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No recomendado para menores de 7 años Cómo nos reímos - I love chistes - ver ahora
Transcripción completa

Esta noche me voy para la televisión,

que empieza un programa que es canela en rama.

Porque no se puede aguantar

de bonito, de gracioso, de bonitos trajes,

de alegría, lo necesitamos.

Y no tanta tristeza, como tenemos siempre.

A reírnos, ¿verdad?

Y ahora, tiempo para la risa y la carcajada.

La vida hay que tomársela con humor, con el mejor humor posible.

¡Al ataque!

De nuevo, tiempo para reír.

Voy a contar un chiste.

No puedo, no puedo.

Yo no sé contar chistes.

Vamos a homenajear al chiste.

Voy a contar un chiste.

Un chiste muy tonto, muy tonto, muy tonto.

Momentos de humor.

¡Cobarde!

Unos momentos de humor.

¡Cobarde!

Tenemos buenos humoristas.

Me muevo más que los precios.

A continuación, se lo van a pasar bien.

"Si echo esta carta en este buzón, ¿irá a Pamplona?

Claro.

Ya me lo temía. Yo quiero que vaya a Barcelona".

(Risas)

Un bilbaíno que tenía fama de ser muy fuerte,

precisamente se cae de la torre Eiffel de París.

Y pega un "bilbainazo" en el suelo de miedo. ¡Pam!

Mira, toda la gente corriendo, a ver qué había pasado.

"Me cago en la mar, si no llego a ser de Bilbao, me mato".

Era un hombre tan ingenuo, que creía que fornicar

era el concesionario de Ford de Cartagena.

Ayer me comí un explorador y se me está repitiendo todo el día.

Me pasó en Sevilla:

"-¿Tienes camisas como esta? -Más limpias".

-¿Arameo? -No, gato.

Uno que llega a un quiosco de periódicos, dice:

"Por favor, ¿me da usted una revista?".

Y dice el del quiosco:

"-10 minutos. -Me espero".

"¿Y usted desde cuándo lleva gafas?

Desde que intenté matar una mosca de un manotazo.

No lo entiendo.

Pues que no era una mosca, era un clavo".

"Encarna, ¿dónde estás?". Dice: "Estoy aquí, ¿qué pasa?".

Y entra en el salón.

Y le dice muy seria: "¿Qué tiene 'trellizos'?".

Dice ella muy seria: "No, es uno solo.

Lo que pasa es que es muy nervioso".

Has luego, Lucas. No puedo.

(GRITA) ¡Señor!

"Papá, ¿me vas a llevar al circo?".

Dice: "No, el que quiera verte, que venga a la casa".

Dice: "Me he comido 50 kilos de polvorones, mamá".

Dice: "-¿Pero solo? -No, con pan".

¿Saben aquel que dice que es un matrimonio

con 24 hijos?

Que llevan a bautizar el último que han tenido.

En esto, que durante la ceremonia,

uno de los hermanos del recién nacido

se pone a llorar y le dice la madre:

"Niño, no llores, si no el año que viene no vendrás".

Me gusta la inocencia de los niños.

A lo mejor una señorita habla de matemáticas,

y dice: "Si tienes un caramelo en la mano derecha,

y dos en la izquierda, ¿cuántos tienes?

Poquitos".

Un vecino discutiendo con otro:

"Yo tengo el niño más listo del mundo".

Dice: "Tu niño es el más feo del mundo.

Tu niño es un simio sexual.

Tu niño tiene la cara de una esquina".

Dice: "No te metas con mi niño, que hago así y te hago pupita aquí.

Tu niño es muy feo, mira si es feo,

que cuando nació, la madre en vez de darle el pecho,

le daba la espalda.

El más feo del mundo.

Mira si es feo tu niño, por la gloria de mi madre,

que fue a una tienda a comprarse la careta,

una careta para los carnavales, y le dieron la goma.

Mira si es feo, que fue al zoológico de Madrid

y le pregunto al portero:

'Por favor, ¿por dónde cae la jaula de los monos?'.

Y dice el empleado:

'Si no sabe volver, ¿por qué se escapa?'".

Manolo de Vega.

Una señora que va a dar a luz y le dice el médico

que va a tener mellizos. Se prepara.

Saca el primero la comadrona.

"No respira. ¡No respira, doctor!".

Viene el doctor: "Déjame ver".

(GRITA)

Se pone a llorar, se lo da a la comadrona.

Le empieza a lavar, y de repente

se oye que hacen: "(CHISTA)".

Se vuelve la comadrona y está asomado el otro niño y dice:

"¿Se ha ido el de las hostias?".

Este es mi estreno como presentador.

Bueno, amigos, ahora vamos a disfrutar

con un señor, un cómico, un artista,

que se ha hecho famosísimo por su seriedad.

Yo me pregunto si se reirá cuando le cuenten un chiste.

De todos modos, la respuesta nos la dará él.

Con ustedes, Eugenio.

Eugenio.

Con ustedes, Eugenio.

Saben aquel que dice que es un aragonés que va a Sevilla,

entra en un bar y le dice el camarero:

"¿Qué le sirvo?.

Los sitios de Zaragoza. Pero bien 'sirvada'".

"¿Usted es de la Real Academia?".

Digo: "No, pero como si lo 'sidiese'".

"Lo que votaron el otro día, ¿qué era un barco o un submarino?".

Digo: "Un barco".

"Entonces, nos hundimos".

Este es un tío que sube a un taxi, dice:

"¿Se puede fumar?".

Dice: "No.

-¿Y este cenicero para qué es? -Para los que no preguntan".

Dos comerciantes estaban hablando sobre la crisis.

Y dice uno: "¿Crisis? Dímelo a mí, yo estoy desesperado.

Imagínate que el lunes pasado

vendí unos pantalones, el martes no vendí nada

y el miércoles todavía fue peor.

¿Peor? Si el martes no vendiste nada.

Pero el miércoles me devolvieron los pantalones que vendí el lunes".

(TODAS) ¡El chiste!

(SILENCIA)

-¡No me chistes! -¿Chiste?

Qué chiste tengo. Pero lo dejaremos para otra ocasión.

Cuéntelo ahora.

-No, no lo cuento. -¡He dicho que lo cuentes!

Pues era un amigo mío que era albañil

y estaba 14 o 16 pisos arriba,

de repente se cayó el hombre, se le cayó el andamio,

se le cayó una torre de ladrillos, cinco columnas.

Le sacan allí al pobrecito, que no había dónde le cogieran.

Hace así cuando se va a mirar:

"Ay, mi oreja, me falta una oreja".

Los compañeros: "La buscaremos, no te preocupes.

-Quiero mi oreja. -Ahora la buscamos.

-Mi oreja. -Espérate, que ahora la buscamos".

Se ponen a revolver los ladrillos, las columnas, las vigas.

Todo lo que había, sacos de cemento.

Y ya entre un saco sale la oreja:

"-Toma. -No, esa no es la mía.

La mía tenía un lapicero".

Dos albañiles trabajando en un andamio.

De 600 metros de altura.

Metros cuadrados "ajandemore".

Esa altura, los dos albañiles:

"Ten cuidadín, cuidado con los puntos de mira.

Me voy a cagar en tus muelas, quieto.

No te muevas el andamio, que te mueves más que los precios.

Dame el palustre.

-¡No! -Te voy a hacer el... ¡Dámelo!".

Y hace así.

Le va a quitar el palustre: "Porque tú has puesto 600 ladrillos.

Y yo he puesto tres. No puedo".

Y hace así para quitarle ese palustre:

"¡Dámelo!".

Y le dio un tirón, se le fue el cuerpo humano

para el vacío, para abajo.

"Hasta luego, Lucas".

Y dice el otro que se quedó arriba:

"¡Paco, cobarde!

¿Te has hecho daño?".

Y dice el otro: "Todavía no".

(CANTA)

"Oh, yeah".

¡Plas!

Son buenos, ¿no?

Un amigo que se encuentra a otro y este iba con la cara descompuesta.

Dice: "¿Qué te pasa, Manolo?".

Dice: "Nada, mi padre, hombre, que se me ha muerto.

Chiquillo, ¿cómo ha sido eso? Si tu padre hace ni dos días

que yo lo he visto.

Se asomó a la ventana.

Ah, ya está, no me digas nada.

Ay, no me digas nada, ¡en un quinto piso!

Se ha espaturrado, no me digas nada.

No, tuvo suerte porque llegaron los bomberos.

Ya está, no me digas nada, chiquillo.

Se cayó al suelo, ¿no?

Lo bomberos no pusieron la colchoneta bien".

Dice: "No, llegaron los bomberos, pusieron la colchoneta,

pero mi padre rebotó.

Ay, no me digas nada, rebotó y cayó fuera, ¿no?

Qué muerte más mala, cayó fuera".

Dice: "No tuvo suerte, rebotó y se agarró a una ventana.

Ay, ya está.

No le aguantó la fuerza y volvió a caer, ¿no?".

Dice: "No, volvió a caer la colchoneta.

Chiquillo, dime de qué coño ha muerto tu padre.

Lo tuvieron que rematar los bomberos

porque no había manera de matar a mi padre".

Se encuentran dos amigos y uno le dice al otro:

"Mi suegra hace un régimen para adelgazar

a base de cocos y plátanos.

¿Y adelgaza?

No, pero si la vieras cómo se sube por los árboles".

Van y se encuentran dos amigos y uno le dice al otro:

"El otro día, por una palabra no me hice millonario.

¿Fuiste a un concurso?

No, fui al banco.

Fui al banco y le digo al cajero: 'Dame 50 millones de pesetas'.

Y me dijo que no, si me llega a decir que sí,

me hago millonario".

Se encuentran dos amigos y uno le dice al otro:

"Nano, estoy leyendo un libro más interesante.

¿Y de qué trata?

Es una biografía, se titula 'La Biblia'.

Es muy bueno. Hay un pasaje

que dice que el pueblo hebreo

iba con su jefe, el Moisés este.

Y en eso que llegan al mar Rojo, le dicen al Moisés:

'¿Y ahora cómo lo vamos a atravesar?'.

Y el Moisés dice: 'No os preocupéis, hombre,

esto lo soluciono yo en cinco minutos'.

El Moisés este llamó a los topógrafos.

Vienen los topógrafos y empiezan a tomar medidas.

Y le dicen: 'Ya están tomadas las medidas.

Pues ahora los dinamiteros'.

Dinamitaron todo aquello, y cuando estaba dinamitado,

entonces llamó a los pontoneros.

Montaron un puente y así el pueblo errante pasó".

Le dice el amigo:

"Nano, perdona, pero yo esto no me lo creo.

Pues si te lo cuento como viene en el libro, nano".

Cierto individuo, cansado de la buena vida,

decide retirarse a un convento

en la sierra y huir de todo lujo y de todo.

Entra, habla con el hermano prior y le dice:

"Mira, hijo mío, que esto es un convento muy serio,

aquí hay una vida muy dura.

Y aquí no se pueden decir en tres años más que dos palabras.

Al cabo de tres años, te llamaremos y dices dos palabras.

Nada más, mientras tanto, callado.

Con tus lechugas, sembrando en el huerto y callado".

Pasan tres años, lo llama el hermano prior:

"Han pasado tres años, puedes decir dos palabras".

Y dice este hombre: "Cama dura".

Bueno, pasan otros tres años.

Lo vuelve a llamar el hermano superior y le dice:

"Han pasado otros tres años que no has dicho nada,

tienes derecho a decir otras dos palabras".

Y dice: "Comida mala.

Hasta dentro de tres años no puedes decir más nada".

Pasan tres años, lo vuelven a llamar.

"Han pasado tres años, no has dicho nada,

puedes decir dos palabras".

Dice: "Me voy".

Entonces, le dice el hermano cansado:

"Vete, hijo, desde que has llegado no haces más que protestar".

Saben aquel que era un cura que estaba predicando.

Y estaba hablando del milagro de los panes y los peces.

En lugar de decir que 4.000 personas saciaron su hambre

con 4 panes y 4 peces, se equivocó.

Y dijo: "Hermanos, 4 personas

se comieron 4.000 panes y 4.000 peces".

Salta uno y dice: "¿Y no reventaron?

Ahí está el milagro, hijo, ahí está el milagro".

Saben aquel que dice que fue un señor a confesarse

con muchas pecas en la cara: "¡Ave María Purísima!".

Dice el cura: "Sin pecado concebida.

-¿Pecas, hijo? -Hasta en el culo, padre".

Saben aquel que dice que entró un señor a la barbería:

-"¿Qué le haré? -Aquí me hace un trasquilón.

Aquí me hace un mechón, aquí una calva.

Aquí otro trasquilón. Verde, azul, amarillo.

Me hace media cola de caballo.

Me quita esta patilla y me la pone aquí.

'Collons', difícil, ¿eh?

¿Difícil, bandarra? ¿Y quién me lo hizo el mes pasado?".

El niño que llega a la barbería y le dice al maestro, al barbero:

"Maestro, vengo a pelarme como se pela mi padre".

Y dice el maestro: "¿Cómo se pela tu padre?".

Y dice el niño: "Fiado".

Me gustan los niños, hay niños para todo.

Yo me acuerdo de ese: "Mamá, en el colegio me dicen egoísta.

-Una mierda para ellos. -Para mí nada".

¿Te acuerdas cuando estábamos en la maternidad

y nos íbamos a marchar y tú me dijiste:

"mientras me visto, cambia al niño"?

Pues lo cambié.

Sabe aquel que dice que era un niño de seis años,

pesaba 80 kilos, y la madre le dijo:

"No comas más pasteles, que vas a reventar".

"Pues dame otro y apártate".

"Pues dame otro y apártate".

"¡Mamá!". Como llamaría un niño de 11 años

con ciento treinta y tantos kilos.

"¡Mamá!".

Dice la madre: "¿Qué pasa?". Dice: "Tira un bollo.

-¿Eh? -Que me tires un bollo.

¿Cómo te voy a tirar un bollo? Luego no vas a comer.

-Tírame un bollo. -Que no hay bollo, te he dicho.

Que no hay bollo, estás muy gordo.

-Tírame un bollo. -Que no, que no te tiro bollo.

Pues tírame un alfiler.

¿Para qué quieres que te tire un alfiler?

-Si te lo tiro, luego a saber. -Me lo pinchas en un bollo".

Pedro Reyes.

Chiquito de la Calzada.

Feliz el Gato.

Paz Padilla.

Arévalo.

El genio de Eugenio.

Saben aquel que dice que llaman a la comisaría:

"-¿Dígame? -Mire, aquí del Banco de Bilbao.

Acaban de atracarnos.

¿Cuántos eran?

Ha sido un elefante.

¿Cómo?

Que nos acaba de atracar un elefante.

Voy a pasar la orden al comisario".

El policía va al comisario:

"Señor comisario, acaban de llamar del Banco de Bilbao

diciendo que acaban de atracar.

-¿Y cuántos eran? -No, ha dicho que era un elefante.

¿Cuántos carajillos lleva usted?

Esto es lo que me han dicho".

Va el coche patrulla al banco, llegan al banco,

llaman al director y le dice el comisario:

"¿Usted ha visto al elefante?".

Dice el director: "No, yo no lo he visto, el cajero.

A ver, que venga el cajero".

Viene el cajero: "¿Usted ha visto al elefante?

Y tanto que lo he visto.

¿Y usted le ha visto las patas?

Cuatro.

-¿Y el rabo? -Cuando se iba.

¿Y la trompa también la ha visto?

Hombre, con la trompa se ha llevado la pasta.

¿Y si lo viera otra vez, lo reconocería?

No sé, porque llevaba una media puesta en la cabeza, ¿sabe?".

Un partido entre los insectos y los elefantes.

Vaya un partido. Claro, en el primer tiempo,

iban ganando los elefantes por 80 goles a 0.

Pero en el sengundo tiempo, salió el ciempiés

y le metió 100 goles a los elefantes.

Vaya la afición de los insectos.

Le decían al entrenador:

"Sinvergüenza, ¿por qué no lo has sacado antes?".

Dice: "Yo lo iba a sacar, se estaba poniendo las botas.

¿Qué quieres que haga?".

"¿La merluza de confianza?

Seis meses con nosotros, una confianza con ella".

"Quiero el mejor perro que tenga.

Vale 3 millones de pesetas".

Dice: "-No me importa. -Claro, pero anda por el agua.

¿Cómo que anda por el agua?

-Que anda. -¿Que anda por el agua?

-Se lo firmo y se lo garantizo. -Pues démele".

Se va al puerto, está lleno de pescadores.

Coge un palo: "¡Trosqui!". Y el perro, pum, pum.

Los pescadores a su aire.

"¿No se han dado cuenta? Serán desgraciados".

Tira el palo: "¡Trosqui!

No se han dado cuenta que anda el perro, están pescando".

Y le dice uno: "Jefe, ¿ha visto al perro?".

Dice: "Le he visto, es gilipollas, no sabe nadar".

Sabe aquel que dice que eran tres amigos,

estaban elogiando las virtudes de sus respectivos perros.

Dice uno: "Yo tengo un 'gos d'atura',

un perro de altura, que me cuida al rebaño,

me lo encierra por las noches y me esquila las ovejas

una vez al año".

Dice el segundo: "¿Perro? Perro el mío.

Yo tengo un pastor alemán que mira si es inteligente

que solo le falta ladrar".

Y dice el tercero con lágrimas en los ojos:

"¿Perro?

-Perro el que yo tenía. -¿Murió?

Sí, electrocutado.

-¿Por un rayo? -No, arreglándome el televisor".

Se presenta un italiano, un alemán

y un español, este español de Alcobendas.

"Empieza el concurso. Quien suba arriba,

mate al oso y haga una "guarrerida"

con una mujer española,

ganará 600.000 dólares de los Estados Unidos de Barbate".

Se presenta el italiano y dice:

"(HABLA IMITANDO EL ITALIANO)".

El intérprete: "Que va a subir el italiano primero.

Que suba. ¡Al ataque!".

Subió al monte, mató al oso, bajó para abajo.

Hizo una guarrería sexual con la mujer.

Todo el mundo mirando el reloj.

"Cinco minutos. Bravo, 'bravino'. ¡Bravo, bravo!".

Dice el alemán: "(HABLA IMITANDO EL ALEMÁN)".

"¡Al ataque!".

Subió el alemán, que tenía los pies como una bañera.

Subió arriba, mató al oso.

Bajó sexualmente, diplomáticamente,

hizo una "guarrerida" con esta mujer española.

Todo el mundo mirando el reloj. Seis minutos.

"Bravo, bravo, un fenómeno.

-Le toca al español. -¡Al ataque!".

Cuidadín, cuidadín, cuidadín, cuidadín.

Subió el español, por la gloria de mi madre.

Subió arriba y todo el mundo mirando el reloj.

Dos horas.

Tres horas. Cuatro horas sexuales.

Y a las cuatro horas, baja el español

con un hematoma muy grande andando así.

Con una oreja menos, arañado, llorando.

Y dice el español:

"Ay, ¿a qué mujer hay que matar ahora mismo?".

Paco Gandía.

Paco Gandía.

Se llama Paco Gandía.

El padre es al que más le gusta el vino del mundo.

Cómo le gustará el vino al padre,

que el otro día tenía un vaso en el bar para tomárselo

y le cayó un mosquito y metió la mano dentro

y lo sacó y dice: "Suelta el buche

que te has bebido, que te voy a matar".

Y llega con una borrachera a su casa.

Y dice este muy serio: "No puedo, no puedo.

Sexualmente estoy muy mal de la visión".

Dice la mujer: "¿No te da vergüenza, que trabajas menos

que sobaco de un churrero?

Eres un 'fistro' de hombre malo de la pradera".

Dice: "¿Qué pasa?". Dice:

"Que estoy desesperado de la vida, por la gloria de mi madre.

Y ahora me voy a tirar en picado a la calle

y me voy a matar ahora mismo".

Dice la mujer: "¿Te vas a tirar a la calle?

¿Tú te vas a tirar del quinto piso?

Cobarde, ¿tú no sabes que vivimos en el primero?".

Y dice este borracho: "Bueno, pues me tiro cuatro o cinco veces".

Uno que llega a un bar y se pega al mostrador

y dice el camarero: "Viene muy cargado.

¿Qué quiere? ¿Que dé dos viajes?".

Dice: "Dame una copita, me la voy a tomar por los conductos vocales

del 'diodeno' del cuerpo humano".

Le pone un pelotazo, se lo toma.

Se lo toma y hace así, al momento de tomar el pelotazo,

hace así: "Ofu".

Otra vez con el vaso.

"Ofu".

Pero había uno al lado del mostrador, al lado de él, dice:

"¿Qué pasa con tanto ofu?".

Dice: "Que mi mujer ha tenido un niño".

Dice: "Un niño lo tiene cualquiera".

Dice: "Es que es negro".

Y dice: "Ofu".

Uno llega borracho a su casa, dice la mujer:

"Te voy a partir el 'diodeno' vaginal.

¿Cómo? Eres un 'fistro' vaginal.

Trabajas menos que el sastre de Tarzán.

¿No te da vergüenza?

Sabes que tenemos niños para alicatar dos cuartos de baño.

Los niños se han comido el ropero a pellizcos.

Te voy a partir el 'diodeno'".

Y dice la mujer: "¿Tú no sabes que estamos en Navidades?

¿Qué quieres? ¿Que yo arregle las angulas?".

Y dice el marido:

"¿Qué quieres tenerme como el año pasado,

tres horas pintándole los ojos?".

Uno que llega borracho, uno muy borracho

buscando su casa y dice:

"Creo que vivo en esa barriada. Vivo aquí".

Se va para un bloque, dice:

"Este bloque, color rosa, por la gloria de mi madre,

creo que vivo aquí, voy a llamar al portero automático".

Coge el portero.

Llama al portero y se siente una voz que dice:

"¿Quién es?".

Y dice: "¿Está su marido?".

Dice: "Sí, está viendo el fútbol".

Y dice: "Perdone usted, señora.

Es usted un 'fistro'. Perdone usted.

Yo creo que vivo aquí, en esta casa vivo yo.

Al ataque".

Toca otra vez otro piso y dice: "¿Quién es?".

Dice: "¿Está su marido?".

Y dice la mujer: "No".

Y dice este casi llorando: "Baja a la calle,

a ver si soy yo, que yo solo no puedo".

Por favor. Al ataque.

Uno que llama al portero automático.

"-¿Sí? -¿Está su marido?

-Sí. -Perdone.

-¿Sí? -¿Su marido está?

-Sí. -Perdón.

-¿Sí? -¿Está su marido?

-No. -Abre, soy yo, no veas cómo vengo".

"Mi mujer se ha acostado con el bloque entero, comisario.

Con los 28 vecinos".

Y dice el comisario muy serio: "¿Cómo?".

Y dice este: "Bueno, comisario, ¿para qué lo voy a engañar?

Menos con el portero".

Dice: "-¿Y qué pasa con el portero? -Que es automático".

Un tío que entra en una tienda de lencería.

Dice a la dependienta:

"Mire, señorita, querría comprarle un regalo para mi señora.

Ah, muy bien, ¿quiere ver ropa interior?

Vale, ¿pero qué le parece si primero elegimos

el regalo de mi señora?".

"Antes de morirme, dime si me has engañado

tú alguna vez".

Y se queda la mujer muy seria y dice:

"¿Y si no te mueres, cobarde?".

Saben aquel que es un matrimonio que está en la cama

y en eso que a las 4:00 de la madrugada suena el teléfono.

(Teléfono)

El tío se levanta, descuelga: "Dígame.

¿Cómo?

¿Pero qué se cree que es Marruecos esto o qué?".

Y cuelga.

Se acuesta otra vez y le dice la mujer:

"¿Quién era, cariño?

Un chalado, me ha preguntado si había moros en la costa".

"Te tengo que dar dos noticias, una es muy buena.

Y la otra muy mala.

Dime la buena".

Y dice: "La buena es...

La buena es que he dejado las drogas.

Para toda la vida".

Y dice la mujer: "Dime la mala, cobarde, torpedo".

Y dice el marido:

"La mala es que no sé dónde la he dejado".

Saben aquel que dice que era una mujer fea, muy fea.

Pero muy marchosa.

De fea que era, su marido pasaba de ella cantidad.

Y ella, claro, le buscaba las cosquillas continuamente.

En eso que un día llega el marido de la oficina y le dice la mujer:

"Cariño, ¿qué te apuestas que me escondo y no me encuentras?".

Le dice él:

"Nena, ¿qué te apuestas a que no te busco?".

Era la Edad Media, un caballero llega al castillo.

Después de una dura batalla.

El tío daba pena, iba con el yermo torcido.

La coraza abollada, sangrando.

El caballo cojeando.

Sale el señor del castillo a su encuentro y le dice:

"¿Pero qué te ha pasado?".

Dice: "Señor, vengo de serviros como os merecéis.

Castigando a vuestros enemigos de poniente.

¿Pero qué dices?

Pero si yo nunca he tenido enemigos en poniente.

Pues a partir de ahora, ya los tienes".

Edad de Piedra, anterior a la Edad de Bronce.

Posterior a la... Bueno, posterior.

Le dice ella a él:

"Cariño, dime algo que no me haya dicho otro hombre".

Y le dice él: "Locomotora".

Estás en la cola del autobús.

Estás el último: "¿Es usted el último?

No, el primero, que viene de espaldas".

Me acuerdo un señor, se montó en un autobús,

nada más montar, el conductor aceleró:

"¡Pam!". Mira, yo para atrás: "Ahí va".

Mira, frena para adelante: "Venga, que me mato".

Acerera, digo: "Páreme, que me bajo".

Dice: "-No me ha pagado. -Vengo andando.

Voy a parar..."

Que han hecho un avión de siete pisos.

El día de la inauguración, estaba la azafata. Din, don, din:

"Señores pasajeros,

bienvenidos al avión prototipo de la compañía Iberia.

Como habéis podido observar, es un avión supermoderno,

único en el mundo, compuesto de siete plantas.

Tenéis el privilegio de viajar con él

el día de su inauguración. En la primera planta,

encontraréis el salón del pasaje con cavidad para 800.000 pasajeros.

En la segunda planta, veréis nuestra zona

de gimnasio, sauna y peluquería.

En la tercera planta,

podéis disfrutar de nuestra zona recreativa.

con sala de juegos, casino, y bingo.

En la sexta planta, veréis nuestros campos de golf,

pista de tenis y campo de fútbol.

Y en séptima planta, diariamente ofreceremos

grandes conciertos con las mejores agrupaciones

y orquestas del mundo. Señores pasajeros,

abróchense los cinturones, deseando que tengan un feliz vuelo

y a ver quién tiene cojones de levantar esto".

"Le voy a enseñar ahora mismo el tren más rápido del mundo".

Estaba hablando cerca de la estación.

Dice: "Voy a ver si es verdad". Y le pregunta a uno que estaba allí:

"-¿A qué hora sale el rápido? -Ya".

Iban a hacer un túnel de Burgos a Santander.

Por el puerto del Escudo, por debajo,

llegaron de todas las empresas gordas,

11.500 millones, 12.500 millones.

En una tarjeta: "Hermano Fernández, albañilería general,

-520.000 pesetas. -Llámale".

Le llamaron.

Dice: "-¿520.000 para el túnel? -Si hay que bajar algo, se baja.

¿Cómo va a bajar? ¿Usted cómo lo va a hacer?

Como somos dos hermanos, yo empiezo por Burgos.

Y mi hermano por Santander.

Nos vamos juntando.

Y cuando estemos juntos, ya está hecho el túnel.

-¿Y si se cruzan? -Ya tenéis dos por el mismo precio,

ahí no metemos nada". Hay gente que va desesperado.

Yo me acuerdo una vez, nos preguntaban:

"-¿Cómo se llaman los de Alemania? -¿Todos?".

Es que van a por uno, es verdad.

Dice el comisario:

"¿No sabes que un concejal de Cuenca en Madrid es un mojón?".

Y dice este: "Y en Cuenca también".

Uno va al médico, dice:

"Doctor, ¿qué puedo hacer para vivir más tiempo?".

Dice: -¿Usted fuma? -Sí.

Deje usted de fumar. ¿Usted bebe?

-Bueno. -Deje usted de beber.

-¿Usted anda con mujeres? -Bueno.

Deje de andar con mujeres.

Doctor, ¿cree usted así que yo voy a vivir más tiempo?

Eso no lo sé, pero se te van a hacer los días de largos".

Se metió en un restaurante y se comió dos pollos al ajillo,

una pescada a la vasca, se comió media piña de plátano,

un pan así de grande y una botella de tinto.

El mismo camarero se quedó mirándolo, dice:

"Me voy a meter en lo que no me importa.

Pero usted come como un mulo.

Pues no te vayas, que me vas a ver correr como un galgo".

Siete bizcos que se reúnen en una casa

para merendar y uno llama a la puerta.

(Timbre)

Llaman a la puerta y va uno de los bizcos,

abre la puerta y vuelve y dice:

"Ya podemos merendar, que ya ha llegado el 'bizco ocho'".

Dice que era un tío que debía tanto, tanto,

que entró en el banco y sonó la alarma.

Hasta luego, Lucas.

Era un matrimonio.

Ese matrimonio.

Es un matrimonio.

Dice un marido a su mujer:

"Nena, este huevo pasado por agua no está en condiciones.

Tú sí que no estás en condiciones; come y calla".

Y al rato, el tío dice:

"Nena, ¿el pico y las patas también me los como?".

"Me ha tocado el Cuponazo".

Dice la mujer: "-No lo creo. -Aquí está".

Y hace la mujer: "¡Rico!

Te voy a coger en el cuarto de baño,

y te voy a hacer ahora mismo el 71".

Y dice la mujer: "¿Tú me vas a hacer a mí el 71, cobarde?

Será el 69".

Y dice el marido: "No, es que va incluido el IVA".

Era un matrimonio a la hora del desayuno y ella le dice a él:

"Pepe, estoy dispuesta a aguantar tus ronquidos.

Lo que no soporto es que me des codazos

para que te escuche".

Y dice el marido: "Quieto".

Le dice la mujer:

"¡Cobarde! Llevamos ese pedazo de camión

delante de nuestro coche desde que salimos de la casa.

'¿Te da cuen?'".

Dice la mujer: "Has perdido la visión sexual.

Me voy a cagar en tus muelas.

Lo que llevamos delante no es un camión.

Es la puerta del garaje".

"Mi marido me engaña.

Sé con quién.

Sé cuándo.

Sé dónde.

Lo que no sé es con qué".

Bueno, pues después de Eugenio,

de haber pasado este rato tan maravilloso con él,

ahora voy a presentar a una persona.

No para de un lado para otro.

(GRITA)

¡Víctor!

No puedo, no puedo, no puedo.

¡Quieto!

¡Bravo, bravo!

¡Al ataque! Cobarde.

Uno que iba por la calle con un ropero,

había quitado el ropero empotrado, que lo tenía en el cuarto de baño,

y el ropero físicamente, moralmente, ese 'fistro' de ropero vaginal,

ese ropero pesaba 200 kilos.

Y como pudo él, arrancó el ropero de su casa,

lo bajó al hombro, salió por la calle,

todo el mundo asustado:

"¡Cuidado! Ha salido un hombre malo de la pradera.

Puede estornudar, se puede hacer pupita en el vaginal.

Cuidado, que no salgan los niños a la calle,

que este hombre va más cargado de lo normal".

Y se acerca uno, dice:

"Víctor, basta, pecador.

Vas muy colorado, parece que tienes la cara en la puerta de un horno.

Coge a cualquiera, le haces un regalito,

que gastas menos que Tarzán en alpargatas.

Hazle un regalito a cualquiera que te ayude

a llevar el ropero, que no te metes la mano en el bolsillo ni el Alaska.

Le haces un regalo, que te ayude a llevar el ropero,

porque tú solo no puedes, no puedes, no puedes".

Y dice este: "No, cobarde.

Yo llevo a mi hermano dentro sujetando las pesas".

"¿Te da cuen?". Hasta luego, Lucas.

Se ríen de nosotros.

Para iniciar la tercera parte de nuestro programa,

la recta final, ¿qué mejor que humor?

Un anciano que tenía años para alicatar dos cuartos de baños.

Tenía 85 años.

Le quitas el IVA.

3 por 8, 24.

Ese anciano, con un hematoma muy grande, 95 años.

Y llevaba este anciano el "fistro" vaginal

de la portañica abierta.

"¡Anciano!".

Y hace así el abuelo con el bastón.

"Que me has hecho pupita.

Se le va a escapar el pájaro.

No importa.

Ya volverá, porque sabe dónde están los huevos".

"Caramba, don Jenaro, ¿cómo hace usted para conservarse tan joven?

Hombre, no discutiendo con nadie.

-Hombre, por eso no será. -Bueno, pues no será por eso".

Marchando otro chiste.

Dos "fistros" de aceitunas esquiando

en las Olimpiadas de México, dos aceitunas chiquititas.

Empieza: "Señores, empieza la carrera.

Al ataque ahora mismo".

Salen las dos aceitunas corriendo.

A 160 kilómetros por hora las dos aceitunas corriendo.

Pero una de las aceitunas cogió la curva muy cerrada,

que salió al mismo lado, y se pegó un porrazo.

Desprendimiento de retina.

El sobaco descolgado. Se acerca la otra aceituna:

"¿Qué te ha pasado a ti?

Que me he hecho pupita, me he pegado un porrazo.

Creo que me he roto un hueso".

Y dice la otra: "¿Cómo te vas a romper un hueso, cobarde?

Si estamos rellenas de anchoas".

Nueva York, 1960.

Varios niños están jugando en la calle.

Menos uno, que no lo dejan jugar porque es negro.

Y están jugando a la NBA.

Entonces, el niño coge y se sube a su casa y dice:

"Papá, pam". Y lo mató.

Papá, papá.

Papá.

Papá, papá.

1961, "one year after".

Varios niños están jugando en la calle

menos uno, que es negro y no lo dejan jugar.

Se sube a su casa y dice:

"Mamá, pam". Y la mató.

Vamos, reíd todo el mundo, vamos.

Que tiro esta piedra.

Que no es de barro, que es de pedernal.

Que te hago una brecha de siete puntos.

A reírse todo el mundo, vamos.

La chica del bigote también.

Dice: "No te metas con mi niño, que hago así..."

Niño.

Y un niño va a un veterinario y le dice:

"Veterinario, traigo un perro que habla".

Y dice el veterinario:

"-No me lo creo. -¿A que te tiro esta piedra?

-A ver. -Mire, tóquele.

-Está duro. -No, está blando.

Pues entonces".

En un manicomio, 600 locos.

(HABLA EN UN IDIOMA INVENTADO)

Todos los locos, un escándalo:

"Ocho, ocho, ocho, ocho.

Ocho, ocho".

Pasaron dos amigos por la puerta del manicomio y dicen:

-"Carlos. -¿Qué pasa?

¿No ves qué escándalo tienen, por la gloria de mi madre?

Escucha ahí.

Ocho, ocho, ocho.

-Bueno, ¿y qué quiere decir? -Vamos a asomarnos arriba.

No puedo, no puedo, no puedo.

Tú sabes que yo padezco de una artrosis sexual.

Me duele el punto de mira vaginal.

-No puedo subirme ahí arriba. -Bueno, yo te ayudo.

Bueno, ayuda, arriba, quieto".

Y el otro se quedó abajo.

Y este, que asoma el pescuezo, por la gloria de mi madre,

hace un loco así con un ladrillo.

Desprendimiento de retina.

La boca descolgada, le veo la boca

como una escuela sin niños, todos los dientes arrancados.

Y ahora se siente el grupo de locos diciendo a voces:

"Nueve, nueve, nueve, nueve, al ataque.

Nueve, '¿te da cuen?'".

Un abogado que se le para el coche

precisamente en la puerta de un manicomio.

El hombre, ya sabes lo que nos pasa normalmente

cuando se para el coche, salimos al campo

y no entendemos de nada. Y este: "Madre mía". Lo cerraba.

Intenta ponerlo en marcha, no había forma.

Había un internado

que estaba así apoyado en la valla del manicomio mirándolo.

Este estaba un poco nervioso porque tenía un juicio

y el loco le dice: "¿Me permite una sugerencia?".

Mira: "Pues sí, dígame.

Se le ha parado el coche porque tiene un fallo

en el carburador.

-¿En el carburador? -Sí, levante el capó,

siga mis instrucciones y creo que en seguida

lo va a poner en marcha".

Se mete dentro, en marcha.

El abogado baja y dice: "Madre mía, ¿cómo es posible?

Efectivamente, se ha puesto en marcha a la primera.

¿Usted está internado de verdad?

Sí, ha sido una cosa lamentable, estoy tan cuerdo como usted.

Una herencia, una cosa de familia, han hecho creer que estoy loco.

Y aquí estoy encerrado y no hay forma de salir.

Oiga, soy abogado, y lo veo a usted, no está loco ni nada, qué va.

Voy a tomar los datos y abogar por usted

porque está totalmente cuerdo, lo ha demostrado.

Pues nada, me haría un favor muy grande, muchas gracias".

El hombre se va a meter en el coche, y un ladrillazo en la cabeza.

Se da la vuelta medio conmocionado:

"No se le vaya a olvidar, ¿eh? No se le olvide".

Vamos a presentarles a un humorista nuevo.

Nuevo para nosotros.

Lleva aproximadamente un año dedicado profesionalmente

a hacer reír; esta es, creo, la primera ocasión

que tiene de presentarse en Televisión Española.

Creo que los nervios se le van a pasar en el momento

que escuche un fuerte aplauso de bienvenida.

Se llama Arévalo.

Arévalo.

Arévalo.

"-¿Qué te pasa? -Mi suegra,

la hemos enterrado antes de ayer.

Un disgusto, mi hijo se caído de una moto,

se ha roto las dos piernas.

Mi hija ayer se ha divorciado, con tres hijos que tiene.

Y a mi mujer la hemos ingresado hoy en cuidados intensivos.

Una cosa de miedo.

Y luego, he ido al trabajo, y resulta que estoy despedido.

Vaya, hombre, ¿no tienes nada a la vista?

¿Qué quieres que tenga? ¿Cataratas?".

Llega el médico y le dice: "Acabamos de operar a su suegra.

Póngase en lo peor". Y el tío dice:

"No jodas, a ver si me la tengo que llevar a mi casa".

Estaba enhuevado.

Muy buenos días. Documentación, por favor.

-¿Sabes por qué se la pido? -No lo sé, estaba parado

y no estamos haciendo nada.

Venía circulando por el carril izquierdo

contando chistes de suegras caducados.

¿Cuánto hace que no pasa la ITV del chiste?

Que yo sepa, no hace falta una ITV para contar un chiste.

Haga el favor de soplar aquí.

Muy bien, chiste número uno.

Esa Guardia Civil, la "meretérica".

Loco por poner una multa, al ataque.

"Hay que poner una multa, por la gloria de mi madre.

'¿Te da cuen?'". Y pasó esa moto, a 300 kilómetros y frenó lo menos

a 500 metros de la policía.

Y dice el de la Guardia Civil: "Por favor, no hecho caso.

Le voy a poner una multa que no se la va a quitar

ni Perry Mason.

Por la gloria de mi madre, vamos a por él.

¡Al ataque! No, puedo, no puedo".

Llegó la Guardia Civil, los dos a este motorista, dice:

"Muy bien, no respeta usted a nadie.

Vamos a ver, ¿cómo andamos de papeles?".

Le dice el guardia civil a este de la moto:

"¿Cómo andamos de papeles?".

Y dice el de la moto muy serio:

"Lo mismo que de frenos".

"Me han robado.

Me han mangado".

Dice el policía: "¿Qué le han quitado a usted?

Una cosa que tiene redondo el coche y hace así".

# Conductor, amigo conductor, # la carretera es peligrosa.

Y dice el policía:

"-Eso es el volante. -Pues me lo han robado.

A usted no le han robado nada.

Usted está sentado en el asiento de atrás".

Un señor que llega a la farmacia y dice: "Quiero Colgate".

Y va y el tío le dice: "Yo asesinate y matate".

Y ya está.

Me había comido dos platicos de fabada.

Salí a la calle, con el calor aquello empezó a fermentar.

Yo notaba un aumento de gases.

Digo: "Como suelte uno, mato a cuatro".

Menos mal que pasaba por unos grandes almacenes,

aunque era festivo, estaba abierto, digo:

"Ya está, aquí con el frescor, peor".

Claro, de 100 grados a menos 8,

no veas, aquello todavía fermentó más rápido.

Digo: "Madre mía, me muero".

Aquello lleno de gente.

"Ya está, me meto en un ascensor, subo al último,

lo suelto y el que entre dirá:

"Madre mía, se les ha pasado el ambientador".

Total, me meto yo solico, pulso el último piso.

Se van a cerrar las puertas,

una mano enjoyada de una señora de unos 60 años:

"Perdón, ¿va para abajo?".

Digo: "Señora, iba,

pero gracias a usted, se ha quedado estancado, suba".

Se subió la señora, yo les prometo

que intenté aguantarme. No pude, imposible.

Llegó un momento que me superó aquello,

además, salió en plan sibilino.

En plan espía, sin ruido.

No se enteró nadie más que yo, que noté el escalofrío.

Pero salió aquello...

Teníais que ver la cara de aquella señora.

Las muecas que hacía y el cambio de color

que experimentó en unos segundos.

Pasó del amarillo, al verde, al púrpura,

ya se quedó azul, y la mujer hacía:

"¡Ay!".

"¡Ay!".

Se me queda mirando a mí y dice: "¿Se ha peído usted?".

Y le digo yo: "¿Y usted?".

Dice ella: "-Yo no. -¿Entonces a qué pregunta?".

El otro día entra un borracho en un bar y le dice al camarero:

"Ponme un vaso de vino.

Tal y como usted va, si quiere le pongo una tónica,

un refresco, un café, pero alcohol no.

¿Por qué no me lo vas a poner?

Porque está usted muy borracho.

¿Borracho yo? Si estuviera borracho, ¿ves ese gato que entra?

Pues en vez de verle los dos ojos, le vería cuatro.

¿Que no vas borracho? Si el gato no está entrando, está saliendo".

"Vaya trompa que llevo yo.

Vaya trompa.

¿Se me nota mucho que estoy borracho?

No, tranquilo, solo cuando vomitas".

Decía un borracho:

"Mira, me he tomado 24 cubatas,

y como si nada.

Vale, tito, pues díselo a otro, porque yo soy una farola".

Dice que era un borracho que estaba en un bar.

Eso que llama el camarero y le dice:

"Camarero, toma 500 pesetas.

Y dile al tío de la barra que pare de decir tonterías.

porque me voy a levantar y de la paliza que le voy a dar

le voy a arrancar la cabeza de cuajo".

Y en eso que el camarero se va y le dice el borracho:

"Pero díselo como cosa tuya, ¿eh?".

Llegó borracho este, se acercó a una barra

a tomarse un pelotazo sexual.

Y dice el camarero:

"-Viene usted muy cargado. -¿Qué quieres? ¿Que dé dos viajes?

Deme usted una copita". Se toma el "fistro" de copita.

Se queda mirando para el final del mostrador,

que había uno que tenía muchos pelos, un punki.

Con esos zarcillos, tenía la cara metida en una cueva.

Qué de pelos. Era el hombre lobo.

Y hace así este: "Los 'telestéricos'".

Y mira para este, para el final de la barra,

y dice este que tiene muchos pelos, el punki:

"¿Qué estás mirando tú?

¿Es que tú no has hecho nada malo en la vida?".

Y dice este: "Sí, abusar de una gallina.

Y te estoy mirando a ti, a ver si eres hijo mío".

Un francés, un americano y un español.

Y en esto que el francés, estaban allí hablando,

de repente coge la mano y se pone así:

"¿Sí? ¿Dígame? hola, ¿cómo estamos?

Bien, ¿y tú? ¿Cómo estamos? Vale, ya nos veremos".

Y los demás: "¿Y eso?

Nada, que llevo aquí un chip, un micrófono incorporado,

y aquí un auricular y es un teléfono".

Vaya. Al cabo de un ratillo, el americano se pone:

"¿Sí? ¿Dígame? Hola, ¿Cómo estamos?

¿Y tú? ¿Cómo estamos? Vale, ya nos veremos.

¿Y eso? No, que tengo aquí un chip en la oreja

que es un auricular y otro chip en la boca instalado

-y es un teléfono. -Vaya".

Al cabo de un rato, el español.

Y todos: "-Oye, ¿eso? -No, que acabo de mandar un fax".

¿Saben aquel que dice que condenan a muerte a un francés,

a un inglés y a un español?

Y le dicen al francés:

"A ver, cuál es tu última voluntad?".

Dice el francés: "La ilusión de toda mi vida

es acostarme con la Brigitte Bardot".

Le importan la Brigitte Bardot.

Le dicen al inglés: "A ver, tu última voluntad.

Yo quererme acostar con la Margaret Thatcher".

Le importan a la Margaret Thatcher.

Y le dicen al español: "A ver, tu última voluntad.

Yo quiero una tortilla de patatas.

¿Cómo una tortilla de patatas?

Con lo cachondos que sois los españoles.

¿Para qué? Si no se lo podré contar a nadie".

Es uno de los humoristas que mejor nos saben hacer reír

y además, ha conseguido que media España le imite.

Bueno, bueno, bueno, bueno.

Bueno, bueno, bueno, bueno.

Os habla Chiquito de la Calzada, Condemor.

Os habla Lucas Grijander.

Chiquito de la Calzada.

Voy a contar el penúltimo.

Dice la mujer: "Si mañana vienes borracho,

te voy a cortar el 'fistro' vaginal.

¿Cómo? Al ataque".

Se fue para el dormitorio, levantó las sábanas.

Le cogió el "fistro" al marido.

Y hace así con el cuchillo.

Y se quedó con a tontería en la mano.

Y hace la mujer así: "¿Qué he hecho? Ay, me he buscado la ruina, cobarde.

le he cortado la 'tonterida' a mi marido.

Tú has tenido la culpa, no haces por buscar la vida.

Estoy friendo los huevos con saliva.

Eres muy malo, te lo gastas todo en el bingo".

Y esta mujer sale corriendo, coge el coche del marido.

Empezó a conducir, se tiró cinco horas conduciendo.

Y esta mujer con la "tonterida" del marido en la mano,

para el coche, hace así, la mira y dice:

"Bueno, ¿yo para qué quiero esto ya? Esto no sirve ya para nada".

Abrió el cristal y hace así: "Hasta luego, Lucas".

Y venía un camionero condiciendo.

Y pego la tontería en el cristal.

Y dice el conductor camionero:

"Pepe, ¿has visto qué pedazo de 'fistro' tenía el mosquito?".

Hasta luego, Lucas.

Saben aquel que dice que eran un grupo de amigos

de distintas comunidades autónomas de nuestro país.

Estaban elogiando las excelencias culinarias

de las mismas.

En eso que sale un gallego y dice:

"En mi tierra, tenemos la 'concongrelus',

que quita la cabeciña".

Eso que sale uno del grupo y dice:

"Perdona, pero la 'concongrelus' es de Cuba".

Sale uno de Segovia y dice:

"Nosotros hacemos el cochinillo al horno,

que es una delicia.

Perdona, pero el cochinillo al horno es de Cuba".

Sale un catalán y dice:

"Nosotros hacemos el 'pá amb tomàquet i pernil'

que no es ninguna tontería".

Y sale el tío:

"Perdona, el 'pá amb tomàquet i pernil' es de Cuba.

Perdona, ¿pero tú has estado en Cuba?

Yo no, pero un amigo de mi excuñado estuvo a punto de ir, ¿sabes?".

Creo que podría contar para despedirme uno

que es muy simpático.

Saben que en Cataluña tienen fama

de guardar un poco el dinero.

En una empresa muy importante, precisamente,

el director de la empresa manda a subir a un vendedor.

Un vendedor que llevaba mucho tiempo siendo el mejor

de la empresa, sube, todo un poco asustado,

y dice el de la empresa: "'Escolti', Jordi.

Como eres tan buen vendedor, la empresa

ha tenido bien hacerte un talón de un millón de pesetas.

Y como sigas vendiendo como lo estás haciendo hasta ahora,

el año que viene, te lo vamos a firmar".

Yo sé el último chiste del Eugenio.

Saben aquel que dice que se encuentran dos amigos,

y uno le dice a la otra:

"Tú que estás introducido, que estás relacionado.

Me gustaría asistir a una fiesta de alta sociedad.

Ah, tendrás que ir a Madrid.

Allí es donde se celebran estos cidrales.

¿Tienes algún título?

El certificado de estudios.

No, hombre, no, yo me refiero a conde, marqués, varón.

No, no.

Bueno, es igual, tampoco te lo van a exigir.

Mira, tú te compras una revista, El Semana,

y allí lo anuncian todo esto.

Total, que el tío se va a Madrid, se entera

que en Recoletos, aquí en La Castellana,

hay una fiesta de alta sociedad.

El tío sube en El Rellano,

se queda en un rincón: "Primero me orientaré".

Estaba el portero en la puerta,

controla la entrada, en eso que aparece un tío,

se anuncia y dice:

"-Marqués de Riscal. -Pase".

Llega otro y dice:

"-Conde de Caralt. -Pase".

Llega otro: "Jaime de Mora y Aragón, marqués de las Bacanales".

Dice: "Pase".

Llega el tío: "Bueno, ya estoy orientado".

Se pone en la puerta y dice:

"Marqués del Duero y conde del Asalto".

Y dice el portero: "¿Todo junto?

No, hace esquina, oiga, hace esquina".

-"¿Li ha agradat?". -Mucho.

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Cómo nos reímos - I love chistes

15 oct 2020

Los chistes son un género en sí mismo y depende de quién y cómo se cuenten son una obra de arte o, todo lo contrario. En este especial no pueden faltar genios del humor como Eugenio o Chiquito de la Calzada.

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