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No recomendado para menores de 7 años Comando Actualidad - Residencias a examen - ver ahora
Transcripción completa

Este es el protocolo que hace toda persona

que quiera entrar en la residencia.

El riesgo cero no existe. El virus está en la calle.

-El COVID ha aportado mucho sufrimiento a todo el mundo.

¿Nuestros mayores quieren vivir en residencias?

No. La crisis sanitaria

ha puesto en cuestión el cuidado a nuestros mayores.

¿Este es el talón?

Sí. De su madre, que estaba gangrenado.

De estar en la residencia sin moverla.

Si no la saco, como me dijeron: "Tu madre se muere en dos días".

La opción que contemplas es cuidarle en casa.

-Sí. -Intentamos prolongar al máximo

el tiempo que pueden vivir en un piso

y dejar la residencia como último recurso.

Hay decenas de centros de mayores bajo la lupa de la justicia

y padres que quieren desheredar a sus hijos.

Vicente, usted quiere desheredar a sus hijos.

No, a uno.

-El Supremo dice: "Cuando un hijo se aleja

de su padre, es un maltrato de obra a sus padres.

Por lo tanto, lo puede desheredar".

El tiempo de confinamiento le ha dado a muchos mayores

por pensar y ha sido la puntilla.

Existen otros modelos de convivencia.

¿Dónde le gustaría vivir los últimos años de su vida?

¿Desde hace cuánto tiempo

lleva usted viviendo en este piso tutelado?

Año y siete meses.

-Me lo hago todo, no necesito a nadie,

gracias a Dios, y me valgo por mí misma perfectamente.

-Estamos en otro apartamento.

-¡Buah! -Estamos haciendo tortillas.

-Esto es un aperitivo genial.

Aquí no se compra una casa,

sino una participación para poder vivir en ese piso.

Y qué mejor que encontrar una casa de estas

para poder estar todos y disfrutar hasta los últimos días

que nos quedan.

Residencias a examen, en "Comando actualidad".

Y eres mi vida. Esta es la mejor medicina.

Estaré contigo hasta el final. Mari Carmen, la mejor medicina.

La mejor medicina es esta, este cariño.

(BESA) ¡Ay, mi amor!

# Lucha de gigantes

# convierte el aire en gas natural.

# Y un duelo salvaje advierte

# lo cerca que ando de entrar

# en un mundo descomunal,

# siento mi fragilidad.

# Vaya pesadilla corriendo

# con una bestia detrás. #

En España hay unas 5.500 residencias de ancianos.

Antes del COVID, eran una solución aceptable

para muchas familias, pero la pandemia ha puesto

sobre la mesa con macabra intensidad

las carencias de este recurso.

El 67 % de las muertes totales registradas

en nuestro país, hasta 20.000 ancianos,

perdieron la vida precisamente en las residencias.

Hoy, en plena segunda ola por COVID,

las familias se preguntan qué hacer con sus mayores.

(Timbre)

# ¿O es que acaso # hay alguien más aquí?

# Creo en los fantasmas. #

Hola, Mari Carmen. ¿Está tu madre?

Sí, pasa. ¿Sí, podemos?

Sí. Gracias.

Tu mamá estaba en una residencia, tu madre.

Sí. ¿Hacía cuánto tiempo?

Hacía dos años que estaba en la residencia.

¿Hablamos de una residencia pública

o privada? Sí, pública.

Pública. En la Comunidad de Madrid,

solo el 5,7 % de las residencias son públicas,

poquísimas, casi todas son plazas privadas.

Pero tuvisteis la fortuna de encontrar una plaza pública

en residencia. Sí, nos la dieron,

pero yo creía que era estar bien.

Ahora, con el COVID, fatal.

Los tres meses, abandonada por completo.

¿Cuántos años tiene tu madre?

94. Usted decide sacar a su madre

de la residencia porque entiende que no está bien.

No, por los vídeos que mandaba, que no estaba mi madre bien,

nada bien. Le mandaron vídeos.

Vídeos, que estaban muy bien, pero yo ya le veía a mi madre

los labios secos, estaba desnutrida, le estaban poniendo suero.

Si no la saco, mi madre, como me dijeron:

"Tu madre se muere en dos días".

No me lo creía porque, cuando la dejé con una amiga,

la vi perfecta.

Vamos, no perfecta, sino tenía su Alzheimer,

tenía sus cosas, pero no lo que tenía en el pie,

lo que tenía en el saco.

(SUSPIRA)

(LLORA) Yo he pasado... La verdad es que es horrible,

no es por nada, pero lo he pasado muy mal.

Soy única hija. Entonces mi madre para mí

es lo más grande. ¿Podemos conocerla?

Sí, pasen.

Pase.

¿Aquí está María?

¡Hola, María!

¿Cómo te llamas?

-¡María Sánchez Pérez!

¡Hombre, María! Pero si no la escuchábamos.

Para servirte.

¿Tú me quieres? ¿Sí o no?

-Sí. -Tiene susto.

Además, me lo dijo el médico,

que tiene miedo. Dice:

"Tu madre tiene mucho miedo. Cuando pone con las manitas así,

es que ha tenido mucho miedo, pánico",

ha pasado en la residencia mucho.

¿Nos vamos a la calle?

-¡Sí! ¡Me voy yo!

Me voy yo con mi hija.

-"Con mi hija", ¿ves?

(RÍE) Antes me decía:

"Yo me voy contigo, hija, no me dejes aquí, por favor,

en este infierno". Digo: "No, mamá, si estás muy bien.

-Que no, yo no me quedo".

Lo que me dijo. No se quería quedar, claro.

La enfermera la coge ahora a ella.

Esta es una buena enfermera.

Le está curando los pies.

Esto que tiene en los pies, los veo vendados, ¿son de heridas?

De heridas que ha tenido.

Y ya se le están curando las heridas.

Y esta también.

¿Heridas que son escaras de no moverla?

De no moverla, de estar en la residencia sin moverla.

Te quedas conmigo hasta que Dios quiera.

¿A que sí, cariño? ¿A que sí?

-Te quiero mucho.

-La han tenido abandonada por completo,

y yo: "Teresa, por favor, saca a mi madre".

Teresa, la directora.

"No me dejes" me decía.

Tiene los ojos claros, lo que pasa es que está malita.

Pero ha sido muy guapa.

Mari Carmen, ¿usted está sola también?

Solita, estoy sola.

¿Está viuda usted? Yo estoy viuda, sí.

Entonces se ha visto sola con la necesidad de cuidar

a su mamá. Yo solita para todo, sola.

July, ¿desde cuándo usted está trabajando aquí con ella?

Desde mayo. ¿De dónde eres?

De Colombia. Y tú eres enfermera.

Soy en mi país auxiliar de enfermería.

-Una amiga mía muy íntima,

que cuidaba a su padre y me la mandó a mí.

Y después cuidará a otros abuelos,

como es buena chica. July, ¿qué jornada haces?

¿Cuántas horas estas en casa cuidando a María?

Estoy desde las 10:00 hasta las 16:00.

¿Y qué sueldo tienes?

650 euros.

650.

Hay algunas familias que sacaron en la peor época

de la pandemia, en la primera ola,

a sus familiares de las residencias,

pero ahora se encuentran con que, si no los devuelven

a las residencias, pierden el derecho a la plaza.

La siguen pagando. Yo he perdido el derecho,

no quiero residencia.

Ya no quieres.

No, jamás. Jamás volverías.

Me han cobrado dos meses de residencia,

pero ya eso... Lo importante: está en mi casa,

la estoy cuidando yo y está conmigo y ya en mis manos.

¿Qué es lo más complicado cuando uno está atendiendo

a personas de esta edad, en fin, en esta situación?

Lo más complicado en este momento con ella

es que es una persona muy postrada en cama,

que no tiene ningún tipo de movilidad,

está rígida.

Cuando empecé a trabajar, que la habían sacado recién

de la residencia, estaba muy somnolienta,

no habría casi los ojos, no tenía sensibilidad,

al menos, cuando le hacía las curaciones.

Tiene dos úlceras en ambos talones

y una en el sacro.

Estos son úlceras, se llaman "escaras",

son heridas muy grandes

que salen de no mover a las personas.

Sí, de tener a las personas en una sola misma posición.

Le ha salvado la vida usted a su madre.

Eso me dicen. Digo: "No, yo no le he salvado la vida,

ha sido Dios.

Dios es el que me la dio y me la ha dado otra vez.

Y ya está".

-¿Cómo te llamas? -A ella se le hidrata la carita,

el cuerpo, se le cambia de posición constantemente.

¿Cada cuánto tiempo hay que mover a los mayores

que están así? Lo ideal es cada dos horas.

-Tenía anemia, estaba desnutrida,

tenía infección de orina, tenía bronquitis, tenía...

-¡Ay! -Yo qué sé, de todo tenía.

Tenía las heridas, las escaras,

y COVID. Y COVID tenía, sí.

¿Cuánto peso ha cogido?

Estaba muy delgadita.

Ha perdido 20 kg.

Decíamos que la residencia era pública,

pero no es pública. Es una plaza pública

la que tenéis vosotros subvencionada.

Por eso pagabais 600 euros. Pero la residencia es privada.

Sí, es privada porque pagaban 1.500, 1.200, 1.800.

-"Era para deciros eso,

que estaba con María y que está despierta

y que está bien, ya la estáis viendo.

Tiene su peluchito en la mano

y está sentadita."

Durante la primera ola del COVID,

en esos meses tan terribles de marzo, abril e incluso mayo,

no se permitía a los familiares pasar a las residencias.

Entonces os mandan estos vídeos.

Claro.

"¡Hola! Venga."

-Ahí no habla ya ni nada.

-"Di 'hola'. ¡Hola!

(RÍE)

¡Hasta luego! ¡Hola!"

Uf. Ya estaba ahí mi madre malita.

Usted no se quedaba nada tranquila viendo esto.

"Estás bien, ¿verdad?"

-Ahí está muy malita.

-"Mira, tiene un suerito." -Un suerito, para que no se muera.

-"Y está ella ahí."

-Una amiga, que no quiero decir quién es,

una de la residencia, dice:

"Saca a tu madre, que la están matando, sácala".

¿Una trabajadora? Una de ellas, que ya no está.

Ya le dije: "Teresa, por favor, saca a mi madre.

-Tu madre no, tengo que hablar

con la Comunidad de Madrid, tengo que hablar y no me dejan.

Tienes que esperar dos meses.

A los dos meses, la sacaré, ahora mismo no puedo".

La amenacé en el sentido de decirle:

"Como no saques a mi madre, por favor, voy con un abogado

o voy con la policía a sacar a mi madre".

-¡Ay! -"Pero a mi madre

la llevan al hospital o la traen a mi casa".

Decía: "No, Mari Carmen, no puedo".

Le dicen que a su madre finalmente la han enviado

al hospital. ¿A qué hospital?

A Fuenlabrada. Al Hospital de Fuenlabrada.

Eso es un vídeo de donde estuvo mi madre

en el hospital. La ATS es cantante y dice:

"Le voy a cantar a María".

# Qué desgraciadita, gitana,

# tú eres teniéndolo todo.

# Te quieres reír

# y hasta los ojitos # los tienes morados

# de tanto sufrir. #

(LLORA) Me da sentimientos

porque toda la planta de la residencia con ella,

toda pendiente de María,

como era tan mayor, la más mayor de todas.

"-(BESA) Un besito.

-¡Un beso, María!

-¡Un besito, María!"

¿Este es el talón de su madre,

que estaba gangrenado?

Sí. De no moverla.

Durante estos meses que estuvo postrada en la cama,

no la movían. Esto se lo ha quitado July y Javier.

¿July la ha curado ya?

July. La está curando.

Aquí está con July. Sí, con July. ¡July es una santa!

Usted aquí, Mari Carmen, en esta denuncia,

está hablando de que su madre es ingresada

en el hospital y que ya venía de la residencia

con desnutrición, infección,

anemia, neumonía, bronquitis, escaras

y heridas graves con curas deficientes.

Se enfrentarían aun delito de lesiones por imprudencia

la directora de la residencia y el doctor.

La Fiscalía mantiene abiertas solo en la Comunidad de Madrid

hasta 130 diligencias penales contra diferentes residencias

por todo lo que ha ocurrido.

Sí. La tuya es una de ellas.

Sí, la mía y tantas que habrán pasado

lo mismo que mi madre, muchísimas han pasado.

Me da pena de los abuelos que han muerto,

tantísimos abuelos.

Y eres mi vida. Esta es la mejor medicina.

Estaré contigo hasta el final. Mari Carmen, la mejor medicina.

La mejor medicina es esta, este cariño.

-¡Hola! -¿Qué tal?

-Buenos días, ¿qué tal?

-Muy bien. -Pasa, pasa.

-¿Qué tal la abuela? -La abuela, bien, mejorcita.

Va mejorando poco a poco.

Adrián, eres ya amigo de la familia.

Sí. Eres técnico sociosanitario.

¿Cuántos años tienes?

24 años.

Estuviste trabajando en la residencia en la que estuvo

ingresada María antes del COVID.

21 años tenías cuando estabas allí de prácticas.

¿Cuánto tiempo estuviste?

Tres meses. Y conocías a María.

Sí, conocía a María del barrio.

Eran unos 80 residentes.

De esos 80 residentes,

a lo mejor 65 tenían problemas de movilidad.

Era necesario estar cambiando de postura.

El problema de las escaras, sobre todo, es por la noche.

Por la noche no te daba tiempo

a hacerles cambios posturales.

Estas heridas que hemos visto terribles

que tiene la madre de Mari Carmen, María,

¿hay otros internos o había,

hablamos de hace tres años, que tuvieran estas escaras,

estas heridas? Sí, había, y unos cuantos.

¿Y de esta magnitud?

¿Con esa gravedad? Que yo me acuerde, de tres.

Esto no se puede achacar al COVID, a ese momento de colapso terrible.

No. Sino que ya anteriormente

este centro no estaría trabajando

o carecía de personal suficiente

como para llevar a cabo estas manipulaciones físicas

y el poder mover a los ancianos.

Infecciones de orina, prácticamente todos porque, claro,

Madrid tiene estipulado tres pañales por persona al día.

¿Qué pasa? Que no todas las personas utilizan

tres pañales al día. A lo mejor una persona utiliza cinco

y otro, siete. Entre los diferentes turnos,

nos teníamos que "pelear", discutir entre diferentes turnos

y guardar los pañales en las habitaciones

de los residentes para evitar que nos lo quitáramos

unos entre otros. Solo la Comunidad de Madrid,

en los primeros meses, en la primera ola del COVID,

perdieron la vida unas 6.000 personas

en las residencias.

¿Esto os llamó la atención muchísimo?

No. Mira, se me pone hasta la piel de gallina

de pensarlo.

20.000 personas, el 67 % de los fallecidos por COVID

en España, casi el 70, han perdido la vida,

se han ido, en las residencias.

No os sorprendió esto. No, a mí no me sorprende.

No me sorprende porque se veía venir.

Llega un virus de estas categorías

en una residencia que carece de medios,

que falta de personal, de EPI.

Entiendo a esos familiares que no quieran meter a sus padres,

abuelos o tíos a una residencia

porque no saben cómo van a salir de ahí.

Claro.

¿Y mi gorda?

-¿Qué tal está mi niña? -¿Tú no te acuerdas de Adrián?

Sí te acuerdas mucho, pero es que ya estás desmemoriada.

Se te escapaba. ¿Te acuerdas de que se te escapaba?

(RÍE) Se le escapaba por el parque.

¿Esto qué es que tienes aquí?

Esto es un colchón de agua, que le llaman, para las heridas,

que me han costado 300 euros.

Te sientes culpable de haberla dejado en la residencia.

No tenía que haberla dejado.

Yo digo que ningún hijo debe dejar a su madre en una residencia jamás

en la vida, jamás.

Ahora, habrá residencias buenas también,

no digo que todos sean malos. Pero la experiencia que he tenido

es una experiencia muy mala,

una experiencia horrible.

(BESA) ¡Ay, qué te quiero!

(BESA) ¡Ay, mi amor!

¡Cuánto te quiero, cuánto he luchado por ti!

Solamente el 4 % de las personas que viven

en residencias quieren estar ahí.

Lo afirma un estudio de la Sociedad Española

de Geriatría, que asegura, además, que hay que mejorar

la atención a nuestros mayores.

Proponen como una de las alternativas

los pisos tutelados.

Es esta planta número tres.

Aquí creo que vive Carmen.

Buenas. Muy buenas.

¿Qué tal, Carmen?

Muy bien. ¿Se puede pasar?

Adelante, como si estuvierais en vuestra casa.

Muchas gracias. Muy amable.

¿Qué tal, Carmen? ¿Cuántos años lleva viviendo aquí?

Tres años.

¿Tres?

Tres. ¿Y qué tal es la casa?

Mira, pasad y la veis.

Mejor que la veáis que no que yo la explique.

¿Aquí vive usted sola?

Sola. Veo que, además,

está muy bien adaptada para sus necesidades.

Sí. ¿Antes de venir aquí,

dónde vivía usted? En La Pobla de Claramunt.

¿En una casa? En un piso alquilado.

En un piso alquilado. Y la asistenta social

un día que fui me dijo:

"¿Por qué no miras aquellos pisos de allí?".

Yo no sabía ni que existían.

Me enseñaron el piso, que ya estaba vacío,

y, a los 15 días, ya estaba viviendo.

Me pasa cualquier cosa, solo tienes que picar un timbre.

En el cuarto de baño, pasad y veréis, dentro de la ducha,

también hay un botón. Enseguida sube el conserje,

te atiende.

Gracias a Dios, no lo he necesitado.

Un día sí, porque se me estropeó la silla.

A ver, sin piernas, si no es con la silla,

¿cómo me muevo?

Ya hace 75 años que me faltan las piernas.

Sí, me atropelló un tranvía saliendo del colegio a las 12:00

el año 45.

Madre mía. Hablo de ayer.

He tenido cuatro hijas maravillosas.

Aquí las tengo, pero son de comunión.

Y la del centro, yo.

Ah, mira. Yo me lo hago todo,

No necesito a nadie, gracias a Dios.

Y me valgo por mí misma perfectamente.

A ver, que no atropelle a nadie.

Eso, sí.

¿Esta es la terraza que tiene?

Sí. ¿Cuánto cuesta vivir

en un piso como este?

705. ¿E incluye?

El agua, la luz, la calefacción, incluye todo.

Entre estar aquí o estar en una residencia,

¿qué diferencias habría? Que aquí soy independiente,

hago lo que quiero. Mientras yo pueda valerme.

Claro, tengo 81 años.

(SORPRENDIDO) ¿81?

81. Con el tema COVID,

¿aquí usted ha estado tranquila? Bueno, siempre tienes aquella cosa,

pero sí, he vivido tranquila.

El tiempo que nos dijeron que no podíamos salir,

me estaba aquí,

mi hija que vive La Pobla de Claramunt

me traía la compra, y el resto, como siempre,

haciéndomelo yo todo.

¿Si me quito la mascarilla para que me veáis la cara?

Venga, yo me aparto un poco.

(RÍE)

Antonia, muy buenas.

¿Desde hace cuánto tiempo

lleva viviendo en este piso tutelado?

Año y siete meses. ¿Un año y siete meses?

Sí. ¿Por qué?

Porque tengo una hija discapacitada

y entonces yo vivía en una casa muy grande.

¿Está haciendo la cama de su hija?

No, esta es la mía. Ah, ¿esa es la suya?

Sí, porque mi hija no me quiere con ella

porque dice que ronco.

(RÍE) (RÍE)

¿Y qué tal es vivir en un piso como este,

en un piso tutelado? Muy bien. La verdad es

que vivo muy bien.

Tengo una vecina que me ha ayudado mucho

en el COVID también, cuando tuve el COVID.

Esta es mi hija. Esta es su hija,

con la que vive aquí.

Sí. Estos son mis dos nietos grandes

y este es el pequeño.

Este es el salón. Veo que es muy amplio.

Sí. Esta es la otra habitación

de la casa. Un piso de dos habitaciones.

Sí. Un poquito de terraza.

Ah, mira.

Vamos a conocer un poco el bloque de pisos.

Antonia, ¿qué pone aquí?

¿Qué es esto? Aquí mañana me van a hacer

la limpieza, vienen una vez al mes.

Hacen una limpieza a fondo en todos los pisos de aquí

una vez al mes. Una vez al mes.

¿Aquí qué hay, Antonia? La habitación de lavar.

¿Esto, incluido en el precio que pagan por el piso?

Sí, no te cuesta más.

Aquí es la recepción.

Jordi, eres el gerente de este bloque en que estamos

de pisos tutelados.

Correcto. ¿Cuántos hay en total?

Tenemos dos edificios. El primero se inauguró en el 2008,

que tiene 66 piso. Y este, donde estamos hoy,

se inauguró en el 2012 y este tiene 71 pisos.

¿Están todos ocupados?

Sí. ¿Lo que hemos visto en Antonia

puede ser una alternativa a las residencias?

Sí, totalmente.

Y ella se cuida de su hija,

que seguramente no podría vivir sola aquí,

pero con la ayuda de su madre, sí.

Ellas dos conviven perfectamente.

-Hay personas a las que les traemos comida

a domicilio también o se les ayuda con servicio

de atención domiciliaria. Intentamos prolongar al máximo

el tiempo que pueden vivir en un piso

y dejar la residencia como último recurso.

Vamos a ver las zonas comunes de este bloque de pisos.

Sí. Aquí tenemos la sala de estar polivalente.

No sé si el tema COVID ha influido mucho para que lugares

como ese se usen menos de lo habitual.

Sí, ahora estamos en un periodo en que procuramos,

aún procuramos que se muevan poco por el edificio

y, en todo caso, sea con grupos muy reducidos.

Mira. ¿Este es el gimnasio?

Este es el gimnasio.

Ah, mira. ¿Quién puede vivir aquí,

en un piso como este? Son pisos de protección oficial.

Tienen que tener unos ingresos determinados

que no sean muy altos.

La mayoría son pensionistas.

Con lo cual no es este una limitación.

Y estar en condiciones físicas para cuidarse de la vivienda,

que es pequeñita y fácil de dominar.

-Y, de hecho, si tienes un piso de propiedad,

pero necesitas venir aquí,

puedes cederlo para uso de alquiler social.

Entonces te da derecho a solicitar nuestros pisos.

-Hola, buenas tardes. -Hola, buenas tardes.

-¿Cómo va la lectura?

-Bien. -Esto es la biblioteca.

Ah, vale, ya me imagino, tanto libro aquí.

Sí, la zona de tranquilidad.

Estamos en Igualada, una zona donde el COVID

atacó muy fuerte. Atacó fuerte y al principio.

Estuvimos de suerte porque tuvimos muy pocos casos.

En este edificio de 71 pisos, solo hubo tres personas afectadas,

y dos eran de la misma vivienda.

El aislamiento funcionó, facilitamos compras, evitar salidas,

todo esto también lo hicimos. Pero ellos respondieron muy bien.

-¿Qué tal? Muy buenas.

-Hola. ¿Qué tal?

-¿Todo bien? ¿Cómo va el huerto? ¿Bien?

-Sí. José Augusto, como cargo,

¿eres el director de...? Yo soy el director general

del Consorcio de Salud y Social de Cataluña

y ahora también soy el presidente

de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología.

Venimos de conocer cómo son estos pisos tutelados.

¿Esto puede ser el futuro?

Esto es una parte muy importante del futuro.

Piensa que hay que empezar a cambiar el concepto

de residencia clásica. Estos pisos, en concreto,

valen para que las personas estén mucho tiempo viviendo en ellos

intentando retrasar al máximo posible la necesidad

de ir a una residencia.

¿Nuestros mayores quieren vivir en residencias?

No. De forma definitiva, no.

Las encuestas más optimistas dicen que solamente el 4 % de las personas

que viven en residencias quieren vivir en residencias.

¿Cuántos de nuestros mayores viven

en residencias? En estos momentos,

unas 380.000 personas en toda España están viviendo

en 5.500 residencias de mayores.

La planificación de las residencias de mayores

no ha pasado por un elemento fundamental,

que es preguntarles a los mayores si quieren residencia

u otro tipo de servicios

y, en el caso de que haya que hacer residencias,

preguntarles sobre cómo deberían ser las nuevas residencias.

¿Estás hablando de un futuro sin residencias?

Te estoy hablando del futuro

con el mínimo de residencias posible.

En época post-COVID, ¿qué beneficios hay en vivir

en sitios como este? Son todos pisos que pueden aislarse.

Puedes hacer confinamiento domiciliario

igual que se ha hecho en la población general.

Por tanto, no tienes el riesgo tan enorme

que supone la residencia de mayores,

que tiene espacios comunes para facilitar la convivencia.

¿Es más caro o más barato que una residencia?

Mucho más barato, aproximadamente 1/3 del precio de una residencia.

Este tipo de pisos ha sido un éxito.

Hubo petición para poder venir aquí a vivir desde el primer momento

y están llenos casi desde el primer momento

porque la gente, cuando los ha visto, ha dicho:

"Aquí sí que merece la pena vivir".

Hay mayores que viven en casa,

pero pasan el día en centros como este.

Tras el confinamiento, muchos centros de día ni siquiera

han abierto. Este sí, pero se ha tenido que reinventar

para ser lo más seguro posible.

¿Ahora mismo qué están haciendo, Xavi?

Ahora están haciendo un taller de estimulación cognitiva,

que tiene por objetivo estimular la memoria, el lenguaje y demás.

Duermen en sus casas,

vienen aquí en torno a las 9:00 o 10:00.

Sí, la mayoría se quedan a comer

y marchan hacia las 18:00.

¿Cuántas personas tenéis aquí ahora?

Ahora hay muy poquitas.

Tenemos alrededor de unas 12 o 14 personas.

Antes de la pandemia, teníamos bastantes más,

a alrededor de 30 o 35.

Fíjate que una de las cosa buenas entre comillas

que ha traído el COVID es ahora podemos dar una atención

mucho más personalizada.

Las cosas malas es una lista muy larga.

Pero esta es una de las cosas que, en parte, son positivas.

Aquí tenemos los materiales.

Cada vez que los usan, luego lo desinfectamos

y los volvemos a poner en su sobrecito

para que un lápiz no vaya de mano en mano.

Aquí tenemos los sobres para las mascarillas

de cada usuario. Una de las explicaciones

de que, en los centros residenciales

o en centros de día, haya habido tantos contagios

seguramente es porque antes se compartían muchos materiales.

-Una.

Dos.

Tres.

Jordi, se te ve muy bien.

¿Sí? Sí, vamos, la pierna sube y baja.

Es que yo estoy muy bien. ¿Sí? ¿Le puedo preguntar la edad?

77.

¿Hasta qué punto es importante para ellos esta actividad física?

Trabajan, sobre todo, cuádriceps.

Ayuda a enaltecer este deterioro de la marcha.

Cinco meses sin venir aquí estuvisteis.

Sí. Por el coronavirus.

¿Y cómo ha llevado usted eso?

Bien. ¿Bien?

¿Echaba de menos estar con gente?

Sí, mucho, pero, bueno...

(Música)

# De la Sierra Morena, # cielito lindo, vienen bajando

# un par de ojitos negros, # cielito lindo, de contrabando. #

¡Vamos!

(TODOS) # Ay, ay, ay, ay.

# Canta y no llores. #

¡Ole!

-¡Ole! -¡Ole!

¿Por qué les viene bien esta musicoterapia?

La musicoterapia es una herramienta fundamental

en el centro de día porque estimula las emociones,

estimula la memoria, estimula la conexión

entre los usuarios y también estimula el lenguaje.

¿Los llevan a momentos del pasado?

Les traen muy buenos recuerdos, imagino.

Fíjate que la música tiene este poder de tocar teclas

en el corazón que nos llevan al pasado.

A veces recordamos una canción y recuerdas al amor del pueblo.

¿El COVID a ellos mentalmente les ha cambiado algo,

les ha afectado en algún sentido?

El COVID ha aportado mucho sufrimiento a todo el mundo.

Estamos hablando de personas ya dependientes,

de personas con problemas de memoria,

de su orientación. Y, a pesar de que se lo puedes explicar:

"Estamos en una crisis. -Ya, pero ¿por qué no vienen

a verme mis hijos?", muchas veces no lo recordaban

a los 5 minutos, no lo comprendían.

Esto les ha afectado a nivel emocional de un modo severo.

¿Y a vosotros? ¿A ti cómo te ha afectado?

A mí, a todas mis compañeras,

a todos los trabajadores prácticamente del centro

nos ha afectado, ha dejado una huella importante.

Cuando uno de estos usuarios se va,

lógicamente deja huella. Esta pandemia ha puesto en relieve

una realidad que es durísima.

que es que los abuelos se han olvidado,

que no hay recursos para ellos.

Y mucha gente se ha muerto sola

y mucha gente ha cogido responsabilidades que no le tocaban.

Muchas gerocultoras que cobran 800 euros al mes

han tenido que ayudar a las personas a marcharse

sin sus familiares y han tenido que dar la cara

por un sistema sanitario o social que les ha dado de banda.

Sería fantástico que nos sentáramos

y que reflexionáramos sobre qué tipo de atención

se merecen las personas que han pasado una guerra,

que han estado trabajando

toda su vida y que ahora cobran muchas veces

pensiones indignas.

Que no se los abandone, porque esto es terrible.

En los últimos meses y a causa de la crisis sanitaria,

hay abogados que han recibido

un aluvión de peticiones de ancianos

que quieren desheredar a sus hijos,

es decir, quitarles la parte de herencia

que tienen por derecho y por ley.

¿Puede una pandemia cambiar una ley tan antigua?

Muy buenos días. Hola, buenos días.

Marcelo.

Sí. Pertenecen a la asociación.

Sí. A la asociación que presides,

Marcelo, y una asociación

que se ha visto envuelta en un aluvión de llamadas.

Sí, efectivamente, en cuanto al tema de personas

que quieren consultar

al gabinete jurídico y, desgraciadamente,

mucha gente que quiere desheredar a sus hijos

porque no se hablan.

Ellos se han cansado

de esperar a que sus hijos los llamaran.

Ha habido un maltrato psicológico

a muchos de ellos, porque también luego,

aun pasando la pandemia y levantando las restricciones,

no les han dejado ver a sus nietos,

pero de eso hace ya tiempo,

no hay comunicación. Y eso hace que la gente quiera

que algunos de sus hijos

no se beneficien de nada de lo que ellos van a poder heredar.

O sea, es quitarle la legítima.

Lo cierto es que las llamadas

que habéis recibido en esta asociación superan

el centenar en los primeros meses.

Hasta el momento, ¿cuántas tenéis contabilizadas?

Hay más de 700.

Pasa. Sí, a ver.

Hay protocolo también.

Perfecto.

¿Sí?

Nosotros el 6 de marzo cerramos como centro de mayores

y el día 7 de marzo abrimos a la solidaridad.

Por lo tanto, tenemos para recogida de alimentos

para el Banco de Alimentos de Madrid,

tenemos para repartir a aquellas personas más vulnerables

productos de higiene personal;

y luego tenemos la zona de la entrega de mascarillas

que hacemos a nuestros socios.

Tenemos una parte del listado de las llamadas que se producen

a la hora de hacer las consultas.

Intentamos mediar para ver si hay una solución,

pero, cuando ya no hay solución

porque hay hijos e hijas muy "tesaulás",

entonces decidimos pasarlo al gabinete jurídico

y ellos les recomiendan qué es lo que van a hacer.

El hecho de salga este tipo de campañas hace

que muchos hijos se lo repiensen

e incluso digan: "Hombre, yo llevo sin ver a mi padre

años y al final voy a perder los terrenos",

aunque sea por el egoísmo, o su mujer o la parte contraria

dentro del matrimonio sea la que le anime a decir:

"Que vas a perder la herencia".

Todas estas campañas sirven, sobre todo, para remover conciencias

y que sepa la sociedad que tenemos un problema

que, aunque sea minoritario, existe

y, por lo tanto, entre todos debemos actualizar

nuestras leyes para que uno pueda morir

en conciencia y con tranquilidad,

sabiendo que lo que has luchado y has conseguido de toda la vida

no se lo lleve alguien que no lo merece.

Hombre, Vicente, ¿qué tal?, ¿cómo estamos?

-Muy bien. -Tu mujer, ¿no? Hola, ¿qué tal?

-Bien. -Bueno, ¿cómo va el tema?

-El tema digamos que lo tengo zanjado.

Hablé con el abogado.

Vicente, usted quiere desheredar a sus hijos.

No, a uno. A uno de sus hijos.

¿Cuántos tiene? Dos.

¿Usted lo hace porque no tiene relación

o la tiene mala? Mala relación e incluso,

en mensajes, yo normalmente le suelo felicitar

en su cumpleaños, le suelo felicitar en las Navidades

y las respuestas son palabras deshonestas,

palabras malsonantes

e incluso, cuando mi ex falleció,

yo estuve en el velatorio

e incluso no me pegó a lo mejor porque habría más gente.

¿Entre hermanos se llevan bien?

No, no. Tampoco.

No se llevan bien.

El conflicto, según me dijo el abogado,

que no había problema, lo que pasa es que él puede...

Recurrir. Puede recurrir.

-Toma, llévate unas mascarillas para que las tengáis de seguridad.

-Muchas gracias.

-Muy bien. -Mucha suerte.

-Muchas gracias. -Gracias, Vicente.

Y toda la vida, Vicente,

dedicado al transporte. Al transporte, sí, toda la vida.

Autobús. Autobús y taxis.

Y lo que haga falta. Y lo que haga falta.

Me gusta mucho conducir.

(Timbre)

Vamos allá.

¿Qué tal, Francisco?

-Buenas, ¿qué tal? -Buenos días, ¿qué tal?

Sí. ¿Cómo está, Francisco?

Muy bien. Venimos a enterarnos muy bien

de esa reforma.

¿Se puede eliminar la legítima?

No es que haya habido una reforma,

lo que hay es una nueva línea jurisprudencial

del Tribunal Supremo que reinterpreta las causas

de desheredación, que desde el año 1881

están vigentes en España.

Ten en cuenta en el año 1881 se iba en carretas.

Hoy tenemos internet. Antes un hijo no veía a sus padres

porque vivía en Burgos y los padres, en Almería,

y que un hijo estuviera lejos era algo normal por las circunstancias.

Pero ahora que un hijo no vea a sus padres

es un contrasentido, es contranaturaleza.

Entonces el Supremo dice:

"Cuando un hijo se aleja de sus padres,

es un maltrato de obra a sus padres.

Por lo tanto, lo puede desheredar".

La ley de la legítima es una tercera parte, por ley,

corresponde a los herederos.

A los hijos. El orden es: primero, hijos;

si no hay hijos, padres; si no hay padres, hermanos.

Ese es el orden legal.

Los países del centro de Europa

que pertenecen a una tradición protestante

tienen unas normativas absolutamente distintas,

liberales y abiertas.

Por ejemplo, en Alemania una persona fallece

y le puede dejar toda su vida a quien a él

le dé la gana, no dejarle absolutamente nada

ni a su familia, ni a sus hijos, ni a nadie.

Nosotros pertenecemos a una tradición romana latina,

al derecho romano, donde se defiende el patrimonio

de generación en generación

y, al menos, una parte, que es ese tercio,

obligatoriamente es para los hijos.

Pero ahora llega este empuje de la nueva jurisprudencia

donde se dice: "No, mire, hay circunstancias

donde un padre puede sentirse maltratado

y ofendido porque un hijo se ha desvinculado de él".

¿Cuáles son los motivos por los que una persona

puede decidir que no hereden sus hijos?

El desapego ¿y qué otras más cuestiones?

Los motivos que vienen en el Código Civil son cuatro.

No es concebible que un hijo no tenga relación con su padre,

cuando hay wifi, teléfono, videoconferencia,

llamadas gratuitas por WhatsApp

y AVE, trenes y aviones.

Igual que los padres los asistieron de pequeños,

cuando los padres son mayores, los hijos, por el Código Civil,

tenemos obligación de mantener a los padres.

Si no los mantenemos, es una causa.

La segunda causa es que los padres hayan sufrido

maltrato de obra o maltrato físico.

La tercera, que el hijo haya incurrido

en determinadas conductas

de carácter inmoral,

como, por ejemplo, que se haya dedicado

a la prostitución o alguna cosa de ese estilo.

Ten en cuenta que hablamos del contexto de 1881.

Claro. Claro.

Pero siguen vigentes. El asunto es que siguen vigentes

esas restricciones.

Y la tercera es que el hijo haya estado en prisión

por la comisión de cualquier delito.

Pero ahora ¿qué dice el Tribunal Supremo?

"No, mire, vamos a ampliar la interpretación de estas causas".

¿Entonces qué dice? ¿Hay malos tratos psicológicos?

Los metemos en la causa de los malos tratos de obra

o físicos, porque, si hay malos tratos psicológicos,

también es causa de desheredación.

Lo amplia el Tribunal Supremo. Y, por ejemplo, también ¿qué dice?

Si un hijo está cuatro, cinco o seis años

sin tener contacto con los padres,

sin llamarlos, sin visitarlos,

desvinculados de ellos, eso el Tribunal Supremo

lo considera un maltrato de obra.

Le pido siempre a los testadores que, el mismo día

que hacen el testamento desheredando a uno o varios hijos,

se graben un vídeo con el testamento explicando

por qué razón te desheredo.

¿A todo eso qué hay que añadir?

Son tan importantes, por ejemplo, reportajes fotográficos

donde no se vea a ese hijo

en las últimas 5, 7, 12, 14 Navidades.

¿Eso tiene usted para demostrar?

-Sí. -Incluso, en el caso del juicio,

requerir al impugnante,

al desheredado, que aporte al proceso

fotografías con sus padres

de los últimos tiempos: tres, cuatro, cinco, seis, siete

ocho o diez años. Que no las va a tener

porque, evidentemente, no las va a poder aportar.

El tiempo del confinamiento le ha dado a muchos mayores

por pensar y ha sido la puntilla,

es decir, no es que desheredan a sus hijos

porque durante el confinamiento

no se ocuparon de ellos, sino porque desde hace años

no se ocupan de ellos.

Estamos en la sociedad del desapego,

del individualismo, estamos absolutamente descristianizados

porque el fundamento de todo eso era la cultura judeocristiana.

Todo eso se está eliminando.

Por lo tanto, la frialdad del corazón humano está haciendo

que muchos padres, pero escandalosamente,

muchos padres, como no te puedes imaginar,

Milagros, es extraordinaria la gente que está llamando.

El "cohousing" es un modelo de viviendas cooperativas

para personas mayores en el que se busca un equilibrio

entre la independencia

y la comunidad. En España cada vez hay más,

unos 40, y para muchos es una alternativa a la residencia.

Buenos días. ¡Hola! ¿Qué tal?

Tres de las personas que viven en este "cohousing",

que es como se dice, ¿no?

"Cohousing". Nos saludamos así

desde la distancia. Es que el nombre es

"comunidad colaborativa".

Vivir cada uno en su casa con toda la independencia,

pero compartiendo actividades

y compartiendo...

-Espacios. -Espacios.

¿Esto podría ser una alternativa a las residencias?

-Claro, lo es. -Es una alternativa.

Una cosa que tienen los apartamentos nuestros

que en una residencia no la tienen es que, por ejemplo,

tenemos cocina.

-No te puedes imaginar los aperitivos y las meriendas

que nos hemos organizado aquí.

-(RÍE) -Fuera de la época del COVID-19.

(RÍE) De fantasía.

Como, por normativa COVID, no podemos entrar dentro,

os pediremos que hagáis de reporteros.

Os daremos una cámara

para que nos mostréis cómo son vuestras casas.

Ya está grabando.

Ahí lo llevas. Muchas gracias.

Os dejamos a los dos y os devolveré la cámara

en perfecto estado.

Venga.

Entramos a nuestro "hall".

Y ahí vemos al equipo de jardinería.

Queremos que esté bonito todo esto para hacernos agradable el lugar.

Aquí está la Florinata.

-(RÍE) -De nuestros trabajadores.

-Ay, la Florinata. ¿Que está grabando?

-Por supuesto que sí.

Esta es su casa.

Cuéntanos, Pepa.

-Este es mi apartamento, que es de un dormitorio.

Cada uno puede decorar su casa,

que es su casa, como quiera.

-Veo que aquí tienes también tus recuerdos familiares.

-Sí. -Ahí tienes tu cocina.

-Podemos recibir a nuestros amigos

y tomarnos un café. -Y este es tu sillón

donde recibes tus visitas y aquí, donde nos sientas.

-Con una copita si se tercia.

Y aquí está un dormitorio, que puede ser para dos personas.

-Bueno, Pepa mía, que lo disfrutes muchos años

con salud. -Muchas gracias.

-Nos vamos con la música a otra parte,

que el violín este ya ha tocado mucho esta mañana.

Estamos en otro apartamento, que huele de maravilla.

Y queremos saber qué está ocurriendo aquí.

-¡Adelante!

-Este es otro apartamento. -Uy, que me huele a tortillita rica.

-¡Buah! -¡Por favor!

-Estamos haciendo tortillas. -Esto es un aperitivo genial

al que tú nos vas a invitar.

-Hombre. -La cerveza la subo yo de abajo.

-Estupendo, ¡gracias! -Vale, adiós, Teresita.

-Adiós.

-Ahora nos dirigimos por este pasillo,

más largo que un día sin pan,

pero útil los días de lluvia porque damos unos paseos enormes

y preciosos por estos lugares.

Con lo cual andamos, charlamos, pero no nos mojamos.

Es un taller de belenismo.

Mirad, ahí estamos ahora haciendo

este castillo. Os parecerá enorme, y lo es.

Ese arco, que parece que está en ruinas.

-El principal artífice del belén es Enrique Mateo,

que es quien tiene la cámara en este momento.

-Ahora vamos hacia un taller de mascarillas.

-Mira qué mascarillas. -A Conce, que es de Horcajo.

-Sácala de cerca.

-Mira. -Mira qué bonita.

-Preciosa. -Las que tenemos puestas también.

-La más joven de la casa.

-Mascarillas, un euro.

Buen precio. Creo que, más que mascarillas,

son "masbaratillas" las del mercado.

-(RÍE) -Hasta luego.

-Bueno. -Aquí estamos, en nuestro comedor.

-Antes de la pandemia, estaban las mesas más juntitas

y nos sentábamos de cuatro en cuatro.

Con el asunto de la pandemia,

las mesas se han separado lo suficiente

para que coma un comensal en cada una

y el resto comemos en los apartamentos,

cada uno en el suyo.

-Dispuestos a salir y a entregar la cámara a sus dueños.

Con lo que habéis grabado, unos hacemos una idea de cómo es

por dentro. ¿Quién puede permitirse vivir

en un sitio como este? Está pensado para economías medias,

pero te digo: tienes que tener un ingreso mínimo

o una pensión de alrededor de 1.500.

O sea, para España, son pensiones altas.

¿Con todo incluido?

Si vives solo. Si compartes el apartamento

con otro, sale más barato.

Aquí no se compra una casa, tú compras una participación

para poder vivir en ese piso.

Exactamente. ¿Cuánto cuesta esa participación

en la cooperativa?

Entre 90 y 150, en función del tamaño.

Muchos de vosotros venís desde Madrid.

Sí. A un pueblo de Cuenca

de unos 3.000 habitantes.

Sí. ¿Ese cambio?

En Madrid no había manera de conseguir un terreno,

ni siquiera muy caro.

Aquí están haciendo gimnasia, ¿no?

Sí. Buenos días.

-(TODOS) Buenos días. -Estamos ocupados, ¿eh?

Ya os veo. Estáis muy activos, de hecho, ¿no?

Estamos preparándonos

para el maratón.

(RÍEN)

Son unos movimientos que tenemos ya prescritos

por médicos y por...

-Fisios. -Por fisios.

Ajá. Y a todos nos viene muy bien.

Damos palmadas en el pecho.

¿Qué tal es vivir en un sitio como este?

Es un proyecto que nace de una declaración de amor.

En un fin de semana donde había una serie de amigos,

alguien dijo:

"Me gustaría pasar el resto de mi vida con vosotros".

Aquí de lo que tratamos es

de conjugar la privacidad tan querida

por los mayores con la posibilidad de disfrutar

de todos los elementos comunes,

de todos los servicios que aquí están establecidos y que podéis ver.

Estos ejercicios, este tipo de relaciones

evita la soledad, previene la dependencia

y trata de establecer unas relaciones más humanas,

porque los mayores,

cuando nos jubilamos, cuando somos mayores,

no perdemos las ilusiones, ni los sueños, ni las esperanzas.

Entonces aquí pretendemos que ahora que podemos decidir

por nuestra propia cuenta

sin que nos infantilice,

sino que se nos diga lo que tenemos que hacer,

elegir nuestra propia casa.

Esta es mi casa.

Y, sin salir de mi casa, puedo tener todos los servicios

que necesito para vivir. Salvo internamiento hospitalario,

que no tenemos aquí ni no queremos tenerlo,

todo lo demás, todas las demás contingencias

se pueden hacer en esta casa.

¡El otro pie!

-Hola.

-Buenos días. -Estamos cosechando los pimientos.

-Pimientos y berenjenas.

-¡Aquí hay uno rojo rojo!

-Esto es una terapia.

¿Por qué?

Porque así con eso vivimos.

Y, además de esto, es para darse el placer

de comer algo tuyo.

Mira qué pimientitos.

Y el tomatito, aquí.

¿Sabes la alegría que te da poder en un sitio

donde haces lo que quieres?

¿Qué te supone venir al huerto a diario?

Me llena.

Y qué mejor que encontrar una casa de estas

para poder estar todos y disfrutar hasta los últimos días

que nos quedan.

-Otra cosa que también es importante que se sepa

es que esto lo gestionamos nosotros.

Por ejemplo, Víctor, que está ahí, es el administrador.

-El tesorero. -Ella es la presidenta actual.

-La gestión más técnica,

o sea, más especializada, esa nos la lleva una empresa.

Cooperativas como estas, que se levantan en zonas rurales,

como en este pueblo en la provincia de Cuenca,

¿ayudan a fijar la población de esas zonas rurales,

a que no se vayan?

Claro, y, además, son un yacimiento de empleo.

-Ahora aquí somos creo que la primera empresa del pueblo

en puestos de trabajo. ¿Cuánta gente trabaja aquí externa?

Hay 14 trabajadores. Luego, servicios exteriores,

de mantenimiento. También tenemos el fisio.

Tenemos la podóloga. Y todo eso es gente del pueblo

o de la zona. Gente de la zona.

-Mira, mira.

Tres de cada cuato residencias de ancianos en España son privadas.

Se ofrecen 373.000 plazas

y dan trabajo directo a 250.000 personas.

La mitad de los fallecidos por coronavirus se han producido

en centros de ancianos.

¿Es el momento de plantearnos un cambio de modelo?

Muy buenas.

La temperatura.

Este es el protocolo que hace toda persona

que quiera entrar en la residencia.

Eso es. Este es el protocolo que llevamos a cabo

con todas las familias.

¿Ahora mismo estáis teniendo visitas?

¿Permitís las visitas?

Sí. Estamos siguiendo el protocolo de visitas.

Lo está marcando la Consejería de Sanidad

en función de cómo esté la Comunidad de Madrid

a nivel de contagios. En este centro que está aquí,

en Torrelodones, ¿la situación epidemiológica

cuál es? Ahora mismo,

la situación epidemiológica de este centro es bastante favorable

porque hay una gran mayoría de residentes inmunizados.

Tenemos casi un 90 %

de residentes inmunizados. Eso quiere decir que, de momento,

la Comunidad nos permite que las familias sigan visitando

a los residentes dos veces a la semana

en un tiempo máximo de una hora.

También les pedimos, cuando vienen a visitar,

que rellenen y firmen lo que llamamos

"declaración responsable frente al COVID-19"

y nos contesta a una serie de preguntas:

si ha tenido sintomatología

en los últimos 14 días y, sobre todo, si ha tenido

contacto estrecho con algún positivo.

Por otro lado, les proporcionamos bolsas

de un único uso para que metan dentro

cualquier bolso, cualquier objeto que traigan

del exterior.

¿Qué se tiene que mejorar en una residencia?

Creo que hemos vivido algo

que, a pesar de todas las medidas adoptadas

en los primeros momentos,

no se ha podido evitar, y eso es a nivel social y general.

Pero también creo que, efectivamente,

siempre en todo se pueden hacer las cosas mejor.

Ahora mismo, ¿en qué podemos mejorar?

En formar, en concienciar,

no sola mente a nuestros trabajadores,

que ya han adquirido esos hábitos

y esas rutinas de prevención

y de protocolos de medidas de seguridad,

sino a las familias, a la gente que viene de fuera.

Intentamos que se trabaje con grupos pequeños de residentes

y que haya trabajadores exclusivos para ellos.

Como se les llama, habéis creado grupos burbuja, ¿no?

Grupos burbuja.

La cafetería.

Tienen que tener esta distancia de seguridad,

esta mampara y no se pueden tocar.

-Hola. -Buenas.

-¿Qué hay? ¿Qué tal? -Muy bien. ¿Cómo estás?

Este es un ejemplo de apoyo psicológico,

otra herramienta más para los trabajadores.

Aquí tenemos personal sanitario,

personal del equipo de limpieza,

personal de enfermería, oficiales de enfermería,

gerocultoras.

Y el apoyo psicológico, Beatriz.

Sí. Se trata de trabajar todo el proceso emocional

en toda la situación que se ha vivido y el abordaje

a nivel emocional, que estamos poco entrenados

y poco trabajados en el plano emocional y en general.

Siempre intentamos reprimir emociones,

reprimir sentimientos.

-El día era lo que era y, según cómo iba yendo el día,

acababas el día más contento o llorando.

-Para mí este momento es un momento de mucha esperanza

por todo lo que hemos aprendido.

-Creo que se ha reducido un poco la incertidumbre.

Ya sabemos un poco qué es,

lo que nos toca vivir.

-Esas emociones muchas veces tienen una intensidad muy alta

y nos generan o nos pueden llevar a un estado de ansiedad.

¿El futuro cómo lo veis?

El futuro esperanzado, por supuesto.

Todo el mundo está trabajando por el futuro.

El riesgo cero no existe. El virus está en la calle.

Nosotros salimos a la calle. Nosotros tenemos una vida normal

dentro de una situación de pandemia.

Tenemos que estar preparados para, si entra, ahora mismo,

ya lo conocemos, ya sabemos a lo que hacemos frente.

¿Por qué crees que sido tan virulento con las residencias

tú, como directora? Creo que ha sido, honestamente,

en mi opinión, virulento en la sociedad en general.

Sí. Lo tengo claro.

Ha tenido más visibilidad en las residencias

porque es un sitio que es un domicilio,

donde hay mucha gente conviviendo un tiempo

y donde el nivel de fragilidad es mucho mayor

que en la sociedad en general.

Creo que ahora hay mucha más coordinación

de la que quizá hubo al principio:

los servicios de geriatría,

las unidades de geriatría, los hospitales de referencia,

los centros de salud,

la facilidad con la que todo el sistema

de salud pública nos está ayudando a hacer PCR.

El 90 %, me has dicho, ya está inmunizado.

Pero tampoco sabemos más de la enfermedad,

ni los médicos lo saben. De lo que sí tenemos la certeza es

de que hay personas que han pasado la enfermedad.

Hay un alto nivel de inmunidad

que se llama "de inmunidad social",

de inmunidad general aquí,

y eso nos da esperanza de poder controlar en menor tiempo

y quizá que no nos sintamos emocionalmente desbordados,

como nos sentimos, que eso sí creo...

De hecho, el tratamiento psicológico

es por eso mismo.

Hola. Residenta, ¿no?

¿Cómo se llama?

Petra Mancebo.

¿Qué tal ha sido lo del coronavirus?

La verdad es que lo pasé bastante bien,

según otras personas, lo pasé.

-Ella lo pasó.

-Lo pasé. -Está inmunizada.

¿Ahora qué te toca, leer? No, ahora me voy a echar un ratito

así a ver la tele.

(RÍE) Y luego ya...

¿Tiene tele en la habitación también?

Sí. ¿Está sola o compartida?

Ahora estoy compartida con otra señora.

Cuando se comparte, ¿se controla que las dos estén...?

-Exacto. -Sí, eso lo miran mucho.

Que se lleven bien, importante.

No solo la afinidad, sino ahora más factores todavía.

Ahora el sector sanitario es clave.

Las personas que no han pasado la enfermedad

no van a estar juntas en la habitación nunca,

la gente que no ha pasado la enfermedad

se priorizará que esté en habitación individual.

Unos entran, otros suben.

¿Cómo está usted?

Llámame de tú.

¿Cómo está? Estoy bien, muchas gracias.

Muy bien. ¿Cómo se llama?

Afrodita. ¿Cuánto tiempo lleva aquí,

en la residencia? Un año y tres meses.

También ha cogido el año más complicado, ¿no?

Sí, la verdad es que sí.

¿Cómo lo ha pasado usted?

Lo he pasado bien porque no he pasado el COVID,

pero tampoco he tenido ninguna...

Ningún síntoma, pero aquí tenemos más compañía

y, sobre todo, dejo vivir tranquilos a mis hijos.

Y que sea lo que Dios quiera.

-Tres.

Cuatro.

Ayer lo hicimos.

Cinco.

-Muy despacito. -A raíz del ejercicio,

las personas mayores

pueden prolongar

ese envejecimiento activo,

ralentizar ese deterioro asociado a la edad.

Por ejemplo, en un domicilio, muchas veces dejan de hacer cosas.

Quieres decirme que en una residencia tienen

más actividades. Que en un domicilio.

Las personas cada vez son más longevas

y hay más personas mayores,

evidentemente, entonces se necesitan este tipo de recursos.

No porque haya muchas residencias quiere decir que sea un mercado,

no lo considero así

y la gente que trabaja día a día con ellos

no lo ven como un cliente, es una persona con la que trabajas

y con la que estableces un vínculo.

Cuatro.

Cinco.

Seis.

Una de las alternativas

a las residencias que los expertos aseguran

que hay que potenciar es el cuidado domiciliario.

Ahora mismo en España hay 800.000 personas dependientes

que viven en su casa con cuidados informales.

Pero ¿qué va a pasar si, como apuntan las predicciones,

España se convierte en 2040

en el país más envejecido del mundo?

Vamos a terminar de peinarte, ¿vale?

Para que quedes guapo.

Muy bien.

Angélica.

¡Hola! ¿Qué tal?

Bien. ¿Julio es tu marido?

Sí. Y Fran está ayudándote en casa.

Sí. ¿Cuánto lleváis juntos Julio y tú?

30, casados y ocho o nueve, antes.

Casi 40 años.

Casi. ¿Qué le pasa a Julio?

¿Por qué está así? Tiene una enfermedad degenerativa.

¿Cuántos años tiene él?

70. 70 años.

¿Cuánto tiempo lleva enfermo Julio?

10. La opción que contemplas

es cuidarle en casa.

Sí. ¿De ninguna manera,

de momento, quieres enviarlo a una residencia?

No. ¿No?

De momento, no. ¿Qué ayuda tienes en casa?

Tengo una persona que viene a diario

y el fin de semana, otra persona. Y después tenemos algunos apoyos.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí con Julio?

Ya cumplí casi dos años y medio.

Ah, dos años y medio. O sea, ya es de confianza Fran.

Es como de la familia.

¿En qué horario vienes? Vengo los fines de semana

y, de lunes a viernes, dos horas por la mañana.

La ducha, el desayuno y dejarlo listo

para que se pueda movilizar

en las mañanas. También ocupo un poco

las terapias físicas.

-Para que haga ejercicio,

que pasee, también le hacen algunos masajes.

Ahora mismo vienen tres personas.

¿A qué te dedicas, Angélica?

Soy funcionaria.

-Muy bien.

¿Tienes algún tipo de formación o especialización?

Sí, en el Perú.

¿Te es fácil encontrar trabajo? Ahora, con la pandemia, no mucho,

pero antes sí.

Victoria, ¿usted de dónde es?

Boliviana.

¿Trabajando aquí, en la casa de Julio,

cuánto tiempo lleva?

10 años ya. ¿Qué horario tiene?

De 8:00 a 20:00. Porque hace falta mucha ayuda.

Claro, sí.

Antes de venir aquí, sí trabajaba con personas mayores.

O sea, estudié, gerocultor, sí.

Técnico en geriatría.

Sí, sí. ¿Estudió en su país?

No, aquí he estudiado.

¿Se ha planteado trabajar en residencias?

Pues no. Está feliz así.

Sí, estoy bien así.

Es un poco complicadillo esto.

(RÍE)

¿Cómo se selecciona a la gente que trabaja en casa?

¿Qué cosas son importantes para ti?

Para mí, lo primero

fue que fuera una persona agradable

y sonriente.

¿Recibís ayuda a la dependencia?

Sí, recibimos una ayuda.

También hay posibilidad de solicitar, entiendo,

con la Comunidad de Madrid

cuidados domiciliarios.

Sí, hay... ¿Cómo es esta opción?

Solicitas la dependencia y después aprueban un PIA,

que es el Programa Individual de Atención.

Puede ser una residencia, un centro de día también,

y después hay otro tipo de prestaciones económicas,

que son la prestación vinculada al servicio,

que es, cuando estás en una residencia,

te apoyan con una parte de lo que te cueste

la residencia privada.

Y después está la ayuda a domicilio.

Te traen personas a domicilio

y tienes que pagar una cantidad pequeña por hora

de cada persona, pero esa gente viene de una empresa.

Si lo contratas de manera particular,

que es tu caso, ya tienes que pagar las horas.

Sí. ¿A cuánto? ¿A diez euros?

Sí, por ahí. Por ahí, que es muchísimo más

de lo que pagarías si viene una persona de esas empresas.

Entenderá que algunas familias

que la estén escuchando ahora quisieran actuar

de la misma manera, pero quizá no tienen

solvencia económica. Esto entiendo que será costoso

y que no todo el mundo se lo puede permitir, ¿no?,

tener a la persona en casa con tanta ayuda.

Sí, sí. Cada día pienso en esto

y cada día pienso que soy afortunada por poderlo hacer

y le doy gracias a Dios por poder hacer esto,

porque soy consciente de que muchísima gente

no lo puede hacer y a la mayoría le gustaría.

Todos los ingresos que entran en esta casa

se destinan a...

Sí, y más.

Y más.

Sí. Ahorros. Claro.

Y ahora es el mejor dinero gastado.

El mejor dinero gastado, sí.

Esta situación creo que me ha hecho

como persona, mejor.

La gente piensa "qué bien Julio"

pero creo que también qué bien yo por haberlo conocido.

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Comando Actualidad - Residencias a examen

11 nov 2020

La crisis sanitaria ha puesto en cuestión el cuidado a los mayores. Comando Actualidad comprueba por qué hay decenas de residencias bajo la lupa de la justicia, busca los motivos que están impulsando a muchos padres a desheredar a sus hijos, analiza las razones por las que solo el 4% de las personas que vive en residencias quiere vivir ahí y comprueba que existen otras fórmulas alternativas.

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