www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5629462
Para todos los públicos Cocina al punto con Peña y Tamara - El pan de Villanubla - ver ahora
Transcripción completa

Muy buenas tardes, Tamara. Muy buenas tardes, Peña.

Bienvenidos a todos a "Cocina al punto con Peña"...

"Y Tamara".

Hoy os traemos un ingrediente

que yo creo que es un básico en cualquier casa.

El básico más rico que puede haber. La verdad es que sí.

Y, además, recién salido del horno. Hablamos del pan.

Creo que es uno de los ingredientes,

no ingredientes, uno de los productos

que, desde los inicios de la humanidad, ha dado más juego.

Bueno, y, además, que Jesús se convierte

en el pan venido del cielo.

No quiero decir nada, pero ya lo suelto.

Sí, tienes razón.

Lo que vamos a hacer hoy nosotros

va a ser un par de recetas con este pan.

Pero, para descubrir más acerca de este producto,

yo me he ido a viajar.

¿Adónde te has ido?

Me he ido hasta Villanubla, provincia de Valladolid.

Uno de los sitios donde hacen el mejor pan candeal de España.

Es cierto que se hace en más sitios, pero es que estaba más cerca.

Qué rico es el pan candeal, qué es típico de España.

Muy típico.

El origen no está muy claro,

si viene de Andalucía, si viene de los judíos...

Pero el caso es que ahora podemos disfrutar

de este pedazo de producto en todos los hogares.

Así que, sin más... Fenomenal.

Nos vamos a Villanubla.

Si hay un sabor que la gente recuerda

cuando viene a tierras castellanas, ese es el sabor del pan.

Y es que en esta zona se elabora un pan excelente.

Pero cada vez quedan menos obradores tradicionales.

Pero no es el caso del pueblo al que me dirijo, Villanubla,

en la provincia de Valladolid.

Aquí, Chari y Javi, están intentando recuperar recetas antiguas.

Entre ellas, uno de los panes que más me gusta, el candeal.

Así que voy a ver cómo se elabora un auténtico pan candeal.

Chari, Javier.

Hola, buenas tardes. ¿Qué tal estáis, chicos?

-Aquí andamos. -Bien.

Qué rico huele cuando entras. -Muchas gracias.

Vosotros ya estaréis acostumbrados a este olor.

Casi no lo notamos.

-Sí, pero a veces lo notas y te llega hasta dentro.

Huele a gloria. Yo venía pensando en el coche

¿Cuántas panaderías de pan tradicional están quedando?

Estamos en Castilla, y cada vez me encuentro menos.

Vosotros sois un poquito esa resistencia, ¿no?

Un poquito, sí, Sí, se va perdiendo el oficio.

¿Vosotros qué tipo de pan es el que hacéis aquí?

Nosotros hacemos, sobre todo, hogazas de cereales,

cereales antiguos, cereales modernos,

molino de piedra, Florencia Aurora...

Luego, somos unos enamorados del candeal.

Pienso que, cuando a esto lo llamaban "la seda castellana",

por algo sería.

¡Qué voy a contar yo! Cuando salgo fuera, lo vendo.

Es un pan que hay que llevar a la excelencia como sea.

Hay dos dibujos. Hay varios. Hay varios.

El que llamamos "lechuguino",

que tiene los cortes en forma de pentágono.

Luego, el marcado. Antes se marcaba con una llave.

Ahora hay moldes.

Luego, está el de cuadros. Luego hay una especie de telera,

que a mí me gusta mucho, sobre todo, en piezas de kilo.

Son dos rayas verticales y dos horizontales.

Y estos cuarterones crujientes, que este trozo crujiente...

Compras el pan por ese cacho.

Cada vez que mi madre me mandaba a por pan...

Ese trozo no llegaba. Ese trozo no llegaba.

Era el que te ibas comiendo.

Además, sois especialistas en recuperar esos trigos diferentes.

Pensamos que le da vida.

Es una cosa que le debería dar vida a la agricultura y al mundo rural.

Volver un poco a las raíces.

Pienso que un buen cereal con un buen proceso

tendríamos productos excelentes.

Claro. Además, hacéis algún dulce que otro.

Algún piturráceo, alguna torta de chicharrón.

"Picturráceo". Piturráceos.

Piturráceos. Mira, te los enseñamos.

-Una es una pasta tradicional de aquí, de toda la vida.

Es muy básico. Por no llevar, no lleva ni huevo.

Solo lleva el huevo de untar.

Con el que pintáis encima. Sí.

Lleva vino blanco, aguardiente... Vino blanco y aguardiente.

Vaya dos ingredientes para empezar.

Harina, azúcar y canela. Harina, azúcar y canela.

Luego se amasa. Queda una masa bastante dura.

Se hacen las formas.

Estas son las formas típicas de aquí, del pueblo.

De la zona de Villanubla. No las hemos hecho de otra forma.

Se hacen así.

Siempre, en todos los lugares, tenemos el típico dulce del lugar.

Tenemos el piturráceo. El piturráceo es de Villanubla,

nada más. Nada más.

Y has dicho torta de chicharrones,

una de las cosas que más me ha gustado...

-Creo que nos vamos a meter al horno...

Yo me meto ya donde me digas. Con este olor que hay aquí...

Vamos y os explicamos la torta de chicharrones.

Pues vamos al horno.

Chari, Javi, ¿qué es exactamente una torta de chicharrones?

Diría que una torta de chicharrones es un producto de aprovechamiento.

Todos conocemos que en nuestros pueblos

se hacía matanza. Y del cochino se aprovechaba todo.

Cuando fundíamos la manteca del cerdo,

nos quedaban los restos, que eran los chicharrones.

Con eso hacemos una masa muy hidratada.

Casi un 100 % de agua sobre una harina no muy fuerte,

una harina de media fuerza o menos de media fuerza.

Metemos los chicharrones con muchísima agua.

Echamos el borde de azúcar... Tengo las manos lavadas,

¿puedo? Puedes, sí.

No sé si sabéis el placer que es amasar.

Hunde los dedos.

Es una pasada, está superaérea. ¿Lo notas?

¿Cómo está de gasificada?

Madre mía, realmente parece una espuma.

Ya te digo, una masa con una harina muy flojita

y con muchísima agua.

Y eso que hemos añadido un poco de miga

para que le dé un poco de consistencia.

Y esto que se ve son los chicharrones.

Sí, son los chicharrones. Es esa mezcla de dulce-salado...

Exacto. ¿Lo espolvoreas con más azúcar?

Ahora mismo echamos un poquito de azúcar y al horno.

Y al horno.

Hale, para el horno.

Venga, otro por aquí.

Javi, ¿cuánto tiempo y qué temperatura?

205, 15 minutos.

En 15 minutos tenemos un torto o torta de chicharrones.

Bueno, luego hay que bajarle, como en casi todo,

bajarle un poquito y rematar los últimos cinco minutos

para pillar el dorado y el caramelizado

que te guste en los bordes.

¡Oh, oh, oh!

¡Madre mía!

-Ahora tiene que terminar a 180 o un poquito más.

Lo bajas para que se termine de hacer un poquito por dentro.

Eso es, por dentro. Pero fijaos, qué maravilla de color tiene.

¿Eh? Sí, es que carameliza...

Carameliza... Sí.

Y yo lo siento mucho,

pero ahora mismo no podéis notar el aroma que hay

cuando ha abierto el horno. (RÍE)

Bueno... ¿Cuántos minutitos más?

A lo mejor, tres o cuatro minutos más.

Tres o cuatro minutos. Ya voy viendo...

Aquí ya la mano de la repostera-panadera.

(RÍE) A ver...

Pásamelo, Chari. Ya lo voy poniendo yo. Ahí, ¿no?

Hale, aquí tenemos estas tortas.

¿Qué tal pinta tienen? ¿Pinta buena? Aquí tenéis.

Tienen una pinta estupenda, Chari.

Esto lo vas a dejar enfriar. Sí, mejor.

¿Cuánto aguanta una torta de estas? Como es una masa de pan,

que no es nada más que pan, de un día para otro.

De un día para otro. Claro, luego se pone duro.

Bueno, esto lo vamos a dejar enfriar un poquito.

Y esto, cuando se enfríe, me metes una en la bolsa.

Sí, sí, eso desde luego.

Bueno, ¿dónde me traes, Javi? Te traigo al obrador.

Te presento a Dümer, un compañero de trabajo.

¿Qué tal? Encantado. Y es un figura.

Lo que luchamos nosotros por encontrar a alguien

que nos ayudará en la panadería.

Porque aquí no había forma humana.

¿La gente quiere seguir siendo panadera?

-No. -Yo creo que no.

En la panadería,

lo que se echa mucho en falta es la formación.

El aprendiz y la formación.

Que haya una buena formación.

Que haya una normativa donde...

Por ejemplo, que el que dé la clase sea un técnico de panadería.

Es el típico oficio que se aprende. Sí, evidentemente

Haciendo 2000.

Nosotros, poca maquinaria tenemos, como veis, no tenemos ni refinadora.

Venga, cuéntame un poquito sobre el candeal.

Porque ya estáis haciendo aquí el boleado.

Sí, aquí ya lo tiene prácticamente acabado.

Este es el pan que hemos visto ahí fuera.

-Sí. El típico pan candeal de Castilla.

No sabemos si es de Castilla, si lo subieron los andaluces...

Que cada uno escoja lo que quiera.

Yo pienso que, cuando los andaluces suben con la corte,

suben el candeal y el proceso de elaborarlo.

El proceso de elaborarlo de entonces, aún no había rodillos,

era al frío, con la helada.

Amasamos igual, no tenemos refinadora,

no tenemos laminadora,

ponemos masa, masa madre, sal y una pizquita de levadura.

Y una harina... Harina, sí.

Candeal. Candeal, sí.

Esto tiene que ser fundamental. Fundamental.

Y luego intentamos amasar con frío.

La harina la dejamos en el congelador.

Echamos hielo y agua muy fría, sobre los 19 o 20 grados.

La temperatura ideal.

Javi, se ha vuelto la gente muy loca.

¿Qué es la masa madre?

Para que la gente lo entienda y sepa lo que está haciendo en casa.

Porque muchas veces... "La masa madre", pero...

No saben ni lo que es. La masa madre es un cultivo.

Cultivas bichitos.

Esa explicación es buenísima. Sí, cultivas bichitos.

¿Qué necesitas para cultivar esos bichitos?

Harina, que lo principal es el almidón,

que son unos tipos de azúcar que degradarán estos bichitos,

agua, temperatura y tiempo.

Básicamente, lo mismo que para hacer el pan.

A los bichitos hay que darles de comer.

Los bichitos te van a nacer de generación espontánea.

Porque levaduras hay en el ambiente, en todos los sitios.

Lo que tienes que hacer es potenciar ese crecimiento.

¿Cómo potencio yo ese crecimiento?

Con una temperatura y alimentándola.

Al principio, le pongo un poco de harina integral,

un poco de harina de centeno y un poco de agua.

Resulta que los tres principales bichitos que hay en la masa madre,

cada uno, quieren unas condiciones,

y no son las mismas condiciones para ninguno.

Al cabo del tiempo, notarás que esa masa madre

que preparaste el primer día empieza a burbujear,

que empieza a oler a cerveza...

Dale de comer.

Le das de comer otra vez.

Y le vas dando de comer hasta que aquello te coge una fuerza

que se sale del tarro. Se sale del tarro.

No es magia ni nada de ningún sitio.

Oye, ya estoy viendo ahí

esas pedazo de tortas que vas haciendo.

Y esto luego se va a convertir...

Esto tiene que crecer un poco. Sí.

Y luego ya hacemos a el dibujo. Sí, tiene que crecer.

Marcarlo, cortar y para el horno.

A mí me encantaría ver, si tenéis, el sello.

El de los dibujitos, ¿no? El de los dibujitos.

-El lechuguino.

-El lechuguino.

Cuando compráis el pan, son los dibujitos que van ahí.

No lo hace uno a mano.

No, ya no. Ahora...

Ya no nos da tiempo para la llave.

Esto debe hacerse cuando haya...

Cuando ya lleve un buen punto de fermentación.

Media fermentación, algo así.

Ya marcas, cortas, lo dejas otro poco y para el horno.

¿Cuánto tiempo ahora, más o menos, fermentando?

Un par de horas, tres horas.

Bueno, vamos a ver ahí a una clienta tan especial tan especial

como que es la panadera de antaño del pueblo.

Tienes gente, además, ahí fuera ya. Vamos a ver.

Hola, Ita.

Hola. Hola.

Hola, ¿qué tal? Encantado. -Muy bien.

Usted es Ita.

Ita. Bueno, encantado.

Dicen que es una clienta muy especial.

No sé por qué soy especial.

-Bueno...

¿Quién me enseñó a hacer esto? -¿Los piturráceos?

Pues, hija, a mí, mi cuñada Carmina.

-No, no, tú a mí. -Y tú a nosotros.

-(RÍE) -Y tú a nosotros.

-Sí.

O sea, hay una colaboración.

Es una pasta típica del pueblo.

Nada más que de este pueblo.

Único. Eso es un orgullo siempre.

Mostrar algo que... Además de verdad.

Y han copiado, pero no... Pero no es lo mismo.

No. Usted los hacía muy entonces.

Bueno, yo... Eso dicen.

Me encanta, es muy humilde.

¿Usted ha vivido la panadería?

Sí, sí, sí. -Claro.

Me ha dicho también por ahí un pajarito

que no suelta prenda de alguna receta del pan.

Pues no sé... Contadme vosotros también.

No, no, el pan no tiene ningún misterio.

(TODOS RÍEN)

Me voy a llevar un poco de pan de aquí.

Me lo recomienda, ¿verdad? De aquí, sí.

De mi casa, no.

Chicos, me voy a llevar, por supuesto, un lechuguino,

y las tortas. De chicharrones.

Una torta de chicharrón me tengo que llevar.

Para mi madre, le encantan.

Venga, la ponemos en una bolsita.

¿Me llevo bien? ¿Un panecito y una torta?

Claro. ¿Qué más me recomienda?

¿Una de piturráceos? Los piturráceos son la pasta típica.

Entonces me llevo también una. Ponme una caja de piturráceos.

Con esto... -Y los piturráceos.

Madre mía. -Esto es lo típico.

-Bueno, pues esperamos que te guste.

¡Cómo me voy de cargado!

Chicos, de verdad, muchas gracias.

Sé que os he robado un poco de vuestro tiempo,

que es muy valioso en una panadería.

Os dejo en buena compañía.

Y yo me voy hasta plató con todo esto.

Habrá que hacer una receta, ¿no?

Bueno, la verdad, Tamara, soy un privilegiado.

Ir a ver a Chari y a Javi en su obrador

y aprender tanto de ellos

me ha dado muchas ideas para la receta que tenemos hoy.

Qué maravilla. El pan candeal es lo que más me puede gustar.

¿Sí? De verdad.

Me encanta. Y ha sido precioso ver cómo la masa madre va creciendo.

Bueno, gran reportaje.

Sí. Entonces, hoy tenemos una receta con mucha amiga.

Bien, hoy vamos a hacer un plato que, además, no es tan castellano,

sino que digamos que es un poco más extremeño

y tiene un nombre muy divertido:

repápalos.

¿Repápalos? Sí.

Una receta muy de aprovechamiento de pan,

pero le daremos una vueltecita y la vamos a hacer rica rica.

Qué bueno.

Los repápalos son unas albóndigas de pan con queso y huevo.

Y luego, una salsita que le va a ir muy bien,

con tomate, cebolla, ajito y un poquito de orégano fresco.

Ingredientes para cocinar repápalos:

100 gramos de pan duro.

50 ml de leche. 50 ml de agua.

80 gramos de queso semi o curado.

30 gramos de pan rallado.

Un huevo, dos tomates media cebolla, un diente de ajo,

hierbas aromáticas al gusto,

aceite de oliva virgen extra y sal.

Pues lo que vamos a hacer, Tamara, es quitar un poquito de la corteza.

Necesitamos la amiga.

Porque la miga del pan candeal es bastante prietita

y esto nos va a ayudar a hacer nuestras albóndigas.

Y vamos a ir cortando así.

Para que lo veas bien...

Yo, la verdad, me podría alimentar exclusivamente de pan.

Es un acompañamiento ideal.

¿Y qué sería de una buena tapa sin un buen pan?

Totalmente.

Vale, cuando lo tengas,

vamos a cortarlo en cuadraditos.

Cuanto más pequeñito, mejor.

Luego nos va a resultar más fácil a la hora de hacer las albóndigas.

¿Qué tal vas, Tamara? ¿Qué tal se te está dando?

Bien. Me da pena cortar cualquier parte de este pan.

Ese pan, si queréis, luego, lo podéis utilizar.

Lo guardamos y podemos hacer un poco de pan rallado,

para cualquier croqueta o cualquier otra elaboración.

Y con esas rodajitas, como hemos hecho en otras recetas,

hacemos unos dados, y lo metemos en el bol.

Nos vamos a tirar nada. Cocina de aprovechamiento.

Me encanta la cocina de aprovechamiento.

Me da una pena tirar las cosas...

Fijaos, de algo tan humilde como puede llegar a ser el pan

vamos a sacar una receta muy rica, muy sabrosa.

Oye, y, cuando estás con amigas,

¿haces recetas, te lías en la cocina?

¿O prefieres pedirlo hecho?

A ver lo que vas a decir. Depende.

Cuando estaba concursando,

venían muchos amigos a probar la comida.

Y me ponían nota.

Pero es verdad que ahora he estado un poco vaga,

pero gracias a ti he vuelto a la cocina.

(RÍE) No estaba yo muy activa.

Pero me encanta la cocina.

Lo que pasa es que necesitas tiempo

para ir a buscar los ingredientes, para todo.

Lo que vamos a tratar de hacer aquí,

y tiene razón Tamara, se necesita tiempo para cocinar.

Pero con estos consejitos que os vamos a dar todos los días,

vais a poder hacer platos como estos muy fácilmente y en casa.

Además, si queréis la receta,

la podéis ver en Radio Televisión Española,

en una página web estupenda.

Ponéis el ingrediente: pan,

y saldrán las recetas que hayamos hecho con pan.

Pues limpiamos un poquito la tabla, ¿vale, Tamara?

Y lo que vamos a hacer ahora es remojar el pan.

Podemos hacerlo solo con agua,

pero queda mejor y mucho más agradable en la boca después

hacerlo con agua y un poquito de leche.

Ay, qué buena.

Si hay alguien que tiene un problema con la lactosa,

lo puede hacer con leche de soja, con leche de almendra,

con las diferentes leches que hay.

Cómo estás de moderno. Estoy muy moderno.

Es que debo decir que, cada vez es más complicado cocinar,

porque hay cada vez más alergias y nos lo ponen muy complicado,

¿Vale? Totalmente.

Más o menos para este trozo del pan, que serán unos 150 gramos,

vamos a echar 50 de agua y 50 de leche.

Perfecto. ¿Vale?

Ahí.

Esto va a tardar un poquito.

Porque el pan candeal, ya sabéis,

tiene una amiga, ya os lo comentaba, muy prieta.

Y necesitamos que esto se hidrate, ¿de acuerdo?

Me recuerda en los ingredientes al gazpacho.

O al salmorejo. Sí.

Lo que pasa es que dados una vuelta. Sí.

Esto lo vamos a meter en la nevera, lo dejaremos reposar 15 minutos.

Mientras, nos liamos con la salsa.

Fenomenal.

¿Para qué hay que dejarlo reposar?

Para que coja bien y absorba la leche y el agua.

Bueno, pues nada, vamos con la salsa.

Perfecto. La tengo aquí apuntada.

¿Aquí? ¿Dónde? Ajo, cebolla, tomate,

aceite de oliva, y a la sartén.

No me puedo creer que te hicieras un tatuaje de la salsa de tomate.

Es el sofrito que hacía mi abuela, y empezaba todo con esto.

¿Y no te podías poner algo así como "abuela"?

Pero eso está muy visto, está muy visto.

Tú sabes que hay que ser diferente en todo.

Totalmente, pero...

El sofrito de mi abuela empezaba así.

Además, pone "sofrito". Evidentemente.

Vuélvemelo a enseñar.

Tengo otra de arroz con leche.

Pero esa la vamos a dejar para otro día.

Este tiene que tener más detrás.

Te iba a preguntar por el significado de tus tatuajes.

Este ya lo sabes.

Pero este es tal cual, es por la receta y por tu abuela.

Nosotros vamos a empezar así: sartén, aceite de oliva...

Y lo primero, pelar y picar la cebolla.

Oye, yo no tengo ajo, te voy a quitar un poco de ajo.

Venga, genial.

¿Sabes cómo sacar bien los dientes?

Sí, creo que sí. Y no sonriendo.

Me refiero a los del ajo. Mira, coges el ajo,

aprietas así, un poco... Sí.

Y salen los dientes.

Medio diente de ajo para esta receta,

que tampoco queremos peinar a la gente luego.

Bueno, otra forma que te voy a enseñar para pelar.

Vamos a poner el ajo en la tabla,

ponemos aquí el cuchillo...

Y así, un golpe seco,

Y sale solo.

Así, el ajo, ya sabes que tiene el rollo de que huele demasiado,

no lo tocamos mucho.

Sí. Directamente a la tabla.

La forma de quitaros el olor que deja el ajo en las manos

es agua fría, sin apretar, la dejamos correr,

y así no te huelen las manos a ajo.

Porque ese olor en las manos tampoco es muy agradable.

¿Mejor que con jabón? Mejor que con jabón.

Porque va a penetrar y se nos va a quedar tiempo.

Vale.

Ahí, ya lo tienes. Ya ves.

Mira, ya lo tienes. Ahora es solo hacer esto.

Lo cortamos así, un poquito.

Tenemos el ajo. Vamos a por la cebolla.

Lo voy a ir poniendo en la sartén. Vale.

No la he puesto a calentar todavía, hasta que no tenga la cebolla.

La cebollita... Vamos a quitar los culos de la cebolla

y la vamos a cortar a la mitad; luego es más fácil de pelar.

Con media cebolla, vamos a tener de sobra. Es bastante cantidad.

Buenas cebollas nos han traído.

Mira, tenemos la cebolla, y le vamos a pegar unos cortes.

Primero, así.

Vale.

Así.

Y luego le damos la vuelta.

Y así.

Pues fenomenal.

A la sartén.

Y ahora sí, echamos el aceite de oliva.

Y lo vamos a ir dorando.

Que se nos doren mucho, que vayan despacito.

Que tengan ese color dorado, que queme el azúcar de la cebolla.

Luego nos va a quedar una salsa más sabrosa.

Trucos para pelar un tomate, hay muchos.

Podríamos hacer aquí una cruz y escaldarlos.

Sí. Y sería muy fácil.

Pero, como quiero que empieces a manejar bien el cuchillo,

vamos a pelarlo con el cuchillo. ¿Qué te parece?

Me parece perfecto. Pon primero la cebolla, Tamara.

Vamos a poner la cebolla, porque así adelantamos la receta.

Y esto, pues nada, fuego medio.

Aquí sí que sí fuego medio, que vaya despacito,

que se vaya caramelizando.

Oye, ¿a la cebolla caramelizada le echas azúcar?

A la cebolla caramelizada le echo... Depende.

Sí, claro. ¿Sí?

Sí. Hombre, si quieres que esté más salada...

Pues no. La cebolla tiene mucho azúcar.

Entonces, no hace falta echarle azúcar, no hagáis eso.

El tomate, normalmente, se suele decir verdura,

yo digo que es fruta.

Si lo vais a comer así, según lo tenéis en esta rama,

lo ideal es tenerlo a temperatura ambiente.

Vamos a sacar más sabor.

Bueno, Tamara, ¿te cuento? Sí.

Vamos a coger el tomate.

Tiene ahí el pedúnculo. Sí.

Con mucho cuidado se lo vamos a quitar.

Vale. Vamos...

a quitarle aquí esto.

Esto, a la basura.

Y vamos a hacer un corte en el culito.

Muy pequeñito, ¿eh?

Ahí, muy bien, Tamara.

Fenomenal. Y ahora le vamos a quitar un poquito del culito.

Vale. Un poquito, ¿eh?

Ahora lo que vamos a hacer es lo siguiente:

vamos a ir haciendo pequeños cortes así.

En la tabla. Yo lo voy a hacer aquí, al aire, me voy a venir arriba.

Y vamos a ir quitando la piel.

Te veo más suelta con el cuchillo, Tamara.

Cada vez te veo mejor con el cuchillo.

Y esto me alegra un montón.

Tenías razón, es como andar en bicicleta.

Eso es, no se olvida nunca.

Bueno, cuando lo tenemos,

retiramos nuestra piel, limpita la tabla,

y lo cortamos igual que la cebolla.

Para otras recetas de este estilo,

lo que suelo hacer es rallar el tomate.

También vas mucho más rápido, es verdad.

También funciona.

Pero aquí, como queríamos hacer una receta más rústica,

he dicho: "Me apetece que el tomate se note un poquito más".

"Que te chasque en la boca un trocito bueno de tomate".

Del pan, viene una palabra que no sé si tú utilizas mucho.

Se llama panoli.

Ah, no sabía.

Y ahora que estoy haciendo esto del pan,

se dice que viene de la palabra "pa amb oli".

Los valencianos te pueden decir que viene de otro lado.

¿Es italiano el "pa amb oli"? "Pa amb oli" es catalán.

Es catalán. Valenciano...

Y de ahí viene la palabra panoli.

Pues ya tenemos la cebolla doradita.

Tú la tienes muy bien. Muy bien.

Está más dorada la tuya, por cierto.

¿Sí? Está mucho mejor.

Vamos a añadir ahora el tomate. Fenomenal.

Nos ayudamos con la tabla y vamos hasta la sartén.

Y ese ruido que está haciendo ahora...

es el que queremos.

Y nos vamos a hacer las albóndigas.

Sacamos el pan. Vale.

Eso es.

Perfecto.

Bueno, mira... No sé si ese será el tuyo o el mío.

Ese es el tuyo. ¿Seguro?

Sí, tú lo has pelado mejor que yo.

Mirad, vamos a recoger un poquito de queso que tenemos aquí.

Sí.

Un huevo. Sí.

Y vamos a rallar el queso y vamos a mezclar con el huevo.

Después, si vemos que está demasiado líquido,

lo que haremos es añadir un poco más de pan rallado

para poder manejarlas.

Así que vamos a darles un buen sabor.

Ya que vamos a hacer una buena salsa de tomate, que tenga...

Y es semicurado, ¿no?

Este es curado. Este es curado.

Este es curado, puro de oveja, le va muy bien.

Pero podéis hacerlo en casa con cualquier queso que tengáis.

Si tenéis uno más semi, no pasa nada.

Lo que vamos a ir haciendo es eso, ir rallándolo por encima.

¿Echamos todo?

Yo creo que sí, venga. ¿Sí?

Sí, que sepan bien a queso.

¿Te gusta el queso? Me encanta el queso.

Entonces echamos bien de queso.

Con una cuchara y un tenedor...

vamos apretando un poquito ahora. Muy bien.

Así, para que se vaya mezclando con el queso.

Se va mezclando.

Creo que está perfecto de agua y de leche.

Ahora mismo vamos a añadir también el huevo.

Aprieta. ¿Le podemos echar un poco de sal?

Lo dejamos para el final.

¿Para el final? Sí.

Dejamos la sal para el final para rectificar.

Esto, mientras tanto, va cogiendo ese color tan característico

de la salsa de tomate casera.

Mira, yo ya he echado el huevo. Sí.

Y ahora lo que vamos a hacer es moverlo bien.

Fenomenal. Que se mezcle bien.

Esto, al final, lo que va a hacer es darle cuerpo...

y que las albóndigas no se nos desmoronen

dentro de la salsa.

Aquí lo que vamos a hacer es añadir un poquito de pimienta.

Le damos una alegría, ¿te parece?

Me parece muy bien. Lo que estamos haciendo

es coger uno de los primeros alimentos

que ha tenido la humanidad.

Porque se data alrededor de unos 4000 años antes de Cristo

que ya se elaboraban panes.

Y le vamos a dar una vuelta de tuerca

y lo vamos hacer como un plato principal.

Vale. ¿Qué tal?

Todo bien.

Está fenomenal, tiene buen color.

De textura, lo vamos a poder manejar bien.

Mi huevo era más líquido, se ha quedado líquida.

¿Le podemos poner pan rallado? Eso te iba decir.

Muy bien.

Echamos un poco de pan rallado si nos queda un poco líquido.

Es que depende de huevo. Claro.

Muchas veces, cuando estás haciendo pasta y haces la masa,

el mismo huevo te la deja seca o...

Bueno, el mismo huevo no, uno distinto.

Lo digo mucho, hay que seguir la receta,

pero no es una ciencia exacta.

Al final uno más uno nunca son dos.

Y puede variar, porque el huevo sea más grande,

porque la leche sea más cremosa.

Al final, nos puede variar un poquito.

Lo que hay que tener claro es cómo debe quedar de textura.

Ahora vamos a hacer bolitas.

Tienes ahí un poquito de pan rallado.

Sí. En una bandeja.

Sí.

Y lo que vamos a hacer, con ayuda de una cuchara al principio,

para que sean todas más o menos del mismo tamaño...

Voy a ponerlo así.

Así, cogemos este tamañito.

Hacemos una pelotita.

La vamos bailando en la mano.

Así.

Para que... Fenomenal.

No apretamos, sino que le vamos dando forma al moverla.

Vale. Así.

Y la pasamos por el pan rallado.

La verdad es que esto es francamente divertido.

Muy divertido. (RÍE)

Además, lo que decías, al final, lo puedes hacer con niños.

Te pueden ayudar. Claro.

En Italia es supertípico.

Yo vi a Massimo Bottura,

que decía que siempre recuerda hacer los ñoquis en familia.

Y es verdad que es una de las cosas

en las que se puede incluir a los niños,

que les divierte un montón la cocina.

¿No?

Ahora que estamos en verano,

antes de que se bajen a la piscina o se vayan a la playa,

estaría muy bien hacer este tipo de receta.

Y luego bajarte a la playa o a la piscina.

Bueno, pues bien, ¿no? Muy bien.

Muy fácil.

Hasta aquí la receta va bastante bien.

Luego, lo que vamos a hacer

va a ser añadir un pelín de agüita a la salsa.

Y vamos a echar las albóndigas.

Bueno, esto, lo ideal...

es dejarlo en la nevera luego un ratito

para que otra vez asiente el pan.

Y se apriete un poquito más.

Y luego no se nos desmoronen las albóndigas dentro de la salsa.

Esto no es una salsa, Peña, esto es una ensalada caliente.

(RÍE) ¿Cómo...?

Visto así, sí. Y te voy a dar un truco, porque queremos...

Ya te había dicho que iba a ser rústico.

Vamos a coger un tenedor. Vale.

Cogemos un tenedor y vamos a achuchar.

Ya verás cómo vas a empezar a ver esa salsa que no veías al principio.

Que me estabas echando la bronca.

Y va a ser un poquito más salsa.

Me estás enseñando un montón sobre cocina rústica.

Porque esto, la verdad, es muy rústico.

Esto es muy rústico.

Y lo divertido de todo esto es lo que te comentaba.

Al final, te vas a encontrar uno de los trocitos de tomate

que no hemos logrado machacar. Sí.

Y es muy agradable en la boca encontrarte un trocito...

"¡Uy, ¿y esto? Sorpresa".

Vale.

Pues tenemos esto.

Lo vamos a hacer así.

Lo podríamos meter en un mortero, lo podríamos machacar un poquito.

Ahora es el momento de echar sal y pimienta.

Sí. ¿Y un poco de azúcar? Y una hierba aromática.

¿Y un poco de azúcar?

Podríamos echar azúcar si el tomate fuera más verde.

Va a ser más ácido,

entonces, le puede venir bien un toque de dulzor, el azúcar.

Pero este tomate, que estaba bien maduro,

no va a necesitar.

Perfecto. Así que nada.

Bueno, yo ya tengo la salsa.

Sal, pimienta, Tamara, y vamos a echar una hierba aromática.

¿Vale? Vale.

¿Qué le vamos a echar en este caso?

Orégano. Orégano.

Hemos dicho que va a ser como muy italiana.

Pero orégano fresco.

Qué maravilla, como huele esto.

Recomendable siempre las hierbas frescas.

Pero, si no lo tienes,

puedes utilizar tranquilamente el orégano seco.

¿Le voy echando el orégano? Sí, lo puedes echar.

Echa unas hojitas.

Como es rústico..., acuérdate.

Tenemos la salsa,

tenemos las albóndigas, que ya estarán.

Y las vamos a meter en la salsa.

Y nos metemos con la siguiente elaboración.

No las vamos a freír antes,

directamente a la salsa. Directamente.

Aquí te las dejo. Gracias.

Metemos las albóndigas en la sartén.

Y esto tiene que estar...

Y esto tiene que estar unos 10 o 15 minutos aquí...

Hirviendo.

O, como en este caso, vamos a hacer otra elaboración,

lo que vamos a hacer es apagar el fuego y taparlo.

Vale. Mientras, vamos con la siguiente.

Esto lo dejamos aquí.

Tapamos con un plato.

Así, dado la vuelta. Vale.

Bueno, pues tenemos nuestras albóndigas ya calientitas,

tapadas, para luego terminar y emplatar.

Nos vamos a meter con un aperitivo

de esos que yo te garantizo que el día que los hagas

vas a llamarme y me vas a decir:

"Peña, he quedado estupendamente

con la gente que tenía en casa". Vale.

Y lo divertido de todo esto

es que usaremos los mismos ingredientes:

pan, tomate, aceite de oliva... Sí.

Y vamos a meter algo muy español: el jamón ibérico.

En casa servimos unos suflés con los que triunfamos.

¿Sí? Sí.

Pues a partir de ahora vas empezar a servir

estos bombones de salmorejo y jamón.

Ingredientes para preparar bombones de salmorejo y jamón:

dos tomates, 100 g de miga de pan, medio diente de ajo,

de seis a nueve lonchas finas de jamón ibérico,

aceite de oliva virgen extra y un poquito de sal.

Venga.

Comenzamos la receta, como interiormente, con el pan.

Quitada la corteza, porque queremos aquí también la amiga.

En un vaso de batidora, vamos a poner la mira.

No eches todo, echa la mitad.

¿Vale? Vale.

Con la mitad, suficiente.

Y tenemos también los tomates, como interiormente, pelados.

No queremos encontrarnos la piel del tomate.

Se puede quedar en algún diente y queda feo.

Aquí queda un poquito. Mira qué bien.

Y un poquito aquí también. Vaya, hombre.

Pues nada, pelamos un poquito más y lo quitamos.

Eso es.

¿Y el caviar del tomate lo dejamos o no lo dejamos?

Lo vamos a dejar todo.

Porque es lo que nos va a empapar el pan.

Vale. Queremos hacer un salmorejo,

pero que quede bastante compacto.

Fenomenal.

Porque luego vamos a rellenar esos moldecitos que ves ahí.

Ahora te lo voy a explicar.

Vamos a pegar un par de cortes.

Y lo vamos a meter aquí dentro.

Genial.

Primero uno, y, si queremos hacer más,

vemos un poquito la textura

y vamos añadiendo más pan o más tomate

dependiendo de la textura.

Es importante aquí. Vale.

¿No te hace gracia que a todo el mundo le gusta

el gazpacho de su casa?

Sí, pues... ¿Pasa lo mismo con el salmorejo?

Pasa lo mismo. Nosotros no tomamos salmorejo.

Y pasa mucho con muchos platos de la cocina española.

Que lo mejor era lo de casa. Exacto. Exacto.

No hablemos de la tortilla de patata.

Nos meteremos algún día con ella. Venga.

Bueno, pues lo que vamos a hacer ahora es turbinarlo.

Y vamos a ir mirando muy bien la textura que queremos,

que deseamos.

Bueno, pues ahí, esa textura que tienes tú, es la idónea...

para añadir ahora el aceite de oliva.

Vale. Como si fuera una mayonesa:

en hilo. Vale.

Esta es una receta que me enseñaron

en uno de los restaurantes en los que trabajé.

El gran Jesús Ramiro me enseñó a hacer este bombón.

Y la verdad es que siempre que lo hago triunfa de verdad.

Más o menos, echamos esto. Tengo un problema con este aceite.

A mi padre le daría algo

si supiera que estoy echando aceite de oliva

de una cosa transparente.

Tendría que ser oscuro, para protegerlo de...

Mañana mismo lo cambiamos.

Mañana lo tenemos cambiado, no te preocupes.

Bueno, mira, Tamara, más o menos, esa textura que está adquiriendo.

Vale. Vamos a añadir un poquito de sal,

para que no se nos olvide. Sí.

Y directamente vamos a ir al molde.

Pásalo un poquito más. Sí.

Achucha. Que se vea que tienes brazo,

que se vea ese gimnasio.

¿Vas al gimnasio?

¿Haces algún deporte? Pues...

Sí, pero ahora no voy mucho al gimnasio

porque estaban cerrados.

Sí que he estado, sí, pero...

O sea, ahora estás siguiendo a un youtuber de gimnasia.

Exacto.

Es la misma de Gwyneth Paltrow. Se ha inventado su propio método.

Ajá.

Es un método... Pues que...

A ver, trabaja con los músculos pequeñitos.

Entonces, no te haces gigante, sino que alarga es el músculo.

Era una bailarina. Estilizas el músculo.

Estilizas el músculo. (RÍE)

Y reafirmas. La de cosas que aprendo contigo.

En serio.

Bueno, eso lo tenemos. Esa es la textura perfecta.

Genial. Lo vamos a meter en una manga.

¿Qué tal se te da rellenar mangas? Hum...

(RÍE)

Os voy a enseñar esta forma.

¿Vale? Vale.

Cubres la mano, y tenemos aquí justo para meter dentro.

Esa es la forma más clásica.

Y a mí me gusta esto, así no la tienes que sujetar.

Como es un poco pringue... Ah.

Es más esto. Normalmente, se hace con un vaso de esto,

pero como no tenemos...

Pero, para la cantidad que tienes, es idóneo.

Exacto. Bueno, pues mirad.

Lo pones así, y así puedes ir echando...

el puré o lo que tengas.

la crema... En este caso, el salmorejo.

Mucho mejor para casa.

Este es un pedazo de truco que nos ha dado ahora Tamara.

Me lo apunto, ¿eh?

Rellenamos.

Y el siguiente paso, siempre en una manga,

es llevarlo todo hacia abajo, ¿vale? Quitarle el aire, ¿no?

Hay que quitar el aire.

Además, a la hora de hacer los bombones,

así no nos entra nada de aire

y quedan bien rellenos, bien compactos,

que es lo que buscamos.

Fenomenal.

Hacemos un nudito. Qué bonito de color

La verdad es que sí, el color del salmorejo...

Es un salmorejo al que no hemos añadido

nada de vinagre. Simplemente es el pan, el aceite...

Es un salmorejo desayuno, como te decía antes.

¿Tú te harías unos bombones para desayunar?

¿O los dejas ya hechos? Bueno, yo soy un sibarita.

Me hago bombones y lo que haga falta.

A primera hora de la mañana, antes del café.

Antes del café.

Soy muy despierto por la mañana. No seas trolero.

No me lo creo. (RÍE)

No, realmente no,

soy más de tirar el pan a la tostadora.

A la tostadora.

Y un café con leche y empezamos la mañana.

Rellenamos nuestros moldes.

Hay que rellenarlos bien.

Para utilizar la manga,

que lo podrías hacer en casa con una cuchara,

Pero me apetecía que vierais cómo se rellenaba la manga.

¿Hasta arriba? Hasta arriba.

Porque así os dábamos un truco.

Además, Tamara nos han enseñado y nos ha mostrado

cómo se rellena una manga sin mancharte absolutamente nada.

Mi madre me dijo, que es verdad,

que, si la gente se llena en el aperitivo,

después ya no tiene hambre.

Debe ser el punto justo para que te entre el apetito.

Eso es.

Mira, ahora, con la cuchara... Sí.

Tienes que ir haciendo esto... Vale.

Para que queden bien prietos.

Lo siguiente que vamos a hacer

va a ser guardarlos en el congelador.

Los guardamos en el congelador.

Y van a tardar nada, porque es pan lo que vamos a congelar,

van a tardar unos 10-15 minutos en congelarse.

Cuando los tengamos congelados, los camisamos.

Los ponemos guapos con el jamón. ¿no?

Fenomenal. Pues al congelador.

Por fin tenemos ya los bombones congelados.

Los sacamos y los camisamos.

¿Me los pasarías? Claro que sí.

Lo que vamos a hacer es coger una lonchita de jamón

y vamos a darle vueltas.

El tuyo era el que tenía más. Sí. Lo mejor que podemos hacer

es probarlo antes de que lo sirvamos.

¿No te parece? Es que no tengo muchos.

Yo te regalo uno, que tengo nueve.

Tienes razón, hay que probar, hay que probarlo.

Mirad, fijaos qué bien ha salido. ¡No, pero así no!

¿No? Habrá que terminarlo.

Tenías ganas de probar la receta. Tenías ganas de probarla.

Bueno, mirad, sale muy fácil.

Voy a mostrarlo mejor a cámara. Ven aquí, colega.

Sacamos así, y tenemos esta masita de pan.

Pues solo el bombón ya está buenísimo.

Claro, porque hemos hecho un buen salmorejo.

Lo que vamos a hacer ahora es eso, sacar.

Y con una lonchita de jamón... Si es fina, mejor, ¿vale? Mirad.

Lo vamos a poner a dar vueltecitas por aquí.

Un bomboncito.

¿Lo colocamos ya?

Sí, y lo vamos a ir colocando en nuestra tabla.

Una cosa, Peña, más vale que los invitados lleguen pronto.

El bombón... Nada, esto lo bueno que tiene ahora

es que nos aguanta un montón.

Ya una vez que está congelado y lo tenemos camisado...

Ah, ¿sí? Sí, lo puedes tener ahí.

Solo es para que coja la forma. Sí, y lo podamos trabajar.

Es para que lo podamos trabajar.

Luego, una vez que ya lo tenemos que camisado...

Lo de camisar viene por lo de meter la camisa por debajo.

Y apretamos.

¿Vale? Sí.

Pues nada, tenemos los bombones.

Y ahora creo que aquí lo interesante es la salsa.

Que nos encontremos la albóndiga debajo.

Vale. Ponemos las albóndigas debajo.

Creo que con tres es una muy buena ración.

Fenomenal, así las podemos probar también.

Claro.

Creo que a lo mejor debo rectificar la sal.

Entonces, me gustaría probarlas un poco.

Pues me parece bien.

Prueba una, que siempre es importante.

Luego hay que dárselo al invitado y debemos agasajarlo bien.

Pues sí.

¿Cómo lo ves?

Yo es que soy muy salada.

O sea, que me gusta mucho la sal. A ver, pruébalo.

Está bien, ¿eh? Está correcto.

¿Perfecto? Yo lo veo perfecto.

Genial. Además, está de toma pan y moja.

(RÍE)

Bueno, pues te he dejado ahí unas florecitas.

Yo creo que la que mejor va para este plato...

Sí. va a ser unas florecitas de ajo.

Le vamos a subir un poquito el nivel a nuestro plato.

A esto no le voy a echar florecitas.

Mira que me gusta...

¿No? No.

Quizá echo orégano, ¿puede ser? ¿O de las verdes?

Sí, claro. Te ha quedado muy bonito.

Y un poco de orégano por encima,

que siempre viene muy bien.

Y tenemos un plato muy humilde.

Porque, realmente, no hemos dejado de hacerlo con pan,

pero al que le hemos subido un poco la categoría.

¿Sabes lo que me gustaría? Que tuviéramos pipeta.

¿Una pipeta? Sí, para echar así, muy mono,

el aceite oliva... Apuntamos pipeta.

¿Apuntamos pipeta? A lo mejor no lo tiene la gente en casa

y no es lo más práctico del planeta.

Bueno, ¿qué te parece, si lo tenemos,

si nos vamos a nuestra mesita...

y esperamos a nuestro invitado?

Espero que le guste. Yo creo que sí.

Quiero comer una albóndiga también.

Hoy has estado muy atenta a la receta.

Y creo que han salido dos recetones... con un ingrediente:

pan.

Y terminamos de decorar el plato. Vale.

Y se lo presentamos a nuestro invitado.

Fenomenal. Ya lo tengo dispuesto.

Cuando termines, vamos a la mesa.

Y algunos de estos tallos...

me gusta recortarlos.

Tenemos pinzas de emplatar, ¿verdad?

A Tamara le gustan mucho las pinzas.

No me has traído las que me prometiste.

Estoy en ello, lo he apuntado. Vale.

Dame tiempo. Porque las cosas de palacio, van despacio.

Como los brotes vienen tan grandes, de vez en cuando, me gusta...

Esto que estamos haciendo ahora es a modo decorativo.

En casa lo podéis hacer con lo que tengáis.

Unas hojas de rúcula tampoco le irían nada mal.

Combinan muy bien siempre con el queso y con el tomate.

No me mires tan fijamente. Vete diciendo algo.

Claro, es un estrés...

Miro porque me gusta cómo tratas las hojas.

Lo trata con una delicadeza tan extrema que me está encantando.

Ojalá alguno de mis cocineros lo hiciera igual.

¿Lo tenemos? Nos falta un poco de aceite.

Un poquito de aceite, cierto.

A ver si me queda esto bien.

Por encima. ¿Qué quieres que...?

Ponemos aceite por encima.

Para darle más brillo. Vale.

Y ya sabemos que el aceite de oliva,

el jamón y el tomate van perfectos.

Rápido. Ahí.

Ya lo tienes. Va.

Muy bien. Muy muy muy bien.

Así que nos vamos a la mesa.

Vamos allá. Vamos a ver a Javier.

(TARAREA)

Uy, qué poco caballeroso he sido.

No te preocupes. Por favor.

Bueno, ¿estás contenta? Sí.

A lo mejor ahí no cabe tan bien. ¿Lo ponemos en el grande?

Bueno, Tamara, ¿contenta con los platos que hemos hecho hoy?

Muy contenta. Contenta.

Los hemos hecho con un ingrediente muy humilde, como es el pan.

Sí, pero pan y el tomate..., qué rico.

Pues hoy, para que lo pruebe,

hemos traído a un invitado que se reinventó gracias al pan.

¿Vale? Es chef, es panadero y se llama Javier Kocheteux.

(Aplausos)

¿Qué tal? ¿Cómo estás? Muy buenas. ¿Cómo estáis?

Pasa para acá. Pasa, pasa.

Muchísimas gracias por venir. A vosotros, por favor.

Cuéntanos tu historia. La verdad, es una historia del libro.

Sí, bueno, la verdad es que es una pasión la gastronomía

en mi familia.

Y llegó un momento en que mi padre y yo,

hace tres años, nos planteamos.

Lo dejamos todo y empezamos a dedicarnos a esto.

Y todo surgió por el roscón de Reyes que teníamos en casa.

Sabíamos que era el mejor del mundo,

pero lo sabíamos nuestra familia y poco más.

Y por justificar todo el año el obrador que íbamos a tener

decidimos aprender a hacer pan y nos tiramos al vacío.

Y os tirasteis al vacío.

Realmente, no te dedicabas a esto profesionalmente.

En ese momento me dedicaba al marketing deportivo.

Mi padre a la salud, en Sudamérica.

No tenía nada que ver.

Tamara, explícale los platos que hemos elaborado.

¿Empezamos por el aperitivo? Vale, fenomenal.

Este es un bombón de salmorejo con jamón serrano por encima.

Me ha dicho Peña que en su restaurante

lo sirven en cucharita.

Vendría bien tener la servilleta a mano,

porque le hemos echado aceite y no queremos pringar al invitado.

Es un aperitivito. Pan... ¿Me miráis o lo compartimos?

Podemos probar. A ver qué tal está.

Muy bueno, la verdad.

¿Bueno? Sí.

La verdad, es un orgullo que utilicéis el pan.

La verdad, está muy rico. Sí.

Muy bueno, además, se deshace en la boca.

Está perfecto. ¿Quién lo ha hecho?

Tamara lo ha elaborado. El salmorejo está en su punto perfecto.

El segundo plato que hemos hecho, también con pan...

Con las manos, no. Este, con las manos, no.

Este es un segundo. ¿Cómo se llamaba? Otra vez.

Repápalos.

¿Has tomado alguna vez repápalos? Nunca.

Las hemos hecho con queso por dentro.

Es un plato muy rústico. Muy de abuela.

Muy rico. Se nota el queso...

Buenísimo. De verdad,

que venga alguien que entiende de pan

y que nos dé su aprobado

en las recetas que hemos hecho con pan, se agradece mucho.

Veré el programa para copiároslo, claro.

Son muy fáciles y de verano. Por favor, cópialas todas.

Y díselo a todos tus amigos.

Además, estaremos encantados de que, si hacéis estas recetas,

las pongáis en redes.

Queremos ver cómo estáis cocinando con nosotros, ¿de acuerdo?

Javier... Un placer.

Un auténtico placer. Gracias a ambos.

Gracias por venir.

A vosotros os esperamos con muchas más recetas

todo este verano.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • El pan de Villanubla

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Cocina al punto con Peña y Tamara - El pan de Villanubla

21 jul 2020

En el programa de hoy Javier Peña se desplaza a Villanubla, en Valladolid para conocer más de cerca los secretos del pan candeal. El chef y Tamara cocinan dos ricas recetas: Repápalos (albóndigas de pan) y Bombones de Salmorejo. Invitado: Javier Cocheteux, panadero premio Miga de Oro 2019.

ver más sobre "Cocina al punto con Peña y Tamara - El pan de Villanubla " ver menos sobre "Cocina al punto con Peña y Tamara - El pan de Villanubla "
Programas completos (86)
Clips

Los últimos 364 programas de Cocina al punto con Peña y Tamara

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios