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No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 248: La tentación está arriba
Transcripción completa

Cuéntame

tú que has vivido

el despertar

de un tiempo que nos cambió.

Volverás

a ser un niño

al recordar

las largas tardes de sol.

Háblame de lo que has encontrado

en tu largo caminar.

Cuéntame cómo te ha ido,

si has conocido la felicidad.

(NARRA) A su regreso de Sagrillas, mi padre pareció darse cuenta

de que definitivamente San Genaro era su hogar.

Ni en el pueblo ni en el barrio de Salamanca.

Era en San Genaro donde los Alcántara

estábamos destinados a echar raíces.

Allí no solo estaba su casa, donde habíamos crecido sus hijos,

sino también sus negocios, sus vecinos de toda la vida,

sus amigos.

En definitiva, San Genero era, para bien o para mal,

nuestro barrio.

Cuéntame cómo te ha ido.

(NARRA) Y si San Genaro se distinguía por algo

a finales de 1981, era por ser un barrio pionero

en lo que al negocio del video doméstico se refiere.

Y es que en Celuloide 2000 uno podía alquilar

todo tipo de películas.

Llaman a la puerta.

Música saxofón.

-¿Se puede? -¿Es usted el desatascador?

-Así me llaman.

¿Dónde tiene la emergencia?

-Aquí mismo. ¿Ha traído la herramienta?

-Nunca salgo sin ella.

-Qué hombre más profesional.

Leches.

-Que para eso le pago.

-Bueno, ¿qué os parece? En primerísima calidad.

(RÍE)

-¿Pero esto legal? -Como el Valle de los Caídos.

-O quizás, por aquí. (GIME)

-Qué poca vergüenza.

-¿Qué poca vergüenza? Pero tú no quitas el ojo, mamón.

Venga, hombre, que ya estamos en Europa.

No vayas tan rápido, Desiderio, que Europa es más

que culos y tetas, hombre. -Ya, pero por algo se empieza.

¡Hala!

-¿Bueno, qué? ¿Os lleváis alguna o qué?

No me llevo yo esa cochinada. No tengo edad yo para eso.

-Por eso, de aquí a nada, todos calvos.

-A mí me vas a poner esta.

-Sublime. Muchísimo argumento.

-A mí el argumento me da igual. Lo que quiero es que tengan...

-En este caso, llévate "Colegialas".

-Ahí va. -Sublime.

Alcántara, ¿y tú? No, no.

Te he dicho que no puedo meter eso en casa. ¿Cómo lo hago?

-Pero si está todo pensado, coño.

Mira, la vamos a meter... Aquí.

En "El puente sobre el río Kwai". Ahí no, que ya la he visto.

-Por eso mismo. Aquí las mujeres ni miran.

Vamos, no sospecha ni el Tato.

Hola. -Hola.

Hola. ¿Qué pasa, Merche?

Antonio.

¿Tú no tenías mucha prisa, que tenías una reunión?

Te he dicho que bajaba devolverle la película.

No sé dónde tienes la cabeza.

Está aquí. Ah, que no te la he traído.

De verdad.

-Bueno, ¿qué? ¿Te llevas "El puente"?

Que no, que no me llevo "El puente". Ya la he visto.

-Decías que tenías muchísimas ganas de verla.

Es tu favorita. Dame. Me la llevo.

Me voy al centro. Adiós.

Ay, de verdad.

Joder, qué gracioso eres.

¿Por qué no haces teatro con Garisa?

(NARRA) Pero a pesar de tanta libertad,

en cuanto a información seria acerca de los misterios del sexo,

seguíamos un poco perdidos.

Shere Hite había desvelado lo que había en la mente

de las mujeres en los 70. Y ahora en los 80

llegaba al turno a lo que teníamos los hombres en la cabeza.

Y decía que los hombres, a pesar de lo que parece,

no estábamos pensando todo el rato en lo mismo.

-Paqui. -¿Qué?

-Que mira lo que dice aquí. Los chavales cuando son pequeños,

se tocan entre ellos.

-Por favor. ¿Cómo va a poner eso un libro?

-Lo dice Shere Hite. Mira.

-Déjate de tonterías, de verdad.

Yo no sé si voy a saber enchufar este grifo.

-¿Pues Paco dónde está?

-¿Paco? En el médico está.

Qué vaya hombre más flojo. Cada día le pasa algo.

-Yo creo que es de los que parecen flojos,

pero luego en la cama son unos fieras.

-De verdad, qué imaginación, ¿eh?

Qué imaginación y qué obsesión.

No me extraña, con las cosas que lees.

-Como tú estás servida con el fantasmólogo.

-Pero serás tonta. Mira lo que dice.

A ver, échame una mano con el barril. A ver si...

ahora lo podemos enchufar. -Venga, tú coge de ahí.

-Esto pesa como un muerto. Te lo aviso.

-Cuidado con la espalda, ¿eh? -Espera.

Que está ahí mi tío.

¡Tío! ¿Nos puede echar una mano con un barril?

Voy.

Esta es la última. Las cervezas mejor ponlas en esa.

Teléfono. -No, no, espera.

Espera. Es para mí.

Fly Representantes, dígame.

Sí, le pongo. He dado este número.

No te importa, ¿verdad? (CARRASPEA)

(CAMBIA LA VOZ) Sí.

Hola. Hola. ¿Qué tal?

Por supuesto.

-Lo siento. Se han caído. No pasa nada.

¿Te has hecho daño? -No.

Lo recojo yo. -Yo me apaño.

Venga, no te vayas a cortar. -Carlos, no soy una enferma, joder.

Bueno, perdona.

-Perdóname tú a mí.

Me estoy tomando unas pastillas para dormir

que no me están sentando bien. Me tienen de bajón.

Bueno, no pasa nada. -Adiós.

-Le he conseguido una prueba a tu hermana.

Me marcho. Voy a prepararlo todo.

¿Cómo que te marchas? ¿Tú vienes aquí

a hablar por teléfono o a trabajar?

-No te mosquees. Lo hago por tu hermana.

Bueno, pero estate aquí una hora antes de que abramos, por lo menos.

-¿No te lo he dicho? Esta noche no puedo.

Tengo un compromiso. Es el santo de mi madre

y tengo cena en familia.

Pero, bueno, Karina puede echarte una mano.

Gracias, Karina. Chao. El santo de tu madre...

Vaya jeta tienes.

-Joder, cómo estaba el baño, macho. Casi echo la pota.

¿Pero por qué es tan guarra la gente?

-¿Qué pasa, tíos?

¿Cómo va este antro, socio?

Qué sorpresa. -Eh, Karina.

Eh, tú cada día estás más guapa, ¿no?

¿Cómo tú por aquí? -Pues nada, he pensado

que ya era hora de que viniera a echar un vistazo,

a ver cómo me cuidas el business.

Bueno, a todo esto. Van a venir unos amigos míos

esta noche, gente con pasta.

Así que a ver cómo me los tratáis.

Voy a ir al servicio, que me estoy...

-Oye, ten cuidado que lo acabo de fregar.

-O sea, que lo pillo limpito, limpito, ¿no?

-Cómo viene este, ¿no? Vaya gilipollas.

Eso es. -Menos mal que estaba usted ahí.

Eso es. -El grifo.

A ver.

-Sí, ahora hay que poner... Esto es pinchando.

Yo creo que es pinchándolo ahí.

Joder, aquí no hay grifo desde "tinín".

A ver.

-Sí, que lo he montado yo esta mañana.

Ahí, a presión. No. Esto es a rosca, Paca.

¡Me cago en la leche! (GRITAN)

¡Me cago en la leche!

Perdona. -Pero, tío...

Pero, tío, por favor, cierre eso. Pero, tío...

Me cago en la leche.

(RÍE)

¡Me cago en la leche!

-Pero, tío, por favor, cierre eso.

¡Tío, por favor, que la cerveza cuesta dinero!

Pero, Dios santo bendito.

(RÍE)

Perdona, Pili, hija.

-Bueno. Eh...

A ver, voy a secarme en el baño.

Eh... -Perdón.

Pensé que al volvernos del pueblo

se iba a adaptar peor, pero qué va.

Si está encantado. Como pez en el agua.

Desde luego, con todos los años que llevo con él,

no deja de sorprenderme. En el pueblo no teníamos

nada que hacer. Yo me puse mala. Malísima, vamos.

Los inviernos allí son muy duros, hija.

Tanto que "me quiero ir al pueblo". Con eso terminas de estudiar

la dichosa carrera. Sí. A ver si la termino.

Teléfono.

Está sonando el teléfono. Cógelo. Voy, voy.

Desde luego...

¿Sí, dígame?

¿Quién?

Ah, sí. Ah, un momentito.

Un momentito, por favor.

Mercedes. ¿Sí?

Ven. ¿Quién es?

Susana. ¿Susana?

Yo creo que es la mujer de don Pablo.

¿Diga?

Susana, cuánto tiempo sin hablar contigo.

¿Cómo estás?

Vaya.

Lo siento muchísimo, de verdad.

¿Cómo ha sido?

Claro que sí. Yo se lo digo a Antonio.

Adiós, Susana.

Adiós.

Que se ha muerto don Pablo. Vaya por Dios.

Pues era un hombre joven, ¿verdad?

Pobre. Antonio lo va a sentir.

Hombre, ya te digo cuando se entere.

-Me llamo Inés Alcántara. Tengo 29 años.

Y estos son mis perfiles.

-Empieza, por favor.

(INSPIRA) (EXPIRA)

-Dámelo ahora mismo o no respondo de mis actos, ¿eh?

Es la última vez que tocas mis cosas

y ahora te quiero fuera de mi casa.

¿Me has entendido? -Un momento, por favor.

-¿Pasa algo? -Eh... Un segundo solo.

No sé yo si es la de... Inés Alcántara, ¿no?

-Ajá. -¿Hiciste la película

"Agujas de hielo"?

-Bueno, Inés, pues muchas gracias. -Sí, con esto es suficiente.

-Ya te llamaremos con lo que sea.

-Esto es por lo que salió en "Interviú", ¿verdad?

-Muchas gracias, Inés. Puedes irte.

-No, hombre, no. De nada. Gracias a vosotros.

Radio. -Por cierto, Antonio.

¿Qué hacemos con lo de la peña Atlética?

Les hacemos rebajilla, ¿no? Pues sí.

Pero que paguen el 50% por adelantado,

que si no, luego, si nos devuelven el pedido,

que no será la primera vez, nos quedamos con el culo al aire.

¿Qué hay, Merche?

Cariño.

Ha llamado Susana.

¿Qué Susana? Susana, la mujer de don Pablo.

¿Qué pasa? Pues...

Que don Pablo se ha muerto.

Joder.

¿Y de qué se ha muerto? Parece que de un ataque.

Ay.

Joder. Pobre. Así de repente...

Lo voy a echar mucho de menos. Mucho.

(NARRA) Don Pablo, un hombre que nos acompañó

durante muchos años.

Un personaje que marcó muchos momentos

de la vida de mi familia.

El dichoso don Pablo, que fue la causa

de algunos de los peores momentos en la vida de mi padre.

Y también el que le enseñó muchas cosas

que él nunca olvidó.

Era difícil creer que había muerto.

-España y yo somos así, Mercedes.

¿Qué le vamos a hacer?

¿De qué se habrá muerto? Seguramente, del corazón, Milano.

Vaya.

De verdad que hay persona que parece

que no se vayan a morir nunca. Sí, tan joven.

Con la cantidad de ratos que hemos pasado con él.

Sí, desde luego. Buenos y malos.

Yo prefiero quedarme con los buenos.

Pues sí. Debe ser aquí.

Sí. Aquí es.

¿Qué hay? Buenos días.

Buenos días. -Hola. Buenos días.

¿Familiares de Pablo Ramírez Sañudo?

-No, aquí no es. Es ahí enfrente.

Ah, sí. Tiene razón.

Les acompaño en el sentimiento. -Muchas gracias.

Ahí está.

Qué raro que no haya nadie.

Eso te iba a decir.

Pero, vamos a ver, ¿no te habían dicho a ti

que hasta las 2 no lo llevaban a su pueblo?

Eso me dijo Susana. Pero todavía está aquí.

Por eso. Qué extraño.

¿Este quién es? -Hola.

Buenos días. -Buenos días.

¿Don Pablo Ramírez Sañudo? -Sí. ¿Son ustedes de la familia?

Familia exactamente no. Fuimos muy amigos.

Yo fui su empleado y su socio.

Además, conocemos mucho a Susana.

-Qué pena que doña Susana no esté.

¿No está? -No. Se encontraba indispuesta

y su hijo la ha acompañado a casa. Ah.

¿Quién se va a encargar de todo, del traslado, del funeral?

-No se preocupe. El seguro se encarga de todo.

Ah. -Esta tarde lo llevan a Cuenca

para el entierro.

Ya. -A él le hubiera gustado ver

que por lo menos ha venido alguien.

Tenía muy pocos amigos últimamente.

Pues yo fui muy amigo.

-Perdón, no me he presentado.

Soy Arturo Reviriego, su asesor fiscal. Señora.

Arturo, encantado. Antonio Alcántara Barbadillo.

Tengo que ir un momento al baño. Ah.

-Está ahí, a la derecha.

Gracias. No te preocupes.

-Antonio Alcántara. Sí, yo soy Antonio Alcántara.

-Precisamente, yo tenía que hablar con usted de un asunto de negocios.

Iba a llamarle en cuanto le enterrásemos.

¿De negocios con don Pablo?

Qué raro. Yo tuve negocios con don Pablo,

pero creí que los tenía todos liquidados.

-Pues me temo que eso no es exactamente así.

¿Ah, no? -Hay una sociedad

que tienen en común que sigue operativa.

Una sociedad sigue operativa.

Dios santo bendito. Con Pablo nunca se sabía nada.

Perdóneme, pero me voy a despedir de él.

Yo le quise mucho.

-Vaya.

Bueno, Pablo. Qué pronto te has ido, hijo.

Buenas.

¿Estás bien?

-No. No estoy bien. Vaya.

Lo siento muchísimo. Te acompaño en el sentimiento.

-No, no es por eso.

Quiero decir, que es una mujer muy mayor.

Una amiga de mi madre a la que apenas conocía.

Es por... por la cremallera, ¿sabes?

No me la puedo subir. Ah.

-No puedo cerrar el vestido.

No te preocupes. A ver.

Te puedo ayudar. Igual se te ha enganchado.

No.

Me parece que se te ha roto.

Creo que te voy a poder ayudar.

-Qué suerte tengo. Eso es ir preparada para la vida.

A ver lo que puedo hacer.

-Vale. Lo importante es que no sea vea

el sujetador. No te preocupes.

-Es ortopédico y lo odio.

¿Estás operada?

-Sí. Vaya.

Yo también estoy operada. -¿Sí?

Qué casualidad.

-No se te nota nada.

Con lo joven que eres, vaya por Dios.

No te preocupes. Esto lo arreglo en un momento.

-En una tienda, no dejo que la dependienta

entre en el probador. Me da vergüenza

que me vean con esto.

Es que son feísimos, la verdad.

-Es como llevar un cartel que diga: Estoy operada.

¿A ti no te pasa?

Bueno, yo... tengo mis truquillos.

Cuidado, no te pinches. Mira.

Le coso un bolsillo a mis sujetadores

y así meto la prótesis dentro.

¿Lo ves?

-Es genial.

Bueno, igual es un poco inapropiado...

Es que tengo una colección de sujetadores fantásticos.

Igual podrías hacer lo mismo con los míos.

Claro que sí. -¿Sí?

Gracias.

-Bueno. ¿Qué tal la prueba?

-Pues casi no me la hacen. -¿Cómo que casi no te la hacen?

-Que ni me han querido ver. -¿Cómo?

Oye, no te preocupes, ¿eh? Peor para ellos.

Es una productora de mierda.

Verás cuando empecemos a rodar la peli.

Van a venir de rodillas.

-A este paso, como no la hagamos en el asilo...

-Es difícil encontrar dinero y más después

de haber cortado una peli justo antes de empezar a rodar.

-Me da una rabia...

-No te preocupes.

Bueno, a ver.

Oye, tú ya sabes que me encanta tu casita.

Pero, no sé...

¿Qué te parece si te vinieras a la mía unos días?

-Con Marisa.

Tenéis una relación abierta pero a mí estas cosas

me hacen sentir incómoda. -Marisa no está.

Se ha ido con unas amigas a esquiar.

-¿Ah, sí? Jolín, como viven algunas, ¿no?

-Tú vivirás así también.

Ya verás cuando estrenemos la peli.

Vamos a llenar una bañera de champán.

-¿Ah, sí?

¿Y eso cuánto cuesta? -Pues lo que cuestan

200 botellas de champán francés.

-No, idiota.

El rodaje. ¿Cuánto cuesta iniciarlo?

-No demasiado. Ya verás.

Hay que encontrar a alguien que sea listo.

Puede ganar mucho dinero.

Además de ser tu sobrina, sigue siendo tu cuñada.

Pero desde que ha marchado mi hermano,

no hace más que darme la tabarra.

Con tal de no contratar a un técnico para no pagar...

Ya estamos aquí. Ya, hija.

¿Cómo ha ido el velatorio? Pues muy mal.

Me he quedado sorprendido. No había nadie.

Ahí estaba el hombre solito.

Desde luego, hijo, Dios castiga sin piedra ni palo.

Teléfono. Y que lo digas.

Dígame.

Hola, hija.

¿Mañana?

Bueno, lo tengo que hablar con tu padre.

Venimos del velatorio de don Pablo.

Hija, por Dios. No digas esas cosas. Un respeto.

Bueno, pues yo lo hablo con él y te llamo. Hala, adiós.

¿Qué dice? Nada.

Que si mañana vamos a comer a casa de su novio.

Claro. Cómo no. Qué ilusión.

Me hace una ilusión conocer a ese muchacho

como tener una úlcera, fíjate lo que te digo.

A mí sí me hace ilusión. Porque eres una ingenua.

Ingenua no, que me apetece.

Ya. Sí. Pues claro.

Anda, Mercedes, vamos a comer, hija.

Timbre. Gracias.

Ya abro yo. ¿Quién será ahora?

-Tía, hola. Bueno...

-¿Está el tío? Sí, pasa. ¿Quieres comer?

-No, ya he comido, gracias. Que aproveche.

Tío. ¿Qué pasa?

-Está toda la cocina encharcada de agua.

Se sale por el fregadero. No para.

¿Y qué quieres que haga? -¿Qué quiere que haga yo?

Miguel se apañaba, pero yo no sé qué hacer.

Bueno, no te preocupes, que subo ahora un momentito.

Timbre. -¿Abro?

Abre, abre. ¿Tú qué vas a subir?

Si no sabes nada de fontanería. Nada. Subo, le echo un ojo

y le digo que traiga a un fontanero.

Por Dios.

-Hola. Pili, hija.

¿Qué pasa? -Me he tenido que ir de mi casa.

Es que no me lo creo. Han empezado a salir grietas

por todas partes y nos han desalojado.

¿Quién? ¿La Guardia Civil? -Han sido los bomberos.

Me he tenido que ir.

Que se está hundiendo la colonia y van a apuntalarlo todo,

pero que no es seguro.

Es que no tengo a nadie aquí. Está toda mi familia en Segovia.

-No digas eso, Pili. No te preocupes.

Estas casas modernas las hacen como papel de fumar.

-Esta casa no es moderna. Es de la obra sindical,

que tiene más años que Matusalén. -Pili, tú te puedes quedar

en mi casa cuando quieras. Si no te importa dormir

en el sofá, que es lo que tengo. -Un sofá, media cama.

Muchas gracias. Y aquí.

Te saco la cama turca y ya está. -Muchas gracias.

Pues, bueno, yo creo que si me quedo en tu casa,

te cuido a las niñas y te hago un favor.

-Un favor sí que me haces. ¿Has comido?

-No, ya pico algo arriba, que tengo el estómago...

¿Seguro? -Pues me subo a Pili.

Tío, ¿va a subir a mirarme el grifo, por favor?

Si no, llamo a un fontanero de las Páginas Amarillas.

No llames a un fontanero, no sea que se saque un sarpullido.

No te preocupes, que subo yo a ver qué puedo hacer.

Claro que sube. -Bueno, pues gracias.

Hala, adiós. Qué seguida es la loba.

-¿Me ayudas con la maleta? -Sí, trae.

Yo creo que es la goma esta de la junta.

Pili, anda, hazme un favor. -Sí, sí.

Dale al grifo, a ver si sale.

-El grifo...

Se abre el grifo.

¿Paro ya, Antonio?

Sí, sí, Pili. Ya no sale.

-Bueno, mira, ¿sabes qué? Voy a aguantarlo más

porque este grifo tiene muchos años y no me fío nada.

Bueno, ¿qué? ¿Sale o no sale?

Aquí no sale nada, Pili. -¿No? Qué bien.

Pues voy a cerrar, ¿eh?

Aquí no sale nada, chica. -Ay, pues qué bien.

Ya está arreglado. ¡Ah!

-Antonio, ¿estás bien? Sí, mujer.

-¿Estás bien? Sí.

-¿Seguro? Déjame ver.

Bueno, sangre no hay.

Huy, vas a tener un chichón. Claro que voy a tener un chichón.

-Pero a ver, no te levantes

por si acaso te mareas o algo. Que puede haber conmoción.

Qué va a haber conmoción.

-Yo he hecho un cursillo con la Cruz Roja

y puede haber conmoción.

Ah. -Que es un golpe en la cabeza.

Que no, Pili, por Dios. Gracias.

-¿Seguro? Bueno.

-Está estupendo, Mercedes.

Te voy a meter una pinza.

-No sé cómo agradecértelo.

Voy a empezar por preguntarte el precio.

No digas tonterías. -Quiero pagarte.

Es un trabajo muy bueno y no quiero que sea el único.

Ya no me dedico a la confección.

-Es una pena, porque eres una profesional.

Era una profesional. Tuve hasta mi línea de ropa.

-¿Sí? Ajá.

-¿Pues sabes qué estoy pensando? Que esto no se puede quedar aquí.

Podemos ayudar a muchas mujeres en nuestra situación.

Ya. Ya lo sé. ¿Pero yo qué puedo hacer?

-Pues mira. Podemos hacer una línea

de ropa interior.

O podemos hacer una línea de ropa de baño.

Tengo muchos contactos en el mundo de la moda.

Ya no desfilo, pero están ahí.

Tú eres una modista estupenda. Ya no soy una modista.

Y además, yo tengo mucho trabajo con la casa

y mi trabajo en la Asociación Contra el Cáncer.

-Es que justamente la Asociación Contra el Cáncer

podría promocionarlo. Mercedes.

Estos sujetadores son feos y caros.

La ropa interior bonita debería estar obligada

por prescripción facultativa.

Se siente mejor cuando la llevas.

Desde luego, tú estás guapísima. -De verdad.

Creo que podemos y debemos ayudar a otras mujeres

como nosotras. Merche.

Antonio, por Dios. Perdón.

Si es que estoy arriba con el cacharro.

Anda, anda. ¡Joder!

Es que... perdóname, que no tiene pestillo.

Es mi marido.

Teléfono.

¿Sí, dígame?

Sí. ¿De parte de quién?

Un momento, por favor, que ahora le aviso.

Antonio.

¿Sí? Arturo Reviriego.

Dígale que no estoy, que me he marchado.

Mire, acaba de salir.

Sí, sí. Si usted quiere, le dejo el recado.

De acuerdo. Adiós.

Muchas gracias, Herminia. Sabes que no me gusta

decir mentiras. Esto es una mentira piadosa.

No volverá a ocurrir. No se preocupe.

Bueno. Está bien. Y esto.

Voy a dejarlo aquí.

Ya te llamo cuando los tenga.

Mira, te presento a Antonio, mi marido.

Perdona, no sabía nada. -Mucho gusto.

Encantado.

-Encantada. Bueno, tienes una mujer estupenda.

No he visto nada. No me ha dado tiempo.

-Muchas gracias. Yo me marcho.

Adiós. -Y piénsatelo, por favor.

Sí, yo me lo pienso, pero, vamos, que...

Adiós. -Adiós.

Por Dios, Antonio, ¿cómo se te ocurre

entrar sin llamar? No sabía que estabais ahí.

¿Por qué no me avisas? Yo qué sé.

¿Qué te ha parecido? Está muy guapa.

Como tú. Si la única modelo que hay en esta casa, eres tú.

No digas tonterías. Déjame que te has dejado

aquí una marca. Anda, quita.

Te ha dejado una marca, mujer. Estás todo sudado.

Sí, porque he estado en casa de Paquita.

Ay, a estas alturas...

¿Qué te ha pasado ahí?

Me he dado un golpe, pero no te preocupes,

Teléfono. que no es nada.

No lo cojas, Merche. Es seguramente Reviriego.

A lo mejor es importante. Dígame.

Sí. Sí, un momento.

Ahora se pone.

Lo siento. Más loco que...

No me ayudas nada. Te digo que no puedo y no puedo.

Venga, anda.

Buenas tardes, Reviriego. Soy Alcántara. Dígame.

Sí, pero ya le dije que yo con don Pablo

no tenía ningún asunto ya.

Pues si queda una sociedad, se liquida, por favor.

Es que no tengo tiempo. Ando muy ocupado.

Bueno, mire, no se preocupe. En cuanto saque un minuto,

le llamo y paso por ahí. Sí, sí, urgente.

No se preocupe.

Adiós. Y muchas gracias, Reviriego.

¿Qué pasa? Pues Reviriego, que me llama

por un asunto de don Pablo, pero no quiero meterme en líos.

Lo que sea, lo vas a tener que solucionar.

Este don Pablo no te va a dejar tranquilo ni después de muerto.

Desde luego, qué caridad la suya, Herminia.

Por Dios. La caridad empieza por uno mismo.

En fin.

Te voy a poner un poco de hielo ahí.

Sí. Es que me he dado un golpe.

Música pop.

No hay mucho lío. Vete a casa si quieres.

-Prefiero estar aquí, que en casa sola me agobio.

¿Estás segura? -¿Qué pasa, socio?

Nos vas a poner cuatro whiskies On the Rocks

a mis amigos y a mí, ¿vale? Este es Carlos, mi socio.

Son Javi, Tito y Álex.

Bueno, y esta es Karina, que como veis,

le da clase y elegancia al garito.

Carlos, estamos ahí. Felipe.

-Esta es la gente con pasta de la que te he hablado.

Si les gusta el sitio y corren la voz, nos forramos.

No son nuestro tipo de clientes. -Bueno.

Se puede cambiar, ¿no?

Nos va bien como estamos. -Ya hablaremos,

que ahora pienso estar

más atento a lo que pasa por aquí.

¿No decías que el mundo de la noche no iba contigo?

¿Que habías sentado la cabeza?

-Mira, estoy hablándote en plan hombre de negocios.

Lo que no puede ser es que lleves tanto tiempo

sin venir y ahora vienes aquí de jefe.

-No te mosquees, Carlos.

¿Tú qué eres, una ballena y un tiburón?

¿Qué dices? -Macho, que las ballenas

se van a extinguir, por muy grandes que sean, da igual.

Es el momento de los tiburones.

Hay que moverse, si no, ¡pam!, te comen.

¿Y tú y yo sabes qué somos? Tiburones, macho.

Así que muévete rápido y le damos.

Te espero ahí. Nos lo acercas.

-¿Y este qué? ¿Se va a quedar aquí todo el día?

Es socio.

-Se nos va a llenar esto de pijos.

El día que pinche Mecano, yo paso.

-Ay, Asier. -¿Qué?

-Pues que... -¿Qué pasa?

-Que no. Mira, esto no son maneras de hacer las cosas.

-Ay, Paquita, ya lo sé, coño.

Pero es que no hay otra. Que ya lo hemos hablado,

que mi casa de la sierra está muy lejos.

Esta es la única manera. -Ya.

A mí así no me gusta.

-Por cierto, mi madre, que me ha dicho

que vayamos mañana a comer.

-¿Tu madre? -Sí.

Es muy buena señal que te quiera conocer.

-Hombre, no sé. Así... de repente.

Yo... -¿Qué?

¿Qué?

Di que sí.

Di que sí.

-Bueno, bueno, sí. Dile que sí.

(RÍE) Que voy.

-Oye, una cosa solo. Mi madre es...

una mujer un poco tradicional.

-¿Y? -Bueno, nada.

Que tú... Tú que eres muy... muy exuberante y tal...

pues... estaría bien que a lo mejor

fueses... no sé, pues vestida así como discreta.

-Oye, mira, Asier, yo sé perfectamente

cómo me tengo que vestir para ir a comer con tu madre

o con el Rey de Inglaterra. -No, no.

Que sí, Paquita, que sí. Ya lo sé.

Solo te digo que mi madre es un poco especial.

Está enferma y no la quiero sorprender en exceso.

-Ya. ¿Y yo a quién le tengo que gustar?

¿A ti o a tu madre? -No. A mí, cariño. A mí. Pero...

Bueno, es que a mí me gustas de cualquier manera.

Música pop. (RÍEN)

(CANTAN EN INGLÉS)

-Oye, la música de tu garito es un poco macarra, ¿no?

-Sí, un poco. Pero, bueno, le pongo

las pilas a mi socio y arreglado.

-Bien. Podrían pinchar Mecano. -Sí.

Vinilos de Mecano hay arriba. Hablamos con Josete.

-Oye, guapa. ¿Por qué no nos pones otra ronda?

¿Eh? El mío con un poco más de whisky, por favor.

Y si tú quieres, yo te invito a una copa.

-¡Pero quita, joder! -¿Pero qué haces, tía?

-¿Qué haces tú con la manita? -¿Esta tía es tonta del culo?

Ni te he tocado. -Ni me roces.

-A ver, Karina, que habrá sido sin mala intención.

-Felipe, que no me toque.

¿Qué ha pasado? -¿Qué ha pasado?

Esta tía, que me ha dado un manotazo así porque sí.

Felipe, dile algo, joder. -Carlos... no sé.

No hay pasado nada. Una broma.

-Felipe, que tienes una mierda de garito.

-No me jodas, Javi.

-Lo siento. Lo siento, no.

Son unos pijos gilipollas que ya se van a ir.

No te preocupes.

Me voy a por cervezas.

-¿No vas a decirle nada o qué? -Sí, Javi.

Esto lo arreglo yo. Tranquilo. ¡Carlos!

-¿Pero qué ha pasado? -Nada.

-¿Tú eres imbécil o qué? ¿De qué vas?

Te he dicho que esta gente era importante.

¿Y eso les da derecho a hacer lo que les da la gana?

-Si no han hecho nada. Karina no piensa lo mismo.

-No me jodas con Karina porque está chiflada.

En el momento es la liberada y después es una estrecha.

Intentó violarla su padrastro.

Así que cállate y deja tus gilipolleces.

-Joder, no lo sabía. Y perdona,

pero tampoco es para ponerse así.

Karina parece muy fuerte, pero últimamente está muy mal.

-¿Por qué no me lo has dicho? ¿Cuándo quieres que te lo diga?

Si hace meses que no vienes. -Vale. Tienes razón.

Pero entiéndeme tú también a mí.

Tengo derecho a elegir qué tipo de clientela

quiero en mi local. Que no es tu local.

Me vendiste tu parte. -No. Pero aún me debes dinero.

Sigo siendo tu socio. Eso lo arreglamos ahora.

-Joder, que tampoco voy por la pasta y lo sabes.

Yo le tengo cariño a este local. Me gusta estar aquí contigo.

Ayudándote, macho. Pero es que no sabes

llevar a la clientela. ¿Ah, no?

-Desde luego, a los importantes no.

¿Quieres empezar con las cosas bien?

Controla a tu gente. Pues mira, socio.

Te quedas tú colocando las cervezas. Yo me marcho.

Haces la caja y cierras el local.

-¿Qué pasa? Me marcho. Cierra esto.

-¿Ya?

Llaman a la puerta.

Muy buenas. -¿Es usted el desatascador?

Así me llaman.

¿Dónde está la avería?

-Pues aquí mismo.

¿Ha traído usted la herramienta?

Nunca vengo sin ella.

-Qué hombre tan profesional.

¡Mi amor!

Música.

-Bueno, chicos, me voy, que pierdo el bus de las 4.

-Espérate, que yo me voy contigo y me cojo un taxi.

-Espera. Te acerco yo. -No hace falta.

-Que sí, mujer. -No.

-Gracias, Josete. -Hasta luego.

-Buenas noches.

Chavales, hemos cerrado, ¿vale?

Venga. Buenas noches.

Karina, que te quería pedir perdón por lo de antes, ¿vale?

Mi amigo se ha pasado y yo tampoco sabía nada.

-¿Nada de qué? -De lo de tu padrastro.

Me lo ha dicho Carlos. Un marrón.

-Pero, bueno, ¿él para qué te dice nada?

-Porque somos amigos. -Que no quiero hablar del tema.

Me cojo un taxi. -Que no.

Hago caja y nos vamos. No tardo nada. Pero perdóname.

No quiero que estés enfadada conmigo, mujer.

Va, te invito a unos chupitos para hacer las paces.

No pongas esa cara, mujer, que ya sé

que no me tragas y que crees que soy un gilipollas,

que no te falta razón.

Pero nos conocemos de hace años. Venga.

Un brindis.

Por el amor y la amistad.

Música.

Bueno, ¿eh? Mira. Llevamos un buen ritmo.

-Sí. (RÍE)

-Joder, ya me he perdido otra vez.

5500, 2, 500, 3... -A ver, quita, manazas.

Quita. -Que no. Esta vez lo tengo.

Esta vez no me voy a equivocar.

¡Joder! Me lías, Karina.

Joder, que no puede ser así. -Trae.

Dámelo. Trae. -Joder, cómo sois las mujeres.

Hay que hacerlo como queráis vosotras siempre. Estoy harto.

-Sobre todo algunas. -Venga, anda, cuenta.

-500. -500, 2, 20 millones, 800...

Venga, anda. Te voy a servir otro chupito,

que es lo que te hace falta. -No.

Felipe, no. Que estoy muy cansada.

Vamos a casa ya. -Que no.

Solo una más. -Que estoy que me caigo.

-¿Estás que te caes?

-Sí. -Yo tengo la solución.

-¿Qué? ¿Me vas a comprar un coche?

-Pues sí. Mucho mejor.

Un resucitador. -¿No me digas

que te estás metiendo esa mierda?

-Vas a ver que va a empezar la fiesta de verdad.

Música techno. -¿Qué haces?

-A ver, tranquila, esto no es ninguna mierda, ¿vale?

-Ya lo que te faltaba a ti, vamos. -Karina, no te equivoques,

esto no es como el caballo, esto es una cosa que

es para despejarte, ¿sabes? Te da lucidez, te activa,

te despeja, y ni engancha ni mierdas

como el caballo ese.

Mira, esta para ti

y esta para mí.

Esto se lo meten ejecutivos,

se lo meten médicos y no tiene ningún problema,

es para aguantar el día y ya está.

Una y, uf, para arriba. Da marcha.

¡Ah, ah! Toma.

Karina, confía en mí, si fuera malo

no estaría tomándolo.

Y si estás de bajón, créeme, esto es lo mejor,

te hace sentir de puta madre.

-Ah...

¡Ah!

Ah... ah... -A ver, a ver, a ver, a ver...

A ver esa carita bonita. ¡Eso es...!

-Estoy mareada, Felipe. -Cierra...

(RÍE)

-Ah...

-A mí me va bien solo, o sea que...

(TOSE)

¡Pero tú eres un hijo de la gran puta!

-¿Qué pasa? ¿Que qué pasa?

¿Hay alguna tía que me guste que no te hayas tirado?

-Joder, tío, se te está yendo la cabeza, Carlos.

¿Qué parte no entendiste de que Karina no está en buen momento?

-Ah, oye, a ver qué te estás pensando, ¿eh?

Que ha sido de muy buen rollo, para que lo sepas,

una cosa para aliviar la tensión y punto.

A ella le apetecía, a mí me apetecía...

Y ya está. -¿Cómo que ya está?

¿Qué tiene de malo?

Felipe,

deja a Karina tranquila. -Fuiste tú quien me dijo

que no erais nada, ¿recuerdas? ¿Qué pasa todavía te mola?

Haberlo dicho, soy un caballero,

no me hubiera metido de por medio. ¿Qué cojones caballero?

No va por ahí. -A ver, ¿te mola o no te mola, eh?

Decídete, macho, pareces una tía.

No me cuentes tu vida, deja a Karina.

(RÍE) A ver, Carlos, que no es cosa mía...

-Vamos a ver, ¿qué te has creído?

Ah, ¿lo ves? -¿Yo?

-¿Qué te has creído tú, Carlos? ¿Eres mi padre?

Karina, no me jodas, te está tomando el pelo.

-Que es mi vida. -Ya es mayorcita, macho.

-No, y tú cállate que hablabas de mí como si fuera una moto.

-Oye, pero una moto dabuten, Karina.

Jo...

¿Y el azúcar? No hay azúcar.

Ah...

¿Qué hay, cómo estás?

¡Por Dios! -¿Qué pasa, Antoñito?

Cuánto bueno por aquí. -Oye, me acabo de enterar, macho.

¿De qué? -¿Cómo que de qué?

De lo de don Pablo, coño. Ah, sí, chico...

-Uf. Fíjate tú, le ha dado

un tantarantana y ahí se ha quedado el pobre.

-Pobre, ¿eh? Oye, por cierto.

Sí. -¿Has visto la película o qué?

Ah, no he tenido tiempo. -Que no has tenido tiempo...

Me cosa ponerme a ver la película.

-Pero, coño, un poquito de sal y pimienta en la vida

nunca viene mal. De sal y pimienta.

-Hablando de pimienta.

-Ay, tío...

Hola. -Tío...

¿Qué pasa, Paca? -Pues que...

Bueno, a lo mejor es abusar un poco de usted,

y yo lo sé, pero como estoy sola no sé qué hacer.

No te preocupes, ¿qué pasa? -Se me ha colado

un calcetín tras la lavadora e intenté moverla,

pero no hay manera, no puedo moverla.

¿La lavadora? -Sí.

No, subo luego.

-Gracias, tío. De nada, mujer.

-Adiós. Qué le ronca la mandarina, chico.

-¿Sabes que en algunas tribus de África cuando palma el marido,

el hermano se queda con la parienta y...?

Pero es que mi hermano no ha palmado, Desiderio,

y no soy africano ni Paca, somos de Sagrillas, ¿sabes?

-Ya, joder... Pues eso te digo.

-La Pilar esta cada vez está más buena, macho.

Qué cambio ha pegado, joder, como de la noche al día.

Ah... Qué caramba.

¿El qué? -Que si... no,

que si te habías fijado. ¿Qué me voy a fijar yo?

No tengo otra cosa que hacer que fijarme en Pili que es como...

como si fuera mi sobrina. -Sí.

Desiderio, estás enfermo, tienes que ir al médico y decirle:

"De tanto ver películas porno en mi videoclub,

se me está poniendo cara de nabo".

-¿Qué tendrá que ver el culo con las témporas?

Eso te digo. -Yo me voy.

Hasta luego, Desiderio.

Sonido de flauta. Que no, que no, de verdad

que no puedo, pese... Perdona un momento.

Hija, por Dios, deja un momento la flauta que no oigo nada.

(DEJA DE TOCAR LA FLAUTA) Perdona, mi hija está aprendiendo

a tocar la flauta, hija mía.

Sonido de flauta. Pues... eh...

Si ya lo sé, que ya lo sé que es buena idea,

pero no puede ser.

Si es que no tengo tiempo, de verdad.

Otra vez será.

Ay, qué tonta. Ah... Bueno,

adiós. Ya nos veremos.

Sonido de flauta.

¿Quién era, hija? Estefanía.

Ah...

Esa chica tan guapa que vino ayer.

Sí...

Sonido de flauta. ¿Qué quería?

Pues, mira, quiere que hagamos una línea de ropa interior especial

que ella también está operada. Ah...

De bañadores.

Pero yo... hace mucho tiempo que no diseño, no quiero.

¿Por qué no, hija? Porque no,

porque no tengo tiempo y, además, con la casa y Antonio

y todo, y que tengo que terminar la carrera, hombre, por Dios.

Bueno, tú sabrás, ¿tú se lo has dicho a Antonio

a ver qué le parece a él? Pues no, pero vamos,

que no me hace falta.

Sonido de flauta. Madre mía qué lata nos va a dar

esta con la flauta, ¿eh? ¿Ah, sí?

Pues, mira, una de las ventajas de llegar a vieja

es que se queda una medio sorda. (RÍE)

Pues, mira, dichosa tú que no escuchas.

-Oye, eh... mi madre todavía no sabe que estás separada

y que tienes tres hijas.

-¿Por qué? -Ah, bueno, porque está

muy mayor la pobre y tampoco le quiero... ¿Sabes?

-No sé qué tiene que ver que esté mayor.

-Ya, eh, es que no se lo quiero contar todo a la vez, ¿sabes?

Quiero ir poco a poco, si se lo digo todo de golpe,

a lo mejor no te quiere ni ver y no... bueno, tú no te preocupes

que va a ir todo bien, ¿vale? (LLAMA AL TIMBRE)

Estás guapísima.

Le vas a encantar.

Hola, mamá. Eh, esta es Paquita.

-¡Paquita, huy! Qué nombre tan original.

(RÍE) Pasad, pasad, hijos míos, pasad.

-Buenos días. -Buenos días.

¿Te quito el abrigo, nena? -Ay, gracias.

(RÍE) Pasa, pasa, guapa, pasa, pasa.

-Mira, mamá, este es el salón.

Madre mía. (RÍE)

Dios santo bendito, qué casa más bonita, hija.

Está puesta con muy buen gusto.

-Bueno, voy a llamar a Mario que está en la cocina.

Música clásica.

¿Has visto qué casa, Merche? Ajá.

Claro, en este barrio qué esperas.

Mira.

¿Y esa quién es? Pues debe ser su ex mujer.

Joder, pues la debe querer mucho, Merche,

porque la tiene por todas partes, mira, ahí y ahí disfrazada

de dama de Elche. Se deben haber separado hace poco,

digo yo. Pues eso te estoy diciendo,

que este es director de cine y separado.

Sí, pero le va muy bien, porque menuda casa.

Pues mejor. -Perdonad, estaba liado

en la cocina. Ah, ahora ya sabemos

de dónde le viene la belleza a Inés.

(RÍE)

-Encantado. Encantada, igualmente.

Hola, Mario. -Buenas noches.

Soy Antonio Alcántara. -Encantado.

Toma, te he traído un vino para la comida.

-Genial, ya me dijo Inés que tienes una bodega.

Bueno... -Quien ama el vino, ama la vida,

¿verdad? El vino y yo aún estamos

conociéndonos, para el mío hay que esperar,

pero te traigo este. -Muchas gracias.

-Eh, la pularda no... -Pues sí, parece que sí.

Pularda... -Perdón, vamos.

Menos mal que hay Pularda, Merche, porque si llega a haber pescado,

el vino tinto no pega. Guapo, cocina...

Es un poco pijo, pero vamos, pinta bien.

Ah, no digas bobadas, mujer, anda, no digas bobadas.

-¿Un poco más, Juanita?

-Paquita, mamá, se llama Paquita.

-No, no se preocupe, estoy muy bien, gracias.

-Ay...

No te ha gustado,

pues me he pasado toda la mañana preparándolo en la cocina

y eso que no me encontraba nada bien, ¿eh?

Porque esta pierna me está matando.

Ay... Bueno, ¿y qué?

¿Cuándo os casáis?

Porque supongo que os casaréis pronto, ¿no?

Y me dejaréis sola, pero, bueno,

es lo natural. -Mamá, es un poco pronto.

-Sí. -Oh, yo diría que es más bien

un poquito tarde, porque a Juanita se le va a pasar el arroz.

(RÍE) (TOSE)

-Paquita.

-Es que... yo quiero tener nietos antes de morirme,

y ya me queda muy poco, ¿eh? (LLORA) Me encuentro muy mal.

-Mamá, mamá, ¿te pasa algo? -Ay, hijo, hijo,

tráeme las gotas que están en el aparador de tu padre.

Ay... ay... No, tranquila, tranquila,

tranquila... Gracias.

Ah...

Ah...

¿Te lo piensas llevar, no, so puta?

-¿Qué? -Ah, ¿y después qué,

a meterme en un asilo?

-¿Pero qué dice?

-Mamá, no quedan, ¿quieres que baje?

-No, tranquilo, hijo mío, me encuentro mucho mejor,

ya se me pasa, hala, siéntate.

Ay...

Ay... Ay...

No, no, no, siéntate, bonita, siéntate, tú no te molestes,

siéntate, me tengo que acostumbrar a valerme por mí misma,

hala, guapita de cara, vamos, ay...

-Es... es un poco especial, pero tú no te preocupes

que enseguida te va a coger cariño, ya lo verás.

-¿Enseguida? Ah...

Bueno...

De momento, me acaba de llamar puta.

-¿Cómo? Que me acaba de llamar puta, Asier.

-Ah, no, tú no te preocupes, eso se lo llama a todas.

-Pues nada, si esto es como un piropo,

me quedo más tranquila.

-Lo mejor fue ver a Charlton Heston

vestido del Cid Campeador

intentando averiguar dónde estaban las botellas de vino

que le había regalado Samuel Bronston,

el productor de la película, mientras el equipo

nos corríamos una juerga de tres pares de narices.

Pero, vamos a ver, ¿el equipo le habíais robado el vino

al Cid Campeador? -Así es.

(RÍEN)

Pero debes conocer muchísimos famosos.

-Bueno, fueron años estupendos,

los grandes de Hollywood vinieron a rodar aquí

y, bueno, muchos aprendimos todo lo que sabemos de ellos, claro.

Vamos a probar el vino. Vamos a ver.

-Ummm...

Excelente. Sí, señor, muy bueno,

pues es catalán.

-Muy bueno. ¿Entonces, vosotros dos

qué planes tenéis exactamente, hija?

-Ah... -Ah...

-Pues ninguno, no sé, así como estamos, estamos bien.

-Sí. -Mmm...

-Ah...

Bueno, Inés, creo que tus padres quieren saber si soy de fiar, ¿no?

No, no, no es eso, Mario, no,

es que nunca sé lo que van a hacer mis hijos

y para una oportunidad que tengo, me gustaría saberlo.

-Bueno, pues ahora en serio,

yo quiero mucho a Inés.

(RÍE) Y, además, tengo mucha confianza en ella como actriz,

supongo que ya sabéis que va a ser la protagonista

de mi próxima película. ¿De esa película de época?

-No, no, no, esa la va a hacer otro director al final.

-Sí, no, este es otro proyecto más... más personal...

Y había pensado Antonio que, no sé, a lo mejor

te gustaría invertir algo en la película.

¿Yo? -Ajá.

Hombre, para eso hace falta mucho dinero, debe ser muy caro.

-Ah, sí, es cierto, el cine es caro, sí,

pero, bueno, yo ya tengo financiada más del 70% de la película,

es cuestión de añadir un poco más, pedir un crédito

y empezar la preproducción. Mercedes, ¿tú qué dices?

Sí, mejor que hable Mercedes porque es la economista

de la familia. -Ah, muy bien.

Bueno, tendría que ver mejor los números.

-Mi última película estuvo en la listade las 10 más vistas,

concretamente hizo creo que en tres meses

unos 80 millones de pesetas. Joder.

-Sí. ¿Y de beneficio neto?

-Ea, pues, mira, ahora... -Pues exactamente cero.

-Marisa. -Sí.

La nieve estaba fatal en Baqueira y he decidido

adelantar la vuelta.

¿Qué?

¿No me vas a presentar?

-Claro.

-Espero que este te guste, ¿eh?

Porque es el plato preferido de Asier.

-Sí. -Huevos rellenos...

(RÍE) -¡Uh!

-¡Oh, perdona, perdón, perdón!

Perdón, por Dios... -No se preocupe,

no pasa nada, no, no, déjelo. -Sí, sí.

-Déjelo, si es que da igual. -No, esto con vino.

-No, déjelo, ¡por favor, déjelo!

-Huy...

Ay... ay...

-Paquita, mi madre solo intentaba ayudarte.

-Ay... -Sí, ya...

Ya... lo siento. -Asier, vete a la farmacia de abajo

que está de guardia y tráeme las pastillas.

Ay... ay...

-Asier, ¿dónde vas? -Voy a la farmacia,

pero es un momento, ahora vuelvo, ¿vale?

-Bueno, no, espera, espera, no hace falta,

ella tiene razón, puedo aguantar.

-Si es un momento. -Bueno, yo no he dicho nada.

-Vigílamela, por favor, bajo en un momento, ¿vale?

Mire, yo no sé qué pretende usted de mí, pero...

-¿Pero pensabas quitarme a mi hijo

y pensabas que yo lo iba a consentir?

(RÍE) No le he criado para que se lo lleve una fulana.

-¿Pero... pero está usted mal de la cabeza?

-No, bonita, la que está mal de la cabeza eres tú,

no pienso consentir que te lleves a mi hijo.

(RÍE) Gorda, puta y, encima, separada.

-¡Uh...!

¡Pero...! Bueno, o sea... ¡Yo no sé eso cómo lo sabe,

pero es que me da igual! ¿Tiene usted algún problema?

-No, el problema es tuyo que ahora tienes que buscarte

a otro tonto a ver si pica, porque mi Asier no necesita

nada de segunda mano. -Ah...

Asier a quien no necesita me parece que es a usted.

-Oh... -Sí, se lo pienso contar todo.

-Mira... -Porque es que usted...

Si es que está loca. -Ay...

-Mire, me voy de aquí. -Oh, oh, oh...

-Oh, oh, échele cuento, sí, usted es una bruja,

eso es lo que es, una bruja. -Ay...

-Así que lo que tiene que hacer es desaparecer de aquí

en cuanto pueda. -Pero, Asier, ¿la estás oyendo?

¿Oyes lo que le está diciendo a tu madre?

-¿Qué haces aquí? -Había venido a por una receta.

-Bueno, Asier, tu madre... -No, calla, calla,

que yo no sé qué se te pasa por la cabeza,

¿cómo puedes hablarle así a una señora mayor?

Que es mi madre. -Gracias, hijo mío.

(LLORA) -Será mejor que te vayas.

-No, pues claro que me voy, claro que me voy

y tú deberías venirte conmigo.

-Ay... Asier, llama al médico, que me ahogo.

Oh, oh... -Vete, por favor, vete.

-Ay... -Mamá, tranquila, ¿vale?

Eh... Estoy aquí, estoy aquí, respira, respira, por favor.

(LLORA) -No pasa nada, ¿eh?

-Sí. -Respira como te enseñé.

-Sí, ay... Sí, despacito, despacito,

despacito. -Te llevo a la cama...

-Ay, ay... -Y llamo al doctor.

-Vamos, vamos, sí, con cuidado, ¿eh?

-Umm...

Muy agradable este vino. ¿Te gusta?

-Sí. Es catalán.

-Sí.

Por cierto, me encantó vuestra hija en "Agujas de hielo",

debo confesar que la película me pareció un espanto,

pero es una actriz de raza, en serio, lo hiciste muy bien.

-Gracias. -Mario siempre ha tenido

mucho ojo para sus actrices, claro que para los negocios

no puede decirse lo mismo.

-Bueno, Marisa, a nosotros nos ha ido muy bien.

-No, claro, mientras ha estado mi dinero para cubrir las pérdidas

de tus películas. Hombre...

¿Y entonces los 80 millones de taquilla en tres meses?

Es mucho dinero.

-Calderilla comparado con todos los gastos extra

que tuvo el señor director. -¿Qué gastos? A ver.

-Pues qué gastos, una semana más de rodaje, cinco de montaje.

-Y qué, es normal. -Siempre se las arregla

para que se disparen los costes. -Bueno.

-Pero, bueno, no quiero estropear con asuntos de dinero esta comida,

¿qué sería, familiar? Ah...

-De amigos, Marisa.

-Mario, tú no tienes amigos. -Sí tengo amigos, no digas

que no tengo amigos. -No, tú tienes productores,

tienes actrices, amantes, pero no tienes amigos.

-Claro que tengo amigos.

Me parece que nos vamos a tener que ir.

Pues sí, esta comida ya ha dado de sí

todo lo que tenía que dar, ¿no? -No, no se vayan, esperen,

Mario tiene muy buena mano con los postres.

No, muchas gracias, tenemos un poco de prisa,

de todas formas, gracias por enseñarnos

vuestra casa. -Es mi casa,

me alegra que os guste.

-¿Me podéis acercar? Claro que sí, cariño, vámonos.

Vamos. -¿Tú también te vas?

Sí, no me encuentro muy bien.

¿Te vienes, hija? -Sí.

(CARRASPEA)

-Gracias por venir. No, encantado, muchas gracias.

-Mucho gusto. Marisa, encantado,

una casa preciosa. -Sí.

-Bueno, ya conocéis la salida. Sí.

Sí...

-Ah...

Bravo, Marisa, bravo,

te has pasado. -Mario, no,

el que se ha pasado eres tú. -¿Yo?

-Sí,

a mí no me importa que tengas amantes, aventuras, me da igual,

pero traer aquí a sus padres...

Desde luego, hija...

-Lo siento mucho, de verdad,

supongo que os ha parecido todo muy raro.

Pues claro que nos ha parecido raro, qué quieres que te diga,

raro no, rarísimo, sobre todo el Mario ese,

me parece a mí que tiene mucha cara.

-No, papá, Mario es un buen chico,

la situación es muy extraña, pero...

Nosotros estamos bien juntos. Qué ingenuidad.

¿Y este qué venía también a darme a mí el sablazo?

Con lo de la producción, joder, qué manía con quitarme dinero,

¿me ven cara de tonto o qué? -Bueno, bueno...

Eso es lo que dice la mujer. Ah, sí, ya...

Que me ha parecido muy lista, por cierto.

-Ah...

¿Es que alguna vez le ha dejado de mantener? Mira lo que dijo,

que se pule 80 millones en no sé qué cosas.

Qué poca cabeza tiene esa hija nuestra.

Ay... Si quiere hacer una cosa mal,

le sale peor, ¿no va y dice que el tío está separado?

¿Qué va a estar separado?

Ese tío está casado, ¿no te has dado cuenta?

Tiene más cara... Y ella, ella sí que es lista.

No te preocupes, mañana hablo con ella tranquilamente.

¿De qué va a servir? Hablas con ella desde que

se daba besos con el de Galerías Preciados.

-Hola. Hola.

-Hola, Mercedes, Antonio, que...

te quería pedir un favor. ¿Qué pasa?

-A ver si puedes subir un momento a ayudarnos

a mover la lavadora que no podemos.

Tengo que imprimir. -Bueno, si no te importa...

No, mujer. -¿Sí?

Ah, gracias, lo intenté, pero me duelen los riñones

y digo: "Antonio...". Luego decís que por qué

llamo loba a mi cuñada,

porque es una loba.

Ah... -¿Ya está?

Sí. -Ay, pues muchas gracias, Antonio.

Uf, hay que ver lo que pesa, vamos, como un muerto.

Es lo que digo, hay que tener un hombre cerca, aunque

sea para estas cosas, pero hay que tenerlo sí o sí.

Huy, Paquita, ya está aquí Paqui,

que tenemos el calcetín. Ah...

Ya está. -¿Cómo que ya está?

¿Ya habéis acabado con esto? -Ya está.

Creo que esto ya está. -¿Lo habéis puesto bien?

-Ajá. Sí.

-Habéis puesto la manguera bien, si no se sale el agua.

Puse la manguera y le di una vuelta además.

-A ver...

A ver...

Es que no veo nada, tío, mueva esto, por favor,

que no lo veo. Ah, joder.

-Para atrás, espere, que le ayudo. No, no, Paca.

-Quite, que yo... Paca, por Dios...

-Quite que le ayudo. (GRITA) ¡Paca, la mano, por Dios!

¡Párate quieta ya, pesada!

¡Joder!

¡Que está puesta la manguera!

(LLORA) ¡Joder!

(LLORA)

Vaya... (LLORA)

Lo siento, lo siento, lo siento, tío, lo siento, lo siento.

Es que ya sé que le pido muchas cosas, que soy muy pesada,

voy a intentar no pedirle ninguna más, de verdad,

es que... es que... es que desde que se ha ido Miguel

yo no... no puedo con todo... Si no es lo que pides, Paca, hija,

es cómo lo pides, ¿entiendes? Es cómo lo pides.

-Lo siento mucho. (LLORA)

Anda, María, no pongas esa película que es de guerra

y es muy fea.

-Pues a mí me gusta, abuela. Ay...

Ah... (TV) Házmelo...

Hazme el amor. ¿Pero esto qué es?

Gemidos en la TV. ¡Ay, santo cielo, no veas esto,

hija, por Dios! ¡Qué barbaridad!

-Abuela... Que no.

-Déjame ver.

(TV) Hazme tuya... Que no, hija, que no,

que no tienes edad de ver estas cosas.

Gemidos en TV. Qué día llevo...

¡Antonio! Si me lo quería perder...

Ven aquí, anda, mira, mira lo que hay en la televisión.

¡Santo bendito, Herminia, por Dios!

¿Pero cómo se te ocurre traer estas cosas a casa?

Gemidos en TV. Dios santo... A ver...

(APAGA LA TV) Aquí, ya, ya, ya.

Ya. -Abuela, ¿hacer es raro?

Ay... Mira, tú y yo

nos vamos a ir a jugar a las muñecas.

-Abuela, ¿pueden jugar a la guerra?

Sí, claro que pueden jugar a la guerra.

Eh...

¿Pero será posible con mi madre y con la niña?

Pero que no lo he hecho yo, Merche, lo metió aquí Desiderio,

lo trajiste y lo puso la niña. ¡Venga ya, hombre!

No he abierto nada. ¡Vamos!

Ahora vas a hablar con la niña. No, hombre, con la niña

hablas tú que eres su madre. De eso nada, es una cosa de dos.

¿Y qué le digo yo a la niña? Porque a mí me sacas

de cogitatus y no sé qué decir. Cogitatus no.

-Ah, me voy a hacer footing.

Ah... Seguro que no quieres que me quede.

-Ah, ¿para qué? -Pues para cantarle las 40

a ese idiota... -Ah...

Ya no le voy a dirigir más la palabra, no te preocupes.

Timbre.

-Ya voy yo.

Ah... Inés no quiere volver a verte.

-Marcelo...

-¿Qué haces aquí?

-Ah...

-Me he ido de casa para siempre. -Ah...

¿Que te has ido o que te han echado?

-No, me he ido yo.

Me ha preguntado si lo nuestro iba en serio y...

le he dicho que sí. -Ah...

¿Lo nuestro va en serio?

Eso depende de ti.

(SUSPIRA) ¿Puedo pasar?

-Sí, claro, no te vas a quedar en la calle.

-Gracias.

Vamos a ver, María, mi amor,

tienes que olvidarte de la película esta del vídeo,

que no es una película de hacer el amor,

es una película de guerra, ¿comprendes?

Y entonces ahí se... -Sí.

Hacer el amor, ¿eh? Para hacerlo, ¿entiendes?

Eh, hacerlo hacerlo, eh...

-¿Hay que quererse?

Eso es, hija, hay que quererse, eso es.

-¿Como yo y mamá? No, como mamá y yo

porque es una cosa de quererse hombres y mujeres, ¿comprendes?

-Como Carlos y Karina.

Hombre, no creo yo que Carlos y Karina

hagan el... bueno, es igual, eh,

es de... es de quererse.

¿Entiendes? -Y también de estar desnudos.

No, mujer, no hace falta estar desnudos,

¿pero quién te ha dicho eso? Para hacer el amor no hace falta

estar ni desnudos, ni vestidos, ni nada, porque no se hace

para eso, se... es muy sencillo, ¿para qué se hace el amor?

-Para los bebés, ya lo sé, me lo ha dicho Manolito

y vamos a tener uno.

¿Y quién es Manolito?

-Uno de mi cole. Bueno, eh...

Merche, explícaselo tú, anda, que va a tener un hijo con Manolito

y me acabo de enterar, bueno, olvídate de cogitatus,

hija, ahora te lo cuenta tu... Anda, anda, anda, venga.

Vamos a ver, hija, que tú eres muy pequeña

para tener un bebé. -No, ya voy al cole de los grandes.

Ya, ya, ya...

Pero es que, para hacer el amor, y para tener un bebé pues...

pues hay que dejar de ir al cole. -Pero Manolito lo hace

en los columpios. ¿Manolito?

Pues yo no sé lo que hace Manolito, desde luego, pero...

pero así no se tienen los bebés. -¿Entonces cómo se hacen?

Vamos a ver, ¿tú sabes lo que pasa

cuando metes una semilla en una maceta?

-Sí, que crece y sale una planta. Bien, pues es lo mismo,

cuando un papá y una mamá se quieren y quieren tener un bebé,

el papá mete una semillita dentro de la mamá.

(CARRASPEA)

-Coño, Paquita. -Hola.

-Hola,

¿qué haces aquí? ¿Has venido a pedirnos perdón?

-Ah... Pues no exactamente,

he venido más bien a que me lo pidas tú a mí.

-¿Perdona? -Y, además, también he venido

a decirte que te pasas la vida buscando marcianos

y fenómenos paranormales, y no te has dado cuenta

de que el mayor de todos lo tienes ahí dentro.

-Ah, ¿ahora estás hablando de mi madre?

-Sí, estoy hablando de tu madre,

totalmente, vamos. -Muy bien hablado.

-Sí, hablo de tu madre y que no lo digo por mí.

-Calla un momento, aquí no, vamos dentro y me lo cuentas.

-Ahí no entro. -Con los vecinos no se puede

y mi madre estará en misa, no te preocupes.

-Mira, Asier, yo no te lo digo por mí, te lo repito,

te lo estoy diciendo por ti, es que te lo digo por ti,

¿sabes por qué? -¿Por qué?

-¿Sabes por qué?

Porque te quiero, por eso te lo digo,

por eso, porque, mira, yo quiero ser feliz

como todo el mundo y tú deberías intentarlo,

pero aquí no vas a poder.

-Vale, ¿ya?

-¿Ya qué? -¿Que si ya eso es todo

lo que tenías que decir? ¿A eso has venido?

-Pues más o menos. -Muy bien.

Adiós. -¿Cómo?

-Que adiós.

Pasos.

-Bueno...

Ah, las llaves.

Asier...

¿Pero tú no te habías ido de viaje?

-Sí,

sí, pero he tenido que volver, mamá.

-¿Y con la guarra? -¿Cómo has dicho?

-Ah, pues mira, Asier, ya ves que tu madre

no está tan enferma como parecía. -Ya lo veo, ya.

-¿Te quieres venir a comer al bistró

que ahí, desde luego, vas a comer mucho mejor

porque yo cocino muy bien.

-Estoy segura, bonita,

porque tienes pinta de chacha.

-Oye, oye, mamá...

Mamá... -Volveré tarde.

-¡Mamá!

Portazo.

Música pop en inglés.

(MEZCLA DOS CANCIONES)

Música pop en inglés.

Música pop en inglés.

(NARRA) El libro de Shere Hite hablaba de muchas cosas,

de lo que nos gustaba y no nos gustaba,

pero, claro, no hablaba de algo fundamental,

algo más importante que hacer que una chica en la cama

conozca tus secretos y los suyos,

y es cómo conseguir que te miren como tú quieres que te miren

o, simplemente, que te miren.

Música pop en inglés.

Felipe, ¿podemos hablar un momento?

-Claro. Socio, ahora voy.

¿Vas en serio con Karina?

-Joder, Carlos... (RÍE) Mira que estás pesado

con el tema, ¿eh? Lo digo en serio,

solo me importa ella. -Ah, no me vengas con ese rollo,

que no cuela.

¿Dónde está? Mírala,

¿vale? Mírala bien. Con Karina, si eres tío,

solo tienes tres opciones: Opción número uno,

te la quieres tirar y punto. No te pases.

-Te lo estoy diciendo de buen rollo, Carlos,

opción número dos, quieres casarte con ella,

tener hijos y envejecer juntos

pasando los veranos en San Sebastián.

Y la opción número tres que es la peor de todas,

que seas gilipollas, claro, y te creas todo el rollo este

de la amistad chico-chica.

Lo que yo te diga, eso no existe.

Punto. Lo siento.

Así que te vas a tener que decidir entre

una de las tres opciones, y ahora, si no te importa,

voy a ir a cuidar a la clientela.

Música pop.

Yo creo que esto... Ah...

Ay... es... la goma de la junta del desagüe,

voy a apretarla.

Ah... Ya está.

A ver, abre el grifo, ay...

Ah... A ver...

¿Vas a tardar mucho?

Porque quiero jugar al jardinero y las semillitas.

Ah...

Ah, huy...

(RÍEN)

(RÍEN DE FORMA ACELERADA)

(RÍE)

Eh... eh... eh...

Eh... ¿Qué?

Que te estabas riendo a carcajadas.

Ah... (RÍE)

(RÍE) Estaba soñando una cosa muy graciosa.

Ah, ya lo veo. (RÍE)

Me alegro que sueñes cosas tan risueñas.

Ah, gracias. (RÍE)

Oye, ahora que te has despertado, ¿qué haces mañana?

Es que tengo que ir a ver Reviriego y me gustaría

que me acompañaras para que no me meta en líos.

¿Mañana? Mañana, sí.

Justamente mañana he quedado aquí con Estefanía.

¿Quién es Estefanía? Ah, Estefanía,

la guapa.

Ah, ¿la modelo? Sí.

¿Vas a hacer por fin eso con ella?

Pues al final yo creo que sí.

Ropa interior. Sí.

Ah, hola. -Buenos días, Herminia,

he quedado con Mercedes. Pase, pase, por favor.

-Gracias.

¡Mercedes!

-Hola, Mercedes. Estefanía.

-Qué bien que hayas dicho que sí.

¿Queréis un café? -Sí, por favor, uno solo.

Yo también, madre, gracias. -Ahora mismo.

¿Quieres sentarte? -Gracias.

A ver...

¿Por dónde empezamos? -Pues, mira, tengo la lista

de contactos y de proveedores que nos pueden interesar.

Bien, ¿y no sería mejor empezar por los diseños?

-Para eso te he traído unos ejemplos de las colecciones

pasadas, a ver si te inspiran. Ah...

-¿Qué te parecen?

Modernos desde luego.

-Pues sí que se ha hecho usted de rogar, aquí lo tenemos.

Usted y don Pablo dieron de alta una sociedad limitada

llamada Alcantañudo S.L. ¿No?

Sí...

Sí, pues, hombre, pues porque lo dice aquí,

pero la verdad es que no recuerdo,

es verdad que dimos de alta varias y pensé que estaba todo liquidado.

-Pues no,

don Pablo tenía un poder para hacer y deshacer a su antojo

y la dejó abierta. Ya...

-Usted tiene una participación del 50% de los beneficios o,

en su caso, de las deudas.

Ah, muy bien. (CARRASPEA)

¿Y esto cuánto se supone? -Eh, durante el último año

fueron 2 300 000 pesetas aproximadamente.

(RÍE)

2 millones y pico...

Vamos a ver, yo no he estado muy al tanto de este negocio,

entonces tampoco me veo tan obligado a pagar

la parte que me corresponde, ¿entiende?

-¿Pagar? Sí, pagar.

-Son beneficios.

¿Los 2 300 000 son beneficios?

Ah, coño. O sea, que a mí me corresponde

1 150 000 -Y otro tanto para su socio,

en este caso socia, doña Dolores Soto Pardo.

Dígame, ¿a qué se dedica este negocio?

-La verdad es que no lo sé,

pero parece un tipo de hogar o restaurante.

Ay... -2001 se llama.

Digo una cosa, este negocio es una mina de oro, ¿verdad?

Muchas gracias.

¿No me vas a hablar nunca más?

-¿Me pasas el azúcar?

Karina, yo no sé qué decir para arreglar...

-Un "lo siento" no estaría mal para empezar.

Lo siento.

-Ah, no me lo creo, no lo sientes.

No, no lo siento,

me reventó verte con Felipe. -Ah...

Mira, Carlos, vamos a dejarlo. Ah... No.

No, no, quiero que me lo expliques.

Sabes que utiliza a las tías, lo has dicho mil veces,

que es un pijo, un facha, un gilipollas,

¿qué es lo que viste en él?

-Es que no es lo que vi

yo en él, sino lo que vio él en mí.

Una tía buena a la que tirarse.

-Pues eso mismo, Carlos, eso mismo es lo que yo buscaba,

porque el cabrón de Gerardo

no me miraba como me mira mi madre, me miraba...

sucio,

con unos ojos que daban asco.

Sí, pues como los de Felipe.

-No, Felipe era claro:

"Me gustas y quiero hacérmelo contigo". Punto.

Y él me lo propuso y yo acepté

y me sentí libre, Carlos, me sentí...

dueña de mi cuerpo,

y eso me gustó,

y ni él me utilizó ni yo le utilicé, bueno, sí,

nos utilizamos los dos, no sé, ¿pero qué quieres que te diga?

Me dio confianza.

O sea, que ha tenido que venir Superfelipe para hacerte

sentir bien, yo no te valía. -No, Carlos, tú me tratas como

si fuera una cosa delicada, como si fuera una diosa,

parece que tengo que ser perfecta, que nadie me toque.

¿Y eso es malo? -No, no es malo,

es genial y me ayuda mucho, pero...

yo necesitaba que me miraran como lo que soy, como una mujer,

necesitaba sentir mi piel y no estar toda la vida

metida en una caja de cristal. Pero Felipe, Karina, joder,

no os parecéis en nada. -Pues por eso mismo, Carlos,

porque yo quería una persona

de la que yo supiera que no me iba a enamorar nunca,

de la que no sintiera nada hacia él, vamos,

que Felipe era perfecto para eso. O sea, que resulta que

le has utilizado tú a él. -Ah...

Carlos, deja de hablar como el padre Froilán

y pásame el azúcar.

Es tu vida.

-Pues sí, Carlos,

es mi vida.

(NARRA) Karina y yo nos conocíamos desde pequeños, pero nunca,

ni siquiera tras haber leído a Shere Hite, fue capaz de comprender

lo que pasaba por su cabeza, y mucho menos desde que

su vida se había convertido en un infierno.

Poco podíamos imaginar entonces que las cosas iban a ir

aún peor para ella y también para mí.

Canción pop en inglés.

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Cuéntame cómo pasó - T14 - Capítulo 248: La tentación está arriba

18 abr 2013

Noviembre de 1981. Los Alcántara han vuelto a San Genaro y poco a poco recuperan su vida. Ahora que Miguel se ha marchado a Sevilla, Antonio tiene que echar una mano a Paquita que no está acostumbrada a llevar ella sola todo el peso del negocio y la casa. Paralelamente Antonio recibirá noticias de don Pablo del que no sabe nada desde hace mucho tiempo. 

Mercedes conseguirá sacar de un apuro a una ex modelo, que ha sido operada de cáncer de mama como ella y que por su enfermedad, tuvo que apartarse de su profesión. 

Carlos está preocupado por Karina , ya que ha entrado en una espiral de autodestrucción que preocupa mucho a su amigo. 

Inés está bien con Mario aunque tienen dos maneras diferentes de ver la vida. Inés, con la ayuda de Mario, organizará una comida con sus padres para hacer las presentaciones oficiales. 

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  1. Yure

    Antonio nunca debio tener pensamientos hacia otra mujer. La serie se ha caracterizado siempre por la piña familiar que antonio y merche formaron siempre, habeis tirado esa unidad, esa complicidad y esa lucha y apoyo mutuos que era el corazon de la serie. Y con pili? Xo que os pasa?

    01 oct 2013
  2. V

    El gran Pepe Sancho, que descanse en paz, una gran pérdida para el mundo del cine, la tele y el teatro, bonito homenaje en Cuéntame.

    26 ago 2013
  3. HLMSTB

    Y la familia Alcántara volvió a San Genaro y se volvió a la rutina de antes. Esos sueños de Antonio y enterarse de la muerte de su mentor, Don Pablo y qué negocios le dejará... Karina: ni sabe dónde se está metiendo y que no se deja ayudar. El tema del final: "Cocaine", creo que por J.J. Cale y el éxito de la época: "Don¿t you want me", por The Human League. Paquita: su carácter y la ausencia de Miguel se hacen sentir, pero tiene que seguir adelante. Inés: siempre le tocan parejas erradas y no avanza ni ahí en su carrera de actriz. Hasta la próxima.

    01 may 2013
  4. jaime

    Para mi este ha sido un capítulo muy triste y lo ha sido evidentemente por la muerte de don Pablo. Que gran personaje, sin duda el mejor de toda la serie. Siempre tuve la esperanza que volviera algun día y que dijera "joder Antoñito, si tienes un coche mejor que el mío, cualquiera que te vea dirá ahí va un señor", jeje. Una pena saber que eso ya nunca pasará. Fueron tantas las escenas con las que me reí gracias a él, por lo menos podremos volver a verlas cuando uno quiera y recordar a ese gran actor que dio vida al inolvidable don Pablo. Descanse en paz Pepe Sancho.

    27 abr 2013
  5. Julio

    Es un capítulo triste, pero sin sentido. No es que los personajes no me parezcan creíbles, por el contrario, pero no entiendo a donde se quiere ir ahora. Karina decepciona a Carlos, siguiendo un institnot primitivo, Inés se junta con un director que depende de su esposa, "La Loba" se involucra con un novio imberbe, Antonio se mete en algún negocio seguramente nada limpio de Don Pablo... Sólo Merche y Carlos parecen tener sentido común. Hay varios pendientes, como el trabajo de Toni. Cuando veo capítulos como éste, me da la impresión de que la serie ya dio de sí, y es el momento de cerrar.

    23 abr 2013
  6. Tatiana Cisneros

    Urge que el personaje de Inés evolucione, no puede ser posible que una señora de treinta y tantos años, separada y con un hijo pretenda seguir comportando se como adolescente. Inés es irresponsable y desperdicia su vida en proyectos y personas intrascendentes. A esas alturas de su vida ya debería de haber pensado en hacer algo de provecho. Que yo sepa no tiene estudios ni preparación en nada. ¿Qué espera para hacerlo?. Su madre lo hizo, ¿por qué ella pretende seguir de vaga y mantenida?

    22 abr 2013
  7. Asun

    Qué risa la escena cuando Antonio intenta explicarle a la niña lo hacer el amor y dice "anda Merche, explicáselo tú, que va a tener un hijo con Manolito y yo no me he enterado..."

    21 abr 2013
  8. Daniela

    Que manipuladora la futura suegra de Paquita. La hija de de los Alcántara no sale de una que se mete en otra. Encima que Carlos se preocupa por Karina esta se molesta. Karina se sintió libre pero por la droga, y después qué. Y con amigos como Felipe para que enemigos

    20 abr 2013
  9. Elvira

    Me parece terrible la posible evolución de Karina, es que no cuadra nada. Me dio mucha pena!

    19 abr 2013
  10. Rodolfo

    Perdón, quien preguntaba sobre la canción era Iris. Lo del mural, ni idea, José Luis (igual lo hicieron para la serie).

    19 abr 2013