El día del Señor La 2

El día del Señor

Domingos a las 10.30 h.

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Para todos los públicos El día de Señor - Parroquia de la Inmaculada, Madrid - ver ahora
Transcripción completa

Hoy, 8 de diciembre, celebramos la solemnidad

de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Estamos en la parroquia de la Inmaculada en El Pardo, Madrid.

Vamos a comentar sobre la actividad, la vida de la parroquia.

Una pregunta.

¿Cuánto tiempo llevas en la parroquia?

Desde septiembre del año pasado.

¿Has visto cambios en la parroquia?

La parroquia ha ido evolucionando.

Es cierto que mucha de la feligresía va falleciendo

pero hemos ido tomando el relevo,

han venido hermanos a fortalecer la parroquia.

A impulsar la visión, la atención a los mayores, que cada vez son más.

Ha habido una revolución en ese sentido.

Mucha gente joven no puede residir aquí, en el Pardo,

porque es patrimonio nacional.

Tiene que vivir en Madrid.

El asentamiento de las familias jóvenes es complicado.

El fin de semana hay movimiento grande en El Pardo,

mucha afluencia de gente, pero es más puntual y ocasional.

Es más tranquilo porque hablamos de una población

en torno a 3000 habitantes.

Te referías a los hermanos.

Mucha de la gente que trabaja con nosotros es mayor.

Ese relevo se produce, como en otras barriadas de Madrid.

La gente joven permite el relevo generacional.

El Señor me inspiró qué clase de parroquia sería yo

si solo me interesase por los que vienen a la parroquia

y no por el resto de la población.

La gente que me ayuda es firme, generosa,

pero agradecí hasta donde da de sí.

Estamos haciendo actividades para el barrio.

Aparte de que hay tiempo de Pascua,

todos los domingos de Pascua anunciamos el Evangelio,

hacemos misión popular en el pueblo, en la plaza, fundamentalmente.

De eso, todos los sábados por la mañana son visitadas las casas

por esta comunidad de hermanos de Santa Catarina de Siena

que han venido a hacer cuerpo por los que estamos aquí.

Todos formamos una misma parroquia.

Cuéntanos de las actividades de la parroquia.

En medio de esta precariedad de población, como digo,

tenemos catequesis de preparación para la primera comunión,

un grupo de adoración nocturna, apostolado,

la labor de Cáritas es muy importante.

Aparte de esto, Cáritas lleva esta tarea de visita de enfermos,

de acompañamiento.

Por pareja, los hermanos se dividen.

Hay mucha soledad.

Muchas personas mayores están solas.

Luego todo el acompañamiento a familiares

que han tenido gente difunta.

¿Y el tema de formación para matrimonios?

Tenemos cursos prematrimoniales intensivos de fin de semana.

Tenemos tres en el año.

El entorno se presta, es muy privilegiado.

Comemos aquí.

Nos da mucho juego para prolongar la convivencia y no tener

que marcharse.

Preparación para los bautismos.

Muchos padres que han se han casado aquí, han querido bautizar aquí

a sus hijos.

Catequesis de preparación para los bautismos.

Celebramos la Inmaculada este domingo.

También estamos en tiempo de Adviento.

Son dos fiestas, dos sentimientos.

¿Cómo hacemos hoy?

Estas solemnidades que caen dentro de los tiempos fuertes

es como un oasis no es un rigor penitencial, la Cuaresma,

pero se suavizan los signos en el tiempo de Adviento,

tiempo de preparación, donde estamos más expectantes.

Es la solemnidad primaria, que espera, tiene un protagonismo

grande.

Conciliarlos ambas cosas.

Es importante resaltar la figura de la Virgen y su protagonismo,

no se está anunciando la llegada del Hijo, del Mesías.

¿CÓmo se prepara la parroquia para Navidad?

Invito a esto, nos podemos sentir influenciados por la mentalidad

pagana.

Qué necesito yo que en mí este mesías que viene,

necesito sentirme salvado, purificado.

Cristo viene con una misión.

¿Cuál es mi relación con los demás, con las cosas?

Es un tiempo de oración, quiénes somos,

qué lugar ocupa Cristo en mi vida.

Habéis colocado el belén, pero sin cuna.

El belén está organizado, colocado, pero la cuna está vacía.

Estamos a la espera de su venida.

Me gusta que le signos aparezcan siempre.

Catequizar, entran por los ojos.

Crean expectación respecto a lo que va a venir.

Muchas gracias por abrirnos las puertas de tu parroquia.

Vamos a seguir preparándonos en este camino de la Adviento,

prepararnos para la Navidad.

Comenzamos con la eucaristía.

Escucha su voz.

Abre tu tienda, Señor.

Prepara tu fuego que lleva el amor.

El Adviento es esperanza, la esperanza, salvación,

ya está cerca el Señor.

Preparemos los caminos,

los caminos del amor,

escuchemos su voz.

Abre tu tienda al Señor,

recíbele dentro, escucha su voz.

Así comenzamos la celebración de la eucaristía

en esta parroquia de la Inmaculada en El Pardo, Madrid.

Celebramos este domingo, 8 de diciembre esta solemnidad.

En sus ojos, 1000 estrellas, en su seno, el Manuel.

Él será nuestro rey.

Abre tu tienda al Señor.

Recíbele dentro, escucha su voz.

Abre tu tienda al Señor.

Prepara su fuego, que llega el amor.

Que se rompan las cadenas,

que se cante libertad, el Señor nos va a salvar.

Sanarán nuestras heridas,

nuestro miedo de soledad,

Él será nuestra paz.

Abre tu tienda al Señor.

Recíbele dentro, escucha su voz.

Abre tu tienda al Señor.

Preparar tu fuego, que llega el amor.

La esperanza, salvación.

Se acerca del Señor.

Preparemos los caminos,

los caminos del amor, escuchemos su voz.

-En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

-Amén.

Queridos hermanos toman la misericordia y la verdad

de nuestro señor Jesucristo, que ha puesto su morada

en medio de nosotros que ha puesto su morada en medio de nosotros,

junto con el amor del Padre, que sale a nuestro encuentro,

al comienzo de la eucaristía, que la comunión del Espíritu Santo

esté con todos vosotros.

Que la comunión del Espíritu Santo este con todos vosotros.

-Hermanos, es el día grande.

Celebramos el segundo domingo de Adviento sobre todo,

la Inmaculada Concepción, la Purísima Concepción.

María nos muestra que la salvación viene con la gracia,

la llena de gracia.

La gracia nos rescata del vacío.

El cristianismo es una buena noticia.

Es la victoria de la gracia sobre el pecado.

María, que está pendiente de nosotros siempre dice

que no tienen el vino de la fiesta.

Decir lo que nos diga.

Nos da el pan de la vida, un alimento que sacia y que nos da

para dar la vida a otros.

Jesús nos dice que demos gratis lo que hemos recibido gratis.

Vamos a disponernos en esta celebración,

en este tiempo de Adviento, como María nos indica,

a llenarnos de la gracia del Señor,

a degustar de la gran alegría que sentirnos amados por el Señor.

-Pedimos perdón por nuestros pecados.

La gracia nos ha venido por medio de María,

pedimos humildemente.

-Tú, Señor, que por intercesión de María, nos has abierto las puertas

del cielo a los que estábamos bajo la esclavitud de las miserias.

-Señor, ten piedad.

Tú, Señor, que nos libera este y liberarse todo lo que estaba cautivo

de la esclavitud para nuestra salvación.

-Cristo ten piedad.

-Tú, Señor, te preparas esta mesa, esta liturgia de santidad

para purificar todo lo que nosotros está dañado, herido, deformado.

Lo que nos hace sufrir y nos esclaviza.

-Señor, ten piedad.

-Dios, todopoderoso, tenga misericordia de nosotros,

perdona nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

Verifiquemos con alegría al señor.

Gloria, gloria, gloria en el cielo, gloria en la tierra.

Te alabamos, Señor,

te bendecimos.

Eres cordero de Dios,

hijo del Padre,

tú nos perdonas y salvas,

nos ofreces tu amor.

Tú, solo tú, santo y Señor, tú, Jesucristo.

Espíritu Santo, de la gloria de Dios.

Gloria, gloria, gloria al Señor.

Gloria en el cielo, gloria en la tierra.

Oremos.

Oh Dios, que por la concepción inmaculada de la virgen,

preparaste a tu hijo una digna morada.

En previsión de la muerte de tu hijo, la preservación

de todo pecado.

Concédenos, por su intersección, llegar a ti limpios

de nuestras culpas por nuestro Señor Jesucristo, tu hijo,

que contigo vive y reina de la unidad del Espíritu Santo

y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

Abramos nuestro corazón y nuestros oídos a la palabra.

Escucharemos las lecturas de este domingo en el que se mezcla

la fiesta de la Inmaculada...

-Lectura del libro del Génesis.

Después de comer Adán del árbol, el Señor Dios lo llamó

y le dijo: "¿Dónde estás?".

Él contestó: "Oí tu ruido en el jardín,

me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escondí".

El Señor Dios le replicó:

"¿Quién te informó de que estabas desnudo?

¿es que has comido del árbol del que te prohibí comer?".

Adán respondió:

"La mujer que me diste como compañera

me ofreció del fruto y comí". El Señor Dios dijo a la mujer:

"¿Qué has hecho?".

La mujer respondió: "La serpiente me sedujo y comí".

El Señor Dios dijo a la serpiente:

"Por haber hecho eso, maldita tú entre todo el ganado

y todas las fieras del campo;

te arrastrarás sobre el vientre y comerás polvo toda tu vida;

pongo hostilidad entre ti y la mujer,

entre tu descendencia y su descendencia;

ella te aplastará la cabeza cuando tú la hieras en el talón".

El hombre llamó a su mujer Eva, por ser la madre

de todos los que viven.

Palabra de Dios. -Te alabamos, Señor.

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas.

-Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas.

Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas.

-Su diestra le ha dado la victoria,

su santo brazo.

-Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas.

-El Señor da a conocer su victoria,

revela a las naciones su justicia.

Se acordó de su misericordia

y su fidelidad

en favor de la casa de Israel.

-Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas.

-Los confines de la tierra han contemplado

la victoria de nuestro Dios.

Aclama al Señor,

tierra entera,

gritad, vitoread, tocad.

-Cantad al Señor un cántico nuevo,

porque ha hecho maravillas.

La segunda lectura de escucharemos está tomada

del segundo domingo de Adviento.

-Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos.

Hermanos:

Todo lo que se escribió en el pasado,

se escribió para enseñanza nuestra,

a fin de que a través de nuestra paciencia

y del consuelo que dan las Escrituras,

mantengamos la esperanza.

Que el Dios de la paciencia y del consuelo

os conceda tener entre vosotros los mismos sentimientos,

según Cristo Jesús;

de este modo, unánimes, a una voz,

glorificaréis al Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Por eso acogeos mutuamente,

como Cristo os acogió para gloria de Dios.

Es decir, Cristo se hizo servidor de la circuncisión en atención

a fidelidad de Dios,

para llevar a cumplimiento las promesas hechas

a los patriarcas

y, en cuanto a a los gentiles,

para que glorifiquen a Dios por su misericordia,

como está escrito:

"Por esto te alabaré entre los gentiles

y cantaré para tu nombre".

Palabra de Dios.

-Te alabamos, Señor.

Canta aleluya al Señor.

Canta aleluya al Señor.

Canta aleluya,

canta aleluya,

canta aleluya al Señor.

Alégrate, María, llena de gracia,

el Señor está contigo.

Bendita tú eres entre las mujeres.

Canta aleluya al Señor.

Canta aleluya al Señor.

Canta aleluya,

canta aleluya,

canta aleluya al Señor.

-El Señor esté con vosotros. -Y con tu espíritu.

-Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

-Gloria a ti, Señor Jesús.

En aquel tiempo,

el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea

llamada Nazaret,

a una virgen desposada con un hombre llamado José,

de la estirpe de David,

la virgen se llamaba María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

"Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo".

Ella se turbó ante estas palabras

y se preguntaba qué saludo era aquél.

El ángel le dijo: "No temas, María,

porque has encontrado gracia ante Dios.

Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo,

y le pondrás por nombre Jesús.

Será grande,

se llamará Hijo del Altísimo,

el Señor Dios le dará el trono de David, su padre,

reinará sobre la casa de Jacob para siempre,

y su reino no tendrá fin".

Y María dijo al ángel:

"¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?".

El ángel le contestó:

"El Espíritu Santo vendrá sobre ti,

y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra,

por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios.

Ahí tienes a tu pariente Isabel

ha concebido un hijo en su vejez,

y ya está de seis meses la que llamaban estéril,

'porque para Dios nada hay imposible'.

María contestó:

"Aquí está la esclava del Señor;

hágase en mí según tu palabra".

Y el ángel, dejándola, se fue.

Palabra del Señor. -Gloria a ti, Señor Jesús.

Bienvenidos todos, hermanos,

celebramos hoy, celebra la Iglesia entera, esta solemnidad

de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.

Es la titular de nuestra parroquia.

Una celebración muy entrañable para nosotros.

Esta Inmaculada Concepción de María fue diseñada desde siempre

por Dios Padre, en previsión de la salvación y el rescate por muchos.

Dentro de esos muchos estamos nosotros, tú y yo,

que tantas veces nos sentimos atrapados, literalmente,

en nuestros pecados, incapacidades, que tanto nos hacen sufrir.

Por eso hoy, fijaros, frente a la voz del demonio,

como decía el Génesis, que tantas veces nos bombardean

nuestro interior a ti y a mí, diciéndonos:

"no vas a poder, no hay solución, nunca cambiarás,

jamás podrá ser feliz con ese problema que tienes".

Frente a esa voz, de la que todos somos testigos, aparece

una voz nueva, la voz de Jesucristo.

Te dice: "alégrate, alégrate tú".

Juan, Luis, María, Carmen.

Alégrate tú, personalmente.

Has hallado gracia delante de Dios.

Hemos hallado gracia delante de Dios.

El Señor está contigo.

No dice está contigo si eres bueno.

Está contigo tinte incondicionalmente.

¿Qué significa esto?

Hermanos frente a Eva que, al pecar, nos cerró el cielo la posibilidad

de vivir aparece la nueva Eva, María,

que no dudo que lo que le había prometido el Señor se cumpliría.

Se nos abre de nuevo el cielo con María.

La esperanza, la vida eterna, porque en las entrañas de María

se gestará el autor de la vida eterna, Jesucristo,

no solo de la vida, sino de la vida eterna.

Aquí en la tierra, perfectamente, somos testigos de esta vida eterna.

La muerte ha sido vencida.

También nuestras muertes cotidianas.

Por eso, os invito en esta mañana a que seamos conscientes

de qué estamos celebrando en esta solemnidad.

Gracias a María, a aquel sí firme y contundente de María,

se puso en marcha y entero en la historia

de los hombres Jesucristo, el Salvador,

para que no olvidemos nunca que no hay nada imposible para Dios.

Nada de lo que hoy se está haciendo sufrir,

nada de lo que hay que estar haciendo quitarte la paz.

Nada es imposible para Dios.

Como María, no dudes nunca de que lo que te ha dicho el Señor,

lo que te ha prometido, se cumplirá.

Dios siempre cumple lo que promete.

Vamos a procesar nuestra fe en este Dios padre y misericordioso

que ha mirado también la humillación nuestra, como la de su esclava,

y ha querido entrar en tu vida.

-Creo en un solo Dios, padre todopoderoso, creador del cielo

y la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo señor Jesucristo, hijo único de Dios,

nacido del Padre antes de todos los siglos.

Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero.

Engendrado no creado, de la misma naturaleza del Padre,

por quien todo fue hecho, que por nosotros los hombres

y por nuestra salvación bajó del cielo.

Y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen

y se hizo hombre.

Y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato.

Padeció y fue sepultado.

Resucitó al tercer día, según las escrituras, y subió al cielo

y está sentado a la derecha del Padre y de nuevo vendrá con gloria

para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.

Esperamos la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.

Encomendamos al señor todas nuestras necesidades y las de la Iglesia

entera en este día.

-Por María, escúchanos, Padre.

Para que María, que estaba en la mente del Padre,

interceda por los hombres y padres.

Queremos vivir como hijos de Dios.

Oremos.

-Por María, escúchanos, Padre.

Por María, que está en la sabiduría del Padre,

interceda por el papa Francisco y por todos los obispos,

para que sean fieles administradores de la gracia,

oremos.

Por María, la llena de gracia, virgen Inmaculada, interceda

por todos los congregados y nos alcance el don de la felicidad

y nuestra plenitud.

Oremos.

-Por María, escúchanos Padre.

-Que se ha limitado por los hombres y mujeres de buena voluntad.

Para que la Iglesia alimenta la esperanza de los que viven

sin sentirse amados.

-Acoge, Señor, esto que te presentamos,

lo que forma parte de nuestros corazones, de nuestras historias

personales, ayúdanos a vivir en la esperanza cierta de que para ti,

nadie es imposible.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.

Deciros también, que la colecta de este domingo, como primeros de mes

que es, era destinada a sufragar los gastos de nuestra calefacción.

Dios os lo pague como siempre.

En tus manos está mi vida, Señor.

En tus manos.

Hay que morir para vivir.

Presentamos este día de la Inmaculada que ayer se celebró

en muchas de nuestras iglesias.

Es el ritual de la penitencia.

A través de la conciliación se hace presente

la gracia del perdón,

esa rosa también se presenta dedicada a la Virgen.

El pan y el vino, convertidos en el cuerpo y la sangre del Señor,

manifiestan, nos expresan, la victoria de Cristo sobre la muerte,

sobre el pecado.

Entre tus manos está mi vida, Señor.

Entre tus manos, pongo mi existir.

Hay que morir para vivir,

entre tus manos confío mi ser.

Mi cuerpo, lleno de vida,

un vino nuevo lleno de amistad.

Entre tus manos,

está mi vida, Señor

Entre tus manos, pongo mi existir.

Hay que morir para vivir,

entre tus manos confío mi ser.

-Orad, hermanos, para que este sacrificio mío y vuestro

sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

-El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza y gloria

de su nombre, para nuestro bien y el de toda su Santa Iglesia.

Salvador que te ofrecemos, en la solemnidad

de la Inmaculada Concepción, Santa María virgen.

Déjanos libres de todo pecado. Por Jesucristo, de Nuestro Señor.

El Señor esté con nosotros.

Levantemos el corazón.

-Lo tenemos levantado hacia el Señor.

-En verdad, es justo y necesario, es nuestro deber y salvación

darte las gracias siempre y en todo lugar por Cristo, Señor nuestro.

Resérvaste a la Virgen María de toda mancha de pecado original

para preparar en ella, hasta la plenitud de tu gracia,

la divina madre de tu hijo.

Purísima había de ser la Virgen que nos diera el consejero inocente,

que quita el pecado del mundo.

Ejemplo de santidad.

Por eso, unidos a los coros de los ángeles, te alabamos,

llenos de alegría.

Santo, santo, santo es el Señor.

Santo, santo, santo es el Señor.

Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna,

hosanna,

hosanna en el cielo.

Hosanna, hosanna,

hosanna en el cielo.

Bendito el que viene

en el nombre del Señor.

Hosanna,

hosanna,

hosanna en el cielo.

Hosanna,

hosanna,

hosanna en el cielo.

-Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas

tus criaturas. Ya que por Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro,

con la fuerza del Espíritu Santo,

das vida y santificas todo y congregas a tu pueblo sin cesar

para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha

desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo espíritu

estos dones que hemos separado para ti, de manera que sean

cuerpo y sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro,

que nos mandó celebrar estos misterios.

Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan.

Dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

"Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi cuerpo, que será entregado por vosotros".

(Campanilla)

Del mismo modo,

acabada la cena, tomó el cáliz.

Y dándote gracias de nuevo lo pasó a sus discípulos, diciendo:

"Tomad y bebed todos de él, porque este es el cáliz de mi sangre.

Sangre de la alianza nueva y eterna

que será derramada por vosotros y por muchos

para el perdón de los pecados.

Haced esto en conmemoración mía".

(Campanilla)

Este es, hermanos, el sacramento de nuestra fe.

-Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús.

-Así pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora

de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo,

mientras esperamos su venida gloriosa,

te ofrecemos en esta acción de gracias el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia y reconoce en ella

la víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad.

Para que, fortalecidos con el cuerpo y la sangre de tu Hijo

y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo

un solo cuerpo y un solo Espíritu.

-Que él nos transforme en ofrenda permanente

para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos,

con María, la Virgen Inmaculada madre de Dios,

su esposo, San José, los apóstoles.

y todos los santos por cuya intercesión confiamos obtener

siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta víctima de reconciliación traiga la paz

y la salvación al mundo entero.

Confirme en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra.

A tu servidor, el papa Francisco, a nuestro obispo Carlos,

al Orden Episcopal, a los presbíteros y diáconos,

y a todo el pueblo redimido por ti.

Atiende los deseos y súplicas de esta familia

que has congregado en tu presencia, y reúne en torno a ti,

Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.

A nuestros hermanos difuntos Gonzalo, Luis, Jacinto y Pepa.

Y a cuantos murieron en tu amistad, recíbelos en tu reino

donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria.

Por Cristo, Señor nuestro,

por quien concedes al mundo todos los bienes.

-Por Cristo, con él y en él.

A ti, Dios Padre omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo.

Todo honor y toda gloria.

Por los siglos de los siglos.

-Amén.

Pues hermanos, el amor de Dios ha sido derramado

en nuestros corazones.

Digamos con fe y esperanza.

adre nuestro, que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre.

Venga a nosotros tu reino.

Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día.

Perdona nuestras ofensas, como también nosotros

perdonamos a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días

para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre

libres de pecado y protegidos de toda perturbación

mientras esperamos la gloriosa venida

de nuestro salvador Jesucristo.

-Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

-Señor Jesucristo, que dijiste a los apóstoles:

"La paz os dejo, mi paz os doy",

no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia.

Y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.

Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.

-Amén.

-La paz del Señor esté siempre con vosotros.

-Y con tu espíritu.

-Daos fraternalmente la paz.

También nosotros nos damos la paz desde esta parroquia

de la Inmaculada en El Pardo, Madrid.

Esa paz que hace saber que Dios está cerca y que ha apostado

con nosotros, como recordaba el párroco en su homilía.

Cordero de Dios,

que quitas el pecado del mundo,

danos la paz.

Pues, hermanos, este es Jesucristo, el cordero de Dios,

Dichosos los invitados a la cena del Señor.

-Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Dios te salve, María,

llena eres de gracia,

el Señor es contigo,

bendita tú eres entre todas las mujeres,

y bendito es el fruto de tu vientre,

Jesús,

Santa María, madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores,

Santa María, Madre de Dios,

ruega por nosotros, pecadores.

Ahora y en la hora de nuestra muerte.

Hemos celebrando en esta eucaristía en el segundo domingo

de Adviento.

Celebrando la fiesta de la Inmaculada Concepción

de la Virgen María.

El próximo domingo, estaremos a las 10:30 en La Dos,

en la parroquia del Buen Pastor en Madrid.

A la huella, a la huella,

por tanto campos, no hay cobijo ni bondad, sigan andando.

A la huella, a la huella,

José y María,

con un Dios escondido,

nadie sabía.

A la huella,

a la huella,

José y María,

con un Dios escondido, nadie sabía.

Florecita del campo, si nadie te aloja,

dónde vas a nacer.

A la huella, a la huella,

José y María, con un Dios escondido,

nadie sabía.

A la huella, a la huella,

José y María, con un Dios escondido,nadie sabía.

A la huella, a la huella, los peregrinos,

a la huella, a la huella,

soles y lunas, los ojitos de almendra, piel de aceituna.

A la huella, a la huella, José y María.

Hoy, día de la Inmaculada, la Iglesia traslada a la fiesta

el lunes para celebrar este segundo domingo de Adviento.

Aquí en España, la Congregación para el culto divino

concede esta posibilidad de celebrar hoy el segundo domingo de Adviento.

Por eso hemos escuchado la segunda lectura del domingo.

Celebrar también, unidad, la fiesta de la Inmaculada, patrona de España.

Esta tarde, a las 4:00 de la tarde, el papa Francisco

irá a la plaza de España, frente a la embajada de España,

a ese monumento a la Inmaculada Concepción.

Desde 1953, los papas se reúnen allí para dar homenaje a la

Virgen María.

Colocan una corona de flores en brazos de la Virgen.

Me haces fuerte.

Mi debilidad se hace fuerte en mi.

En mi debilidad, me haces fuerte.

Me haces fuerte.

En mi debilidad, me haces fuerte.

Vemos encendida la segunda vela de Adviento.

En mi debilidad, te haces fuerte en mí.

Solo en tu amor, me haces fuerte.

Solo en tu vida, me haces fuerte.

En mi debilidad, te haces fuerte en mí.

Este tiempo de Adviento que vamos preparando

durante estas cuatro semanas,

nos va recordando que pronto vamos a celebrar la Navidad.

Nos invitaba el párroco a ir preparando el corazón

y la casa con los adornos, el belén.

Como nos comentaban, aquí lo tienen todo preparado.

Falta colocar al niño Jesús.

Sé mi luz, enciende mi noche.

Sé mi luz.

Fiesta de la Inmaculada, como recordaba el papa Francisco

en el Ángelus, ese: "aquí estoy", es la palabra clave de la vida.

Oremos.

Señor, Dios nuestro.

El sacramento que hemos recibido prepare en nosotros

las heridas de ese primer pecado preservanos, de modo singular,

la concepción inmaculada de la Virgen María.

Inclinaros para recibir la bendición solemne de este día.

El Señor esté con vosotros.

Dios, que en su providencia amorosa quiso salvar al género humano

por el fruto bendito del seno de la Virgen María,

os colme de bendiciones.

Que nos acompañen siempre la bendición de la Virgen,

habéis recibido la vida.

A todos vosotros, reunidos para celebrar con devoción

esta fiesta de María.

Que la bendición de Dios, todopoderoso, Padre, Hijo,

Espíritu Santo, descienda sobre vosotros y os acompañen siempre.

Hermanos, glorificar a Dios en vuestras vidas,

como lo hizo la Virgen María.

Podéis ir en paz.

La Virgen sabe que el niño está muy cerca.

De Nazaret a Belén hay una senda.

Por ella van los que creen en las promesas.

Los que soñar y esperáis la buena nueva,

abrir las puertas al niño, que está muy cerca.

El Señor, cerca está, viene con la paz.

El Señor, cerca está, él trae la verdad.

En estos días del año, el pueblo espera,

que venga pronto el Mesías a nuestra tierra.

En la ciudad de Belén llama las puertas.

Pregunta en las posadas y no hay respuesta.

Seguimos esperando, en este tiempo de Adviento,

celebrar la Navidad, el recuerdo de la venida de Dios,

que se hizo persona ante nosotros,

que está a nuestro lado, que camina en nuestra historia

estaremos el próximo domingo a la misma hora, a las 10:30,

para celebrar el día del Señor en la parroquia de El Pastor.

Hasta entonces, que tengan un feliz día. Felicidades a las Concepciones.

A todas, felicidades.

Que tengan un buen domingo.

Feliz semana.

Buenos días nos dé Dios.

A la ciudad de Belén vendrá una estrella,

vendrá con todo el que quiera cruzar fronteras.

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El día de Señor - Parroquia de la Inmaculada, Madrid

08 dic 2019

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