claro que me puse a medir.

Pero la señora hacía: pi, pi, pi.

Y se retiraba unos centímetros.

Soy perro viejo y no me la daba con queso.

¿Y? Claro.

Luego mi hermano Víctor se asombra

de que no me pasen imprevistos como a él.

No me pasa porque soy un tipo preparado,

porque soy un observador.

Porque yo estoy en todo, porque tomo precauciones.

¿Y a ti qué te pasa?

No, no, nada, nada.

Bueno, es que tenía que contarte algo, pero no...

No quería interrumpir tu epopeya.

Pues sí tienes mala carilla.

Es que hoy me hice una prueba y...

Di positivo.

¿Y tienes fiebre?

Que estoy embarazada.

(Música)

# Me dio un vuelco el corazón,

# pero sé que volveremos

# con más fuerza y más amor

# a abrazarnos con mil besos.

# Con paciencia surcaré

# el océano del tiempo

# para verte en un café

# y contarte algún secreto.

# Mientras canto lo que siento,

# mi diario he de escribir. #

¡Puto Richi!

Es que...

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Diarios de la cuarentena - Capítulo 6

05 may 2020

También en el confinamiento se producen errores: se puede olvidar el regalo del cumpleaños de tu hija o confundir el positivo con el negativo.

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