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No recomendado para menores de 7 años ¡Cómo nos reímos! - Lo que necesitas es humor/amor - ver ahora
Transcripción completa

Bien, bien, bien, muchas gracias, gracias.

Buenas noches y bienvenidos a "Lo que necesitas es amor".

Hoy arrancamos nuestro programa desde la cafetería,

donde la semana pasada, un muchacho de Cuenca

nos mandaba un vídeo para presentarse.

Él se llama Bartolo y este es su vídeo.

"A Bartolo le gusta hacer deporte.

Colecciona antigüedades.

Y es aficionado al bricolaje."

Ya habéis visto. Si te gusto como persona

y compartes mis aficiones, nos vemos en la cafetería

de "Lo que necesitas es amor".

Bueno, pues ya sabes lo que es esto, Bartolo.

Tú te decides por una de las chicas.

Inmediatamente después, pulsas este botón.

# Lo que necesitas, # lo que necesitas, es...

Y entonces, al oír yo esto, pararé el programa donde esté

para acudir aquí rápidamente a saber

cuál ha sido tu decisión.

-¿Entiendes, Bartolo? -Sí.

-Yo aprieto el botón. -Efectivamente.

# Lo que necesitas, # lo que necesitas es amor.

-Ya veo. -Y viene.

Veo que lo has entendido a la primera, chavalín.

Si es muy fácil.

-Ya lo sé. -Yo aprieto el botón.

# Lo que necesitas, # lo que necesitas es amor.

Me gusta su calva.

¿Se deja que se la pueda lamer?

Este guarro me va a lamer la calva...

¿Eh, don Puente?

-¿Qué tal te ha ido el día, Manel? -Mucho curro, Maite.

"Mucho curro, Maite", y ya, no me cuentas nada más.

Siempre es lo mismo, ¿qué quieres que te cuente?

-Siempre es lo mismo. -Bueno, cariño,

yo también siempre lo mismo, en casa todo el día,

cuidando de nuestro hogar, calaveras,

-nuestras velitas. Mira, ya empieza. -¡Uy!

Cómo me recuerdas a Alaska esta noche.

# Yo y tú.

# Tú y yo.

¡Al ataque!

# ¿En qué panteón?

# En tu panteón.

# O en mi panteón.

# Seré tu amante vampiro, vampiro.

# Chupetón, chupetón de fluido.

# Hincarte el colmillo al tobillo.

¿Te da cuen?

# Así.

¡Quieto! ¡Jar!

Buenas noches, señoras y señores.

Bienvenidos a "Lo que necesitas es perdón".

Qué maravilloso es el amor. Los efluvios de la vida.

Las pasiones, los amigos.

Y, en definitiva, la razón de vivir. Puri, ¿cuál es tu historia?

Yo tenía un lunar aquí, como el de esta griega que canta...

-El de Cindy Crawford. -El de "Crisi Fraufor".

Y entonces, decides operarte el lunar, ¿verdad?

Y entonces, me dejaron, mira cómo me han dejado.

Les salió mal la operación.

Y mira cómo me han puesto.

-José Luis te abandonó por esto. -A José Luis yo no le quiero.

-Ah, no le quieres. -Le quería.

-Le querías. -Pero me tuvieron que operar

y me han dejado con esta cara de adefesio,

pues entonces, como me dieron 50 millones

de indemnización por la operación en mal estado.

-Ya. -Parece ser que me intervinieron

en el fémur, ¿tú te crees?

-Entonces, Puri... -Por un puto lunar.

Las cosas cambian.

El novio dice: "Qué lunar, mi vida, me tiene loco".

Qué lunar.

Qué lunar.

Después que se casan.

Ponte para allá con la verruga.

Rufino Tragañantas, ¿confirma, según alegaciones,

presentadas en este tribunal su voluntad de divorciarse?

-Sí, confirmo. -Macedonia de Frutos,

¿confirma, según alegaciones presentadas,

en este tribunal su voluntad de divorciarse?

-Confirmo. -Los declaro exmarido y exmujer.

Puede desbesar a la novia.

(TODOS) ¡Vivan los separados! ¡Larga vida al divorcio!

Oiga, ¿es la parroquia de San Benito?

¿Está san Benito?

San Benito no, el párroco.

Que se ponga.

Yo le llamo porque mi primo se quiere casar.

Y le da vergüenza. No, casarse no.

Preguntar el precio.

¿De qué precio las tiene?

O sea, con misa cantada, ¿cuánto?

¿Y si la silbamos? Digo yo...

Que la silbe el monaguillo, así puedo gritar "vivan los novios".

Si no, no me queda la boca libre.

Si hay alguien que no quiera que se celebre esta boda,

que hable ahora mismo.

Que hable ahora mismo. Y dice uno:

"¡Padre, yo, yo!".

Lo miró el cura muy serio y dice:

"Me voy a cagar en tus muelas. Tú te callas, pecador,

que tú eres el novio".

¿La novia quién la pone? ¿Usted o mi primo?

No, yo creí que en ese precio entraba la novia.

Que le dure por lo menos un par de años.

No diga eso, porque ahí se casó un sobrino mío,

y usted dijo: "Hasta que la muerte los separe".

Y los separó un viajante de comercio al mes y medio.

-De viaje de novios en Valencia. -Sí, señora.

Vería muchas cosas, Valencia es una ciudad

que tiene cosas muy bonitas para ver.

La primera semana, nada más que techo.

-¿Y la segunda? -Goteras.

En cuanto caen cuatro gotas, ya está el marido:

"Cuidado, mi vida, el charquito, reina, por aquí,

cuidado, el charquito".

Cuando pasa el tiempo:

"Hala, ya te has vuelto a meter en otro charco".

Una señora que va a una pitonisa,

una adivina de estas que te echan las cartas,

y la adivina le "diu":

"Su marido será alto, guapo, rico y generoso.

Qué bien. ¿Y qué hago con el que tengo?".

(CANTA)

Qué hermoso, ahora Ingrid,

destrozada porque Wolfram ha matado a su amado,

pide a Fortun que le vengue.

Es un aria preciosa.

(BALBUCEA)

Si no querías venir a la ópera, lo podías haber dicho.

Le dice una mujer al marido:

"Manolo, acompáñame a bajar la basura.

¿Por qué quieres que te acompañe a bajar la basura?

Así los vecinos verán que de vez en cuando salimos juntos".

¿Cuántas veces he dicho que no traigas trabajo a casa?

La última vez, te lo juro, palabrita del niño Jesús.

Acabo y ya...

Dice: "Mira, Pepe, estoy dispuesta a aguantar tus ronquidos.

Lo que no soporto es que me des codazos para que te escuche".

Cambio de sentido.

Osborne.

Estrechamiento de calzada.

Mesón Las Ruedas.

¿Quieres callar de una vez y dejar de leer cartelitos?

Que me estás poniendo nervioso perdido.

Urgencias.

Silencio.

Quirófano. Aquí te quedas, cielo.

Ese matrimonio en ese pedazo de fistro

de coche bravido. ¡Al ataque!

Conduciendo los dos.

Y dice el marido: "Quieto".

Le dice a la mujer: "Cobarde. Llevamos ese pedazo de camión

delante de nuestro coche desde que salimos

de la casa. ¿Te da cuen?".

Dice la mujer: "Ha perdido la visión sexual.

Me voy a cagar en tus muelas.

Que lo que llevamos delante no es un camión.

Es la puerta del garaje. ¿Te da cuen?".

Dice que es un matrimonio que iban

por la calle a las 00:00 de la noche.

Le sale al paso un atracador: "La bolsa o la vida".

Y dice el tío: "Anda, vida, vete con este señor".

Dadme lo que tengáis y no hagáis tonterías.

-Vamos, venga. -Lo sabía, es que lo sabía.

-Tu manía de los atajos. -No te pongas farruca.

Le puede pasar a cualquier persona

por cualquier sitio, oye, pues mala suerte.

Mala suerte la que he tenido yo contigo.

Seguro que este señor atraca aquí todas las noches.

-¿A que sí? -Es buen sitio, vengo mucho.

¿Lo ves? Si es que tú ves un charco y te metes de cabeza.

Si ya lo sabía yo, si no fuera por mí.

-Ya lo decía mi madre. -No hablemos de tu madre,

si hay que hablar de tu madre, hablamos pero bien de tu madre.

Tampoco metamos a las madres, está un poco feo.

Usted se calla, nadie le ha dado vela.

No aguanto más, ¿sabes qué te digo?

Este señor nos va a robar, a partir de ahí,

cada uno por su lado. Róbenos, caballero.

Si no les importa.

Pues muy bien, pero a mí además me atraca por mi parte.

Porque yo hago la separación de bienes.

-Tome usted, buen hombre, adiós. -Estará contento.

Estará usted contento.

Cariño, tengo una buena noticia que darte.

He dejado de tomar tranquilizantes.

Qué bien, cielo. ¿Y cómo te encuentras?

Genial.

¡Ponle más mantequilla, gilipollas!

Tin, ton.

Uy, debe ser mi marido.

-Hola, Hillary, ¿cómo estás? -Hola, Bill.

Necesito que me laves esta camisa porque mira cómo está.

Esta noche tengo sesión en la ONU y tengo que ir limpio.

¡Oh, estoy harta de tanto frotar!

Gracias, Hillary, esta noche por fin podré ir

guapo y limpio a mi sesión en la ONU.

Yo, por mis partes, darle las gracias

a Hilly, porque gracias a Hilly, tengo la casa blanca.

Aprendiendo.

-Gracias, Hilly. -Hilly lo serás tú.

Tengo una buena noticia que darte.

He dejado definitivamente los tranquilizantes.

Qué bien. ¿Y qué tal te encuentras?

Genial.

La tostada está buenísima.

¡Pero el café es una puta mierda!

Y cuando lo tenga claro, aprieto el botón.

# Lo que necesitas, # lo que necesitas es amor.

Bartolo, estate ahí quieto ya, estate ahí mirando.

Será por carne, coño.

Estate ahí ya mirando, te tienes que decidir

por una de las chicas y aprietas el botón.

Ya lo sé. Quieto ahí.

¿Eva?

Espera, joder, le estoy dando un bocado a la manzana.

-¿Sí? -Mira, perdóname, no me conocerás.

Te llamo porque me han dado

tu teléfono en la agencia matrimonial,

no es bueno que el hombre esté solo.

-Y entonces... -Por fin.

¿No estarás ocupada?

Pues mira, no. Me estaba comiendo una manzana.

Oye, por cierto, ¿tú cómo te llamas?

-Adán. -Claro, no había otro.

Pues nada, que digo que si te gustan las manzanas.

-Me encantan las manzanas. -¿Sí?

Lo que pasa es que me producen gases.

Vaya por Dios.

¿No has probado a tomar bicarbonato?

Qué tontería, no se había inventado todavía.

Ahora que me doy cuenta, no se había inventado el reloj.

Y estoy haciéndolo con reloj.

¿Qué te parece si vamos este fin de semana a la casa

que tienen mis padres en Soria?

Es preciosa; arbolitos, tranquilidad,

vaquitas y buena comida, no te pienses tú que...

Una barbacoa, unas chuletitas. ¿Te parece bien?

Oye, ¿no te parece que vas muy deprisa?

¿Por qué me dices eso?

Yo solo te he pedido fuego.

¿Dónde quedamos? ¿A tomar copas en algún sitio?

¿Y cómo nos vamos a reconocer?

No somos nada más que tú y yo, imbécil.

Sorpresa. Espera, cariño.

Últimamente no nos hemos visto mucho y me ha absorbido el trabajo.

Pero vengo a pedirte perdón.

Cariño, a partir de ahora, tú serás lo primero.

Se acabaron las reuniones fuera del horario laboral.

Se acabaron los fines de semana trabajando.

A partir de ahora, cariño, todo será como antes.

Nos veremos todos los días, ¿qué me dices?

Que por mí encantada.

Pero tu novia vive en la casa de al lado.

Tu marido está allí con un ramo de flores.

Dice ella muy seria:

"Me estoy viendo esta noche con las piernas abiertas".

Y dice la otra: "¿No tienes florero?".

-Carmen Sánchez, por favor. -¿La madre o la hija?

Viene una tarjeta, a lo mejor con la tarjeta...

"Eres una máquina, mi guarrilla.

Lo de anoche fue increíble.

Jamás había hecho el amor

con alguien que chillara de esa manera".

Por supuesto que no es para mí, por Dios.

Mamá, que te traen unas flores.

Me han prometido un viaje a la tumba de Tutankamón.

-¡A la tumba de Tutankamón! -Lo que oyendo.

-Qué suerte teniendo. -Anda.

Vas a conocer a chicos guapísimos.

De esos que llevan 3.000 años muertos.

Ay, pues a mí me encantan los tíos mayores.

Vamos, no te digo, tienen más experiencia.

Esto es un tío que trabajaba en una empresa.

Un día se dirigió a la encargada:

"Oiga, ¿me permite que me ausente durante unas horas?

-¿Para qué? -Es que voy a ser padre.

Márchese tranquilo".

El tío se va, al cabo de dos horas vuelve,

y le dice el jefe:

"¿Qué, cómo ha ido? ¿Qué ha sido? ¿Niño o niña?

Ahora es cuestión de esperar nueve meses".

Cuando se casó el Eusébio,

le tapamos todas las ventanas con barro.

Se levantaba y decía:

"Todavía es de noche, a dormir otra vez".

Cuando se despertó, el muchacho tenía ya siete meses.

"Nena, en esta cama hay seis pies.

Qué tonterías dices.

En esta cama hay cuatro pies.

No, nena.

Yo noto seis pies.

No digas tonterías, hombre.

Va, levántate y cuéntalos.

El tío se checa: "Sí, nena, es verdad, hay 400".

"Doctor, que dice mi mujer que yo no sé decir Federico.

¿Cómo? Usted habla muy bien.

Márchese usted para la casa, pecador".

Y llega a su casa, llama a la mujer:

"María, abre el Federico

y me das un Coca Cola".

Saben aquel que dicen que es un matrimonio

que estaban en la cama.

Y en eso que del campanario se oye...

(Campana)

(Campana)

"-Manolo, ¿qué hora es? -La 1:00.

-¿Estás seguro? -¿No voy a estar seguro?

Si lo he escuchado dos veces".

A mí, lo que más me cabrea de la guerra,

las broncas que tengo con mi mujer cuando vuelvo.

Empieza: "Mira cómo vienes de guarro.

Que te has ido hecho un pincel, y cómo vuelves".

Digo: "Porque nos tenemos que arrastrar por el barro".

Dice: "Pues pon periódicos".

Un grupo de amigos estaban reunidos en un bar.

En un momento dado, uno de ellos dice:

"Ostras, tú, las 4:00 de la madrugada.

Y le dije a mi mujer que llegaría a las 21:00.

¿Y qué hago ahora? Ya está".

El tío coge el teléfono y dice:

"María, no pagues el rescate, que me he escapado".

¿Cuál es la dirección? Ay, espera un segundo.

A ver, dime.

Mierda, esta no pinta.

Espera un momento.

# Si tocas ese árbol, te escamocho.

# Si pisas esa flor, # te amputo el pie.

# Si aplastas esa hierba, # te reviento.

# Si la rozas, # yo te haré tragar la nuez,

¿Qué tal te queda el traje?

-Bien. -¿Ves, cariño?

Para que luego digas que no hacen ropa elegante

para gente rellenita.

Ya no tienes excusa para no ir a la boda de mi hermana.

Un tío que pide la mano de su novia, y después de la comida,

la novia le enseña el álbum de familia.

Y dice el tío:

"Oh, no sabía que todos tus familiares

eran acróbatas.

Dale la vuelta al álbum, gilipollas".

Feliz cumpleaños, cariño.

Muchas gracias. Qué grande.

¿Qué será?

Un jarrón de cristal de Bohemia.

-¿Qué tal? -Uy, ya veo que sigues con tu manía

de hacer figuritas con pan.

Digo: "Mientras espero un poquito, pues mira".

Ay, lo siento, que llego tarde, perdona.

No te preocupes, no pasa nada.

¿A que me ha quedado chulo?

"Famoso escrito de novelas de terror.

Edgar Allan..."

-Joder. -Bueno, que me la salto.

-Cariño, me la salto. -La tengo en la punta de la lengua.

La dejo para luego.

Espera, que lo tengo. ¿Juan?

-Edgar Allan... -Edgar.

Shakespeare.

-Shakespeare no cabe. -No cabe.

-A ver, ¿dónde no cabe? -Aquí.

¿No cabe? Mira cómo cabe, mira.

Shakespeare. Ya está, ¿ha cabido?

Dice la revista que hay parejas

que nunca hablan entre ellos, eso, poco a poco,

va minando la comunicación que hay entre ellos

y convierte a los miembros de la pareja

en auténticos desconocidos.

Menos mal que a ti y a mí no nos pasa eso.

-Sí. -Juan.

Perdona que llame a estas horas.

Es que llevo todo el día dando vueltas a lo que me has dicho.

¿De verdad crees que estoy muy enganchada al móvil?

-Mujer, si eso son cosas... -¿Juan?

Te pierdo, creo que pierdo cobertura.

-¿Qué dices? ¿Juan? -Que digo...

Juan, no te oigo. Juan.

¡Que no!

-Amor. -Sí.

¿Tú te acuerdas dónde me dejé el reloj de diamantes?

-Jugando el bingo. -Anda, es verdad.

Entonces, cojo el collar de perlas,

seguro que para un par de cartones tenemos.

(Gemidos)

¡Bravo!

(TODOS) ¡Bravo!

Es la inmoralidad ciudadana.

-La inmoralidad. -Esas parejas

que se besan por las esquinas. ¡Marranos!

-Uy, eso... -¡Y aún si solo se besaran!

Pero es que se meten mano.

-Todo eso, y más. -(SE ASUSTA)

Ya me gustaría a mí

que hubiera más inseguridad ciudadana

en mi dormitorio, ¿verdad, niño?

¡Uy, mira!

# Fiesta, fiesta, pluma, pluma gay.

# Pluma, pluma gay. # Pluma, pluma, pluma gay.

# Fiesta, fiesta, pluma, pluma gay.

# Pluma, pluma gay. # Pluma, pluma, pluma gay.

(Muelles)

Y eso que ella no quería.

"Preservativos Ferrer.

Che, nunca falla."

Nada, negativo.

¿Quieres que probemos con mi orina?

¿Cómo que ya sale? ¡Cerdo asqueroso, malnacido!

-¡Te odio! -Venga, inspira, expira.

Inspira, expira un poquito.

¡Rata repugnante, eres vomitivo!

¡Ojalá se pudra como se pudrió tu padre!

Venga, muy bien, así, cariño, muy bien.

-¡Cállate la boca! -Ya estoy aquí.

-Soy el padre. -Hola, soy el taxista.

-Pues ya le dejo. -Muchísimas gracias.

-Ha sido muy amable. -Venga, suerte.

-¿Seguimos? -Sí. ¡Cerdo asqueroso!

¡Se la voy a cortar a todos los tíos!

¡Te odio!

Cariño, ¿qué te parece González?

Ay, González, qué horror, no.

¿No te gusta González?

-¿Y Aznar? ¿Qué tal Aznar? -Uy, Aznar, no sé.

No sé si es el adecuado.

-¿Tú crees? -Aznar.

-Oye, ¿y Anguita? -Quita, Anguita.

-Anguita, está bien. -No, no.

Pues hay que decidirse.

La elección no es sencilla.

Pero no podemos eludir nuestra responsabilidad.

Yo no sé cómo...

¿Sabes lo que te digo? Que le vamos a llamar Rocky.

-¡Rocky, Rocky! -Rocky, bonito.

-Porrete. -Rockillo.

Le dice el padre al niño: "Dime una mentira".

Y dice el niño: "Papá, papá, papá, papá".

Hola, buenas, mire, le traigo el butano

-de la semana. -¿El butano?

Vamos para la cama, que me has convencido.

Tienes un pico... Vamos.

¿Pero qué haces con este tío en la cama?

Y le dice la mujer: "¿Que qué hago?".

Y dirigiéndose al amante, le dice:

"¿No te he dicho que era idiota el payo?".

-Cariño. -Cariño, te lo puedo explicar.

-Lo puedo explicar. -¿Lo puedes explicar?

Más vale que tengas una buena explicación para esto.

Tranquilo, por favor.

Verás, me he encontrado con este tío que está buenísimo por la calle,

y me han entrado unas ganas horrorosas

de enrollarme con él.

¿Ves como cuando me explicas las cosas no me enfado?

Saben aquel que dice que es un tío que llega a su casa

a las 4:00 de la madrugada,

su mujer estaba con un tío en la cama.

Y le dice la mujer: "¿De dónde vienes a estas horas?

Bueno, ¿pero qué hace este tío en la cama?

No me cambies de conversación.

¿De dónde vienes a estas horas?".

Cariño, ya estoy en casa.

Ay, cariño, no es lo que piensas.

Ah, o sea, que no te estás acostando con mi mejor amigo

mientras yo me estoy matando a trabajar.

Ah, entonces, sí, sí es lo que piensas.

Es eso, sí.

Oye, Luisa, ¿está la cena?

Me has llamado Luisa, ¿quién es esa Luisa?

Estoy aquí todo el día, preparándote todo,

la cenita, todo aquí aguantando.

Y tú estás con una cerda que se llama Luisa.

No estoy con ninguna cerda, primero.

Segundo, no sé cómo te he llamado.

Por favor, quiero comer, tengo hambre.

Esto es insospechable.

-Mira, Ramón. -¿Cómo me has llamado?

¿Quién coño es Ramón?

-Yo no te he llamado... -Me la estás pegando con alguien.

-Y tú con Luisa. -Ramón, a mí. A mí, Ramón.

-¿Quién es ese Ramón? -¿Y quién es Luisa?

Luisa, Luisa.

-Oiga, ¿este es el tercero A? -¡Ay!

Entonces, ¿quién me ha hecho a mí esto?

Mañana a la misma hora. Adiós, tigresa.

(RUGE) Venga.

¿Pero se puede saber de dónde vienes?

Cariño, ¿pero qué te ha pasado?

¿Que qué me ha pasado?

El coche otra vez, me ha dejado tirado.

Me ha dejado tirado en mitad de la carretera.

¿Sabes una cosa, mi amor?

Que creo que hoy es tu día de suerte.

Ay, campeón. Espera un poquillo, porque...

Oye, ¿qué coche es? Habría que mirarlo, ¿no?

Uno.

-Paco. -Juan.

-Paquillo. -¡Juanillo!

Paquillo.

-¿Qué pasa, macho? -Me cago en diez.

-¿Qué tal estamos? -Joder, mírate.

Que te meto así.

-Cuánto tiempo sin vernos. -¿Qué tal?

-Cuánto tiempo, ¿desde cuándo? -Mucho.

Mucho, mucho.

Desde la discoteca aquella, ¿te acuerdas que fuimos?

-¿Te acuerdas la discoteca? -Estábamos ahí.

Te enrollaste con mi mujer en el cuarto de baño.

Venga.

Al principio, tenía su morbo y tal,

hacerlo así a escondidas, sin que nadie nos viese.

Pero ya estoy un poquito aburrida

de estar todo el día escondida, Matías.

Matías, por favor, ¿por qué no salimos ya?

De verdad.

Mira, sé dónde estas de todas formas,

sé que estás escondido, sal ya, Matías.

Dice un amigo a otro:

"¿Cuándo me vas a llevar a tu casa y me vas a invitar a comer?".

Dice el otro: "No puedo, no puedo, no puedo, no puedo.

Mi mujer está muy mala.

Dice el otro: "No importa, comemos otra cosa".

-No, no, ¿sabes? -(GIME)

No puedo decir nada en este momento.

-Es imposible, compréndelo. -(GIME)

-En... ¿Oye? -Cariño.

Dime, cariño. Cariño...

Mira.

-Que llamo al vecino. -¿Eh?

-Ven. -¿Eh, Antonio? ¿Cómo?

Que no me llames Antonio.

Ah, no, es que...

Vamos a jugar con la salsa.

Vamos a jugar con la salsa.

¡Déjame! Señorita, lo sé todo.

Ya sabes que tienes que venir, porque te estoy esperando.

Estoy caliente. Estoy caliente.

Estoy caliente.

-(GRITA) -Estoy caliente.

¡Pervertido!

Estoy caliente. Estoy caliente.

"Está la cosa muy mala, ¿eh?

¿Qué dices tú? Te lo digo físicamente,

moralmente, diplomáticamente.

Que está la cosa muy mal". Y dice:

"¿A mí me vas a decir que está la cosa mala, cobarde?

Que he llamado al teléfono erótico, y se ha puesto mi mujer".

Llevo diez años tragando con todo,

¡y estoy harta! ¡Estoy harta de tus infidelidades!

Cariño, relájate un poco, están mis amigos en el salón.

-Tranquila. -Estoy harta

de tus asquerosos amigos.

Harta de que me ningunees. Soy una persona, ¿te enteras?

-¡Una persona! -Perdona.

-Sé que no deberíamos meternos. -No, no importa.

Así ya sabéis que estoy casado con una histérica.

¿Verdad, cariño? Venga, rompe más cosas.

Rompe esto, venga. Rómpelo. Muy bien.

-Ahora rompe esto, esto otro. -Perdonad.

Claro, rómpelo todo.

Y tira esto si quieres. Así, muy bien.

-¡Fuera! -¡Perdonad!

¿Os importaría discutir en vuestra casa?

Señor, quería hablar contigo esta noche

porque sé que Marta me la está pegando con otro.

Porque es que lo sé.

Pero claro, lo mismo ha sido un desliz y ella me quiere, ¿no?

No sé, mándame una señal, Dios mío.

¿Eso es un sí o un no?

Parece ser que ya Bartolo se ha decidido.

Y vamos a ver, Bartolo, ya, qué pronto, ¿no?

-Que pronto has decidido, Bartolo. -No, no, no.

No, es que estaba con el codo así pensando,

y al apoyarme le he dado sin querer al botón, don Puente.

Perdona que haya llegado tarde, lo siento mucho.

Estarás pensando:

"Empezamos bien si en la primera cita

ya llega tarde".

Estaba tan nervioso por quedar contigo,

que no sabía ni qué ponerme.

También estarás pensando: "Total, para lo que te has puesto,

tampoco deberías haber tardado tanto".

Si soy sincero, tampoco tengo más ropa.

Aparte, ni tengo tiempo, ni dinero, ni fondos

para ir a comprarlas. ¿Sabes qué pasa?

Soy una persona normal.

He tenido que venir a la ciudad en furgoneta.

Si es que yo soy de pueblo.

Es el problema, a lo mejor dices:

"Un tío de pueblo, lo que me hace falta a mí".

No, te entiendo perfectamente.

Entiendo que en tu ambiente cosmopolita,

todo esto sobra,

que tengas relaciones con un tío que es pocero.

Soy pocero, me dedico al desarranco de la fosa séptica.

No todo el mundo puede estar en una vida glamurosa,

la semana de la moda en Milán, Nueva York, todo eso.

Hay gente real que tiene que meter las manos en la mierda y trabajar.

Bastante que he venido duchado y me he pegado con un cepillo

para intentar quitarme las roñas.

Tú no sabes lo que es trabajar entre roña todo el día.

Porque la gente no deja que te abras,

pero yo tengo cosas en mi interior que mostrar.

Si vas a juzgar a las personas por las apariencias,

soy el primero que no quiere tener una relación.

Para empezar así, mejor terminamos ya.

Ay, qué decepción me he llevado.

Qué decepción más grande, qué asco de vida.

(Teléfono)

¿Digamelón?

Escúchame, cuando yo di... Sí, sí, sí, sí.

Yo lo di, to lo di.... Sí, sí, sí, sí.

Que tu ma, que tu ma...

No, porque yo no lo di... Sí, sí.

Que sí.

Es que lo que pa, lo que pa...

Que sí, que yo lo di, yo lo di...

Que sí. Bueno, adiós.

Sabes que has cambiado, Jorge.

Antes hablábamos, había una comunicación

entre nosotros.

Pero te juro por mi madre que yo no te entiendo.

No, yo no he cambiado.

Puede que esté un poquito más zanahoria ahora.

Pero yo te sigo barnizando como el primer día, cariño.

No lo entiendes, ¿verdad?

No puedes ponerte por un momento en mi situación

y tratar de comprenderme, ¿verdad?

A lo mejor no estamos pasando por nuestra mejor barandilla.

No lo niego.

Esto es una cosa que les pasa a las cigüeñas

alguna vez en la vida.

¿Pero cómo que se acabó, Arancha?

Pero tía, no me puedes hacer esto a mí.

Y encima, con ese imbécil.

¿Esta noche a Ibiza os vais?

Por favor, Arancha, piénsatelo.

No me dejes aquí plantado.

Arancha escúchame. Sabes lo que eres tú, ¿no?

¿Sabes lo que eres tú, Arancha?

No, no me cuelgues. No me cuelgues, tía.

Arancha.

¿Qué le iba a decir?

No conocerá a alguien que se llame Arancha, ¿no?

Me voy al plátano a tomarme una calabaza doble.

¿Qué plátano? ¿Pero qué calabaza? No te entiendo.

"No te entiendo, no te entiendo".

¿Sabes qué te digo? Tus babuchas no van a servir conmigo.

Siempre con la misma tartaleta. Que me voy.

Yo he llegado al convencimiento de que la mayoría de los divorcios,

la culpa la tiene el matrimonio.

-¿Te ha gustado, cariño? -Si deseas que te diga la verdad,

di uno, si deseas que te mienta, di dos.

Si deseas que no te diga nada, no preguntes.

Hemos empezado a hacer lo que nos mandó la semana pasada.

-Tampoco hemos mejorado mucho. -No.

Tenéis que tener en cuenta también

que este tipo de terapias sexuales lleva un tiempo.

Esto del sujetador, no lo veo bien.

No lo veo bien porque me tira.

Y encima, se me clava. Y luego, el tanga.

El tanga ya es lo peor.

El tanga tiene un problema muy gordo.

Yo me lo pongo, ¿pero qué pasa?

Que con esta tira, esta de aquí, tira mucho.

Cada vez que me los quito por las noches, con los pelos, tira.

Y sufro.

El matrimonio es como el metro en las horas puntas.

Los que están fuera, quieren entrar, los que están dentro, salir.

"¿Dónde vas con esa mujer tan fea?". Y dice:

"Con tal de no darle un beso y despedirme de ella,

donde haga falta".

Mira, Manolo, así no podemos seguir.

Nos estamos dejando llevar por la rutina, Manolo.

Hombre, somos jóvenes aún.

Y todas las noches hacemos lo mismo.

Yo llego a casa tarde, tú estás leyendo,

acostado, yo me acuesto, leemos un rato, y a dormir.

Necesito un poquito más de emoción, Manolo, ilusiones.

Alegrías. Necesito que me des sorpresas, Manolo.

Vale.

Paco, mi vida, sal de debajo de la cama,

que le vamos a dar una sorpresa a mi mujer.

# Rosita, firma el papel. El papel.

# Estaremos divorciados.

# Fírmamelo de una vez. De una vez.

# Seamos civilizados.

# Yo nada te firmaré.

# Tú has vuelto a empinar el codo.

# Te fuiste con Maribel.

# Te lo voy a sacar todo.

Te traigo los papeles del divorcio.

¿Pero así de sopetón?

Pero si yo pensaba que estábamos bien.

Estamos separados, ¿cómo vamos a estar bien?

¿Cómo que separados?

¿Ya no vives aquí?

¿Estás tonto?

No me digas que no te habías dado cuenta.

La verdad que no, con tanto follón que tengo en el trabajo.

¿Cuánto hace que no vives aquí?

Un año hace, un año.

Si te dejé una nota en la nevera.

En la nevera, si sabes que no paso por la cocina nunca.

Y no te diste cuenta durante todo este tiempo

de que algo pasaba.

Chica, no, ¿qué quieres que te diga?

Me iba a acostar por la noche, no estabas, digo:

"Estará recogiendo la cocina". Me levantaba, tampoco estabas:

"Qué madrugadora, habrá ido a trabajar antes".

Yo qué sé.

Cuando vine con el camión de mudanzas para llevarme la tele

y todos los muebles, tampoco sospechaste.

Ahí pensé que nos habían robado.

No te quise decir nada para no preocuparte.

-Pero bueno, ¿y el niño? -Verdad. David.

Sal un momento, está tu madre aquí.

¿Qué haces? Si el niño está viviendo conmigo.

-Hola. -Hola.

-¿Te acuerdas de mí? -Pues no.

Ana, de la facultad.

Que no.

Coincidíamos en clase de Derecho Laboral.

Me vas a perdonar, pero ni idea.

Que nos tocó hacer juntos el trabajo de fin de curso.

Fuimos a casa de tus padres, a hacerlo.

Que no estaban.

Ni idea.

Que terminamos liados.

Una noche nos dio el punto y nos casamos.

Llevamos siete años casados, tenemos dos hijos.

-Ah, coño, Carmen. -Ana.

Carmen, por favor, Carmen.

Ábreme, ábreme, por favor, ábreme.

Vengo de muy lejos, no me puedes dejar aquí.

Ábreme. ¿Pero qué te cuesta, mujer?

Por Dios, sé que he cometido un error,

no me puedes dejar en la calle.

-Tirado como un perro. -Perdona.

-Cartero comercial, ¿me puede abrir? -Sí, le abro.

-Gracias. -Carmen.

Ábreme. Te juro que no volverá a pasar, fue un error.

# Una mierda así de gorda.

# Te propongo un acuerdo mejor.

# Tú te quedas con la tostadora.

# Y el pisito me lo quedo yo.

-¿Has traído mis cosas? -Sí, sí, claro.

El boli que me regalaste en Navidad.

La pitillera de oro de mi cumple.

El portátil de mi santo.

Y la moto que me regalaste en el aniversario.

La tienes aparcada ahí.

Muy bien, yo también he traído tus cosas.

Ah, mujer, quédatelo.

Cuando hago un regalo, lo hago para toda la vida.

La postal que me regalaste por Navidad.

El Tamagotchi que me regalaste por mi cumpleaños.

El poema que me escribiste para Reyes.

Y el casete de Mocedades por mi santo.

El casete era doble, que estaba muy bien.

Tú sabes que yo te adoro, te quiero, no volveré a hacerlo más.

Por favor, Carmen, ábreme.

-Ábreme, lo necesito. -Hasta luego.

Hasta luego.

# No hago otra cosa que pensar en...

# Y no se me ocurre nada.

Ni a mí tampoco, hijo, es que no tira.

Ni a ti, ni esto tampoco.

-¿Qué tal? -Pues muy bien, ¿y tú?

¿Yo? Si te contara.

Genial, muy bien.

Ligando mucho y tal, pero nada serio.

Aquí te pillo y aquí te mato.

¿Y tú? ¿Andas ahí enredando con alguien o algo?

Pobrecito, mira que sufriste.

-Luis, que me caso. -¿Eh?

¿Que te casas? Ajá.

¿Qué te parece? No sé, dime algo.

Pues, me da mucha alegría.

Pero muchísima. Aquí donde me ves, ahora mismo,

-me estoy emocionante y todo. -No te quería decir esto.

-Me tengo que ir. -Espera, Mari.

Vuelve conmigo.

Cásate conmigo.

Te lo pido por favor, Mari.

Carmen, te lo suplico.

¿Qué tengo que hacer para que me dejes entrar?

-¡Ábreme, ábreme! -¡Hasta luego!

Abre... Hasta luego.

¡Ábreme!

# Perdóname.

# Perdóname.

# Perdóname.

# Si hay algo que quiero, eres tú.

# Me pides perdón, hay que ver # lo cabrón que hay que ser.

# Devuélveme la Visa.

# Devuélveme la Visa.

# Y paga de una vez la roncha # que has dejado en el Corte Inglés.

# Y ahora, devuélveme la Visa.

"Casablanca", con Carmen Sevilla y Arturo Fernández.

Escena uno, toma uno.

Aquí no dejo yo a la "intesperie".

Con esta niebla, chiquillo.

Deberíamos darnos prisa, Rick.

Me cago en la leche, te voy a canear al final.

-Ya voy. -Escanéale.

Me voy a canear, chata, vamos a ver.

Escúcheme una cosa, cariño.

Si no te vas ya, van a venir los germanos.

Que nos van a canear a todos.

Yo sé que tú hablas muy bien, pero no te entiendo nada

desde que empezó la película.

Vamos a ver chata, siempre nos quedará París.

-¿Y qué pasa con nuestro amor, Rick? -Nuestro amor, sí.

Bueno, eso ya lo vamos viendo.

Ya te llamo yo, llamas tú, lo que sea.

-Ay, pero Rick. -Me vas a borrar el nombre, bonita.

Con lo pronto que hemos venido, vamos a hacer tarde.

-¿Y París? -París.

¿No te acuerdas de París?

Sí, París, capital de Francia, me salió en el Trivial.

Ah, por el viaje que hicimos. Fueron dos días.

Estás sobredimensionando, muchacha.

-Toma ese avión. -¡No!

Ven aquí.

Tienes una espinilla repugnante.

-Si solo son 15 días. -Pero te echaré de menos.

-Y yo, Juan Antonio. -¿No me olvidarás?

¿Pero cómo te voy a olvidar, cariño?

-No sé, por eres tan... -Oye, suéltame, que el avión se va.

-¿De verdad que me vas a escribir? -Sí.

-Claro que te voy a escribir. -Por favor.

-No me olvides. -Juan Antonio, no, de verdad.

-No te olvidaré, te quiero. -Por favor, yo también.

Te quiero soltar, cariño.

-Escríbeme. -Oye, suéltame.

¡Suéltame, cabrón!

Espera, es que no sé si voy a soportar que no estés.

Soy muy malo para las despedidas, me ponen triste.

-Venga. -No.

Solo quiero que me digas que me echarás de menos.

Dímelo, por favor, que no te olvidarás de mí.

Solo eso, por favor, dímelo.

Tal y como te pones, Carlos, se quitan las ganas de ir al baño.

De verdad lo digo.

Que se ha ido otra vez.

Te esperaré, mi vida, te esperaré siempre.

Vale, pero vete trayéndome un perrito caliente

para cuando vuelva, que no tardo nada.

Mami, tira, tira con fuerza.

Quiero que Rhett Butler se fije en mí en la fiesta.

Ay, señorita Escarlata, la faja ya no da más de sí.

Capitán Butler, ¿qué tal me queda esta faja?

Francamente, querida, me importa un bledo.

"Nueva York, 1885.

El gran inventor Thomas Alva Edison

ha contratado al joven y genial Nikola Tesla,

y acompañados por su esposa Nancy, charlan con él."

Lo que no comparto es por qué apuesta

por la corriente continua; sabe la trasmisión interurbana

de grandes cantidades de corriente continua

a 110 voltios, es muy costosa.

Y se producen enormes pérdidas por disipación en forma de calor.

Cierra el pescuño.

¿Es que no ves que está hablando, Tesla?

Deja hablar.

Está intentando explicarte que la energía se puede distribuir

a largas distancias con muy poca intensidad

de corriente.

Pero deja que se explique la criatura.

No te pierdas lo importante, ve a la yema del asunto.

No quieras hablar tú solo, deja hablar a los demás.

Parece mentira que seas inventor

de la bombilla del pellizco en la pared.

Compró un rebaño de llamas,

y las llamas, y no vienen, con eso te lo digo todo.

¿Por qué no vienen? Algo temerán.

Desde pequeño, le tuvieron que dar con un badil en las encías,

porque no callaba, ¿sabes lo que te digo, Tesla?

Te veo despistado, parece que te vas.

Es que se ha ido.

La madre que parió a Panete.

¿Quién osa despertar mi siesta?

Soy Anne Indangarandanbu, de "Corazón de Otoño".

Me toca los corazones.

Estoy durmiendo la siesta.

Seguramente, corazones, que no sabe todavía quién soy.

Vamos a llamar con un poquito más de intensidad,

corazones, a ver si nos abre la puerta.

¡Te vas a llevar lo que estás buscando!

(GRITA)

El cuadro de la abuela.

Hola, soy Tita Cervera.

La baronesa Thyssen.

Yo empecé siendo Miss España, y había que verme,

hecha un cromo y sin dejar de sonreír.

Me terminé casando con el barón Thyssen,

Borne... Bo... Borner... Bonder... Bornemisza, que no me salía.

Fue cuando me convertí en baronesa, que yo no vine baronesa de casa.

Bueno, antes estuve con Lex Barker,

que era un Tarzán así regulero, con el pecho palomo.

Con Espartaco Santoni. Espartaco, que era un guarraco.

También con un tan Juanjo, gente anónima también.

Todos más viejunos.

Y en una de esas, tuve a mi hijo Borjita.

El tontaco.

Ha ido a dar con una que nada más está con él

por las perras.

Es una pelandrusca. ¿Que por qué lo sé?

Porque yo era igual. Tita Thyssen.

O remisa.

Cuando usted quiera.

-Yo estoy enamorado. -¿De quién?

De Jesús Puente.

# Cuando el amor llega # así de esta manera.

# Uno no se da ni cuenta.

# Jirafa de la montaña, # sapito de la marisma.

# Porque estás viejo y cansado.

# Mamá, quiero un regatista.

# Ay, mamá, vete tú al callista.

# Fíjate qué brazos, menudo tipazo.

# Con esos ojazos, # me puedo desmallar.

# Si tú me quieres, mira.

# Y yo no sé lo que sé.

# Si no mira a Pamplona, # y el otro mira...

# Ni Juana, ni Juan, yo me llamo # Pepe. Uh, uh, uh, ¡Juana!

# Ni Juana, ni Juan, yo me llamo # Pepe. Uh, uh, uh, ¡Juana!

(CANTAN)

Vamos a empezar con un invitado muy especial.

Conmigo. Sí, yo.

Buenas noches, don Puente.

Buenas noches.

No, resulta que ahora no es con usted, levántese.

Sí, si me tocaba a mí.

Le tocará... Es que tenemos otro invitado antes.

-¿Está usted seguro? -Que sí, hombre.

Usted, espérese ahí, cuando le toque su turno,

usted se sienta ahí, y cuando le toque su turno,

nosotros seguramente le llamaremos.

O sea, que yo me siento.

Y cuando me toque, ya me llama.

Sí, usted se sienta, y cuando le toque...

Si es muy fácil, yo me siento.

Y cuando me toque, me dice: "Bartolo".

Y yo vengo, es muy sencillo.

-Exactamente. -Usted me avisa.

-Yo le aviso. -Cuando quiera, yo vengo.

-Pues ya le llamo yo. -Que yo me voy.

-Sí. -Usted se queda.

-Y yo me voy. -Usted se va

-a su sitio. -Cuando me toque, me avisa.

-Sí. -¿Y cómo sé que me avisa?

¡Coño, porque lo llamaré!

Ha llegado el momento, sin duda alguna,

de que ustedes llamen desde sus casas,

llamen preguntando, por supuesto, sin temor ninguno,

de cualquier acto sexual, ¿por qué no?

Por ejemplo, ¿quién no ha tenido nunca una relación con un ciempiés?

(TODOS) ¡Yo!

(RUGEN)

¿Otra vez? ¿Otra vez los del National Geographic?

Déjame, que les voy...

Tranquilo, te lo pido por favor.

Es de vergüenza que no nos dejéis hacer el amor.

-Déjame. -Estamos aquí tan tranquilos.

Ayer los del Discovery Channel.

Anteayer, los de Documania y hoy ustedes.

-Qué vergüenza. -Todos los días a la misma hora.

-Las 15:30 de la tarde. -Por favor, no hagas eso.

-Ya está bien. -Ya tienes bastante

-con defender la manada. -Se va a ir la especie.

Se va extinguir la especie por vuestra culpa.

No nos dejáis hacer el amor tranquilo.

Tres celos se me han pasado.

Una no está para que se le pase el arroz.

-Déjame, que le voy a meter. -Ya está.

"Papá, papá, papá, papá.

Anoche vi una pareja en el campo

haciendo una 'guarrerida' española. ¡Papa!

Con el cuerpo humano".

Y dice el padre:

"Cobarde, conque tú eras el de la linterna".

-Buenas noches, ¿la Cruz Roja? -"Luz roja", buenas noches.

La Cruz Roja, te preguntaba a ti.

No, me temo que se ha confundido, señora.

¿Cómo me voy a confundir? Llevo llamando diez años.

Por favor. La Cruz Roja.

Pregunto por mi marido, José Manuel Molpeceres.

Por favor, páseme con él.

Vamos a ver, yo soy la autora Elena Ochoa,

-esto es "Luz Roja". -¿Cómo te llamas?

-Elena Ochoa. -¿Elena?

Como mi detergente, mira.

Doctor Gila, dígame.

Hola, sí. ¿Eh?

(BALBUCEA)

Ahí estoy liado, fíjate.

¿Cuándo? No me digas.

Haz memoria.

Pues anda que yo. Y yo más.

Qué tonta eres.

Es que te pones...

No puedo.

Que no puedo, que tengo aquí un paciente.

No puedo. Bueno, toma.

No puedo más fuerte.

Que no puedo más fuerte.

Adiós, chochi.

Bueno, don Matías, yo le llamo mañana.

Vamos a ver, esto es "Luz Roja".

-Y está llamando... -"La Cruz Roja".

Mi marido, José Manuel Molpeceres.

Que traiga dos barras de pan y un Bimbo.

Me da la sensación que no le va a dar el recado.

Bueno, pues vamos a ver.

Atendiendo esas consultas que nos hicisteis la semana pasada,

hay una señora que llamó muy preocupada

acerca de que su marido, cada vez que hacía el amor con ella,

pues notaba como que se ponía morado.

Como que se ponía...

Pero no morado... Perdón, al uso de la palabra,

sino morado de color, como hinchado, morado.

No te preocupes, es completamente normal

y puede ser que los calcetines le aprieten un poco.

Ese matrimonio recién casado, sexualmente,

diplomáticamente, con un hematoma en el sobaco.

Y se meten en el hotel y se tiran 15 días

en la habitación.

Haciendo una "guarrerida" española.

No puedo, no puedo, no puedo.

Y a los 15 días, se abre esa puerta,

de 15 días de estar esa puerta cerrada,

un ruido muy grande.

Ella corriendo para el restaurante, y el marido así:

"No corras".

Coge ella la carta, la abre y hace así.

Y la cierra físicamente muy rápido.

Y le dice al camarero:

"Mi marido sabe lo que a mí me gusta".

Y dice el marido llorando:

"Pero tendremos que comer, que me voy a cagar en tus muelas".

No puedo más.

Entonces, no es nada grave, ¿no?

Nada, dese la pomada que le he dicho esta noche,

mañana puede hacer el amor tranquilamente.

Eso me apetece, no lo he hecho nunca.

La última vez que bebo tanto. Se me fue la olla.

Bueno, y tú también, que parecías una esponja.

Venga, vamos a levantarnos, enciende la luz.

Enciende la luz.

-Enciende la luz. -¿Eh? Enciende la luz.

Enciende la luz.

La luz.

Saqué a bailar a una señorita y le digo:

"Señorita, ¿baila?". Y me dice: "No".

Digo: "Entonces, de acostarnos ni hablamos, ¿verdad?".

No entiendo el lenguaje de los abanicos.

No, que no insistas, que no lo entiendo.

No entiendo esto de los abanicos, que no.

Que no seas pesada.

Mal, esto está llena de estrechas.

Hoy no nos comemos nada aquí.

Y esa haciéndome todo el rato cucamonas, tonterías, mírala.

¡Sosa! ¿Qué querrá?

-Hola, guapo. -Lo siento, no me interesa.

¿Dónde tienes ingresado tu dinero, cariño?

No me interesa, señorita. Gracias.

Señorita dice.

Yo soy el director de un banco muy importante.

-¿Qué hace en la calle? -Lo que todos.

Captar clientes para que abran una cuenta

en nuestra oficina; si ingresas tu dinero en mi banco,

podrás sacarlo y meterlo cuando quieras.

No tengo ningún interés.

El interés no es ningún problema.

¿En tu caja o en la mía?

# Si no hay clientes en la acera, # yo no sé qué hacer.

# Voy moviendo las caderas. # Una, dos y tres.

# Desde un coche, unos niñatos # tiran tomates.

# Jadeándote, insultándote.

¡Tía buena!

# Venga, Lorena. Venga, Lorena.

# Nos tienen mucha envidia # porque estamos muy buenas.

# Venga, Lorena. Venga, Lorena.

# Yo soy la Lorena # y esto es un escote.

# Venga, Lorena. Venga, Lorena.

# Me depilo el bigote # y me peino la melena.

# Venga, Lorena. Venga, Lorena.

# Yo soy morena, # no soy rubia de bote.

"El niño acaba de cumplir 18 años.

Creo que ha llegado el momento de explicarle

todo lo relacionado con el sexo.

Y creo que debes ser tú, como hombre, quien debe hacerlo.

Hazlo de una forma sutil, sabes que el niño es muy sensible,

no me lo vayas a traumatizar para toda la vida.

No, mujer, empezaré hablando de los animales.

Tiene que ser algo más suave, más sutil.

Pues le hablaré de las plantas, las flores".

El niño se acerca y dice: "¿Qué quieres, papá?

¿Tú te acuerdas lo que hicimos con aquellas chavalas de Logroño?

-Sí, papá. -Pues esto hacen las flores, hijo".

Me ha tocado el Cuponazo.

Y dice la mujer: "¿Qué dices?

Me ha tocado el Cuponazo".

Y hace la mujer: "¡Ricos, ricos!

Pues, ahora mismo, de alegría, te voy a coger en el cuarto de baño

y te voy a hacer el 71".

Dice la mujer:

"¿Tú me vas a hacer a mí el 71, cobarde?

Será el 69".

Dice este. "No. Es que va incluido el IVA".

¿Te da cuen?

¿Tú estás segura de que esto es un 69?

Yo no siento nada.

Que sí, Paco, que sí.

Tu prima Vicky dice que esto es así.

"Oiga, doctor,

¿habría algún remedio para poder hacer el amor todos los días?

Pero que no sea Viagra.

Porque tengo problemas cardiovasculares.

¿Qué edad tiene usted, señor?

85 años.

Lo siento, pero no hay nada.

¿No?

Pues mire, yo tengo un amigo que tiene mi misma edad

y tampoco puede tomar el Viagra

y él dice que lo hace todos los días.

Vale, pues dígalo usted también".

Mari Nueves, cuando quiera

puede contarnos cuál es su caso de amor.

¿Quieres volver con esa pareja

que tanto has querido durante tantos años?

Yo lo he pasado muy mal, ha sido un momento muy duro.

Y no me importa volver otra vez con la persona.

Porque yo la quiero, Jesús.

¿Usted quiere a esa persona de verdad?

-La amo. -Con toda su alma.

Con toda mi alma.

¿Sería capaz de vivir sin esa persona?

No, Jesús, no sería capaz de vivir.

Bueno, Mari Nieves, ¿y eres capaz ahora mismo

de eso que me estás contando a mí, declararlo delante de las cámaras

para que la persona a la que tú te refieres

sepa quién eres en realidad?

Por supuesto, Jesús.

Pues bien, Mari Nieves, cuando quieras, da ese paso.

Un fuerte aplauso para Mari Nieves y su valentía.

A ver quién está con nosotros.

Un fuerte aplauso.

Don Puente, hago esto por usted.

Si yo no soy posticera.

Le quiero, don Puente, desde la primera vez

que le vi anunciando atún claro calvo.

Tiene usted una calva tan bonita. ¿Me deja que se la pueda lamer?

Don Puente, por una palabra, un mundo.

Por un beso, una mirada.

Ay, qué daría yo por un beso, don Puente.

-Ámeme, don Puente. -Déjame.

Don Puente.

Oiga, oiga.

-¿Será posible? Como un gusano. -Don Puente.

La madre que lo parió. ¡Que corra el aire!

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¡Cómo nos reímos! - Lo que necesitas es humor/amor

03 dic 2020

Amor y humor se dan la mano en 'Lo que necesitas es humor'. Cruz y Raya, Martes y Trece, y otros grandes humoristas se convierten en el eje principal de 'Cómo nos reímos' en este homenaje a las parodias del amor y el desamor.

Cupido lanzará flechas con la ayuda de los mejores cómicos de nuestro país. Los chistes y las delirantes reflexiones de maestros de la sonrisa como Gila, Eugenio o Chiquito de la Calzada forman parte de este especial engranaje.

A golpe de versión, Los Morancos cantan sus míticas 'Ni Juana, ni Juan', 'Devuélveme la visa' o 'Mamá, quiero un regatista'; el mismísimo David Bisbal actuará junto a una admiradora muy peculiar y habrá sitio para remakes de películas inolvidables de la talla de 'Casablanca', 'Grease' o 'Lo que el viento se llevó'.

Con el corazón como leitmotiv de la velada, veremos imitaciones de personajes muy conocidos de la pequeña pantalla como la presentadora Anne Igartiburu o la Baronesa Thyssen, así como los sketches más disparatados del recordado 'Splunge'

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