'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

null

5513925 www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada - Las huellas de Gengis Khan: Almati ciudad padre de las manzanas - ver ahora
Transcripción completa

Vuelven Miquel Silvestre y su Gorda,

el escritor que viaja en moto para enseñarnos que el mundo

es un lugar apasionante.

Pero, sobre todo, que la gente que vive en él

es mucho mejor que lo que nos hacen creer.

Comienza un viaje apasionante por Asia Central

para seguir las huellas imborrables de Gengis Khan.

Acompáñanos en la décima temporada de "Diario de un nómada".

EPISODIO 6. ALMATI, LA CIUDAD PADRE DE LAS MANZANAS

En el episodio anterior,

Miquel Silvestre y su amigo Ricard Tomás

habían entrado en Kazajistán desde Kirguistán.

Tras realizar cientos de kilómetros por distintos tipos de carreteras,

llegaron a Almati, la apabullante capital económica del país,

erizada de rascacielos y autopistas,

donde lo primero que hicieron fue dirigirse a un servicio oficial

para que hicieran una profunda revisión de la Gorda.

Nuestro viajero se sumerge en el espeso tráfico urbano

de la megalópolis asiática.

Hay atascos, congestión y nuevos ricos del petróleo.

Pero, antes de ir al hotel,

se detiene para contarnos la historia

de las manzanas de Almati.

Esta es la manzana de Almati,

o podíamos llamarle también la manzana de Vavilov,

que fue el científico soviético que determinó su origen genético.

Es decir, de esta región proceden las manzanas silvestres

de las cuales derivan todas las manzanas

que se cultivan hoy en el mundo y, desde su origen silvestre,

se fueron esparciendo por todo el planeta

a través de la Ruta de la Seda.

Los pueblos nómadas las fueron llevando

y los sedentarios las cultivaron.

La determinación del lugar concreto

de donde viene una variedad silvestre de alimento

es algo fundamental.

Y Vavilov tenía razón al insistir en ello

porque es necesario proteger la biodiversidad,

proteger el origen genético del alimento silvestre,

porque eso nos va a permitir encontrar genes o variedades

que puedan ser resistentes a las mutaciones de los virus

y las bacterias y de las enfermedades que sufren los alimentos.

Hay un caso muy conocido de una contaminación por un hongo

de toda la cosecha de patata que, prácticamente,

mató u obligó a emigrar a la mitad de la población de Irlanda.

Como toda la cosecha de patata era idéntica

y los irlandeses basaban toda su alimentación en la patata,

cuando la cosecha se contaminó y enfermó,

se quedaron sin alimento.

Por eso, hoy existen miles de bancos de semillas,

donde se guardan las semillas para protegerlas de contaminaciones.

Es vital, y la ONU se ha encargado de que esto sea así.

Hoy todos estamos de acuerdo en establecer estos bancos.

En la época de Vavilov no era así.

Esto se desconocía por completo,

pero él se encargó de crear uno de los primeros bancos de semillas

en el mundo.

En Leningrado, actualmente San Petersburgo.

El compromiso que los científicos de Vavilov

tenían con la preservación de estas variedades genéticas

se puede comprender si tenemos en cuenta

que durante la Segunda Guerra Mundial los alemanes sitiaron Leningrado

y los científicos prefirieron morirse de hambre

antes que comerse las semillas.

Ese era el grado de compromiso que tenían con la salvaguarda

de este patrimonio de toda la humanidad.

Lo triste es que Vavilov murió en el gulag,

murió como preso político porque sus ideas científicas

no eran aceptadas en la época de Stalin.

Stalin prefería al adversario de Vavilov, un tal Lysenko.

Este tipo tenía ideas tan peregrinas

como pensar que modificando la temperatura de las semillas,

se podía aumentar la producción.

Esto, claro, a Stalin le sonaba a gloria bendita

y mantuvo a Lysenko en altos puestos de responsabilidad

durante décadas.

Mientras, Vavilov fue condenado al gulag.

Lysenko no tenía razón

y hoy está completamente arrumbado por los científicos,

pero sus postulados llegaron a afirmar que el ADN

era una superchería capitalista.

Este era el nivel.

Vavilov fue purgado y Lysenko se mantuvo durante décadas

hasta que, después de la muerte de Stalin,

se comprendió que eso no tenía ni pies ni cabeza

y fue degradado.

Teniendo en cuenta el grado de compromiso

de los científicos de Vavilov por preservar el legado genético,

hoy podríamos considerar a él y su equipo unos auténticos héroes.

Sus teorías han tenido éxito mundial porque hoy hasta la ONU

promueve la creación de bancos de semillas.

En fin, la historia le ha dado la razón,

aunque en su tiempo fue purgado.

El descubridor del origen de la variedad silvestre

de la manzana.

Una historia un poco triste.

Ahora sí se dirige en busca de su posada

e, igual que ha sucedido con la Gorda,

también el nómada va a aprovechar las comodidades

que ofrece una gran ciudad porque, cuando la deje atrás,

todos los alojamientos que le esperan

serán mucho más básicos y espartanos que los que pueda encontrar aquí.

Así que él también va a darse un último lujo.

¡Ah, Hotel Ambassador, very good!

Aquí me quedo porque es el que ha reservado Ricard.

Hello, how are you?

Very good, very good.

Hotel Ambassador, its good.

Esto es lo que tiene, Hotel Ambassador.

Yo, normalmente, cada vez que hago declaraciones de aduanas,

que te piden el domicilio, puedo decir Gran Hotel,

siempre hay un Gran Hotel, en el mayor agujero,

en el peor agujero, siempre hay un Gran Hotel.

El Hotel Ambassador también funciona, Hotel Ambassador.

Vamos a ver.

Name, surname and signature.

Name, surname...

and signature.

¡Im with you, my friend!

¡Bye!

Me va a venir de coña la habitación

porque hace un calor en Almati que es insoportable.

¡Ah, very good room, Ambassador room!

¡Horosho, room!

¡Ahí va!

Vamos a darle algo.

My friend, i dont know...

Toma, cien de estos.

Okey, no sé si es mucho o poco.

Yo creo que, por la cara que ha puesto, es poco.

Tampoco era muy pesado el equipaje,

pero, bueno, siempre, si te cargan algo, hay que pagar,

aunque sea poco, pero hay que...

No se pueden aceptar servicios ajenos y no pagar, eso está muy mal.

Así que, nada, tenemos aquí la room, es una buena room.

En fin...

Esto es un palacio comparado con el hotel de ayer.

Pero, bueno, a mí con que tenga una cama

y poder echar la bolsa encima, para mí todo es un hogar.

Lo que sí me gustaría es poder lavar la ropa,

vamos a ver si conseguimos que nos hagan la colada

por un precio razonable.

En los hoteles te suelen lavar por piezas,

entonces siempre hay que buscar lavanderías.

Aquí de las de monedas no hay muchas, pero algo encontraremos.

Así que, bueno, voy a ponerme un poquito aseado,

a cambiarme de ropa y a descansar.

¡Venga, hala, saliendo que es gerundio!

Almati es un perfecto espejo de la sociedad kazaja.

Este es un Estado multiétnico y multirreligioso

porque están, por una parte, los kazajos de etnia,

que son orientales, de estirpe mongola, de ojos rasgados,

y luego está una diversidad de grupos más europeos,

como pueden ser los rusos, los ucranianos, alemanes del Volga,

que fueron trasladados en masa por Stalin a esta región,

también hay uzbekos, tártaros, kirguises...

Y esa mezcolanza conforma una sociedad muy diversa

donde todo el mundo parece tener su sitio

y convivir sin grandes tensiones.

En un parque como este es posible ver mujeres

vestidas de forma casi provocativa, muy ceñidas,

junto a otras con la vestimenta tradicional islámica,

y parece que nadie se molesta, todo el mundo coexiste,

y eso es algo característico de Asia Central,

estas sociedades con valores, cultura y religión muy antiguas, arraigadas,

que ni siquiera los setenta años de socialismo

consiguieron extirpar.

Realmente es interesante y apasionante

viajar por Asia Central,

una de las zonas del mundo que más me gusta,

y, quizás, precisamente por esta coexistencia pacífica

entre gentes diversas.

Este es, sin duda, uno de los edificios

más espectaculares y representativos de Almati,

al menos de los antiguos, porque ya he visto que los modernos

son espectaculares, aunque no sé si tan bonitos como este.

Es la catedral ortodoxa, construida en madera sin usar un solo clavo.

Este sí que es uno de los edificios más grandes del mundo

construido de esta forma.

La ciudad fue devastada por sucesivos terremotos

a finales del siglo XIX y comienzos del XX.

Sin embargo, la catedral se salvó, milagrosamente dicen.

Lo que a mí me parece milagroso es que se haya mantenido como está,

así de bella, magnífica y espectacular,

incluso durante la época soviética.

Hoy es uno de los grandes atractivos de la ciudad,

ubicada en el famoso Parque Panfilov, el más grande de Kazajstán,

dedicado al general de la División 316,

que se significó en la defensa de Moscú

durante la Segunda Guerra Mundial.

Pero Panfilov tiene otra historia, que vamos a contar a continuación.

Este descomunal grupo escultórico, situado muy cerca de la catedral,

tiene una simbología completamente diferente.

Está dedicado a "Los 28 de Panfilov".

Una leyenda muy conocida del Ejército Rojo

que ha servido durante décadas para insuflar el fervor patriótico

en las juventudes.

Los 28 de Panfilov pertenecían a la 316,

destinada a la defensa de Moscú.

Se supone que fueron unos héroes

que murieron después de destruir 18 tanques alemanes.

Pero después de haberlos declarado héroes de la Unión Soviética,

y de haber llenado Rusia y las Repúblicas

de monumentos en su memoria,

se descubrió, en una investigación interna,

que quizás se había exagerado un poquito en la prensa,

una "fake new" de la época.

Algunos de los 28 de Panfilov

estaban, como el muerto vivo de Peret, tomando cañas.

Al final se descubrió que la prensa había magnificado la historia

para tener eso, una historia que contar.

Nunca se hizo público

hasta después de la caída de la Unión Soviética,

en el año noventa y uno, porque no se quería pinchar el globo.

Los 28 de Panfilov servían como símbolo y ejemplo

para estimular el fervor.

Siempre hace falta algún tipo de símbolo

que ayude a construir el país.

Lo que ocurre es que, si bien es cierto que Panfilov y sus 28

son necesarios para la defensa de los moscús de este planeta,

porque yo no soy tan naif para pensar que los militares no son necesarios,

yo lo contrapongo a otra clase de héroes, como Babylov,

genetista que se encargó de crear un banco de semillas.

Si hay que elegir un héroe, yo me quedo con los babylov.

Bueno, Ricard, aquí nos despedimos, macho.

Ya se ha terminado para mí una parte del viaje, para ti...

-Para mí acaba de comenzar porque me queda mucha distancia.

Tú te vas cerquita, ¿a cuánto estás?

-Tres horas y media a cuatro.

Lo que pasa es que nosotros dimos un rodeo por el lago.

-Dimos una gran vuelta, sí.

Pero ahora voy hacia el sur, directo.

Pero a ti te queda tela y, además, aburrida.

Me quedan en Kazajstán, hasta llegar a Semei,

más de mil doscientos kilómetros.

Y las carreteras kazajas, pues ya sabes cómo son, una lotería.

Hay tramos buenos. -Sí, pero, sobre todo,...

Los obreros esos están montando un pollo al lado del arcén.

Han empezado a las seis de la mañana a montar aquí el cristo,

sin ningún miramiento, les da igual.

Nos vemos en la próxima aventura. -Hasta la próxima.

A ver si hacemos la Ruta de los Huesos o algo.

Venga, hasta luego

Vamos a poner el equipaje.

Y salimos.

Rumbo al norte, rumbo a Mongolia.

La carretera que sale de Almati está perfectamente asfaltada,

una rareza en Kazajistán, un país de terrible red viaria.

Este confortable milagro no durará mucho,

apenas para llegar hasta una especie de ciudad del juego

Y donde se levantan docenas de casinos,

a cual más feo y hortera.

Estas son las cosas surrealistas de Asia Central

que tanto gustan a nuestro nómada.

Después de estas Vegas asiáticas,

surge la yerma estepa y el cielo se va encapotando,

lo cual presagia la sempiterna lluvia

que acompaña nuestro viajes como un incómodo perro fiel.

Se ha puesto a llover, como era de esperar,

y he buscado refugio en esto que parece una estación de autobuses

de un pueblo que todavía no tengo identificado,

pero hasta ahora ha ido bien la cosa porque desde Almati hasta aquí,

que han sido unos doscientos cincuenta kilómetros,

es todo autovía, un poco aburrida pero no ha llovido.

Había bastante tráfico al principio, pero después despejado

y he podido dar un bocado al mapa sin parar.

Ahora la cosa se va a complicar, primero, porque llueve

y, después, porque, seguramente, a partir de la próxima ciudad,

que debe de llamarse... Taldy... Taldycorgan,

yo creo que a partir de Taldycorgan la cosa se complica

y la carretera se pone mucho peor.

Pero hasta aquí hemos llegado bien y desde aquí tengo hasta Semei...

Vamos a ver cuánto me da.

Me da ochocientos ochenta y siete kilómetros

y calcula esto quince horas y diez minutos.

Y, bueno, esperaré a que pase la nube esta,

que es bien gorda y gris, oscura y ominosa,

y entonces me pondré de nuevo en marcha.

Aquí paran las... estas.

Salam aleikum. -Aleikum salam.

Kak dela? -¿Eh?

Kak dela, horosho? -Horosho, horosho!

(RÍE)

Bueno, pues así está la cosa.

Todavía me quedan ochocientos sesenta y siete kilómetros,

y por carretera kazaja.

Pero, bueno, pero esto es muy entretenido

porque la gente saluda continuamente.

Horosho, horosho!

¡América! -¡América no, España!

¡España! -España, da, España, da.

Sí, sí, ¿da?

¿Sí, sí?

Sí, sí, Ispansky.

Spansky, spansky. -Sí, sí.

¡Sí! -¡Sí!

¡Ah, sí, very good, very good!

¡Eso es!

Muy bien.

Bueno, como veis, son todos muy simpáticos

y aquí se pasa muy bien.

Pero me voy a calzar el traje de lluvia

porque esto tiene mal pronóstico.

Pues habrá que ponerse en marcha, aunque sea con el traje de lluvia.

En fin.

Okey.

Me parece que llueve un poco menos.

Los chubascos lo hacen todo mucho más difícil.

Y peligroso, porque este asfalto agrietado y sucio

se convierte en una superficie resbaladiza

por la que hay que conducir con sumo cuidado.

Poco le ha durado a la Gorda la limpieza del concesionario.

Ahora os la enseño para que veáis como está.

Entre que llueve y que la carretera es espantosa...

Es carretera kazaja.

Es como una caja de bombones,

nunca sabes qué va a venir en el siguiente tramo.

Cuando piensas que un tramo es malo, viene otro peor.

Y luego, de repente, viene un tramo bueno

y dices "a ver lo que dura", y siempre dura poco.

Y, encima, con lluvia y el barro que levantan los coches.

La verdad es que, si solo fuera la carretera

o solo fuera la lluvia, esto lo hacía con la gorra,

pero las dos cosas juntas lo hacen mucho más difícil.

Llevo ya casi cuatrocientos kilómetros desde Almati

y creo que eso es, prácticamente, un récord.

Pero se desajusta todo con tanto traqueteo.

así que a ver si encuentro un sitio donde dormir

porque, con este tiempo, tampoco se puede acampar.

El problema es que aquí las distancias son tan gigantescas

que entre pueblo y pueblo hay cientos de kilómetros,

no hay ni siquiera un café, ¡no hay 'ná!

Solo un tráfico horrible.

Otra cosa que se produce aquí es que, como hay tantos baches,

los coches intentan esquivarlos.

Y a la moto, que le den por saco, por supuesto.

Parece que te van a apartar de la carretera,

o te tienes que mover tú.

En fin, parece que ellos tienen controladas sus distancias,

pero a mí me dan mucho miedo.

Menos mal que no llevo maletas porque, si las hubiera llevado,

a alguno me hubiera llevado por delante.

Nos vamos a largar, a ver hasta dónde llegamos.

Ahí viene uno que va en bicicleta,

que todavía tiene que sufrir más que yo,

pero ese seguro que va al pueblo.

¡Dios mío, qué locura!

Tras dejar atrás la población de Tardycordan,

la carretera empeora, como predecía Miquel,

y se suceden los baches y las obras y la lluvia,

convirtiendo el viaje en una auténtica aventura.

Pero, como dice nuestro viajero,

"al que no le guste esto, que no venga".

¿Qué os decía de las manzanas de Kazajistán?

Estamos muy cerca del sitio donde nacen las manzanas silvestres

de las cuales derivan todas las manzanas que comemos en el mundo.

Y lo voy a celebrar comprando algunas.

¡Qué cansancio!

¿Skolkou?

Setenta tengues, me parece que me dice la señora.

A ver, que yo elija las manzanas, señora,

las que mejor pinta tengan.

Estas, estas.

No sé donde me las voy a llevar.

¡Ey!

¡Horosho!

Eso está hecho con leche de yegua, de... (IMITA UN RELINCHO)

Cuatro.

¡Señora, que me está haciendo aquí un vídeo para Facebook!

¡Doscientos tengues!

Cincuenta, ¿no?

¿Cuánto?

¡Lo estás cogiendo todo!

Toma, anda, toma, toma, ya llévatelo todo.

¡Me has dejado pelao!

Vamos a probar las manzanas

abuelas de todas las manzanas del mundo.

Vamos a ver.

Están soltando jugo...

Esto tiene una pinta fabulosa.

¡Horosho!

¡Están buenísimas!

Te perdono que me hayas quitado toda la pasta, tío.

¿Es kolka esto?

Coja usted.

Vale.

Very good.

Esto es un buñuelo, señora.

Esto es un buñuelo.

De toda la vida.

Patata. -Da, patata.

Es un buñuelo con patata dentro.

¿Kumis?

Eso es la leche de yegua.

La voy a probar,

aunque la leche de yegua está demasiado fuerte.

¡Qué hambre!

Esto es... ¿a ver?

¡Ah, motorcycle!

Niet, niet.

Es que la leche de yegua, el kumis, tiene alcohol, está fermentada.

Es como la cerveza.

Aparte, tiene un sabor muy fuerte.

Motorcycle y ¡pum!

Niet, horoshov.

¿Os he contado alguna vez lo de esto?

En toda la antigua Unión Soviética, cuando hacen esto es gesto de beber.

España, España.

España.

Spansky, da.

Este gesto, que es universal en toda la Unión Soviética,

que significa beber alcohol,

a mí lo que me han contado varias veces es que esto...

No, no mafia, no.

Spansky, mafia...

¡Fíjate lo que piensan en Kazajistán!

Que en España hay mafia.

¡Esto es cojonudo!

Pues los correos del zar, Miguel Strogoff,

llevaban un tatuaje aquí y tenían preferencia en las tabernas,

para beber vodka, porque siempre iban con prisa.

Cuando llegaban a una taberna, hacían así

y les servían primero.

Hacían así en el tatuaje y de ahí se ha quedado el gesto.

Okey.

Voy a buscar el hotel.

No mafia spansky.

Yo soy un poco mafias, pero no.

Miquel se aleja del pueblo en busca de un refugio,

pero no parece haber hotel por aquí.

No se trata de una zona muy turística

y, como ya se imaginaba en Almati,

las comodidades se acabarían al dejar la ciudad atrás.

El nómada sigue su instinto

y se interna por los senderos de tierra que surcan la estepa,

buscando lo que él considera un buen alojamiento,

un lugar tranquilo desde el que no te vean desde la carretera

y desde donde tú puedas ver si se acerca alguien.

Es el momento de buscar nuestro hotel de cinco estrellas.

Espero que no llueva.

Nunca se sabe.

Me estoy asando con toda esta ropa.

Venga.

A quitarnos todo esto y a plantar la tienda.

Desde luego, el lugar elegido tiene unas vistas espectaculares

a la estepa, al bosque y a un pequeño cementerio kazajo.

Así que Miquel monta su pequeño campamento,

acompañado del sol declinante.

Debe darse prisa porque, a juzgar por las nubes,

se avecina una gran tormenta con aparato eléctrico

que hará de su sueño una actividad de riesgo,

pero, ya se sabe, como dijo Belmondo,

"la aventura es la aventura".

Subtitulación realizada por: Virginia Sander.

Diario de un nómada - Las huellas de Gengis Khan: Almati ciudad padre de las manzanas

30:37 16 feb 2020

Miquel Silvestre viaja en moto por Siberia y Mongolia

Xcerrar

Añadir comentario ↓

  1. Miguel

    Muy buena serie, se aprende mucho del trato con otras culturas, también encuentro que los capítulos duran poco, muy bien Miquel.

    17 may 2020
  2. Antonio

    Muy muy bueno, los paisajes, la gente, el montaje, la música... Cada vez engancha mas la serie. Un saludo Miquel.

    26 abr 2020
  3. juan manuel

    fenomenal serie de moto,turismo e informacion de los sitios visitados,uno de los mejores

    17 feb 2020
  4. Iñaki narro

    Buena serie. Que sigan emitiendo más capítulos. ¿¿

    17 feb 2020
  5. Juan

    Nunca tan poco(duración episodios)gustó tanto a tantos.!porque se han de suprimir las aficciones minoritarias en teoría, como os gusta estropear nos las ilusiones

    17 feb 2020
  6. José Ramón

    Muy buenos estos capítulos, pero como siempre: se quedan cortos de tiempo......

    17 feb 2020
  7. David

    ¡Muy buena serie! Aparte de viajes en moto, es muy didáctica y siempre aprendes algo nuevo de los lugares que se visitan

    16 feb 2020
  8. Gema

    No me pierdo ni un capítulo!!

    16 feb 2020

Los últimos 237 documentales de Diario de un nómada

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios
Mostrando 1 de 12 Ver más