www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5511800
No recomendado para menores de 7 años Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 365: "Puro teatro" - ver ahora
Transcripción completa

(HOMBRE) Señoras y señores,

la representación va a comenzar.

(INÉS) "Todas las actrices y todos los actores que conozco

confiesan que justo antes de salir al escenario

harían cualquier cosa con tal de evitarlo.

Y es verdad.

En ese momento terrible

en el que se da el último aviso al público

deseas un rayo, un meteorito, un terremoto.

Lo que sea con tal de no enfrentarse

a ese monstruo de cien cabezas llamado público.

Pero una vez traspasada la barrera del pánico,

darías tu vida por no bajar a la tierra nunca más.

El 4 de abril de 1991

se estrenaba la obra 'Días de calor' en Madrid.

En el patio de butacas se estrenaba otra obra sin título

interpretada por la familia Alcántara al completo:

mi hermana, su chico, Toni y Deborah,

mi abuela, mi madre.

Por supuesto, mi padre,

con la colaboración especial de una actriz invitada.

Y, sobre todo, el debut de mi hijo Oriol.

El debut de la mirada de mi hijo Oriol".

(Timbre)

(INÉS) "Una mirada que por mucho que pase nunca la voy a olvidar".

(Timbre)

(Sintonía "Cuéntame cómo pasó")

# Cuéntame,

# tú que has vivido

# el despertar

# de un tiempo que nos cambió.

# Cuéntame cómo te ha ido,

# si has conocido la felicidad. #

No, no, déjalo.

Luego lo meto yo todo en la lavadora.

Estará lleno de mierda.

¿A qué hora viene tu madre con la niña?

Estoy loco por verla.

Estás loco y ya, Toni.

Cariño, lo siento mucho.

"Lo siento" solo son las palabras, no me vale.

No te haces una idea

de lo que me has hecho pasar.

Sí, sí me hago una idea.

No, no te la haces.

Ya te lo digo yo.

Es lo último que quiero. Hacerte sufrir, te lo juro.

Júramelo ahora.

Nunca más.

(SUSURRA) Nunca más.

No.

Júramelo de verdad, mirándome a los ojos.

Nunca más.

"El viernes 22 de febrero volví a España.

La guerra contra Irak estaba dando sus últimos coletazos

cediendo el paso a otro conflicto que empezaba a gestarse

en el mismo corazón de Europa:

la guerra de los Balcanes.

Madrid me pareció el sitio más seguro del mundo.

Las calles me parecían limpias. La gente, feliz.

Cosas tan normales como ducharse, cepillarse los dientes

o abrir la nevera

me hicieron entender que tenía la gran suerte

de vivir en un país en paz.

Que nacer donde había nacido

y crecer con quien había crecido

era un auténtico privilegio.

Si eso era así,

¿por qué estaba muerto de cansancio

y, en cambio, no podía dormir?

¿Por qué cada vez que cerraba los ojos

veía lo que no quería ver?".

Los cojo por mis hijos.

(SUSURRA) ¿Qué pasa? ¿No puedes dormir?

Papá te ha echado mucho de menos, ¿lo sabes?

Mucho, mucho, mucho.

"¿Por qué me pasaba horas buscando algo de sosiego

en la carita de mi hija?

¿Yo, el gran periodista,

el valiente corresponsal, iba a permitir

que tres miserables días de guerra me dejaran tirado en el banquillo?".

Ya, ya.

(RÍE) Toni.

Algún día les diré a mis hijos:

"Conocí a Toni Alcántara".

Sí, el gilipollas que se dejó secuestrar para nada.

Corriste un riesgo, Toni. Y eso dice mucho de ti.

Un riesgo innecesario, que también dice mucho de mí.

Chema.

Pero ¿qué haces aquí?

Estás de baja. ¿Cómo que estoy de baja?

No lo sabía. Pues ya lo sabes.

Necesito volver a trabajar.

Mira, tienes suerte de no estar despedido.

¿Me juego la vida y así me lo pagáis?

Te has jugado la vida porque te ha salido de los cojones.

Ese no era el plan, y lo sabes perfectamente.

Te has saltado todas las reglas.

La única regla es seguir la noticia.

Vete a casa.

Chema.

Venga, ¿eh?

Venga, coño, joder.

¿Qué voy a hacer yo en mi casa?

Leer, dormir, descansar, ¿eh?

Dedicarle tiempo a tu hija a la que por poco no vuelves a ver.

Lo único que necesito es volver al trabajo.

Mira, te voy a ser sincero. En este momento

no tenemos claro lo que nos conviene hacer contigo.

¿Os conviene a quién?

¡A mí, a la casa!

Mientras lo pensamos, te vas a tomar un mes para recuperarte.

¿De acuerdo? ¿Recuperarme de qué? Estoy perfecto.

Te tiemblan las manos.

Coño, porque me pones de los nervios.

¿No crees que deberías buscar ayuda de un profesional?

¿Hay profesionales que te quitan los temblores?

Efectivamente, sí. Se llaman psicólogos.

No necesito un psicólogo. Necesito volver a mi vida.

Pero ¿qué coño te pasa?

Tu vida es más que todo esto.

¿Qué sabrás tú? ¿Que qué sabré yo?

Creo que a estas alturas bastante de ti.

Como que tienes una tendencia suicida a ponerte en peligro.

Mira, te doy una semana.

Si no me quieres aquí, dímelo, ¿eh? Porque me busco otro sitio.

Eres muy libre de hacerlo.

Pues nada, ya está todo claro, ¿no?

¡Toni!

Esto es Televisión Española, ¿eh?

No estás en una película.

Aquí los héroes

sobran.

¿Están ricos?

-¿Por qué tiemblas?

No lo sé.

Bueno, sí, son nervios.

Lo tenía antes de irme.

Lo que pasa es que se nota un poco más.

Pero no te preocupes, esto igual que viene se va.

¿En algún momento creíste que te iban a matar?

No.

No, eran gente pacífica.

Tenían armas.

Sí, tenían...

un par de rifles antiguos, pero...

ni siquiera sé si estaban cargados.

Murió un hombre que iba con vosotros, ¿verdad?

¿Quién te ha dicho eso? Mamá.

Eso fue un accidente. Explotó una bomba.

No es la primera vez que paso por una cosa así.

Es mi trabajo,

no hay que darle importancia. ¿Iban a matarte?

-Santi, cariño, tu padre ya te ha contestado, ¿vale?

-Las guerra son horribles, Santi.

Viví los bombardeos sobre Londres.

Tenía tu edad.

-¿Fueron los nazis?

-Sí, los nazis.

Sobre una ciudad con gente indefensa.

Mujeres, niños...

Ahora son ingleses y americanos los que lo hacen.

Y menos mal.

Si no fuera por ellos... ¿Qué?

El mundo no puede vivir abajo de la manaza

de un dictador como Sadam Husein

que utiliza a los civiles como blancos humanos.

Sí, eso es verdad. Pero no es toda la verdad.

La realidad no le interesa a nadie.

Nos vamos a la cama con el estómago lleno de noticias falsas.

Creo que estás un poco afectado.

No estoy un poquito afectado, Sarah. Estoy muy afectado, que es distinto.

Eh.

Mi amor.

Te entiendo.

Debe de ser horrible. ¿Sabes lo que es horrible, Deborah?

Darte cuenta de que tu trabajo no ha valido para nada.

Amor, eso no es verdad.

A la gente le damos los relatos que quieren escuchar.

Los que les tranquilizan.

¡Yo estoy muy orgullosa de mi país!

Y sé que estoy en el bando correcto.

Sí, claro. Ellos son los malos y nosotros los buenos.

Es así de sencillo.

Mientras los listos se siguen llenando los bolsillos.

Eh. No tengo hambre.

Voy a dar una vuelta.

Toni, es el primer cumpleaños de nuestra hija.

No te preocupes, cariño,

que voy a volver para la tarta.

Adiós, hijo.

Eh, eh.

No me digas que no pasa nada, ¿eh?

Es que no pasa nada. Sí pasa, Deborah. Sí pasa.

Ven aquí.

¿Por qué no te relajas? Lo estoy intentando.

Tú cierra los ojos... No voy a cerrar los ojos, no.

¿Por qué? Porque no, no voy a cerrar los ojos.

Eh, eh, ¿dónde vas?

Toni. Déjame, por favor.

¿A ti te parece justo? Mira, lo siento mucho.

No lo digas más, te voy a reventar la cara de un guantazo.

Hazlo, a lo mejor es lo que necesito.

Hazlo, por favor.

Me has hecho daño.

¿No te basta con el infierno que me has hecho pasar? Ahora otro.

Sé que es injusto, pero es lo que siento.

¡Suéltalo todo! No tengo anda que soltar.

Sí, sí tienes cosas que soltar. ¡Hazlo ya de una vez!

¡Suéltalo! ¡Grita, llora, pega puñetazos a la pared, lo que sea!

¡Que no puedo! No puedo.

Sí. No lo entiendes, no puedo.

Sí puedes.

Mañana es domingo.

El lunes quiero que vayas al médico sin falta.

¿Vale?

Mira, amor, te lo he dejado aquí todo apuntado, ¿vale?

Pero está aquí mi madre para echarte una mano en lo que necesites.

Sí, hasta con lo que no necesite.

Por favor, ¿eh? Que todavía necesitamos que se quede.

Pues yo creo que no. (SOL LLORA)

-Yo creo que sí, hasta que no vuelvas a tener la cabeza en su sitio.

Deborah.

No le gusto nada, está todo el día pendiente.

Amor.

Lo de llamar al médico sin falta.

Tengo que trabajar, no ir al psicólogo.

"Bye, baby. Love you.

Bye, mum".

-Preparo el desayuno y luego nos vamos.

¿Nos vamos dónde?

Pues yo a comprar y tú al parque.

(HABLA EN INGLÉS)

(SOL LLORA) Ya, cariño. Ya.

Ya, mi amor.

(CHISTA)

¿Toni?

¡Toni! ¡Toni! ¡Toni!

(HABLAN EN INGLÉS)

¿Tienes algo que contarme?

No sé, ya te lo ha contado todo tu madre.

Ya, bueno, quiero oír tu versión.

Mi versión es que no había peligro.

Llevaba la mochila, estaba perfectamente atada.

Según ella, sí había peligro. No, no lo había.

Mi madre dice que estaba asustada. ¿A quién crees, a tu madre o a mí?

¿Has llamado al médico?

Sí, sí le he llamado.

Pero no estaba en la consulta.

Ya, pero habrás pedido cita.

Claro que he pedido, me la han dado para el lunes que viene.

¿Cómo el lunes? El lunes es dentro de una semana.

Cariño, creo que estamos sacando todo un poco de quicio.

Sí, tú el primero.

Quiero a tu madre fuera de casa.

¿Qué? Lo que has oído.

Esta es mi casa igual que la tuya.

Es mi madre, se irá cuando considere que tiene que irse.

Si se queda, me voy yo.

Pues si consideras que eso es lo que tienes que hacer, adelante.

Podrías volver a Irak, a ver si tienes suerte y pisas una mina.

No me preguntes nada, por favor.

Vale.

Entonces, ¿qué hago?

¿Puedo pasar? Claro.

¿Me das uno de tus abrazos?

Sí.

Ven aquí.

¿Qué te pasa?

Me parece que sigo ahí, Inés.

No me quito de la cabeza a esos niños.

Ni a Abdel ni nada de lo que ha pasado.

Por más que...

Hola.

Ah, hola.

Me podías haber dicho que no estabas sola.

Acabamos de llegar del ensayo. ¿Y Oriol?

En la sierra con el cole.

-Estoy preparando cuscús, ¿te apuntas?

Te va a gustar, me sale buenísimo. ¿A que sí?

-Sí.

-¿Te quedas a cenar?

No, creo que es mejor que me vaya. ¿Por qué?

¿Qué estás haciendo?

¿Estáis liadas?

Toni.

Da igual, da igual, nada.

Debo ser yo, que no entiendo nada.

Adiós.

(HABLAN EN INGLÉS)

¿Recoges tú a la niña de la guardería?

Sí, claro. Sí.

¿Seguro que no te llevo al aeropuerto?

No, es mejor así. Gracias.

Además, tienes que llevar a la niña a la guardería.

A ver si le gusta.

El primer día igual se le hace todo un poco extraño, ¿no?

Pero se acostumbrará.

(Portero automático)

El taxi. Bueno, al menos deja que te ayude.

No, no. Puedo yo, no te preocupes. Sarah.

Siento que las cosas hayan salido así.

Podían haber salido mucho peor, Toni.

Te prometo que voy a cuidar bien de ellas.

Prefiero que me prometas

que vas a cuidar de ti mismo.

Adiós. Adiós.

"Una vez escuché que la familia es como un gran puzle

y que cuando una de las piezas se coloca mal,

inmediatamente las demás dejan de encajar".

¿Esto es un teatro?

Bueno, es un teatro moderno.

A mí me parece un garaje.

-Esta es nuestra fila, creo que hay que dejar dos libres.

Sí, claro, las de papá.

Pero Antonio es uno solo.

Bueno, es que Antonio no viene solo.

¿Ah, no? ¿Con quién viene?

Mamá.

¿Es cosa mía o lleva el mismo traje que tú?

"El 4 de abril de 1991

yo me sentía como la pieza mal colocada

que estaba desencajando a las personas

que más quería en el mundo.

¿Por qué después de haber llegado tan lejos

me afectaba tanto cualquier cosa que tuviera que ver con Antonio?".

Ostras.

¿Qué te pasa?

Le dije a mamá que le daría mi amuleto de la suerte.

Tu madre nunca ha sido muy partidaria de las banderas.

¿Cuánto falta para empezar?

Cinco minutos quedan.

Vale, sí me da tiempo. No, espera.

¿Por qué no se lo das luego?

Tiene que ser ahora.

Por cierto, te tiembla un poco la mano.

-¿Esa que tiene el traje igual que el tuyo quién es?

Es una amiga de papá, abuela.

¿Qué clase de amiga?

Pues una amiga especial.

¿Se va a sentar aquí con nosotros?

Eso parece.

Aquí con la familia ni se le ocurra.

Es la representante de Inés.

Por mí como si es la reina Sofía. Me da igual.

"¿Por qué él podía rehacer su vida y yo no?".

(Teléfono)

¡Voy!

(Teléfono)

Dígame. (MAX) "Hola, Mercedes".

¡Max! "Buenos días".

Buenos días.

¿Qué tal estás? "Yo bien, ¿y tú?"

Bien, estoy bien.

Pero podría estar mejor si comiéramos juntos.

¿Comer? ¿Hoy?

"Al mediodía estoy en Madrid, tengo que hacer unas gestiones".

Ah, pero...

¿Quién es?

Una cosa de trabajo.

Trabajo, trabajo.

¡Ay, dichoso trabajo! Ya.

(CARRASPEA)

Si no puedes, no pasa nada. Pero si puedes, sería un placer.

Es que has pillado un día muy complicado.

Un descanso a mediodía igual te viene bien.

Pues no sé, intentaré buscar un hueco.

Eso sería estupendo.

Voy al taller y veo cómo tengo las cosas.

Si encuentras hueco, me llamas.

Vale.

¿Has abierto el buzón?

¿El buzón?

¿Por qué?

"Madrid-Florencia".

Qué loco.

Hola, Milano. Hombre, Antonio.

¡Llevas un billete de avión! Sí.

¿Te vas de viaje? Todavía no lo sé.

Ah. ¿Todavía no lo sabes y ya tienes el billete?

¿A qué has venido?

A decirte que mañana no iré solo al estreno de Inés.

Ah, ¿vas con Catalina? Sí, señor.

Nada, puedes ir con quien te apetezca.

Te lo decía por si te importaba.

A mí no.

¿Cuando dices "a mí no"

estás dando a entender que a alguien sí?

No estoy dando a entender nada. O sea, no voy a molestar a nadie.

Tú verás.

Lo digo por tu madre. Si va, ¿crees que la voy a ofender?

Ya conoces a mi madre.

Pero, vamos, tú eres dueño de hacer lo que te dé la gana.

¡Oye, Merche!

¿El viaje ese que no sabes si vas a hacer adónde es?

¿Has hablado con tus hijos? De lo de mañana, digo.

No he hablado con ellos.

Si tengo que pedir la venia, me eternizo.

Entonces, ya está.

Escucha. Dime.

Cata es la representante de Inés, o sea, que iría igualmente.

¿Catalina es la representante de Inés?

Sí, señor.

Si iría igual, ¿para qué me preguntas?

Por tener una deferencia contigo, Merche.

Por tener buen rollo, como se dice ahora.

Ah.

¿Esa camisa te la ha regalado Catalina?

Pues sí. Te sienta muy bien.

¿Y ese piropo?

Buen rollo.

Buenos días. ¡Hola, Mercedes!

-Hola, guapa. Hola.

¿Me pones una manzanilla y un vaso de agua?

Sí, claro. Qué calor, por Dios.

¿No tenéis calor?

No. -No.

¿Cómo es que después de casi un año separados

me afecta lo que me dice Antonio?

Pero te afecta. Pues sí.

Es el vínculo.

No, ya no hay vínculo.

Apego sentimental obsesivo.

Que yo no estoy obsesionada con Antonio.

Se basa en cuatro falsas creencias:

que solo él te va a hacer feliz,

que solo él te va a dar seguridad,

que solo él va a dar sentido a tu vida

y que todo eso

va a ser permanente.

Pues no, te equivocas.

Me voy de viaje a La Toscana.

Sí. Guau.

Y no voy sola.

¿Te vas con ese? Sí.

No te creo.

Pues no me creas.

A mí me parece ideal.

-Pero ¿tú estás totalmente segura?

-No tiene que estar segura de nada.

-Yo creo que sí. -No, eso se hace y ya está.

-Mercedes, ¿tú estás enamorada de ese hombre?

-Tampoco tiene que estar enamorada.

-Clara, tú al principio tampoco estabas enamorada de Santos.

-Pero yo no soy Mercedes.

En mi vida ha habido muchos hombres, lo sabes, pero en la tuya solo uno.

-Que vale por unos cuantos. -Sí.

Bueno, lleva razón, ¿eh?

Que no va a ser fácil.

¿Lo veis? -¿Qué tienes que perder?

¿No te pica la curiosidad?

Nunca lo haría por curiosidad.

¿Y por despecho? Tampoco.

O sea,

has llegado hasta aquí para hacer exactamente lo mismo que harías

si no hubieras llegado hasta aquí.

No entiendo muy bien lo que has dicho, pero, vamos,

tengo un mes para pensarlo. Es en el puente de mayo.

Me voy al taller, que tengo mucho trabajo. ¿Cuánto te debo?

Nada, te invito.

Gracias, guapa.

No. No, yo conozco a Mercedes mejor que vosotras

y os digo que no va a dar ese paso.

-Yo digo que sí.

¿Y tú?

-A ver.

Ha quedado precioso, ¿verdad?

Está muy bonito.

Ahora vienen los del reparto.

Empezarán hoy mismo a dejar catálogos en los buzones.

Crucemos los dedos.

Va a ser un éxito, Mercedes.

Esto se nos va a quedar pequeño.

Ojalá.

Voy a hacer unas llamadas

y nos ponemos con el pedido de Galerías.

Lo tengo a punto, solo tienes que repararlo.

Muy bien.

Mira, luego os lo enseño.

¿Cómo está tu hija? Mejor.

Me alegro.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Dígame? (INÉS) "Mamá".

Inés, hija.

Que ya tengo vuestras entradas para el estreno.

"Ah, qué bien". Sí, primera fila al completo.

Cerquita, mejor para la abuela.

Sí, lo que pasa es que papá y Catalina

van a tener que estar con vosotros.

Ya lo sé, hija, me lo ha dicho tu padre.

Tenía que haber pedido dos aparte,

pero con el lío se me pasó y no se pueden cambiar.

Va a ser violento, ¿no?

No, violento no.

¿Y la abuela?

No os preocupéis, ya se lo diré a la abuela.

Si no fuera mi representante no la habría invitado,

pero no puedo dejarla aparte.

Bueno, no le des más vueltas, hija.

Ya. Lo tuyo y lo de papá no lo llevo nada bien.

Pues evítalo.

Yo lo llevo muy bien.

Tú concéntrate en lo tuyo.

¿Me oyes?

Sí. Me vendrá bien, porque estoy cagada de miedo.

Ya somos dos.

Vale, luego hablamos.

Catalina.

Amparo.

¿Sí?

¿Del traje de chaqueta rojo queda alguno de mi talla?

Creo que sí. ¿Si lo hay te lo pongo en una bolsa?

No, me lo voy a probar mejor.

(AMPARO) ¿Es tu talla?

Sí.

Mira. ¡Guau!

Qué bien arma este patrón.

Te sienta fenomenal.

Amparo, hace mucho tiempo que no hablamos.

¿Tienes noticias de tu marido?

Pidió un traslado.

Ahora vive en Cáceres gracias a Dios.

Creo que se ha echado una novia.

Vaya.

¿Y tú? ¿Yo qué?

Si sales con alguien.

¿Yo? ¿A estas alturas?

¿No te gustaría?

¿Volver a enamorarte?

Me cuesta mucho hablar de amor a mi edad.

Pero sí.

Sí me gustaría.

¿Y a ti?

Siento que tenga que ser todo así, tan deprisa.

Es perfecto.

Tengo que estar a las tres en el taller.

No pasa nada, de verdad.

Tenía que venir el reparto y no ha venido.

Ya sabes cómo son. ¿Has abierto el buzón?

Sí, y me he llevado una sorpresa.

No sé, ¿no te parece que ha sido un poco arriesgado por tu parte?

Pensé: "O sales a jugar o te quedas en el banquillo".

¿Se puede devolver el billete?

Me temo que no. No me digas eso.

No pasa nada.

¿Y si no puedo ir qué? Voy solo.

¿No quieres ir con otra persona?

El pasaje va a tu nombre, pero no tienes obligación, de verdad.

Ay.

Pero si me hace mucha ilusión, no conozco Italia.

Tengo la sensación de que siempre tiene que decidir un hombre por mí.

Decide tú por los dos, yo estaré encantado.

Max.

Tú me gustas mucho.

Y es muy agradable saber que estás,

pero...

no sé.

El problema soy yo. Bueno, no soy yo, es mi cabeza.

Mis miedos.

Y que me da vergüenza.

Soy una mujer mayor, he tenido cuatro hijos.

Mira, a mí también me falta...

confianza, seguridad.

Yo no sé si voy a ser capaz de volver a salir con alguien.

¿Y no podemos seguir siendo solo amigos? ¿Eh?

Vale.

Amigos que se van a La Toscana.

¡Eh, tú! Mi bolso.

¡Oye! Pero ¡bueno! ¡Tú!

¡Oye, mi bolso!

¡Vete a tu casa, hombre!

Que se llevaba mi billete.

Qué tonto.

(TELEVISIÓN) "# La luna me embrujó

# y me llevó hasta ti,

# veneno del amor

# que yo feliz bebí.

# Y aunque mi pecho ardió

# y me abrasó la piel,

# me supo dulce como la miel.

# Tus ojos bandido # robaron con cuentos

# la sangre y la vida... #".

Las judías verdes y la merluza que te he preparado

siguen en la nevera.

No me apetece.

¿No has comido?

Me he hecho unos huevos fritos.

Hay la misma docena de huevos que había esta mañana.

Así que no me mientas.

He ido al Bistró.

¿Qué haces?

No has ido al Bistró porque he preguntado.

Tampoco has estado en la peluquería.

Nadie te ha visto el pelo en todo el día.

Qué más da, si tú nunca estás en casa.

Ya sé que no te gusta que trabaje.

Ni me gusta ni me deja de gustar.

Me estás castigando.

Ay, lo que me faltaba por oír.

Y te vas a poner enferma.

(Televisión)

¿Sabes lo que voy a hacer?

Voy a contratar a una persona para que te cuide mientras trabajo.

Ni se te ocurra. No me dejas otra salida.

Como metas a alguien en casa, la echo a patadas.

Madre.

¿Y qué hago, eh?

¿Dejo el negocio? ¿Cierro el taller y me vengo aquí contigo

a poner lavadoras y a ver la televisión todo el día?

¿Eso es lo que quieres?

Yo lo que quiero es que Antonio vuelva a casa.

Que todo vuelva a ser como antes.

Como antes es imposible.

Como antes sería un milagro.

Yo rezo.

Ya, ya sé que tú rezas.

¿Hay alguna manera de que podáis arreglarlo?

Antonio y yo, bueno, cada uno a su manera, pero...

estamos rehaciendo nuestras vidas.

¿Y la mía?

¿La tuya?

A mi lado.

Aunque me pase 10 horas trabajando, madre.

Pues tú no tienes un buen dormir desde que duermes sola.

Mañana vamos a ir al teatro.

¿Y qué?

Te voy a calentar las judías verdes.

Bueno, pero déjame el mando.

(TELEVISIÓN) "¿Qué dice la mentalidad tradicional

gitana más, eso, tradicional y conservadora

cuando ve a dos mujeres como vosotras con una minifalda hasta aquí,

con esos tirantes y con ese aspecto sexi y provocador?

-Poquito a poquito hemos ido metiendo en la cabeza,

aquí,

que aunque seamos gitanas, somos personas y tenemos que avanzar.

No ir para atrás, sino ir para adelante".

Hola. ¡Ay, no me lo puedo creer!

¿Mi amiga Mercedes entrando a mi disco-pub a las 12 de la noche?

Pues sí. No me podía dormir y he dicho:

"Me voy a ver a mi amiga Clara".

¿Qué tal? ¿Un "gin-tonic"?

No, prefiero uno de esos pequeñitos.

¿Un chupito? Eso, un chupito.

Tequila. Eso, tequila.

Bueno. ¿Qué pasa?

Que tengo miedo.

¿Miedo de qué?

De Max.

¿Por qué? Porque me gusta mucho.

Pero no me veo en la cama con él.

Bueno, no me veo con ninguno.

¿Ni con Antonio?

No digo yo que no eche de menos el sexo,

lo que echo de menos es lo demás, lo que hay alrededor:

los besos, las caricias, los abrazos.

Ya, Mercedes, pero es que un hombre lo primero que quiere es la cama.

¿Ese Max te lo ha pedido ya?

No, Max es un hombre muy educado.

Sí, pero tú ves claramente que...

Cuando nos vemos

hay una cama entre los dos.

¿Y entonces qué?

Le voy a decir que no, no me puedo ir de viaje con él.

Pues ya está. Si no puedes, no puedes.

Una parte de mí sí quiere ir de viaje con él.

Y la otra no.

Porque me da vergüenza. ¿Vergüenza de qué?

Entonces, ¿cuál va ganando?

La mujer que se casó vestida de negro con Antonio Alcántara.

Por ahora, ¿eh?

Ponme otro tequila.

¿Otro? Otro.

"Lo intenté todo.

Todo y más, Dios lo sabe.

Pero se acabó, ¡basta!

Adiós a la culpa, adiós al pasado.

Adiós a suplicar que me perdonen la vida.

El 4 de abril de 1991

quité la llave de San Genaro del llavero

y fue como si me hubieran quitado un peso de encima".

Mira, está ahí Inés. Sí.

Sí, sí. Qué guapa está.

Sí.

Hola.

-¡Hola! -¿Qué tal?

Hola, Carlos.

Mira, Antonio. Son Guillermo Heras y Carlos Lazaga.

Qué tal. El padre de Inés Alcántara.

¿Qué tal? ¡Encantado!

-Sí, y un muy buen amigo.

¿Qué tal, cómo estás?

Venga, ahora nos vemos. -Hasta luego.

Adiós. Ven, mira, te presento a Pedro Arias.

¡Pedro! Hombre, Pedro Arias.

A Pedro sí... Y Miguel Trenas.

¿Qué tal?

Es Antonio, el padre de Inés Alcántara.

¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

(CATA) ¿Qué tal? Sí, aquí está. Está guapísima.

"El 4 de abril de 1991

yo solo quería mirar hacia el futuro".

¿Estás bien?

Sí, sí. ¿Seguro?

Que sí. Tengo un poquito de claustrofobia, pero estoy bien.

Ya vienen.

Y confirmado:

lleva el mismo traje que tú.

Buenas noches, familia.

Buenas.

Hola, buenas noches.

Mira, Catalina. Aquella, la pequeñita, es mi hija María.

Él es... Papá, es mi chico.

Eso, su chico. Soy Salva.

Salva. Hola.

Ella es Debbie, mi nuera.

Él es Antonio, mi hijo, que lo conocerás por la tele.

Ella es... Ella soy yo.

Soy la abuela.

No tengo nada contra esta señorita,

pero tú te estás pasando de castaño oscuro, Antonio.

Madre, por favor. Ni por favor ni nada.

Nos estás haciendo pasar muy mal trago.

¿No se lo habías contado a tu madre?

Pues no se lo dije.

Cojonudo. Antonio, por favor, ¿nos vamos?

¿Cómo me voy a ir? He venido a ver a mi hija.

Por Dios, Antonio, estamos haciendo el ridículo.

Papá, ¿por qué no salimos? Vamos fuera.

Herminia, esto que hace me duele mucho.

Más me duele a mí lo que nos haces a todos.

-Antonio, tenemos dos butacas libres.

¡No me da la gana sentarme en última fila, no veo a mi hija!

Vamos fuera y hablamos.

¿Hablar de qué? ¿De qué? Antonio, te lo pido por favor.

De verdad, va a ser mucho más cómodo para todos, ¿eh?

Mercedes, siento muchísimo lo del traje.

Que, por cierto, es ideal.

Gracias.

Por el amor de Dios, madre.

Ya que no defiendes tu casa,

déjame por lo menos defenderla a mí.

-Buenos días, caraguapa.

Hola, Cata, buenos días.

Una firmita, por favor, para el ramo.

¿Qué ramo?

Un ramo de flores para Inés para su estreno.

Ah.

¿Qué?

No, nada. Nada.

¿Te da apuro firmar conmigo?

No, no me da apuro firmar, Cata.

Pero si firmamos juntos, lo hacemos oficial.

¿El qué? Lo nuestro.

Anda, toma, para ti.

¡Un regalo!

Cata.

¡Buah! ¿Te gusta?

¡Buah! Preciosa.

Voy a parecer el palmero de Lola Flores,

pero es muy bonita. No seas tonto.

Es una camisa preciosa

para que te pongas con tu americana gris.

Esto con la americana gris no pega, ¿no ves que es azul y tiene pintas?

Pega perfectamente. ¿Sí?

¿Cómo tienes el día?

Hoy regular.

Tengo un par de reuniones, tengo que pasar por la oficina

y tengo que ir al banco.

Pues tienes que buscar un hueco. ¿Para qué?

Porque he estado mirando tu armario, Antonio,

y tienes que comprarte algo para el estreno.

¿No vale el traje azul con raya diplomática?

Por Dios, ¡si es el Centro Nacional de Nuevas Tendencias!

¿Cómo vas a ir de raya diplomática?

Ah, no sé.

¿Y tú qué haces hurgando en mi armario?

¿Eh? ¿A las 17 en Serrano esquina Ayala?

Con la cartera bien preparada.

No te preocupes, pero al estreno de mi hija

voy a ir con corbata, como un señor. Me parece muy bien. Yo voy

con un traje-pantalón diseñado por tu ex,

que es mi estrategia para conquistar a la familia.

¿A las cinco? A las cinco.

Hola, Milano. Hola, Antonio.

¿Un billete de avión?

Sí. ¿Te vas de viaje?

Todavía no lo sé.

¿Todavía no lo sabes y ya tienes el billete?

Se va de viaje con ese.

No lo sabes.

Lo sé perfectamente. Se va en avión.

Bueno, pero tú pasas, ¿no?

Claro. Olímpicamente. Estoy contento con la vida que llevo.

Catalina es una tía estupenda,

tenemos muy buen arreglo, cada uno en su casa.

¿Qué más quiero? ¿No dormís juntos?

No, no dormimos juntos.

Usamos la cama cuando corresponde, pero no dormimos juntos.

¿Ah, no? No.

Yo he dormido acompañado 40 años, Casandra.

No sabes el gusto que me da cuando llego a mi casa

y veo que la cama es para mí solo, oye.

Te admiro, Antonio.

Mira el otro. Sí.

Le admiro. De verdad, ¿eh?

Lo digo por experiencia.

A cierta edad no es nada fácil empezar de cero.

-Al final, tendrás que darle las gracias a Mercedes.

Mira, a mí Mercedes me produce más congoja que otra cosa.

Yo la veo muy bien. No está bien.

Pero ¿no se va a ir de viaje con el de las manos grandes?

Se va para que yo lo vea.

Ah. Que luego te va a enseñar las fotos, ¿no?

Mira, Casandra, sé que estás de su parte

y lo entiendo perfectamente. Vamos a ver. Aquí lo importante.

Mercedes se va de viaje. Correcto.

Con otro hombre, que tiene las manos grandes.

Correcto. Y a ti no te afecta.

No me afecta en absoluto.

Que se vaya donde quiera y con quien quiera.

¿No ves que sigue enamorada de mí? Bueno.

Y tú de ella, Antonio.

No, no, no.

A mí me ha costado lo mío, ¿eh?

Pero yo estoy disfrutando mucho de vivir solo.

En serio. Le tengo un cariño inmenso,

¿cómo no lo voy a tener si es la madre de mis hijos?

Pero el amor, lo que se dice el amor,

ese se fue para no volver.

Bueno, a ver, ¿qué papeles tengo que llevarme?

Esta carpeta. Faltan los del viaje a Santiago.

Bueno, para el viaje a Santiago todavía quedan dos meses.

Oye, ¿por qué no hacemos una cena un día de estos?

Así venís los cuatro

y nos hace Catalina una lasaña de esas, así, tipo italiano

que hace muy ricas con un queso

que funde que no sé cómo se llama. Muy rico.

Me voy a Tráfico.

(SANTOS) Hasta luego.

(CASANDRA) Hasta luego.

-¿Tú qué crees?

-Que se muere de celos.

-Ahí le has dado.

Joder, hija, vas a trompicones.

Y a toda velocidad.

¡No estás en condiciones de sacarte el carné así!

Papá, lo he hecho la mar de bien.

No, conduces como un hombre. Como un hombre imprudente, por Dios.

Sí, pues conduzco igual que tú.

Eso dice mamá.

¿Eso dice mamá? Sí.

Anda, monta.

Voy a ir con Catalina al estreno de Inés, hija.

Quería decírtelo.

¿Vas a presentarla oficialmente?

No, oficialmente no, hija. Es una amiga.

Bueno, papá, sois pareja.

¡Que no somos pareja, hombre!

Salimos de vez en cuando

y nos divertimos porque es muy simpática.

Tiene mucho don de gentes.

Y se mueve por la noche de Madrid como pez en el agua.

Pues yo no la quiero conocer.

María, estoy separado de tu madre.

Ya lo sé, pero me parece muy poco tiempo, papá.

Pero ¡si ha pasado más de un año! Un año, pero a tu edad...

A ver. A mi edad, las necesidades se calman, pero se quedan.

Bueno, papá. ¿Entiendes lo que quiero decir o no?

No.

¿Y si fuera mamá?

La que se presentara en el estreno con él.

A lo mejor se presenta.

Se va de viaje con él.

¿Se va de viaje? Sí.

¿Adónde? No lo sé, hija, no lo sé.

Pero no es cerca, porque van en avión.

Claro.

Mamá también tiene sus necesidades.

Pues supongo que sí.

Eso mejor se lo preguntas si quieres mañana.

No, porque no voy a ir. No me apetece.

Mira, no te comportes como una egoísta, por Dios.

¿Egoísta yo? Mira quién fue a hablar.

Eres muy egoísta.

Te vas de casa y dejas a tu madre sola con tu abuela.

Bueno, no te olvides que me fui de casa por vuestra culpa.

¡Deja de echar las culpas a todos los demás, hija!

Sé un poco madura.

Se pasa mucho miedo.

Yo he pasado mucho miedo.

Cuando me acostaba

y apagaba la luz y cerraba los ojos pensaba:

"Me voy a morir, me muero ahora mismo".

Pero, bueno, ya está. Eso se pasó y ahora estoy muy bien.

¿Con ella?

Estoy bien conmigo, hija.

Con el sofá para mí solo,

con la cama para mí solo, los pies descalzos

y fregar cuando me dé la gana.

Cosas de hombres.

¿Así que no hay ninguna posibilidad

de que tú y mamá volváis a estar juntos?

Ponte el cinturón, anda.

(INÉS) "Decía Vittorio Gassman que los buenos actores

son esas personas que le dan tanta verdad a las mentiras

que todos participamos de ellas.

Muchas veces, actuar es una terapia donde te refugias en la vida de otro

y en lugar de sufrir lo que sientes,

ese otro sufre por ti".

Ay, Dios.

-¿Estás nerviosa? -¿Se me nota mucho?

-Te voy a conseguir una como esta. Es mi amuleto de la suerte.

-Uy, yo creo que eso conmigo no funciona.

-¿Por qué no va a funcionar?

-Lo que llevo mal es que esté toda la familia

en el patio de butacas.

-Pues espero que me guste la obra,

porque el domingo repito. -¿Ah, sí? ¿Y eso?

-Voy con Sandra y con su padre.

-Ah, mira tú qué bien.

-Ya vale, ¿no? -¿Ya vale el qué, hijo?

-Que dejes de disimular. -¿Yo?

-Tú y el padre de Sandra.

Que estáis enrollados. -¡Qué dices!

-Mamá, se te nota en la cara. -¿Y qué se me nota si se puede saber?

-Cuando estás enamorada se te nota un montón.

-Yo no estoy enamorada.

-Mamá, que te conozco.

Cuando estás enamorada cantas en la ducha,

vistes con ropa clara y se te queman las tostadas.

-Ya, pero eso es por el estreno.

-Vale, lo queréis llevar en secreto, no pasa nada.

-No, te equivocas.

-Al padre de Sandra se le cae la baba cuando te ve.

-Eso es verdad, pero no es mi tipo.

-¿No lo es porque es de derechas? -No, no es por eso.

-Pues yo creo que también soy de derechas.

-¿Ah, sí? -Si quiero ser empresario

no puedo ser de izquierdas.

-Ya.

No, claro, visto así.

-¿Entonces...? -¿Entonces qué?

-Si no estás enrollada con el padre de Sandra, ¿con quién?

-Con nadie, amor. ¡Va!

Termínate eso, que tienes que ir al cole.

(Puerta)

"¿Sí?"

-¡Tu primer ramo de flores!

-¿Es para mí? -Sí, es precioso.

-Gracias.

-¿Se sabe algo de Ana?

-No. -Ay, no lo entiendo.

Ana es muy puntual.

Hace media hora debíamos estar con el pase técnico.

-Estará a punto de llegar.

-Llámala otra vez, por favor. -Vale, voy.

-Estos ya firman juntos, ¿eh? Joder.

A ver qué tal lo lleva mi familia.

-Hoy les voy a conocer.

-Sí, bueno, pero ya conoces a algunos, ¿no?

A mi madre, a mi hermano...

-Pero por fin voy a conocer a tu hijo.

-Todavía no le he dicho nada a Oriol.

-No es ningún crimen que estemos juntas, Inés.

-Bueno, solo llevamos dos meses.

-¿Crees que va a llegar el día en el que te pueda coger la mano

sin miedo a encontrarnos con alguien conocido?

-Necesito tiempo.

-Y yo necesito vivir esta historia libremente.

No como si fuera un pecado.

-Vale.

Pero no es el día para hablarlo.

-Es verdad, perdona.

Tienes razón.

-Tenemos un problema.

¿Qué pasa?

-Tenemos que suspender. -¿Suspender? Imposible.

-No hay nada que hacer, gastroenteritis.

-Hay que estrenar. -Ya me dirás cómo.

-Viene el nuevo ministro de Cultura. -¿Qué culpa tengo?

-Hazlo tú.

-¿Qué? -Eres actriz,

he visto los ensayos, te sabes la obra mejor que nadie.

-Venga ya, Guillermo. -¿Por qué no?

-Eso, Belén, ¿por qué no?

-Inés. -Chicas, aún tenemos un par de horas.

Podemos. -Un par de horas no es nada.

-Controlas cada palabra.

-El personaje es más joven que yo.

-Es teatro, da igual.

-Que no, no estoy preparada.

Llevo mucho con las clases y he perdido músculo.

-Si eres una de las mejores actrices del país.

-Belén, está el teatro lleno. Son muchos compromisos.

Tengo que quedar bien y eres la única opción.

-Es una locura.

-Venga, Belén, va.

Hay que hacerlo.

Yo contigo me atrevo.

-Venga, atrévete tú también. Solo vosotras podéis salvar esto.

(BELÉN) Tú sí que eres sospechosa, todo el día aquí encerrada.

Parece que te persigue la policía.

(INÉS) Ya te he dicho que estoy mala y no me gusta salir.

(BELÉN) ¿De qué tienes miedo? Estás asustada, no me digas que no.

(INÉS) No estoy asustada.

Belén. A ver, Belén.

-Me he vuelto a quedar en blanco. -Lo cogemos desde arriba.

-Es un disparate.

Me da igual el ministro... -Deja eso.

-Hay que suspender.

-Belén, das el personaje perfectamente.

-¿Dos meses de trabajo para presentar una chapuza? No, gracias.

-A ver.

Tienes miedo. -Pues claro que tengo miedo.

¿Tú no? -Yo no, porque estoy contigo.

Y te quiero.

-Venga, Inés, eso es un golpe bajo.

-A ver, Belén. Escúchame, ven.

Venga, confía en ti.

¿Eh? Mírame.

Podemos hacerlo y lo vamos a hacer.

-Ahora eres tú la directora.

-Sí.

Vamos a sacar la obra adelante y nuestra relación.

Pero Antonio es uno solo.

Bueno, es que Antonio no viene solo.

¿Ah, no? ¿Con quién viene?

¡Ostras!

¿Qué te pasa?

Le dije a mamá que le iba a dar mi amuleto.

Bueno, tu madre nunca ha sido muy partidaria de banderas.

¿Cuánto falta para empezar?

Cinco minutos faltan.

Vale, me da tiempo. Espera, espera.

¿Por qué no se lo das luego? Tiene que ser ahora.

¡Salimos, chicas! Que estamos apagando luz de sala.

-Va.

Mucha mierda. -Mucha mierda.

-Venga.

-¡Mamá!

¿El niño no está tardando demasiado? Voy a buscarle.

No, no, voy yo.

Perdona, ¿los camerinos? Lo siento, pero no se puede entrar.

Es que estoy buscando a un chaval. Lo siento, no se puede entrar.

Toni, hijo.

Papá. ¿Qué haces aquí?

Buscando a Oriol, no sé dónde está. Anda.

¿No tendrías que estar viendo a tu hija?

Sí, pero he salido a fumarme el de emergencia,

porque tengo un disgusto enorme.

Parece que no eres el único, ¿no?

No merezco que me tratéis así.

Podías haber sido más diplomático.

Sí, y un poquito menos gilipollas también.

¿A qué viene eso?

A que todo esto lo ha urdido tu madre, hijo.

Pero ¿qué dices, papá?

La avisé de que iba a venir acompañado, lo dije claramente.

Y a Inés y a ti también, en el contestador.

Ha sido la abuela.

Que no, hombre, que no. La abuela es la hogaza,

pero la que amasa todo es tu madre.

¿Por qué iba a hacer eso mamá? ¿Eh? No soporta que rehaga mi vida.

Estás muy equivocado, papá.

No me equivoco. Tu madre es como Dios:

no ahoga, pero no suelta hasta que no te ve amarillo.

Oriol.

Venga, vamos, que ya ha empezado. No voy a entrar.

¿Por qué? Porque no quiero ver la obra.

¿Por qué no quieres ver a tu madre?

Porque quiero estar solo.

Pero ¿ha pasado algo?

No.

Mira, si no entras te vas a arrepentir, ¿eh?

Luego lo arregláis.

No pienso arreglar nada. Haz caso a tu tío, hijo.

Vamos a entrar a apoyar a tu madre, que es lo que hacen las familias.

Luego, ya discutiremos.

¿Estamos? Venga.

(BELÉN) Mira, la próxima vez bajas tú y pides que te los limpien.

(INÉS) ¿Cómo no me voy a meter?

Estás viviendo en mi casa, es natural que me interese.

-Si es por eso, no me cuesta trabajo buscarme otro sitio.

-Tampoco te pongas así.

Además, sin dinero ya me contarás donde vas a ir.

-¿Y tú sola qué ibas a hacer? -No me voy a morir.

-Morir no, pero las noches las ibas a pasar toledanas.

A ver a quién ibas a mandar asomarse a la escalera

a ver si sube alguien a las tres de la mañana.

-Una vez te he mandado. -Una vez no, tres.

Y otras dos a mirar por la ventana de la cocina

a ver si venía alguno trepando por el patio.

-Me da miedo. ¿Qué pasa?

-¿Miedo de qué? ¿Quién va a venir?

Si estamos en un cuarto piso.

Como no sea el hombre araña ese

que se sube por las paredes... -¿Qué?

-¿Qué le pasa? Yo qué sé.

Pues que hay que tomar el aire y el sol.

No es bueno quedarse aquí encerrada medio a oscuras.

-¿Hay alguien en la calle? -Claro que hay.

A estas horas tú me dirás.

Claro, que se notan las vacaciones.

-Ya, bueno, pero ¿ves algún sospechoso?

-Tú sí eres sospechosa, todo el día metida en casa sin querer salir.

Parece que te persigue la policía.

-Ya te he dicho que no me gusta salir a la calle.

Además, que...

Que estoy mala.

-Oye, Azucena, bonita, yo...

no es que me quiera meter en tu vida ni te conozco mucho,

pero a ti te pasa algo más que estar asustada.

-Que no, que no estoy asustada.

-¿Ah, no? ¿Y los numeritos de la noche qué?

-Por la noche sí, desde pequeña, pero por el día no.

-¿Por qué te niegas a salir? -¡Porque estoy mala!

-¿Cuando te baje del todo saldrás?

-Tu hija es fantástica.

-Si me da la gana saldré y si... Está muy lejos.

¿A ti qué más te da?

-Fíjate en la vuelta dramática que le está dando a la historia.

No lo sé, Catalina, si le está dando una vuelta o dos o tres,

porque desde aquí no veo un carajo.

¿Y cuando vivías con tu marido?

-¿A ti qué te importa mi marido? -Bueno, bueno.

Yo creo que sí estás mala, pero de la cabeza.

-Que me dejes en paz, ¿quieres?

Inés está rara.

¿Qué? Inés, que está rara. Oriol también.

(BELÉN) No seas maniática.

Una cosa es estar mala y otra ser monja de clausura.

(SUSURRA) Oriol. Además...

¿Qué te pasa? ¿Por qué no miras a tu madre?

Porque no quiero. Pero es una falta de respeto.

Ella tampoco me respeta a mí.

-Pero si salieras a la calle

se te quitarían los miedos y las cosas.

-¡No te metas donde no te llaman! ¿Me meto yo en tu vida? ¿Eh?

No, ¿a que no?

Pues eso.

-¡Azucena!

Pues sí te metes en mi vida.

Me acabas de decir que me apunte a clases de informática,

así que yo te digo que salgas a la calle.

Pero, bueno, haz lo que te dé la gana. Mira, me da igual.

Aquí te espero, ¿eh?

¿Esto no era una comedia?

Sí, eso había dicho.

Pues no lo parece.

Vamos a esperar, no sé.

¡Haz lo que quieras! ¡Azucena!

Si quieres sal, ¿eh? Si no, no salgas, me da igual.

(TARAREA)

¿Vas a querer comer?

-No lo sé.

-Deberías ir al médico.

-No.

-Pero ¿por qué no? -Pues porque no.

-¿Quieres que le llame yo?

-Que no. -¿También tienes miedo al médico?

Oye.

¿Ese no es tu amuleto?

Bueno, voy a hacer la comida. ¿Sí, no?

¿Qué has comprado? -Unos gallos.

-¿Otra vez?

Te ha dado por los gallos.

-Están baratos, no sé por qué.

-A ver si van a estar podridos.

-No, señora, tenían pinta de frescos.

-¿Te los han limpiado? -No.

-Les tendrías que haber dicho que te los limpiasen...

(Aplausos)

¡Bravo! -¡Bravo!

-¡Bravo! -¡Bravo!

-¡Bravo!

-¡Bravo!

-¡Bravo! -¡Bravo!

-¡Bravo!

-¡Bravo! -¡Bravo!

-¡Bravo!

-¡Bravo!

-¡Bravo! -¡Bravo!

¡Oriol! ¿No aplaudes a tu madre, que te está mirando?

Me voy al váter.

-¡Bravo!

-¡Bravo! -¡Bravísimo!

Antonio.

¿Dónde vas, a fumar? No, me voy a casa.

Pero ¿no vas a felicitar a Inés?

Bueno, hazlo tú por mí.

Ay, Antonio, cariño.

Si le das tanta importancia a eso que ha pasado, va a ser peor.

¿Eh? Te espero en casa.

No, cielo, no, porque yo tengo que ir a la fiesta.

Pues hasta mañana entonces.

Pues hasta mañana.

¡Antonio!

¿Qué quieres?

¿Has visto al niño?

No, no le he visto. Pero no sé qué le pasa, está muy raro.

Sí.

Bueno, en realidad todos estamos muy raros hoy.

Me voy a casa, Merche. Buenas noches.

¿No le vas a dar un abrazo a tu hija?

Es que no estoy a gusto.

Yo tampoco estoy a gusto, pero...

Lo de antes no me ha sentado bien.

Inés no tiene la culpa.

Merche, no soy el malo de esta historia.

Lo sé.

Pues entonces a partir de ahora que cada uno haga su vida.

Sin inmiscuir nunca más a la familia, ¿estamos?

Sí, tienes razón.

Buenas noches.

¿Me acompañas a buscar a Oriol?

Vamos.

Antonio.

Me voy de viaje a Florencia.

Con Max.

En el puente de mayo.

Busca tú a Oriol por allí, yo lo busco por aquí.

Por allí.

# Igual que en un escenario

# finges tu dolor barato.

# Tu drama no es necesario,

# ya conozco ese teatro.

# Mintiendo,

# qué bien te queda el papel.

# Después de todo parece

# que esa es tu forma de ser.

# Yo confiaba ciegamente

# en la fiebre de tus besos.

# Mentiste serenamente

# y el telón cayó por eso.

# ¡Ay!

# Teatro,

# lo tuyo es puro teatro,

# falsedad bien ensayada,

# estudiado simulacro.

# Fue tu mejor actuación

# destrozar mi corazón,

# y hoy que me lloras de veras

# recuerdo tu simulacro.

# Perdona

# que no te crea,

# me parece que es teatro.

# Teatro,

# lo tuyo es puro teatro,

# falsedad bien ensayada,

# estudiado simulacro... #

(VOZ EN OFF CARLOS) "La vida es puro teatro,

dice la canción, y nosotros somos los actores

que hacen lo posible por salvar la función.

Una función complicada,

porque nuestras vidas no son obras fáciles.

A veces son tan complejas

que no las entendemos ni nosotros mismos.

Pero cada día sale el sol,

abrimos los ojos y actuamos intentando ser felices

con el personaje que nos ha tocado vivir.

Al fin y al cabo, ¿quién sabe cuántas funciones nos quedan?".

# Yo confiaba ciegamente... #

No lo encuentro. Yo tampoco.

¿Qué hacemos?

No sé, tendrá que aparecer en algún momento, ¿no?

Yo me voy a casa, buenas noches.

Buenas noches.

# ¡Ay!

# Teatro,

# lo tuyo es puro teatro,

# falsedad bien ensayada,

# estudiado simulacro.

# Fue

# tu mejor actuación

# destrozar mi corazón.

# Y hoy que me lloras de veras

# recuerdo tu simulacro.

# Perdona que no te crea,

# me parece que es teatro.

# Y acuérdate # que según tu punto de vista

# yo soy la mala.

# Teatro,

# lo tuyo es puro teatro,

# falsedad bien ensayada,

# estudiado simulacro.

# Fue

# tu mejor actuación

# destrozar mi corazón.

# Y hoy que me lloras de veras

# recuerdo tu simulacro.

# Perdona que no te crea,

# me parece que es teatro.

# Perdona que no te crea,

# me parece que es

# teatro. #

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T 20 - Capítulo 365: "Puro teatro"

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 365: "Puro teatro"

13 feb 2020

La familia va a un estreno a ver actuar a Inés, pero el encuentro se vuelve tenso cuando Antonio se presenta en compañía de Catalina. También va Oriol que ni se imagina el acercamiento que hay entre su madre y Belén. Toni ha vuelto algo tocado de Irak, y a Deborah le preocupa su salud mental.

ver más sobre "Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 365: "Puro teatro"" ver menos sobre "Cuéntame cómo pasó - T 20 - Capítulo 365: "Puro teatro""
Programas completos (372)
Clips

Los últimos 2.724 programas de Cuéntame cómo pasó

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

Añadir comentario ↓

  1. Luis Berni

    Y Toni volvió, pero el estrés de la guerra lo afectó y ahora corre peligro de quedar sin trabajo (menos mal que apareció la suegra cuando se hamacaba con Sol). Casi que parecía que Carlos no hacía los relatos, cosa que hizo buena parte de la familia, pero quedó para el final. La obra: la familia no pudo disfrutarla en paz, con Herminia negándose a que Catalina se siente con ellos, Oriol viendo que su madre la daba un beso en la boca a otra mujer, Toni desahogándose al final, Antonio que se iba... Mercedes: valiente como siempre al recuperar su cartera y pegarle al ladrón, con "Bandido" (Azúcar Moreno) de fondo. ¿Alguien sabe quién interpreta la canción del final? Sé que se llama "Puro teatro", pero no me suena que sea La Lupe, que era la versión que sonaba al final de la película "Mujeres al borde de un ataque de nervios" (1988). Nada más Gracias y hasta la próxima. .

    18 feb 2020
  2. gabri

    no me digas que Erminia ha muerto, porque no lo soporto! No, por favor!

    17 feb 2020
  3. Jean Moulin

    ¿Hay alguna serie de RTVE dónde no pongan con calzador un gay, una lesbiana o un transexual?...

    15 feb 2020