Desafía tu mente La 1

Desafía tu mente

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Para todos los públicos Desafía tu mente - 31/08/16 - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Frenada)

Qué poco ha faltado.

Estamos acostumbrados a ver vídeos de personas con problemas,

gente que practica deportes que sufre caídas

o animales que tienen algunos conflictos con sus dueños.

Siempre nos reímos porque sabemos que no ha pasado nada grave.

¿Les hubiera gustado verme caer al suelo en esta ocasión?

No se vayan, igual tienen suerte.

(Música cabecera)

Nos gustan las emociones fuertes y hoy las vamos a tener.

Comprobaremos cómo somos adictos a las buenas historias

y cómo siempre queremos saber el final.

Somos muy morbosos.

Analizaremos el nivel de estrés que tenemos cada día

y les enseñamos un antídoto para combatirlo.

(Aplausos)

Vamos a pasar un buen rato en "Desafía tu mente".

(Música)

Este hombre va a iniciar un vuelo que no va a olvidar en su vida.

Mientras planea, quiero que se hagan una pregunta:

¿Creen que les enseñaría el vídeo si no fuese a pasar algo malo?

De hecho, está a punto de estrellase contra el árbol en tres, dos, uno...

Algunos se habrán quedado intrigados por ver qué pasa,

otros se habrán tapado los ojos ante lo que es un final fatídico.

Estoy seguro que a todos les pica la curiosidad

y quieren ver el final.

Pero ojo, advertimos que es doloroso.

¿Seguro que quieren verlo?

Pues tendrán que esperar, se lo mostraremos más adelante.

¿Qué le ocurre a nuestro cerebro al practicar actividades de riesgo?

El subidón que produce, por ejemplo, hacer parapente,

se debe a la secreción de dopamina.

Un neurotransmisor ligado al placer que nos impulsa a repetir.

Ante el peligro físico que supone el deporte de riego,

también se segrega adrenalina, que acentúa los sentidos

y dilata las pupilas para que entre más luz.

Juntas, adrenalina y dopamina inhiben la zona frontal del cerebro

responsable del control y pensamiento racional.

Somos valientes cuando apostamos sobre seguro.

Saben a qué me refiero.

Juguemos para ilustrarlo.

Haré algo que parecería arriesgado.

Miren la pantalla.

Hay 16 cuadrados.

Escojan un cuadrado azul, el que más les guste.

Durante el juego realizarán cuatro sencillos movimientos.

En cada movimiento cruzarán un cuadrado o varios,

y aunque no puedo leerles la mente, apuesto que al acabar

podré adivinar en qué cuadrado han terminado.

¿Aceptan la apuesta?

Pues vamos allá.

Empiecen por su cuadrado,

y muévanse a izquierda o derecha hasta el cuadrado rojo más cercano.

Después suban o bajen hasta el cuadrado azul más cercano.

Ahora lo mismo en diagonal hasta el cuadrado rojo más cerca.

Finalmente, hay que desplazarse hacia abajo o hacia la derecha

hasta el cuadrado azul más cercano, y ya está.

Resolvámoslo.

Sé que no están en un cuadrado rojo, porque habíamos acabado en uno azul.

Así que vamos a quitarlos todos, todos los rojos fuera

Quedan ocho opciones.

Si elimino en el que se han quedado pierdo la apuesta.

Tengo que esforzarme.

Voy a quitar estos dos.

Tampoco creo que escogiesen estos.

Y este... fuera también.

¿Debería quitar este o este otro?

Bueno, pues este.

Solo quedan dos cuadrados, uno de ellos es el suyo.

Y tengo la sensación de que no es este cuadrado.

Solo me queda uno.

El suyo.

¿Se han dado cuenta? Esta apuesta que parecía arriesgada,

era muy segura.

Usando una fórmula muy simple, hemos deducido en cuál terminarían.

Independientemente de la casilla de inicio.

Conociendo los trucos es fácil apostar y jugar sin ningún riesgo.

Las aseguradoras y casinos recurren a modelos matemáticos

para calcular el riesgo y sacar siempre beneficios.

Por eso se dice que la banca siempre gana.

(Música)

Antes vimos un hombre en parapente a punto de tener un accidente.

Veamos la reacción de la gente, si quieren más

o si prefieren no saber la suerte que va a correr.

No creo que se vaya a...

-Pero ¿quieres verlo? -Sí.

Habrá que verlo.

-¿Tienes curiosidad? -Sí. (RÍE)

Quiero ver qué pasa.

Si tengo que ver qué le puede pasar en este tema en concreto,

no tengo curiosidad.

Ya han visto lo que piensan nuestros voluntarios.

El parapente inicia el vuelo y planea a una altura considerable.

Parece que todo va bien, pero ¿y si no fuera así?

¿Qué pasaría? ¿Lo verían?

Habrá que ver el final de las cosas. (RÍE)

Sí, tengo curiosidad, pero no creo que se dé.

Ha llegado el momento de saberlo, dejaremos el vídeo hasta el final.

De hecho se va a estrellar contra el árbol en 3, 2, 1...

(GRITA)

No se preocupen, el piloto no resultó herido.

Pero sabían que iba a acabar mal y aun así se han quedado a verlo.

¿Por qué querían ver cómo se estrellaba?

Porque al cerebro, sobre todo el lóbulo frontal,

que procesa los argumentos y la narrativa,

le encanta una buena historia.

Cuando vemos una historia, intenta desentrañar qué ocurrirá

porque está diseñado para aprender cosas nuevas como: "no hagas eso".

Por eso nos enganchamos al cine o a la tele,

no podemos dejar una serie o queremos enterarnos de cotilleos.

Hasta que no se resuelva, el cerebro pedirá más.

Esto significa que tienen un cerebro con una pequeña adicción.

No se preocupen, todos tenemos algo en el cerebro que crea esa adicción.

Siempre queremos saber más, qué le ocurre, si le pasará algo.

Es que somos muy morbosos. ¿Se dará un golpe? Y al final sí.

Les voy a mostrar esta imagen, díganme qué ven.

¿Ven las bolitas moverse? Parece que están nadando, ¿no?

Yo veo moverse el fondo pero también moverse ellas.

-Unas bolas en agua, moviéndose. -Peces.

Óvalos, o algo así que ondulan como si estuvieran en el mar.

Sí, pareciera que están nadando, cierto.

¿Qué ocurriría si quitásemos el fondo?

¿Han visto qué ha pasado?

Sí, vale. (RÍE)

¡Ahí va! Pero...

Ha cambiado el fondo y parece que no se mueven.

¿Era el fondo o eran ellas que cambian?

Y yo "peces"...

¿En realidad no se movían? Vale, se movía la parte de atrás.

Aunque los puntitos no se movieran, el cerebro creía que sí.

Volvemos a poner el fondo.

Su cerebro les ha pillado, pero lo bueno es que no es su culpa.

Al evolucionar como animales visuales

estamos programados para fijarnos y cautivarnos con el movimiento.

Se mueve el fondo. ¿Hemos acertado?

La clave de esta ilusión son los cambios del contraste.

La tonalidad es clara arriba y oscura abajo.

Y detrás hay una secuencia de claroscuros que se repiten.

El cerebro interpreta esos cambios de contraste

como una señal de movimiento.

Los científicos los llaman "respuesta de orientación".

Si algo se mueve dentro de nuestro campo de visión,

nos sentimos empujados a mirarlo.

Dos palabras son clave en esta ilusión:

Percepción de movimiento y contraste.

En las bolas vemos una parte superior sombreada de color claro

y en la inferior, oscuro.

En la parte posterior de la imagen hay un contraste de claros y oscuros

que se van cambiando de forma sistemática.

En este cruce de contrastes

el cerebro lo interpreta como percepción del movimiento.

(Música)

Hoy me ha dado por hacer ejercicio saltando a la comba, como de niño.

Es un ejercicio físico y, por cierto, bastante cansado.

Se preguntarán qué tiene que ver saltar a la comba con el cerebro.

Lo cierto es que se requiere una gran percepción espacial

y, por supuesto, lo que a mí me falta: coordinación.

Los chicos que vamos a ver, y que saltan mejor que yo,

nos van a evaluar nuestra percepción espacial.

Qué desastre.

Lo que tienen que hacer es contar los saltos de las chicas de verde.

Tienen que contar cada vez que una termine un salto, así:

Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis...

Como ven estos saltadores tienen los pies muy rápidos,

tendrán que prestar mucha atención para no perderse.

Cuando suene el silbato empezaremos a contar. ¿Preparados?

Pues adelante.

(Silbato)

(Música)

¿Cuántos saltos ha hecho el equipo verde?

¿38? ¿Les han salido 38 saltos?

31 los verdes, sí. Para mí.

Yo diría que 39.

Yo creo que 30.

33.

(MUJER) -Te has quedado muy cerca. -Entonces puede que 32.

Yo he contado 32.

Si es así, han contado los mismos que la mayoría de las personas.

Algunos se habrán dado cuenta de algo más que de contar los saltos

pero les preguntamos a los que no lo han hecho.

¿Han visto algo raro que ocurría mientras jugaban a la comba?

¿Como que un pollo gigante en medio de la imagen

haya hecho unos pases de baile? ¿No lo han visto?

Hostia, es verdad.

¿Un pollo?

Una gallina.

(MUJER) -¿Lo habías visto? -No lo había visto.

¿Antes ha salido? No lo he visto.

Me pareció ver una cosa blanca que se iba, pero...

Algunos se habrán perdido el pollo mientras otros lo habrán visto

y eso está muy bien, porque estaba ahí para distraerles.

Aquí viene la pregunta importante.

¿De qué color era la pared que estaba detrás?

(Música)

Le daré una pista:

No era del mismo color al final que cuando empezaron a saltar.

La pared ha estado cambiando de color constantemente,

de azul claro a rojo claro.

(Música)

Casi nadie se da cuenta de esto, pero ¿por qué?

Porque hay demasiada información entrando a través de los ojos

y el cerebro no es capaz de procesarla toda.

Como resultado, el cerebro debe actuar como un foco,

concentrando la atención solo en algunas partes de la escena.

(Música)

La mayoría de ustedes se fijarían en los saltadores,

otros habrán sospechado que iba a pasar algo raro

y por eso han logrado ver el pollo.

Pero seguramente ninguno prestaba atención a la pared.

Y aquello en lo que no nos fijamos sencillamente no lo vemos.

Ni el pollo, ni el escenario, ni las cuerdas.

Estás centrado en lo que te dicen que tienes que buscar.

Estaba concentrada en el que saltaba.

Y para los que han conseguido cogerlo todo hasta ahora,

¿han visto que los que manejaban las combas

se han cambiado por otros?

¿Ah no? Quizá aquí sí que les hemos pillado.

(Música)

Nos vamos a montar en este coche.

Atentos, les mostraremos una serie de vehículos

y tendrán que decirnos de qué se trata:

Un coche, un autobús o un camión.

¿Preparados? Vamos allá.

¿Qué vieron? Un autobús, esta ha sido fácil.

Solo ha sido el calentamiento, ahora empezamos de verdad.

Sigan atentos, se va a ir complicando paso a paso.

Les ponemos en sobre aviso, porque ahora les mostraremos,

además de vehículos, señales situadas en cualquier parte.

Tendrán que indicarnos la dirección de la flecha.

Arriba, abajo, derecha o izquierda.

¿No ha sido fácil verdad? Ya les dije que se iba a complicar.

¿Qué clase de vehículo vieron? ¿Hacia dónde apuntaba la flecha?

Si dijeron que era un coche

y que la flecha apuntaba hacia la izquierda,

acertaron.

Vamos a volver a intentarlo.

Volvemos a la carretera y repetimos la jugada.

Estén muy atentos y no se despisten.

¿Lograron esta vez el objetivo? ¿Han visto vehículo y señal?

Bueno, si vieron coche y abajo,

enhorabuena, tienen una habilidad de proceso visual excepcional.

Según los estudios realizados, seguro que tendrán menos de 30 años.

Sí, los cerebros jóvenes tienen más habilidad

para detectar mucha información solamente con un vistazo rápido.

Algo que se llama "campo de visión útil".

Cuando nuestros cerebros envejecen

empiezan a tener más problemas para reunir toda la información.

Por eso, el campo de visión útil se vuelve cada vez más pequeñito.

Al envejecer debemos tener cuidado y prestar más atención,

porque podemos sufrir más caídas y accidentes de tráfico.

Les voy a poner ahora una lista de tareas.

Son muy sencillas y solo deben intentar seguir mis instrucciones.

Les voy a decir unas acciones, de una en una.

Comiencen cada tarea cuando les diga.

No es necesario que acaben una para empezar la siguiente.

¿Preparados? Vamos allá.

Den una palmada

Cuenten hasta diez en voz alta.

(INAUDIBLE)

Pongan las manos en su cabeza.

Cacareen como una gallina.

Bueno, ya está. Basta por ahora, muy bien.

No creo que hayan tenido ningún problema en seguirme.

Pero si les pregunto cuál ha sido la tercera tarea que les he puesto,

¿podrían decírmela? Piénsenlo.

¿Saben cuál es la tercera tarea?

Era poner las manos en su cabeza. Se acuerdan ahora, ¿verdad?

Cuando se acumula trabajo al cerebro le cuesta más funcionar.

A ver cómo lo hace la gente en la calle.

Vamos a contar de diez a cero.

(TODOS) Diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco,

cuatro, tres, dos, uno, cero.

Imiten a un mono.

(RÍEN)

(IMITAN A UN MONO)

No sé si era un mono o un burro.

Agiten los brazos como si quisieran volar.

Reciten el abecedario.

(TODOS) "A", "B", "C", "D", "E", "F", "G", "H", "I", "J", "K",

"L", "M", "N", "O", "P", "Q", "R", "S", "T", "U",

-¡Ay, me he liado! -"V", "W", "X", "Y", "Z".

"Z".

Chasqueen los dedos.

(Chasquidos)

¡Ay! Que no sé. (RÍE)

Den palmas.

(Palmas)

Salten en el sitio.

(RÍEN)

Por último, repitan la palabra "cerebro" tres veces.

(TODOS) Cerebro, cerebro, cerebro.

¿Cuál ha sido la cuarta tarea que han tenido que hacer?

(RÍE) A ver, espera, hemos hecho tal, hemos hecho cual...

Agitar las manos arriba.

Yo creo que la cuarta era agitar los dedos.

Pues ahora mismo no sabría decirte cuál ha sido.

Te hemos pillado.

Supongo que ha sido lo de chasquear los dedos.

(RESOPLA) Hostia, pues ahora me has cogido.

Yo te diría que la de saltar.

No, espera. La de hacer el mono.

¿La cuarta? ¿Agitar las manos hacia arriba?

(Grillos)

Ay, no sé.

(Tictac)

¿La de chasquear los dedos?

¿Qué dicen ustedes? ¿Recuerdan la cuarta tarea?

Solo había que recordar ocho tareas.

Entonces, ¿por qué creen que no recuerdan la cuarta?

Aunque les hayamos remarcado

que se esforzasen en recordar el orden de las instrucciones.

Era recitar el alfabeto.

(Vítores)

Lo sabía.

Casi, casi.

Me ha costado recordar todo, así que figúrate.

Como para adivinarlo, con todo lo que nos habéis dicho.

(RÍE)

Al darles instrucciones muy rápidas

hacemos que su cerebro entre en un estado de estrés,

que libera unas hormonas que reducen su memoria a corto plazo.

De hecho, la liberación constante de las hormonas del estrés

puede afectar a las células encargadas de la memoria.

Paradójicamente,

al intentar hacer todo bien y rápido su cerebro les perjudica.

Por eso es muy importante siempre minimizar el estrés.

Eso ayuda a hacer las cosas bien.

(Música)

No hay manera de eliminar el estrés por completo,

ni tampoco sería bueno.

Pero no sería mala idea encontrar alguna forma para controlarlo.

El humor es de las mejores formas de liberar estrés.

Vamos a jugar a este otro juego para intentarlo.

Vamos a enseñarles las fotos de dos delfines.

Si están estresados, según los científicos,

es más probable que vean las diferencias.

¿Preparados? ¿Listos?

Diferencias entre los dos delfines, ¡vamos allá!

(Mugido)

(Chasquidos)

¿Están menos estresados? Al menos lo hemos intentado.

El humor es el mejor antídoto contra el estrés. No lo olviden.

(Frenada)

(Risas)

Nos hemos pasado tres pueblos otra vez.

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Desafía tu mente - 31/08/16

31 ago 2016

Antonio Lobato se queda al borde de un barranco con su bicicleta para hablarnos de la adicción al riesgo. Una bolas de chicle nos pondrán a prueba nuestro sentido común en equipo.

Contenido disponible hasta el 11 de febrero de 2027.

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