'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada - Las huellas de Gengis Khan: Navegando por la estepa de Kazajistán - ver ahora
Transcripción completa

Vuelven Miquel Silvestre y su Gorda.

El escritor que viaja en moto

para enseñarnos que el mundo es un lugar apasionante

pero, sobre todo, que la gente que vive en él

es mucho mejor de lo que nos hacen creer.

Comienza un viaje apasionante por Asia Central

para seguir las huellas imborrables de Gengis Kan.

Acompáñanos en la décima temporada de Diario de un nómada.

Subtitulado por Accesibilidad-TVE.

EPISODIO SIETE. NAVEGANDO LA ESTEPA DE KAZAJISTÁN.

Estamos en Kazajistán oriental, Asia Central,

a menos de 100 km de la frontera con China

y a unos 800 de Semey, la ciudad del norte del país

hacia la que se dirige Miquel Silvestre

en su larga ruta hacia Mongolia.

Las distancias en la novena nación más grande del mundo son enormes

y además las carreteras kazajas son pésimas en su gran mayoría,

y en esta región del país son muy transitadas

porque estamos en la ruta principal

entre las dos ciudades más importantes,

Almaty al sur y la capital Nursultán al norte.

(Música)

Hoy por lo menos el día está despejado,

por lo menos por la mañana.

Ya veremos a lo largo de la jornada como se va poniendo

porque está siendo realmente un infierno

las tormentas que estoy sufriendo.

Anoche, cuando dormí de acampada en mitad de la estepa

me cayó una tormenta eléctrica que me hizo pasar miedo

porque no sabía si me iba a caer un rayo y me iba a partir.

Además como llovía tanto y hacía tanto viento no lo pude filmar

porque lo único que tenía en mente era guarecerme.

Pero al final desde Almaty hice unos 510 km,

o sea, prácticamente he hecho la mitad del camino,

lo que pasa es que la carretera a partir de aquí es todavía peor

que lo que hice ayer.

Entonces hoy, espero llegar a Yagoz

que es un pueblo que tiene alojamiento

y que está a unos 270 km,

aunque el GPS ya me marca unas seis horas de viaje.

Pero bueno, Kazakstán es de todos los países que conozco

yo creo que el que peor carreteras tiene,

es insoportable conducir por aquí, hay muchísimos baches,

están prácticamente todas las carreteras o el 80 %,

o sea, como súper maltratadas,

y entonces son como bañeras, agujeros, firme regular,

aparte de que conducen un poco como locos

y ahora están los que son muy simpáticos

y se te acercan para verte y me dan unos sustos de muerte,

ya sobre todo cuando pitan y saludan,

ya es que se me sale el corazón por la boca.

Pero, el truco es un poco ir circulando por el arcén

que es lo menos maltratado,

aunque claro, como no tiene asfalto es lo más resbaladizo,

o sea, inestable, bueno, en fin.

Luego todo el material (TOSE) se me está destruyendo,

así que vamos a ver como sigue el viaje

porque empiezo a preocuparme algo. (TOSE)

(Música)

Kazajistán es un país multiétnico

como todas las ex repúblicas soviéticas de Asia Central,

aunque el grupo mayoritario son los kazajos,

tradicionalmente nómadas y ganaderos,

por eso, el país que recorremos ofrece este aspecto tan salvaje,

estepario y sin campos de labor,

porque aquí nunca se ha cultivado nada.

Los agricultores centroasiáticos son los uzbekos y tayikos,

los kazajos son buenos jinetes y cazadores pero malos con la azada.

(Música)

Aquí tenemos la herramienta del nómada:

los caballos salvajes de la estepa.

Se calcula,

que el ejército de Gengis Kan tenía unos 100 mil jinetes

y cada uno de ellos llevaba cinco monturas.

Uno de los motivos de las conquistas de Gengis Kan

fue precisamente la necesidad de dar pastos a los mongoles

porque si recordamos la frase de:

Por donde pasa el caballo de Atila no vuelve a crecer la hierba,

nos parecía una exageración,

tal vez, solo un caballo no impidiera crecer la hierba,

pero si pensamos en medio millón de caballos desplazándose

nos hacemos una idea mejor de la devastación

que puede suponer los pastos ese enorme ejército de monturas.

Los jinetes de Gengis Kan eran tan temibles

porque podían cabalgar durante larguísimas jornadas sin descansar

porque se alimentaban de la sangre de sus caballos,

cortándoles una incisión en el cuello

y de ahí, directamente de la vena podían chupar

mientras seguían cabalgando.

Uno de los motivos

por los cuales Gengis Kan empezó a guerrear y conquistar

fue precisamente para proveer de pastos y tierras a sus mongoles.

Otra de las razones de la potencia guerrera del ejército de Gengis Kan

es que cada uno de estos jinetes cabalgaba sobre estribos cortos

y se podía poner de pie

de forma que podía disparar el arco hacia adelante y también hacia atrás,

y eso, no todos los jinetes de la época podían hacerlo.

Los historiadores afirman que una de las razones

por las cuales Gengis Kan se pasó la vida guerreando

es que la tradición política mongola

atribuía muchos más poderes al kan, al líder, al jefe,

en tiempo de guerra que en tiempo de paz,

de forma que esta conquista permanente

sería un modo que Gengis Kan utilizó para ejercer su poder

de forma absoluta.

(Música)

En época de lluvias la estepa se vuelve color esmeralda

y en verano se torna parda.

Este es el reino de las tribus,

pues los kazajos, mezcla entre turcos y mongoles

han de pertenecer a una de las tres hordas

que a su vez se distribuyen en tribus y clanes.

Cada kazajo debe conocer a todos los miembros de su tribu

hasta la séptima generación,

y aunque el tribalismo está desapareciendo

a medida que el país se moderniza,

todavía cuando dos kazajos se conocen

se preguntan a qué tribu pertenecen.

(Música)

¡Bienvenidos a la estepa!

Un ecosistema típico de Asia Central, de lontananza infinita

que ahora tenemos en pleno verdor.

De esto, nos vamos a hartar.

(Música)

Viajar por la estepa es como navegar sin puntos de referencia,

tiene algo hipnótico este océano verde sin final.

Sería aburrido si no fuera por los baches y los camiones,

bestias malévolas de la carretera que levantan polvo

y aturden con su estruendo.

A Miquel le encanta este extremo universo de contrastes,

sin embargo, tanto bache está pasando factura a La Gorda,

pues hace ya varios años que sufre este maltrato diario

y la mecánica se resiente.

(HABLA EN OTRO IDIOMA)

Pues, estoy a 100 km todavía de mi destino de hoy,

está costándome mucho más avanzar que ayer, claro.

Ayer hubo un tramo de carretera bueno y aunque llovió,

pero hoy, no hay nada de bueno, toda la carretera es mala.

Toda la carretera es mala. (SE DESPEREZA)

Y,

conozco mejor la parte occidental de Kazakstán,

esta parte oriental que la carretera también es muy mala

pero está más desarrollada, hay más gente, hay mucho más tráfico

que en la parte occidental.

Allí, es que prácticamente no hay nada,

entonces, aunque la carretera viene muy mala

hay mucho menos tráfico

y entonces, la sensación es de menos peligro.

Es que aquí los camiones, el humo, es todo un follón.

Sí que estoy cansado, vamos a ver si me dan un...

(OTRO IDIOMA)

Ah, mira, esto es muy típico de los restaurantes y los cafés

de Kazakstán.

Es higiénico, ¿eh?

O sea, un lavamanos a la entrada.

Y es básico, porque ahora, mira, mirad la mugre que está saliendo,

esto es de mis manos, y luego, muchas veces dicen,

¿por qué me he puesto malo y cogí la diarrea del viajero?

¿Será que por ahí cocinan muy mal? o que no son higiénicos,

el que no es higiénico a veces eres tú,

no te das cuenta,

de que todas las cosas que estás tocando con las manos

y luego te llevas a la boca.

Pues, fíjate la mugre que está saliendo de aquí.

Porque claro, y tocar la moto, las herramientas,

las uñas... ¡cómo están, Dios mío! si me viera mi mujer,

y mi madre, si me ve mi madre con estas uñas... (RÍE)

me diría: ¡hijo mío! parece que te han educado los salvajes.

No, mamá, me educaste bien o hiciste lo que pudiste

pero es que el nomadeo que he elegido yo...

tiene estas cosas.

Bueno, no le gastemos más agua a la señora.

(HABLAN OTRO IDIOMA)

Este té, no es que esté muy bueno

porque parece que lleva mucho tiempo hecho,

cuando el té lleva mucho tiempo hecho es un poco amargo, astringente,

se nota como áspero en la lengua.

Pero bueno, estoy tan cansado que me vale.

(RESOPLA) Esto es durito, ¿eh?

Parece que no, afortunadamente no llueve, por ahora no llueve,

porque ya veremos luego.

Tampoco hace mucho calor, que eso es una suerte,

porque si hiciera mucho calor entonces sí que estaría fastidiado

porque aquí el calor es insoportable.

Si tú visitaras Almaty o Astaná, Nursultán que llaman ahora,

viniendo en avión y luego salieras fuera

te parecería estar en dos países diferentes,

o sea, parecen dos mundos distintos,

los dos son Kazakstán pero la diferencia es brutal,

hay otros países donde no hay tanta diferencia

pero en los países de Asia Central que han construido unas grandes urbes

y han volcado ahí todos los recursos y ahí vive una nueva élite económica

que saca el dinero del petróleo y de los negocios y tal...

y también de la política,

pues, luego, cuando sales al campo y ves como viven de forma tan humilde

con tan pocas cosas, pero siendo después tan buena gente

y sabiendo cooperar unos con otros,

pues, es como si fueran dos mundos distintos

y muchos de los kazajos no conocen su propio país,

los que viven en las ciudades no conocen el resto del país,

porque a veces, no salen en toda su vida de la ciudad.

Los que son de clase baja, más humilde, porque no tienen medios,

y los que tienen posibles, pues donde van es al extranjero,

no se van a conocer su propio país y su país, claro, es inmenso.

Entonces, es que de una ciudad a otra de un punto a otro,

serían varios días conduciendo como nos está pasando ahora.

Pero, hay otros sitios donde yo he estado

en los que la diferencia entre la ciudad y el campo

o las ciudades prisiones,

se deben a otros motivos mucho más tremendos.

Por ejemplo, recuerdo,

que cuando estuve dando la vuelta al mundo llegué a Filipinas,

yo he sido, que yo sepa,

el primer español en llegar en moto a Filipinas,

en todo el tiempo que llevamos de relación con Filipinas

desde Fernando Magallanes,

y llegué en un ferri desde la Isla de Borneo

hasta una ciudad en Mindanao,

Mindanao es una isla del sur de Filipinas,

la ciudad se llamaba Zamboanga y allí yo vi un fuerte español,

bien, Zamboanga era una auténtica ciudad prisión

porque en el sur de Filipinas, en Mindanao, impera u opera,

una guerrilla islamista, o un grupo terrorista islamista,

que... ¿Abu Sayyaf?

y este grupo que corta cabezas y hace verdaderas barbaridades

pues que, digamos, también está en el campo ¿no?

pues, las ciudades como Zamboanga, es que, no se podía ni salir,

tienen espías en todas partes,

pero si tú te aventuras por las carreteras

pues, corres serios riesgo, entonces, puedes estar en la ciudad,

en la ciudad estás, digamos, protegido,

pero eso afecta incluso a los pobres,

no es una cuestión de solo a los extranjeros,

porque las principales víctimas del terrorismo

nunca son los extranjeros, serían digamos, objetivos codiciados,

pero las principales víctimas de los grupos terroristas

son los propios musulmanes y la gente pobre

y la gente que tiene que convivir cerca con ellos ¿no?

Entonces, mi estancia en Zamboanga pues, me afectó muchísimo, ¿no?

porque darte cuenta de que estás en un sitio, digamos, protegido

un auténtico fuerte apache y no puedes salir por carretera

porque todo el mundo te dice: Yo salí por barco ¿no?

Tuve que salir de allí por barco hacia otra isla,

pues, te das cuenta como a veces la gente

vive vidas realmente duras y difíciles.

Aquí en Kazakstán no hay ese problema, es un país muy seguro,

y la gente como habéis visto es sumamente amable.

Así que, nada, me voy a tomar el té y saldremos de nuevo a la carretera

a ver qué nos encontramos por ahí, que supongo que serán más baches

y luego, esas águilas tremendas que a veces me acompañan,

porque aquí es el país de las águilas.

¡Impresionantes águilas!

Y de las moscas que son como águilas.

(RÍE)

No es broma, hay unos moscardones potentes.

(Música)

Tengo un problemón con el manillar

porque se me ha bajado por completo ya.

Está fatal, o sea, ya voy así,

y es peligrosísimo además de incómodo entonces, me he parado aquí

y este señor tiene aquí llaves estupendas.

¡Bueno! Tiene aquí de todo.

Qué personaje, fíjate.

Mira...

(HABLAN OTRO IDIOMA)

Me dice el tío: Toma, self service de camera,

y esta es como de camión, de camión o de tractor.

Vete tú a saber.

Vamos a intentarlo con esto, aunque no las tengo todas conmigo.

Son súper mañosos, súper habilidosos,

porque las condiciones del medio como son tan duras

si no tienen buenos recursos ellos personales y además, son solidarios,

si no se ayudan mutuamente es que perecerían ¿no?

Esto, es una goma.

Espera, espera, que aquí hay, espera, aquí tenemos uno,

pero, espera, espera, aquí, aquí, esto también fuera.

Esto lo ha entendido perfectamente.

(HABLA OTRO IDIOMA)

Es que es una cosa como muy soviética

porque me está ayudando desinteresadamente

pero, de mala leche.

O sea, el tío no es que esté cabreado,

es que son así.

(HABLA OTRO IDIOMA)

Y me encanta, porque la truja en la boca, no la suelta.

Ahora está cortando la goma que sobra

porque se trata de hacer un trabajo de calidad.

De todas maneras, el metal está demasiado pasado

entonces, esto, esperemos que me aguante unos kilómetros

pero tiene mala solución.

(HABLAN OTRO IDIOMA)

¡Qué tío!

Que lo pruebe. Bien.

(HABLAN OTRO IDIOMA)

Bueno, ahora mismo, no se mueve tampoco,

pero no es una solución definitiva

porque esto está completamente dado de sí, el metal.

Pero bueno, mejor que antes sí que está.

Lo que es imprescindible es hacerse con un juego de llaves como ese

porque esto lo voy a tener que ir apretando todo el camino,

pero bueno, la aventura es la aventura,

la moto ha sufrido mucho y al que no le guste que no venga.

Lo que acabáis de ver es una breve secuencia

que revela cómo es Kazakstán en realidad,

Asia Central, en general.

Hemos estado en una ciudad como Almaty con todas las comodidades

y de repente, nos adentramos en un territorio súper hostil,

lleno de baches...

donde los vehículos avanzan lentos, se desvencijan,

la mecánica sufre muchísimo, las carreteras son muy malas,

el clima es extremo, o demasiado calor o demasiado frío,

o tremenda lluvia o vientos huracanados.

Me recuerda un poco a cómo era la vida en la Edad Media,

la gente no abandona las ciudades, están prisioneros en las ciudades

de las cuales solamente pueden salir en avión

porque aventurarse al exterior es sufrir,

el que puede no se aventura en el centro del país,

tiene su coche fardón para moverse en la ciudad.

Nosotros estamos acostumbrados a cogernos el coche

e irnos cómodamente por carretera desde Madrid hasta Bilbao.

Esto aquí es impensable, la gente no sale a la carretera,

no llevan esos coches magníficos fuera, si no es por obligación,

quienes conducen por aquí son los camioneros,

los transportistas, la gente que no tiene dinero.

Y luego, otra cosa que me llama la atención de Asia Central

es que nadie se queja del gobierno,

nadie se queja del gobierno por tener estas carreteras.

Cuando le preguntas cómo es la carretera,

te dicen que es muy mala, pero no se quejan, es así,

forma parte de la naturaleza,

en nosotros nos estaríamos quejando por cualquier bache,

pensaríamos que...

(HABLA OTRO IDIOMA)

Pero cuando sales fuera y abandonas los burgos,

la gente que encuentras en el campo

es como la de este señor que me ha ayudado,

un tipo sumamente habilidoso que vive muy modestamente

pero que tiene buenas herramientas

y que no para hasta resolverme mi problema.

Esta gente se ayuda mutuamente,

por una parte, son muy habilidosos, muy capaces,

tienen mucha maña para resolver problemas,

y por otra parte, se prestan generosamente ayuda,

pero es una generosidad egoísta,

como el clima es tan extremo y el territorio tan hostil

si no se ayudaran entre ellos perecerían todos,

es una sociedad de socorro mutuo, yo te ayudo, tú me ayudas,

y así los dos sobrevivimos.

Si cada uno de nosotros fuéramos a lo nuestro,

no estaríamos aquí.

Me parece maravillosa la inteligencia emocional

de estas gentes tan sencillas de Asia Central,

por eso, este territorio me gusta tanto,

es uno de los que más me apasiona del mundo,

a pesar de los problemas que estoy teniendo en la moto.

¡Adiós!

¡Joder!

Subtitulación realizada por: Rosa M. Romero Ayuso.

Diario de un nómada - Las huellas de Gengis Khan: Navegando por la estepa de Kazajistán

27:42 23 feb 2020

Miquel Silvestre viaja en moto por Siberia y Mongolia.

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