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Para todos los públicos Diarios de la cuarentena - Capítulo 4 - ver ahora
Transcripción completa

(Timbre)

Fermín, que no. ¿Cómo voy a estar desayunando tostadas

con mantequilla, con la de grasas saturadas que eso tiene?

Yo desayuno muesli y luego hago mi deporte.

Que sí. Cristina, tu padre.

-Dile que ahora le llamo. -Que ahora te llama.

-Mira lo que acaba de llegar.

-¿No te dije que te iba a llegar un regalito?

-¡Eres un amor, cariño!

-Yo te digo que esto te va a gustar.

-A ver, a ver.

¿Y esto? -Eso digo yo.

-¿Un sacaleches?

Si quieres que empiece a utilizarlo,

tienen que pasar otras cosas que no están pasando.

-Que no, cariño, que esto es un error.

Yo te había pedido otra cosa. Maldito Richi.

-¿Cómo?

-Yo te había pedido uno de esos cacharritos...

Un aparatito de estos que están tan de moda entre las mujeres.

-Ya. -Genial, ¿no?

-Tú te borras de la ecuación. -¿Qué ecuación?

Ay, por favor.

Cómo se te va la cabeza.

Luis le ha regalado uno a María y María está encantada.

-Pero Luis y María tienen una vida sexual normal.

-Nosotros también. -Nosotros no tenemos.

-Cuando la tenemos, es normal. -¿Te lo has planteado alguna vez?

-¿El qué? -La posibilidad de separarnos.

-¿Cómo? -Lo que estás oyendo.

-¿Cómo puedes hablarme de separación

cuando acabo de proponerte tener un hijo?

¡Un sacaleches!

(Música)

Yo no sé si está nublado o si es una niebla alta.

-¿Ahora? -Sí.

-Ahora yo creo que está nublado.

¿Te queda mucho? Necesito entrar.

¡Está ocupado!

(CHISTA)

¿Como cuánto tiempo hay que estar? Que me da el flato.

Papá, un poco más, que hay que acelerar ese metabolismo.

Es que tengo 80 años, no te olvides.

Es la mejor edad para entrenar, es cuando más falta hace.

Que necesitas musculatura para andar recto.

¿No has encontrado otro cobaya para ensayar con tus clases?

A ver, que no te estoy cobrando la clase.

Estaría bueno. ¿Quieres que se ponga tu madre?

Si la tienes a mano, genial.

Así practico el programa para parejas.

Bueno, es que no está.

No está y, además, dice que no puede ponerse.

Vamos a ver, si no está, no te puede decir que no puede.

Bueno, es que no puede ponerse y, además, no está.

O sea, las dos cosas a la vez.

Dile que se ponga, que mientes fatal.

-Oye, hijo. ¡Hombre, mamá, guapa!

Hola, mi vida.

Mira, no es que no quiera, es que no puedo

porque no me encuentro bien, me va a bajar la regla.

La verdad es que sois unos padres muy raros.

A ver si va a tener razón mi hermano y soy adoptado.

Pobrecito tu hermano.

Está muy triste en esa pensión.

Sí, sí, muy triste, mucho.

Y con esa chica tan borde. ¿Qué chica?

Montse. ¿Montse?

Ah, ¿os ha hablado de ella?

Sí. -Sí, sí.

La conocemos.

O sea, que sabéis toda la verdad.

-Totalmente. -Todo, sí.

Me parece muy bien que os haya dicho la verdad.

-Nos ha dicho que está en una pensión

que se llama Casa Montse.

Con una asistenta para ayudarle

que también se llama Montse, por cierto.

¡Ah! ¿Eso os ha contado?

Sí. -Pues sí.

¿Por qué lo preguntas?

No, por nada, papá, por nada. -Eh.

Holas, ¿qué tal, cómo estáis?

-Hola. -Hola, Cecilia, ¿qué tal?

Estamos un poco preocupados por lo de Víctor.

-Ah, que ya os habéis enterado.

-De lo de Montse. -No sé cómo se llama.

Pero vamos, que se enrolló con él a fondo.

-¿Con la asistenta?

-Es muy desagradable que tu hijo se acueste con una chica

y que se tenga que quedar encerrado con ella.

Es muy fuerte. -¿En la pensión?

-Pero ¿qué pensión? Él está en la casa de ella.

Pero eso ya lo sabéis, ¿no? -¿Mm?

-Ah, ¿que no?

(Móvil)

¿Sí? -¿Qué cojones me habéis mandado?

-¿Usted es? -¿Cómo que usted es?

Sabes perfectamente quién soy. Me llamo José Luis.

-Sin nombres, sin nombres. ¿Qué desea?

-Vamos a ver, señor conseguidor.

Resulta que me ha llegado el pedido que hice a casa.

Pero yo pedí un Satisfyer de esos para mi mujer

y me habéis mandado un sacaleches.

-Estoy mirando el albarán de pedido.

Aquí pone que usted pidió un succionador

y se le ha enviado un succionador.

-Me habéis mandado un succionador de teta

y yo quería uno de lo otro para que mi mujer estuviese entretenida

y parece que le estoy insinuando que quiero un crío.

-Debería haber sido más explícito.

-¡No necesito ser más explícito, no quiero tener niños!

-Conmigo, más explícito conmigo. -¿Contigo?

-Debió especificar qué parte del cuerpo debía succionar.

Yo soy el conseguidor, no el adivino.

¿Algún problema con el vino? -No, el vino, buenísimo.

Muy buen vino, muy buen vino, excelente vino, vinazo, vinazo.

Por cierto, quiero dos botellas más.

-Un momento, que tomo nota del pedido.

Aquí estoy. -¿Puede ser de la misma añada?

-No lo sé, tendré que mirar el inventario

porque me parece que nos quedan pocas.

-Que sean cuatro, cuatro. -Cuatro.

-¿El sacaleches lo puedo devolver? -No.

En objetos susceptibles de haber sido utilizados

de manera íntima no aceptamos devoluciones.

-Pero si mi mujer no lo ha usado, no tiene leche.

-Ya. A veces se han dado casos de utilización

por parte de sujetos del género masculino.

Sí, no, no, Jorge, te llamaba

porque el otro día me llamó tu hermana

y la verdad es que fue una llamada muy rara.

Empezó a preguntarme que si estaba bien, que me comprendía mucho.

Todo, un poco extraño. No sé qué pasa.

Qué mal huele eso, ¿no? ¿Por qué?

Porque Cristina está al borde de la separación.

¡Vaya por Dios! ¿No me digas?

Hombre, claro, con ese marido...

Con ese marido, o sea, qué te voy a contar.

El otro día estaba allí pegándole que vamos...

Pimpla más que respira.

Esa pareja es una bomba de relojería.

Por cierto, estaba pensando justo ahora en una cosa.

¿Es posible querer a tus dos hijos por igual?

Sí, claro, evidentemente.

¿Por qué no? Eso es lo que se suele decir.

Pero yo no me lo creo, papá.

Exactamente al 50 por ciento las cosas no son. ¿Me entiendes?

Hay uno que es tu favorito y en este caso, soy yo.

Pero no, hombre, yo os quiero a los dos por igual.

No se puede, hay que elegir a uno.

¿A quién? No, no. ¿Por qué?

Porque nos han invadido los alienígenas, yo qué sé.

Pero ¿por qué?

¿Por qué qué? Que por qué nos han invadido.

Porque a los marcianos les ha salido de los huevos.

Por jodernos, por portarnos mal.

Venga, dilo ya. Me pones en un compromiso, Jorge.

¡Ah!

Pues por eso te digo que no existe la igualdad de la que hablas tú.

Siempre hay uno al que quieres más y soy yo, ya está.

No, no, Jorge, no. Lo he sabido desde siempre.

Bueno, y ojo.

Cristina también lo sabe. ¿Cristina lo sabe?

Claro que lo sabe. Hombre, no me digas.

Pues eso no me gusta nada.

¡Ja! O sea, que soy tu favorito.

¡Pero qué dices!

Has dicho que no quieres que se entere Cristina.

Porque me has liado, yo no he querido decir eso.

No te he liado, papá. ¡Uy, aquí está!

Por fin, vale, vale.

He encontrado mi proyecto sobre la tienda para ciegos.

¿Recuerdas que te hablé de ello antes de la cuarentena?

A lo mejor ahora mismo, papá, te apetece

invertir unos dineritos majos en tu hijo favorito.

Espera, no te oigo, hay algo de comunicación.

No te oigo. Sí me oyes, papá.

Sí me oyes. No, no te oigo, de verdad.

Hombre, si me estás contestando, es que me estás escuchando.

Te tengo que colgar, es que no te oigo.

No te oigo. No cuelgues, papá. No me cuel...

Me ha colgado.

¿Me dejas que te ayude?

No, no, gracias, ya puedo yo.

Oye, Montse, mira, yo creo que debemos ser un equipo,

lo queramos o no.

O sea, que...

Debemos ayudarnos mutuamente

a cubrir nuestras necesidades básicas.

Mira, yo, por ejemplo, yo hago la compra.

Siempre, si tú quieres.

Salgo y me arriesgo y no me importa.

Si a mí no me importa salir.

Total, el otro día saliste, estuviste fuera 40 minutos,

llegaste con el carro vacío y sudando como un cerdo.

A ver, mujer.

Si ellos hacen la ley, nosotros tendremos que hacer la trampa.

Ya, claro. Pero bueno, a lo que iba.

Lo importante en esta relación es que colaboremos.

Quiero decir, cocinamos juntos, limpiamos juntos.

¿Me sigues? No.

Pues no sé, que yo creo que deberíamos

poder hacer las otras necesidades básicas juntos.

¿Qué te parece?

No. Vale.

Oye, perdona.

¿Te importa que utilice el dormitorio

para hablar con mi hermana?

¡30 pavos!

Joder.

Recetas de cocina. No hay influencer que se precie

que no haya colgado un vídeo cocinando su plato estrella.

-Ya. ¿Y el tuyo cuál es?

Porque macarrones con kétchup me parece un poco cutre.

-Perdona, yo hago una pizza cuatro estaciones de puta madre.

-Bueno. -Bueno, no, buenísima.

¿Me vas a decir que no está buena?

-Vale, no te lo digo.

-Perdona, tú te la comes siempre que la hago.

-A ver, me la como por no hacerte un feo, pero la pizza es un poco...

-Las verduras las compras tú, así que tienes parte de culpa.

-Las verduras no son el problema, cari.

-Ah, claro, lo que tú compras no es el problema.

Qué casualidad. -Es cómo la aliñas.

-¿Cómo la aliño? La aliño de puta madre.

Lo que le pongo le da un sabor más potente, más intenso.

-Pues eso, que le pones de todo.

Y ponerle todo lo que tenemos en el cajón de las especias

no le da más sabor, le da más sabores.

-Es que eso es una explosión de sabores.

Lo dicen en "Masterchef".

-Orégano, pimienta. Eso te lo compro.

Pero ¿vainilla, canela?

-Eh, que la canela le da un toque de distinción.

-Al arroz con leche, a la pizza no.

-Me gusta explorar caminos nuevos, buscar nuevas mezclas de sabores.

-Aunque lo de arriba no está mal si lo comparas con la masa esa.

-Eh, oye, que mi masa está que te cagas.

-Que te cagas literal.

-Oye, que utilizo harina de gofio.

Y esa otra de paquete amarillo que guardas donde el azúcar.

-¿Bicarbonato? -Eso.

Mejor hacemos los macarrones.

-O podemos hacer la mía.

-Vale, una de las tuyas.

(SUSPIRA)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Pues nada, corazón.

Aquí me paso las horas muertas.

En esta habitación pequeñita, sencilla.

Sin gatos.

Me ha llamado don Carlos.

¿El párroco de Laredo?

Igual tenemos que posponer la boda.

Pero si es en junio.

Ya, pero es que parece ser que ni en junio.

Pues ya habíamos enviado todas las invitaciones.

Imagino que la gente lo entenderá.

Es una situación de fuerza mayor. No, ya, ya, claro.

Yo he cancelado la lista de boda.

Sí, claro, qué remedio. Oye, Víctor.

¿No puedes intentar conseguir ropa de hombre?

No, corazón, disculpa. Es que en la pensión

solo están doña Montse y su hija y es lo que hay.

Bueno, tendré que acostumbrarme.

(ASIENTE)

Oye.

¿Te gustaría que...?

¿El qué?

Bueno, tú estás solo.

Yo estoy sola.

(RÍE)

Pero mujer, que tampoco estoy tan solo.

Doña Montse tiene un oído muy sensible y nos podría oír.

Tampoco es plan.

De verdad, qué señora tan antipática la doña Montse.

¿Antipática, por qué lo dices?

Hombre, ya me dirás.

Te obliga a hacer la compra, a fregar el suelo.

Y encima, con ese olor corporal tan desagradable.

Pero ¿qué estás diciendo, Bárbara, por favor?

Lo que me has contado.

No, bueno, a ver, era una exageración.

Ella huele muy bien.

Ella huele a coco.

A esencia de vainilla.

Pero ¿qué dices?

¿Eh?

¿Que qué dices de vainilla?

¡Yo qué sé lo que digo!

Yo qué sé a qué huele doña Montse, a qué huelen las nubes.

Porque me lías.

Hablamos otro ratito, que te noto muy disperso.

Sí, mejor hablamos más tarde. Venga.

(CARRASPEA)

(RÍE)

Ya lo he desinfectado, estoy...

Estoy cabreadísimo. Estoy cabreadísimo.

¿Qué te ha pasado? Has tardado un montón.

Cariño, que sepas que no vuelvo a tirar la basura.

Me voy a contagiar. ¿Por qué, había mucha gente?

Qué va, la calle está desierta. ¿Y entonces?

Los contenedores.

Los contenedores. ¿Qué le pasa a los contenedores?

No los están vaciando. No, no, sí, eso sí.

Pero resulta que precisamente ahora los han cambiado.

¿Recuerdas que se abrían con el pie?

Sí. Pues eso, los han cambiado.

Y ahora la tapa se abre así, con las dos manos.

Con la cantidad de mierda que hay y toda la gente que los toca,

¿en serio pretenden que no nos contagiemos?

A ver, tranquilo, llevas guantes y todo eso ridículo que te pones.

¿Quieres que use los guantes de usar y tirar?

Cariño, esos guantes cuestan un dineral.

Y ahora toca ahorrar.

Oye, ¿y esa camiseta tan colorida?

-De la Real. -¿Y eso qué es?

-¿El qué? Ah, ¿el cuadro?

Me lo regaló mi madre.

No me gusta mucho. -No.

-Como suele venir, lo tengo que dejar.

Aunque ahora igual... -No.

-¿Eh? -Que no digo el cuadro.

Que por cierto, es horrible. Me refiero a la camiseta.

La Real. ¿Eso qué es, es un local de copas,

es una página web, es una marca?

-¡Coño, Richi, es un equipo de fútbol!

¡La Real Sociedad, por favor! -Ah, que es de fútbol.

No me interesa. -Ah, que no te inte...

O sea, la camiseta te encanta,

pero si es de fútbol, no te interesa.

-La camiseta me gustaba por las franjas esas verticales.

Pero el azul me pone nervioso.

Quedaría mucho más bonita con las franjas en rojo.

Rojo y blanco. -¿Cómo que...?

¡Qué rojo, azul!

Blanquiazul, txuri urdin, blanco y azul.

Rojo, no, rojo, sacrilegio.

-Si no es en rojo, no me interesa.

-Ah, que no te interesa. ¿Y qué coño te interesa a ti?

¡Ah, ya sé lo que te interesa!

Los muñecotes de mierda que tienes por toda la casa.

Eso te interesa un huevo.

Miles, millones de euros te habrás dejado

en esa mierda de cacharros, por favor.

Ocho años no tenemos ya.

Comparar eso con mi Real Sociedad, por favor.

(Puerta)

(Ladridos)

¿No te vas a vestir? -No.

Estoy probando a dejarme como tú, a ver qué se siente.

A ver si de esta manera puedo estar cerca de ti.

-Cariño, por favor, cariño.

Vamos a ser un poquito razonables.

Que esto de estar encerrados nos está afectando.

-¿No me digas?

-Antes estaba todo bien, no sé qué pasa ahora.

-Que nos vemos, eso es lo que pasa.

-No seamos tan radicales. Nos damos una oportunidad.

¿Qué quieres, fiesta? Organizamos nuestra propia fiesta.

¿Qué quieres, que no vaya todo el día en chándal?

Pues me pongo un chaqué. -No tienes.

-Si tuviese un chaqué, me lo ponía.

¿Qué me dices?

-Con la camisa negra de chorreras estás muy guapo.

-¿La de chorreras?

¿Entonces, qué, cómo lo has abierto?

Pues he pensado:

"Coge un papel, te lo pones en la mano,

lo usas para subir la mano y así no tocas".

Bien pensado.

Sí, pero he mirado en el suelo y no había nada.

Ni un papel, ni una colilla.

No he visto la calle tan limpia en toda mi vida.

Normal, cariño.

Pero he visto debajo de un coche un papelito arrugado.

Cuando estaba a punto de cogerlo, he pensado:

"Seguramente alguien se habrá sonado los mocos

con ese papel y va a ser peor". ¿Entonces?

Me he quedado todo tieso pensando qué hacer.

Y cuando iba a regresar a casa con las bolsas de basura,

he pensado: "Pero si dentro de la bolsa hay servilletas,

coges una y ya está".

Qué asco, eso no lo hagas. Oye, ¿qué pasa?

Esas servilletas las usamos para restregarnos la boca.

Ya, pero una servilleta, cuando entra en el cubo de la basura,

es eso, es basura.

Ya, pero es nuestra basura.

Un club histórico, un escudo centenario, coño.

Un sentimiento que llena el alma de toda una provincia.

¡Me cago en la puta!

¡Y este año, que estamos en la final de Copa,

que estamos cuartos en Liga, en puestos de Champions!

Y en vez de hacer la realada nosotros,

la hace un puto virus.

¿Qué coño haces jugando con el puto bicho ese feo?

Que te estoy abriendo mi corazón txuri urdin.

-¿Sabes lo que me costó este ejemplar

de Guerreros del Espacio, de 1982,

en su blister original y con las grapas?

-Sabiendo lo gilipollas que eres, seguro que un pastón.

-900 euros.

-¿Te ha costado 900 euros? Tú estás loco.

¿Has pagado lo que yo tardo en cobrar dos meses

por ese bicho feo de cojones para tenerlo en una estantería?

-No, no, en una estantería no, lo tengo metido en un cajón.

-¡Encima!

No me jodas, en un cajón.

Lo tienes que tener al lado de la tele

para que te recuerde todos los días lo tonto que eres.

Porque me admitirás que es feo, feo, pero feo a matar.

-Hombre, dentro de la colección, no es el más bonito.

-¿Y para qué te lo compras?

-Justo antes de que decretaran la cuarentena, había quedado

con otro coleccionista que me lo quería comprar.

¿Sabes cuánto me iba a pagar?

-Pues yo qué sé, dos euros, tres.

-5000.

-¿5000 qué? -500 euros.

-¿Te iba a pagar el tío 5000 pavos por ese bicho feo?

-Por culpa del coronavirus, he perdido una venta

con un beneficio del 555,5 por ciento.

-Qué putada, tío.

-Así que en estas circunstancias, comprenderás que...

¡tu equipo de fútbol, la Liga, la Copa y su puta madre

me importan una mierda!

-Oye.

-Al final, te he abierto yo mi corazón.

Total, que has abierto la bolsa.

Ah, bueno, esta es otra.

Intenta deshacer el nudo con esos guantes.

Lo has hecho a conciencia.

Parecía que estaba soldado el puñetero nudo.

Cuando hago el nudo, porque hago el nudo.

Y cuando no lo hago, porque no lo hago.

La cuestión es quejarse.

Lo que he hecho es levantar la bolsa,

la he rajado por el lado, he metido la mano.

¿Y sabes qué he encontrado? Un pañal del nene.

No.

Me lo he puesto en la mano y he empezado a hacer fuerza

con la tapa, que estaba pegada. La he abierto

y ha empezado a rezumar como una manga pastelera.

¡Ay, qué asco! Sí, pero eso no es lo peor.

Lo peor ha venido luego, cuando he subido la bolsa.

Te he dicho que había hecho un agujero en el lateral.

Me ha caído todo encima:

los pañales, las servilletas, la fideuá, el pescado.

Ay, por favor. He cogido tal cabreo

que le he pegado una patada al contenedor.

Y ahí está, volcado.

A partir de ahora, enterramos la basura en el jardín.

Ya puedes empezar a hacer agujeros.

Y no me mires mal, no me mires mal,

que es abono, es ser ecológicos.

Virus, cero; yo, uno.

(Música)

Te veo muy guapa, Mari Cruz. ¿Qué tal lo llevas?

Pues mira, lo llevo bien.

Estoy todo el día colgada al teléfono.

Ya, ya, ya.

Fíjate qué pena, la cita aquella que teníamos,

después de tanto tiempo de hablar que sí, que no,

y resulta que quedamos justo el día del estado de alarma.

Lo que me hubiera gustado probar esas alcachofas contigo.

Bueno, ya las tomaremos cuando nos suelten, ¿eh?

Sí, pero para entonces va a ser más bien temporada de gazpacho.

A mí me encanta el gazpacho. Y a mí también.

Bueno, pues mientras, nada, nos hablaremos por aquí.

Sí, podemos hablar, es fantástico.

O sea, me encanta verte, contarnos cosas, todo.

¿Y tú no tienes un aparato más grande?

¿Cómo? Sí.

Un ordenador con más potencia.

Es que te veo como pixelado y pequeñito.

A lo lejos, pequeñito.

Ya, ya, muy pequeñito.

Ya sé que no estoy tan bien equipado como tu amigo Alfredo.

Es que no veas cómo se maneja Alfredo con estas cosas.

Es increíble.

Su aparato es impresionante.

Sí, ya, ya. Que no te me pongas mustio.

Yo prefiero hablar contigo porque eres mucho más simpático.

Aunque no te veo. No te preocupes.

La próxima vez voy a tener un aparato

tan grande o más que el de Alfredo.

Porque es que tengo un ordenador estupendo,

muy potente, pero claro, como era nuestra primera cita,

me daba no sé qué, no quería ir apabullando.

Me parecía un poco grosero.

No, hombre, tú lo sacas cuando quieras.

Yo, encantada, de verdad.

La próxima vez, venga.

Pues vamos a brindar. Pues sí.

Un brindis. Venga.

Chinchín.

Clin, clin.

(SORBE)

¿Me pongo los tacones o es demasiado?

-Los tacones me parecen maravillosos

y hay que arreglarse. -Eso también es verdad.

-¿Me ha quedado bien el pelo? -Sí, muy bien.

Ayúdame con la cremallera.

-Venga, que la gente cada día llega un poco antes.

-Si ya estoy. Por favor, estoy hasta nerviosa.

Venga.

(Aplausos)

¡Qué maravilla! -Los mejores aplausos.

-Además, hoy eran aplausos con empaque, con sonoridad.

-Los mejores de la semana. -¿Y cómo gritaba el de enfrente?

-Ella tenía peor cara que ayer.

-Ayer no salió a aplaudir. Yo creo que habían discutido.

-Normal, es que el tío se pasa el día bebiendo cerveza.

-No saben divertirse, la gente no sabe divertirse.

¡Ay!

¿Hacemos algo? -Vale.

-¿Qué hacemos? -No sé.

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Diarios de la cuarentena - Capítulo 4

28 abr 2020

Si las relaciones familiares son complicadas normalmente, la cuarentena las amplifica. También puede ser una época para encontrar tu media naranja.

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  1. Niks

    Se acabó algo bruscamente :/... Me parecía que tiene que tener un final normal, con la música, ¿no?

    29 abr 2020