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Como Sapiens - Programa 43: Porc negre, bacalao y hornazo dulce - ver ahora
Transcripción completa

¡Muy buenas, compañeros! ¡Hola a todos!

¡Qué alegría estar aquí con vosotros!

Esto es "Como sapiens".

(Sintonía del programa)

Bienvenidos a "Como sapiens".

El programa donde comer es una fiesta

y cocinar en compañía es el plan perfecto.

Y es que, según un estudio,

comer acompañados nos hace más felices.

No sé si será cierto, pero es verdad

que nuestros reporteros nunca pierden la sonrisa.

Hoy nos traen muchos platos tradicionales

y el secreto de un aperitivo perfecto.

El que nos presenta Elena Furiase.

-¿Quieres saber cuál es el orden para comerse los aperitivos?

Soy Elena Furiase y, si te vienes conmigo,

te lo cuento.

Empezamos nuestro viaje gastronómico de hoy

en un pueblo de Vizcaya.

Aunitz Alberdi ha quedado con Isabel,

una vecina de Aránzazu, que nos va a preparar un plato

con ingredientes de su propio huerto.

Un plato riquísimo para el que va a usar

solamente tres ingredientes; tomad nota.

-Hola, soy Isabel.

Estamos en Aránzazu de Vizcaya

y vamos a hacer un pudin de puerros

con productos de mi huerta.

Bueno, el que trabaja en la huerta es mi marido,

que tiene la mejor huerta de Aránzazu.

(Dúo Dinámico, "Perdóname")

-Hemos venido a Aránzazu, Vizcaya,

porque hemos quedado con Isabel,

una vecina que nos ha prometido una receta muy sencilla.

Tan solo tiene tres ingredientes.

Me está esperando en la huerta, vamos a por ella.

(Dúo Dinámico, "Perdóname")

¡Muy buenas, Isabel! ¿Qué tal? -Hola, ¿qué tal?

-Muy bien, aquí, con ganas de que me cocines.

¿Qué me vas a preparar? -Pues, hoy, pudin de puerros.

Mira cuántos puerros hay aquí. -Qué bueno.

Además, con producto tuyo. -Sí.

-Pues venga, a trabajar. -Muy bien.

(Dúo Dinámico, "Perdóname")

-¿Vamos a necesitar algo más?

-Huevos. -¿Huevos también?

-Sí, claro, para echarle al...

-Pero ¿tienes tú gallinas?

-Sí, sí hay, en la cuadra.

-A por los huevos.

(Fórmula V, "El campo alegre")

Vamos a ello.

Bueno, menos mal que me has limpiado los puerros,

porque teníamos trabajo.

-Sí, los he limpiado porque están llenos de barro.

-¿Me pones a trabajar ya?

-Sí, vamos a empezar a picar el puerro.

-Venga, pues mascarillas entonces. ¿Cómo lo haces tú?

-Parto en cuatro trozos y luego,

según para lo que es, más pequeño o más grande.

Pero aquí no hay que cortar muy pequeño

porque es para hacer el pudin,

que luego hay que pasar por la batidora.

-¿Sabías, Isabel, que el puerro

se cree que era uno de los alimentos favoritos de los faraones?

-No, no lo había oído nunca.

Si el puerro es muy bueno.

-Esto dará trabajo, ¿no? -Da mucho trabajo la huerta.

-Sí, ¿no? -Y el ganado y todo, claro.

Mi marido no para en todo el día.

Yo igual le ayudo a quitar hierbas de vez en cuando.

-Pero tú tienes tiempo para hacer gimnasia.

Hoy te hemos quitado tu clase de gimnasia.

-Sí, me habéis fastidiado. Con lo que me gusta la gimnasia.

-Aránzazu hay que decir

que tenemos varios Aránzazus en el País Vasco.

Yo conocía el santuario, el barrio de Oñati, en Guipúzcoa,

pero este está en Vizcaya.

-Es pequeñito, es igual el pueblo más pequeñito de Arratia,

pero es muy bonito.

Viene mucha gente aquí, ¿eh?, creyendo que viene

al santuario de Guipúzcoa.

Tenemos esto bien picado.

Siguiente paso.

-Echa los huevos.

-Enteros, ¿no? -Sí, sí, enteros.

-Vale. ¿Cuántos puerros hemos usado?

Una docena.

-¿Y cuántos huevos vamos a necesitar?

-Seis.

-Y nos falta la... -Nata.

Nata líquida, medio litro.

-Hoy estoy trabajando yo todo el rato.

-Estás haciendo todo, yo estoy mirando.

Solo te digo lo que tienes que hacer.

Y ahora tenemos que ir a elaborarlo, ¿no?

-Claro, a la cocina. -Vamos.

-Ponemos la sartén con un poco de aceite,

echamos el puerro y un poco de sal y un poco de pimienta negra molida.

-A pochar a fuego lento. -A pochar a fuego lento.

Y luego ya echamos a los huevos y a la nata que tenemos en el bol

y con la batidora, batir bien y a la fuente.

(Marisol, "Me conformo")

Y meter esto al baño María en el horno.

-Ajá, ¿cuánto tiempo? -45 minutos a 180 grados.

(Marisol, "Me conformo")

Aquí está, por fin.

-¿Y qué le has echado que me encanta?

-Unos hongos y un poco de jamón.

-Qué maravilla.

Del huerto directamente al plato. -Eso mismo.

-Lo único, a mí me falta algo.

Unos tenedores.

-¡Ay, se me ha olvidado! Ahora traigo.

-Venga, perfecto. Te espero. -Y un plato.

-El truco del tenedor no falla nunca.

Me voy a poner las botas.

(Marisol, "Me conformo")

Qué bien te lo pasas, Aunitz. Y qué bonita la huerta.

Sí, señora.

La Península Ibérica es la casa ancestral del cerdo.

Durante años, su carne ha sido la principal fuente de proteínas

en nuestro país

y muchas regiones han explotado sus propias razas.

Como el porc negre, una raza autóctona de Mallorca

que va a cocinar Carolina Cerezuela con la ayuda de un chef

con Estrella Michelín: Andreu Genestra.

(Los Panchos, "Perfidia")

-El porc negre es una especie porcina

autóctona de aquí, de la isla,

y por lo tanto muy utilizada en la cocina mallorquina.

Así que me he venido hasta aquí, hasta Almaq,

un restaurante con unas vistas espectaculares

a la bahía de Palma

para preparar papada de porc negre

con espinacas a la crema.

Andreu ya nos está esperando, así que venid conmigo.

("Woman del Callao")

Andreu, muy buenas. -¿Qué tal, Carolina?

-Pues mira, si dicen que cocinar relaja,

ya cocinar con estas vistas estamos rizando el rizo.

-Has visto, ¿no?

-Tan espectacular como la receta que vamos a hacer hoy:

papada de porc negre con espinacas a la crema.

Sí, señor.

-¿A la crema o a la crema mallorquina?

-Yo te diría que a la mallorquina, porque lleva pasas y piñones

y vamos a darle esa chispita de hierbas dulces mallorquinas.

-Andreu, ¿y por qué el porc negre?

Es una especie habíamos dicho autóctona de Mallorca.

-Sí.

Bueno, el porc negre viene de la raza celta.

Es decir, hay dos razas de cerdos en España

o dos líneas, digamos.

El ibérico y el celta.

El cerdo celta, que es un animal un poco más grande,

que tiene las orejas supergrandes,

se tapa los ojos para aguantar este sol

y luego tiene aquí dos mamellas,

dos mamas, que no se sabe el origen,

pero es supercaracterístico suyo.

-Y tiene un sabor distinto también al normal.

-Sí, porque tiene mucha grasita infiltrada

y esto lo que nos va a dar es que el cerdo,

cuando hagamos el corte,

va a supurar esa grasita y nos va a dar ese sabor.

-Primer ingrediente principal. -Esto.

Papada.

-Espinacas. -La carne de membrillo,

tenemos pimientos,

el licor de hierbas dulces, mostaza verde,

que nos va a dar ese toque picante y amargo

para resaltar todos los sabores, las pasas y piñones,

pistachos con un poquito de sésamo negro,

y para aderezar un poco las espinacas

hemos puesto un poco de bechamel.

-Pues venga, para hacer esta superreceta,

¿por dónde arrancamos? -Mira, dos partes.

Tú me vas a hacer los taquitos de membrillo.

-Vale. -¿Vale?

Y yo empiezo con la papada.

En la sartén lo que vamos a hacer es marcarla.

Sin ponerle nada de grasita, porque ya tiene bastante grasita,

que se nos haga la costrita en los dos lados

y después la sacamos y la dejamos enfriar.

Acércame las pasas y piñones.

-Me encanta cuando ponéis hoja verde sobre todo de temporada.

Ya no solamente porque son muy nutritivas,

sino porque hay que usar siempre la fruta y la verdura de temporada.

-Ahí está. Pásame el licor de hierbas mallorquinas.

Un poquito. -Tú me dices.

-Sí. -A ver si se me va la mano.

-No, no.

Justa media, un poco más. -Un poquito más.

-Ya nos está empezando a entrar por la nariz.

-Sí, sí, ya empieza a oler. Esto empieza a coger carácter.

-Y ahora aquí un poco de bechamel,

que nos va a ligar todo.

Damos dos vueltas

y lo tenemos resuelto.

(Andrés Calamaro, "Alfonsina")

Vamos a ir ya a emplatar.

(Andrés Calamaro, "Alfonsina")

-Pues ya lo tenemos.

Nos ha quedado...

-Pusiste un platito contundente, ¿eh?

-Contundente, bonito y riquísimo.

-Súper.

-Esto es una receta que necesita su tiempo

para elaborar,

pero también necesita su tiempo para comer.

Así que, Miguel Ángel,

yo me quedo aquí, que no tengo prisa ninguna.

Te mando un beso enorme.

-Yo me lo como.

Te quedas ahí y no has venido nunca.

A ver si un día haces los honores y vienes a visitarnos.

Paso a las frutas.

La manzana es uno de los frutos que mejor se conserva.

En casa, podemos guardarlas en la nevera

o dejarlas a temperatura ambiente.

Aunque fuera madurarán mucho más rápido.

Hoy vamos a preparar un delicioso postre con manzanas

y con nuestro reportero Eloy Moreno.

-Si Blancanieves se hubiera comido una manzana como esta,

se hubiera desmayado pero del gusto.

Hoy vamos a cocinar manzanas caramelizadas templadas

con nata y salsa de caramelo.

(Carlos Cano, "Manzanas")

-Pobre manzanita que siempre está maltratada

en todas las historias.

Hoy vamos a darle un toque dulce

y vamos a hacer que ella se convierta

en la princesa de este cuento.

(Carlos Cano, "Manzanas")

Muy buenas, María. -Buenos días, Eloy.

¿Cómo estás? -Mira lo que te traigo.

La manzana, que creo que es la fruta más maltratada de la historia.

¿Qué podemos hacer tú y yo

para darle un poco de cariñito a esta fruta tan maravillosa?

-Pues vamos a hacer un postre dulce y riquísimo.

Manzanas caramelizadas templadas

con nata y salsa de caramelo.

Pues hacemos la salsa en vez de con agua

con nata.

Entonces, queda mucho más untosa, cremosa.

Esta es más

suave.

(Bruno Lomas, "Ven sin temor")

Necesitamos manzanas,

que a mí me gusta la clase Golden,

limones, azúcar y mantequilla.

Para hacer el caramelo, azúcar y mantequilla.

Y nata, como hemos dicho.

Empezamos.

Primero, pelamos las manzanas.

-Esta receta surgió por accidente.

-Viene de una tarta que se me estropeó.

Se me quemó la base y me quedé con el relleno.

Y dijimos: "Va a ir muy bien con la nata y el caramelo".

Y la sacamos así de prueba

y, desde entonces, es un postre imprescindible

en esta casa.

Venga, Eloy. A pelar una manzana.

-Cuatro manos, mejor que dos. -Mejor.

¿Qué tal se te da pelar manzanas?

-Lo de pelar manzanas a mí se me da

entre mal y regular, más o menos.

-Pues hoy vas a salir de aquí pelando manzanas de maravilla.

-Por aquí voy haciendo el círculo. ¿No, María?

-Bueno, sí, es una manía mía de pelar.

-No, pero yo te he visto a ti y donde fueres haz lo que vieres.

-Eso es.

Perfecta, Eloy, perfecta.

-Perfecta no está, porque si os fijáis en la manzana

tiene como bocados por todos lados.

-Pero es tu primera manzana. Por algo se empieza.

(Azúcar Moreno, "Devórame otra vez")

Entonces, ahora tenemos que hacer zumo de limón.

(Azúcar Moreno, "Devórame otra vez")

Luego ponemos azúcar

y, para rematar, trocitos de mantequilla.

Y, una vez que está hecho eso, ya lo metemos al horno

a 180 grados.

20 minutos o media hora hasta que esté doradita la manzana.

El caramelo ponemos mantequilla y luego echamos azúcar.

Lo movemos, lo movemos, lo movemos

y cuando ya está bien mezclada la mantequilla

con el azúcar y el tostado

echamos la nata, que es muy divertido.

(Azúcar Moreno, "Devórame otra vez")

-Qué pinta tiene este dulce.

Por fin, la manzanita caramelizada.

-Caramelizada, eso es.

Pruébalo.

-Yo quiero un redoble de tambor. Vamos a darle.

-Vamos a darle.

-María, no me pasará como Blancanieves,

que probó la manzana y se desmayó, ¿no?

-No, no.

-¿Seguro? -Vas a probar más.

-Seguro, ¿no? -Seguro.

-Y, si la pruebo y me desmayo,

seguramente alguien habrá que me pueda dar un besito

para despertarme. -Seguro.

-Digo yo. -Seguro.

-Voy a probar. -Venga.

No me he desmayado. -No, no.

Te veo bien, ¿eh?, tienes buena cara.

-Me voy a desmayar, pero del sabor tan bueno que tiene.

Manzana caramelizada.

Una maravilla.

(Azúcar Moreno, "Devórame otra vez")

Pues sí que tenía muy buena pinta, Eloy.

Bueno, Rodrigo.

¿Cómo estás? ¿Qué tal, Miguel Ángel?

Estoy patateando.

Voy a saludar un momento a Urre, que le tenemos aquí.

¡Aúpa! ¿Cómo estás?

Estamos...

Mira, los ángeles de Miguel Ángel. ¡Tarán!

Calienta, que sales. Ahí estamos ya.

Bueno, ¿qué tenemos por aquí? Pues patatas, patatas.

Adiós. Estoy supercontento

porque adoro las patatas.

Es una cosa increíble.

Es alucinante.

Te quedas sin adjetivos,

porque como todo es tan espectacular

y alucinante...

Para espectacular, esta maravilla. ¿Me traes unas patatas fritas?

Te voy a enseñar a hacer las patatas fritas perfectas.

¿Esto no será de bolsa? ¡Por favor!

La duda ofende, perdona. Efectivamente, efectivamente.

Pues mira.

Aquí tenemos este escaparate increíble.

Tú dices: "Voy a coger cualquier patata

para hacer...". No.

No, error.

Cada patata tiene su uso,

independientemente de las variedades.

Hay patatas moradas, hay patatas rojas,

grises...

Hay de todos los colores.

Pero, independientemente de eso, cada una tiene un uso.

Quiere decir que hay una patata específica para freír,

otra para cocer, otra para asar y otra para guarnición.

¿Y eso lo sabe el frutero?

Eso lo sabe el frutero o debería de saberlo.

Pero lo importante es que lo sepamos nosotros.

Entonces, cuando vayamos al mercado hay que decir:

"Quiero hacer patatas fritas, necesito una patata nueva".

Si quiero hacer una patata al horno, una patata tipo cachelo.

Y, entonces..., Anda.

...cuando ya tienes la patata, que tengo aquí una para freír,

te enseñaré a hacer esas patatas fritas que dices:

"Es que no me sale crujiente, es difícil de hacer".

Aquí está el truco. Venga.

Una mandolina.

Ya sabéis todos que esto corta un montón.

Y empiezas a cortar.

¿Y no la pelas? No, no, no.

¿Puede ser que sea el primer día que no pelas algo?

Efectivamente. Las patatas no tienen piel.

Simplemente es que al estar debajo de la tierra

se ha creado esta corteza. Amigo.

Y, entonces, las cortamos muy muy finitas.

Entonces, quiero que sepas que la patata,

mientras que corto,

la patata nos libró de la hambruna en el siglo pasado.

La patata es la responsable de que sigamos vivos los europeos.

¿Y sabes cómo? Porque la patata vino de América.

¿Y sabes por qué trajeron la patata? ¿Por qué?

No para hacer patatas chips, sino de planta ornamental.

¿En serio? Sí, sí, sí.

Y los jardineros de los señores feudales

las plantaban para tener bonitos los castillos.

Qué clase magistral con la mandolina al mando.

Claro, es historia gastronómica.

Pues un día que no tenían para comer de nada dijeron:

"Vamos a comernos las patatas".

Y estaban buenísimas, estaban buenísimas.

Y el señor feudal, el conde de Parmentier, dijo:

"Yo quiero comer lo que come mi pueblo".

Y, entonces, el cocinero dijo:

"Pero ¿cómo se va a comer usted eso?".

Les puso mantequilla.

Muy francés, claro, porque era francés.

Las metió en el horno, las gratinó

y esa fue la primera receta con patatas.

Que lo sepas. Adiós.

La patata Parmentier.

Qué bien han quedado. Increíbles.

¿Puedo coger una? Sí, pero así no se pueden freír.

¿No? Así no se pueden freír.

¿Y qué hacemos con esto? Hay que meterlas en agua.

Porque todos los azúcares de la patata

se cristalizan.

Fíjate, esto está así, blandurrio.

Mira.

Después de una noche en agua, duras, prietas, crujientes.

Duras y prietas.

Me gusta. ¿Eh?

Te has dado cuenta, ¿no? Sí, sí.

A partir de aquí...

No, es verdad. Efectivamente.

A partir de aquí, las secamos

y directamente a la freidora a 170 grados,

2 minutitos, meneamos el aceite y salen

crujientes, jugosas, sazonadas, espectaculares y maravillosas.

Eres un fuera de serie.

Esta sección me la voy a grabar

y me la voy a poner muchas veces porque me ha encantado.

Muchas gracias, Miguel Ángel. Lo mejor que has hecho aquí.

Huy, qué bonito, qué bonito.

Tomen nota, tomen nota. De verdad que sí.

¿Cómo lo podemos celebrar? Pues hablando con Urrechu.

¡No! ¿No?

Que tengo muchas ganas de abrazarle. Todavía no, con Sabor a Música.

Venga, vamos a bailar. Sabor a Música de hoy.

Sí, sí, sí.

Hoy se lo vamos a dedicar a Alberto Cortez,

gran artista argentino que conocerás.

Sí, sí. ¿Correcto?

Pues él es el gran cantautor, por si a alguno no le suena,

de las cosas simples.

Vamos a escuchar uno de sus grandes éxitos:

"Castillos en el aire". (TARAREA)

# Y construyó

# castillos en el aire

# a pleno sol

# con nubes de algodón,

# en un lugar

# a donde nunca nadie

# pudo llegar usando la razón. #

¿Qué me dices? Qué elegante. Como tú.

Vamos a bailar, vamos a bailar.

Oye, me gusta este tándem que tenemos aquí.

Bueno, es que nos conocemos hace más de 22 años.

¿Ah, sí? Un montón de tiempo.

¡Adiós! Un montón de tiempo.

Teníamos el pelo como tú, más o menos.

Bueno, me voy para allá. Gracias.

Espera, espera.

Mira, la lección magistral que nos ha dado Rodrigo

sobre las patatas...

¡Dame una patata para cocer!

¿Te doy una patata para cocer? Eso es.

¡Venga, Rodri, aúpa ahí! -La "Urrepatata".

-Dame esa superjoya. Ahí me la llevo.

Sí, señor.

Porque esta va a ser una de las protagonistas.

Mira. Venga.

Dejamos aquí la patata para cocer

porque vamos a hacer un plato brutal, espectacular.

Y con el cariño de la patata de Rodrigo, pues fíjate, bestial.

¿Cuántas veces ha ocurrido que llegamos a casa

y que no tenemos tiempo para comer?

Pues a mí me pasa todos los días. Un montón, ¿no?

Todos los días. Entonces, mira.

Vamos a hacer un plato espectacular con cosas que tenemos en casa

y que al mismo tiempo no se nos pueden llegar a ocurrir.

Vamos a hacer unos raviolis de jamón con ensaladilla rusa.

Toma ya.

Por eso, la patata cocida, que ahora hablaremos,

pero de primeras lo que hacemos es que cogemos la puntilla

como si fuera un bolígrafo para cortar un poquito así

del jamón.

Cogemos el jamón, estas lonchas de jamón,

¿eh?, y cortamos.

Perfecto. Dejamos esto para luego,

cogemos otra loncha de jamón,

que mira qué bien viene con el plastiquito,

y no nos vale cualquier jamón.

No vale el jamón por ejemplo como hemos comido...

No, hemos comido no, como tú has comido,

vamos a matizar,

de lo que es el jamón ibérico de bellota,

que no nos vale porque ese sí son lascas de jamón

y las lascas lo que está provocando son mucho más pequeñas.

Entonces, con un jamón pequeño

tú no puedes llegar a hacer nunca lo que haremos ahora.

Entonces, cogemos, mira, las dos lonchitas de jamón,

las hemos recortado..., Muy bien.

...las ponemos así y ahora cogemos la ensaladilla rusa.

Una ensaladilla rusa lleva una patata espectacular para cocer,

luego tenemos un poquito de atún, un poco de huevo cocido

y mayonesa.

Son los básicos y, luego, lo que cada uno quiera poner.

No asististe a mi clase magistral sobre mi ensaladilla rusa.

Eh... bueno. Te has perdido el programa.

Bueno, a ver.

Vamos a decir que la vi y no voy a poner nunca una tan rica

como la tuya.

Sobre todo, porque es el jefe, vamos a matizar.

Pero sí una versión muy simpática y muy rica,

que es esta.

Entonces, ahora lo que hacemos es que cogemos la ensaladilla,

cogemos el ravioli y la ensaladilla,

y con cuidado lo vamos sellando, así.

Sin apretar mucho en exceso, así.

Aprieta, que no se nos escape.

Qué chulo. Cerramos así.

Cerramos así y mira, ya tenemos este ravioli

con esta formita. ¡Toma ya!

Entonces, ahora, ¿qué es lo que hacemos?

Muy sencillo. Vamos a quitarnos todo esto

y sacamos este plato.

Colocamos ahora el ravioli encima.

Venga, vamos a cogerlo mejor con la mano

porque si no se nos puede llegar a desmontar.

Con cuidadito y lo colocamos así.

Y ahora lo que vamos a hacer será decorarlo.

Lo que hacemos es coger el perejil, lo pasamos

por un poco de agua.

Luego, los sacudimos.

Al sacudir, estamos quitando el excedente de agua que tiene.

Lo trituramos un poquito en el brazo, lo metemos.

Con efectos especiales, que no falte.

Lo trituramos y sacamos este licuado,

que es este jugo de perejil que tenemos aquí.

Qué rico.

Entonces, yo recomiendo no añadirle sal

porque la sal lo que va a provocar va a ser

que oscurezca en el caso del perejil.

Ahora lo añadimos, así un poquito por encima.

Toma ya.

Así.

Y tenemos un plato que mira qué cosa más rica,

pero nos faltaría algo muy importante.

¿Tú con qué comes el jamón o la ensaladilla rusa?

Con unos picos. Con unos picos.

Claro. Unas rebañadas.

Eso es, totalmente de acuerdo.

Lo ponemos así,

colocamos un poquito

de micromezclum

y tenemos ya el plato perfecto.

Tenemos un platazo de cinco minutitos o menos,

cuatro menos que habrán sido, no mucho más.

Así que a disfrutar.

Pues muchas gracias.

Entre tú y Rodrigo he aprendido

dos cositas que voy a practicar en casa esta semana.

Rápidas, sanas y, sobre todo, muy muy ricas.

Ya verás.

Muchas gracias. Venga, tío grande.

Chao, Urre.

Bueno, la torta del casar

es una Denominación de Origen Protegida

y uno de nuestros quesos más apreciados.

Se puede disfrutar untándola en una tostada

o podemos usarla para crear platos únicos

como unas patatas al horno, un arroz meloso

o un timbal de membrillo.

O también para preparar

un delicioso plato de pluma ibérica

como este que nos trae Alberto Arruty desde Mérida.

(Nino Bravo, "Voy buscando")

-Si hay algo típico en Mérida,

además de los restos que la civilización romana dejó

en estas tierras,

es el cerdo ibérico.

Hoy vamos a aprender a preparar una receta

que es perfecta para esos días

en los que tenemos algo que celebrar.

(Nino Bravo, "Voy buscando")

Hola, José, ¿qué tal? -¿Qué tal, Alberto?

Bienvenido a Mérida. -Qué sitio más bonito tenéis.

-Muy bonito, encantador,

histórico y de todo.

-Lo único que falta es buen comer, que también lo hay.

-También hacemos bien de comer.

-¿Qué vamos a hacer nosotros? -Vamos a hacer

una pluma a baja temperatura

terminada en carbón de encina y sarmiento

con un poquito de queso de torta del Casar.

-100 por 100 producto de aquí. -Todo.

Todo lo que vamos a usar hoy en cocina es de Extremadura.

-Si te parece, vamos para allá. -Venga.

(Estopa, "Me falta el aliento")

Alberto, aquí tenemos los ingredientes

de lo que vamos a preparar.

-Cerdo. -Por supuesto.

-Esto más extremeño no lo hay. -El producto estrella.

El producto estrella es el cerdo ibérico.

En este caso, vamos a utilizar la pluma.

Es de la parte del lomo, la parte de arriba,

donde está la cabeza del lomo, el cabecero.

Es la pieza esta que parece una especie de triángulo.

-Sí.

-Antiguamente a lo mejor estas piezas

como que no se usaban mucho en la cocina.

Se usaban para otra cosa. Para matanza, para chorizo...

Entonces, desde que se introdujo en la cocina,

se está utilizando y nos ha sorprendido,

porque esta cantidad tiene muchísima grasa.

Está infiltrada de grasa y eso hacer ternura y jugosidad.

-Esto me suena que es un queso que es típico de aquí.

-Sí. -Extremeño.

-Hay dos variedades de quesos.

En este caso tenemos torta del Casar.

Esto es muy sencillito.

Un poco de queso con nata, diluimos a fuego

y, una vez que se derrita, napamos.

-¿Y qué más tenemos por aquí?

-Lo vamos a acompañar con unas verduras al horno.

Vamos a asar una tradicional patata del terreno.

La vamos a asar

y nosotros hemos cogido este ramillete de tomate cherry,

de rama. -Qué buen tamaño tiene.

-Sí, sí. Además, superjugoso.

Solamente lo vamos a meter dos minutos al horno.

En el momento, verás que no pierde nada,

porque se va a rajar la piel.

Un poquito de sal y ya está.

Y luego lo vamos a acompañar con unas yemitas

de espárrago triguero.

-¿Qué habría que hacer? -Pues mira.

Para empezar, lo primero que haríamos

sería salpimentar la pieza. -Muy bien.

-La introduciríamos al vacío

y añadiríamos un par de dientes de ajo,

una hojita de laurel y unos trocitos de cebolla.

Un chorrito de aceite de oliva virgen,

un poquito de vino blanco

y el vinagre de Módena.

Todo eso lo sellamos e introducimos al horno

a 65 grados durante 14 horas.

Podríamos subir a 70 o 75 grados. Tampoco pasaría nada.

Lo único que tendríamos que restarle horas.

Una vez que sale del horno se deja que se enfríe,

se abre la bolsa, se coge la pieza y marcamos en uno de carbón.

Que por eso nosotros vamos a acompañar

con esta guarnición, que es muy sencillita,

y todo pasado al horno.

(Tony Ronald, "Los dos tan felices")

-Y ahora, José, este es el resultado.

Ya solo queda probarlo.

Venir hasta Extremadura y no probar un cerdo...

-Hombre, eso sería delito.

(Tony Ronald, "Los dos tan felices")

-Muy rico, está muy tierno.

Y la torta del Casar le queda estupenda además.

Para apreciar esos matices voy a tener que terminármelo.

-Pues en ello estamos. -Miguel Ángel, tengo deberes,

así que, por ahora, me quedo un rato más aquí,

que tengo que terminarme esto.

Pues nada, Alberto. Sé aplicado y acaba los deberes.

El origen del término "aperitivo" se remonta

al siglo V antes de Cristo.

Fue Hipócrates quien lo inventó.

El famoso médico había creado una bebida

a base de vino y otras hierbas

que se utilizaba para abrir el apetito.

Varios siglos después,

esta tradición se ha convertido en todo un ritual.

Elena Furiase está en Sevilla para enseñarnos

cómo se prepara el aperitivo perfecto.

(Miguel Bosé, "Sevilla")

-Tienes invitados en casa y no sabes qué ofrecer.

Estamos en el mercado de Triana, en Sevilla,

en la jamonería de José Luis Romero,

que nos va a enseñar qué le podemos dar a nuestros invitados

y, sobre todo, en qué orden.

Hola, José Luis.

-Hola, Elena. -¿Qué tal?

Yo te quería preguntar

qué tengo que hacer o qué tengo que poner,

que ya veo que me lo has preparado aquí muy bien,

para ser la anfitriona especial y perfecta.

-Muy bien, Elena.

Pues mira, he preparado un surtido

de unos embutidos clásicos de mucha calidad.

-Ajá.

-Un poquito de jamón, unas anchoas y unos quesos.

-Vale. -Una composición

para un buen aperitivo.

-Sí, claro. Aquí, por ejemplo, ¿qué tenemos?

Esto es chorizo, ¿no? -Esto es un chorizo de bellota.

Tiene una calidad tremenda, una elaboración artesanal

y no tiene ningún aditivo. -Vale.

-El salchichón, exactamente lo mismo.

Y esto, que a simple vista puede parecer caña de lomo,

no es caña de lomo, es presa.

-¡Anda!

-La presa es lo que se conoce como el lomito.

-Qué bueno. -¿Vale?

Es parecida a la caña de lomo, pero con mucha más infiltración,

lo que hace que el producto sea más jugoso.

-Vale. -Más jugoso y un sabor muy potente.

A mí, siempre que tengo una reunión en casa,

lo primero que me gusta darles es el jamón.

-¡Anda! -El jamón.

¿Por qué?

Porque si prueban el jamón con el paladar

completamente limpio

pues lo van a apreciar.

Ahora así, primero les das anchoas, les das queso

y después les das el jamón,

pues les puedes dar cualquier jamón, que les parecerá lo mismo.

-El jamón sería como el plato estrella del aperitivo.

-Sí, sí.

-Entonces, empezaríamos por el jamón,

después seguiríamos con el chorizo y la presa.

-Vale. Y luego podríamos probar la anchoa.

Ahí dejamos un poco abierto al gusto de cada persona.

¿Queremos sacar los quesos antes? Pues los sacamos.

-Vale.

-Aquí lo que os he preparado son tres tipos de quesos.

-Ajá. -Muy diferentes, ¿vale?

Tenemos un queso de Alemania, de la región de Bavaria,

un queso francés y un queso nacional,

de aquí, de España.

Es como una mezcla entre un Gorgonzola y un Camembert.

-Huy, qué bueno. -Ni tan fuerte como el Gorgonzola

ni tan suave como el Camembert.

Comté francés, este es como denso, intenso,

pero con toquecitos de avellana.

-¡Ay, qué bueno! -Y, por último,

tenemos aquí un queso de Huesca.

Es un queso que no es duro, es una textura jugosa,

pero tiene un sabor muy potente.

Parte de ello es porque su curación es en cuevas naturales.

-Ah, entonces mantiene la temperatura, me imagino.

-Es un queso que se queda con más humedad.

Por eso no se pone duro. -Ajá.

-Pero va curándose

y va adquiriendo un sabor espectacular.

-Qué bueno, qué rico.

("Te quiero un poco")

Bueno, pues ahora, con tu permiso, me voy a quitar la mascarilla

y la voy a dejar por aquí lejos.

Y voy a probar lo primero el jamón, ¿verdad?

-Sí, es lo recomendable. -Venga.

Pues venga.

Mmm, qué bueno, por favor.

Entre los tres quesos, yo, el de Huesca.

Que para eso es de aquí.

("Te quiero un poco")

¡Qué bueno!

Bueno, Miguel Ángel.

Pues nada, cuando quieras venirte a casa,

ya sé cómo ser la anfitriona perfecta.

Así que, José Luis, muchas gracias. Me voy a por mi mascarilla,

mi queso y la tablita de jamón me la llevo, ¿vale?

-Estupendo. -Muchas gracias.

-A ti. -Hasta luego.

-Muchas gracias.

("Te quiero un poco")

Me gusta que seas la anfitriona perfecta

para cuando me invites a tu casa a probar algo, Elena.

Bueno, la mayonesa.

Es una de las salsas más populares en nuestra gastronomía.

La verdad es que está deliciosa.

Pero además de estar muy rica, es muy versátil.

Os voy a enseñar un truco que sirve tanto para la mayonesa casera

como para la que se puede comprar en el supermercado.

Si queréis darle un toque diferente a vuestra mayonesa,

se le pueden añadir infinidad de sabores.

Y no solo sabor, sino que fijaos qué colores tan bonitos

tenemos aquí.

A esta primera le hemos añadido perejil.

A esta segunda, remolacha.

A la tercera, azafrán. Mirad qué amarillo más bonito.

Y, a la última, pimentón.

Verde, rosa, amarilla y roja. ¿A que son una maravilla?

Para conseguir estos resultados lo tenéis que hacer

es añadir los ingredientes a la mayonesa,

cuando la estáis haciendo, si es casera,

o triturarlos si es una mayonesa

que habéis comprado en el supermercado.

Mirad qué colores más bonitos.

Ahí os los dejo.

Y, ahora, quiero que entre en este plató

nuestra amiga Virginia Troconis.

(Luis Fonsi, "Despacito")

Siempre me haces así, pero no me bailas nada.

No, nada, nada. O sea, haces como un amago.

Como que sí, como que no.

Estoy esperando que te vengas arriba un día.

Algún día bailaré. Bueno, vale.

¿Cómo estás? Muy bien, ¿y tú?

Aparte de guapísima de morado. Huy, por favor.

Muy bien, muchas gracias. ¿Tú qué tal?

Yo, estupendamente. Muy repeinado y muy guapo.

Ah, muchas gracias.

Óyeme una cosa. He estado... ¿Dónde?

...en un huerto de proximidad en Coín.

En Coín. En Coín, Málaga.

Vaya.

De una cooperativa de agricultores locales,

con etiqueta "ethical food".

¿Sabes qué significa "ethical food"?

Pues que son muy éticos

en la manera de tratar los alimentos.

Consiste en producir alimentos

con la mayor exigencia.

Alimentos sostenibles con la mayor exigencia

de ética.

Ah, bueno. Algo pensaba yo que era. Una maravilla.

Todo cerca de los consumidores

y maravilloso.

¿Quieres verlo? Quiero verlo, por favor.

Vamos. Me muero de ganas.

Vamos allá.

("La flor de la canela")

-Las ventajas de los productos de proximidad y ecológicos

son muchas y muy variadas.

Hoy me he venido hasta Coín, en Málaga,

a visitar el huerto que provee a la clínica Buchinger

para que Alejandro y Antonio nos cuenten sus secretos.

("La flor de la canela")

Alejandro, por favor. Qué maravilla poder estar aquí.

-De aquí sale todo.

Todo lo que necesitamos para ser felices.

-Cuéntanos dónde estamos.

Estamos en el huerto, uno de los huertos que provee

de verduras a la clínica, el huerto de Antonio Lozano.

Hace tres años empezamos a hacer una asociación

con una serie de agricultores de la zona.

Buscamos que sean todos agricultores.

No más de 20 o 25 kilómetros de la cocina

para justo tener la mejor calidad y la mayor proximidad.

-Proximidad.

Esto es el kilómetro cero. -Sí.

La normativa dice que el kilómetro 0 son 50 kilómetros

y estamos en el kilómetro 0,0. -0,0.

-La mitad. -¿Cuál es la diferencia

entre lo ecológico y lo sostenible?

-Esto es importante aclararlo, porque ecológico es todo aquello

que no lleva productos químicos.

Y sostenible es que estamos cuidando nuestra huella de carbono.

Aquí estamos tan cerca de la cocina

que prácticamente se está cosechando a las 7:00 u 8:00

y va llegando a la cocina a la 10:00.

Nosotros buscamos siempre agricultores minifundistas.

No queremos gente con grandes extensiones.

Justamente, este cuidado y mimo que hay sobre la tierra.

-Que se han dedicado a ello toda la vida.

-Efectivamente.

También es con qué actitud el agricultor está cultivando.

Si está aquí presente eso se vuelca y también se transmite.

-Eso me parece interesantísimo.

-Dan lo mejor de ellos y la tierra nos devuelve lo mejor.

-Yo creo que al final lo ecológico no tiene que ser una moda.

Somos lo que comemos

y es muy importante consumir las cosas ecológicas.

Y ya, si son sostenibles, pues mejor que mejor.

Este proyecto me parece una maravilla.

Quiero conocer a Antonio, tengo mucha curiosidad.

-Vamos. -Vamos a verlo.

-Sí, vamos.

("Déjate querer")

Antonio, por favor.

Qué maravilla, qué ganas tenía de conocerte.

-Hola, Virginia.

Cuéntame, Antonio, cómo es un día entero

en el campo, en tu huerto.

-Pues mi día aquí es amanecer de verde.

Y, aparte, estamos aquí de sol a sol,

como se suele decir.

-Me llama la atención que veo muchas ortigas.

Mala hierba.

¿Esto a qué se debe? ¿Es bueno, es malo?

-Hacemos como una simbiosis, ¿no?

Yo me sirvo de ellos y ellos de mí.

Son indicadores, por ejemplo, de suelos fértiles, húmedos,

aparte nos están dando indicación de que están bien de nitrógeno...

-¿Qué le das tú a la tierra para que nos dé estos productos?

-Sobre todo, equilibrio. Y aportamos muchas cosas orgánicas.

Esto es entenderlo como si fuésemos nosotros.

Traducirlo un poco a la planta.

Es desde chiquitillo llevarlo muy bien

para que cuando llegue alguna enfermedad o alguna plaga...

-Esté fuerte. -...esté fuerte.

Es la prevención. -Tener buenas defensas.

-Es lo ecológico desde la prevención.

-Yo me quiero llevar algo de aquí

para ver si lo puedo hacer en mi casa.

-Sí, claro.

("Déjate querer")

-Yo me voy cargada de acelgas.

Muchas gracias, Antonio, por darle tanto cariño

y tanto trabajo a estas tierras para poder disfrutarlas en la mesa.

Yo me quedo recogiendo acelgas y espero que hayáis tomado nota

de todo lo que encierra y el trabajo que tiene un huerto.

("Déjate querer")

Tengo una pregunta para ti. Sí.

¿Cuántas acelgas recogiste?

Me acordé muchísimo de ti con las acelgas.

Me hice una foto... Te la hiciste y te fuiste.

Cara de acelga, cara de acelga.

Buenísimas, ¿eh? Bueno, muchas gracias.

Gracias a ti.

Bueno.

En cualquier recetario mediterráneo,

se incluyen platos que tengan como ingrediente principal

el bacalao.

En el mercado podemos encontrarlo salado, desalado o fresco.

Y las tres versiones conservan todas las propiedades del producto.

Pablo de Miguel está en Villa del Prado

para enseñarnos cómo se prepara un bacalao con pisto

con productos recién recolectados de la huerta.

(Los Diablos, "Acalorado")

-Delfín. -Hola, Pablo.

-¿Cómo estás? -Muy bien, hijo.

-Te veo colocando tu huerto.

-Esto es la huerta de Villa del Prado.

Son productos de mi pueblo.

Aquí sacamos tomates, pepinos, de todo.

Villa del Prado es la huerta de Madrid.

-Estás orgulloso tú de tu pueblo. -Del pueblo, sí, sí, claro.

-¿Y qué plato me vais a preparar con todas estas verduras?

-Te vamos a preparar un pisto de verduras de Villa del Prado.

Con un bacalao. -¿Quién me lo va a preparar?

-Te está esperando mi mujer en la mesa.

-Venga, Delfín. -Venga.

-Hasta otra. -Adiós.

-Rosa, ¿qué plato me vas a preparar?

-Pues ahora te voy a preparar bacalao con pisto.

-Cuéntame los ingredientes del pisto.

-Pues son cebolla,

pimiento verde, pimiento rojo, calabacín y tomate.

-Este pisto con esta verdura tiene que estar espectacular.

-Claro.

Además de la verdura, ¿qué necesitamos?

-Pues el bacalao, la harina y el huevo.

-Vale, para rebozarlo. -Claro.

-¿Empezamos con el pisto? -Sí.

Tarda más en hacerse. -¿Cómo se hace?

-Pues primero hay que trocear la verdura.

-Trocear.

¿Con cuál empezamos? ¿Cuál te da más rabia?

-La cebolla que me hace llorar. -No llores, hombre.

(Henry Stephen, "Limón limonero")

Ya tenemos la verdura lista.

¿Qué hay que hacer? -Primero, sofreír la verdura.

-¿Toda? -Toda menos el tomate.

El tomate al final tiene agüilla y no deja que se sofrían los otros.

-¿Y la verdura cómo tiene que quedar?

-Tiene que quedar...

-¿Pochadita? -...pochadita, pochadita.

-Vale, ¿y mientras tanto?

-Mientras tanto, podemos ir haciendo el bacalao.

-Esto es el lomo. -Sí, es un lomo.

-Venga, parte tú las tajadas, que se te dará mejor.

Son dos buenas tajadas, ¿eh?

El bacalao, ¿qué tipo de pescado es? ¿Por qué es buena su carne?

-A mí me gusta porque es muy jugoso. Está muy bueno.

Tiene un sabor especial. Hay gente que no le gusta, claro.

Pero a mí me encanta. -Tiene un sabor intenso.

Pero es verdad que es jugoso. -Sí.

-Venga, vamos a seguir batiendo huevos.

-Batiendo huevos. -Venga, Rosa, que te veo con maña.

¿Qué más necesitamos? ¿Qué necesitas?

-Harina y ya está. -Harina, ¿no?

-Sí. -Toma, te la paso.

Y vamos a enharinar este bacalao.

-Sí. -Rebozado.

Bacalao rebozado con pisto. -Sí.

("Concierto para enamorados")

-¿Esto ya está para sacar? -Sí, sí.

-Venga, vamos allá.

Rosa, me estabas diciendo otro consejo.

-Sí. -Que hay que usar, ¿el qué?

-Un buen aceite de oliva.

-Un buen aceite de oliva. -Sí.

-Tiene muy buena pinta este rebozado.

-¿Y ves? No tiene mucha cantidad de harina.

Se ha quedado en su punto. -¿Qué es lo que queda?

Ya tenemos el pescado rebozado. -El pisto y a emplatar.

-Ahí está Rosa. Me traes el pisto, ¿no?

Claro.

-El bacalao, el pisto... -Para completar el plato.

Qué buena pinta. Vamos a emplatar.

Es un emplatado sencillo realmente. -Sí.

-Veo que el pisto no es muy líquido. ¿Por qué?

Estos son trocitos de tomate también.

O sea, es un tomate natural.

Hay gente que en el pisto lo que hace es echar el tomate...

-Triturado. -Triturado.

-Sería más líquido. -Más caldosito.

-Voy a probarlo. -Sí, pruébalo.

("Concierto para enamorados")

Este plato está espectacular, Rosa. -Me alegra que te haya gustado.

-Qué ricas están las verduras en tu pueblo.

-¿Has visto? Te lo avisé. -Tenías razón.

("Concierto para enamorados")

Qué buena pinta, Pablo.

La mayoría de nosotros, si pensamos en un hornazo,

pensamos en una masa horneada rellena de embutido.

Pues es correcto.

Pero también existe un hornazo dulce.

En Titulcia, un pueblo de Madrid, era un postre muy típico

que estuvo a punto de perderse.

Esther Arias nos va a mostrar

cómo se elabora este dulce madrileño.

-Hola, soy Roberto Castillo,

el panadero de Titulcia.

Soy el conocedor de la receta del tradicional hornazo de Titulcia

y, si queréis, os la cuento.

("Qué bonito es querer")

-Esta debe de ser la iglesia que aparece en el mapa.

Esto quiere decir que estoy muy cerca de mi destino.

Estoy en Titulcia, un pueblo al sur de Madrid.

Aquí, hace muchos años,

los vecinos solían regalarse por el lunes de Pascua

un bollo dulce llamado hornazo.

Solamente uno de ellos conserva la receta.

Y yo hoy me he propuesto hacerme con ella.

("Qué bonito es querer")

Vengo en busca del último titulciano que posee la receta del hornazo.

-Pues, si aciertas cuál es el hornazo,

te enseño la receta.

-Este.

-Has acertado.

Como premio, te voy a enseñar la receta del hornazo de Titulcia.

-Roberto, panadero de Titulcia y el poseedor de la receta

del auténtico hornazo titulciano.

¿No es así?

-Yo y mi familia entre comillas

somos los únicos que lo conservamos.

Porque ya la gente que lo sabía son gente mayor

y a no ser que lo tenga apuntado por ahí alguien...

-Yo siempre he escuchado que el hornazo

era una especie de bollo preñado, pero aquí es un hornazo dulce.

-Sí, es un hornazo muy dulce hecho con agua de anís.

-Los ingredientes principales,

que son los que tenemos aquí, ¿cuáles son?

-Tenemos harina con levadura y sal

y, entonces, luego tengo aquí el agua de anís,

que la hago cociendo el anís, la canela,

el limón, la naranja...

-Y luego por aquí tenemos...

-Luego, tenemos azúcar, mucho azúcar también,

y aceite de oliva virgen.

-La elaboración del hornazo es muy parecida a la del pan.

-Sí, se hace una masa de pan

y luego ya se juntan unos ingredientes,

se hace una especie de papilla

y ya se añade el aceite de oliva y la harina.

-Con estas masas, ¿qué deberíamos hacer?

-La boleamos, hacemos una bolita

y luego ya formamos la torta.

-Este bollo era muy tradicional.

Antes lo hacían todos los vecinos y se comía mucho en Semana Santa.

-Sí, se come en Semana Santa.

Yo lo hago desde cuando empiezan los carnavales,

hasta después del lunes de Pascua.

Y los vecinos venían antes,

antiguamente las señoras venían a hacerlos.

Mi abuelo y mi padre preparaban la masa

y cada señora hacía los litros de aceite que quería,

según la cantidad que quisiera,

y venían y los cocíamos

y ellos luego ya se los llevaban

y ya tenían para Semana Santa,

para regalar y para el lunes de Pascua.

-Porque, según la tradición, también se regalaban.

-Sí, siempre se han regalado.

A los médicos de los pueblos, a los amigos...

Y, bueno, te ha salido muy bien. -Me ha quedado bonito.

-No, si es que te puedes venir a hacer con nosotros porque...

-¿Qué deberíamos hacer?

-Sí, pondríamos un huevo.

-Ah, un huevo aquí en el centro. -Para hacer un adorno.

Sí, no, pues experta, experta.

-Experta en hornazos. Me vais a hacer titulciana de honor.

-Ya se lo diré yo a la alcaldesa. Y te vienes al pregón y ya está.

-Ay, me encanta. Pregonera de Titulcia.

Lo tenemos que meter al horno. -Cuando quieras lo metemos.

("Si tú me dices ven")

Está muy dulce, muy rico,

y es muy curioso porque el borde está muy crujiente

y luego el interior es como más blandito, ¿no?

Y tiene un toque más untuoso que le da el aceite.

-Hay gente que le gusta lo crudito,

que está cerca del huevo,

y le gustan los bordes, que están más crujientes.

-Ha merecido la pena venir hasta Titulcia

a hacer este viaje para recuperar la receta del hornazo titulciano.

-Cuando quieras puedes venir a hacer hornazos.

Como te ha salido tan bien, venid cuando queráis.

-Repito.

("Si tú me dices ven")

Hoy vamos a descubrir

que hasta lo más sencillo tiene su miga.

Vamos a hacer un sándwich mixto, pero no uno cualquiera.

El que me hago yo en mi casa.

A ver, lo primero que necesitamos: un pan de molde de calidad.

En las panaderías los hacen buenísimos

y mucho más saludables que los industriales.

En cualquier caso, si en vuestra panadería no lo hacen

y tenéis que usar uno industrial, os recomiendo que compréis

esos que en la bolsa dice "estilo rústico".

¿Vale? Son muy parecidos a estos.

Después, ¿qué necesitamos? Jamón york.

Y, para eso, lo mejor es ir al charcutero

y pedirle que nos corte uno que sea 100 por 100 jamón,

que no tenga ningún aditivo.

Adicionalmente, os recomiendo que utilicéis queso de tetilla,

que funde divinamente.

Lo cortamos en lonchas muy pequeñitas,

como esta que tengo aquí,

y lo dejamos atemperar fuera de la nevera.

¿Cómo hacemos el sándwich? Bueno, una cosa más.

A mí me gusta ponerle mantequilla.

Como es mucho más difícil de untar,

lo que debemos hacer es sacarla de la nevera unas horas antes

y así nos será muy fácil.

Otro truco.

Cogemos las rebanadas de pan, las ponemos ya

en nuestra mítica sandwichera,

esperamos a que se caliente un poquito.

Aquí no está sucediendo porque vamos muy rápido.

Y, cuando ya están un poco calientes,

ya es mucho más fácil

de untar la mantequilla que previamente hemos sacado

para que tuviese otra temperatura y fuese más fácil de untar.

Solamente voy a untar en uno de los lados,

aunque yo lo haría en los dos.

Y, después, procedemos

a montar el sándwich

que no tiene ningún misterio.

Tal que así.

Cogeríamos nuestra lonchita de jamón.

Esto estaría tal que así.

Ahí.

Nuestro quesito de tetilla.

Por aquí.

Lo meteríamos en nuestra tostadora.

Lo dejaríamos unos cuantos minutitos

y...

tachán,

aquí tendríamos el sándwich mixto

que yo me tomo en mi casa.

No es nada del otro mundo, compañeros,

pero con estas pequeñitas cosas

está más rico.

Tiene una pinta riquísima. ¿Qué os ha parecido?

Lo del queso de tetilla me ha parecido increíble.

¡Toma ya! ¿Y lo de la mantequilla?

Yo soy sin mantequilla, pero lo del queso de tetilla así,

que se funde, tiene una pinta...

Cómo me queréis.

Hecho por ti está espectacular. De verdad, Miguel.

Hay que dar trucos sencillos para la gente en casa.

No solamente las cosas tan elaboradas vuestras.

Todo ojos.

Estoy flipando.

Bueno, nosotros nos vamos,

que yo me quiero comer el sándwich mixto.

Nos vemos en el próximo programa. Hasta más comer, "Como sapiens".

(Luis Fonsi, "Despacito")

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Como Sapiens - Programa 43: Porc negre, bacalao y hornazo dulce

07 feb 2021

Hoy, Como Sapiens y Carolina Cerezuela viajan hasta Mallorca para cocinar porc negre con espinacas de la mano de Andreu Genestra, chef reconocido por la Guía Michelin. Además, contaremos con Elena Furiase, Virginia Troconis, y los chefs Rodrigo de la Calle e Íñigo Urrechu.

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